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Sueños Lúcidos

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Academic year: 2021

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URANO

Sueños

lúcidos

U n a g u í a p a r a d o m i n a r e l a r t e

D E N A V E G A R P O R L O S S U E Ñ O S

• Abre las puertas de la percepción v la creatividad

• Acuérdate de ios sueños y rechaza las pesadillas

• Vuela, conviértete en otra

persona o contacta con tus seres queridos

D v l a n ’ lü c c illo , J a r e d Z c i z e l y T h orn as Pe i sel

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. n i c ó d t l v j j j t 2 Pi v;v«i> u:lu d l:*< *t»i í l : n í l.lrg u f.i 4 i ' x r l o o w c u í rtiuiitlas irncvt* 5 KíYCftd 6 >i{.iiit;nl'.* tro n r-r?

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S u e ñ o s

lúcidos

UNA GU ÍA PARA DOMINAR EL ARTE DE N AVEGAR POR LOS SUEÑOS Dylan Tuccillo. Jared Zeizel. y Thom as Peisel

con ilustraciones de M ahendra Singh

URANO

A rgentina - C hile - Colom bia - España Estados Unidos - México - Perú - U ruguay - Venezuela

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T itu lo original: A F ie ld G uide to L u cid D ream ing - M astering the A rt o f O neironautics E ditor original: W orkm an Publishing, N ew Y ork

Traducción: Rosa Arruti lliarram endi

1.° edición Febrero 2014

C opyright © 2013 by Oneironautics, LLC lliustrations copyright © M ahendra Sing

A ll R ights Reserved

© 2014 de la traducción b y Rosa Arruti lliarram endi © 2014 b y Ediciones Urano, S.A.

A ribau, 142, pral. - 0 8 0 3 6 Barcelona

w w w .edidQ nesiifanQ .CQ m

D epósito Legal: B-3.549-2014 ISBN EPUB: 978-84-9944-681-3

R eservados todos los derechos. Q ueda rigurosam ente prohibida, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier m edio o procedim iento, incluidos la reprografla y el tratam iento Informático, a s i com o la distribución de ejem plares m ediante alquiler o préstamo

público.

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Contenido

Mapa Portadilla Créditos Prólogo

Prim era parte: Inicio del viaje 1 Un nuevo descubrim iento 2. ¿Qué son los sueños? 3. Historia de los sueños

Segunda parte: Preparando las m aletas 4. La fase REM

5. El poder de la intención 6. R ecordar los sueños 7. D iario de sueños

8. Verificación de la realidad Tercera parte: Llegada

9. Estado lúcido 10. M antenerse lúcido

Cuarta parte: Explorando un nuevo mundo 11. Transporte

12. Creación

13. Los habitantes de tus sueños 14. Superpoderes

Quinta parte: Dom inando el terreno 15. C ontrolar las pesadillas 16. Sanación y plenitud 17. Incubación de sueños 18. W ILD

Sexta parte: La siguiente frontera 19. C onócete a ti mismo 20. Estar despierto versus soñar 21. Visión del futuro

Agradecim ientos Sobre los autores

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PRÓLOGO

N o hem os de c e s a r de explorar Y e l fin de toda n uestra exploración

Será lle g a r a l p u n to de partida Y conocer el lu g a r p o r prim era vez.

T. S. Eliot

POETA. AUTOR. ALIA S «OLD POSSUM»

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¡entras ha habido lugares por explorar en el mapa, han existido pioneros: personas a las que no les da miedo traspasar los límites y disfrutan con lo desconocido, lo inexplorado y lo ignoto. A estos individuos los mueve el im pulso aventurero de descubrir nuevos territorios, reconocer nuevos espacios o desarrollar nuevas ideas. Son los innovadores, los creadores, los visionarios y los exploradores de nuestro mundo.

Hoy nos encontram os a punto de traspasar otra frontera y tú. que estás leyendo este libro, tam bién estás a punto de entrar en un universo desconocido. Pero ¿adonde vam os? ¿Queda algo aún por descubrir? Los únicos puntos del planeta que todavía no han sido explorados se hallan en las profundidades de los océanos y en la inm ensidad del espacio exterior, pero no vam os a ir a ninguno de esos lugares. Este viaje va a ser algo diferente, pues nuestro destino no aparece en los mapas.

Sin em bargo, dicho lugar no te es desconocido. De hecho, has viajado allí cada noche de tu vida, tanto si has sido consciente de ello com o si no. Cada noche abandonas tu m undo conocido y te adentras en ese otro universo que tiene sus propias normas, costum bres, leyes y hasta sus propios habitantes. Atraviesas esa frontera com o si entraras en un bosque. Ahí puedes aprender, descubrir, sanar y despertar a realidades diferentes.

Si has leído el título de la portada ya sabes que nos estam os refiriendo a los sueños. El objetivo de este libro es ayudarte a explorar el m undo onírico a través del arte de soñar con lucidez. Vam os a explicarte qué son los sueños y cóm o aprovecharlos para acceder a tu propio subconsciente. Te enseñarem os a convertirte en onironauta. una palabra derivada del griego que significa «navegante de sueños».

Los sueños lúcidos consisten en tom ar consciencia de que estás soñando mientras estás soñando. Un soñador lúcido es capaz de irse a dorm ir por la noche y despertarse

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dentro de un sueño con una percepción única que le perm ite com portarse com o alguien que está despierto, que ejercita su voluntad, im aginación y recuerdos de la vida diurna. Una vez lúcido, eres capaz de explorar los elem entos del sueño e incluso m odificarlos.

Si tuvieras previsto recorrer el A m azonas necesitarías una guia de viaje para saber qué plantas com er, cóm o orientarte por el terreno y cóm o com portarte con los lugareños. Considera este libro tu guía práctica del m undo onirico. un mapa para orientarte por el subconsciente. Si nunca has oído hablar de los sueños lúcidos, la idea de explorar el subconsciente te parecerá una locura, difícil de poner en práctica. No te preocupes, hemos buscado las m ejores técnicas existentes y, tras realizar algunas mejoras, las hemos sim plificado. Para quienes ya hayáis experim entado los sueños lúcidos, esta guía os ayudará a dom inar vuestra habilidad m ientras viajáis m ás allá de lo imaginable.

Vam os a enseñarte:

Este libro está repleto de consejos para avanzar paso a paso, de historias del mundo onírico, y de m aravillosas y disparatadas ideas. Se basa en nuestras propias experiencias tras una década de sueños lúcidos así como en las experiencias reales de otros muchos soñadores, escritores y científicos. Nuestro objetivo al iniciar el proyecto era presentar un inform e del m undo de los sueños y escribir sobre todo aquello que habíam os observado y experim entado personalmente.

A diferencia de otras guías, este libro está concebido para leerse de principio a fin. com o si estuvieras siguiendo un rastro a través de la selva. La inform ación del prim er capítulo se em pleará en el segundo, los consejos del segundo capítulo aparecerán en el tercero y así sucesivam ente. Por lo tanto, intenta contener el im pulso de saltar de un apartado a otro.

No querem os dejar de recordarte algo im portante antes de em barcar en este viaje interior: aunque soñar es una habilidad susceptible de mejorarse a base de práctica y concentración, no es una capacidad ajena a ti. Tú sueñas. Lo haces cada noche, tanto si lo recuerdas com o si no.

1. Cómo reconectar con tus sueños.

2. Cómo tener un sueño lúcido.

3. Qué hacer una vez que estás lúcido.

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¿Listo para em pezar? El icono de la brújula que ves arriba aparecerá repetidas veces a lo largo del libro. Cada vez que veas una brújula, plantéate la siguiente pregunta: «¿Estoy soñando en este preciso mom ento?» Mira a tu alrededor e intenta encontrar la respuesta.

