IV. El mundo de las microfinanzas
3. Nace el Mundo de las Microfinanzas (1990-1997)
3.7. Origen y Crecimiento de sus Recursos
Otro de los cambios fundamentales al cabo del tránsito de varias ONGs finan- cieras a sociedades anónimas reguladas por la Superintendencia de Bancos es el origen de sus fondos. Antes de su conversión, obtenían recursos dona- dos de instituciones sin fines de lucro de los países desarrollados y en algún caso fondos concesionales de agencias de cooperación (tasas bajas, plazos largos).
Las ONGs tenían una cobertura limitada y su interés era precisamente dar un salto en volumen de cartera y número de clientes, objetivo que fue logrado en pocos años por BancoSol y los FFPs como se muestra en el Cuadro 16, donde se observan por lo menos los siguientes fenómenos:
• Un gran crecimiento de la cartera entre 1991 (año que no existían institu- ciones de microfinanzas formalizadas) y 1993 (cuando ya operaba Banco Sol) y 1995 (cuando se suma Caja Los Andes, el primer FFP habilitado).
Cuadro 16
El Despegue de las Microfinanzas
1991 1993 1995 Cartera (millones $us)
Urbana 1.8 29.9 48 Rural 2.8 7.3 17 Total 4.6 37.2 65 Oficinas y agencias Urbanas 5 31 56 Rurales 1 14 38 Total 6 45 94
Fuente: McLean y Virreira op ant cit.
• Un despliegue creciente sobre el territorio nacional a través de un número cada vez mayor de agencias y oficinas.
• Un cambio del énfasis rural al urbano, donde existe la clientela más nume- rosa: el microempresario que opera con montos pequeños, en plazos cor- tos y puede pagar más altos intereses. Sin embargo, se trata solamente de un cambio de énfasis, pues el crecimiento rural también es significativo. Estas escalas de crecimiento hubiesen sido impensables con las tradicionales fuentes de fondos de las ONGs, por lo que puede concluirse que la transformación
56
confirmó la hipótesis del potencial de crecimiento de este tipo de servicios. Las fuentes de financiamiento para la cartera de crédito de las entidades reguladas (FFPs y BancoSol), todas ellas con costo financiero, son ahora las siguientes:
3.7.1. Los ahorros del público. Esta fuente se desarrolló con lentitud de-
bido a:
o El manejo del pequeño ahorro es costoso y existen fuentes de fondos de menor costo, como los bancos de segundo piso (NAFIBO) y los financiadores internacionales.
o La clientela se prestaba de las instituciones de microfinanzas, pero seguramente actuaba con cautela para depositar sus ahorros en enti- dades demasiado jóvenes.
o Para ser atractivas ante el público, estas instituciones se ven obligadas a pagar mejores intereses por los depósitos.
o Los pequeños ahorros no son estables en Bolivia, pues los estratos pobres e incluso los de clase media los utilizan en realidad como una caja de seguridad que se llena a principios de mes y va mermando conforme el usuario va efectuando sus gastos corrientes.
o A diferencia de la banca, no desarrollaron el servicio de cuentas co- rrientes, debido a que no estaban habilitados para ello. Cuando fueron habilitados (BancoSol lo estuvo desde un principio) esta actividad se evidenció como algo complejo, con requerimientos grandes en infraes- tructura y costos en sistemas de información frente a una dudosa renta- bilidad.
o No realizaron mercadeo en otros segmentos de ahorristas naturales o institucionales y en alguna medida esperaron la llegada de los de- pósitos.
Gran parte de la decepción de algunos promotores de la conversión de las ONGs en bancos y FFPs se debe precisamente a que estas interme- diarias se financiaban en muy poca medida a través de los depósitos. Sin embargo, paulativamente los ahorros del público pasaron a ser la princi- pal fuente de fondos de las microfinanzas, lo que las convierte además en un mecanismo de promoción del ahorro interno. Al parecer la decep- ción fue prematura.
De todos modos, una parte de la captación de ahorros del público es indi- recta, pues se nutre de depósitos a plazo efectuados por instituciones fi- nancieras y otros depositantes institucionales (agencias de bolsa y fondos de inversión) hábiles en ponderar el perfil riesgo-rendimiento. Esa es en parte la razón que explica que el promedio de los depósitos a plazo de
estas entidades sea de $us 16.575, aunque en ese promedio inciden po- cos grandes depositantes, mientras que el 64% de los DPFs es de menos de $us 5.000.39
La preocupación de movilizar ahorros está ausente en las instituciones que permanecen como ONGs, pero también gran parte de ellas ha cam- biado el origen de sus fondos para cartera, pues capta recursos de fondos de segundo piso soportando costos financieros.
