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Boletín Especial

FIRMA DEL ACUERDO SOBRE MEDIDAS EN MATERIA DE SEGURIDAD SOCIAL

(REFORMA DE LA SEGURIDAD SOCIAL)

13 de julio de 2006

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ÍNDICE

1. GOBIERNO, PATRONAL Y SINDICATOS FIRMAN EN MONCLOA LA REFORMA PARA ASEGURAR EL FUTURO DE LAS PENSIONES

3 2. UNA REFORMA QUE ASEGURA EL FUTURO DE LAS PENSIONES 6

3. ACUERDO SOBRE MEDIDAS EN MATERIA DE SEGURIDAD SOCIAL (LA MONCLOA, 13

DE JULIO DE 2006) 8

4. UNA REFORMA QUE MEJORA Y ASEGURA LAS PENSIONES. UN PLANTEAMIENTO GLOBAL DEL CONJUNTO DE LAS PRESTACIONES. PUBLICADO EN LA REVISTA ACTIVA

DE LA SEGURIDAD SOCIAL (Nº 5, JULIO-SEPTIEMBRE DE 2006) 17

5. MÁS COMPROMISO DE GASTO SOCIAL PUBLICADO EN LA REVISTA ACTIVA DE LA

SEGURIDAD SOCIAL (Nº 5, JULIO-SEPTIEMBRE DE 2006) 19

6. EL EMPLEO GARANTIZA LA SOSTENIBILIDAD DEL SISTEMA PUBLICADO EN LA

REVISTA ACTIVA DE LA SEGURIDAD SOCIAL (Nº 5, JULIO-SEPTIEMBRE DE 2006) 21

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1. GOBIERNO, PATRONAL Y SINDICATOS FIRMAN EN MONCLOA LA REFORMA PARA ASEGURAR EL FUTURO DE LAS PENSIONES

El texto contempla actuaciones de consolidación del sistema, apoyo a la familia, prolongación de la vida laboral, Incapacidad Temporal y Jubilación

- El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente de CEOE, José María Cuevas, el vicepresidente de CEPYME, Enrique Martínez Piqueras, y los secretarios generales de UGT y CCOO, Cándido Méndez y José María Hidalgo han firmado en el Palacio de la Moncloa el Acuerdo sobre Medidas en Materia de Seguridad Social. El texto aborda una reforma global del sistema de Seguridad Social, cuyo objetivo principal es asegurar el futuro de las pensiones dotando al sistema de más equidad y estabilidad.

Las principales características de este acuerdo son:

Carácter global que afecta a todas las prestaciones del sistema los acuerdos anteriores se centraron sólo en jubilación, periodo de carencia y cálculo del tiempo de cotización y desarrolla los principios establecidos en el Pacto de Toledo.

Paulatino, se aprovecha la buena salud financiera de la Seguridad Social para establecer en determinadas medidas periodos transitorios amplios que eviten costes sociales, al contrario de lo que sucedería si se esperase a adoptar las reformas en tiempos de crisis.

Consensuado Es el primer acuerdo en materia de Seguridad Social en la historia de la Democracia firmado por los dos sindicatos mayoritarios, la patronal CEOE, Cepyme y el Gobierno.

Equilibrado. Tiene en cuenta las reformas adoptadas en materia laboral y dentro de la protección social compatibiliza la mejora de prestaciones; la generación de ahorros para el sistema; la creación de empleo y el crecimiento económico en un marco de mayor competitividad empresarial; la mayor correspondencia entre cotizaciones y prestaciones, y la mejora en la gestión y control de recursos y prestaciones.

Equitativo Elimina situaciones discriminatorias y se adapta a los cambios sociales.

En conclusión, se trata de un acuerdo que desde una perspectiva global asegura el futuro del sistema público de pensiones; mantiene el equilibrio entre la mejora de prestaciones y la salud financiera del sistema, aumenta la equidad y se adapta a los cambios sociales. Para comprobar la efectividad de las medidas adoptadas, todos los firmantes del documento se han comprometido a realizar un seguimiento periódico y una evaluación de la marcha del sistema, a fin de detectar posibles tendencias negativas y adoptar las medidas necesarias en cada caso para su consolidación.

Resumen del Acuerdo sobre medidas en Materia de Seguridad Social

• Políticas de consolidación del sistema

o Se garantiza la financiación de los complementos a mínimos por el Estado y se recoge el compromiso de incremento de las pensiones mínimas.

o Las cotizaciones evolucionarán garantizando el crecimiento del empleo y la correspondencia con las prestaciones.

o Se simplificará la tarifa de accidentes de trabajo, pasado de la actual (más de 140 epígrafes y de 400 denominaciones profesionales) a otra basada en los sectores de actividad económica, eliminado la picaresca y las situaciones desproporcionadas.

o Se reformará la gestión del Fondo de Reserva, a fin de combinar la seguridad de las inversiones con una mayor rentabilidad, y se simplificará y adecuará el régimen de reservas de las Mutuas.

o El Régimen Especial Agrario, trabajadores por cuenta ajena, se integrará en el General

(siguiendo el ejemplo del acuerdo para la integración del REASS cuenta propia suscrito con las

OPAS), después de un amplio periodo transitorio que evitará incrementos de costes que

perjudiquen el empleo. También se estudiarán mejoras en el ámbito en las prestaciones en el

Régimen Especial de Empleados de Hogar.

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o Los interlocutores sociales evaluarán con el Gobierno trienalmente el cumplimiento de las previsiones y la marcha del sistema.

• Políticas de apoyo a la familia

o A través del IRPF y de la mejora de las prestaciones familiares de Seguridad Social se apoyarán a las familias con menores ingresos.

o Se establecen mejores pensiones para viudas y huérfanos discapacitados.

o Se mejora la pensión de orfandad en familias numerosas o en familias sin vínculo matrimonial.

o Se reconoce la pensión de viudedad en “parejas de hecho” con hijos o dependencia económica del fallecido.

o Se adecua la pensión de viudedad a las nuevas situaciones familiares, eliminándola en las situaciones en las que no existe ni vínculo familiar ni dependencia económica del fallecido.

• Las prestaciones por incapacidad.

o Un nuevo catálogo de enfermedades profesionales adaptará las mismas a las recomendaciones de la Unión Europea y a la jurisprudencia, con un nuevo procedimiento de registro y notificación que corregirá los problemas detectados en algunas enfermedades.

o Los trabajadores accidentados no consumirán con su prestación desempleo.

o El complemento de gran invalidez tendrá un sistema de cálculo que hará más equitativo su importe, mejorando las prestaciones más bajas.

o La incapacidad temporal dispondrá de un marco regulatorio más preciso, que permitirá la mejora en el control sin desprotección.

o La pensión de incapacidad se equipara en procedimientos de cálculo a la de jubilación, evitando su posible utilización como una forma de eludir los periodos mínimos de cotización.

• Las prestaciones por jubilación. Prolongación de la vida laboral.

o El periodo mínimo de cotización exigido para acceder a la pensión será de quince años, efectivo después de un periodo trasitorio.

o La jubilación parcial se equipara en requisitos a la jubilación anticipada, exigiéndose después del correspondiente periodo transitorio, y con respeto durante los primeros años a los acuerdos en la negociación colectiva 65 años, 30 años cotizados, seis años de antigüedad en la empresa y una actividad mínima del 25% (susceptible de ser compensada por una mayor actividad del relevista con contrato indefinido).

o Se adoptarán medidas de compensación para los pensionistas derivados de despidos anteriores al 1º de enero de 2002.

o Se impedirá la aplicación acumulada de los diferentes procedimientos de anticipación de la edad de jubilación. En el caso de los coeficientes reductores de la edad de jubilación por penosidad, su aplicación será excepcional y vendrá precedida del recargo en las cotizaciones.

o Los trabajadores despedidos cotizarán en desempleo por el 125% de la base mínima de cotización.

o Todos los trabajadores que retrasen un año o más su jubilación por encima de los 65 tendrán

mejoras adicionales en su pensión (cada año un incremento del 2% en general, y del 3% con

más de 40 años cotizados).

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ACUERDO DE REFORMA DE LA SEGURIDAD SOCIAL PRINCIPALES MEDIDAS Y COMPARATIVA SITUACIÓN ACTUAL

Garantía entre ingresos y gastos

CONCEPTO SITUACIÓN ACTUAL TRAS EL ACUERDO

Enfermedades profesionales La tarifa de primas vigente data de hace más de 26 años (1979).

