JUEVES SANTO. Invocación inicial: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. R/. Amén.

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JUEVES SANTO

Es necesario tener preparado:

- Lectores para que proclamen las lecturas y oraciones. - La mesa de los apóstoles.

- Doce personas de la comunidad para el lavatorio de los pies.

- Elementos necesarios para el lavatorio de los pies. - Disponer el lugar de la reserva del Santísimo Sacramento de la Eucaristía.

Introducción: Hemos llegado al inicio del Triduo Pascual, con la Celebración de «La Cena del Señor». La institución de la Eucaristía centra el sentido y contenido de este día. En el contexto y ambiente de la Sagrada Eucaristía el Pueblo de Dios, la Iglesia, se reconoce profundamente amada por su Señor, que, en actitud de humildad y de servicio, purifica la vida de su Pueblo y lo restaura para que vuelva a gozar de la amistad en la Alianza con Dios. También en la celebración de esta tarde la Comunidad de los Discípulos recibe del Maestro el Mandamiento del Amor fraterno, Para prolongar su presencia salvadora y servicial, el Señor Jesús instituye el Ministerio Sacerdotal

Invocación inicial: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. R/. Amén.

LEMA: Juntos sigamos a Cristo, defendiendo la vida como comunidades de paz.

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Comentario para el canto del «Gloria» - Hoy acompañamos el canto del Gloria con el sonar de las campanas que se silenciarán hasta la solemne Vigilia Pascual cuando nuevamente nos recordarán que Cristo está Vivo.

Liturgia de la Palabra.

Ex. 12, 1-8.11-14: Sal 116(115): 1Co. 11, 23-26: Jn. 13 ,1-15

COMENTARIO: Jn. 13, 1-15:«Llevó su amor hasta el fin». Con la narración del lavatorio de los pies y su realización la liturgia nos transmite el sentido más profundo de la Eucaristía. Es el símbolo de la persona de Jesús y su actuación, de su entrega radical que incluye la Eucaristía. Cristo es el sacramento primordial y la eucaristía es la revelación de Cristo y de su amor a los suyos hasta el extremo, así como la respuesta de éstos en la fe y en la caridad. No se trata simplemente de un ejemplo moralizante, sino del símbolo de la entrega de Cristo y de sus discípulos que es celebrada en la Eucaristía.

Es el mismo Señor quien, con el pan y la copa, nos dice: «hagan esto en memoria mía», y quien, como esclavo que lava los pies de los hermanos, nos dice «también ustedes deben lavarse los pies unos a otros». Eucaristía y fraternidad son las dos caras de una misma moneda. Celebrar la Eucaristía es, por tanto, tomar parte en la entrega total del Hijo y por obra del Espíritu, ser injertados en la vida para dar frutos de amor en el mundo. El Jueves Santo es día del amor fraterno. El sacrificio de

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Cristo debe comprometernos a amarnos. Es un día para examinarnos en el amor a la luz de Cristo. No se trata de buenas palabras, sino de hechos. También en este día celebramos la institución del Ministerio de la Iglesia. En los ministros ordenados Cristo quiere seguir presente en medio de su comunidad como el que parte el pan y lava los pies de los discípulos. En este Año dedicado a la Vida Consagrada oremos para que el Señor suscite en nuestras familias vocaciones para el sacerdocio y la vida religiosa.

Lavatorio de los pies: Después de la proclamación del Evangelio y la homilía, el sacerdote (donde se ha celebrado la Eucaristía o el animador cuando hay celebración de la Liturgia de la Palabra), se acerca donde las personas escogidas para el lavatorio de los pies, toma la toalla y el agua y les lava los pies y los seca.

Reflexión. Renovamos el gesto del lavatorio de los pies, no para recordar un episodio conmovedor de la vida de Jesús, sino para reconocer, en una expresión sacramental, la única manera posible de ser discípulos. Jesús nos enseñó: “hay más gozo en dar que en recibir”; Él no vino para ser servido, sino para servir.

Oración comunitaria: Pongamos en las manos de Dios Padre, por medio de su Hijo, Jesucristo, nuestra vida llena de necesidades, pero también de gratitud y confianza. Digámosle. Señor, Ayúdanos a servirte en los hermanos.

- Por el Papa, los Obispos, los Sacerdotes y los Diáconos, para que juntos como Iglesia, renueven siempre su

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compromiso de ser presencia del amor de Cristo entre la humanidad.

- Por las familias del mundo en especial por las nuestra para que logren la paz, la justicia y la fraternidad viviendo en comunidad. Oremos.

- Por todos los que sufren víctimas de la violencia, la pobreza, la enfermedad y el egoísmo, para que encuentren en sus hermanos la solidaridad que devuelve la esperanza y la confianza. Oremos.

- Por los hermanos que están alejados de Dios por el pecado para que en el amor de Cristo que se nos da en la Eucaristía, se sientan acogidos, amados y perdonados. Oremos.

Celebrante: Padre misericordioso que quienes nos alimentemos del pan eucarístico y vivimos el mandamiento del amor, caminemos por el sendero de la paz y la reconciliación. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.

Liturgia de la Eucaristía - A partir de la Presentación de las Ofrendas.

