ORIENTACIONES TÉCNICAS PARA CONCURSO DE PROYECTOS
LÍNEA PROGRAMAS DE PROTECCIÓN ESPECIALIZADA
MODALIDAD PROGRAMAS INTEGRALES DE PROTECCIÓN ESPECIALIZADA (PIE)
PROGRAMA 24 HORAS
DEPARTAMENTO DE PROTECCIÓN Y RESTITUCIÓN DE DERECHOS SERVICIO NACIONAL DE MENORES
Programa 24 Horas
ÍNDICE
I. PRESENTACIÓN 3
II. OBJETIVOS 5
2.1 Objetivo general
III. METAS TRANSVERSAL A LA MODALIDAD 8
IV. ORIENTACIONES TÉCNICAS ESPECÍFICAS 8
4.1 SUJETO DE ATENCIÓN 8
4.2 VÍAS DE INGRESO 10
4.3 COBERTURA Y FOCALIZACIÓN TERRITORIAL 11
4.4 MARCO GENERAL PARA EL DESARROLLO DEL PROYECTO. 12 4.4.1CONVENCIÓN DE LOS DERECHOS DEL NIÑO: 13 MARCOS NORMATIVOS SOBRE LA VIOLENCIA Y EL DELITO.
4.4.2 ENFOQUE EXPLICATIVO SOBRE LAS CAUSAS DE VIOLANCIÓN 15 4.4.3 CONSECUENCIAS DE LA VIOLENCIA PASIVA O POR OMINIÓN DE
CUIDADOS 15
4.4.4 ENFOQUE PARA LA INTERVENCIÓN 17
A) ENFOQUE DE LA RESILIENCIA 17
B) INTERVENCIÓN CON FAMILIAS 18
C) PARTICIPACIÓN 20
D) INTEGRALIDAD 22
E) DESARROLLO EVOLUTIVO 22
F) GÉNERO 22
G) INTERCULTURALIDAD EN EL MARCO DE LOS DERECHOS HUMANOS 23
H) INTERVENCIONES CON PERTINENCIA CULTURAL. 25
I) ENFOQUE DE INCLUSIÓN DE LAS PERSONAS CON CAPACIDADES 26
DIFERENTES 26
I) CUIDADOS DE EQUIPOS 27
4.1 MARCOS METODOLOGICO 28
4.5.1 MODELOS O ESTRATEGIAS METODOLOGICAS SUGERIDAS 28
4.5.2 SISTEMA TUROTIAL 30
4.5.3 FASES DE LA INTERVENCIÓN 30
4.5.4. CONSIDERANCIONES ESPECÍFICAS PARA LA INTERVENCIÓN CON
NIÑOS Y NIÑAS MENORES DE 14 AÑOS. 38
4.5.5 PLAZOS DE INTERVENCIÓN 39
V. RECURSOHUMANO 40
5.1 CONFORMACIÓN DEL EQUIPO DE TRABAJO Y DESCRIPCIÓN DE 40 FUNCIONES
5.2 RELACIÓN CONTRACTUAL 52
5.3 CAPACITACIÓN 52
5.4 CUIDADO EQUIPO
VI. SOBREELPRESUPUESTO 43
VII. SOBRERECURSOSMATERIALES 43
7.1 RESPECTO DEL INMUEBLE DE FUNCIONAMIENTO 43
7.2 RESPECTO DEL EQUIPAMIENTO 43
Programa 24 Horas I. PRESENTACIÓN
El Programa 24 Horas comenzó su ejecución el año 2010 como una iniciativa que tiene como objetivo general contribuir a la superación de las situaciones de vulneración y/o a la interrupción de conductas transgresoras1 en niños, niñas y adolescentes derivados
del Programa de Seguridad Integrada 24 Horas, en adelante PSI 24 Horas, de Carabineros de Chile, en ocho comunas de la Región Metropolitana (La Pintana, La Granja, La Florida, Lo Espejo, Recoleta, Peñalolén, Puente Alto y Pudahuel). A la fecha, forma parte del Plan Nacional de Seguridad Pública y Prevención de la Violencia y el Delito, “Seguridad para Todos” para el periodo 2014-2018, del Programa de Gobierno de la Presidenta Bachelet, y se encuentra en proceso de ampliación a otras regiones del país.
Para la consecución de los logros propuestos, un primer foco y principal estrategia utilizada ha sido el ir sumando a distintos actores, públicos y privados, que se vinculan al quehacer del SENAME, y que se constituyen en garantes de derechos de los niños, niñas y adolescentes que residen en cada una de las comunas donde se ejecuta el Programa.
Es así como en esta iniciativa intersectorial participan, desde el Estado, el Ministerio de Justicia, la Zona de Prevención y Protección a la Familia de Carabineros de Chile (Ex DIPROFAM), la Subsecretaría de Prevención del Delito del Ministerio del Interior y Seguridad Pública, el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol, el Ministerio de Salud, a través de sus dos Subsecretarías, y el Servicio Nacional de Menores. Desde el territorio, los gobiernos locales a través de sus Direcciones de Desarrollo Comunitario y/o de las Unidades o Departamentos de Seguridad Ciudadana. Finalmente, se suman los organismos colaboradores de SENAME, que en los últimos cinco años, han ejecutado las iniciativas en el territorio.
Un segundo foco de este Programa, y no menos importante, es la conformación de un sistema de atención que busca la articulación operativa y oportuna de respuestas de la oferta de protección especial a nivel local para niños, niñas y adolescentes detectados a través de la información de Carabineros de Chile, y sus familias2 y es aquí donde
cobra relevancia el trabajo intersectorial.
La presente licitación responde a una de las áreas de trabajo de este Programa y se orienta a dar respuesta al problema de población infanto-adolescente que presenta situaciones de vulneración de derechos, y en especial aquellas asociadas al desarrollo y persistencia de conductas transgresoras. En el caso de la presencia de conductas transgresoras, se considerarán aquellas que quedan fuera del ámbito de acción de la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente, lo que incluye a población entre 14 y 16 años que ha cometido faltas y a niños y niñas menores de 14 años que resultan inimputables ante la ley por la comisión de un acto ilícito.
De este modo, se ha establecido la implementación de un proyecto en la línea de protección especializada que, enmarcada en un enfoque de derechos humanos y de la niñez, apunte a la prevención de la violencia y el delito (este punto se desarrolla más adelante en el presente documento, en el apartado 3.4.a. “Enfoque de Derechos y Prevención de las Violencias y el Delito”). Los proyectos se implementarán en focos de vulnerabilidad ya identificados, de acuerdo a la información otorgada por las listas del PSI 24 Horas (ver Anexo Nº1 de las Bases Administrativas denominado “Plazas a Licitar y Focalización Territorial”).3 Los proyectos se orientan a otorgar especial
1 En este documento se opta por referir a conductas transgresoras como un concepto más amplio que el de infracción, en la medida que permite incorporar ilícitos cometidos por menores de 14 años, así como otras prácticas que sin caer en una categoría de infracción en lo legal, si resultan contrarias a normas sociales de convivencia, trasgrediendo o vulnerando los derechos de otras personas.
2 Para mayor información, se sugiere revisar el libro “Programa Vida Nueva 2010. Sistema de Gestión Territorial para la Intervención con Niños, Niñas y Adolescentes en Situación de Vulnerabilidad Social”, disponible en http://www.SENAME.cl/wSENAME/otros/proteccion/LIBRO-SENAME-Programa-Vida-Nueva.pdf 3 Se entiende como focos de vulnerabilidad sectores específicos al interior de la comuna donde tiende a concentrarse mayoritariamente la residencia de los niños/as y adolescentes ingresados a Unidades Policiales por vulneración de derechos y/o infracción de normas.
