Tema de la Semana ‐ Semana #51 Como balancear la vida espiritual con la vida externa Tomando tiempo para ahorrar tiempo Sant Rajinder Singh Ji Maharaj Acerca de cómo mantener nuestra atención puesta en el lado espiritual a través de los altibajos de la vida, una filosofía que Sant Darshan Singh Ji llamó: «Misticismo Positivo» él dice: En el sendero del misticismo positivo la excelencia es la palabra clave. Cualquier cosa que hagamos en la vida debemos hacerla bien. Sin embargo, mientras hacemos lo mejor, no debemos apegarnos a los resultados. Esto quiere decir que después de cumplir nuestras responsabilidades, debemos dejar de pensar en ellas y hacer la meditación con atención concentrada. En esta lectura de Maharaj Ji, escucharemos cómo la meditación en la Luz y el Sonido de Dios nos puede ayudar a llevar una vida equilibrada. Los grandes santos y místicos siempre han prescrito la meditación diaria como una forma de transformar nuestras vidas tanto interna como externamente. La meditación nos ayuda a lograr nuestras metas en la esfera mundana a la vez que nos proporciona el mayor regalo al permitirnos la oportunidad de conectarnos con Dios. Para encontrar nuestra alma tenemos que dedicar algún tiempo a diario a la meditación. Algunas escrituras se refieren al concepto del diezmo, la décima parte de nuestro día como diezmo a nuestra alma. Lo que podemos pensar nos está quitando tiempo, a la larga, nos va a ahorrar tiempo. ¿Cómo? Experimentamos los beneficios de la meditación en otros aspectos de la vida. La meditación puede aumentar nuestra capacidad de relajación de manera que necesitemos menos sueño. Mientras menos sueños necesitemos, más tiempo tendremos disponibles. La meditación también aumenta nuestra concentración. Esto significa, que en las tareas que requieren concentración, por ejemplo, en nuestro empleo o en nuestros estudios, podemos trabajar con más eficiencia y productividad. Podemos encontrar que nos demoramos menos tiempo trabajando o estudiando, porque completamos las tareas en un tiempo más corto. Por lo tanto, en verdad tenemos más tiempo disponible para nosotros que antes dedicábamos en el trabajo o estudio. ¿Qué podemos hacer con este tiempo libre adicional? Si lo usamos para meditar será como consignar dinero extra en el banco. Podemos aumentar nuestro progreso. Podemos continuar necesitando menos sueño y nos podemos volver aún más eficientes. Si examinamos las vidas de aquellos que dedican mucho tiempo a la meditación, a menudo nos asombramos de la cantidad de trabajo que producen. Hay gente que hace el trabajo de varias personas con poco esfuerzo, o son tan creativos en su trabajo que uno se pregunta de dónde sacaron tiempo para hacerlo. Sant Darshan Singh solía decir: “Si necesitas algo, ¿a quién debes acudir? La mayoría de la gente piensa que debemos ir donde alguien que no tenga nada que hacer. Pero en realidad debemos acudir a la persona más ocupada. Esta siempre encontrará tiempo para hacer el trabajo”. El siguiente relato de la vida de Sant Kirpal Singh, que él cuenta en su autobiografía da un ejemplo de cómo alguien que medita puede encontrar tiempo para muchas tareas en la vida y hacerlas todas bien: Al principio, le pregunté a mi Maestro (Hazur Baba Sawan Singh) cuánto tiempo debía dedicar a las prácticas espirituales. Hazur sabía muy bien que era empleado oficial con una ocupación de ocho horas en mi oficina, que también era un padre de familia, con mi esposa Krishna Wanti y mi hijo Darshan. Aun sabiendo todo esto, me dijo: “Dedica mínimo cinco a seis horas de meditación al día, y mientras más hagas, mejor”. Entonces, ¿qué hice? Por las mañanas solía sentarme a las tres o cuatro de la mañana hasta las nueve. Tenía que hacerlo. No se trataba de si podía o no. Luego tomaba mi desayuno hasta las
nueve y veinte porque tenía que salir para la oficina y llegar allí a las diez. Aun el hombre más ocupado puede encontrar tiempo. Querer es poder. Si miramos las vidas de las personas que han alcanzado grandeza en cualquier esfera, encontramos que ellos hicieron de su meta una prioridad. Ya sea en el campo de los deportes, las artes, el entretenimiento, el desarrollo intelectual o en los negocios, las personas que lograron el éxito, dedicaron tiempo a alcanzar sus metas. Es lo mismo en el campo espiritual. Si hacemos el trabajo, si dedicamos tiempo con constancia, si convertimos la meditación en parte de nuestras vidas, nosotros también podemos lograr el éxito. El cuerno de la abundancia lleno de esplendidez espiritual se verterá en nosotros, enriqueciendo todos los aspectos de nuestra vida. §
