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(2) Monografías con nuestros mejores artículos sobre temas clave. ALIMENTACIÓN. AMOR, PAREJA Y SEXUALIDAD. LA VISIÓN. Alimentos que favorecen las capacidades cognitivas • Productos «sin», ¿sensibilidad alimentaria o moda? • Estructura cerebral de las personas con obesidad • Los ácidos grasos y la salud. Ventajas evolutivas de la monogamia • El continuo de la homosexualidad • Los centros del placer sexual en el cerebro • El orgasmo femenino • Disfunción sexual. Mecanismos neuronales de la percepción visual • Factores que determinan la sensibilidad estética • La visión de los colores en los primates • Ciegos con visión. DEPRESIÓN. EN BUSCA DE LA CONSCIENCIA. EL DOLOR. Trastorno depresivo en el trabajo • Depresión en el hombre y en la mujer • Electrodos cerebrales para la depresión resistente • El éxito de la terapia cognitivo-conductual. Avances en el diagnóstico del estado vegetativo • El claustro como sede de la consciencia • Límites del reduccionismo neurobiológico • Pérdida y recuperación de la consciencia. Combatir el dolor crónico • Causas de la migraña • La psique como calmante • ¿Funciona la acupuntura?. www.investigacionyciencia.es/revistas/cuadernos.
(3) Sigue el desarrollo de la psicología y las neurociencias. MENTE Y CEREBRO n.o 85. MENTE Y CEREBRO n.o 84. MENTE Y CEREBRO n.o 83. Con ojos de bebé • El sentimiento de apego de los perros • La comprensión del tiempo • Psicólogos en zona de guerra • Entrevista a Álvaro Pascual Leone, pionero en estimulación cerebral. Conspiraciones • Inteligencia artificial • Privación del sueño para la depresión • Los medios digitales en las aulas • Historia del autismo. Altamente sensible • Pensamientos disfuncionales en el trabajo • Efectos del sobrepeso en el cerebro • Abuso de somníferos • Minicerebros de laboratorio. MENTE Y CEREBRO n.o 82. MENTE Y CEREBRO n.o 81. MENTE Y CEREBRO n.o 80. El poder del poder • Las ventajas de la fantasía para aprender • Psicología del deporte y alto rendimiento • Neurocirugía por ultrasonido • Consecuencias neurocognitivas de la inanición. Pensamiento sin rumbo • Facebook, ¿un laboratorio para los psicólogos? • Diferencias entre niños y niñas autistas • Trucos para mejorar la atención en clase • En busca de fármacos contra el alzhéimer. El hambre en el cerebro • Miopía, una epidemia del siglo xxi • La influencia de los genes en el desgaste profesional • ¿Por qué algunas mujeres no sienten el orgasmo? • Neuroimágenes para predecir el destino. www.investigacionyciencia.es/revistas/mente-y-cerebro Para más información y efectuar tu pedido:. Tlf. 934 143 344 | [email protected].
(4) EN ESTE NÚMERO Nuevas tecnologías. 10 . Psiquiatras de bolsillo. Cada vez son más numerosas las aplicaciones para teléfonos móviles inteligentes destinadas a las personas con problemas de salud mental. Sin embargo, pocas se han analizado bajo lupa. Por Emily Anthes Síndrome del niño zarandeado. 16 . ¿Sacudida mortal?. 10. Desde su descripción hace más de cuarenta años, el síndrome del niño zarandeado ha podido ser motivo de sentencias judiciales erróneas: detrás de un caso de supuesto maltrato infantil puede esconderse un accidente trágico. Por Josephina Maier. 22 . «Los menores de un año son los más afectados por este tipo de maltrato». Entrevistamos a Ana Curcoy, pediatra de urgencias del hospital San Juan de Dios, de Barcelona, quien ha investigado las lesiones craneales que puede causar el zarandeo. Por Yvonne Buchholz. Transferencia positiva. 24 . Conciliar trabajo y familia. 16. ¿El ámbito laboral y el familiar son compatibles? Las influencias bidireccionales positivas entre el trabajo y la vida personal ocupan un área de investigación incipiente. Por Alfredo Rodríguez Muñoz Ritmos circadianos. 52 . Relojes internos desajustados. Todas las células del organismo disponen de un temporizador que, a su vez, se halla gobernado por un reloj cerebral central. Muchas personas presentan alteraciones en este refinado mecanismo, circunstancia que perjudica su salud, sueño y bienestar. Por Henrik Oster. Cognición. 60 . En el cerebro de un matemático. 24. Las neuroimágenes revelan que el cerebro de un matemático profesional se enfrenta a los cálculos de manera diferente que una persona ajena a esta disciplina. ¿Pueden predecir también esta habilidad? Por Janosch Deeg Serie: Inteligencia artificial (III). 66 . Conversar con un robot. Los sistemas cognitivos de Google y otros programas de inteligencia artificial deducen el significado del lenguaje humano a partir de métodos estadísticos y redes neuronales artificiales. Pero todavía deben aprender a entender y contar historias. Por Christiane Gelitz Homúnculo visual. 74 . Un retratista en el cerebro. 74. La capacidad para reconocer las caras se la debemos a un mapa topológico situado en la corteza visual, el cual parece organizado a semejanza de un rostro. Por Sabrina Schröder. MENTE Y CEREBRO. 2. N.O 86 - 2017.
(5) Encefaloscopio . 4. Inteligencia / Psicología infantil / Psicología social / Masculinidad / Adicción / Trastorno depresivo / Teoría de la conspiración / Psiquiatría infantil / Autoimagen Cartas de los lectores Avances . 9 32. Síntomas psicológicos sutiles pueden preceder al alzhéimer. Por Luis F. Agüera Ortiz y Jorge López Álvarez Modulación de la actividad glial para tratar la esclerosis múltiple. Por Marta Pulido Salgado La genética influye en la codificación del habla. Por Carles Escera Sinopsis40. La glía, mucho más que un armazón. Por Ulrich Pontes. ISTOCK / GHISLAIN & MARIE DAVID DE LOSSY. Instantánea65. Más de 3000 cerebros en el sótano Syllabus78. Ataque de locura homicida. Por Britta Bannenberg Ilusiones84. Aprender a fluir. Engaños en el c ampo de batalla. Por Stephen L. Macknik y Susana Martinez-Conde. Psicología. Retrospectiva . 42 . Absortos en el instante. Todos conocemos la agradable sensación de estar inmersos en una actividad. Sin embargo, no siempre sucede. Existen métodos para que esos momentos productivos surjan más a menudo. Por Corinna Peifer, Gina Wolters y Nora Hein. Los hallazgos de la psicología del trabajo. Por Simone Kauffeld y Amelie Güntner Libros . Un cirujano para la eternidad. Por Tilli Tansey. Entrevista. 48 . «De la percepción a la acción». Los estados de consciencia «particulares» son uno de los temas favoritos del neurocientífico Arne Dietrich. Según afirma, experimentamos la sensación de fluidez siempre que la instancia de control más importante de la mente afloja sus riendas. Por Steve Ayan. Naturaleza humana. Por Luis Alonso. IMAGEN DE PORTADA: ISTOCK / FILADENDRON. MENTE Y CEREBRO. 3. N.O 86 - 2017. 88. 94.