Programa 24 Horas
atención a aquellos niños, niñas y adolescentes en situaciones de alta complejidad4,
particularmente a quienes se han involucrado en prácticas trasgresoras5, por lo que
han sido ingresados a Unidades Policiales, y que forman parte de las listas emitidas a través del PSI 24 Horas”, de Carabineros de Chile.
Los lineamientos metodológicos generales del proyecto se basan en los Programas de Intervención Integral Especializada (PIE), que SENAME, a través del Departamento de Protección de Derechos, instala como parte de la oferta especializada frente a graves vulneraciones de derechos, desde el año 2007. Del mismo modo, recoge los lineamientos de los proyectos “PIE 24 Horas” implementados en 5 comunas del país entre 2007 y 2008 hasta diciembre de 2010, en el marco del Convenio de Colaboración Financiera entre el Ministerio del Interior y el Servicio Nacional de Menores dentro del Programa de Seguridad y Participación Ciudadana, para la implementación progresiva del “Programa de Atención Integral para Niños, Niñas y Adolescentes provenientes del Programa de Seguridad Integrada 24 Horas” (Resolución Exenta Nº 595/B del 4 de Marzo de 2009).
Esta modalidad constituye una oferta de carácter ambulatorio y mixto, que dirige su atención a la interrupción de diversas situaciones que han sido conceptualizadas como de alta complejidad, la restitución de derechos vulnerados y la reparación de daños asociados a dichas vulneraciones. Por último, recoge la experiencia de implementación y asesoría técnica a los proyectos PIE en marcha desde 2010 hasta la fecha en el marco del Programa 24 Horas.
El abordaje propuesto para esta modalidad es de tipo multidisciplinario, con una orientación principalmente psico y socioeducativa, además de psicoterapéutica, sostenida en una metodología de sistema de tutorías. Para el caso de la modalidad en el marco del Programa 24 Horas, cobra particular relevancia el componente de trabajo en redes y de gestión intersectorial.
Cuatro elementos distinguen el proyecto objeto de la presente licitación, del resto de la modalidad PIE de la oferta regular del Servicio Nacional de Menores:
1. Vía de Ingreso. Se contempla una coordinación preferente6 -en términos de vías
de ingreso- con el “Programa de Seguridad Integrada para Niños, Niñas y Adolescentes: 24 Horas”, de Carabineros de Chile.
2. Focalización Barrial. Su focalización territorial se centra de manera exclusiva en un sector específico de la comuna donde se localiza, de acuerdo a la concentración de ingresos a Unidades de Carabineros por vulneración de derechos o transgresión de normas, lo que incide en la posibilidad de adecuaciones metodológicas relevantes en términos de inserción en el territorio y de intervención en redes.
4 La noción de Complejidad se entenderá como una manera de ordenar y categorizar las situaciones de vulneración de derechos que afectan a niños/as y adolescentes y al nivel de especialización que se requiere para abordarlas. Se ha establecido una clasificación en tres niveles de complejidad, a saber:
Nivel de Baja Complejidad: Presencia de situaciones que se constituyen en señales de alerta a considerar, pero que no provocan un daño evidente en niños/as y adolescentes en lo que al ejercicio de sus derechos se refiere.
Nivel de Mediana Complejidad: Presencia de situaciones que se constituyen en evidentes señales de alerta de cronificación de vulneraciones de derechos ya presentes, que provocan daño y/o amenazan los derechos de niños/as y adolescentes y que se manifiestan en diversos ámbitos de la vida de éstos ya sea a nivel personal, familiar y/o socio-comunitario.
Nivel de Alta Complejidad: Por alta complejidad se entiende la presencia de situaciones que se constituyen en evidente riesgo o daño, a nivel individual, familiar y social, entre las que cuentan consumo problemático de drogas, desescolarización o deserción escolar, trastornos emocionales o conductuales, situación de calle, peores formas de trabajo infantil, vinculación a conflictos con la justicia dentro de sus trayectorias de vida o por las que resultan inimputables ante la ley, vida en contextos de violencia y riesgo vital. Todas ellas, situaciones que pueden darse además simultáneamente en la población atendida. (Documento del Área de Gestión programática, 2009).
5 Se opta por el uso del término prácticas transgresoras como aquellas que, más allá de constituirse o no en delitos, transgreden normas sociales y/o vulneran los derechos de otros/as. Entenderemos, a su vez, que dichas prácticas constituyen asimismo, de manera habitual, situaciones de vulneración de derechos.
6 Se entenderá como preferente la atención simultánea de casos provenientes del PSI 24 horas, equivalentes al 50% de su cobertura. Cabe destacar que se deberá efectuar los esfuerzos para priorizar que los ingresos sean derivaciones procedentes de la listado PSI 24 horas.
Programa 24 Horas
3. Asesoría Técnica y control de gestión. Su incorporación como parte de un conjunto de proyectos asociados a la implementación de un proceso específico de asesoría técnica y control de gestión encabezado directamente por un equipo de la Dirección Nacional de SENAME, en coordinación con las Direcciones Regionales del Servicio7.
4. Articulación con otros proyectos y servicios implementados especialmente en el marco del programa. Como parte del Programa se incluye la implementación de proyectos comunales de intervención especializada en niños/as y adolescentes con consumo problemático de drogas (PDC), al igual que proyectos de reinserción educativa en caso de desescolarización (PDE). Estos proyectos son complementarios a la intervención de PIE y constituyen un recurso para procesos de derivación e intervención conjunta. Es decir, que cada uno de estos proyectos, estará destinado preferentemente a los/as niños/as y adolescentes que lo requieran entre aquellos identificados y atendidos por el PIE implementado por el Programa 24 Horas, por lo que resulta fundamental el desarrollo de procesos de intervención de manera permanente y fluida entre estos proyectos, los que deben traducirse, necesariamente, en el diseño e implementación de planes de intervención conjuntos entre estos distintos proyectos para cada usuario/a atendido/a.
5. Articulación con programas ambulatorios de salud mental. Corresponde a una modalidad de atención dispuesta desde el Ministerio de Salud para la atención preferente de niños, niñas y adolescentes derivados desde los proyectos implementados como parte del Programa 24 Horas; o bien, activar la articulación con la red de salud local (nivel primario y secundario), para dar respuesta a las necesidades de salud de niños, niñas, adolescentes y sus familias en los procesos de reparación.
II. OBJETIVOS
2.1. Objetivo general.
Contribuir a la interrupción y resignificación de situaciones de vulneración de derechos y prácticas transgresoras de niños, niñas y adolescentes (NNA) en situaciones de alta complejidad provenientes preferentemente del PSI 24 Horas.
Objetivos Específicos Resultados
Esperados Indicadores Medios de Verificación
1. Desarrollar procesos de intervención a nivel individual y familiar orientados a la interrupción de vulneraciones de derechos. 1.1 Al menos un 70% de los niños, niñas y adolescentes que ingresan al programa presentan egresos exitosos.8 1.2 Al menos un 90% de los NNA que egresan exitosamente del Programa no reingresan a un programa del mismo programa o a uno de mayor complejidad
1.1.1 Nº total de niños/as que presentan egresos exitosos/Nº total de niños que ingresan al programa x 100
1.2.1 Nº de niños/as que egresan exitosamente del Programa y que no reingresan a programas de igual o mayor complejidad de la red Sename / Nº de niños/as que egresan exitosamente del programa en un plazo de 24 meses x 100
Carpetas individuales 1. Senainfo
7 Se tendrá especial atención, en conjunto con la supervisión técnica, que el sujeto de atención sea el que corresponde a la modalidad en favor de la eficiencia de los recursos entregados por el Estado.