Aprobación de una nueva tarifa de cotización por contingencias profesionales que simplifique la actual y mejore la relación prima-riesgo.

Pensión de Jubilación Si no se alcanzan 15 años cotizados, se completa el período mínimo exigido con las pagas extras (hay casos de acceso con sólo 12,6 años cotizados).

El período mínimo de cotización se fija en 5.475 días (15 años) efectivos de cotización.

Jubilación parcial y anticipada Condiciones de acceso diferentes. Se accede a los 60 años, con 15 de cotización, mientras que para la jubilación anticipada se precisan, con carácter general, 30 años.

Se homogenizan los requisitos. Acceso a los 61 años (para mutualistas anteriores al 1-1-1967 se mantiene en 60 años), 30 años cotizados y 6 años de antigüedad en la empresa.

Se incentiva prolongar la vida laboral

Sólo se incentiva retrasar la jubilación a partir de 35 años cotizados.

Se incentiva la permanencia en empleo de trabajadores con 60 ó más años y 5 de antigüedad en la empresa.

Se incentiva la prolongación más allá de los 65 años en todos los casos. Incentivo: la pensión se incrementa un 2% por año o un 3% si se han cotizado 40 o más años.

Se amplían los incentivos a los trabajadores con 59 años.

Mejora de la protección

Incapacidad permanente Extensión paulatina de los complementos a mínimos a los pensionistas de incapacidad permanente total cualificada menores de 60 años.

Reducción del período de cotización exigido para acceder a la pensión a los menores de 31 años.

Gran invalidez Incremento del 50% sobre la pensión de incapacidad permanente absoluta. Aunque la necesidad de atención sea la misma la cuantía de la pensión varía.

Determinación más equitativa del complemento: una parte fija igual para todos (50% base mínima) y otra variable (25% de la base cotización).

Viudedad Las parejas de hecho no tienen derecho a la pensión por viudedad

En caso de divorcio se concede pensión, aunque no hubiese relación económica entre los divorciados.

Se reconoce el derecho a las parejas de hecho, con convivencia acreditada o hijos comunes.

En caso de divorcio, sólo se reconoce el derecho en caso de tener reconocida pensión compensatoria.

Orfandad

Parejas de hecho. Si el sobreviviente no accede a la pensión de viudedad, su importe se suma a la pensión de orfandad.

Mejora de la protección no contributiva

Se complementa la pensión de viudedad de menores de 60 años hasta el tramo inmediatamente superior (60-64 años) sólo si tienen responsabilidades familiares.

Ahora, también, en caso de beneficiarios discapacitados se mejora la pensión aunque no tengan responsabilidades familiares.

Incapacidad temporal derivada de accidente de trabajo o enfermedad profesional

En caso de pasar a la situación de desempleo, se percibe directamente la prestación de IT por el INSS en lugar del seguro de paro.

En la misma situación (cese de la relación laboral) cuando la IT deriva de un accidente de trabajo o una enfermedad profesional, se sigue percibiendo la IT. Tras el alta médica, se pasa al desempleo.

Simplificación de la estructura del Sistema

Unificación de Regímenes Ahora existen seis regímenes (General, Autónomos, Hogar, Agrario, Mar y Carbón).

Los empleados del Hogar y trabajadores agrarios por cuenta ajena se integran, de forma paulatina, en el General y los agrarios por cuenta propia en el de Autónomos.

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2. UNA REFORMA QUE ASEGURA EL FUTURO DE LAS PENSIONES

El acuerdo alcanzado por el Gobierno, CEOE, CEPYME, UGT y CCOO, el primero firmado por todos ellos en 21 años, plantea una reforma global de la Seguridad Social para garantizar el futuro del sistema público de pensiones; mantiene el equilibrio entre la mejora de prestaciones y la salud financiera del sistema, aumenta la equidad y se adapta a los cambios sociales.

Garantía para el futuro del sistema

La buena salud financiera de la Seguridad Social permite aplicar de forma paulatina los acuerdos adoptados, que garantizan y mejoran el futuro de las pensiones, sin tener que recurrir a decisiones drásticas, ni a recortes de las prestaciones, como sucedería si se esperase a adoptar medidas en una situación de crisis.

Reforma global

La reforma afecta a todo el sistema de cotizaciones y prestaciones. A diferencia de reformas anteriores no se centra sólo en una parte del mismo (jubilación) sino que afecta al conjunto de las prestaciones y desarrolla mandatos pendientes del Pacto de Toledo (viudedad, incapacidad, jubilación, integración de regímenes, incentivos a la prolongación de la vida laboral…).

Primer acuerdo en 21 años de todos los agentes sociales

Todos los cambios previstos son fruto del diálogo y la negociación entre el Gobierno, los empresarios y los sindicatos. Por tanto sigue la estrategia de consenso que la sociedad española ha elegido desde el Pacto de Toledo para introducir cambios en su sistema de protección social. Sin embargo, por primera vez en la historia de la democracia española, la reforma de la Seguridad Social llevará la firma del Gobierno, CEOE, CEPYME, UGT y CCOO, lo que implica más eficacia, aceptación social y perdurabilidad de la reforma.

Equilibrio entre mejora de prestaciones y estabilidad financiera

La reforma adopta medidas que aseguran el equilibrio entre la mejora de las prestaciones y el mantenimiento de la salud financiera del sistema. Compatibiliza la mejora de prestaciones; la generación de ahorros (incentiva la prolongación de la vida laboral después de los 65 años); la creación de empleo y el crecimiento económico en un marco de mayor competitividad empresarial; la mayor correspondencia entre cotizaciones y prestaciones, y la mejora en la gestión y control de recursos y prestaciones.

Equidad del sistema y adaptación a los cambios sociales

La reforma elimina situaciones discriminatorias, se adapta a los cambios sociales (incorporación de la mujer al mercado laboral, nuevas formas de convivencia, problemas de las familias) y prevé los venideros (envejecimiento de la población).

Resumen del Acuerdo sobre medidas en Materia de Seguridad Social

• Políticas de consolidación del sistema

Se garantiza la financiación de los complementos a mínimos por el Estado y se recoge el compromiso de incremento de las pensiones mínimas.

Las cotizaciones evolucionarán garantizando el crecimiento del empleo y la correspondencia con las prestaciones.

Se simplificará la tarifa de accidentes de trabajo, pasado de la actual (más de 140 epígrafes y de 400 denominaciones profesionales) a otra basada en los sectores de actividad económica, eliminado la picaresca y las situaciones desproporcionadas.

Se reformará la gestión del Fondo de Reserva, a fin de combinar la seguridad de las inversiones con una mayor rentabilidad, y se simplificará y adecuará el régimen de reservas de las Mutuas.

El Régimen Especial Agrario, trabajadores por cuenta ajena, se integrará en el General (siguiendo el

ejemplo del acuerdo para la integración del REASS cuenta propia suscrito con las OPAS), después de un

amplio periodo transitorio que evitará incrementos de costes que perjudique el empleo. También se

estudiarán mejoras en el ámbito en las prestaciones en el Régimen Especial de Empleados de Hogar.

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Se extenderán los incentivos al mantenimiento en activo de trabajadores mayores a todos los e más de 59 años que disfruten de contrato indefinido.

Los interlocutores sociales evaluarán con el Gobierno trienalmente el cumplimiento de las previsiones y la marcha del sistema.

• Políticas de apoyo a la familia

A través del IRPF y de la mejora de las prestaciones familiares de Seguridad Social se apoyarán a las familias con menores ingresos.

Se establecen mejores pensiones para viudas y huérfanos discapacitados.

Se mejora la pensión de orfandad en familias numerosas o en familias sin vínculo matrimonial.

Se reconoce la pensión de viudedad en “parejas de hecho” con hijos o dependencia económica del fallecido.

Se adecúa la pensión de viudedad a las nuevas situaciones familiares, eliminándola en las situaciones en las que no existe ni vínculo familiar ni dependencia económica del fallecido.

• Las prestaciones por incapacidad.

Un nuevo catálogo de enfermedades profesionales adaptará las mismas a las recomendaciones de la Unión Europea y a la jurisprudencia, con un nuevo procedimiento de registro y notificación que corregirá los problemas detectados en algunas enfermedades.

