PLAN PARROQUIAL
DE NUEVA EVANGELIZACION
2019
Lucas 4,18-19:
“El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha
ungido para llevar buenas nuevas a los pobres,
para anunciar la libertad a los cautivos, y a los
ciegos que pronto van a ver, para despedir libres a
los oprimidos y proclamar el año de gracia del
Señor”
siempre deformadas por el pecado, pero que con nuevos rostros trata de presentarse como parte del progreso y modernismo de nuestra sociedad. Este es ya un gran paso como comuni- dad parroquial: el ser y actuar en unidad bajo un mismo objetivo y el progresivo desarrollo de una conciencia de aquello que nos limita o nos potencia para cumplir la tarea que el Señor nos encomendó, pero a pesar de los progresos, también hay claridad del largo camino que hace falta por recorrer.
La madre Iglesia, en su papel como madre y maestra que guía y pastorea su rebaño, siguiendo el impulso unificador del Espíritu Santo, ha querido a bien hacer partícipes a todas las parro- quias del trabajo para la elaboración del nuevo plan Pastoral Arquidiocesano para los siguien- tes 5 años. El esfuerzo arranca con un llamado a todas las vicarías para que, convocando a sus parroquias, realicen un ejercicio de análisis de las condiciones al interior y al exterior de la vida eclesial que incide en sus particulares realidades; una invitación a cada parroquia para que desde su muy particular perspectiva haga un examen lo más profundamente posible de su entorno. Es como Dios, a través de su Iglesia, nos muestra el camino para que el sembrador comience a poner atención en el “terreno” en donde esparcirá la semilla de la palabra.
Así es que en el mes de febrero del año 2018, todas las parroquias de la arquidiócesis son invitadas a contribuir con el esfuerzo de elaboración del plan pastoral. Para nuestra parroquia, la herramienta principal consistió en llevar a cabo una consulta con todas las fuerzas vivas de la parroquia para que aportaran sus puntos de vista acerca de los aspectos positivos y negati- vos que favorecen y afectan la vida de la parroquia tanto en lo que corresponde a la vida extra eclesial como lo son la Cultura, Familia y condiciones de vida, Jóvenes, Economía, entre otros y los aspectos que corresponden a la vida intra eclesial como lo son Mística y espiritualidad diocesana, Organización diocesana, Pastoral fundamental, Agentes de pastoral (laicos) entre otros.
En una reunión realizada el 28 de febrero del 2018, representaciones de todas los movimien- tos, pequeñas comunidades, espiritualidades y pastorales activas fueron convocadas, atendien- do el llamado de la diócesis y en un trabajo conjunto sin precedentes en la vida de la parro- quia, dieron como resultado un análisis de nuestra realidad, que después de ser consolidado fue presentado como un único y común documento en diversas reuniones de nuestra vicaría Nuestra Señora de la Asunción que se llevaron a cabo durante el mes de marzo y abril.
Un segundo llamado se llevó a cabo cuando nuestra diócesis nuevamente convoca a todas las vicarías para elaborar un nuevo análisis pero esta vez en lo que concierne al marco doctrinal.
Con el espíritu de comunión con la madre Iglesia, de nuevo se convoca a las fuerzas vivas de la parroquia para hacer sus aportes y obtener nuestro particular punto de vista acerca de los elementos a incluir en el nuevo Plan Pastoral Arquidiocesano, en cuanto a lo referente al marco doctrinal. También los resultados fueron consolidados en un solo documento y presen- tados como nuestro aporte a la comisión encargada de nuestra vicaría.
I.DIAGNOSTICO
En el documento de aparecida, se exhorta a las iglesias del continente a entrar en nuestra realidad como comunidad parroquial y ya no nos vemos como sujetos un estado de misión permanente, novedoso y creativo, que explore nuevas formas de hacer llegar el mensaje del reino de Dios a todos los fieles con un renovado impulso misionero, inspirado y avivado por el influjo del Espíritu Santo que al igual que en aquel día de pentecostés, empuje con la gracia divina el deseo de anunciar el mensaje de salvación a todos los hombres que hoy como siempre se encuentran necesitados de salvación.
La misión evangelizadora nos recuerda la parábola del sembrador: « Una vez salió un sembra- dor a sembrar. Y sucedió que, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino; vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en pedregal, donde no tenía mucha tierra, y brotó enseguida por no tener hondura de tierra; pero cuando salió el sol se agostó, y por no ten raíz se secó. Otra parte cayó entre abrojos; crecieron los abrojos y la ahogaron, y no dio fruto.
Otras partes cayeron en tierra buena y, creciendo y desarrollándose, dieron fruto; unas produje- ron treinta, otras sesenta, otras ciento »
(Mc 4,3-8).
Ciertamente la tarea del misionero es la de “salir a sembrar” llevando el mensaje evangélico a todas los hombres, pero la palabra de Dios también nos advierte de la diversidad de terrenos en donde la semilla del evangelio cae. Esta realidad nos debe llevar a pensar en la variedad de situaciones, ambientes y contextos en las que el hombre se encuentra inmerso y también nos aclara que muchos de estos escenarios resultan adversos para que la semilla de la palabra germine y otros sin duda resultaran favorables. La conciencia que nace de esta realidad, no puede más que impulsarnos a dedicar un esfuerzo para observar y conocer el “terreno” adonde la semilla caerá. Esto debe traducirse en un análisis de la realidad en la que vivimos que nos lleve a un ejercicio de observación y estudio de todas las condiciones existentes en nuestro entorno para evitar, sortear o combatir aquellas que dificulten que el mensaje evangelizador llegue al corazón de los sedientos y se puedan aprovechar y potenciar las condiciones que resulten propicias para cumplir con la misión. Por lo tanto, un diagnostico serio y amplio de nuestra realidad parroquial es imperante para echar a andar la propuesta de los padres concili- ares en Aparecida sin perder de vista que lo descubierto o develado en el estudio también debe estimular la creatividad de la labor apostólica. Este es el tercer trabajo parroquial para orientar a todas las fuerzas vivas en un mismo rumbo a través de un Plan Parroquial, poco a poco el camino se allana, los frutos comienzan a cosecharse y se hace cada vez más evidente un creciente deseo de unificar voluntades para alcanzar el mandato divino de predicar el evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Y así como progresa esta aspiración de consolidar todos los esfuerzos en una sola dirección, también va creciendo la conciencia de nuestra realidad como comunidad parroquial y ya no nos vemos como sujetos aislados viviendo una fe ermitaña y solitaria, muchas veces autosuficiente, sino que ahora nos vemos como una comunidad necesitada los unos de los otros, sabedora que cada cual vive una realidad que afecta al resto y con una conciencia cada vez mayor de los peligros que el mundo nos presenta con las diversidad de corrientes de pensamiento,
Sin duda alguna, este esfuerzo de análisis de las realidades extra e intra eclesiales, además de lo realizado para el marco doctrinal, constituyen un camino novedoso y creativo para abrir nuevos caminos de evangelización en tanto que además de unificarnos bajo un mismo objetivo nos hace poner atención de nuestro entorno y consolida la unidad de los movimientos, pequeñas comunidades y espiritualidades como una gran comunidad de comunidades, dando los primeros pasos hacia un camino de conversión pastoral que constituye uno de los ejes funda- mentales del marco doctrinal de este nuevo plan pastoral de nuestra parroquia.
