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La calidad ambiental urbana: Construcción de un sueño ciudadano / The urban environment quality: Construction of a citizen dream

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La calidad ambiental urbana:

Construcción de un sueño ciudadano

The urban environment quality:

Construction of a citizen dream

R

OSA

M

ARÍA

C

HACÓN1 [email protected] Universidad Simón Bolívar

S

ANDRA

O

RNÉS

V.

2 [email protected] Universidad Simón Bolívar

Recibido: 28/03/2009 Aceptado: 07/09/2009

1 Arquitecto, Doctorado en Planificación Urbana y Territorial; profesora Titular del Departamento de Planificación Urbana; Coordinadora del Doctorado en Desarrollo Sostenible; Coordinadora del Grupo de Investigación Vida Urbana y Ambiente, Universidad Simón Bolívar, Caracas. 2 Urbanista, Maestría en Gerencia de Proyectos. Profesora Contratada del Departamento de

Planificación Urbana; estudiante del Doctorado en Desarrollo Sostenible, Universidad Simón Bolívar, Caracas.

Resumen

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de entender lo que la ciudad necesita y que los ciudadanos identifiquen el escenario de futuro que se desea.

Pero la tarea de hacer ciudad, de construir su forma física, requiere de una planificación urbana innovadora, capaz no tanto de descubrir el futuro sino de creer en él e inventarlo. No obstante, existe un objetivo común en todo proceso, y es la permanente búsqueda de mejoras en “la calidad de vida”. Este objetivo es el elemento central del desarrollo sostenible, que implica preocupación por la igualdad de oportunidades para las personas en el presente, por la desigualdad intergeneracional y por el aspecto social y ético del bienestar humano.

Así, este artículo pretende repasar el tema de la conformación física de la ciudad como determinante en la calidad ambiental urbana, para posteriormente plantear la necesidad de construir consensuadamente la imagen de la ciudad en la que se quiere vivir, como marco para conducir un proceso de marketing

en el que sus habitantes jueguen el rol determinante.

Palabras clave: Ciudades del futuro, calidad ambiental, sostenibilidad,

marketing.

Summary

Jaime Lerner, 2004, says that the cities of the future will not be very different from those cities that we have today, what will make the difference between “good” and “bad” cities is its ability to reconcile with their inhabitants and with the nature. So these are the elements that actually will determine the trans-formation of the life of a city, conditioned by the desire for a change, the strategic vision and the solidarity that have citizens of their city. The key is that the people will be able to understand what the city needs and they will identify the future scenario that is desired.

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build consensus image of the city in which to live, as a framework to promote a Marketing process in which its inhabitants have a decisive role.

Key words: Cities of the future, environmental quality, sustainability, marketing

Introducción

El ambiente y el desarrollo son dos conceptos indisolublemente ligados, estudiados de manera integral bajo el concepto de sostenibilidad, desde 1987, y cuyas definiciones se encuentran íntimamente relacionadas con la calidad de vida de la gente, incluyendo no sólo la cantidad de bienes de que se dispone sino también el respeto a los derechos humanos, a la sociedad, a la naturaleza y a sus procesos ecológicos.

En este contexto, el ambiente urbano específicamente ha ido transfor-mándose, evidenciando un proceso de deterioro acelerado expresado en el estado físico o de mantenimiento de las edificaciones donde se localizan las actividades urbanas, el incremento de los niveles de contaminación del aire y contaminación por ruido, el aumento de la inseguridad, el deterioro de las condiciones de salubridad por efecto de la disminución de la calidad del agua, y la acumulación de los desechos sólidos, entre otros. Y jus-tamente, estos problemas son causados principalmente por una inadecuada gestión de los recursos públicos, una creciente insensibilidad de la opinión pública, la ausencia de una planificación que incluya la variable físico-ambiental, los vagos esfuerzos por formas de gobierno consensuadas de gestión y administración de la ciudad y la falta de participación ciudadana en la gestión ambiental y urbana.

Cabe destacar que esta situación es una condición de larga data, respuesta de las relaciones entre la sociedad y el Estado, los cuales han actuado sin tomar en cuenta los efectos ambientales de sus acciones y decisiones en el ámbito de la ciudad, generando el deterioro de la calidad de vida urbana, y por consiguiente una clara insatisfacción por las condi-ciones de vida de los ciudadanos.

