K. W. BASH
PSICO-
p
ATOLOGÍA
->
GENERAL
Con 10 figuras, y 50 casos clínicos EDICIONES MORATAFuNDACIÓN os JAVIER MóRATA, EmTOR, EN 1920 MADRID - 4
TITULO ORIGINAL DE LA OBRA:
LEHRBUCH DER ALLGEMEINEN PSYCHOPATHOLOG lE
© Copyl"ight by GEORG TtttEME, Verlag, Stuttgart.
(Ediciónj espafiola revisada y actualizada porel autor) ES PROPIEDAD DERECHOS RESERVADOS DE LA VERSION ESPAÑOLA EDICIONES MORATA PRIMERA EDICION Registro número: 640/65 Depósito Legal: M. 1.760 - 1965 1965-MADRID
PRINTED JN SPAIN - IMPRESO EN ESPAÑA
Gráfica Clemares - Orellana, 7 - Madrid (4)
"El paso dado por el espíritu huma no posee un sentido mucho más pro- fundo que aquello que alcanza."
Alexander van VILLERS: Car- 'tas a una desconocida. An Ho-
lllTRODUOOION
A LA VERSION
ES~ltÑPLl!
(Notas del traductor /.·-· _ .- . . " : .1 />·:::·~,"en torno al concepto de
U/onoi,~i,,)
:_
·:>:~, I ...:..; ' '· ' 'i :~ ! //. ~~: i\l
.
. :~
¡
'· \. '; '\ ~-,, r ::, 1_ : .:: r ::_e:¡:_ / .~ / ,-, -·., - _,,.,.-<: ... '. .. ,·~,:./~~~::::=-;;;;~·
Sin un cabal conocimiento de la psicopatología, es decir, del con- junto ordenado de aspectos, conceptos y definiciones relativos a las anormalidades de la vida mental, no es posible ejercer correcta- mente la psiquiatría clínica, ni establecer los correspondientes tra- tamientos y pronósticos sobre una base sólida, ni contribuir en poco o mucho al avance de nuestro saber, tan precario y fluctuante aún, a pesar de todo, acerca de las enfermedades que fundamentan las manifestaciones psíquicas anómalas o de los modos de "estar en el mundo" que estas últimas . revelan. Es decir: ni podremos ayudar eficazmente a la sociedad a liberarse de ciertos tropiezos que obs- taculizan el correcto funcionamiento de aquellas normas que cons- tituyen base más o menos sólida de su existencia, ni tampoco (y quizás sea esto más importante) ayudar al individuo al que causas biógenas, psicógenas, sociógenas o de la índole que sean han empu- jado hasta las aguas del, para tantos, "mare tenebrosum" de la llamada "anormalidad mental". El psicopatólogo ha de ser, pues, a un tiempo a modo de oceanógrafo y asesor en el salvamento de náufragos, procurando restituir a éstos (si le es posible y si ellos se pres- tan) a la potente y orgullosa nave que lleva por nombre "norma".
Mas, ¿qué garantías de solidez nos ofrece ésta? ¿Dónde empieza
y dónde termina? ¿En qué consiste esa especie de barco fantasma
en el que casi todos nos consideramos pasajeros, sin saber, en serio, ni dónde está ni ~i tenemos todos nuestros papeles en regla para viajar en él?
Si escuchamos a Honorio DELGADO, nos explicará que hay dos criterios de normalidad psíquica: uno, e~.tgdísJk:p_o. cuantitativo; te- leológico o de odecucción.. el.. otro, Para el primero, propio de las ciencias naturales, es normal lo que se manifiesta con mayor fre- cuencia en la población total y según la edad, el sexo, la raza, etc. Mas, se pregunta DELGADO, ¿dónde cesa de ser normal la manifesta- ción o manifestaciones que se consideran? ¿Será más allá del 90 por 100? ¿Será lo que pasa del 99 por 100 o del 999 por 1.000? O bien ¿no existirá lo normal, puesto que se trata de una obstrcción, un
f¡
10 A. Guera
ideal o término medio puramente matemático? Y, por otra parte, continúa, las manifestaciones de la actividad anímica no son redu- cibles a medida sino de modo excepcional, y la presencia o ausencia de algunas de ellas en un individuo entre muchos no siempre resulta decisiva para calificar de anormal su caso. La determinación teórica general de lo normal y de lo anormal basándose en la frecuencia es imposible cuando no se trata de desviaciones considerables o de di- ferencias cualitativas de alguna entidad. No se puede delimitar así entre lo psicológico y lo psicopatológico. Y Honorlo DELGADO con-
cluye afirmando que lo que determina, en último término, entre lo uno y lo otro es el buen sentido personal: "acto intuitivo en el cual interviene algo más que nuestro saber y nuestra experiencio de las cosas humanas". Y ahora nos preguntamos nosotros: ¿no será que disfrazada de ese "algo más" se nos ha vuelto a colar de rondón, por las escotillas, la norma? ¿No será ésta la que "interviene" en "nuestro saber" y "nuestra experiencia"? La nave se nos está con- virtiendo por momentos en más fantasmagórica. Y para colmo, de- tengámonos a escuchar como describe Hermann RoRSCHACH a uno de los más caracterizados tripulantes de la misma: al "hombre nor- mal" tal como aparece retratado en su "Psicodiagnóstico" en virtud de procedimientos en gran parte cuantitativos: "un gran sabelotodo, con gran rapidez y riqueza de asociaciones, dotado de una lógica que no tendría ya nada que ver con aquello que se acostumbra ca- lificar de sano entendimiento humano, una persona a la vez tiránica y puntillosa, intolerante y llena de pedantería, colmada de orgullo acerca de la energía, persistencia y, sobre todo, de lo consecuente de su pensamiento, el cual carecería, por otra parte, de originalidad; sin capacidad afectiva, falto de temperamento ... , un estéril y orgulloso técnico de la lógica y de la memoria".
En fin: un "robot". Buen marino para tal barco. Pero ¿navegamos aún en alta mar o hemos arribado ya a una de esas singladuras numinosas, procaces o simplemente absurdas que se nos abren cada noche con el sueño? Con el sueño "normal".
Veamos, pues, si nos sirve más el otro criterio: el teleológico. Este sería característico de las ciencias morales y, de acuerdo con él, lo normal es aquello que se conforma a la idea de hombre, de mujer, de niño por excelencia; lo que se aproxima a lo óptimo. También se trataría aquí de "una imagen intutitiva que se presiente más por ins- tinto que por discurso". Aquí lo normal lo es "no por su frecuencia, sino por su conformidad a la ley de constitución íntima, al sentido de la esencia". Mas tal idea de lo óptimo ¿no se halla calificada ya de antemano por la norma y no se establece de acuerdo con los va-
Notas del traductor 11
lores que ésta implica? ¿Y no es para hacer pensar que se hable aquí de "imágenes", de "intuiciones" inaferrables como sombras? ¿No tiende ello a una mitología?