Las clásicas herramientas de análisis como lo es el FODA, también fue elemento fundamental para efectuar un estudio de la situación en la que se desenvuelve la vida de nuestra parroquia.
Por medio de este instrumento de observación, se pudo visualizar nuestro “terreno” en donde la palabra ha de ser llevada. Surgen ahora nuevos desafíos que requieren un trabajo unificado, y hoy hay más conciencia de las barreras que siempre han estado presentes y que requieren de novedosas estrategias para franquearlas. Aparecen otras barreras para las cuales hay que formular nuevos planes de acción de manera que lejos de desanimar y obstaculizar el trabajo misionero, constituyan un desafío que nos permita el desarrollo de nuevas habilidades. También el FODA nos permitió ver de cerca y conocer aún más al “sembrador” y en la medida que vamos tomando conciencia de nosotros mismos y de nuestras estructuras de trabajo vamos tomando decisiones que nos muevan a salir de nuestra comodidad, desinstalarnos de la condición presente y arrancar nuevos esfuerzos para cada vez ir mejorando en el trabajo apostólico.
La parroquia San Benito, ha identificado como una de sus fortalezas más sólidas el trabajo comprometido de nuestro párroco para hacer de nuestra parroquia una verdadera comunidad de comunidades, ahora ya con una nueva faceta en su organización que ha permitido consolidar un Consejo Parroquial verdaderamente comprometido y que para este nuevo año se encuentra aún más en sintonía con la misión evangelizadora y la dinámica de evolución que el apostolado requiere.
Resalta también como fortaleza, el desarrollo que han alcanzado las distintas pastorales que parecen ya sólidamente conformadas, trabajando armónicamente bajo la dirección del párroco y con la diversidad de ministerios que la vida parroquial exige hasta el momento. Poco a poco van creciendo en cuanto al número de participantes provenientes de todas las fuerzas vivas, aunque aún hay obstáculos por vencer, se destaca la toma de conciencia en la feligresía que motiva a la participación cada vez más generalizada en el trabajo pastoral.
Se destaca como una tercera fortaleza la variedad en la “oferta parroquial” en lo que a la dispensa de sacramentos se refiere. Se ha logrado ampliar la cobertura de servicios parroquiales con un programa de servicios litúrgicos y sacramentales que resultan cómodos y favorables para la feligresía. Se han mantenido la programación de servicios litúrgicos; la oferta sacramental de bautizos, confirmaciones y bodas es más estructurada y completa en cuanto a que se han uniformizado los procedimientos y se han ampliado los procesos de formación y preparación. También cabe mencionar como ahora existe un programa de catecumenado para adultos no bautizados que quieren recibir el sacramento.
Como cuarto punto a destacar como fortaleza, no podemos dejar a un lado la nueva infraestruc- tura con que goza nuestra parroquia que ofrece una mayor amplitud y comodidad para la feligresía, además de permitir una mejor organización de la liturgia y los servicios propios de la parroquia en cuanto a lo administrativo se refiere. Aunque aún hay cosas por hacer, lo ejecutado con tanto esfuerzo es ahora una realidad transformada en fortaleza que debe poten- ciarse como elemento que facilite el proceso evangelizador.
El análisis FODA nos llevó a concluir que si estas fortalezas pudieran manejarse de manera apropiada también pueden convertirse en oportunidades: un consejo parroquial amplio y comprometido nos da la oportunidad de generar mayores niveles de organización y alcances más ambiciosos sin dejar de perder de vista la razón fundamental del ser iglesia: el estado de misión permanente; también el amplio espectro de servicios litúrgicos y sacramentales abren la oportunidad de atraer a los hermanos que se encuentran más alejados de la Iglesia pero para ello, la innovación de los procedimientos tradicionales en la liturgia y los sacramentos deben abrir los espacios para poder llevar a cabo el trabajo evangelizador; Las pastorales existentes, activas y diversas, también ofrecen la oportunidad de servir como medio evangelizador siempre y cuando cada uno de sus integrantes tenga la claridad que más que el propio servicio que da origen a su pastoral, su misión fundamental es la de evangelizar. Creatividad, innovación y formación deben ser los motores de la conversión pastoral. No podemos dejar a un lado la oportunidad que surge al contar con una infraestructura más amplia y variada. La oportunidad de contar con un templo, cómodo y embellecido puede traducirse en un punto de atracción de más feligreses. También el Centro Pastoral pone a disposición áreas más adecuadas y confortables para procesos de crecimiento y formación.
La seriedad y responsabilidad que la misión evangelizadora exige debe llevarnos a reconocer que también existen debilidades y amenazas que si no pueden ser detectadas y superadas se constituirán en barreras que paralicen o ralenticen los procesos de conversión pastoral y las nuevas metodologías de formación y en el peor de los casos nos lleven a perder el horizonte de la nueva evangelización. A través de la herramienta del Foda, se logró detectar que sufrimos principalmente de una falta de madurez espiritual lo que nos ha llevado a acomodarnos en nuestra vida de fe como una feligresía con un débil vínculo con nuestra parro- quia y por consiguiente a vivir una frágil comunión, corresponsabilidad y participación eclesial.
Esta debilidad desencadena una serie de consecuencias que van desde la apatía a colaborar con las necesidades económicas de la parroquia, un desinterés en participar en procesos de formación serios sobre todo para los agentes de pastoral y lo que en definitiva es mucho más grave en una mínima conciencia y escasa convicción de nuestro deber de misionero.
Al señalar las amenazas para nuestro plan pastoral, se visualizan principalmente dos: la creciente comercialización de la zona. El proceso de desarrollo de nuestra capital ha llevado a que el área territorial perteneciente a la parroquia poco a poco se ha transformado en una zona llena de centros comerciales y edificaciones habitacionales de altura. Dadas las condiciones de seguridad que afectan a nuestro país, muchas veces el acceso a los parroquianos en sus lugares de habitación o trabajo resulta casi imposible. Como otra consecuencia de esto, se corre el riesgo de convertirse en una “parroquia de paso” que como se quiere indicar con este apelativo, solo sea un punto transitorio para que la feligresía haga una rápida visita al templo sin generar ningún vínculo con la parroquia. Una segunda amenaza se visualiza en la falta de un renuevo generacional. La amenaza descansa sobre el riesgo de no contar con nuevas generaciones que vayan sustituyendo poco a poco a las antiguas en aquellos puestos de liderazgo en todas las fuerzas vivas de la vida parroquial. Debemos comenzar a trabajar y desarrollar un vivero de donde nazcan nuevos dirigentes de manera que el peso de los nuevos desafíos recaiga sobre generaciones frescas en sus ideas y dispuestas a empeñar sus fuerzas para el crecimiento del
El anuncio evangelizador, una vez recibido y asimilado por el hombre dispuesto a dejar que la semilla de la palabra sembrada en su corazón germine, invita y muchas veces exige realizar cambios dolorosos y renuncias. La apertura a un camino de conversión personal conlleva para el hombre el inicio de un itinerario que, con la ayuda del Espíritu Santo, debe ir paso a paso transformando todas las áreas de nuestra vida encaminándolo hacia la santidad.