Los trabajadores accidentados no consumirán con su prestación desempleo.

El complemento de gran invalidez tendrá un sistema de cálculo que hará más equitativo su importe, mejorando las prestaciones más bajas.

La incapacidad temporal dispondrá de un marco regulatorio más preciso, que permitirá la mejora en el control sin desprotección.

La pensión de incapacidad se equipara en procedimientos de cálculo a la de jubilación, evitando su posible utilización como una forma de eludir los periodos mínimos de cotización.

• Las prestaciones por jubilación. Prolongación de la vida laboral.

El periodo mínimo de cotización exigido para acceder a la pensión será de quince años, efectivo después de un periodo transitorio.

La jubilación parcial se equipara en requisitos a la jubilación anticipada, exigiéndose después del correspondiente periodo transitorio, y con respeto durante los primeros años a los acuerdos en la negociación colectiva 65 años, 30 años cotizados, seis años de antigüedad en la empresa y una actividad mínima del 25% (susceptible de ser compensada por una mayor actividad del relevista con contrato indefinido).

Se adoptarán medidas de compensación para los pensionistas derivados de despidos anteriores al 1º de enero de 2002.

Se impedirá la aplicación acumulada de los diferentes procedimientos de anticipación de la edad de jubilación. En el caso de los coeficientes reductores de la edad de jubilación por penosidad, su aplicación será excepcional y vendrá precedida del recargo en las cotizaciones.

Los trabajadores despedidos cotizarán en desempleo por el 125% de la base mínima de cotización.

Todos los trabajadores que retrasen un año o más su jubilación por encima de los 65 tendrán mejoras

adicionales en su pensión (cada año un incremento del 2% en general, y del 3% con más de 40 años

cotizados).

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3. ACUERDO SOBRE MEDIDAS EN MATERIA DE SEGURIDAD SOCIAL (LA MONCLOA, 13 DE JULIO DE 2006)

La Declaración para el Diálogo Social, suscrita en julio de 2004 por el Gobierno, las Organizaciones Sindicales y las Organizaciones Empresariales, ha establecido el marco general de prioridades en el ámbito sociolaboral y, dentro de un contexto presidido por el impulso del empleo estable, de la cohesión social y de la competitividad, ha prestado especial atención al sistema de Seguridad Social.

A ese respecto, ha subrayado la necesidad de que nuestro modelo protector se adecue a la evolución que está experimentando la sociedad española, marcada por el proceso de envejecimiento demográfico, la incorporación creciente de las mujeres al mercado de trabajo y el fenómeno de la inmigración, así como a la aparición de nuevas realidades y demandas sociales. Todo ello, con el objetivo de lograr un sistema de protección social más solidario y eficiente y, a la vez, garantizar los niveles de cobertura, teniendo en cuenta el equilibrio financiero y la compatibilidad de la Seguridad Social con la creación de empleo y riqueza productiva. Para conseguir tales objetivos, se ha destacado el valor del diálogo social y la búsqueda de acuerdos como instrumento adecuado para el diseño y puesta en marcha de medidas eficaces en materia socioeconómica.

Fruto de esa convicción ha sido el compromiso de las partes firmantes de la Declaración de abordar las diversas cuestiones que afectan a la Seguridad Social a través de un amplio proceso de diálogo en el que se han analizado y perfilado múltiples medidas que pueden tener incidencia en el logro de los objetivos planteados.

Dicho proceso ha tomado como referente las prioridades marcadas por el Pacto de Toledo en su renovación parlamentaria de 2003 que afectan a nuestro modelo protector, atendiendo a la necesidad de garantizar la pervivencia de sus logros dentro de un entorno financiero saneado y estable.

Las partes reafirman la necesidad de mantener y reforzar los principios básicos de solidaridad financiera y de unidad de caja sobre los que se asienta la Seguridad Social, como referente clave para garantizar la eficacia del sistema y perfeccionar los niveles de bienestar del conjunto de los ciudadanos.

Partiendo de esa perspectiva, que subraya la necesidad de seguir profundizando en el proceso de consolidación y mejora de nuestro modelo protector, el presente Acuerdo constituye el resultado de un importante esfuerzo de concertación, y en él se incorporan diversas iniciativas que inciden en cinco grandes ámbitos de actuación.

En primer lugar, se hace hincapié en la garantía de la adecuación entre los ingresos y gastos del sistema, ratificando el objetivo de culminar el proceso de separación de fuentes de financiación y un mayor equilibrio en materia de cotización que refuerce el principio de contributividad. Además, se incluye un compromiso dirigido a garantizar en todo momento la sostenibilidad, mejora y adaptación de la Seguridad Social y se refuerza la eficacia del Fondo de Reserva.

En segundo lugar, se avanza en la plasmación del principio de solidaridad mediante la paulatina mejora y extensión de los complementos por mínimos en lo que se refiere a las pensiones de incapacidad permanente y viudedad.

En tercer lugar, se plantean una serie de iniciativas que afectan, con carácter general, al área de protección contributiva y cuyo objeto es garantizar una mayor proporcionalidad entre el esfuerzo de cotización realizado y los derechos a obtener por parte de la Seguridad Social, así como que las prestaciones resulten acordes con las consecuencias de las contingencias a las que van dirigidas.

A este respecto, se prevén modificaciones específicas en materia de jubilación, incapacidad permanente, muerte y supervivencia e incapacidad temporal.

En cuarto lugar, y con incidencia concreta en el ámbito de la jubilación, se incluyen diversas actuaciones dirigidas a incentivar la prolongación voluntaria de la vida laboral, sin olvidar la mejora de las garantías de los trabajadores de más edad expulsados prematuramente del mercado laboral. Destacan, igualmente, las modificaciones que se producen en materia de jubilación parcial, con objeto de adecuar esta figura a las características y requerimientos de los procesos productivos en que la misma se enmarca.

Por último, se avanza en el proceso de racionalización y simplificación de la estructura del sistema de Seguridad Social, previéndose la integración de los trabajadores por cuenta propia agrarios en el Régimen Especial de los Trabajadores Autónomos, y la de los trabajadores por cuenta ajena de dicho sector en el Régimen General, desde una perspectiva atenta a las singularidades específicas de cada uno de dichos colectivos. Todo ello, se complementa con medidas de adecuación y modernización de la normativa reguladora del Régimen Especial del Mar y del Régimen Especial de Empleados de Hogar.

Bajo esta múltiple perspectiva, y con la finalidad de llevar a la realidad de nuestro modelo protector las iniciativas

que acaban de señalarse, las partes firmantes acuerdan la adopción de las siguientes medidas:

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I. GARANTÍA DE LA ADECUADA RELACIÓN ENTRE INGRESOS Y GASTOS DEL SISTEMA.

En orden a garantizar una adecuada relación entre ingresos y gastos, se acuerdan las siguientes medidas:

1. El Gobierno ratifica su compromiso de asumir, en el plazo contemplado en la disposición transitoria decimocuarta de la Ley General de la Seguridad Social y con cargo a la imposición general, la financiación de los complementos a mínimos de las pensiones contributivas, en orden a finalizar el proceso de separación de las fuentes de financiación de las prestaciones de la Seguridad Social. Los incrementos de los complementos a mínimos que se produzcan se financiarán a través de la imposición general.

2. La aprobación de una nueva tarifa de primas de cotización por contingencias profesionales, que adecue la actualmente vigente -que data de más de 26 años- a la realidad productiva actual, simplifique la “tarificación”

y la gestión y ponga en relación más directa la prima a abonar con el riesgo correspondiente a la actividad realizada.

3. La evolución de las cotizaciones sociales, dentro de un marco general que asegure la competitividad de las empresas españolas, la generación de empleo y el desarrollo económico, debe mantener una relación acorde con los incrementos de afiliación, la correspondencia entre aportaciones y prestaciones, la evolución de los salarios y la productividad de la economía española. En este sentido, las bases mínimas de cotización en cada uno de los regímenes deben garantizar el equilibrio entre aportaciones y prestaciones en todas las carreras de cotización. Asimismo, la base máxima de cotización evolucionará conforme a la variación real del IPC.

4. En orden a lograr un mayor grado de contributividad, se mantiene la fijación de una base mínima de cotización superior a partir de los 50 años para aquellos trabajadores por cuenta propia que hayan cotizado, con anterioridad a la fecha del cumplimiento de dicha edad, menos de cinco años.

