Poder y control
en un corredor
estratégico
Análisis del conflicto
armado interno en la
Provincia Ibagué,
1998-2016
Universidad de Ibagué
Facultad de Derecho y Ciencias Políticas
Programa de Ciencia Política
Poder y control en un corredor estratégico
Análisis del conflicto armado interno en la Provincia
Ibagué, 1998-2016
Arnulfo Jamith Hernández Campos John Jairo Uribe Sarmiento Julián Eduardo José Padilla Hernández
Andrés Felipe Bermúdez Hernández
Ibagué, Colombia
2021
303.6
P742 Poder y control en un corredor estratégico: análisis del conflicto
armado interno en la Provincia Ibagué, 1998-2016 / Arnulfo Jamith Hernández Campos, John Jairo Uribe Sarmiento, Julián Eduardo José Padilla Hernández, Andrés Felipe Bermúdez Hernández. Ibagué: Universidad de Ibagué, 2021
180 páginas. 23 centímetros
ISBN Digital 978-958-754-365-0
Descriptores: Ibagué-Conflicto armado; Ibagué-Conflicto armado – consecuencias sociales; Proceso de paz.
Universidad de Ibagué
Facultad de Derecho y Ciencias Políticas Julio de 2021
© Universidad de Ibagué, 2021
Arnulfo Jamith Hernández Campos, Andrés Felipe Bermúdez Hernández, John Jairo Uribe Sarmiento, 2021.
Recibido: Mayo de 2019 Aceptado: Enero de 2020 Publicado: Julio de 2021
Cómo citar esta obra: Hernández Campos, A. J., Uribe Sarmiento, J. J., Padilla Hernández, J. E. J., & Bermúdez Hernández, A.F. (2021). Poder y control en un corredor estratégico. Ibagué, Colombia. Ediciones Unibagué. doi: https://doi.org/10.35707/9789587543650
Dirección editorial: Ediciones Unibagué ediciones.unibague.edu.co
[email protected] Universidad de Ibagué
Carrera 22, calle 67. Barrio Ambalá Teléfono: +57 (8) 2760010 Ibagué, Tolima, Colombia. www.unibague.edu.co Diseño y diagramación
Contenido
Agradecimientos ... 15
Introducción ... 19
I La Provincia Ibagué: un territorio por definir ... 23
Conflicto armado interno ... 24
El territorio y su importancia ... 26
Paz y territorio... 28
II Explorando el territorio, descubriendo el rastro de la guerra en la Provincia Ibagué: la estrategia metodológica ... 39
III Generalidades de la Provincia Ibagué ... 45
Geografía y Demografía... 45
IV Condiciones de pobreza en la Provincia Ibagué ... 51
Condiciones educativas del hogar ... 51
Condiciones de la niñez y la juventud ... 53
Dimensión de trabajo ... 54
Dimensión de salud ... 56
Dimensión de acceso a servicios públicos domiciliarios y condiciones de la vivienda ... 59
Pobreza monetaria y extrema ... 66
Desigualdad–coeficiente de Gini ... 68
V Aspectos de la dirigencia política en la Provincia Ibagué ... 71
VI Factores de violencia no asociados al conflicto ... 75
Lesiones personales ... 75
Hurto Provincia Ibagué ... 78
VII Factores de violencia asociados al conflicto ... 85
Acciones bélicas ... 85
Acciones de los Grupos Armados al Margen de la Ley (gaml) ... 85
Soldados y presuntos guerrilleros (mdom) dados de baja por confrontaciones en el conflicto armado colombiano para la Provincia Ibagué ... 88
Minas Antipersonal (map), Artefactos Explosivos Improvisados (aei) y Municiones sin Explotar (muse) ... 93
Hechos victimizantes Provincia Ibagué ... 95
Reclutamiento Forzado de Niños, Niñas y Adolescentes (nna) en Provincia Ibagué ... 96
Despojo y abandono de tierras en Provincia Ibagué ... 98
Desplazamiento forzado en Provincia Ibagué ... 99
Desaparición forzada en Provincia Ibagué ... 101
Personas amenazadas en Provincia Ibagué ... 103
Personas secuestradas Provincia Ibagué ... 105
Personas torturadas Provincia Ibagué ... 107
Homicidios Provincia Ibagué ... 109
Homicidio de alcaldes, exalcaldes, concejales y exconcejales en Provincia Ibagué ... 109
Cultivos ilícitos Provincia Ibagué ... 112
Hectáreas de amapola en Provincia Ibagué ... 112
Coca y cocaína en Provincia Ibagué ... 113
Posconflicto Provincia Ibagué ... 115
Víctimas del conflicto armado en Provincia Ibagué ... 115
Desmovilizados y reintegrados en Provincia Ibagué ... 117
VIII Los actores armados y sus actividades en el territorio... 121
Hechos más representativos del repertorio bélico de los actores armados ilegales en la Provincia Ibagué 2001-2016 ... 122
Hechos victimizantes propios del Estado colombiano en la Provincia Ibagué, 2001-2016 ... 129
Repertorio bélico propio de la guerrilla de las farc en la Provincia Ibagué, 2001-2016 ... 132
Repertorio bélico propio de los paramilitares en la Provincia Ibagué, 2001-2016 ... 137
IX La Provincia Ibagué en el centro del conflicto armado colombiano ... 143
Momento I: 1998-2002. En la supuesta tranquilidad del territorio, se avecina una gran tormenta de bala y sangre ... 145
Momento II: 2002-2010. El primer vengador ... 150
Momento II - Periodo 2002-2005: Guerra contra la guerrilla, sangre de los soldados ... 153
Momento II - Periodo 2006-2010: Guerra contra la guerrilla, fantasmas de su deceso ... 157
Momento III: 2010-2016. La paloma, pero de la paz ... 161
X Comentarios finales ... 165
¿Qué papel jugó la provincia en el conflicto armado colombiano? ... 165
Relación entre hechos de violencia asociados y no asociados al conflicto
armado interno ... 166
Espacio político en la Provincia Ibagué y el conflicto armado interno ... 168
Proceso de paz, posacuerdo y Provincia Ibagué ... 170
Abreviaturas ... 174
Lista de Figuras
Figura 1. Diseño de investigación anidado o incrustado concurrente
de modelo dominante ... 41
Figura 2. Mapa de la Provincia Ibagué-Tolima ... 46
Figura 3. Pirámide de población total según sexo y grupos quinquenales de edad. Departamento del Tolima, Provincia Ibagué 1998 ... 47
Figura 4. Pirámide de población total según sexo y grupos quinquenales de edad. Departamento del Tolima, Provincia Ibagué 2016 ... 47
Figura 5. Mapa físico del departamento del Tolima ... 48
Figura 6. Mapa hídrico del Departamento del Tolima ... 49
Figura 7. Mapa vial del departamento del Tolima ... 50
Figura 8. Número de viviendas en la Provincia Ibagué, desagregado por el municipio de Ibagué y los 10 municipios restantes ... 62
Figura 9. Porcentaje de nbi Provincia Ibagué, comparativo entre el año 1993 y 2005 ... 65
Figura 10. Porcentaje de pobreza monetaria, comparativo entre % Nacional y el % Tolima entre el año 2002-2016 ... 66
Figura 11. Porcentaje de pobreza extrema, comparativo entre % Nacional y el % Tolima entre el año 2002-2016 ... 67
Figura 12. Coeficiente de desigualdad de Gini, comparativo entre % Nacional y el % Tolima entre el año 2002-2016 ... 68
Figura 13. Lesiones personales, Provincia Ibagué 2005-2015 ... 75
Figura 14. Lesiones personales, comparativo Ibagué vs. 10 municipios, Provincia Ibagué 2005-2015 ... 76
Figura 16. Hurto a personas, Provincia Ibagué 2003-2015 ... 79
Figura 17. Hurto a personas por municipios, Provincia Ibagué
2003-2015 ... 79
Figura 18. Hurto a residencias, Provincia Ibagué 2003-2015 ... 80
Figura 19. Hurto a residencias por municipios, Provincia Ibagué
2003-2015 ... 81
Figura 20. Hurto a comercio, Provincia Ibagué 2003-2015 ... 82
Figura 21. Hurto al comercio por municipios, Provincia Ibagué
2003-2015 ... 82
Figura 22. Acciones subversivas, Provincia Ibagué 2003-2016 ... 85
Figura 23. Acciones subversivas, Ibagué vs. 10 Municipios
2003-2016 ... 86
Figura 24. Porcentaje de acciones subversivas, Ibagué vs. 10
Municipios 2003-2016 ... 87
Figura 25. Porcentaje tipo de acciones subversivas, Provincia Ibagué
2003-2016 ... 87
Figura 26. Comparativo entre soldados asesinados y muerte
en desarrollo de operaciones militares de presuntos
guerrilleros de las farc en Provincia Ibagué 2001-2016 ... 88
Figura 27. Hechos del asesinato a soldados en Provincia Ibagué
2004-2016 ... 89
Figura 28. Hechos de mdom farc en la Provincia Ibagué 2004-2016 ... 90
Figura 29. Municipios de la Provincia Ibagué de ocurrencia del
asesinato a soldados 2004-2016 ... 91
Figura 30. Municipios de la Provincia de Ibagué de mdom farc
2004-2016 ... 91
Figura 31. Sector de las farc al que se le atribuye el asesinato
de soldados en la Provincia Ibagué 2004-2016 ... 92
Figura 32. Sector de las farc de mdom en Provincia Ibagué
2004-2016 ... 93
Figura 33. Total de Minas Antipersonal (map), Artefactos Explosivos
Improvisados (aei) y Munición Sin Explotar (muse).