Esta es la consecuencia de un auténtico encuentro con Jesucristo Vivo que lejos de atemorizar por los cambios y renuncias, debe llenar al hombre de la esperanza divina de que con la docilidad de su voluntad, las promesas de salvación se harán efectivas.
Pero así como el Espíritu Santo se manifiesta en un nuevo pentecostés personal cuando el hombre responde positivamente al mensaje evangélico cambiando todo su ser y hacer, también con la misma fuerza transformadora y renovadora actúa a nivel eclesial cuando la Iglesia atiende el llamado de entrar en estado de misión permanente. Todas aquellas estructur- as y formas de hacer la tarea evangelizadora y que hasta ahora parecen modelos incuestion- ables, se ven entonces sacudidos por el poder renovador del Espíritu Santo suscitando el inicio de un camino de “conversión pastoral”, aparecerán entonces al igual que para el hombre, la necesidad de llevar a cabo cambios y renuncias muchas veces intensos y agudos pero igualmente necesarios para iniciar una nueva forma del que hacer misionero.
Finalmente, El documento de Aparecida nos dice en el numeral 365 al desarrollar la temática de la conversión pastoral:
“Esta firme decisión misionera debe impregnar todas las estructuras eclesiales y todos los planes pastorales de diócesis, parroquias, comunidades religiosas, movimientos y de cualquier institución de la Iglesia. Ninguna comunidad debe excusarse de entrar decidida- mente, con todas sus fuerzas en los procesos constantes de renovación misionera, y de abandonar las estructuras caducas que ya no favorezcan la transmisión de la fe”
Dios, en su designio de pura bondad, nos ha creado libremente para hacernos partícipes de su vida bienaventurada. Por eso, nos llama y ayuda para que lo busquemos, lo conozcamos y lo amemos con todas nuestras fuerzas. Dios Padre, llegada la plenitud de los tiempos, nos envió a su Hijo, como Redentor y Salvador, y en Él nos llama a ser sus hijos en adopción y, por tanto, herederos de su vida bienaventurada por el Espíritu Santo. Después del retiro de planificación del Consejo Pastoral Parroquial, habiendo discernido el camino que vamos a recorrer durante el año 2019, marcamos como punto de partida el entrar en el dinamismo de una misión perma- nente, que supone un proceso pedagógico con un itinerario pastoral en que podamos formar el corazón del discípulo misionero en todos nosotros: bautizados, confirmados y ordenados para el ministerio sacerdotal. Desde el punto de vista de nuestro discipulado misionero exige una conversión pastoral, es decir, la audacia de hacer más evangélica, discipular y participativa, la manera como pensamos y realizamos la pastoral.
CONVERSION PASTORAL
Tal como nos lo plantea al Documento de Aparecida 366: “La conversión personal despierta la capacidad de someterlo todo al servicio de la instauración del Reino de vida. Obispos, presbíteros, diáconos permanentes, consagrados y consagradas, laicos y laicas, estamos llama- dos a asumir una actitud de permanente conversión pastoral, que implica escuchar con atención y discernir “lo que el Espíritu está diciendo a las Iglesias” (Ap. 2, 29) a través de los signos de los tiempos en los que Dios se manifiesta”. Recientemente el Papa Francisco ha hecho un llamado en Evangelii Gaudium 26, reafirmando las palabras de San Pablo VI: “Pablo VI invitó a ampliar el llamado a la renovación, para expresar con fuerza que no se dirige sólo a los individuos aislados, sino a la Iglesia entera. Recordemos este memorable texto que no ha perdido su fuerza interpelante: «La Iglesia debe profundizar en la conciencia de sí misma, debe meditar sobre el misterio que le es propio […] De esta iluminada y operante conciencia brota un espontáneo deseo de comparar la imagen ideal de la Iglesia —tal como Cristo la vio, la quiso y la amó como Esposa suya santa e inmaculada (cf. Ef. 5,27)— y el rostro real que hoy la Iglesia presenta […] Brota, por lo tanto, un anhelo generoso y casi impaciente de renovación, es decir, de enmienda de los defectos que denuncia y refleja la conciencia, a modo de examen interior, frente al espejo del modelo que Cristo nos dejó de sí» ES 611-612. Nos confirma también que el Concilio Vaticano II presentó la conversión eclesial como la apertura a una permanente reforma de sí misma, por fidelidad a Jesucristo: «Toda la renovación de la Iglesia consiste esencialmente en el aumento de la fidelidad a su vocación […] Cristo llama a la Iglesia peregri- nante hacia una perenne reforma, de la que la Iglesia misma, en cuanto institución humana y terrena, tiene siempre necesidad». Hay estructuras eclesiales que pueden llegar a condi- cionar un dinamismo evangelizador; igualmente las buenas estructuras sirven cuando hay una vida que las anima, las sostiene y las juzga. Sin vida nueva y auténtico espíritu evangéli- co, sin «fidelidad de la Iglesia a la propia vocación», cualquier estructura nueva se corrompe en poco tiempo. EG 26
II. MARCO DOCTRINAL
Este esfuerzo de trabajar y lograr un itinerario de conversión pastoral, debemos nosotros enfocarnos entonces en la vida de nuestra parroquia, porque: “La parroquia no es una estructu- ra caduca; precisamente porque tiene una gran plasticidad puede tomar formas que requieren la docilidad y creatividad misionera del Pastor y de la comunidad. Aunque ciertamente no es la única institución evangelizadora, sí es capaz de reformarse y adaptarse continuamente, seguirá siendo “la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos e hijas”. Esto supone que realmente esté en contacto con los hogares y con la vida del pueblo y no se convierta en una prolija estruc- tura separada de la gente o en un grupo de selectos que se miran a sí mismos. La parroquia es presencia eclesial en el territorio, ámbito de la escucha de la Palabra, del crecimiento de la vida cristiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad generosa, de la adoración y la celebración.
