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Adaptación del Consumer Style Inventory (CSI) al contexto argentino

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Adaptación del Consumer Style Inventory (CSI) al contexto argentino

Adaptationof the Consumer Style Inventory (CSI) to the Argentine context

Joaquín Ungaretti *

Universidad de Buenos Aires

Recibido: Octubre, 2012 • Aceptado: Diciembre, 2012

Resumen: Uno de los principales objetivos de la psicolog-ía del consumidor radica en la intervención sobre las con-ductas del consumidor, entre las cuales se encuentran las orientaciones de compra. Con el objetivo de operacionali-zar estas orientaciones en diferentes estilos de consumo, Sproles y Kendall desarrollaron el Consumer Style Inven-tory (CSI). El objetivo del presente trabajo fue adaptar y validar el CSI al contexto argentino para conocer los esti-los de consumo de esti-los estudiantes de la Universidad de Buenos Aires. Se trabajó con una muestra de 283 estudian-tes universitarios de la UBA, siendo el muestreo no proba-bilístico, incidental, por cuotas de género. Se administro una adaptación de la versión original del CSI compuesto por 40 ítems y ocho dimensiones, con un formato de res-puesta tipo Likert de cinco anclajes en función del grado de acuerdo o desacuerdo. Los resultados obtenidos indican que el CSI presenta una estructura compuesta por 16 ítems agrupados en cinco factores, que representan un modelo más ajustado a nuestro contexto y replica, al menos par-cialmente, la estructura factorial de la versión original del instrumento.

Palabras Clave: Sociedad de consumo, estilos de consu-mo, CSI.

Abstract: One of the main objectives of consumer psy-chology is the intervention on consumer behavior, among which are the orientations of purchase. With the aim of operationalize these orientations in different consumer styles, Sproles and Kendall developed the Consumer Style Inventory (CSI). The aim of this study was to validate the CSI to the Argentine context in order to assess the con-sumer styles of the students at the University of Buenos Aires. The data was collected from a sample of 283 col-lege students from UBA and a non-probabilistic, inciden-tal, clustered by sex sampling was used. An adapted ver-sion to the Argentinean context of the Consumer Style Inventory was administered, composed of 40 items and eight dimensions with a five-point Likert response format depending on the degree of agreement or disagreement. The results indicate that CSI has a 16 items structure, grouped into 5 factors representing a fitted model to our context and replicates, at least partially, the factor structure of the original version of the instrument.

Keywords: Organizational Culture, Knowledge

Manage-ment, University, R&D groups.

*

(2)

RIPS (2013) - 26 - Vol. 1, N°1, 25-34 Introducción

El período que transcurre desde el final

de la Segunda Guerra Mundial hasta la

actuali-dad puede representar el surgimiento y

consoli-dación de la sociedad de consumo, cuyo

signifi-cado radica en la posibilidad de que las personas

accedan más fácilmente a los nuevos bienes de

producción y servicios (Quintanilla, 2010). Si

bien en todas las épocas han existido conductas

ostentosas en relación al consumo, en la

actuali-dad la socieactuali-dad impone a sus miembros la norma

de tener capacidad y voluntad de consumir y no

la de producir bienes como sucedía

anteriormen-te (Bauman, 2007).

Asimismo, a lo largo de los años, se ha

vislumbrado en la sociedad un notable cambio

en la noción de necesidad primaria. Actualmente

dicha noción se encuentra próxima a lo que en el

pasado se consideraban necesidades triviales, ya

que se está frente a una capacidad casi universal

de colmar las necesidades elementales,

quedan-do al alcance aquellas que se relacionan con el

autoestima y el prestigio (Bauman, 2007;

Quin-tanilla, 2010). En este marco, parece fácilmente

comprensible el auge de disciplinas que tienen

por objeto conocer y, en la medida de lo posible,

influir en los consumidores, como es el caso de

la psicología aplicada al marketing, la psicología

económica y fundamentalmente la psicología del

consumidor.

En este sentido, la finalidad de la

psico-logía del consumidor es investigar la conducta

del consumidor y los efectos que ciertas

varia-bles individuales y sociales pueden tener en las

principales de la psicología del consumidor en la

actual sociedad de consumo, donde la identidad

se forma a través de objetos consumibles y la

marginación o exclusión social, en buena

medi-da, dependen de la capacidad de acceso a estos

objetos, es analizar la forma en que los

indivi-duos adquieren dichos productos, es decir, sus

estilos de consumo.

