Estructura de redes complejas y el modelo ricardiano de comercio internacional [Recurso electrónico]
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(2) Estructura de redes complejas y el modelo ricardiano de comercio internacional. Resumen A partir de los supuestos de la reconstrucción neoclásica del modelo ricardiano de comercio internacional es posible generar una estructura de red basada en las relaciones fundamentales existentes, es decir, los vínculos de la red y el proceso de maximización de la utilidad y del beneficio. Las relaciones fundamentales incluyen los precios, los bienes, el salario y las preferencias. La existencia de agentes representativos relacionados en un sistema de equivalencias permite categorizar los nodos de la red y su interdependencia. Luego de observar que la situación de autarquía presenta una estructura particular en equilibrio, pues es determinante para la situación de comercio, se puede observar que es necesario un cambio estructural en el sistema económico representativo para poder lograr un beneficio, esto a partir de la formación de ventajas comparativas. No obstante, el modelo es estático, o sea, que las relaciones y el ajuste que existe entre ellas es simultáneo e instantáneo, por lo que no cabe un análisis de la formación, propiamente dicha, de las ventajas comparativas. Con esto, es posible ver que, si la estructura de autarquía no se analiza con un planteamiento lineal, entonces, en presencia de factores dinámicos interdependencia, acople, flujos, fases- las ventajas comparativas serían un concepto impreciso, aislado para un mundo lineal y sencillo, que puede no ser aplicable a una economía en desarrollo.. Palabras Clave: Modelo ricardiano de comercio, Redes complejas, Dinámica de sistemas complejos, Ventajas comparativas, Autarquía. Clasificación JEL: F11, Y20, Y40, C45, B41.. 2.
(3) Introducción A partir de la arquitectura de las redes complejas y mediante una análisis metodológico es posible reinterpretar el modelo ricardiano de comercio para evaluar la validez de los postulados canónicos que permiten el desarrollo del modelo actualmente válido, o sea, la planeación sobre las políticas de relaciones comerciales a partir de las ventajas comparativas, lo cual continua dibujando el mapa geopolítico internacional con zonas de libre comercio y coaliciones económicas. Sin embargo, cuando el análisis estático de las ventajas comparativas, que subyace al modelo neoclásico, es examinado desde una perspectiva dinámica, es posible ver que existe una distorsión de dicho concepto, en la realidad y en la teoría. La diferencia fundamental radica en la naturaleza del planteamiento, mientras el modelo usual se basa en relaciones lineales, las redes complejas y las diversas teorías de sistemas complejos se aproximan a una realidad conectada e interdependiente que fluctúa y busca la forma espontánea de organización que permita la persistencia de las relaciones fundamentales que se forman. Ahora bien, la revisión de la validez general del modelo canónico bajo la lupa de una metodología más versátil, como es la de las redes complejas, intenta sentar las bases de un programa de investigación que, si bien se desarrolla paralelamente en sistemas relacionales masivos particulares, aún no se ha planteado para fenómenos económicos concretos, como es el caso de las relaciones comerciales internacionales. Así pues, esta propuesta de análisis teórico constituye una primera aproximación al problema de las relaciones económicas internacionales desde la perspectiva de los sistemas de redes complejas, por lo que el punto de partida debe ser la explicación más simple -la ley de las ventajas comparativas- y la hipótesis de trabajo más general, a saber, que la ley de las ventajas comparativas se sitúa en un escenario económico estático y sumamente simplificado que imposibilita la aprehensión de la dinámica del proceso de intercambio y la formación de vínculos internacionales a partir de decisiones económicas. También constituye un esfuerzo por identificar las herramientas metodológicas necesarias para abordar el problema de las relaciones económicas desde su complejidad, su constitución y su continúa adaptación al proceso de desarrollo del conocimiento. Por esto, es necesario señalar tres grandes corrientes en las que se puede encontrar el punto de partida del siguiente análisis: la teoría de redes complejas, la dinámica de sistemas complejos y el axioma de la acción humana.. 3.
(4) La reconstrucción neoclásica del modelo de Ricardo sobre comercio internacional En 1816 David Ricardo (1) formuló su teoría de las ventajas comparativas para explicar por qué dos países con diferentes niveles de riqueza comerciaban entre sí. El problema de Ricardo se centraba en por qué es posible la existencia de comercio entre dos países, aún cuando uno de ellos es más productivo en la producción de ambos bienes. Para esto, los “cuatro números mágicos” relacionan los costos de producción de los bienes que exportan los países y el costo de oportunidad que genera la producción de los bienes. Ricardo consideró a Inglaterra y Portugal en la producción de tela y vino, en la cual, Inglaterra era más productiva en la producción de ambos, es decir, Inglaterra tenía menores costos en unidades de trabajo. Sin embargo, Portugal podría exportar el vino que produce a cambio de tela inglesa; especializándose en la producción de vino, Portugal se beneficiaría de la productividad de Inglaterra en la producción de telas. Así, el patrón comercial establecido entre estos dos países es determinado por la relación entre la productividad de cada industria, es decir, la relación entre el costo de oportunidad en el que incurre cada país al producir cada bien. En esta caso, las ganancias del comercio son contabilizadas en unidades de trabajo ahorradas en el proceso productivo, unidades que serán utilizadas para producir masivamente el bien en el que el país tiene ventajas comparativas.. La escuela neoclásica de economía realiza una reconstrucción del modelo a partir de los supuestos que caracterizan a esta línea de pensamiento económico. La competencia perfecta en la industria, la libre movilidad de mercancías y la no intervención del Estado en la actividad económica, delimitan un esquema de libre cambio y de división internacional del trabajo. El análisis neoclásico sugiere una profundización del paradigma de las ventajas comparativas, en el sentido que las ganancias del comercio, en un estado de equilibrio, alcanzan su máximo cuando los países se especializan en la producción de un bien y, a partir de este, obtienen los otros bienes mediante el mecanismo de sustitución de importaciones. Es claro que este paradigma es el sustento teórico del proceso de globalización que experimenta el mundo desde mediados del siglo XX. La relación entre países industrializados (o países ricos) y los países en vías de industrialización (o países pobres) es cada vez más compleja, a medida que aumenta la interdependencia se expande también la posibilidad de mayores rendimientos de capital y el contrato de fuerza de trabajo a bajo costo. Las relaciones 4.
