|1
UNA CONTEMPLACIÓN ANTE EL CRUCIFICADO: EL CLAMOR DE LAS VÍCTIMAS
CRUZ COMO REALIDAD HISTÓRICA
Julio César Ariza – Oscar Arango Alzate
Para ilustrar este momento retomaremos una narrativa de un hombre campesino. Una narrativa de tantas contadas en las veredas de Tierralta Córdoba, en un intento de recuperar fragmentos de memoria de estos hermanos y hermanas campesinos. Es decisivo para el quehacer teológico detenernos en la recuperación de la memoria en lugar del recuerdo que hace introducirnos en una especie de olvido (Metz, 1999). El olvido que permite la consolidación de una serie de imágenes, ideas y propuestas compensatorias que configuran el tradicionalismo y el continuismo.
La memoria de las víctimas se opone pues al olvido del sufrimiento pasado (Metz, 1999), la memoria de ese sufrimiento posibilita que la historia no se utilice de forma arbitraria haciéndonos caer en la ensoñación de lo normal, natural, común y corriente y en lo que siempre ha sido así. Por eso, apelamos aquí a la razón anamnética no como simple categoría de comprensión, sino como categoría constitutiva de lo humano y especialmente de lo humano que sufre.
Volver al recuerdo de sí mismo (Metz, 1999) al relato de Muerte-vida. En este sentido nos parece pertinente traer de la memoria un diálogo que tuvimos en uno de los talleres de animadores que acompañamos en el municipio de Tierralta. Allí sostuvimos una charla con uno de los campesinos respecto a lo que significa ser campesino en esta región. Antes de presentar el diálogo es necesario hacer una pequeña contextualización: el departamento de Córdoba pertenece a la región del caribe colombiano. Su importancia radica en la riqueza hídrica y la fertilidad de sus valles: del río Sinú y del río San Jorge. Allí se han desarrollado diferentes actividades agropecuarias. Cultivos de algodón, arroz, plátano y especialmente, se han destinado estos territorios a la producción ganadera, especialmente la producción de carne para el consumo nacional y la exportación. Con orgullo esta zona del país se presenta como una zona libre de la fiebre aftosa desde hace varias décadas y el haber desarrollado grandes avances en el campo de la genética y la investigación ganadera mediante el cruce de varias razas para garantizar una mayor producción de carne.
En esta región vive este campesino, y desde este contexto realiza su relato:
…Y en el descanso de aquel primer día de talleres, a propósito, de la situación de los campesinos en la región, aquel hombre me dijo: “mire profe, en Tierralta es mejor ser una vaca que un campesino”. Yo le pregunté muy asustado por qué hacía esa afirmación tan tajante. Y él me respondió con mucha tristeza en sus palabras:
“Una vaca tiene para vivir, movilizarse y alimentarse las mejores tierras y los mejores pastos que existen en este país.
|2 Una vaca tiene a su servicio los mejores veterinarios de la región las 24 horas del día, ellos
las cuidan y velan para que no se vayan a enfermar.
Una vaca es cuidada por muchos hombres, incluso con ejércitos armados, para no ser robada, secuestrada, matada o dañada.
Una vaca no tiene que preocuparse por lo que va a comer en invierno o en verano, ella siempre tendrá aseguradas sus tres comidas diarias”.
Y luego agregó, con mucha tristeza en su mirada y en sus palabras:
“En cambio un campesino del Alto Sinú tiene para vivir, movilizarse y alimentarse una pequeña parcela y no propiamente en las mejores tierras. En ella tiene que sembrar algunos productos para comer y para vender en el mercado, si cuenta con la suerte que se los compren.
Un campesino no cuenta con agua potable. Si quiere agua la tiene que ir a traer al río, en bicicleta, burro, o al hombro. En las veredas no contamos con un acueducto que garantice la pureza del agua.
Y le digo más, un campesino cuando se enferma inicia todo un calvario. Se debe desplazar a la cabecera municipal porque en la vereda no hay centro de salud. Si tiene dinero es atendido a medio día si cuenta con suerte. Sino no lo tiene, debe esperar pacientemente a que llegue su turno. Si no está afiliado a la seguridad social, al sisben ese, mejor que no se acerque por los hospitales porque ahí mismo lo dejan morir en el piso. Para el campesino nunca hay medicamentos, siempre están agotados o en el mejor de los casos se le pide que los recoja el mes entrante.
