Bordados de Aceptación:
La mutación de la identidad como consecuencia de la presión de los medios de comunicación y el fenómeno de la moda
Andrea Arce Lourido
Asesores: Alberto Baraya Lina Espinosa
Departamento de Arte
Facultad de Arte y Humanidades
Universidad de Los Andes
Mayo de 2013
Índice
1. La mutación de la identidad como consecuencia de la presión de los medios de comunicación y el fenómeno de la moda.
2. Proceso
3. Referentes Artísticos
4. Conclusiones
5. Bibliografía
Sinopsis
Este proyecto de tesis de grado de artes propone unas reflexiones sobre la presentación introspectiva en el espacio de intimidad, donde la imagen corporal y la imagen mediática proporcionada por una simple foto, son equivalentes a la apariencia “real” asumiendo los roles sociales.
1. La mutación de la identidad como consecuencia de la presión de los medios de comunicación y el fenómeno de la moda
La historia entera de las sociedades se ha caracterizado por la lucha, el compromiso y las conciliaciones que surgen por las tendencias a fundirnos con nuestro grupo social, al mismo tiempo que por destacarnos dentro de éste mismo, mostrando una individualidad. Esta dualidad y contraposición de ideales, generada por nosotros mismos y por los estereotipos y parámetros de vestir, de vivir y hasta de actuar que nos están infundiendo los medios de comunicación, es lo que nos lleva a la imitación. Pero, ¿Qué voy a entender como imitación en este proyecto? ¿a que me refiero con este concepto? El concepto de imitación que se va a sugerir se refiere a como la cultura del consumismo y, en especial la cultura de la imagen y estética de la moda nos quita la capacidad de elegir y nos hace un producto más del mismo grupo social, satisfaciendo la fusión del individuo con la colectividad, pero también en la individualidad que se genera dentro del mismo grupo social, es decir encontramos una paradoja que la moda hace evidente en el hombre y señala dos necesidades contradictorias en el ser humano. El hombre busca la necesidad de ser integrado en un todo social que lo haga ser igual a los otros, pero al mismo tiempo estando en este grupo social tiene la necesidad de hacerse notar como particular dentro el todo social.1 Al mismo tiempo, esta imitación enfatiza lo que permanece en el tiempo,
creando así un vacío de identidad o identidades ficticias, pues los medios de comunicación contribuyen a vender ideales de vida e imagen no reales.
1 Citado en: Lozano, Jorge. “Simmel, Georg. La moda, el atractivo formal del limite”. Revista Española
de Investigaciones Sociológicas No. 89 (2000): 237 – 250. <http://www.ucm.es/info/especulo/numero16/simmel.html>
“Cuando imitamos, no sólo transferimos de nosotros a los demás la exigencia de ser originales, sino también la responsabilidad por nuestra acción. De esta suerte se libra el individuo del tormento de decidir y queda convertido en un producto del grupo, en un receptáculo de contenidos sociales.”2
Con esta cita del filosofo Georg Simmel podemos ver con claridad cómo la idea de la moda genera intrínsicamente en el ser humano la inseguridad de no llegar a ser aceptado por un modelo de sociedad, por tanto que necesita de ésta para crear sus identidades qué, al fin y al cabo, son construcciones de una imagen que puede estar en acuerdo o desacuerdo con la persona, convirtiéndose así, la identidad en una máscara necesaria para sentirse seguro y aceptado por la sociedad. Es como estar tatuado por unos ideales de vida y marcas que te hacen ser un modelo a seguir por el hecho de imitar un estereotipo ficticio creado por el mundo de la imagen y la publicidad.
Así pues, podemos ver como el individuo se convierte en un objetivo fácilmente seducible mediante la creación de imágenes y estereotipos de vida vacíos porque son ideales no reales que ponen en constante cuestionamiento el ser de la persona. La finalidad de estos medios como la moda, la publicidad u otros medios de comunicación es transformar lo real en una representación falsa, convirtiéndose en un nuevo poder de engaño que es totalmente una idea materializada pero genera en el ser humano la impostura de una supuesta satisfacción.
