Aférrate al Dios de Promesas Gálatas 3:15–18
En momentos en donde todo parece acabarse o cuando no hay manera de seguir adelante ¿A dónde acudes? ¿A quién buscas? ¿En dónde te refugias? Tods respondemos de alguna manera en momentos de dificultad o de incertidumbre. Unos confían en lo que tienen o en lo que pueden hacer. Otros confían en ellos mismos con una supuesta confianza en Dios.
Sin embargo, hay otros que se desploman en completa humildad buscando a Dios como el Unico capaz de sostener nuestro corazón y como la única fuente de seguridad para venir ante Él. Por años las promesas de Dios han sostenido a miles de creyentes en toda circunstancia y a pesar de la circunstancia.
Pero ¿Porque son confiables las promesas de Dios? Porque todo lo que Dios promete esta relacionado con quién es Él. Entonces, confiar en las promesas de Dios solo sera posible si conoces quien es Dios. Solo de esta manera es que podremos soltar toda falsa esperanza y deleite fuera de Dios, y así aferrarnos a toda verdadera promesa de Dios que nos lleva a confiar en Dios.
Leamos Gálatas 3:15–18 para entender más esta verdad. El punto
principal que veremos hoy es que Dios cumple toda promesa porque El prometio enviar al Salvador quien compró estas promesas para nosotros.
Veremos esto en dos puntos:
1. Promesas Nuestras, V.15
Todos estamos familiarizados con promesas. No es algo nuevo. Desde pequeños se nos han hecho promesas y hemos hecho promesas.
Promesas como “Nunca te voy a dejar. Siempre te voy a amar. Cuando regreses del colegio aquí voy a estar. Te prometo que en las vacaciones te llevo a Disney World. Te prometo que estaré contigo hasta que la muerte nos separe” Las promesas son parte de quienes somos.
Solo basta con mirar la cara de felicidad y emoción de las personas
cuando les prometemos algo. Pero también hemos pasado por momentos tristes cuando algunas de estas promesas no son cumplidas.
Esto se debe a que vivimos en un mundo manchado por el pecado por nuestros pecados que han arruinado promesas que hemos hecho o que se nos han hecho. Sin embargo, todos sabemos que una vez se hace una promesa se debe cumplir. Es como cuando una persona hace su
testamento y deja una herencia. Lo que esta persona prometio dar al morir debe ser entregado a su heredero. Esto es exactamente lo que Pablo para ayudarnos a entender las promesas de Dios.
Pablo nos da un ejemplo que todos entendemos para mostrarnos que si así es con nosotros cuanto más con Dios. Pero antes de comprender las promesas es importante entender que quiere decir la Biblia cuando usa los pactos de Dios y las promesas de Dios.
Un pacto bíblicamente es el compromiso de entrar en una relación
electiva. Es decir, Dios escoge con quién entrar en una relación, Él llama, elige y decide entrar en una relación con seres humanos como tu y como yo. Esta relación esta bajo juramento y contiene promesas que traerán bendiciones siempre y cuando la otra persona(s) obedezca y sea leal a Él.
De no ser así vendrán maldiciones por consecuencia del pecado.
Quizás te preguntas ¿Porque entender esto? Porque la Biblia es una
historia que esta tejida en pactos de Dios con Su pueblo que progresaban hasta llegar al pacto principal y mayor: El Nuevo Pacto en Cristo. Si no entendemos estos pactos no entenderemos cómo Dios se relaciona con nosotros y cómo confiar en Sus promesas.
Como lo dije hace un momento si una persona deja un testamento, es decir, deja escrita su voluntad con promesas sabemos que al momento de ser ratificado (acordado) y la persona muere, nadie puede decir después
“no mejor eso no lo den a esa persona” o “mejor agreguen estas
condiciones.” No se puede porque las promesas ya fueron dadas y nada ni nadie puede cambiarlas.
Pablo usa este ejemplo de pactos entre nosotros como argumento de menor a mayor. Es decir, si estamos de acuerdo que todo pacto humano una vez ratificado no puede ser cambiado, cómo es posible que los
Gálatas crean que las promesas de Dios de ser familia por la fe hayan sido cambiadas por la ley de Moises. ¿Puede Dios cambiar Sus promesas?
¿Puede Dios decir, sé que dije que haría de ti Abraham una familia grande por medio de la fe en el Descendiente (Jesús), pero mejor es que dependa de ustedes y lo que ustedes hacen para ser mi familia? Esto no es posible porque Sus promesas son fieles porque Dios es fiel. Nunca rompe Sus promesas. Nunca dice “Yo di esta promesa pero esta no la podré cumplir, ahora necesito su ayuda.”
Nunca abandonará Sus pactos ni las personas con las que ha pactado.
Nunca te olvidara ¿Sabes porque las promesas de Dios no dependen de nosotros?Porque el problema no es Dios o Sus promesas, el problema que la Biblia presenta es que somos nosotros los que no hemos creído, confiado ni puesto nuestra fe en el Unico capaz de ser obediente a lo que Dios pide (perfectamente).
Por eso es que Dios siempre ha entrado en pactos con Su pueblo a la luz o bajo el fundamento del Nuevo Pacto que Cristo traería y aseguraría.
2. Las Promesas de Dios Aseguradas en Cristo, VV.16–18
Esta semana leía con Priscilla la promesa de Dios a Abraham de darle un hijo y vimos que Dios le dio a Isaac como hijo. Pero le dije, “Amor, el nacimiento de Isaac era una sombra del nacimiento del Verdadero Hijo,
¿sabes quién es? Ella dijo, baby Jesus. ¡Exacto! La Biblia es una historia que relata el como Dios cumpliría la promesa de Gen. 3:15 de darnos un Salvador , “Dios levantaría y cuidaría al Descendiente de Eva que haría guerra con la serpiente (Satanás) y lo vencería.”
A partir de esa promesa en adelante es que la Biblia busca poco a poco revelar quién seria la Simiente o el Descendiente que vendría como la promesa para asegurar el cumplimiento y disfrute de las promesas que traería el Nuevo Pacto. ¿Cuál es este nuevo pacto? Lee conmigo Jeremías 31:31–34. Cristo trajo el nuevo pacto y sus bendiciones.
¿Cuáles? Un corazón nuevo bajo la llanura del Espíritu Santo para
conocer a Dios siendo nosotros Su pueblo-Iglesia que ha sido perdonado una vez y para siempre por la obra sustitutiva de Cristo en donde Dios no se acordara mas de nuestros pecados. ¡Gloriosos Dios con gloriosas
promesas! ¿cómo vivo esto mañana que me sienta cansada, desanimada?
Deseo que crezcamos en leer la Biblia con ojos puestos en Cristo. Que nos pongamos los mismos lentes que Pablo usaba, lo lentes de Cristo para ver a Cristo. ¿Porque? Porque así podremos discernir falsas
enseñanzas cómo los falsos maestros que querían perturbar a las iglesias de Galacia y pervertir el evangelio de Cristo.
Estos falsos maestros elevaban el pacto de Dios con Moises, o el pacto de la ley sobre el pacto de Dios con Abraham. En otras palabras, decían si quieres entrar en la familia de Dios, entonces, tienes que circuncidarte y mantener la ley. Pero Pablo explica en el v.16 que las promesas de Dios a Abraham de darles la tierra prometida y bendecir a todas las familias de la tierra fueron promesas hechas a Abraham y a su descendencia.
¿Que descendencia? Podríamos decir rápidamente el hijo, Isaac. Pero Pablo dice no, es solo el Descendiente, es decir, Cristo. Esto es
maravilloso. Por fin la promesa de Gen. 3:15 y todas las demás promesas vendrían y serian compradas porque había llegado el Descendiente.
Por eso Pablo dice que de ninguna manera las bendiciones y las
promesas a Abraham no cambiaron cuando vino la ley a Moises después de 430 años después de la promesa de Dios a Abraham. Porque estos dos pactos son diferentes: El pacto con Abraham esta fundamentado en la promesa, y el pacto con Moises esta fundamentado en la ley.
En otras palabras, a Abraham se le prometio un Heredero capaz de
obedecer y traer todas las promesas de Dios. A Moises se le dio un pacto con leyes que explican el cómo vivir con el Dios Santo que los había
rescatado de Egipto y había entrado en una relación con ellos. La ley no era para entrar en el pueblo de Dios era el cómo vivir como el pueblo de Dios. Pero el problema como ya lo hemos visto es que el corazón sin Cristo busca desobedecer a Dios o tratar de agradar a Dios por su propia cuenta.
La Biblia no nos llama a ser nuestro propio salvador. Por eso la lógica de Pablo es que si la promesa de ser la familia de Dios depende de la ley (DE LO QUE NOSOTROS HACEMOS PARA LLEGAR A DIOS, entonces ya no es una promesa. Sería una consecuencia de tu obediencia y por eso los falsos maestros en Galacia querían que los gentiles se circuncidarán y mantuvieran la ley para ganarse este lugar en la familia de Dios.
Pero Pablo les recuerda que la promesa de Jesús es otorgada por la
gracia que le fue dada a Abraham. Nosotros somos los herederos de Dios por Cristo. Por eso es que Pablo dice en 2 Cor. 1:20 lo siguiente.
Todas las promesas de Dios son sí o el amén de Dios en Cristo. Por eso podemos aferrarnos al Dios de promesas porque Cristo compro toda promesa para hacernos mas como Cristo. ¿De que promesas estamos hablando? Promesas en donde Dios te recuerda que a pesar de tu situación Él ha prometido obrar en ti. Por ejemplo:
• Si estas pasando por tiempo de ansiedad puedes recordar Fil. 4:6–7.
Decir a Dios yo sé que eres mi Dios por Cristo y por eso vengo a ti con mis cargas. Descanso en que Tu eres mi paz y guardas mi mente y mi corazón en Cristo.
• Si luchas con la lujuria te predicas a ti mismo la promesa de Mat. 5:8;
29–30 que los de corazón limpio verán a Dios que es mucho mejor y satisface mas que la mentira detrás de una imagen.
• Si luchas con temor al fracaso te aferras a tu Dios que ha prometido en Fil. 1:6 terminar la buena obra que comenzó en ti por Cristo.