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urbana, la educación y capacitación tanto de los ciudadanos como de los técnicos y profesionales que actúan en los gobiernos locales; y la existencia de normativas locales que orienten la acción de las instituciones compro-metidas en el proceso de administración de la ciudad. De esta forma, una vez superadas las debilidades e inconsistencias que tenga la ciudad y se logre una efectiva gestión urbana y ambiental con mejoras evidentes en la imagen física, se alcanzará el fortalecimiento de las capacidades humanas e institucionales y, por ende la construcción de un modelo de desarrollo sostenible que se inserte dentro de las estrategias de la sana competitividad y marketing urbano del siglo XXI.

Dada la importancia de este tema, el presente artículo tiene como objetivo mostrar una visión integral de la ciudad, que requiere de procesos de gestión debidamente sistematizados para lograr una urbe ambiental-mente satisfactoria; y para su análisis se tratará en la primera parte la definición de calidad ambiental en la ciudad, determinada por factores físi-cos, sociales y estructurales; en la segunda parte se focalizará la reflexión en torno a algunas herramientas que han sido objeto de aplicación en diversas ciudades del mundo con resultados satisfactorios, y finalmente, se concluirá el texto con algunas particularidades del marketing urbano desde la perspectiva de la gestión de la ciudad.

La calidad ambiental urbana

Ambiente urbano

Toda reflexión acerca de la calidad ambiental urbana se encuentra íntimamente vinculada con el espacio o territorio donde se dan las relaciones entre individuos, actividades y el ambiente, y al cual denominamos ambiente urbano.

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las expresiones tanto individuales como grupales (familia, colectividad, ciudad); 3) el social, vinculado con las características de la población, su nivel cultural y su capacidad organizativa; 4) el económico, existente gracias a la base económica que sustenta las relaciones entre individuos y gene-ración de riqueza; y 5) el político, que se expresa en términos de la institu-cionalidad de las estructuras del Estado, los intereses del gobierno y su visión de desarrollo.

De esta forma, el ambiente urbano y el equilibrio entre cada uno de sus componentes es el reto del siglo XXI, es el centro de atención de po-bladores y decisores, sobre todo en términos de gestión y administración de los recursos a escala regional y local; donde el conocimiento, el análisis y la evaluación del ambiente se convierten en elementos indispensables para la planificación territorial y urbana, además de una demanda por políticas pública incluyentes, efectivas, oportunas y justas, desde lo local, pero con influencia global.

La ciudad ha sido un espacio constantemente presionado por la sociedad y los grupos de poder del momento, evolucionando desde: 1) la era agrícola, reflejo del proceso de modernización de agricultura, del aumento en la productividad agraria, y por consiguiente, del mayor acceso a los alimentos; 2) la era industrial y moderna, que significó un cambio de paradigma frente a la mecanización y el incremento de la producción de bienes, generando mejoras en los servicios e impulsando la conformación de las grandes ciudades; 3) la era del conocimiento se inicia en los últimos años del siglo XX, la cual considera fundamental la necesidad de facilitar el mayor y mejor acceso a la información, el conocimiento, el intercambio y la competitividad global

Sin embargo, a pesar de esta transformación en la orientación del crecimiento de nuestras ciudades, identificamos avances y fallas, los cuales parecen tener causas estructurales directamente relacionadas con el problema urbano ambiental:

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• El déficit creciente y el deterioro de las condiciones medias de vida, debido al rápido crecimiento poblacional que no es seguido por una ampliación en las modalidades de acceso a tierra apropiadamente urbanizada, para vivienda, servicios y equipamientos, actividades empleadoras y de recreación.

• Las estrategias adoptadas por la población para resolver sus pro-blemas inmediatos, sin articulación con una visión integrada de la ciudad, limita y condiciona la construcción de una visión de futuro que permita visualizar los problemas estructurales y definir acciones para su superación.

• Un mercado urbano que no ofrece igualdad de oportunidades a los distintos grupos sociales existentes en la ciudad.

• La transferencia a las ciudades de los costos ambientales generados por la actividad económica, expresados en altos niveles de contami-nación del aire, sonora, agua, manejo inadecuado de los desechos sólidos, entre otros.

