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Democracia y derechos ciudadanos Un balance de Novib y sus contrapartes en Chile

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Democracia y derechos ciudadanos

Un balance de Novib y sus contrapartes en Chile

Liesbeth van der Hoogte Ximena Valdés S.

Bernardita Calfuqueo Aucán Huilcamán

Jenia Jofré Jürgen Rottmann

ediciones sur

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© Ediciones SUR, octubre 2006

J. M. Infante 85, Providencia. Santiago de Chile

Inscripción RPI Nº 158.686 ISBN Nº 956-208-076-5

Edición de textos: Paulina Matta

Diseño portada: Allan Browne E., Manuel F. de la Maza G.

& Salvador Verdejo V.

Pocuro 2016, of. 31, Providencia, Santiago de Chile Fono (56-2) 269 8489 – Fax (56-2) 269 0798

[email protected]

Fotografías: Paula Rodríguez M. y Archivo Novib Composición y diagramación: Andoni Martija M.

Corrección de pruebas: Edison Pérez B.

Gestión editorial: Luis Solís D.

Impresión: LOM Ediciones

Concha y Toro 25, Santiago de Chile Fono (56–2) 672 2236 - Fax (56–2) 673 0915

[email protected]

IMPRESO EN CHILE / PRINTED IN CHILE

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CONTENIDO

Prefacio 07 Dirección y equipo América Latina de Oxfam Novib

Apertura 11

Angélica Willson

Panel 1: Democracia y ciudadanía: 30 años de Novib en Chile 13 Exposición: Liesbeth van der Hoogte, 13

Comentarios: Francisco Estévez, 25; Cecilia Millán, 29

Panel 2: Refl exiones en torno al género: entre la nostalgia y la conquista simbólica 43 Exposición: Ximena Valdés S., 43

Comentarios: Diana Veneros, 60; Nuria Núñez, 68

Panel 3: Avances y desafíos de los pueblos indígenas en el proceso

democrático en Chile 85 Documento: Bernardita Calfuqueo, 85

Exposición: Aucán Huilcamán Paillama, 99 Comentarios: Lautaro Loncón Antileo, 105;

Víctor Toledo Llancaqueo, 107

Panel 4: Sociedad, medio ambiente y desarrollo 121 Exposición: Jenia Jofré Canobra 122; y Jürgen Rottmann, 131

Comentario: Leopoldo Sánchez, 134

ARCHIVO FOTOGRÁFICO 143

Novib en Chile: 30 años de cooperación, Seminario Democracia y Derechos Ciudadanos,

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Prefacio

«Si bien es cierto que el pasado no termina hoy, si bien es cierto que el futuro empezó ayer, lo que corresponde en este momento es darles al- gunas palabras de agradecimiento. Sabemos que para muchos y muchas de ustedes, los últimos años no han sido los más fáciles, y sabemos tam- bién que la retirada casi colectiva de organizaciones de cooperación ha afectado vidas institucionales y personales. La otra cara de esa moneda es que, aun en circunstancias difíciles entre ustedes y Oxfam Novib, hemos logrado, desde nuestra perspectiva, mantener relaciones no ne- cesariamente vinculadas a fi nanciamientos, y abrir nuevos horizontes.

Les queremos agradecer, de todo corazón, toda la energía positiva que han puesto en el rediseño de la nueva relación entre nuestra organización y la sociedad civil chilena; también les agradecemos a todos y todas el trabajo profesionalmente solidario y solidariamente profesional durante los años oscuros de la aún reciente historia de este país. Ese agradeci- miento también se extiende a las muchas organizaciones que hoy no están con nosotros».

Estas palabras de despedida del director de Proyectos de Novib, Theo Bouma, durante el seminario DEMOCRACIAY DERECHOS CIUDADANOS, indican que se ha cerrado una etapa, pero que se ha abierto un nuevo camino de relaciones institucionales con Chile.

La historia de Oxfam Novib en Chile ha estado marcada por com- promisos políticos comunes, desde los primeros tiempos oscuros de la dictadura. A lo largo de los treinta años de permanencia en el país, el programa y la política de Oxfam Novib tomaron nuevos rumbos,

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8 Democracia y Derechos Ciudadanos

debido a cambios en el entorno de nuestros países y las exigencias a las agencias de cooperación. Sin embargo, Oxfam Novib sigue carac- terizado, en mayor o menor medida, por compromisos institucionales con las organizaciones e iniciativas de la sociedad civil. Nos sentimos orgullosos de haber aportado a los procesos y cambios presentados en este seminario.

Esos nuevos rumbos han traído nuevos desafíos, y por eso estamos convencidos de que en el enfoque regional con el cual Oxfam Novib aborda actualmente su trabajo en América Latina, Chile mantendrá un espacio. Vemos al respecto un conjunto de perspectivas posibles, que esperamos poder seguir nutriendo a partir de hoy. Entre ellas, una democracia realmente inclusiva, con un enfoque en la deliberación, par- ticipación, transparencia y legitimidad; un enfoque de derechos, lo que signifi ca el desafío de vencer las limitaciones apoyándose en un debate sobre valores; los derechos de las mujeres y pueblos indígenas, frente a la violencia y la exclusión social y económica. Nuevos desafíos son las campañas en torno a un comercio justo y acuerdos comerciales que respetan los derechos y actividades, dirigidas a lograr el compromiso del sector empresarial. Todos son ejemplos de temas que, estamos seguros, son de interés común y de relevancia también para Chile.

En un mundo que cambia, en un continente que cambia, en nuestros países que cambian, creemos que es de suma importancia que las estra- tegias y los contenidos que adoptamos en nuestros trabajos se adapten a esos cambios, de manera que sean a favor, o terminen siendo a favor, de todas las personas que se saben aún al margen de su sociedad.

* * *

En este libro se han recogido las ponencias y comentarios del mencionado seminario, DEMOCRACIAY DERECHOS CIUDADANOS: UNBALANCEDE NOVIBYSUS CONTRAPARTESEN CHILE, realizado en Santiago el día 12 de mayo de 2006.

Organizaron este encuentro el Centro de Estudios para el Desarrollo de la Mujer (Cedem), el Consejo de Todas las Tierras (Aukin Wallmapu Ngu- lam) y el Comité Nacional Pro Defensa de la Fauna y la Flora (Codeff), y lo coordinó SUR Corporación de Estudios Sociales y Educación.

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Prefacio

A través de este seminario nos propusimos abrir un espacio de diálogo, refl exión colectiva y convivencia entre diversos actores vincu- lados a algunos de los temas que hoy ocupan a una gran mayoría de las sociedades, y que han sido centrales en la vida democrática del país: los derechos integrales de los ciudadanos, en particular de las mujeres y de los pueblos indígenas, y la sustentabilidad del desarrollo.

Como en toda historia, son las personas las que han tenido en sus manos los hilos que la construyeron. Es por ello que en un apartado al fi nal del libro, hemos colocado las fotografías de todos quienes hemos sido parte de este fructífero y siempre vigente ‘partenariado’.

Dirección y equipo América Latina de Oxfam Novib La Haya, septiembre de 2006

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Apertura

Angélica Willson

Centro de Estudios para el Desarrollo de la Mujer (Cedem)

Damos la bienvenida y saludamos al Sr. de Boer, Primer Secretario de los Países Bajos en Chile; a los representantes de Novib: Robbert van der Berg, Coordinador de Novib para América Latina; Rosa Borges y Liesbeth van der Hoogte, responsables de programas de Novib. A Ce- cilia Millán, representante de Oxfam Gran Bretaña en Chile. Y también a otros amigos de la cooperación internacional que nos acompañan este día: Teo Pieterse, ex representante de Cebemo-Cordaid en Chile; Anna- Karin Gauding, ex representante de la Agencia de Cooperación Sueca en América Latina; y Soledad Suárez, Ofi cial de Proyectos de la Comisión Europea en Chile.

Junto con saludar a las contrapartes de Novib en Chile, agradecemos la presencia de invitados y representantes de diversas organizaciones y redes sociales que nos acompañan. Nuestro reconocimiento también a todas las personas que han aceptado analizar y comentar las ponencias que serán presentadas en este seminario.