A unque suene ridículo dudar de tu realidad (es evidente que ahora estás despierte puesto que estás leyendo este libro), por m otivos que pronto descubrirás esta verificación de la realidad es el prim er paso para despertarte en m edio de un sueño. Si eres capaz de dom inar esta técnica, no tendrás problem as a la hora de tener sueños lúcidos.

Por lo tanto, tóm ate un m om ento ahora m ism o y hazte esta pregunta aparentem ente extraña:

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PRIMERA PARTE

In ic io

y

delx

V ia je

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y

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Un nuevo descubrimiento

1 2 de abril de 1975. En el departam ento de Psicología de la Universidad de Hull. en Inglaterra, el investigador Keith Hearne se esfuerza por perm anecer despierto. Está sentado a solas m ientras se encarga de m onitorizar el sueño de un hom bre llam ado Alan W orsley y de observar el m onótono registro de tinta en su polisom nógrafo. El aspecto de W orsley es el m ism o que el de cualquier persona dorm ida: ojos cerrados y m ovim iento ascendente y descendente del pecho. Son casi las ocho de la m añana y, hasta ese mom ento, no ha ocurrido nada fuera de lo normal en esta tranquila m añana de sábado. Pero algo increíble está a punto de suceder.

Estos dos científicos están llevando a cabo un descubrim iento que cam biará la historia. Tratan de dem ostrar científicam ente una capacidad esotérica que los seres hum anos conocen desde hace siglos: la de despertarnos y estar conscientes dentro de nuestros sueños.

El prim er obstáculo con el que se encuentran es obvio: ¿cóm o puede dem ostrarse una idea tan extraña y ridicula? W orsley había experim entado m uchos sueños lúcidos con anterioridad y para él no suponía ningún esfuerzo perm anecer consciente dentro de su propio sueño. Pero ¿cóm o constatar que estaba lúcido si no podía regresar del mundo onírico con ninguna fotografía o prueba que lo dem ostrara? Para ello era necesario encontrar una form a de com unicarse, una forma de contactar desde el m undo de los sueños con el m undo de la vigilia. Nuestros investigadores necesitaban algo parecido a una linea telefónica, que perm itiera que W orsley «llamase» a Hearne y le confirm ase que estaba soñando.

Dado que la ciencia m oderna no habia llevado a cabo investigaciones de esta naturaleza con anterioridad, los científicos no podían basarse en experim entos previos para idear la manera de hacerlo.

Estaban com pletam ente solos, navegando por los lim ites inexplorados de la ciencia. Por suerte, a Hearne y W orsley se les ocurrió una idea.

En el sueño entré en mi casa de noche y apretó el interruptor para encender las luces de la cocina. Las luces no se encendían (un problem a com ún en m is sueños). Aquello me obligó a preguntarm e si estaba soñando o no, y supe la respuesta de inm ediato. Procedí a e ntrar en la casa, ya com pletam ente consciente de que estaba soñando. Vi a mi herm ano. R ecordé qu e mi objetivo aquella noche era interactuar con los personajes de los sueños. — R IC HARD V. W.

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A lgunos datos científicos básicos contribuyeron a que pudieran desarrollar su _inteligente teoria. Aunque nuestra m ente perm anece activa durante el sueño, el cuerpo físico está desconectado. Nuestro cuerpo se queda prácticam ente paralizado cuando nos aventuram os por la tierra del sopor: las neuronas m otoras de nuestro cerebro no reciben estím ulos y los músculos del cuerpo están inactivos. Es un estado norm al conocido como atonía del sueño. Sin em bargo, hay dos partes del cuerpo que no se ven afectadas por la parálisis: el diafragm a, que nos perm ite seguir respirando, y los o jo s A Nuestros célebres científicos entraron en el laboratorio aquel día dispuestos a dem ostrar una hipótesis: si W orsley era capaz de m over los ojos de un m odo concreto dentro del m undo de los sueños, los ojos físicos de su cuerpo durm iente repetirían la misma secuencia de m ovim iento ocular. Los ojos serían la «línea telefónica» que perm itiría la com unicación entre am bos mundos.

Estoy en el apartam ento de un rascacielos con grandes ventanales. Desde el exterior me provoca un maleante. Va volando sobre una especie de m ecanism o parecido a una tabla de skating. Al percatarm e de lo absurdo de la situación com prendo lo que está pasando. «¡Estoy soñando!», pienso para m is adentros y salgo de un salto del edificio, vestido tan sólo con m i bañador. Vuelo hacia él e intento atraparlo. Es mucho m ás rápido que yo, pero soy capaz de repetir sus m ovim ientos y no se m e escapa. Nos perseguim os eJ uno al otro, zigzagueando alrededor de los edificios y entre ellos. Puedo entender sus sutiles movim ientos com o si fuéram os dos pájaros persiguiéndonos. Bajo la cabeza y vuelo en línea recta p o r mi cuenta, sin seguir su pauta. |L o pillo! S ujetándolo p o r la parte posterior de su aparato volador, lo arrojo por los aires hacia arriba. No estoy seguro de lo que le sucede a continuación. Me despierto. — M IG U EL H.

A las 8.07 de la mañana. W orsley se encontraba en un sueño, consciente de estar soñando y de que su cuerpo físico yacía inconsciente en el m undo de la vigilia. En ese m om ento realizó unos m ovim ientos oculares específicos y acordados — ocho veces de izquierda a derecha— para poder indicar al laboratorio que estaba soñando y que era consciente de ello.2 «Las señales llegaban de otro mundo, el m undo de los sueños — escribió H earne— . y era tan em ocionante com o si llegaran de otro sistema solar en el espacio.»^ El electroencefalogram a lo confirm ó al registrar la actividad cerebral: aunque W orsley estaba dorm ido físicam ente, se hallaba lo bastante consciente com o para mandar señales al laboratorio. T enia un sueño lúcido.

Tres años más tarde, un hom bre llam ado Stephen LaBerge llevaría a cabo pruebas sim ilares en la Universidad de Stanford. Desconocedor de los experim entos de Hearne. LaBerge com pletó su tesis doctoral, con la intención de confirm ar la misma hipótesis: que el sueño consciente era una experiencia real y probable. Utilizando la misma técnica de las señales oculares, obtuvo resultados análogos. Tras sucesivas pruebas que confirm aron el descubrim iento, la noticia no tardó en divulgarse. Había quedado científicam ente probado lo

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que nuestros antepasados siem pre habían sabido. Podem os estar despiertos en nuestros sueños. E x p e r i e n c i a c o n s c i e n t e

Antes de pasar a hablar de las sutilezas de las aventuras oníricas, retrocedam os un paso y hagám onos la pregunta obvia: ¿qué es exactam ente un sueño lúcido? Un sueño lúcido es aquel en el que te percatas de que estás soñando. Pero no hay que confundirlo con un sueño m uy vivido. Un sueño lúcido consiste en com prender que estás soñando en ese mom ento, es una epifanía repentina en la que te ves representado y te cuestionas si estás soñando («Un m om ento... ¿estoy soñando?»).

O-NI-R O -N ÁU- TI-CA

Onironauta deriva de dos palabras griegas, oneira que significa «sueños» y na u tis que significa «navegante». Un onironauta es alguien qu e ha aprendido a via ja r conscientem ente por el m undo de los sueños, y es capaz de explorar el terreno con un alto grado de d a rld a d y discernim iento.

A l levantarm e de la cam a y ponerm e en pie, realicé una verificación de la realidad observando mi reloj digital, apartando a continuación la m irada y volviendo a m irar otra vez. Vi que los núm eros digitales cam biaban, pero aun a s i no estaba convencido del todo de que fuera un sueño pues todo era m uy vivid o y real. — BEN S.