Provincia Ibagué 1998-2013 ... 94
Figura 34. Minas Antipersonal (map), Artefactos Explosivos
Improvisados (aei) y Munición Sin Explotar (muse).
Figura 35. Víctimas de minas antipersonal, Ibagué vs. 10 Municipios
1998-2016 ... 95
Figura 36. Reclutamiento Forzado de Niños, Niñas y Adolescentes (nna). Provincia Ibagué 1998-2016 ... 96
Figura 37. Reclutamiento forzado de Niños, Niñas y Adolescentes (nna). Ibagué vs. 10 Municipios 1998-2016 ... 97
Figura 38. Porcentaje de reclutamiento forzado de Niños, Niñas y Adolescentes (nna). Ibagué vs. 10 municipios 1998-2016 ... 97
Figura 39. Abandono/despojo de tierras. Provincia Ibagué 1998-2016 ... 98
Figura 40. Total desplazados. Provincia Ibagué 1998-2016... 99
Figura 41. Desplazados, Ibagué vs. 10 Municipios 1998-2016 ... 100
Figura 42. Porcentaje de desplazados, Ibagué vs. 10 Municipios 1998-2016 ... 100
Figura 43. Total desaparición forzada. Provincia Ibagué 1998-2016 ... 101
Figura 44. Desaparición forzada. Ibagué vs. 10 Municipios 1998-2016 ... 102
Figura 45. Porcentaje de desaparición forzada. Ibagué vs. 10 Municipios 1998-2016 ... 102
Figura 46. Total personas amenazadas. Provincia Ibagué 1998-2016 ... 103
Figura 47. Personas amenazadas. Ibagué vs. 10 Municipios 1998-2016 ... 104
Figura 48. Porcentaje de personas amenazadas. Ibagué vs. 10 Municipios 1998-2016 ... 104
Figura 49. Total personas secuestradas. Provincia Ibagué 1998-2016 ... 105
Figura 51. Porcentaje de personas secuestradas. Ibagué vs. 10 Municipios 1998-2016 ... 106
Figura 52. Total personas víctimas de tortura. Provincia Ibagué 1998-2016 ... 107
Figura 53. Personas víctimas de tortura. Ibagué vs. 10 Municipios 1998-2016 ... 108
Figura 54. Porcentaje de personas víctimas de tortura. Ibagué vs. 10 Municipios 1998-2016 ... 108
Figura 55. Total de homicidios de alcaldes, exalcaldes, concejales y exconcejales, Provincia Ibagué 1998-2014 ... 109
Figura 56. Total de homicidios colectivos/masacres. Provincia
Ibagué 1998-2014 ... 111
Figura 57. Hectáreas de cultivo de amapola. Provincia Ibagué, 3 Municipios 1999-2015 ... 112
Figura 59. Incautación de clorhidrato de cocaína (kl). Ibagué vs. 10 Municipios 1999-2015 ... 114
Figura 60. Casos de actos victimizantes. Provincia Ibagué 2016 ... 115
Figura 61. Actos victimizantes. Ibagué vs. 10 Municipios 2016 ... 116
Figura 62. Porcentaje de actos victimizantes. Ibagué vs. 10 Municipios 2016 ... 116
Figura 63. Total desmovilizados. Provincia Ibagué 2002-2016 ... 117
Figura 64. Desmovilizados. Ibagué vs. 10 Municipios 2002-2016 ... 118
Figura 65. Desmovilizados por grupo. Provincia Ibagué 2002-2016 ... 119
Figura 66. Porcentaje desmovilizados por grupo. Provincia Ibagué 2002-2016 ... 119
Figura 67. Principales acciones del conflicto armado en la Provincia Ibagué, 2001-2016 ... 122
Figura 68. Hechos victimizantes del Estado colombiano en la Provincia Ibagué, 2001-2016 ... 129
Figura 69. Repertorio bélico de las farc en la Provincia Ibagué. 2001-2016 ... 132
Figura 70. Repertorio bélico de paramilitares en la Provincia Ibagué, 2001-2016 ... 138
Figura 71. Momento I: 1998-2002. En la supuesta tranquilidad del territorio, se avecina una gran tormenta de bala y sangre ... 144
Figura 72. Momento II, periodo 2002-2005: Guerra contra la guerrilla, sangre de los soldados ... 152
Figura 73. Periodo 2006-2010: Guerra contra la guerrilla, fantasmas de su deceso ... 156
Figura 74. Momento III: 2010-2016. La paloma, pero de la paz ... 160
Gráfico 58. Incautación de pasta y base de coca (kl). Ibagué vs. 10 Municipios 1999-2015 ... 113
Lista de Tablas
Tabla 1. Municipios de la Provincia Ibagué, Tolima ... 45
Provincia Ibagué (Tolima) ... 45
Tabla 2. Porcentaje de condiciones educativas del hogar en Colombia ... 52
Tabla 3. Porcentaje de condiciones de la niñez y la juventud en Colombia ... 53
Tabla 4. Porcentaje de la dimensión de trabajo en Colombia ... 55
Tabla 5. Porcentaje de las condiciones de la niñez y la juventud en Colombia ... 57
Tabla 6. Afiliados al régimen subsidiado, afiliados al régimen contributivo y afiliados estimados régimen de excepción, Provincia Ibagué. Año 2014 ... 58
Tabla 7. Número de instituciones públicas y privadas prestadoras de servicios de salud, Provincia Ibagué. Año 2015 ... 59
Tabla 8. Porcentaje de acceso a servicios públicos domiciliarios y condiciones de la vivienda en Colombia ... 60
Tabla 9. Cifras de vivienda y hogares según censo del dane 2005, Provincia Ibagué. Año 2014 ... 61
Tabla 10. Cifra de servicios públicos, Provincia Ibagué. Año 2014... 62
Tabla 11. Porcentaje de Pobreza Monetaria en Colombia ... 66
Tabla 12. Porcentaje de pobreza extrema en Colombia ... 67
Tabla 13. Distribución por sectores políticos de Alcaldes electos en los municipios de la Provincia Ibagué desde 1998 a 2016 ... 71
Tabla 14. Cifra de alcaldes investigados y sancionados en la Provincia Ibagué, 1998-2016 ... 72
Agradecimientos
Agradecemos a la Decanatura de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Ibagué por el apoyo y compromiso con la investigación en la región; al Dr. Luis Fernando Sánchez Huertas, a la psicóloga María del Pilar Salamanca, y a nuestros colegas politólogos Santiago Padilla y Noho-ra Isabel Barros por sus significativos aportes e invaluable colaboNoho-ración; así como también a cada una de las organizaciones e instituciones que contribu-yeron para fortalecer este trabajo investigativo.
Y en una sociedad que se niega a ver a los combatientes como iguales; donde se niega que haya guerra, donde unos mueren asesinados y otros mueren dados de baja, donde los soldados pobres son sacrificados como patriotas y los rebeldes pobres son sacrificados como monstruos, no hay manera de exigirles a los enemigos que se comporten como héroes homéricos.
(Pa que se acabe la vaina, 2013)
“El que quiera hacer la paz de Colombia de verdad, no una estafa, tiene que hacer profundas reformas políticas, sociales y económicas que rediman a este país que vive en unas condiciones de miseria aterradoras.”
