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LAS MICROFINANZAS:
UN MUNDO DE PEQUEÑOS
QUE SE AGRANDAN
J
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ALDIVIAU
RDININEAAgosto de 2004 La Paz - Bolivia
LAS MICROFINANZAS: UN MUNDO DE PEQUEÑOS
QUE SE AGRANDAN
Primera edición, agosto de 2004
Autor: José Baldivia Urdininea Diseño de tapa: Carlos Néstor Solares Depósito legal: 4-1-1263-04
Edición: Cooperación técnica alemana (GTZ) Tiraje: 1.200 ejemplares
Cooperación técnica alemana (GTZ)
Proyecto Desarrollo del Sistema Financiero (DSF) Calle Reyes Ortiz esq. Federico Suazo Nº 73
Edif. Torre Gundlach, Torre Este, piso 12 Teléfonos: ++591-2-231 64 60 – 211 71 58 Fax: ++591-2-211 71 58
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La elaboración y publicación de este documento no hubiera sido posible sin el apoyo de la Cooperación técnica alemana (GTZ).
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Contenido
Presentación... vii
Introducción... 1
I. El Sistema de Intermediación Financiera... 3
II. Evolución del Sistema Financiero en Bolivia... 9
1. Antecedentes de las Reformas... 9
1.1. La Banca Estatal... 9
1.2. La Banca Comercial... 10
1.3. El Sistema Financiero Informal... 11
2. El Sistema Financiero Hoy... 11
III. La Población Meta: Microempresa y Pequeños Productores Rurales... 17
1. La Microempresa... 17
2. Importancia de la Micro y Pequeña Empresa (MyPE)... 18
2.1. Cuántas son y su composición... 18
2.2. Incidencia en el Empleo y en la Dinamización de la Economía... 21
3. La Rentabilidad de la MyPE... 27
4. Los Pequeños Productores Rurales... 30
IV. El mundo de las microfinanzas... 33
1. Un Producto Nacional Exitoso... 33
2. Los Orígenes (1983-1990)... 35
3. Nace el Mundo de las Microfinanzas (1990-1997)... 37
3.1. Principios Orientadores... 37
3.3. Las que Permanecen como ONGs... 42
3.4. Las Microfinanzas, nuevo Concepto en el Mercado... 45
3.5. La Tecnología Microcrediticia... 49
3.6. Una regulación más exigente para una industria de mayor riesgo?... 50
3.7. Origen y Crecimiento de sus Recursos... 55
V. Las microfinanzas y sus dimensiones... 61
1. La Cobertura Geográfica... 61
2. La captación de Depósitos... 65
3. El Crédito... 68
3.1. Las Garantías... 75
3.2. El Destino de los créditos... 78
3.3. El Tamaño de los Créditos... 83
3.4. La Productividad... 86
3.5. La Morosidad... 87
3.6. ¿Tasas Demasiado Altas?... 90
VI. Costos y resultados en las microfinanzas... 97
1. Costos Administrativos... 97
2. Gastos por previsiones... 99
3. Indicadores hacia Afuera de las Entidades... 101
4. La Rentabilidad... 104
5. Impactos en la Clientela... 108
6. Resultados a nivel Macro... 110
7. La Exportación del Modelo... 114
VII. Conclusiones... 117
Anexos... 127
1. Ofertas a la Microempresa... 129
2. Ofertas a la Pequeña y Mediana Empresa... 132
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Presentación
El sector microfinanciero boliviano, cuenta ya con casi 20 años de historia, tiempo en el cual ha desarrollado tecnologías y metodologías especializadas en la atención de su público meta, los micro y pequeños empresarios. La importancia del sector se advierte tomando en cuenta que las unidades productivas atendidas por las Instituciones Microfinancieras representan más del 60% de la población económicamente activa de Bolivia.
Las Instituciones Microfinancieras, algunas supervisadas por la Superinten-dencia de Bancos y Entidades Financieras, demostraron un continuo crecimiento aún en la crisis que sacude la economía boliviana desde finales de los ‘90, mostrando que esta industria es sostenible y exitosa, y que en muchos casos cuenta con mejores indicadores que la banca comercial.
Esta es la razón principal por la cual las microfinanzas se han convertido en sujeto de análisis e investigación por parte de sectores y actores de la sociedad boliviana, que anteriormente cuestionaron su actuación e importancia. Aquello resulta particularmente satisfactorio para aquellos directamente involucrados en la industria microfinanciera, puesto que las microfinanzas bolivianas cuentan desde hace varios años con reconocimiento internacional por sus logros y son un referente para muchos países que están en el camino de implementar sistemas microfinancieros sostenibles y fuertes.
Con el fin de ofrecer una visión general sobre el desarrollo, características, fortalezas y debilidades del sector microfinanciero y sus clientes, el proyecto Desarrollo del Sistema Financiero (DSF) de la Cooperación técnica alemana (GTZ) apoyó la elaboración del presente libro, dirigido a personas que no están involucradas día a día con los micro y pequeños empresarios y los prestadores de servicios financieros para este segmento.
Considero la presente publicación un gran aporte en el camino de divulgar la mística y las particularidades de un importante grupo de instituciones del sistema financiero nacional, reconocido además por su contribución a la lucha contra la pobreza en Bolivia.
Heike Fiedler Asesora Principal Proyecto DSF-GTZ
Introducción
El sector financiero boliviano ha presenciado la incursión de las microfinanzas a la formalidad de la regulación a través de BancoSol primero y de los Fondos Financieros Privados (FFPs) inmediatamente después. Estos actores, a su vez, son la expresión más madura de otras entidades que las precedieron e impul-saron: las fundaciones y ONGs financieras, que continúan operando aunque solamente con servicios de crédito.
Lo importante del caso es que estas instituciones, que están orientadas a pres-tar servicios a sectores sociales que normalmente no son atendidos por el sector financiero tradicional, han ampliado de tal manera su cobertura que su-peran a la banca y las mutuales en número de clientes y presentan buenos indicadores de desempeño.
Cuando una crisis tan prolongada como la que vive Bolivia desde 1999 provo-có la contracción de las operaciones bancarias a partir de la insolvencia de su clientela, parece pertinente tratar de conocer la razones por las cuales el sec-tor microfinanciero resultó menos afectado por esa crisis y la demanda de su clientela continúa en crecimiento tras una pequeña contracción producida du-rante los años 2000 y 2001.
Se trata de que las instituciones prestadoras de estos servicios cuentan con mejores tecnologías financieras? ¿Tienen una mejor gestión empresarial? o es más bien que la microempresa fue menos afectada por la crisis? Son guntas importantes que sin duda no serán plenamente respondidas por el pre-sente trabajo, pero que por lo menos serán explicadas en parte.
Más allá de la coyuntura de crisis, es también importante tratar de explicar cómo es que tasas de interés más altas puedan ser pagadas por estratos poblacionales que en muchos casos se desenvuelven en condiciones de po-breza, del mismo modo que es necesario conocer por qué esas tasas son más elevadas que las del sistema financiero tradicional.
El trabajo que se presenta a continuación trata de responder a éstas y otras interrogantes que seguramente se plantean quienes no se encuentran inmersos
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en la actividad de las microfinanzas, por lo que su contenido e incluso su re-dacción han propuesto una orientación didáctica y explicativa, evitando pro-fundizar en detalles técnicos y operativos. Es sobre todo, un trabajo de siste-matización y difusión.
Como suele suceder en estos casos, el tema más complicado ha sido el de la información, por lo que es preciso hacer algunas puntualizaciones al respecto: • Se entiende por entidades reguladas de microfinanzas a BancoSol y a los
Fondos Financieros Privados (FFPs).
• Dentro de los FFPs, los propiamente microfinancieros son Caja Los Andes, FIE, PRODEM y Ecofuturo; sin embargo, en varios casos la información incluye a los fondos FASSIL, Fortaleza y de la Comunidad; el primero vie-ne saliendo del crédito de consumo y los otros dos se orientan a la peque-ña y mediana empresa. De todos modos, su incidencia no es todavía rele-vante en las cifras.
• Las entidades no reguladas de microfinanzas son las ONGs financieras que trabajan con microcrédito y no están habilitadas para captar ahorros. • Se entiende por MyPE la micro y pequeña empresa, que constituyen los
sectores meta de las microfinanzas. Hasta hace poco todas las institucio-nes se orientaban solamente hacia la microempresa, pero en tiempos re-cientes empezaron a incursionar con servicios a la pequeña empresa. Lastimosamente, en muchos casos la información estadística no está desagregada de esta manera.