A los campesinos no los cuida nadie. Los campesinos somos la carne de cañón que alimenta los diferentes grupos armados. A los campesinos nos desplazan, nos torturan, nos matan, nos quitan las tierras. Eso sí, nos ven dando plomo en el ejército, en la policía, en los grupos de autodefensa o en la guerrilla como si esta maldita guerra fuera nuestra.
Un campesino tiene que preocuparse diariamente por lo que va a comer con su mujer y sus cuatro pelaos…
…Ahora sí entiende, profe, porque en estas tierras es mejor ser una vaca que un campesino”.
|3 inocente, sus preguntas y cuestionamientos son de capital importancia para la teología.
El fragmento de muerte-vida de este campesino nos pone en camino de enfrentar una realidad, la presencia del sufrimiento como Cruz, es lo que a continuación intentaremos desarrollar.
CRUZ EN PERSPECTIVA TEOLÓGICA
Por muchos años, las campanas de la Parroquia de San José en Tierralta Córdoba han llorado una a una las víctimas del conflicto armado en esta región del país. Tanto ayer como hoy, siguen convocando a las comunidades a permanecer en la esperanza en medio de la barbarie de la muerte violenta. A pesar de la muerte no han dejado de repicar, sagradamente a la misma hora inician su ritual. Con su tilín, talán nos invitan a reunirnos una vez más como comunidad en el templo parroquial.
Al ingresar se puede ver al fondo un gran mural que en su época causó gran revuelo. El mural muestra como la irracionalidad de la violencia acaba con la creación, con los seres humanos, hasta con el mismo Dios. En el centro crucificado sobre el árbol de la vida un campesino sinuano. Esta imagen central está en conexión con la imagen que se encuentra alojada en la nave lateral izquierda, allí está ubicado el Señor Crucificado, solitario, indefenso, solitario a la espera. Antes de la eucaristía, o después de ella las personas acostumbrar dedicar unos minutos a su contemplación.
Este señor crucificado, al igual que el campesino sinuano que se encuentra clavado sobre el árbol de la vida son contemplados en silencio, en ese sepulcral silencio que los grupos armados impusieron a sus habitantes. Y allí delante de estos dos crucificados evidencian su realidad: mudos enfrentando su sufrimiento.
Estas dos imágenes no están puestas allí por simple casualidad, nos hacen recordar que en Tierralta la relación entre el señor crucificado y el pueblo crucificado es una sola: la realidad de sufrimiento, muerte y violencia. Por ello al ponernos de rodillas frente al señor crucificado, lo estamos haciendo ante la realidad que enfrentan la mayoría de campesinos en esta región. Contemplar en tierralta el crucificado es elevar a categoría teológica su realidad.
CONTEMPLAR EL SEÑOR CRUCIFICADO NOS LLEVA A CONTEMPALR UN PUEBLO CRUCIFICADO
|4 del gobierno que pronto acabarán y que han generado la desintegración y conflictos, con
la mirada indiferente de la clase política de la región.
Al contemplar esta imagen del señor crucificado no se puede hacer otra afirmación: “este señor crucificado se parece cada vez más a los que fueron, son y serán asesinados en esta región, y se expresa en la figura del campesino crucificado en árbol de la vida. Contemplarlo llena de una enorme tristeza.
En Tierralta Córdoba encontramos por todas partes el crucificado, en los rostros sufrientes y empobrecidos de sus habitantes. Este parecido entre el Señor Crucificado y el pueblo de Tierralta nos recuerda que nuestra gente pobre son el crucificado, son pueblos crucificados como lo afirmaba con fuerte voz Ignacio Ellacuría y como nos lo sigue recordando Jon Sobrino. Por eso nada nos puede dispensar de tener en cuenta esta situación para vivir y pensar la fe en Jesús Resucitado. La pregunta que surge ahora es ¿cuál es el camino para abrir a los que sufren a la memoria de la crucifixión y al gozo y la esperanza de la Resurrección?
