Facultat d’Òptica i Optometria de Terrassa
© Universitat Politècnica de Catalunya, any 2013. Tots els drets reservats
MÀSTER UNIVERSITARI EN OPTOMETRIA I CIÈNCIES DE LA VISIÓ
TREBALL FINAL DE MÀSTER
ESTUDIO DEL ÁMBITO DE PUBLICACIÓN
EN LA INVESTIGACIÓN DE LENTES DE CONTACTO
Leonardo da Vinci (1452-1519) Eugene Garfield, PhD
JOAN PERE SANZ RODRÍGUEZ
GENÍS CARDONA TORRADEFLOT
DEPARTAMENT D’ÒPTICA I OPTOMETRIA DE LA UPC
Terrassa, 2 de Juliol de 2.013
Facultat d’Òptica i Optometria de Terrassa
© Universitat Politècnica de Catalunya, any 2013. Tots els drets reservats
MÀSTER UNIVERSITARI EN OPTOMETRIA I CIÈNCIES DE LA VISIÓ
Sr Genís Cardona Torradeflot
Director del treball
Terrassa, 2 Juliol de 2013
El Sr. Genís Cardona Torradeflot, com a director del treball
CERTIFICA:
Que el Sr. Joan Pere Sanz Rodríguez ha realitzat sota la seva supervisió el
treball
‘Estudio del Ámbito de Publicación en la Investigación de Lentes de
Contacto’
que es recull en aquesta memòria per
optar al títol de Màster en
Optometria i Ciències de la Visió.
Facultat d’Òptica i Optometria de Terrassa
© Universitat Politècnica de Catalunya, any 2013. Tots els drets reservats
MÀSTER UNIVERSITARI EN OPTOMETRIA I CIÈNCIES DE LA VISIÓ
ESTUDIO
DEL ÁMBITO
DE
PUBLICACIÓN EN LA
INVESTIGACIÓN
DE LENTES
DE
CONTACTO
Propósito: El objetivo del presente trabajo es analizar el estado en que se encuentran las publicaciones específicas en el ámbito de la Contactología y si son consideradas como una buena opción por parte de los investigadores para divulgar sus descubrimientos científicos. Metodología: Se revisaron todos los artículos relacionados con lentes de contacto publicados en el año 2011 y que pertenecen al grupo de revistas englobadas dentro de la categoría temática de “Ophthalmology” en el Journal Citation Reports 2011Science Edition. Se procedió al recuento individualizado de las citas para diferenciarlas en categorías temáticas y comprobar las publicaciones que más citan y las que son más citadas, así como las “autocitas”. Se estudió quienes son los autores más prolíficos, las mejores instituciones en investigación, el idioma más utilizado y otros parámetros.
A partir del análisis de sus citas, se pretende poner de manifiesto, si las publicaciones de Contactología son utilizadas como fuentes de consulta de primer orden en los estudios o, por el contrario, las relacionadas con otras categorías ocupan ese lugar.
Resultados: Dentro de la categoría temática de “Ophthalmology” aparecen un total de 58 revistas, de las cuales 2 están dedicadas a Contactología (Contact Lens Anterior Eye y Eye Contact Lens) y 4 a Optometría. Se revisaron un total de 163 artículos pertenecientes a 29 revistas, de los cuales 54 habían sido publicados en las dos revistas anteriormente citadas. Sin embargo, analizadas las revistas con mayor número de citas en el año de estudio, se comprobó que en la lista de las diez primeras no aparece ninguna de las anteriores y que las mejor valoradas son las específicas de oftalmología seguidas por las de “otros ámbitos” (química, biología molecular, epidemiología, etc.).
Conclusiones: Lejos de lo que cabría esperar, las revistas más relacionadas con el ámbito de investigación en lentes de contacto distan mucho de ser utilizadas como fuentes de información, lo que redunda en un puesto poco destacado en la clasificación por factor de impacto. Es tarea de todos, académicos, profesionales e investigadores conseguir, en el futuro, categoría temática propia en el Journal Citation Reports.
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ÍNDICE
1.- INTRODUCCIÓN 3
2.- MARCO TEÓRICO 5
2.1.- La indexación de citas, los inicios
52.2.- La figura de Eugene Garfield 6
2.3.- La evolución del Science Citation Index 8 2.3.1.- Web of Science. Introducción 9 2.3.1.1.- Selección de Publicaciones
2.3.1.2.- Producción y Extracción de la Base de Datos
2.4.- Journal Citation Reports, elimpacto de las publicaciones 11 2.4.1.- El Journal Citation Reports en la actualidad 12 2.4.1.1.- Ruta de acceso al Journal Citation Report
2.4.2.- Registros principales de una revista 14 2.5.- Consideraciones acerca del Impact Factor 18 2.6.- Mala praxis en el cálculo y uso del Impact Factor 21
2.7.- El sistema de Revisión por Expertos (PEER REVIEW) 23
2.8.- Nuevas estrategias en el análisis de citas 24 2.9.- Contactología: los grandes avances 25 2.10.-Publicaciones en Contactología: una revisión histórica 28
3.- OBJETIVOS 33
3.1.- Objetivos genéricos 33
3.2.- Objetivos específicos 33
4.- MATERIAL Y MÉTODOS35
4.1.- Acceso al Journal Citation Report 34
4.1.1.- Consulta de las publicaciones 35
4.1.2.- Análisis de parámetros 36
4.2.- Estudio de los artículos 36
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5.- RESULTADOS 38
5.1.- Descripción de resultados de revistas 38 5.1.1.- Intervalo y valores promedio de parámetros de revistas 38 5.1.2.- Principales datos editoriales 39
5.1.3.- Ranking de las Top10 40
5.1.4.- Citas de revistas 40
5.1.5.- Resultados de revistas de Contactología/Optometría 41 5.2.- Descripción de resultados de artículos 43 5.2.1.- Autores e Instituciones 44 5.2.2.- Resultados del análisis de palabras clave 45 5.2.3.- Empresas patrocinadoras 46
5.2.4.- Artículos más citados 47
5.3.- Descripción de resultados de citas 48 5.3.1.- Citas sobre artículos totales 48 5.3.2.- Citas de revistas de Optometría 49 5.3.3.- Citas de revistas de Contactología 49
6.- CONCLUSIONES 52 7.- REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 53 8.- ANEXO 55
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1. INTRODUCCIÓN
En los últimos años, hemos asistido a un considerable avance en cuanto a número y calidad de trabajos sobre investigación en el campo de la Contactología y la Optometría, ambas disciplinas estrechamente relacionadas en el desarrollo de la práctica diaria de los profesionales de nuestro sector. Esto nos lleva a pensar, aunque de manera errónea (como se demostrará más adelante), que las publicaciones sobre estas materias deberían haber aumentado de manera proporcional.
Actualmente, todavía existe la costumbre de enviar manuscritos de Optometría/Contactología a revistas científicas de Oftalmología con altos factores de impacto, con el objetivo de obtener un mejor reconocimiento de los esfuerzos realizados por los investigadores y conseguir una mayor difusión de los contenidos científicos. Esto facilita la consolidación de gran cantidad de revistas de oftalmología y un número creciente de las mismas y un estancamiento e incluso una reducción del factor de impacto de las pocas publicaciones científicas de Optometría y Contactología que existen en el mercado editorial. De hecho, si nos centramos únicamente en las revistas de contactología recogidas en la edición 2011 del Journal Citation Report (JCR Science Edition, Thomson Reuters) y clasificadas por su factor de impacto (FI), sólo aparecen dos: ContactLens Anterior Eye y Eye Contact Lens. Afortunadamente, por lo que respecta a la optometría aparecen cuatro, como se verá en detalle, más adelante.