Introducción
La concentración del conflicto armado en zonas rurales y apartadas ha crea-do la idea de que los centros urbanos no sufrieron los embates violentos de los grupos armados que se disputaban los diferentes territorios de la geogra-fía nacional. El presente trabajo aborda el papel que cumplió la provincia de Ibagué en el conflicto armado colombiano desde 1998. Como se verá, este territorio se constituyó como un lugar clave de la disputa por un corredor estratégico, así como en escenario de influencia política de grupos ilegales, que no solo impulsaron candidatos en campañas locales y regionales, sino que emplearon su violencia para controlar a delincuentes en algunas zonas urbanas con el propósito de ganar apoyo entre los vecinos. Aun cuando esta provincia no se destacó por la intensidad de las acciones bélicas, como ocu-rrió en el sur del Tolima (Barros & Uribe, 2019), dada su cercanía con la capital del país, su posición estratégica en la comunicación entre el centro y el occidente, la convierten en un lugar importante para el avance de las fuerzas insurgentes, así como para la defensa y el contrataque de las fuerzas contrainsurgentes.
La Provincia Ibagué, situada en el centro del Tolima y compuesta por once municipios, entre ellos la capital del Departamento, tiene quizás la ven-taja de contar con importantes conexiones geoestratégicas que en últimas jugaron un papel preponderante en el desarrollo de la disputa por el control territorial en el marco del conflicto armado. Es el caso de municipios como Cajamarca, que conecta con los departamentos de Quindío, Risaralda, Valle del Cauca y el puerto de Buenaventura, por medio de la vía denominada La Línea, la cual cruza la cordillera Central.
Esta zona de elevadas montañas, amplias mesetas y un grandioso valle del Magdalena, que ha sido protagonista de la presencia histórica por parte de la antigua guerrilla de las farc-ep y, posteriormente, de la incursión del Bloque Tolima de las auc a finales de la década de los noventa, convirtió a la Provincia en una zona en disputa, lo que confirma la importancia de
controlar este territorio, por ejemplo, en municipios como Cajamarca y su conexión vial.
Las ideas centrales del presente libro de investigación se presentaron en el vi Congreso Nacional y xiii Congreso Internacional Sobre Democracia realizado en la Universidad Nacional de Rosario, Argentina (Hernández-Campos & Padilla, 2018), en el cual se recibieron sugerencias sobre su con-tenido que fueron adoptadas dentro del presente texto, y donde también se reconoció de manera positiva la utilización de diversas técnicas de investi-gación para el análisis de la información aquí plasmada, como una demos- tración de la versatilidad de la investigación dentro de la Ciencia Política.
En consecuencia, esta obra le ofrece al lector un panorama más amplio sobre la Provincia, los delitos comunes y el conflicto armado, para luego ana-lizar el papel de los diferentes grupos armados y sus repertorios bélicos en la Provincia desde 1998 hasta 2016.
Son tres los ejes analíticos a partir de los cuales se abordó el problema del rol que jugó este territorio en el conflicto: 1) las violencias asociadas al conflicto; esto es, las que se atribuyen a los actores armados legales e ilega-les, como secuestro, masacres, desplazamiento, homicidios de líderes, etc. 2) violencias no asociadas al conflicto, como los hurtos y los homicidios y 3) las lógicas de acción de los actores armados, es decir, sus estrategias de ocupa-ción o control territorial.
Ahora bien, el análisis tomó el periodo 1998-2016 retomando dos mo-mentos claves en la dinámica de la confrontación y de la construcción de paz: las negociaciones fallidas entre 1998 y 2002 y las que llegaron al acuerdo firmado entre el Gobierno Nacional y las farc-ep entre 2012 y 2016. Para finales del siglo xx e inicios del siguiente, todos los actores armados se for-talecieron, de modo que las guerrillas aumentaron su capacidad de acción, llegando a zonas que no estaban bajo su control y de donde obtuvieron recur-sos principalmente a través del secuestro y la extorsión, entre otras, en zonas consideradas como lugares en los que vivían y prosperaban clases pudientes. Así mismo, los grupos paramilitares también se expandieron en un esfuerzo por contrarrestar la acción insurgente, resguardar actividades lícitas e ilícitas y destruir las bases sociales de sus enemigos. Mientras tanto, el ejército hizo un esfuerzo por modernizarse y por renovar sus estrategias. Todo este proce-so llevó a que las farc se replegaran a zonas más alejadas y que volvieran a la guerra de guerrillas. Este relativo éxito del Estado, así como las negociaciones que llevaron a la desmovilización de los grupos paramilitares, preparó el te-rreno para la negociación que culminó en 2016.
El presente trabajo evidencia las intensidades de la confrontación en este período para la Provincia de Ibagué, haciendo énfasis en las dinámicas vio-lentas y sus consecuencias. Sin embargo, es importante precisar que los datos obtenidos y analizados a lo largo de este libro, dependieron de las caracterís-ticas particulares para su accesibilidad, las cuales difieren principalmente de las fechas de registro, lo cual no facilita una entera comparación de los datos procesados, pero sí permiten una aproximación a lo que se quiere indagar.
El primer capítulo ofrece los conceptos centrales que guían el desarro-llo de esta investigación, como lo son el conflicto armado, paz, provincia y territorio, estableciendo conexiones entre estos términos y su relación con la Provincia Ibagué. En el segundo capítulo se plantea el marco metodológico en el que se basa el presente análisis.
El tercer capítulo brinda un panorama geográfico, demográfico y políti-co, como elementos claves para las discusiones posteriores. Este se divide en dos apartados principales: el primero aborda las características geográficas de la Provincia, además de la población estimada y su evolución durante los años analizados, generando también hipótesis sobre la dinámica poblacional y su relación con factores de la violencia como el conflicto armado interno; el segundo propone la tesis de que los distintos grupos armados ilegales tu-vieron protagonismo en el territorio de la Provincia articulando proyectos
po-líticos, cooptando y presionando a las administraciones locales y regionales.
El cuarto capítulo aborda las condiciones de pobreza de la Provincia, aproximándose a las problemáticas de educación, del desarrollo socioeco-nómico y de la situación de los niños, niñas y adolescentes. También pre-senta cifras sobre el desempleo y empleo informal, así como el estado de las condiciones de salud. De igual manera, incluye cifras sobre la accesibilidad a servicios públicos domiciliarios y las condiciones de las viviendas de los ciudadanos, así como la evolución de las necesidades básicas insatisfechas de la población, realizando la presentación del desarrollo en cuanto a pobre-za monetaria, extrema y desigualdad. Las cifras plasmadas en los anteriores ítems del capítulo II, han sido procesadas en su mayoría con comparativos de orden local y departamental, con cifras nacionales en los casos requeridos. Este panorama de las condiciones sociales y económicas de la zona ofrece el
telón de fondo sobre el cual se leyeron las violencias no asociadas al conflicto,
así como las dinámicas victimizantes correspondientes.
El quinto capítulo analiza los aspectos de violencia no vinculados al conflicto armado colombiano, como homicidios, hurtos y lesiones perso-nales, con el propósito de mostrar la dinámica de dichos delitos comunes o
evolución se compara, en el capítulo siguiente, con las dinámicas de violencia asociadas al conflicto armado.
En efecto, el sexto capítulo presenta los hechos victimizantes y de guerra a través del análisis de cinco apartados. El primero se denominó acciones bé-licas y se refiere aquellos hechos relacionados con la confrontación armada, es decir, los grupos enfrentados y las características de dichos enfrentamien-tos. El segundo se refiere a los hechos victimizantes como desplazamiento, despojo y desaparición forzada, así como la vinculación de menores de 18 años, reclutamiento forzado a la guerra, amenazas atribuidas a los grupos armados, secuestro y tortura. El tercer apartado presenta los homicidios y las masacres cometidos en el marco del conflicto armado, que afectaron prin-cipalmente a líderes políticos de los municipios. El cuarto se remite breve-mente a la dinámica de los cultivos ilícitos en el territorio y, por último, se presenta la disminución de la intensidad del conflicto armado colombiano en la Provincia, y se analiza la cifra de desmovilizados y reintegrados en la Provincia Ibagué.
El capítulo séptimo profundiza en la actividad de los actores armados, específicamente, para abordar sus repertorios y su relación con la población, aproximándose a la cuestión clave que anima el presente trabajo: ¿Qué papel jugó la Provincia en el conflicto armado colombiano para el período anali-zado?
El octavo capítulo presenta tres momentos del conflicto armado en el territorio: el primero, referente a cierto despliegue de las farc y a una rela-tiva tranquilidad entre 1998 y 2002; el segundo, que aborda la recuperación militar del territorio; y el tercer momento, que se refiere a la disminución de las confrontaciones en el marco de la negociación del acuerdo con dicha guerrilla.