AL CONTEMPLAR EL CRUCIFICADO
Los campesinos de Tierralta al contemplar el crucificado hacen sus oraciones, sin embargo, desconocen gran parte de su simbolismo y aún más la fuerza que han tenido ciertas interpretaciones que engloba dichos símbolos. Lo que si es cierto es que la cruz tiene una gran importancia para ellos. Es una de las verdades centrales de su religiosidad. La cruz no sólo es propiedad del campesino católico religioso, sino, también del alejado. Así ni vayan mucho a misa o a las cosas de la parroquia. En sus casas y parcelas ellos usan la cruz de muy variadas formas: se santiguan al levantarse y al acostarse; al bendecir la comida o recibir el dinero de la primera venta de la cosecha; al dirigirse a su tierrita; al cruzar el río en canoa; cuando los hijos tienen que salir “p´a arriba” para conseguir unos pesos. Lo usan incluso en dichos populares; "no le deseo a nadie mi cruz"; "tengo que cargar mi cruz". “Ese pela´o se ha convertido en una cruz”; “que puedo yo hacer, esa es mi cruz”. Por esto se entiende que el símbolo Cruz (stauros, sustantivo, stauroo verbo) cumple una función social para estas personas por que les entrega una serie de
significados que posibilitan asumir una serie de juegos de relación, es decir, formas de
vivir lo comunitario en la cotidianidad. Ya sea desde la cruz entendida como
sufrimiento-patíbulo o como principio de innovación-camino. A partir de las interpretaciones que se
hagan del símbolo cruz se generan posibilidad de realidad. Estás funciones y hermenéuticas las agrupamos en dos grandes campos de aproximación: Cruz como sufrimiento-patíbulo y cruz como principio de innovación-camino.
CRUZ COMO SUFRIMIENTO-PATÍBULO
El primer campo de interpretación y la función social que cumple salta a la vista. Es la lectura que nace al contemplar el crucificado, cruz como castigo, cruz como sufrimiento, cruz como lugar para ser expuesto ante todos y todas. Esta es una interpretación muy común que se hace de rodillas ante el crucificado en el templo de Tierralta. En pocas palabras evidencia la cruz como punto de partida, cruz como la presencia cotidiana que asumen la mayoría de las personas colombianas que funge como presencia del
|5 cuantitativas, que lo identifican y lo hacen diferenciar de otros sufrimientos. Éstas
características distintivas son: ser cruel, masivo, injusto, duradero (Sobrino 1992).
Un sufrimiento que enfrentan millones de hermanos y hermanas, especialmente en la zona de Tierralta Córdoba que es en el lugar que nos ubicamos para realizar esta pequeña reflexión. Un sufrimiento que desborda los límites de la región del Alto Sinú y que predomina en un amplio espectro del contexto nacional y que para esta reflexión se quiere leer bajo la categoría CRUZ. Una cruz en la cual son condenados a vivir como crucificados la gran mayoría de los habitantes de Tierralta. Una Cruz-sufrimiento que se instaura como el hecho que bebemos asumir como teólogos hoy en Colombia. La negatividad con la cual debemos confrontar nuestro quehacer teológico y nuestra experiencia de fe en el Señor Jesús Resucitado.
Esta categoría cruz, esta evidenciando una presencia de muerte, ya sea una muerte rápida: violenta, como muy bien se ha perfeccionado en este territorio; o ya sea una muerte lenta: por hambre, enfermedad o muerte indirecta como resultado de la implementación de algunas políticas o directrices económicas, políticas o sociales (Sobrino 1992). Imaginarios de cruz, articulados desde sistemas sacrificiales que para nuestro interés pueden ser enmarcados en una categoría mucho más amplia “EL OTRO SOCIAL”. Una categoría CRUZ enmarcada en un ámbito de relaciones de exclusión; el OTRO SOCIAL consolidado desde la violencia, que espera una exigencia mayor de ultimidad: la misericordia, traducida como el bajar de la cruz a las comunidades inocentes que han sido crucificadas (Sobrino 1992).