Santiago, 12 de mayo de 2006

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Panel 1

Democracia y ciudadanía:

30 años de Novib en Chile

Daniel Rey, moderador

Corporación Agraria para el Desarrollo

Agradezco la posibilidad que me han dado de moderar esta Mesa. Y lo hago con sentimientos de alegría y de pena. De alegría, porque siempre es bueno ir cerrando etapas, y con este Seminario cerramos un ciclo de cooperación con una agencia tan importante como Novib, momento que también representa el término de un ciclo con muchas agencias de cooperación. Y de pena, porque la relación de más de veinte años como contraparte de Novib ha marcado mucho a nuestra institución, y queremos buscar maneras de seguir en esa relación de cooperación y construcción conjunta.

EXPOSICIÓN

Liesbeth van der Hoogte

Responsable del Programa Novib en Chile

Angélica ya ha agradecido a muchas personas que están aquí, y yo quiero extender los agradecimientos a Angélica Willson, del Centro de Estudios para el Desarrollo de la Mujer; a Manuel Santander, del Consejo de Todas las Tierras; a Jenia Jofré, del Comité Nacional Pro Defensa de la Fauna y la Flora, y a todos los del equipo de preparación de este evento: gracias por hacer posible este día.

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14 Democracia y Derechos Ciudadanos

Es muy bueno volver a encontrarnos con tantas personas —tantas contrapartes— a quienes no hemos visto por muchos años. Lo hacemos en este momento que no es de cierre, sino de transición, como también lo hemos llamado.

El propósito de esta intervención no es evaluar los treinta años de Novib en Chile. No tenemos sufi cientes insumos para realmente decir qué ha signifi cado su presencia aquí. Quiero, más bien, hacer un recorrido por la política de Novib en Chile, pero en el marco de la cooperación de las agencias europeas en América Latina: específi camente, las de Holanda;

específi camente, Novib, y ahora Oxfam Novib, aquí en Chile. La retros- pectiva será corta, porque veinte minutos no alcanzan para detenernos en todos los puntos muy precisos que sería necesario mencionar. Quizá, entonces, voy a apurarme demasiado en algún momento, pero espero que después, en el debate, podamos destacar algunas cosas en particular. Al fi nal, también sería bueno hablar de algunas perspectivas posibles.

Este momento, el fi n de la época de fi nanciamiento de Novib a ins- tituciones y organizaciones chilenas, marca el cierre de una etapa, lo que nos plantea la necesidad de examinar cuáles son nuestras perspectivas de seguir trabajando juntos, y de qué manera podemos hacerlo en una alianza que no necesariamente sea la relación fi nanciera tradicional.

En la preparación para este seminario y en la búsqueda de infor- mación sobre nuestra propia historia en Chile, me di cuenta de que nos solemos encerrar en el presente —con sus cambios acelerados tanto en el continente como en el mundo y, por ende, en nuestras organizaciones—, con una memoria breve y una limitada conciencia del desarrollo histórico.

Conmemorar treinta años de Novib en Chile es una muy buena opor- tunidad de ampliar nuestras perspectivas, para ver no sólo cuál ha sido nuestra relación en el pasado, sino qué puede haber hacia el futuro.

Desde que Novib tomó, en el año 2000, la decisión de cerrar su programa en Chile, mucho ha cambiado, tanto en Novib como en el continente. Cuando hoy refl exionamos sobre los treinta años de nuestra presencia en este país, lo hacemos desde una mirada diferente a la que tuvimos inicialmente, y visualizando nuevos desafíos. Esperamos que hoy no sólo miremos la historia, sino que evaluemos su signifi cado, compartamos perspectivas y examinemos las alianzas posibles.

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Democracia y ciudadanía: 30 años de Novib en Chile

Cooperación Internacional de agencias Europeas a América Latina En esta oportunidad quisiera aportar con un resumen —con las limita- ciones que impone el tiempo— del desarrollo de la política de Novib y su perspectiva hacia el futuro. El énfasis está obviamente en América Latina, y en Chile en particular. Como telón de fondo, quisiera empezar con las conclusiones de un estudio sobre tendencias de fi nanciamiento de ONG europeas hacia América Latina, cuyo autor es Kees Biekart, un consultor holandés.1 El estudio, realizado hace dos años y publicado hace uno, fue hecho a pedido de la Asociación Latinoamericana de Organizaciones de Promoción (ALOP) y de un grupo de agencias europeas —entre otras, Novib—, para responder a la pregunta sobre la política de las agencias europeas de cooperación hacia América Latina en ese momento. Cada una de las agencias estaba pasando por cambios, pero no sabíamos real- mente cuáles eran sus políticas, si se proponían disminuir los fondos o no. Hicimos este estudio, que incluyó los datos de dieciocho agencias en diez países en Europa y abarcó el período de 1995 a 2004.

Algunas breves conclusiones

En montos reales, la ayuda a América Latina no ha disminuido, o ape- nas lo ha hecho, a pesar de que muchas organizaciones, incluyendo las agencias, así lo pensaron. Sí hubo una reducción de la asignación relativa en el porcentaje del presupuesto institucional de las agencias. Quizá en Holanda hubo una mayor reducción: tres de las cuatro agencias cofi nan- cieras holandesas disminuyeron sus fondos a América Latina, debido a una focalización de la cooperación hacia África. Pero todas las agencias están en el afán de buscar nuevas fuentes de fi nanciamiento. En eso estamos todos en la misma situación: cómo seguir con nuestro trabajo, dónde buscar nuevas fuentes de ingresos, para complementar con ello

1 Kees Biekart, «Políticas de las ONG europeas para América Latina: tendencias y perspectivas recientes», en: Mito y realidad de la ayuda externa: América Latina al 2006, informe sobre cooperación internacional que edita por quinta vez la Asociación Lati- noamericana de Organizaciones de Promoción (ALOP) (2005). En: http://webserver.

rcp.net.pe/convenios/cti/data.htm . Capítulo de K. Biekart, en http://webserver.

rcp.net.pe/convenios/cti/documentos/roa_2006/pdf/04_%20parte_%2004.pdf (visitado 06/06/2006).

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16 Democracia y Derechos Ciudadanos

nuestras fuentes de recursos gubernamentales y privadas.

Otras tendencias en la política son:

• El apoyo a países en el sur está dirigido ahora a organizaciones más grandes, más estratégicas, y con aportes fi nancieros mayo- res; entre otros motivos, para bajar los gastos de overhead de las agencias.

• Es un apoyo a proyectos de más largo plazo: por lo menos tres años, y a veces a varios programas.

• Hay un cambio de énfasis de lo rural a lo urbano (más aún para América del Sur). No quiere decir que ya no haya apoyo al trabajo rural, pero en este momento la cooperación está más orientada a lo urbano.

• Hay también un cambio desde un trabajo de asistencia a proyectos locales, un trabajo de incidencia a través de campañas y cabildeo orientado a la construcción de alianzas a escala regional y global.

• También hay un enfoque en derechos, específi camente derechos económicos, sociales y culturales.

• Hay mucho énfasis en los procesos que tienen que ver con de- mocracia, participación, gobernabilidad, y todos los temas que incluyen esos procesos.

• La transversalidad del género y los derechos de las mujeres cons- tituyen una prioridad en casi 40 por ciento de las agencias, según el estudio de Biekart, y a Novib nos parece poco aún. Debería ser en 100 por ciento de las agencias. Oxfam Novib trabaja con indicadores en cuanto a un porcentaje mínimo de organizaciones de mujeres entre las contrapartes (15%) y en cuanto al porcentaje de fondos que debe llegar a las mujeres (70%).

• Hay una creciente focalización de la cooperación en ciertos temas y procesos.

Algunos países que mantienen el apoyo —por ejemplo, Perú, Bolivia, Brasil, Nicaragua, Colombia y Guatemala— estaban en las listas hace diez años, e incluso antes. Haití y México son países relativamente nuevos para muchas agencias. Y otros países salieron, por lo menos de las prioridades de las agencias; entre ellos, Chile, Argentina, Uruguay, Costa Rica, Venezuela y Panamá.

Éstas, en general, son algunas conclusiones muy rápidas de este

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Democracia y ciudadanía: 30 años de Novib en Chile

estudio.

Algunas lecciones o resultados

Preguntaron a las agencias qué ha sido lo más importante de la política del trabajo con América Latina en los últimos diez años.

Para las agencias, una de las lecciones principales es la importan- cia de realizar alianzas estratégicas, a partir de la existencia de redes y movimientos diversos y articulados. Las agencias consideran que la política de apoyo a largo plazo, más programática e institucional

—el apoyo programático, el apoyo a instituciones, el apoyo a proce- sos—, llevó a una mayor capacidad de hacer cabildeos y campañas en los países de la región, y a una relación más estrecha entre las organizaciones en América Latina y las organizaciones en Europa.