Para concluir, en el capítulo nueve se plantean los comentarios finales articulando los aspectos geopolíticos de la Provincia, con los delitos comu-nes, los hechos violentos de los grupos armados del conflicto interno y su estrategia de guerra dentro del periodo analizado, planteando finalmente al-gunos retos de cara a la construcción de paz.
Es importante aclarar que este libro hace parte de una serie iniciada con la publicación de La Retaguardia en disputa. Monográfico del conflicto en la
Provincia Sur del Tolima (Barros & Uribe, 2019), en el cual se analizó la
di-námica del conflicto en los municipios más afectados. El siguiente trabajo aborda la provincia Nevados, otro corredor estratégico en el que se destaca la presencia del eln. Este conjunto de libros es resultado del proyecto Observa-torio Regional de Paz, financiado por la Universidad de Ibagué.
I
La Provincia Ibagué: un territorio por definir
Las siguientes páginas presentan brevemente las coordenadas conceptuales del texto: las nociones de provincia, conflicto, paz y territorio. A partir de estas se organiza el andamiaje metodológico que soporta el desarrollo de la investigación. Como se ha comentado anteriormente, el propósito es iden-tificar tanto las dinámicas violentas y los patrones del accionar bélico de los actores armados, como las relaciones entre ambos. En otras palabras, se trata de atender a preguntas como ¿las dinámicas de expansión de las farc (a fina-les del siglo xx), y de los paramilitares (a inicios el presente siglo) coinciden o no con el aumento o la disminución de los homicidios, los hurtos, o de las masacres y los atentados a las estaciones de policía, entre otros?
La Provincia aparece en el ordenamiento territorial administrativo como un mecanismo para acercar el Estado central al resto del territorio, y así fun-gir como facultad planificadora para mejorar la organización la ocupación del espacio (Mac Donald & Simioni, 1999). La Provincia entonces obedece a una división territorial intermedia entre la nación, los departamentos y los municipios.
Desde la provincia es posible obtener una panorámica más clara de la ruralidad que en otro tipo de unidades de análisis, pues algunas dinámicas locales se pierden en las aproximaciones departamentales o, por el contrario, se pierden los fenómenos más generales que tal vez sobrepasan los límites geográficos territoriales, cuando se enfoca únicamente en los municipios. Vale la pena recordar con Torre y Wallet (2016), que la escala de medida usada por el investigador influye de manera significativa en la lectura de los fenómenos analizados.
Teniendo en cuenta lo anterior, Colombia, según la división territorial oficial del Departamento Nacional de Estadística (dane) (Ramírez & de Aguas, 2016), cuenta con 141 provincias en la mayoría de sus departamentos.
Sin embargo, en el departamento del Tolima, este tipo de división provincial no se ha desarrollado formalmente y es resultado de acuerdos informales institucionales para juntar a municipios con características similares. Así, se plantea la conformación de seis Provincias: Norte, Oriente, Sur, Ibagué o Centro, Suroriente y Nevados. Es importante aclarar que, en la actual Cons-titución Política del país se menciona a las provincias como categorías que pueden adquirir el carácter de entidades territoriales (art. 286) (Uribe, 2011); sin embargo, ha sido responsabilidad del legislativo reglamentar dicha orien-tación constitucional, cuestión que no ha sido posible aún.
La Provincia Ibagué cuenta con la particularidad de ser la provincia del Departamento que más población urbana tiene, debido a la presencia de la capital del Tolima dentro de esta y a los niveles de urbanización de los mu-nicipios y cabeceras que lo componen, que son circundantes o cercanos a la ciudad de Ibagué. Lo anterior puede dar luces sobre un conflicto armado in-terno que no solamente se desarrollaría en la zona rural de la Provincia, sino que también tendría gran injerencia e importancia estratégica en el adelanto de operaciones armadas —legales e ilegales— dentro de los cascos urbanos, en parte, por su papel dentro de la economía departamental y por las múlti-ples conexiones viales entre regiones estratégicas del país.
Conflicto armado interno
Se entiende que el conflicto armado interno se ha caracterizado por diná-micas de índole política, económica y social con un antecedente de más de setenta años, y que ha operado en diferentes zonas de la geografía colombia-na, afectando especialmente aquellas regiones donde el abandono estatal y la precariedad de este es una constante. Esto conlleva consecuencias como un significativo número de víctimas que muy probablemente son marginadas de procesos de acción política, redistribución de los recursos económicos y el aislamiento de los procesos de elaboración y ejecución de las políticas sociales que se gestan al interior del Estado.
Y es precisamente en estas zonas o territorios del país en el que se ha desarrollado el conflicto armado interno, donde el abandono del Estado es más evidente, debido a las negativas condiciones económicas, a la falta de in-fraestructura, a los bajos niveles de atención social expresados en deserción escolar y a la baja cobertura en servicios de salud, además, de fenómenos como la corrupción, el clientelismo, la no garantía de dd. hh., que podrían ser típicos de una sociedad en condiciones de pobreza. Sin embargo, es posi-ble argumentar que estas zonas, más que abandonadas, han sido activamente
marginadas por los centros políticos, sociales y económicos del país. En otras
palabras, han sido consideradas tierras baldías, no pobladas, con una riqueza disponible, es decir, aptas para la extracción de recursos mineros, madere-ros, etc. Así que su exclusión opera en función de intereses de distintas élites nacionales (en Bogotá) o regionales (en Medellín o Cali, por ejemplo). El trabajo de Fernán González (2016) apunta en esta dirección al comentar que la expulsión de campesinos hacia las llamadas zonas de colonización, per-mitieron la consolidación de diversos regímenes de propiedad y explotación de la tierra en las zonas integradas, al tiempo que se recreaba el imaginario de dichas zonas como lugares despoblados y salvajes, que requerían del desarro-llo de un proceso civilizador.
Otra concepción acerca del conflicto armado interno colombiano, la brinda Torrijos (2014; citado en Chará & Hernández, 2016) al indicar que el caso colombiano es de un conflicto irregular, debido a la presencia de actores ilegales y el papel que toma el Estado en su confrontación armada. El sentido de tales confrontaciones se ve inmerso dentro de la dinámica de interaccio-nes entre combatientes y una escalada de enfrentamientos, con el propósito de reducir o paralizar la voluntad de lucha del que es considerado como ene-migo.
Es imperante mencionar que el conflicto colombiano ha tenido muchas aristas debido a su evolución, que ha llevado a diferentes estrategias de gue-rra en búsqueda de los objetivos militares y políticos que cada actor armado legal o ilegal se ha propuesto y que, de manera directa o indirecta, han in-volucrado a la población civil como medio u objetivo, utilizándola incluso como escudo humano durante combates (Echandía & Bechara, 2006).
Sin embargo, para hacer referencia precisamente a nuestro territorio, el Tolima no ha sido ajeno a las manifestaciones dolorosas de la guerra, sino que ha tenido una gran importancia histórica dentro del conflicto armado interno, convirtiéndose en un departamento protagonista desde el inicio y conformación de grupos guerrilleros hacia la década de los sesenta del siglo xx, especialmente en las zonas rurales del sur y suroriente del departamento. Pero, a pesar de que la Provincia Ibagué es categorizada por la Cepal como urbana (Ramírez & de Aguas, 2016), esto no ha impedido que las dinámicas de guerra del conflicto armado la penetren.
Para comprender de mejor manera la anterior afirmación, es pertinente realizar un breve recuento del papel de la Provincia Ibagué, más precisamen-te a partir de la violencia bipartidista que se presentó en el país en su punto máximo desde finales de la década de los cuarenta del siglo xx. Según un
informe de la Secretaría de Agricultura del Tolima en 1959 (Dueñas, 2016), se pueden estimar las dimensiones y los métodos de violencia implementa-dos entre los perioimplementa-dos de 1949 y 1957.
En dicho informe se estima que hubo más de 16 219 víctimas mortales de la violencia, sin cuantificar las víctimas de las fuerzas estatales ni de las masacres colectivas. Además de eso, el informe afirma que más del 46% de la población entre 1949 y 1957 sufrió el exilio permanente o transitorio. A nivel nacional, según el informe de Paul Oquist (1978), el Tolima aportó el 17,2% de las víctimas mortales de la violencia bipartidista, superada solamente por el Antiguo Caldas que aportó el 24,6%.
Adicional, la importancia de la Provincia o más precisamente de la ciu-dad de Ibagué, es que esta como capital del Departamento ha acogido a per-sonas expulsadas a causa de factores de la violencia o del conflicto armado en otros municipios del departamento y recibe de la misma forma a personas de otros departamentos (moe, 2008).