8 Se entenderá como egreso exitoso aquel que, de acuerdo a la evaluación del equipo de intervención, presenta un cumplimiento parcial o total de los objetivos establecidos en el Plan de Intervención Individual. Como referencia para la estimación de resultados, a septiembre de 2011 un 69% de la población infanto-adolescente ingresada a los proyectos PIE que forman parte del Programa 24 Horas presentan egresos exitosos asociadas a la intervención y a septiembre de 2014, un 82%.
Programa 24 Horas 1.3 Al menos un
90% de los NNA que egresa exitosamente del Programa no reingresan a programas de justicia juvenil de la red SENAME 1.4 Al menos un 80% de los planes de intervención contengan la visión y opinión de los usuarios9. 1.3.1 Nº de niños/as que egresan exitosamente del Programa y que no reingresan a programas de justicia juvenil de la red Sename / Nº de niños/as que egresan exitosamente del Programa en un plazo de 24 meses x 100
1.4.1 N° de PII realizado/N° de PII firmados por los usuarios. 2. Desarrollar procesos de intervención orientados al desarrollo de habilidades cognitivas y emocionales10 de los niños/as y adolescentes atendidos por el proyecto. 2.1 Al menos un 70% de los niños, niñas y adolescentes desarrollan habilidades cognitivas y emocionales en sus procesos de resignificación y reparación de daño. 2.1.1 Nº de niños/as que desarrollan habilidades cognitivas, emocionales y conductuales en sus procesos de resignificación y reparación de daño / Nº de niños/as que ingresan al Programa x 100 Carpetas Individuales (evaluación ex ante y ex post) Senainfo 3. Desarrollar procesos de intervención orientados a desarrollar habilidades sociales y conductuales que favorezcan la inclusión social de los niños, niñas ya adolescentes atendidos por el proyecto
3.1Al menos un 70% de los niños/as desarrollan habilidades sociales y conductuales que favorecen su inclusión social. 3.1.1Nº de niños/as que desarrollan habilidades sociales y conductuales que favorecen su inclusión social/ Nº de niños/as que ingresan al Programa x 100 Carpetas Individuales (evaluación ex ante y ex post) Senainfo 4. Desarrollar procesos de intervención orientados al fortalecimiento de las funciones parentales normativas y de cuidado, en las familias o referentes adultos de los niños, niñas o adolescentes atendidos por el proyecto. 4.1 Al menos un 70% de las familias o adultos referentes incorporada a los procesos de intervención modifican patrones de interacción, orientándose a un mejor desarrollo de las funciones normativas y de cuidado. 4.1.1 Nº de familias o adultos referentes incorporados a los procesos de intervención modifican patrones de interacción, orientándose a un mejor desarrollo de las funciones normativas y de cuidado/ Nº de familias o adultos referentes incorporados a los procesos de intervención x 100. Carpetas Individuales (evaluación ex ante y ex post) Senainfo
9 Se considera “usuario” a niño/as, adolescentes o adultos responsable. Si, los NNA no están en condiciones de realizar dicha acción se espera que el adulto responsable lo realice.
10 Las habilidades emocionales incluyen el reconocimiento de emociones, su denominación, la modulación de afectos, la distinción entre conducta y emoción, el reconocimiento de las emociones del otro, la expresión de afectos, entre otras.
Programa 24 Horas 5. Desarrollar acciones de coordinación y colaboración permanente con dispositivos de intervención complementarios al PIE u otros que forman parte del Programa 24 Horas o de la red local de atención, en aquellos casos de niños, niñas o adolescentes y/o las familias que lo requieran.
5.1 100% de PIU elaborados en conjuntos por modalidad PDE y PDC. 5.2 Atención complementaria del 100% de casos que se determinen por el PII11 o PIU12 derivados de proyectos PDE. 5.3 Atención complementaria del 100% de casos que se determinen por el PII o PIU, derivados de proyectos PDC13.
5.4 Atención
complementaria del 100% de casos que se determine por el PII o PIU, derivados de salud mental. 5.5 Diseño e implementació n de planes de intervención conjuntos con oferta complementari a en el 100% de casos en que corresponda14. 5.5Asistencia al menos a un 80 % de las reuniones de la Mesa de Gestión de Casos
.
5.1.1 N° de PIU realizado/N° PIU requeridos entre las modalidades PDC y PDE.5.2.1 Nº de casos que son atendidos de manera complementaria/ Nº de casos que requieren atención complementaria con proyectos PDE x 100.
5.3.1 Nº de casos que son atendidos de manera complementaria/ Nº de casos que requieren atención complementaria con proyectos PDC x 100
5.4.1 Nº de casos que son atendidos de manera complementaria/ Nº de casos que requieren atención complementaria con salud mental x 100 en un plazo de 12 meses) 5.5.1Nº de planes de intervención diseñados e implementados de manera conjunta con oferta complementaria en los casos que corresponda/ Nº de planes de intervención que corresponde realizar de manera conjunta con oferta complementaria.
5.5.1 Nº total de asistencias a reuniones de la mesa de gestión de casos /Nº total de reuniones de la mesa de gestión de casos realizadas x 100 Carpetas Individuales (planes de Intervención) Listas de asistencia de Mesas de Gestión de Casos.
11 Plan Intervención Individual 12 Plan de Intervención Único
13 De acuerdo a las plazas disponibles de los proyectos complementarios. 14 Es decir, de aquellos casos incorporados a los proyectos complementarios.
Programa 24 Horas
III. METAS DE LOGRO TRANSVERSAL A LA MODALIDAD
Las siguientes metas transversales se consideran en cualquier modalidad del Departamento de Protección de Derechos, puesto que dan cuenta de la gestión técnica relevante en la intervención de NNA y sus familias, la calidad de la información que proporciona los proyectos a Sename y la satisfacción que reportan los usuarios respecto de la atención recibida.
80% NNA egresados en el periodo por cumplimiento de los objetivos del PII. Fórmula de cálculo:
(Número de niños (as) y adolescentes egresados por cumplimiento del PII/Número de niño (a)s y adolescentes atendidas)*100
Calidad de la Información: índice de calidad de la información de acuerdo a los criterios de oportunidad, información del proyecto sin dato, diagnostico no registrado, información de ingreso sin dato15
.
Fórmula de cálculo
(Sumatoria de los subtotales de las categorías oportunidad, información del proyecto sin dato, diagnostico no registrado, e información de ingreso si dato)/4
80% de NNA o familias con más de nueve meses de intervención que califican de positiva o buena la atención recibida por el programa.16
Fórmula de Cálculo:
((Número de niño(a)s y adolescentes y familias atendidas que califican la atención de buena /número de niño(a)s y adolescentes y/o familias atendidas)*100
IV. ORIENTACIONES TÉCNICAS ESPECÍFICAS.
Cabe señalar que estas orientaciones podrán ser modificadas, rectificadas o complementadas por SENAME durante el desarrollo del Programa, de acuerdo a las necesidades de actualización técnica de los procesos de intervención para el mejoramiento de los procesos y fines en beneficio de la población atendida. Por tanto, los ejecutores de proyectos de la modalidad deberán ir integrando a la ejecución los respectivos énfasis y modificaciones que el Servicio introduzca.
4.1. Sujeto de Atención.
La intervención especializada de este proyecto está dirigida a niños, niñas y adolescentes, preferentemente entre 10 y 16 años, en situaciones de alta complejidad, preferentemente derivados desde los organismos comunales encargados de la administración del Programa 24 Horas en el sector indicado en el Anexo 1, los que para el caso del Programa 24 Horas podrán ser el Equipo de Detección Temprana17 o la
15 El índice de calidad de la información será definida por el Servicio Nacional de Menores anualmente y será
monitoreada a través de la plataforma SENAINFO.