Nos convierten en una muestra mas de su campaña mediática, en una etiqueta para ser valorada ante la sociedad por el hecho de vestir o portar esa marca “privilegiada” donde el objetivo es vender o modificar un comportamiento en aras de una finalidad “superior”.
2 Simmel, Georg. Diagnóstico de la tragedia de la cultura moderna. España: Ediciones espuela de plata.
2012. Pg 163.
Georg Simmel (Berlín, 1858-‐Estrasburgo, 1918) hombre de múltiples saberes, abarcando los campos de la filosofía, la historia, la sociología y las ciencias sociales en general. Sus posturas representan un pensamiento neo-‐kantiano que tuvo amplio predicamento en Europa a finales del siglo XIX y
comienzos del XX. Tocando temas como la sociedad, la economía, la religión, el arte, la moda, la moral y la filosofía.
Pero para poder entender los cambios e imposiciones de nuevas identidades en el mundo podemos citar algunos ejemplos en la Historia sobre los cambios culturales y sociales de las sociedades de nuestra cultura de occidente.
Los procesos de cambio y búsqueda del “verdadero” ser o del “aparentar ser” alguien, empiezan a establecerse principalmente después de la Segunda Guerra Mundial cuando se revaloran y reestructuran los comportamientos del ser humano, promoviendo un proceso de personalización donde la realización personal, el respeto de la singularidad y la individualidad son los nuevos deseos que ha generado en el hombre la revolución del consumo. Sin embargo, este ideal como ya lo hablamos anteriormente, concientemente lleva a toda una sociedad a comportarse de cierta forma para poder ser aceptado en el grupo social en el cual se mueve.3
La sociedad industrial se caracterizó por la fascinación, por la manera en que tiende a regular el consumo, las organizaciones, la información, la educación y las costumbres, creando un ambiente de espectáculo donde se trasforma lo real en una representación falsa de la realidad. Este espectáculo, dirigido por la seducción y la atracción, inventa un nuevo poder de engaño con ideologías materializadas y hasta una impostura de la “autentica” satisfacción; estableciendo un juego de apariencias, estilos de vida (no reales) y construyendo una utopia sobre la imagen del querer ser o el aparentar ser.
Dicho esto, podemos ver como la imitación de una imagen o estilo de vida es una circunstancia por la cual la moda existe y existirá por siempre en la vida de los seres humanos, además de ser un sistema de personalización y consumo, de individualidad y colectividad, “la moda es imitación de un modelo dado, y satisface así la necesidad de apoyarse en la sociedad; conduce al individuo por la vía que todos llevan, y crea un módulo general que reduce la conducta de cada uno a un mero ejemplo de una regla.”4
3 Lipovetsky, Gilles. La era del vacío. España: Editorial Anagrama, 2003.
4 Simmel, Georg. Diagnóstico de la tragedia de la cultura moderna. España: Ediciones espuela de plata,
Se puede entonces considerar a la moda como un fenómeno social colectivo que retrata a un pueblo en cuanto a sus tendencias y costumbre de vida; incluso podemos decir que esta, surge de la vida misma como mecanismo de expresión y comunicación.5 La moda no es sólo un lujo estético y periférico de la vida colectiva,
sino que se ha convertido en un elemento central de un proceso social que gobierna la producción y consumo de objetos, la publicidad, la cultura, los medios de comunicación, los cambios ideológicos y sociales.6
Por otra parte, así como la moda tiene la capacidad de crear modelos a seguir generando una cultura de masa, también tiene la fuerza, el poder y la necesidad de distinguirse en cuanto al cambio y variación de contenidos; tal fuerza, poder y necesidad es más fuerte aun cuando la tendencia es a la diferenciación de clases.
Por ende, las dos funciones fundamentales de la moda son: el unir y el diferenciar, la inclusión o la exclusión tanto en el individuo como ser “único” como también en el ámbito de las clases sociales.