Recuperando el tema de la importancia relativa de las revistas de contactología en el ámbito de la divulgación científica, debemos destacar que en la editorial de mayo de 2010, la revista Eye Contact Lens comunicaba a sus lectores que había sido aceptada para su indexación en las bases de datos de Thomson Reuters y que cuando la versión del 2010 Journal Citation Report se publicara en junio de 2011, tendría su primer Factor de Impacto. En cuanto a Contact Lens Anterior Eye, hay que destacar que recibió su primer factor de impacto oficial en junio de 2012.
Mención especial le concederemos a Journal of Optometry (no indexada en el JCR), primera revista editada en nuestro país por el Consejo General Español de Optometristas, escrita enteramente en inglés y con clara vocación por ayudar en la divulgación de resultados sobre investigaciones optométricas y en lentes de contacto. El tiempo y el esfuerzo dedicado a desarrollar una revista de alta calidad decidirán si merece formar parte o no, del exclusivo grupo del JCR.
Como hemos podido constatar, uno de los principales objetivos de las editoriales es que sus revistas figuren en el JCR y que tengan el mayor factor de impacto posible. Por ello, cabe preguntarse en qué consiste dicho factor y cómo se consigue.
Nos remontaremos a principios de los años 50’s del pasado siglo cuando Eugene Garfield, considerado elpadre de la indexación de citas, imaginó la posibilidad de contar con un sistema ágil y eficaz para compilar y gestionar la información científica. Analizaremos como su sencillo método inicial, el Science Citation Index, acabaría dando lugar al JCR y a las potentes bases de datos actuales.
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Los siguientes esquemas servirán de orientación para identificar el origen del Journal Citation Reports, así como su acceso actual web:
Además del factor de impacto, se analizará cada uno de los parámetros más importantes que definen las revistas, para así comprender mejor los resultados de su análisis y caracterización, que ocupará la segunda parte de este trabajo.
Y como no debemos perder de vista el objetivo principal, que no es otro, que valorar la importancia de la Contactología y de sus revistas específicas y si estas merecen ocupar puestos relevantes entre las publicaciones científicas, repasaremos brevemente su historia, así como los descubrimientos más importantes derivados de la investigación en lentes de contacto.
Por último, a través de un estudio detallado de todos los artículos publicados en el 2011 JCR Science Edition y que tenían las lentes de contacto como tema principal, podremos obtener datos precisos sobre qué tipo de publicaciones y a qué categoría temática pertenecen las revistas más codiciadas por los investigadores para presentar sus trabajos.
Nota: Durante el desarrollo del estudio, se utilizará la abreviatura de los títulos según la normativa ISO con el objetivo de mantener una nomenclatura concisa y uniforme.
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2. MARCO TEÓRICO
En el presente capítulo se analizará el estado en el que se encontraba la indexación de citas de artículos científicos en la década de los cincuenta del pasado siglo y como, a medida que se incrementa el número de publicaciones, paralelamente aumenta la necesidad de crear métodos más rápidos y eficaces con los que mejorar los contenidos y, además, facilitar a la comunidad científica la posibilidad de acceder a los datos más recientes en un plazo razonable de tiempo.
No podemos abordar la historia de la indexación de citas sin detenernos en la figura de Eugene Garfield y en su labor pionera de los años cincuenta, contribuyendo a la transformación de la investigación y sentando las bases de lo que hoy conocemos como la Web of Science (Yancey, 2005).
Mención especial merece la aparición del Science Citation Index (SCI®), nombrada por primera vez en la revista Science de 1955 como herramienta actualizada para facilitar la difusión y la recuperación de la literatura científica (Garfield, 2007). Sin embargo, su éxito no se derivará de su función como motor de búsqueda, sino de su uso como instrumento para medir la productividad científica, gracias a la llegada de su subproducto, el SCI Journal Citation Reports (JCR)y su ranking de Impact Factor (IF).
Por último, analizaremos cómo el Impact Factor, a pesar de ser una herramienta muy útil para valorar la calidad y productividad científica, no deja de estar limitado por una serie de factores (“tirada” de las revistas, área de investigación, idioma, etc.) y los esfuerzos actuales para superar estas limitaciones.
2.1.- La indexación de citas, los inicios
El concepto que hay tras la indexación de citas es fundamentalmente simple: al reconocer que el valor de la información está determinado por aquéllos que la utilizan, ¿qué mejor manera de medir la calidad del trabajo que medir el impacto que tiene sobre la comunidad en general? La población académica más amplia posible (es decir, cualquier persona que utilice o cite la fuente del material) determinará la influencia o el impacto de una determinada idea. Debido a su simplicidad, se tiende a olvidar que la indexación de citas es, en realidad, una forma relativamente reciente de gestionar y recuperar información.
En la década de 1950 confluyeron tres factores que conducirían al desarrollo de la indexación de citas: en primer lugar, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el gobierno norteamericano destinó una enorme cantidad de recursos económicos en investigación y desarrollo, por lo que la floreciente producción científica debía ser documentada públicamente a través de canales específicos. Paralelamente, surgió la necesidad de crear métodos eficientes de indexación y recuperación de información, pues hasta ese momento sólo se disponía de sistemas de indización manual, con las consiguientes limitaciones humanas y el elevado coste económico. Por lo tanto, la necesidad de encontrar un sistema mejor para gestionar la información fue el primer factor.
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El segundo factor fue la ineficacia de la indexación subjetiva para satisfacer las necesidades del investigador en activo. Hasta ese momento, los índices de materias solían tener un retardo excesivo en la incorporación de nuevas informaciones, es más, podían pasar meses hasta que los investigadores tuvieran conocimiento de nuevos hallazgos obtenidos por otros profesionales y que podían serles útiles para el desempeño de sus estudios. Por otra parte, existían otras limitaciones a la hora de recuperar información. La terminología utilizada para una disciplina concreta no necesariamente tendría sentido para investigadores de otros campos, o tal vez existía un cierto grado de superposición, todo ello conllevando una inseguridad de haber realizado una revisión correcta de la literatura.
El tercer factor fue el desarrollo de la informática. Con ella creció la esperanza de que la automatización pudiera resolver estos obstáculos. En la década de 1950 su estado distaba mucho de cómo la conocemos actualmente, y tampoco existía demasiado entusiasmo por los beneficios potenciales que se podían derivar de la utilización de máquinas en la generación y compilación de datos. Fue el gobierno de los EE.UU. el que consideró que la automatización podía reducir e incluso eliminar por completo las dificultades de la indexación manual. Por ello se pusieron en marcha varios proyectos para investigar estas posibilidades.
El Dr. Eugene Garfield, fundador y actualmente presidente emérito del Institute for Scientific Information (ISI) (ahora Thomson Reuters), estaba profundamente involucrado en la investigación relativa a la generación de índices informáticos mediante computadoras a mediados de la década de 1950 y principios de 1960.
