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DIPUTADO: Precisamente, ahora que hablas de él, me informan de que está llegando a la ciudad.

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Academic year: 2021

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ADAPTACIÓN DE EDIPO REY realizada por los alumnos de 2º ESO C IES JARANDA. Chelo Hidalgo Sánchez

PRÓLOGO

[Delante del congreso de diputados. Un grupo de ciudadanos sentados en las escaleras del congreso en actitud suplicante y con pancartas de protesta. Un ciudadano se acerca a la puerta del congreso. Edipo sale acompañado de dos diputados y ve a los ciudadanos en silencio. Después les dirige la palabra]

EDIPO: ¡Oh, ciudadanos! ¿Por qué venís ante mí con pancartas de protesta? Ya sé que la ciudad está llena de comentarios y voces negativas contra el gobierno. Y quiero saber por qué, así que, (dirigiéndose a un representante de un conocido sindicato obrero) ya que eres por tu condición a quien le corresponde hablar, dime en nombre de todos. ¿Cuál es la causa de que estéis así ante mí? ¿La protesta o el ruego? Pensad que yo siempre he querido ayudaros en todo. Sería insensible e injusto que, después de que me habéis elegido para ayudaros, no atienda vuestras súplicas y peticiones.

CORIFEO (representante de un sindicato) ¡Oh, Edipo! Tú que presides ahora nuestro país, tú que conseguiste liberarnos de aquella férrea dictadura, que nos dominaba como la antigua esfinge, que con terror y crueldad atemorizada a todo un pueblo. Tú que nos trajiste la democracia y la libertad, a ti te pedimos ayuda, ahora que volvemos a sufrir. Nos diste la tranquilidad y el bienestar. ¡Ayúdanos de nuevo! Habla con la Unión Europea o a cualquier otra persona o país que te pueda ayudar a resolverlo. ¡Oh, Edipo, el presidente más sabio y justo! Te admiramos todos los que estamos aquí y confiamos en ti. Edipo, ¡Eres el mejor político! Ayuda a la ciudad. No queremos recordar tu gobierno bien al principio y mal al final, así que saca adelante la ciudad de esta horrible crisis económica, antes de que ocurra alguna tragedia.

EDIPO: ¡Oh, ciudadanos preocupados, dignos de lástima! Sé bien que todos estáis sufriendo y al veros así, yo también sufro igual o más que vosotros. La preocupación vuestra es propia, pero la mía es de todos los ciudadanos. Yo sé que el pueblo derrama muchas lágrimas, pero también son muchos los días y los minutos en los que os tengo en mis pensamientos. Después de dar muchas vueltas a esta situación a la que hemos llegado, creo que la única solución es enviar a mi vicepresidente a pedir que nos rescate a la Unión Europea. Y a eso mismo lo envié esta mañana a primera hora. Pero estoy inquieto porque no ha llamado ni ha vuelto todavía.

DIPUTADO: Precisamente, ahora que hablas de él, me informan de que está llegando a la ciudad. (Se marcha el coro. Entra el vicepresidente Creonte a la ciudad y se dirige al despacho de Edipo) EPISODIO 1

CREONTE: Ya he hablado con la Unión Europea y, bueno, no hay mal que por bien no venga.

EDIPO: ¿Cuál es la respuesta? Por lo que acabas de decir, no estoy ni tranquilo ni tampoco preocupado. CREONTE: Diré las palabras que escuché de la Unión Europea. Ésta nos ha ordenado que averigüemos la causa de la crisis y evitar mantenerla por más tiempo para que no sea irremediable.

EDIPO: ¿Cuál es la naturaleza de la desgracia? y ¿Con qué castigo tratamos al culpable?

CREONTE: Primero, expulsándole del cargo político que tenga y después, expulsándole de la ciudad o metiéndolo en la cárcel pagando lo que debe al pueblo.

(2)

CREONTE: Antes que tú, hubo otro político en la ciudad, Layo, que supo que alguien relacionado con el gobierno, iba a arruinar al país por su mala gestión e inconsciencia. Así que se puso a investigar para saber quién podría ser.

EDIPO: Lo sé por haberlo oído, pero nunca lo vi.

CREONTE: Al poco tiempo, a Layo lo acusaron de delitos fiscales, aunque no había pruebas. Siendo ya anciano y al final de su carrera política, no lo soportó y se suicidó. Después, empezaron los problemas económicos en todo el país y no sabemos exactamente por qué.

