• No se han encontrado resultados

2 CORINTIOS. PROGRAMA No Cap. 4:1-6

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "2 CORINTIOS. PROGRAMA No Cap. 4:1-6"

Copied!
9
0
0

Texto completo

(1)

PROGRAMA No. 0569

2 CORINTIOS

Cap. 4:1 - 6

Llegamos hoy al capítulo 4, de esta Segunda epístola del apóstol San Pablo a los Corintios. En nuestro programa anterior, apenas alcanzamos a tocar el primer versículo, pero vamos a continuar hoy y vamos a tocar este versículo una vez más. Y aquí tenemos otro aspecto del consuelo de Dios. Vimos en el primer capítulo el consuelo de Dios para los planes de la vida. Luego, en el segundo capítulo de esta Segunda epístola a los Corintios, observamos el consuelo de Dios al restaurar a los santos que habían pecado. Y en el capítulo 3, el consuelo de Dios en el glorioso ministerio de Cristo.

¿No le parece a usted, amigo oyente, que ese capítulo 3 fue algo maravilloso? Pues bien, nosotros no vamos a descender de la cima de la montaña; vamos a continuar aquí arriba porque aquí tenemos el consuelo de Dios en el ministerio del sufrimiento por Cristo. No estamos muy seguros, pero quizá tengamos que subir aún más arriba. Y pensamos que estamos llegando a una altura donde se nos hace muy difícil respirar, pero continuemos hacia arriba. Él nos llama a subir más alto y eso es lo que queremos hacer. Leamos, pues, otra vez el versículo 1, el primer versículo, de este capítulo 4, de la Segunda epístola a los Corintios. Y dice Pablo:

1

(2)

no desmayamos. (2 Cor. 4:1)

Este es el ministerio, dice, el ministerio glorioso, el ministerio que Él nos ha dado hoy, es el ministerio que ningún hombre podía haber creado. Ningún hombre lo podía haber inventado. Es algo imposible que cualquier persona haya hecho esto. Yo, por ejemplo, no encuentro ninguna otra razón por la cual Él me haya permitido a mí entrar en esta actividad sino por lo que Pablo dice aquí en este versículo: según la misericordia que hemos recibido. Como ya dijimos, Dios es rico en misericordia. Él no la usó toda antes de llegar a mí, porque se dio cuenta que yo necesitaría mucha. Y Él ha sido rico en misericordia para conmigo y por Su misericordia, ha permitido que tengamos este programa radial.

Podemos asegurarle, amigo oyente, que esa es la razón de su existir y a causa de eso, nosotros no desfallecemos, sino que nos regocijamos en esto hoy. Ahora, Pablo indica que este ministerio es algo maravilloso. Y, ¿qué es lo que tiene de maravilloso? Pues bien, si uno estudia las religiones del mundo en alguna institución, puede apreciar la diferencia que existe entre el cristianismo o el evangelio de la gracia de Dios, y las demás religiones. Esto puede ser expresado en pocas palabras. Todas las religiones dicen: “haz esto, haz eso, haz aquello, haz esto otro”. El evangelio por su parte dice que todo está ya hecho, ya está finalizado, terminado.” El evangelio dice que Dios ha hecho algo por mí y que yo lo debo creer, debo confiar en Él. Y ese es el camino que yo debo seguir hacia Él. Es la única forma que tenemos de llegar a Él por medio de la fe. Porque Sin fe – dice la Escritura – es imposible agradar a Dios.

Pero las religiones de este mundo dicen que debemos hacer algo. Cuando uno se dedica a estudiar los diferentes cultos que existen, se sorprende con las cosas que ellos hacen. Hay algunos que dicen que debemos hacer cuatro cosas para ser salvos, y, bueno no estamos muy de acuerdo con ellos en cada una de estas cosas, pero dicen que hay que tener fe. Pero esa fe que

(3)

ellos mencionan no es confiar en Cristo, es cualquier otra cosa menos eso. Dicen simplemente que uno debe creer que Cristo vivió y murió hace unos 2000 años, y aceptarlo simplemente como un hecho histórico. Bueno, uno puede pensar de la misma manera, en cuanto a Simón Bolívar o el General San Martín, que libertaron a los países de América; pero el creer en eso no salva a nadie.

Simplemente, amigo oyente, creer que Jesucristo murió, no salva. Jesucristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras, y eso es muy importante. Eso es lo más importante de todo. De modo que, las religiones del mundo dicen: “Ven y haz algo, amigo”. Algunas de ellas tienen siete cosas que uno debe hacer. Otras tienen diez que uno debe cumplir, o sea los Diez Mandamientos. Pero, amigo oyente, ninguno de ellos quiere reconocer que no están cumpliendo esos diez mandamientos, sin embargo, tienen esos diez mandamientos.