Se nos abre, pues, la normc como mito, lo cual no implica irrea- lidad, ni inefectividad, como sabemos a partir, sobre todo, de uno de los grandes maestros del autor del presente libro: C. G. JUNG. Mito.
no equivale, como quiere la acepción vulgar del término, a mentira, sino a imagen rectora, a "aparición", a cultura, pues no existe cul- tura alguna sin sus correspondientes mitos normativos. La coinciden- cia en cuanto a la apreciación de los valores implícitos en éstos es lo que agrupa a los hombres en la vida en común. Las normas cons- tituyen posibilidades del existir y comportamiento humanos, virtuali- dades actualizables que aparecen dotadas de valor positivo. Para
KUNZ es la potencialidad aquello que, en cierto modo, constituye la
"sustancia óntica" de las normas, y afirma que por ello no es de extrañar que la esencial diferencia que se establecía antes entre los modos de comportamiento y las posibilidades de ser "normales" y "anormales" haya sido sustituída en la actualidad por un enjuicia- miento más flexible y ajustado a los hechos. En lugar de una rígida fijación de la diferencia, se da actualmente un conocimiento acerca de la labilidad de la misma, que corresponde, a su vez, a la fluctuante virtualidad del ser humano. Lo normal corresponde ampliamente a lo sensato, al "sentido común" o "horse sense", como le llaman los in- gleses: "sentido de caballo". Y no deja de ser curiosa esta relación establecida por un idioma entre lo normal y el instinto, relación que parece extraña a primera vista, ya que lo normal parecería corres- ponder más bien y en primer término a lo razonable, lo juicioso. Mas, sin embargo ¿qué más normal que la conducta instintiva de la abeja o de la hormiga, con sus papeles sociales bien determinados por la especie? Bien es verdad que, así presentada, la norma aparece casi en caricatura, pero por ello mismo destaca algo que, a nuestro juicio, resulta esencial en ella. De todos modos, en tal extremo biológico no nos es casi posible concebir lo anormal sino como mutación genética, como conmoción que desvíe el curso de la especie a partir de su pro- pia fuente.
La plasticidad, flexibilidad y extraordinaria complejidad del dina- mismo de las normas en el hombre (dinamismo cuyo estudio está aún prácticamente en mantillas) no ha de nublar nuestra visión acer- ca de su raíz y trasfondo, que parece referirse, en último término, a un impulso primario a la organización y configuración, a la constitu-
J.2 A. Guera
ción de conjuntos dinámicamente ordenados y dotados de la mcximn
armonía posible. Es decir: pregnantes, para usar uno de los términos favoritos de la psicología de la configuración. Todo definir y reducir a modelo rígido que se refiera a lo que haya de ser el "hombre nor- mal" está sujeto al principio de incertidumbre. El "hombre normal" se está haciendo permanentemente encarnación de normas que tienden a configurarle en el sentido de proyectos de supraordenación, y fijar más o menos dogmáticamente unos momentos o aspectos de tal de- venir, al que paradójicamente podríamos calificar de "apertura hacia la clausuración", no puede esencialmente corresponder a la efectivi- dad de las posibilidades.
Ello dejando a un lado la ardua y espinosa cuestión de los va- lores, tan actual precisamente en psicopatología. Pues, por ejemplo, ¿por qué Aldous HuxLEY atribuye un valor de super o hiperconciencia al cuadro exógeno tóxico autoprovocado con la ingestión de mes- calina? ¿En virtud de qué preconiza esta última como medio para lograr una ampliación de la apertura del hombre al mundo y fun- damentar así una nueva imagen de éste? ¿Por qué, en su asombro ante lo subjetivamente experimentado, apunta la tendencia a elevar esto último a la categoría de norma actualizable? Quizás la respues- ta estribe en el carácter numinoso de la experiencia (análoga, como es sabido, a otras de intoxicación "mística") y ello entonces ilustraría la posibilidad de un doble aspecto: biológico-humano y numinoso, en la raíz de las normas. O bien, expresado en terminología junguia- na, el fundamento arquetípico de las mismas. Mas no es éste el lugar apropiado para extender una red de especulaciones en tal sentido. Unicamente deseamos señalar aquí la no pertinencia que supone el confundir "arquetipo" con "imagen arquetípica", como a veces su- cede en trabajos que se ocupan de la psicología de C. G. JuNG. La imagen arquetípica visionaria constituye tan sólo uno de los aspectos de los arquetipos, una "fanía" de los mismos, expresiva, pero no ex- clusiva ni mucho menos.
Así, pues, el concepto de anormal, en psicopatología, se refiere a la intensidad o a la calidad, más bien que a la cantidad, a lo cifrable. Estadísticamente, el apartamiento de la norma constituye una des- viación a partir de un valor de frecuencia. Este último concepto de lo normal es el que predomina, por ejemplo, en los comentarios y conclusiones que KINsEY une a los resultados de sus célebres "Infor-
Notas del traductor 13 cuando se quieren deducir de ella corolarios estimativos y juicios de valor.
También (como afirma BADER) nos encontramos con corolarios nor- mativos en la opinión pública, la cual tiende de modo instintivo a la infravaloración de lo no habitual, de lo que es de otra índole y raro, y orienta sus juicios de valor con arreglo a lo que es típico y representa un término medio.
El
concepto psicopatológico de apartamiento de la norma va ín- timamente enlazado al concepto psicopatológico de síntoma. Kurt ScHNEIDER ha precisado recientemente la diferencia que existe entre el "síntoma" en psicopatología y el "síntoma" en la Medicina en ge- neral. En esta última, el síntoma indica la presencia de una enfer- medad, es una patente alusión a la misma. De la presencia de sínto- mas cabe deducir la de una enfermedad determinada. En Psiquiatría, esto es tan sólo válido hasta cierto punto. Lo es con respecto a .lcs psicosis con fundamento somático: a las psicosis "sintomáticas" pre- cisamente, pero por lo que se refiere a las endógenas, ello es más discutible. El síntoma constituye en estas últimas un rasgo más o menos característico de un conjunto de estado y curso, lo cual no equivale a lo que la Medicina conceptúa como enfermedad. Los "sín- tomas" de las psicosis endógenas son, por una parte, vivencias anor- males, por otra, expresiones anormales. ¿Hasta qué punto cabe cali- ficar de "síntoma" a la tristeza de un depresivo endógeno? Tal tris- teza, como "síntoma", aludiría a la presencia de una enfermedad, de una somatosis, de algo somáticamente morboso, que en este caso sería postulable con grandes probabilidades de verosimilitud. Pero en la tristeza del depresivo endógeno hay algo más, una calidad es- pecífica que la distingue y diferencia de la tristeza que el sujeto nor- mal puede experimentar y que parece aludir, precisamente, a una categoría distinta de las que reconoce la Medicina humana-biológicay la psicología clínica (entendido este término en. un sentido amplio).
Hay quien, como TELLENBACH, lo califica de "Endon", otros, como el propio Kurt ScHNEIDER, de "fondo", de lo "metágeno". De todos mo- dos, nos hallamos aquí ante algo que se muestra opaco a toda tenta- tiva de abordaje por medio de nuestro conocimiento científico natural o
psicológico científico. La psicopatología fenomenológica desemboca en la antropología existencial.
Desde JASPERS, que nosotros sepamos, cuya "Psicopatología" acaba de cumplir su primero y fecundo medio siglo, no se había abordado hasta ahora la tarea de condensar los conocimientos psicopatológicos
14 A. Guera
en una obra de conjunto. Esta difícil labor es la que ha emprendido
y cumplido BASH, y' el logro de la misma va marcado con un incon-
fundible sello de personalidad propia y supone para el clínico el ofrecimiento de nuevos puntos de apoyo en la dilucidación de los problemas que plantean las enfermedades mentales. Armonizando los puntos de vista teóricos y los clínico-prácticos, manteniendo en todo momento el imprescindible contacto con aquellos sectores de la moderna ciencia psicológica, a los que tiende por vocación y por for- mación el autor, el plan de la obra se despliega bien orquestado y documentado en la bibliografía y la realidad viva de la clínica psi- quiátrica. De su maestría podemos aprender mucho.
Estimamos como un nuevo acierto de Ediciones Morata el haber seleccionado este libro para su publicación en castellano, dentro de una constante línea de cuidadoso esfuerzo por mantener a los mé- dicos de habla española en un nivel de información científica lo más elevado posible.