A lo largo del trabajo se comparan los datos y resultados emergentes del traba-jo de las entidades de microfinanzas con los de la banca. Ello no obedece a ninguna intencionalidad devaluatoria del trabajo del sistema financiero tradi-cional, sino a la necesidad de tener patrones referenciales para el análisis. Finalmente, corresponde resaltar que este trabajo contó con el apoyo de Gisela Rojas en calidad de asistente de investigación y la lectura desinteresada y crítica de Pedro Arriola y Napoleón Pacheco; sin embargo, la responsabilidad por su contenido es asumida solamente por el autor.
I. El Sistema de Intermediación
Financiera
La sociedad moderna tiene claridad sobre el rol del sistema financiero en la actividad económica. En Bolivia, sin embargo, desde el ámbito político y desde diversos sectores de la sociedad se le reclaman funciones que no le corres-ponden o no tiene posibilidades de cumplir. De ahí que sea importante empe-zar por una breve conceptualización.
El sistema de intermediación financiera es un mercado en el que se encuen-tran los oferentes y los demandantes de dinero a través de instituciones que articulan los dos mercados parciales que existen en su interior: el de los depó-sitos y el de los créditos, pues deben captar y movilizar los primeros y colocar los segundos, obteniendo por ese servicio un diferencial para cubrir costos y obtener utilidades.
El mercado del ahorro es fundamental, pues permite que las intermediarias
cuenten con recursos para colocarlos, captándolos de quienes los tienen en exceso y están dispuestos a depositarlos a un precio (tasa de interés pasiva). Las condiciones de este sub mercado son:
• Tasas de interés lo suficientemente atractivas como para que quienes cuen-tan con recursos prefieran depositarlos en vez de invertirlos en otras activi-dades.
• Seguridad y confianza en que el intermediario invertirá prudentemente y le restituirá su dinero a la fecha convenida y le pagará los intereses pactados (ver Gráfico 1).
El mercado del crédito está condicionado por el del ahorro, que le determina
la base de su costo. A él acuden quienes tienen necesidad de dotarse de recur-sos adicionales para sus actividades productivas o de consumo y están dis-puestos a pagar un precio (tasa activa). Las condiciones de su operabilidad son:
• Acceder a información sobre la capacidad y la voluntad de pago de los prestatarios.
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Articulando estos mercados están las instituciones financieras, empresas cuyo servicio consiste en captar ahorros para colocarlos como créditos a cambio de un diferencial entre tasas pasivas y activas que les permita cubrir sus costos y obtener utilidades; es decir, sus operaciones crediticias se rea-lizan en lo fundamental con recursos del público y no con su propio capital o patrimonio, el mismo que sirve para respaldar una pequeña proporción de la cartera. Los siguientes son los elementos centrales del trabajo de las inter-mediarias:
• Confianza del público que deposita sus ahorros, que depende, a su vez, del tipo de colocaciones crediticias que han realizado, la seguridad de su recuperación, las garantías y previsiones que las respaldan y la seguridad macroeconómica y financiera.
• La administración profesional de los riesgos, tanto del que se refiere al crédito como al cambiario y de liquidez.
• El calce financiero o temporalidad de los depósitos respecto a la de los créditos. Es decir, debe existir correspondencia entre los plazos a los que se reciben los depósitos y los plazos de los créditos. Si los segundos son mayores que los primeros, se produce un descalce que, según su magni-tud, puede implicar un riesgo para las intermediarias.
Gráfico 1 El pulmón financiero Ahorristas Oferta Demanda Tasa Pasiva INTERMEDIARIAS FINANCIERAS Prestatarios Oferta Demanda Tasa Activa
• El patrimonio sirve de respaldo a los acreedores por eventuales pérdidas y debe representar un porcentaje de los activos (coeficiente de adecuación patrimonial establecido en 10% como mínimo por la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras -SBEF-). Es decir, las intermediarias tra-bajan en poca medida con su propio capital, el que sirve sobre todo para apalancar otros recursos, entre los que se cuentan los depósitos del públi-co. Este apalancamiento que realiza el sistema financiero para sus opera-ciones crediticias frecuentemente se olvida cuando se reclaman condonaciones, reprogramaciones y tasas de interés blandas, reivindica-ciones que generan desconfianza en los depositantes y conllevan el riesgo de restarle oxígeno al pulmón financiero.
• La regulación y supervisión del Estado –a través de la SBEF– debe dar fe de que cada intermediaria está en condiciones de responder por los depó-sitos, minimizando los riesgos que se originan en el proceso de intermediación o en el manejo gerencial. Los indicadores para este segui-miento son:
o Calidad de los activos y en especial de la cartera de créditos colocada. o Previsiones para cubrir potenciales pérdidas y cartera deficiente o con
problemas potenciales (mora, insuficientes garantías).
o Coeficiente de adecuación patrimonial según la ponderación de riesgo de los activos.
o Porcentaje de concentración de la cartera en un prestatario o grupo de prestatarios.
o Rentabilidad: las pérdidas acumuladas solamente pueden representar el 50% del capital, pues de lo contrario se declara la quiebra técnica. o Inexistencia de créditos a los socios o funcionarios de las entidades
financieras (empresas, familiares y parientes).
o Liquidez suficiente para enfrentar eventuales retiros de los deposi-tantes.
o Cauciones o seguros que garanticen a la entidad por la conducta del Directorio y las Gerencias.
o Calidad de los accionistas, los miembros de los directorios y las geren-cias (eventualmente, la SBEF puede vetarlos).
o Prohibición de otorgar créditos a quienes hubiesen sido malos presta-tarios en cualquier entidad del sistema.
o Sistema de información sobre los prestatarios y sus deudas (Central de Riesgos).
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o Encaje legal.
o Auditorías externas y calificación de riesgo.
• La información asimétrica en el mercado de crédito deriva de que el con-trato supone un compromiso de pago futuro por parte de prestatarios cuya calidad moral y proyectos de inversión no pueden ser perfectamente cono-cidos por el ente financiero, lo que puede redundar en una selección ad-versa. Esta asimetría puede hacer que el costo del dinero se incremente por un riesgo moral que no puede ser controlado; lo que a su vez redunda-ría en incremento del precio del crédito e incluso en su racionamiento. Cada entidad financiera cuenta con información sobre su clientela, pero a partir del desarrollo de la informática, en los últimos 20 años se desarrolla-ron sistemas de registro del crédito o centrales de riesgo que en general son operadas por alguna entidad gubernamental y brindan información de-tallada sobre los préstamos y sus titulares.
Finalmente, el entorno macroeconómico y de políticas públicas brinda las condiciones para el funcionamiento y desarrollo del sistema financiero: • La estabilidad económica posibilita que la inflación y la deflación se
man-tengan dentro de límites tales que no pongan en riesgo los depósitos ni inviabilicen el crédito.
• Otra de las líneas de políticas consiste en promover la ampliación de la
intermediación financiera a todo el ámbito territorial, con objeto de que
no existan áreas o sectores que carezcan de este servicio. Esta promoción debe evitar, empero, la aplicación de incentivos perversos como la fijación de tasas de interés o a la introducción de líneas subvencionadas que ge-neran en los beneficiarios una ilusión de competitividad que desaparece cuando se agotan los recursos que las hacen posibles.
• El crecimiento económico que genera la fuente de repago.
• La seguridad jurídica constituye el pilar de la confianza de los actores
del sistema, pues brinda el marco de exigibilidad del cumplimiento de los contratos suscritos en cada operación, principalmente en las de crédito. Dentro de la seguridad que requiere el sistema está i) la adecuada pro-tección de los acreedores, pues sin ella se reducen las ventajas de utili-zar garantías y se contraen los mercados crediticios y la inversión ii) la devolución de sus recursos al público en caso de quiebra de las institu-ciones financieras.
Esta protección estimula a los prestamistas a colocar recursos para crédi-to, pues tienen la posibilidad de lograr el pago mediante la garantía; si no pueden hacerlo, esta última deja de cumplir su rol en la eliminación de las asimetrías de información y se producirá la contracción de recursos.
Es decir, existe una correlación entre la volatilidad del crédito y la protec-ción de los derechos de los acreedores.1
• Un sistema de garantías sólido, diversificado y con registros confiables
propicia la intermediación financiera en la medida en que i) los prestatarios tienen títulos que se registran de manera transparente y efectiva (derechos reales) ii) los bienes muebles son utilizables como garantía de manera operativa, con posibilidades de ejecución y no existen límites a los bienes que pueden servir a este propósito. Las garantías ayudan a resolver la asimetría de información acerca de los proyectos y de la calidad de los prestatarios y eliminan el costo de supervisar su trabajo de manera perma-nente mientras dure el contrato de crédito. En este sentido, un sistema jurídico que amplíe los bienes que pueden ser dados en garantía ayuda a la expansión del sistema y hace accesible el crédito a sectores que care-cen de propiedades urbanas.