A través de todas sus actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización. Es comunidad de comunidades, santuario donde los sedientos van a beber para seguir caminando, y centro de constante envío misionero. Pero tenemos que recon- ocer que el llamado a la revisión y renovación de las parroquias todavía no ha dado suficientes frutos en orden a que estén todavía más cerca de la gente, que sean ámbitos de viva comu- nión y participación, y se orienten completamente a la misión” EG 28. Este itinerario de conversión pastoral, debe tener como fin la búsqueda de la unidad del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, de acuerdo a la voluntad de Padre y como esta manifiesto en su palabra: "Pues, así como nuestro cuerpo, en su unidad, posee muchos miembros, y no desempeñan todos los miem- bros la misma función, así también nosotros, siendo muchos, no formamos más que un solo cuerpo en Cristo, siendo cada uno por su parte los unos miembros de los otros. Pero teniendo dones diferentes, según la gracia que nos ha sido dada, si es el don de profecía, ejerzámoslo en la medida de nuestra fe" Rm. 12, 4-6
EVANGELIZACIÓN E IDENTIDAD PARROQUIAL
El Concilio Vaticano II marcó en la Iglesia universal el camino a seguir, en la búsqueda de hacer presente el Reino de Dios en medio de los hombres y mujeres de este tiempo, viéndose ella misma en un espejo y renovándose desde su interior y reafirmando su naturaleza, su origen y su designio: “La Iglesia peregrinante es misionera por su naturaleza, puesto que toma su origen de la misión del Hijo y del Espíritu Santo, según el designio de Dios Padre. pero este designio dimana del "amor frontal" o de la caridad de Dios Padre, que, siendo Principio sin principio, engendra al Hijo, y a través del Hijo procede el Espíritu Santo, por su excesiva y misericordiosa benignidad, creándonos libremente y llamándonos además sin interés alguno a participar con El en la vida y en la gloria, difundió con liberalidad la bondad divina y no cesa de difundirla, de forma que el que es Creador del universo, se haga por fin "todo en todas las cosas" (1 Cor. 15,28), procurando a un tiempo su gloria y nuestra felicidad. Pero plugo a Dios llamar a los hombres a la participación de su vida no sólo en particular, excluido cualquier género de conexión mutua, sino constituirlos en pueblo, en el que sus hijos que estaban dispersos se congreguen en unidad”
(Cf. Jn, 11,52). AG 2
Cuando hablamos de identidad parroquial y evangelización debemos primero hablar de identidad de la Iglesia, San Pablo VI en Evangelii Nuntiandi 14, dice que: “la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la Iglesia…evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda”. Evangelización e identidad van íntimamente unidas, no podemos separarlas, por tanto nuestra identidad parroquial esta necesariamente unida a nuestra salida misionera. Por eso el Papa Francisco nos hace participes de un sueño:
“Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la auto preservación.” EG 27. Toda la vida de la Parroquia, pequeñas comunidades, movimientos y espiritualidades y otras formas de asociación, son una riqueza de la Iglesia que el Espíritu da con el objetivo de evangelizar todos los ambi- entes y sectores. Esto es lo que verdaderamente nos dará una identidad de ser una parroquia en permanente estado de misión y siempre en salida a los alejados. Fiel a esta vocación misionera la parroquia debe hacer suyas las palabras de San pablo en su carta a los corintios:
“Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. Y ¡ay de mí si no predicara el Evangelio!" 1ª Co. 9, 16
MISIÓN Y MANDATO
Para que la llamada a la vida santa resonara en toda la tierra, Cristo envió a los Apóstoles que había escogido, dándoles el mandato de anunciar el Evangelio: “Vayan y
hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y enséñenles a guardar todo lo que yo les he mandado y sepan que yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo” (Mt 28, 19-20). Este mandato nos convierte enuna Iglesia de discípulos misioneros que primerean, involucran, acompañan, fructifican y festejan. (EG 24).
La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan. «Primerear»: La comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha primereado en el amor (1 Jn 4,10); y, por eso, ella sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos. Como consecuencia, la Iglesia sabe «involu- crarse». Jesús lavó los pies a sus discípulos. El Señor se involucra e involucra a los suyos, ponién- dose de rodillas ante los demás para lavarlos. Pero luego dice a los discípulos: «Seréis felices si hacéis esto» (Jn 13,17).
“La mejor motivación para decidirse comunicar el Evangelio es contemplarlo con amor” (EG 264).
La experiencia de Dios deber ser el fundamento último de todo evangelizador: es de la experiencia de Dios de donde surge la fuerza interior para “Primerear” y la inspiración que sostiene y guía: el encuentro, la comunión y la amistad profunda con Jesucristo, y el asumir sus mismas actitudes y sentimientos, han de ser lo primero y más importante para todo evangelizador. Del encuentro personal con Jesús, brota una espiritualidad, y sin espiritualidad no es posible evangelizar para la mayor gloria de Dios que nos ama (EG 267). “Cristo resucitado y glorioso es la fuente profunda de nuestra esperanza, y no nos faltará su ayuda para cumplir la misión que nos encomienda” (EG 27).
La resurrección de Cristo provoca en el evangelizador la capacidad de descubrir que en medio de la oscuridad comienza a brotar algo nuevo; que su resurrección provoca nuevos gérmenes de un mundo nuevo; que Dios puede actuar en cualquier circunstancia.
Cristo resucitado hace partícipe al evangelizador de su misión y de esta forma se convierta en testigo del misterio pascual de su muerte y resurrección (DA 143); nos recuerda que al recibir el llamado de Jesús para seguirlo y configurarse con Él, asumamos el don y tarea de anunciar el Evangelio del reino competentemente a todo el mundo (DA 144; 146);
nos invita también a asumir, como misión principal, el compartir nuestra vivencia de encuentro con Cristo y por el testimonio y anuncio llevar a hombres de buena voluntad a experimentarlo (DA 145); debemos tener como prioridad pastoral permanente la opción preferencial por los pobres, la promoción humana integral y la auténtica liberación cristiana, haciendo visible la misericordia de Dios que incluye a todo hombre (DA 147).
Por tanto es: “En la Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo de «salida»
que Dios quiere provocar en los creyentes. Abraham aceptó el llamado a salir hacia una tierra nueva (cf. Gn 12,1-3). Moisés escuchó el llamado de Dios: «Ve, yo te envío» (Ex 3,10), e hizo salir al pueblo hacia la tierra de la promesa (cf. Ex 3,17). A Jeremías le dijo: «Adondequiera que yo te envíe irás» (Jr 1,7). Hoy, en este «id» de Jesús, están presentes los escenarios y los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia, y todos somos llamados a esta nueva «salida» misionera. Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio”.
EG 20
El evangelizador debe convertirse por la acción del Espíritu Santo en un misionero
decido y valiente como Pedro y Pablo, capaz de discernir los lugares prioritarios para evangelizar; asumir que con la fuerza del Espíritu Santo puede llevar a cabo la misión que Jesucristo le confirió por el sacramento del bautismo. “En virtud del Bautismo y la Confirmación, somos llamados a ser discípu- los misioneros de Jesucristo y entramos a la comunión trinitaria en la Iglesia, la cual tiene su cumbre en la Eucaristía, que es principio y proyecto de misión del cristiano” (DA 153; SC 17). El Catecis- mo de la Iglesia Católica, establece el génesis del oficio misionero y nos dice en numeral 851 “Del amor de Dios por todos los hombres la Iglesia ha sacado en todo tiempo la obligación y la fuerza de su impulso misionero: "porque el amor de Cristo nos apremia..." (2 Co 5, 14; cf. AA 6; RM 11).En efecto, "Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" (1 Tm 2, 4). Dios quiere la salvación de todos por el conocimiento de la verdad. La salvación se encuentra en la verdad. Los que obedecen a la moción del Espíritu de verdad están ya en el camino de la salvación; pero la Iglesia a quien esta verdad ha sido confiada, debe ir al encuentro de los que la buscan para ofrecérsela. Porque cree en el designio universal de salvación, la Iglesia debe ser misionera”. "Pues así nos lo ordenó el Señor: Te he puesto como la luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el fin de la tierra" Hch. 13, 47.
INICIO DE UNA FORMACIÓN COMO DISCÍPULOS MISIONEROS
Una parroquia que no tenga una propuesta clara, orgánica, gradual y sistemática para la formación de los fieles como discípulos y misioneros de Jesucristo no podríamos decir que ha tomado en serio la misión esencial de la Iglesia que es evangelizar. Si queremos que nuestra Parro- quia sea centro de irradiación misionera en nuestro propio territorio, debe ser también lugar de formación permanente. Esto requiere que se organicen en ella variadas instancias formativas que aseguren el acompañamiento y la maduración de todos los agentes pastorales y de los laicos insertos en las pequeñas comunidades y movimientos, pues “Todos estos quehaceres nacen de la convicción de que cualquier actividad pastoral que no cuente para su realización con perso- nas verdaderamente formadas y preparadas, pone en peligro su calidad”. DGC 234.