La importancia del Simran Hazur Sawan Singh Ji Maharaj Sant Rajinder Singh Ji hace una distinción entre la vida del cuerpo y la vida del alma: “Mucha gente pasa su vida glorificando el cuerpo, mientras que algunos de nosotros solo gastamos algún tiempo cuidando el cuerpo para mantenerlo bien y en forma. Siendo importante mantener el cuerpo en buena condición, también es importante mantener el alma en forma, conservarla en buena condición y alimentarla apropiadamente. Así como se necesita alimento para sostener al cuerpo, el alma también necesita alimento. Su alimento lo obtiene al ponerse en contacto con la Luz y el Sonido de Dios. Nos daremos cuenta que el cuerpo es solo un vehículo para el alma y que lo importante es, realizar nuestro ser, alimentar nuestra alma y lograr la iluminación, colmando así el propósito por el cual nacimos en este mundo”. Una forma de permanecer enfocados en nuestra vida espiritual en el día es haciendo el Simran o repitiendo los nombres de Dios que nos fueron dados con la iniciación. Los Maestros hablan con frecuencia sobre el poder e importancia del Simran. Si lo practicamos durante el día, entonces, a la hora de sentarnos en meditación nuestra mente se enfocará muy fácil en el lado interno. La siguiente lectura es de un Satsang dado por Hazur Baba Sawan Singh Ji Maharaj, quien fue un Maestro espiritual de la tradición de Sant Mat a comienzos del siglo XX. Se titula: «La Importancia del Simran». El Simran proporciona alivio y consuelo, el Simran hace desaparecer la tristeza y el sufrimiento. Kabir dice, al hacer el Simran uno se absorbe en Dios. El mundo entero está ocupado en el Simran de uno u otro tipo. Las amas de casa hacen su Simran relacionado con los asuntos del hogar: qué cosas se requieren para la familia, qué provisiones se están acabando, qué artículos hay que conseguir, qué hay que cocinar, etc. El terrateniente está ocupado haciendo el Simran de sus terrenos: cómo y cuándo arar la tierra, cuándo cosechar la semilla y regar la tierra. El dueño de una tienda está ocupado haciendo el Simran de los asuntos del negocio: qué comprar, en dónde, cuánto, qué es barato y qué es costoso, etc. El profesor de escuela, el jornalero, el profesional, todos están haciendo el Simran de sus propios asuntos. Es un hecho que «en aquello que piensas, en eso te conviertes». Sea lo que sea en lo que pienses, eso se convertirá en parte tuya. Si solamente pensamos en el mundo y en el cuerpo, ¿entonces? De esta manera continua el ciclo de ir y venir (nacimientos y muertes). Los santos dicen que puesto que uno siempre está haciendo Simran de una u otra cosa, sería mucho mejor hacer Simran del Naam o el Verbo. El Verbo de Dios disminuye la avaricia y da alivio y consuelo. Si te concentras en el Ser Supremo, te absorberás en Él. Los santos perfectos están ocupados en el Simran a cada momento. Nos dicen que hagamos nuestro trabajo con las manos y pies, pero que hagamos el Simran con la lengua del pensamiento. Con la práctica constante, el Simran se volverá automático durante todo el tiempo, día y noche. Los reyes, la gente común y corriente, los pordioseros —todos los que hacen el Simran, son afortunados. Los más afortunados son los que lo hacen sin deseos. Cualquiera, rico o pobre, que se concentre en el Naam es el más afortunado. Pero hay un secreto en el Simran. Muchos hacen el Simran con deseos mundanos en sus corazones por una u otra cosa. Los más afortunados son los que hacen el Simran sin ningún deseo o motivo, cualquiera que sea. Sin duda, si tienes algún deseo mundano se te cumplirá, pero Kabir dice que quien hace el Simran sin ningún deseo es el más afortunado de todos. * * * Sin el Simran no puede haber paz para el alma y nuestra voluntad no se puede fortalecer. Al ocuparse en el Simran uno logra súper poderes. La mejor manera de evitarse inquietudes y preocupaciones es hacer el Simran del Señor. §