• La evaluación privada del sistema financiero es un mecanismo reciente que demuestra eficacia para evitar el riesgo moral y la selección adversa en las instituciones financieras. Se logra a través de la exposición de estas instituciones al análisis especializado de empresas de calificación de ries-go y la difusión pública de la información emergente.
Como se desprende de lo anotado, el sistema financiero deviene importante mecanismo para el desarrollo, pues permite transferir los ahorros de quienes tienen excedentes a quienes requieren recursos para sus inversiones. Es de-cir, es una palanca de la inversión y por ende de la generación de empleo y del crecimiento. Sin embargo, es un actor económico fuertemente determinado por su entorno macroeconómico, por las políticas públicas y por estado de ánimo de la población.
1 Galindo, A y Micco, A. Creditor Protection and Financial Cicles. Interamerican Development Bank.
1. Antecedentes de las Reformas
La hiperinflación de 1983-85 constituye un momento traumático en la historia económica del país, a tal punto que al cabo de casi 20 años continúa influyen-do en la psicología de la población, fuertemente inclinada por las operaciones y los ahorros en moneda extranjera.
En 1988-1989, tras la superación de la crisis hiperinflacionaria, el sistema fi-nanciero mostraba todavía resabios del modelo anterior, pues mantenía la re-gulación estatal del crédito y la intervención directa del Estado en la intermediación.
1.1. La Banca Estatal
La Banca Estatal se había creado debido a la insuficiencia del ahorro interno, con la finalidad de facilitar el acceso al crédito y abaratarlo, desarrollar nuevos servicios, controlar el riesgo del sector privado y encausar recursos hacia pro-yectos nacionales estratégicos. Incluso cuando se reconocía que podría gene-rar distorsiones, se suponía que el costo de las mismas era menor que el be-neficio social, especialmente para los sectores con menor acceso al financiamiento.
Entre 1990 y 1993 la Banca Estatal desapareció luego de haber mostrado pérdidas, politización y burocratismo. Había contribuido al crecimiento de la deuda externa sin generar retornos y más bien exigiendo el soporte del TGN a sus resultados con saldo negativo. Contribuyó además a configurar dos visio-nes perversas: que el crédito debe ser subsidiado (con tasas “blandas”) y dado que los recursos no provienen del ahorro, si no son devueltos no existe daño a terceros. Las reprogramaciones y condonaciones ulteriores contribuyeron a reforzar estas ideas.
Las ventajas esperadas no sólo que no se produjeron, sino que se evidenció que la banca estatal a) politiza las decisiones sobre crédito b) implica una car-ga fiscal con los subsidios que solicita de manera recurrente c) los proyectos
II. Evolución del Sistema
Financiero en Bolivia
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“estratégicos” hacia los que canaliza el financiamiento resultan casi siempre po-líticos e inviables d) en vez de disminuir los riesgos de repago, los incrementa e) aumenta los riesgos macroeconómicos al generar inestabilidad mediante crisis bancarias; de hecho, los países con mayor incidencia de banca estatal muestran menores tasas de crecimiento financiero y de desarrollo económico.2
La participación estatal en el sistema financiero podría ser positiva a condición de que a) atienda verdaderas fallas del mercado y no problemas macroeco-nómicos generados por las políticas públicas b) cuente con un entorno macroeconómico estable y de seguridad jurídica plena c) compita lealmente con el sector financiero privado d) no exista una cultura de presiones sociales para la reprogramación y la condonación e) los proyectos a ser financiados no correspondan a un sector privilegiado, tengan independencia política en su gestión, no sean megaproyectos que concentren riesgos y sean verdadera-mente sostenibles.
1.2. La Banca Comercial
Hacia 1990 los bancos comerciales movían alrededor de $us 800 millones en cartera, un monto pequeño apalancado por un patrimonio también pequeño, de cerca de $us 90 millones,3 conformando un conjunto de gran fragilidad ante
coyunturas desfavorables. En alguna medida operaban en apoyo de grupos de empresas y por tanto su desempeño en la actividad de intermediación esta-ba relativizado por el interés en captar líneas concesionales del Banco Central para aplicarlas preferentemente a ellas.
Además, como consecuencia de la crisis de confianza generada por la hiperinflación, el público volvió al sistema financiero con una marcada prefe-rencia por las operaciones en moneda extranjera y a corto plazo (93% de los depósitos a menos de 90 días). En consecuencia, se trataba de un ahorro al que había que atraer con altas tasas pasivas, que no generaban condiciones para créditos de largo plazo ni para los sectores productivos.
Como resultado de ello, el crédito constituía un servicio caro, reservado casi exclusivamente a los sectores empresariales vinculados a la banca, que en 1989 tenía solamente 5.753 prestatarios, el 6.7% de los cuales obtuvo el 65% del total, con montos mayores a $us 50.000. Dentro de ellos, destaca un 0.2% de prestatarios (100 contratos) con 14% del crédito total y préstamos de más de $us 750.0004. Esta concentración constituía una de las causas de la
vulne-rabilidad del sistema.
2 BID. Competitividad, el Motor del Crecimiento. Washington. 2001.
3 Machicado Saravia, Flavio. Sistema Financiero y Reactivación. ILDIS. La Paz. 1990. 4 Zeitenger, C.P. y Niepel op ant cit sobre datos de la SBEF.
Por otra parte, el Banco Central ofertaba certificados de depósito pagando intereses elevados como forma de obtener recursos sustitutivos de la recauda-ción fiscal. Este endeudamiento del Estado con la banca, que hasta 1990 re-presentaba el 23% de los créditos5 contribuyó a mantener elevada la tasa de
interés. En contradicción con este endeudamiento caro, el Banco Central ten-día a reactivar la economía con líneas de crédito a tasas menores a las del mercado (13% frente a 28%).
En 1988 los beneficiarios de los créditos de promoción productiva del Banco Cen-tral eran solamente 2.207 prestatarios, el 2% de los cuales obtuvo el 27% del monto total prestado, el 28% el 54% y el 70% el 19%. Es decir, existía una concen-tración de estos recursos “blandos” en pocos beneficiarios de montos elevados.
1.3. El Sistema Financiero Informal
Probablemente todas las economías cuentan con mecanismos informales de financiamiento, especialmente de crédito. Sin embargo, en Bolivia, en el mar-co de la reducida mar-cobertura del sistema formal, entre 1986 y 1992 se desarrolló un mercado informal de ahorro y crédito de vastas proporciones, que operaba a través de financieras que captaban ahorros pagando tasas entre el 43% y el 80% anual y colocando créditos de muy corto plazo a tasas a 80% y 240% (5% y 10% mensual) y de inmobiliarias, comisionistas, prestamistas y casas comerciales proveedoras de bienes de capital o de consumo.
La característica común era una tasa de interés muy superior a la vigente en el sistema formal, con costos de transacción (jurídicos, notariales, de registro) mucho menores, gran agilidad en relación al tamaño y duración de las opera-ciones (montos pequeños, plazos cortos) y garantías diversas y flexibles (todo tipo de inmuebles y/o prendas). Desde el punto de vista del prestamista, la operación también resultaba expeditiva, pues el respaldo de la garantía con-sistía en a) el traspaso legal de la propiedad al acreedor mediante un docu-mento de venta con pacto de rescate b) la conversión de la mora en delito mediante la emisión de un cheque con vencimiento futuro o la entrega del dinero bajo un contrato de custodia.
2. El Sistema Financiero Hoy
La reforma iniciada a fines de los 80 y principios de los 90 consistió en lo fundamental en i) el tránsito del Estado de la actuación directa en la inter-mediación a través de bancos propios, a una actividad de promoción y regula-ción ii) la paulatina conversión de la banca de brazo financiero de empresas a entidades en proceso de construcción corporativa.
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Cuadro 1
Composición del Sistema Financiero Regulado (2004)
Bancos Bancos Fondos Financieros Mutuales de Ahorr o Cooperativas de Nacionales Extranjeros Privados (FFP) y Crédito Ahorro y Crédito 1. Santa Cruz 1. Nación Argentina 1.