(5) comerciales evidencian la dominación política de las grandes potencias, que reflejan sus intereses en instituciones internacionales, sobre todo en la industria financiera, mientras los principales bloques geopolíticos marchan bajo la bandera del desarrollo económico y de la estabilidad en un tejido económico cada vez más interconectado. Es importante entender que, más allá de una comparación entre los niveles de productividad de los países, son los objetivos políticos, económicos y sociales de una nación los que establecen los patrones de adaptación al proceso global de desarrollo, que principalmente es tecnológico y segundariamente institucional. El proceso histórico de los países sugiere una estructura difusa, como resultado de diversos elementos sociales que generan eventos discontinuos y fragmentarios que, no obstante, genera causas constantes, con sistemas de incentivos diversos, con motivaciones culturales y limitaciones espaciales y de recursos. Así mismo, un modelo de ventajas comparativas puede responder más a las necesidades de un país que de otro, por eso la necesidad de un análisis desde la estructura misma de cada economía, para poder observar que las consecuencias son muy diferentes para cada país, sea desde el punto de vista político, económico o social.. La síntesis neoclásica del modelo ricardiano se desarrolla bajo un conjunto de supuestos que permiten alcanzar un estado de equilibrio en dos etapas. En primer lugar se desarrolla el modelo en autarquía, es decir, en un estado de plena autosuficiencia económica, donde se alcanza el primer equilibrio, el del mercado interno. Éste consiste en la igualación de la oferta y la demanda con su respectivo vector de precios. Una vez alcanzado el equilibrio doméstico se hace la comparación con el equilibrio de la economía exterior, esto a partir de los costos de oportunidad que tiene cada país al producir bienes. Con el resultado de la comparación se establece un intervalo de precios que definirán la forma que toma la oferta relativa mundial y la demanda relativa mundial (2) en un caso de especialización completa, es decir, en el rango en que cada país se especializa produciendo bienes con un menor costo de oportunidad que su contraparte exterior. Así pues, se llega al equilibrio de una situación de comercio internacional, en este caso, de especialización completa, lo que implica que cada país se encarga de la producción de un bien para intercambiarlo por otro, producido en el exterior, con el fin de generar ganancias a partir de la utilización eficiente de los factores productivos.. El desarrollo del modelo en autarquía Se supone un equilibrio de igualación entre la demanda y la producción total de bienes. Para el caso de la economía doméstica (análogo a la economía foránea) se tiene una economía que produce dos bienes con un factor productivo (trabajo). Se tiene que. es la cantidad producida del bien i, 5.
(6) donde el sector;. representa los requerimientos de trabajo para producir cada bien y el trabajo disponible en son los niveles agregados de producción de las industrias, por lo que es posible. tomarlos como representativos de cada sector que produce los bienes.. Así, cada nivel de producción representa la agregación de una industria o algún sector económico. La vinculación entre estas industrias representativas se da a partir de la utilización de factor productivo disponible en la economía. Como L se distribuye en las industrias representativas dependiendo de la remuneración que perciben los individuos, la vinculación entre las industrias es sobre la movilidad de factores, que no tiene restricciones. Ahora, situándose en la forma estructural de los supuestos, es decir, en la contraparte estructural del modelo, es posible ver: A partir del problema de maximización de las empresas se establece una Frontera de Posibilidades de Producción (FPP) de la forma. .. Con respecto al consumidor representativo, se tiene un proceso de maximización de la forma:. De esto se deduce que los consumidores generan un vínculo con cada sector por medio de sus preferencias, así, la estructura del consumidor representativo es: Los vínculos con las industrias se dan a partir de Expansión del Gasto (LEG) de la forma. y se establece una Línea de .. Del cruce de la LEG y la FPP resulta el conjunto de equilibrio: Equilibrio de autarquía. Vínculo. Consumo por trabajador del bien 1. [q1, U]. Consumo por trabajador del bien 2. [q2, U] [L, U]. Utilización óptima de trabajo. [q1, L]. Utilización óptima de trabajo. [q2, L] 6.