Tal vez hayas advertido durante el sueño que te encuentras en una ubicación im posible en circunstancias norm ales («Vaya, ¿cóm o he llegado a Hawai?») o quizá te hayas topado con algo totalm ente absurdo («¿Es eso un avestruz conduciendo un coche?») o el contrasentido tal vez tenga que v e r con tu pasado («¡Un mom ento, ya no estoy en la universidad! ¡Tiene que ser un sueño!»). Los sueños lúcidos se suelen activar con alguna forma de incoherencia, algo que de pronto hace que el soñador se detenga y cuestione su realidad.

Una vez que estés lúcido, recordarás por com pleto tu vida diurna y serás capaz de pensar con lógica, tom ar decisiones y explorar el paisaje onírico igual que al desplazarte por el m undo físico. Tendrás influencia directa sobre todo el sueño y su contenido. M ientras que en un sueño habitual actúas a ciegas, incapaz de reflexionar sobre tu situación presente, ahora llevas las riendas: tu mente está lo bastante despierta com o para tener la última palabra. Mantén una conversación con un personaje de tus sueños, cruza volando una

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cordillera m ontañosa, respira debajo del agua, atraviesa paredes sin esfuerzo... son sólc unos ejem plos. Ya no estás limitado a un cuerpo físico, tienes la libertad de recorrer grandes distancias, m overte a velocidades increíbles o incluso trascender el tiem po tal y com o lo conoces.

R ecuerdo qu e m is prim eros sueños lúcidos tuvieron lugar cuando aún estudiaba educación secundaria (h a d a los d oce años) y en casi todos ellos aparecía yo andando por los pasillos del colegio. A unque todo parecía igual a la vida real, al final tenía la sensación de que algo no encajaba y que el m undo en el que me encontraba tal vez no fuera real. Finalm ente desarrollé una estrategia para verificar si de hecho estaba soñando o no; «buscaba» un cuarto de baño y m iraba dentro del váter. Si veía m i propio reflejo en la taza sabía que estaba soñando y continuaba interactuando con el sueño del todo consciente.

— W ILL B.

Cuando com prendes que no vives al m argen del m undo interior de tus sueños, eres capaz de moverte, configurar el entorno e incluso crear objetos de la nada. Todo a tu alrededor adquiere una relación muy intim a: hasta podrías decir que el m undo que te rodea eres tú. A unque suene a exageración, no lo es: las sensaciones de tacto, olfato, vista, saboi y sonido parecerán igual de vividas que en el estado de vigilia. Sí alguna vez has visto \z película de ciencia ficción M atrix ya tienes una idea de cóm o es este mundo: un lugar que parece real pero sólo es una proyección de la mente. Com o explica el personaje M orfeo al hablar de Matrix: «Si consideras real lo que puedes palpar, oler, saborear y ver. lo “real" sor sencillam ente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro». A diferencia de Matrix. el sueño lúcido no es ciencia ficción.

Me encuentro volando y m e percato de que debo de estar en un sueño. Una vez lúcido, ralentizo e l descenso y m e fijo en el paisaje que tengo delante. Tengo ante mí la vista más herm osa q ue he contem plado jam ás. Mi visión parece ca p ta r todos los detalles en kilóm etros a la redonda. C olinas cubiertas de hierba y árboles perennes se suceden sobre el terreno inferior. El d é lo , ¡oh, el clelol ¡Está pintado de tonos rosas y naranjas, los más increíbles que he pre se n d a d o jam ásl El Sol a lo lejos parece ponerse y las nubes destacan con sus tonos vibrantes. M e saltan las lágrim as por la belleza absoluta de tal vista. En m edio del vuelo, descanso de espaldas y d e rro los ojos... Me despierto. — R AC HEL T.

Im agínate liberado de tu cuerpo físico y dejando atrás cosas tan nimias com o Iz gravedad. Visualízate volando y haciéndolo en sentido literal, nota el aire en la cara. Iz ingravidez del cuerpo, m ientras te saltas la ley de Newton. Imagínate conversando con los

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habitantes del sueño, que te ofrecen percepciones valiosas y su conocim iento de la vida. E r este lugar tal vez encuentres la sabiduría y la orientación que pueden transform ar tu vida. ¿ C u a l q u i e r a p u e d e h a c e r l o ?

Desde tem prana edad nos dicen que podem os realizar todo lo que nos propongam os. A m edida que nos hacem os m ayores, esas palabras tranquilizadoras em piezan a perder credibilidad. No todo el m undo sabe llevar el ritmo, ni las m atem áticas se nos dan bien z todos. Por suerte, cualquiera puede tener un sueño lúcido. No es una capacidad que tengas que adquirir, es algo que ya posees. De hecho, hay estudios que dem uestran que la mayoría de nosotros podem os enorgullecem os de tener al menos un sueño lúcido. En un estudie realizado en 1998 con un m illar de ciudadanos austríacos, el 26 por ciento de los participantes declaró haber tenido al m enos un sueño lúcido en su v id a .^ Cuando preguntaron lo m ism o a 439 estudiantes alem anes, el 82 por ciento de ellos habíc experim entado un sueño lúcido y ¡un sorprendente 10 por ciento de ellos declare experim entar un sueño lúcido dos o tres veces al mes! Sin preparación alguna, estos ciudadanos norm ales presenciaban el estado com pletam ente natural de un sueñe consciente. Ese mismo estudio alemán llegó a la conclusión de que la personalidad de los participantes no era un factor prim ordial. Tanto si eres liberal o conservador, extrovertido c introvertido, puedes vivir la experiencia lúcida.^

Lo único que se precisa para d a r el salto del sueño norm al al lúcido es reconocer que te encuentras en el estado de sueño. Esta com prensión puede suceder de varias maneras espontáneas y tam bién puede inducirse con ayuda de algunas técnicas sencillas.

No se necesita nada para tener sueños lúcidos. No te hacen falta fárm acos ni ningúr dispositivo especial para com enzar a andar por los cam inos inexplorados: ya cuentas cor todos los ingredientes: un cerebro aceptablem ente inteligente, una gota de paciencia, y una pizca de tiem po libre. Este libro sim plem ente va a enseñarte a desarrollar un potencia latente.

N unca m e había sentido tan bien, con la m ente tan clara y una sensación de p o d e r tan maravillosa. ¡U na libertad inenarrable!

La experiencia fue increíble, no tengo palabras p ara describirla, p e ro duró sólo unos m om entos, y m e desperté.

O liver Fox.

escritor, explorador de sueños de principios del siglo XX B e n e f i c i o s d e l o s s u e ñ o s l ú c i d o s

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El sueño lúcido es una experiencia indescriptible. Los intentos de referirlo a m enudo resultar frustrantes, como si un gran trozo de Gouda se aplanara y se convirtiera en una loncha de queso am ericano. Están llenos de aventuras em ocionantes en las que puedes volar y utilizai superpoderes. Tras unos cuantos sueños lúcidos, mucha gente experim enta una alteraciór drástica en su perspectiva: se percatan de que la realidad abarca mucho m ás de lo que creían hasta ese mom ento. ¡Algunos ya no temen la muerte! Muchos dicen que los sueños lúcidos son la m ejor experiencia que han tenido en la vida.