No es casual que justo en estos días haya una Cumbre para América Latina y Europa en Viena. Se ven muchos resultados en cuanto a desarrollo de organizaciones de la sociedad civil. Hay mucho por hacer todavía, pero se han visto cambios. Se ve mucho énfasis en derechos socioeconómicos, desarrollo local y campañas, como la campaña «No al ALCA» o las realizadas en torno a los diferentes Tratados de Libre Comercio subregionales o bilaterales. Todos estos aspectos son considerados importantes lecciones para llevar al trabajo con otros continentes.

Éstos son, en la mirada de las agencias de Europa, en general, lec- ciones y resultados de su trabajo en América Latina.

Oxfam Novib

¿Y qué en Oxfam Novib? Porque nosotros fuimos parte del estudio cita- do, y de gran parte de las conclusiones y lecciones enunciadas, podemos decir que están vigentes para Novib. Sin embargo, a diferencia de las tendencias generales relativas a los fondos de la cooperación europea para América Latina, que no bajaron o no bajaron tanto, los de Novib sí lo han hecho, y fuertemente. Entre 1996 y 2006, el porcentaje de apoyo a América Latina (del fondo de proyectos, no del presupuesto total de Novib) ha disminuido, en términos relativos, de más de 30 por ciento en 1996, a 21 por ciento en 2004, 19 por ciento en 2006, y con una proyección

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18 Democracia y Derechos Ciudadanos

de 15 por ciento en 2010.

Treinta por ciento del presupuesto dirigido a América Latina ha sido algo histórico. En los años sesenta, había mucho movimiento en la región, muchas organizaciones nuevas que tenían propuestas, y era la oportunidad de apoyar. En la misma época, África estaba en procesos de migración, y había quizá más inversión por parte de iglesias y misiones, y no tanto de ONG. En el transcurso del tiempo esto ha cambiado, y en el momento en que las agencias tuvimos que focalizar nuestros aportes y priorizar temas y procesos, nos dimos cuenta de que había que equi- librar esos fondos, que históricamente habían estado dirigidos en gran parte a América Latina, y dirigirlos a África, que muestra necesidades más apremiantes. Éstas han sido también las razones por las que Oxfam Novib ha disminuido sus aportes a América Latina.

¿A qué se debe en general esta reducción en los presupuestos?

Desde unos diez años, se desarrolla un debate en Holanda y en los países de Europa sobre la efectividad de la ayuda. ¿Qué resultados ha dado toda la ayuda de las agencias, la cooperación bilateral? Las perso- nas de las agencias sí vemos cambios. Sin embargo, cuando nos exigen hacerlos visibles, nos encontramos con que ello es más difícil, porque se trata de mejoramientos en términos de procesos, o quizá en términos de igualdad, pero que no necesariamente se refl ejan en los indicadores de pobreza que nos piden. Este debate nos plantea a las agencias mayo- res exigencias, nos obliga a aclarar las prioridades. Y esto también está relacionado con el marco de cofi nanciamiento existente en Holanda, un sistema muy específi co del país. Ya a partir de los años setenta, el go- bierno holandés destinaba un porcentaje de su presupuesto a agencias de cooperación internacional para canalizar ayuda a organizaciones no gubernamentales y movimientos en el sur, a manera de aporte adicional al apoyo bilateral, que es de gobierno a gobierno. Este marco de cofi - nanciamiento todavía existe, pero con muchos cambios. Ahora hay más exigencias, más organizaciones que pueden recurrir a estos fondos, y esto también se aplica a Novib. Este año veremos cuánto nos van a dar el próximo, cuando hayan evaluado nuestro programa.

El nuevo enfoque sobre resultados es importante, pero muy debatido todavía en cuanto a su implementación. ¿Qué es un buen resultado y quién lo decide? ¿Qué es un resultado concreto? ¿Quién está contento con qué? ¿Cómo hacer visibles resultados para un público en Holanda

—en nuestro caso—, que no conoce los procesos, los resultados en

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Democracia y ciudadanía: 30 años de Novib en Chile

América Latina? Nos preguntan porque la pobreza no baja cada año, por ejemplo.

Hace poco ha salido un documento de una comisión en Holanda en que se reconoce la importancia de mostrar resultados, porque es necesa- rio mostrar qué se está haciendo con fondos públicos. Lo que constatan sus autores es que es problemático evaluar la calidad de planes de las agencias sobre la base de los resultados esperados. Por un lado, por razones metodológicas y su costo relativamente alto; y por otro, por el riesgo de que se implementen actividades simplemente por cumplir, y no necesariamente las más estratégicas. Veremos si esto puede llevar a un debate, no para descartar trabajar sobre resultados, sino para pisar tierra y ver cómo hacerlo de manera realista.

Historia

Un poco de la historia de Novib, para que la conozcan.

En 1954, un cura, Simon Jelsma, empezó a hacer llamados a la solidari- dad con los pobres en el mundo, inspirado por la solidaridad con Holanda durante las inundaciones de 1953. Éstos, que en holandés se llamaron

«sermones de plaza», llevaron a varias iniciativas, que en 1956 fueron ins- titucionalizadas en Novib. La solidaridad y movilización de la población holandesa en torno a la situación en el

sur —no lo llamábamos «sur» en ese mo- mento; «países subdesarrollados» y todo eso... ¡totalmente otro lenguaje!— fue un trabajo de voluntarios, y de muchísimos grupos en toda Holanda.

Novib se fundó, así, como un grupo de voluntarios; había una o dos personas trabajando a tiempo completo.

Movilizar, educar fue lo más importan- te. En 1966 trabajaban once personas y teníamos algo más de dos millones de euros (he traducido todo a euros para poder compararlo). Diez años después, Novib se había multiplicado en cuanto a personas y a fondos. Y llegamos en 2006

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a un presupuesto de 150 millones, que no comprende solamente proyec- tos, sino todas las actividades de Novib, y una planilla de 350 personas que trabajan en la institución. Esto también ha tenido implicancias para la política de Novib: de ser un grupo de activistas, ha pasado a constituir una organización grande y con exigencias totalmente nuevas.

En la primera etapa, entonces, hubo mucha más movilización, educación a la población holandesa. Logramos, Novib y otras agencias en Holanda, el sistema de cofi nanciamiento, que realmente ha posibilitado un trabajo muy fuerte de las agencias cofi nancieras (Novib, Icco, Cordaid e Hivos). Esta etapa también se caracterizó por fi nanciamiento a movimientos, a nuevas iniciativas, porque no había instituciones muy establecidas. Todo era nuevo en esa época, y Novib se arriesgó a fi nanciar estas iniciativas. Creo que todavía estamos asumiendo riesgos, pero es otro tipo de riesgos.

Hasta la segunda mitad de los años ochenta, aproximadamente, no había políticas nacionales muy perfi ladas, sino más bien apoyos focali- zados en desafíos particulares, políticos, ideológicos y de movilización de pobres. Había apoyos a organizaciones recién formadas en torno a temas políticos o no tan convencionales, como derechos de las mujeres y organizaciones feministas; apoyos al movimiento homosexual, a or- ganizaciones de derechos humanos y al trabajo sindical.

Entre 1986 y 1987 se organizaron tres conferencias con contrapartes, una para cada continente. A partir de esos encuentros, se decidió elaborar en conjunto políticas por país. Las plataformas de contrapartes que se organizaron para este fi n han funcionado mejor, y también por más tiem- po, en América Latina que en otros continentes. Hasta hoy algunas están operando, aunque de manera distinta que en los comienzos; y a pesar de que ya no participan en la formulación de política, todavía son insumos para Novib y constituyen espacios de debate entre las contrapartes.

En esa época también comenzó a haber cambios vinculados al debate sobre la efectividad de la ayuda y la falta de focalización. El debate sobre efectividad nos exigió —a todas las agencias, no sólo a Novib— priorizar y visibilizar nuestras prioridades. Es decir, explicitar en qué países estábamos y por qué, con qué temas, explicándolo mu- cho más que antes. Es un debate que aún está vigente en cooperación internacional. Hubo también cambios vinculados a la disminución de fondos, a los temas puestos de relevancia en las cumbres mundiales (Copenhague, Viena, Beijing, Rio de Janeiro, etc.). En esos años hubo una fuerte inversión en cuanto a género y derechos de las mujeres.