(6) ISTOCK / GLAFLAMME. ENCEFALOSC OPIO. Inteligencia. Influencia de la fruta en la evolución del cerebro. ¿Q. ué impulsó el desarrollo de la inteligencia humana? Desde los años noventa del siglo xx, numerosos antropólogos han apoyado la teoría del cerebro social. Según esta, las relaciones complejas entre los primates constituyeron el factor principal para el incremento de la inteligencia. Pero tres investigadores de la Universidad de Nueva York han aportado resultados que hacen tambalear este modelo. Su explicación alternativa se basa en la fruta. Según Alex DeCasien, Scott Williams y James Higham, el tamaño del cerebro de los monos se debe a la alimentación. En concreto, estos animales presentan un encéfalo mayor cuanto más frutas y menos hojas incluyen en su dieta. Los autores analizaron más de 140 especies de primates, el triple que las examinadas en el estudio más amplio efectuado hasta la fecha. Con el fin de evitar sesgos, compararon el cerebro, la alimentación y el comportamiento social de cada uno de los linajes.. MENTE Y CEREBRO. De este modo, en vez de correlacionar el volumen cerebral con el tamaño del grupo, como demanda la teoría del cerebro social, lo asociaron con el consumo alimentario: a más fruta, mayor cerebro. Pero ¿por qué? Cognitivamente resulta más exigente hallar fruta madura que hojas, ya que esa solo se encuentra disponible en épocas del año concretas y lugares determinados, indican los investigadores. Esta exigencia habría impulsado el desarrollo del cerebro. No obstante, el novedoso trabajo, a semejanza de los estudios anteriores, no abarca de forma directa las habilidades mentales ni la complejidad social de los primates; antes bien, lo hace indirectamente a través de la medición del tamaño cerebral y del grupo de individuos. En conclusión, por ahora no se ha podido confirmar una relación estrecha entre dichos parámetros y las capacidades que presumiblemente miden. Nature Ecology & Evolution 10.1038/s41559-017-0112, 2017. 4. N.O 86 - 2017.
(7) Psicología infantil. La falta de sueño debilita el desarrollo mental. ISTOCK / LISA5201. L. os niños de entre tres y siete años que duermen menos de las horas necesarias pueden presentar problemas cognitivos y de conducta social. Elsie Taveras, del Hospital General Infantil de Massachusetts, junto con otros investigadores, ha constatado estos efectos negativos del sueño escaso durante la infancia a partir de la exploración de 1046 niños. Para el estudio, las madres de los pequeños informaban periódicamente a los científicos acerca de las horas que dormían sus respectivos hijos. Cuando los niños cumplieron siete años, los investigadores pidieron a los progenitores y profesores que valorasen sus capacidades cognitivas y sociales. Se registraron habilidades como la manera de planificar y organizarse, el control de las emociones, el respeto hacia los demás o las dificultades para interaccionar con compañeros de la misma edad. También se analizó si presentaban hiperactividad, fobias o depresión. Los niños de entre tres y siete años que habían dormido menos de lo recomendable puntuaban peor en las capacidades cognitivas y la conducta social que los que presentaban unos hábitos de sueño adecuados. Aunque no se halló esta relación en los sujetos menores de dos años, los resultados apuntan a que el patrón de sueño alterado suele mantenerse a lo largo del tiempo. Por ese motivo, es importante asegurarse de que. los niños experimenten un descanso saludable ya desde la primera infancia. Se recomienda que, desde los seis meses y hasta los dos años de edad, los niños duerman al menos doce horas por la noche; entre los tres y cuatro años, el descanso nocturno debe abarcar unas once horas, y entre los cinco y siete años, al menos diez. Por otra parte, estudios previos han revelado que existe una relación entre la falta de sueño infantil y la tendencia a la obesidad. Taveras y su equipo estiman que podría haber una asociación entre sus resultados y estos hallazgos: los niños que duermen poco pueden manifestar problemas para frenar el apetito debido a un menor autocontrol. Academic Pediatrics 10.1016/j.acap.2017.02.001, 2017. Psicología social. Las historias que conocemos nos resultan más atractivas. P. referimos escuchar el relato de una historia que ya conocemos que poner atención en una narración que nos viene de nuevas. El psicólogo Daniel Gilbert, de la Universidad Harvard, y sus colaboradores distribuyeron una serie de participantes en grupos de tres. Una de las personas de cada trío visionaba una filmación cuyo contenido debía explicar a continuación al resto de compañeros. Un detalle: algunos de estos habían visto el vídeo previamente. Y fueron precisamente estos sujetos los que disfrutaron más con la narración. El fenómeno no solo sorprendió a los investigadores, sino también a los propios probandos, quienes daban por hecho que les resultaría más entretenido. MENTE Y CEREBRO. escuchar un relato nuevo y que oír el ya sabido les resultaría aburrido. Los investigadores concluyen, a partir de los resultados de este y otros experimentos, que las personas que conocen la historia que se les cuenta son capaces de completar la información por sí mismas mientras escuchan el relato. «Los humanos somos bastante mediocres a la hora de explicar historias, porque omitimos muchos datos relevantes», argumenta Gilbert. Y agrega: «Probablemente, nuestros amigos disfrutarían mucho si les contáramos la historia de un libro que no han leído de manera ordenada; sin embargo, la mayoría de nosotros no lo logramos». Psychological Science 10.1177/0956797616685870, 2017. 5. N.O 86 - 2017.