5. La disminución de la morosidad y del fraude, con el incremento constante del porcentaje de realización de los derechos reconocidos, que será desarrollado a través de planes operativos puestos en marcha en colaboración con la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. El objetivo a alcanzar en este ámbito durante esta década es que el índice de morosidad no supere el 1 por 100.

II. MEJORA DE LA ACCIÓN PROTECTORA NO CONTRIBUTIVA.

Adicionalmente a las medidas ya adoptadas o comprometidas por el Gobierno para la presente legislatura, en relación con el incremento de las pensiones mínimas, el establecimiento de una pensión mínima de orfandad, para personas con discapacidad menores de 18 años, así como respecto de la equiparación entre la asignación económica por hijo a cargo y la pensión no contributiva (ambas en favor de personas con 18 o más años y una discapacidad igual o superior al 65 por 100) en el marco del cumplimiento de los objetivos de mejora de la protección no contributiva, se acuerda la adopción de las siguientes medidas:

1. Se extenderá, de forma paulatina, la garantía de los complementos a mínimos a los pensionistas de incapacidad permanente total cualificada menores de 60 años, de manera que, tras dicho proceso gradual, todos los perceptores de la pensión de incapacidad permanente total cualificada puedan percibir los complementos a mínimos, siempre que reúnan los requisitos que, legal y reglamentariamente, se hayan establecido.

2. A efectos de la percepción de los correspondientes complementos a mínimos por viudedad para beneficiarios menores de 60 años, la acreditación de una discapacidad igual o superior al 65 por 100 se equiparará a la existencia de cargas familiares.

3. La mejora de las deducciones por hijo a cargo en la legislación tributaria (IRPF), de las prestaciones económicas del nivel contributivo de la Seguridad Social y de las prestaciones familiares del nivel no contributivo garantizarán un refuerzo de las políticas de apoyo a las familias con menores ingresos.

III. MEDIDAS EN EL ÁMBITO DE LA ACCIÓN PROTECTORA DERIVADA DE LAS PRESTACIONES ECONÓMICAS CONTRIBUTIVAS.

1. Pensión de jubilación.

Con la finalidad de incrementar la correspondencia entre cotizaciones y prestaciones, se acuerdan las siguientes

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a) El período mínimo de cotización para generar la pensión de jubilación se definirá en 5.475 días (15 años) efectivos de cotización, o su equivalente real en días/cuota. Este compromiso se llevará a cabo a lo largo de cinco años, incrementándose los 4.700 días de cotización efectiva exigidos en la actualidad en 77 días por cada seis meses transcurridos desde la entrada en vigor de la reforma, de manera que al final del proceso paulatino se exigirían los señalados 5.475 días.

El período transitorio de incremento de cotizaciones efectivas previsto en el párrafo anterior, se ampliará, en los supuestos de trabajadores con contrato a tiempo parcial, en proporción inversa al porcentaje de jornada realizada.

b) Coincidiendo con la presentación a los órganos correspondientes de la Unión Europea de los “informes periódicos sobre evaluación y estrategia del sistema de pensiones”, la Administración de la Seguridad Social presentará ante el Parlamento y a los interlocutores sociales estudios sobre la situación presente y futura del sistema.

2. Pensión de incapacidad permanente.

En el objetivo de mejora de la regulación de la incapacidad permanente, y a fin de evitar que se convierta en una vía de acceso a la protección para las carreras de cotización insuficientes, se acuerdan las siguientes medidas:

a) Se flexibilizará el período mínimo de cotización exigible para los trabajadores más jóvenes (menores de 31 años) estableciéndose en un tercio del período comprendido entre la fecha del cumplimiento de los 16 años y la del hecho causante.

b) La cuantía de la pensión de incapacidad permanente, derivada de enfermedad común, se determinará aplicando a la base reguladora establecida en la legislación vigente el porcentaje que corresponda, en función de los años de cotización, establecido en el artículo 163 de la Ley General de la Seguridad Social, considerándose a estos efectos cotizados los años que le resten al interesado, en la fecha del hecho causante, para cumplir la edad ordinaria de jubilación. A su vez, al resultado obtenido se le aplicará el porcentaje, establecido en la actualidad en función del grado de incapacidad reconocido.

Se establecerá un importe mínimo para la pensión de incapacidad permanente, en el grado de incapacidad permanente total para la profesión habitual. La medida contenida en este párrafo no se aplicará para la determinación de la cuantía de las pensiones de incapacidad permanente que provengan de procesos de incapacidad temporal, que se hayan iniciado con anterioridad a la entrada en vigor de la disposición que incorpore al ordenamiento jurídico la medida mencionada

c) La pensión de incapacidad permanente, en el grado de incapacidad permanente total, se excluirá para aquellas profesiones cuyos requerimientos físicos resultan inasumibles a partir de una determinada edad.

Estas profesiones se determinarán reglamentariamente, previa comprobación de que los cotizantes a las mismas se mantienen en su práctica totalidad en edades inferiores a los 45 años.

d) Teniendo en cuenta la finalidad del complemento de gran invalidez, su cuantía se establecerá en un importe independiente de la cuantía de la prestación por incapacidad permanente absoluta. En tal sentido, la cuantía del referido complemento se situará en el resultado de sumar al 50% de la base mínima de cotización vigente en cada momento el 25% de la base de cotización correspondiente al trabajador, calculadas ambas en función de la contingencia que origine la prestación.

e) Se aprobará una nueva lista de enfermedades profesionales, con efectos en las correspondientes prestaciones de la Seguridad Social por incapacidad permanente o muerte y supervivencia que, siguiendo la Recomendación Europea sobre enfermedades profesionales de 2003, adecue la lista vigente a la realidad productiva actual, así como a los nuevos procesos productivos y de organización.

De igual modo, se modificará el sistema de calificación, notificación y registro de las enfermedades profesionales, con la finalidad de hacer aflorar enfermedades profesionales ocultas y evitar la infradeclaración de tales enfermedades.

3. Pensión de viudedad.

Teniendo en cuenta la realidad social existente en nuestro país en la actualidad, con la finalidad de mejorar la

situación de las familias que dependen de las rentas del fallecido y adecuar la acción protectora del sistema a las

nuevas realidades sociales, en el ámbito de la pensión de viudedad se acuerda la adopción de las medidas

siguientes:

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a) La pensión de viudedad debe recuperar su carácter de renta de sustitución y reservarse para aquellas situaciones en las que el causahabiente contribuía efectivamente al sostenimiento de los familiares supérstites: matrimonio; parejas de hecho, siempre que tuviesen hijos en común con derecho a pensión de orfandad y/o existiese dependencia económica del sobreviviente respecto del causante de la pensión; o personas divorciadas perceptoras de las pensiones previstas en el Código Civil.

b) En caso de matrimonio, para acceder a la pensión de viudedad, en los supuestos de fallecimiento del causante por enfermedad común, se requerirá un período previo de vínculo conyugal de dos años o la existencia de hijos en común con derecho a pensión de orfandad. De no acreditarse ese período y ante la ausencia de hijos con derecho a pensión de orfandad, se concederá una pensión temporal con una duración equivalente al período acreditado de convivencia matrimonial.

c) En los supuestos de parejas de hecho, para acceder a la pensión de viudedad se precisará la constatación de convivencia mutua, estable y notoria, durante un periodo amplio, a determinar en el desarrollo del Acuerdo.

En caso de existencia de hijos comunes con derecho a pensión de orfandad, se precisará, además, dependencia económica del conviviente sobreviviente, en más del 50% de sus ingresos, de los del causahabiente. En los supuestos de inexistencia de hijos comunes, se exigirá dependencia económica en más del 75% de los ingresos.

Cuando no se acceda a la pensión de viudedad debido al período de convivencia o a la falta de dependencia económica, y existiesen hijos comunes con derecho a pensión de orfandad, el importe que hubiera correspondido a la pensión de viudedad acrecerá aquélla.

d) En los supuestos de distribución de la pensión entre la persona viuda del fallecido con otra que hubiera sido cónyuge de este último, y del que en el momento del fallecimiento se encontraba divorciada, se establecerán las oportunas modificaciones normativas en orden a que exista una garantía del 50% de la pensión en favor del cónyuge sobreviviente, que cumpla los requisitos para acceder a la misma.

e) Para los nacidos con posterioridad a 1 de enero de 1967 se establecerán, previa la realización de un estudio, en el marco de la Comisión no Permanente de valoración de los resultados del Pacto de Toledo, reglas para la reformulación de la pensión de viudedad que, a su vez, serán objeto de negociación en el marco del diálogo social.