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Democracia y ciudadanía: 30 años de Novib en Chile

Entre 1990 y 2000 Novib se retiró de varios países. En primera instancia, fue consecuencia de la política de optar por planes por país, para evitar una dispersión que podría afectar la calidad del trabajo y el impacto en los países priorizados, considerando la importancia que se dio a los procesos nacionales. En la segunda mitad de los noventa no sólo se centralizó nuevamente la formulación de políticas; también se dejó de hacer planes por país.

En esta misma década se formó Oxfam Internacional (en 1994, con once organizaciones; ahora son algunas más), principalmente con el fi n de aunar esfuerzos para campañas e incidencia política globales hacia las instituciones multilaterales. El año 2000 se hizo un primer plan estratégico. Cada Oxfam es una organización autónoma, pero trabajamos a partir de objetivos comunes, para lo cual se hizo un primer plan estratégico en 2000.

Cuando las exigencias, las condiciones y el debate cambian, cada agencia —lo mismo que para las ONG en el sur— requiere vender bien la razón de ser de su organización, por qué se debe fi nanciar su trabajo.

Esto signifi ca que existe también cierta competencia entre las distintas organizaciones, a pesar de que hay un afán y esfuerzo por coordinar. Es un dilema: se coordina, pero al mismo tiempo somos competidores por los mismos fondos. Todos ustedes deben conocer bien esta disyuntiva.

A fi nales de los noventa, Novib se retiró de algunos países más

—entre ellos, Uruguay y Chile—, con una justifi cación ligada a los hechos o tendencias mencionados; además, comenzó a aplicar indicadores de pobreza, usados por la cooperación bilateral y multilateral; por ejemplo, el ingreso per cápita.

En 2006, junto con su aniversario de cincuenta años, Novib cambió su nombre a Oxfam Novib.

Novib en Chile

La relación con Chile empezó en 1975, con la aprobación de un proyecto de apoyo a cooperativas. Después de su aprobación, un representante de Novib visitó Chile para recoger datos sobre esta iniciativa, pero le fue difícil lograr la información y decidió volver a Holanda con los fondos, por el «ambiente misterioso y no confi able, que no tenía que ver con la situación de después del 11 de septiembre». Dijo que el proyecto no era seguro, que nadie lo conocía, que había mucha confusión, y concluyó

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22 Democracia y Derechos Ciudadanos

que era mejor no apoyarlo.

Esta anécdota muestra, por un lado, la manera de trabajo muy informal en esa época; y por otro, el afán de querer apoyar pequeñas iniciativas de movimientos de base.

Ésa fue la primera experiencia en Chile. Pero desde ese momento sí se empezó a trabajar, más que nada con movimientos y grupos de opo- sición. Hubo un fuerte apoyo al trabajo sindical con la CUT, que tiene sus raíces en una Conferencia Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), en Caracas, en 1975. Eso marcó para Novib el momento de empezar un trabajo más fuerte y coherente con América Latina y así equilibrar su trabajo con el realizado en África y Asia. A partir del trabajo sindical, se estableció una relación con activistas y movilizaciones en Holanda, algo que ha marcado por muchos años el trabajo de Novib en la región.

Hasta más o menos 1988, el apoyo a Chile estuvo mayormente dirigido al trabajo sindical, cultural-educativo, de difusión (medios alternativos) y a proyectos de la Iglesia y canalizados a través de ella, además de proyectos específi cos de alimentos (cocina popular).

Los encargados de Novib de aquella época recuerdan la solidaridad, el trabajo común y altamente comprometido políticamente. Obviamente, no era bien visto por las autoridades, y había persecución a contrapartes y a las propias personas de Novib. Había una relación de confi anza, de solidaridad y de fl exibilidad, porque, más que nada, en esta época en la relación de cooperación se requería fl exibilidad. Seguimos con un apoyo programático; seguía habiendo un apoyo a muchas iniciativas pequeñas, pero con una creciente visión programática. En primera instancia más con la CUT, pero después también con otras organizaciones.

En los años ochenta se dio un mayor énfasis al acompañamiento de contrapartes para facilitar un desarrollo organizativo e institucional, a través de consultores externos.

A partir de 1988 se notó un cambio en la política hacia Chile, que se enfocó en la consolidación de la democracia y fortalecimiento de la sociedad civil; en los temas de mujer, desarrollo y género, medio ambiente y desarrollo; y en el trabajo con jóvenes y grupos étnicos, además de asuntos vinculados a trabajo e ingresos. La idea fue apoyar a organizaciones en esos sectores. Objetivo fi nal también fue fortalecer las organizaciones de la sociedad civil.

Debido a los cambios en Chile, a inicios de los noventa ya se estaba discutiendo en Novib: ¿seguimos o no en Chile? Ya durante esa década

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Democracia y ciudadanía: 30 años de Novib en Chile

empezó a disminuir los fondos. Lo de Novib fue un «retiro anunciado», por decirlo así. Se tomó la decisión de que Chile no iba a ser más un país prioritario, que íbamos a retirarnos como programa-país. Y, ¿por qué la decisión? Ya he mencionado algunas razones para ello: tienen que ver con mayores exigencias en términos de prioridades, menos fondos, la política de focalización de los recursos, de priorización de algunos paí- ses. Fue así que a partir de 1991 Novib redujo los fondos a Chile, pero siguió con un programa dirigido al fortalecimiento de la sociedad civil y cabildeo, en varios sectores.

Entonces, el año 2000 se tomó la decisión de retirarse de Chile, y tengo que ser honesta: ha sido un proceso muy lento y muy bueno. Des- pués de 2000 hemos tenido que tomar decisiones mucho más duras, en cuanto al retiro de otras partes de la región, que las que hemos tomado en Chile. Acá hemos tenido la oportunidad de llevar a cabo algunas iniciativas colectivas y se ha destinado un fondo a apoyar a contrapartes para proyectos de sostenibilidad. En este momento hay alianzas respecto a responsabilidad social empresarial (con Red Puentes) y derechos labo- rales, además de un apoyo a Genera, que marcan todavía una relación de Oxfam Novib con Chile, aunque una relación distinta.

Para concluir, en comparación con otros retiros, hemos tenido un buen tiempo de ‘transición’ hacia otras coordinaciones, de cinco años.

Por eso decimos: no, no nos hemos ido, aunque el carácter de la coordi- nación y de la colaboración ha cambiado.

Perspectivas

¿Dónde estamos en Oxfam Novib hoy? ¿Qué nos ha ocurrido en esos cinco años, entre 2000 y 2005? También hemos cambiado las políticas en Novib y Oxfam Novib. Después del año 2000, Novib decidió dejar el trabajo por país y comenzar a trabajar con temas regionales.2 Si bien esto no abre la puerta a apoyos considerables en todos los países de la región, porque seguimos con países prioritarios dentro de estos programas, es una buena oportunidad para nuevas alianzas entre Chile y la región. A

2 Oxfam Novib sigue trabajando con una doble modalidad en otras regiones, con programas de país y programas temáticos. Para Latinoamérica sólo hay un programa regional, con varios temas.

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24 Democracia y Derechos Ciudadanos

pesar de la reducción de los fondos, Oxfam Novib no se retira de la región.

Su política estará dirigida a buscar sinergia entre lo local, lo nacional y lo global. Estas iniciativas son reforzadas a través de programas y campañas en el seno de Oxfam International, que permiten alianzas globales con una fuerte participación y papel de las redes y organizaciones latinoa- mericanas. Esto nos permite trabajar en forma mucho más estratégica, y en desafíos comunes para muchos países de la región.

Los temas regionales de Oxfam Novib en el nuevo plan abarcan mercado y producción, vinculados tanto con proyectos de generación de ingresos y microcrédito, como con campañas sobre derechos laborales y acuerdos comerciales. También se trabaja en procesos de democratización y participación, donde se incluye iniciativas de desarrollo local y creación de opinión pública. Hay un tema específi co, que es la violencia contra las mujeres y los derechos reproductivos y sexuales, y un programa específi co de derechos indígenas.

El enfoque de derechos debe estar y está en todos estos temas, en todas las actividades, en todas las campañas y en todos los proyectos. Los temas mencionados son específi cos, pero los derechos son transversales a todos los programas.