(8) Masculinidad. Los «machos» padecen más trastornos mentales acompañaba de una tasa más elevada de trastornos psicológicos, también, y en la misma medida, comportaba a los sujetos un mayor bienestar. Los investigadores con sideran que el hecho de no temer los contratiempos aumenta la posibilidad de disfrutar de experiencias que resulten excitantes. Por último, una gran dedicación al trabajo no parece influir en la salud psíquica de este tipo de varones. Ello podría deberse a que la carrera profesional dota de sentido la propia existencia y compensa los efectos negativos que ocasiona el estrés laboral. ISTOCK / ZONECREATIVE. D. esde hace tiempo se sabe que los hombres que cultivan la imagen tradicional de masculinidad presentan problemas psicológicos con mayor frecuencia y solicitan menos ayuda terapéutica. Con el objetivo de ahondar en este fenómeno, Joel Wong, de la Universidad de Indiana Bloomington, y otros científicos examinaron 78 artículos sobre el tema ya publicados. El análisis de los datos de más de 19.000 sujetos reveló que los varones que muestran características masculinas «clásicas» (el deseo de ganar siempre y la aspiración a un estatus social elevado, entre otras) padecen más trastornos mentales y se sienten más aislados. Pero son sobre todo los «machos», es decir, los hombres que controlan de manera férrea sus emociones, que realzan su independencia, que buscan dominar a las mujeres y que se comportan como donjuanes los que presentan un peor diagnóstico en lo que a enfermedades mentales se refiere. También manifiestan una menor autoconfianza y se sienten menos satisfechos con su vida. Estos resultados no se observaron en relación con otras características típicas de masculinidad, como la predisposición al riesgo. Si bien dicha tendencia se. Journal of Counseling Psychology, vol. 64, págs. 80-93, 2017. Adicción. Los cigarrillos electrónicos promueven el tabaquismo comprobar si la introducción en el mercado del cigarrillo electrónico en 2007 había contribuido a ello. El análisis global de los datos de la encuesta no reflejó ningún efecto (ni un aumento ni un descenso del tabaquismo en la población juvenil). Mas, cuando el equipo de Glantz analizó los factores de ries-. ISTOCK / 6OKEAN. L. os cigarrillos electrónicos invitan a fumar a los jóvenes que en otras circunstancias no hubieran empezado con ese vicio. A esta conclusión han llegado Stanton Glantz, de la Universidad de California en San Francisco, y su equipo tras analizar los datos de la Encuesta Nacional sobre Tabaquismo en la Población Juvenil llevada a cabo por los estadounidenses Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. En dicho informe se encuestó a unos 140.000 escolares entre los años 2004 y 2014. A tenor de las estadísticas, el número de jóvenes fumadores en Estados Unidos va en progresivo descenso desde hace años. La intención de los investigadores era. MENTE Y CEREBRO. 6. N.O 86 - 2017. go psicosocial, descubrieron que los jóvenes que presentaban un mínimo riesgo de comenzar a fumar se iniciaban en ese hábito a través de la versión electrónica del pitillo. Los científicos afirman que los cigarrillos electrónicos no disminuyen el consumo de nicotina entre la población juvenil, como se supuso en un principio. Por el contrario, amplían el mercado para los productos de tabaco, presumiblemente, atrayendo a los jóvenes que de otra manera no estarían en peligro de consumir. Aunque estudios previos ya habían advertido de este efecto, no está claro cómo encaja con los datos que revelan que existe una disminución progresiva de fumadores. Pediatrics, 10.1542/peds.2016-2450, 2017.
(9) ENCEFALOSC OPIO. Trastorno depresivo. Asocian el nivel profesional con el grado de respuesta al tratamiento por depresión. L. as personas con profesiones de alto rango responden peor a la terapia con fármacos antidepresivos. Un equipo internacional dirigido por la psiquiatra Laura Mandelli, de la Universidad de Bolonia, analizó los datos de 654 pacientes con de presión mayor y en activo que recibían tratamiento farmacológico. Constataron que los sujetos que trabajaban como abogados, gerentes o científicos presentaban una menor respuesta a la terapia que los que se dedicaban a una actividad laboral de rango medio o bajo. El número de individuos resistentes a la terapia (se sometían por segunda vez a un tratamiento, pero sin éxito) era también más notable entre el primer grupo. En concreto, los afectados que desempeñaban actividades de menor prestigio (vigilantes, personal de. limpieza o camareros) mostraron una buena recuperación. Pero el mayor éxito terapéutico se registró entre las personas con un rango laboral intermedio (agentes de seguros, programadores y periodistas). Los autores solo pueden especular sobre las causas de estos resultados. Según indican, con frecuencia las profesiones más prestigiosas resultan más estresantes, lo cual supone un factor de riesgo en la depresión. Este hallazgo contradice estudios anteriores que sostienen que la depresión suele prolongarse y que su tratamiento resulta menos eficaz en pacientes con un nivel socioeconómico bajo. Por lo general, estas investigaciones analizan solo los ingresos de los afectados, sin tener en cuenta el tipo de actividad laboral que desarrollan, critican Mandelli y sus colegas. European Neuropsychopharmacology, vol. 26, págs. 1320-1326, 2016. Teoría de la conspiración. La exclusión social lleva a creer en las ideas conspirativas. E. estos se mostraban más propensos a creer tales afirmaciones. Los científicos constataron un fenómeno similar en un segundo experimiento, en el que explicaban a una parte de los sujetos que otro probando no quería trabajar en el mismo equipo que ellos. Graeupner y Coman sugieren que se trata de un círculo vicioso: cuando una persona que se considera marginada cree en teorías de la conspiración, se la aparta todavía más de la sociedad. Pero el hecho de encontrar individuos que comparten ideas afines consolida sus convicciones. «Romper este círculo vicioso sería la mejor opción para acabar con las teorías conspirativas», propone Coman. Ello sería posible, por ejemplo, si se reinsertara a estas personas en la vida social.. GETT Y IMAGES / IMAGE SOURCE. l aislamiento social favorece la creencia en las fabulaciones. Damaris Graeupner y Alin Coman, de la Universidad Princeton, solicitaron a 119 personas que escribieran sobre un suceso social desagradable. A continuación les preguntaron sobre su estado anímico y les pidieron que indicasen, a partir de una escala del uno («en absoluto») al siete («totalmente»), la credibilidad que les merecían tres teorías conspirativas [véase «Teoría de la conspiración», por Roland Imhoff y Pia Lamberty; Mente y Cerebro n.o 84, 2017]. Entre otras cuestiones, les plantearon cuán factible consideraban la posibilidad de que el Gobierno tratase de manipular a los ciudadanos mediante mensajes subliminales. Si el recuerdo desagradable había despertado sentimientos de exclusión en los probandos,. Journal of Experimental Social Psychology, vol. 69, págs. 218-222, 2017. MENTE Y CEREBRO. 7. N.O 86 - 2017.