4. Pensión de orfandad.

En el ámbito de la pensión de orfandad, se acuerdan las siguientes medidas:

a) La atribución del porcentaje del 70% en la pensión de viudedad, en los supuestos de menores rentas, no irá en detrimento de la cuantía de las pensiones de orfandad.

b) La mejora progresiva de la pensión mínima de orfandad, en el caso de beneficiarios, menores de 18 años y con una discapacidad igual o superior al 65%.

c) El incremento de la cuantía de las pensiones de orfandad, en el caso de parejas de hecho, cuando el conviviente supérstite no tuviese derecho a la pensión de viudedad, en los términos previstos en el párrafo c) de la medida III.3.

5. Prestación de incapacidad temporal.

En el ámbito de la incapacidad temporal, se acuerda la adopción de las siguientes medidas:

a) La modificación de la normativa de Seguridad Social, de modo que, cuando el proceso de incapacidad temporal (IT) derive de una contingencia profesional y durante la percepción de la prestación se extinga el contrato de trabajo, el interesado seguirá percibiendo la prestación por IT hasta el alta médica, pasando después, si reúne los requisitos necesarios, a la situación de desempleo, sin que el período de la situación de IT consuma período de prestación de desempleo.

b) Se procederá al análisis de la regulación jurídica de la prestación de incapacidad temporal, así como de sus

modalidades de gestión, con la finalidad de definir con mayor precisión las funciones de los Servicios de

Salud y de las Entidades que gestionan la prestación económica, respecto de los procesos de incapacidad, a

fin de evitar que, debido a diagnósticos diferentes de unos y otras, puedan producirse situaciones de

desprotección de los trabajadores.

(12)

IV. MEDIDAS EN TORNO A LA EDAD DE JUBILACIÓN Y A LA PROLONGACIÓN DE LA VIDA LABORAL.

Con el objetivo de adecuar la jubilación a la realidad actual, adoptando medidas que, en línea con las orientaciones de la Unión Europea y otros Organismos Internacionales, procuren incentivar la prolongación voluntaria de la vida laboral, así como una mayor conexión entre los mecanismos de jubilación flexible con los requerimientos de los procesos productivos, las partes firmantes del Acuerdo se comprometen a la adopción de las siguientes medidas:

1. Jubilación parcial.

El acceso a la prestación de jubilación parcial se supedita al cumplimiento de los siguientes requisitos:

a) La edad de acceso será:

Para los trabajadores “mutualistas”, 60 años de edad.

• Para el resto de los trabajadores, 61 años de edad.

En cualquiera de los dos casos, la edad de acceso habrá de ser efectiva, sin que quepa aplicar sobre la misma coeficientes reductores de la edad de jubilación.

Se acuerda que para los trabajadores no “mutualistas” la exigencia de los 61 años de edad se lleve a cabo de forma gradual, en el plazo de seis años, incrementándose en dos meses la edad actual de 60 años por cada año transcurrido desde la entrada en vigor de la medida.

b) En orden a garantizar que la jubilación parcial se aplica dentro de los objetivos a que debe responder dicha modalidad, para acceder a la misma será preciso la acreditación, por parte del trabajador relevado, de un período de antigüedad mínima en la empresa de seis años, período que será exigido paulatinamente en la forma siguiente:

A la entrada en vigor de la disposición que apruebe la medida, dos años.

Transcurrido el primer año desde la fecha de entrada en vigor de la disposición que apruebe la medida, tres años.

Transcurrido el segundo año desde la fecha de la entrada en vigor de la disposición que apruebe la medida, cuatro años.

Transcurrido el tercer año desde la fecha de la entrada en vigor de la disposición que apruebe la medida, cinco años.

Transcurrido el cuarto año desde la fecha de la entrada en vigor de la disposición que apruebe la medida, seis años.

Para el cómputo de los períodos de antigüedad señalados, se tendrán en cuenta los acreditados en una empresa anterior que haya sido sucedida por la empresa sobre la que se produce la jubilación parcial, así como la antigüedad en empresas pertenecientes al mismo grupo.

c) Será preciso que el trabajador relevado acredite el siguiente período de cotización:

A la fecha de entrada en vigor de la disposición que apruebe la medida: 18 años.

Transcurrido el primer año desde la fecha de la entrada en vigor de la disposición que apruebe la medida: 21años.

Transcurrido el segundo año desde la fecha de la entrada en vigor de la disposición que apruebe la medida: 24 años.

Transcurrido el tercer año desde la fecha de la entrada en vigor de la disposición que apruebe la medida: 27 años.

Transcurrido el cuarto año desde la fecha de entrada en vigor de la disposición que apruebe la

medida: 30 años.

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d) La reducción máxima y mínima de la jornada habitual de trabajo del trabajador que pasa a la jubilación parcial será del 75% y del 25%, respectivamente.

La implantación de esta medida se llevará a cabo de forma gradual, en un periodo de cuatro años, del modo siguiente:

Transcurrido el primer año desde la fecha de entrada en vigor de la disposición que apruebe la medida, se aplicarán los porcentajes del 82% y 25%, respectivamente.

Transcurrido el segundo año desde la fecha de la entrada en vigor de la disposición que apruebe la medida, se aplicarán los porcentajes del 80% y del 25%, respectivamente.

Transcurrido el tercer año desde la fecha de la entrada en vigor de la disposición que apruebe la medida, se aplicarán los porcentajes del 78% y 25 , respectivamente.

Transcurrido el cuarto año desde la fecha de la entrada en vigor de la disposición que apruebe la medida, se aplicarán los porcentajes definitivos del 75% y del 25%, respectivamente.

No obstante, si el jubilado parcial acredita, en la fecha de efectos de la jubilación parcial, seis años de antigüedad en la empresa y 30 de cotización a la Seguridad Social, los porcentajes de reducción de la jornada podrán establecerse entre el 85% y el 25%, siempre que el trabajador relevista sea contratado a jornada completa y mediante un contrato de duración indefinida. En estos supuestos, respecto de la edad de los trabajadores que acceden a la jubilación parcial, se exigirá 60 años hasta el sexto año de entrada en vigor de la norma que incorpore al ordenamiento jurídico las medidas contenidas en este apartado IV.1, y 61 años a partir del séptimo.

e) En los supuestos en que, debido a los requerimientos específicos del trabajo realizado por el jubilado parcial, el puesto de trabajo de éste no pueda ser el mismo o uno similar que el que vaya a desarrollar el trabajador relevista, se precisará que exista una correspondencia entre las bases de cotización de ambos, de modo que la relativa al trabajador relevista no podrá ser inferior al 65% de la base por la que venía cotizando el trabajador que pasa a la jubilación parcial.

De forma transitoria, los convenios y acuerdos colectivos que estén vigentes a la entrada en vigor de la disposición que apruebe las medidas contenidas en este apartado IV. 1, seguirán rigiéndose, en lo que se refiere a los compromisos sobre jubilación parcial y hasta la finalización de su vigencia y, en todo caso, hasta el 31 de diciembre de 2009, por las previsiones contenidas en el Real Decreto 1131/2002, de 31 de octubre, por el que se regula la Seguridad Social de los trabajadores contratados a tiempo parcial, así como la jubilación parcial.

2. Jubilación anticipada.

En el ámbito de la jubilación anticipada se acuerdan las siguientes medidas:

a) Los coeficientes reductores de la cuantía de la pensión, en los supuestos de extinción no voluntaria de la relación laboral para todos los trabajadores que acrediten entre 30 y 34 años de cotización, serán del 7’5%

por cada año que falte para el cumplimiento de los 65 años de edad.

b) Se adoptarán medidas de mejora de las pensiones causadas, antes de 1º de enero de 2002, por trabajadores con 60 ó más años que hubiesen sido despedidos y accedido a la jubilación anticipada, acreditando 35 ó más años de cotización, a través de la incorporación a la pensión que se venga percibiendo de una cantidad a tanto alzado.

c) Se adoptarán las medidas normativas necesarias, en orden a calificar como involuntaria la extinción de la relación laboral producida en el marco de los expedientes de regulación de empleo (ERES), a los efectos de la aplicación de las reglas de Seguridad Social sobre jubilación anticipada, en los términos del artículo 161.3 y de la disposición transitoria tercera de la Ley General de la Seguridad Social.