Ahora, Pablo en cierta época estuvo bajo la ley, él sabía lo que era, y él podía decir honestamente: “Yo era hebreo de hebreos. Otros podrían pensar que estaban bajo la ley, pero yo estaba verdaderamente bajo la ley, dice Pablo. Era fariseo de fariseos.” Y él pensaba que podía hacer algo para lograr su salvación. Pero, un día, se encontró con el Señor Jesucristo en el camino hacia Damasco y llegó a conocerle de veras. Y cuando le conoció, él dijo: y ser hallado

en él, no teniendo mi propia justicia. Usted puede apreciar, amigo oyente, que cuando Pablo

estaba en la presencia del Señor Jesucristo, pudo ver que no podía hacer nada por sí mismo. El tenía que tener la justicia de Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, – como dice él mismo – que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por

la fe. Y Pablo dice que ese fue un nuevo día para él. Y ese puede ser, amigo oyente, un nuevo

día para todos nosotros.

(4)

amor proveyendo un Salvador. Dios nos amó. Pero Dios en Su misericordia proveyó un Salvador, y ahora nos salva por medio de Su gracia. Esto es algo maravilloso. Ahora, Pablo no ha concluido aún, él dice algo más aquí en el versículo 2, de este capítulo 4 de la Segunda epístola a los Corintios:

2

Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la Palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. (2 Cor. 4:2)

Pablo está diciendo que no hay algo más para la salvación, porque somos salvos por la gracia de Dios; pero él está diciendo que se debe dar un gran énfasis al vivir el evangelio. Hemos renunciado, – él dice – a las cosas que estaban ocultas, a lo oculto y vergonzoso. Cuando nosotros llegamos a Cristo y confiamos en Él, no es sólo estar de acuerdo intelectual mente en que El murió en la cruz del Calvario, sino que confiamos en El, y no sólo eso, sino que hemos sido regenerados; que sabemos que Él nos ha salvado, y que debemos ser un ejemplo del evangelio. En otras palabras, el hombre que predica el evangelio tiene que ser un hombre santo. Pablo dice: Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso”.

Para aclarar un poco más lo que estamos diciendo, vamos a leer este mismo versículo de la Versión Popular; dice: “Hemos rechazado lo que se hace a escondidas y lo que es vergonzoso;

no andamos con astucia ni cambiamos el mensaje de Dios. Al contrario, decimos solamente la verdad, y así nos recomendamos a la conciencia de todos delante de Dios.”

Amigo oyente, este es un versículo maravilloso. Ahora esto nos da un sentido para nuestra vida aquí. No debemos andar como hipócritas, no debemos ser demasiado astutos, y nuestro comportamiento no debe contradecir aquello que estamos predicando. Tiene que ser una

(5)

conducta que cuente con la aprobación del Señor Jesucristo. Nosotros no somos perfectos, pero por lo menos debemos tratar de andar hoy en una forma que sea aceptable al Señor.

Tenemos otra frase que queremos considerar aquí, y es lo que Pablo dice: ni adulterando la

Palabra de Dios. Alguien ha indicado que no debemos “regatear” la Palabra de Dios. Y esto

nos toca directamente. Podemos preguntar a los predicadores ¿por qué están predicando? ¿Lo están haciendo por dinero? Usted dice que está predicando por amor a las almas, ¿pero, es verdaderamente amor a las almas? ¿O es amor al dinero? Yo debo examinar mi propio corazón en lo que a esto se refiere. Pablo podía decir: ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! (1

Cor. 9:16). Por tanto, usted puede predicar el evangelio y decir cosas que son absolutamente

verdaderas; pero al mismo tiempo su vida puede estar hablando otro mensaje que es completamente diferente. Y permítame decirle, amigo oyente, que yo mismo oro mucho sobre esto en mi propia vida y le pido a Dios que no me deje predicar si no lo hago con una conciencia clara y limpia. Si no tengo el poder del Espíritu de Dios, no quiero predicar. No lo quiero hacer si no tengo esas dos cosas.

Usted sabe, amigo oyente, que es glorioso predicar el evangelio, pero es algo terrible el predicarlo si dentro de uno mismo hay falta sinceridad, falta honradez; si no estamos dedicados completamente al Señor o simplemente no tenemos una profunda convicción en cuanto al Señor. Amigo oyente, en este momento no estoy hablando simplemente a los predicadores, porque ellos quizás ya han apagado sus receptores, pero le estoy hablando a usted, amigo creyente. ¿Quiere usted ser testigo de Cristo? Y usted es un testigo. En realidad cuando Pablo habla aquí de clérigos o ministros no se está refiriendo al hombre en el púlpito, únicamente, sino a usted que está sentado cómodamente en los bancos de la iglesia. “Nosotros en estos días debemos preparar a los hombres para que trabajen en el ministerio,” dice Pablo. Ese es nuestro trabajo, tenemos que equiparlos bien. Pero, permítanos decirle que es muy importante para nosotros reconocer que las ovejas producen ovejas. El pastor de las ovejas no puede producir ovejas. El

(6)

las apacienta y las cuida. Pero son las ovejas las que pueden ganar a otras ovejas porque las ovejas producen ovejas. Nuestro trabajo es tratar de conseguir que usted sea un buen testigo.