2.2.- La figura de Eugene Garfield
El nombre de Eugene Garfield es uno de los más reconocidos en el ámbito de la biblioteconomía y documentación (Caraway y Presley, 1999). Nació en la ciudad de Nueva York en 1925. Obtuvo una licenciatura en química y un máster en biblioteconomía por la Universidad de Columbia, así como un doctorado en lingüística estructural por la Universidad de Pennsylvania. La carrera de Dr. Garfield en la comunicación científica y la ciencia de la información se inició en 1951 cuando se unió al Proyecto de Indexación Médica Welch de la Universidad Johns Hopkins. Financiado por la Biblioteca Médica del Ejército, predecesora de la Biblioteca Nacional de Medicina, los objetivos del proyecto eran el análisis de los problemas de Recuperación de la Información Médica. Una de las claves de este proyecto era la actualización de los contenidos mediante el uso de métodos automáticos de compilación.
Su participación en el Proyecto Welch suscitó en el Dr. Garfield un gran interés en cómo ayudar a los investigadores a mantenerse informados sobre los artículos de reciente publicación y cómo asegurar un acceso más rápido y cómodo a la información mediante el uso de índices automatizados. El propósito era eliminar los problemas asociados al juicio humano, mejorando de este modo la rentabilidad de los índices, en términos de economía y tiempo.
Garfield comprendió muy pronto que los artículos de revisión de literatura científica dependían mucho de las citas bibliográficas, en las que se remite al lector a la fuente original. Mediante el análisis de esas citas, los investigadores podían obtener de inmediato el punto de vista adoptado por otro científico y así contrastar sus propias teorías o ideas. En términos de
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recuperación de información, las citas bibliográficas podían funcionar incluso mejor que las palabras clave o la cita de autores, siempre y cuando fueran tratadas por un indexador profesional.
En 1954 Garfield se convirtió en consultor de la industria farmacéutica. En este mismo año, fundó su propia compañía, Eugene Garfield Associated y publicó la revista Current Contents (Moed, 2005). Posteriormente, en 15 de Julio de 1955, publicó su trabajo pionero sobre la indexación de citas. Este innovador trabajo dotó de instrumentos de información que permitían a los investigadores acelerar su proceso de investigación, evaluar el impacto de su trabajo, detectar las tendencias científicas y trazar la historia de los pensamientos más recientes.
Tres años más tarde, en 1958, sentó las bases del ISI (Institute for Scientific Information) y contrató a su primer empleado a tiempo completo, dando origen a una organización que contaría con más de 500 personas cuando fue adquirida por The Thomson Corporation en 1992.
A principios de 1960, Eugene Garfield Associated desarrolló dos proyectos piloto que pondrían a prueba la viabilidad y eficacia de la indexación de citas: el primero, consistió en la creación de una base de datos con un índice de citas de 5000 patentes químicas de dos compañías privadas, que se utilizaba para conceder o denegar patentes nuevas, sistema que incluso a día de hoy sigue dando buenos resultados. El segundo proyecto (en 1962) fue llevado a cabo por la recién constituida empresa de Garfield, el ISI, para los National Institutes of Health (NIH) de EE.UU., y se trataba de un índice sobre los trabajos publicados en el ámbito de la genética.
Con ello quedó demostrado que, si bien el sistema automatizado requiere un cierto nivel de esfuerzo en la estandarización de las entradas a partir de una amplia variedad de documentos publicados, su viabilidad y rentabilidad era muy superior en comparación a los procesos de indexación tradicionales.
Posiblemente, el hito más importante de la carrera de Garfield, sin embargo, fue la publicación en 1963 de la primera edición del Science Citation Index® (SCI®), el índice de citas multidisciplinar más importante y completo de la literatura científica hasta nuestros días. Actualmente, la versión basada en la web abarca 5.600 revistas distribuidas en más de 150 disciplinas científicas diferentes.
En 1986, Garfield fundó The Scientist, una revista quincenal para los investigadores, disponible en texto completo y de forma gratuita en Internet. En 1993 pasó a ser presidente emérito del ISI, adquirido por Thomson Business Information (una subsidiaria de The Thomson Corporation), en 1992.
2.3.- La evolución del
Science Citation Index
En un artículo de la revista Science en 1955, Dr. Garfield propuso, por primera vez, la idea de crear un índice de citas para la literatura científica. Sin embargo, no sería hasta 1964 cuando se publicara, ya de manera regular, el Science Citation Index.
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La realización práctica de esta idea fue posible gracias al servicio de información ya existente, el CurrentContents, semanario en el que aparecía un índice con los títulos de los artículos más relevantes, las direcciones de los autores y su teléfono de contacto.
En aquellos días, los índices convencionales necesitaban entre seis meses y tres años para ser operativos,porlo que eran del todo ineficaces para ser consultados como fuentes de las investigaciones en curso, ofreciendo el Current Contents una alternativa rápida y ágil a los índices convencionales.
La base de datos multidisciplinaria del SCI tiene dos propósitos (Garfield, 2007): primero, identificar lo que cada científico ha publicado y, segundo, dónde y con qué frecuencia se citan los artículos de ese científico. Por extensión, también se puede determinar lo ha publicado cada institución y cada país y con qué frecuencia se citan sus trabajos.
La Web of Science® (WoS) –la versión electrónica del SCI- refleja, igualmente, esas dos funciones. La publicación de un autor puede ser enumerada por la cronología, según la revista, o por la frecuencia de citación. También permite la búsqueda de lo que ha publicado un científico en un período determinado de años.
Por otra parte, en el transcurso de una investigación, puede ser muy útil intentar reunir toda la información relevante de un determinado tema, y esto ha sido posible mediante la creación de un programa denominado HistCite [www.histcite.com] que genera, de manera automática, los denominados historiógrafos, mapas topológicos que recopilan todos los documentos relevantes sobre un tema de búsqueda (fig.1 y fig. 2).
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Figura 2. Historiógrafo del tipo LCS. Existe también el tipo GCS.
Al “clicar” en los círculos (documentos) se obtiene información relevante:
http://garfield.library.upenn.e du/histcomp/guide.html
(Fuente: Historiograph Compilation HistCite Guide)
2.3.1.- Web of Science. Introducción
Disponible a través de la plataforma ISI Web of Knowledge, la Web of Science ofrece acceso mediante web a los índices de citaciones – ISI Citation Indexes. Contiene información sobre investigación multidisciplinaria de alta calidad publicada en revistas líderes mundiales en las ciencias, ciencias sociales, artes y humanidades.
Una vez que ha quedado definido el objetivo y la utilidad de la indexación de citas, parece conveniente detenerse, aunque de manera breve, en los procedimientos habituales para la compilación de datos de las publicaciones científicas.
El ISI identifica e indiza todos los documentos significativos de las publicaciones más importantes en todas las áreas de las ciencias, ciencias sociales y artes y humanidades (tabla 1). Esto quiere decir que, además de artículos, pueden buscarse cartas, correcciones, adiciones, editoriales o revisiones que hayan aparecido en una revista. La Web of Science es una base de datos bibliográfica, por lo que los registros contienen información tal como títulos, autores, palabras clave, resúmenes, referencias citadas y otros detalles. Sin embargo, también es posible conectarse, a partir de allí, al texto completo de miles de publicaciones, contando, naturalmente, con la correspondiente suscripción a las revistas electrónicas.
La indexación de citaciones permite utilizar las referencias citadas en los artículos publicados como términos de índices temáticos, lo que lleva a establecer vínculos entre los trabajos de los autores y, por lo tanto, encontrar información nueva basada en información conocida.