ALFREDO GuERA MIRALLES
PROLOGO DEL AUTOR PARA LA EDIOIOll ESPAÍÍOLA
Pocos años después de su apancion original en lengua alemana, ·
le es conferido a mi "Tratado de Psicopatología generar' el honor
de una edición española. Queda así cumplido el amable deseo de algunos comentaristas de habla espaiiola, deseo manifestado en sus criticas a la primera edición. Desde los tiempos de KRAEPELIN1 la
Psiquiatría española y la alemana han mantenido un estrecho con-
tacto. Constituye para mí un placer poder conttibuu, aunque sea modestamente, a la continuidad de estos tradicionales vínculos.
Los últimos años han sido testigos de una fecunda actividad in vestigadora, la cual, no solamente ha contribuído al propio avance de la psicopatología, sino asimismo a modificar su posición dentro del conjunto de las ciencias psicológicas y psiquiátricas. Cuando
apareció la primera edición de este libro, los modernos psicofármacos pasaban desde su período de experimentación en los laboratorios, al
uso clínico general. En pocos años han hecho variar el aspecto de la Psiquiatría de un modo tan esperanzador como los nuevos fármacos contra la tuberculosis, introducidos aproximadamente hacia la misma
época, han transformado el tratamiento y pronóstico de esta enier-
xaedad, antaño tan temida. Mas con la terapia de las así llamadas "enfermedades nerviosas" han variado también los correspondientes puntos de vista diagnósticos. Con respecto a la farmacoterapia, así
como, aunque en menor grado, con respecto a la psicoterapia de las
"enfermedades nerviosas" no se muestran ya suficientes los antiguos diagnósticos psiquiátricos, siempre que no se refieren a psicosis so máticamente fundamentadas. Hoy en día diagnosticamos más bien
con arreglo a los cuadros psicopatológicos y prescribimos conforme
a ellos nuestros cada vez más ·diferenciados fármacos psiquiátricos. Si bien hay que hacer constar que muchas veces se prescriben tran quilizantes con idéntica ligereza a la que antes se poníc, en ocasiones,
para tratar a todo enfermo mental con insulina o electrochoque. Los diversos psicofármacos poseen casi siempre sus indicaciones exactas, aunque éstas, a veces, se imbrican, y el conocimiento de los di versos medicamentos de nueva aparición, cuyo número crece ince- santemente, representa no escasa sobrecarga para el psiquiatra. No resulta adecuado recetar sencillamente fenotiazina o tauwoliia
16 K. W. Bash
a cada paso, tal como antes se hacía con los barbitúricos. Para una prescripción adecuada es preciso un cuidadoso análisis psicopatoló gico del caso individual, y es por este motivo por el que la psicopa tología ha ganado en importancia práctica.
Esta transformación verificada en la práctica clínica ha acarreado directamente consecuencias científicas y teóricas. La investigación psicofarmacológica se ha visto obligada a referirse a los cuadros clínicos psicopatológicos, así como a la relación existente entre estos últimos, los fármacos psicoactivos y las estructuras cerebrales, en
Jugar de a las tradicionales "entidades nosológicas". La moderna in
vestigación neuroanatómica, neurotisiológica, neuroquímica y farma- cológica se ocupa de estas últimas de un modo cada vez más redu- cido, mientras que lo hace de un modo creciente con aquéllos. Me- diante tales investigaciones ha sido logrado un importante caudal de conocimientos, los cuales son tenidos en cuenta en esta nueva edición siempre que los consideremos lo suficientemente firmes y fructíferos para nuestro propósito. La tarea, sin embargo, no está exenta de algunas dificultades, las cuales dependen en parte del pro pio objeto de estudio, mas en parte también de una serie de cuestiones psicopatológicas que no han sido aún lo suficientemente aclaradas y sobre las base de las cuales interpretan, no raras veces, ciertos investigadores neurológicos los resultados por ellos obtenidos. Algunos trabajos de investigación realizados con la técnica más sutil y perfeccionada y la más inagotable paciencia vienen a culminar así en resultados relativamente insignificantes o bien en contradic ción con otros experimentos análogos. Ello obedece, en primer térmi
no,· a que el aparato conceptual psicopatológico empleado es tan
tosco como finos y precisos eran los aparatos mecánicos utilizados en la experimentación. Por lo tanto, la objeción que desde la vertien te neurofisiológica se le hace a la psicopatología de que esta última no es una ciencia exacta, no es válida mientras aquélla no sea utili
zada con todo el despliegue de exactitud de que es capaz.
Esta contradicción existente entre la precisión de la técnica expe rimental y la vaguedad de los conceptos resulta más patente allí
donde han de continuarse empleando términos tan equívocos como
el de "conciencia" y más aún el de "alteración de la conciencia". Términos tales implican algo heterogéneo, inconmensurable, sustra yéndose así a toda determinación conceptual, sin satisfacer tampoco al psiquiatra que los utiliza y constituyendo de siempre una fuente tal de confusión, que el behaviorismo norteamericano intentó en su tiempo suprimirlos en absoluto. Mas con ello se mostró rápidamente
Prólogo 17 un paso sin conceptos similares a los mencionados. Mas continúan
· permaneciendo asaz vagos en la acepción en que los emplean cier tos investigadores de orientación organicista. Tal vaguedad se trans luce, asimismo, en algunos nuevos tratados de Psiquiatría.
La investigación clínica y electroencefalográfica de la epilepsia ha realizado durante los últimos diez años importantes avances, que consignamos en las correspondientes páginas, siempre que guarden
relación con el tema general del libro. Mi amigo el Dr H. LANDOLT ha tenido la amabilidad de redactar un capítulo acerca de los estados crepusculares, en cuya investigación ha participado de un modo
fundamental. He procurado suprimir cuanto se refiriese a la Psiquia tría especial, para no recargar en exceso la presente obra. Por idén tico motivo no hemos podido atender a los deseos de varios colegas que nos han solicitado que dedicásemos mayor espacio a cuestiones
teóricas relativas a las neurosis. Y conste que si no lo hemos hecho así no es por falta de interés acerca del tema, ya que el propio autor es psicoterapeuta y analista didáctico. El propósito general de la presente "Psicopatología" es el de proporcionar al lector una visión panorámica, sin abrumarle con detalles que podrá encontrar en las correspondientes monografías y manuales.
La parte V de este tratado, referente a los síndromes, es la que más cambios y ampliaciones muestra can respecto a la edición ale mana, sobre todo su capítulo final. Mas también el 2.0 capítulo de
dicba V parte, el cual trata sobre el síndrome general de adaptación,
de SEL YE, hubo de ser considerablemente ampliado, ya que la in
vestigación del "stress", desde el punto de vista psicológico, ha rea-
lizado grandes progresos. Cuando en 1954 envié el manuscrito a la imprenta acababa de salir a luz en América la magna obra de PEN-
FIELD y JASPER "Epilepsy and the Functional Anatomy of the Human
Brain" y no tuve, por tanto, ocasión de tenerla en cuenta. para la re-
dacción de mi obra. Este inconveniente ha sido subsanado en la pre sente edición. La doctrina acerca de los síndromes ha sido, asimismo, ampliada en vista de los resultados obtenidos en los recientes avan ces. Espero, asimismo, haber aclarado ciertos malentendidos que sur- gieron a raíz de la edición alemana del presente libro. Si bien una
parte de la doctrina acerca de los síndromes permanece dentro de lo
hipotético, durante los últimos años se ha venido consolidando con
numerosas aportaciones experimentales y clínicas y se ha comproba- do igualmente su valor en la práctica. Tiene la ventaja de emplear
para la clasificación de los síndromes puntos de vista unitarios, en lugar de otros absolutamente heterogéneos entre sí.