Vemos que lo regional abre perspectivas para que sigamos traba- jando juntos. Entonces, este seminario, este momento, marca un cierre de una etapa. Oxfam Novib ya no es una agencia que tiene muchos fondos para apoyar a organizaciones en Chile, pero sí creo que tenemos desafíos en común, en la región y en el país. Hay que ver cómo pode- mos trabajar en el futuro. Y esperamos que hoy día, respecto de los tres temas que vamos a examinar en el seminario, salgan ideas y desafíos comunes sobre los cuales podamos operar en el futuro. Esto no signifi ca que todo es posible nuevamente. Signifi ca preguntarnos dónde podemos encontrarnos en estrategias que nos unan.

Entre los desafíos, quisiera mencionar algunos, y pensar en cómo los podemos llevar al debate hoy, a partir de los temas más particulares que vamos a tratar. Chile está terminando la transición. Hay fuertes oportunidades políticas en este momento con la elección de Michelle Bachelet, pero también bastantes problemas: ¿cómo vamos a aprove- char esta oportunidad? A veces confundimos los diferentes conceptos Gobierno-Estado-Sociedad civil; igualando Estado con Gobierno. Para la incidencia desde movimientos, desde las organizaciones, es impres- cindible saber de qué estamos hablando, dónde estamos incidiendo y

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cuáles son las tareas y las responsabilidades de cada uno de éstos. A veces nos limitamos a la sola participación, y olvidamos la deliberación:

«¡Por favor, Señora Presidenta, escúcheme porque tengo una idea para que usted la implemente!» —para decirlo muy en extremo—. Pero hay otras formas de participar: la deliberación de la sociedad civil, infl uir la opinión pública, hacer campañas y exigir al gobierno que vea lo que está pasando en la sociedad civil, y exigir la transparencia del accountability, el por qué se toma esta decisión y no la otra.

Debemos combinar cambios en la legislación y la normatividad con un cambio de cultura. Las leyes por sí solas no cambian el mundo y, entonces, cómo hacer un trabajo en estos niveles. Creo que urge, en cada tema particular, hablar del papel de las ONG, porque a veces, en nuestras discusiones, pareciera que las ONG son las únicas represen- tantes de la sociedad civil; sólo somos una pequeña parte. ¿Cuál es el papel específi co de las ONG en esos desafíos?

Está todo el tema de derechos, que en Chile muchas veces se reduce a un tema de valores, especialmente en cuanto a la promoción y defensa de los derechos de las mujeres.

Otros desafíos son el Estado laico y la inclusión de nuevos actores, como los jóvenes, que ya no tienen el peso de la historia sobre sus hom- bros y pueden jugar un rol muy importante.

Estos son temas —de desafío y debate— que podrían ser interesantes para que los analicemos pensando en aquellos que vamos a abordar hoy día en el seminario, y en la defi nición de algunos desafíos comunes.

COMENTARIOS

Francisco Estévez

Director de la División de Organizaciones Sociales, Ministerio Secretaría General de Gobierno

Seguir o no en Chile: ésa fue la pregunta existencial de Novib desde 1975. Cuando la persona que vino a conocer el primer proyecto que presentaron en Chile se regresó con el dinero, la pregunta que se hicieron en Holanda fue: ¿seguimos o no seguimos? En 2006 la pregunta sigue vigente, porque supuestamente todo se había cerrado el año 2000, pero

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ya estamos en 2006 y probablemente en el 2016 volveremos a hacernos la misma pregunta. Y si uno extiende la gráfi ca, en el 2016 tendremos unas quinientas personas trabajando y 300 millones de euros. Y es lo que va a suceder.

Yo soy un convencido de que esta alianza de Novib con el movi- miento progresista de la sociedad civil en Chile no se puede romper ni terminar, porque es un tema de identidad. Y creo que este mismo seminario, más que un seminario de término, parece ser una instancia de re-comienzo. Y esto lo puedo decir ya con toda libertad, porque es- toy en otra posición. Entonces, soy un convencido de que tenemos una relación de largo plazo con Novib que ya lleva treinta años y que llevará otros tantos, y de que nos corresponde situarla en un contexto nuevo:

un nuevo contexto de país y un nuevo contexto de región.

Vamos al país, en primer lugar. Los temas mencionados por No- vib y señalados para la región —resumidos en mercado y producción, democracia y participación, violencia contra las mujeres y derechos indígenas—, desde luego tienen absoluta vigencia para Chile; para Chile en cuanto participando de la región y Chile como Chile. Esto por- que es evidente que si nosotros tenemos que hacernos cargo —y ése es un proceso largo, pero en el cual hay que embarcarse— de reinventar nuestra economía, ello nos obliga a cuestionar y a seguir cuestionando modelos de desarrollo injustamente distributivos; modelos que generan injusticia en materia de distribución de los ingresos; y, al mismo tiempo, modelos que no se afi ncan en la solidaridad, sino en la competencia y en el individualismo. Y en ese sentido, cómo se concibe el crecimiento de un país: no sólo como crecimiento económico, sino también como crecimiento social, como crecimiento político. Entonces, la pregunta por una economía pertinente a una democracia aún está vigente. No es una pregunta que pueda resolverse aislada respecto del régimen político que el país tiene. Y, en buena medida, la economía que vivimos responde a un tiempo distinto, anterior. Por tanto, necesitamos preguntarnos por la economía que la democracia requiere; o, dicho de otra manera, por democratizar nuestra economía. La democratización no es sólo en lo político, es también en lo económico.

Particularmente en lo que se refi ere a los temas de democracia y participación, nuestra situación es compleja. Tenemos en Chile un sistema político, democrático, institucional más o menos funcionando, pero con defi ciencias muy signifi cativas en materia de participación en

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esa institucionalidad política. No tenemos iniciativa popular de ley, no tenemos defensoría ciudadana, en fi n... Y, por otro lado, tenemos un capital social muy signifi cativo. Hoy día, el estudio hecho por la Univer- sidad Johns Hopkins confi rma lo que ya había adelantado el estudio del PNUD respecto de la gran cantidad de organizaciones sociales que hay en el país. Y uno se pregunta cómo lo han hecho para estar ahí. Ustedes han leído que si hubiese un holocausto nuclear, las únicas criaturas que sobrevivirían serían las cucarachas. Bueno, ¡yo creo que serían las cuca- rachas y las organizaciones sociales! Han sobrevivido más allá de todas las adversidades, y siguen estando.

Sin embargo, a pesar de su supervivencia, se requiere una política de fortalecimiento de esas organizaciones, porque si bien es un mundo amplio, es a la vez muy precario y muy frágil, con muchas difi cultades.

Con todo, tenemos un capital social interesante en el país, signifi cativo, y tenemos un capital político institucional. Ahí está. Lo que no ha ha- bido en estos años es un diálogo; hay un enorme vacío entre esos dos mundos, y ese enorme vacío es el que hay que llenar con participación ciudadana.

Es evidente que existen resistencias culturales a la participación en Chile. La primera resistencia, que es una resistencia cultural, tiene que ver con nuestro propio sustrato como país. Está el tema de las violaciones a los derechos humanos, que sigue dando vueltas y que es bueno que siga dando vueltas entre nosotros. La resistencia a la participación también tiene un correlato político, relacionado con lo que sucedió tras el golpe militar. Con el golpe militar —si hacemos una mirada histórica, porque éste es un seminario de balance—, no solamente se violaron los dere- chos humanos, y mucho, sino que además se violó la democracia como concepto, como realidad y como práctica. Y lo que sucedió es que quedó de alguna manera instalado en nuestra memoria que demasiada partici- pación condujo al desborde y a la crisis institucional. La experiencia de un país donde se desbordó la participación y donde la institucionalidad no pudo acogerla, nos creó —como país— una sensación de que había que reaccionar autoritariamente frente a esa situación. La dictadura militar es expresión de eso, pero los autoritarismos que han sobrevivido después de la dictadura militar son una expresión de una cultura de país que encontró en el autoritarismo una respuesta al desborde de la participación, a la crisis y al sufrimiento que trajo.

Cuando hoy día nos planteamos el tema de la participación y la de-

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mocracia, y miramos la democracia real que hay en Chile, encontramos que su gran debilidad es ser una democracia muy poco participativa y, además, como agrega Liesbeth, una democracia muy poco deliberativa.

Es decir, cuando la participación ocurre, ocurre sin deliberación. Y es frecuentemente una participación marginal.