Caja los Andes
1. La Primera 1. Jesús Nazareno 2. Nacional 2. Citibank 2. FIE 2. Guapay
2. San Martín de Porres
3. De la Unión 3. Do Brasil 3. PRODEM 3. Promotora 3. Fátima 4. Mercantil 4. EcoFuturo 4. El Progreso 4. San Pedro 5. BISA 5. Fassil 5. T a rija 5. Loyola 6. De Crédito 6. De la Comunidad 6. Potosí 6. San Antonio 7. Ganadero 7. Fortaleza 7. La Plata 7. Pío X 8. Económico 8. La Paz 8. Inca Huasi 9. Solidario 9. Paitití 9. Montero 10. Manutata 10. Quillacollo 11. Del Pueb lo 11.
San José de Punata
12. Pando
12. Monseñor Félix Gainza 13. Educadores Gran Chaco 14. El Chorolque 15. Comarapa 16. San Mateo 17.
T rapretol Or iente 18. T rinidad
19. San Joaquín 20. Magisterio Rural 21. San José de Bermejo 22. Catedral de Potosí
Fuente:
Elabor
ación propia sobre datos SBEF
La reforma producida estuvo inserta en el programa de ajuste estructural que acompañó la cooperación internacional con $us 127 millones que se dedica-ron en forma exclusiva al reordenamiento del sector financiero, además de otros $us 88 millones de incidencia indirecta.6 Es decir, la modernización
cons-tituye un proceso en el que el país invirtió importantes recursos de crédito externo. Algunos resultados de ese reordenamiento son:
➣ Liberalización del tipo de cambio y de las tasas de interés que posibilitó la captación de ahorro interno y profundizar la intermediación financiera. (1985)
➣ Fortalecimiento de la capacidad de gestión del Banco Central para un ma-nejo eficiente del circulante. (1987)
➣ Creación de la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras como ente independiente del Banco Central. (1987)
➣ Operación de una Central de Riesgos por la Superintendencia de Bancos
➣ Retiro del Estado de la intermediación directa. (1991-93)
➣ Funcionamiento de un nuevo tipo de instituciones especializadas en pe-queños prestatarios y ahorristas (1992). Esta medida posibilitó la incursión de nuevos actores (BancoSol y los Fondos Financieros Privados), orienta-dos a brindar acceso a los servicios a nuevos estratos de la población y por esa vía a reducir la segmentación de los mercados financieros.
➣ Nueva Ley de Bancos que introduce elementos para proteger los ahorros y apoyar la estabilidad del sistema financiero dentro de parámetros interna-cionales (1993):
o Ponderación de activos con riesgo y obligación de mantener capital en relación con ellos.
o Índices máximos de concentración de créditos.
➣ Nueva Ley que define al Banco Central como máxima autoridad monetaria y cambiaria en sustitución del Ministerio de Finanzas. (1995)
➣ Creación de Nacional Financiera (NAFIBO), sociedad anónima mixta con participación del Estado y la CAF, encargada de canalizar recursos de de-sarrollo hacia la banca bajo la modalidad de crédito y cuasi capital. (1995)
➣ Interdicción de la vinculación financiera. (1997)
➣ Orientación de FONDESIF al apoyo del subsector de microfinanzas. (1999) 7
6 Rojas, Rafael y Wisniwski, Sylvia. Oferta Actual de Servicios Financieros en las Areas Rurales de
Bo-livia. FDC. La Paz. 1996.
7 Inicialmente FONDESIF se orientó a otorgar liquidez e incluso “rescatar” a bancos comerciales en
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➣ Funcionamiento de empresas calificadoras de riesgo de las intermedia-rias. (1999)
➣ Introducción del concepto de calificación de cartera por incobrabilidad
➣ Énfasis en el flujo de fondos del solicitante de crédito antes que en las garantías.
Estos avances no han estado exentos de crisis. En el camino se procedió al cierre y liquidación de 13 bancos y el Banco Central tuvo que devolver los depósitos para luego tratar de recuperar carteras de difícil cobrabilidad y en muchos casos sobrevaluadas, con objeto de mantener la estabilidad del siste-ma. Las situaciones de insolvencia presentadas en el sistema ya reformado tuvieron salidas menos traumáticas: la SBEF dispuso la venta de la cartera a otras entidades o al traspaso del paquete accionario a otro banco.
Bolivia es uno de los países de la región que mejor ha incorporado los Acuer-dos de Basilea, mediante la liberalización de la tasa de interés, la eliminación a las restricciones a los movimientos de capital y la adopción de normas pruden-ciales. Es también uno de los países de menor intervención de las autoridades en los contratos.
La tasa de interés fue el punto más sensible en el debate público, debido a la presencia de sectores de opinión que tienden a ponerle límites a partir de crite-rios políticos y administrativos, sin considerar a) que esa restricción puede contraer la oferta crediticia en un país que cuenta con escasos recursos prove-nientes del ahorro interno y con propensión a las colocaciones de corto plazo b) que las intermediarias buscarían cobros poco transparentes fuera de la tasa c) que se produciría una concentración en créditos grandes, con menor costo de administración.
La tasa de interés se mantuvo alta incluso luego del trauma hiperinflacionario antes de descender a niveles de relativo equilibrio; en 1999 empezó una re-ducción sistemática hasta el 2003 debido a que los factores recesivos y de insolvencia empresarial generaron liquidez. En estos fenómenos de alza y baja de la tasa no estuvo presente la intervención estatal.
A pesar de los avances, el sistema financiero presenta un conjunto de limita-ciones:
➣ Privilegia las operaciones a corto plazo, poco propicias para la inversión, debido a que el ahorro mantiene esa misma tendencia.
➣ En gran medida no atiende al área rural.
➣ La morosidad tiene un comportamiento cíclico, acompañando la evolución de la economía nacional.
➣ Está fuertemente dolarizado.
➣ A partir de1999 redujo su crecimiento, debido a que la incapacidad de pago de sus prestatarios y la contracción le restó posibilidades de colocación de cartera.
➣ Se encuentra limitado por un sistema de garantías atado a la propiedad urbana, pues la pequeña propiedad rural es inembargable y no existe aun una ley que norme las garantías muebles, por lo que los pequeños y micro empresarios que carecen de activos inmobiliarios tienen todavía restriccio-nes de acceso.
➣ El saneamiento de la propiedad, especialmente de la rural, es incompleto y avanza con lentitud y tropiezos; razón por la cual importantes contingentes poblacionales carecen de títulos y están inhabilitados para utilizar sus inmuebles como garantía.
➣ El sistema de registro de inmuebles (derechos reales) es engorroso y faci-lita la corrupción, pues como los activos se inscribían cronológicamente es necesario revisar el registro completo para establecer si un activo ha sido ya utilizado como garantía y para hacerlo es preciso tramitar autorizacio-nes expresas. El Folio Real busca solucionar en parte estos problemas, pero apenas se está poniendo en marcha.
➣ Se desenvuelve en un entorno de inseguridad jurídica que hace que se ponga en entredicho la eficacia y aun la validez de los contratos, debido a la complicación procedimental, la lentitud y la corrupción del sistema de administración de justicia.
➣ El Estado emite señales negativas como la condonación de las deudas a la antigua banca estatal, la misma que afecta la moral de pago de los clientes.
➣ El sistema de información y registro del crédito es limitado, pues no cubre a la totalidad de los actores. Ello se debe a las condiciones de informalidad de gran parte de los pequeños y microempresarios y a que acceden a créditos de instituciones legales pero no reguladas. Incluso la información generada por los FFPs en muchos casos se limita a datos generales del prestatario, pues las MyPEs carecen de sistemas contables. Ello hace que la disponibilidad de información sea menor que en otros países, lo que incide en el costo del crédito. (Gráfico 2)
16
Finalmente, es importante señalar que fuera del sistema fiscalizado por la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras existen actores impor-tantes que operan en la prestación de servicios crediticios aunque no están habilitados para captar ahorros del público. Se trata de las ONGs financieras y las Cooperativas de Ahorro y Crédito cerradas. Estas últimas operan exclusi-vamente en el ámbito de sus socios; en cambio, las ONGs financieras son fundamentalmente 11 instituciones que prestan servicios crediticios tanto a microempresas urbanas y rurales como a unidades productivas agropecuarias (cada una según su mandato institucional). Estas instituciones, junto con BancoSol y los Fondos Financieros Privados (FPPs) conforman lo que en el presente trabajo se denomina Sistema de Microfinanzas, orientado en lo fun-damental a atender a la microempresa y a los pequeños productores rurales.
