Por la vida de las mujeres...
Redacción y edición
María Esther Quintana
Diseño y diagramación
Katty Sevilla Z.
Centro Editorial de la Mujer
Ilustraciones
Eduardo (Lalo) Orozco
Dibujo de portada
Tito Chamorro
Esta es una publicación del Grupo Estratégico por la Despenalización del aborto terapéutico
Este esfuerzo ha sido posible gracias al apoyo financiero del Fondo por la Equidad y los Derechos, FED
Managua, Nicaragua Junio 2007
Presentación
E
Mujeres negras, blancas, indígenas, criollas. Mujeres campesinas, obreras,sta publicación es para ustedes mujeres.comerciantes, vivanderas, microempresarias, artesanas, técnicas, profesiona-les.
A todas las que ya son madres, a las que no lo son, a las que no quieren serlo. Va para las abuelas, las tías, las hermanas, las amigas y todas las muje-res que están siempre allí al lado de otras mujemuje-res, dándoles apoyo cuando lo necesitan.
El Grupo Estratégico por la Despenalización del aborto terapéutico ofrece este pequeño esfuerzo a todas las mujeres de Nicaragua y otras mujeres soli-darias que desde diferentes partes del mundo han juntado sus voces para acompañarnos en esta lucha.
El pasado 26 de octubre del 2006 los diputados y las diputadas de la Asam-blea Nacional de Nicaragua, sordos a la demanda de miles de mujeres y a los argumentos del gremio médico aprobaron la ley 603 que derogó el artículo 165 del Código Penal, mediante el cual por más de 100 años en nuestro país permitió la práctica del aborto terapéutico para salvar la vida de las mujeres.
Penalizar el aborto terapéutico es una violación de los derechos humanos de miles de mujeres, adultas, niñas y adolescentes. Esta decisión es inconstitu-cional y viola derechos básicos como el derecho a la vida, la salud, la integri-dad y a no ser víctimas de tratos crueles ni inhumanos.
También se violenta los derechos a la libertad individual a la igualdad ante la ley, a la no discriminación, a la libertad de religión, conciencia y pensamiento. La ley además de violentar estos derechos de las mujeres, violenta el dere-cho de las y los profesionales de la medicina al libre ejercicio de su oficio y al cumplimiento de su noble misión de salvar vidas.
Diversos sectores del Movimiento de Mujeres, sociedades médicas, orga-nismos de cooperación internacional, organizaciones de la sociedad civil se han pronunciado de diversas formas en contra de este atropello a los dere-chos humanos.
La Corte Suprema de Justicia ha recibido decenas de “Recursos por Inconstitucionalidad” en contra de la ley 603.
Desde el Grupo Estratégico por la Despenalización del aborto terapéutico instamos a la honorable Corte Suprema a actuar con apego a derecho y orde-ne a la Asamblea Nacional dar marcha atrás en la penalización del aborto terapéutico.
A las mujeres les decimos que seguimos en pie de lucha y que vamos a llevar nuestra demanda a las cortes internacionales de Derechos Humanos en la defensa de la vida de las mujeres.
Son muchas las causas por las que las mujeres se enfrentan cada día a embarazos no deseados, la principal es la falta de libertad para el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos.
A lo anterior se suman la pobreza, la falta de información, educación sexual y el poco acceso a métodos de planificación.
Para muchas mujeres el embarazo es resultado de relaciones sexuales for-zadas. Cuando una adolescente y
especial-mente una niña sale embarazada es porque ha sido violada.
El aborto es un grave problema de salud que afecta principalmente a las mujeres po-bres, y es consecuencia de embarazos de riesgo o no deseados.
Aquí vamos a hablar del aborto
terapéuti-co, ese que tiene como único propósito
sal-var la vida de las mujeres adultas, adolescen-tes y niñas.
El aborto ocurre cuando el embrión o feto es expulsado del útero de una mujer embarazada. Esto puede ocurrir por razones naturales, por indicación médica o porque la mujer lo busca y ocurre antes de que el feto sea viable, es decir que pueda vivir fuera del útero.