Desde luego, vencer las resistencias a la participación implica ha- cerse cargo también de la creencia —todavía vigente— según la cual la participación hace inefi cientes los procesos. Y los lentifi ca. Que hacer participación casi viene a ser una necesidad, una obligación, algo de buen tono y algo de buen tino. Pero que las decisiones reales hay que tomarlas incluso antes de los procesos de participación. Esa idea, que tiene que ver con una concepción tecnócrata del poder, está instalada desde luego en la cultura del Estado, pero también en la cultura de la sociedad civil, y en las propias familias y en las relaciones que estable- cemos en nuestro país.

Yo quiero decirles muy francamente que en Chile, nuestra democra- cia —es mi punto de vista— va a estar tensionada por un buen tiempo más entre quienes tienen una concepción elitista de la democracia y aquellos que tienen una concepción ‘ciudadanista’ de la democracia. Y esa tensión y esa lucha también están en el gobierno. No hay un frente político monolítico en el gobierno, en absoluto. Y hay dentro del gobierno

—puedo decirles con certeza— una posición ‘ciudadanista’ que tiene que enfrentar las posiciones que han sido dominantes, y que de alguna manera siguen siendo dominantes, en el esquema político de cómo se entiende la relación entre gobierno y sociedad civil.

Efectivamente, la elección de Michelle Bachelet como presidenta es una oportunidad, pero es una oportunidad que abre condiciones, que de ningún modo las asegura. Hoy día mismo estamos frente a situaciones que no se corresponden con el tiempo en que quisiéramos estar. El modo como el gobierno ha enfrentado —y con eso me meto en el panel de la tarde— el tema de las justas declaraciones de los pueblos indígenas, sigue siendo equivocado y torpe políticamente; sigue siendo un modo que no da cuenta de que este país debe entender que hay que vivir la diversidad, que hay que vivirla respetando los derechos de las personas y de los pueblos. Y, por otro lado, tampoco es bueno —ni política ni es- téticamente—- que estemos mandando «a la capacha» (como decíamos cuando éramos niños), a seiscientos, a setecientos, a ochocientos, a mil jóvenes cuya primera relación con la vida pública —su primera relación

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con la vida política— es una manifestación en la que terminan presos.

Evidentemente aquí tenemos un problema de fondo; tenemos que ha- cernos cargo de que hay que abrir la democracia hacia una democracia ciudadana, participativa, que enfrente con decisión los autoritarismos que quedan y los elitismos que sobran.

Cecilia Millán

Representante de Oxfam GB en Chile

Agradezco mucho esta invitación, evidentemente por mis colegas de Oxfam Novib, y porque es un honor para mí estar presente en un balance del trabajo de Novib y sus contrapartes en Chile.

Yo represento a Oxfam Gran Bretaña (GB), que forma parte de Oxfam Internacional, tal como Oxfam Novib. Creo que la intervención de Oxfam GB en Chile es una historia similar a la que ha sido la de Novib, pero no voy a referirme a eso, porque no me corresponde en este minuto. Sí diré que cuando se produjeron los cambios en la forma de funcionar de la cooperación internacional que recordó Liesbeth, especialmente los que afectaron a la cooperación europea —también a Oxfam GB—, y Oxfam GB se hizo la pregunta sobre quedarse o no quedarse en Chile, no se la hizo de manera tan importante como Novib. Ello porque Oxfam GB tenía un programa o un apoyo muy pequeñito; durante el tiempo de la dictadura fue un apoyo importante, pero después, tras el inicio de la democracia, el apoyo de Oxfam GB se redujo bastante, fue de muy bajo perfi l. Y como el apoyo era chiquito, y se daba en un lugar al fi n del mun- do, no hubo tanto problema en decidir si nos íbamos o no. Sí ocurrió que, aproximadamente en el año 1998, tras una evaluación institucional de Oxfam GB en que se decidió trabajar a partir de los objetivos estratégicos que Liesbeth explicaba, hubo un énfasis diferente en la forma como se empezó a concebir la cooperación norte-sur.

Para hacer corta la historia: cuando me hice cargo del programa, a fi nes 2002, la pregunta era si había que cerrarlo, porque no tenía sentido desarrollar un programa en Chile en ese minuto, por las razones que la cooperación decidió en Europa. El énfasis de la cooperación se iba hacia el Asia y África. Se defi nieron países prioritarios y, en América Latina, Chile no lo era. Si el énfasis estaba en combatir la pobreza o contribuir a

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la reducción de la pobreza, no tenía mucho sentido permanecer en Chile, comparado con el resto de países de América Latina.

Entonces, ¿qué había que hacer aquí? ¿Cuál era el desafío para no tener que irse, ya que Novib se estaba yendo? Era un poco preguntarse qué pasaba, qué podía ser distinto. Y la decisión de quedarnos se hizo posible porque logramos cambiar la apuesta: logramos que Oxfam GB no hablara más de reducir la pobreza, sino de reducir la desigualdad. Y eso es un cambio signifi cativo, porque no sólo sirve de argumento para mantenerse en un país, sino también porque pensamos que no solamen- te en Chile, sino en otros países de la región, reducir la desigualdad es absolutamente importante. Porque la desigualdad no solamente habla de falta de cosas materiales; también de falta de participación, y de falta de participación política, fundamentalmente.

De manera que la apuesta que se hizo desde Oxfam GB fue ésa: no hablar más de pobreza, sino de desigualdad. A la vez, Oxfam GB decidió no ser más únicamente un donante, sino un actor global. Y eso signifi ca que uno puede no sólo trabajar en una relación fi nanciera, apoyando con fondos, sino también tener y construir alianzas estratégicas importantes con otros actores. De manera que ésa fue la apuesta para Chile: alianzas estratégicas. Y enfocar y focalizar no en una gran cantidad de temas, porque el presupuesto no iba a crecer, sino que se ha ido reduciendo para América Latina —tal como Liesbeth lo indicó antes—, de manera que había que poner énfasis en temas prioritarios, elegir líneas estratégicas que fueran absolutamente acordes al contexto chileno actual, y proponerse objetivos realistas. Enfatizar en los procesos, y en los resultados de esos procesos.

Hay también, de parte nuestra y de otras organizaciones, una bús- queda muy grande de fondos distributivos que no sean solamente los fondos gubernamentales de los países europeos.

La otra línea que se decidió para Chile fue pasar de una interven- ción social bastante tradicional a una mucho más dinámica y política, centrada en interlocuciones y en alianzas en función de objetivos, pero teniendo siempre una visión regional o subregional muy clara.

Porque pensábamos que una manera de permanecer, tener presencia y colaborar con las organizaciones de la sociedad civil en Chile, era considerando que Chile forma parte de un concierto regional, que necesita tener una visión menos aislada —menos de isla, digamos— y participar de lo que sucede en la región y en la subregión.

Pienso que los desafíos, como los planteaba Liesbeth, son ésos. Y

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también plantea un gran desafío la falta de participación. Porque cru- zando lo que dijo Francisco respecto de la sorprendente cantidad de fundaciones y organizaciones de la sociedad civil que existen en Chile, con el «poderómetro» que hace el PNUD para determinar quiénes son los que toman las decisiones, o los que infl uyen en la toma de decisio- nes en este país, aparece que las organizaciones sociales, las ONG, las fundaciones y asociaciones de la sociedad civil, están más o menos en el lugar veintinueve de esa escala, ¡y creo que son treinta!

Frente a esto, uno se pregunta qué pasa. Es verdad, hay una falta de participación. Los argumentos que Francisco plantea para la no partici- pación de la ciudadanía son válidos, pero también hemos sentido, y no solamente Oxfam sino en otras organizaciones, que hay desconocimiento de los derechos. Quizá no un desconocimiento —yo creo que la gente sabe sus derechos—, pero sí una incapacidad de exigir lo que esos dere- chos signifi can. Nos preocupa esa falta de participación, de opinión, y no solamente en cuanto a salir a la calle a manifestarse, sino en maneras diferentes de manifestarse.

También nos preocupa, y creo que ése es el gran desafío en el trabajo en Chile, de qué manera infl uir. Creo que las campañas son una estrategia para infl uir, pero las campañas por hacer campaña no sirven de nada si no tienen una línea estratégica sustentada en una visión estratégica orien- tada a lograr algo determinado. Lo que hacen las campañas en general es sensibilizar la opinión pública, pero además de sensibilizar la opinión pública, se necesita tener un objetivo de cambio real. Ésa es otra de las líneas de trabajo que creemos que en Chile puede tener resultado.