Donde no hay sacerdote:

CEREMONIA DE BENDICIÓN DEL PAN

Invitamos a cada familia a llevar un pan, para que sea

bendecido por la comunidad y luego llevado a la casa después de la celebración.

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MOTIVACIÓN: Si en tu comunidad no es posible en este día

recibir la sagrada Eucaristía, vamos a revivir el acontecimiento de la Última Cena y a bendecir el pan, que aunque en él no estará la presencia real de Jesucristo, sí nos recuerda el amor que Él tiene de llamarnos a compartir con Él los bienes materiales y espirituales que Él nos da. (La persona que representa a Jesucristo en la dramatización, bendice el pan con la siguiente oración).

ORACIÓN: (Juan 17, 1-3)

“Padre ha llegado la hora: da gloria a Tu Hijo para que tu Hijo te dé gloria a Ti, usando el poder que a Él le diste sobre todos los mortales, para comunicar la vida eterna a todos aquellos que le siguen a Él. Pues ésta es la vida eterna: conocerte a Ti, único Dios verdadero, y al que enviaste, Jesús, el Cristo”.

(Levantando el pan dice a continuación)

Bendice oh Dios este pan que en este día tan sagrado nos recuerda el pan del cielo que nos diste en Jesucristo, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

(A continuación todos reciben con devoción un pedacito del pan bendito)

COMPROMISO: El pan que llevamos a la casa lo vamos a compartir con nuestros familiares y vecinos, explicando el significado del gesto que estamos realizando, recordando que fue lo mismo que hizo Jesús con nosotros.

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ORACIÓN FINAL: Dios Todopoderoso, concédenos que la Cena de Tu Hijo, que hoy hemos recordado, nos alimente cada día y nos una más con nuestras familias. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

Procesión al Monumento - Inmediatamente después de la comunión, se toma el Copón que contiene el Santísimo Sacramento y se lo lleva en procesión hasta el lugar destinado para la adoración de los fieles. Es necesario motivar a los Fieles para que, personalmente y, sobre todo, en comunidad, adoremos y agradezcamos la presencia viva y real de Jesús en la Eucaristía.

HORA SANTA

Cantos de alabanza y adoración.

Monición inicial En este día tan especial para nuestra fe cristiana nos acercamos y escuchamos la Palabra de Dios que nos ilumina para tomar conciencia del extraordinario regalo que nos ha dejado Jesús en el Sacramento de la Eucaristía. Hoy celebramos la fiesta de la Eucaristía, el don del Sacerdocio para la Iglesia y el Mandamiento de amor. El Señor está muy especialmente presente en medio de nosotros y nos permite la oportunidad de orar juntos, adorar juntos y darle gracias en comunidad. Tengamos muy presentes en este momento de oración ante Jesús Sacramentado a los Sacerdotes, a los consagrados en este año dedicado a orar por ellos, para que, renovando su compromiso de fidelidad a Cristo y a la iglesia, sean verdaderos educadores de la Fe del Pueblo de Dios.{

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Canto: Eucaristía, milagro de amor…k

Oración:

Padre bueno, Dios creador e infinitamente santo, tú nos reúnes hoy alrededor de Jesús

en el Sacramento de la Eucaristía para manifestarnos tu amor misericordioso.

Te bendecimos por todos tus dones, especialmente por el sacramento de este Pan

que nos da vida y nos hace Iglesia,

y por el ministerio de los sacerdotes, servidores de tu Pueblo.

Tú nos acompañas para que, con nuestro trabajo, nuestro esfuerzo de cada día construyamos

comunidades de paz.

Canto: Cantemos al amor de los amores...

Proclamación de la Palabra Evangelio: Marcos 6, 30 - 45

Meditemos la Palabra: El Evangelio que hemos proclamado nos da una gran lección de la «humanidad» de Jesús. No podemos olvidar la dimensión humana del Reino predicado por el Señor. El evangelista San Mateo nos presenta a Jesús hablando a la gente del Reino de Dios, curando a los enfermos y saciando la necesidad de los hambrientos. La multiplicación de los panes (que nos narran todos los evangelios) tiene relación con la Eucaristía: es signo de compartir lo que se tiene por exigencia del amor fraterno.

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La multiplicación de los panes no indica un Reino de abundancia en el que Dios suple milagrosamente las necesidades de los hombres, sino que es signo del amor donde el compartir se hace ley. Por eso el Señor dice a sus discípulos «denle ustedes de comer». Cuando se comparte lo que se tiene, sobrará pan y se hará presente la acción del Señor. Sólo cuando se comparte, se produce el milagro de la multiplicación. Compartiendo nuestro pan con quien carece de él, estamos consiguiendo «el pan bajado del cielo», que es Jesús en la Eucaristía. Junto al don de la Eucaristía y del Sacerdocio, no podemos olvidar la otra parte del testamento que nos dejó: «ámense unos a otros como Yo los he amado».

Canto: Donde hay caridad y amor, ahí está Dios

ORACIÓN FINAL:

Te doy gracias Señor Padre Santo,

Dios Todopoderoso y eterno

porque aunque soy un siervo pecador y sin mérito alguno,

has querido alimentarme misericordiosamente con el cuerpo y la sangre de tu hijo Nuestro Señor Jesucristo. Amen

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