1. A ventura y fantasía

Indiana Jones se moriría de envidia. Mucha gente inicia los sueños lúcidos por deseo de aventura y por el atractivo de hacer algo im posible. Tanto volar com o tener relaciones sexuales parecen ser las prim eras actividades del soñador lúcido principiante. El director de cine Michel G ondry explicó a The G uardian que en sus sueños lúcidos «generalm ente acabc teniendo relaciones con la prim era chica que e n c u e n tro » £ Dado que en el m undo onírico las leyes físicas y los límites no existen tal y com o aquí los conocem os, la lucidez ofrece el árec de recreo perfecta para dar rienda suelta a tus fantasías. Salta sobre una montaña gigante corre por el interior de criaturas mágicas, charla con una celebridad desaparecida, reduce varias tallas tu tam año para m irar el m undo desde la perspectiva de una horm iga o haz u r picnic en lo alto de una locom otora a vapor. ¿Por qué no?

2. Enfrentándote a las pesadillas

Para algunas personas, las pesadillas son un problema real. Atrapados en la emboscadc nocturna de los sueños, mucha gente evita recordarlas olvidando del todo sus sueños, ur tipo de mecanism o de protección. Pero si cobras lucidez en medio de una pesadilla, no sólc tienes el poder de cam biar el argum ento de la terrorífica historia de tu subconsciente, sinc que tam bién tienes el poder de curar y buscar la fuente de lo que te atormenta. Por lo tanto aprovecha esta oportunidad: planta cara a tus m onstruos y aplaca las pesadillas, en vez de alejarte corriendo de ellas.

3. C reatividad e inspiración

Los sueños son el paraíso para una persona creativa. Al cobrar conciencia en el universo onírico, serás capaz de aprovechar una gran cantidad de conocim iento e inspiración. S

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estás escribiendo un libro, habla cara a cara con uno de los principales personajes. Haz que Einstein te explique la teoría de la relatividad, com pon música, escribe un discurso. Si cree; que el m undo de los sueños lo crea tu m ente subconsciente, ésta es la ubicación ideal pare dejar volar tu creatividad. Libre de lim itaciones, puedes crear casi todo lo que quieras. 4. Resolución creativa de problemas

Los sueños lúcidos pueden em plearse com o terreno de prueba, una m anera dt experim entar con nuevas habilidades. Im agínate realizando prim ero en sueños t i presentación trim estral ante una sala llena de gente, relajado y sintiendo que tienes e control. Si practicas deporte, im agina que ganas una carrera que va a celebrarse próxim am ente, que marcas ese gol o bates ese récord antes de que suceda en el mundc físico. ¿Tienes un problema que precisa solución? Busca consejo en el sueño. Pedii indicaciones a los sueños es una práctica antigua y una excelente m anera de com prende m ejor los problem as cotidianos.

5. S anadón

Las dolencias físicas a veces son el resultado de un desequilibrio em ocional o espiritual. Le curación en sueños ha existido desde hace m ilenios, em pezando por los antiguos egipcios ¿Tienes una enferm edad? ¿Un hueso roto, depresión, un desengaño am oroso? En ur sueño lúcido, puedes sanar m uchos aspectos de ti mismo. Puedes ser más feliz y sentirte m ás pleno.

Antes de acostarm e quería te n e r sueños re la d o n a d o s con el boxeo. Soñé qu e acudía a una velada de boxeo en la barriada y que, al llegar, m e decían que no había nadie de mi peso con quien yo pudiera pelear. C uando me preparaba para macharm e, m e di cuenta de que era el sueño que estaba esperando te n e r y eso me ayudó a estar lúcido. Le dije a ) alguien que m e buscara un oponente y regresó con un tipo con quien podía luchar. Em pezam os a boxear en el cuadrilátero y parecía exactam ente real. Notaba mis pulm ones respirando, el corazón acelerándose, sentía los m úsculos cuando soltaba un puñetazo y el d o lo r cuando me daban. Tam bién era capaz de controlar el nivel de habilidad del tipo con quien luchaba, para que no fuera pan comido. Era com o entrenarse en la vida real, sólo que de hecho no tenia qu e aguantar que m e sangrara la nariz, pero lo dem ás era igual. — KYLE O.

6. C onocim iento personal

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Los sueños actúan a m enudo com o espejos que te ofrecen un «reflejo» de ti m ism o. Al esta consciente en tu subconsciente, eres capaz de explorar y profundizar en la conexión con ti propio m undo interior. ¿Quién eres? ¿Qué quieres? Los sueños lúcidos pueden ser uní herram ienta práctica en la exploración del alma, una m anera de entrar en contacto con tu y< m ás profundo.

Me asom braba lo realista que era todo cuando em pecé a aprender a tener sueños lúcidos. A lgunos de m is prim eros sueños los pasaba sim plem ente andando y percibiendo los objetos oníricos. M e alucinaban las sensaciones táctiles y viscerales. ¡Sentía las cosas igual que en el m undo diurno! C uando andaba, notaba el peso de m i cuerpo, el roce de la ropa contra m i piel. Si tocaba algo, notaba su peso y textura, olía el arom a de una flo r o el calor del sol. ¿Cóm o podía cre a r m i m ente todo esto? — TH O M A S P.

E l c a m i n o p o r d e l a n t e

C onsiderado un acto m ístico en épocas antiguas, el sueño lúcido ha salido de los círculo* del ocultism o para entrar en el m undo moderno. Un artículo del año 2007 en el N e w Yorl Times apuntaba que «esta práctica esotérica, reconocida en Occidente com o m ínim o desdi 1867. parece a punto de conocerse mucho m ejor» .2 El sueño lúcido ha sido adm itido por Ií ciencia convencional y empieza a aparecer en películas y program as de televisión. Es uní habilidad real que cualquiera puede aprender y que ya practican m iles de personas. Para ti esto significa una cosa: nunca ha sido tan fácil aprender a soñar con lucidez.

P uedes tener la experiencia consciente esta m ism a noche en tus sueños. Podrí suceder de m anera espontánea o producirse con ayuda de algunas técnicas descritas en los siguientes capítulos. Tal vez te lleve un día. una sem ana o quizás un mes. Pese a todo, a finalizar este libro, sabrás qué es estar consciente del todo dentro de tus sueños. Con ur poco de ayuda, estarás m arcando un sendero en tu paisaje onírico, dom inando la; habilidades de la creación, el vuelo, la incubación y otras m uchas destrezas.

1 Cari D eGuzm an y Kevin Morton. «REM S leep-Exploring a Fascinating Sleep State». 2010 en End-Your-SieeD-DeDrivation.com. consultada el 26 de diciem bre de 2011 <httpj'.,^w.end-VQur-s¡eei?-dei?riYatiQn.cQfn.',rem -sleep.htm l>

2 Tenth A nniversary Issue o f Lucidity Letler, Elinor Gebrem edhin. editora. 10a edición. Sar Francisco. Lucidity Association. 1991. p. 303.

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3 K eith H earne. The Dream Machine: Lucid Dreams a n d H o w to Control Therr,; W e llin g b o ro u g h . G ran B retaña. A q u a ria n Press. 1990.

4 R. S tepansky. B. H olzinger. A. S ch m eiser-R ieder. B. S aletu, M. K unze y J. Z e itlh o fe r «A ustrian D ream B e havior: R e su lts o f a R e p re se n ta tive P o p ulation Survey», Dreaming J (1998). pp. 2 3 -3 0

5 M. S chredl y D. Erlacher. «Lucid D re am in g F re q u e ncy and Personality», Personality ani Individual Differences 37 (2004). pp. 1.463-1.473.

6 X a n Brooks. «It's C o m plexicate d » . Guardian.co.uk. 13 d e fe b re ro de 2007

< httP^f/www .fluardian.CQ.ultffilntf2QQ7/fel?/14/l>

7 S te p h a n ie R o se n b lo om . «Living Y o u r D ream s. in a M an n e r o f S peaking». N ew York Times

16 de se p tie m b re de 2007.

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¿Qué son los sueños?

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S i e l sueño es un reflejo d e l estado de vigilia, el estado de vigilia es asim ism o un re fle jo d e l sueño.