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Tabla 1.
Las tres bases de datos de la WoS, pueden usarse indi-vidualmente o de manera conjunta.
(Fuente: Web of
Science 7.0 Workshop) Los ISI Citation Indexes pueden utilizarse de diversas maneras. Por ejemplo, para descubrir quién está citando sus trabajos de investigación y cómo éstos pueden influir en sus nuevos proyectos; pueden ser útiles, también, para descubrir en qué dirección está progresando la investigación, a partir de estudios anteriores. También permiten conocer los trabajos de otros colegas e identificar las fuentes de información que consultan los competidores nacionales e internacionales.
2.3.1.1.- Selección de Publicaciones
La selección de publicaciones a ser indexadas en la Web of Science tiene como objetivo brindar una cobertura integral de las revistas especializadas internacionales más importantes e influyentes (Testa, 2012). Pero, cobertura “integral”, no significa necesariamente citarlas todas, sino las que aportan la mayoría de los resultados académicos significativos, lo que se conoce como ley de Bradford*.
Para determinar las publicaciones que finalmente serán seleccionadas se tienen en cuenta diversos factores: el interés que suscitan los temas en la comunidad científica (investigación de mercado), las normas de publicación básicas de la revista, su contenido editorial, la diversidad
y prestigio internacional de sus autores y los datos de las citas asociados a ellos (fig.3).
Figura 3. Esquema de selección de publicaciones. Web of Science® 7.0 Workshop.
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2.3.1.2.- Producción y Extracción de la Base de Datos
Una vez seleccionadas y adquiridas las publicaciones de interés, según los criterios anteriormente expuestos (opinión de expertos, recomendaciones de suscriptores, representación internacional, prestigio de los autores, etc.), se procede a la digitalización y al OCR (Optical Character Recognition), que permitirá transformar documentos escaneados, PDF’s o imágenes digitales en archivos y, así, se podrá interactuar con ellos mediante programas de edición o similares y podrán almacenarse en forma de datos.
Si la publicación es en lengua no-inglesa, deberá someterse a un proceso previo de traducción, (realizado por expertos) antes de formar parte de la selección de artículos y captura de datos. El tiempo aproximado de este proceso, suele ser de unas dos semanas.
En la siguiente figura (fig. 4) se ilustra de manera gráfica, los procesos técnicos de creación de la base de datos ISI.
Figura 4. Creación de la base de datos ISI. Web of Science® 7.0 Workshop).
2.4.-
Journal Citation Reports
,
el impacto
de las publicaciones
Los bibliotecarios y científicos de la información llevan evaluando las revistas desde hace más de 75 años. Gross & Gross llevaron a cabo un estudio clásico de los patrones de citación hacia los años veinte. Otros, como Estelle Brodman, en los años 40, y sus estudios sobre revistas de fisiología y revisiones de procedimientos, siguieron su ejemplo (Brodman, 1944). Pero fue en la década de los sesenta con la publicación del Science Citation Index, cuando la indexación de citas alcanzó un importante nivel de sistematización y eficacia.
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Paralelamente se pudo observar que, si bien comparar grandes revistas era relativamente sencillo, no lo era con revistas más especializadas y de menor difusión, si solamente se tenía en cuenta el número de citas. Ello condujo a la aparición del término Impact Factor (IF).
Así, se constató que el 25% de todas las citas de las publicaciones del año en curso eran de documentos que tenían sólo 2 ó 3 años de antigüedad, por lo que se utilizó este lapso de tiempo (dos años) como base de cálculo para evaluar el factor de impacto del número medio de citas por artículo publicado. El término Impact Factor ha evolucionado gradualmente, especialmente en Europa, para describir tanto a la revista como al autor. Mientras que, un autor individual produce un número pequeño de artículos, aunque hay algunos realmente prolíficos (Garfield, 1972), los factores de impacto de revistas, generalmente, involucran poblaciones relativamente grandes de artículos y citaciones.
En 1975 se publica por primera vez el informe anual Journal Citation Reports® (JCR®), como parte del SCI, así como del Social Sciences Citation Index® (SSCI®). Su objetivo, es proporcionar herramientas cuantitativas para la clasificación, evaluación y categorización, que permitan comparar revistas. El IF es una de ellas.
2.4.1.- El Journal Citation Reports en la actualidad
“El JCR® ofrece un medio sistemático y objetivo para evaluar críticamente las principales revistas del mundo, con información estadística cuantificable sobre la base de datos de citas. Al recopilar las referencias citadas en los artículos, el JCR ayuda a medir la influencia y el impacto de la investigación en los ámbitos de revistas y categorías, y muestra la relación entre las citas y las revistas citadas” (Thomson Reuters, 2012).
Las aplicaciones del Journal Citation Reports son diversas, pero merecen ser destacadas las siguientes:
▪ Recopilar datos en campos bien definidos: factor de impacto, índice de inmediatez, citas totales, artículos totales, vida media, título de revista, etc.
▪ Comprender mejor el impacto de una revista en el tiempo, con el factor de impacto de cinco años y el gráfico de tendencia.
▪ Ofrecer enlaces simples hacia otras interfaces: integración completa con Web of Knowledge, Web of Science, Current Contents Connect, etc.
Muchas de las funciones del Journal Citation Reports se pueden aplicar a la tarea de la evaluación de revistas, y las necesidades específicas de los usuarios determinaran, en última instancia, cuál de esos componentes es el más adecuado para cada tarea:
Investigación de mercado: Muchos editores utilizan regularmente el JCR para realizar estudios de mercado, determinar la influencia de las revistas, revisar las políticas editoriales y la dirección estratégica o estudiar a la competencia e identificar nuevas oportunidades.
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Prestigio e impacto: La reputación de una revista no puede, por sí sola, describir el impacto que tiene en la comunidad académica. Sin embargo, los datos de citación “permiten a los académicos evaluar la importancia de las revistas basada no en opiniones, sino en la frecuencia de las citas”, y “esta frecuencia implica la aceptación académica, o al menos, el reconocimiento de la importancia de dichos trabajos” (Christenson y Sigelman, 1985). Por lo tanto, el prestigio se derivará de la utilidad de los artículos que se publican.
Rentabilidad y factor de impacto: La selectividad y el reconocimiento del JCR como una valiosa herramienta para la búsqueda de información sobre revistas, lo convierte en un elemento clave para tratar y gestionar las colecciones de librerías y bibliotecas.
2.4.1.1.- Ruta de acceso al Journal Citation Reports
Página inicial
Pantalla de
búsqueda
Para acceder a Journal Citation Reports: hacer “clic” en: Additional
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Registro Completo
Figura 5. Registro completo de: Contact Lens & anterior Eye.
(Fuente: ISI Web of Knowledge: Thomson Reuters, 2013)
En esta figura se puede observar el registro completo de una revista. En este caso, se trata de Contact Lens & Anterior Eye (fig. 5), importante publicación dentro del ámbito de la contactología. Para acceder a ella es necesario consultar en la pantalla de búsqueda la categoría temática o subject category de Oftalmología. Este registro ofrece la posibilidad de observar de manera conjunta la mayor parte de datos relevantes de la publicación.
2.4.2.- Registros principales de una revista
Si bien, todos los registros son importantes a la hora de valorar el prestigio de una revista, es sin duda el factor de impacto el elemento más ampliamente utilizado como baremo para calibrar la difusión y la calidad de una publicación. Es por ello que merece una especial atención.