Cabe destacar que estos problemas pueden agravarse en la medida en que: a) sea evidente la carencia en la población de una clara percepción de cuáles son los beneficios que obtendría al modificar los comportamientos que agravan o generan los problemas urbanos ambientales; b) no existan planes integrales y viables de desarrollo urbano, que incorporen la variable ambiental; y c) sea débil o esté ausente la autoridad política. Igualmente si no existen propuestas concretas, llevadas adelante por un liderazgo concertador y motivador que articule, coordine y promueva relaciones y reglas de juego claras para cada uno de los actores; unido a la escasez de recursos públicos y privados para mantener los servicios existentes y ampliar su cobertura.

El ciudadano y la calidad ambiental urbana

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y de cuya interrelación se deriva la excelente o débil calidad ambiental urbana y de vida. Una calidad definida en función de las políticas públicas asumidas e implantadas por las instituciones locales, como se observa en la Figura Nº 1, donde la calidad de la ciudad como espacio para el hombre depende de factores físicos y humanos.

FIGURA Nº 1

Fuente: Elaboración propia.

Con respecto al ciudadano y la calidad ambiental urbana, entendiendo que su origen se enmarca dentro del contexto de la ciudad y del Estado,

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En consecuencia, toda política urbana debe combinarse con la política ambiental, incorporando a la comunidad en todo el proceso de planificación de ciudades, con la intención de que la gestión del plan de la ciudad esté conducida por sus propios actores, garantizando así que las acciones diri-gidas a mejorar la calidad de vida en el sector respondan efectivamente a las necesidades y deseos de sus habitantes.

Para lograrlo y garantizar una participación ciudadana efectiva, en la toma de decisiones de gestión ambiental donde se desarrolle el sentido de pertenencia, se deben tomar en cuenta los siguientes aspectos:

• Desarrollar mecanismos y estrategias para abrir nuevos espacios de encuentro e intercambio entre las organizaciones y las comunida-des, que impliquen disponibilidad de recursos financieros y colabo-ración en tareas operativas.

• Fomentar la representación de los distintos actores en todos los niveles del desarrollo local, incluyendo la comunidad, agentes priva-dos y gobiernos locales, con legitimidad y poder local para decidir sobre las políticas públicas.

• Promover programas de capacitación que utilicen metodologías ágiles, efectivas y que respeten las necesidades, valores y aspira-ciones de la comunidad local.

• Fomentar la inclusión e incorporación de la comunidad en la formula-ción, elaboraformula-ción, monitoreo y evaluación de los proyectos comu-nitarios.

• Procurar la creación de mecanismos de articulación y coordinación entre la comunidad y los gobiernos locales (por ejemplo: sistemas de gestión y comités locales), fundamentada en una estrategia de capacitación ciudadana permanente.

Calidad y gestión ambiental urbana

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• Busca asimilar el estilo de la planificación estratégica, identificando fortalezas y debilidades en el ente gestor y oportunidades y amena-zas en el medio en que aquél deberá operar y modificar. Ello implica la necesaria búsqueda de colaboración y acción conjunta con los agentes privados y con las fuerzas externas al ente que esté llevando a cabo el proceso.

• Otorga un papel central a los proyectos de identificación de oportuni-dades para realizarlos, así como a su diseño y puesta en marcha, con los consecuentes impactos sobre el entorno.

• Es un proceso permanente de negociación abierta con los ciudada-nos y con los inversionistas, incluidos entre éstos los empresarios privados y las agencias públicas, con el objeto de implementar todas aquellas obras de infraestructura para el mejoramiento de la imagen y dinámica de la ciudad, donde los componentes sociales, ambien-tales, económicos e institucionales estén presentes.

• De esta forma, la formulación de objetivos de desarrollo urbano am-biental se constituye en una premisa estructurante para implementar estrategias de desarrollo de capacidades para la gestión urbana ambiental (CEPAL, 1998).

La ciudad del pasado y la ciudad actual

vs.

la ciudad

que queremos

Desde la época de la Revolución Industrial y el intercambio comercial mundial, se han hecho esfuerzos para controlar la expansión urbana y para ordenar los asentamientos humanos. Pero las ciudades han desafiado estos intentos de control de sus crecimientos, expandiéndose de forma incontrolada, hoy con grandes metrópolis o mega-ciudades que requieren de programas especiales para hacerlas sostenibles.