Rene Magritte.

pintor, am ante de los bom bines y las m anzanas verdes

ada noche, bajo el velo del sueño, con los ojos cerrados y sin d e ja r entrar el m undo exterior, aparece un nuevo mundo, fam iliar pero diferente. Poderoso, absurdo, m isterioso, espantoso, herm oso, peligroso, realista, desconcertante... es casi im posible describir qué son los sueños o cóm o nos hacen sentir. Antes de que consigas la lucidez onírica, es necesario que entiendas la naturaleza de los sueños. En esta sección abordarem os la cuestión a fondo. Para ello lo prim ero que harem os será cuestionarnos cuánto sabem os en realidad sobre ellos. Luego, tras reflexionar sobre el tema, iniciarás el viaje al m undo de los sueños.

Paul M cC artney se despertó una m añana con la m elodía de «Yesterday» sonando en su cabeza. «M e gustaba mucho la melodía — dijo— , pero com o la había soñado no creía que la hubiera com puesto yo. No, nunca antes había escrito algo así. Pero tenia la melodía, jy era algo mágico!» Tam bién un sueño inspiró otro d á s ic o de los Beatles. M cC artney describe la experiencia: «Una noche, durante una época tensa, tuve un sueño en el que vi a mi madre, fallecida hacia diez años m ás o m enos. Y fue genial verla. Eso e s algo m aravilloso de los sueños: de hecho te reúnes con esa persona durante un segundo, te parece que estás físicam ente ju n to a ella otra vez. Fue una experiencia fantástica, y ella m e dejó m uy tranquilo. En el sueño decía “Va a sa lir bien". N o sé si usó en concreto las palabras “Let

UN S O Ñ AD O R C REATIVO

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It be", pero eso era lo esencial de su consejo».

* «Paul M cC artney and Barry Miles» en Paul McCartney: Many Y ears from Now, Londres. Vintage. 1998.

Los sueños nos han fascinado desde el inicio de los tiempos. Siem pre han formado parte de la historia de la hum anidad, guiándonos en m uchas de nuestras actividades. Casi todas las culturas a lo largo de la historia los han estudiado, venerado y practicado.

En épocas m odernas, los sueños han sido responsables al menos de dos prem ios Nobel, de adelantos científicos increíbles e invenciones inestim ables, así como de novelas, obras de arte y otros m uchos descubrim ientos.-!

Elias Howe soñó que le atacaban unos caníbales. Se fijó en sus lanzas, que tenían un agujero próxim o a las afiladas puntas. Howe aplicó este concepto a su nuevo invento, la prim era m áquina de coser que se puso en funcionam iento. Asim ism o, según cuentan, la tabla periódica de los elem entos se le apareció en sueños al quím ico ruso Dmitri Mendeléiev. Abraham Lincoln. M ark Twain, Mary Shelley. incluso A d o lf Hitler. todos ellos estuvieron influidos por sucesos oníricos. Tanto si eres fam oso com o si no. los sueños son una parte im portante de nuestras vidas. G racias a su poder, inspiración y guía, los sueños constituyen un m isterio asom broso para todos nosotros, incluso hoy en día.

T o d o el m u n d o s u e ñ a

No necesitas leer este libro para descubrir lo excitantes que son los sueños. Al igual que cualquier ser hum ano, tú tam bién sueñas. T odos lo hacemos, es algo universal. «Soñar relaciona colectivam ente a toda la hum anidad», escribió Jack K erouac.^ Podem os ser diferentes de m uchas m aneras, pero en algo coincidim os: no importa la edad. raza, religión, ocupación, dieta u orientación sexual, todos soñam os, y lo hacem os cada noche.

A lgunas personas se lam entan de que no sueñan, pero estos individuos se equivocan. Lo que en realidad están diciendo es que no recuerdan los sueños, no que no los tengan. De hecho, los investigadores han descubierto que soñam os durante unas dos horas

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cada noche.2 Si hacem os unos cálculos rápidos descubrirem os que durante una vida normal eso supone una m edia de seis años soñando. Tal vez seas una de esas personas que nc recuerda en absoluto los sueños, pero no te preocupes, aun a s i has tenido montones de aventuras nocturnas, sólo que te cuesta recordarlas al despertarte (pronto te ayudaremos con eso).

Pero ¿por qué soñam os? Seguro que una actividad tan com ún debe de tener algún propósito concreto. ¿Qué son en realidad los sueños? ¿Qué sucede m ientras dorm im os y adonde vam os? En nuestro m undo ultram oderno, con todo nuestro bagaje cultural, nuestro conocim iento y agudeza, tal vez la respuesta te sorprenda.

No lo sabemos.

C o m p r e n d i e n d o l o s s u e ñ o s

Existen incontables teorías que intentan explicar los sueños. La psicología m oderna lleva tratando de descubrir su secreto desde que Sigm und Freud se encendió el consabido purc que le hizo tom ar conciencia en su clásico libro de finales de siglo. La interpretación de los sueños. Publicada en 1899. esta obra estableció la postura de Freud respecto a los sueños y fue el punto de partida de los enorm es cam bios en la consideración de los sueños por parte de la sociedad moderna.

En pocas palabras. Freud afirmaba que todos los sueños son form as de cumplir deseos. Esto quiere decir que brotan de nuestros conflictos reprim idos y nuestros deseos acum ulados a lo largo de la vida. Los sueños son los intentos de la mente «inconsciente» de resolver conflictos pasados.

Desde Freud. m uchos de los pensadores m ás brillantes han seguido los pasos del austríaco en su intento de entender esta experiencia llam ada soñar. Hace más de un siglo que se publicó La interpretación de los sueños, por lo que es fácil im aginar que se ha progresado mucho en el tema. Pero la verdad es que sólo se ha avanzado en cierto sentido, puesto que no se ha alcanzado ningún consenso sobre lo que son los sueños o por qué soñamos. Si esto te parece tan sorprendente com o a nosotros, ten en cuenta que la ciencia todavía está desenm arañando el propósito exacto que cum ple la función de dorm ir en sí.

Algunos investigadores sugieren que los sueños no tienen un propósito real, mientras que otros creen que soñar es esencial para el bienestar m ental, em ocional y fís ic o .^ Éstas son algunas de las ideas principales:

Nuestros cerebros son como ordenadores. Para

algunas personas los sueños son una manera de

organizar la información que nos ayuda a almacenar

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y

los recuerdos. Al igual que con un ordenador, los sueños nos permiten «desfragmentar» y reorganizar nuestras mentes para que nos despertemos frescos y estemos preparados para seguir procesando información.^

Ensayo de futuro. Una teoría aventura que los sueños simplemente son un entorno seguro para hacer conexiones entre pensamientos y emociones diferentes, un lugar donde podemos preparar y practicar sucesos venideros.^

Aleatoriedad. Si alguna vez has seguido un curso universitario de psicología, sin duda alguna has oído hablar de esto. El modelo de activación-síntesis, una de las teorías más reconocidas hoy en día, fue propuesto en 1977 por los científicos Alan Hobson y Robert McCarley. Según ellos, los sueños sólo son la reacción cerebral a procesos biológicos que ocurren durante el sueño.- Declararon que «los sueños son un subproducto de señales neuronales al azar... y nuestro lóbulo frontal intenta organizado con una estructura narrativa».^ En esencia, lo que sugieren es que los sueños son desvarios incoherentes.