(7) En. el caso de una economía cerrada, la relación entre los individuos gira en torno al. comportamiento del consumidor representativo y del productor representativo de cada sector. De esta forma, y en el equilibrio definido por la teoría neoclásica, los vínculos pueden tomarse como el resultado de las relaciones entre consumidor y productor; dicho de otra forma, los vínculos constituyen el conjunto de canales materiales (dinero, materias primas, contratos) e informacionales (conocimiento, incertidumbre, expectativas) por medio de los cuales los agentes económicos (consumidores y productores en este caso particular) se relacionan bajo un esquema de medios y objetivos por cumplir. Sin embargo, para el caso de la síntesis neoclásica, los vínculos son la materialización estructural del equilibrio general entre cantidades demandadas, cantidades producidas, trabajo empleado y salario percibido. Esto permite contar, en el escenario del modelo, con una estructura para una economía cerrada que produce y consume dos tipos de bienes, lo que sintetiza y simplifica la presencia del canal material (bien, cantidades monetarias) y del informacional (precio, propensión a consumir). De entrada existen dos problemas, a saber: que la forma en que se determina la estructura no responde a una formación propiamente dicha, sino al resultado de la solución simultanea de dos programas de maximización representativos; y la homogeneidad de los agentes induce a un problema de indeterminación, en cuanto a la posibilidad de resultados asimétricos. La naturaleza del equilibrio define, en este caso particular, la forma del proceso, pues, si bien los agentes tienen integrado un conjunto de acciones para desenvolverse en el mercado, la agregación de un conjunto de acciones similares sólo representaría un escenario de convergencia, mientras que la heterogeneidad de los sujetos, en un escenario real de interacción, determina principalmente las condiciones de la divergencia, o sea, la forma en que se organiza el proceso intercambio. Si el proceso de intercambio es una convergencia masiva, entonces el equilibrio está determinado per se por el estado anterior del sistema, que tiene una tendencia bien definida: la agregación simultanea de equivalencias; pero cuando el sistema cuenta con tantas asimetrías entre los sujetos, entonces existen fases de acoplamiento entre grupos que convergen de manera local pero no de forma global, por lo que el ajuste del sistema termina creando diversas capas de relaciones, con diferencias sustanciales en la información y la materia necesaria para interactuar con estados diversos de expectativas y objetivos. El proceso de intercambio tiene que ver entonces con la maximización racional que, con éxito, realiza cada individuo. Pero en la síntesis neoclásica esa maximización racional tiene que ver con un conjunto homogéneo de posibilidades, o una senda de acción 7.
(8) automatizada, más que con la solución real de un problema, que lo que implica es una proyección continua y racional de: qué medios utilizar bajo qué circunstancias. El supuesto de competencia perfecta e información completa hace que sea posible tomar una representación del proceso global en tres nodos. Esto porque, al iniciar el proceso con igual capacidad de interactuar con la información disponible, los resultados del proceso de decisión van a ser equivalentes para cualquier conjunto de nodos que genere una interacción. Esto sugiere que la aglomeración de individuos y la formación de estructuras aleatorias no tienen ningún efecto sobre el equilibrio; por lo que, en autarquía, la estructura de las relaciones va a estar determinada por la correspondencia entre consumo y producción de ambos bienes. Entonces, la estructura de las relaciones, nuevamente, refleja el estado de los programas de maximización representativos, pero pierde de vista la capacidad de respuesta a nivel local de los nodos y los efectos globales de los ajustes locales. Es claro que la relación de correspondencia puede ajustar cambios en la demanda o en la oferta, pero a nivel agregado, es decir, a nivel global, el sistema no se comporta de esa manera, pues la relación entre los dos grandes conjuntos representativos (consumidores y productores) no es necesariamente de retroalimentación, mucho menos una retroalimentación lineal. El ajuste de un cambio a nivel agregado de causas locales no tiene el mismo efecto que el ajuste de un cambio global de relaciones a nivel local. De una forma más simple, las causas pueden ser más grandes que las consecuencias y viceversa. Esto trata de aclarar que, si bien existe una relación entre oferta y demanda, esta no se da de manera simultánea, ni homogénea, ni lineal, sino que se presentan ajustes locales paralelos que pueden agregarse para generar cambios de fase en la interacción con la demanda, así como con la oferta. Por ejemplo, un sector de demanda de bienes especializados puede que no afecte en gran medida a un sector público de oferta de servicios, aunque su participación para el mercado sea crucial; sigue existiendo una relación de correspondencia, pero no es deleznable el efecto de dicha determinación. Con esto, la forma estructural del equilibrio en autarquía1 es:. 1. Es de notar, que el concepto de autarquía señala un tipo de autosuficiencia económica, o dicho de otra forma, un fortalecimiento del tejido económico de cada país ex ante el comercio internacional. El hecho de desarrollar el modelo a partir de una configuración autárquica sugiere un alto desarrollo económico antes de concurrir al mercado internacional.. 8.
