PARA EL ANÁLISIS DEL TEXTO LITERARlO
GUSTAVO VELÁSQUEZ CASTELBLANCO
UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS FACULTAD DE EDUCACIÓN
FUNDAMENTOS TEÓRICOS DE LA HERMENÉUTICA FENOMENOLÓGICA PARA EL ANÁLISIS DEL TEXTO LITERARlO
Tesis de grado para optar por el título de
Magister en Comunicación Educación línea literatura
GUSTAVO VELÁSQUEZ CÓDIGO 20131191041
Director de tesis
CARLOS GUEVARA AMORTEGUI
UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DECALDAS MAESTRIA EN COMUNICACIÓN EDUCACIÓN LÍNEA LITERATURA
NOTA DE ACEPTACIÓN
__________________________________________ __________________________________________ __________________________________________
Director de tesis
__________________________________________ CARLOS GUEVARA AMORTEGUI
__________________________________________ Evaluador 1:
__________________________________________ Evaluador 2:
Acuerdo 19 del Consejo Superior Universitario:
TABLA DE CONTENIDO
Desde La Pedagogía Y De La Relación Docente Estudiante
CAPÍTULO I
1. De Las Correlaciones Teóricas Entre Hermenéutica Y Fenomenología
2. Sobre La Categoría Del Lenguaje En La Interpretación 3. Conclusión Anticipada Entre Fenomenología Y Hermenéutica CAPÍTULO II
1. Desde La Hermenéutica Fenomenológica, Hacia Una Didáctica Posible
2. Consideraciones Acerca Del Concepto De Didáctica
5. Esferas de navegación en la interpretación de un texto literario 6. Conclusión
7. Proyección para una buena interpretación BIBLIOGRAFÍA
RESUMEN
En estas breves notas se ofrece una síntesis de los fundamentos que a partir de las ciencias eidéticas y hermenéuticas se han seleccionado en esta investigación, con el fin de brindar una plataforma conceptual que plantee categorías de análisis a quien desee incursionar con esta alternativa en la interpretación del texto literario; todo ello, frente a las dificultades que se detectan en la comprensión de la lectura y en la composición de textos de los estudiantes de educación básica y media del bachillerato. De las teorías enunciadas, la fenomenología, considerada la ciencia de las ciencias, tiene como objetivo principal la investigación directa desde la propia perspectiva, es decir, asumir la primera persona para la descripción de los fenómenos que el sujeto experimenta desde su conciencia histórica, ya que según la teoría de la verdad, expuesta por Gadamer, ésta funda el procedimiento que permite expresar la universalización de la capacidad interpretativa desde la personal y específica historicidad, categoría que contribuye a caracterizar sólidamente el fenómeno o el texto en cuestión, descartando las teorías sobre sus explicaciones causales o su realidad objetiva; en tanto, la hermenéutica preciada como el arte de la interpretación representa la actividad vital del ser humano determinada por la necesidad de comprender el mundo, se entiende que el sujeto no solo busca la comprensión sino también el entendimiento, más aun cuando existen varios sentidos y respuestas posibles en lo que se trata de comprender.
Una condición inicial exige “ir a las cosas mismas¨” que implica no aceptar llanamente lo que han dicho los sabios, sino asumir la primera persona, es decir recuperar definitivamente el valor de la subjetividad, como fuente del sentido del mundo; pero con la condición de Eldistanciamiento (epojé), concepto del que debe tener conciencia todo lector, que intente interpretar el mundo propio de una obra literaria, en otras palabras despojarse, a través de la revisión, reducción y la corregibilidad, de las condiciones que imponen la lógica formal propias de la razón instrumental que pretende explicar el mundo desde perspectivas unidireccionales y verticales; tales procedimientos, conducen necesariamente a tematizar, o mejor desplegar y describir el eidos o la esencia del fenómeno, cuando se requiere la búsqueda del sentido.
Así, se destacan los diferentes aportes que generan los estudiosos y filósofos desde el origen y desarrollo hasta la fenomenología contemporánea; contribución que ofrece el profesor filósofo Vargas Guillen en una exhaustiva y didáctica presentación: tesis como “que la comprensión no es uno de los modos del comportamiento del sujeto sino el modo de ser del propio estar ahí”, expresada por Heidegger y reafirmada por Gadamer, porque según éste, la comprensión del texto escrito, igual que lo hablado, suscita preguntas que exigen respuestas y sólo el diálogo puede garantizar el mutuo entendimiento, tal como acontece en la apropiación del conocimiento. Por su parte Ricoeur intenta, a través de sus reflexiones, legitimar la hermenéutica frente a otras disciplinas; para él interpretar es extraer el ser-en-el-mundo que se halla en el texto; de esta manera se propone estudiar el problema de la «apropiación del texto» y en tanto, la revelación de la historicidad intrínseca de la función narrativa.
Palabras claves: Hermenéutica, fenomenología, ir a las cosas mismas, historicidad, tematizar, distanciamiento, mundo de la vida, Dasein.
SUMMARY
These brief notes provide a synthesis of the fundamentals that based on eidetic and hermeneutics sciences have been selected in this research, in order to offer a conceptual support that lays out analysis ranks to whom wishes to make an incursion with this alternative on literary text interpretation; all that in the presence of difficulties detected on high school students in relation with reading comprehension and text working. Of formulated theories, phenomenology, considered the science of sciences, has as a main purpose the direct research from itself point of view, it is to assume the first person to describe the phenomenon experienced by the subject as of his historical conscience, since that according to Truth and Method theory presented by Gadamer, which determine the method allowing to express the universalization of the interpretative ability from the personal and specific historicity, a category that contributes to typify solidly the phenomenon or the text in matter, ruling out the theories about its causal explanations or unbiased reality while hermeneutics, valued as the interpretation exemplifies the vital activity of human being determined by the necessity of understanding the world; it is understood that subject not only is looking for comprehension but rather understanding, moreover when there are several feasible meanings and answers concerning to what is intended to know.
Is this way that is exposed, as a result of the convergence of these disciplines, a theoretical postulates choice, advising that further being a strict order, make up a guide as a suggestion on world’s comprehension understanding, or the life’s world present in the text, since it is not about to set the regulations of the interpretative process but instead of that, bringing to light the significant structures of understanding, that is to say, to clarify the modes of being of the interpretative phenomenon.
and more properly, recovering in a definitive way the value of bias as a sort of the world’s sense; taking into account The distancing (epojé), a notion that every reader attempting to interpret the own’s literary work world must be awareness of, in other words, depriving of conditions imposed by conventional logic inherent to instrumental reasoning that expects to explain the world beginning in unidirectional and vertical perspectives by means of review, reduction and corrigibility; those procedures lead necessarily to thematize (propose), in other words, to display and describe eidos or the phenomenon’s essence, when searching of sense is being required.
In this form, there are outlined the different contributions that scholars and philosophers generate from origin and development to contemporary phenomenology; contribution that philosophy professor Vargas Guillen offers in an exhaustive and didactic presentation: a thesis like “that understanding is not one of the ways of subject’s behavior but the way of being there by himself”, expressed by Heidegger and asserted by Gadamer, because according to him, the understanding of the written text, as the spoken, raises questions that demand answers, and just the dialog is able to guarantee the mutual understanding, as takes place in the knowledge appropriation. On the other hand, Ricoeur tries by means of his reflections to legitimate hermeneutics before other disciplines, for him, to interpret is to extract the being-in-world that is present in the text; like this he proposes himself to study the problem of «text appropriation», and thereafter, the revelation of narrative function essential historicity.