En esta perspectiva se entiende la cruz como “Patíbulo” que presenta especialmente lo deshonroso y vergonzoso, abiertamente contrario a lo que se consideraba el valor más estimable: El Honor, la estima que una persona tiene a sus propios ojos y sobre todo ante los demás. Tanto ayer, la época de Jesús, como hoy el Honor está fuertemente asociado a nobleza de estirpe, méritos personales y la conciencia de pertenencia a un grupo de elegidos. De allí lo vergonzoso, infame y deshonesto que evidencia el estar clavado en una, el morir en una cruz o el exhibir una. En Tierralta sólo cambian los clavos y los verdugos; pero la víctima-inocente que muere en ella sigue siendo la misma: Cristo que es crucificado y agoniza en los campesinos oprimidos del Alto Sinú. ¿Cómo denunciar hoy la presencia de la cruz? Es preciso en primer lugar ampliar nuestra comprensión de cruz-sufrimiento-muerte. Muerte que no es solamente el último momento de la vida. Es la vida toda que va muriendo, limitándose, hasta sucumbir en un límite último (Boff, 1980).
CRUZ COMO PRINCIPIO DE INNOVACIÓN-CAMINO
Pero, la Cruz proporciona otra visión, una interpretación diferente de la realidad. Ella fundamenta una manera alternativa de valorar y comportarse. En este sentido Cruz es un lenguaje que no pretende establecer puentes de compresión con las culturas imperantes sino que subraya su contraposición. Es la cruz entendida como ruptura con las construcciones sociales (MUNDO), estableciendo un comportamiento distinto desde la víctima-inocente-crucificada: gratuidad, perdón, misericordia. Fue así como los seguidores de Jesús entendieron el horror que les ocasionaba la cruz, ella se convirtió en
Camino para las comunidades al historizar los valores que revela. La cruz hace parte
|6 anunciar y pro-anunciar aunque esto lo llevara a tener que ser crucificado. Continuó
amando, a pesar del odio. Asumió la cruz en señal de fidelidad para con Dios y para con los seres humanos. Fue crucificado por su fidelidad a Dios y crucificado por los seres humanos y para los seres humanos, por amor y fidelidad a ellos (Boff, 1980).
Dejemos a un lado nuestras lecturas y retornemos a la imagen del crucificado. Continuemos observando como los campesinos se entregan a sus oraciones delante del crucificado, comprendamos como la Cruz como símbolo tiene una recordación muy fuerte en sus vidas. ¿Cómo posibilitar unas herramientas hermenéuticas más esperanzadoras entorno a la cruz? En esta perspectiva es que queremos detenernos para comprender como la Cruz nos revela un principio de innovación-camino Intentaremos esbozar los elementos que nos pueden generar ruptura en la concepción de la cruz de Jesús. Esto es lo que desarrollaremos al recorrer este texto evidenciar las grandes revelaciones que se nos hace en la cruz como principio de innovación-camino.
LO QUE NOS REVELA LA CRUZ COMO PRINCIPIO DE INNOVACIÓN-CAMINO
SOBRE DIOS
Rompe con el sufrimiento.
Estar inmersos en una construcción social (MUNDO) que funciona desde la rivalidad, origina una percepción de Dios deformada. La Cruz de Jesús viene a decir y hacer posible que creamos que Dios es enteramente diferente de como lo imaginamos. Su poder, su fuerza y vitalidad no son como se había pensado. Estar inmersos en el MUNDO nos incapacita para percibir lo que la Cruz revela. Las mediaciones utilizadas para la interpretación son caducas, al igual que la imaginación ha sido educada y formada en la muerte. Sólo en la medida que comencemos a tener una mente e imaginación diferente, en esta medida podremos entender el Dios que se nos revela en la Cruz.
La equivocación con respecto a Dios.
El concepto Dios, es comúnmente una palabra vacía. Detrás de este concepto se pueden esconder muchas cosas o tal vez nada. Los términos en los cuales nos ha sido dada la razón, producto de la mentalidad occidental, superpuesta al MUNDO, nos conducen a querer conceptuar y definir todo, hacer planteamientos, hipótesis y concluir en tesis concretas. Es realmente difícil decir cualquier cosa respecto de Dios, por la complejidad misma que la temática encierra; si bien es cierto que mucho se ha dicho al respecto, también es cierto que probablemente la última palabra respecto de Dios ya halla sido pronunciada a través de la Cruz de Jesús.