Impact Factor: Es el indicador que mide la frecuencia media con la que ha estado citado un artículo de una revista en un año determinado. Ayuda a evaluar la importancia relativa de una revista, especialmente si se compara con otras del mismo campo o Subject Category. El IF Se calcula anualmente para las ediciones para las bases de datos de Sciences y Social Sciences, agrupándose las revistas en más de 160 categorías.
Se calcula dividiendo el número de citas aparecidas durante el año en curso referentes a los artículos publicados en los dos años anteriores, por el número total de artículos publicados en esos dos años.
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Por ejemplo, para determinar el factor de impacto de una revista durante el año 2011:
Factor Impacto 2011
Citas en el año 2011 de artículos publicados el 2009 y 2010
(Total de artículos publicados el 2009 y 2010) ӿ
ӿ Ver el apartado Datos Fuente
Así, si una revista ha sido citada una vez, de media, por cada artículo publicado, se entenderá que su factor de impacto será 1. Por su parte, para saber si una determinada revista tiene un factor de impacto alto habrá que compararlo con el de las revistas de la misma disciplina.
Cuartil de una revista: Si un listado de revistas se ordena de mayor a menor factor de impacto y se divide en cuatro partes iguales, cada una de estas partes será un cuartil. Las revistas con el factor de impacto más alto se situaran en el primer cuartil. Así pues, en un listado con 100 títulos, el primer cuartil serán los primeros 25 títulos y estos serán los más valorados. El cuartil se utiliza para conocer la importancia relativa de una revista dentro de la totalidad de las que pertenecen a la misma materia.
5-Year Impact Factor (factor de impacto de cinco años): Es similar al de 2 años, pero, en este caso, en lugar de contar las citas de los dos años anteriores al año de estudio, se contarán las citas de los cinco años anteriores y se dividirá por los datos fuente publicados en esos cinco años. Una base de cinco años puede ser más apropiada para revistas de determinados campos, porque el volumen de citas puede no ser lo suficientemente grande como para hacer comparaciones razonables, o se puede tardar más de dos años para divulgar y responder a las obras publicadas.
Journal Source Data (Datos Fuente): Los Datos Fuente (fig. 6) corresponden al número de artículos, solamente artículos de investigación originales y artículos de revisión (Citable ítems o artículos totales), y al número de referencias que publicó una revista en el año en curso, lo que permite calcular el número promedio de referencias por artículo.
Figura 6. Datos Fuente.
Ya que los artículos de revisión son frecuentemente más citados que los artículos de investigación originales, es aconsejable tener en cuenta los datosfuente de las revistas por tipo de documento cuando se comparan los índices de citaciones de las mismas.
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Journal Immediacy Index (Índice de Inmediatez): El índicede inmediatez (fig. 7) mide la rapidez con la que es citado el “artículo promedio” de una revista, es decir, informará con qué frecuencia son citados los artículos publicados en un año determinado. El índice de inmediatez se calcula dividiendo el número de citaciones a artículos publicados en un año dado por el número de artículos publicados en ese mismo año.
Figura 7. Índice de inmediatez.
Cited / Citing Half-Life (Vida Media de citaciones Recibidas / Incluidas): La vida media es el número de años retrospectivos requeridos para encontrar el 50% de las referencias citadas. Será más alta, por ejemplo, para una revista de fisiología que para una de inmunología, al avanzar el campo de investigación en inmunología más rápidamente que en fisiología.
Por su parte, cabe diferenciar entre:
• La vida media de citaciones recibidas: Indica el número de años, a partir del año en curso, que se necesita para mostrar el 50% del número total de veces que se citó esta revista (en otras publicaciones) en el año de estudio.
• La vida media de citaciones incluidas: Indica el número de años, a partir del año en curso, que representa el 50% de las citaciones publicadas por una revista en las referencias de sus artículos.
Journal Self Cites (Autocitas): La tasa de autocitas (fig. 8), es decir, citar artículos de la propia revista, muestra solamente una débil correlación con el impacto de la publicación, sobre todo en las de factor alto. Sólo una pequeña proporción muestran cambios significativos en la clasificación cuartil tras la eliminación de las autocitas.
Figura 8. Tasa de autocitas.
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Un gran volumen de autocitas no es inusual o injustificado en publicaciones líderes en su campo, debido a la calidad y constancia de sus trabajos o la singularidad y/o novedad de sus ideas.
Para cada publicación, la tasa de autocitas se define como el número de autocitaciones de la revista expresadas como porcentaje de las citas totales recibidas durante el año en curso.
Cited Journal Data (Revista Citada): Consiste en una lista en la que se muestran, por orden de número de citas, las otras publicaciones que han citado la revista que estamos examinando.
Tabla 2: Lista de revistas que citan la publicación Contact Lens & Anterior Eye.
La tabla 2 muestra una distribución en 10 años de artículos citados, por año de publicación. Las referencias a artículos más antiguos están en la columna “Rest”. Esta lista puede revelar la orientación temática de una revista, indicar la publicación competidora más cercana a la misma y describir las redes de revistas de temas especializados.
Citing Journal Data (Revista Citante): Las características de este apartado son idénticas al anterior, teniendo en cuenta que ahora es la revistaseleccionada quien cita a las revistas de la lista. Las publicaciones citadas están ordenadas según el número de citaciones recibidas.
Eigenfactor® Score: El Eigenfactor Metrics fue diseñado para reflejar el prestigio y la influencia de las revistas especializadas. La teoría que hay detrás del Eigenfactor Metrics es que una sola cita de una revista de calidad puede tener más valor que las múltiples citas de publicaciones “secundarias” (Bergstrom, 2007).
El algoritmo Eigenfactor corresponde a un modelo simple de investigación en el que los lectores siguen cadenas de citas, es decir, cuando las citas de una revista les conduce a consultar otra revista (Fersht, 2013). El Eigenfactor® Score de una revista es una estimación del porcentaje de tiempo que los usuarios de las bibliotecas pasan con esa revista. Esta cantidad de tiempo nos dará una medida de su importancia en la red de citas académicas. Si bien es sumamente complicado llevar a cabo este “experimento” en la práctica, se pueden utilizar las matemáticas para simular el proceso [www.eigenfactor.org/methods.pdf].
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El Eigenfactor Score y el factor de impacto proceden de los mismos datos subyacentes, pero miden diferentes aspectos de la influencia de las citas. El Eigenfactor, además de medir el volumen total de citas, pretende valorar la influencia o repercusión global de las revistas de las que proceden.
Article Influence® Score: El Article Influence Score determina la “influencia media” de cada uno de los artículos de una revista durante los primeros cinco años después de ser publicados. Esta medida es análoga el factor de impacto de 5 años. Se basa en el mismo cálculo iterativo que el Eigenfactor Score, pero teniendo en cuenta el número de artículos de la revista. Para obtener el valor bastará con dividir el Eigenfactor por el número de artículos. Una puntuación superior a 1,00 indicará que cada artículo publicado en la revista tiene una influencia superior a la media y, de la misma manera, si la puntuación es inferior a 1,00, indicará que cada artículo publicado en la revista tiene una influencia por debajo de la revista media del JCR.