16 Se incorpora en ex post, el requerimiento de evaluación
17 Los equipos de Detección Temprana corresponden a profesionales psicosociales financiados y bajo responsabilidad técnica del Ministerio del Interior y Seguridad Pública e instalados en el municipio, que asumen la gestión de las listas del PSI 24 Horas, en especial de aquellos casos que ingresan indicando como
Programa 24 Horas
Oficina de Protección de Derechos (OPD) u Oficina de Infancia de la comuna respectiva.
De acuerdo a la información inicial que puede aportar el PSI 24 Horas, los/as sujetos de atención corresponderán principalmente a niños/as y adolescentes menores de 14 años que cometen ilícitos por los que resultan inimputables ante la ley; población de niños/as y adolescentes que presentan reingresos alternantes entre vulneración de derechos e infracción de norma (cuando éstas no constituyen delitos que ameriten sanción); y población que presenta reingresos por infracción de normas, al tratarse de faltas entre los 14 y 16 años (ver Ley 20.084 y 19.968).
También podrán atenderse niños/as y adolescentes que se encuentran vulnerados en sus derechos asociados a situaciones de alta complejidad, identificado desde otros actores comunales vinculados a la atención de población proveniente del PSI 24 Horas, por ejemplo, Proyectos de Intervención Breve (PIB), de Prevención Focalizada (PPF) u otros que reciben derivaciones desde el Programa 24 Horas y la detección directa de parte de los equipos en los territorios en los cuales están insertos.
A partir de la sistematización de la modalidad Programa de Intervención Integral Especializada-PIE (2007-2010), así como, desde los procesos de sistematización y asesoría a la modalidad en el marco de la implementación del Programa 24 Horas (2010-2011) y la revisión de literatura, pueden señalarse algunas hipótesis generales y premisas sobre el perfil del sujeto de atención que resultarán relevantes para el desarrollo de los procesos de intervención:
i. El perfil de atención de la modalidad presenta de manera recurrente situaciones de vulneración de derechos en sus historias de vida, especialmente aquellas asociadas a malos tratos, negligencia y abandono.
ii. Sobre estas situaciones de vulneración presentes en las historias de vida, comienza a darse en el sujeto de atención la presencia de conductas transgresoras, ya sea durante la adolescencia temprana o tardía, etapa asociada a su vez a una mayor autonomía del sujeto respecto de las familias y escuelas como agentes socializadores. Estas conductas generalmente, a su vez, constituyen formas de vulneración; sin embargo, la participación del sujeto en dichas situaciones suele ser significada como una transgresión. Tal es el caso del consumo de drogas, la desvinculación del sistema escolar, la utilización de los niños/as o adolescentes por mayores para la comisión de ilícitos u otras formas de explotación.
iii. La presencia de conductas transgresoras durante la adolescencia puede considerarse una situación esperable, ya que habitualmente éstas no resultarán persistentes durante la vida adulta.
iv. La presencia de conductas transgresoras no puede ser explicada deterministamente por la presencia de vulneraciones de derechos. No obstante, la presencia de ciertas vulneraciones de derechos aumentan el riesgo de que estas conductas transgresoras, sí se vuelvan persistentes. Entre estas situaciones se encuentra: la deserción escolar, el consumo de drogas, la presencia de dinámicas familiares violentas o en que se valida la violencia, o la comisión de delitos o la utilización de niños y niñas para la comisión de ilícitos. También, se encuentran dentro de las situaciones de riesgo la vinculación a grupos de pares asociados a prácticas transgresoras y actitudes favorables hacia la violencia y transgresión.
v. Se ha observado además, a partir de las trayectorias de ingresos de niños y niñas a la red de protección, la presencia de algunos indicadores que permitirían predecir mayor riesgo de reingreso a la red de atención de protección y de justicia juvenil. Estos indicadores señalan que a menor edad de un primer ingreso a la red, a mayor número de ingresos y a mayor presencia de primer ingreso a la red residencial, las posibilidades de reingresos aumentan. Esta información resulta relevante al momento de definir los objetivos de intervención y diseñar las estrategias de atención para cada caso, entendiendo no obstante, que dichas situaciones históricas no podrán ser modificadas por la intervención.
motivo la Infracción, con el objeto de determinar perfiles abreviados de riesgo socio–delictual y basar la toma de decisiones de derivación de casos en función de estos perfiles.
Programa 24 Horas
vi. El abordaje de las situaciones de vulneración, por sí solas, no necesariamente conllevaría a la disminución de la presencia de comportamientos transgresores. Ante ello, se requiere considerar en el diseño de la intervención estrategias que aborden las situaciones de vulneración –y en especial aquellas mayormente asociadas al riesgo de persistencia de las conductas transgresoras- y también estrategias orientadas a la interrupción de dichas prácticas.
vii. A nivel familiar, se presentará de manera recurrente familias que viven en condiciones de múltiples situaciones problemáticas. En ellas, en relación a los estilos de crianza de la población infanto-adolescente a atender, tiende a presentarse un patrón de interacción marcado por una escisión entre las funciones normativa y nutricia. De este modo, la función normativa resulta inconsistente y habitualmente marcada por malos tratos o violencia y desprovista de una dimensión afectiva; al mismo tiempo, la función nutricia se ejerce de manera desproporcionada, y por tanto desprovista de límites.
viii. La distinción del sujeto de atención referida en el punto anterior reconoce la necesidad de situar en el abordaje los tipos de dinámicas familiares y su evolución a través del desarrollo de niños/as y adolescentes, especialmente aquellas asociadas a prácticas transgresoras o de violencia. Éstas, a su vez, pueden encontrarse sostenidas como patrones de interacción transgeneracional insertos en un contexto socio-comunitario y cultural en que, por ejemplo, se valida (o al menos se presenta ambivalencia frente a) la violencia en la resolución de conflictos –en especial para la población de sexo masculino-, la comisión de ilícitos como estrategia de sobrevivencia o de acceso a bienes de consumo, las presencia de violencia en las relaciones de pareja (pololeos o relaciones de convivencia). Del mismo modo, se pueden presentar representaciones particulares respecto de temáticas como el embarazo, la sexualidad o el consumo de drogas, entre otras.
ix. Tiende a observarse un mayor ingreso de población masculina por prácticas de violencia –superior al 70%- así como un mayor ingreso de mujeres por situaciones de vulneración; la prevalencia de las prácticas de violencia entre población masculina, así como las consiguientes particularidades de las mujeres que de manera aparentemente minoritaria participan en dichas prácticas, hacen necesario profundizar entre las nociones de violencia, adolescencia y género, así como en su traducción en estrategias de acercamiento e intervención.
x. Tiende a presentarse un perfil de niños/as y adolescentes –así como de familias- caracterizado por trayectorias de ingresos a programas de atención de la red de protección social y de niñez, con resultados muchas veces insatisfactorios. Ello, suele conllevar importantes grados de desconfianza en los programas sociales, que implican la necesidad de diseñar estrategias orientadas a favorecer la adherencia a los procesos de intervención de manera transversal, y especialmente durante los primeros meses de atención.
Estas hipótesis y premisas generales resultan fundamentales para considerar desde un inicio diseños de intervención claramente ajustados a distinciones de desarrollo evolutivo (entre infancia, adolescencia temprana y adolescencia tardía), patrones de funcionalidad familiar y género. Sobre estas distinciones podrán establecerse otras, de acuerdo a lo que se genere dentro de los procesos diagnósticos.
4.2. Vías de Ingreso
Se consideran como vías de ingreso:
a) Derivaciones desde el Equipo de Detección Temprana18.
b) Derivaciones desde la Oficina de Protección de Derechos u Oficina de Infancia comunal o Instancia Municipal que administra la información relativa a “Vulneración de Derechos” como motivo de ingreso indicado en el PSI 24 Horas. Ambas entidades –Oficinas de Protección de Derechos y Equipo de Detección Temprana comunal- están encargadas de la administración de las listas del Programa 24 Horas, de niños/as y adolescentes provenientes de la comuna y/o sectores focalizados de acuerdo al Anexo 1 de las Bases Administrativas.