Dios no quiere el sufrimiento.
|7 caído en el círculo vicioso de la esclavitud y la injusticia. En esta acción, se fundamenta
una de las primeras creencias de Israel: «Yo soy Yahvé tu Dios, que te ha sacado del país de Egipto de la casa de servidumbre» (Dt 5, 6; Ex 20, 2; Dt 26,5-9). 2. En el Nuevo Testamento también podemos encontrar la revelación de ese Dios parcial y liberador de las víctimas. Aquí también se manifiesta por medio de una acción concreta y definitiva que hará parte radical en el sustento de una nueva fe: la resurrección de un crucificado. En la cruz, se vive un momento de in-acción de Dios, un espacio donde se generan las peores consecuencias de una fidelidad que encarna la violencia que sufren las víctimas del MUNDO.
Un Dios podado de toda violencia.
La cruz de Jesús es el primer paso para reconocer que la violencia contra aquel hombre crucificado fue humana, no divina. Lo que muestra la cruz es el cuerpo asesinado de un hombre por parte de unas instituciones humanas. La cruz enfatiza que es necesario separar a Dios de la violencia.
Dios es misericordia.
Si Dios no tiene que ver con la muerte, con la expulsión y con la violencia está indicando que efectivamente estamos equivocados con respecto a Dios. Y si entendemos que este Dios sólo puede ser misericordia. Esta revelación estaría evidenciando la falsedad entorno a la comprensión de Dios. Lo que se revela de manera maravillosa es un Dios transparente, limpio de toda violencia, muerte y expulsión, que se nos revela como amante de la humanidad crucificada que permite vivir más allá de la cultura de muerte.
SOBRE JESÚS
La víctima-inocente que nos revela la misericordia.
Sólo una persona que no ha recibido su identidad de una cultura (MUNDO) circunscrita por la expulsión, la violencia y la muerte puede ver de forma clara el modo como toda la cultura está envuelta por ellos. Es en este sentido que Jesús pudo entender con perfecta claridad la manera como la cultura humana (MUNDO) está producida, construida y corre velozmente hacia la muerte. Jesús está bien enterado de que esta cultura reacciona con la expulsión, violencia, muerte ante alguien que no actúa en relación con ella, que no es cómplice con ella, y que no participa de sus reglas de juego. Jesús corrió la suerte de jugar en este juego de completa rivalidad al margen de él en otro juego uno de completa alteridad y corrió con la misma suerte: murió asesinado, crucificado en una cruz. Participar en otros juegos no garantiza que la violencia humana no llegue, pero posibilita permite descubrir que es posible construir otra forma de entendernos humanos, es decir construir un creer, para que otros crean.
SOBRE EL REINO
Acontecer misericordioso de Dios en favor de las víctimas.
|8 alianzas con su pueblo, ni mucho menos a entablar leyes, sino que se ofreció “bajar de la
cruz al crucificado”. Para Ignacio Ellacuría Dios se comprometió en la cruz de Jesús “bajar a los pueblos crucificados de la Cruz” en cuanto nunca querrá el sacrificio de inocentes, al contrario siempre optará por los expulsados de este MUNDO, constituyéndose esta en un grito de misericordia. A este grito Jesús responde desde su misión: “al bajar Jesús de la barca vio mucha gente y se movió a misericordia...”
SOBRE LA COMUNIDAD
Configurada, descentrada y movida por la misericordia.