Gráfico 2
Índice de Disponibilidad de Información Crediticia
Ecuador Panamá Bolivia México Uruguay Guatemala Colombia Dominicana Venezuela Perú Argentina Chile C. Rica Brasil A. Latina USA 0 0,2 0,4 0,6 0,8 1
1. La Microempresa
Hoy parece claro que la población meta de las microfinanzas es fundamental aunque no exclusivamente la microempresa, a la que incluso se tiene más o menos cuantificada. Sin embargo, en un principio el concepto de microempresa no existía, en la medida en que la masiva pobreza urbana y las actividades de autoempleo apenas empezaban a perfilarse.
Hasta la década de los 60 la microempresa en Bolivia era virtualmente inexis-tente, debido a la contención migratoria generada por la Reforma Agraria. Los autoempleados eran básicamente los resabios de la organización semifeudal heredada de la Colonia, genéricamente denominados “maestros”. Sin embar-go, en el resto de América Latina la población urbana pobre y autoempleada ya promovía la discusión entre los adscritos a la Teoría de la Dependencia8 y los
de la Teoría de la Marginalidad 9 sobre si se trataba de un “ejército industrial de
reserva”10 o de sectores marginados de la economía.
Más tarde, al influjo de los estudios del Programa Regional de Empleo para América Latina y El Caribe (PREALC), se empezó a hablar de un “Sector Infor-mal Urbano” (SIU) constituido por unidades económicas pequeñas, con esca-so capital y tecnología, donde no existe separación entre propietarios y traba-jadores (capital y trabajo) y la formalización organizativa es casi nula. El SIU venía a ser entonces el polo opuesto del sector moderno de la economía lati-noamericana, caracterizada por una heterogeneidad estructural.11
III. La Población Meta:
Microempresa y Pequeños
Productores Rurales
8 Enrique Cardoso, Enso Faleto, Ruy Mauro Marini, entre otros. 9 Anibal Quijano, principalmente.
10 Denominación genérica utilizada por Marx para los desempleados, como fenómeno crónico del
capita-lismo que servía para apoyar la contención de los salarios y posibilitar la obtención de la plusvalía absoluta.
11 Larrazabal Hernando y Montaño, Gary. Estudio de Actualización sobre la Situación Socioeconómica de
18
Durante los 80 y los 90 la presencia de este estrato poblacional se hizo masiva en Bolivia, como consecuencia del agotamiento del ciclo benéfico de la Refor-ma Agraria, que se tradujo en una migración del campo a la ciudad sin prece-dentes, que hizo que el país alcanzase el ritmo de urbanización más acelerado de América Latina durante estas décadas.12 La presencia masiva de los
autoempleados coincidió con la maduración de los análisis, que empezaron a definir con mayor precisión de quienes se estaba hablando:
• Unidades económicas pequeñas, con escaso capital y tecnología, donde el trabajo asalariado no es significativo; en general, se trata de unidades económicas que tienen menos de 5 personas empleadas, incluyendo al propietario y sus familiares.
• No se trata de sectores marginales no solamente por su presencia masiva, sino también porque están insertos en el mercado y por lo tanto se encuen-tran articulados a la economía del país y son parte de la generación del producto, aunque muchas veces su aporte no sea contabilizado debido a su informalidad.
• Al ser unidades económicas privadas y estar produciendo para el mercado bajo una organización, son propiamente empresas, aunque no separan la economía familiar de la del negocio.
• En una escala superior a estas microempresas, se encuentran unidades económicas algo mayores tanto en dotación de capital y tecnología, como en participación de familiares y asalariados. Se trata de las pequeñas em-presas, que cuentan con más de 5 y menos de 20 trabajadores. 13
2. Importancia de la Micro y Pequeña Empresa (MyPE)
2.1. Cuántas son y su composición
Durante algunos años el INE sistematizó información respecto a estas unida-des mediante los Censos de Establecimientos Económicos, pero los mismos dejaron de realizarse en 1994. En 2001, el Viceministerio de Microempresa propició un estudio que, a pesar de sus limitaciones de cobertura (sólo urbano, sobre 34 centros poblados, solamente de las ramas de manufactura, comercio y servicios y omitiendo a los puestos fijos y móviles) es el más actualizado que existe.14 Por ello, se lo toma como referencia para el presente trabajo.
12 Baldivia, José. Población, Migración y Desarrollo en Bolivia. Instituto Prisma. La Paz. 2002. 13 No existe consenso para establecer los criterios cuantitativos que diferencian a la micro de la pequeña
empresa. En este caso se utilizan los criterios aplicados por Larrazábal y Montaño en el estudio del Viceministerio de la Microempresa.
Casi el 98% de los establecimientos urbanos tiene hasta 20 personas ocupa-das; es decir, son pequeñas y microempresas, por lo que una primera caracte-rística de la actividad económica nacional es el predominio de estas pequeñas unidades. (Gráfico 3). Otra de sus características es la mayor presencia de las actividades de comercio (55%) y de servicios (22%) por sobre las de manufac-tura, que apenas representan el 10% de los establecimientos.
El estudio identificó en un barrido inicial 187.444 establecimientos de MyPEs (hasta 20 personas ocupadas), pero dentro de este sector visualizó el predo-minio de la microempresa (menos de 5 personas ocupadas, incluido el propie-tario) sobre la pequeña empresa (entre 6 y 20 personas, incluido el propieta-rio). El Cuadro 2 muestra que el 97% de los negocios urbanos son micro-empresas, las que a su vez en su mayoría están instaladas en locales fijos y el 25% consisten en puestos callejeros o vendedores ambulantes.
Gráfico 3
Tipos de Establecimientos en Bolivia
Fuente: Larrazábal y Montaño.
97,6 2,4
20
Cuadro 2
Composición interna de la MyPE
Micro (1-4) Pequeña (5-20) Total
Locales 179.803 7.641 187.444 Puestos fijos y móviles 60.134 - 60.134
TOTAL 239.937 7.641 247.578 % 96.9 3.1 100
Fuente: Elaboración propia sobre datos de Larrazábal y Montaño.
Por otro lado, como muestra el Gráfico 4, la micro y la pequeña empresa tienen una estructura parecida a la del conjunto de la actividad económica nacional, con predominio de las actividades de comercio y de servicios sobre las de transformación. La incidencia del comercio sería incluso mayor si se conside-rasen los 60.134 puestos ambulantes no incluidos en esa investigación, pues es de presumir que casi la totalidad de ellos son comerciantes. Esa estructura explica la concentración de la cartera de las instituciones de microfinanzas en los sectores de comercio y servicios.
Gráfico 4 Estructura de la MyPE
Fuente: Larrazábal y Montaño.
46% 18% 36% Manufactura Servicios Comercio
La presencia de actividades terciarias tiende a ser más numerosa porque el comercio y los servicios constituyen la puerta de entrada más fácil para los migrantes que no encuentran colocación en el sector formal y carecen de cali-ficación para iniciarse en la manufactura.
2.2. Incidencia en el Empleo y en la Dinamización de la Economía
La MyPE es un amortiguador de la tensión social, pues constituye una forma de generar ingresos de la población que no es absorbida por el aparato pro-ductivo. En los tres sectores estudiados y sin considerar puestos callejeros y ambulantes, en 2001 existían 350.000 personas ocupadas, incluyendo el pro-pietario. (Cuadro 3).
Cuadro 3
Empleo generado en la MyPE (2001)
Comercio Servicios Manufactura Total
Establecimientos 105.556 54.420 27.468 187.444 Personal Ocupado 158.718 126.848 64.784 350.350
% 46% 36% 18% 100 Personas por establecimiento 1.5 2.33 2.36 1.87
Fuente: Larrazábal y Montaño.
La importancia de la micro y pequeña empresa en la contención del desem-pleo se desprende de la comparación con las cifras de ocupación y emdesem-pleo generales del país. Los 350.350 ocupados en la MyPE el 2001 representan el 9% del total de los ocupados, el 16% de los ocupados urbanos y el 28% de los ocupados de las tres ramas de actividad consideradas. Asimismo, equivalen a la mitad (49%) de los subempleados urbanos. Sin tabulaciones más a fondo, no es posible establecer cuántas de las personas que se desempeñan en las MyPEs están adecuadamente ocupadas y cuántas subempleadas, pero lo evi-dente es que por ambas vías impiden que la desocupación abierta se dispare a proporciones peligrosas tanto para la estabilidad social como para la seguri-dad ciuseguri-dadana.