La presencia histórica de conflictos que se yuxtaponen (entre la violen-cia liberal-conservadora, que se remonta a los años 1930, la del surgimiento de las farc en el sur del Tolima, la del ingreso de los grupos paramilitares y la presencia de las fuerzas armadas ilegales), así como los diferentes orígenes de conflictividad, la variedad de actores armados y las distintas dinámicas que estos manejaron, podrían exponer al territorio tolimense como espacio protagonista de guerras internas que dejan importantes estimaciones sobre la cantidad de víctimas que generan tales confrontaciones violentas.
En rasgos generales, se podría caracterizar el conflicto armado desde la lógica estratégica en la Provincia por las múltiples conexiones viales y, parti-cularmente, por la importancia que toma un principal corredor llamado La Línea, con el megaproyecto del Túnel de la Línea, que acortaría significati-vamente el tiempo de movilidad entre el departamento del Tolima y el Eje Cafetero. Debido a este gran proyecto y a la conexión vial que este implica, el municipio de Cajamarca pasa a ser un territorio en disputa a partir del inicio del siglo xxi, distinto a la ciudad de Ibagué, que, más que tener episodios de violencia armada y de enfrentamientos directos dentro del territorio, sirve como centro de acopio y paso casi que obligado para el centro y occidente del país.
El territorio y su importancia
Luciano Martínez (2012) plantea que el territorio, más que un referen-te geográfico y productivo, se convierreferen-te en una construcción social y debe
entenderse desde la convergencia de diferentes dimensiones como lo políti-co, económipolíti-co, social, cultural, ambiental, etc. De forma paralela, el territorio también se entiende como una red de relaciones sociales, de tensiones, de conflictos, de voluntades y de significados sobre el espacio de acuerdo con su contexto histórico.
De esta manera, el territorio no se limita solo a una dimensión geográfi-ca o a un componente espacial, sino que incluye otras dimensiones como la económica, social, ambiental y organizativa. Por mucho tiempo, el concepto de territorio consideró únicamente los recursos naturales por tener un papel central en la economía. Por el contrario, al hablar del territorio como un espacio socialmente construido, se hace alusión a la existencia de actores so-ciales que se relacionan en este espacio y que construyen significados sobre este a partir de su historia y trayectorias (Martínez, 2012).
Por ende, en esta investigación el papel de territorio se aleja de su con-cepto legalista —sin rechazarla en ningún sentido— de control estatal, mo-nopolizado militar y administrativamente, para dar luces a una lógica más social que responderá a paradigmas culturales, de nuevas dinámicas y com-portamiento relacionado con la incursión del conflicto armado. Por ejem-plo, casos de suplantación del Estado y del reemplazo del papel de este en la reducción de los delitos no asociados a la guerra, abordándose desde una perspectiva cultural que romperá con las teorías tradicionales de estatalidad y democratización para dar paso a una lógica de arraigo y de identidades en conflicto.
Esta idea moderna de Estados nación promueve a las élites que lo controlan, a construir una idea hegemónica de territorio, centralizado, con identidades y valores compartidos (pero construidos desde arriba), que his-tóricamente han justificado el uso de la violencia para desconocer, invisibi-lizar y arrasar con las formas alternas de territorialidad que coexisten en las regiones.
En este contexto, es importante resaltar la participación de los actores locales en las dinámicas del conflicto como en las de construcción de paz. Como se anotó, la población puede convertirse en objetivo militar, o incluso en un medio empleado por los actores armados para debilitar a su enemigo. Es posible que estas estructuras de poder se mantengan una vez cesen las hostilidades, tal y como lo observa Mac Ginty (2008) en varios casos. Puede ocurrir que las estructuras nacionales e internacionales involucradas en la construcción de paz terminen cooptando las estructuras de liderazgo local, de modo que se perpetúen las dinámicas de exclusión y los poderes locales,
regionales y nacionales, lo que debilitaría el desarrollo de paz alternativa en las comunidades, de un apaciguamiento que transforme los poderes que per-manecen en tiempos de pacificación. Procesos como los que Mac Ginty des-cribe, terminan promoviendo la perspectiva occidental dominante, lo que se conoce como paz liberal (Mac Ginty, 2008), que insiste en el desarrollo de di-námicas de mercado y de democracia representativa. Así que la construcción de la paz puede convertirse en un mecanismo de transmisión de ideas sobre cómo debe operar la sociedad, de modo que los agentes y las estructuras tan-to locales como transnacionales, terminan convertidos en agentes receptan-tores y transmisores de dichas ideas occidentalizadas y liberalizadas de la paz.
Paz y territorio
Savater (2009) dilucida los aspectos más importantes de la llamada paz libe-ral:
En un Estado democrático, la paz equivale a la vida en libertad y sin temor de sufrir persecución o violencia por las propias ideas o forma de vida, siempre que se atengan a la legalidad. La paz no es estática, no equivale a una conge-lación beatífica de la vida, sino al ejercicio pleno y sin coacciones de los dere-chos de ciudadanía. Esto, como digo, dentro de los estados democráticos; y lo deseable será alcanzar un orden internacional en que sea también posible algo semejante entre los diversos estados, los cuales hoy están todavía unos respecto a otros en situación... asilvestrada. (Savater, 2009. P. 18).
Esta paz centralizada, estandarizada y uniformizada se entiende como paz liberal, que se basa en la recuperación de la soberanía, el énfasis en los derechos individuales, instituciones democráticas liberales, libre mercado, énfasis en la seguridad y la protección de la propiedad privada y, reciente-mente, en la protección de los derechos humanos.
La denominada paz liberal implica una idea de superioridad frente a otras concepciones y formas de organización de paz. Ignatieff (citado en Mac Ginty, 2008) denomina esta perspectiva como “ideología imperial”, la cual busca transformar a las sociedades en oasis liberales de derechos individua-les, olvidando por completo las manifestaciones territoriales de paz, así como las asimetrías de poder que limitan el acceso al mercado o que restringen el ejercicio de esos derechos.
De acuerdo con Roberts (2011), la paz liberal pretende la centraliza-ción política, la recuperacentraliza-ción de la soberanía, el desarrollo de instituciones democráticas liberales, enfatizando en la seguridad. Las propuestas de la denominada cuarta generación de teorías de la paz buscan superar esta
perspectiva, colocando el acento en el empoderamiento, la emancipación y la vida cotidiana, lo que constituye la paz popular.
La paz popular enfatiza el reconocimiento de los actores y discursos marginalizados, así como la remoción de prácticas de dominación tanto en la narrativa como en la práctica. En este sentido, la paz se encuentra articulada a las dinámicas territoriales.
Ahora bien, se puede decir, en forma esquemática, que la construcción de paz puede ser abordada desde dos entradas: 1) la que se centra en el fin del conflicto, la cual enfatiza en la seguridad y en la construcción del Esta-do y 2) la que se centra en la paz misma y replantea la cuestión del EstaEsta-do como un fenómeno social. La primera, apunta hacia las tareas de desarme, desmovilización, reintegración, así como a la reparación de las víctimas, al desarrollo de mecanismos de justicia transicional y de democracia represen-tativa. La segunda, coloca en el centro de la cuestión la transformación de las dinámicas de poder implicadas en la construcción de la paz. En otras pala-bras, la cuestión es si dicha construcción contribuye a una mayor equidad, a una mayor participación (también más cualificada) de todos los actores y si facilita el desarrollo de las diferentes identidades implicadas (indígenas, campesinas, negras).
Cabe destacar que no se trata solo de la discusión entre la paz “estado-centrada” o la paz “socio-“estado-centrada”. Se trata de abordar dos procesos interre-lacionados: 1) los diversos modos como socialmente se construye el Estado (sin desconocer su relativa autonomía) y 2) las múltiples dinámicas de cons-trucción de lo social que operan desde las esferas políticas y estatales.
Aquí es importante detenerse en los modelos de paz que Sanz (2010) analiza, de modo que pueda ampliarse la discusión propuesta. Según él, des-de la década des-de los noventa hasta los años dos mil, se han des-desarrollado varios modelos que pueden clasificarse según la visión que asumen con respecto al papel del Estado y de la sociedad civil en la construcción de paz. En general, aquellas propuestas que asumen la segunda visión plantean una crítica a lo que se podría llamar el consenso liberal, es decir, al acuerdo sobre la necesi-dad de generar una democracia de mercado (democracia liberal, economía de mercado y pluralismo étnico-cultural) en sociedades afectadas por la gue-rra. Una segunda crítica se dirige a la visión estatista de la realidad social, es decir, una visión que no es capaz de concebir una sociedad por fuera de las lógicas estatales.