18 Se recuerda que los Equipos de Detección Temprana corresponden a profesionales psicosociales que se instalan en los municipios, a través de un convenio con los gobiernos locales.
Programa 24 Horas
Se entenderá operacionalmente como atención preferente que el proyecto asegure al menos la atención simultánea de casos provenientes del PSI 24 Horas, correspondiente al 50% de su cobertura19
c) Derivaciones de otros proyectos de la Red 24 Horas de la comuna y otros actores comunitarios como pueden ser escuelas, consultorios, municipio, organizaciones comunitarias, entre otras; dichas derivaciones deberán corresponder siempre a población del territorio focalizado del proyecto y al perfil de atención de la modalidad, descrito en el acápite 3.1, referido a sujeto de atención.
d) Detección directa por parte de los equipos en los territorios, considerando que los proyectos se focalizan en sectores de la comuna, con altos índices de vulnerabilidad.
4.3. Cobertura y Focalización Territorial a. Cobertura20
Se proyecta la cobertura señalada en el anexo 1. b. Focalización Territorial
Los proyectos contemplan la atención de población menor de edad correspondiente al sector indicado en el Anexo 1, donde se instala el proyecto, y que de manera preferente, ha ingresado a alguna Unidad Policial de Carabineros de Chile, por vulneración de derechos o infracción de norma y por ello, forma parte de las listas emitidas al respectivo Municipio para su correspondiente atención, en el marco del PSI 24 Horas.
Lo anterior implica la necesidad de relevar, dentro del proceso de instalación del proyecto en el territorio, una estrecha articulación con el Municipio, y especialmente con la Dupla de Evaluación de Riesgo socio–delictual y la Oficina de Protección de Derechos u Oficina de Infancia, como instancias vinculadas al contacto, atención y/o seguimiento de los casos registrados en las listas de Carabineros. Dicha articulación es esencial para favorecer procesos de derivación expeditos y atingentes al perfil del proyecto, del mismo modo que acciones complementarias y colaborativas en aquellos casos que corresponda, tanto con el Municipio como con otras organizaciones de la comunidad local.
El lugar del Municipio no sólo resulta clave en tanto en él se instalan los equipos encargados de los procesos de derivación, sino que resulta un actor fundamental como gobierno local y responsable del convenio con Carabineros que establece los compromisos locales que forman parte del Programa de Seguridad Integrada 24 Horas. En este escenario, los proyectos que se implementan como parte del Programa 24 Horas se constituyen en el recurso local para el desarrollo del convenio con Carabineros. Del mismo modo, cuenta con un conjunto de servicios cuya disponibilidad favorece los procesos de integración social de los niños/as y adolescentes atendidos y sus familias.
Por otra parte, el organismo oferente debe asegurar que el proyecto esté ubicado en el sector específico desde donde proviene la población objetivo, lo que facilite procesos de derivación desde otros actores locales e ingresos por detección directa y demanda espontánea, y favorezca las condiciones de acceso de la población atendida, la congruencia con las necesidades de los/as usuarios/as y la intensidad de la intervención.
19Cabe destacar que se deberá efectuar los esfuerzos para priorizar que los ingresos sean derivaciones procedentes de la listado PSI 24 horas.
20 Por cobertura se entenderá el número de niños/as y adolescentes factibles de ser atendidos simultáneamente por el proyecto.
Programa 24 Horas 4.4. Marco general para el desarrollo del proyecto.
Se espera, en la formulación de la propuesta, especial consideración a las siguientes orientaciones como definiciones básicas que orientan el quehacer del proyecto:
4.4.1Convención de los Derechos del Niño: Marcos Normativos sobre prevención de las violencias y el delito.
Con la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (1990), se instala un marco normativo, que define los derechos como el eje central para la acción de los Estados en materia de niñez. Desde este enfoque, niños, niñas y adolescentes son reconocidos, no como objetos de atención, sino como sujetos de derechos, y se deben realizar esfuerzos para que dichos derechos sean ejercidos, defendidos y exigidos. Una cuestión central resulta, por tanto, promover el bienestar de niños, niñas y adolescentes, en torno a cuatro principios básicos: no discriminación, el interés superior del niño, el derecho a la supervivencia y el desarrollo, y el derecho a ser escuchado.
En materia de prevención de las violencias, se puede destacar lo señalado en los artículos 32 al 36, relativo a las acciones que a los Estados partes corresponden para la protección de los niños y niñas contra las distintas formas de maltrato y explotación. A su vez, en su Artículo 39 señala que:
“…los Estados Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para promover la recuperación física y psicológica y la reintegración social de todo niño víctima de: cualquier forma de abandono, explotación o abuso; tortura u otra forma de tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes; o conflictos armados. Esa recuperación y reintegración se llevarán a cabo en un ambiente que fomente la salud, el respeto de sí mismo y la dignidad del niño.”
Para el caso de niños/as o adolescentes que participan en situaciones de violencia o delictivas, el artículo 41, punto 3 indica que:
“Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas para promover el establecimiento de leyes, procedimientos, autoridades e instituciones específicos para los niños de quienes se alegue que han infringido las leyes penales o a quienes se acuse o declare culpables de haber infringido esas leyes, y en particular:
a. El establecimiento de una edad mínima antes de la cual se presumirá que los niños no tienen capacidad para infringir las leyes penales;
b. Siempre que sea apropiado y deseable, la adopción de medidas para tratar a esos niños sin recurrir a procedimientos judiciales, en el entendimiento de que se respetarán plenamente los derechos humanos y las garantías legales.”
De lo anterior, cabe destacar la relevancia en el desarrollo de acciones preventivas, que por una parte promuevan el bienestar de niños, niñas y adolescentes y respondan a la provisión de servicios de protección, restitución de derechos y reparación de daños asociados a vulneraciones de derecho, y que por otra promuevan la generación de respuestas que no recurran al ámbito judicial, asegurando al mismo tiempo que dichas respuestas estarán ajustadas a un enfoque de derechos.
Estos principios centrales también son planteados en Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para la Administración de la Justicia de Menores o Reglas de Beijing (1985) y en las Directrices de las Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia Juvenil, o Directrices de Riad (1990).
Las Reglas de Beijing (1985), en sus orientaciones generales apuntan al rol de los Estados miembros para que, en el desarrollo de una política social, se procure promover el bienestar de los niños, niñas y adolescentes, la generación de condiciones para el desarrollo que mantenga a éstos al margen de la exposición al delito y la
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delincuencia y la articulación de diversos recursos disponibles para el desarrollo de intervenciones para población en problemas con la justicia que reduzcan la intervención desde el ámbito jurídico, incluyendo de este modo de manera prioritaria a la familia, la escuela y organismos comunitarios.
Es importante destacar que estas reglas se consideran extensibles a todos los niños, niñas y adolescentes en lo referido a los procedimientos relativos a la atención y a su bienestar (Regla 3.2), y no sólo a aquellos involucrados en situaciones de violencia o delitos.