(10) ENCEFALOSC OPIO. Psiquiatría infantil. ¿Existe una relación entre el herpes y el autismo?. L. as madres de niños con un trastorno del espectro autista (TEA) presentan en la sangre el anticuerpo del virus del herpes simple de tipo 2 (VHS-2), según se ha constatado a partir de una amplio estudio llevado a cabo entre la población noruega. Un equipo dirigido por Milada Mahic, de la Universidad Columbia en Nueva York, comparó los historiales clínicos de 442 mujeres, cuyos hijos nacidos entre 1999 y 2008 estaban diagnosticados de TEA, con los de 464 madres de niños sin autismo y que habían nacido también en esos años. Los investigadores examinaron los análisis de sangre que se habían realizado a esas mujeres durante el embarazo y el parto con el objetivo de registrar los virus potencialmente dañinos para el feto, entre ellos, el herpes, la rubéola o el parásito causante de la toxoplasmosis. Las concentraciones elevadas de anticuerpos del VHS-2 (dato que revela una infección vírica reciente) se relacionaron con un riesgo dos veces mayor de que el hijo presentara TEA. No se pudieron establecer resultados concluyentes en el caso de las niñas, puesto. que la muestra de afectadas resultaba muy reducida, indican los autores. Tampoco encontraron correlación alguna respecto al resto de patógenos analizados. El equipo presume que las madres, probablemente condicionadas genéticamente, presentan una reacción aguda ante la infección por determinados virus, entre ellos, el VHS-2. La reacción inflamatoria y los anticuerpos podrían influir en el desarrollo cerebral del hijo. Ian Lipkin, médico de la Universidad de Columbia y uno de los autores del estudio, subraya que la investigación no establece que el VHS-2 infecte al cerebro fetal y cause autismo, sino que sugiere que este podría ser uno de los diversos factores que aumentan el riesgo de padecer el trastorno. Algunos científicos, no obstante, se muestran escépticos sobre la contribución de este tipo de infecciones en el TEA. Los estudios revelan que durante los dos primeros años de vida, en el cerebro de estos niños acontecen cambios considerables antes de que comiencen a manifestarse los síntomas. mSphere 10.1128/mSphere.00016-17, 2017. Autoimagen. Problemas con la imagen corporal infravalorados. ISTOCK / VIK AVALTER. E. s probable que los profesionales de la medicina cosmética subestimen el número de pacientes que acuden a ellos y que padecen un trastorno dismórfico corporal, indica una encuesta efectuada por Theo Bouman, de la Universidad de Groninga. Estas personas consideran que alguna parte de su físico (la piel o la nariz, por ejemplo) es excepcionalmente fea, lo que les provoca un gran sufrimiento. Bouman y sus colaboradores encuestaron a 173 cirujanos plásticos, dermatólogos y esteticistas de los Países Bajos. La mayoría aseguraba que estaba familiarizado con el cuadro del trastorno; sin embargo, solo el 7 por ciento abordaba con sus pacientes los problemas con la propia imagen corporal. Dos tercios de los encuestados lo hacían de vez en cuando. Por otro lado, casi un tercio nunca había rechazado una intervención por la sospecha de un problema psicológico. La mayoría afirmó que había tratado entre dos y cinco personas con trastorno dismórfico corporal durante el último año, cifra que correspondería a un máximo del 1 por ciento del total de pacientes. Estudios anteriores han demostrado, en cambio, que casi el 10 por ciento de los clientes de cirujanos plásticos presentan signos del trastorno. Las señales de alarma que advierten del problema son, entre otras, las expectativas irrealistas de quien solicita este tipo de intervención quirúrgica. En conclusión, el trastorno dismórfico corporal debe considerarse un criterio de exclusión para los procedimientos invasivos. Más que una intervención estética, los afectados precisan un asesoramiento o tratamiento psicológico. Plastic and Reconstructive Surgery, vol. 139, págs. 336-342, 2017. MENTE Y CEREBRO. 8. N.O 86 - 2017.
(11) CARTAS DE LOS LECTORES Publicado en:. Una pareja de aspecto distinto Jaromir Konecny, Múnich: Experimentos como el que se menciona en la noticia «Preferencia por las caras diferentes» [Mente y Cerebro n.o 85] ya se han realizado en más de una ocasión. Los resultados parecen lógicos, aunque, sorprendentemente, contra dicen muchas observaciones obtenidas en el ámbito de la investigación conductual relacionada con la psicología evolutiva. Según esta, buscamos una pareja que se parezca a nuestra madre o a nuestro padre. Quizás, en este caso, la evolución biológica se enfren ta a la social.. El mecano de las conspiraciones Thomas Fakoussa: Como antiguo capitán de vuelo de la compañía aérea Lufthansa, me resulta fácil comprender cómo puede llegarse a las suposiciones sobre las estelas químicas (chemtrails) que se comentan en el artículo «Teoría de la conspiración» [por Roland Imhoff y Pia Lamberty; Mente y Cerebro n.o 84]. Las estelas resultan visibles, aunque no siempre. Este fenómeno es normal, ya que todos los aviones utilizan el mismo combustible, por lo que la visibilidad de estas estelas depende solo de la masa de aire por la que se vuela. Igual de normales son los experimentos en los que se esparcen productos químicos para, por ejemplo, evitar los daños que puede originar el granizo masivo y que, de manera artificial, provocan una precipitación menor. También pueden esparcirse productos químicos para una demostración de vuelo militar en un día soleado. Si combino ambos procesos, obtengo un nuevo punto de vista, pero falso.. MyC 85/2017. su vez, se encuentran «conectados» entre sí de forma piramidal. ¿Para qué necesito entonces una conspi ración? Está claro que ningún lobo muerde a otro; de ser así, el sistema se derrumbaría.. Consecuencias del daño cerebral Natalia López, Valladolid: Me resultó muy interesante leer el artículo «Daño hepático tras un traumatismo cerebral» [por Sonia Villapol; Mente y Cerebro n.o 85]. Desconocía por completo que una lesión craneoencefá lica puede producir una inflamación en el hígado. La información me pareció sumamente reveladora y fácil de entender, tanto por el texto como por la gráfica. Realmente, el cuerpo humano es una fuente intermina ble de investigación. Mi admiración y aliento al gremio de científicos.. Una conspiración mundial se construye de una forma así de sencilla. Los políticos solo pueden ofrecer al pueblo algo por sus impuestos si los ciudadanos trabajan y ganan dinero. Consecuen temente, los políticos deben dar facilidades a la economía para que facilite los puestos de trabajo que permitan cumplir dicho objetivo. Esta economía funciona tan solo si la materia que se ha comprado vuelve a desaparecer; de lo contrario, la producción debe parar. Es decir, necesito una sociedad consu mista. La misma explicación puede aplicarse para la industria armamentística, por lo que necesito guerras. Estas, a semejanza de las empresas, necesi tan financiarse, momento en el que los bancos entran en juego. Todos, empezando por los políticos, requieren prestamos bancarios, ya que nuestro sistema está montado de esta manera. Los bancos, a. MENTE Y CEREBRO. MyC 84/2017. Cartas de los lectores. ¡ENVÍANOS TUS COMENTARIOS!. Mente y Cerebro agradece la opinión de los lectores. Te animamos a enviar tus comentarios a: PRENSA CIENTÍFICA, S.A. Muntaner 339, pral. 1.a, 08021 BARCELONA o a la dirección de correo electrónico [email protected] La longitud de las cartas no deberá exceder los 1500 caracteres, espacios incluidos. Mente y Cerebro se reserva el derecho a resumirlas por cuestiones de espacio o claridad. No se garantiza la respuesta a todas las cartas publicadas.. 9. N.O 86 - 2017.