Otro desafío es que hay que trabajar cercanamente con las institu- ciones gubernamentales que lo permiten, algo que también ya hemos decidido. Pensamos que el Estado, y los gobiernos de Ricardo Lagos y de Michelle Bachelet, en particular, constituyen oportunidades importantes para las organizaciones de la sociedad civil. No se puede seguir mirando a las organizaciones estatales o gubernamentales como un enemigo: yo creo que ahí hay aliados.

Pienso que lo más importante dentro de las alianzas que uno ha construido o va a ir construyendo, es que aseguren un liderazgo y una participación en espacios de toma de decisiones. No podemos diagnos- ticar un problema, decir «esto es lo que falta» o «esto es lo que tene- mos», quejarnos de lo que falta y esperar que el Estado o los gobiernos construyan los espacios de participación; debemos tomar la iniciativa,

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ser mucho más proactivos. Hay problemas fundamentales que hay que empujar para cambiar, como el sistema binominal, que no permite una participación ciudadana muy justa. No voy a tocar el tema de género ni la participación política de las mujeres, porque lo harán las colegas en el segundo panel; pero es algo absolutamente importante, y el tener a una presidenta mujer no nos va a solucionar los problemas en ese ámbito.

Sí constituye una oportunidad, y una gran oportunidad, pero hay que evaluarla en su justo peso y utilizarla de buena manera.

Pienso que los desafíos son bastantes. Para Oxfam GB, permanecer en Chile es muy importante de ahora en adelante. Hemos tratado de cambiar la visión que existe sobre Chile en cuanto a que es un país elitis- ta, un país rico. Hemos enfatizado la desigualdad, pero también hemos puesto de ejemplo, dentro del panorama regional, buenos aprendizajes de lo que ha sucedido en Chile, al igual que malos aprendizajes, para que no se repitan en otros países. Toda la gran campaña «No al ALCA»

que han desarrollado los Oxfam en América del Sur, por ejemplo, es algo en que Chile no ha podido participar, porque es otra la posición del país en relación a los tratados de libre comercio. Sin embargo, sí ha habido muy buenos ejemplos, o cosas que habría que tener en cuenta, dentro de la fi rma de los tratados de libre comercio, tanto bilaterales como multilaterales, en que Chile ha sido partícipe. Y eso se ha utilizado mucho en la región. De manera que hemos puesto a Chile no sólo como el país exitoso, sino también como un país donde la ciudadanía ha parti- cipado poco. Por ejemplo, ha habido mucho desconocimiento de lo que ha sido la fi rma de los primeros tratados de libre comercio en Chile, de sus consecuencias para los trabajadores en general, o para las mujeres trabajadoras. Sin embargo, el hecho de que se esté discutiendo hoy una ley sobre subcontratación, o una modifi cación a la ley de pensiones, nos parece importantísimo. No son solamente temas chilenos, son temas que afectan a toda la región. Ésta es una manera de mirar qué es lo que sucede aquí, proyectado hacia fuera.

El anterior es un desafío muy grande, porque es difícil trabajar en alianzas, es difícil trabajar con una mirada regional cuando debemos hacerlo en realidades distintas; por ejemplo, poniendo en contexto en Bolivia el caso de Chile, lo cual no es fácil, porque no solamente tra- bajamos con colegas de Oxfam Internacional, sino también con otras organizaciones sociales bolivianas.

En la perspectiva de trabajar regionalmente, es muy interesante

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cómo la gente está pendiente de lo que sucede en este país; me refi ero en particular al hecho de haber sido elegida Michelle Bachelet, que en ocasiones parece haber sido mucho más importante afuera que para los chilenos. Al respecto hay una anécdota, con la cual quiero terminar.

Contaban que en una gran reunión de radios comunitarias que se realizó en México, justamente después de que ella había ganado y se sabía que era presidenta, las organizadoras del evento hicieron un homenaje, y los chilenos y chilenas que participaron en ese evento no podían creer la emoción que sintieron, porque no le habían dado tal valor a ese triunfo de Michelle Bachelet. Claro, sabían que era la primera mujer presidenta electa en América Latina, pero no habían valorado cómo el resto de América Latina —pues era una reunión de latinoamericanos— percibía este triunfo. Y la persona que estaba con el micrófono en la mano decía:

«Estamos contentísimos, felices, con emoción», pero también dijo: «Es importante para los chilenos que esta oportunidad sea una oportunidad vigilada».

Y así, ¿cómo podemos ejercer, en un momento como éste en Chile, tan importante, tan diferente, el control social?

INTERVENCIONES DEL PÚBLICO

Bernardo Zentilli

Comité Nacional Pro Defensa de la Fauna y la Flora

Soy uno de los tres directores de Codeff, el Comité Nacional Pro Defensa de la Fauna y la Flora. He robado la palabra a nuestro presidente que hablará esta tarde, pero primero debo agradecer —y seguro mis colegas de Codeff lo harán en la tarde— el apoyo que se ha recibido de Novib a través de los años, del cual hemos sido benefi ciarios. Esperamos, como lo dijo Liesbeth, que estas colaboraciones puedan seguir a futuro, pero de una manera diferente.

He pedido hablar porque cuando ella se refi ere a los temas regio- nales futuros, veo que el término ‘medio ambiente’ desapareció de los objetivos. Claro que se puede incorporar en mercado y producción, o en los aspectos sociales, o en derechos indígenas, etc. Pero la región entera está sufriendo de problemas en este ámbito, y no se los ha encarado como

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corresponde. Si vemos lo que sucede hoy en México con el agua; en Brasil con el bosque tropical, con los indígenas; en Chile es cuestión de salir a la calle y tratar de respirar —sin contar con Pascua Lama, los cisnes de cuello negro, las mineras, la contaminación de la costa marina, etc., etc.—, y ya vemos como estamos enfrentando esto. Chile aparece afuera como un país rico y da la impresión de que hay dinero para todo, pero, lamentablemente, en el aspecto ambiental esto ha sido muy lento.

Es cierto que han cambiado las cosas; en el año 1972, en la primera Conferencia de Estocolmo, Chile envió a dos funcionarios a representarlo, de tercer o cuarto nivel, con todo respeto hacia ellos. Mientras tanto, la India enviaba a Indira Gandhi. Hoy día Chile ha evolucionado, estamos hablando de crear un ministerio. Pero, por declaraciones hechas hace dos o tres días atrás, podemos ver que los presupuestos para descon- taminar Santiago se han reducido en el orden de casi el 80 por ciento en los últimos cinco o seis años. Yo pienso que las instituciones que nos dan cooperación deben ayudarnos y seguir ayudando a Chile y a los países de la región en materia medioambiental. No podemos pensar en un desarrollo justo, no podemos pensar en una ciudadanía equilibrada en nuestros países, si esta justicia ambiental no se toma en cuenta. Si no tenemos la casa limpia, no habrá un desarrollo justo.

Amarilis Horta

Movimiento de Ciclistas Urbanos

Estoy feliz de saber que no se termina completamente la labor de Novib en Chile. Nosotros, los del movimiento ciclista, estamos en una gran efervescencia, porque hemos llegado —en un proceso bastante largo de maduración— a tener un planteamiento más amplio, más político, en el que estamos levantando nuestras reivindicaciones, como el derecho a la movilidad, a una movilidad sustentable, que disminuya las desigual- dades sociales. Vemos la bicicleta no solamente como un afán loco de hacer deporte o no sé qué historia infantil, sino como un medio para la transformación de la sociedad, para la construcción de ciudades amables, que podamos amar como habitantes.

Nuestra percepción es que estamos en un momento fundamental, importantísimo, que se percibe más fuertemente desde el exterior que desde acá, porque todavía tememos demasiado. Sentimos que un nuevo

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compromiso social, en el sentido de considerar que la bicicleta es un medio de transporte privilegiado, importante, socialmente deseable y no sólo individualmente, es una percepción generalizada de la gente.

Salimos en las distintas manifestaciones, somos aplaudidos en la calle por todo el mundo. Se nos acerca muchísima gente. Tenemos redes don- de participan ya cientos de miles de personas, convocamos y juntamos mucha gente. Honestamente, somos de la gente que estamos convocando más fuertemente en Santiago y también en regiones. Estamos articulan- do una organización que nos aglutine a todos, y creemos que podemos levantar una alternativa a la que se sumen las mujeres, los obreros, los estudiantes, etc., etc. Y es una forma de plantear la política y la reivindi- cación de los derechos y la participación ciudadana, distinta, diferente, moderna, transversal.