Por su parte, las Directrices de las Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia Juvenil, o Directrices de Riad (1990), declara que el desarrollo de una política y medidas de prevención deben incluir un especial énfasis en el otorgamiento de un soporte para el adecuado desarrollo y la atención de las diversas necesidades de los y las jóvenes, en particular para quienes están en situaciones de mayor riesgo o vulnerabilidad y requieren “de cuidados y protección especiales” (Principio 1.5.a). Tanto la Convención sobre los Derechos del Niño, como las Directrices de Riad y las Reglas de Beijing, indican la necesidad de favorecer el desarrollo de acciones que eviten el ingreso de los niños/as y/o adolescentes al sistema judicial, al menos frente a prácticas transgresoras que no constituyan delitos o bien frente a delitos de menor gravedad. Así, el documento de trabajo “Los Niños, los Jóvenes y la Delincuencia” del 12º Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Justicia Penal (Salvador, 2010) señala en su punto 32 que:
“…muchos programas elaborados completamente al margen del sistema de justicia penal, en las escuelas o en la comunidad, pueden brindar a la comunidad una oportunidad de dar una respuesta educativa apropiada a los delitos leves y otros conflictos, sin tachar oficialmente de delictivo un determinado comportamiento o a una determinada persona”.
En resumen, a partir de lo indicado en los párrafos anteriores, es posible establecer algunos criterios fundamentales para el desarrollo de acciones desde un enfoque de derechos frente a población infanto-adolescente que presenta conductas transgresoras, y que dicen relación con:
1. Relevar el marco de acción en torno a la protección de los derechos y la promoción del bienestar y el ejercicio de derechos de los niños, niñas y adolescente, en base al respeto a los principios de la Convención;
2. el énfasis promocional y en la integración en lugar de la socialización y el control;
3. el lugar clave de la familia en el desarrollo de cualquier acción preventiva y promocional;
4. el acercamiento a la presencia de conductas transgresoras como prácticas frecuentes propias del desarrollo evolutivo y que en forma minoritaria resulta persistente en la vida adulta;
5. el desarrollo de acciones que sólo recurran al ámbito judicial en casos estrictamente necesarios, evitando la estigmatización;
6. la articulación a nivel comunitario con otros actores que favorezcan procesos de integración y provisión de servicios que apunten a la satisfacción de las distintas necesidades de los niños/as y adolescentes y sus familias; y, 7. el lugar clave de la participación de los niños, niñas y adolescentes, tanto
como derecho a restituir y promover, como una estrategia efectiva para la prevención.
4.4.2 Enfoque explicativo sobre las causas de la violencia21.
Un modelo explicativo respecto a las causas de la violencia que afecta a los niños, niñas y adolescentes, es el modelo ecológico propuesto por Brofenbrenner (1987), éste define la violencia como un fenómeno complejo, que no existe en el vacío, sino dentro
21 Bases Técnicas Línea Programas, Programa de Protección Especializada, Programas de Intervención Integral Especializada (PIE), Área Diseño de la Oferta Programática, Departamento de Protección de Derechos, SENAME (2013).
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de sistemas sociales más amplios que la albergan y permiten que ocurra22, por lo que
se diferencia niveles para el análisis23.
Muchos de los modelos que explican la violencia desde una perspectiva puramente individual o familiar no dan cuenta cabal del problema al no considerar el contexto social más amplio en el cual estas conductas violentas se dan y se sufren. Por ejemplo, cuando el foco de análisis está en los problemas y conductas del individuo, la intervención necesariamente se pone en el individuo que es quién presenta el problema24.
El modelo Ecológico describe los siguientes niveles de análisis:
Perspectiva individual, referida a las características personales y procesos psicológicos individuales relacionados con el fenómeno de la violencia. Ejemplo de ello son, la propia historia de experiencias violentas, ya sea como víctima o como testigo que puede implicar un factor de riesgo en relación a ser víctima de nuevos actos de violencia o maltratador hacia otros25.
Perspectiva microsistémica, se refiere a las redes sociales primarias, el nivel familiar, la primera instancia de interacción con otros26. Las dinámicas que se
dan en estos microgrupos, especialmente en la familia, lo que puede dar cuenta de sistemas más o menos abusivos27.
Perspectiva exosistémica, nivel comunitario, es el entorno en que se desarrollan las interacciones del grupo familiar. En este nivel tienen lugar las interacciones con otros que no son familia, y en él se circunscriben también las posibilidades de acceso a recursos (redes de apoyo, educación, salud, etc.)28. Dentro del
exosistema se encuentran el sistema escolar, el sistema legal, el sistema de salud, el sistema judicial, los que pueden jugar un papel importante en la mantención o en la interrupción de sistemas violentos 29.
Perspectiva macrosistémica, que se refiere a los sistemas de creencias y valores del contexto cultural en que estamos insertos. Este es quizás el nivel más difícil de modificar, porque a pesar de su fuerte influencia sobre los comportamientos de las personas y de la sociedad, no tiene visibilidad. Al contexto macrosocial corresponden las creencias que una cultura tiene con respecto a las relaciones de poder, a las relaciones entre hombres y mujeres, a las relaciones entre adultos y niños30.
Los sistemas de creencias y valores que le han dado su identidad a nuestra cultura desde siglos, se ha conceptualizado como una cultura patriarcal, relacionándola con la presencia de relaciones de dominio-sumisión, en que prevalece el estilo de resolución de conflictos por la fuerza y predomina el concepto de jerarquía de dominación, es decir, quien está en una posición jerárquica superior se siente con derecho a forzar a quienes están en otras posiciones a hacer cosas que no harían por su propia voluntad, utilizando estrategias de amenaza y coerción implícita o explícita, por ejemplo, Barudy se refiere a nuestra cultura como una cultura adultista, es decir, en la que predomina la visión de los adultos y puede llegar a “cosificarse”31 a los niños, cuando estos
desafían el poder de sus mayores32.
22 Curso Marcos de referencia para el diagnóstico e intervención con niños y jóvenes del Programa Vida Nueva. Tema 1: Modelos conceptuales generales. Arón, A. M., Universidad Católica (2012).
23 Curso Marcos de referencia para el diagnóstico e intervención con niños y jóvenes del Programa Vida Nueva. Ibidem.
24 Curso Marcos de referencia para el diagnóstico e intervención con niños y jóvenes del Programa Vida Nueva. Ibidem.
25 Arón, A. M., Ibidem.
26 “Maltrato infantil y relaciones familiares en Chile. Análisis comparativo 1994-2000-2006”.UNICEF, marzo 2008.
27 Arón, A. M., Ibidem.
28 “Maltrato infantil y relaciones familiares en Chile. Análisis comparativo 1994-2000-2006”. Ibidem. 29 Arón, A. M., Ibidem.
30 Arón, A. M., Ibidem.
31 Cosificar a alguien equivale a tratarlo no como un semejante, como un ser humano sino como a algo que es preciso someter, y que no tiene los mismos sentimientos que nosotros. Esta cosificación es lo que permite causar dolor a otro sin que nos toque su sufrimiento. Arón, A. M., Ibidem.
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El enfoque sistémico nos permite considerar a la familia33 como un sistema social
abierto. Esto significa que sus distintos componentes, la unidad doméstica que convive bajo un mismo techo, forma un conjunto en que “el todo es más que la suma de las partes”, y en que más importante que las características de quienes lo forman son las relaciones que se establecen entre ellos, los circuitos de interacción que se repiten, y las reglas y meta reglas que describen el funcionamiento de este conjunto34.
Decir que la familia es un sistema abierto, significa que no sólo debemos considerar las interacciones entre los miembros de la familia sino también las interacciones con el contexto en el cual se desenvuelve.
No da lo mismo trabajar terapéuticamente con familias que viven en pobreza que con aquellas que no tienen problemas en el acceso a los recursos básicos. Las temática de género, las minorías étnicas, y en general la cultura a la que pertenece una familia, es probablemente uno de los factores que más influye en los sistemas de significados de un grupo social.35 Por tanto las interacciones con el contexto deben considerarse en la
evaluación de las competencias parentales, identificando las condiciones para ejercer la protección, lo mismo que se deben considerar en la intervención para desarrollar o fortalecer las habilidades de los adultos para ejercer el cuidado de sus hijos/as.36
La protección que pueden entregar los padres o madres a sus hijos o hijas depende de sus historias personales, familiares y sociales. Las dificultades en el ejercicio de competencias o de capacidades prácticas de los adultos a cargo para cuidar, proteger y educar a niños y niñas asegurándoles un desarrollo suficientemente sano, se asocia a elementos de la historia de vida, tales como malos tratos infantiles, falta de protección y de oportunidad para elaborar éstas experiencias, o la existencia de trastornos de salud mental.