(9) Ilustración 1 – Estructura del equilibrio interno en autarquía. El equilibrio de una economía cerrada que produce dos bienes utilizando intensivamente fuerza de trabajo, se determina a partir de la interacción del consumidor representativo con los dos productores representativos de cada sector. De esta manera, el equilibrio genera una estructura con unas propiedades que podrían catalogarse como las de un “mundo ultra-pequeño”, donde la distancia entre los nodos es de uno, situación sumamente importante a la hora de poder establecer un análisis sobre la dinámica del vínculo, en este caso, la dinámica del proceso de intercambio que tiene lugar en cada fase del proceso y para cada nodo. El por qué de la importancia de este tipo de estructura está relacionado con la arquitectura de los “mundos pequeños” (4), dado que constituyen un escenario aproximado de la relaciones reales, en el sentido de la vinculación agregada de éstas; de esta forma se destaca el papel fundamental de la posición estructural de los nodos, pues existe una altísima probabilidad de que los nodos estén vinculados todos entre sí con cierto grado de separación, o sea, de enlaces intermedios. Entender esto en un sistema masivo de relaciones comerciales es inestimable a la hora de aprehender el proceso por el cual se regulan y se constituyen las interacciones a los largo del sistema. Así, y teniendo que la distancia promedio en “mundos pequeños” es de 6, o sea, 6 vínculos intermedios entre cualquier par de nodos, en el caso del modelo ricardiano la distancia entre cualquier par de nodos (sectores representativos) es de 1, por lo que es un “mundo ultra-pequeño”, lo que resulta extraño en un sistema tan complejo como este. Pero revela una situación importante, y es que el modelo es incapaz per se de comprender o captar la presencia de conglomerados de interacciones locales con efectos globales y conjuntos de cambios globales con efectos locales. Así pues, la relación representativa entre los conjuntos fundamentales de oferta y demanda tiene un ajuste perfecto en las fases de interacción, sin contar la ausencia de todo tipo de inter-temporalidad. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que estas características corresponden a un esquema dinámico, contrario al desarrollo del modelo usual, es decir, estas 9.
(10) características de ajustes locales y globales tienden a modificarse a medida que cambia el volumen de información y materia, de forma que la interacción genera nuevos y más complejos rangos de coordinación, llevando a los nodos a cambiar deliberadamente la intensidad de su interacción y a revelar, o no, reglas importantes en el curso de las transacciones que tienen lugar en el sistema económico. En la estructura de red y en la dinámica subyacente se manifiestan las implicaciones de los supuestos. Aunque en realidad no existe dinámica, esta hace referencia, en el modelo neoclásico, al ajuste simultáneo que resulta de la noción de información completa. Así pues, el ajuste automático de las correspondencias deja de lado todas las características de la interacción inter-temporal entre los agentes, derivando, por ejemplo, las decisiones de los individuos a partir de los precios. Este escenario sugiere que los sujetos saben de antemano, en el proceso de decisión, el resultado de cada ajuste que tiene lugar, o sea, la fijación de salarios, la fijación de la oferta y la misma estructura de preferencias que subyacen en la demanda de bienes y servicios. Pero la imposibilidad de la dinámica real de un sistema complejo en este planteamiento neoclásico, radica en la limitante estructural de nodos presentes sólo para garantizar el equilibrio del sistema de relaciones. Uno de los aspectos con causas importantes a nivel estructural, y que deviene de los supuestos canónicos, es el que determina el volumen de nodos que está presente en el proceso. Cómo la producción está sujeta a la dotación de factores y el nivel tecnológico, es necesario revisar las implicaciones sobre la estructura del factor productivo fundamental, en el caso de la reconstrucción neoclásica, el trabajo. Teniendo en cuenta que la forma estructural contiene n nodos y k vínculos, los supuestos de dotación y de movilidad de factores dan cuenta de las condiciones dinámicas de estos elementos, pues constituyen variables de flujo que escapan al modelo neoclásico, como el volumen de recursos y la ubicación de estos en la estructura, los se movilizan con respecto a decisiones concretas de nodos con programas de acción diversos, condicionados por las condiciones del entorno y situados en rutas de interacción determinadas por la presencia de la estructura de oferta y demanda; sin embargo, en el modelo canónico estos flujos se captan de forma que los factores sean fijos y la movilidad esté restringida. Ahora, si se supone que cada individuo ofrece una hora de trabajo y alcanza el valor que consume en el margen, entonces la cantidad de nodos empleados- es fija. Esto puede mostrarse de la siguiente manera: En el modelo ricardiano se supone una estructura simple de producción y consumo, con una economía con k vínculos y n nodos, para lo cual:. +. +. [1] 10.