In the end, and given this principles, among others, it is our duty to assume the role as formers and to direct students based on dialog and the motivating question, to take unlawfully of their experiences and express them; to forge in them the task that everyone has of promise, of having a critical awareness regarding to reality knowledge and life’s world, not being unknown that each interpretation is not enough and is constantly nourished and corrected by others.
INTRODUCCIÓN
Son diversas y de gran valor las propuestas de análisis de las que se puede hacer acopio de aspectos que ayudan al docente o al lector que pretende interpretar una obra literaria; sin embargo, pocas veces se queda satisfecho de los resultados en la aplicación de estos estudios, pues, con frecuencia representan un punto de vista parcial de la totalidad significativa que se puede encontrar en un texto narrativo.
En esta investigación me propongo presentar a manera de síntesis los Fundamentos de la Hermenéutica Fenomenológica para el Análisis de Textos
literarios; se intenta mostrar una alternativa que despliegue las relaciones de los ámbitos, de las categorías y los problemas socioculturales que permean el mundo o los mundos que se mueven al interior de un texto narrativo, más que dar cuenta de aspectos formales y estructurales desde teorías que giran en torno a la poética y a la estilística, es decir el texto como una estructura lingüística fija y el significado (el concepto), constructo humano, como un producto artificial y muy variable o ambivalente; de ahí que la intención de ésta reside en adecuar las categorías de la ciencia fenomenológica y del arte de la interpretación, la Hermenéutica, para comprender el fenómeno estético literario.
Planteamiento Del Problema
La insuperada deficiencia que se detecta en la actualidad en los procesos de la lectura y de la escritura de los estudiantes, particularmente en los colegios oficiales, tiene que ver con la carencia de herramientas conceptuales apropiadas en la comprensión y en la composición de textos narrativos y argumentativos; dicha carencia se manifiesta en las diferentes productos escriturales que presentan los estudiantes y viene generada, entre otras causas, por la inexperiencia propia del docente, que exige trabajos que pocas veces tienen como base un modelo de referencia creado por él mismo, o que si se realiza adolece de la calidad del análisis y de la narrativa requerida en el discurso, particularmente en el texto escrito. El resultado es que las composiciones de los estudiantes, cuando se logran encauzar en esta práctica, presentan incorrecciones en aspectos como la coherencia, la cohesión y el orden estructural del texto escrito, además de que no hay un asomo de producción auténtica, debido principalmente a que no se hace una apropiada interpretación del texto, salvo en algunos casos.
Los modelos de análisis hasta ahora utilizados, para la comprensión de textos narrativos, solo pueden “explicar” algunos de los elementos de la organización estructural del relato, del género y de los recursos estilísticos que se practican en la producción del cuento, la novela o el texto objeto de estudio. Son pocos los análisis que se comprometen con una aproximación a la visión o el sentido de la vida que se desprende de una historia, desde la manera como los personajes conciben su propio mundo y como lo idealizan. Es así que la comprensión apenas inicia el proceso y el resultado es un estudiante insatisfecho por los logros que el esquema propuesto por el docente le aporta. Además porque el objetivo generalmente va acompañado de la carga que impone el cumplimiento del seguir un programa académico o realizar la actividad de lectura.
ya deficientes modelos empleados por el profesor y que frecuentemente obedecen a los programas instituidos por las directivas, que los docentes y aún algunos estudiantes consienten, a fuerza del hábito del ejercicio tradicional, caracterizado por lo instruccional e impositivo.
Justificación
Un interrogante que todo docente, particularmente de la formación de literatura en el bachillerato, se ha planteado, cuando aplica los métodos tradicionales de interpretación en la tarea de análisis de textos, ya sea con modelos que se inscriben en los presupuestos teóricos desde el estructuralismo o del formalismo, es ¿en qué medida, cuando se hace una “disección” (desglose de los diferentes elementos del texto narrativo), se está desarrollando la capacidad de comprensión, de reflexión y,en últimas, de construcción de conocimiento del estudiante? Y de otra parte ¿hasta qué punto se hace una verdadera interpretación del alma del texto, del descubrimiento de sus mundos posibles? La respuesta, estoy seguro, siempre será desconsoladora.
En lo que corresponde al propósito del trabajo, debo expresar que aunque no se examinan en profundidad los postulados aquí propuestos desde la fenomenología y la hermenéutica, pues no poseo una formación específicamente filosófica, igual que un dominio en toda su extensión, de los principios más concretos que caracterizan esta corriente del pensamiento, orientaré mi investigación a partir de los presupuestos teóricos formulados por expertos y estudiosos de las propuestas que determinan esta alternativa de análisis; elementos conceptuales que tomaré como referencia y que me permitirán de alguna manera ir en una dirección acertada en la demostración de los objetivos que me propongo. En este sentido es probable que atienda los principios más generales de la fenomenología y de la hermenéutica, pero al mismo tiempo los aspectos más pertinentes para el propósito de la investigación que me ocupa.
literario; se trata entonces de proponer desde sus principios, materiales inteligibles que favorezcan los procesos pedagógicos en el aula, vale decir, tomar los postulados que puedan devenir en aspectos metodológicos, que nos aproximen a la interpretación del texto literario para generar desde ellos estrategias didácticas, o mejor propiciar procesos que vayan desde la conversación y el diálogo a través de la pregunta abierta, hasta la interpretación y comprensión del texto, en la relación profesor estudiante, toda vez que la intención es propiciar elementos claves, tanto a docentes como estudiantes.
Al respecto surgen algunos interrogantes, de los que se obtendrán respuestas en la medida de la puesta en práctica de esta perspectiva de análisis. Reparemos, preguntas como: ¿Cuáles son los beneficios que se derivarán de ella? ¿Podemos pensar en que, producto de la revisión histórica, el lector conozca con más detalle y con más certeza los avatares que se ocultan, consciente o inconscientemente, tras los acontecimientos que son pretexto de la narración ficcional de la obra, y que en consecuencia, experimente la satisfacción que genera el valorar la propia perspectiva de la lectura de una obra literaria? Estas son algunas de las cuestiones, entre otras, que exigen respuestas para llevar a buen término esta propuesta.
más relevantes de la obra, pues parte desde la intuición, otorgando así fundamentación a la subjetividad.
Objetivos
En términos globales, tanto los objetivos generales como específicos se han trazado de manera coherente respecto a las preguntas generadoras que se incluyen en el planteamiento del problema, las respuestas apuntan a resolver aspectos relacionados especialmente con las estrategias pedagógicas y sugerencia didácticas posibles que surgen de la propuesta que aquí se despliega; procesos que tienen que ver con la capacidad de interpretación de textos, en los contextos disciplinares significativos enunciados. Los objetivos se articulan de manera pertinente con la problemática, el enfoque cualitativo de la propuesta y los elementos teóricos que la sustentan.
Objetivo general
• Elaborar una síntesis de los fundamentos de la hermenéutica fenomenológica para el análisis del texto literario.