El aborto provocado es aquél que la mujer busca para interrumpir su emba-razo no deseado, no planificado o no esperado. Son muchas las emba-razones por las que ocurren estos abortos.
Aborto espontáneo ocurre cuando sin razón aparente y sin procedimiento
alguno, el feto se desprende del útero, popularmente la gente dice que la mu-jer “tuvo una pérdida”. Según las estadísticas de cada 100 embarazos, 15 termi-nan en aborto espontáneo.
De enero a mayo del 2007, han muerto en Nicaragua 44 mujeres embara-zadas, todas ellas por complicaciones de salud, dejando un total de 90 niñas y niños huérfanos. Esas mujeres estarían aún vivas si hubieran recibido servi-cios para realizarles un aborto terapéutico. Entre ellas había adolescentes de 15 hasta 18 años.
Existen diversas situaciones en las que el embarazo representa alto riesgo de muerte para las mujeres, en muchos casos el feto está irremediablemente destinado a morir y a medida que el tiempo avanza si no se interrumpe el embarazo, las probabilidades de que la mujer también muera aumentan. En-tre estas situaciones podemos mencionar las más frecuentes:
Que la mujer tenga una enfermedad crónica (de muchos años de evolu-ción), una enfermedad de aparición reciente o que a causa del embarazo aparezcan complicaciones como la eclampsia, una enfermedad psiquiá-trica o el embarazo ectópico.
Un embarazo molar o mola hidatiforme es una anormalidad en la forma-ción de la placenta, dando como resultado que haya una super produc-ción de tejido que forma un tumor llamado masa. Con frecuencia en estos casos incluso no existe feto en absoluto.
Eclampsia: Es una situación muy grave que requiere reposo, hospitaliza-ción y generalmente interrumpir el embarazo. Se manifiesta con hipertensión arterial alta , con edema cerebral, convulsiones y posibles accidentes cere-bro-vasculares.
Pre-eclampsia: Es la fase anterior a la eclampsia y se manifiesta por una elevada presión arterial e inflamación de pies, manos y cara.
Las malformaciones del feto. Y aquí hablamos de aquellas que son in-compatibles con la vida, como el caso en que el feto viene sin cerebro.
¿Sabías?
De enero a junio de 2007 el Minsa ha registrado 49 muertes maternas, 6 más que las reportadas durante ese mismo período en 2006. Los departamentos con más casos fueron Matagalpa (9), Chontales (7), Jinotega (6), RAAS (5) y Managua (5). Claramente se ve que es en las zonas de mayor pobreza y con población más alejada de los servicios de salud donde las mujeres mueren a
En una encuesta aplicada a 127 unidades de salud consideradas puntos críticos, se encontró que la mitad no tenía agua y electricidad 24 horas diarias. Sólo un poco más de la mitad posee ambulancia, 40 de cada cien no tenían teléfono u otro medio de comunicación. Sólo ocho de cada cien tiene banco de sangre.
El 74 por ciento del personal que atiende las emergencias obstétricas son auxiliares de enfermería, 2 por ciento enfermeras obstetras y 24 por ciento enfermeras profesionales. El personal está menos entrenado en atender he-morragias, infecciones, extracción manual de placenta.
Desde hace más de 130 años el Código Penal de Nicaragua, admitía el aborto terapéutico para salvar la vida de mujeres, niñas y adolescentes.
El artículo 165 indicaba que “el aborto terapéutico será determinado científi-camente, con la intervención de tres facultativos por lo menos, y el consenti-miento del cónyuge o pariente más cercano a la mujer, para los fines legales”. Ese artículo que protegía la vida de las mujeres fue eliminado el pasado 26 de octubre del 2006 mediante la Ley 603.
El aborto terapéutico fue penalizado sin tomar en cuenta las opiniones de especialistas en la materia asociados a la Sociedad Nicaragüense de Gine-cología y Obstetricia, escuelas de me-dicinas, y organizaciones nacionales e inter-nacionales de derechos humanos, quienes han declarado que es un procedimiento ne-cesario.