(11) [2] Donde i son los consumidores, j las firmas y s es el sector económico (s=1,2). La implicación del supuesto con el que se asume que las economías tienen una dotación fija de recursos, es que. es fijo, pues por sencillez se supone que cada individuo ofrece una hora de su. mano de obra; y si todos los trabajadores alcanzan el valor, marginalmente, de lo que consumen, entonces sólo son consumidores aquellos que generan un salario asociado a uno de los dos sectores. Así, se tiene que:. Pero si los recursos ya están utilizados plenamente ¿es posible, teniendo en cuenta que la innovación no existe en el modelo, que entren nuevas firmas sin factores productivos? Si esto no es posible, entonces. también es fijo, así: [5]. En un escenario de intercambio internacional, el hecho de que desaparezca un nodo para cada economía en una situación de especialización a partir de las ventajas comparativas, sugiere que los cambios estructurales de la red están asociados a la creación de vínculos. Esto quiere decir que, la diversidad de las economías se reemplaza por la existencia de un intercambio “beneficioso” en términos de trabajo, pero no en la generación de mismo sino en la optimización de su utilización; de todas formas cabe mencionar que un escenario distinto no es posible por el mismo supuesto de factores fijos del modelo, sin embargo, en la realidad, no es posible argumentar que la desaparición de un nodo -para el caso, un sector representativo- se deba al traslado a un mejor sector, pues la desaparición implica la desaparición de las relaciones fundamentales que determinan la dinámica de cualquier sector. Así, y alejándose del supuesto del agente representativo, no es posible que un sector desaparezca sin tener más consecuencias nocivas que bondadosas. Desde el punto de vista estructural, la desaparición de un nodo, fuera de ser representativo, implica una trayectoria de relaciones implícitas en el proceso productivo y son parte crucial de las expectativas, pues la transmisión y la transducción de incentivos necesitan de canales que, paulatinamente, disminuyan la incertidumbre en el proceso de intercambio; ahora bien, la desaparición de un nodo a nivel estructural implica el cambio controlado, o no, de toda la estructura, es decir, el efecto local de la eliminación y reemplazo de un nodo tiene una consecuencia global más allá del mero cambio en 11.
(12) una equivalencia, o sea, en el “equilibrio internacional”. Entonces, cabe mencionar que, si las ventajas comparativas determinan la eliminación de un nodo que no es productivo ni eficiente en la utilización de un factor, como es el trabajo, esa misma eliminación va a terminar condicionando las “ventajas” que motivan dicho cambio; esto ocurre en un escenario donde la configuración se adapta instantáneamente. El hecho restrictivo de agentes “constantes” -y homogéneos- hace que se pierdan de vista problemas tan importantes como la aglomeración y la intermediación en estructuras masivas de interacción, así como el fallo y distorsión de las transacciones. Se pierde el contenido fundamental en las estrategias colectivas (por ejemplo, el cambio del resultado de juegos con coaliciones frente a jugadores con estrategias individuales) y las posibilidades de cambio inter-temporal. También, al hacer referencia a las industrias como nodos -resignándose al supuesto de individuos representativos- no es posible observar el proceso de las empresas y la entrada y salida de competidores; hecho que, a su vez, representa la entrada y salida de métodos de producción, transporte, comercialización, etc. En suma, la ausencia de procesos, como las olas de innovación, no permite observar las fluctuaciones locales y globales del sistema, cuando es posible que el desarrollo técnico restrinja la plasticidad de los vínculos de una industria que tienda a ser obsoleta. Con esto, el esquema de análisis sobre la interacción de las expectativas, por una parte, y de las preferencias, por otro, termina subestimando las trayectorias que definen la posibilidad de desarrollar sectores económicos bajo las condiciones de los procesos de concurrencia y coordinación en los que participan los individuos; esta posibilidad se pierde ante la homogeneidad de los nodos y de sus programas de maximización y no es posible observar el proceso de aprendizaje que subyace la relación entre las expectativas y las preferencias materializadas en procesos estratégicos de decisión. Es fácil encontrar en la realidad estas estructuras atadas a vínculos de interdependencia. Así, la demanda efectiva genera conjuntos de vínculos que reproducen la dinámica del sistema, asentando medios y formas de consumo, así como consolidando objetivos de consumo final e intermedio. Dicho de otra forma, la interacción intertemporal hace referencia a las ondas de innovación -de larga y corta duración- que generan cascadas globales de información (desde la estructura de precios, hasta los nichos de mercado de procesos especializados), es decir, el proceso que lleva a los canales informacionales y materiales de interacción a tener una tendencia, en diversas fases para el proceso, hacia la saturación y, por consiguiente, a la mayor posibilidad de un fallo estructural. La estructura de la demanda efectiva, del entorno empresarial y de las trayectorias de inversión ofrece un escenario sumamente complejo, con propiedades emergentes en cada periodo de tiempo, 12.