La moda ayuda a hacer más visible la diferenciación social, pues precisamente representa “la inclusión en un grupo de iguales, la unidad de un circulo caracterizado por ella, y precisamente (…) el cierre de este grupo frente a los que se sitúan más abajo no pertenecientes a aquel”7; tan pronto, las clases mas bajas se apropian de la moda
que simboliza los círculos selectos de una clase social mas alta, estos la abandonada buscando otra nueva moda que los diferencie de la clase popular baja, se busca una moda distinguida.8
De tal modo, esta diferenciación y unión genera en el ser humano un sentimiento de aprobación o envidia porque por un lado, se acepta la seducción y el espectáculo, resultados de un estilo de vida impuesto por una sociedad, mientras que por el otro, se puede llegar a envidiar esa imagen por el hecho de no poder pertenecer a ese grupo social o simplemente por no poder ser como esa idea de moda y estética
5 Lipovetsky, Gilles. la era del vacío. España: Editorial Anagrama, 2003.
6 Lipovetsky, Gilles. El imperio de lo efímero. España: Editorial Anagrama, 2003. 7Ibid.pg 46.
8 Simmel, Georg. Diagnóstico de la tragedia de la cultura moderna. España: Ediciones espuela de plata,
impuesto. La moda: “…brota para el individuo la doble satisfacción de sentirse por ella realzado y distinguido en tanto que se siente apoyado, no sólo por un conjunto que hace o usa lo mismo, sino también por otro que aspira a hacer y usar lo mismo. El estado de ánimo que el hombre a la moda encuentra en torno suyo es evidentemente una sabrosa mixtura de aprobación y de envidia.”9
La moda es por esencia inquietante, nace por la influencia social y por tanto es el resultado a un impulso social momentáneo en constante cambio, produciendo un efecto de vacío y búsqueda del ser en ella misma; Hoy en día ese vacío de identidad aumenta gracias a los medios de comunicación (en especial a la publicidad, la cual no informa objetivamente lo que vende sino motivaciones que se encuentran relacionadas con nuestros pensamientos y sentimientos comunes) y la sociedad industrial, que les suministraron a los hombre estilos de vida deseados y anhelaos gracias a un juego de seducción y apariencias creando imágenes agradables a la vista, que pueden ir en favor o en contra de la necesidad de identidad de los individuos, y que, sin embargo logran su objetivo final, vender.
“Tengo una cara pero mi cara no soy yo. Tras ella hay una mente que tu no ves pero que te observa. Esta cara que tu ves es un medio del que me dispongo para expresar algo de lo que soy o al menos eso parece hasta que me vuelvo hacia el espejo, entonces puede parecer que mi cara me pertenece,
que se enfrenta a mi como una apariencia a la que estoy ligado..” 10
La cita de Julian Bell y lo descrito hasta aquí me permiten presentar los objetivos y motivaciones de este proyecto: Una constante búsqueda y confrontación conmigo misma de saber quien soy yo y cuales son esas máscaras y marcas impuestas por una sociedad de consumo que me afectan, e inconsciente o concientemente estoy reflejando a diario. Este proyecto consiste en una representación introspectiva en un espacio de intimidad donde la imagen corporal y la imagen mediática proporcionada por una simple foto, son equivalentes a la apariencia “real”. Por medio de mi autorretrato impreso en una tela expongo una experiencia personal,
9 Ibíd. Pg 177.
10 Vargas Martínez, Sonia. Nan Goldin: la intimidad en revuelta, la intimidad devuelta. Bogota:
mostrando un conflicto interior: la confrontación de mi misma imagen enmascarada gracias a los estilos de vida vendidos por la moda; una imagen que muestra la “naturalidad” del yo tapada y tatuada por las máscaras del mundo de la moda en la búsqueda de ser aceptada en una sociedad totalmente mediatizada. Un registro fotográfico que pone en evidencia la cotidianidad de la vida y el dialogo interno entre mi misma y mi imagen.
Así pues, bajo el silencio de mi misma imagen muestro una mujer serializada, afectada por los medios de comunicación, la publicidad y la moda los cuales han generado en la mente y en la psicología del ser humano, unos ideales y estilos de vida no reales, que nos permitirán ser aceptados en una sociedad.