3. Reducción de la edad por realización de trabajos penosos, peligrosos o tóxicos.

Se desarrollarán reglamentariamente las previsiones del artículo 161.2 de la Ley General de la Seguridad

Social, sobre reducción de la edad de jubilación a nuevas categorías de trabajadores, estableciéndose un

procedimiento general en el que se prevea, la realización previa de estudios sobre siniestralidad del sector,

penosidad, peligrosidad y toxicidad de las condiciones de trabajo, incidencia de procesos de incapacidad

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La aplicación de nuevos coeficientes será, en todo caso, sustitutiva de la modificación de las condiciones de trabajo, que deberá ser la vía ordinaria de resolución de estas situaciones y habrá de suponer la modificación, de acuerdo con criterios de equilibrio, de las cotizaciones.

En ningún supuesto, la aplicación de los coeficientes reductores podrá ocasionar que la edad de acceso a la jubilación pueda situarse en menos de 52 años. En los regímenes especiales que posibiliten en la actualidad edades inferiores, se aplicará un período transitorio en la aplicación de la nueva regulación.

4. Cotización a la Seguridad Social durante la percepción del subsidio de desempleo para mayores de 52 años.

Al objeto de propiciar mayores cotizaciones con el efecto correspondiente en la pensión de jubilación, la base de cotización durante la percepción del subsidio de desempleo para mayores de 52 años, con derecho a cotización por la contingencia de jubilación, será equivalente al 125% del SMI.

5. Incentivos a la prolongación voluntaria de la vida laboral.

Con la finalidad de incrementar el número de trabajadores que deciden voluntariamente llegar a la edad ordinaria de jubilación o retrasarla, la prolongación voluntaria de la vida laboral más allá de la edad ordinaria de jubilación debe estar incentivada, con independencia tanto de los años cotizados (si estos superan el período de carencia) como de la base de cotización.

La pensión de los jubilados a partir de los 66 años debe ser superior en todo caso a la que les correspondería a los 65 años.

Para el cumplimiento del objetivo señalado, se acuerda la adopción de las siguientes medidas:

a) Quienes se jubilen con 66 o más años de edad real tendrán los siguientes beneficios:

a.1) Si el pensionista tiene derecho a la pensión máxima, percibirá anualmente una cantidad a tanto alzado equivalente a un 2% de la magnitud citada por cada año que haya transcurrido después del cumplimiento de los 65 años o de la fecha en que se adquiere el derecho a la pensión máxima, de ser posterior. Dicho porcentaje será del 3% si, en las fechas señaladas, el interesado acredita 40 o más años de cotización. En ningún caso, la suma de la cantidad a tanto alzado más el importe anual de la pensión máxima podrá superar la cuantía, también en cómputo anual, del tope máximo de cotización.

a.2) En los supuestos en que no se alcance la cuantía de la pensión máxima, se tendrá derecho a un incremento de un 2% sobre la base reguladora (adicional al que corresponda según los porcentajes en función de años cotizados, establecidos en el artículo 163 de la Ley General de la Seguridad Social) por cada año que haya transcurrido después del cumplimiento de los 65 años, salvo que en dicha fecha se tengan acreditados 40 años de cotización, en cuyo caso el porcentaje indicado será del 3%.

A partir de la fecha en que se alcance la cuantía de la pensión máxima establecida en cada momento, se aplicará lo previsto en el apartado a.1) anterior.

b) En el Régimen General y en los regímenes especiales asimilados se ampliarán a todos los trabajadores mayores de 59 años con contrato indefinido las bonificaciones ya existentes para mayores de 60 años con cinco años de antigüedad

Una vez transcurridos tres años desde la implantación de la medida, se llevará a cabo una evaluación sobre el impacto de la misma, así como sobre si su extensión a otros colectivos podría tener efectos significativos respecto del mantenimiento del empleo.

V. REFORMAS EN LA ESTRUCTURA DEL SISTEMA DE LA SEGURIDAD SOCIAL.

En el marco de las Recomendaciones 3ª y 6ª del Pacto de Toledo, es una exigencia de la equidad que debe presidir el sistema de protección social la equiparación en prestaciones y obligaciones de los cotizantes del sistema, simplificando su estructura de regímenes.

En este marco, se conviene la adopción de las siguientes medidas:

1. Conforme a los acuerdos alcanzados con las Organizaciones Profesionales Agrarias, se integra en el

Régimen Especial de Trabajadores Autónomos a los trabajadores por cuenta propia del Régimen Especial

Agrario, estableciéndose un sistema especial de cotización en favor de estos trabajadores agrarios por

cuenta propia, titulares de explotaciones familiares o que trabajen en las mismas.

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2. Por otra parte, en el momento actual la configuración del Régimen Especial Agrario, trabajadores por cuenta ajena, realizada hace 40 años, manifiesta su obsolescencia y su inadecuación a los cambios económicos, sociales y demográficos experimentados en el sector agrario español y su mercado de trabajo.

Ya en el Pacto de Toledo de 1995, se contenía una llamada a la simplificación de regímenes, ratificada en las recomendaciones de su renovación parlamentaria de 2003, donde se contiene una referencia más precisa a un proceso paulatino, que comprendiera un análisis exhaustivo, un amplio período transitorio y la consideración de las especificidades del sector. Asimismo, durante estos años se han producido integraciones parciales, se ha suscrito el Acuerdo de 2005 para reconvertir el Régimen Especial Agrario, trabajadores por cuenta propia, en un sistema especial de cotización dentro del Régimen Especial de los Trabajadores Autónomos, y están en tramitación modificaciones normativas que persiguen la flexibilización del encuadramiento de los trabajadores.

Para contribuir a tal fin, se acuerda que el Régimen Especial Agrario, trabajadores por cuenta ajena, se integre en el Régimen General, mediante la articulación de un sistema especial que permita avanzar en la efectiva equiparación de las prestaciones para los trabajadores y que evite un incremento de costes perjudicial para la competitividad y el empleo de las explotaciones agrarias. A tal fin, se establece un período transitorio de entre 15 y 20 años. El sistema especial partirá de los actuales tipos de cotización. Se incorporarán a la cotización agraria bonificaciones y reducciones que incentiven la estabilidad en el empleo y la mayor duración de los contratos, con el objetivo de hacer compatible la mejora de las prestaciones de los trabajadores y la contención de los costes empresariales.

Este proceso debe dar soluciones concretas a la problemática de subsectores específicos, encuadrados ahora parcialmente en los dos regímenes, a las modificaciones de encuadramiento que han producido efectos evaluados críticamente por los colectivos afectados, al colectivo de trabajadores de mayor edad y menor actividad laboral, a la consideración especial de las situaciones de inactividad y al conjunto de particularidades del sector.

Se constituye un Grupo de Trabajo formado por la Administración, las Organizaciones más representativas de empleadores agrarios y las Federaciones Agroalimentarias de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras y de la Unión General de Trabajadores, que elevará sus conclusiones a la Comisión de Seguimiento y a la Administración para el desarrollo de este Acuerdo.

La integración de los trabajadores agrarios por cuenta ajena en el Régimen General se producirá el 1 de enero de 2009, de acuerdo con los objetivos reflejados en los párrafos anteriores de este apartado 2.

3. En paralelo a este proceso, en relación con el Régimen Especial de los Trabajadores del Mar y el Régimen Especial de los Trabajadores Autónomos, se adoptarán las medidas necesarias a fin de impulsar la diversificación de actividades para los colectivos que quieran complementar la recolección y cultivo de especies marinas con procesos de manipulación, envasado y comercialización de las mismas.

4. En relación con el Régimen Especial de Empleados de Hogar se procederá al estudio de la regulación de la relación laboral de carácter especial, a fin de proponer en su caso, su adecuación a la realidad actual.

También y con el objetivo de convergencia de prestaciones con el Régimen General (especialmente, en la cobertura de contingencias profesionales y de la fecha de inicio del percibo de la prestación de incapacidad temporal) se analizará el establecimiento de medidas de aplicación paulatina que permitan la convergencia de tipos de cotización entre ambos regímenes, en el horizonte de que el Régimen Especial de Empleados de Hogar confluya en el Régimen General cuando la identidad de tipos de cotización sea plena.