Ahora bien, la llamada paz liberal, incluye varios subtipos: el con-servador, el ortodoxo y el transformador. Entre ellos existen diferencias y continuidades que se articulan de acuerdo con tres ejes: 1) el de los conceptos
sociocentrismo y estadocentrismo; 2) las visiones bottom-up (de abajo hacia arriba) y top-down (de arriba hacia abajo) y 3) la tensión entre el fortaleci-miento de la institucionalidad estatal o, por el contrario, su reducción. Es im-portante mencionar que las perspectivas sociocéntricas remiten al hecho de que el Estado se construye a partir de las visiones de clases, de las dinámicas de los grupos de presión, de las masas y de la sociedad civil. Las perspectivas estadocéntricas privilegian las acciones estatales (las élites, las instituciones, las leyes, los ejércitos) como constituyentes de la realidad social.
La paz transformadora corresponde a la perspectiva sociocéntrica, que se inclina por la construcción de abajo hacia arriba, propendiendo por el fortalecimiento de la sociedad civil. La paz conservadora, por el contrario, privilegia a los procesos orientados desde las instituciones estatales y se en-camina a la construcción de un Estado fuerte que sea capaz de garantizar una democracia mercado. Esta forma tiene su principal impulso durante la primera década del siglo xxi, posterior a los eventos del 11 de septiembre durante el gobierno de George W. Bush. La paz ortodoxa comparte la des-confianza frente al Estado que presenta la paz transformadora, privilegiando, no obstante, los mecanismos de mercado.
Frente a estas formas de paz liberal, Sanz (2010) menciona dos perspec-tivas críticas que pretenden repolitizar e historizar los procesos de construc-ción de paz y los conceptos ligados a estos. Desde allí se cuestiona tanto la visión del Estado como institución natural y legítima per se, como la despo-litización de los procesos de construcción de paz en los que muchos modelos suelen incurrir.
Una de estas críticas proviene del llamado sociocentrismo post-liberal, que se nutre de las ideas post-estructuralistas y hace énfasis en la historici-dad de conceptos como Estado, sociehistorici-dad civil, gobernanza, etc., criticando a partir de allí los discursos liberales-conservadores que pretenden la existen-cia de un solo modelo de Estado y de sociedad. Utiliza términos tales como gubernamentalidad, regímenes disciplinarios o resistencias y propone la su-peración de la paz liberal a través de conceptos como paz postliberal, órdenes híbridos y resistencias subalternas.
El estadocentrismo crítico hace énfasis en el papel central de los Estados fuertes en la construcción de sociedades liberales, pero critica el hecho de que estos Estados son el resultado de procesos inherentemente violentos. Al afirmar que el Estado es el principal campo de contestación y acción política, cuestiona la postura sociocentrista posliberal, pues una visión que se centre exclusivamente en la sociedad termina despolitizando el proceso. Para esta
perspectiva, el principal reto remite a temas como la soberanía territorial, las estructuras económicas globales o el desarrollo autónomo. Con todo, el estadocentrismo crítico es, a su vez, antiestatista.
Puede plantearse que la construcción de la paz requiere de acciones que permitan a un tiempo incidir en los procesos sociales, económicos, cultu-rales y políticos a partir del cual se estructuran los Estados, y fortalecer las estructuras y dinámicas estatales requeridas para que esta pueda ser estable.
En esta dirección, se puede retomar a Alina Rocha (2011) quien analiza la relación entre la construcción del Estado y la construcción de paz. Este análisis pasa por el abordaje de los denominados Estados fallidos, entendidos como aquellos que no ejercen su autoridad en todo el territorio, no cuentan con el monopolio sobre el uso de la fuerza y tienen instituciones débiles que no satisfacen las necesidades de su población y son, por tanto, ilegítimos. El asunto clave de este tipo de Estados se refiere a una cuestión política: el proceso político no es capaz de lograr un adecuado equilibrio entre las capacidades institucionales y las expectativas sociales. El conflicto exacerba esa fragilidad (aun cuando se puede vivir en Estados frágiles y no estar en violencia).
Naciones Unidas propuso la denominada peace building en 1990, como un esfuerzo por responder a los problemas de soberanía. En 1992 se creó la Agenda for Peace, centrada en el posconflicto, con el propósito de crear o fortalecer estructuras que solidifiquen la paz y eviten el retorno a la violencia. Se trata de una paz negativa de intervenciones de corto plazo, es decir, de la llamada paz liberal: elecciones rápidas y economía de mercado. La aplicación de esta agenda tuvo resultados positivos y negativos. Se obtuvo un relativo éxito en El Salvador, mientras que en Ruanda y Liberia la violencia retornó. Esto llevó al replanteamiento de sus fundamentos. Una de las principales lecciones de estas experiencias es que en esos contextos no existen estruc-turas institucionales encaminadas al respeto de los derechos humanos o a la atención de demandas sociales. Esto llevó a la necesidad de promover la construcción del Estado —por lo menos los mínimos necesarios—.
De esta forma, a finales de los noventa, el concepto de peace building se amplió reconociendo la importancia del Estado; sin embargo, los acto-res siguen siendo importantes. Esto llevó al surgimiento de una perspectiva maximalista de la paz que incluye democracia, equidad, desarrollo e institu-cionalidad capaz de responder a las demandas sociales. En últimas, impli-ca la transformación de la sociedad. En medio de estas perspectivas maxi-malistas de finales de los años 90 y de las minimaxi-malistas que las precedieron, han emergido posturas intermedias (middle ground) que proponen acciones
desarrolladas por actores nacionales o internacionales para detener el con-flicto armado (paz negativa) y proveen la continuidad mínima de participa-ción política que pueda sostener la paz en ausencia de la operaparticipa-ción interna-cional (paz positiva).
El redescubrimiento del Estado como clave del desarrollo en los círculos internacionales de política es relativamente reciente dado el antiestatismo del consenso de Washington. Vale la pena decir que la agenda del buen gobierno en los noventa retomó el asunto del Estado desde una perspectiva despoliti-zada y tecnocrática que era relativamente antiestatista. Con el nuevo milenio, la construcción del Estado se convirtió en prioridad. Este renovado interés va en dos vías: 1) la comprobación de la necesidad de Estado para sostener la paz (sin lo uno no hay lo otro) y 2) la preocupación por la articulación entre Estado débil y pobre desempeño para el desarrollo.
Desde el 9-11 emerge una preocupación por la relación entre bajo de-sarrollo e inseguridad, esto también anima la pregunta por el Estado. Así ha surgido un creciente interés por la relación Estado-sociedad, por el modo como se puede lograr que ambos se ajusten mutuamente en sus demandas, obligaciones y expectativas. Así, un Estado frágil es aquel que no opera efi-cientemente en este continuo proceso de ajuste, lo que hace que el concepto de legitimidad sea central. Esta perspectiva combina enfoques top-down y
bottom-up.
Puede agregarse que una sociedad débil tampoco puede crear y ajustar el funcionamiento de sus instituciones. Se trata de una sociedad que no ha logrado integrar a su población, que opera desde la exclusión y el autorita-rismo y que no distribuye equitativamente los beneficios ni los costos de la actividad social. Pero la relación entre Estado y sociedad no se remite solo a aspectos técnicos, sino que está en juego una intensa disputa por el tipo de sociedad que se desea construir.
De acuerdo con Courtheyn (2018), la paz estado-centrada (paz liberal) reproduce el racismo y el patriarcado, invisibilizando nociones de paz alter-nativas. El autor plantea que la paz no es una utopía, es un proceso espacial y político/discursivo plural. Para él, la paz liberal o moderna no siempre logra resultados positivos, esta paz puede ser la mera expresión de la victoria de un actor (y por supuesto, la destrucción de otros), o puede convertirse en represión para los disidentes que luchan por justicia, continuando con las jerarquías patriarcales, racistas o de otro tipo.
Courtheyn (2018) ofrece varias definiciones de paz que desde otras cul-turas contribuyen a problematizar el concepto y que van más allá del deba-te estadocentrismo-sociocentrismo señalado atrás: el término escandinavo
fridr se refiere a la paz como fertilidad tanto de la agricultura como desde los
humanos; thaq, en quechua, significa paz como armonía cosmo-ecológica. En esta dirección, Courtheyn menciona que Dietrich (2012) organiza las de-finiciones de paz en cuatro categorías: 1) paz energética (fertilidad, armonía con el cosmos); 2) paz moral (justicia social según los parámetros de una co-munidad, salvación); 3) paz moderna (seguridad garantizada por el Estado); 4) paz posmoderna (muchas paces). La paz articula entonces dimensiones espirituales, personales y socioculturales.