En el texto de Lucas 10,25-37 se puede entender como el principio-misericordia es el específico amor que está en el inicio creador-salvador de Dios; de igual forma en el principio de la acción salvadora de Jesús y en la génesis del proceso de construcción de la comunidad. Esto es necesario tenerlo claro, porque en muchas ocasiones la expresión comunidad puede convertirse en un discurso (ortodoxia) encubridor del anti-reino, de la anti-misericordia, puede caer en un reduccionismo a sentimientos, reflexiones y preceptos que subordinan el compromiso y el testimonio (ortopraxis). Es lo que se evidenció en la pregunta que Jesús formula al doctor de la ley: ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo de aquel que cayó en manos de salteadores? Jesús formula esta pregunta de manera radical, para desenmascarar unas prácticas y creencias del doctor de la ley entorno a lo comunitario y postula una nueva propuesta: sin el principio-misericordia, nos viene a decir el relato de Lucas, no se podría entender la expresión “comunidad”. Ese principio es lo que puede garantizar la humanización, y la divinización. En la parábola quedan reveladas las actitudes deshumanizadas y deshumanizadoras de los asaltantes, del sacerdote y el levita, generar y dar rodeos ante el sufrimiento, seguir su camino, ellos no están movidos por el principio-misericordia. De esta manera la actitud del samaritano revela lo que significa ser “comunidad”: hombres y mujeres movidos y configurados por el principio-misericordia. La misericordia en esta medida humaniza a la persona. Este Principio es el que debe actuar en la Iglesia de Jesús y el pathos de la misericordia es lo que debe descentrarla, informarla y configurarla. El ejercicio de la misericordia es lo que pone a la iglesia fuera de ella misma, enviada, y en un lugar bien definido las víctimas de este mundo, el otro que sufre de manera, injusta, cruel e inhumana. Una iglesia capaz de descentrase para ir al camino, para dejarse confrontar y configurar por el malherido. Este movimiento a misericordia es lo que va configurando su modo de ser como evangelio, caminar por el mundo con el compromiso de hacer visible el Reino, es decir, este mundo vuelto otro.
SOBRE LAS VÍCTIMAS
Su inocencia.
|9 De forma contraria está revelando algo más sorprendente que sumerge en la crisis más
grande a los grupos de testigos de su pascua: Dios no es como ellos dicen que es, el hombre la mujer no son como ellos los han presentado, la vida en comunidad no es como ellos la han propuesto. En conclusión, que los adversario de Jesús están equivocados. Si él hoy está resucitado es por que su muerte fue injusta. Jesús está resucitado por que las fuerzas injustas le quitaron la vida y Dios, Señor de la vida lo ha resucitado de entre los muertos para mostrar su inocencia y la de todas las víctimas de este MUNDO. De este modo podemos comprender que las razones argumentadas para llevar a Jesús a la muerte violenta de la cruz no fueron razones de peso, sino que todos estos argumentos hacen parte de un mecanismo humano pecaminoso para sacarlo de escena porque para algunos seres humanos Jesús se convirtió en un personaje que no se quería, que había perdido valor, que ya no contaba más, y que sus palabras y sus hechos no tenían nada que ver con Dios. Su muerte, expulsión, sacrificio viene a enarbolarse como la máxima señal de maldición por parte de Dios. Afortunadamente en el caso de Jesús y a partir de allí en el caso de todas las víctimas de este mundo, se ha revelado el mecanismo utilizado para afirmar que el mundo ya no puede funcionar de esta forma en donde la ley, las instituciones, las tradiciones, los mediadores de este mundo están equivocados. Dios mismo los ha puesto en tela de Juicio al resucitar a Jesús, Dios mismo ha mostrado que su manera de actuar está distorsionada por la violencia de la que se alimentan.
Una insistencia final, la Cruz no está revelando sólo que este hombre Jesús es inocente, no sólo que Jesús tuvo razón respecto a Dios, los hombres, mujeres y comunidad, hace algo más que ésto, revela el mecanismo por el cual se crean las víctimas inocentes. El mecanismo que ha utilizado la humanidad de los inicios de las culturas y que ha llevado a pensar a los seres humanos que se está haciendo lo correcto, que se está llevando a cabo la voluntad de Dios. Deja la puerta abierta para exponer a la luz y nuestra capacidad mortífera y mendaz a partir del mecanismo del chivo expiatorio, el sacrificio, la expulsión.
SOBRE EL QUEHACER TEOLÓGICO
Una inteligencia de la fe que busca historizarse como justicia, liberación, misericordia en un mundo sufriente.
|10 Finalmente es la exigencia mayor para el pueblo de Israel, rehacer esta misericordia como