En paralelo, se establecerán bonificaciones y cursos de formación que permitan la incorporación al Régimen General del trabajo de cuidados realizados en el hogar. Por último, se adoptarán las medidas oportunas respecto de los trabajadores discontinuos (“por horas”) en orden a asegurar el mantenimiento, en tanto se realice la actividad, del alta y de la cotización, así como de un nivel adecuado de protección.

5. Se estudiará la modificación de la legislación reguladora del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, con la finalidad de obtener una gestión que procure una mayor rentabilidad para sus dotaciones, garantizando la seguridad en las inversiones.

6. De igual modo, se procederá a la simplificación y unificación de las reservas de las Mutuas de Accidentes de

Trabajo y Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social, de manera que, sin perjuicio del seguimiento

sobre la adecuación de las tarifas de cotización por contingencias profesionales a la realidad productiva y a la

evolución de las correspondientes prestaciones, se posibilite una gestión más transparente de estas

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VI. SOSTENIBILIDAD Y ADAPTACIÓN DEL SISTEMA.

Las partes firmantes de este Acuerdo se comprometen a proponer la adopción de las medidas necesarias para garantizar en todo momento la sostenibilidad del sistema, su mejora y adaptación a la realidad social existente.

VII. SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN.

El Gobierno y las Organizaciones firmantes de este Acuerdo constituirán una Comisión de Seguimiento a fin de continuar el Diálogo Social en el desarrollo legal y reglamentario del mismo. Todo ello sin perjuicio de los procedimientos de consulta y audiencia a las Organizaciones Empresariales y Sindicales más representativas previstos en la legislación vigente.

De igual modo, se pondrá a disposición de las Organizaciones Sociales firmantes del presente Acuerdo, a través de la Dirección General de Ordenación de la Seguridad Social, informes con la debida antelación sobre el Anteproyecto de Presupuestos anuales de Seguridad Social, los Presupuestos liquidados y con carácter bianual sobre las perspectivas de futuro del sistema, así como sobre todas las cuestiones de relevancia económica para el futuro de la Seguridad Social.

La citada Dirección General elaborará, al cabo de los dos años siguientes a la firma del presente Acuerdo, un informe sobre la evolución de contribución y prestaciones en el sistema, abordando los aspectos más relevantes para la acción protectora y la sostenibilidad, tanto globalmente como por sectores concretos (edad y método de cálculo de la pensión de jubilación, bases de cotización y prestaciones, etc.).

En Madrid, a 13 de julio de 2006.

POR LA UNIÓN GENERAL DE TRABAJADORES (UGT)

Cándido Méndez Rodríguez

POR LA CONFEDERACIÓN SINDICAL DE COMISIONES OBRERAS (CC.OO)

José María Fidalgo Velilla POR LA CONFEDERACIÓN ESPAÑOLA DE

ORGANIZACIONES EMPRESARIALES (CEOE)

José Maria Cuevas Salvador

POR LA CONFEDERACIÓN ESPAÑOLA DE LA PEQUEÑA Y MEDIANA EMPRESA

(CEPYME)

Enrique Martínez Piqueras POR EL GOBIERNO

Jesús Caldera Sánchez-Capitán

MINISTRO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES

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4. UNA REFORMA QUE MEJORA Y ASEGURA LAS PENSIONES. UN PLANTEAMIENTO GLOBAL DEL CONJUNTO DE LAS PRESTACIONES. PUBLICADO EN LA REVISTA ACTIVA DE LA SEGURIDAD SOCIAL (Nº 5, JULIO-SEPTIEMBRE DE 2006)

Octavio Granado (*)

Tras varios meses de negociaciones empresarios, sindicatos y Gobierno hemos llegado a un Acuerdo sobre Medidas en Materia de Seguridad Social. La Seguridad Social es uno de los principales basamentos de las sociedades occidentales y de nuestro modo de vida, y por tanto los acuerdos para su modificación son trascendentales, tanto por el propio proceso como por sus resultados. En la senda marcada por el Pacto de Toledo, se ha buscado y conseguido el consenso con los agentes sociales: es la primera vez en la historia democrática que CEOE-Cepyme, UGT y CCOO suscriben conjuntamente un acuerdo sobre el sistema de protección social.

El tiempo de los cambios siempre es controvertido, y esto a veces provoca su retraso. Las “reformas para la crisis” tienen que abordar frecuentemente en momentos difíciles reformas impopulares, pero imprescindibles para evitar que el sistema se deteriore. En tiempos de bonanza la tentación de dejar hacer, dejar pasar es fuerte, cuando no la de olvidar el necesario equilibrio del sistema estirando sus posibilidades. Los firmantes del acuerdo han manifestado una vez más su compromiso con el Sistema, y su disponibilidad para hacer frente a sus responsabilidades

Finalmente, el resultado del trabajo realizado se concreta en una reforma global de todo el sistema de prestaciones, que sin duda va ser eficaz, socialmente aceptada y perdurable. Éste es otro elemento a valorar al enjuiciar la posible efectividad de los cambios pactados. A diferencia de otras reformas que se acometieron con anterioridad, centradas sólo en la jubilación, el periodo de carencia y el cálculo del tiempo de cotización necesario para tener derecho a una pensión, ahora se hace un planteamiento global del conjunto de las prestaciones y se desarrollan mandatos pendientes del Pacto de Toledo.

Equilibrio y equidad

Las medidas adoptadas en el acuerdo están configuradas para aumentar la contributividad y se complementan de tal forma que las que producen un incremento de las prestaciones se compensan con otras que sirven para incentivar la contribución, frenar la picaresca y mantener la equidad entre aportaciones y prestaciones. Hasta ahora los incentivos para mantener en plantilla los trabajadores más veteranos han tenido efectos positivos, pero insuficientes. La propuesta actual es que todos los trabajadores con contrato indefinido tengan bonificaciones en su cotización a partir de los 59 años, y que todos los mayores de 65 años que quieran seguir en activo mejoren su pensión un 2% adicional cada año y un 3%, si tienen carreras de cotización superiores a cuarenta años. Esta medida es una forma directa de generar beneficios compartidos para empresas, trabajadores y para el propio sistema.

El planteamiento global de las medidas busca desarrollar el principio de equidad. No era razonable, por ejemplo, que existieran requisitos más exigentes para la jubilación de los trabajadores despedidos que para los que optaban voluntariamente por la anticipación. Que las pensiones por incapacidad y jubilación no acercaran sus procedimientos de cálculo. Que la pensión de orfandad fuera diferente en función de la existencia o no de matrimonio. O que existieran familias con dependencia económica de un fallecido sin apoyos del sistema, mientras que éste seguía retribuyendo situaciones en las que habían desaparecido tanto los vínculos familiares como los económicos (familias sin pensión, pensiones sin familia).

Las pensiones de jubilación van a reconocerse en España a partir de quince años cotizados, que van a alcanzarse después de un periodo transitorio que permitirá a los actuales cotizantes con carreras más cortas generar sus derechos incrementando algunos meses su contribución. Tal como esta medida está planteada, no va a existir ninguna exclusión de prestaciones, sino un leve y justificado incremento de la contribución para las carreras con menor proporción de aportaciones. De la misma forma que explicitamos nuestro deseo de mejorar las prestaciones, también adoptamos las medidas necesarias para generar un mercado de trabajo con mayor estabilidad, mayores periodos cotizados y mejores bases, imprescindibles para mantener en el futuro el equilibrio del sistema.

Puede señalarse genéricamente la conveniencia de la adopción de medidas de mayor calado. Con frecuencia

algunas de las propuestas, en un sistema que necesita seguir estableciendo complementos a mínimos para los

millones de pensiones más exiguas, o que rellena las “lagunas” de cotización provocadas por la intermitencia de

las relaciones laborales, tendrían efectos contradictorios o socialmente inasumibles. Pero los firmantes también

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hemos acordado conocer periódicamente la evaluación de la marcha del sistema, y abordar en cada momento las medidas necesarias para su consolidación.