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términos cuantitativos, sino también por notables trasformaciones de índole cualitativa.

Ante la complejidad del problema urbano, las respuestas que se expresan en políticas urbanas han considerado básicamente criterios cuantitativos, preocupándose mayoritariamente por definir los espacios requeridos para el crecimiento de la ciudad, para ubicar la nueva población, los nuevos servicios, sin importar los efectos que los mismos tendrán sobre la estructura ya existente, ni el estado y adecuación con mejoras cualitativas (Chacón R., 2000).

De esta forma, según Chacón, (2002); el proyecto de ciudad que queremos debe estar definido en un marco realista, factible, basado en las posibilidades y capacidades efectivas que se dan, con la participación activa y efectiva de la gente que las habita; teniendo como referencia el cono-cimiento y la experiencia cotidiana individual; con el objetivo de construir un nuevo significado de la razón de ser de la ciudad, con especial atención en la convivencia humana, una definición adecuada de la relación del hombre con la naturaleza; con un adecuado conocimiento de la sociedad, que considere el conocimiento como el centro del desarrollo; todo esto con el objetivo de lograr una ciudad más vivible, donde sus habitantes disfruten de los más altos índices de calidad de vida y calidad ambiental que respondan adecuadamente a las características y necesidades sociales, económicas, culturales y espaciales del contexto estudiado, como es sugerido en un modelo de desarrollo sostenible.

Frente a estos retos, los líderes y autoridades del mundo han realizado importantes esfuerzos para definir una serie de documentos que generan herramientas para la construcción y gestión de las ciudades, bajo criterios de sostenibilidad, reconociendo las particularidades e idiosincrasia de cada localidad, pero en busca de un lenguaje común que permita garantizar esa calidad de vida que todos los grupos sociales desean. Entre ellos, y a los efectos del presente artículo, se mencionan:

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políticas municipales de sostenibilidad, que abarca las dimensiones social y económica del desarrollo.

• Carta de Aalborg: firmado el 27 de mayo del año 1994, acuerdo de las ciudades europeas para comprometerse a trabajar y luchar por la sostenibilidad de sus territorios desde la gestión gubernamental local. Plantea la necesidad de una revisión de las políticas y meca-nismos actuales, a los fines de construir nuevos principios respetuo-sos del ambiente, sobre los cuales fundamentar las actuaciones (Vergara y De las Rivas, 2004).

• Hábitat II: Segunda Conferencia Mundial sobre los asentamientos humanos, realizada en Estambul en el año 1996, la cual hizo un llamado frente a las graves evidencias de desigualdad social existente en el mundo. Se planteó como objetivo definir y diseñar un plan mundial de crecimiento y desarrollo a largo plazo en materia de asentamientos humanos, concentrándose en el tema de vivienda, la sostenibilidad de las comunidades, la igualdad y la capacitación y participación de los distintos actores públicos y privados en la toma de decisiones.

• Carta de la Tierra: Acuerdo del 20 de junio del año 2000, que busca lograr una sociedad mas justa, corresponsable de su destino, respetuosa de la protección ambiental, los derechos humanos, el desarrollo humano equitativo y la paz. Para ello se plantea como principios fundamentales: 1) el respeto y cuidado de la comunidad de la vida, 2) la búsqueda de la integridad ecológica, 3) la justicia social y económica; y 4) la democracia, no violencia y paz, principios sólo posibles a partir de un nuevo patrón educativo de las actuales y futuras generaciones (Secretaría Internacional de la Carta de la Tierra).

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Esta nueva Carta de Atenas también presta atención específica a los principios urbanísticos; y al respecto considera como líneas fundamentales el resurgimiento del diseño urbano, la rehabilitación de zonas degradadas del tejido urbano, la promoción de los contactos personales y las oportunidades para el ocio y el esparcimiento, la garantía de la seguridad individual y colectiva, la creación de entornos urbanos inspirados en la idiosincrasia del lugar, el logro de un alto nivel de excelencia estética en todas las partes de las redes urbanas, y la conservación del patrimonio natural y cultural (ECTP, 2003).