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L a e x p e r i e n c i a o n í r i c a

Tenem os buenas y m alas noticias respecto a los sueños. Las malas noticias son que nuestra sociedad está un poco confundida con todo lo relacionado con ellos. La impresión general es que no los valoram os como las joyas extraordinarias de experiencia humana que constituyen. Com o bien lo expresa Robert Moss en su libro Sueños conscientes. «El soñador típico al despertarse tiene la misma idea de dónde ha pasado la noche que ur borracho con am nesia».2

Algunos de nosotros nos referim os a los sueños com o algo «infantil», «incoherente» > una «pérdida de tiem po». Así es justam ente el entorno en el que hem os crecido. Tendemos a recordar sólo fragm entos que a m enudo no tienen sentido para nosotros. Lo m alo es que nos dicen que no hagam os caso de nuestros sueños, que los descartem os comc distracciones sin sentido.

Podríam os decir que estas teorías m odernas sobre los sueños no son incorrectas, pero son incompletas. La ciencia ha exam inado sólo el prim er piso del edificio de 20 plantas y hay mucho más por aprender del tem a. La buena noticia es que no tiene que ser asi Com o pioneros, podem os cam biar el rumbo marcado y dirigir la nave hacia una nuevé dirección. Podem os desarrollar nuestras habilidades soñadoras sólo con decidirlo.

Por ejem plo, ¿a qué nos referim os exactam ente cuando utilizam os el térm ino sueñcT: M uchos de nosotros, al tratar de dar una definición, pensam os en im ágenes fugaces i sensaciones vagas, fragm entos aleatorios de historias. ¿Y por qué no? Al despertam os por la m añana o pensar en los sueños más tarde ese mismo día. eso es lo que parecen: tenues y disparejos.

Pero esa prim era im presión sólo es un recuerdo del sueño. El sueño recordado no es el sueño en s í.- ^

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Esta es una distinción im portante. Si tuvieras que recordar, digam os, la fiesta de ti. décim o aniversario o lo que hiciste hace dos sábados, ¿cómo serian esos recuerdos? Serte en parte com o un sueño recordado: im ágenes borrosas, sensaciones confusas o vagas, er las que destacarías solam ente algunos detalles m enores. El recuerdo de tu fiesta de cum pleaños no seria nada en com paración con la experiencia real. Igual que sucede con los sucesos de la vida real, los sueños en sí son experiencias que tam bién tienen un momentc presente.

Darse cuenta de ese m om ento presente es la clave del sueño lúcido.

Piensa en un hombre a bordo de un barco observando la superficie del mar. Debajc ve manchas de color y form as m oviéndose en el agua, y llega a la conclusión de que los

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objetos de ahí abajo sólo son eso. manchas de color y formas. Luego se pone un traje de subm arinista y se lanza a bucear.

Al sum ergirse bajo la superficie, descubre todo un m undo a su alrededor. Los colore; y form as que antes le parecían tan sólo luces trém ulas cobran vida con intensidad y detalle Hay peces, barreras de coral y com plejos ecosistem as que han estado ahí todo este tiempo justo delante de sus narices.

Si m iram os nuestros sueños desde fuera (sólo el recuerdo del sueño) no captarem o; la naturaleza verdadera de los mismos. Para entender qué es soñar, debem os sum ergirno; en el océano, experim entar los sueños m ientras éstos se desarrollan. A hí está la clave de Ií

lucidez onírica: la toma de conciencia del m om ento presente del m undo de los sueños. ¿ A d o n d e v a s c u a n d o s u e ñ a s ?

Nadie sabe dónde tienen lugar los sueños. Sin duda los científicos y los psicólogos har elaborado teorías y considerado esta cuestión, pero aún no existe una versión oficial. Dedicé un m om ento tú mismo a pensar en ello: ¿adonde voy cuando sueño? En este libro tendem os a llam ar a este destino el subconsciente. En breves palabras, el subconsciente e; la parte de nuestra mente responsable de todo lo que no es actividad mental consciente.

D ES M E N U ZA N D O PALABRAS

¿Qué diferencia hay entre el inconsciente y el subconsciente? Las dos palabras son básicam ente intercam biables, pero nosotros preferim os usar subconsciente. Nuestro reparo con el térm ino m ás clínico Inconsciente es que evoca la im agen de un estado vegetativo com atoso e indiferente. La palabra subconsciente, por otro lado, nos lleva a Im aginar un lugar oculto pero que está a nuestro alcance.

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i El subconsciente es (en teoría) mucho m ayor que la m ente consciente y la alimente ' de tal manera que influye en nuestras decisiones, pensam ientos y sensaciones. E i subconsciente parece ser la fuente de nuestra im aginación, y tal vez sea la fuente de \í

sabiduría. Se afirm a, con cierto fundam ento, que el m undo de los sueños es la encarnaciór > del subconsciente. Pero dado que nuestros sueños son un tapiz tejido a partir de símbolos personales, de arquetipos y detalles de la vigilia, sería ju sto decir que el m undo onírico es er realidad la personificación de nuestra mente en un sentido más amplio.

» Lo que no hay duda es que se trata de una noción visual de lo m ás interesante - Dentro de nuestro cerebro hay un m undo infinito lleno de nubes, bestias, recuerdos

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tem ores, viejos am igos y ciudades enteras. Y cada noche tienes acceso a este paisaje ilim itado. ¡Quién hablaba de autoexploración! A m edida que vivas experiencias conscientes en tus sueños, ten presente esta cuestión: ¿es el subconsciente lo que visitam os o es algc m ás que se halla en algún lugar fuera de nuestro cam po de entendim iento presente?

La pregunta no es nueva. Durante m iles de años, los hum anos hem os estadc explorando el m isterio de nuestras aventuras nocturnas.

1 G ary Gardner. «Incredible Famous Dreams». en el blog L u cid Dream Lessons, marzo de 2009. <httg;^m y.lucitidream slessQ ns.cQ m .',2QQ9/Q3.'W incretiible-famQus-dreams/>

2 Jack Kerouac, Book o f Dreams, San Francisco. C ity Lights Books. 2001. [Hay trad. cast. Libro de los sueños. Barcelona. Producciones Editoriales. 1977.]

3 Adam S chneider y W illiam Domhoff, «Dreams: FAQ.», en The Q uantitave Study c Dreams. Universidad de California, Santa Cruz. septiem bre de 2011 <httpj'i'Vk,\w 2 .u csc.e d ü .',dream &,FAQ ifindex.him l>

4 Kendra Cherry. «W hy Do W e D ream ? Top Dream Theories». en About.com Psychology septiem bre 2011,

ih w rie s .h tm *

5 C. Evans y E. Newman. «Dreaming: An A nalogy from C om puters». N ew S cientist (1964) pp. 577-579.

6 Ernest H artm ann, «Making C onnections in a Safe Place: Is Dreaming Psychoterapy?» D ream ing 8 (1996). pp. 213-228.

7 J.A. Hobson, Sleep. Nueva York. Scientific Am erican Library. 1995. 8 Ibíd.

9 Robert Moss. C onscious D ream ing: A S pirilual P alh fo r E veriday Life. Nueva York. Crowr Trade Paperbacks. 1996. p. 72.

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Historia

de los sueños

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S i hem os aprendido algo de la historia de los descubrim ientos e innovaciones es que a largo p la z o —y, a menudo, tam bién a corto—

las profecías m ás audaces resultan ridiculam ente conservadoras. Arthur C. Clarke,

escritor, caballero y subm arinista

L as culturas cham ánicas creían que los sueños eran una clave para acceder a otras realidades que perm anecen ocultas a nuestros cinco sentidos, y que hay m uchos mundos sutiles paralelos y superpuestos al físico. Para estas sociedades los sueños eran una conexión con esas realidades superiores, un puente con el alma, un viaje al reino del «espíritu».-! M uchas culturas aborígenes en todo el m undo creían en el Tiem po del Sueño, una realidad aparte, un espacio colectivo donde uno tiene acceso directo al conocim iento sagrado y puede com unicarse con los difuntos y aprender de los m aestros espirituales que han trascendido el m undo físico .^

Para m uchas culturas indígenas, com o por ejem plo los iroqueses. alguien que no estaba en contacto con sus sueños no estaba en contacto con su a lm a .^ Los sueños no sólo eran im portantes, eran vitales. Si desconectabas de tus sueños eras considerado un lisiado em ocional. ¡Ay!