(12) PSIC OTERAPIA Cada vez son más numerosas las aplicaciones para teléfonos móviles inteligentes destinadas a las personas con problemas de salud mental. Sin embargo, pocas se han analizado bajo lupa NUEVAS TECNOLOGÍAS. Psiquiatras de bolsillo E M I LY A N T H E S. S. i teclea la palabra «depresión» en la Tienda App de Apple de un teléfono móvil inteligente o en una tableta digital, la pantalla le mostrará una lista de al menos cien programas. Aparecerán unas aplicaciones destinadas al diagnóstico, otras que realizan un seguimiento del estado de ánimo, y otras más que ayudan a pensar en positivo. Tampoco falta la que se promociona como «la número 1 entre las aplicaciones de hipnosis para la depresión» o «el método más sencillo y efectivo para reprogramar su cerebro cada día en tan solo cinco minutos», entre varias docenas de propuestas más. Todo ello solo para la depresión. Existen también aplicaciones para la ansiedad, la esquizofrenia, el síndrome de estrés postraumático, los trastornos de conducta alimentaria y las adicciones. Probablemente, esta industria floreciente responde a una necesidad importante: según se calcula, en torno a un 29 por ciento de la población sufrirá algún trastorno mental durante su vida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que muchas de estas personas (un. L A AU TO R A. Emily Antheses periodista científica.. MENTE Y CEREBRO. 85 por ciento en los países en desarrollo y hasta un 55 por ciento en los industrializados) no reciben el tratamiento que precisan. Las aplicaciones de telefonía móvil diseñadas para el cuidado de la salud podrían reducir dicha carencia. La ubicuidad de los teléfonos inteligentes lleva a pensar que podrían servir de «salvavidas», sobre todo para los habitantes de áreas rurales o empobrecidas. Todos dispondrían de un terapeuta portátil en su bolsillo. «Ahora es posible llegar a personas que hasta hace poco eran totalmente inaccesibles», explica Dror Ben-Zeev, director de un programa de salud mental en el Centro de Investigación Psiquiátrica del Colegio Dartmouth en Lebanon, Estados Unidos. Organizaciones de sanidad pública han aceptado este concepto; al menos en parte. Incluso la OMS recomienda en su Plan de Acción para la Salud Mental 2013-2020 «promover el autocuidado con la ayuda, por ejemplo, de medios electrónicos y de la telefonía móvil». El Servicio Nacional de Sanidad británico, por su parte, ofrece en su página web una pequeña lista de recursos en línea para la salud mental, entre ellos, dos o tres aplicaciones que cuentan con respaldo oficial. Pero la tecnología se mueve a mayor velocidad que la ciencia. Aunque existen estudios que confirman que algunas aplicaciones cuentan con un buen diseño y pueden mejorar el estado de algunos pacientes, la mayoría de ellas deben analizarse todavía. Tal vez sean efectivas, o tal vez no; incluso es posible que algunas resulten perniciosas. Aunque los científicos y las autoridades sanitarias empiezan a investigar de manera detallada los posi-. 10. N.O 86 - 2017.
(13) ISTOCK / FRANCKREPORTER. Múltiples aplicaciones para teléfonos móviles inteligentes ofrecen la posibilidad de tratar problemas psicológicos. En muchos casos, su efectividad resulta dudosa.. MENTE Y CEREBRO. 11. N.O 86 - 2017.
(14) PSIC OTER APIA / NUEVAS TECNOLO GÍAS. En síntesis:Solución con lagunas. 1. En la actualidad existen numerosas aplicaciones para teléfonos móviles inteligentes con fines médicos. Casi una tercera parte están destinados a los trastornos psíquicos.. 2. No obstante, la mayoría de estos programas carecen de una evaluación científica, por lo que su efectividad resulta cuestionable. Algunas pueden ser incluso perjudiciales.. bles beneficios y errores de estos programas, falta mucho por averiguar. Por otro lado, apenas se ofrece orientación a los usuarios. «Cuando buscas “depresión” en el teléfono móvil, resulta difícil saber si las aplicaciones que aparecen son de calidad y eficaces o si entrañan riesgos», advierte John Torous, psiquiatra en la Escuela de Medicina de Harvard y presidente de la Comisión para la Evaluación de Aplicaciones de Telefonía Móvil de la Asociación Americana de Psiquiatría. Y añade: «En este momento parece que estamos en el Salvaje Oeste de la sanidad».. Ayuda flexible. Las intervenciones electrónicas no surgen ahora como una novedad en el ámbito de la psicología. Existe abundante bibliografía que demuestra que la terapia cognitivoconductual (tratamiento dirigido a modificar las conductas y los pensamientos problemáticos) a través de Internet puede ayudar a tratar la depresión, la ansiedad y los trastornos de la conducta alimentaria. Sin embargo, muchos de estos programas terapéuticos en línea requieren que el paciente invierta largas sesiones sentado frente a la pantalla de un ordenador [véase «La psicoterapia a distancia, más consolidada», por Robert Epstein; Mente y Cerebro n.o 51, 2011]. Las aplicaciones para teléfonos inteligentes presentan la ventaja de que pueden utilizarse a cualquier hora y en cualquier lugar. «Ofrecen el acceso flexible a un tratamiento flexible y acorde con el estilo de vida de cada uno. Además, resuelven el problema del estigma social. Si el usuario no se encuentra preparado para acudir al médico, puede suponer un primer paso para buscar ayuda», indica Jen Martin, director de programas en MindTech, centro que desarrolla y evalúa nuevas tecnologías dedicadas a la salud mental para el Instituto Nacional de Investigación Sanitaria del Reino Unido. Una de las aplicaciones públicas más populares se diseñó con el objetivo de atender a ese deseo de flexibilidad. En 2010, los psicólogos del Gobierno estadounidense percibieron que los militares veteranos con trastorno por estrés postraumático (TEPT) necesitaban algo que les ayudara en el momento en que sentían que los síntomas empeoraban. «Requerían una herramienta que pudiesen utilizar cuando aumentaba su estado de ansiedad, incluso si se encontraban en la cola del supermercado», explica Eric Kuhn, psicólogo clínico y director del Centro. MENTE Y CEREBRO. 3. Aunque este tipo de aplicaciones podría facilitar el tratamiento de las personas con dificultades para acceder al sistema sanitario, tal supuesto constituye, hoy por hoy, una mera teoría.. Nacional para TEPT del Departamento para Asuntos de los Veteranos de Estados Unidos. Este departamento se unió con el de Defensa para desarrollar PTSD Coach («Asesor para el TEPT»), una aplicación gratuita para móviles. Desde su presentación a principios de 2011, el programa ofrece a los usuarios información sobre el TEPT y sus síntomas, así como una red de apoyo de amigos y familiares. También aconseja estrategias para afrontar emociones abrumadoras (por ejemplo, para reducir un estado de ansiedad sugiere al afectado que se distraiga buscando un vídeo divertido en YouTube o le propone ejercicios de visualización). Durante los tres primeros años de funcionamiento, la aplicación registró más de 150.000 descargas repartidas por 86 países. Varios estudios a pequeña escala han demostrado su utilidad. En 2014, el equipo de Kuhn comprobó a partir de una encuesta entre 45 veteranos de guerra con TEPT que más del 80 por ciento consideraba que la aplicación les había ayudado a identificar y gestionar los síntomas del trastorno y a encontrar soluciones prácticas para sus problemas. En una investigación publicada este año, el mismo grupo ha demostrado que dicha aplicación mejora notablemente los síntomas de los usuarios con TEPT. Los autores concluyen que se trata de una intervención de salud pública adecuada para las personas con ese trastorno que no reciben atención sanitaria. Las aplicaciones para móviles también interactúan proactivamente con el usuario: con un tono para avisarle de que mire la pantalla, le preguntan sobre su estado anímico, sus pensamientos o el bienestar general. El programa FOCUS, creado por Ben-Zeev, está diseñado para pacientes con esquizofrenia. Varias veces al día plantea al usuario preguntas del tipo: «¿Qué tal has descansado esta noche?», «¿Has tenido un buen día?». Si responde que ha dormido mal o que ha sentido ansiedad, la aplicación le propone estrategias para afrontar el problema; en este caso, reducir la ingesta de cafeína o efectuar ejercicios de respiración profunda. Algunos software facilitan que el paciente esté en contacto con médicos y terapeutas. ClinTouch, creada por investigadores de la Universidad de Manchester, analiza las respuestas de los usuarios para comprobar la posibilidad de una recaída; incluso puede notificar la situación a un equipo de atención clínica. Los estudios de factibilidad, concebidos para determinar si una intervención resulta práctica a pequeña. 12. N.O 86 - 2017.