Y de paso, quisiéramos preguntarle si está haciendo algo para propagar la Palabra de Dios en nuestro día. Eso es testificar. Quizá Dios le ha dado a usted el don de hacer dinero y usted está ayudando a alguien a predicar. Quizá sea usted un hombre o una mujer de oración. O puede haber entrado en contacto con alguien que ninguna otra persona puede alcanzar. Ellos quizá no prestarían ninguna atención a lo que yo dijera. Yo no puedo alcanzar a todos. Hay muchos que quizá ni sintonizan el programa o si lo escuchan quizá apagan el receptor y no los podemos alcanzar. Pero Dios, amigo oyente, le ha llamado a usted a que sea testigo. Llegamos ahora a otra cosa que es también formidable. Escuchemos lo que dice el versículo 3, de este capítulo 4 de la Segunda epístola a los Corintios:

3

Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; (2 Cor. 4:3)

“. . . en los cuales el dios de este siglo, . . .” continúa el versículo siguiente es decir, Satanás,

él es el dios de este siglo. El es quien está en control de las cosas que están ocurriendo en este día. Es el que maneja o dirige lugares como las Naciones Unidas, por ejemplo. El es quien está detrás de todas esa cosas de hoy, y lo está haciendo en todo el mundo. El es el dios de este

siglo. Y, ¿qué es lo que ha hecho? Pues, él ha cegado el entendimiento. Leamos lo que sigue

aquí en el versículo 4, dice:

4

en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. (2 Cor. 4:4)

(7)

Esto es algo tremendo lo que tenemos ante nosotros. Usted ha escuchado alguna vez decir a alguien: “Bueno, yo no entiendo el evangelio, lo he escuchado toda mi vida, pero no me dice nada absolutamente”. Yo he escuchado decir eso una y otra vez a la gente, y ¿qué es lo que ha pasado? Pues, que Satanás los ha cegado. La luz está brillando, pero el diablo lo ha cegado a usted para que no la pueda ver. Es como lo que ocurrió en cierta mina. Ocurrió una gran explosión y los mineros quedaron atrapados dentro de la mina. Finalmente, pudieron recibir comida desde afuera, como también luz para que pudieran ver. Al encender la luz, un joven minero, dirigiendo sus ojos directamente a la luz dijo: “Por qué no encienden las luces? Y todos los demás lo miraron confundidos; él había quedado ciego por la explosión. Satanás lo ha cegado a usted, y mucha gente está diciendo: ¿por qué no encienden la luz? No veo el evangelio para nada.” Es que, Satanás los ha cegado, amigo oyente, y esa es su condición en el presente.

Hay otros que dicen: “Bueno, usted sabe, hay cosas en la vida que no puedo comprender. Yo no sé por qué, pero simplemente no las puedo creer.” Hace tiempo recibimos una carta de un hombre que nos quería enfrentar en esto, diciendo que el evangelio que estábamos presentando no era verdadero, y que nosotros sabíamos que la Biblia no era verdadera. El escribió de una manera bastante arrogante. Se le escribió en respuesta a su carta diciéndole que nunca habíamos visto una muestra de tanta ignorancia y arrogancia. ¿Sabe usted cual era su problema? El problema era que no podía creer las cosas que leía en la Biblia. Había pecado en su vida y la Biblia lo estaba condenando, y él no quería aceptar eso. Y esa es la condición en la que se encuentran muchas personas el día de hoy. No hay ningún problema con la Biblia, el problema está en sus propias vidas.

Amigo oyente, si usted quiere continuar en su pecado, usted lo puede hacer, pero el que pierde es usted. Ahora, usted puede ir a Cristo, no me diga que no lo puede hacer, porque sí es posible para usted acudir a Cristo. Por eso es que Pablo dice aquí en el versículo 5, de este capítulo 4 de la Segunda epístola a los Corintios:

(8)

5

Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. (2 Cor. 4:5)

Amigo oyente, sólo el Señor Jesús le puede salvar. Ahora, veamos el versículo 6:

6

Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. (2 Cor. 4:6)

Ahora, Pablo está hablando de la creación del universo. Yo no sé cuando tuvo lugar la creación. Hay muchas personas que piensan que nosotros los fundamentalistas creemos que Dios creó el universo allá en el año 4004 A.C., a las 9:32 de la mañana. Amigo oyente, permítanos decirle que ese es un punto de vista demasiado tonto, como para prestarle atención. No conocemos a nadie, a ninguno de los hermanos fundamentalistas que hayan tomado en serio tal cosa. El mundo fue creado hace muchísimo tiempo por Dios, y pensamos que en las edades pasadas, millones o quizá billones de años atrás, si usted quiere decir eso.