EDIPO: ¿Qué cargo político ocupará ahora el culpable? ¿Dónde estarán esas pruebas? ¿Dónde empezaría todo? ¿Nadie se dio cuenta de nada?

CREONTE: Solo hubo una persona que se percató de que ocurría algo raro en tu gobierno.

EDIPO: ¿Quién? Porque esa persona podría proporcionarnos las pistas y la solución. Así conseguiríamos un pequeño principio de esperanza. Yo lo volveré a sacar a la luz desde el principio. Lo que fuera causante de la crisis podría afectar a muchas más personas. Así, pues, esclareciendo el delito, ayudo a los ciudadanos y también a mí mismo. Vosotros, ciudadanos, levantaos de las escaleras lo más pronto que podáis y recoged estas pancartas de suplicas. Arreglaré este problema o fracasaré en el intento.

EPISODIO 2

CORO: ¡Que desastre de país! ¡La población ya no puede más! No hay dinero para nada. No hay trabajo. No podemos mantener a nuestros hijos. No podemos llegar a finales de mes. No tenemos ni para comer. Por todas partes, solo hay tristes desgracias: ancianos que sobreviven a duras penas, enfermos en largas listas de espera, jóvenes desilusionados con su futuro. Y lo más triste ¡Familias enteras que se quedan sin su hogar! Entretanto, niños, padres, enfermos, ancianos, inmigrantes…gimen a las puertas de las instituciones suplicando y llorando sus desgracias. Por todo el país sólo se oye un sonido de lamentos. . En auxilio de estos males, que alguien nos ayude lo antes posible. Pues si la noche deja algo pendiente, a terminarlo después llega el día.

(Sale Edipo y se dirige al Coro.)

EDIPO: ¡Suplicáis y creedme que vuestros lamentos los escucho con dolor! Pero pronto podríamos obtener remedio y alivio a vuestras desgracias, porque yo mismo no podría seguir por mucho tiempo con esta situación. Así que tranquilizaos, por favor, con lamentos no conseguiremos nada. Yo os prometo que pronto tendréis un trabajo para vuestras familias, recuperaréis vuestros hogares y volveréis a vivir en el bienestar y la felicidad.

CORIFEO- Nos gustaría creerte, pero siempre se promete mucho y luego no se hace nada. Si no hay una solución ya, exigiremos elecciones anticipadas. Pero ¡Ahí está el que lo dejará todo al descubierto! Ya viene aquí el representante de la Unión Europea, Tiresias.

(Entra Tiresias con los enviados por Edipo. Un señor con corbata lo acompaña.)

EDIPO- ¡Oh Tiresias, que todo lo manejas, lo que debe ser enseñado y lo que es secreto, los asuntos del cielo y los terrenales! Tú comprendes el mal de que es víctima nuestro país y a ti te reconocemos como único defensor y salvador de ella. Estamos en tus manos.

TIRESIAS.- ¡Ay, ay! ¡Qué terrible es tener que decir la verdad! Yo sé muy bien por qué ha sido, pero no sé cómo decírtelo, Edipo.

EDIPO-¿Qué pasa? ¡Qué abatido te has presentado! (Hace ademán de retirarse.) - No te marches ¡por los dioses!, si sabes algo, ya que te lo pedimos todos, dínoslo. Sea lo que sea, por favor. ¿No nos piensas ayudar?

(3)

TIRESIAS: La única forma de ayudaros es que sepáis primero qué habéis hecho mal y en eso, Edipo, tú tienes mucha culpa.

EDIPO- ¿Qué dices? ¿Crees, en verdad, que yo soy el culpable.

TIRESIAS: Sí. Investiga y todo lo sabrás por ti mismo. No hubiera venido, si no me hubieras llamado. Este día te engendrará y te destruirá.

EDIPO- ¡De qué modo enigmático y oscuro lo dices todo! TIRESIAS: Por eso soy de la U.E.

(Tiresias se aleja y Edipo entra en palacio.)

EPISODIO 3

CORO: ¡De terrible manera, ciertamente, de terrible manera nos perturba lo que acabamos de oír!

(La disputa se sitúa en el congreso, donde trabaja Edipo y su vicepresidente Creonte. Se sitúa en la parte principal en las escaleras principales, al lado de las columnas.)

(Entra Creonte.)