3.7.2. Los bancos de segundo piso, especialmente NAFIBO (en el pasado
también el Fondo de Desarrollo Campesino) son importantes financiadores con créditos por montos elevados a tasas de mercado y plazos que llegan hasta los 5 años para microcrédito.
FONDESIF, por su parte, tiene como uno de sus mandatos centrales cana- lizar recursos para la cartera de las ONGs financieras a plazos de 5 años y con tasas de interés promedio ponderado de 4.69% al 31 de diciembre de 2003. Un total de $us 60.8 millones ha sido canalizado bajo estas condicio- nes a 14 ONGs, (73% de los recursos) 17 cooperativas (14%), 5 FFPs (8%), un banco (1%) y algunas organizaciones gremiales (3%). 40
La Fundación para la Producción (FUNDAPRO) es también una institución de segundo piso que financia cartera de las entidades reguladas y no reguladas.
3.7.3. Los financiadores internacionales, son en unos casos agencias de
cooperación y en otros entidades que combinan su misión de desarrollo de mercados financieros con la propia rentabilidad. Las formas de sus financiamientos son variadas, pues invierten en el patrimonio, a la manera de cuasi capital (obligaciones subordinadas) o bajo la modalidad de prés- tamo. Hasta hace poco estos prestamistas eran escasos, debido al desco- nocimiento internacional del microcrédito. Bolivia fue un país pionero en la apertura de este tipo de fondos, en parte debido a su avance en la peque- ña intermediación y en parte a que la dolarización de su economía reducía el riesgo cambiario de las partes. Sin embargo, esta fuente de fondos toda- vía presenta algunas dificultades:
• Las sumas relativamente pequeñas que demandan las instituciones de microcrédito ($us 0.5 a 4 millones) implican costos de transacción altos (evaluación, seguimiento), lo que hace que las operaciones sean poco atractivas para la escala del mundo desarrollado. “Si se cobra un margen del 6% sobre un préstamo con un plazo de un año, sólo se 39 Jansson, Tor. Financiar las Microfinanzas. BID. Washington. 2003.
58
obtendrá un beneficio bruto del 3% sobre las tasas Libor a seis meses, para hacer frente al pago de la gestión (normalmente 1.5% o más) y el seguimiento (0,5%), dejando muy poca disponibilidad para el inversio- nista cuando se combinan riesgos específicos, el riesgo país y el ries- go de tipo de cambio”. 41
• Está todavía en desarrollo un sistema internacional de evaluación del riesgo de las instituciones de microfinanzas, por lo que los financiadores internacionales no siempre tienen metodologías adecuadas para eva- luar el riesgo en este tipo de instituciones.
• Los tiempos de tramitación de estos créditos son prolongados (hasta un año) e implican costos que van más allá de la tasa efectiva cobrada (comisión flat, costos de evaluación, etc.)
BancoSol fue la única de estas entidades que acudió a una cuarta modalidad de financiamiento en 1997, consistente en la emisión de bonos de tipo clásico por un monto equivalente a $us 3 millones a un plazo de dos años y a cupón 9% con la garantía de USAID. La emisión fue exitosa y fue comprada íntegra- mente por instituciones nacionales aunque el costo para la entidad fue relati- vamente alto.
Sean cuales fueren sus características, estas fuentes de fondos inciden en la estructura de costos de esta entidades y por lo tanto en la tasa de interés cobrada a los clientes.
El Gráfico 10 muestra que en la estructura de financiamiento de las micro- finanzas el ahorro del público se ha convertido en la principal fuente de los recursos que finalmente se destinarán a satisfacer la demanda de crédito. Pro- teger estos ahorros, se ha convertido en uno de los objetivos más importantes de estas intermediarias y por ello también la normativa regulatoria es más es- tricta con ellas respecto a sus condiciones de colocación de créditos.
Una característica general de todas las fuentes de fondos descritas es su ca- rácter de corto y mediano plazo (hasta 5 años), lo que es una limitante sola- mente relativa en instituciones cuya característica dominante es colocar pe- queños créditos de corto plazo. Sin embargo, dado que el plazo promedio y el tamaño de estos activos está creciendo paulatinamente, han empezado a ob- servar tendencias divergentes entre los plazos de sus activos y pasivos (des- calce) y a lanzarse a la búsqueda de recursos de más largo plazo. Esta reali- dad puede incidir en una reducción futura de la incidencia de los ahorros del público, caracterizados en Bolivia por su preferencia por el corto plazo.
Gráfico 10
Estructura de Financiamiento de Microfinancieras Reguladas
Fuente: ASOFIN. Boletín Informativo a Diciembre 2003.
B. Sol Los Andes FIE PRODEM EcoFuturo
0% 20% 40% 60% 80% 100% 15% 12% 14% 9% 15% 3% 6% 6% 5% 1% 20% 32% 37% 23% 23% 62% 50% 44% 63% 61% Depósitos Financiadores Otros Pasivos Patrimonio