En efecto, Dietrich (2012) ha demostrado que la paz moderna es una “paz sin paz”, dadas dos condiciones: 1) la imposición de la seguridad estatal a los ciudadanos individuales, y 2) la promoción de una moral monoteísta que enfatiza en la paz en la otra vida, con un único dios y una vida de su-frimiento y salvación. Así, la paradoja de la paz romana se mantiene en la modernidad: la paz es el resultado de la derrota del enemigo.
Desde esta perspectiva, Courtheyn (2018) plantea la siguiente cuestión: ¿Es la interrupción del orden lo que constituye una acción violenta, o es el orden mismo (con los mecanismos de protección que emplea) el que funda a la violencia misma? Queda entonces la pregunta por quién ejerce la vio-lencia sobre quién: ¿el racismo es viovio-lencia o ejerce viovio-lencia quien lucha en su contra? Aquí el autor plantea que la paz ha sido un concepto imbuido de racismo, a partir del cual se mantienen los privilegios de los blancos contra negros e indígenas. La paz moderna perpetúa ciertas jerarquías. Así que la pregunta: ¿Cuál paz? Es también la pregunta: ¿La paz se construye a expensas de alguien?, ¿de quién? Se requiere analizar las relaciones de poder para dis-tinguir entre violencia legítima e ilegítima. En este punto, plantea que puede existir una violencia asociada a la emancipación. La paz puede significar una posición de privilegio para un grupo, e implicar una situación de desventaja para los demás. Entonces, ¿qué es la paz? Según este autor, la coexistencia de grupos en condiciones de dominación no debe entenderse como tal.
En una dirección similar, Moola (2006) considera necesario desarrollar un enfoque desde abajo (bottom-up) para dimensionar la participación de las mujeres en la construcción de la paz, enfoque que en su opinión no es reconocido por las agencias como la onu. Sin embargo, reconoce que este enfoque (bottom-up) puede ser complementario con acciones tradiciona-les (top-down). Para la autora, este último tipo de abordaje presenta una
narrativa que (siguiendo a Freire) denomina “de la enfermedad” (narration
sickness), es decir, los actores enfrentados y las víctimas son entendidos como
enfermos o equivocados que requieren de ayuda. Así, las ong y las agencias suelen imponer su visión y no se enfocan en transformar las mentalidades ni en generar escenarios de poder desde y para las mujeres.
En general, las agencias internacionales privilegian la constitución de mesas de negociación entre élites guerreras masculinas, bajo el supuesto que son los hombres de la guerra quienes pueden detenerla. Olvidan que las ne-gociaciones solo son un punto de partida y que se requiere de una mayor participación (especialmente de las mujeres) para construir la paz. La parti-cipación de las mujeres, tanto en las mesas de negociación como en procesos posteriores, es limitada o subordinada. Por ejemplo, en Macedonia, organi-zaciones de mujeres desarrollan importantes esfuerzos para la reconciliación y hacen gestiones con las ong y agencias internacionales, sin embargo, no acceden a los espacios de toma de decisiones.
De otro lado, las negociaciones entre élites terminan privilegiando al sistema global y poco impactan los factores generadores de pobreza y exclu-sión. Con todo, la retórica de la participación de las mujeres que despliegan las agencias y muchas ong suele convertirse en una fachada que reduce a las mujeres al papel de víctimas y no reconoce su importante rol en la agencia de las transformaciones sociales requeridas. Vale la pena subrayar este punto: las mujeres son agentes de cambio, no solo víctimas.
Por otro lado, la participación de algunas mujeres en escenarios polí-ticos y de negociación y toma de decisiones, no traslada automáticamente recursos ni poder a las demás mujeres, quienes pueden continuar sufriendo la exclusión política, económica y social. De hecho, los comités de seguridad que acompañan la construcción de paz terminan privilegiando la asociación entre la esfera pública y el papel de los hombres, dejando de lado las tensio-nes comunitarias y domésticas que también requieren de atención.
Courtheyn (2018) plantea la “paz radical transrelacional”. Esta conjuga dos elementos: 1) dignidad ecológica y 2) movimientos sociales de solidari-dad. Dado que la paz liberal se centra en la seguridad personal y nacional, no tiene nada que decir frente a la ecología. La paz transrelacional se opone al antropocentrismo. La noción de paz en Burkina Faso como aire fresco (la res-piración de cada quien en armonía con la resres-piración divina) es un ejemplo. El autor destaca otras concepciones de paz en esta misma dirección: como fertilidad, como interconexión con todos los seres. La paz como Ubuntu re-mite a la idea yo soy porque nosotros somos. Estas definiciones rompen la
defensa del sujeto liberal marcado por el miedo y la violencia. Courtheyn ha-bla de paz transrelacional para destacar la solidaridad geográfica y el carácter relacional de la ecología a la que le atribuye una cierta autonomía en el marco de los movimientos por la paz. En este sentido, aclara que el prefijo trans no significa más allá, es a través de, lo que remite a las resistencias comunitarias. De este modo, pretende recoger aportes del feminismo que se enfocan en los movimientos sociales e insisten en analizar la paz desde diferentes escalas, interrogando las dimensiones raciales y de género.
Para Moola (2006), el llamado peace-building hunde sus raíces en la teo-ría de la modernización de los años 1950-1960, teoteo-ría que supone la existen-cia de una evolución natural que lleva a los pueblos haexisten-cia la democraexisten-cia y el mercado, hacia occidente. Pero, la imposición de la democracia electoral y del mercado puede exacerbar los conflictos, pues no contribuye a transfor-mar la pobreza o la inequidad. De otro lado, la división del trabajo que pro-duce la paz liberal no ha cambiado en favor de las mujeres y, por el contrario, ha agregado nuevas cargas sobre sus hombros.
Como puede leerse, lo que está en juego es el modelo de sociedad y, por ende, de los individuos que la componen. No se trata solo de la ausencia de la violencia o de más democracia y equidad; la paz remite a la relación que existe entre los seres humanos, y entre ellos y su entorno. La construcción del Estado y de la paz no solo son asuntos políticos por el hecho de que a través de esta entren en disputa diversos grupos sociales, sino porque debe subrayarse, de este modo se define cómo vivir. Por ejemplo, el mayor reto de las mujeres en la construcción de la paz es la prescripción universal, de democracia, derechos humanos, gobernanza y liberalización del mercado. En efecto, el modelo de vida occidentalizado solo se logra a costa de quienes cuentan con menos posibilidades económicas, culturales y políticas, general-mente mujeres (Moola, 2006).
Desde esta perspectiva, es necesario ampliar el análisis que propone Ali-na Rocha (2011). De acuerdo con ella las agendas de state-building y
peace-building se yuxtaponen desde hace años. La autora menciona que en una
investigación realizada indagaron acerca del papel que cumplió la sociedad civil, en trece diferentes conflictos, encontrando que los esfuerzos de dicha sociedad son valiosos en la construcción de paz, aunque su impacto no es tan fuerte en la búsqueda de la pacificación. Es necesario que el Estado y las élites contribuyan efectivamente a establecer una atmósfera que favorezca las actividades de la sociedad civil. Este tipo de posturas subestiman la ca-pacidad de las organizaciones locales para transformar dinámicas de poder
local, regional e incluso nacional. De hecho, como se ha planteado ya, la construcción de los Estados se desarrolla a partir de las relaciones de poder vigentes en cada zona, perpetuando la exclusión y la inequidad. En esta di-rección, Moola (2006) plantea que los programas desde arriba (top-down) de construcción de paz fracasan porque no son capaces de reconocer las relaciones de inequidad basadas en el género. La teoría liberal define la construcción de la paz como la participación en los procesos de libera-lización económica y política, de este modo, tanto la democracia como la ampliación del libre mercado, se prescriben como los remedios a los conflictos civiles.
Sin embargo, vale la pena mencionar algunos aspectos valiosos del tra-bajo de Alina Rocha (2011). De acuerdo con la autora, la construcción del Estado es una tarea de largo plazo. Los esfuerzos internacionales para pro-mover dicha construcción y de la paz se preocupan por trabajar con actores locales en la construcción de instituciones más incluyentes, representativas y capaces de dar respuesta a las demandas sociales. La inclusión se relaciona aquí con la legitimidad. Tanto la construcción del Estado como de la paz son procesos que deben ser gobernados desde dentro, pero ellos no se desarrollan en el vacío, se encuentran atravesados por poderes y tensiones complejas.