-CREONTE: (Acaba de llegar de la Unión Europea, enfadado...) ¡Ciudadanos! Me he enterado de que el presidente Edipo me acusa de falsedad. Me presento sin poder soportarlo.

-EDIPO: ¡Tú, ése! ¿Cuándo has venido? ¡Tú eres el culpable de toda esta masacre, has sido tú el causante de todo! ¡Con qué osadía has llegado a mi casa, a pesar de que es evidente que lo que buscas es mi puesto en el gobierno. ¡Quieres acabar conmigo!

CREONTE: ¿Por qué y para qué? ¡Yo te he seguido siempre y te he sido fiel en todos sus principios! EDIPO: Pero, ¿Por qué no se investigó acerca de las pérdidas del dinero del país, antes de acusar a Layo? CREONTE: Las hicimos, ¿cómo no?, pero no conseguimos nada.

EDIPO: Y entonces ¿Por qué no me lo contasteis?

CREONTE: No lo sé. De lo que no entiendo, preferí no decirte nada. EDIPO: Todo lo que sabes me lo podías haber dicho con total sinceridad. CREONTE: ¿Que es ello? ¡Si lo supiera, te lo diría!

EDIPO: ¡Calla y márchate! Ya no eres de mi confianza.

CREONTE: Aunque seas el presidente, me debes dar la misma oportunidad de replicarte, al menos con palabras semejantes. Piensa en lo siguiente: ¿Crees que alguien preferiría gobernar entre temores a dormir tranquilo teniendo el mismo poder? No tengo más deseo de ser presidente que de actuar como si lo fuera. Si fuera yo mismo el que gobernara, haría muchas cosas también contra mi voluntad. Créeme, no quisiera nunca estar en tu lugar. Además, siempre has confiado en mis consejos y una mente que razona bien no puede volverse torpe.

CORIFEO: Bien ha hablado Creonte. No es justo considerar sin fundamento a los malvados honrados ni a los honrados malvados. Con el tiempo, podrás conocer que esto es cierto, ya que sólo el tiempo muestra al hombre justo, mientras que podrías conocer al perverso en un solo día.

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EPISODIO 4

CORO: ¡Por un rumor poco probado, nunca lances una acusación de deshonor! (En las escaleras, Edipo muy enfadado. Entra en escena Yocasta, la mujer de Edipo)

EDIPO: ¡Creonte y su conspiración para quitarme la presidencia. Dice que yo soy el creador de la crisis, ha hecho venir a la Unión Europea para que lo demuestre.

YOCASTA: Escúchame, una vez le dijo la Unión Europea a Layo que el futuro presidente tendría problemas con la economía y que no arreglaría el problema y arruinaría el país.

EDIPO: Me parece que la crisis la causó una decisión equivocadamente tomada que causó grandes males.

YOCASTA: Sí, se dijo así y se sigue creyendo eso. EDIPO: (preocupado) ¿Qué decisión fue ésa?

YOCASTA: Un rescate financiero, creo entender. Pero no te preocupes. Tú no tienes nada que ver. EDIPO: ¿Qué tiempo ha pasado desde que ocurrió eso?

YOCASTA: Poco antes de que tú fueras presidente. EDIPO: Y dime, ¿Sabes de que rescate se trataba?

YOCASTA: Sobre una ayuda financiera que se creía necesaria, imprescindible..

EDIPO: (Muy preocupado y cayendo en la cuenta) ¡Ay de mí, infortunado! Parece que acabo de precipitarme a mí mismo, sin saberlo, en terribles maldiciones.

YOCASTA: (Preocupada) ¿Cómo dices? ¿Qué has hecho, Edipo? No me atrevo a mirarte a la cara ¡Me estás asustando!

EDIPO: Me pregunto con tremenda angustia si la Unión Europea no está en lo cierto, y me lo demostrarás mejor, si aún me revelas una cosa ¿¿¿El negocio hablaba de numerosas cantidades de dinero que se podrían perder? ¿?

YOCASTA: Si era mucho dinero.

EDIPO: (Dándose cuenta de todo y muy preocupado) ¡Ay, ay! Esto ya está claro. Temo por mí mismo. YOCASTA: (muy asustada) Merezco saber toda la verdad.