Sin ser una fotógrafa profesional realice autorretratos impresos en tela, con bordados de marcas imponentes en el mundo, que muestran una lucha interior constante, “involucrando mis sentimientos, placeres y deseos”11 que tratan de
desafiar esas máscaras e identidades, convirtiéndose, este trabajo en una experiencia totalmente personal y hasta en un reto conmigo misma, pues propongo la exposición de mi “ser” y mi intimidad a un público.
Autorretratos que muestran una realidad de mi misma, que sugieren e incitan al autoanálisis y se convierten en una declaración y en un registro que pone en evidencia una mujer que se mueve bajo los paradigmas de una sociedad que camina bajo el ideal de la estética y la belleza mediatizada; una mujer que no es más que un montón de clichés, generados por la moda y la publicidad, un vida y una mirada personal.12
“la decoración se creo realmente para la cara, pero en otro sentido el rostro esta predestinado para ser decorado, ya que sólo a través de la decoración
el rostro recibe su dignidad social y significado místico. La decoración esta concebida para la cara, pero el rostro mismo existe sólo a través de la
decoración.” 13
11 Doy, Gen. Claude Cahun : A Sensual Politics of Photography. London: GBR I.B.Tauris, 2007. 12 Vargas, Sonia Martínez. Nan Goldin: la intimidad en revuelta, la intimidad devuelta. Bogotá:
Colecciones sin condicion, 2009.
13 Ibid, pg 48. “Decoration is actually created for the face, but in another sense the face is predestined to be decorated, since it is only by means of decoration that the face receives its social dignity and mystical
Con esta frase, podemos ver y atestiguar como esas máscaras que impone una comunidad mediatizada son de peso para obtener títulos de aceptación. Son la ciega obediencia de las normas exteriores o estéticas del “común” que les sirven al ser humano como medio para reservar su gusto personal y seguir el patrón que es aceptado.14
Esta problemática existe desde varias décadas atrás, donde no solo se ve en sociedades inundadas por la publicidad y la moda, sino también en culturas indígenas donde la decoración del cuerpo y la cara son el elemento fundamental para ser reconocido en la comunidad.
Una Antigua leyenda cuenta que los dioses Ma’ohi practicaban este arte del tatuar en su reino subterráneo llamado Po. Los hombres quisieron imitar a sus dioses y comenzaron a tatuarse con el objetivo de convertirse y ser igual a su divinidad despertando admiración.15 Este objeto de decoración, conocida por sus caras
tatuadas marcaba también en la cultura Maori de Nueva Zelanda, el rango social dentro de la comunidad,16 igualmente, en el antiguo Egipto esta práctica era
exclusiva de las mujeres para demostrar su valentía y madurez, y en Bali y Java el respeto a una persona se media de acuerdo a la cantidad de tatuajes que tuviera. No tan lejos, en Norte America los tatuajes eran relacionados con practicas religiosas y mágicas siendo la única marca que permitía al alma superar los obstáculos en su camino a la muerte.17 Marcas sobre la piel que evidentemente
muestran una exclusividad y una diferenciación.
Por ende, la moda y las marcas, se pueden ver como un tipo de tatuaje social de aceptación o negación, que es valorado por toda una comunidad.
14 Simmel, Georg. Diagnóstico de la tragedia de la cultura moderna. España: Ediciones espuela de
plata, 2012. Pg 187.
15 Gràcia, Vicenc. El arte del tatuaje. España: Tikal Ediciones. Pg 33.
16 Vargas, Sonia Martínez. Nan Goldin: la intimidad en revuelta, la intimidad devuelta. Bogotá:
Colecciones sin condición, 2009.