(15) Salud mental móvil. escala, revelan que los pacientes aceptan el uso de estas dos aplicaciones. En 2014, se observó que los sujetos que utilizaron FOCUS durante un mes mostraban una reducción en los síntomas psicóticos y de depresión. En la actualidad se están llevando a cabo estudios aleatorizados y controlados de FOCUS y ClinTouch. Algunos investigadores ven una oportunidad para conocer el estado psicológico de los afectados en los datos que los teléfonos móviles recopilan sobre sus pautas de movimiento o de comunicación. «El teléfono es un diario de su vida muy interesante», indica Anmol Madan, cofundador y director jefe de Ginger.io, una compañía en línea dedicada a la salud mental con sede en San Francisco. Ciertos patrones de uso del teléfono móvil pueden advertir de alteraciones psíquicas, confirmó en 2016 un grupo dirigido por Till Beiwinkel, de la Universidad Leuphana en Luneburgo. Si un paciente de repente envía menos mensajes de texto, puede que sus síntomas de depresión se hayan agravado. La aplicación Ginger.io, todavía en fase de desarrollo beta (estado preliminar), supervisa cambios psicológicos de este tipo y alerta al psicólogo sobre alteraciones conductuales preocupantes.. LAS APLICACIONES DE SALUD MENTAL PARA TELÉFONOS MÓVILES INTELIGENTES PODRÍAN DAR SERVICIO A LAS PERSONAS SIN ACCESO AL SISTEMA SANITARIO. Prevalencia de trastornos mentales en todo el mundo. 29 % Muchas personas sufren enfermedades mentales y no tienen ayuda a su alcance. Países desarrollados. Porcentaje de la población con trastornos mentales graves no tratado en 2016.. 35-50 %. 76-85 %. Numerosas causas explican esta deficiencia. La escasez de profesionales con formación en salud mental es una de ellas, sobre todo, en países de bajos ingresos.. Falta de pruebas científicas. En las regiones en desarrollo, los servicios psiquiátricos son escasos, no sucede igual con los teléfonos móviles. Tasa de penetración mundial de los móviles inteligentes (%) Países desarrollados. 59 %. 65 %. 69 %. 30 %. 40%. 46%. 56 %. 75 %. 60 %. 5394. 76 %. 63%. 5808. 4937. 22 %. Número mundial de conexiones móviles (millones) 436. 51 %. 32 %. 8%. 74 %. 52 % 42 %. 19 %. Países en desarrollo 5%. 72 %. 4428. 13 %. 3869 3258 2618 1874. 1212 746 Previsiones. 2010. 2011. 2012. 2013. 2014. 2015. 2016. 2017. 2018. África subsahariana. Oriente Próximo y África del Norte. Europa. Norteamérica. Latinoamérica. Federación Rusa. 2019. Según una encuesta de 2015, existen unas 15.000 aplicaciones de móvil dedicadas a la salud; de estos casi una tercera parte se ocupa de problemas mentales.. 29 % Aplicaciones centradas en la salud mental. 2020. Región de Asia y el Pacífico. NATURE, SEGÚN: OMS / «THE GLOBAL PREVALENCE OF COMMON MENTAL DISORDERS: A SYSTEMATIC REVIEW AND METAANALYSIS 1980-2013». Z. STEEL ET AL. EN INTERNATIONAL JOURNAL OF EPIDEMIOLOGY, VOL. 43, PÁGS. 476-493, 2014 / GSMA / INSTITUTO IMS DE INFORMÁTICA DE LA SALUD. Aunque se van acumulando cada vez más indicios que respaldan el uso de estas aplicaciones, queda mucho por avanzar. En gran parte, la investigación se ha limitado a estudios piloto: los ensayos aleatorizados suelen ser de pequeño tamaño y no se replican. Además, muchos de ellos los han realizado los propios creadores de las aplicaciones, no investigadores independientes. Los ensayos controlados con placebo son excepcionales, de manera que plantean la posibilidad de que los resultados positivos que se han documentado se deban a un «efecto placebo digital», explica Torous. «Se sabe que las personas crean fuertes vínculos con su teléfono inteligente. La recepción de mensajes y consejos mediante un dispositivo personal, que es, por así decirlo, como de la familia, puede bastar para que algunas personas se sientan mejor.» Con todo, la mayoría de las aplicaciones no se han evaluado. En 2013, Borja Martínez-Pérez, de la Universidad de Valladolid, comprobó junto con otros científicos que existían más de 1500 programas relacionados con la depresión, pero solo 32 artículos trataban este tema. Ese mismo año, investigadores dirigidos por Tara Donker, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Sydney, aplicaron criterios más estrictos y obtuvieron resultados más llamativos: en su revisión de evaluaciones científicas sobre los efectos de las aplicaciones comerciales en los síntomas y trastornos psicológicos hallaron solo ocho artículos que se referían a cinco aplicaciones. También en 2013, el Servicio Nacional de Sanidad británico (NHS, por sus siglas en inglés) publicó una biblioteca de aplicaciones móviles «sin riesgo y verificadas» para la salud, entre ellas, 14 destinadas a la depresión. Países en desarrollo.