(13) que intervienen en la creación y acumulación de riqueza, así como en los métodos organizacionales que se adoptan y desarrollan para lograr un mejor desenvolvimiento en ambientes donde pueden cambiar aun las reglas de juego. Esto muestra la importancia de la estructura para la interacción local de los agentes, pues se configuran ondas o cascadas de información condicionadas por el nivel de aglomeración o por la preeminencia -intermediación- de cualquier conjunto de nodos. Este hecho significativo muestra la asimetría de los conjuntos relacionales, definiendo, estructuralmente, funciones y nuevos flujos de información, sea mediante la creación/destrucción de vínculos o la renovación/desaparición de nodos. La asimetría de los sujetos es fundamental para comprender el sistema relacional, pues aún teniendo los nodos un conjunto de programas de acción para el acceso al “mercado”, en este caso, es la senda de los componentes heterogéneos la que define el comportamiento del sistema a largo plazo, dado que las relaciones fundamentales que mantienen la coherencia interna del sistema se ven sujetas a los fallos en la coordinación de los agentes, el cual es un evento más común que la aglomeración de equivalencias. La asimetría es fundamental, en suma, para comprender la misma convergencia del sistema, esto porque las fluctuaciones difícilmente se dan entre estados cuasi-idénticos. La configuración estructural también es fundamental para desarrollar las trayectorias de interacción que determinan el comportamiento estratégico, desde los consensos institucionales hasta el riesgo asociado a las expectativas más cercanas o relevantes; esto lleva a la posición estructural, pues cada nodo tiene restricciones a la hora de posibilitar una trayectoria, es decir, de desempeñar una función asociada con una dinámica generalizada. En suma, la posición estructural de los nodos implica una función asociada con las capacidades individuales, con las expectativas y con las trayectorias potenciales, es decir, con la actividad inherente de los sujetos en el sistema. La posición estructural refleja el estado topológico de las relaciones de los nodos en todo momento, o sea, del desenvolvimiento real de los nodos en un escenario que no es representativo y tiene múltiples restricciones para los conjuntos de acciones que pueda construir un agente, en suma, la imposibilidad de que un estado sea “completo”, en el sentido de que converja definitivamente a un equilibrio. La situación de comercio internacional Una vez establecido el equilibrio del mercado interno, el modelo sugiere que, según las relaciones que se establecen en el equilibrio entre oferta y demanda, se tiene una relación entre la producción de los bienes elaborados a nivel nacional. Ahora, teniendo en cuenta que la configuración de la economía exterior es análoga a la configuración de la economía doméstica, la equivalencia entre oferta y demanda determina un equilibrio, que a su vez determina la relación entre los productos foráneos. La única distinción entre las dos economías, a la luz del modelo ricardiano neoclásico, es el tipo de tecnología, aunque esta no cambie en el proceso. Cabe decir que esta relación de equivalencia en las economías se da a partir de la estructura de precios. 13.
(14) De esta forma, es probable que exista una diferencia entre la productividad de cada país para elaborar uno de los bienes; de aquí se deduce un intervalo que, según el modelo, determina el rango de productividad de cada país. Por supuesto, se toma que uno de los bienes domésticos tiene un menor costo de oportunidad, es decir, su elaboración es más productiva que en la economía foránea. De aquí se desprende la noción de ventaja comparativa, que es, esencialmente, una diferencia en la productividad de uno de los bienes. Esta diferenciación determina per se una especialización en la producción del bien más productivo, sin embargo, esta especialización está asociada a las ganancias, en términos de costos de oportunidad, del comercio con una economía extranjera. El análisis del comercio internacional parte del equilibrio interno de las dos economías, y del supuesto de que la economía doméstica es más productiva en uno de los bienes (lo que inmediatamente hace más productivo en la elaboración del otro bien a la economía exterior). En el escenario internacional se consideran dos países en una situación de libre comercio que producen dos bienes utilizando L de forma intensiva. Se supone que los costos de transporte son cero, por lo que existe libre movilidad de mercancías; no obstante, el trabajo no tiene libre movilidad y está restringido sólo a trasladarse entre los sectores de un país. También se supone que los países tienen una moneda común, es decir, que la tasa de cambio nominal es igual a 1. Igualmente, se tiene en cuenta que: a partir del equilibrio de autarquía (autosuficiencia económica) se determina la producción global relativa de cada economía. La Curva de Oferta Relativa Mundial (2) recoge la producción total de uno de los bienes sobre la producción total del otro bien. Sin embargo, es necesario tener en cuenta, antes de establecer el volumen de producción de cada bien a nivel mundial, la especialización de cada país en la producción de uno de los bienes. Esta especialización depende de la ventaja comparativa del país, es decir, de la relación entre el costo de oportunidad de producir ambos bienes. Se supone que el costo de oportunidad de producir el bien 1 es menor en la economía doméstica, es decir: [6] La curva de oferta relativa mundial incluye la producción total del bien 1 ( producción total del bien 2 (. ) ponderada por la. ), de forma que: [7], donde. representa los precios en una situación de comercio.. Entonces, el proceso productivo que tiene lugar en las dos economías se reduce al volumen de producción de cada bien, pues cada economía se encuentra en equilibrio, sin innovación, sin 14.
(15) instituciones y sin cambios estructurales. También es necesario tener en cuenta que los precios relativos se fijan en este equilibrio, determinados por la competencia perfecta, que hace que el mercado laboral sea competitivo; en resumen, el salario nominal en cada economía es igual al producto marginal del trabajo, por lo que se asume que el costo de oportunidad de producir el bien 1 es igual a su precio relativo, es decir: [8] Los precios relativos definen los incentivos que tiene la economía doméstica, en este caso, para producir el bien 1. Como la configuración de las economías es la misma, entonces la ventaja de producir el bien 1 se traduce en una diferencia con los precios relativos internacionales, definiendo de esta forma un rango para los términos de intercambio, así:. Existe una ganancia sobre los costos relativos No hay excedente No hay ganancia sobre los costos relativos. De la misma manera, para la economía exterior, que tiene ventaja sobre la producción del bien 2, se tiene un incentivo a partir de los precios relativos internacionales. De esta forma, la oferta relativa mundial debe su forma a los términos de intercambio (precios relativos internacionales), así:. [9]. Es posible decir que las economías generan un vínculo relacionado con el volumen de producción de cada bien, para este caso: la curva. . Ya que la forma de esta curva está determinada por. los términos de intercambio, la vinculación de cada sector productivo con el sector internacional depende también de la relación de precios internacionales. Partiendo del caso usual de las ventajas comparativas de especialización completa, la estructura económica en red tiene la forma:. 15.