Objetivos específicos
• Reflexionar acerca de las correlaciones teóricas que surgen entre hermenéutica y fenomenología en su aplicación al estudio del texto literario. • Proponer categorías de análisis de textos narrativos en el proceso didáctico
Tras Las Huellas, Hallazgos. Estado Del Arte
En este apartado, en lo que concierne a trabajos de investigación o guías de análisis de textos, trabajos de grado o tesis específicos en el análisis e interpretación de textos narrativos desde la perspectiva fenomenológica-hermenéutica son pocos los encontrados; sin embargo en las fuentes del material hasta ahora revisado, se observa que existen algunas propuestas, de las cuales he seleccionado algunos estudios y ensayos que me permiten ampliar el marco de mi propia perspectiva en el análisis de textos literarios, lo cual reviste especial atención en este trabajo, para el logro del propósito propuesto pues indirectamente involucran aspectos que fortalecen esta iniciativa; a continuación reseño algunos de ellos:
De seguida el escritor y literato español, desde una perspectiva filosófica y específicamente ontológica, se pregunta por el ser; lo que conduce al problema de la verdad, y a la relación entre el sujeto y el mundo real, verdad que a pesar de lo cuestionado se insiste en mostrar desde un punto de vista objetivo, científico, matemático y resistente a lo cuestionable; luego dedica en forma más particular, una disertación sobre diferencias en el tratamiento lingüístico y hermenéutico del lenguaje, así como las relaciones texto-contexto y oralidad y escritura; al final culmina con las reflexiones propias de la validez de las interpretaciones y el problema del intérprete en el sentido de que él crea su propio discurso que es igualmente viable interpretar.
Así mismo, con la premisa de que consiente e inconscientemente, no solo alteramos el universo literario con nuestra lectura y con el análisis, sino que frecuentemente estamos ejercitando la hermenéutica y en tanto lo que hacemos es reactualizarla a partir de los continuos reajustes, para que no corra el riesgo de dogmatizarse, se concluye que por profunda y rigurosa que sea la interpretación y comprensión de la realidad literaria, el conocimiento sigue siendo parcial desde el momento en que queda “definido”, esta afirmación conduce a la obligatoriedad de revisar continuamente el evento y el saber de ese evento, pues ellos tienen su propia dinámica, su propio devenir, por tanto el conocimiento de los fenómenos no se posee, se reconoce y recomprende en un continuum; además, que la búsqueda de “la verdad” en el acontecer literario siempre estará manifiesta y abierta a la interpretación, desde el comienzo de su realización y en su desarrollo, por el vehículo transportador, el lenguaje; se entiende de otra parte que de éste se desprenden formas más complejas y elaboradas: la metáfora, el mito, el símbolo, y las múltiples modalidades figurativas del lenguaje, las cuales conducen y determinan los “indicios” que constituyen el problema que el lector debe indagar, cuando ellos llaman su atención.
Marco Teórico
El marco referencial teórico para este estudio se origina esencialmente en los aportes que ofrecen los estudios de los filósofos más destacados en el campo de la fenomenología y de la hermenéutica; por eso, de acuerdo con la temática y la configuración de este trabajo, se exige abordar, para un buen comienzo, la exploración de las teorías relacionadas con la tradición de la fenomenología, con el origen de la hermenéutica y las posibles divergencias y correlaciones que se han fraguado a partir de los estudios sobre estas disciplinas y de sus resultantes en el transcurso de la historia reciente; pero principalmente para que sirva de plataforma conceptual en la consecución de los fines de ésta investigación, por ello aludo previamente a la caracterización de la hermenéutica desde su realización temprana, quizás “inmadura”, para referenciar luego las concepciones asignadas en la historia ilustrada, hasta allegar los conceptos y postulados de los estudios más elaborados en la historia más reciente, la nueva hermenéutica, la cual no trata al sujeto como individuo, desde su sicología únicamente, sino desde las intersubjetividades que encarnan este proceso en la búsqueda de la verdad.
Una consideración inicial nos lleva al origen tanto de la fenomenología como de la hermenéutica y de su convergencia; es a partir de lo incuestionable del método de las ciencias del espíritu, que a pesar de la influencia de la ciencia moderna, por su origen fundamentalmente humanista, se deslinda de los géneros de investigación empírica-positivista y su alcance que va más allá de ésta y por tanto comprende la misma esencia del arte.
(…) las ciencias del espíritu históricas, tal como surgen del romanticismo alemán y se impregnan del espíritu de la ciencia moderna, administran una herencia humanista que las señala frente a todos los demás géneros de investigación moderna y las acerca a experiencias extracientíficas de índole muy diversa, en particular a la del arte. (Gadamer, 2012, p.10)
variantes del entender. Su programa de una hermenéutica filosófica, que es más de carácter filosófico antes que metodológico, destaca entre otros aspectos los siguientes: No trata de fijar las normas del proceso interpretativo, sino sacar a la luz las estructuras trascendentales del comprender, es decir, clarificar los modos de ser del fenómeno interpretativo. Como Kant con la ciencia, Gadamer se propone suscitar el debate filosófico respecto a las condiciones de posibilidad de la comprensión, y especialmente responder a cómo es posible el comprender.
De este modo intenta demostrar que la hermenéutica se refiere a algo que concierne a la existencia en su totalidad, ya que la comprensión es el modo de ser de la existencia misma como tal, y no una de tantas posibles actitudes del sujeto. Y finalmente como ya se enunció, la experiencia del comprender que es irreductible al método del pensamiento científico moderno, que busca un saber exacto y objetivo, fruto de la investigación de un objeto por un sujeto neutral, es decir ajeno a cualquier implicación existencial. Así, el título de su obra, muestra una relación de tensión entre sus dos términos: el método científico es insuficiente para explicar el comprender propio de las ciencias del espíritu.
Ahora bien, frente a las pretensiones de universalidad de la ciencia, Gadamer cree poder demostrar zonas de verdad fuera del área científica y fundamentales para el hombre, indudablemente estas zonas de verdad coinciden con las estructuras del comprender; es así que desde su perspectiva, la teoría de la verdad constituye el procedimiento que permite expresar la universalización de la capacidad interpretativa desde la personal y específica historicidad, categoría que a ciencia cierta contribuye a caracterizar sólidamente el fenómeno o el texto en cuestión; en este sentido son de gran valor sus apreciaciones en Estética y hermenéutica en donde plasma su pensamiento según el cual el arte es no sólo comprensión del mundo sino, más aún, acontecer de la verdad.
III “Complementos”, se destaca su dedicada reflexión, que en diferentes ensayos, elabora acerca de la importancia de La continuidad de la historia y el instante de la existencia; de la misma manera las relaciones Hombre-lenguaje, semántica-hermenéutica y lenguaje-comprensión, particularmente importantes para este trabajo.
De otra fuente, en el marco referencial teórico de este proyecto, acogemos los principios de la hermenéutica fenomenológica sobre la que profundiza Paul Ricoeur especialmente en el análisis en que sus ensayos de hermenéutica recuperan con rigurosa disertación, las reflexiones para legitimar la hermenéutica frente a otras disciplinas, especialmente como propuesta que abre las vías de la historicidad intrínseca de la función narrativa. Por ello, he tomado como material de apoyo Los dos primeros capítulos de Del texto a la acción Ensayos de Hermenéutica II, que de sí, teje en forma clara y notable el origen y desarrollo de la fenomenología y de la hermenéutica, veamos: En el capítulo I “Para una fenomenología de la hermenéutica”, el autor, en constante diálogo con otros autores, organiza y entrecruza con acierto los presupuestos teóricos, de lo que podríamos llamar el origen y desarrollo de los planteamientos sobre estas teorías, que van desde autores como Husserl, Schleiermacher, Dilthey, Heidegger, hasta Hans George Gadamer.
Inicialmente explora de acuerdo con el principio de “ir a las cosas mismas” de Husserl, si se quiere llegar a la verdad en sentido estricto, luego se enfoca en el sicologismo en el que enfatiza Scleiermacher, de igual manera inscribe el círculo hermenéutico que reelabora y propone Heidegger; posteriormente acentúa el trabajo de la hermenéutica filosófica de Gadamer que destaca la historicidad como actitud indispensable en la comprensión, igual que la propia perspectiva, condición ineludible en dicho proceso.
palabras nos deja dicho que en toda obra artística y particularmente literaria está expresada, si no en forma abierta, implícitamente, los acontecimientos que son el basamento del fenómeno ficcional; también precisa que aún las obras de carácter técnico o científico son susceptibles, no solo de la explicación, sino de la comprensión, pues allá debe llegar todo proceso de interpretación.