17 Vargas, Jorge . Los tatuajes en el campo laboral. [en línea] visitado enero 24,
Autorretratos impresos en tela donde la marca de ropa esta bordada sobre mi piel como una máscara o etiqueta
de valoración y aceptación en una sociedad
Por esto, el gesto de “bordar” en mi imagen las marcas aceptadas, por un poder de medios, como un tatuaje que vive y me persigue a diario simboliza el confrontar a una sociedad moderna que se rige por los parámetros de la moda y que vive en un mundo onírico y nebuloso donde la realidad no es lo que verdaderamente se vende e inconcientemente convierte al sujeto en una muestra más de su producto.
Una sociedad moderna totalmente impaciente, que esta encaminada a la ansia de rápida mutación, al atractivo del comienzo y del fin, haciendo evidente ese vacío de identidad que se tapa con las mascaras de la moda.18
Por culpa de la publicidad engañosa, la subjetividad del hombre moderno es capaz de aceptar pluralidad de identidades, porque esta inmersa en prácticas sociales discontinuas que son sucesivamente reformuladas, creando una fragmentación del ser, descentrándolo y creando identidades abiertas, contradictorias e incompletas donde particularmente la moda del vestir, la aperiencia, la imagen y los modos de vida confunden el verdadero ser.19
18 Simmel, Georg. Diagnóstico de la tragedia de la cultura moderna. España: Ediciones espuela de
plata, 2012. Pg 176.
19 Lozano, Jorge. “Simmel, Georg. La moda, el atractivo formal del limite”. Revista Española de
Investigaciones Sociológicas No. 89 (2000): 237 – 250.
Lo anterior, refleja cómo la sociedad moderna y posmoderna con sus constantes cambios de ideas y necesidad de estar a la vanguardia, genera ese ambiente de consumo, donde lo que ya existe tiene que ser reformulado permanentemente, convirtiendose en un constante flujo de ideas, pensamientos y representaciones inestables y por consiguiente, la sociedad se acostumbra a aceptarse de acuerdo a lo nuevo que esta llegando, dejando de lado su verdadera identidad, para construir una nueva de acuerdo a los ideales de vida y estética que estan a la moda.
Así pues, despues de dejar en claro todo lo anterior quedan varias preguntas por resolve, precisamente cuestionamientos sobre esa lucha interior que muestro al público para asi poder generar cambio y autocuestionamiento en la sociedad: ¿cómo se miran hoy las mujeres? ¿bajo que parametro estéticos los medios nos hacen crear estas identidades vacias? ¿quien es aquel que dice que es estético y bello para ser aceptado? ¿por qué me dejo influenciar y afectar de tal forma que necesito de ella para sentirme “tranquila”?
2. Proceso
Mi proceso plástico frente a este proyecto empezó con un registro fotográfico diario como autorretrato donde el gesto se centraba en tomar una foto al despertarme y seguido de esto tomar una foto después de arreglarme. Esta primera idea se centraba en mostrar como la imagen “natural” es transformada y adornada por ropas de marca, maquillajes y demás elementos para tapar una identidad y crear un nuevo yo que va hacer aceptado en la sociedad; esto con la idea de hacer palpable el poder de la imagen, la moda y los medios de comunicación hoy en día y cómo estos son de gran influencia no solo personalmente, sino en la vida cotidiana de todos los individuos de una sociedad, haciéndolos cambiar sus identidades para ser incluidos en el mundo.
Fotos impresas en papel fotográfico tamaño carta
Continué con este registro durante dos meses imprimiendo fotos en diferentes formatos, tanto grandes como pequeños para ver cómo estas imágenes tenían mayor impacto en diferentes tamaños; estas reflejaban diferentes sensaciones. Por un lado en tamaño carta y enmarcadas, dieron el efecto de un cuadro donde se veía la diferencia entre ambas fotos con claridad.
Fotos impresas en papel fotográfico enmarcadas tamaño carta.
Por el otro lado las fotos impresas en tamaño pliego y medio pliego en papel Bond dieron la sensación de póster publicitario, donde se podía escribir encima de estas y caricaturizar la imagen principal. Sin embargo, estas ideas no me satisfacían por completo y quería mostrar de forma un poco más evidente las máscaras que la moda y los medios nos están imponiendo a diario.