EDIPO: En un consejo del gobierno, un ministro me avisó de que yo llevaría a la crisis a nuestro país y nos obligaría a dimitir. Yo disgustado a duras penas, no me pude contener a lo largo del día, me dirigí a la Unión Europea a informarme sobre esa crisis financiera y del problema de los bancos. La Unión Europea me respondió que la situación era grave y para evitarlo me marché y por el camino, me dieron para firmar un decreto de rescate a la banca. Yo me fiaba de la medida que íbamos a tomar y todos pensábamos que era lo mejor que podíamos hacer para el bien de los ciudadanos. También firme la dimisión de Layo. No sabía que esto llevaría a los terribles problemas financieros, a la falta de crédito, a la ruina de las empresas, que el dinero se perdería y nos llevaría a la crisis de este país.

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ÉXODO

(Edipo está a la entrada del congreso de los diputados y el Presidente del Banco Central Europeo se acerca)

PBCE (Presidente del Banco Central Europeo): Vengo del Banco Central Europeo con información para Edipo, información con que se podría resolver su problema y el de su patria.

EDIPO: (se acerca) Dime

PBCE: Soy el presidente del Banco Central Europeo, pero no había podido contactar contigo hasta hoy. Se ha registrado un enorme déficit económico a cuenta de algunas personas influyentes de tu país. EDIPO: (con interés) Siga, por favor.

PBCE: He hablado con mis técnicos y una de las personas que más ha influido en las pérdidas ha sido tu mujer

EDIPO: (asombrado) ¡Ella no ha tenido nada que ver con eso!, posiblemente haya sido alguno de mis Ministros o cualquiera de las grandes entidades financieras.

PBCE: Los registros dicen que los movimientos financieros se han producido a nombre de tu mujer. EDIPO: Lo investigaré, pero juro por mi país que mi mujer no ha tenido nada que ver.

(El jefe del banco sale de la escena y Edipo manda llamar a su esposa) Edipo: ¡Y móvil! (Lo encuentra en el bolsillo y llama a su mujer preocupado) YOCASTA: ¡Qué pasa ¿Por qué me has llamado?! (preocupada)

EDIPO: El presidente del Banco Central ha vendido a decirme que eres la culpable de todo.

YOCASTA: Habrá sido la banca, las entidades financieras, los fondos de inversión…!No tienen pruebas! EDIPO: Pero, algo ha producido los grandes movimientos de capital. Castigaré al culpable y demostraré que tú eres inocente.

(Yocasta cuelga el móvil y se encierra en su habitación)

CORO: ¡Oh, mortales! ¡Qué débil y frágil es vuestra vida! Tan pronto tenéis la felicidad absoluta como os precipitáis en la más horrible de las desgracias! ¡Oh, infortunado Edipo! Ahora nadie envía tu situación. CORIFEO- Los hechos que conocíamos eran ya muy lamentables. Pero éstos que se anuncian. Callad, aquí viene Creonte. Su rostro es de alguien que ha presenciado algo horrible. ¿Qué nos dirá?

CREONTE: Os diré las palabras más rápidas de decir, pero muy difíciles de entender: ¡Ha muerto la divina Yocasta! Después de hablar contigo, Edipo, se encerró en su habitación y mirando en ese momento la TV, buscando alguna respuesta que la tranquilizara, lejos de eso, escuchó que en diferentes medios, los políticos y la UE le culpaban de los más graves delitos financieros.

CORO (Medios informativos: New York Times (incluir expresiones en inglés)

CREONTE: Al no soportar lo que tendría que sufrir, la vergüenza, el deshonor…se suicidó.

PBCE: Tu mujer fue la responsable, pero el culpable, Edipo, fuiste tú. Recuerda, que le diste el papel a tu mujer para que firmara sin leer la letra pequeña.

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EDIPO: ¡OH! Cruel destino. Les he defraudado a todos y por mí muchos han sufrido y seguirán sufriendo. Traicioné al pueblo, traicioné a Layo y he provocado la muerte de mi mujer. ¡Si pudiera, me arrancaría los ojos para no ver tanta desgracia! Yo, que no he sabido ver la realidad, ciego debería quedar por siempre.

CORIFEO: . Mirad: he aquí a Edipo, el que solucionó los mayores problemas y fue hombre poderosísimo; aquel al que los ciudadanos miraban con envidia por su destino! ¡En qué cúmulo de terribles desgracias ha venido a parar! De modo que ningún mortal puede considerarse totalmente feliz hasta que llegue al término de su vida sin haber sufrido nada doloroso.

(Entran dos polis y se llevan a Edipo gritando a la cárcel) FIN

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