En nuestra parroquia la formación debe ser un itinerario o proceso continuo, que abarque toda la vida del cristiano, cualquiera sea la función que cumpla dentro de ella. En su etapa inicial: “La formación de los fieles laicos tiene como objetivo fundamental el descubrimiento cada vez más claro de la propia vocación y la disponibilidad siempre mayor para vivirla en el cumplimiento de la propia misión”. CL 58. Y su subsecuente desarrollo deberá ayudar a los miembros de la parro- quia a encontrase siempre con Cristo “y así reconocer, acoger, interiorizar y desarrollar la experi- encia y los valores que constituyen la propia identidad y misión cristiana en el mundo. Por eso, la formación obedece a un proceso integral, es decir, que comprende variadas dimensiones, todas armonizadas entre sí en unidad vital”. DAp. 279. En esto deberá consistir nuestro camino de maduración en la fe. De manera que las diversas dimensiones de vida se integren armónicamente y sean iluminadas por Cristo a lo largo de este proceso formativo para que verdaderamente lleguemos a ser: “sal de la Tierra y luz del mundo” Mt. 5, 13-14
El evangelizador debe convertirse por la acción del Espíritu Santo en un misionero decido y valiente como Pedro y Pablo, capaz de discernir los lugares prioritarios para evangelizar; asumir que con la fuerza del Espíritu Santo puede llevar a cabo la misión que Jesucristo le confirió por el sacramento del bautismo. “En virtud del Bautismo y la Confirmación, somos llamados a ser discípu- los misioneros de Jesucristo y entramos a la comunión trinitaria en la Iglesia, la cual tiene su cumbre en la Eucaristía, que es principio y proyecto de misión del cristiano” (DA 153; SC 17). El Catecis- mo de la Iglesia Católica, establece el génesis del oficio misionero y nos dice en numeral 851 “Del amor de Dios por todos los hombres la Iglesia ha sacado en todo tiempo la obligación y la fuerza de su impulso misionero: "porque el amor de Cristo nos apremia..." (2 Co 5, 14; cf. AA 6; RM 11).
En efecto, "Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" (1 Tm 2, 4). Dios quiere la salvación de todos por el conocimiento de la verdad. La salvación se encuentra en la verdad. Los que obedecen a la moción del Espíritu de verdad están ya en el camino de la salvación; pero la Iglesia a quien esta verdad ha sido confiada, debe ir al encuentro de los que la buscan para ofrecérsela. Porque cree en el designio universal de salvación, la Iglesia debe ser misionera”. "Pues así nos lo ordenó el Señor: Te he puesto como la luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el fin de la tierra" Hch. 13, 47.
MISION E INTEGRACION
III.VISIÓN
IV. MISION
V. OBJETIVO GENERAL
VI. OBJETIVOS ESPECIFICOS
Ser una parroquia integrada, organizada y comprometida, que implemente a plenitud su Plan Pastora de Nueva Evangelización en todos sus sectores.
Evangelizar a todos los hermanos parroquianos para que sean capaces de vivir en comunidad, teniendo a Cristo como eje principal de sus vidas, dando testimonio de la esperanza cristiana en el amor, bajo el pensamiento de San Benito: “Ora et labora”
Emprender un proceso de conversión pastoral y que todas las fuerzas vivas vivan un estado permanente de misión, para que la predicación y el anuncio de la buena nueva de salvación, suscite en la feligresía un verdadero encuentro con Jesucristo vivo y una vivencia comunitaria solida.
OBJETIVO ESPECIFICO 1) Integrar las fuerzas vivas de la parroquia para lograr que la predicación del kerigma alcance a toda la feligresía y se extienda por todo el territorio parroquial.
2) Socializar de forma efectiva el plan pastoral con todos los miembros de las fuerzas vivas de la parroquia de manera que todos los planes de trabajo, al ser ejecutados, estén contribuyendo al cumplimiento del objetivo general.
3) Motivar a todos los miembros de las pequeñas comunidades y movimientos para que adquieran un compromi- so pastoral y alcanzar así un a verdadera identidad parroquial
4) Encaminar y enfocar todos los esfuerzos pastorales, para que los miembros de las fuerzas vivas de la parroquia, conozcan y asuman el objetivo parroquial, para desarrollar una auténtica pastoral de conjunto.
METAS a. Alcanzar una verdadera formación en todas las fuerzas vivas como discípu los misioneros
a. Realizar una presentación y envió para el inicio del desarrollo del plan pastoral.
b. Lograr que verdaderamente todas las pastorales den a conocer el marco doctrinal del plan pastoral.
a. Lograr una mayor comunión entre las fuerzas vivas de la parroquia
a. Presentar constantemente el objetivo para que sea el eje de nuestra actividad parroquial
ACCIONES a.Formar a los agentes de pastoral para que comprendan y vivan el estado permanente de misión adoptado por la parroquia b.Lograr que las actividades de cada pastoral tengan un espíritu misionero a. Envió al consejo parroquial b. Desarrollar una catequesis sobre el marco doctrinal y presentarla al consejo parroqui al, pastorales, pequeñas comunidades, movimientos y espiritualidades a. Formar a los agentes de pastoral en el sentido de pertenencia e identidad con la Parroquia b. Promoviendo el compromiso apostólico de más hermanos en las respon- sabilidades de nuestras fuerzas vivas.
a. Conseguir que las actividades de cada pastoral, pequeñas comunidades, movimientos y espiritualidades busquen siempre el cumplimiento de dicho objetivo
TIEMPO a. Primer semestre
b.Durante todo el año
a.Domingo 6 de enero fiesta de la E p i f a n í a del señor
b. Durante enero y febrero
a. Primer semestre
b. Durante todo el año
a. Durante todo el año.
MEDIOS DE VERIFICACIÓN a. Revisión de contenidos de cada actividad para que vayan de acuerdo al espíritu de estado permanente de misión
b. Evaluación de cada actividad
a. Presencia en misa de envió
b.Presentación y evaluación en el consejo parroquial
a. Evaluación e informe en el consejo parroquial
a. Presentación de
contenidos y valuación de cada actividad en el Consejo parroquial o al párroco
4.1 PASTORALES
PASTORAL DE EVANGELIZACION
OBJETIVO GENERAL
Anunciar el Kerigma, para que las personas que viven en el territorio parroquial y la feligresía, puedan aceptar la buena nueva de Jesús como su Salvador y Señor, por medio de la ejecución de misiones, viveros, retiros de evangelización fundamental (REF) y otras actividades de evangelización.