Aunque dicho concepto ha sido definido

de diversas formas dentro de la literatura

espe-cializada, existe cierto consenso en considerar la

definición de Sproles y Kendall (1986) como la

representativa del constructo. Los autores defi-nen a los estilos de consumo como “una

orienta-ción mental que caracteriza el enfoque del con-sumidor para hacer sus elecciones” (Sproles &

Kendall, 1986, p. 267) y sostienen que los

con-sumidores adoptan una personalidad de compra.

Este término refiere una estructura relativamente

fija y predecible, analogando esta noción al

con-cepto de personalidad estudiado desde el plano

psicológico, como una serie de rasgos que se

mantienen más o menos estables a lo largo del

desarrollo ontogenético de cada individuo

(Spro-les & Kendall, 1990).

Si bien diferentes autores plantean

múlti-ples aproximaciones para el estudio empírico de

las orientaciones de compra (Darden & Ashton,

1974; Moschis, 1976; Lastovicka, 1982; Wells,

1975), la aproximación a las decisiones del

con-sumidor propuesta por Sproles y Kendall (1986,

1990) es una de las más utilizadas dado que se

centra en las dimensiones cognitivas y afectivas

(3)

quién desarrolló un instrumento de 50 ítems con

el objetivo de evaluar las orientaciones generales

del consumidor hacia las compras. Tras realizar

un análisis factorial exploratorio, fueron

confir-mados solo seis de los nueve estilos de consumo

que conformaban ese inventario.

Con base en dicho estudio, Sproles y

Kendall (1986) desarrollaron el Inventario de

Estilos de Consumo (en adelante CSI por sus

siglas en inglés) para conocer el proceso de toma

de decisiones de compra de los consumidores de

EE.UU. El instrumento final, compuesto por 40

ítems, fue administrado a una muestra de 501

estudiantes estadounidenses y se obtuvo una

estructura de ocho factores:

1. Consumidor perfeccionista. Buscan

excelencia en la calidad de los productos y

reali-zan sus compras de manera cuidadosa y

sistemá-tica.

2. Consumidor de marca. Se orientan a la

adquisición de marcas caras y reconocidas,

con-siderando que el precio refleja la calidad del

producto. Realizan compras en comercios

técni-cos y especializados.

3. Consumidor de moda. Se mantienen

actualizados con los giros de la moda.

4. Consumidor recreacional y hedonista.

El proceso de compras les resulta placentero y

entretenido en sí mismo.

5. Consumidor consciente del precio.

Buscan precios bajos y pretenden hacer valer su

dinero.

6. Consumidor impulsivo. No planifican

sus compras porque no se interesan por cuanto

gastan y tampoco por realizar una buena compra.

7. Consumidor confundido por el exceso

de opciones. Presentan grandes dificultades para

tomar la decisión de comprar un producto,

debi-do al exceso de opciones.

8. Consumidor leal. Tienen el hábito de

hacer sus compras siempre en los mismos

loca-les y marcas.

Como puede apreciarse en la Tabla 1,

desde la construcción del instrumento original,

se han realizado distintas adaptaciones del CSI

en diversos contextos culturales, tanto de origen

anglosajón (Durvasula, Lysonski & Andrews,

1993; Lysonski, Durvasula, & Zotos, 1996;

Sproles & Kendall, 1986), europeo (Kavas &

Yesilada, 2007; Lysonski, Durvasula, & Zotos,

1996; Walsh, Mitchell, & Hennig-Thurau, 2001)

como asiático (Fan & Xiao, 1998; Hafstrom,

Chae & Chung, 1992; Siu, Wang, Chang & Hui,

2001) o latinoamericano (Dos Santos & Von Der

Heyde Fernandes, 2006).