Los sectores de comercio y servicios, que suelen ser menospreciados en rela-ción a los propiamente productivos, son los que mayor empleo generan en este ámbito. Del mismo modo, la microempresa genera más empleo que la pequeña, pues absorbe al 86% de los ocupados de la MyPE, con una mayoría absoluta en el comercio (96%).
22
Las micro y pequeñas empresas generaban el año 2000 el 90% de los nuevos puestos de trabajo en las ciudades capitales y representaban el 88% del em-pleo, (Gráfico 5) aunque agrupándolas de otra manera.15 El sector de
microfinanzas no se planteó abatir el desempleo o reducir la pobreza, sino facilitar el acceso al crédito a sectores de la población, especialmente mujeres, marginados de este servicio; sin embargo, parece plausible suponer que está contribuyendo además a mitigar el desempleo y la pobreza.
Se puede establecer una vinculación positiva entre las microfinanzas y las MyPEs, debido por una parte a que aquellas atienden a un sector numeroso, que tiene un papel decisivo en la generación de empleo urbano y, por otro, a que una cantidad importante de las personas insertas en estas unidades eco-nómicas son mujeres (61% en el comercio, 26% en los servicios y 11% en la manufactura), un sector identificado por los estudios de pobreza como uno de los más vulnerables de la sociedad boliviana. Empero, la incidencia de la
15 Hartmann, Felipe. Enfoque Integral de los SDE para la MyPES en Bolivia. En Memoria de Seminario sobre
Servicios de Desarrollo Empresarial para la MyPES. Viceministerio de Microempresa. La Paz. 2001. Gráfico 5
Población Ocupada según Tamaño de Empresa
Fuente: Viceministerio de Microempresa.
50 y m s 20 a 49 10 a 19 1 a 9 5% 4% 83% 8%
microempresa en la generación de empleo y en la contención de las tensiones sociales se ve limitada por un conjunto de problemas que afectan su desarrollo:
➣ El mercado doméstico al que atienden es estrecho y depende de la capa-cidad de consumo de la población.
➣ El nivel de educación de los empresarios es bajo; la mayoría solamente ha alcanzado algún grado del ciclo medio.
➣ Existe una presencia importante de la informalidad, pues el 53% no cuenta con Registro de Contribuyentes y el 46% carece de Licencia Municipal.
➣ Tienen ventas estacionales (especialmente fin de año), que coinciden con el incremento de la demanda a las microfinanzas durante las mismas tem-poradas.
➣ Una gran parte funciona en el hogar de los propietarios y tiende a desviar recursos de crédito al mejoramiento de su vivienda. Por ello, las institucio-nes de microfinanzas abrieron líneas de crédito dirigidas a mejoramiento y ampliación de viviendas.
➣ El 68% de los trabajadores, incluidos los propietarios, forma parte de un sistema de cooperación familiar con bajo nivel de asalariamiento.
➣ Suplen el desarrollo tecnológico con mano de obra de baja calificación aplicada con intensidad y prolongadas jornadas laborales. (50 horas se-manales en la manufactura, 51 en los servicios y 67 en el comercio).
➣ Existe eventualidad laboral, especialmente en las actividades de servicios, pues los propietarios tienden a evitar el compromiso de beneficios sociales.
➣ Existe una alta tasa de “mortalidad” de las empresas. Cuadro 4
Ingresos Medios en la MyPE (Bs.)
Microempresas Pequeña Empresa
Ingreso medio 625 871
Veces el salario básico 1.6 2.3
Fuente: Larrazábal y Montaño.
➣ Los ingresos medios son bajos y en el mejor de los casos duplican el sala-rio básico nacional (Cuadro 4), aunque existen diferencias al intesala-rior de la empresa, donde los más bajos e inciertos corresponden a los asalariados o a los familiares. A juzgar por la demanda de créditos, el repago de los mismos y los montos cada vez mayores solicitados al sistema de microfinanzas, los propietarios están teniendo mejoras paulatinas en sus
24
ingresos o por lo menos capitalizando sus empresas; incluso es posible que algunos ingresen a estratos más altos.
Que los empresarios de la MyPE destinan buena parte de sus recursos y utili-dades a la capitalización, se desprende del hallazgo de Larrazábal y Montaño, quienes señalan que en Octubre de 2001 la inversión total declarada por los establecimientos de manufactura y servicios era de 104 millones de dólares en maquinaria y equipo16, aunque gran parte de ella era de segunda mano o de
elaboración propia. Se trata de equipamientos que se insertan en la cadena nacional de insumo-producto, pues utilizan la electricidad como principal ener-gético o una combinación de energía eléctrica y manual.
El valor de los activos productivos de los tres sectores considerados era el 2001 de $us 108 millones y el de sus activos totales de $us 754 millones, más de la mitad de los cuales se encontraba en servicios y comercio, aunque la manufactura tenía el coeficiente más alto de activos productivos en relación al total de sus activos (27%) Estas variables permiten concluir que si bien estas unidades son pequeñas y se desenvuelven en condiciones de precariedad, a nivel agregado juegan un rol en la dinamización de la economía.
Este rol dinamizador se expresa en demanda de maquinarias y equipos, con-sumo de servicios de electricidad, agua potable y telefonía y en la compra de materia prima e insumos tanto para la elaboración de productos como para la prestación de servicios, que el 2001 alcanzaron a más de $us 291 millones. Por otro lado, dado que se trata de unidades cuya condición de vida es su inserción en el mercado, sus ventas constituyen otro factor dinamizador: el año 2001 más de 1.300 millones de dólares.
La precariedad de los equipamientos de este tipo de unidades económicas, si bien afecta su competitividad, les permite ser flexibles ante los cambios que se producen en el mercado. En unos casos, sus equipamientos mismos son acondicionables a nuevos productos y, en otros, tienen posibilidades de trasla-darlos. Claramente la mayor flexibilidad y movilidad se produce en los comer-ciantes. Esta flexibilidad productiva y comercial explica la menor sensibilidad o por lo menos la más rápida recuperación de este sector frente a las crisis que afectan a la economía nacional y que en muchos casos implican la parálisis, la moratoria y la quiebra de las empresas medianas y grandes.
El aporte de la MyPE a la generación del PIB es mucho menor que el de las grandes empresas, debido a su baja productividad y a las limitaciones anota-das líneas arriba, pero de toanota-das maneras el 2000 aportaba con casi un tercio (29%) a la generación de ese producto17 (Gráfico 6).
16 Larrazábal y Montaño. Op ant cit. 17 Hartmann op ant cit.
Aunque se carece de información sobre la rentabilidad de las MyPES, el acce-so a financiamiento y el repago de las deudas parece evidenciar que la mayo-ría de ellas ha superado las condiciones de sobrevivencia. En este tema la encuesta no encontró respuestas claras, aunque la mayoría declaró que dis-pone de fuentes de financiamiento (Cuadro 5).
Cuadro Nº 5
Disponibilidad de Financiamiento
%
Cuenta con fuentes de Financiamiento 65 No tiene financiamiento 35
Total 100
Fuente: Larrazabal y Montaño.
Esta declaración general de que cuentan con fuentes de financiamiento es contradictoria con otras respuestas dadas por los mismos encuestados cuan-do se trató de estructurar montos de deuda y la composición general de sus
Gráfico 6
Contribución al PIB por Tamaño de Empresa
Fuente: Viceministerio de Microempresa.
1 a 9 10 a 19 20 a 49 50 ó más
25%
4% 4% 67%
26
pasivos. Los aspectos relacionados con el endeudamiento son de trata-miento especializado, debido a que inducen a respuestas defensivas; bablemente por ello la encuesta del Viceministerio de Microempresa no pro-fundizó en el tema. En todo caso, de las respuestas brindadas se podría desprender que todavía existen importantes nichos de mercado para las microfinanzas.
Por otra parte, el financiamiento es utilizado principalmente para capital de operaciones, pues el 83% de los establecimientos declara un pasivo de menos de Bs. 1.000. Ello es congruente con el hecho de que el 77% del total de pasivos de MyPE está concentrado en unidades de menos de 5 ocupados; es decir, en la microempresa. (Gráfico 7).
Existe una relación inversamente proporcional entre el nivel de endeudamien-to y el tamaño de las empresas; por lo que parece plausible concluir que la pequeña empresa, que requiere en general montos mayores y plazos más largos que la microempresa, es la que menos acceso ha tenido al crédito y a los servicios financieros.