Otro material de gran calidad, que merece especial atención y que todo hermeneuta debe operar, por su orden, la sencillez del lenguaje y los recursos en la presentación de los fundamentos de estas dos disciplinas es: Fenomenología, formación y Mundo de la vida. “Problemas teóricos y metodológicos de la fenomenología” del escritor, filósofo y docente Germán Vargas Guillén. Allí recoge en forma precisa el concepto y el significado de los postulados de los principales exponentes de estas corrientes, aspectos como: Ir a las cosas mismas. Desconexión de la actitud natural (epojé). Correlación. Tematizar. Las variaciones.
Descripción del eidos o de la esencia. Principio de la corregibilidad, entre otros, son expuestos con gran precisión y constituyen el bagaje suficiente para emplearlo en el ejercicio de la interpretación.
No menos importante es el trabajo realizado por Pedro Juan Aristizabal Hoyos, en su libro Subjetividad Historia y Cultura: Estudios Fenomenológicos. Cap. V “Juego y pedagogía: ¿Qué es lo enseñable?”, el sentido del juego y la relación con el arte. La tensión entre pedagogía y juego. Fenomenología sobre el mundo de la vida latinoamericano.
Metodología
Del Método Del Trabajo De Investigación
La investigación involucra un método del tipo cualitativo y descriptivo-exploratorio; a la vez, considerará un método interpretativo y de conceptualización; es decir, se basa en un esquema de interpretación desarrollado de acuerdo con las preguntas planteadas, el cual, con el rigor de dicha metodología y las respuestas de ellas en el desarrollo del trabajo, nos llevará a un análisis detallado de los problemas en cuestión y del propio texto narrativo. Inicialmente se ha determinado a través de las lecturas exploratorias, las fuentes que pueden resultar trascendentes en el marco teórico de la investigación y que de igual manera nos orientará en los aspectos metodológicos, pero particularmente, como se ha enunciado, centrándose en las temáticas más pertinentes que favorecen la investigación. Es de resaltar que en el ejercicio de la lectura exploratoria se intentan aplicar los propios conceptos que de estas teorías se derivan; esto con la intención de caracterizar la propia perspectiva en la investigación; en la misma dirección también se indaga sobre los principios acerca de la didáctica y lo que puede ser factible y pertinente para nuestro propósito.
Desde La Pedagogía y De La Relación Docente Estudiante
El docente debe tener plena conciencia de que antes que ser el “orientador” que lo sabe y explica todo, debe empaparse del mundo experimentado por el estudiante en la calle y en la familia; debe inmiscuirse con el rol propio, del entorno de todos y cada uno de los estudiantes; esto se logrará en alguna medida cuando el profesor gana un acercamiento afectivo, de confianza; estimulando en ellos la formación y la valoración de sus propios modos de expresarse y de interpretar el mundo; de igual forma motivar el respeto mutuo a partir del respeto del docente hacia ellos, mostrar efectivamente prácticas y formas de relacionarse, percibir y construir conocimiento con ellos desde el principio y tratar de entender el mundo del adolescente antes que hacerse comprender. Establecer el diálogo constante en las clases, inducido por la pregunta motivadora que conduzca al estudiante a apropiarse de sus experiencias y a expresarlas. El estudiante debe entender que la interpretación del mundo de la vida desde el sujeto, del lector frente al texto y el receptor frente al “maestro”, siempre estará afectada erróneamente por sus propios prejuicios (opiniones preconcebidas) entre tanto no haya revisado la historia y los diferentes intereses que se fraguan dentro de ella, esto exige que debe de apropiarse de sus propios métodos para evitar el error.
La investigación constituye una guía para los docentes que tomen esta ruta en el ejercicio de la interpretación de textos literarios, pero se espera, por la sencillez del lenguaje utilizado, que cualquier lector pueda acometer esta operación que lo transporta conscientemente al mundo de la vida o mundos posibles que se agitan al interior de cualquier texto literario, particularmente narrativo, llámese: novela, cuento, relato, crónica, mito, leyenda. Se trata de que el hermeneuta pueda atestiguar una verdad que está más allá de lo que él conoce, de lo que su experiencia le permite percibir, o mejor que pueda discernir y desplegar su propia y verdadera realidad desde su conciencia histórica.
el reconocimiento de los estudiantes como portadores de diversas memorias sociales, con derecho a hablar y apersonarse del aprendizaje y su propia determinación en la búsqueda del conocimiento, también afirma que en las relaciones entre estudiantes y maestro, éste es quien tiene el papel de facilitar y guiar el proceso de adquisición de nuevos conocimientos, más aun cuando el quehacer del docente enfrenta, las condiciones estructurales de la sociedad que imperan y logran permear por todos los medios, los procesos educativos, agravado este fenómeno por la actitud de bastantes educadores que continúan reafirmando las prácticas institucionales; liberamos, frente a ello, el meritorio papel de los educadores que emprenden, desafían y subvierten las prácticas educativas que riñen con los procesos democráticos y las esperanzas y oportunidades con que los profesores proveemos a los estudiantes.
Otro aspecto que destaca es el constituyente espacial, en donde el autor asume el concepto de contexto como el entorno donde las personas viven, “espacio geográfico donde los sujetos realizan sus acciones, donde contemplan las redes de significados e interactúan con los tejidos de voces que corresponden a –espacios
culturales que incluyen elementos históricos, religiosos, sicológicos, ideológicos” (Giroux, 2005, p. 57 ) sobre lo cual, en una revisión ligera podemos anotar algunas de las prácticas más comunes presentes en las aulas de nuestras instituciones, en las que los estudiantes expresan localmente esta multipluralidad de experiencias culturales: las llamadas tribus urbanas, las hoy populares barras bravas y los círculos sociales llamados parches, que prevalecen en nuestro entorno educativo, el tristemente célebre matoneo y todas las formas de socialización fragmentaria, que no son más que manifestaciones de la diversidad cultural, de género, de raza, cultural e ideológica, que reconocen y aceptan los sujetos que comparten esos espacios físicos.
crítica reconoce en la teoría crítica una nueva forma de leer la realidad y propone entonces que a partir de la pregunta abierta, la reflexión consciente y responsable, el diálogo y el enfoque crítico, el sujeto puede entender y en tanto responder en beneficio de su propia formación y por ende en la trasformación del entorno en que se mueve; más aún, si nos atenemos a los elementos que entre otros requiere la pedagogía crítica: la participación, la comunicación, la significación, la humanización, la transformación y la contextualización, encontramos que hay una apropiada convergencia con los principios que surgen en la fenomenología hermenéutica.