La doctrina acerca de los síndromes constituye un puente hacia
18 K. W. Bash
la psicopatología especial, es decir, hacia la Psiquiatría. Los cuadros nosológicos clásicos de la Psiquiatría, por no hablar de las muy dis cutibles "entidades nosológicas", han perdido gran parte de la im portancia que se les atribuía en la clínica y en la investigación. No se han mostrado con frecuencia sino como síndromes, síntomas o combinaciones de síntomas con carácter procesual progresivo o bien sin él. ¿Es que puede hablarse aún de "esquizofrenia"? ¿No resulta-
ría más adecuado hablar de "ruina de la configuración, de índole
procesual y no somáticamente fundamentable"? ¿Es que la fijación de cuadros nosológicos psiquiátricos posee aún alguna utilidad prác tica? No han faltado voces que se han elevado para defender una vuelta a la "psicosis única" preconizada por la Medicina romántica alemana, si bien modernizando su concepto. Así SPEER, como también
el americano MENNINGER en el Congreso Internacional de Psiquiatría,
celebrado en Zurich en 1957, y también CoNRAD poco antes de su la
mentable y prematuro fallecimiento. La "psicosis única", sin embargo, y a mi modesto entender, se basa en una simplificación que no resulta muy digna de confianza, o, mejor dicho, en la indebida ampliación de un concepto. Y ello muy a pesar de los magnos esfuerzos teóricos de CoNRAD, cuya ampliación del concepto de protopatía, es decir, de
preconfiguración, habría de ser aplicada entonces a casi todas las des viaciones del estado lúcido de conciencia, de cualquier grado que fuesen. JuNG ha intentado análogamente hacer responsables de toda neurosis y toda psicosis a las alteraciones del ámbito arquetípico. Es
decir, conceptos que en sí resultan valiosos, pueden ser de este modo
indebidamente extendidos y aplicados más allá de los límites que les corresponden. Por otra parte, el que admitamos una unidad o una multiplicidad con respecto a los trastornos psíquicos en nada cambia nuestras concepciones básicas encaminadas a una ordenación des criptiva y a definiciones prácticas. La nomenclatura que nos parece, al menos provisionalmente, más práctica, es la de la Psiquiatría "clásica". A pesar de las diferencias que a su respecto muestran los diversos autores, todos ellos vienen a coincidir en cuanto a lo esen
cial. Su lenguaje está ya tan arraigado en la enseñanza de la Psi
quiatría y en el entendimiento de los psiquiatras entre sí, que no consideramos oportuno prescindir de él.
Sería, de todos modos, deseable una renovación de los conceptos psicopatológicos sobre los que se basa actualmente la ciencia psi
quiátrica. Surgiría así una Psiquiatría .nuevcr, de la cual nos es dado
percibir algún atisbo, a partir sobre todo de la importante y, por des
gracia, inacabada labor de CONRAD. Disponemos ya de algunos de
Prólogo 19
ciente. El alejamiento material del autor de esta obra no le ha permi- tido establecer un inventario completo de los mismos, ya que para ello habría precisado de un contacto con los centros occidentales de investigación. Por ello ha de pedir disculpas a los lectores, ya que su actividad profesional en el Oriente Medio durante estos últimos seis años le ha impedido una más amplia y directa información. He de afirmar, sin embargo, en mi descargo, que no me ha movido el propósito de escribir un "Manual" en el que se resumiese de un modo exhaustivo la bibliografía especializada.
Quisiera dar aquí las gracias a cuantos amigos y colegas me han alentado con sus ayudas y consejos a la realización de este libro, así como a esta hospitalaria tierra del Irán, en cuyo amistoso y cor dial ambiente me ha sido posible trabajar en la revisión y actualiza ción de la presente obra.
Merecen también mi especial agradecimiento la Editorial Georg Thieme, de Stuttgart, y la Editorial Morata, de Madrid, cuyos esfuer- zos y esmero me han abierto el camino hacia los lectores del amplio mundo hispánico, así como a mi traductor, el Dr. Alfredo GUERA, cuya tarea, sin duda alguna, no ha sido fácil.
He aquí, pues, este libro que, redactado en Suiza, ha recorrido luego Alemania y el Irán y continúa ahora su periplo, rumbo a los países de habla española. Que los vientos le sean propicios.
Dr. med. K. W. BAsH
NOTA
DEL
TRADUCTOR
A ruegos del autor, aclaramos seguidamente la traducción de algunos de los términos empleados en la obra.
Bewusstheit, Unbewusstheit: conciencia, inconsciencia. Si bien el término castellano
"conciencia" equivale al alemán "Bewusstsein" y la "Bewusstheit" alemana equí- valdría más bien a "cognición", si introducimos este sustantivo en el texto traducido, con las correspondientes traducciones de "bewusst" y "unbewusst", perjudicaríamos la claridad del mismo. Conciencia es el conocimiento que el hombre tiene de su propia existencia, de sus estados o de sus actos. In-conciencia sería la falta o cusen- cia de dicho conocimiento. Al prescindir del guión, traducimos por "inconsciencia" e "inconsciente", de acuerdo con la etimología de "conciencia'' (en latín· "conscíen- tia", de "conscius" =sabedor, "tener conocimiento de").
Gestalt: preferimos traducir este término por "configuración", mejor que por "forma"
o "figura". Nos parece que "configuración" va más de acuerdo con el dinamismo implícito en el concepto psicológico de "Gestclt". El adjetivo "guestáltico" es un germanismo inadmisible.
Gestaltzerfall: ruina de la configuración.
Wahn: delirio (endógeno). El delirio exógeno es, en alemán, "Delir". Para evitar la
consiguiente confusión, Honorio DELGADO traduce "Wahn" por "delusión" (del inglés "delusión") y "Delir" por "delirio". El término castellano "delirio" deriva etimoló- gicamente del latín "deliro"= salirse del surco ("lira"= surco). El "Wahn" alemán es vocablo de complicada historia etimológica que ha sido objeto de una intere- sante revisión de conjunto por parte de Gunter HoFER (G. HoFER: Zum Terminus
Wahn, "Fortsch. d. Neu. u. Psychiatrie", feb. 1953, fase. 2). Trieb: pulsión.
Antrieb: impulso. Instinkt: instinto.
Las equivalencias castellanas a estos tres vocablos alemanes corresponden a las diferencias de concepto que BASH establece acerca de los mismos en la presente obra. La traducción en castellano de "Trieb" por "instinto" es muy frecuente; así, por ejemplo, la encontramos en las "Obras completas" de FREUD, publicadas en Madrid por "Biblioteca Nueva" y reeditadas más tarde por Aguilar. "Trieb" supone un factor dinámico, una "necesídcd íntima" de origen fisiológico que empuja hacia su satisfacción. "Instinkt" corresponde a factores no aprendidos, presentes en la·
disposición, configurativos, direccionales, que posibilitan la realización de determi-
nadas actos correspondientes a pulsiones sin un previo saber acerca de la meta -
de estas últimas.
Poltern: tartajeo, de acuerdo con la clasificación de las alteraciones de la palabra
adoptada por la "American Speech Correction Association". Poltersyndrom: síndrome espasmofénico.
•
a
o
T
E
11
I
D
o
INTRODUCCION A LA VERSION ESPAÑOLA, por el Dr. Alfredo Guera 9 PROLOGO DEL AUTOR PARA LA EDICION ESPAÑOLA .. . .. .. . .. .. .. .. .. . . .. .. .. .. .. .. . 15
NOTA DEL TRADUCTOR 20
INDICE DE EJEMPLOS CLINICOS .. . . . .. . . . . . . . .. . .. . . .. . . . . .. . . . 25 PREF AGIO, por el Prof. Dr. Hans Binder .. . . .. .. . . .. . .. .. .. .. .. .. .. .. .. . . . .. .. .. .. . .. .. . . .. .. .. 29 INTRODUCCION . . .. . .. . . .. . .. . .. . .. . . .. . .. . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. .. . .. . .. .. . . . 33
Primera parte
LA PSICOPATOLOGIA DE LAS FACULTADES PSIQUICAS BASICAS NO ESTRUCTURADAS
CAPÍTULO I.-Las cualidades polares: Conciencia e inconsciencia 41 Conciencia e inconsciencia, 41.-Coma, sopor y somnolencia, 44.-Diferencias con el sueño, 46.-Enturbiamientos patológicos de la conciencia, 46.-Epilep- sia, 48.-Aumentos de lucidez, 51.-Resumen, 54.