Gráfico 7
Acceso a Crédito Según Tamaño
Fuente: Elaboración Propia sobre datos Encuesta Ministerio Microempresa. 77% 23%
3. La Rentabilidad de la MyPE
Dada su informalidad, la viabilidad de las micro y pequeñas empresas en el mercado es tema de debate, prevaleciendo el concepto de que constituyen solamente estrategias de sobrevivencia de sectores subempleados. Con la provisionalidad de constituir una fotografía en un momento (octubre 2001) y con la limitación de atenerse a respuestas defensivas, propias de empresarios que en gran parte de los casos no pagan impuestos, la encuesta del Viceministerio de Microempresa señala algunas tendencias:
• Parte de las personas insertas en estos sectores son subempleados, pues generan ingresos menores a los necesarios. Sin embargo, no es esa la realidad de la mayoría, ni siquiera de los más pequeños.
• La mayoría (el 97%) no están constituidas como empresas, sino como per-sonas naturales, por lo que su movimiento comercial no se registra en las estadísticas.
• La mayoría (el 61%) trabaja en locales de su propiedad y prácticamente todos los utilizan además como vivienda; por lo que cuentan con activos en infraestructura sobredimensionados en relación con el movimiento de sus negocios.
Que en general la MyPE puede ser rentable, emerge de un ejercicio realizado con los datos agregados de la encuesta, el mismo que tiene como limitación que constituye un promedio que esconde las diferencias existentes.18 El
balan-ce agregado (Cuadro 6) muestra la existencia de inversiones en activos inmo-biliarios que no están aplicados a la producción, pues constituyen también viviendas (de ahí el “desbalance” entre activos elevados y bajos pasivos). Asi-mismo, se observa un capital de operaciones bajo y parcialmente inmovilizado en anticréticos, lo que es contradictorio con actividades cuya oportunidad está en la rotación de las mercaderías. Destaca un bajo nivel de pasivos debido al mayor acceso de los microempresarios a créditos de pequeña escala y el es-caso acceso de las empresas de mayor tamaño (probablemente hubo sub de-claración de deudas). En síntesis, el balance genera la percepción de em-presarios que se encuentran en proceso de capitalización y de mejoramiento de sus condiciones habitacionales.
18 El ejercicio de elaborar un balance y un estado de resultados agregado de la MyPE a partir de los datos
de la Encuesta del Viceministerio de Microempresa es una interpretación cuya responsabilidad corres-ponde al autor de este trabajo y no compromete los resultados de dicha encuesta.
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Cuadro Nº 6
Balance Agregado de la MyPE en Bs. a Octubre 2001
Activos Pasivo y Patrimonio
Capital de Operaciones 1.021.409.838 Pasivo 411.873.336 Disponibilidades 440.847.434 Mat. Prima 146.240.198 Mercadería comprada 235.206.527 Productos terminados 96.372.744 Anticréticos 102.742.935 Patrimonio 5.761.583.644 Activo Fijo 5.152.047.142 (incluye vivienda)
Infraestructura (*) 3.592.166.752 Maquinaria y Equipo 740.396.839 Vehículos 330.074.926 Otros 489.408.625
Total Activo 6.173.456.980 Total Pasivo y Patrimonio 6.173.456.980
(*) Simultáneamente, vivienda
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuesta Viceministerio de Microempresa.
En el estado de resultados (Cuadro 7) destacan: un alto nivel de ventas en rela-ción al capital de operaciones y en los egresos las compras de insumos y mate-riales (consumo intermedio y gastos generales). Por otro lado, ante la evidencia de que estos empresarios no aplican depreciaciones, no renuevan infraestructu-ra en 40 años ni maquinaria cada 10 (como suponen las normas contables), se han calculado periodos más espaciados. El resultado de este ejercicio muestra una utilidad alta en relación a la inversión, que supone un retorno sobre patrimo-nio de casi 65%. Sin embargo, si se les aplicase el 25% de impuesto a las utilida-des ese retorno baja al 49% y más aún su se aplicasen las depreciaciones de norma. Con todo, las utilidades siguen siendo atractivas.
En síntesis, el estado de resultados genera la percepción de agentes producti-vos que en la encuesta no han declarado sus pasiproducti-vos y que basan su rentabi-lidad en relativamente buenos y rápidos niveles de ventas a partir de equipamientos e infraestructura que explotan más allá de su vida útil.
Finalmente, se trata de un agregado que presenta cifras de pequeña escala en relación a las que corresponden a la economía formal, pero que en general mues-tran un sector en proceso de capitalización, que en conjunto parece haber supera-do el punto de equilibrio. Coincidentemente, el estudio del Viceministerio de Microempresa señala que el 25% de estas unidades tienen alta competitividad, el 53% competitividad media y solamente el 22% no serían competitivas. (Gráfico 8)
Cuadro 7
Estado de Resultados Agregado de la MyPE
(10 meses a Octubre 2001)
Ingresos Egresos
Ventas 7.550.919.344 Costos de producción y ventas 2.306.211.340 Consumo intermedio 1.654.959.450 Otros 651.251.890 Remuneraciones 911.738.250 Costo financiero (21.6%) 88.964.640 Productos de terceros 235.206.527 Diversos impuestos 74.204.510 Depreciaciones 160.124.150 Infraestructura (50 años) 59.869.445 Maquinaria y Equipo (15 años) 41.133.157 Vehículos (15 años) 18.337.496 Otros (10 años) 40.784.052
7.550.919.344 Total Egresos 3.776.449.417 Utilidad Agregada 3,774.469.927
Utilidad promedio entre 187.444 MyPES 20.136 Utilidad promedio anualizada 24.163 Utilidad promedio en $us a 6.83 Bs. 3.538
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuesta Viceministerio de Microempresa.
Gráfico 8
Competitividad de las MyPEs
Fuente: Larrazábal y Montaño.
Baja Competitividad Competitividad Media Competitivas 25% 53% 22%
30
Al cabo de poco más de 15 años de atención de las microfinanzas a la MyPE, se puede concluir que la misma ha sido pertinente en tanto fue correcta su percepción de que se trata de un sector numeroso, cuya viabilidad económica garantiza su propia rentabilidad. Sin embargo, su actuación estuvo demasiado centrada en la microempresa, quizás sin percibir el importante mercado poten-cial de la pequeña empresa, escasamente atendida por la banca.
4. Los Pequeños Productores Rurales
El sector de los pequeños productores rurales fue la población objetivo de una parte de las primeras ONGs financieras (ANED, FADES, SARTAWI, PRODEM). Los FFPs desarrollaron algunas tecnologías para atenderlos, pero su expansión no fue significativa; de hecho, sus carteras se concentraron principalmente en lo que podría denominarse microempresa rural, compues-ta por comerciantes y prescompues-tadores de servicios. La propia cartera de las ins-tituciones que permanecen como ONGs financieras ha tendido a crecer más entre los clientes de los centros poblados que entre los productores agropecuarios.
La pequeña actividad agropecuaria tradicional se caracteriza por ser intensiva en mano de obra familiar y combinar la producción para la subsistencia con la oferta estacional para el mercado interno. Su producción es diversificada, por lo que no es fácil establecer un flujo de negocios estandarizado. Es practicada por más de 600 mil unidades familiares ubicadas en lo fundamental en el occi-dente del país sobre 17 millones de ha, de las cuales sólo cultivan de 700.000 a 800.000 al año. 19 (Cuadro 8)
Cuadro 8
Beneficiarios de Reforma Agraria hasta 2002
Tipo de Unidad Nº Ha Pequeña 279.523 5.043.204 Solar Campesino 4.026 23.880 Propiedad Comunaria 342.491 12.829.087 Total 626.040 17.896.171 Fuente: ENDAR. 2002.
19 MACA, MDS y MDE. Estrategia Nacional de Desarrollo Agropecuario y Rural (ENDAR). La Paz.
La característica general de los beneficiarios de la Reforma Agraria es la ex-plotación de pequeña escala, pues incluso la propiedad comunaria está com-puesta por tierras de usufructo familiar que han sufrido un fraccionamiento paulatino sin titulación ni registro.