2.5.- Consideraciones acerca del
Impact Factor
“La primera vez que se mencionó la idea de un factor de impacto fue en 1955. Esta idea tomó forma, a principios de 1960, con la colaboración de Irving H. Sher y con el objetivo de ayudar en la selección de revistas para el Science Citation Index” (Garfield, 1999).
Era evidente que el grupo de revistas más ampliamente citadas deberían ser incluidas. Sin embargo, no podían ser excluidas aquellas que pese a tener menor número de citas o con menos ejemplares, tuvieran un contenido científico relevante. Se necesitaba un método simple de comparación de revistas, independientemente de su tamaño, y por eso se creó el factor de impacto. Efectivamente, hay una creencia muy extendida, pero errónea, de que el volumen de la comunidad científica que trabaja para una determinada revista puede afectar, en gran medida, al factor de impacto de esa publicación. Esta suposición pasa por alto el hecho de que, si bien los autores producirán más citas, éstas deberán ser repartidas entre un número mayor de artículos citados.
El factor de impacto podría calcularse basándose solamente en el año anterior a la publicación, lo que daría mayor peso a la rápida evolución de determinadas disciplinas, o bien podría incluir períodos más largos, pero entonces la medida obtenida estaría menos actualizada. De hecho, cuando las revistas se analizan dentro de sus categorías utilizando clasificaciones basadas en 1, 7 o 15 años, los resultados no difieren significativamente.
Es importante tener en cuenta que la correspondencia, cartas, noticias, obituarios, editoriales, entrevistas y homenajes, no se incluyen en el cálculo de los datos fuente delJCR. Noobstante, el numerador sí incluye citas de estos artículos más efímeros. Sin embargo, aunque puede haber alguna distorsión en algún pequeño grupo de revistas, el efecto de incluir estas citas no implicará una variación superior al 5 o 10%(Garfield, 1972).
Asimismo, debe mencionarse que muchos artículos de vastas disciplinas son poco citados, mientras que otros, de campos más concretos, pueden tener un impacto inusual, especialmente si sus disciplinas son de carácter transversal. Esto puede conllevar a la aparición de documentos muycitados, los denominados “super-citedpapers”.
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Las discrepancias a través de campos podrían estar causadas por el número de referencias incluidas en cada artículo (Moed et al, 1985; Vinkler, 1991; Garfield, 2005). El número medio de referencias puede verse afectado por la proporción de revistas de revisión. Asípues, revistas que traten campos donde los artículos se citan con mucha más frecuencia y además incluyan artículos de revisión, tendrán mayores factores de impacto.
De forma similar, la velocidad de citación también puede afectar al factor de impacto, debido a que éste se calcula basándose únicamente en las citas de artículos publicados en los dos años anteriores. Los campos como las matemáticas, en la que una gran parte de las citas son de obras publicadas hace más de dos años, tienen factores de impacto menores que los campos, como la oncología, en el que gran parte de las citas se reciben en los dos primeros años después de la publicación.
Por lo tanto, si bien, puede haber varios años de retraso en algunos temas, los documentos que alcanzarán una importante repercusión suelen citarse a los pocos meses de publicación y desde luego, dentro del año o menos. Este patrón de inmediatez del que dispone el ISI para identificar los hot papers (documentos “candentes”) se concreta a través de su publicación bimensual: el Science Watch. Sin embargo, la confirmación completa del alto impacto se obtiene, como sabemos, dos años después.
La desigual cobertura de los diferentes campos en el JCR es otra posible causa de las diferencias disciplinarias en los factores de impacto (Seglen, 1997). El número de citas en un campo será menor si muchas de las publicaciones que tratan esa disciplina están excluidas del JCR. Asimismo, pueden existir otros problemas en el momento de establecer categorías. En un sistema ideal, debería ser posible comparar revistas con un perfil idéntico, pero, en la práctica, existen pocos casos de dos revistas con perfiles semánticos o bibliográficos iguales. Pese a esto, se llevó a cabo un intento de minimizar la comparación subjetiva y poder así establecer relaciones semánticas y de contenido entre revistas de una manera cuantitativa, a través de nuevos procedimientos algorítmicos (Pudovkin y Garfield, 2002).
Otras consideraciones importantes acerca del factor de impacto y que conviene destacar son:
▪ Cambio de Título. El conocimiento por parte del usuario del contenido y la historia de una revista es muy importante y qué duda cabe que el título es un factor determinante en el momento de buscar información bibliográfica sobre un temática concreta. Por lo tanto, un cambio en el título puede dar lugar a confusiones.
El cambio de título afecta al factor de impacto a los dos años siguientes después de haberse realizado el cambio. Los títulos antiguos y nuevos no están unificados a menos que ocupen la misma posición por orden alfabético. En el primer año, el impacto no estará disponible a menos que se haya podido unificar los datos antiguos y nuevos. En el segundo, el factor de impacto se divide. El nuevo título, puede ser que se ubique por debajo de lo esperado y el antiguo, puede ser que ocupe un rango más alto, ya que sólo se incluyen los datos fuente de un año.
20 Observemos el siguiente ejemplo:
A = año 2011; citas de artículos publicados en 2009-2010 (A1 + A2) A1= citas del nuevo título A2 = citas del título antiguo
B = número de artículos publicados en 2009-2010 (B1 + B2)
B1= artículos del nuevo título B2 = artículos del título antiguo
C = factor de impacto unificado (A / B)
C1= A1/B1 = Factor JCR® para el nuevo título C2= A2/B2 = Factor JCR® para el título substituido
▪ Idioma de publicación. En lo que respecta al idioma, el más ampliamente utilizado en las divulgaciones científicas es, sin duda, el inglés. Los editores anglo-americanos y las revistas en lengua inglesa prevalecen en el JCR, tanto en el número de publicaciones, como en los valores del ImpactFactor (Winkmann et al, 2002).
La publicación en inglés favorece la frecuencia de citación, es más, las bases de datos del SCI muestran una preferencia máxima por el inglés. Ante este sesgo por motivos de idioma, Thomson Reuters se ocupa de dejar muy clara cuál es su posición: “El inglés es la lengua universal de la ciencia en este momento de la historia. Es por esta razón que Thomson Reuters se centra en las revistas que publican el texto completo en inglés o, como mínimo, la información bibliográfica en inglés. Hay muchas revistas incluidas en Web of Science que publican sólo la información bibliográfica en inglés y la totalidad del texto en otro idioma. Sin embargo, en el futuro, está claro que la mayoría de las revistas importantes para la comunidad científica internacional publicarán su texto completo en inglés”.
Por todo ello, no es de extrañar que tanto las publicaciones como los países que tienen como lengua vehicular el inglés ocupen los rankings mejor valorados en las áreas de divulgación científica.
▪ Otras consideraciones (Bibliotècnica, 2013):
- Algunos editores “animan” a los autores a citar artículos de la misma revista en la que publican.
- Hay citaciones negativas y estas computan igual que las positivas.
- El factor de impacto no es una medida infalible de calidad. Algunos artículos pueden empezar a recibir citaciones varios años después de haber sido publicados, hecho frecuente en algunas disciplinas.
El objetivo de enunciar todas estas consideraciones no es otro que informar de la necesidad de utilizar el factor de impacto con prudencia. En ningún caso se pretende cuestionar o minusvalorar un índice de prestigio internacional y comúnmente utilizado como herramienta para bibliotecarios, autores y editores para evaluar la importancia relativa de las revistas.