A lo anterior muchas veces se suman factores sociales como políticas económicas, sanitarias y educativas que conllevan un nivel de vida deficiente, desigualdades, o inestabilidad socioeconómica37, la pobreza38, exclusión social, o falta de apoyo de las
instituciones, y también, factores culturales como: normas que promueven la violencia hacia los otros, en particular los castigos físicos, roles de género estereotipados, no considerar a los niños/as como personas con derechos, entre otros39.
4.4.3 Consecuencias de la violencia pasiva o por omisión de cuidados40.
El desarrollo de la neurociencia ha permitido establecer el impacto de la falta de cuidados y de distintos tipos de violencia sobre la maduración y el desarrollo del sistema nervioso central.
Hoy se sabe que la maduración y funcionamiento adecuado del cerebro y el sistema nervioso dependen de los cuidados y buenos tratos recibidos de los cuidadores primarios, constituyendo la base del desarrollo motor, cognitivo, afectivo y relacional, así como también de la formación de personas capaces de responder a los desafíos de
33La familia es un grupo de personas unidas por vínculos de parentesco, ya sea consanguíneo, por matrimonio o adopción que viven juntos por un período indefinido de tiempo. En este núcleo familiar se satisfacen las necesidades más elementales de las personas, como comer, dormir, alimentarse, etc. Además se prodiga amor, cariño, protección y se prepara a los hijos para la vida adulta, colaborando con su integración en la sociedad. (Biblioteca del Congreso Nacional http://www.bcn.cl/ecivica/concefamil/)
34 Tema 9. La inclusión de la familia y las redes en el trabajo con niños y jóvenes. Académicos: Ana Maria Aron, Carolina Sinclair, María Teresa Llanos. Curso Marcos de referencia para el diagnóstico e intervención con niños y jóvenes del Programa Vida Nueva Universidad Católica (2012).
35 Tema 9 Curso Marcos de referencia para el diagnóstico e intervención con niños y jóvenes del Programa Vida Nueva Universidad Católica (2012). Ibidem.
36 Rodrigo López María José, et al “Las competencias parentales en contextos de riesgo psicosocial. Intervención psicosocial, vol. 18, num. 2, 2009, pp. 113-120 Colegio Oficial de Psicólogos. España.
37 Borrador Guía Clínica: Detección y primera respuesta a NNA víctimas de maltrato. MINSAL, febrero 2013. 38 La pobreza es un factor de estrés constante que puede potenciar el maltrato. En clases sociales acomodadas el contexto social contribuye al silenciamiento de situaciones abusivas. Dr. Andrés Fresno, Presentación en Observatorio de violencia, junio 2012.
39 Borrador Guía Clínica: Detección y primera respuesta a NNA víctimas de maltrato. Ibidem.
40 Bases Técnicas Línea Programas, Programa de Protección Especializada, Programas de Intervención Integral Especializada (PIE), Área Diseño de la Oferta Programática, Departamento de Protección de Derechos, SENAME (2013).
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la existencia en forma altruista41. El lenguaje, el pensamiento abstracto y la emoción
emergen en la interrelación y tienen resguardo genético en la medida que son relevantes para la supervivencia42.
Como consecuencia de la falta de cuidados los niños y niñas víctimas de negligencia y abandono emocional presentan alteración del desarrollo del sistema límbico o cerebro emocional, zona donde se localizan funciones fundamentales para la vida: la experiencia sensorial, la emocionalidad, la regulación del apetito, la agresividad y la función sexual, y también desempeñan un rol muy importante en otras funciones como la memoria y el aprendizaje43. Las fallas en el funcionamiento del sistema límbico se
traducen en características como las siguientes44:
Trastornos de las capacidades sensoriales dificultad de los niños para percibir sus vivencias internas y las amenazas o peligros del entorno, además de problemas para distinguir lo que es producto de la realidad de lo que son sus deseos.
Deficiencias en el reconocimiento y manejo de las emociones, diferentes investigaciones han mostrado una mayor excitabilidad de la amígdala, que es la región del sistema límbico en donde se percibe el miedo y las amenazas y se dispara la agresividad.
Trastornos de la empatía se presentan como niños egoístas y exigentes, con dificultad para obedecer a los adultos y manejar frustraciones.
Presentan memorias emocionales traumáticas, implícitas, referida a percepciones, emociones o vivencias internas de la temprana niñez cuando el cerebro aún no puede operar con la memoria explícita; recuerdos o memoria narrativa, estos recuerdos generan comportamientos que no se relacionan con un hecho real y resultan incomprensibles para el observador.
Trastornos en la regulación del apetito, la agresividad, la frustración y la excitación sexual, todas pulsiones relacionadas con el mantenimiento, preservación y protección de la vida.
Como se señaló, los vínculos interpersonales con los cuidadores primarios redundan en el desarrollo del sistema nervioso, así como en la percepción que tiene el niño(a) de los otros en la convivencia social. La experiencia de apego del niño(a) en relación con el cuidador primario, se desarrolla en los primeros tres años de vida generando representaciones internas de apego, que serán un patrón anticipatorio de lo que puede esperar de la relación con otras personas. Los niños víctimas de maltrato tienen mayor probabilidad (82%) de desarrollar representaciones internas de apego desorganizado45.
Los efectos de la violencia interfieren el crecimiento y desarrollo de niños niñas y adolescentes, además de incidir en el deterioro de la relación con los padres, el rendimiento y comportamiento escolar –en particular la relación con los compañeros de curso- y la salud mental46.
El maltrato y/o abandono en niños y niñas afecta su rendimiento escolar disminuyéndolo en comparación con otros grupos estudiados, incluso cuando las variables de situación socioeconómica y otras están controladas, mostrando además mayor retraso en el desarrollo del lenguaje47.
Otras investigaciones han demostrado que la ausencia de contacto y la falta de cuidados hacen que el cerebro produzca más adrenalina, lo que también predispone a comportamientos más impulsivos y agresivos. En la medida que muchos de estos niños y niñas crecen en contextos violentos, sus propios comportamientos agresivos les
41 “Promoción del buen trato infantil y la prevención temprana de violencias” Jorge Barudy, 2006. Curso Marcos de referencia para el diagnóstico e intervención con niños y jóvenes del Programa Vida Nueva. Tema 1: Modelos conceptuales generales. Biología del Buen trato. Rosa Barrera, Psiquiatra infanto- juvenil, Universidad Católica (2012).
42 Jorge Barudy. Rosa Barrera. Ibidem. 43 Rosa Barrera. Ibidem.
44Barudy, J. y Dantagnan, M. (2010). Los desafíos invisibles de ser madre o padre. Ed. Gedisa, Barcelona. 45“Influencia de los distintos tipos de maltrato sobre la calidad de las representaciones de apego infantil”. Presentación del Doctor Andrés Fresno, Observatorio de violencia junio de 2012.
46 UNICEF (2012). 4º Estudio de maltrato infantil.
47 MIDEPLAN (2009). Programa Abriendo Caminos. Chile Solidario. Manual de apoyo para la formación de competencias parentales. Santiago.
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facilitan «la adaptación» al entorno. Esto crea una dramática paradoja: mientras menos cuidados y protegidos estén los niños y las niñas, más agresivos tendrán que ser para sobrevivir48.