El impacto del entorno nacional e internacional puede ser positivo o negativo en la construcción del Estado y en las relaciones entre este y la so-ciedad. La construcción de instituciones no se remite solo a la creación y administración de políticas formales, sino a arreglos políticos informales, así como desarticulaciones entre élites y entre estas u otros grupos sociales. El
political settlement también se refiere al modo como lo social y lo estatal se
relacionan y se reajustan mutuamente.
La construcción de legitimidad es el corazón del Estado y, a su vez, es el elemento primario para la paz, la estabilidad y la resiliencia a largo plazo. Se requiere de instituciones que velen por el bienestar público y no por los intereses de los grupos políticos-gamonales, patronazgo y clientelismo (Ro-cha, 2011).
Los acuerdos de paz se constituyen como una oportunidad para crear un nuevo contrato social basado en obligaciones y derechos mutuos, para promover una nueva relación Estado-sociedad. Sin embargo, no siempre se aprovecha esta oportunidad, como ha ocurrido en el caso de Guatemala. Este país es ejemplo de un acuerdo de paz muy interesante y ambicioso que no logró tocar las relaciones de poder claves —no modificó los privilegios de las élites ni las estructuras que las sostienen—. Todo esto es visible en la forma
como el Estado actuó durante el posconflicto, manteniendo los privilegios en relación con la propiedad de la tierra (que está relacionada con la inequidad social) (Rocha, 2011).
De acuerdo con Rocha (2011), los Estados débiles cuentan con institu-ciones y prácticas excluyentes en las que se concentra el poder. De otro lado, los dirigentes globales también pueden generar incentivos perversos en las élites políticas nacionales, a través del acceso a la explotación de recursos naturales por los que no pagan regalías o el acceso a actividades criminales.
En el marco de todos estos problemas internos y externos (por ejemplo, de aquellos derivados de la división internacional del trabajo) la cuestión clave es la rearticulación de las instituciones formales e informales para, a partir de allí, crear instituciones incluyentes, sensibles y respetuosas de los derechos humanos. Esto supone llegar al corazón de las estructuras de poder para alterarlas. Este punto, conecta la construcción de la paz y del Estado.
Entonces, podemos decir que la construcción del Estado y de la paz no se remite tanto a las dinámicas de poder como a las lógicas formales e in-formales, a partir de las cuales funciona. Por lo tanto, es necesario superar tanto la dicotomía Estado-sociedad, como las perspectivas antropocéntricas propias de las perspectivas liberales.
Con todo, el presente trabajo no avanza en el análisis de las diferen-tes perspectivas de paz presendiferen-tes en la Provincia, sino que aborda las ló-gicas de violencia y de victimización que se desplegaron desde 1998. Se requiere de otros trabajos que permitan precisar estos procesos más comple-jos. Así que, aun cuando se hace énfasis en estos asuntos, es necesario expli-citar el hecho de que los pobladores no son meros actores pasivos (víctimas), ni que los actores armados son todopoderosos y que la relación entre unos y otros es fluida y compleja. A continuación, se presentan los alcances del trabajo.
II
Explorando el territorio, descubriendo
el rastro de la guerra en la Provincia Ibagué:
la estrategia metodológica
La indagación acerca del conflicto armado interno en el Departamento, es-pecialmente en el sur del Tolima, ha generado la movilización de diferentes sectores institucionales y de organizaciones de carácter público y privado, nacional e internacional, con el propósito principal de atender a las víctimas de este conflicto y también de comprender las modalidades de guerra allí utilizadas como un paso para la construcción de paz territorial. El presente trabajo busca analizar zonas poco abordadas en relación con el conflicto para avanzar en una comprensión más completa del entramado de violencias e iniciativas de paz en el país.
A continuación, se analizan variables socioeconómicas. Posteriormente, se abordan factores de violencia no asociados al conflicto, y luego los factores de violencia asociados al conflicto y el repertorio bélico por parte de los ac-tores armados legales e ilegales presentes en la Provincia.
Lo anterior suscita un desafío importante por tratar de integrar tal amal-gama de factores y variables de las unidades de análisis, y es por ello por lo que se ha establecido un marco metodológico que pueda ser funcional para lo propuesto en esta investigación.
Se articulan herramientas cualitativas y cuantitativas. Las primeras constituyen un modo particular de acercamiento a la indagación, es decir, una forma de ver y una manera de conceptualizar e interpretar la realidad en la que se destaca el punto de vista de los actores (Vasilachis, 2006). Las segundas permiten aproximarse a aspectos del fenómeno que no están al al-cance directo de dichos actores, y permiten buscar regularidades y relaciones causales entre las categorías de análisis (Hernández-Sampieri & Mendoza, 2018).
Se obtuvo información de diversas fuentes. Se destacan las bases de da-tos del Registro Único de Víctimas y la base de dada-tos de las acciones bélicas registradas por las fuerzas armadas estatales, así como las estadísticas so-cioeconómicas que aportan tanto la gobernación del Tolima como el Depar-tamento Nacional de Estadística (dane). Además, se revisó la base de datos Noche y Niebla, del Centro de Investigación y Educación Popular (cinep) así como periódicos regionales (El Nuevo Día) y nacionales (El Tiempo y El Espectador). Por último, se complementa con el desarrollo de entrevistas a profundidad realizadas a siete personas involucradas, ya sea con la academia, el Estado, la fuerza pública y militar, grupos armados ilegales y víctimas del conflicto armado.
Dichas entrevistas se realizaron por la necesidad de ampliar la visión analítica de la información que tales personajes lograran brindar desde su campo de acción o vivencias relacionadas con la violencia y el conflicto ar-mado en el Tolima y, especialmente, en la Provincia Ibagué. Por ende, se logró indagar sobre el tema del presente documento con un magistrado de la Jurisdicción Especial de Paz (jep), un miembro de alto rango de las Fuerzas Militares en el Tolima, un representante de las víctimas en el Tolima y un funcionario público.
Es importante aclarar que la información recolectada y analizada, para obtener los resultados y análisis de la presente obra, cuenta con diferencias particulares como las fechas de registro establecidas, lo que puede dificul-tar el análisis comparativo, pero sin afecdificul-tar notablemente una aproximación analítica del fenómeno que se quiere indagar y presentar.
Es con base en lo anterior que, en el presente trabajo, se utiliza el méto-do de investigación mixto que permite realizar unos procesos sistemáticos, empíricos y críticos de la investigación e implica la recolección y el análisis de datos de tipo cuantitativo y cualitativo (como se afirmó anteriormente), así como su combinación y discusión a la par, para realizar deducciones de toda la información recabada (meta inferencias) y lograr un mayor entendimiento del fenómeno bajo estudio. Además, de forma general, este tipo de método de investigación tiene las ventajas de permitirle a los investigadores una pers-pectiva más amplia y profunda del fenómeno, producir datos más ricos y va-riados mediante la multiplicidad de observaciones y mejorar la exploración, explotación y generalización de los datos recolectados (Hernández-Sampieri & Mendoza, 2018).
Con base en Hernández, Fernández y Baptista (2010), el método de investigación mixto involucra la multiplicidad de perspectivas, premisas
teóricas, tradiciones metodológicas, técnicas de recolección y análisis de datos, que permiten la construcción de “modelos mentales1”, que son
discu-tidos, reelaborados y validados a partir de los resultados.
En el marco metodológico mixto se propone la implementación del diseño anidado o incrustado concurrente de modelo dominante (Figura 1), el cual suele proporcionar una visión más amplia del objeto de estudio plan-teado en esta investigación, ya que vincula en lo posible, de manera simul-tánea, los datos de tipo cuantitativo y cualitativo, siendo uno de ellos más predominante que el otro, y estando este último anidado o insertado dentro del primero que se consideraría central en la investigación propuesta. Estos datos obtenidos desde ambos enfoques son comparados, mezclados o com-plementados en la fase de análisis, adquiriendo el investigador una visión más completa y holística del problema de estudio (Creswell, 2009; citado en Hernández, Fernández & Baptista, 2010).
Figura 1. Diseño de investigación anidado o incrustado concurrente
de modelo dominante
C u a n t i t a t i v o
Cualitativo
Análisis de resultados e interpretación
Fuente: Elaboración propia
1 Según Greene (2007, citado en Hernández, Fernández & Baptista, 2010), un modelo mental es el
universo particular de premisas, compromisos teóricos, experiencias y valores mediante los cuales un investigador conduce su trabajo.