V!!!. PLAN OPERATIVO DE LAS PASTORALES Y LOS MOVIMIENTOS
VII. PLAN OPERA TIVO DE LAS LINEAS DE ACCIÓN P ASTORAL
1.Objetivo EspecificoMetas AccionesTiempoMedio de Verificacióna)
2.Objetivo EspecificoMetas AccionesTiempoMedio de Verificación1)a)
3.Objetivo EspecificoMetas AccionesTiempoMedio de Verificación1)a)a)
4.Objetivo EspecificoMetas AccionesTiempoMedio de Verificación1)a)
Objetivo Específico Metas Acciones Tiempo Medios de Verificación 1. Realizar el Ciclo de
Evangelización, tanto en la Parroquia como en el Sector Sagrada Familia:
1.1 Realizar Misiones Evangelizadoras para anunciar la buena nueva de Jesucristo.
1.2 Organizar los REF.
1.3 Impartir el 3er bloque del REF
Ejecutar 3 misiones evangelizadoras parroquiales en el año.
Organizar y realizar 2 retiros (REF) al año
Organizar los REF.
Impartir el 3er bloque
Misiones Evangelizadoras tanto en la Parroquia San Benito como en zonas aledañas (Visiteo).
Llevar a cabo los Viveros, con el objetivo primordial que los que participen tengan un encuentro con el Señor por medio del REF.
Impartir los REF.
Impartir el 3er
Tres semanas al año
Dos retiros al año
Dos grupos al año
Listas de verificación de Visiteo
Listas de verificación de asistentes.
Listas de verificaci´øn de asistencia
ORGANIZACIÓN:
• Párroco
• Responsable parroquial de la pastoral
• Responsables sectoriales de la pastoral
• Equipo evangelizador y de misiones
• Día de reunión: todos los viernes del mes o 1º y 3º viernes: planificación o 2º y 4º viernes: formación doctrinal
FUNCIONES:
• Formación de los misioneros para el desarrollo de las misiones evangelizadoras, sectoriales o parroquiales
• Formación de los encargados de los Viveros de Evangelización Fundamental
• Formación de predicadores, por medio de una capacitación amplia, buscando a quienes tengan el carisma de ser evangelizadores y pastorcitos
• Formación y preparación cercana e inmediata de los equipos de servicio para los Retiros de Evangelización Fundamental
• Formación y acompañamiento de los encargados del Permanecer y Perseverar
• Responsables del desarrollo del tercer bloque del REF: “Permanecer y Perseverar”
• Responsables de impartir las charlas pre bautismales
PASTORAL DE COMUNIDADES
“Los que habían sido bautizados se dedicaban con perseverancia a escuchar la enseñanza de los apóstoles, vivían unidos y participaban en la fracción del pan y en las oraciones.” Hch. 2,42
OBJETIVO GENERAL
Partiendo de la cita anterior, este Ministerio asume como objetivo general y compromiso apostólico, el coordinar, acompañar y asesorar las diferentes pequeñas comunidades, para que caminen de tal manera que se logre una integración entre todos sus miembros, un crecimiento espiritual, fraternal y de solidaridad con el prójimo. Caminar como una iglesia evangelizada y evangelizadora, identificada con la planificación de la Parroquia San Benito.
2. Promover la Pastoral de Evangelización dentro de Pequeñas Comunidades, así como de los movimientos e invitarlos a que se sumen a las actividades de evangelización.
2.1 Incorporar de nuevos miembros
Dar a conocer de viva voz las actividades de la Pastoral de Evangelización.
Incorporar a nuevos miembros para que participen en las diferentes actividades de la pastoral
Visitar las diversas comunidades y movimientos y dar a conocer las actividades de la Pastoral de Evangelización.
Impartir charlas para explicar la pastoral y así motivar a los nuevos miembros.
Tres visitas al año (después de cada retiro)
Uno después de cada retiro
Informe de visita
Lista de verificación de asistente e informe de actividad 3. Formar equipos de
apoyo para la Pastoral de Evangelización
Establecer grupos de trabajo y
responsables para las diferentes actividades de la pastoral
Realizar reuniones mensuales de alineación de actividades, 2 jueves por mes
12 meses Seguimiento Plan de Trabajo
4. Formación Desarrollar un programa de formación para la Pastoral
2 clases de formación
por mes 12 meses Programa y
desarrollo.
Lista de verificación de asistentes Informe de actividad 5. Mantener
comunicación con el Sector de la Sagrada Familia en todas las actividades de evangelización
Crear los canales de comunicación con los responsables del Sector Sagrada Familia.
Reuniones
quincenales 12 meses Seguimiento Plan de Trabajo
6. Continuar con el trabajo de sectorización del territorio parroquial
Revisar mapa del
territorio Actualizar la información.
Hacer el recorrido de campo.
1 mes Mapa actualizado y sectorizado
ORGANIZACIÓN:
• Párroco
• Responsable parroquial de la pastoral
• Responsables sectoriales de la pastoral
• Coordinadores y subcoordinadores de pequeña comunidad
• Supervisores externos
• Día de reunión: 1º sábado de cada mes FUNCIONES:
• Acompañar los procesos de crecimiento de las pequeñas comunidades
• Supervisar el desarrollo de la vivencia comunitaria
• Animar a las pequeñas comunidades a permanecer unidas
• Coordinar reuniones con los coordinadores a fin de supervisar el crecimiento espiritual e integral de cada uno de ellos
• Procurar mantener un contacto y cercanía con los coordinadores, para conocer las situaciones particulares que requieren apoyo especial y personal
• Crear y velar por las comunidades que ya existen y por las comunidades nuevas que se forman por las personas que ha vivido el Retiro de Evangelización Fundamental
• Mantener periódicamente, reuniones con nuestro Director Espiritual con el fin de resolver problemáticas dentro de las comunidades
PASTORAL DE CATEQUESIS BASICA
I. OBJETIVO GENERAL
Formar y suscitar actitudes cristianas. La catequesis pretende suscitar "seguidores/as" de Cristo, niñas y niños que inicien una amistad con Cristo. Suscitando aptitudes cristianas, es decir, maneras de ser y vivir como católico cristiano.
Iniciar el encuentro con Dios en la Oración y la Liturgia. No se trata de enseñar oraciones, sino de enseñar a orar, a relacionarse con Dios. La catequesis tiene que desembocar en la oración individ- ual y comunitaria de los niños y niñas, y llevarlos a ser verdaderos creyentes de la Palabra de Dios.
Llevar al compromiso apostólico. Los niños deben de ser mensajeros de la palabra de tal manera que sean inspiración para su familia y amigos, que lleven una vida con Cristo, que tengan un compromiso con todas las actividades parroquiales y sean testimonio en su vida social.
II. OBJETIVOS ESPECIFICOS
OBJETIVO ESPECIFICO 1) Acompañar y supervisar las pequeñas comunidades para afianzarlas en la integración, crecimiento espiritual, fraternal y de solidaridad.
2) Formar coordnadores idóneos; internos y externos para que acompañen a las pequeñas comunidades mediante la catequesis, la edificación espiritual y la solidaridad social.
3) Facilitar el discernimiento para descubrir los dones y carismas que Dios ha dado de modo que los Evangelizados se abran al servicio en el ministerio con entusiasmo y responsabilidad.
METAS
a.Que la pequeñas comunidades alcancen un crecimiento espiritual y en su formación catequética que los haga vivir fraternalmente social.
• Que los coordinadores de las pequeñas comunidades cuenten con una formación que les provea las herramientas para realizar su labor de pastores y maestros.