Fotos impresas en papel Bond medio pliego Fotos impresas en papel Bond pliego.
Siguiendo con el registro diario de ambas fotos empecé a trabajar con acetatos transparentes superponiendo las dos imágenes para dar un efecto de “ocultación” y hacer alusión a las máscaras y diferentes identidades de las cuales hablo a lo largo de mi proyecto, sin embargo esta idea no tuvo mayor trascendencia ya que la idea de mostrar ese cambio se perdía al sobreponer las dos imágenes pues creaba un efecto borroso.
Fotos impresas sobre acetato transparente
Seguí con mi registro fotográfico pero, para llegar a piezas que fueran bastante contundentes y que mostraran mis ideas y sentimientos en cuanto a los medios y la moda, empecé a jugar con los espejos fragmentados donde el propósito principal era jugar con el reflejo que genera el espejo y además con éste fragmentado, la imagen que creaba era fraccionada haciendo alusión a las diferentes identidades que se llegan a engendrar gracias al poder de los medio y la moda. Además, el espejo servía como referente al hecho de la confrontación de miradas, creando un juego entre el mismo espectador con su propia imagen.
Seguí trabajando con el espejo como medio plástico y se me ocurrió imprimir estos autorretratos en vinilo transparente para luego pegarlo sobre el espejo y crear un juego entre el espectador y mi propia imagen, de tal forma que el espectador al tiempo que podía verse en este objeto, podía ver mi imagen y ocultar ese yo no aceptado por la sociedad. A pesar de varios intentos, este ejercicio, el cual desarrolle en formato grande y pequeño, no funciono porque estaba dejando de lado uno de los temas principales que era la moda y me estaba centrando solo en la idea de las diferentes identidades y, además, se estaba desviando mi proyecto a un plano mas amplio donde toda mi reflexión interior se estaba convirtiendo el algo mas público y mi autorretrato, que es el centro del proyecto, se estaba desvaneciendo con la imagen del espectador, cosa que no quería porque mi objetivo es mostrar con fuerza ese yo que a diario se esconde bajo las mascaras de las marcas de la moda.
Fotos impresas en vinilo transparente adhesivo sobre espejos fragmentados
Seguido de esto, llegue a la elaboración de varias piezas que llenaban mis expectativas en cuanto a lo que quería mostrar y dejar en el espectador como cuestionamiento y reflexión interior. Juntando la fotografía como autorretrato, telas y bordados desarrolle diferentes piezas donde el bordado a mano crea marcas de moda que están “tatuadas” en mi rostro como un elemento que vive en mi como una lucha constante para poder ser integrada en cierto grupo social. Así pues, son composiciones que hacen alusión a “lo hecho a mano” como algo de lujo y de inclusión pero que al mismo tiempo, muestra como ese mundo de la moda, la estética de la imagen y la publicidad tienen el poder de crear identidades vacías y te “tatúan” con sus marcas para ser reconocido y aprobado en una sociedad;
mostrándote y vendiéndote bajo el juego de la seducción y el glamour estilos de vida falsos tapando la verdadera realidad. Igualmente, el proyecto me llevo a crear un traje que simula una segunda piel donde lo interesante de este es ver como estas marcas, al igual que en los autorretratos, están siendo bordadas en esa “piel” haciendo alusión a un traje que rompe con los ideales de estética y de moda y al mismo tiempo una segunda piel que vive y esta presente en el día a día de mi “yo natural”.
Fotos impresas sobre lona costeña con bordados
Truza/ lycra con bordados
3. Referentes Artísticos
Buscando una estabilidad personal y proponiendo una mirada a mi propio cuerpo mostrando la relación entre la imagen corporal y la mediática, por medio de autorretratos fotográficos y marcas de ropa a la moda que están impresas en tela muestran y equivalen a mi realidad, que buscan la construcción de una identidad mediante la exposición de una experiencia íntima a la manera de las artistas Nan Goldin y Sophie Call; grandes artistas de gran aporte para el desarrollo y construcción del proyecto tanto plástico como teórico, basan sus trabajos en la búsqueda y construcción de identidades poniendo su propio cuerpo como elemento de investigación. Además, le dan a la mujer una mirada profunda revelando la dificultad de ser mujer gracias a la idea de la estética y moda propagada por los medios de comunicación.
