KABBALAH
Temporada 1, capítulo 3:
El Deseo
En este capítulo:
Explicamos qué es el deseo, por qué existe, cómo se puede gestionar según la cábala y por qué existe el fenómeno del conflicto. Así mismo hablamos de algunas herramientas para trabajar.
1. Hay un elemento que emplea la naturaleza para vincularnos a nuestras necesidades espirituales de forma automática. Este elemento se llama deseo.
2. Nosotros estamos literalmente creados de puro deseo. Como vasijas que se sienten incompletas, deseamos recibir constantemente.
3. Esto no es malo ni bueno, forma parte de la propia naturaleza de la vasija.
4. Si demonizamos el deseo y consideramos que es impropio que forme parte de nuestra existencia entonces creamos falta de deseo. Esto constituye un problema primordial, y suele ser el comienzo de una larga etapa oscura.
5. El deseo ha de ser, no obstante, gestionado y conducido para que sea provechoso.
6. El deseo es el vínculo existente entre nuestro espíritu, el cual ya se halla realizado, y nuestra realidad material, la cual se halla en fase de ocultamiento y requiere aún realización.
7. Si adquirimos conciencia y virtud de nuestros deseos podremos comprender exactamente qué es lo que nuestro espíritu ha de hacer en esta encarnación física. En otras palabras, podremos saber cuál es nuestra “misión en la Tierra”.
8. Como trabajo espiritual recomendamos, pues, mantener un estrecho contacto con nuestros deseos y preservar en nuestra rutina un pequeño ejercicio de listado de deseos.
9. Los deseos, así mismo, no se realizan si no se adhieren a otras fuerzas. Un deseo no genera movimiento.
10. El deseo, en sí mismo, sólo es una herramienta: es la estrella polar de la materia que camina hacia la realización personal o espiritual.
11. Este deseo puede ser gestionado de forma deficiente o bien de forma correcta.
12. Cuando el deseo es gestionado de forma deficiente, entonces se convierte en un anhelo.
13. El anhelo es un elemento abstracto y carece de estructura para realizarse.
14. El deseo, sin embargo, contiene estructura y a través de él podermos realizar acciones en la materia.
15. Si el deseo está bien conducido entonces va desarrollándose hacia revelaciones materiales.
16. Para que el deseo pueda desarrollarse debe combinarse con la fuerza de la intención.
17. El deseo se conecta directamente con el espíritu, y es el vínculo entre éste y la materia. Pero en ocasiones halla espacio entre estas dos manifestaciones, de tal forma que no puede alcanzar a éstas e inspirarlas.
18. El espacio existente entre la realidad material y la realidad espiritual es lo que llamamos conflicto.
19. Así mismo, este conflicto también ha de ser gestionado, pues si es deficientemente conducido puede ser muy problemático.
20. Para que el deseo pueda inspirarnos debemos eliminar espacio entre nuestra realidad espiritual y nuestra realidad material, es decir, debemos remover conflicto. 21. A su vez, el conflicto nos separa de nuestra realidad y
nos dificulta adoptar posiciones productivas frente a nuestra misión.
22. El deseo nos capacita de inspiración para saber quiénes estamos llamados a ser.
23. Nos capacita para ver cuál debería ser la siguiente revelación en nuestra vida, y nos inspira para concer qué siguiente paso es el que deberíamos dar para ello. 24. Cuando estamos conectados con un deseo se da un
hecho que puede ser desconcertante: aparece el estrés. 25. El estrés es el espacio entre la persona que somos y la
persona que estamos llamados a ser.
26. Este espacio posibilita nuestro desarrollo, y nos anima a seguir trabajando para evolucionar.
27. Sin embargo, si no gestionamos bien el estrés, si inyectamos negatividad en este espacio entre quien soyy quien debería ser, entonces el estrés se convierte en ansiedad.
28. Si inyectamos positividad en el estrés, éste revela entusiasmo.
29. Cuando el entusiasmo es revelado en el estrés, entonces el proceso creativo nos atrapa y nos convertimos en el propio proceso creativo.
30. A este proceso se le llama estado de flujo. Éste consiste en convertirnos en nuestra propia misión.
31. Para jugar de forma productiva al Juego de la Vida, por tanto, debemos comprender cuáles son nuestros deseos y llevarlos a cabo a través de un plan de acción.
32. Hemos hecho mención de la positividad y la negatividad. Realmente éstos como tal no están contemplados en la cábala, pues la cábala está basada en conceptos de tecnología espiritual.
33. Sin embargo, podríamos denominar positividad como el enfoque que permite que lo correcto aflore en un fenómeno determinado.
34. Del mismo modo, la negatividad podría ser el enfqoue que impide que lo correcto se manifieste en un fenómeno.
35. De esta forma podemos conectar los conceptos de positividad y negatividad con los conceptos cabalísticos de genes divino y satánico, de la siguiente forma. 36. Cuando inyectamos en una situación gen divino
obtenemos conexión equilibrada con la Luz.
37. Cuando inyectamos en la semilla de una situación gen satánico obtenemos desconexión con la Luz.
38. La conexión o desconexión con la Luz no tiene por qué obtenerse de forma inmediata. Puede haber un intervalo de tiempo entre la creación de esta desconexión y su revelación o manifestación en nuestra vida.
39. El gen divino es expresado a través de tres canales de expresión: compartir, ganarse las cosas por sí mismo y apreciar.
40. El gen satánico es también expresado a través de tres canales de expresión: retener, robar y despreciar.
41. Absolutamente todas las cosas creadas en nuestra realidad ha sido previamente generada a través de uno de los seis canales de expresión que hemos citado. 42. Los fenómenos desagradables incluyen en sus genes el
adn satánico, pues fueron creados a través de uno o varios de los tres canales de expresión satánico.
43. Podemos modificar el adn de la semilla de una situación, reconduciendo ésta hacia uno o varios canales de expresión divina.
44. Para realizar esto, podemos hacer un listado de todos los eventos de nuestra vida que incluyen en su gen adn satánico. Definir qué canal de expresión satánico hemos empleado para su creación y acto seguido hacer un plan por cada elemento de la lista para reconducirlos hacia el gen divino y modificar así el adn de todas las semillas.