CAPÍTULO I
1. De Las Correlaciones Teóricas Entre Hermenéutica Y Fenomenología
Al hablar de los “fundamentos teóricos de la hermenéutica fenomenológica para el análisis de textos literarios”, antes que pensar en sus posibilidades didácticas y por ende del carácter metodológico. En lo que atañe a la construcción de un método, al contrario de lo que nos ha heredado la cultura occidental, desde la modernidad y producto de la razón: buscar siempre respuestas finales y definitivas, es preciso aclarar, desde la perspectiva propuesta a desarrollar, que éste no es un método concluyente ni axiomático para la comprensión de textos narrativos; de acuerdo con lo mencionado, Zirión, (citado por Vargas, 2012, p. 11) afirma que “(…) el famoso método fenomenológico no existe. No existe un método único, cabal bien definido, que haya sido formulado por Husserl o por el movimiento
fenomenológico en torno suyo, y al cual quepa darle con sentido el apelativo de
fenomenológico (…)”, acudo solamente, a los principios de la fenomenología que nos puedan permitir un aproximación a la comprensión del “mundo de la vida” o a los mundos posibles que perviven y persisten en la obra literaria, particularmente en los textos narrativos; rescato las posibilidades de estas corrientes del pensamiento en tanto, a partir de sus fundamentos teóricos, nos permitan la interpretación de los diferentes textos narrativos, tomando siempre en consideración el carácter de Reducción, de revisión, de corregibilidad y de permanente construcción; en otras palabras lo que es obligación del verdadero hermenéuta de textos literarios, constatar cada expresión y proposición, distanciarse y ligar lo que considera necesario, para lograr arribar a su interpretación, no a la verdadera en el sentido absoluto del término, pero sí a la correcta en tanto todas las interpretaciones y comprensiones se acercan más o menos a la verdad del texto.
sujeto-lector en dicho proceso; características y acciones que puestas en juego, es decir concertadas con el texto literario, nos permitan desplegar y en alguna medida “separar” sin desvincular, los elementos de cada una de las partes que lo constituyen, así como las correlaciones de éstas con el todo; en otras palabras se trata de fenomenologizar, la operación que permite a cualquier sujeto, dar sentido, encontrar el significado del mundo de la obra, o mejor dicho que el lector “vuelva a recorrer o efectuar la operación para desplegar” (Vargas, 2012, p.19) o descubrir las categorías, los elementos y sus correlaciones que hacen parte del texto para acercarse al sentido de la obra en estudio.
En consecuencia, la temática y la configuración de esta trabajo, exigen la exploración de las teorías relacionadas con la tradición de la fenomenología, con el origen de la hermenéutica, desde donde surgen las posibles divergencias y correlaciones que se han fraguado a partir de los estudios de estas disciplinas en el transcurso de la historia reciente, desde la perspectiva del desarrollo y de las resultantes de su estudio; pero principalmente para que sirva de plataforma conceptual en la consecución de los fines de ésta investigación. Es por ello que previamente aludo a la caracterización de la hermenéutica desde su realización temprana, quizás “inmadura”, para referenciar luego las concepciones asignadas en la historia ilustrada, hasta allegar los conceptos y postulados de los estudios más elaborados en la historia más reciente.
éste, postura que se resume en la idea de que el universo es un todo interconectado y definido vivo, incluyendo los seres inanimados.
Posteriormente, desde el punto de vista de la fenomenología de la religión, localizamos a Martin Lutero, democratizando los textos sagrados y sugiriendo la propia interpretación, es decir la que nace de cada individuo; esta visión, más bien provocación, es claramente una revolución, pues es desde la propia religión un desafío a los postulados de la religión católica, es una herejía en su época, considerar que las escrituras son inteligibles para todos los creyentes y que cada uno, libremente, puede examinarlas. Lutero busca transformar a cada creyente, aún con lo inculto e ignorante que pueda ser, en su propio sacerdote; invita al conocimiento de la verdad, por el amor a esta “y en el afán de sacarla a la luz”. Lutero (s.f. citado en Escobar, 2011, p. 247) Lo que nos deja esta primera revisión, es que éstas y otras hermenéuticas específicas estaban dedicadas a interpretar los textos legales, sagrados y literarios en general.
Sin embargo, es el teólogo alemán Friedrich Daniel Ernst Schleiermacher (1768-1834), quien impone un giro decisivo en su juicio de la teoría, ya que propuso la sistematización de la hermenéutica general como arte del comprender mismo, que sirviera de base a las teorías y metodologías para la interpretación de textos. Sin pretender elaborar un canon de reglas, este filósofo Schleiermacher trata de enmarcar el tema de la comprensión, en el ámbito de la expresión, del pensar y del sentir de un autor, pero además rescata la dimensión objetiva y considera que se debe tener en cuenta los elementos de la construcción del contexto del autor, es decir trasladarse al lugar del autor, quitándole el sentido exclusivo de subjetividad a la interpretación. Con Schleiermacher, nace según Dilthey, la perspectiva de una teoría general de la ciencia y del arte de la interpretación.
Es así que desde ella, la conjugación de la filología, la historia y la filosofía, se constituye la iniciación de un saber que tenía por objeto al hombre y sus producciones espirituales; el arte y por tanto la comprensión del sentido y la intención de un texto dado, son el objeto de estudio de la hermenéutica.
nosotros expresamos con el nombre de hermenéutica. Una tal teoría del arte se da solamente en la medida en que las prescripciones forman un sistema fundamentado en principios claros derivados de la naturaleza del pensamiento y del lenguaje (Schleiermacher, 1961, p. 132).
Para Scheleiermacher, la tarea de la hermenéutica era “(…) entender el discurso tan bien como el autor, y después mejor que él” Scheleiermacher (1961 citado en Ricoeur, 2010, p. 75); según él, intentó presentar una teoría coherente sobre el proceso de interpretación de los textos, por esto se lo considera como el padre de la hermenéutica moderna, porque desarrolla ciertas opiniones acerca de que el conocimiento humano se encuentra mediado por la comprensión previa del sujeto; entender, para este autor, no implica solamente leer el texto, sino que involucra el conocimiento del contexto histórico del texto, así como de la psicología del autor. La problemática fundamental de Schleiermacher se centró constantemente en la relación de dos formas de interpretación, la gramatical y la técnica, en las cuales, la primera se apoya en las características de un discurso que son comunes a una cultura y la interpretación sicológica (técnica) que se centra en la singularidad, e “incluso en la genialidad del mensaje que genera quien escribe”. (Ricoeur, 2010, p.75).
en contra del historicismo que entroniza el sistema y desprecia el cambio, así como realza la sincronía y excluye la diacronía.
También reclama para las ciencias del espíritu la misma objetividad y universalidad que para las ciencias naturales y por tanto señala la necesidad de la validez universal de la interpretación, su argumento se centró en torno a la idea de que las ciencias naturales explican los fenómenos en términos de causa y efecto; por el contrario, en las ciencias humanas el mecanismo fundamental para comprender los fenómenos no es el principio de causa y efecto sino el empleo de la comprensión y penetración humana, “busca en la sicología el rasgo distintivo de la comprensión” (Ricoeur, 2010, p.78); este postulado que Dilthey coloca en términos de competencia, quizás de rivalidad entre las ciencias del espíritu y las ciencias naturales, es el aporte que va más allá de la comprensión definida ampliamente por su antecesor, la capacidad de colocarse en el mundo del otro, reafirmando la idea de que es el hombre el centro de las ciencias humanas, como ser social, pero esencialmente en su singularidad; al igual que su antecesor, conserva el aspecto sicológico de “la comprensión, definida como la capacidad de colocarse en el lugar del otro y el paso de ésta a la interpretación en el sentido preciso de la comprensión de las expresiones de la vida fijadas por la escritura” (Dilthey citado por Ricoeur, 2010, p. 79). Una postura sicologista como dio en llamarse y es la que Ricoeur cuestionará más adelante: no puede reducirse el fin hermenéutico al mero conocimiento del siquismo del otro y así dar cuenta del texto, ya que desde este punto de vista.