Las medidas de simplificación de regímenes, adoptadas con toda la prudencia necesaria para evitar efectos perversos sobre el empleo o el encuadramiento, de reforzamiento de la gestión del Fondo de Reserva o de modernización del régimen de reservas de las Mutuas permiten asimismo aprovechar las mayores potencialidades de los instrumentos de los que nos hemos dotado para proyectar hacia el futuro el buen momento económico del presente.

La sustitución en un periodo transitorio suficientemente amplio del Régimen Especial Agrario, trabajadores por cuenta ajena, por un sistema especial dentro del Régimen General, y el estudio de medidas para hacer converger el Régimen Especial de Empleados de Hogar hacia el Régimen General, son dos actuaciones que, si se emprenden adecuadamente, pueden mejorar la contribución y las prestaciones a la vez que resuelven problemas generados en sectores concretos por medidas precipitadas.

Mejor garantía en Incapacidad

La nueva regulación global de la incapacidad garantiza una mejor atención a los trabajadores más necesitados de protección, a la vez que se adoptan las medidas necesarias para mejorar el control sin acudir a la disminución de prestaciones para quienes legítimamente las precisan. Un nuevo catálogo de enfermedades profesionales, después de más de 25 años sin ser revisado, adaptará la legislación española a las recomendaciones y la jurisprudencia de la Unión Europea, con un nuevo procedimiento de registro y notificación que corregirá los problemas detectados en algunas enfermedades. En paralelo, se establece un mayor protagonismo del Instituto Nacional de la Seguridad Social en el control de la incapacidad temporal.

Y la resultante global de las nuevas medidas de apoyo a la familia y a la conciliación incorporadas en este acuerdo, junto con las ya consensuadas en la Ley de Igualdad, y las incorporadas en forma de nuevos beneficios fiscales a la Ley del IRPF, nos permiten no asistir simplemente como espectadores pasivos al envejecimiento de la población, sino definir un escenario en el que sea más fácil para las familias españolas decidir el número de hijos que desean sin ver afectadas negativamente su carrera pofesional o su calidad de vida.

En resumen, los interlocutores sociales y el Gobierno han pactado un conjunto de medidas que consolidan nuestro sistema de protección social, favorecen la prolongación de la vida laboral y la adaptación del sistema a los retos demográficos, incentivan el mantenimiento del empleo en nuestro país con unos costes asociados asumibles, mejoran las prestaciones para los actuales y futuros pensionistas, e incrementan la equidad interna del sistema con una mejor correspondencia entre aportaciones y prestaciones. Una buena noticia para España, a la vez que la demostración de que es posible compatibilizar un política económica responsable y eficiente con el desarrollo de políticas sociales más ambiciosas y activas.

(*) Secretario de Estado de la Seguridad Social.

(19)

5. MÁS COMPROMISO DE GASTO SOCIAL PUBLICADO EN LA REVISTA ACTIVA DE LA SEGURIDAD SOCIAL (Nº 5, JULIO-SEPTIEMBRE DE 2006)

Las prestaciones se ajustan a la realidad Jesús Pérez Martínez (*)

Con el Acuerdo sobre Medidas en Materia de Seguridad Social ha concluido un proceso de diálogo social de casi dos años de duración en el que se ha llegado a importantes compromisos en materia de protección social, tales como:

• El Acuerdo sobre la acción protectora de la atención a las situaciones de Dependencia por el que se sientan las bases del Sistema Nacional de Dependencia.

• El incremento de las pensiones mínimas durante los ejercicios de 2005 y 2006 por unos importes que son incluso mayores a los habidos en los ocho años anteriores.

• Mejoras en el ámbito de la maternidad-paternidad y de la conciliación de la vida laboral y familiar, recogidas en el proyecto de Ley de Igualdad entre mujeres y hombres.

El Acuerdo debiera valorarse conjuntamente con estas medidas ya que uno de los rasgos principales que lo diferencian de otros acuerdos anteriores es, precisamente, el reforzamiento del Estado de Bienestar mediante una pluralidad de iniciativas.

Más allá de discrepancias puntuales sobre la mayor o menor intensidad de alguna de las reformas pactadas, lo cierto es que este Acuerdo poco tiene que ver con los dos anteriores que han desarrollado las recomendaciones del Pacto de Toledo.

En primer lugar hay más compromiso de gasto social y las medidas acordadas lo reconducirán a los niveles que nos debería corresponder por nuestro nivel de riqueza, después de ocho años de Gobiernos conservadores en el que el peso del gasto social se redujo en casi 2,5 puntos del PIB.

Además, se rectifican algunas reformas anteriores que resultaron injustas, cuando no regresivas, y se desbloquean reformas comprometidas con anterioridad que, sin embargo, se paralizaron. Nos referimos concretamente, a la integración en el Régimen General de los Trabajadores Agrarios por cuenta ajena y a la puesta en marcha del Sistema Nacional de Dependencia. En el mismo orden de cosas, a la vez que se le dota de mayor seguridad jurídica, se revisan las condiciones para acceder a la jubilación parcial después de la desacertada reforma de 2001 que ha propiciado un incremento injustificable de esta modalidad.

Otro rasgo distintivo del Acuerdo es que se produce una mejor adaptación de ciertas prestaciones a la realidad y demandas sociales, de lo que son ejemplo la extensión de las pensiones de viudedad a las uniones de hecho y otras mejoras en las pensiones de orfandad. Asimismo, tiene una importancia nada desdeñable la aprobación de una nueva lista de enfermedades profesionales que, mediante nuevas fórmulas de notificación, registro y calificación, adaptará la lista vigente a la realidad productiva.

Las mejoras en las prestaciones, sean éstas las pensiones mínimas u otras, afectarán a un mayor colectivo de pensionistas y trabajadores, además de ampliar los colectivos con garantía de mínimos.

Por último, se recogen medidas que aseguran la sostenibilidad futura del Sistema. En el modelo social de UGT la mejora de las prestaciones y la viabilidad del sistema siempre han ido juntas. No participamos del criterio de que para asegurar la viabilidad futura del Sistema haya que desistir de mejorar las prestaciones en el presente. Ello supondría renunciar al progreso social. Cuando son tantas las necesidades mal cubiertas en la actualidad, la renuncia a mejorar las prestaciones sociales es una clara invitación a la reducción del esfuerzo colectivo.

Responsablemente UGT ha dado prioridad a la cobertura de aquellas necesidades más evidentes, pero también

hemos compartido la necesidad de asegurar la sostenibilidad del Sistema mediante la adopción de medidas que

aminoren la tendencia al incremento del gasto de ciertas prestaciones. De ahí que, junto a las medidas de mejora,

el Acuerdo contemple otras que buscan la sostenibilidad del Sistema mediante la modificación de las condiciones

de acceso a algunas prestaciones y la adaptación de otras a las nuevas realidades sociales.

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pero, fundamentalmente, a la contención de su gasto. Paradójicamente, la pensión de viudedad, aquella que necesitaría de una modificación más ajustada a una realidad social en la que la mujer se incorpora progresivamente al mercado de trabajo, no sólo se ha venido manteniendo prácticamente en las mismas condiciones que cuando se estableció, sino que, además, cuando se ha reformado ha sido para desnaturalizar aún más su protección. Algo parecido cabría decir de las pensiones de Incapacidad Permanente. Pues bien, con este Acuerdo se inicia un proceso de adaptación de ambas prestaciones que requerirá, especialmente para las primeras, además del consenso social, también el consenso político.

A modo de resumen, para UGT el conjunto de medidas comprometidas durante el proceso de Diálogo Social suponen un reforzamiento del Estado del Bienestar porque:

• Se instituye un nuevo pilar de protección, el Sistema Nacional de Dependencia para la protección pública de las personas dependientes.

• Se avanza en la igualdad de género y en una mejor protección de la maternidad/paternidad y en la conciliación de la vida laboral y familiar.

• Se promueve una mayor redistribución hacia las personas con menores rentas, especialmente mediante la mejora de las prestaciones mínimas, pero también por la inclusión de nuevos colectivos con garantías de mínimos.

• Se produce una mejor adaptación de la Seguridad Social a la realidad social como, entre otras muchas, el reconocimiento de las uniones de hecho a efectos de las pensiones de viudedad o la aprobación de una nueva lista de enfermedades profesionales.

• Se refuerza el Sistema mediante la adopción de una serie de medidas que, sin merma de la protección y solidaridad social, aseguran su viabilidad futura.

(*) Secretario de Empleo y Protección Social de UGT

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