Además, la penalización respondió a la solicitud de grupos religiosos, vio-lando así el principio de la constitución de la República donde se establece que Nicaragua es un Estado Laico.
Ser Estado laico significa que no hay religión oficial y que el Estado debe respetar la libertad de culto y religión de todas y todos, así como el derecho a no
tener creencia alguna.
¿Sabías?
Que la derogación del aborto terapéutico cons-tituye una violación al derecho a la vida, la salud e integridad de las mujeres, adolescentes y niñas nicaragüenses. Derechos comprendidos en nuestra Constitución Política y en los tratados internacionales suscritos por el Estado de Nica-ragua, y que por lo tanto los legisladores, magistrados y el Presidente de la República están en la obligación de garantizarlos y respetarlos.
Está científicamente demostrado que las adolescentes de 15 a 19 años tie-nen el doble de probabilidades de morir a consecuencia de las complicacio-nes de un embarazo que las de 20 a 24 años. Las de menores de 15 años tienen un riesgo cuatro veces mayor.
La mayoría de los embarazos en las adolescentes son producto de ción, y en el caso de las niñas, “TODAS las niñas embarazadas fueron viola-das”.
Las mujeres, adolescentes y ni-ñas tienen derecho a una vida dig-na, libre de violencia y a disfrutar de salud física, mental y espiritual. Una niña o adolescente que es embarazada producto de una vio-lación no debe ser obligada a lle-var a término ese embarazo que además de poner en riesgo su vida, le provoca dolor y sufrimien-to emocional, afecta su desarrollo pleno como persona.
Sobre este tema, el Comité de los Derechos del Niño, órgano encargado de vigilar el cumplimiento de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, ha recomendado al Estado nicaragüense crear las condiciones para que niñas y adolescentes puedan tener acceso a educación sexual y servicios de salud reproductivos, así como a servicios de aborto en condiciones seguras, especialmente para las niñas que han sido violadas o han sido victimas de incesto.
¿Sabías?
Que en el año 2006, de acuerdo a las noticias cubiertas por El Nuevo Diario, La Prensa, Hoy y El Mercurio, se reportaron 312 víctimas de violencia sexual, de las cuales 280 eran del sexo femenino (niñas, jóvenes y adolescentes). Como resultado de estas violaciones 33 víctimas quedaron emba-razadas, el 63.7 por ciento de ellas tenía entre 11 y 14 años.
Impedir que se interrumpan estos embarazos es una violación al derecho humano y es someter a esas adolescentes y niñas a trato cruel e inhumano.
La mejor forma de prevenir los em-barazos no deseados y riesgosos es que las mujeres puedan decidir libre-mente –sin presión del marido o de la iglesia – cuando embarazarse, asegurando para todas el derecho de informarse y el acceso a los mé-todos modernos de anticoncepción.
¿Sabías?
Que de 192 países miembros de las Naciones Unidas, solamente hay cinco en los que no se permiten el aborto terapéutico aun cuando el motivo del mis-mo sea salvar la vida de la mujer embarazada.
!Nicaragua es uno de esos cinco países!
Estos son los derechos humanos que nos lesiona la derogación del aborto terapéutico:
Derecho a la vida.
Derecho a la integridad y a no ser sometidas a tratos crueles e inhumanos. Derecho a la salud, en especial a la salud sexual y reproductiva.
Derecho al desarrollo humano y a la dignidad de las personas. A la libertad individual.
Derecho a la igualdad y a estar libre de discriminación.
Derecho a la libertad religiosa de conciencia pensamiento y religión. A las y los profesionales de la medicina se les violenta el derecho del libre ejercicio de la profesión y se les obliga a actuar en contra de sus propios prin-cipios y el compromiso de salvar vidas.
La demanda de que se vuelva a incluir el aborto en la legislación penal es respaldada plenamente por 22 sociedades médicas nicaragüenses y por dis-tintas sociedades médicas de América Latina y del mundo.