Los tres pilares Sant Kirpal Singh Ji Maharaj Llevar una vida equilibrada, desempeñar nuestras obligaciones del mundo mientras cumplimos con los objetivos espirituales es el ideal supremo y un reto para todos nosotros. La paradoja radica, en que como individuos y sociedad que somos, no podemos alcanzar la paz y el bienestar externos a menos que obtengamos primero la paz y satisfacción espiritual internas. Siguiendo con el tema de balancear nuestros logros espirituales con las obligaciones diarias, Sant Kirpal Singh Ji Maharaj ha establecido tres pilares: El Satguru (Maestro espiritual), sadachar (vida de pureza) y Sadhna (o práctica espiritual). Esta lectura se enfoca en el segundo pilar o sadachar. La palabra sadachar no es fácil de traducir. Uno puede encontrar muchos equivalentes literales, pero ninguno de ellos puede expresar en verdad su extenso y variado significado. En breve, significa vida buena y pura. No implica ningún código rígido ni establece ninguna fórmula moral, sino que sugiera pureza y simplicidad que se irradian desde adentro y se esparce impregnando cada acción, cada palabra, cada pensamiento. Tiene que ver tanto con los hábitos personales, buenos y saludables, igual que con la ética individual y social. En cuanto al aspecto ético, no solo se refiere a la relación con los seres humanos, sino con todos los seres vivos, o sea en armonía, que es el resultado de reconocer que todas las cosas provienen de la misma esencia, así, un gusano es tanto una parte de Brahmán como lo es Indra, el más poderoso de los dioses. La primera lección enseñada por un verdadero Gurú es la de «identidad de la sustancia», quien comprenda esta verdad disciplinará su vida según esto. No caerá en deseos desmedidos, y su meta será alcanzar el punto inmóvil, el cual, en sí mismo, sostiene todas las acciones, el punto en donde no tener nada es poseerlo todo. * * * La suya será una vida de desprendimiento de nishkama, pero el desapego no será una vida de indiferencia o renunciación ascética. Conocer toda la vida es descubrir un nuevo lazo entre uno y el resto de la creación. Quien sabe esto no puede seguir siendo simplemente «indiferente». Él debe por fuerza desbordar simpatía por todo lo que encuentre, y simpatía por el todo implica una clase de sagrada indiferencia por la parte. Ya no estará más atado a sus propios intereses individuales, sino que compartirá su amor y sus recursos con todos. Desarrollará, lento pero seguro, algo de la compasión del Buda y del amor de Cristo. No se alejará del mundo para irse a la soledad del bosque, la montaña o la cueva en el desierto. El desapego debe ser interno y quien no lo logra en su hogar, no va a lograrlo en el bosque. Reconocerá la gran utilidad de retiros ocasionales de los asuntos mundanos y cuidará del silencio en la meditación y la concentración solitaria, pero no buscará escapar de la vida ni de sus responsabilidades. Será un esposo amante y un buen padre, pero mientras hace esto, nunca olvidará el propósito final de la vida, siempre sabrá cómo dar al César lo que es del César, guardando para Dios lo que es de Dios. La forma de trascender el deseo, sabrá, no es reprimiéndolo, sino enfrentándolo directamente y superándolo. Para él sanyasa (o renunciación) no es un asunto de evasión externa o escapismo, sino de libertad interna. * * * Sadachar no es una disciplina a secas que se pueda lograr siguiendo cierta fórmula. Es una forma de vida y de esos asuntos solo se puede hablar de corazón a corazón. Es esto lo que hace del Satsang o reunión con el verdadero Maestro algo tan importante. No solo sirve como recordatorio constante de la meta ante el buscador, sino que a través del mágico toque del contacto personal, gradualmente transforma toda su forma de pensar y de sentir. Mientras su corazón y su mente, bajo esta influencia benigna son gradualmente más puros, su vida se centra enteramente en lo divino. En resumen, mientras se da cuenta cada vez más de la práctica del ideal de sadachar, sus pensamientos, ahora dispersos y disipados,
obtendrán equilibrio y unidad hasta llegar a un estado tal de concentración que los velos de la oscuridad interna se harán cenizas y la gloria interna será revelada. §
Sean uno Sant Darshan Singh Ji Maharaj El siguiente extracto fue tomado de una charla dada por Sant Darshan Singh Ji Maharaj en Delhi, India. Un discípulo le pidió al Maestro que le explicara el significado de la expresión «Sean Uno», una frase que Sant Kirpal Singh Ji Maharaj usaba con frecuencia. La siguiente es la respuesta. La visión de Sant Kirpal Singh Ji Maharaj era cósmica y así tenemos que entender su mensaje de: «sean uno», a nivel universal y cósmico. Este mensaje, resumido en estas dos simples palabras, tiene la connotación más amplia posible. Para comenzar, todos sabemos que somos almas encarnadas. Somos una trinidad—alma, mente y cuerpo—y primero tenemos que lograr la unidad separando nuestra alma del