De modo similar, Claude Cahun con sus numerosos autorretratos juega con la noción de una identidad mutante o como distintos personajes estereotipados por una sociedad. La artista juega un papel importante en el crecimiento de este proyecto ya que, referencia mis autorretratos donde se está criticando la idea de ser perfecto para poder ser reconocido, mostrando todo lo contrario a lo esperado y dicho por este poder de la moda. Una mujer sin máscaras que embellecen la imagen exterior. Presento el “yo natural” sin ninguna máscara impuesta proponiendo un mirada reflexiva en torno al tema de la construcción de identidades, donde la inspección es hecha desde la mujer para la mujer, como lo manifiesta Francesca Woodman en sus obras maestras.
Por otro parte, Hannah Höch con su ironía sobre la cultura de masas en cuanto a la industria de la belleza, la moda y la fotografía publicitaria y Shirin Neshat con sus simulaciones de tatuajes en su propio cuerpo que juegan con esa idea de romper con los estereotipos creados a las mujeres, participan como referentes de gran valor en el desarrollo del proyecto porque critican de forma contundente la idea de la estética vendida por los medios.
Seguido de esto y teniendo como crítica la misma idea anterior, Jana Sterbak con su obra Vanitas: flesh dress an albino anorexic recrea una metáfora sobre la construcción social del cuerpo femenino visto y juzgado por unos parámetros y estereotipos de belleza. Así mismo, Louise Bourgeois con su obra The destruction of the father representa una dualidad de un cuerpo que no es aceptado socialmente contradiciendo el mecanismo expositivo de la moda.
No muy lejos, la artista colombiana Barbarita Cardozo se convierte como referente para este proyecto ya que, sus obras se basan en la investigación y representación sobre la moda y el consumismo de esta misma en una sociedad, y como esto lleva a la falsificación, casi idéntica de las marcas, para lograr estar involucrado en tan selecto grupo.
Finalmente, uno de los referentes de mayor carga para la resolución del proyecto fue el artista Suizo Daniel Buetti, referente encontrado después de tener soluciones plásticas en cuanto al proyecto donde posteriormente encontré cierta cercanía con los aspectos formales y conceptuales de mi obra.
Con sus fotografías de modelos de revista dando la ilusión de un tatuaje de marca. Por medio, de la incrustación de un punzón en estas imágenes de estilos de vida deseados, el artista inscribe la marca de alguna casa de moda o simplemente una marca reconocida masivamente, crea la ficción de una cicatriz o tatuaje que genera dolor y perturbación. Una critica fuerte al mundo del glamour y estos ideales de vida generados por la moda.
4. Conclusiones
Con esta investigación, podemos ver con mayor claridad como el fenómeno de la moda y los medios de comunicación (mass-‐media) son de gran influencia en el desarrollo de la identidad.
Hablando desde un punto de vista personal, puedo decir que este sistema de consumo y el llamado a estar “a la moda” son producto del fuerte poder publicitario; lo viven a diario todos los seres humanos, al interior de determinadas sociedades, donde se venden estilos y prototipos de vida como deseables humanos.
Por ende, al estar el individuo constantemente sometido a este juego de seducción, llega a la imitación de estos ideales dejando de lado el juicio de elección por cuenta propia. La persona genera un vacío de identidad para ser aceptado en la sociedad que se convive. Además, este poder de engaño nos confronta frente a una cultura que esta en constante cambio pero que siempre se mueve bajo una moda que instaura aceptación, lo que nos lleva a sentirnos seguros frente a nosotros mismo como frente al circulo social en el cual se mueve. Una cultura que establece una moda de ficción.
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-‐ Vargas Martinez, Sonia. Nan Goldin: la intimidad en revuelta, la intimidad devuelta. Bogota: Colecciones sin condicion, 2009.
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