(16) Ilustración 2 - Topología de red del equilibrio internacional para la especialización completa de cada país. En el equilibrio de especialización completa se tiene que:. Con lo que se definen los condicionantes del escenario internacional. Resulta que la estructura del comercio internacional, para este caso entre dos países, es un mundo ultra-pequeño donde los determinantes fundamentales (disponibilidad del factor productivo y preferencias) están a distancia 1. El equilibrio general del sistema tiene una particularidad estructural, a saber, la desaparición de dos nodos ( ,. ) y la creación de dos nuevos vínculos ([q1, U*], ([q*2, U]). Esta redistribución del. sistema está basada en la proporción relativa de los términos de intercambio, es decir, la productividad relativa re-direcciona la estructura de la demanda. En este hecho particular cabe señalar la homogeneidad de los bienes producidos en las economías. La relación de sustitución de los bienes es perfecta en el equilibrio, por lo que no se tiene en cuenta la función de la estructura de la demanda en sí misma, sino de sus determinantes representativos. Esta estructura refleja la presencia de un ciclo infinito, sin restricciones y, mucho menos, sin posibilidades de adaptación. Pero la adaptación queda anulada ante la ausencia de fallos, es un equilibrio neoclásico, o mejor, un ciclo absurdo. El problema fundamental radica en que el ciclo que resulta claramente, está determinado por las “ventajas comparativas”, nada más. Un conjunto de equivalencias que resultan en un bucle. Este concepto es totalmente incompatible con un sistema complejo de estructuras relacionales que fluctúa constantemente, entre el colapso y las bonanzas, todas como resultado de la acción humana, por demás, impredecible, más no incomprensible. Así pues, las “ventajas comparativas”, tan estimadas a la hora de hacer política comercial, conduzcan irremediablemente a un callejón sin salida. 16.
(17) Esto pone de relieve la importancia de la estructura de la demanda, pues la demanda efectiva es el catalizador del proceso de generación de vínculos, dado que permite que se genere un vínculo entre empresario y consumidor. Ahora, es necesario tener en cuenta que los cambios estructurales tienden a generar cambios locales, por lo que las expectativas del empresario con respecto a la estructura de la demanda tienen varios condicionantes, desde culturales hasta institucionales. No obstante, el individuo representativo por parte de la industria, no permite captar la interacción que lleva a la generación de vínculos al nivel de la demanda efectiva en otro país cualquiera. Es claro, por demás, que las condiciones de la demanda en un país extranjero necesariamente influyen en las expectativas y en el riesgo que tiene en cuenta el empresario a la hora de delinear algún tipo de comportamiento estratégico. Pero hasta aquí, en el modelo canónico, la importancia de los vínculos queda relegada a relaciones de equivalencia, es decir de ajustes simultáneos sobre el comercio en equilibrio, partiendo del equilibrio en autarquía. Queda entonces de lado el problema de la formación de la estructura, en general, y de los flujos, en particular. Dicho de otra forma, la interacción local de los individuos y los escenarios de coordinación son subestimados por el modelo. Traer el modelo ricardiano de comercio a la forma de una red lleva a plantear ciertos casos: . En un sistema complejo adaptativo, como son las relaciones económicas, no tienen cabida los ajustes simultáneos e instantáneos.. . Si se definen satisfactoriamente las formas de las relaciones económicas en cualquier punto, entonces es posible mostrar una dinámica en el sistema. Es de esperar que, desarrollando el sistema a partir de otras características, la validez de las ventajas comparativas no se sostenga.. . La primera aproximación, es mostrar a partir del proceso de intercambio que las propiedades del mercado interno, incompatibles con la autarquía, dependen de las propiedades topológicas de la red relacional.. . La acción de los agentes, así como la acción potencial, las expectativas el aprendizaje y la interpretación generan estructuras con un cierto contenido estratégico. Existe concurrencia, aglomeración y cooperación de nodos con fuertes programas estratégicos, es decir, existen atractores de interacción; con relaciones internacionales de intercambio fluctuantes.. . Sólo tomando el comportamiento de las economías en autarquía a partir de premisas dinámicas, es posible mostrar que las ventajas comparativas son un concepto impreciso, por lo menos teóricamente. 17.