Es posible que estas ideas no coincidan en nada con todo lo que te enseñaron sobre los sueños: nosotros nos encontram os en la misma situación. Cuesta entender de qué hablan estos pueblos ancestrales. ¿Otros m undos? ¿Encontrarse con personas en sueños? ¿Qué has tom ado?, ¿drogas? Estas ideas son descabelladas.

Para entenderlos, necesitam os prim ero aceptar su idea de que los sueños, sean lo que sean, constituyen algo im portante. Con m entalidad abierta, vam os a echar un vistazo a la manera de considerar los sueños por parte de las culturas del pasado. Pese a las muchas perspectivas que se plantearán, la m ayoría de las culturas parecen estar de acuerdo en algo: los sueños no carecen de sentido, en absoluto.

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S u m e rio s

El prim er testim onio de un sueño data del año 3100 a.C. en la Media Luna Fértil de M esopotam ia. A través de las tablillas con los relatos del legendario rey Gilgam esh tenem os noticias de los sueños recurrentes de su madre-diosa, Ninsum. Sueños que se tom aron com o profecías y se em plearon para guiar al rey en sus decisiones en el m undo de la v ig ilia .^ Estas historias dejan claro que los sueños han desem peñado un papel histórico al menos en los últim os cinco mil años.

A n tig u o s e g ip c io s

El prim er testim onio que se conserva de una sociedad soñadora se encuentra entre los antiguos egipcios, quienes creían que los sueños constituían una conexión directa con el mundo espiritual. Parece ser que ya practicaban una forma de sueño lúcido, y con toda probabilidad dom inaban habilidades soñadoras com o la m odificación de form as y el viaje en el tiempo. ¿Cóm o sabem os que eran soñadores conscientes? H allam os un indicador claro en su creencia de que el Ba (o alm a) podía viajar conscientem ente fuera del cuerpo mientras éste d o rm ía .^ Incluso su palabra para referirse a los sueños, rsw t (pronunciada «resut»), se traduce como «despertar» o «despertarse» y en los jeroglíficos se representaba con un ojo abierto. Los estudiosos afirm an que el ojo abierto podría significar un despertar a verdades, consejos o nociones que por lo habitual pasaban inadvertidos en la vida diaria.^

Los egipcios eran tan entusiastas en lo referente a los sueños que construían tem plos específicos para practicar la incubación de sueños, un m étodo para recibir m ensajes reveladores o sanaciones divinas m ientras dorm ían. Creían que el m undo onírico era una realidad m ás profunda, un lugar donde podían producirse transform aciones verdaderas. Los intérpretes de sueños de la época eran conocidos com o los «M aestros de las Cosas S ecretas».^ Im agina poner eso en una tarjeta de visita.

G r ie g o s a n tig u o s

Los griegos antiguos tam bién veían los sueños com o una práctica espiritual, una conexión con lo divino. En un principio sólo se creía capaz a Zeus de enviar sueños divinos, pero con el tiempo, se perm itió que tam bién otros dioses m andaran sueños. Había dos dioses que regían específicam ente el ám bito de los sueños: Hypnos presidía el dorm ir, y su hijo. Morfeo, regía los sueños.^ D esperdigados por todo el M editerráneo, los griegos construyeron más de trescientos tem plos para soñar, dedicados a la sanación a través del sueño. Los enferm os iban a esos santuarios a curarse físicam ente, adem ás de em ocional y espiritualm ente, con la ayuda de los sueños nocturnos.^

Ya dos mil años antes de Freud. Platón teorizó que los sueños eran la expresión de

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nuestros deseos re p r im id o s .^ En su volum en. La República, el filósofo escribió que «en todos nosotros, incluso en los más respetables, existe la naturaleza desm andada de una criatura salvaje, que se asom a durante el s u e ñ o » .-^ Aristóteles, por otro lado, aunque fascinado por el hecho de nuestra capacidad para percibir colores, luces e im ágenes con los ojos cerrados m ientras dorm im os, llegó a la conclusión de que los sueños no tenían propósito alguno. El hecho de que en ocasiones predigan el futuro era para él una mera co in c id e n c ia .-^

En siglo II d.C. Artem idoro escribió su obra de cinco volúm enes. Oneirocntica. «El cocodrilo significa un pirata, un asesino o un hombre igual de perverso — anotó— . La m anera en que el cocodrilo trata al soñador determ ina la manera en que será tratado por la persona que está representada por el cocodrilo. El gato simboliza un adúltero, porque es u r ladrón de pájaros. Y los pájaros tienden a parecerse a las m u je re s .» -^ En vez de crear tan sólo un sistem a genérico de interpretación. Artem idoro fue el primero en te n e r en cuenta el historial personal de cada in d iv id u o .-^

Rom anos

Al igual que otros m uchos aspectos de su cultura, los rom anos tom aron sus creencias sobre los sueños de los antiguos griegos y egipcios. Lo asim ilaron todo, desde la incubación de sueños hasta los tem plos para soñar, incluso leyeron la Oneirocntica. El pitagorismo, filosofía griega que data del año 550 a.C.. tam bién fue reim pulsada por los ro m a n o s .!^

Este sistema m etafisico de creencias se basaba en las m atem áticas, pero no tenia nada que ver con la geom etría que nosotros conocem os. M anifestaba que el «viaje consciente del alma» era posible y que los gurús espirituales nacidos en siglos diferentes podían com unicarse a través de estas avenidas místicas. A m edida que m ás y más romanos se convertían a la cristiandad, la interpretación de los sueños volvió a enfocarse a través de la lente de la Biblia, y la cultura del tem plo onírico acabó prácticam ente b o r r a d a .^

Hindúes

Según la m itología hindú, todo a nuestro alrededor en el m undo físico es un sueño que tiene lugar en la mente del dios Vishnu. Nosotros m ism os no som os m ás que m anifestaciones, personajes de sueños por así decirlo. Se considera que nuestro m undo finalizará cuandc concluya el sueño de V is h n u .-^ «Soñar nos perm ite vislum brar al dios que nos crea al soñar que e x i s t i m o s . L o s hindúes creen que soñar es un estado superior al de la vigilia.12

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T ib e ta n o s

La práctica filosófica del yoga onírico entre los budistas tibetanos data de hace por lo menos mil años. Aunque los antiguos egipcios y griegos ya conocían el poder de los sueños, estos yoguis fueron los pioneros del sueño lúcido: nunca les agradecerem os lo bastante el trabaje prelim inar realizado. Describieron técnicas específicas para tener experiencias lúcidas en sueños y para entrenar la conciencia. Pero su contribución a los sueños lúcidos fue más allá Una vez que estaban conscientes en el estado onírico, los yoguis tenían que realizar una serie de tareas y avanzar a niveles superiores en sus prácticas. Estos retos incluían explorar varios «mundos», com unicarse con seres oníricos iluminados, y adoptar la form a de otros a n im a le s .^ por m encionar sólo algunos ejemplos. El objetivo final para un yogui tibetanc era ser consciente del hecho de que «toda la vida no es más que un sueño».21 «Atrapar el sueño» era un térm ino que significaba alcanzar la com prensión consciente completa Pensaban que cuando un practicante consiguiera estar plenam ente consciente en un sueño, éste se fundiría en una gran mezcla de dicha sin ego. Pura nada. Una vez que el yogui alcanzara esta nada, seria capaz de observar la form a absoluta m ás pura de comprensión consciente.