cuerpo y la mente. *** Después de llevarnos a sus pies de loto, él derramó sobre nosotros las bendiciones divinas y eternas del Naam o Verbo, dándonos una experiencia directa de la Luz de Dios y de la Música de las Esferas el día de la iniciación. Luego nos enseñó el arte de vivir. El arte de vivir es el arte de volverse uno—uno con nuestro prójimo, con la creación entera y por último uno con Dios. Es solo su gracia la que nos ayuda a aprender el arte de vivir y este arte es en realidad es el arte de morir en vida. «Aprendan a morir para que puedan aprender a vivir». Es el arte de volverse inmortales, el arte de lograr la salvación eterna, el arte de perder del todo nuestra identidad y fundirnos en el Dios Absoluto, logrando el principio y fin de la vida humana. «Sean uno» significa que debemos expandirnos. Ahora somos auto‐centrados. El Amado Maestro nos decía con frecuencia que tenemos que elevarnos por sobre nuestro propio egocentrismo. Por sobre nuestro propio ser, tenemos que expandirnos hacia nuestra familia, desde la familia hacia nuestra sociedad, de la sociedad a nuestro estado, de nuestro estado a nuestra nación, de nuestra nación a una esfera internacional y de ahí a una esfera universal, por último lograr el mismo radio de acción de Dios. Así que «sean uno» significa creer conscientemente en la paternidad de Dios y la hermandad de la humanidad aprendiendo el arte de morir en vida. Podemos lograr este estado solo al elevarnos por encima de la conciencia del cuerpo con la ayuda de la Luz de Dios y la Música de las Esferas, cruzando las estrellas, la luna, el sol y encontrándonos cara a cara con la forma refulgente, radiante, centelleante y encantadora de nuestro Amado Maestro. Es solamente cuando logramos este estado que nos perdemos totalmente en la belleza de nuestro Maestro y nos fundimos por completo en él. Allí alcanzamos el primer estado del misticismo que se llama fana‐fil‐sheikh o la unión completa con el Maestro. Es solo cuando nos fundimos en nuestro Maestro que podemos ver su imagen en todas las cosas de este mundo Vemos la imagen de nuestro Maestro en todas las formas de la creación, vemos su imagen en las hojas, en las flores abiertas, en los insectos, en los pájaros, en los cuadrúpedos y en todo ser humano. Solo en ese estado podemos reclamar, en un grado elemental, que creemos en la unidad de Dios. Hasta no lograr ese estado, todas nuestras declaraciones, todos nuestros reclamos, todas nuestras afirmaciones, en cuanto a eso respecta, no son más que lemas vacíos; no es nada real. Una vez nos convertimos en uno con el Maestro, entonces nuestro Maestro nos lleva a través de los estados más elevados bajo sus propias alas protectoras y nos lleva a través de las tres regiones. En la segunda región tenemos la mente astral y la mente causal con nosotros y en la tercera región tenemos solo la mente causal. Después de cruzar la tercera región, llegamos a la cuarta región y nos bañamos en las aguas de la inmortalidad, en el Agua de vida. Entonces podremos soltarnos de los grilletes de la mente—tanto astral como causal. Allí vemos nuestra alma en su gloria prístina. * * * La expresión «sean uno» tiene muchas facetas y una vez alcanzamos esta última etapa, entonces habremos alcanzado en verdad la unidad. Es solo después de pasar por las primeras tres regiones que
nuestra alma se da cuenta de que es de la misma esencia de Dios y exclama: «Sohang», que significa: «Soy de Tu misma esencia». Así que para obtener la unidad, nuestra alma debe expandirse al nivel universal. Es solo al lograr ese estado que nos volvemos verdaderos benefactores, verdaderos protectores de toda la creación—de las plantas, reptiles, pájaros, animales marinos y seres humanos. También nos volvemos benefactores de los ángeles, porque un ser humano es superior a los ángeles. Incluso los ángeles tienen que venir en la forma humana para poder lograr su salvación eterna. Los ángeles solo tienen devoción; no tienen el atributo divino de la compasión. El ser humano fue creado solo para practicar la compasión universal—compasión por la humanidad y la creación entera. El principio «sean uno» es tan vasto como Dios mismo; si se contrae se vuelve el corazón del devoto o amante y si se expande se convierte en Dios Absoluto. Es solamente en este estado supremo que perdemos nuestra identidad y logramos el último estado, el de la unidad—volvernos uno con el Todopoderoso. Esto es lo que quiere decir la expresión «sean uno». §