En uno de los estudios dentro del ámbito

anglosajón realizado por Durvasula et al. (1993),

los autores hallaron que solo tres de los ocho

factores (perfeccionista, de moda, recreacional y

hedonista) eran realmente comparables a los

obtenidos por Sproles y Kendall (1986),

mien-tras que otros tres factores (impulsivo,

confundi-do por el exceso de opciones y de marca)

de-mostraron poca confiabilidad en las muestras

(4)

RIPS (2013) - 28 - Vol. 1, N°1, 25-34 Nota: E= Estudiantes; C= Consumidores

*. Factores agregados a los ocho originales

Posteriormente, Lysonski et al. (1996),

llevaron a cabo una investigación transcultural,

cuyo objetivo fue evaluar la aplicabilidad del

CSI en cuatro países para determinar la

universa-lidad de los estilos de consumo. Cada uno de los

países elegidos representaban distintos niveles

económicos y por ende se categorizaron como

desarrollados (EE.UU y Nueva Zelanda) y en

vías de desarrollo (Grecia e India). La estructura

obtenida por los autores quedó conformada por

34 ítems agrupados en siete de los ocho factores

propuestos en la versión original del instrumento

(Sproles & Kendall, 1986) y solo tres (de marca,

de moda y leal) fueron hallados en todos los

paí-ses. Por último, los autores informaron que el

instrumento presenta mejores propiedades

psi-cométricas cuando se administra en países

des-arrollados que en países en vías de desarrollo

(Lysonski et al. 1996). En el contexto Europeo,

se han realizado dos adaptaciones, una en

Ale-mania (Walsh et al., 2001) y otra en Turquía

(Kavas & Yesilade, 2007). El cuestionario

utili-zado por Walsh et al (2001) fue adaptado

tradu-ciendo los ítems al alemán y administrado a 455

consumidores en dos centros comerciales de

Alemania. Tras un análisis factorial

confirmato-Sproles & Kendall

Hafstrom et al.

Durvasula et

al. Lysonski et al. Siu et al.

Walsh et al.

Kavas & Yesilada

(1986) (1992) (1993) (1996) (2001) (2001) (2007)

EEUU Corea EEUU N.Z N.Z Grecia EEUU India China Alemania Turquía

Perfeccionista .74 .79 .77 .74 .75 .80 .65 .72 .61 .73 .71 .75 .77

De marca .75 .63 .80 .75 .59 .59 .68 .63 .71 .70 .68 .73 .80

De moda .74 .76 - .74 .70 .75 .63 .75 .72 .77 .69 - -

Recreacional hedonista

.76 .71 .70 .76 .82 .82 .61 .85 .45 .76 .73 .71 .71

Consciente del precio

.48 .48 .30 .48 .50 - - - .41 .44 .30 .65 .57

Impulsivo .48 .41 .50 .48 .71 .71 .64 .68 .64 .50 .50 .70 .47

Confundido por exceso opciones

.55 .51 .50 .55 .66 .66 .55 .69 .51 .59 .54 .75 .58

Leal .53 .54 .30 .53 .58 .54 .34 .62 .46 .52 - .56

Conservador* tiempo/energía

- - .40 - - - -

Evitador compras*

- - - - - .50

Buscador variedad*

- - - - - .53 - - - - -

Muestra 501 310 210 486 357 387 455 229

Ítems 40 44 40 34 25 38 36

Población E E E E E C C E

(5)

rio de los datos obtenidos, observaron que se

confirmaban solo seis de los ocho factores

obte-nidos por Sproles y Kendall (1986), siendo el

consumidor leal y el consciente del precio, los

menos confiables. Además, un nuevo factor fue

propuesto en reemplazo de los dos anteriores,

Consumidor buscador de variedad, el cual

re-presenta a aquellos consumidores que cambian

de marcas aunque éstas satisfagan sus

necesida-des porque necesida-desean experimentar nuevas

alterna-tivas. Dicho factor demostró un coeficiente de

confiabilidad moderado. Los autores llegaron a

la conclusión de que un modelo compuesto por

siete factores y 38 ítems seria el que mejor se

ajusta a sus datos. Por su parte, Kavas y Yesilade

(2007) llevaron a cabo un estudio mediante una

muestra de 229 estudiantes universitarios de

Turquía. Tras realizar un análisis factorial

explo-ratorio, hallaron que el modelo original de ocho

factores y 40 ítems propuesto por Sproles y

Kendall (1986) no se ajustaba a los datos

obteni-dos y procedieron a la supresión de 4 ítems y un

factor: Consumidor de moda. Asimismo

propu-sieron la construcción de un nuevo factor,

Con-sumidor evitador de compras, dando como

resul-tado una estructura final de 36 ítems y 8

facto-res.

A partir de estos hallazgos, diferentes

au-tores intentaron replicar la estructura factorial de

Sproles y Kendall (1986) en el contexto asiático

(Hafstrom et al. 1992; Siu et al. 2001). Al igual

que lo sucedido en Turquía, en el estudio

reali-zado por Hafstrom et al. (1992) con 310

estu-diantes coreanos, el factor consumidor de moda

tuvo que ser descartado por su escasa

confiabili-dad. Además, los autores agregaron un nuevo

factor al que denominaron consumidor

conser-vador de tiempo y energía, dando como

resulta-do una estructura factorial de 8 factores.

Un avance considerable en la

metodolog-ía de trabajo se observa en el estudio realizado

por Siu et al. (2001), quienes llevaron a cabo un

estudio con 357 estudiantes y 387 consumidores

que examina la aplicabilidad del CSI en China, a

través de un análisis factorial confirmatorio. Los

resultados obtenidos demuestran solo cuatro

estilos de consumo fueron relativamente estables

en ambas muestras (consumidor perfeccionista,

de moda, recreacional y hedonista, de marca),

los restantes no fueron eliminados. Por tanto, la

versión final del instrumento quedó compuesta

por 25 ítems agrupados en 8 dimensiones.

Por último, se ha encontrado solo una

adaptación del CSI al contexto latinoamericano

llevada a cabo con 464 adolescentes de entre 12

y 20 años en Río de Janeiro (Dos Santos & Von

der Heyde Fernandes, 2006). Los estilos de

con-sumo fueron testeados mediante una versión

modificada del cuestionario original, que tras un

análisis factorial confirmatorio quedó compuesto

por 30 ítems y 8 factores. Si bien no se eliminó

ningún factor, el impulsivo fue el único que

pre-sentó baja consistencia interna.

A partir de la revisión de la literatura se

pudo observar que si bien se han llevado a cabo

diferentes adaptaciones del CSI en múltiples

contextos, no se han realizado estudios que

(6)

ar-RIPS (2013) - 30 - Vol. 1, N°1, 25-34

gentino. En este sentido, el objetivo principal de

este trabajo fue adaptar y validar el Consumer

Style Inventory (CSI, Sproles & Kendall, 1986)

al contexto argentino, para luego conocer los

estilos de consumo predominantes de los

estu-diantes de la Universidad de Buenos Aires.

Método

Participantes

Los participantes se seleccionaron por

medio de un muestreo no probabilístico,

inciden-tal, por cuotas de género, compuesto por 283

estudiantes universitarios de la Universidad de

Buenos Aires, con edades comprendidas entre

los 19 y 57 años (M = 27,13; DT = 7,6). El

42.1% eran hombres y el 78.4% mujeres.

Instrumentos

Consumer Style Inventory (CSI- Sproles &

Kendall, 1986): El CSI está compuesto por 40

ítems con un formato de respuesta tipo Likert de

5 anclajes en función del grado de acuerdo o

desacuerdo (1=Totalmente en desacuerdo y 5=

Totalmente de acuerdo). Según los autores, la

consistencia interna para cada una de las

dimen-siones fue adecuada (.41 < α < .79).

Variables socio-demográficas (ad-hoc):

Además, se indagó por variables

socio-demográficas como el sexo, la edad y la clase

social de los participantes.

Procedimiento

Para la adaptación del CSI (Sproles &

Kendall, 1986) al contexto argentino, se

siguie-ron los estándares metodológicos internacionales

recomendados por la International Test

Commis-sion (ITC) para una adaptación correcta de un

instrumento de un contexto idiomático a otro

(Hambleton, 1994, 1996, 2005; Muñiz, Elosua,

& Hambleton, 2013). Se procedió a realizar una

retrotraducción de los ítems que se analizaron

(inglés-español-inglés) por dos lingüistas.

Poste-riormente, se sometió el instrumento a

evalua-ción por dos jueces expertos, uno con

conoci-mientos sobre la temática y otro experto en el

área de psicometría, quienes analizaron la

equi-valencia conceptual de la versión original del

instrumento con las dos traducciones

indepen-dientes. Estos pasos previos permitieron el ajuste

idiomático y conceptual del instrumento. Los

cuestionarios fueron administrados de manera

colectiva en un solo encuentro y en horario

regu-lar de clases. Además, los estudiantes

universita-rios que formaron parte de esta investigación lo

hicieron de manera voluntaria y anónima, luego

de brindar su consentimiento. Previamente a la

toma de datos, se informó a los participantes que

los datos relevados serían utilizados con fines

exclusivamente académico-científicos, según lo

indica la Ley Nacional 25.326 de protección de

datos personales.

Análisis de datos

Para llevar a cabo los análisis

correspon-dientes se utilizó el software SPSS para

Win-dows versión 19.0 y el EQS 6.1 (AFC). En

pri-mer lugar, se analizó la validez de la escala a

(7)

teniendo en cuenta previamente el test de

esferi-cidad de Bartlett y el grado de adecuación

mues-tral a través de la prueba de Kaiser - Meyer -

Olkin (KMO). Posteriormente se realizó un

aná-lisis factorial confirmatorio (AFC) para

determi-nar los niveles de ajuste del modelo factorial

propuesto. Por último se procedió al estudio de

la consistencia interna del instrumento final

de-purado tras el estudio de la validez mediante el

estadístico alfa de Cronbach.

Resultados

En primer lugar se llevó a cabo un

análi-sis factorial exploratorio por componentes

prin-cipales con rotación Varimax, previa

contrasta-ción de la adecuacontrasta-ción muestral de los datos

(KMO= .77; Bartlett: p < .001). La varianza total

de la escala fue de 60,74% y se hallaron solo

cinco de los ocho factores propuestos en la

ver-sión original del instrumento (Sproles &

Ken-dall, 1986). El primer factor (consumidor

re-creacional y hedonista) explica el 25.33% de la

varianza total, el segundo factor (consumidor de

moda) explica el 9.58% de la varianza, el tercer

factor (consumidor perfeccionista) explica el

5.86%, el cuarto factor (consumidor de marca)

explica el 11.82% y el quinto factor agrupado

(consumidor leal) explica el 8.14% de la

varian-za (ver Tabla 2).

Tabla 2. Matriz de componentes rotados de las dimensiones que componen el CSI

Recreacional Hedonista

De marca

De

moda Leal

Perfec-cionista

13. Comprar en negocios malgasta mi tiempo. ,771

16. Ir de compras es muy agradable para mí. ,731

11. Ir de compras no es una actividad agradable para mí. ,654

1. Disfruto ir de compras solo por el hecho de hacerlo. ,638

14. Generalmente compro las marcas más caras. ,770

15. Suelo comprar las marcas más conocidas. ,747

5. Prefiero comprar las marcas más vendidas. ,694

4. Intento mantener mi guardarropa a la moda. ,766

8. Por lo general tengo uno o más conjuntos de ropa de los estilos más nuevos. ,738

12. Que un producto sea moderno y con estilo es muy importante para mí. ,523

2. Voy a los mismos negocios cada vez que voy de compras. ,719

10. Una vez que encuentro un producto o una marca que me gusta, me quedo con ella. ,707

3. Tengo marcas favoritas que compro una y otra vez. ,701

9. En general trato de comprar siempre lo de mejor calidad. ,666

7. Compro rápidamente, eligiendo el primer producto o marca que me parece suficientemente

bueno. ,664

6. Realmente no presto mucha atención o cuidado en mis compras. ,659

*En cursiva invertidos Si bien los análisis realizados indicaron

evidencia de validez para las cinco dimensiones

del CSI, se procedió realizar un Análisis

Facto-rial Confirmatorio (AFC) para analizar el ajuste

(8)

RIPS (2013) - 32 - Vol. 1, N°1, 25-34

Tabla 3. Índices de ajuste para el modelo de cinco dimensiones del CSI

X2

(gl) ΔX2(gl) CFI IFI RMSEA

Cinco factores 174.43 (94) * 1,85 .91 .91 .06

***. p < .001. Nota: Ajuste adecuado: S-B X2/

(gl) ≤ 5; CFI, IFI ≥ .90;

RMSEA ≤ .80.

De acuerdo a los resultados que se

obser-van en la Tabla 3, el modelo de cinco

dimensio-nes del CSI da cuenta de un ajuste adecuado de

los datos al mismo.

Por último se calculo la fiabilidad para el total de la escala (α) y para cada uno de los cinco factores. La fiabilidad total resultó adecuada (α =

.70). En lo referente a las cinco dimensiones que

componen la escala, los índices de confiabilidad

obtenidos fueron aceptables, siendo α = .68

(consumidor de moda), α = .67 (consumidor de

marca), α = .75 (consumidor recreacional y

hedonista), α = .61 (consumidor leal) y α = .53

(consumidor perfeccionista).

Conclusiones

Si bien las orientaciones de compra han

sido objeto de estudio en diversas épocas

(Dar-den & Ashton, 1974; Moschis, 1976), desde la

aparición del Consumer Style Inventory,

des-arrollado por Sproles y Kendall (1986), las

in-vestigaciones sobre el tema han tomado como

eje principal dicho estudio. Tras la supresión de

24 ítems respecto de la versión original y tras

haber realizado los correspondientes análisis de

confiabilidad y validez, se obtuvo un panorama

relativamente fiable de los estilos de compra

predominantes en Argentina. De este modo la

herramienta quedó compuesta por un modelo de

5 factores y 16 ítems que, según lo observado,

brinda una estructura más ajustada a nuestro

contexto y replica, al menos parcialmente, la

estructura factorial original propuesta por

Spro-les y Kendall (1986). La semejanza de los

resul-tados factoriales entre ambas muestras,

nortea-mericana y argentina, revela ciertas similitudes

en el comportamiento de los jóvenes entre estas

dos culturas. Sin embargo a diferencia de lo

ob-servado en el estudio original (Sproles &

Ken-dall, 1986), el factor Consumidor consciente del

precio no ha sido confirmado en el presente. La

ausencia del mismo también ha sido observada

en EE.UU, Nueva Zelanda y Grecia. Por su

par-te, en India, la consistencia interna de dicho

fac-tor resultó escasa (Lysonski, Durvasula & Zotos,

1996). Sproles y Kendall (1986) refieren que una

puntuación elevada en dicho factor caracteriza

individuos que buscan los precios más bajos y

pretenden darle el mejor valor a su dinero. El

hecho de no haberse confirmado este factor en el

contexto argentino, indicaría que al igual que lo

sucedido en el resto de los países donde tampoco

fue hallado, el precio no desempeña un papel

importante en el proceso de toma de decisiones

de compra. Esto no quiere decir que los

ciudada-nos argenticiudada-nos no presenten dificultades

econó-micas, sino que tal y como fue observado por la

presencia del factor Consumidor de moda, los

estudiantes experimentan placer en la búsqueda

de la tendencia y su preocupación se centra

(9)

los giros de la moda. Del mismo modo y en

rela-ción a esto último, el aparente desinterés por el

precio en los productos también podría deberse a

una marcada orientación hacia las marcas más

caras y reconocidas y al hecho de no

conformar-se con productos suficientemente buenos, sino

buscar la mejor calidad en los productos. Esto

último se ve reflejado por la presencia de los

factores Consumidor de marca y Consumidor

perfeccionista.

Por otra parte, el factor Consumidor

con-fundido por el exceso de opciones, que

caracteri-za a sujetos que presentan dificultades en la

de-cisión de compra debido a la multiplicidad de

oferta de productos, tampoco fue hallado en la

muestra argentina. Dicha ausencia podría tener

relación con que el factor Consumidor

recrea-cional y hedonista fue el más representativo de

la muestra argentina. En otras palabras, se podría

inferir que los consumidores argentinos no

in-vierten demasiado tiempo en la planificación de

sus compras y tampoco se interesan demasiado

en cuánto gastan, siempre que la marca, la cali-dad y lo que la sociecali-dad impone como “a la mo-da” estén presentes en los productos elegidos.

Sin embargo, en ocasiones, experimentan mucho

placer y les resulta muy entretenido el hecho de

ir de compras. Un dato que resulta relevante es

la ocurrencia, en todas las adaptaciones del CSI,

del factor Consumidor recreacional-hedonista,

indicando la generalización transcultural del

mismo y demostrando su estabilidad en todas las

poblaciones independientemente de las

diferen-cias culturales, sociales y económicas.

Se sugiere que futuros trabajos continúen

indagando sobre los estilos de consumo en el

contexto argentino, utilizando para ello muestras

de consumidores y no solo estudiantes

universi-tarios. Asimismo, también se recomienda la

creación de nuevos factores que resulten

repre-sentativos de los estilos de consumo propios de

los ciudadanos argentinos.

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