(…) implica que la hermenéutica es una variedad de la teoría del conocimiento y (…) habrá que renunciar a vincular la suerte de la hermenéutica con la noción puramente sicológica de transferencia hacia una vida psíquica ajena y desplegar el texto, ya no hacia su autor, sino hacia un sentido inmanente y hacia el tipo de mundo que él abre y descubre (Ricoeur. 2010, p. 83).
descubrimiento y la delimitación de determinadas regiones esenciales” (Ricoeur, 1997, p.106); pensamiento que refleja que desde la metafísica y las filosofías anteriores, la pregunta siempre ha sido por el ente en sí mismo, no por el sentido del ser; más bien por el ser en cuanto es, por el hecho de estar ahí, el DASEIN, para indicar el modo de existir propio del ser humano. El sentido literal de la palabra Da-sein es 'ser-ahí', que más bien sería el estar haciendo algo ahí como expresa el uso del gerundio en latín. Según Ricoeur, en Dilthey el problema de la comprensión estaba ligado a comprender al otro, la necesidad de comprender la historia a través del siquismo del autor, en Sein und Zeit el problema de la comprensión está desligado del problema de esa comunicación; allí la pregunta que trasciende es sobre el sentido del ser “(…) y que se refiere a la manera en que un ser se encuentra con el ser, antes mismo de que se le oponga como un objeto que enfrenta a un sujeto.” (Ricoeur. 2010, p. 84).
nuestra comprensión inicial, ya que ésta es substancial e ineludiblemente de carácter intersubjetivo; además como este proceso puede prolongarse al infinito, nunca podemos afirmar que hemos dado la interpretación última y definitiva, es decir que como todo saber tiene carácter provisional y se va construyendo, está en constante transformación. (Gadamer, 2010, p.106).
En lo que corresponde a la hermenéutica filosófica, consecuentemente asumimos ésta, como el arte del entendimiento, particularmente en la filosofía de Gadamer, es decir como la teoría de la verdad y el método que expresa la universalización del fenómeno interpretativo desde la concreta y personal historicidad o más bien, la reflexión sobre la temporalidad de los acontecimientos, propia y exclusiva de los seres humanos, pues:
El ser de la existencia humana es un ser histórico. Pero esto significa que no está ahí dado como la existencia de los objetos de la ciencia natural, sino de modo más precario y cambiante. La historicidad, es decir, la temporalidad, significa ser en un sentido más originario que el estar ahí dado y que la ciencia natural trata de conocer.” (Gadamer. 2010, II, p.39).
En ese sentido la interpretación de la historia, es relativa y transitoria y está en constante renovación; sin ir más allá, la historicidad no se queda en la respuesta de lo que pasó realmente, sino en cómo podemos acceder a ese conocimiento; en la interpretación y comprensión de textos escritos, la podemos entender como la capacidad que activada nos permite incursionar en el o los mundos que están manifiestos en la creación literaria, también es método particular y especial de interpretación, porque es teoría y praxis a la vez, vital para el ser humano que como ser interpreta con libertad, pues su razón de ser es comprender el mundo, actividad que realiza desde la escucha de una palabra o de la observación de una imagen y que la tradición nos transmite a través de un texto.
como principio supremo el dejar abierto el diálogo; como la hermenéutica intenta descifrar el significado detrás de la palabra en los contextos en que se halla inmersa, el hermeneuta debe bucear en tales contextos hasta encontrar la interpretación acertada.
Por otra parte, como tampoco se trata de pormenorizar los principios de la hermenéutica, pues ésta se orienta por unos cánones que terminan por instrumentalizarse, lo cual apuntaría más a la explicación, categoría que ha correspondido hasta ahora a las ciencias naturales, más que a la comprensión del objeto estético literario; nos acogemos entonces a la hermenéutica, para la interpretación de textos, desde la perspectiva que ella nos brinda a partir de la subjetividad que es parte esencial de la fenomenología, en tanto está en relación directa con el objeto de estudio, ventaja que hace de la literatura, como objeto, la representación simbólica de “el mundo de la vida”.
experiencia humana, por el intercambio de las subjetividades y las intersubjetividades.
Por todo lo anterior rescato prioritariamente los principios de la fenomenología y de la hermenéutica que nos puedan permitir un acercamiento a la comprensión del “mundo de la vida” o a los mundos posibles que perviven y persisten en la creación literaria y específicamente, en los textos narrativos. Destaco las posibilidades de estas corrientes del pensamiento en tanto, a partir de sus fundamentos teóricos, nos permitan interpretar los diferentes textos narrativos, tomando siempre en consideración el carácter de Reducción, de revisión, de corregibilidad y de permanente construcción, que caracterizan los procesos de comprensión propios de la hermenéutica fenomenológica.
De acuerdo con ello y como la interpretación nos trasfiere a la búsqueda de sentido presente en la obra motivo de estudio, debo referirme inicialmente al problema de la Reducción, lo cual implica rescatar la función cardinal que adquiere la subjetividad cuando se trata de buscar el sentido de lo dado, pues no es el mundo objetivo el que le da sentido a la vida, es la conciencia la que nos lleva a conocer el mundo y la vida.
“Por eso también se puede decir que la operación esencial o fundamental de la fenomenología, el punto de partida de ella, es reducción fenomenológica”. Entonces:
(…) ésta fenomenología hermenéutica; se limita a mostrar su posibilidad, estableciendo, por una parte, que más allá de la crítica del idealismo husserliano la fenomenología sigue siendo el presupuesto insuperable de la hermenéutica; y por otra, que la fenomenología no puede ejecutar su programa de constitución sin constituirse en interpretación de la vida del ego. (Ricoeur, 2010, p. 54)
Pues es claro que para poder acceder a cualquier tipo de conocimiento, es imprescindible interpretar y para alcanzar este proceso acudimos frecuentemente a lo que constituye uno de los principios de la fenomenología, esto es, intervenir cada problema, no solamente filosófico, apelando a la experiencia intuitiva y evidente, que es aquella en la que las cosas se muestran de la manera más originaria o más patente, pero más que eso, y es aquí donde la eidética adquiere trascendental importancia en la interpretación, la capacidad de recordar cosas oídas y/o vistas con un nivel de detalle muy preciso, es decir el conocimiento intuitivo de la esencia. La diferencia en la posibilidad de conocimiento que constituye la apariencia (el fenómeno) y la cosa en sí, el noúmeno es una discusión en la que se puede añadir que la distinción entre el conocimiento de la cosa en sí y el conocimiento de nuestra percepción de la cosa es el tema fundamental de la corriente de la fenomenología, a partir de Husserl , es decir el concepto de eidética, el eidos como la evidencia trascendental, o mejor la descripción de la esencia que puede darse a través de la reducción fenomenológica, cuando se requiere la búsqueda de sentido, y ya que:
La fenomenología es --desde sus comienzos-- un retorno a la subjetividad como fuente de la constitución del sentido. Que éste recaiga sobre lo lógico, sobre lo fáctico, lo cultural, lo subjetivo mismo es, sin más, campo de referencia, pero no altera el hecho de que es la subjetividad la que en todos los casos despliega el sentido de lo dado. (Vargas Guillen, 2012, p. 15).
tomar la propia perspectiva. Esto no es más que, antes de emprender cualquier esbozo de interpretación, adjudicarse la primera persona, solo de esta forma se garantiza la constitución de sentido; se trata entonces de protegerse de la dogmatización que a toda costa busca entronizarse, es pues necesario permanecer con la coraza antihegemónica para envestir el poder.
Y conexo con esta apreciación ir “a las cosas mismas” resulta ser la operación que considero aséptica, pues solo de esta forma podemos emprender una “verdadera” interpretación, auténtica, desprendida de la verdad impuesta por las instituciones; interpretación que reconoce en la experiencia subjetiva, la inauguración de todo conocimiento y que ratifica que sólo a partir de la experiencia del sujeto es que se encuentra el sentido a lo objetivo. (Vargas, 2012, p. 15).