(16) o la ansiedad. En 2015, Simon Leigh, economista de la salud, y Steve Flatt, psicoterapeuta, examinaron el escenario más a fondo: descubrieron que solo cuatro de los programas cumplían criterios científicos. El hallazgo no sorprende a Leigh. En su opinión, los desarrolladores de aplicaciones prefieren invertir el dinero en mercadotecnia para promocionar el producto antes que en costosos estudios de eficacia. La protección de datos, asimismo, deja mucho que desear. Un análisis efectuado por investigadores a cargo de Christopher Huckvale, del Colegio Imperial de Londres, reveló en 2013 que 35 de las aplicaciones para móviles que inicialmente citaba el NHS transmitían por Internet datos sobre la identidad de los usuarios (dirección de correo electrónico, nombre o fecha de nacimiento, entre otros), y dos terceras partes de ellas lo hacían sin encriptación. En 2015, el NHS retiró de Internet esta biblioteca de aplicaciones y publicó en línea una colección más reducida de servicios recomendados para la salud mental. La entidad pública no concedió entrevistas ni respondió a las preguntas que se mandaron por correo electrónico sobre el asunto. En su lugar, emitió un comunicado: «Estamos trabajando para actualizar la biblioteca de aplicaciones para la salud que se lanzó en 2013 como página piloto. Revisamos y recomendamos aplicaciones ceñidas a un conjunto definido de criterios, entre ellos, la protección de datos», informaba. La regulación de programas de salud mental para móviles resulta opaca. Algunos, concebidos para uso clínico, podrían considerarse dispositivos médicos y, de esta manera, propiciar que la institución responsable de cada país se encargara de regularlas. Las fronteras se antojan, sin embargo, difusas. En general, es probable que las aplicaciones que afirman prevenir, diagnosticar o tratar alguna enfermedad concreta sean consideradas de carácter médico y atraigan sobre sí el escrutinio de la normativa, mientras que las que prometen «mejorar el estado de ánimo» o proporcionar «orientación o consejo» puedan eludirlo. La Agencia Federal de Fármacos y Alimentos (FDA) de Estados Unidos ha declarado que solo va a regular aquellas aplicaciones para temas de salud que comporten un mayor riesgo para el paciente en caso de que funcionen de manera incorrecta. De esta manera, las que se consideren dispositivos médicos pueden carecer de regulación si la FDA estima que no comportan un gran peligro. Pero los riesgos potenciales no se conocen bien. «En el caso menos grave, los usuarios podrían perder su dinero y tiempo», indica Martin. «Y en el peor de los supuestos, las aplicaciones, sobre todo las dedicadas a salud mental, podrían resultar lesivas, ofrecer consejos peligrosos e, incluso, disuadir al paciente de buscar tratamiento profesional». Un equipo australiano revisó 82 aplicaciones orientadas al trastorno bipolar y disponibles en el mercado.. MENTE Y CEREBRO. Algunas de ellas contenían «informaciones falsas», advirtieron los autores. Una en concreto, iBipolar, aconsejaba a quienes se hallasen en mitad de un episodio maníaco que bebieran algún licor fuerte que les ayudara a dormir. Otra, llamada What is Bipolar Disorder («Qué es el trastorno bipolar»), sugería que esta psicopatología podía ser contagiosa. Al parecer, ninguna de las dos sigue disponible. Martin explica que, al menos en Europa, las aplicaciones tienden a encuadrarse en dos variantes: las que se crean con fines comerciales y sin apenas pruebas ni evaluaciones que demuestren su utilidad, y las que surgen respaldadas por organizaciones académicas o gubernativas y en las que se ha aplicado un enfoque más riguroso. El problema estriba, sin embargo, en que las primeras resultan por lo general más atractivas para los usuarios, mientras que las segundas tardan tanto en llegar al mercado que, en ese caso (si llegan a conseguirlo), ya parecen obsoletas.. Consecuencias no deseadas. Incluso las aplicaciones mejor intencionadas pueden producir resultados impredecibles. Promillekoll, un programa creado por una empresa de licores del Gobierno de Suecia, se diseñó con el objetivo de frenar el abuso del alcohol entre la población. Estén en un bar o en una fiesta, los usuarios introducen en la aplicación cada copa que consumen, de manera que se les informa de la concentración de alcohol en sangre. En 2014, investigadores suecos dirigidos por Mikael Gajecki, del Instituto Karolinska, evaluaron la utilidad de la aplicación en universitarios de ambos sexos distribuidos de manera aleatoria. Observaron que los varones que usaban la aplicación bebían con mayor frecuencia que antes del experimento, si bien no aumentaba su consumo alcohólico total. «Solo podemos conjeturar que los probandos masculinos confiaban en que la aplicación limitaría los efectos negativos de la bebida, por lo que creían que podían beber más a menudo», escriben los autores. También cabe la posibilidad de que el programa propiciara que los estudiantes vieran el consumo de alcohol como un juego, señala el equipo. «Pienso que estas aplicaciones son una especie de juguete», comenta Anne Berman, una de las autoras del estudio. Existen otros peligros. En los primeros ensayos de ClinTouch se observó que empeoraba los síntomas de algunos pacientes con trastornos psicóticos, explica John Ainsworth, de la Universidad de Manchester y quien contribuyó a desarrollar el programa. «Debemos gestionar con mucho cuidado las fases iniciales de quienes recurren a esta tecnología y cerciorarnos de que están debidamente supervisados», agrega. A principios de 2016 se publicó un ensayo piloto sobre la aplicación PTSD Coach con 20 excombatientes con trastorno por estrés postraumático. Diez de ellos, aleatoriamente elegidos, podían usarla a voluntad durante. 14. N.O 86 - 2017.
(17) PSIC OTER APIA / NUEVAS TECNOLO GÍAS. ocho semanas, mientras que otros tantos debían utilizarla con asesoramiento y orientación de personal de atención primaria. Al término del experimento, siete de los diez probandos que contaron con apoyo profesional mostraron una reducción de síntomas frente a los tres de diez que habían usado el programa por su cuenta. Pero si las aplicaciones requieren supervisión médica, la idea de que sean un método fácil y económico de atención a poblaciones numerosas pierde sustento. Helen Christensen, directora del Instituto Black Dog de la Universidad de Nueva Gales del Sur, señala: «Se piensa que existe una aplicación para todo. Pero, en realidad, se trata de cómo construir sistemas en torno a las aplicaciones para que las personas dispongan de servicios sanitarios». La distribución de aplicaciones de salud mental en los países en desarrollo plantea más problemas. Aunque Internet y la telefonía móvil experimentan una rápida extensión, son muchas las personas que no tienen acceso a estos servicios o que no se los pueden permitir. Además, los contenidos de los programas han de formularse en la lengua local y reflejar su cultura. «No es muy realista pensar que puede tomarse una intervención y lanzarla sin más en una región cuyos habitantes ni siquiera usan la misma terminología de salud mental que nosotros», explica Ben-Zeev. «Lo que en Estados Unidos describiríamos como “oigo voces” podría ser algo así como “me comunico con los antepasados” en una región diferente, y dependerá de cómo exprese la cultura local ese fenómeno.» En este punto, la idea de que las aplicaciones puedan proporcionar atención sanitaria de calidad en regiones económicamente deprimidas no pasa de una consideración teórica. «En general, esa es la situación en el