• Que cada miembro de las pequeñas comunidades descubra su carisma y se incorpore al trabajo apostólico en una pastoral parroquial
ACCIONES
• Formar el equipo de supervisores externos de las pequeñas comunidades
• Visitar periódica mente, para supervisar la vida de las pequeñas comunidades
• Actualizar habitualmente el cuadro con los miembros activos en su pequeña comunidad y en sus pastorales.
• Continuar con la formación recibida en la reunión mensual de coordinadores
• Realizar talleres de formación para coordinadores
• Desarrollar edificaciones espirituales en la pequeña comunidad específicamente para este discernimiento
• Realizar talleres para descubrir el carisma y vocación de cada uno de los miembros de la pequeña comunidad
TIEMPO
a. Todo el año
a. Durante todo el año.
a. Durante todo el año.
MEDIOS DE VERIFICACIÓN
• Por medio de las visitas a la pequeñas comunidades
• En las reuniones mensuales de los coordinadores de la pequeñas comunidades
• En las reuniones mensuales de los coordinadores de la pequeñas comunidades
• En las reuniones mensuales de coordi nadores
• En las visitas a las pequeñas comunidades de los supervisores externos
OBJETIVO ESPECIFICO 1) Encuentro con Jesucristo. Enseñarle a los niños que se acerquen a Dios y hagan de Dios el centro de sus vidas junto a sus familias.
2) Conocer la fe. A través de la vivencia y testimonio del catequista y de los planes de trabajo para cada encuentro, en el sentido que toda actividad que se haga debe de ir apegada al objetivo de cada lección.
3) Celebrar la fe.
Fortalecer la Fe de cada catequizando por medio de los conocimientos transmitidos en la catequesis, la participación con alegría y en familia de la celebración litúrgica y la Santa 4) Vivir la fe. Enseñarles a los niños a que adquieran un compromiso de vivir junto a su familia de acuerdo a las enseñanza de los Evangelios.
METAS
• Que los niños tengan un encuentro con Jesucristo vivo y resucitado
• Que cada catequista por medio de su testimonio y pedagogía lleve al niño a la profundización de su fe católica
• Que los niños se motiven y asistan a Misa a la parroquia y con ellos también sus familias
• Que los padres de familia, al ver el crecimien to de sus hijo se motiven y busquen acercarse a Dios y tener una vivencia comunitaria
ACCIONES
• En las clases semanales de catequesis
• Por medio de actividades o retiros para los niños con un fundamento kerigmatico
• Impartir clases semanales para los niños en base a jornaizaciòn y objetivos de cada tema
• Desarrollo de temas litúrgicos dentro de la jornalización
• Impartir las clases semanales para los niños que recibirán el sacramento, invitando a continuar después en la escuela de educación en la fe
TIEMPO a. Todo el año
•Semanal mente, durante todo el año
a. Todo el año
a. Todo el año
MEDIOS DE VERIFICACIÓN
• Coordinación del equipo de catequesis de niños
• Coordinación del equipo de catequesis de niños
• Coordinación del equipo de catequesis de niños
• Coordinación de equipo de catequesis de niños
ORGANIZACIÓN:
• Párroco
• Responsable parroquial de la pastoral
• Responsables sectoriales de la pastoral
• Catequistas
• Día de catequesis: sábados de 9:00 a 10:30 am
FUNCIONES:
• Organizar y estructurar la Escuela de Educación en la Fe
• Celebrar las fiestas más importantes del calendario litúrgico
• Enseñar el uso y manejo de la Biblia a los niños
• Desarrollar actividades con los padres de tal manera que estos se incorporen poco a poco a la vida de la parroquia
PASTORAL DE CATEQUESIS DE ADULTOS
OBJETIVO GENERAL
Promover que todas las pequeñas comunidades, movimientos y espiritualidades desarrollen un proceso de formación catequético propio, según las enseñanzas de la Santa Madre Iglesia y bajo la dirección del párroco para generar en todos verdaderos frutos de santidad
OBJETIVO ESPECIFICO 1. Consolidar una pastoral comprometida con la labor apostólica encomendada a través de actividades de formación catequética interna.
2.Definir el perfil del catequista dentro de la Parroquia para que estos sean personas comprometidas con un proceso serio de formación y conoce dores de su fe católica.
3. Formar a los catequistas de las pequeñas comuni dades para que ellos puedan transmitir a sus hermanos de comunidad la recta doctrina fiel a las enseñanzas de nuestro Seños Jesucristo.
4) Planificar y organizar el Retiro de planificación del Plan Pastoral Parroquial, de manera que se logre con este ejercicio los mayores logros para el beneficio del trabajo parroquial
METAS
• Formar un equipo estable de la pastoral
• Que el perfil del catequista sea de acuerdo a lo que establece el Directorio General para la Catequesis
• Que cada catequista conozca su papel dentro de la pequeña comunidad
• Elaborar el documento del Plan Pastoral
ACCIONES
• Incorporar a los facilitadores de la catequesis de las pequeñas comunidades
• Convocar nuevamente a través de los movimientos y comunidades, para que envíen representantes a formar parte del equipo de la pastoral
• Consulta y elaboración en las reuniones de la pastoral
• Talleres de formación para catequistas
• Realizar el retiro de planificación
• Vaciado de todos los insumos fruto del retiro de planificación
TIEMPO
• Enero - febrero
• Enero - febrero
• Durante el año
•Noviem bre - diciembre 2019
MEDIOS DE VERIFICACIÓN
• Que se realice la convocatoria
• Que se elabore y dé a conocer el perfil del catequista
• Que se realicen los talleres
• Que se realice el retiro y elabore el documento
OBJETIVO ESPECIFICO 1. Consolidar una pastoral comprometida con la labor apostólica encomendada a través de actividades de formación catequética interna.
2.Definir el perfil del catequista dentro de la Parroquia para que estos sean personas comprometidas con un proceso serio de formación y conoce dores de su fe católica.
3. Formar a los catequistas de las pequeñas comuni dades para que ellos puedan transmitir a sus hermanos de comunidad la recta doctrina fiel a las enseñanzas de nuestro Seños Jesucristo.