La situación del contexto rural ha variado significativamente en los últimos años como resultado de la masiva migración a las ciudades y el desarrollo del sector rural no agropecuario, conformado tanto por agricultores que combinan sus labores prediales con otras fuentes de ingresos, como por personas que se asientan en centros poblados y desarrollan exclusivamente actividades tercia-rias. Esta actividad no agropecuaria permite a las familias rurales estabilizar su economía al compensar la estacionalidad de la producción y el empleo agríco-la y diversificar sus fuentes de ingresos. Para quienes agríco-la practican, agríco-la agricultu-ra no deja de ser relevante, pero tiene un carácter de subsistencia, mientagricultu-ras que las otras actividades garantizan ingresos monetarios efectivos y perma-nentes. El ingreso laboral mensual en la unidad productiva familiar es Bs. 181 en la actividad agropecuaria, el más bajo de todas las ramas de actividad; en cambio los ingresos más altos provienen del transporte (Bs. 1.278), los servi-cios (Bs. 873) y las actividades extractivas (Bs. 868). El comercio dobla el ingreso de la actividad agropecuaria (Bs. 390). 20
IV. El mundo de las microfinanzas
1. Un Producto Nacional Exitoso
Si se le puede dar crédito a los grandes, por grandes sumas de dinero, ¿por qué no resultaría más fácil dárselo a los pequeños en pequeñas sumas? He ahí la pregunta que se hace el profano para obtener casi siempre respuestas fáciles en torno a la tasa de interés que se cobra en las microfinanzas. ¿Darle crédito a los artesanos, campesinos y pequeños comerciantes infor-males? Cuestiona el experto financiero, para responder con frecuencia que ello no es viable ni sostenible porque esa gente no tiene el hábito de cum-plir sus compromisos formales, no hay forma aparente de medir su capaci-dad de pago, carece de garantías y no existe mecanismo legal para hacer que pague.
¿Darle crédito a los pobres? Se interroga el político, para concluir que no es posible ni justo porque no podrán cumplir con las amortizaciones y los intere-ses con tasas de mercado.
Frente a la contundencia de estas respuestas, Bolivia exhibe como uno de sus productos de exportación un conjunto de tecnologías financieras exitosas que abarcan servicios de crédito, ahorro, giros y transferencias, ofertados a una masa creciente de micro y pequeños empresarios (MyPEs) prestados por ins-tituciones privadas rentables (por tanto sostenibles), las principales de las cua-les son fiscalizadas por la Superintendencia de Bancos. Las estadísticas inter-nacionales ya dan cuenta de esta realidad (Gráfico 9)
La información contenida en el Gráfico 9 es parte de un estudio del BID que compara el porcentaje de microempresas atendida en América Latina por ins-tituciones de microcrédito durante 1998 y 1999 (excluyendo a las cooperati-vas) sobre un universo estimado de 1.5 millones de microprestatarios, casi todos pobres. Bolivia aparece de lejos como el país de mejor cobertura, junto con afirmaciones como las siguientes:
34
“…En Bolivia, donde se encuentra el mercado de microcrédito más desa-rrollado de América Latina, las instituciones financieras más rentables en los años 1999 y 2000 no fueron los bancos tradicionales, sino las institu-ciones de microcrédito transformadas. Otros países están siguiendo el ejemplo...” 21
“En el caso de Bolivia, país que tiene el marco regulatorio del microcrédito más avanzado de la región, el gobierno creó …. el fondo financiero privado o FFP.” 22
En un país donde los éxitos suelen ser vistos con recelo, la afirmación del BID sobre las instituciones de microcrédito probablemente podría inducir a la afir-mación de que en Bolivia algunos están haciendo grandes negocios a costa de los pobres. Parece por ello importante conocer algo de la historia de estas instituciones, la misión que se han asignado, su diversidad, su composición accionaria y finalmente hacer algunas comparaciones.
21 BID. La Competitividad, el Motor del Crecimiento. Washington 2001. p. 100. 22 Ibídem p. 106.
Gráfico 9
Crédito a Microempresas Proveniente de Instituciones de Microcrédito (%)
Fuente: BID Op ant cit. Bolivia Nicaragua El Salvador Honduras Chile PROMEDIO Guatemala C. Rica Ecuador Dominicana Colombia Paraguay Perú Ponderado Panamá México Uruguay Brasil Argentina Venezuela 0 5 10 15 20 25 30
2. Los Orígenes (1983-1990)
La experiencia internacional pionera más importante de las microfinanzas fue la del “Grameen Bank” de Bangladesh, impulsada por un académico que sostenía que el crédito es un “derecho humano fundamental” que permite a los pobres –particularmente las mujeres– desarrollar sus propios negocios, ser autosuficientes y mejorar su autoestima.23 El Grameen Bank inició
activi-dades en 1983 con el 60% de las acciones del Gobierno y 40% de los “po-bres sin tierra”.
En Bolivia los orígenes fueron diferentes pero la mentalidad parecida. Gran parte de las ONGs que durante el prolongado periodo dictatorial se habían abocado a un trabajo de promoción de derechos y libertades entre la población rural, con el advenimiento de la democracia en 1983 redefinieron su rol y se encaminaron hacia el apoyo a las actividades productivas de los campesinos, el estrato social más pobre del país.
Las actividades de capacitación y asistencia técnica realizadas por estas insti-tuciones enfrentaron muy pronto la evidencia de que las nuevas prácticas pro-ductivas requerían insumos y equipos que los campesinos no poseían y que no tenían capacidad de adquirir. Nacieron así los fondos rotativos y los progra-mas de crédito vinculados a las acciones de desarrollo que impulsaban las ONGs, la mayoría de las cuales estaban vinculadas a organizaciones religio-sas y recibían financiamiento de sus similares de Europa. Virtualmente ningún proyecto de desarrollo dejó de contar con su componente de crédito.
El discurso subyacente en estas actividades era contestatario al orden esta-blecido desde posiciones de izquierda y cuestionador de un Estado que había dejado sin servicios de apoyo a la producción a una gran masa de pequeños propietarios agropecuarios. La banca estatal era identificada como ineficiente, ineficaz y manipulada políticamente.
Paradójicamente, desde el Estado se hacían cosas parecidas. La renaciente democracia había merecido el apoyo de la comunidad internacional, por lo que los organismos bilaterales y multilaterales empezaron a apoyar proyectos de desarrollo rural ejecutados por el Estado, todos ellos con su componente de crédito. Ello equivalía a reconocer la inoperancia del Banco Agrícola y de la denominada banca estatal de fomento.
Partiendo de discursos ideológicos diferentes, las ONGs y el Estado termina-ron realizando el mismo tipo de prácticas y con los mismos resultados: subsi-dio a los productores a través de fondos rotativos agotados por incumplimiento 23 / “The Impact of Grameen Bank in Bangladesh”. Rahnuma Shehabuddin. 1991.
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en repago y de carteras de crédito reprogramadas en forma reiterada y final-mente condonadas o transferidas en cobranza (el 2000 el Estado terminó por condonar pequeñas deudas que se arrastraron por casi 15 años).
Estado y ONGs promocionaban paquetes tecnológicos (semillas o insumos mejorados, innovaciones mecánicas, etc.), capacitaban a los productores en su manejo y finalmente los inducían a endeudarse para aplicarlos. Virtualmen-te todos los programas culminaron con la pérdida total de la carVirtualmen-tera de crédito; el argumento de los beneficiarios para eludir el pago fue casi siempre que los beneficios de la oferta tecnológica nunca se produjeron.
Esta fase de gestación concluyó con el cierre del Banco Agrícola en 1990 y el languidecimiento de las líneas de crédito de los proyectos estatales. De varias ONGs, en cambio, emergió la crítica a su propia práctica, para proponer una nueva:
• “En los últimos años han surgido ONGs especializadas … pero predomi-nan aún las de enfoque multidisciplinario... Existen acciones que, como el crédito, requieren de atención especializada”
• “El crédito ha sido subvencionado, lo que supone una o varias de las con-sideraciones siguientes:
o “Se trabaja con recursos de donación sobre los cuales no existe la obligación de reposición; por lo tanto la eficiencia de su administración es pobre y existe siempre la duda de brindar un servicio permanente (lo que a su vez impide créditos de más largo plazo).
o “Se están inflando artificialmente determinadas actividades producti-vas, las mismas que no podrán competir en el mercado tal cual éste es en el momento que por cualquier razón no exista la subvención. o “No se tiene un diagnóstico preciso del proyecto, de la unidad
involucrada... y en general se carece de sistemas que permitan esta-blecer si el crédito es o no factible. Lo que a su vez supone el grave hecho de que se involucra en programas de crédito a productores no excedentarios que no pueden soportar crédito.
o “El crédito inducido ... lleva a un fracaso casi inexorable, en la medida en que el asumir una deuda no obedece a la determinación libre y calculada del beneficiario, sino al criterio de la ONG”. 24
A mediados y fines de los 80 habían surgido ONGs especializadas en crédito (FADES, ANED, FONDECO, Sartawi, PRODEM) y otras que si bien prestaban
24 Baldivia, José. Crédito a Pequeños Productores Asociados en Bolivia. La Experiencia de FADES. Club