CAPÍTULO II.-Las polaridades consciente e inconsciente 57 Consciente e inconsciente habitual y relativo, 57.-Represión, 60.-Alucinosis, 62. Estados crepusculares, 65.-Sonambulismo, 73.-Delirio, 74.-Embriaguez, 75.-
Resumen, 86.
CAPÍTULO III.-El impulso .. . . .. . . . .. . . .. . .. . . .. .. . .. . . . .. . .. .. . .. . . .. .. . .. . . .. . . 87 Libido, 87.~Voluntad, 90.-Acentuación del impulso, 90.-Debilidad del impul-
so, 90.-Resumen, 93.
Segunda parte
LEYES ESTRUCTURALES PSIQUICAS
CAPÍTULO !.-Configuración y campo : . . . .. .. .. . .. . . 97 Mundo aparente, 99.-Figura y fondo, 101.-La atención, 105.-Principios de Ehrenfels, 106.-Leyes de la configuración, 108.-Preconfiguración y configura- ción final. 111.-Isomorfismo, 113.-Imagen ancestral. Arquetipo, 117.-Complejo, 119.-Complejo del yo, 119.-Resumen, 121.
CAPÍTULO II.-Comportamiento abstracto y comportamiento concreto 123 Comportamiento abstracto y comportamiento concreto, 125.-Resumen, 134.
Tercera parte
LA PSICOPATOLOGIA DE LAS FUNCIONES FUNDAMENTALES
CAPÍTULO I.-El sentir . . . .. . . .. .. . . .. .... .. .. . . .. .. ... .. . .. ... .. . .. . .. . . .. . .. . . .. .. .. . .. .. . . . 137 A. Observaciones psicológicas preliminares, 137 .. Afecto, a..fectivi~d, emoción, 138.-Carácter de incitación, 139.-Efectos generales de campo, 140.-Sentimien-
22 Contenido
tos sintímicos y catatímicos, 141.-Cambios de humor reactivos y endógenos, 142. B. Alteraciones de la referencia de los sentimientos, 144.-Disociación afectiva, 146.-Sentimiento de la falia de sentimientos, 148.-C. Alteraciones cuantita
tivas, 149.-Depresión, 153.-Horror, 160.-Reacción de emergencia, 161.-Irrita-
bilidad, 167.-Euforia, 169.-Añihiva:lencia, 174.- D. Trastornos cualitativos, 177. Infantilidad, 177.-Reacciones primitivas, 179.-Humor básico esquizofrénico, 181. Demencia esquizofrénica, 185.Resumen, 188. ,_
CAPÍTULO II.-El percibir .. . .. 191
A. Observaciones psicológicas previas, 191.-B. Alteraciones cuantitativas, 193.
Hiperestesia; 193.-Hipoestesia, anestesia y analgesia:, 194.-Alteraciones histé- ricas, 195.-Conversión, 196.-C. Alteraciones cualitativas, 197.-Resumen, 198.
CAPÍTULO III.-El intuir . 201
A. Observaciones psicológicas preliminares, 201.-B. El delirio, 206.-ldea so- brevalorada, 210.-Elaboración simultánea, 217.-Causas, 218.-1) Grupo de los delirios expansivos, 220.-2) Grupo de los delirios depresivos, 223.-3) Grupo de los delirios nihilistas, 225.-4) Grupo del delirio de referencia, 225.-C. La
percepción delirante, 230.-D. La ilusión, 231.-E. La alucinación, 235.-Con-
cepto, 235.-Imágenes eidéticas, 236.-Causas, 237.-Cualidades. 239.-1) Alu- cinaciones ópticas, 242.-2) Alucinaciones acústicas, 243.-3) Las alucinaciones del olfato y del gusto, 244.-4) Alucinaciones hápticas, 245.-5) Alucinaciones proprioceptivas, 245.-6) Alucinaciones quinestésicas, 246.-F. Generalidades acerca de las alteraciones del intuir, 248.
CAPÍTULO IV.-El pensar 251
A. Observaciones psicológicas preliminares, 251.-B. Alteraciones cuantitativas, 253.-0ligofrenia, 253.-C. Alteraciones cualitativas, 257.-Síndrome psíco-orqá- níco, 257.-Perseveración, 259.-Confabulaciones, 260.-Epilepsia, 263.-D. El
juicio, 264.Resumen, 266.
Cuarta parte
PSICOPATOLOGIA DE LOS PROCESOS PSIQUICOS MAS ELEVADAMEN'l'E ESTRUCTURADOS
CAPÍTULO !.-Introducción . . .. . . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . .. . . . 271 CAPÍTULO II.-Procesos (retrospectivos) referidos al pasado . . . 277
A. Observaciones psicológicas previas, 277.-B. Alteraciones cuantitativas ge
nerales, 279.-Hipermnesia, 279.-Hipomnesia, 281.-C. Alteraciones cuantitati· vas circunscritas, 282.-D. Falseamiento de la memoria, A01.-Ilusiones mnémí-
ces, 301.-Alucinaciones mnémicas, 301.-"Déja vu", 304.-Resumen, 305.
CAPÍTULO III.-Los procesos referidos al presente ."... 307 A. Observaciones psicológicas preliminares, 307.-B. Alteraciones de la orien
tación, 307.-1) Orientación en el tiempo, 310.-2) Orientación en el espacio, 310.
3) Orientación personal. 312.-4) Orientación situa:cional. 313.-C. Alteracio
nes de la referencia al yo, 316.-1) La apersonalización, 317.-2) El tranSiti·
vismo, 317.-3) La identificación, 318.-4) Despersonalización, 319.-D. Alte raciones de la captación sintética y de la apercepción, 322.-E. Alteraciones
de la inteligencia, 325.-F. Alteraciones de la personalidad, 330.-Concepto,
.l-:jr 330.-~ntes intelectual y afectiva, 330.-Las tres clases de cualidades to· tales, 331.-1) La estructura, 331.-2) La calidad o índole del todo, 331.-3) La esencia, 331.-Doctrinas tipológicas, 333.-Personalidad anormal, 333.-Deforma- ción de la personalidad, 334.~agmentación de la personalidad, 336.-Devas- tación, 337.-Personalidades múltiples, 338.-Resumen, 338.
Contenido 23 CAPÍTULO IV.-Procesos (retrospectivos) referidos al futuro 341
Pulsión e instinto, 341.-A. Observaciones psicológicas preliminares, 341.-A. Observaciones psicológicas preliminares, 341.-B. Patología de las pulsiones, 350.-Resumen, 354.
CAPÍTULO V.-Los procesos referidos el- . .f~turo (prospectivos) . . .. . . 355 Cursos de representación y cursos de acción, 355.-A. Observaciones psicoló
gicas preliminares, 355.-B. Alteraciones cuantitativas, A57.-Fuga de ideas,
358.-Alteraciones cuantitativas en la depresión, 360.-Alteraciones cuantitati;;· vas en la oligofrenia, 361.-Alteraciones cuantitatitvas en los descensos de ni- vel de conciencia, 361.-C. Alteraciones cuantitativas. Casos. e.~eciaJes~ .. 362, ..
1) Los cursos neurotoides, 362.-Histeria, 366.-Estereotipias,- ·368.'-2)·~·-·La ob-
sesión, 369.-Tics, 374.-3) Tartajeo o espasmofenia, 375.-4) Cursos consecu- tivos a lesión cerebral difusa, 377.-5) Cursos en la epilepsia genuina, _378.- ·~ 6) Cursos en la esquizofrenia, 379.-Resumen, 379. ·
Quinta parte
SINDROMES
CAPÍTULO !.-Introducción . . .. .. . . .. . . . . . .. . . .. . . .. . .. . .. .. . . . . . . .. . . 385 CAPÍTULO II.-El síndrome general de adaptación .. .. . . .. .. . . .. . .. . . .. .. . . 387
Stress, 387.-Estadio de resistencia, 390.-Estadio de agotamiento, 390.-Enfer- medades de adaptación, 392.-Importancia psiquiátrica del síndrome de adap- tación, 399.