Ya que en la hermenéutica el objetivo es, “(…) rastrear la experiencia de la “verdad” (…) allí donde se encuentre, e indagar su legitimación” (Gadamer, 2012, p. 24); es de esta manera que confirmamos la que quizás sea la principal correlación entre estas dos corrientes, ya se dijo que sólo a partir de la fenomenología es que el mundo objetivo adquiere sentido. Por todo lo anterior, desconocer que “elmundo de la vida” está generado por la conciencia, es prescindir de la idea de que el mundo objetivo tiene su primer basamento en el mundo subjetivo y que, para el conocimiento de aquel, éste está determinado desde el inicio del tiempo del hombre por el tejido intuitivo del pensamiento; sólo desde esta perspectiva es que podemos afirmar que percibimos las cosas y los objetos en el mundo tal como aparecen; sólo con la conciencia plena, no afectada por preconcepciones ajenas, el sujeto puede enfrentar, inicialmente y de una manera genuina, el mundo. Este es el procedimiento factible, el camino de la fenomenología que persigue esta propuesta didáctica.
Consecutivamente en este espacio resulta oportuno presentar la diferencia conceptual entre el “mundo” y el “mundo de la vida”.
del sentido experimentadopor mí y porlos otros, por nosotros. (Vargas, 2012, p. 51)
Así como la hermenéutica no pretende «descubrir» significados, algo que está allí pero que hay que encontrar, sino conjeturar significaciones, extraer interpretaciones, estimarlas, así como compararlas con otras, desde esta perspectiva se reivindica antes que nada la sospecha de lo dado, de lo predefinido, de lo anticipado como seguro en términos de conceptualización; en este orden pareciera necesario “temer” a los significados predeterminados, no para desconocerlos, sino para revisar las definiciones, así como es necesario compartir la interpretaciones a las que se llega, lo que seguramente provocará una mejor comprensión, en tanto más profunda; es cierto que existe la posibilidad de equivocarse, pero sólo se trata de cotejar las distintas interpretaciones para llegar a la más adecuada y allí continúa la tarea.
Pues tampoco la fenomenología pretende ser una explicación ni única, ni acabada de la realidad, menos aún en el componente del universo literario, al contrario cada interpretación se enriquece y fortalece con otras y trascienden en un devenir constante que va ampliando el círculo de la comprensión.
Por otra parte según Heidegger en la descripción del círculo hermenéutico, que expresa más que la aplicación de la comprensión, la forma de la interpretación comprensiva, afirma:
El círculo no debe ser degradado a círculo vicioso, ni siquiera a uno permisible, en él yace una posibilidad positiva del conocimiento más originario, que por supuesto solo se comprende realmente cuando la interpretación ha comprendido que su tarea, primera, última y constante consiste en no dejarse imponer nunca por ocurrencias propias ni por conceptos populares la posición, ni la previsión ni la anticipación, sino en asegurar la elaboración del tema científico desde la cosa misma. (Citado por Gadamer, 2010, p. 332).
como una necesidad que va del todo a la parte y viceversa; se pueden conocer las partes porque se conoce el todo y se conoce al todo porque se conocen sus partes, sin embargo, es importante considerar que estos segmentos en los que se divide la información, por llamarla de esta manera, sólo adquieren significado como constituyentes de un todo, pero en resumen la hermenéutica lo que busca es encontrar los aspectos que le son comunes al fenómeno en cuestión, es decir encontrar una especie de acuerdo. El círculo hermenéutico es a grandes rasgos, en la esfera de la tradición del conocimiento, la constitución del proceso interpretativo que inicia desde el momento en que se determina el objeto de estudio, cuando se va a “las cosas mismas” que en nuestro caso es el texto, y que involucra todas las operaciones sin las cuales no llegaríamos a la correcta comprensión de un texto determinado, operaciones que estamos exponiendo y argumentando en el desarrollo del presente trabajo.
Por consiguiente una interpretación de cualquier tipo de texto no puede concebirse como algo dado, definitivo y menos aún estático, aunque provenga de una autoridad especializada, pues ésta es tan solo una posibilidad que requiere y se complementará con y de otros puntos de vista; es así que la comprensión se enriquece, es cada vez más completa, sin que lo sea definitivamente, pues cambia constantemente con el desarrollo interpretativo del asunto. Se desprende entonces, aunque parezca obvio, que en los procesos de comprensión de lectura que induce el docente debe ser una constante, llamar la atención, de una parte, en el hecho de que la significación depende, más allá de las palabras, de las ideas y que éstas hacen parte de una esfera más amplia, del mundo del texto; del mismo modo que cada interpretación de cada estudiante entrará a configurar los elementos que nos conducen a una interpretación de una obra, como mundos que se complementan, pero que estos y los que ofrece el profesor, así como los ya “determinados” por la crítica especializada, no serán más que otra apreciación; nunca una interpretación concluyente e irreversible, dado que siempre habrá nuevos lectores que contribuyan en este proceso.
razón de ser está determinada por la necesidad de comprender el mundo y si la hermenéutica contemporánea recupera la experiencia del hombre en el mundo de la vida en toda la tradición, entonces como instancia legítima de la comprensión, ésta es parte esencial de la filosofía del siglo XX, ya que da razón del mundo de la vida (lebenswelt); ahora, si concertamos que la fenomenología es la ciencia de las ciencias, y que ésta se constituye como tal por un presupuesto hermenéutico, así con la afirmación, “Por presupuesto hermenéutico entiendo esencialmente la necesidad que tiene la fenomenología de concebir su método como una “Auslegung”, una exégesis, una explicitación o una interpretación” (Ricoeur, 2010, p. 60); Se entiende que no hay ni puede existir un fenómeno de las ciencias naturales como de las ciencias eidéticas que no sea del interés del sujeto por conocer los rasgos más característicos de su esencia, de ahí que la hermenéutica se constituye en una herramienta indispensable de análisis, que no sólo busca la comprensión sino también el entendimiento, más aun cuando existen varios sentidos y respuestas posibles en lo que se trata de comprender.
En efecto podemos sin duda afirmar que no se requiere de un sujeto sabio o con una gran experiencia académica para determinar que desde el momento en que el sujeto se detiene a recordar, o a pensar lo vivido, allí comienza otro estadio de su actividad fenomenológica, pues su experiencia como tal se inicia en el momento en que intuitivamente, en su edad temprana, intenta comprender el mundo; por eso de acuerdo con el supuesto según el cual se aclara que:
En el mismo sentido, tampoco son propiedad de la fenomenología, ni de ninguna otra corriente del pensamiento, las prácticas que en su intento por comprender el mundo de la vida realiza cualquier sujeto: operaciones como observar, comparar, contrastar, clasificar, analizar, sintetizar, entre otras, términos de los que se han apropiado ciertas corrientes; Estas no son más que facultades, producto de experiencias inherentes a la condición humana, en la búsqueda de conocimiento.
Ahora bien, en el virajede la perspectiva racionalista hacia lo aquí propuesto; es decir, en un avance de la mirada de la hermenéutica interpretativa, sobre la que se centra este trabajo, quiero enfatizar en el requerimiento según el cual todo sujeto tiene la responsabilidad de estar en la permanente búsqueda de su propia subjetividad o por lo menos de deshacerse de todo indicio de naturalización, en otras palabras, debe tener la conciencia plena de que solo su propia subjetividad lo conducirá por un camino seguro, más no definitivo; esta es la tarea que el docente debe emprender en el proceso de interpretación con los estudiantes en el aula, en la búsqueda de la comprensión, no de la explicación.