Como se señaló, en el contexto escolar estos niños, niñas y adolescentes presentan problemas de rendimiento, así como dificultad para adaptarse a las normas de convivencia, encontrándose con un sistema escolar que tiene dificultad para dar respuesta a sus necesidades individuales, lo que incide en retraso escolar, frecuentes sanciones, estigmatización, hasta llegar a la expulsión de la escuela49; que sigue
siendo una instancia de protección para evitar conductas como transgresiones a la ley y consumo de drogas, entre otras. Lo anterior, deriva en limitado acceso a las oportunidades de desarrollo personal y social.
Por otra parte, respecto a la salud mental, el maltrato y la negligencia se asocian con conductas de internalización (niños/as tristes, aislados y deprimidos) y conductas de externalización (niños/as agresivos o hiperactivos) durante la niñez50.
4.4.4 Enfoques para la intervención
a) Enfoque de la Resiliencia: Una Mirada Esperanzadora para la Intervención en Niñez y Adolescencia
La perspectiva de la Resiliencia ha sido de gran utilidad en las Ciencias Humanas y Sociales, implicando un cambio de paradigma en la mirada de los problemas personales y sociales; como también en la intervención que realizan profesionales y técnicos al trabajar con las personas. Transitando de un enfoque centrado en los problemas y dificultades a una mirada que pone el énfasis en el reconocimiento de fortalezas y recursos, para desde ahí, promover la superación de las dificultades y en lo posible salir fortalecidos. Es una nueva forma de enfrentar los problemas, los traumas y el sufrimiento humano. Supone una transformación en las creencias y las prácticas, cambiando de una visión determinista, y en cierto sentido pesimista, a una visión más esperanzadora” (Milicic, 2011).
La resiliencia es “la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, aprender de ellas, superarlas e inclusive ser transformados por éstas. Nadie escapa de las adversidades” (Henderson, 2006). Esta capacidad es el resultado de la interacción del individuo con otras personas, de sus condiciones de vida y del ambiente vital (Barudy, 2005)
Para Boris Cyrulnik, “La resiliencia es el arte de navegar en los torrentes” (2001, p.213). Y la explica a través de la siguiente metáfora: “Un trauma ha trastornado al herido y le ha orientado en una dirección en la que le habría gustado no ir. Sin embargo, y dado que ha caído en una corriente que le arrastra y le lleva hacia una cascada de magulladuras, el resiliente ha de hacer un llamamiento a los recursos internos que se hallan impregnados en su memoria, debe pelearse para no dejarse arrastrar por la pendiente natural de los traumas que le impulsan a correr mundo y a ir de golpe, en golpe hasta, el momento en que una mano tendida le ofrezca un recurso externo, una relación afectiva, una institución social o cultural que le permita salir airoso” (idem, p.213).
Paul Bouvier, en Cyrulnik (2001) aclara que la resiliencia “no es una vacuna contra el sufrimiento, ni un estado adquirido e inmutable, sino un proceso, un camino que es preciso de recorrer (idem, 215). Par recorrer este camino se requiere un guía o tutor de resiliencia que es una persona significativa que ayuda a que la otra persona le de sentido a lo vivido, le permita salir airoso, tejer vínculos y reorganizar la imagen de sí mismo, entre otros aspectos (Cyrulnik 2001, Milicic, 2011). Desde esta mirada, los profesionales y técnicos que trabajan en programas que abordan problemáticas relacionadas con niñez, adolescencia y familia, pueden contribuir a generar contextos resilientes, poniendo al servicio de la intervención sus propios recursos (resilientes)
48Programa Abriendo Caminos. Chile Solidario. Ibidem.
49Programas de Intervención Integral Especializados (PIE): Sistematización sobre las Intervenciones y la inclusión del Enfoque de Género. DEPRODE, mayo 2012.
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(Barudy, 2005), favoreciendo así que los niños, niñas y adolescentes fortalezcan y desarrollen nuevos recursos. Del mismo modo, promover que padres, madres o adultos a cargo pueden ejercer una parentalidad y marentalidad protectora y bien tratante hacia sus niños/as y adolescentes.
El propósito de que los programas sociales, trabajen desde un enfoque de la resiliencia le otorga a la intervención una mirada esperanzadora desde distintos ángulos. Por un lado, permite que el Estado asuma un rol de generador de oportunidades de emergencia o fortalecimiento de la resiliencia, aportando a la equidad con personas o grupos sociales que no han tenido dichas oportunidades. De este mismo modo, a los equipos técnicos, les contribuye al darle sentido a su intervención, porque ve a los sujetos con los que trabaja, no solo como personas con dificultades (que frecuentemente son muchas y diversas), sino que también, desde sus recursos, fortalezas y, también, desde las posibilidades de ser permeados por el proceso de ayuda. A los niños, niñas, adolescentes y sus familias, les permite elaborar las situaciones dolorosas vividas, salir fortalecidos y en el caso, de las diversas expresiones del maltrato, evitar o interrumpir la violencia transgeneracional.
El enfoque de la Resiliencia, también ha sido abordado en el estudio con familias que ejercen adecuadamente el cuidado de sus niños y niñas, aún en contexto de gran estrés psicososial. María José Rodrigo, Doctora en Psicología, que ha desarrollado una serie de investigaciones en parentalidad en España, plantea que la Resiliencia Parental, es “un proceso dinámico que permite a los padres desarrollar una relación protectora y sensible ante las necesidades de los hijos/as a pesar de vivir en un entorno potenciador de comportamientos de maltrato”. (2009a, p.52). Un factor
protector que aporta a las familias a hacer frente a los estresores es el apoyo social informal y/o institucional.
Para la autora, la Resiliencia Parental es una invitación a ver las potencialidades de las familias y cuestiona la forma que se ha tenido de nombrar a las que se encuentran en riesgo psicosocial y que son usuarias frecuentes de la oferta pública, esto es “multiproblemáticas”, “disfuncionales”, “desintegradas”. Por otro lado, convoca a abandonar como modelos ideales que guían la intervención, aquellos que se basan en familias normalizadas y propone cambiarlos por aquellos que presentan las resilientes, ya que indican cómo han podido salir adelante en determinados entornos. Otro aporte muy relevante de esta perspectiva, es que dado que hay una diversidad de situaciones familiares y de posibles formas de resiliencia, hay que sustituir el “dar recetas” a los padres y madres, por ayudarlos a que “hagan de su parentalidad un traje a la medida y no el traje estándar que se supone deben realizar” (2009a, p.65).
b) Intervención con Familias:
Resulta fundamental para la intervención con niños/as y adolescentes incorporar a la familia de manera activa durante todo el proceso de intervención, esto es: ingreso diagnóstico, co-construcción de Plan de Intervención, co - ejecución y egreso. La familia es un sistema inmerso en un sistema social, tanto sus orígenes como sus pautas de relación se encuentran interrelacionados con los cambios de la sociedad a la cual pertenece. Estos factores contextuales tendrán que ser considerados en todo el proceso de intervención con la finalidad de que las estrategias que se utilicen estén en sintonía con las características particulares de los niños/as y adolescentes, como con sus entornos familiares y socio-culturales.
La complejidad de los fenómenos abordados, además de su multicausalidad y diversidad de dominios de existencia, que conviven al mismo tiempo, demandan un actuar interdisciplinario. De este modo, se espera que se tengan a la vista en todo el proceso elementos del ámbito biopsicosocial, cultural y sistema de creencias dominantes. La familia, vista como un sistema abierto, está compuesta por subsistemas (parental, conyugal, fraterno) que- a su vez-contienen otros subsistemas individuales en interacción no sólo entre sí, sino que también con otros sistemas sociales.
Al comprender a la familia como un sistema integral y dinámico será posible visibilizar a sus miembros en permanente y mutua influencia. La interacción significativa entre