CAPÍTULO III.--'-El síndrome de ruina de la configuración . . .. . . . .. .. .. .. .. .. . .. . . .. . .. .. . . 401 Apéndice: Trastornos de los cursos de la representación y de la acción en la esquizofrenia, 408.-Resumen, 414.
CAPÍTULO IV.-La reacción de. tipo exógeno agudo 417 Resumen, 421.
CAPÍTULO V.-El síndrome psico-orgánico 423
Resumen, 429.
CAPÍTULO VI.-El síndrome de perturbación circunscrita ~ _. 433 Resumen, 443.
CAPÍTULO VII.-Las relaciones de los grandes síndromes psiquiátricos entre sí . . . 445 INDICE ALFABÉTICO
···
·
···
·
···
·
···
·
···
·
···
.
·
···
·
···
··
··
·
···
. 467INDICE
DE
EJEMPLOS
DLINIOOS
Ejs. Manifestación psicopatológica
1 Somnolencia, estupor (Ver ej. 2, 6, 17, 33, 39, 43) . Alucinosis. (Ver ej. 25) .. Estado crepuscular orientado . Estado crepuscular orientado .. Estado crepuscular desorientado . 2 3 4 5 Diagnóstico psiquiátrico Delirio poscontusional . Alucinosis alcohólica . Epilepsia sintomática .. Epilepsia postraumática . Epilepsia genuina .
6 Estado crepuscular con alteraciones pasajeras de la orientación. (Ver
ej. 17) Estado crepuscular psicorreac- tivo Págs. 47 63 68 69 72 83 7 Alteraciones del impulso. (Ver ejs. 8,
10, 12, 15, 21) . .. .. .. . .. .. .. .. .. . .. . . . .. . Estado consecutivo a una inter- vención por meningioma de la dura de localización fron-
tal 92
8 Disociación afectiva. (Ver ejs. 3, 26,
42. 43, 44) .
Depresión. (Ver ej. 23) . Depresión. (Ver ejs. 21, 40) 9
10 11 12
Angustia. (Ver ejs. 2, 13)
Manía. (Ver ejs. 19, 44) .. Infantilismo. (Ver ej. 17)
13
14 Reacción primitiva . 15 Humor básico esquizofrénico. (Ver
ejs. 18, 26) .
Devastación afectiva . Idea sobrevalorada. (Ver ej. 13) ... Delirio religioso. (Ver ej. 15) .. Delirio de grandezas. (Ver ej. 12) Delirio de grandezas. (Ver ej. 12) ... 16 17 18 19 20 Hebefrenia . Depresión reactiva .. Depresión endógena (climatéri·
ca) .
Neurosis de angustia .. Brote maníaco en psicosis ma- níaco depresiva . Personalidad infantil . Reacción primitiva depresiva en
oligofrenia .. Hebefrenia . Esquizofrenia paranoide . Psicopatía . Esquizofrenia aguda . Esquizofrenia paranoide .. Psicosis delirante sobre el terre- no de una demencia alcohó- lica y arteriosclerótica . 147 158 159 165 173 178 181 183 187 211 220 221 222
26 Indice de ejemplos clínicos
Ejs. Manifestación psicopatológica
21 22 23
Delirio depresivo. (Ver ejs. 10, 40).
Diagnóstico psiquiátrico Demencia senil . Esquizofrenia paranoide .
Reacción de tipo exógeno agudo en insuficiencia renal . Epilepsia sintomática con aura
acústica 25 Alucinaciones. (Ver ejs. l. 2, 23, 27,
42) .
26 Seudoalucinaciones .
27 Alucinaciones acústicas. (Ver ejs. 2,
24, 25, 41) .
28 Delirio orgánico (Ver ej. 21) . 29 Ideas delirantes y alucinaciones. (Ver
ej. 48) Estado de agitación crteríoscle-
rótico .
Delirio paranoide
Ilusiones .
24 Alucinación. (Ver ej. 27) .
30 Pensamiento oligofrénico . 31 Pensamiento en síndrome psico-orgá-
nico . 32 33 Amnesia de disociación . Amnesia retrógrada 34 Afasia sensorial . 35 Afasia motriz . 36 37 38 Confabulaciones mnémicas 39 Déja vu .
Alteraciones dé la orientación en es- pacio y tiempo. (Ver ejs. l, 6, 31). Alteraciones de la orientación situa- cional y personal. (Ver ejs. 5, 28,
49) .
Transitivismo •... Apersonalización e identificación pa-
tológica .
Despersonalización .
Pérdida del Yo .
Fuga de ideas. (Ver ej. 12) .
40 41 42 43 44 Catatonía aguda
.
...
239 Catatonía subaguda . ... 241 Epilepsia sintomática ... 244 Demencia senil ... 247 Imbecilidad Demencia senil . Psicopatía, neurosis .Contusión y conmoción cerebral en fractura de cráneo . Afasia sensorial consecutiva a herida por arma de fuego ... Afasia motriz consecutiva a he- morragia cerebral en alcoho-
lismo crónico .
Lúes cerebrospinal . Epilepsia sintomática . Reacción de tipo exógeno agudo
Reacción de tipo exógeno agudo Reacción de tipo exógeno agudo
Esquizofrenia .
Intoxicación por mescalina . Conmoción cerebral . Hebefrenia con incrustaciones
cíclicas . Págs. 223 227 234 238 247 255 262 286 290 296 299 303 305 311 314 318 319 321 322 359
Ejs. Manifestación psicopatológica
Indice de ejemplos clínicos 27
Diagnóstico psiquiátrico Págs.
45 Obsesión Neurosis obsesiva en débil men-
tal 372
Esclerosis múltiple con manifes· taciones obsesivas orgánicas. Psicosis epiléptica .
373
407
Catatonía .
Reacción de tipo exógeno agu- do en encefalitis por virus 429
414
50 Síndrome de perturbación circuns-
crita .. . . . Meduloblastoma del cuarto ven-
trículo 435
46 Obsesión
47
48
Ruina de la configuración .
Ruina de la configuración (disgrega-
ción) .
Ruina de la configuración (Ver ej. 39)
p
R
F
A
a
I
o
Reina en Psiquiatría una unanimidad relativamente amplia, cen- trada en la tendencia a diferenciar unos de otros los fenómenos psi- copatológicos, tanto en lo relativo a su descripción como acerca de su nomenclatura. Tal unanimidad cesa en cuanto se trata de la clasi- ficación y especialmente de la concepción teórica de dichas manifes- taciones. Hasta ahora eran clasificadas de un modo más bien super- ficial, ya sobre la base de semejanzas meramente referidas a los cuadros manifiestos, ya por consideraciones sin duda importen- tes y de índole epistemológica o metodológica; pero alejada en el fondo de la materia en sí. Y por lo que respecta a la concepción teórica de los fenómenos psicopatológicos, desempeñan en ella un considerable papel modos de enfoque ya superados en Psicología, pero que continúan "sobreviviendo" en los tratados psiquiátricos. Parece, pues, haber llegado el momento de volver a revisar, de un modo bien meditado, toda la Psicopatología, para lo cual han de utilizarse y elaborarse cuantos conocimientos han enriquecido la Psicología en este último medio siglo. Tales conocimientos han florecido especial- mente en los campos correspondientes a la psicología de la configu- ración y a la psicología profunda, y así destacan con especial relieve en el Tratado de Psicopatología general, de K. W. BASH. El autor ha
conseguido con ello, esencialmente, enriquecer, esclarecer y abordar con nueva visión el sector de saber por él estudiado. Mediante el análisis de los fenómenos psicopatológicos, realizado de acuerdo con leyes estructurales tomadas de las teorías de la configuración y del campo, y de estudiarlos desde el punto de vista de la psicología pro- funda, el autor se halla capacitado para captar nuevos aspectos de los mismos y de sus interrelaciones mutuas, aspectos a los cuales no se había prestado la debida atención hasta la fecha. De esta manera no solamente se posibilita al estudioso una comprensión más pro- funda de la Psicopatología, sino que se estimula asimismo una futu- ra labor investigadora. Por otra parte, el presente libro no se halla confinado entre los estrechos límites de una doctrina vinculada a una determinada escuela, ni tampoco representa una mera actitud ecléctica, sino que se trata de una elaboración de todo el saber psico-
30 Hans Binder
patológico, realizada de un modo auténticamente sintético según pun- tos de vista críticos.