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Existe la idea de que las revistas con mayores factores de impacto tienen más prestigio. Éste índice es utilizado por bibliotecarios para tomar decisiones en la adquisición de colecciones. Algunas revistas muestran números de factor de impacto en su publicidad y promoción. A veces, los autores utilizan este factor para ayudarles en la selección de revistas para presentar sus trabajos.
De las muchas opiniones encontradas acerca de los factores de impacto, Hoeffel expresa la situación de una manera muy coherente: “Elfactor de impacto no es una herramienta perfecta para medir la calidad de los artículos, pero no hay nada mejor, y tiene la ventaja de que existe actualmente y es, por lo tanto, una buena técnica para la evaluación científica. La experiencia ha demostrado que en cada especialidad las mejores revistas son aquellas en las que es más difícil tener un artículo aceptado, y éstas son las revistas que tiene un factor de impacto más alto. La mayoría de estas revistas existían mucho antes de que se elaborara el factor de impacto. El uso del factor de impacto como medida de calidad está muy extendido, ya que encaja bien con la opinión que tenemos en cada campo de las mejores revistas de la especialidad” (Hoeffel, 1998).
2.6.- Mala praxis en el cálculo y uso del
Impact Factor
En apartados anteriores se ha tratado de analizar en qué consiste el Impact Factor, cómo se calcula, y cómo, pese a ciertas consideraciones, no deja de ser una excelente herramienta para reconocer la calidad y la repercusión mediática de una determinada revista. Si dejamos de lado el aspecto didáctico y científico que se puede obtener del factor de impacto de una revista y nos ocupamos en términos de su rentabilidad, cabría preguntarse si existe la posibilidad, consciente o inconscientemente, por parte de un editor u otra parte interesada, de “mejorar” la puntuación en esta escala de su publicación.
A pesar de que está fuera de toda duda que el ISI realiza grandes esfuerzos para evitar errores en sus bases de datos, tales errores nunca pueden ser completamente evitados (Reedijk y Moed, 2008). Así pues, con conocimientos del sistema y de las matemáticas, podría ser tentador desarrollar algún tipo de comportamiento “estratégico” que –por lo menos- no resultara en valores más bajos de impactfactor de nuestra publicación.
A continuación, se mencionaran los tiposde comportamiento estratégico más habituales:
1.
Hay editores que estimulan a los autores a citar su revista, incluso antes de aceptar sus trabajos. Aunque se desconoce el alcance de esta práctica, al menos cuatro revistas importantes en el área de la ecología y biología fomentan este sistema (Agrawal, 2005). En cualquier caso, la autocitación es una práctica común y, en sí misma, no supone un signo de “manipulación”: suele darse porque se trata de documentos importantes que merecen ser mencionados. Por otra parte, sin embargo, esta praxis puede conducir a los autores a incluir citas, tal vez no imprescindibles en sus manuscritos, en función de la revista a la que pretendan publicar.2.
Publicar los documentos tan pronto como sea posible, a poder ser dentro del primer año, e incluso dar a conocer las referencias bibliográficas en la página web de la revista22
dedicada a los hot papers. Todo ello para que los artículos tengan una “horquilla” o intervalo de citación lo más próximo posible a los dos años.
3.
Aceptar e incluir nuevos tipos de manuscritos, a menudo por invitación, susceptibles de generar muchas citas a corto plazo (conceptos, mini-revisiones, perspectivas, contradicciones, opiniones, editoriales provocativas, etc.) y publicarlos tan rápido como sea posible.4.
No aceptar documentos, que aun siendo muy buenos, no son considerados por el ISI como temas de actualidad. Cabe señalar que la publicación de artículos de moda no es per se –o al menos no principalmente- una manipulación del factor de impacto. Es comprensible que los editores apunten hacia la más amplia difusión de sus revistas para atraer a más lectores. Sin embargo, esto puede resultar en la dificultad de publicar estudios “rompedores” con el estado actual del conocimiento (véase, por ejemplo, en el magnífico “Trouble with physics” del profesor Lee Smolin, la dificultad que tienen los investigadores en física teórica para publicar artículos que contradigan la teoría de las supercuerdas).5.
Escribir editoriales, preferentemente en los últimos meses del año, donde se citan los mejores trabajos del año o de los dos últimos años, de la propia revista. O publicar editoriales sobre hot papers que anteriormente habían sido descartados e intentar llevarlas a cuantas revistas sea posible, incluidas las de la propia casa editorial (Harries-Ress, 2005).Y por último, destacaremos el uso, cuando menos “discutible”, que se le está dando al concepto de factor de impacto y que parece quedar un poco alejado del sueño de Garfield. Así, como se ha mencionado anteriormente, aparte del ámbito editorial, el uso del factor de impacto también se ha ampliado a otras aplicaciones cuestionables, como evaluar a los científicos en vez de a las revistas (Fersht, 2013).
Debería pensarse que, para valorar a los autores individuales, la mejor forma de hacerlo es a través de un estudio en profundidad llevado a cabo por expertos en la materia. Sin embargo, existe la práctica, cada vez más extendida, de juzgar a las personas en función del factor de impacto de las revistas en las que publican sus trabajos. Encontrándonos, por ejemplo, que publicar un artículo en el Journal of Molecular Biology apenas tenga reconocimiento, cuando se trata de una revista en la que aparecen los descubrimientos más novedosos en el plegamiento de las proteínas, entre otros. Por lo tanto, y pese al uso extendido de este índice, se ha demostrado repetidamente que el factor de impacto de una revista no predice la calidad de cada uno de los trabajos publicados (Gisbert y Panés, 2009). La utilización del número de citas tiene sus limitaciones, e incluso hace posible que los éxitos fulgurantes pero aislados, las colaboraciones afortunadas pero casuales, puedan primar sobre el valor de una carrera sostenida en el tiempo.
Para evaluar de forma objetiva y a la vez sencilla sería preciso disponer de algún tipo de indicador que aglutinara y simplificara la amplia gama de medidas disponibles (como el número de trabajos publicados, las citas totales recibidas, el número de citas por trabajo, el factor de impacto de la revista, etc.). Fue en el año 2005 cuando Jorge Hirsch, profesor de física de la Universidad de San Diego (California) propuso un indicador denominado índice “h”, que ha
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tenido una gran aceptación en el mundo de la evaluación de la investigación científica, al representar un balance entre el número de publicaciones y las citas a éstas. La gran ventaja de este índice es que combina en un solo indicador una medida de la cantidad y otra del impacto de la producción. Pero como ya señaló el mismo Hirsch: “un número único sólo puede dar una aproximación al perfil multifacético de un investigador y debe considerarse en combinación con otros factores al evaluar a este científico” (Hirsch, 2007).
2.7.- El sistema de Revisión por Expertos (
PEER REVIEW)En la búsqueda de sistemas más eficaces para evaluar la calidad de los artículos que se publican en las revistas científicas aparece la revisión por expertos o peer review.
Este sistema consiste en que normalmente dos o más revisores (referees o reviewers) leen y analizan los artículos para determinar tanto la validez de las ideas y los resultados, como su impacto potencial en el mundo de la ciencia. Según Ziman: “El referee es la piedra angular de la que depende la ciencia” (Ziman, 1968). La mayor parte de los que se dedican a escribir artículos académicos saben que una de sus prioridades es convencer a los referees y editores de que su trabajo es valioso para su revista (Campanario, 2002).