(18) Autarquía. Imposibilidad de formación económica. Es claro que el fenómeno de la autarquía no se ha presentado en los países en vías de desarrollo. Es decir, no ha existido una suerte de auto-suficiencia económica que lleve a pensar en la concurrencia a un espacio donde las relaciones económicas están plenamente desarrolladas y gocen de un equilibrio estable. En el modelo ricardiano, la autarquía se trata como la relación puntual entre un productor y un consumidor, ambos representativos de un país. Sólo existe un flujo constante entre este par de nodos. Pero un planteamiento semejante debería explicarse a partir de un proceso dinámico de formación de vínculos, o relaciones fundamentales, como una organización topológica con un volumen mínimo de entropía, es decir, con un aumento paulatino de la organización del sistema de relaciones ante cambios en el entorno y por la presencia de fallos que, posiblemente y ante la relativa escases de recursos, tiendan a minimizarse. El proceso de generación de vínculos, y también de destrucción de éstos, que subyace al proceso de intercambio, contiene un conjunto de factores que relacionan la actividad intrínseca de los sujetos con la posición estructural que su comportamiento y el entorno determinan. De forma pues que un estado de autarquía como base para un mercado internacional sugiere que existen cliques, o conjuntos de nodos relacionados entre sí pero aislados del resto, que se organizan y desarrollan para después establecer una comunicación con el exterior. Es demasiado suponer que, para el caso ricardiano de dos países, las relaciones fundamentales que gobiernan un proceso productivo puedan encajar automáticamente con otro, al tratarse de un claro “ajuste” esto no es posible. Lo que lleva a considerar que, si bien la economía de un país se desarrolla autónomamente, los vínculos que se establecen entre sujetos de diferentes países dan cuenta de una transfusión de conocimientos, códigos, tratos, et cétera. Se produce un enlace entre los procesos productivos que varía de intensidad en el tiempo y genera cambios en las relaciones fundamentales de cada sistema, hasta generar un componente (el mercado) vinculado por múltiples puentes y nodos intermedios. La autarquía desvía la importancia del proceso de formación de cada economía, de sus vínculos reales y los potenciales, aduciendo la presencia de un aparato productivo a un desarrollo aislado, cosa que no puede aplicarse a un sistema complejo de relaciones que cambian continuamente, teniendo que la base del cambio continuo es la transformación del pensamiento y de la acción humana. Desde este punto de vista no es posible atribuir un comportamiento “constante” a las relaciones económicas, y mucho menos, a la generación y evolución de todo un mercado. Fuera de los supuestos de los agentes representativos, es posible encontrar un enmarañamiento de relaciones cada vez más complejo y masivo, lo que significa la creciente complejidad del sistema, principalmente en lo difusos que se hacen los conjuntos de relaciones fundamentales, por ejemplo 18.
(19) en la mera linealidad de oferta-demanda. Su estructura es mucho más que eso, da cuenta de un conjunto masivo de procesos de decisión con condicionamientos locales y globales y consecuencias en ambos sentidos. De forma que una estructura como la del comercio internacional no puede entenderse en los términos de cantidades agregadas que se conectan a partir de relaciones de equivalencia. Esto lleva a pensar el mercado interno como algo más complejo que un simple conjunto de equivalencias que no varían en el tiempo. Es necesario observar la forma en que fluye la información relacionada con el accionar humano, con el fallo de expectativas, con el riesgo sobre decisiones fundamentales y sobre la aparición de condicionantes espontáneos, como las revoluciones sociales y tecnológicas en los países. Ciertamente, la complejidad de la estructura relacional, con todas sus determinaciones históricas, es fundamental para comprender la naturaleza de los enlaces existentes entre los diversos componentes que generan, y tienden a optimizar, ciertas funciones o actividades. En otras palabras, el desenvolvimiento estructural de los sujetos, es decir, la conducta condicionada por factores locales y globales, se incrusta en procesos evolutivos –adaptativos- de los diversos mercados que se erigen como excitadores o inhibidores del proceso económico y social en general. La concentración de actividad en un entorno de negocios o la expansión de un método novedoso, implica un tejido social, una interrelación recíproca por medio de la cual se comunica el resultado de un conjunto de relaciones. O sea, las relaciones humanas que transforman cada nivel de actividad están circunscritas a la pro-alimentación y retro-alimentación de información, y no a equivalencias y escenarios representativos. Es el carácter impredecible del devenir del conocimiento, las expectativas y las preferencias pujando por escenarios de enlaces más o menos benéficos, en suma, el comportamiento estratégico, cosa que es impensable como plana y lineal, es el condicionante del desarrollo de toda una sociedad, desde las capas más “bajas” hasta las más “altas”. Es fundamental para comprender la noción que lleva a la formación de rangos de coordinación y al refinamiento -y creación- de medios más precisos para detallar la realidad de las relaciones humanas y sus fines. La información, como sujeto disponible de interpretación y procesamiento se encuentra incrustado en todo el desarrollo del mercado, donde se incluye también la generación espontánea de información pertinente y superflua, pero con la misma capacidad de desencadenar grandes cambios a nivel estructural. De modo que la representatividad, aunque senda necesaria en el pensamiento, se queda corta para explicar la economía actualmente. No obstante, la estabilidad de los estados y la posibilidad de errores, o cambios, espontáneos se asocia mejor a un continuo cambio en la estructura de las posibilidades de desenvolvimiento que a un ajuste continuo, por ejemplo, en los precios relativos entre países. Esto deja delante un panorama enteramente diverso que conduce de los problemas metodológicos del individuo representativo y de la carga de la estática comparativa al 19.
(20) entendimiento de la complejidad de los sistemas económicos, encarnados en los mercados y las instituciones, y a las propiedades emergentes de cada nivel en la estructura relacional, global y local. Así, resulta complicado entender el funcionamiento real de un sistema masivo que evoluciona hacia límites insospechados, a partir de la comparación imprecisa de estructuras de oferta y demanda simplificadas.. 20.
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