A partir de estos lineamientos y principios, existen algunas ciudades que ya han logrado importantes avances en la búsqueda de su propio modelo sostenible para mejorar la calidad ambiental y de vida urbana. A continuación se mencionan algunas, que entre otras han logrado cambios importantes.

Barcelona-España: apostó por la realización de un ejercicio estructu-rado de planificación estratégica en constante revisión y evolución, focalizándose en una mejor ocupación del territorio, la gestión de los re-cursos ambientales y humanos, así como la valoración del espacio público como lugar de encuentro e intercambio necesario, y que requieren ser más agradables y seguros, hacia la búsqueda de un nuevo modelo de ciudad. (Ayuntamiento de Barcelona, 2002).

Montpellier-Francia: ha promovido un crecimiento económico soste-nible, sobre la base de actividades no contaminantes tales como empresas en el turismo y las actividades científicas y de investigación, y trabaja por garantizar la calidad de vida de los habitantes, mediante una política de renovación urbana, de embellecimiento y de equipamientos públicos de calidad en todos los barrios.

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sustentable y en una mayor vinculación de los actores sociales con sus autoridades locales (Ardila G., 2003).

Bogotá-Colombia: fundamenta su transformación en el planeamiento urbano, que abarca no solamente el tema urbano, sino también propuestas para lograr el desarrollo económico y social deseado; y que a finales del siglo XX decidió autoevaluarse como ciudad. En este contexto se definieron dos ejes estratégicos: 1) la cultura ciudadana, que incluye las variables seguridad, respeto por las leyes y las autoridades, y el ejercicio de la ciudadanía (deberes y derechos); y 2) el espacio público y el sistema de transporte, como espacio democrático de intercambio, de inclusión y de igualdad social (Mockus A., 2007).

En consecuencia, el logro de cada uno de estos escenarios ideales de ciudad permitirá poder contar con ciudades integralmente desarrolladas, objeto de estrategias de marketing interno y externo, con un profundo respeto hacia sus ciudadanos y visitantes, y con un compromiso permanente de evolución y transformación en sintonía con el ambiente y sus recursos.

El

marketing

y la gestión urbana

Una de las grandes labores para el futuro es adecuar las ciudades al disfrute de la gente (Girardeth, 1992). Igualmente, Peter Hall (2001), comenta que tan sólo las ciudades que aprendan y que sean capaces de aprovechar las últimas tecnologías y desarrollar hasta el límite del progreso, serán competitivas y capaces de generar rentas públicas basadas en la participación y en el incremento de conocimientos.

En el siglo XXI la información es considerada como base de la era del conocimiento, lo cual le permite a la gente descubrir nuevos modos de vida y disfrute de un sentimiento de libertad. Por eso, las ciudades que quieren ser competitivas y humanas en el futuro deberán ser ciudades de aprendizaje y de un acceso igualitario a éste y con un orden compuesto por individuos que se toleren unos a otros.

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que permitiría a las ciudades afrontar los nuevos desafíos del siglo XXI y competir con otras ciudades a escala global, de manera de poder ofrecer a las ciudades un marco que les permita ubicarse atendiendo adecuadamente los siguientes procesos:

• La necesidad de definir identidad local.

• La inmersión en un sistema de ciudades más competitivo.

• La ciudad debe ser vista como un sistema de relaciones mundiales o regionales y no un ente independiente, aislado y autónomo. • El desarrollo local requiere de la inserción de la ciudad en el sistema

global.

• La necesidad de definir el futuro deseado desde la perspectiva de sus habitantes y gobernantes.

• Lograr compromiso político y ciudadano para llevar adelante el pro-yecto de ciudad que se quiere.

• Tomar en cuenta los diferentes tipos de ciudades definidas en la Nueva Carta de Atenas, que son susceptibles a la aplicación de una estrategia de marketing, considerando sus particularidades. Para que el marketing de ciudades funcione requiere de una serie de requisitos que están vinculados con aquellos aspectos que garantizan el logro de ciudades con altos valores ambientales, o ciudades sostenibles donde la interacción de sus componentes se haga de manera armónica y equilibrada; es así como se hace absolutamente necesario, según Seise-dos (2007):

• Conexión con las estrategias económicas de la ciudad.

• Voluntad y compromiso político suficientemente amplio para que se mantenga en el largo plazo.