4) Planificar y organizar el Retiro de planificación del Plan Pastoral Parroquial, de manera que se logre con este ejercicio los mayores logros para el beneficio del trabajo parroquial
5. Implementar jornadas para la revisión y evaluación del Plan Pastoral Parroquial en curso de manera que puedan identificarse y corregirse las deficiencias en los objetivos planteados o bien re orientar los esfuerzos por el surgimiento de nuevas prioridades
METAS
• Formar un equipo estable de la pastoral
• Que el perfil del catequista sea de acuerdo a lo que establece el Directorio General para la Catequesis
• Que cada catequista conozca su papel dentro de la pequeña comunidad
• Elaborar el documento del Plan Pastoral
• Que el plan pastoral se desarrolle de acuerdo a sus objetivos
ACCIONES
• Incorporar a los facilitadores de la catequesis de las pequeñas comunidades
• Convocar nuevamente a través de los movimientos y comunidades, para que envíen representantes a formar parte del equipo de la pastoral
• Consulta y elaboración en las reuniones de la pastoral
• Talleres de formación para catequistas
• Realizar el retiro de planificación
• Vaciado de todos los insumos fruto del retiro de planificación
• Realización de jornadas evaluativas
TIEMPO
• Enero - febrero
• Enero - febrero
• Durante el año
•Noviembre diciembre 2019
•Trimes - tralmente
MEDIOS DE VERIFICACIÓN
• Que se realice la convocatoria
• Que se elabore y dé a conocer el perfil del catequista
• Que se realicen los talleres
• Que se realice el retiro y elabore el documento
• Que se realicen las jornadas y se evalué el avance del plan pastoral
OBJETIVO ESPECIFICO 6. Comenzar a conocer los fundamentos de la espiritualidad Martirial y suscitar en todas las fuerzas vivas el interés de conocer aún más esta dimensión del cristianismo y conocer también el corazón del santo Monseñor Oscar Arnulfo Romero 7. Crear y promover cursos abiertos de formación Bíblica y de Catequesis bajo la dirección del párroco con el fin de que los miembros de la parroquia incrementen sus conocimientos en la fe
METAS
• Que se conozcan los principios de la espiritualidad martirial
• Que la feligresía que no está en pequeñas comunidades y movimientos reciba
ACCIONES
• Talleres sobre espiritualidad martirial de San Oscar Romero
• Programar los cursos a desarrollar
TIEMPO
• A lo largo del año
• Modulos trimestrales
MEDIOS DE VERIFICACIÓN
• Que se realicen talleres
• Que se desarrolles los cursos para la feligresía
ORGANIZACIÓN:
• Párroco
• Responsable parroquial de la pastoral
• Responsables sectoriales de la pastoral
• Facilitadores de los niveles de catequesis
• Responsable de la Escuela de Agentes de Pastoral
• Catequistas de las pequeñas comunidades
• Día de reunión del equipo de trabajo: Viernes 7:30 pm
FUNCIONES:
• Facilitar los materiales de estudio de cada uno de los niveles de catequesis de las pequeñas comunidades
• Proveer cursos de especialización a los catequistas de las pequeñas comunidades
• Formar con claridad en la diferencia entre: kerigma, catequesis y teología
• Dar formación permanente a todos los agentes de pastoral de las pequeñas comuni dades y movimientos
• Supervisar los itinerarios catequéticos de las pequeñas comunidades y movimientos
PASTORAL DE LITURGIA
OBJETIVO GENERAL
Fortalecer la vivencia consiente y plena de las celebraciones litúrgicas, para reconocer la acción de la gracia de Jesucristo en la vida sacramental.
PASTORAL SOCIAL
OBJETIVO:
Emprender un proceso de conversión pastoral y que todas las fuerzas vivas vivan un estado perma- nente de misión, para que la predicación y el anuncio de la buena nueva de salvación, suscite en la feligresía un verdadero encuentro con Jesucristo vivo y una vivencia comunitaria sólida.
OBJETIVO ESPECIFICO 1) Planificar los diversos servicios litúrgicos de las diferentes celebraciones.
2) Capacitar constante mente a los miembros de la pastoral de liturgia para que puedan prestar un servicio acorde a la dignidad de la celebración.
METAS
• Constituir el equipo coordinador de liturgia y que se reúna mensual mente y extraordinariamen- te cuando sea necesario.
• Continuar realizando los TALLERES DE FORMACION, con mayor frecuencia
ACCIONES
• Calendarización de reuniones del equipo de liturgia
• Talleres de formación
TIEMPO
• A lo largo del año
• A lo largo del año
MEDIOS DE VERIFICACIÓN
• Asistencia a las reuniones de planificación
• Asistencia a los talleres
ORGANIZACIÓN:
• Párroco
• Responsable parroquial de la pastoral
• Responsables sectoriales y de grupos de la pastoral
• Equipos de liturgia
o Ministros Extraordinarios de la Comunion o Acólitos
o Lectores o Monitores
o Servicio de protocolo
o Grupos de alabanza y coros parroquiales
• Día de reunión: 1º viernes de cada mes 6:30 pm Centro Pastoral
FUNCIONES:
• Preparar los diferentes aspectos de la celebración litúrgica, para ayudar a la asamblea a comprender de mejor forma lo que se celebra
• Evaluar periódicamente cada uno de los servicios y servidores para mejorar las celebraciones y la participación
• Conocer cada vez más y mejor lo que se celebra o La Eucaristía
o El año litúrgico
o La riqueza del leccionario o El ritmo de la celebración
o La coherencia de los cantos con lo que se celebra o La actitud de cada servidor en su servicio específico
• Conocer y preparar convenientemente todas las celebraciones litúrgicas
• Organizar talleres de formación para todos los miembros de la pastoral y sus servides
OBJETIVO ESPECIFICO METAS ACCIONES TIEMPO MEDIO DE VERIFICACION
1.
PROMOCION HUMANA:
Como parte integral de la evangelización.
1. EN LA LABOR PROFETICA:
Continuar durante el 2019 la difusión mensual de la doctrina proveniente de encíclicas y el legado del Concilio Vaticano II, en el carácter de obra de enseñar al que no sabe para generar la formación espiritual de la comunidad.
2. EN LA SALUD ESPIRITUAL:
DESARROLLAR LA
PARTICIPACIÓN Y EJECUCIÓN DE LAS OBRAS ESPIRITUALES
DESARROLLO DE LAS OBRAS DE MISERICORDIA ESPIRITUALES:
1. Enseñar al que no sabe, una vez por semana
2. Corregir al que se equivoca, cada vez que se encuentre un tema o actitud que necesita corrección pública.
3. Dar buen consejo al que lo necesita, conforme a las dificultades que se analizan mensualmente que deben tratarse o las que se abordan a través de la campaña de por la paz y no por la violencia.
4. Perdonar errores del prójimo, buscando el objetivo cristiano de perdonar a quienes nos ofenden.
5. Consolar al triste, mediante boletines de oración de intercesión por necesidades que conciernan a la comunidad parroquial.
6. Sufrir con paciencia defectos del prójimo, desarrollar orientaciones a como sobrellevar las inconformidades a fin de poder convivir pacíficamente con los
DE ENERO A
NOVIEMBRE COMO PARTE DEL INFORME
MENSUAL DE
ACTIVIDADES DE LA PASTORAL SOCIAL:
• CANTIDAD DE BOLETINES ELABORADOS EN EL MES
• CANTIDADES DE ACTIVIDADES REALIZADAS EN
EL PERIODO
PROGRAMADO
demás.
7. Rogar a Dios por los vivos y difuntos, desarrollar la comunicación de inserción por los demás, especialmente por los difuntos de familiares de la comunidad.
2.
RESPONSABILID AD SOCIAL, constituyendo los verdaderos y propios puntos de apoyo de la enseñanza social católica, en el comportamiento de la persona dentro y fuera en la comunidad y en la sociedad en general, bajo los principios de:
• Dignidad humana
• Bien común
• Destino universal de los bienes
• Principio de subsidiaridad
• Principio de solidaridad
EN LA LABOR LITURGICA:
Colaborar mensualmente, en el desarrollo del conocimiento litúrgico mediante campañas informativas para generar el respeto y abnegación a los sacramentos de la iglesia católica y la espiritualidad religiosa de los laicos en el servicio parroquial.
1. campaña: por la paz y no por la violencia
2. boletines doctrinarios sobre encíclicas, concilio vaticano II y la doctrina social de la iglesia 3. boletines doctrinarios de difusión de
los sacramentos
Actividad semanal