Nuestro Dios es un Dios eterno, y El no estaba sentado sin hacer nada, esperando a que el hombre entrara en escena. El hombre es algo que apareció a lo último, pero Dios había estado aquí por mucho tiempo ya. Y Su universo también ha estado aquí por las edades. No sabemos cómo ocurrió todo; algo le pasó al mundo y se puede ver evidencias de ello. Finalmente, Dios actuó, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz. Porque

Dios, – dice aquí Pablo – que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones. Lo que pasa es esto: El Espíritu Santo de Dios nos trae

convicción de pecado, y luego nos regenera. Y la luz del evangelio glorioso brilla en nuestros corazones, en vista del Señor Jesucristo, y le volvemos a ver.

(9)

Alguien ha dicho: “La mirada salva, pero la contemplación fija, santifica.” Necesitamos pasar mucho tiempo observando a Cristo. Pero, aún siendo los mejores, se nos dice que tenemos

este tesoro en vasos de barro. Pablo nuevamente reconoce su propia debilidad. Pensamos que

él era enfermizo, y pensamos que todos nosotros somos bastante débiles. Yo, por ejemplo reconozco que soy débil. No sé aun cuanto tiempo estaré aquí en este mundo. Pero tenemos

este tesoro en vasos de barro. La palabra griega es “ostraka”. Ostraka es lo que saca un

arqueólogo de una excavación. Quiere decir, piezas o partes rotas de utensilios de alfarería. Y eso es, amigo oyente, lo que nosotros somos; piezas, partes rotas de utensilios de alfarería.

Pero tenemos este tesoro. ¿Y cuál es ese tesoro? Es el evangelio glorioso, para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros.

Y quisiéramos que usted note algo aquí, pero no lo vamos a hacer el día de hoy, vamos a esperar hasta nuestro próximo programa. ¿Cómo puede verse esa luz que está dentro de estos vasos? Si usted quiere entender lo que Dios nos ha dado, tenemos que volver atrás y leer la historia de Gedeón. Vamos a ver eso en nuestro próximo programa. Dios ha tenido que romper los vasos para que la luz pueda brillar. Esa es la razón por la cual algunas personas tienen que estar enfermas. Esa es la razón por la cual Pablo tenía esa enfermedad en su propio cuerpo. Y esa es la razón hoy, y lo creemos sinceramente, por la cual Dios está usando vasos débiles en la actualidad. No son vasos fuertes, sino débiles, para que la luz pueda resplandecer a través de ellos. Hablaremos de esto en nuestro próximo programa.

Y bien, amigo oyente, vamos a detenernos aquí porque nuestro tiempo ha concluido. En la continuación de este interesante estudio del capítulo 4 de la Segunda epístola a los Corintios, retornaremos en nuestro próximo programa, y contamos desde ya con su siempre fiel sintonía. Hasta entonces, pues, ¡y que las incontables bendiciones del Señor reposen en usted, es nuestra ferviente oración!

Referencias

Documento similar

«registro público» custodiado por el Ministerio de Información y Turismo y la Dirección General de Información 80. Pese a la obligatoriedad del número de registro, éste podía

En Administración de la Educación, Trabajador específicamente en programas del Ministerio de Educación, después de haber ejecutado el procedimiento de validación del

Y tú sabes cómo es de desubicado Bruno, saca esa pala- bra cada vez y Marcial y yo nos miramos como diciendo «qué se le va a hacer».. Pero yo creo que Marcial se va a componer,

Busqué, tal como lo vienen intentando los artistas, no quedar atrapada en etiquetas que distingan estilos o categorías fijas – circo tradicional, nuevo, contemporáneo – sino más

1. LAS GARANTÍAS CONSTITUCIONALES.—2. C) La reforma constitucional de 1994. D) Las tres etapas del amparo argentino. F) Las vías previas al amparo. H) La acción es judicial en

En las lecciones anteriores hemos visto que Juan el Bautista preparó el camino a Jesús y su ministerio, fue un gran aporte para el Reino de Dios.. También revisamos el

Así como durante la inauguración del Santuario terrenal, este fue ungido con aceite santo con el fin de consagrarlo para sus servicios, del mismo modo en la inauguración del

En su natal Caracas, donde se formó Bello como latinista, no pudo tener la oportunidad de aprender griego. Cuando nació, ya hacía 14 años que los jesuitas habían sido