La lucha de las Investigaciones lógicas es un intento de superar el sicologismo y, con ello fundar la fenomenología en la que se asegura el polo objetivo o la objetividad de la lógica; pero, al mismo tiempo, es un intento de establecer al sujeto como fuente de la constitución de sentido. (Vargas, 2012, p. 15).
2. Sobre La Categoría Del Lenguaje En La Interpretación
Lo que me interesa es que la polisemia de las palabras exige como contrapartida el papel selectivo de los contextos para poder determinar el valor actual que toman las palabras en un mensaje determinado, dirigido por un hablante preciso, a un oyente ubicado en una situación particular (Ricoeur, 2010, p. 72)
Afirmación válida desde la hermenéutica, ya que intenta penetrar más allá del significado, es decir en el sentido que cada palabra trae consigo en cada contexto, bien sea económico, social, cultural, histórico, religioso o de otro tipo; entiéndase además, la interpretación de cada leyente como lectura autónoma, sin descuidar la carga significativa que este le imprime.
Ahora bien, dado que un planteamiento fundamental de la hermenéutica, opuesto al positivismo, afirma que no existe un lenguaje observacional puro y que todo lenguaje es interpretación, así como todo conocimiento es interpretación, lo que nos conduce a tratar con una de las problemáticas que frecuentemente ha sido defendida por la gramática tradicional y es que solamente las lenguas oficiales o “las lenguas bien hechas” se pueden sostener como el modelo o el racero a partir de las cuales se puede hablar de “la medida de las pretensiones desentido y verdad de todos los empleos no lógicos del lenguaje”; Se trata de alguna de las preocupaciones que Ricoeur plantea en Freud una interpretación de la cultura y es la de preservar la amplitud, la diversidad y la irreductibilidad de los usos del lenguaje. Como es de suponer, la afirmación anterior puede parecer “lógica”, pero también sabemos que existen en la actualidad culturas que son frecuentemente cercenadas de la esfera cultural dominante y por tanto no aceptadas válidas, o simplemente son desconocidas sus propias cosmovisiones.
Esto justifica que desde el manejo crítico del lenguaje, y en extensión algunas formas de comunicación estéticas, la hermenéutica centre su interés en los datos cualitativos, en rechazo a lo cuantitativo, en tanto enfatiza la diferencia importante entre las ciencias naturales y las ciencias del espíritu; además de que todo texto, incluidos los no lingüísticos, son susceptibles de leer, es decir están dispuestos para ser interpretados, así como se interpreta el mundo de la vida.
textos narrativos que pueden ser susceptibles de un análisis de este alcance; me refiero a las posibles composiciones que se presume pueden ser parte del texto escrito y que hacen parte de los relatos de ficción: desde la epopeya clásicas, hasta la novela moderna, incluidos el cuento, el mito, la leyenda, la crónica literaria; se incluyen aquí también otras formas narrativas como el cine, la pintura, que aunque además emplean sus propias formas de lenguaje; guardan en común todas ellas una unidad funcional narrativa: la temporalidad. (Ricoeur. Del texto a la acción, p. 16). En efecto no hay hecho, acción o acontecimiento que no ocurra afectado por el tiempo: la época, la durabilidad, la periodicidad etc. Son “marcas” y aún cargas que desde la conciencia que determina nuestra experiencia están abocadas en la existencia.
3. Conclusión Anticipada Entre Fenomenología Y Hermenéutica
El objetivo de la fenomenología es la investigación directa, desde la propia perspectiva, asumir la primera persona, para la descripción de los fenómenos que el sujeto experimenta desde su conciencia histórica, descartando las teorías sobre sus explicaciones causales o su realidad objetiva; por lo tanto trata de comprender cómo las personas construyen el significado o cómo generan su propia interpretación del fenómeno o del texto literario.
aplicabilidad de tales principios en la interpretación y comprensión de textos literarios.
CAPITULO II
1. Desde La Hermenéutica Fenomenológica, Hacia Una Didáctica Posible
En la presentación que sigue, de lo que consideramos principios o postulados como condiciones para una apropiada interpretación de un texto narrativo, se exponen en una secuencia arbitraria o más bien siguiendo el “orden” que algunos estudiosos ya han implementado, concepciones en las que su presentación obedece a una disposición metodológica y que lo importante es ver que tales postulados entran en el juego de la interpretación en una suerte de simultaneidad y que, potencialmente, cada uno de ellos son momentos en la realización de la comprensión según la necesidad que requiera la obra en cuestión hasta llegar a la obtención de la pregunta correcta.
2. Consideraciones Acerca Del Concepto De Didáctica
aprendizaje, el conocimiento conjunto, intersubjetivo y permanente del objeto de estudio a partir de la vivencia que se desprende de la lectura de textos narrativos. Se advierte que las sugerencias aquí proyectadas están desplegadas con la condición de la constante y correspondiente revisión, corrección y complementación en la búsqueda de la correcta interpretación.
En consecuencia la argumentación que se maneja es esencialmente subjetiva, prevalece la argumentación basada en la experiencia de la vida, es decir fortalecida en lo vivido y vivenciado, no sustentada simplemente en la razón aunque esta sea válida por lo demostrable, puesto que se trata de comprender el objeto no de explicarlo; por esta razón el diálogo y la pregunta constituyen el “dispositivo” que pueden ofrecer mayores garantías en este ejercicio, ya que a partir de la pregunta abierta, la reflexión consciente y responsable desde el diálogo y el enfoque crítico, el sujeto puede entender y en tanto responder en beneficio de su propia formación y por ende en la trasformación del entorno en que interactúa.
En tal sentido la dinámica del desarrollo en la interpretación de textos literarios desde esta perspectiva, involucra cualidades que se desgajan necesariamente desde el mundo sensible de los sujetos, aunque en cada uno de ellos se contemple su propio universo, pues son universos en el que convergen experiencias vivenciales en común; en otras palabras elementos del talante, de la manera como los sujetos asumen el mundo y cómo se correlacionan con los mundos expresados en las obras literarias.
3. Comprensión, Explicación e Interpretación. Un Solo Propósito
de las posibilidades de la fenomenología hermenéutica en la interpretación del texto narrativo, se debe entender que en el avance de las proposiciones aquí introducidas hasta el final de este trabajo, éstas no pueden ir más allá, es exactamente eso, no hay pretensión de concluyente y la tarea entonces continúa en el sentido de confirmar, rechazar o corregir esas posibilidades y determinar lo que se puede tener en cuenta; en otras palabras se trata de definir la aplicabilidad desde éstas, de acuerdo al acontecimiento, o texto narrativo motivo de la interpretación; la pretensión de didáctica fenomenológica se queda en las posibilidades y es una tarea que debemos desarrollar e implementar permanentemente los profesores, solo mediante la práctica hermenéutica.
Respecto de las precisiones de los conceptos enunciados, de una parte, cuando la interpretación es comprensión, es, podríamos anticipar, un estado en el que la cualidad de interpretación adquiere el grado de comprensión del fenómeno suscitado, pero al mismo tiempo, en el que se inicia un proceso en donde la comprensión abre nuevas dilataciones que exigen ser interpretadas. Otro asunto es que en esta operación permanente del interpretar y del comprender nos encontramos de una manera más acertada cuando formulamos las preguntas igualmente acertadas, ya que solo así alcanzamos el nivel de la comprensión; este operar constituye el valor de la pregunta en la comprensión y de esta manera podemos dar posibilidad a la comprensión. Pero es Gadamer en el prólogo a la segunda edición quién nos deja ver, a partir del análisis de la temporalidad, del estar ahí “Dasein” de Heidegger, “que la comprensión no es uno de los modos del comportamiento del sujeto sino el modo de ser del propio estar ahí”. (Gadamer, 2010, p.12). Además, como afirma: