LAROMERIA
DE LA VIRGEN DEL FARO
NICANORRIELOCARBALLO
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En el centro geográfico de Galicia se eleva la sierra del Faro,uno de los eslabones,el más importante, de la cadena de montañas, llamada por los geólogos la Dorsal Gallega. De norte a sur este pequeño macizo di- videen dos partes lo que suele cono- cerse como la Galicia central,con su doble vertiente, directamente.al Atlánticoo al río Miño y sus afluen- tes. Con sus 1.177metros de altitud, el pico más alto,elFaro es un verda- dero y hermoso mirador.En díascla- ros pueden divisarselas sierrasmás elevadasdel país:haciaCompostela, elpicoSacro;porla parte oriental los picos de Ancares y la sierra de O Courel, y mirando hacia Ourensela serranía de Manzaneda y los picos que nos aproximana Portugal.
Arriba,los vientos son fríos y a ve- ces veloces,yla nievecae variasve- ces durante el invierno, con lo que arbustos,matorraly monte raso nu- trenla alfombravegetal.Sólo elpino, impuesto por el hombre, ocupa un pequeño sector.Siguiendoa un cro- nista del sigloXVIII, que lo reconoce como rico monte, señalemos su abundanciade pasto en uces,tojos, hiniestas y leguminosas, así como plantas aromáticas.Al fondo,en los vallesque nacen a su sombra abun- dan las encinas,robles,castaños y en puntos más abrigados higueras, manzanos y otros frutales.Es gran- de el número de animales bravos y mansos. En el suelo predomina el granito, que no rompe la suavidad delpaisaje.
Muy cerca dela ermita pasalalí- nea divisoriaentre las provinciasde Lugo y Pontevedra, perteneciendo pues parte delmonte quela circunda a la parroquia de Santa Baia de Camba, lo que trajodisensiones en- tre sus vecinos y los de Requeixo por la posesióndelsantuario,aban- donando hace ya algúntiempoaqué- llos sus pretensiones. Tanto en tie- rras de Camba como enla comarca de Chantadala VirgendelFaro tiene sus mejoresdevotos.
En la mismísimacumbre, aunque no en el punto más alto,se levanta la ermita,como faro protector de todos los pueblos, incontables,que en lon-
tananza ven o vislumbransu silueta.
Es posibleque su antigüedad haya que llevarla al sigloVI,momento en el que se cristianizaronlos castros y las cumbres. Hay quienopinaque la de- vociónlaintrodujeron los eremitas,o más tarde,los cisterciensesde Osei- ra,monjes tan comprometidos siem- pre con el culto mariano. Lo cierto es que en elsigloXIIIlos fieles subían al Faro a hacer oración, como nos lo demuestra eljuglar Xoán de Requei- xo. y lo hacían con sencillez,como parte de su patrimoniopíoy secular.
AL COMPAS DE LAS LEYENDAS
Es realmente curiosoque en el ori- gen que porparte del pueblo se le da al santuario no exista ningún relato que se refieraala aparicióndela Vir- gen alos pastores,que sonlos que desde siemprehabitaron la serranía.
·Sólo se habla en uno del hallazgo
de suimagen por parte de los mis- mos.En general todo lo que se nos transmite gira alrededor de su his- toria, historia imaginaria y devota, un caudal empujado por la fantasía, en el que con frecuencia la humani- zación del personaje es un anhelo más o menos velado y latente que los fielesnecesitanexpresar y relle- nar.Para ellos Maríaterminasiendo una vecinamás,pero no olvidemos, su poder acaba siempre imponién- dose.Ahí están los «milagros» que se le atribuyen, y las curaciones, todo engastado en el almasensible de las gentes. No es extraño que alguien crea vislumbrar en alguna de estas narraciones un rescoldo del mundo delos tesoros,y enesta línea la «invención» o llegada dela imagen fue el más valioso de todos ellos.
El puesto inicial le corresponde a un corto romance que ya no se con- serva completo.La Virgen,tan aisla- da en la soledad de la sierra,entre tojosy brezos,quisocolocar su mo- rada enla proximidaddelas aldeas, eligiendo la Pena da Cruz, no lejos del lugar de Gaíve,en la parroquiade Requeixo. Como las mujeres siem- pre estaban riñendo, decidió mar-
charse y dejarlas.En efecto cogió el borrico y se subió al cabezo más alto y en él se estableció.Desde allí,al- canzando O Mirante,puede vernos a todos.
Semejante a esta leyenda es la que nos relata cómo María, que en su acercamientoa los humanos vivió mucho tiempo en la cercana parro- quia de Mouricios,donde existeuna roca que todavía guarda vestigios, huellas podoformes,de su estancia o paso. Como en el caso anterior,no pudo resistir los enfrentamientosver- bales de las vecinas y se alejó hacia la sierra.Igual,en el fondo de esta vi- sión,tenemos la que nos sitúaen el Penedo da Cruz, piedra oscilante, enclavada enlas cercaníasdel pue- blo de Erosa,que otros dicenArosa o Edrosa,oincluso Arousa,pertene- ciente a la parroquia de Adá.La Vir- gen tuvo que huir de nuevo a causa de los altercados entre las coma- dres. Siguiendootra versión, las mu- jeres pendencieras proceden del lu- gar de Portugal,en la parroquia de Muradelle,próximaa las ya citadas.
Otros relatos ponen su acento en el parentesco de las advocaciones.
Así se nos cuenta que la Virgen vivía con otras dos hermanas o que las tres aparecieron juntas en el monte de AIIedo,un paraje cercano al mo- nasterio de Oseira. Un díaoptaron por separarse para el mejor servicio de Dios.Se fuela primeraa la cum- bre del Faro; eligió la segunda una ermitaen la Pena de Francia,en el concejo de Dozón; y puso sus reales la tercera en la iglesiade la Magdale- na.Similar a ésta,nos cuenta otra, que eran dos hermanas que abando- naron poridéntica motivaciónla sie-
rra de A Martiña, asnrusrno en las proximidadesde Oseira.La delFaro escalólas más altas cumbres, ande nonseescoita ninhome rifarningalo cantar,y la de Pesqueiras se fue a las riberas abruptas del Miño,fijando su trono donde más tarde se erigía un monasteriode monjas.
Otros relatos o consejos hacen hincapiéen elrobo dela imagen, o mejor dicho en su aprobación por otras parroquiaslimítrofes.Asíun re- ducido número de vecinos de la in- mediata parroquia de Camba, de Santa Baia,en fechaindeterminada y aprovechando la oscuridaddela no- che,forzaronlas puertas dela ermita y cargáronla en un pollino.Ala altura del cerro conocido como O Mirante elanimalse paró de modo misterio- so,sin que los porteadores pudieran hacerle avanzar. En esto estaban cuando como un milagro las campa- nas de la iglesiade Requeixocomen- zaron solas a repicar haciéndolo sin descanso. Alertados los vecinos su- bieron a la ermita, encontrándose con las puertas abiertas y elsitialde la imagen vacio. Ansiosos se pusie- ron a buscarla,hallándola escondida en un tojal en direccióna Rodeiro.
Existe otra narración similar, si bien referidaal pueblo de Penasillás, en laparroquia de A Laxe, que el poeta Gómez Ledo realza en uno de sus poemas. Hemos oído contarla, pero opinamosque procede delpoe- ta ya citado y no del pueblo, que siempre que hablade robos alude a los vecinos de Camba,debidoa las disputas que éstos mantuvieron por pretender la posesión del Faro.
Biendistintaesla versiónque repi- ten los romeros procedentes de las
Devotos,de rodillas,porla cuesta de la Virgen.
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tierras de Taboada, concejo que también confina con la sierra. Las brujasde Maure en una de sus reu- niones,aquelarre concorde,se con- juraron para hacer desaparecer la imagen.Enterada la Virgen por unas mujeres piadosasse alejó con la de- bida antelación,cogiendo la ruta del norte. Cansada del largo y penoso caminollegó alcastro de Moreda,en lasinmediaciones delpalacio de Ta- boada. Rendida por el sueño se acostó encimade una peña.Cuando alrayarelalbaprosiguiósu huida,en elpeñasco quedó grabado elcontor- no de su santo cuerpo.
De raízculta es la tradición de que en ellugar de A Matanza,de la pa- rroquia de Furco,el monarca Alfonso el Casto derrotó a un formidable ejér- cito de moros, gracias a la protec- ción de la Virgen del Faro.Así lo re- coge Fabián Nogueiraen losGozos, quien afirma que la libertad de las doncellas fue allíadquirida.Otra va- riante narra que este favor de Nues- tra Señora recibiódelrey cristianoel hecho de edificarlecerca del campo de batallauna torre y una ermita.Na- turalmente,el rigor histórico se aleja bastante de esta versión.
Fabián Nogueira recoge otro he- cho de apropiación,que sin duda fue tomado delpueblo.En ciertaocasión los monjes de Oseira trataron de trasladarlaimagen al monasteriosin el consentimiento de los vecinos, bienpara prestarle máslustre alce- nobio,bienpara quitarladelabando- no en que se hallaba.Para elloalega- ban determinadosderechos que po- díancorresponderles por las rentas o cornadasque percibíanenla parro- quia de Requeixo. Como se puede imaginar, los bueyes que portaban tan preciada carga se pararon en el Pedrón,un peñasco en el que existió un cruceiro, por lo que monjes y la- cayos desistieron del empeño. Si- túan otros el portento en A Pena da Ferradura.
El citado cronista presenta una versiónmás,de corte monacal,afir- mando quela iglesia parroquial, de estilorománico,fue edificadapor los monjes templarios,conlo que éstos también levantarían la ermita, aun- quela deducción,como se ve,no tie- ne base alguna,niestilísticanihistó- rica,ni afecta para nada a la antigüe- dad de la ermita.
Conlainvasión musulmana parece tener algunarelaciónelhecho que se nos cuenta, por personas cultas en este caso,de quelaimagen estuvo mucho tiempo oculta y olvidada, siendo la luz, una luz, el «FarOl ,lo que permitió su hallazgo porpartede unos pastores que guardaban sus rebañosen lacumbre delos montes.
Con sus pañuelos tocan la imagen de la Virgen.
Allídonde el resplandor brillaba se pusierona cavar,encontrando elte- soroinesperado. Alo cual añade Fa- biánNogueira,quizápara recalcarla sacralidad del Monte, el hecho de que unrey que teníasu corte enla ciudadde Ourense,ante eltemor de la depredaciónmusulmana,salió de palaciocon todas sus alhajas, escon- diéndolas en el espesor de las mon- tañas del Faro.Una noche varios in- dividuos intentaran desenterrar el te- soro,pero se levantó una niebla y un aire que los«esparció» no pudiendo encontrarse unos a otros.
Otros prodigios, que ya entrarían en el capítulo de los «milagros», se refieren al amparo que la ermita presta a las reses que pastan en el monte. Confíanlos vecinos en que los ganados no padecen daño algu- no nidelobos nide otras fieras,sise guarecen en elatrio o en el cerco,o mejorsise refugiandentro del edifi- cio.Otro caso curiosoque observan es elde que para obtener buenasco- sechas de grano,deben ofrecer al- guna cantidada la Virgen,yluego de los sacos que contienen la limosna separaralgunosgranos sueltos,que luego mezclan con los que van a sembrar.
El personaje, en efecto, ha sido sublimadoy siguesiéndolo.Unacan-
tiga popular proclama que por onde a Virxen do Faro pasa,non hai mal sen resolver.Es el talismán que nun- ca falla y que brilla con el esplendor que el pueblo jamás le niega.
RITUAL DE ROMERO
Son varios los caminos que acce- den al santuario, sibienelmásim- portante es el que sale.de la parro- quial de Requeixo. Por él sube una de las imágenes que aquí se vene- ran. Por él asciende el mayor número de romeros procedentes de la zona de Chantada. Antes de bordear el penúltimo tramo de la subida,a él se une elque procede delas tierrasde Taboada,que con anterioridadpasa por el santuariode la Virgende Gor- dón.Otra de las veredas principales es la que afluye del valle de Camba, que recoge todos los devotos del partido de Lalín,comarcas del Deza y de Trasdeza,y tambiénde Oseira, por parte orensana.Otro camino as- ciende por los montes de Furco o vertientemeridional.
Actualmente las carreteras hacen posible que los fieles lleguen a las puertas del santuario sin esfuerzo ninguno, lo que rompe de algún modo la singularidad de la fiesta, o por lo menos lo que llamaríamosri- tual previoo preparatorio,o también ritualdela ascensión.No cabe duda que lo fundamental,la práctica reli- giosa,se desarrolla de modo prefe- rencial dentro de la ermita o en su entorno,y que por lo tanto cualquier romero la puede observar y cumplir escrupulosamente.A su lado,otros ritoscontinúanconservando la aten- ciónde los fieles,aunque no todos los practiquen. Agrupemos, pues, estas prácticas, litúrgicas o no, en cincoestacioneso momentos:la su- bida,el camino de la Virgen,la misa, la procesión y la fuente.
La subida. Antaño siempre se hizo a piey rara vez descalzos por la presencia de tojos en los senderos.
Algunos subían a caballo, aunque este medio se reservaba para el transporte delvino,comiday efectos para la venta. Recuérdese que en ocasionesse celebraba feria de ga- nados. Con frecuencia los devotos de las parroquias limítrofes,los más entusiastas, permanecían arriba du- rante los festejos,teniendo que ha- cer noche enla propiaermitao a la intemperie.Ascendiendode Requei- xo los ofrecidos se encontrabanen una fuente«milagrosa»,lallamada O Rego da Ortiga,que tienesu copla,y lo que es másimportante, su poder curativo en dolencias del vientre, como lo poseela conocidacomo de
Sanabarrigas.Mucho más abajo,los que pasaban por Gordón, tenían A Fonte dos Meniños. Tiempo atrás, no sé sitodavía hoy,las madres in- troducían a sus niñosenfermos en el charco portando una vela encendida.
Sino se apagaba,señal era de recu- peración;si lo hacía,síntomade todo lo contrario. Otras fuentecillas sur- gen enlos recodos y de las cuales el romero procura probar: todas proce- den de la ermita.
El camino de la Virgen. Antes de coronar la cumbre hay que salvar un repecho, que se hace por una franja de monte cubiertade césped, en la que no aparecen niel abrojo ni otras plantas ericáceasni mucho me- nos la aulaga. El manto herbáceo se extiendepor el campo que circunda la ermita,pero no con la limpidezde la vereda.Es lo que se conoce con el nombre de El camino de la Virgen, que todos los que han hecho una promesa importante recorren de ro- dillas. Todos teníanque subirpor él, porque era el acceso más viable.Yla mayor parte lo sigue haciendo,y con devoción. A los lados se sitúan los mendigos y lisiados,que con su as- pecto procuran conmover la genero- sidad de los fieles.
Para los romeros el camino o cuesta de la Virgen es un puro prodi- gio que les regala como prueba de afecto y conla finalidadde que no se hagan daño en elascenso o catarsis.
y su origen arranca de cuando María puso aquísu pie,siendo ésta la ruta que tuvo que recorrer, cansada del largo viaje que desde el Oriente reali- zó. Durante la mañana es un hervide- ro humano, un desfile ancestral.
Hace aún muy pocos años se colocó un VíaCrucis,dando asía la cuesta un sentido más penitencial. Es en boca de los poetas la alfombra de flores que el santo monte pone de- lante de la ermita, y un rosario de cuentas ensartadas al pie de su ex- celso manto.Por costoso es uno de los momentos de más tensiónde la romería.
La misa. Hasta hace bien poco los cultos litúrgicos tenían lugar den- tro deltemplo,sise exceptúa la pro- cesión. Actualmente las misas más concurridasse celebranalaire libre, al amparo de un típicocobertizo de piedra,frente al que se coloca laima- gen de la Virgen.Al templollegan los romeros conteniendo su entusiasmo, y en sus manos unramo de flores, una o dos velas y un hatillo con el xantar.Suelenvenirenfamilia y enel santuario asisten atodaslas misas.
Muchos confiesany comulgany to- dos pugnan porsituarsejunto a una de lasimágenes del Faro.
A lo largo del sigloXVIII las limos-
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nas que se recogíandedicábanse a dos finesespecíficos: la conclusión delas obras del templo,entonces en construcción,y los sufragiosde las benditas ánimas.En especie ofrecían centeno, lino, lana,corderos, cabri- tos,pollos y otras dádivas.Hoy han disminuido éstas y han aumentado los estipendiosde misas.
Alguno llega con suhábitoo túnica de difunto,consu mortaja,de color blanco, azulo negro,como ofrenda por haberle librado la Virgende algu- na enfermedad o peligroque lo puso en trance de muerte. Lo visten du- rante la misao en la procesióno sim- plemente lo llevan en la mano,para luego entregárseloal rector delsan- tuario, que suele subastarlo. Este rito está a piquede desaparecer.
Otro rito más:elde tocar o rozar con un pañuelolaimagen,que luego los enfermos pasan por la parte afec- tada. Un acto bastante generalizado, que se ejecutaaunque no se solicite curación alguna. Es más que nada un medio preventivo, que alejará cualquier riesgo. Téngase en cuenta quela mayoríadelos ritos son pre- ventivos.
Existeconstanciade que hubo ex- votos de cera,pero no se conservan, en parte por la dureza del clima,tam- bién por elaislamientodel santuario.
Hay quien da vueltas alrededor de cualquieradelasimágenes, simulan- do una procesión individual. Ala Vir- gen selainvocó en tercianasy cuar- tanas, asícomo para lograr partos felices o paralibrarse de hechizoso medios diabólicos, en cualquier ne- cesidad.
La procesión. Si la misa es el acto centraldel santuario,la proce-
siónes el complementoquela real- za. No decimos nada nuevo, pero permítasenosrepetirloa fuer de ob- jetivos.Recordemos a este respecto lo que afirma el antropólogo Mariño Ferro: «dando una vuelta alrededor del santuario, la imagen sacraliza todo el entorno geográfico». Cons- ciente o no, el pueblo vuelca todo sus fervor y emotividaden este des- file,en el que esimposible observar un orden y seguirunas formalidades.
Todos luchan por acercarse a laima- gen, por tocarla nuevamente, por portearla... Algunos cuelgan billetes de su manto,recamándolo de dinero.
Tratan otros de avanzar arrodillados debajo de la SantísimaVirgen o en suentorno.
Delante vala cruz parroquial,y el pendón,y a continuacióndelaima- gen los sacerdotes oficiantes,y de- trás la banda de música,y los fieles.
Desde siglos atrás se tiene constan- ciade la actuaciónde un grupo de gaiteros, e incluso desfilaban los danzantes,que hoy yano lo hacen.
Pensamos que esta danza era simi- lar a la que todavía se ejecuta en otros santuariosdelpaís gallego.En cambio la gaita no ha dejadode so- nar. En elaire estallan los cohetes y la imagen entra en el hogar de sus dulces sueños.La banda ofrecerá en elatriosu concierto.
La fuente de la Virgen. A un tiro de piedradela ermitase encuentra un manantialde aguas frescas y cris- talinas.La fuente,que es de piedra granítica, fue rest aurada el año 1718,según otros en 1778,y recien- temente se coronó el frontal bajo con una escultura pétrea de la Virgen.
FabiánNogueira nos cuenta que«de
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La multitud de devotos durante la misa .
ella se aprovechan muchos para des- terrar los gusanos de sus hortalizas y también sus enfermedades,por lo quedejacada uno la limosna quele parece,y lo queadmira más es que algunos dejan allí a beneficiodelque la encuentra,lana, lino,dinero y tal vez tocino».Hoy en díaesta costum- bre ha desaparecido,pero en cambio nadie deja de pasar por la fuente para beber el agua allímismo ylle- varla en botellas u otros recipientes para sus hogares como remediopara sus dolenciaso porque un vecinoasí se lo ha pedido. No es infrecuente encontrarse con personas que en el mismositio lavan sus heridasy par- tes enfermas una y otra vez,y sin descanso.
Siguiendo una tradición no muy extendidael santuarioprimitivoesta- ba al mismo pie dela fuente.
EL DIA GRANDE DE LA VIRGEN
Todo este«ritual»correspondepor excelenciaaldíagrande,al8de sep- tiembre.La subida de la imagen de abajotiene lugar la víspera,a la que asisten al párroco,los feligresesde Requeixoy otros fieles del contorno.
Le llevan a hombros vecinos de la parroquia,o los que se ofrecen,a lo largo delos cincokilómetrosque se- paranla iglesia del santuario. Hace algunos años quela Virgenviaja en un tractor engalanado, que un feli- grés ofrece desinteresadamente. La introducen en la ermita,ocupando un camarínen el centro de la nave prin- cipal. Como las solemnidades suelen celebrarse en la parte exterior del templo,eldía8,en hora muy tempra- na,la sacan yla colocanen un poyo delantedelcapillín.Conelmismoce- remonial que subióbajaeldía9 ala caídadelatarde.
Ala fiesta de septiembre,que se conoce con el apelativode agrande, hay que añadir oFaro pequeno,que' tiene lugar eldía15 de agosto.No subela imagen de abajo,si bien la concurrencia,que tiemposatrás no era tan numerosa,estáaumentando eincrementándose de díaen día.El florecimientose debe ala presencia de emigrantes,que por estafecha se encuentran de vacaciones y pueden asistir aprovechando una jornada de asueto.Otra de las causas reside en la comodidaddelos accesos por ca- rretera. En elespaciode unahora o poco máslosfieles delos alrededo- res pueden desplazarse al Faro y asistira una misa,sinqueelviaje les impida estarpresentesala fiestade su pueblo,pues eldíade la Asunción son muchas las que se celebranen los municipioscercanos.
Al filo del mediodía los romeros van acomodándose en los rincones más abrigadospara tener la comida o xantar. Situándonos en pleno si- gloXVIII sabemos que en tal día se conducían en carros las pipas con vino, pan, frutas, hierba seca para las caballeríasy otros alimentos,co- ciéndose encalderos los castrones, sardinas y otros pescados, habién- dose consumido algunasveces200 canados de vino, es decir, más de ocho millitros.Eso no impedíaque la mayor parte de la gente trajese de su casa el bocadillo,ya que su situación económicano daba para más.Tam- bién consta que algunos devotos ayunaban ese día,eldela Natividad de María.
Los tenderetes con los comesti- bles se colocaban,lo mismoquelos comensales,al abrigode una hondo- nada,conocida como elCampo das pipas,al que hacen referenciavarias coplas del cancioneropopular. Hoy se extiendenademás por todala ex- planada dela ermita. La alegríayel jolgorio llenan de entusiasmo la so- bremesa,como un rito de «necesi- dad satisfechay resarcida».Sinem- bargo,elsantuarionunca se ve vacío.
ERMITA,IMAGENYGOZOS
Por su volumen la ermitase aparta delque suelentenerlos templosedi- ficadosen zona descampada. Nies tan reducidocomo éstos nialcanza las proporcionesdelos grandes san- tuarios.Ofrece planta de cruz latina, con la singularidadde que al exterior semejaunatau,por ocupar el espa- cioentre sus brazosla sacristíayla cafúao casa delaslimosnas.No es de gran altura,no tienetorre, nisi- quiera espadaña, y el tejado con pocainclinación,todo para eludir los efectos delvendaval. Apenas posee valor artístico, si se exceptúa la fa- chada con sus estribos, frontón y placas ornamentales.Cubre elábsi- de bóveda de cañón yla navesere- fuerza con arcos fajones.Asentada enelrellanosemejaunanaveinverti- da con la proa mirando aloculto Fi- nisterre. Es obra delsigloXVIII, res- taurada en elprimerterciodelXIX.
Es de maderalaimagen que se ve- nera en la ermita,deltipode Inmacu- lada contres cabezas de ángelesen la peana.Comoen laiglesia de Re- queixo,la parroquial,existeotraima- gendelFaro,demediocuerpoypor tantovestida,ala de arribasela co- noce como a nai, a vella,en tanto queala de abajosela denominaafi- lia.anova,o ada oitava.Con estos apelativos el pueblo distingue, con amor y respeto,dos representacio-
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Eldesfilepor la fuente dela Virgenesincesante.
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nes de la mismaadvocación, incapaz en ciertamanera deidentificarlas.No presentangran antigüedad y consta que en el sigloXVIII sólo había una imagen,la que estaba enla ermita.
Seconservan los Gozos a Nuestra Señora delFaro,compuestos por un devoto e impresos en Santiago el año 1774,en la imprenta de Sebas- tiánMontero y Fraiz.Devoto que no puede ser otra persona que el enton- cespárroco de Requeixo,conclusión que se deduce de lalectura reposa- da de la Historia cronológicaque él mismo escribió. Figuran los Gozos en una hojaen folio,impresa por un solo lado y a dos columnas.Se em- bellececon orlatipográf icay se coro- na con un grabado dela Inmaculada, que no es por supuesto ningunare- presentaciónde la original,sino que procede de alguna lámina existente enel tallerdelimpresor.
Constan de estribillo, del tipo de los querezan pues sois tanmilagro- sa,y doceestrofas.sextillas de arte menorconrima especial.Lo que más se ensalzaen sus versos esla victo- ria sobrelos moros quelaVirgende- paró.Todo lo demás es unaalaban- za delmonteconsus producciones, de la torre que enélselevantabay de la propia Señora, que ces del mundola estrella máslucida».El him- no continúaentonándose hoy en día, a pesar de que nila letra ni la melodía merecen por su escasa calidad ser recordadas.No se conoce, sin em- bargo,novena anterioral año 1950.
ECOS L1RICOSy FESTIVOS
Enelautodevisita de 1789,inser- to en elLibro delSantuario,sele or-
dena alcura de Requeixo quenoes- criba libros,nipublique milagros sin licencia delobispode Lugo,y que le envíe todos los papeles de cancio- nes, noticias y otros asuntos que tengan relación con la Virgen del Faro.Porlo que se ve existíaya en- tonces una interesante tradición de carácter literario,biende origen po- pular,biendeprocedenciaculta,que en parte se habráperdidoa causa de los avatares porlosquetuvo quepa- sar el cultoenla ermita,alrededorde ese año y enépocas posteriores.
Esta tradiciónpodemos llevarla al sigloXIII, gracias a las cantigas del trovador Xoán deRequeixo.Sus cin- co trovas o composiciones, todas aludiendo expresamente al Faro,se conservan enelCancioneiro delaBi- blioteca Vaticana y en el Colocci Brancutti. Pertenecen al género de las de amigoo denamorados,y po- dríanintegrarse en un subgénerolla- mado de romería.El de Requeixoes un romero desiempre,como lo essu amada,a quien su madre le ordena subiralFaro,a tacer oracióny a ver
o voso amado. Veamos cómo ca- mienzala estrofainicial:
Funeu,madre,en romaría ao Faro co meuamigo
eveño delnamorada porcanto tetouconmigo.
Puntual siempre,el puebloha sido el mejor cantor de la romería,como sucede en otros santuarios de re- nombre.Muchas coplas,y su músi- ca, se habrán perdido impulsadas por otros airesextraños.Sinembar- go,algunashan llegado hasta noso- tros,y todavía se siguen recitando, que no cantando. Replegadas en la pura devoción individual,hay ya que
acercarse a las personas de más edad para escucharlas. Pero pervi- venysehanrecogido las existentes . Entreellasesta que dice:
Cando aVirxe chegaóFaro e entra ledanaermida, cantaome/ro,cantaotoxo e canta oRegoda Ort iga.
Elsantuario,en nuestr o tiempo,lo supo canta r con entusiasmo el sa- cerdote y escrit or Gó mez Ledo.
Como buen chant adino subió mu- chas veces al Faro y como poetale consag ró un libro deversos,elCan- cioeiro da Nosa Señora do Faro.
Poetas másrecientes,sobre tod olos originariosde la comarca,lehan de- dicadoalgúnpoema.Elmismo Mon- te,con su carga histórica yatávica, se reviste de luz en boca de los va- tes, de Xosé Lois García por ejem- plo, que pone en su salmodia unha bandeira de redención.
NOTA AL LECTOR
Decidimos prescindirdelas notas para comodidaddenuestroslectores.No obs- tanteconvieneindicar que casitodaslas alusionesalsigloXVIIIestán tomadasdela
HistoriaCronológica.Durante casiveinte años hemos tomado parte activaenlos actos delsantuario,porlo que nuestras observaciones suelen ser directas. Por otraparte procuramosomitiren la biblio- grafíacualquierobra de carácteretnográ- ficoo antropológico,alseréstas bienca- nocidasdelosinteresados por eltema.
FUENTES
Utxo del Santuario,rns.encuarto, año 1727yss.
Historia Cronológica del Fario, ms. en cuarto,año1774,suscritoporV.Fabián Nogueira.
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