C h in o s

Los testim onios recogidos de sueños en la cultura china datan de hace más de cuatro mil años. Al igual que otras culturas de esa era, la idea de los sueños para los chinos entrelazaba con otros conceptos: el reino de los m uertos y el de los espíritus. Dividían el alma en dos partes, el p 'o (alm a m aterial) y el hun (alm a espiritual). Por la noche, cuando el cuerpo físico descansaba, el alma espiritual lo abandonaba. El hun tenía libertad para visitar la tierra de los m uertos o para establecer una íntim a com unión con las alm as de otros soñadores. (Había que evitar despertar a alguien antes de que su alma regresara al cuerpo:

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los chinos creían que si se despertaban con dem asiada brusquedad su alma podíe perderse, algo que nadie querría.)

H ebreos

C uanto m ás se profundiza en la historia de la cultura hebrea, m ás claves se descubren de una cultura onírica. En el Talm ud, un libro escrito entre el 2 0 0 y 5 0 0 de la era actual, que instruye sobre cóm o aplicar la Torá a la vida cotidiana, hay m ás de doscientas referencias e los sueños. Incluye incluso una especie de diccionario onírico que permite al lector analizar sueños, pesadillas y visiones. Establece que «los sueños que no se entienden son comc cartas que no se abren».22 Soñar se consideraba una m anera directa de recibir consejos de Dios.

Tribus indígenas

Para esta «gente de la tierra», todo lo que nos rodea contiene algún espíritu, y accedem os a este ám bito espiritual cuando soñamos. S oñar era adem ás una actividad muy social. Estas culturas pensaban que al soñar accedem os a un reino com partido que no está lim itado poi el espacio o el tiempo. Era posible tener visitantes en los sueños adem ás de visitar los sueños de otras personas. En vez de tom arse una taza de café, tanto los aborígenes australianos com o los indios iroqueses em pezaban el día explicando sus aventuras de la noche anterior. Los sueños eran a m enudo una fuente de consejos, no sólo para el individúe que los había tenido, sino tam bién para toda la com unidad,2 2 y Se aplicaban en la caza, le sanación y la guerra.

Edad Media europea

No en vano se llama la Edad de las tinieblas. A medida que las prácticas dogm áticas de le C ristiandad se propagaban por Europa, los sueños fueron degradados y m enospreciados. Pese al enfoque poco afortunado concedido a los sueños durante esta época, es importante indicar que en los textos religiosos de la Cristiandad aparecen num erosas alusiones a ellos Si se indaga un poco es fácil encontrar historias de sueños divinos y las interpretaciones que éstos suscitaban. Hay cientos de sueños sólo en la Biblia. Mientras la Cristiandac continuaba expandiéndose, durante este tiem po los sueños acabaron considerándose alge nocivo y p e c a m in o s o .^ Martín Lutero difundió la idea de que el diablo era responsable de los sueños y que los mensajes divinos sólo podían llegar a través de la Iglesia. San Ju a r C risóstom o declaró que los sueños eran in s u s ta n c ia le s .^ Pero ¿de verdad podían creei eso?

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T ie m p o s m o d e r n o s

Tras la Edad Media podría decirse que los sueños quedaron relegados al olvido. E antropólogo R aym ond L.M. Lee señala que después del Renacim iento «los sueños se trataban com o subproductos poco destacables atribuidos a m olestias psicológicas o malas digestiones que no poseían valor r e a l» . ^ Fue a principios del siglo XX cuando los sueños fueron rescatados de la oscuridad por nuestro am igo el doctor Sigm und Freud. quien inicié toda una rama de la psicología dedicada a desentrañar las m entes «inconscientes» de su* pacientes a través de la interpretación de los sueños.

No sólo quitó el polvo al tem a, sino que los sueños, de pronto, se consideraron baje una nueva perspectiva, totalm ente alejada de la re lig ió n .^

A lgunas de las ideas de Freud no tardaron en ser rebatidas por su propio alumno, ur psiquiatra atrevido de ideas radicales llam ado Cari Jung. El doctor Jung creía que los sueños no sólo tenían que v e r con el pasado, sino tam bién con el presente. Pensaba que los sueños nos m uestran tanto lo que ansiam os alcanzar como lo que se interpone en nuestre camino.

Jung no abandonó por com pleto los pensam ientos del maestro. Aceptaba k estructura básica de Freud y sus teorías sobre el lenguaje onírico, ju n to con la idea de interpretar los sueños a través de asociaciones. Y Jung no sólo observaba a los pacientes era tam bién un soñador ferviente. En sus ensayos académ icos se pueden encontrar algunos tem as sorprendentes: poderes psíquicos, sueño colectivo y telepatía. Creía que soñábamos en el inconsciente colectivo (un espacio com partido) y acuñó los térm inos arquetipo } sincronicidad. G racias a Jung. m uchos exploradores del m undo de los sueños de hoy en dí£ se sintieron estim ulados a pensar sin restricciones y exhum ar ideas enterradas desde lé antigüedad.

¿Q U É E STÁ S P EN S AN D O ?

¿Qué pensam ientos te rondan? ¿Son los sueños experiencias privadas y aisladas que sólo suceden en la m ente de cada cual? ¿O e s posible que los sueños tengan lugar en un e s p a d o com partido y colectivo? C om o hem os visto, m uchas culturas creían que esto últim o era cierto.

¿ Q u i é n t i e n e r a z ó n ?

Nuestros antepasados m antenían una relación con los sueños diferente por com pleto a la de nuestros días. Los sueños eran una extensión del m undo de la vigilia, una realidad tar

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im portante com o la «vida real». La m ayoría de nosotros hem os estado condicionados desde la infancia y m iram os estas visiones del m undo interior como «sólo sueños».22 No tiene* que creer ninguna de las ¡deas que acabas de leer, pero sugerim os que las consideres come posibilidades, por ajenas que puedan parecer.

A ntes de escribir este libro, antes de iniciar ninguna investigación sobre el tema pensábam os que sabíam os qué eran los sueños. Ahora, algunas de las ideas de los antiguos ya no nos parecen tan absurdas.

Por lo tanto, hagám onos un fa vo r y em pecem os de cero. Imagina una pizarra gigante llena de todo lo que sabes o piensas sobre los sueños, cubierta de palabras y diagramas atiborrada de ideas superpuestas. Ahora coge una esponja, sum érgela en agua y pásala po la pizarra. Bórralo todo. Bien. Para volver a aprender a soñar sólo necesitas una mente abierta.

Tal y como decían nuestras m adres, no creas lo que oyes y cree sólo la mitad de le que ves. No sigas ciegam ente nuestras palabras ni las palabras de nuestros antepasados, n siquiera las palabras de la psicología moderna. En vez de ello, descubre por ti m ism o y < través de la experiencia lo que son de verdad los sueños.

Los siguientes capítulos te ofrecerán una guía práctica necesaria para la lucide; onírica. Em pezarem os por las pautas básicas para reconectarte con tus viajes nocturnos. Se acabaron los sueños borrosos y tenues para ti. A medida que avances, em pezarás a advertii que tus sueños adquieren una cualidad potente y vivida: los recuerdos serán má; completos.

1 Robert Moss, The S ecret S tory o f Dreaming, Novato. California. New W orld Library. 2009 p. xiv.

2 Robert Moss. D ream gates: A n E xplorer s G uide to the Worlds o f Soul. Imagination. ani Life B eyond Death. Nueva York. Three Rivers Press. 1998. p. 5.

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3 Ibíd.

4 «The E pic o f G ilg a m e sh » , en SparkNotes, 29 d e m arzo d e 2012

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Referencias

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