• Participación comprometida de sus habitantes en los programas de gestión urbana.

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Según Hall (2001), se habla de marketing de ciudades como herra-mienta para atraer inversiones, ingreso de capital, por tanto su enfoque va siempre acompañado del desarrollo económico, que se caracteriza por:

• Una continua búsqueda de nuevos productos y de una producción más eficiente para mercados en constante crecimiento.

• Búsqueda de localización con menores costos productivos. • Búsqueda de nuevos mercados.

Si la gestión de la ciudad se enfoca únicamente desde la perspectiva económica del consumo, el proceso de marketing podría conducir a cometer errores que dificultarían la sostenibilidad del modelo de desarrollo, y el proceso de marketing podría convertirse en: un cosmético publicitario; en ser usado para ocultar los problemas o lo feo de la ciudad, o en considerar el marketing como mero ejercicio de materializar una imagen.

El marketing y la sostenibilidad urbana se deben basar en principios de calidad de vida, y los ciudadanos tienen que querer su ciudad, para ello deben conocer su historia, símbolos y valores, sus peculiaridades y su estilo de vida. Un proceso adecuado de marketing de ciudades debe permitir que progresivamente la ciudad vaya definiendo su capacidad competitiva a través de:

• Promover la vinculación con sus grupos objetivos (ciudadanos, visitantes, turistas y empresarios).

• Desarrollar programas de información que comuniquen las metas, los logros, las mejoras de la ciudad; además, sus problemas y difi-cultades y sus formas de atención.

• Usar el marketing como filosofía conductora que diseña estrategias para cada grupo de interés o segmentos del mercado.

Conclusiones

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la construcción de ciudades sostenibles es responsabilidad de cada uno de los actores que viven e intervienen en ella, y el logro del sueño de ciudad que todos queremos sólo es posible con la activación de cada uno de los poderes e intereses legítimos, de manera transparente, justa, equitativa y sostenible, basados en principios de planificación, diseño y gestión urbana que respondan a las verdaderas necesidades y potenciali-dades de la ciudad, donde:

• Las sociedades urbanas reconviertan sus actuales patrones de desarrollo hacia modelos más compatibles con sus condiciones locales.

• La finalidad de la gestión urbana ambiental sea construir ciudades sanas y sostenibles en donde todos, especialmente los más vulnerables, alcancen una adecuada calidad de vida.

• La planificación debe ocuparse de la definición de políticas y objetivos de corto, mediano y largo plazo, evitando improvisaciones y asu-miendo criterios de eficiencia en la ciudad.

• El gobierno responsable y la participación cívica necesitan del fortalecimiento de distintos mecanismos de participación, como el acceso a la justicia y la planificación comunitaria de las inter-venciones.

• Avanzar hacia la sostenibilidad local resulta ser una auténtica necesidad colectiva, a fin de evitar el deterioro del ambiente urbano y de la calidad de vida.

• Se necesitan cambios fundamentales en nuestros valores, institu-ciones y formas de vida, para darnos cuenta de que, una vez satis-fechas las necesidades básicas, el desarrollo humano se refiere primordialmente a ser más, no a tener más.

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Franco, doctorada en Geografía por la Universidad de Barcelona, la cual menciona que la administración debe asumir seriamente el tema de la participación en el planeamiento y gestión de la ciudad, no como una fórmula de conveniencia ni en el marco del discurso de lo políticamente correcto, sino desde el convencimiento de que la complejidad de la ciudad requiere de múltiples miradas, de que la noción del ciudadano experto es tan válida como la del técnico experto, en último término, de que el derecho a la ciudad no sólo tiene que ver con el derecho a vivir en ella, sino con el derecho a tomar decisiones sobre el presente y futuro de la ciudad como proyecto colectivo (Duque F.I., 2008).

Referencias

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ascenso a profesor Titular, Departamento de Planificación Urbana USB. CHACÓN, R. (2001). Qualità di vita urbana nei processi di pianificazione e gestione

territoriale: Due casi di studio. Tesis doctoral en Planificación Territorial y Urbana, Universidad La Sapienza.

CHACÓN, R. (2002). Habitat II. Caracas: Ponencia realizada para el Departamento de Planificación Urbana de la Universidad Simón Bolívar.

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