Entonces, mi pregunta es: grupos como nosotros, ¿adónde podemos hacer llegar nuestros proyectos? Tenemos ya capacidad de generarlos;

tenemos uno que ya ha sido acogido un poco por el Centro Cultural de España, pero queremos saber qué posibilidades tenemos de articularnos con el resto de las organizaciones.

José Olavarría

Profesor e investigador en Estudios de Género, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-Chile)

Una pregunta que está presente de manera creciente, en la medida en que la ayuda internacional se va yendo —y es lógico que lo haga, porque otros países están en situaciones más difíciles que nosotros—, es qué pasa con el Estado y con los recursos públicos. Dónde están los recursos nacionales que apoyen a las organizaciones de la sociedad civil. Hay fondos concursables, pero ahí hay una demanda creciente. Este país tiene riqueza sufi ciente para generar fondos concursables importantes, para tener una buena legislación que apoye a las organizaciones y la sociedad civil, legislación que está en este momento en debate. Es necesario crear un marco jurídico en el cual estas organizaciones, nuestras organizacio- nes, no tengan que depender sólo de agendas internacionales. Éstas son importantes, somos partícipes de ellas, pero no pueden defi nir nuestras propias agendas, ni tampoco es de interés de ellas defi nirlas.

Hay recursos nacionales, hay intención, hay un plan, hay una for-

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mulación desde el gobierno de Bachelet de que las organizaciones, y sobre todo la sociedad civil, tendrán una participación fundamental. No le pediría hoy a Francisco que se explaye en la participación, porque él está recién comenzando en su puesto. Pero sí quiero plantear que es una demanda que él empezará a escuchar crecientemente a las organizacio- nes: dónde están los recursos, dónde está la base institucional que nos permita tener una actoría mucho mayor que la que hoy día tenemos.

Liesbeth van der Hoogte

Responsable del Programa Novib en Chile

Respecto a la pregunta concreta de dónde obtener recursos para proyec- tos, ya no es posible para Oxfam Novib apoyar estas pequeñas iniciativas, pero sí trabajar juntos en alianzas estratégicas.

La pregunta que hace José al fi nal me parece muy importante y sería mi pregunta también a Francisco. Cuando tú dices: tenemos que cambiar de una concepción elitista a una concepción ciudadana, ¿cuál va a ser el rol de este gobierno? Yo no voy a pensar que lo vas a cambiar en estos cuatro años, pero cuál va a ser el rol del gobierno en cuanto a fondos, en cuanto a facilitar estos procesos en Chile, para que haya fortalecimiento de las organizaciones, pero también para participar en estas alianzas internacionales.

En relación con el medio ambiente, no es un tema como tal en Oxfam Novib, pero no es ajeno a su trabajo. Por ejemplo, Oxfam trabaja con cinco objetivos estratégicos, y el primero de ellos, mercado y comercio, lo incluye. Planteamos para ese ámbito la búsqueda de justicia y de igualdad, y la justicia también está situada en el tiempo, en relación con las generaciones futuras y el mundo que les heredaremos. El tema medioambiental debe ser parte de la incidencia en relación a los acuer- dos comerciales; debe ser parte de todo el trabajo que tiene que ver con responsabilidad social empresarial, donde tenemos que hablar de justicia y de sostenibilidad.

Un último punto: Francisco se ha referido a democratizar la eco- nomía, y yo preguntaría cómo incluir nuevamente la economía donde debe estar: en la deliberación democrática, y no como un sector aparte.

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Cecilia Millán

Representante de Oxfam GB en Chile

Quiero agregar algo a la pregunta fundamental de José. Una parte del presupuesto total para el fi nanciamiento de Oxfam GB viene del Mi- nisterio de Desarrollo o Planifi cación de Gran Bretaña; pero dentro de su presupuesto total, es un porcentaje mínimo. Oxfam GB tiene acceso, dentro de Gran Bretaña, a otro tipo de fondos. No sólo debe competir por los fondos de la Unión Europea, que todas las organizaciones euro- peas lo hacen, sino que los obtiene dentro de su mismo territorio. Y ha tenido por años, y cada vez más, una práctica muy interesante: recolectar fondos del público, de los particulares, de los privados. Evidentemente, con un cuidado enorme, porque el hecho de tener fondos de una entidad privada o de una empresa privada podría llevar a cosas de contingencia política complicadas. De manera que hay una experiencia muy grande respecto de cómo pasar por el escrutinio a esas empresas, a fi n de que desarrollen buenas prácticas. Esa ha sido una opción muy interesante.

De manera que, ¿por qué Oxfam tiene una independencia muy grande en materia de cómo utilizar sus fondos? Porque no vienen solamente del Estado. Eso le da más independencia.

Hay que empezar una búsqueda: ¿Hay empresarios solidarios?

¿Hay algún tipo de exigencia? Porque se habla de responsabilidad social empresarial y a las empresas se les exige una serie de cosas, pero en ge- neral las empresas ven ese concepto como el marketing social, que no es realmente lo que sería la responsabilidad social empresarial como tal.

Creo que habría que agregar a esa pregunta una sobre qué otro tipo de fondos hay a los que las organizaciones de la sociedad civil pu- dieran tener acceso. Ésa es pregunta también para Francisco, porque tú también representas a las organizaciones sociales, y sabes y has tenido experiencia en este tipo de trabajo y en la búsqueda de fondos. Es decir,

¿cómo se consiguen fondos alternativos? Porque es verdad: la coopera- ción internacional puede que se quede, pero los fondos hacia Chile van a ser escasos.

Y una pregunta sobre el tema de los medios de comunicación. Se habla de responsabilidad social empresarial, siempre hablamos de las empresas, pero ¿cuáles empresas? ¿Las vitivinícolas, las agroexportado- ras...? Y, ¿qué pasa con las empresas que son dueñas de los medios de comunicación? Nadie les exige responsabilidad social empresarial direc-

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tamente. Creo que hay un trabajo enorme de parte de las organizaciones de la sociedad civil, especialmente de muchísimas ONG, en el sentido de cómo trabajar con los medios. Además, no solamente existen los medios del establishment; existe toda una cantidad de medios alternativos que no están bien utilizados.

Francisco Estévez

Director de la División de Organizaciones Sociales, Ministerio Secretaría General de Gobierno

Soy sólo un comentarista y la intervención principal es de Liesbeth, pero estos temas que se han planteado son muy relevantes. Trataré de referirme a ellos, aunque tenemos muy pocos minutos.

Lo primero es tratar de situar que, en lo que se refi ere al desarrollo del país, a la democracia y a la construcción de relaciones más justas, existe una corresponsabilidad. Ésta no es una tarea que se le pueda delegar al Estado o de la cual pueda renunciar la sociedad civil.

Hubo aquí en Chile —estoy hablando de los años noventa, y cla- ramente del período anterior de gobierno—, y creo que aún hay, una tendencia fuerte al gobierno ilustrado; una tendencia al buen gobierno, de gente preparada, capaz, ilustrada, que se propone gobernar bien para la gente. Y más allá de que evaluemos ahora los resultados de ese buen gobierno, el tema claramente es distinto. El tema no es gobernar para la gente, sino gobernar con la gente. Y ese cambio de preposición tan simple, que va del «para» al «con», es determinante a la hora de entender cómo se concibe o debe concebirse un gobierno democrático. Signifi ca enten- der que las políticas públicas no se desarrollan en el Estado, sino en un espacio público al cual concurre el Estado como un actor muy relevante, pero también llegan actores de la sociedad civil, o de las empresas, u otros actores que se han mencionado. Y es por eso que decimos que el programa de gobierno, que no es otra cosa que una orientación respecto de cómo tiene que desarrollarse el país, es una tarea ciudadana. Es una corresponsabilidad. Y no un cogobierno. Cuando el ministro Lagos Weber escucha la palabra ‘corresponsabilidad’, o algo parecido a lo que estoy diciendo, piensa que es cogobierno. No, es corresponsabilidad. Y esa corresponsabilidad es un elemento distintivo en la forma de enfrentar el desarrollo del país, y de responder las preguntas que han surgido acá. O

Referencias

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