Una parte significativa de la investigación sobre la revisión por expertos se ha centrado en el estudio de las diferencias entre las prácticas de evaluación que siguen las distintas revistas.
Así, la elección de los referees es una de las atribuciones tradicionales de los editores de las revistas académicas. Se supone que un buen editor debe estar al corriente de los desarrollos en su área de conocimiento y, por tanto, saber qué expertos están cualificados para evaluar un trabajo determinado. Sin embargo, no es raro que los investigadores más prestigiosos estén ocupados con otras actividades y que los editores de las revistas se vean obligados a buscar a revisores menos eminentes, más jóvenes, más inexpertos, que a veces pueden aceptar el puesto para promocionar sus carreras.
Por otra parte, algunos indicios sugieren que un revisor con exceso de trabajo puede pedir ayuda a algún colega y cabe la posibilidad de que información confidencial de la revista acabe en manos de un experto desconocido, que a su vez, pueda ser rival del autor original.
También es un tema controvertido la fiabilidad y validez de la revisión por expertos, es decir, la consistencia de los juicios emitidos por un revisor sobre el mismo artículo (repetitividad) o los juicios de distintos revisores sobre el mismo original. En diferentes estudios ha quedado patente que la coincidencia entre ellos suele ser baja, y en caso de no coincidir, pueden llegar a diferentes conclusiones sobre su posible publicación.
Parece claro, en cualquier caso, que la “suerte” de un artículo enviado a una revista científica depende de factores diversos (especialmente de los expertos asignados para su evaluación), además de su propio mérito intrínseco. Muchas veces una observación o un descubrimiento choca frontalmente con las concepciones y las teorías dominantes que conforman los marcos conceptuales que siguen los referees y los editores de las revistas. En estos casos, se pone en evidencia la dificultad que existe para que los propios científicos acepten nuevas ideas.
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Por otra parte, un fenómeno que no siempre puede detectarse en la fase de revisión es precisamente el error científico. Así, es común encontrar notas de retracción y de corrección que retiran, corrigen o matizan artículos previamente publicados. Incluso ganadores de premio Nobel han publicado artículos erróneos. Un ejemplo es el modelo de la molécula de ADN, de Pauling y Corey, con tres hélices, y que posteriormente resultó ser incorrecto (Olby, 1994).
También puede darse que los revisores que conocen al autor de un artículo tengan en cuenta el valor de sus trabajos anteriores, lo que cambiaría de alguna manera la evaluación. O el caso extremo, que puedan haber lazos comerciales con una determinada compañía, o que sigan las mismas líneas de investigación, en cuyo caso, la publicación supondría un conflicto de intereses. Para evitar el riesgo que esto supone, se estableció el sistema conocido como doble ciego.
Con el establecimiento del doble ciego se elimina de los artículos cualquier pista o señal que ayude a identificarlos. Con este enfoque se busca preservar el anonimato, y de este modo asegurar que la revisión se hace de forma justa. Sin embargo, en un área pequeña es difícil disfrazar la identidad de un autor, particularmente si el autor se empeña en darse a conocer, por ejemplo, mediante citas a trabajos previos.
En resumen, como todos los sistemas existentes para valorar la calidad de los artículos científicos, el peer review dista mucho de ser perfecto, pero, en cualquier caso, se trata de una herramienta más, y como tal, puede contribuir a acercarnos un poco más al valor real de los contenidos expresados en los artículos.
2.8.- Nuevas estrategias en el análisis de citas
En este apartado se tratará de ofrecer una visión general de las nuevas bases de datos para la realización de análisis de citas. No se pretende enumerarlas todas, ni ofrecer una explicación detallada, más bien añadir que existen alternativas actuales a los servicios que ofrece el ISI con su JCR y factor de impacto.
Los datos que se muestran a continuación han sido extraídos de las páginas web oficiales de lasdistintas compañías, por lo que se puede confirmar que se hallan actualizados (Mayo2013).
2.8.1.- Chemical Abstracts. Incluye índices de documentos científicos desde 1907 y representa el compendio más importante dentro del mundo de la química y ciencias afines como la biología y ciencias naturales, ingeniería, ciencias de los materiales, ciencias médicas y físicas, entre otras. Posee una cobertura mundial con más de 10.000 publicaciones científicas, patentes, citas y otros datos.
2.8.2.- Google Scholar. El Google Scholar es un buscador de Google especializado en artículos de revistas científicas, enfocado al mundo académico, y soportado por una base de datos disponible libremente en Internet. Almacena un amplio conjunto de trabajos de investigación científica de distintas disciplinas y en distintos formatos de publicación. Fue lanzado al público en 2004 e incluye las revistas más leídas del mundo con excepción de las publicadas por Elsevier.
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2.8.3.- MEDLINE® / PubMed®. MEDLINE es la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. Actualmente contiene citas de aproximadamente 5.600 revistas de todo el mundo en 39 idiomas. Las citas son tratadas por la Biblioteca Nacional de Medicina (NLM, base de datos bibliográficos que contiene más de 19 millones de referencias a artículos de revistas de ciencias de la vida, con gran concentración en la biomedicina).
Pubmed es un recurso gratuito desarrollado y mantenido por el Centro Nacional de Información Bibliográfica (NCBI) en la NLM. Ofrece acceso gratuito a MEDLINE, proporcionando enlaces a textos completos, abstracts, citas, artículos relacionados, etc.
2.8.4.- Scopus. Es la mayor base de datos de resúmenes y citas sobre publicaciones científicas, con más de 20.500 títulos de más de 5.000 editores internacionales. Abarca campos como ciencias médicas, sociales, técnicas científicas y artes y humanidades. Permite acceder a artículos de texto completo, resúmenes, citas y contenido web.
2.9.- Contactología:
los grandes avances
Una vez estudiado el ámbito del análisis de citas, de una manera amplia, y la importancia del factor de impacto como herramienta del Journal Citation Reports para valorar el prestigio de las publicaciones científicas, trataremos de averiguar la ubicación, posición, y por ende, la “importancia” que se le concede a las revistas dedicadas a la Contactología.
Lo primero que sorprende, es que al acceder a la pantalla de búsqueda y consultar las categorías temáticas, no aparece este ámbito temático. Podría imaginarse una posible categoría que englobase los términos Optometría y Contactología, disciplinas íntimamente vinculadas en la práctica clínica, pero tampoco aparece ninguna referencia a las mismas. Habrá que consultar la categoría temática o subject category de Oftalmología para encontrar, en la posición trigésimo tercera por ranking de impacto, la revista Contact Lens & Anterior Eye (2011 JCR Science Edition) como primera referencia a una revista íntegramente dedicada al ámbito de la contactología. Se hallaría en el 3er cuartil, y por lo tanto, en una posición no demasiado valorada.
Ante este panorama, un tanto desalentador, resultaría conveniente realizar un breve recorrido por los orígenes y evolución de la contactología. No se trata de analizar con detalle cada uno de los acontecimientos que simplemente aportaron ciertas mejoras a las lentes de contacto ya existentes, sino más bien de aquellos que realmente significaron importantes avances tecnológicos y que impulsaron el desarrollo de esta ciencia. Con todo ello, se pretende incitar a una reflexión serena y objetiva para discernir si la Contactología merece ocupar un puesto propio y particular dentro de las ciencias de la visión o, por el contrario, debe permanecer como una “subcategoría” englobada dentro de otra disciplina médica.