Una aportación especialmente original del autor consiste en la clasificación de la materia a estudiar, realizada según un criterio com- pletamente nuevo con respecto a cuantas exposiciones de la Psico- patología se han hecho hasta la fecha y con arreglo a principios psi- cológicos estructurales. Esta forma de agrupar los temes permite en muchas ocasiones una ordenación da los fenómenos observados mu- cho más satisfactoria y ajustada a la realidad que la lograda por an- teriores tentativas. En éstas se hacía no pocas veces una separación un tanto forzada de aquello que por su esencia íntima habría debido ir unido, como, por ejemplo, el delirio y las alucinaciones. Como re- sultado se producía la imposibilidad de mostrar la íntima imbricación de tales fenómenos, lo cual resulta logrado en la presente obra de un modo tan penetrante como convincente. En una exposición del panorama general de la Psicopatología, la clasificación de los temas no es en absoluto algo accesorio, sino que, por el contrario, posee precisamente fundamental importancia para la comprensión del con- junto.
Y a en las primeras páginas del libro el autor expone su teoría acerca de la conciencia y de lo inconsciente,* que había presentado con anterioridad en otros trabajos. En ella dilucida hábilmente los respectivos conceptos, tan densos de significado, y se centra luego en la diferenciación entre funciones psíquicas no estructuradas y estruc- turadas y sobre los trastornos de las mismas. Tras haber estudiado en la parte I la patología de los fenómenos psíquicos no estructura- dos, y después de una breve introducción, pasa a tratar en la parte II, acerca de los conceptos psicológicos de estructura, configuración y campo, dedicando la III parte a un detenido examen de las alteracio- nes de las funciones psíquicas fundamentales. Aquí se desarrolla una nueva y original teoría acerca del delirio y de los fenómenos con él relacionados, la cual posibilita una penetración más unitaria y escla- recedora que la hasta ahora conseguida en este núcleo de problemas. La parte IV, en la que se ocupa de las funciones más elevadamente estructuradas y de sus alteraciones, conduce a una doctrina acerca de los síndromes, expuesta en la parte V. Esta resulta más sistema-
* Inconciencia, traducción literal que indica la falta o ausencia de conciencia o conocimiento que el hombre tiene de su propia existencia, de sus estados o de sus actos. Al prescindir del guión, traduciremos por inconsciencia e inconsciente de acuer- do con la etimología de la palabra conciencia (latín: Conscientia, de conscius, sa- bedor), "tener conocimiento de", prescindiendo del sentido filosófico de la palabra consciencia, considerada aisladamente. (N. del T.)
Prefacio 31
tizada, desde el punto de vista psiquiátrico, que lo hasta ahora con- seguido sobre la sola base de la observación clínica. En esta última parte, el libro guía al estudioso dentro de la más moderna problemá- tica psicopatológica, tan variada de aspectos como oscilante en cuan- to al enfoque de los mismos. El autor cierra así su obra con una gran riqueza de ideas y presentando unas tentativas de solución tan ori- ginales como fecundas.
Como obra didáctica que es, el libro dedica, y con razón, una es- pecial importancia a descripciones clínicas demostrativas y a ejem- plos excelentemente seleccionados, a través de los cuales se mues- tran los fenómenos psicopatológicos dentro del conjunto de circuns- tancias que supone el caso concreto. Con ello, quien se inicia" en el estudio de la Psicopatología se va familiarizando con una ciencia de tan varios aspectos, que, de momento, han de resultarle extraños. El lenguaje vivo y pleno de matices del autor le va introduciendo en el arte de la descripción psicopatológica, tantas veces descuidado por la precipitación en el empleo de términos técnicos. El especialista se verá atraído por la nueva ordenación de los temas y por la origi- nalidad de las orientaciones teóricas, que, sin duda, han de abrirle interesantes perspectivas. Por todo ello, la obra de BAsH es merece- dora de atención, tanto por parte del estudiante como del ya versado
en la Psicopatología. -
Profesor doctor HANS BINDER.
,/~\·\, ,:i~,1;~;°;'-->
'
.
.
/:·'
.
·'
....
"\
~~·:
'.
~
·
\..
¡
·<·
<~
-~
'\.(\<.:.
·
o
D
u a a
I
o
N
/. :
:
:
\u)
~. :.• / \ e\
1
f ': :· f ~ ~ 1¡
¡
-
t
.
)
JI
,,_ .-·
·
:) 'c
cy,
~
"
/
\<
~~
'
~:¿
La Psicopatología es ciencia mediadora entre la Psicología normal
y la Psiquiatría, dos hermanas que viven a veces entre sí en pie de guerra y que siguen cada una su camino aparte, sin preocuparse por los lazos familiares que las unen. Tal oficio de mediadora era poco fructífero cuando la Psicología caminaba dependiente de la Psiquia- tría, mucho más enriquecida esta última a través de sus hallazgos clínicos, mientras la primera se dedicaba de modo casi exclusivo a la investigación de las percepciones sensoriales. Bajo tales circuns- tancias, la Psicopatología no podía aspirar a ser sino "una ordena- ción sobre la base de meditaciones metodológicas", en lugar de cons- tituir un cuerpo sistemático sobre la base de conocimientos psicoló- gicos científicos, como decía en 1913 Karl JASPERS en el prólogo a la
primera edición de su Allgemeine Psychopathologie, y como él mismo llevó a cabo de tan magistral manera. Pero ya a principios de siglo habíase iniciado una evolución de la Psicología que ha logrado en po- cos decenios un cambio casi total de las circunstancias que imperaban por entonces. En mi opinión, y aparte de otras muchas útiles y fecun- das orientaciones de la investigación psicológica, ha habido sobre todo dos que han aportado conocimientos de fundamental importancia: la psicología profunda, bajo la dirección de FREUD, JUNG y AoLER, ·y la psicología de la "Gestalt" o de la configuración, creada por WERTHEI-
MER, KoHLER, KoFFKA, LEw1s y KRUEGER. Ambas direcciones caminaban
en un principio por sendas separadas y tan solo en estos últimos tiempos han comenzado a darse cuenta de todo lo que tienen en co- mún 1• Ambas se han desarrollado en algo más de medio siglo hasta lograr el nivel correspondiente a disciplinas ·amplias, dotadas de un creciente caudal de conocimiento experimental y clínico bien con- solidado, aparte de cuanto en ellas aún existe de especulativo y du- doso. Mas a pesar de ello, en la mayoría de los tratados de Psiquia- tría únicamente de pasada, en el mejor de los casos, se mencionan las conquistas y logros de la ciencia . psicológica. Este libro ha sido
1 Esto fue, desde luego, precozmente observado ·Y disc:htido por · Werner WoLFF,
pero sus alusiones no obtuvieron entonces eco. WoLFF,
w.:
Die Psyého_logie in derPsychiatrie. (Gestaltliche Faktoren in der Psychiatrie.)/Zeitschrift t. die qesqmte Neuro-
Iogie u. Psychiatrie, 118 (1929), 733-751. \_
34 Psicopatología general
escrito con el propósito de contribuir en algo al mutuo acercamiento entre la Psicología y la Psiquiatría, aproximación que no puede dejar de ser fructífera para ambas, y en la convicción de que su actual desarrollo justifica una tal tentativa.
Dado el mencionado estado de cosas en ciencias aún jovenes, se comprende fácilmente que el plan teórico de conjunto de este libro no represente sino un comienzo. Dos tareas son las que corresponden a una introducción a la Psicopatología: ha de describir, en primer tér- mino, los fenómenos psicopatológicos, y por otra parte, y siempre que pretenda ser algo más que "una ordenación sobre la base de me- ditaciones metodológicas", debe intentar la sistematización, del modo más completo posible, de dichos fenómenos, según los conocimientos propios de las ciencias sobre las que se fundamenta. Acerca de la delimitación, e incluso de la nomenclatura de los fenómenos psicopa- tológicos, la ciencia ha conseguido llegar a un cierto acuerdo. Mas no sucede así con lo referente a la ordenación y concepción teó- ricas de los fenómenos. Las que aquí ofrecemos no pretenden ser las únicas posibles, ni las óptimas. Deben, sin embargo, ser consideradas como posibles, y el autor espera que contribuyan en algo al escla- recimiento de las cuestiones en litigio y, asimismo, que sean perfec- cionadas en el futuro por otras aportaciones.
Me he esforzado en lograr una exposición lo más clara posible de los síntomas y síndromes clínicos, para lo cual me he permitido otor- gar a aquella una cierta amplitud, siri renunciar a imágenes y com- paraciones, dentro siempre del marco científico, que familiaricen al inexperto con los hechos psicopatológicos, muchas veces difíciles de captar. Esta obra no es para ser aprendida de memoria, sino para leerla detenidamente. Los casos clínicos que incluimos como ejemplo van encaminados al mismo fin. A quien posea ya experiencia en nuestra disciplina le interesarán especialmente las partes predomi- nantemente teóricas del libro y los resúmenes incluidos al final de cada capítulo. No hemos pretendido escribir un tratado "modelo", sino limitarnos a lo importante desde los puntos de vista teórico y
práctico, a aquello que aparece científicamente básico y que, como tal, resulta fructífero. En todo ello resulta inevitable una cierta subjetividad. Las referencias acerca de cuestiones situadas aún en el plano de la discusión han sido reducidas en la medida compatible con un tratado, así como las citas referentes a la bibliografía de la
Introducción 35
especialidad. Esta última se halla algo más extensamente detallada en la parte II, con el fin de proporcionar también al especialista la ocasión de orientarse sobre lo publicado referente a la investigación psicológica de los fundamentos, que en su mayoría es poco conocido dentro de los círculos médicos. Los puntos de vista biológicos han sido utilizados de manera muy parca, ya que en opinión del autor nuestro actual saber acerca de los aspectos biológicos de los fenóme- nos que la Psicopatología estudia es aún, en la mayoría de los casos, muy escaso, poco firme y demasiado discutido para incluir aquellos dentro de un tratado como el presente.
Este libro no puede representar un "Tratado de Psicología", pero tampoco puede renuncícr a una escueta exposición de los puntos de vista psicológicos que consideramos imprescindibles, pues la Psico- logía, al contrario de lo que sucede con todas las demás ciencias básicas médicas, no ha recibido aún su puesto dentro de la enseñanza de .lc Medicina. Tal exposición se encontrará en la parte II y en las observaciones preliminares a cada capítulo. Para mejor orientarse, el estudiante de Medicina que no disponga de mucho tiempo puede utilizar la Gestaltpsychologie, de David KATz ~, breve y flúidamente escrita, mientras que el estudiante de Psicología puede profundizar más leyendo la excelente PSychologie 3, de Wolfgang METZGER. Nadie puede pretender saber Psiquiatría o Psicopatología sin conocer la Psicología profunda. Sobre esta última existe una copiosísima lite- ratura, entre las que se cuentan muchas y excelentes obras de ini- ciación; pero resulta preferible, siempre que exista la posibilidad para ello, acudir a las fuentes mismas. Vorlesungen zur Emführung in die Psichoanalyse, de FREUD, y über die Psychologie des Unbewussten,
de JuNG, son de lectura fácil y permiten al estudiante una información de primera mano. Mayor es la dificultad que implica, tanto en pato- logía somática general como en Psicopatología general, el hecho de .que una descripción de las manifestaciones generales, sin indicación alguna acerca de cómo surgen y del papel que desempeñan en las diversas formas morbosas, no resulta posible. Con ello queremos decir que la Patología general presupone siempre la especial, y vice- versa. Recomendamos, pues, al neófito en el estudio de la Psicopato-
~ 2.ª edi. Bírkhduser, Basilea 1948. Existe traducción española. Ed. Espasa-Calpe.
Madrid. Más recientemente: KATZ, Manual de Psicología, Morata, Madrid 1965.
8 2.ª ed. Steinkopff. Darmstadt 1954. Esta edición, en contraste con la anterior, con-
36 Psicopatología general
logía que lea al mismo tiempo algún tratado de Psiquiatría, con el fin de orientarse algo en esta última ciencia, aunque de momento no profundice en la misma.
En el presente libro no dedicamos mucho espacio a los métodos de estudio psicopatológico por medio de "tests" y a los resultados obte- nidos con ellos. Esto no es debido a que no los apreciemos lo sufi- ciente, sino al hecho de que exponerlos con detalle nos habría obligado a una amplitud excesiva. Una exposición demasiado sucinta habría resultado incompleta e incluso perjudicial.
Constituye para mí un grato deber dar las gracias a las muchas personas que han participado en la creación de este libro. En los oportunos pasajes del mismo se han de advertir las numerosas suge- rencias recibidas de mi venerado maestro, el profesor C. G. }UNG. Al profesor H. BINDER le quedo profundamente agradecido, tanto por su gran comprensión como por su bondad, y le agradezco asimismo su amable prólogo y su permiso para reproducir numerosas historias clínicas procedentes del Sanatorio Cantonal, de Rheinau, y de la Policlínica Psiquiátrica, de Winterthur. El profesor K. CoNRAD tuvo la amabilidad de leer el manuscrito y de enriquecerle con diversas aportaciones. El capítulo sobre el síndrome de adaptación ha sido revisado por el doctor E. ScHWARZ, médico jefe del Hospital Militar Federal de Novaggio. El doctor H. LANDOLT me ha asesorado cons- tantemente acerca de cuestiones neurológicas. Los errores y deficien- cias que esta obra pueda presentar no han de ser atribuidos a nin- guno de estos maestros y amigos.
He de agradecer especialmente a mi esposa, doctora
J.
BAsH LIECHTI, la lectura crítica de todo el manuscrito, así como algunos excelentes consejos y varias historias clínicas procedentes de la Policlínica Psi- quiátrica de Winterthur, de la cual es directora. Doy también mis más expresivas gracias a cuantos colegas me han ayudado con sus con- sejos y juicios críticos, y mediante la busca de casos y ejemplos ade- cuados, sintiendo mucho no poder consignar aquí los nombres de todos ellos.Ya terminado el manuscrito, pero antes de su impresión, ha falle- cido el doctor Friedrich BRAUN, médico jefe de la Clínica Suiza para Epilépticos, de Zurich, que· tanto se interesó por la publicación de este
Introducción 37 libro. Debo agradecerle el permitirme disponer de las historias clí-
nicas de su servicio y el posibilitarme la redacción de la obra medien- te la concesión de un prolongado permiso con fines científicos. Que este libro honre su memoria.
K.
w.
BASH.PRIMERA PARTE