campo de la salud mental: una promesa de posible eficacia», describe Natalie Leon, del Consejo de Investigación Médica en Ciudad del Cabo.. para móviles. El programa enseña una variedad de estrategias, con base empírica, para afrontar el insomnio. Entre ellas, técnicas para gestionar pensamientos intrusivos o angustiosos, métodos que facilitan la relajación y consejos para crear ambientes y establecer rutinas para dormir. Antes de someter Sleepio a prueba, Espie insistió en crear una versión placebo de la aplicación, en apariencia igual, pero que proponía una serie de ejercicios de visualización sin valor clínico conocido. En un estudio aleatorizado, publicado en 2012, los investigadores descubrieron que los sujetos que habían utilizado la aplicación dormían mejor en comparación con el grupo de control; también se encontraban más descansados al día siguiente. En 2014, un artículo de seguimiento informaba que Sleepio reducía los pensamientos intrusivos que a menudo dificultan el sueño. En la actualidad, el equipo de Sleepio está reclutando participantes para un ensayo internacional de gran escala. Investigadores independientes también evaluarán la aplicación. «Consideramos que así es como hay que avanzar en la salud digital», apunta Espie. En su opinión, los tratamientos basados en telefonía móvil deberían testarse y valorarse de la misma forma que cualquier otra intervención. «No deberíamos ser menos respetuosos con la salud de las personas porque el tratamiento sea a través de una aplicación móvil», concluye. H Artículo original publicado en Nature, vol. 532, págs. 20-23, 2016 Traducido con el permiso de Macmillan Publishers Ltd. © 2017. PA R A S A B E R M Á S. Preliminary evaluation of PTSD coach, a smartphone app for post-traumatic stress symptoms. E. Kuhn et al. en Military Medicine, vol. 179, págs. 12-18, 2014.. Buena práctica. La mayoría de las aplicaciones deben demostrar que cumplen sus promesas. Con todo, entre 2013 y 2015 se Feasibility, acceptability, and preliminary efficacy of a smartha más que duplicado el número de estudios sobre las phone intervention for schizophrenia. D. Ben-Zeev et al. en aplicaciones para móviles dedicadas a temas de la salud Schizophrenia Bulletin, vol. 40 n.o 6, págs. 1244-1253, 2014. registrados en el banco de datos ClinicalTrials.gov, del estadounidense Instituto Nacional de la Salud. En con- Mobile phone brief intervention applications for risky alcohol use among university students: A randomized controlled study. creto, pasaron de 135 a 300. El número de investigaciones M. Gajecki et al. en Addiction Science & Clinical Practice, vol. 9, enfocadas específicamente a la salud mental y al compág. 11, 2014. portamiento aumentó en un 32 por ciento, según un App-based psychological interventions: Friend or foe? informe del estadounidense Instituto de Informática de S. Leigh y S. Flatt en Evidence-Based Mental Health, vol. 18, Salud, con sede en Parsipanny. págs. 97-99, 2015. Una empresa del sector digital de la salud que ha re- Using smartphones to monitor bipolar disorder symptoms: A cibido elogios por parte de expertos es Big Health, co- pilot study. Till Beiwinkel et al. en Journal of Medical Internet fundadada por Colin Espie, de la Universidad de Oxford, Research Mental Health, vol. 3, n.o 1, e2, 2016. y por el emprendedor Peter Hames. Sleepio, el primer A randomized controlled trial of a smartphone app for postproducto de esta compañía, consiste en un tratamiento traumatic stress disorder symptoms. E. Kuhn et al en Journal of para el insomnio accesible por Internet o como aplicación Consulting and Clinical Psychology, vol. 85, n.o 2, marzo de 2017.. MENTE Y CEREBRO. 15. N.O 86 - 2017.
(18) PEDIATRÍA Desde su descripción hace más de cuarenta años, el síndrome del niño zarandeado ha podido ser otivo de sentencias judiciales erróneas: detrás de un caso de supuesto m maltrato infantil puede esconderse un accidente trágico SÍNDROME DEL NIÑO ZARANDEADO. ¿Sacudida mortal? JOSEPHINA MAIER. L A AU TO R A. Josephina Maieres médica y periodista científica.. MENTE Y CEREBRO. 16. N.O 86 - 2017.
(19) ISTOCK / BARNABY CHAMBERS. El intento de calmar a un niño que llora zarandeándolo puede llevarlo, en casos extremos, a la muerte..
(20) En síntesis:¿Accidente u homicidio?. 1. Cuando se zarandea con brusquedad a un niño, su cerebro puede sufrir lesiones graves que en ocasiones llegan a provocar la muerte.. 2. En los años setenta del siglo xx se identificaron tres síntomas específicos del síndrome del niño zarandeado: hematomas subdurales, hemorragias retinianas y daños en el tejido cerebral. Se consideró una forma penalizable de maltrato infantil.. E. n 2015, el neurocirujano pediátrico Norman Guthkelch, junto con otros 36 especialistas, publicó una carta cuyo contenido podía resultar extraño: informaban del mal uso que se estaba haciendo del diagnóstico del síndrome del niño zarandeado (shaken baby syndrome), una combinación de lesiones cerebrales que ponen en peligro la vida del bebé y que pueden originarse cuando un adulto agita bruscamente al niño. Años antes, en 1971, Guthkelch había descrito por primera vez el mecanismo por el cual el zarandeo puede originar la muerte del lactante. Su artículo despertó la atención de médicos forenses y jueces, pues proponía una forma de maltrato infantil desconocida hasta entonces. El texto contribuyó a que los autores de tales acciones se vieran sometidos a procesos judiciales. Sin embargo, 44 años después, el propio Guthkelch reconoció en una carta abierta que este diagnóstico pediátrico había tenido unas consecuencias que él nunca había pretendido: «En muchos países del mundo se ha inculpado por error a padres y cuidadores de haber lesionado al bebé o de haberle provocado la muerte. Se les acusa de maltrato infantil con resultado de muerte por negligencia o incluso intencionada». Guthkelch temía que los médicos pudieran establecer el diagnóstico sin considerar otras razones que explicasen el estado del niño. Esta posibilidad ponía en peligro la intención original del investigador: informar a los padres de las graves consecuencias que comporta zarandear al niño. Su objetivo era contribuir a la prevención de tales casos. La carta supone el culmen de un arduo debate todavía no resuelto por los especialistas, entre estos, pediatras, médicos forenses y juristas, pero también biomecánicos, psicólogos y otros científicos. Algunos expertos incluso señalan que hoy parece menos claro que hace unos años qué sucede en el cerebro del lactante cuando se le agita. No obstante, esta cuestión puede ser decisiva en un proceso judicial. Ya en el siglo xix, el médico forense francés Ambroise Tardieu (1818-1879) encontró hematomas subdurales en lactantes que habían fallecido, pero no se imaginó que estas lesiones fueran consecuencia de un zarandeo del niño. En la actualidad, estas hemorragias por debajo de la duramadre se consideran uno de los tres síntomas. MENTE Y CEREBRO. 3. Desde entonces se han registrado numerosos datos que apuntan a que estas lesiones pueden producirse también por caídas u otros accidentes. Ello sugiere la posibilidad de que se dicten sentencias equivocadas en los procesos penales.. cardinales del síndrome. El radiólogo estadounidense John Caffey (1895-1978), quien describió casos de niños que, además de fracturas de brazos o piernas, presentaban hematomas subdurales, tampoco se planteó esa posibilidad. Caffey interpretó las lesiones como una consecuencia de caídas o accidentes que habían pasado desapercibidos a las personas del entorno del niño.. Tríada de síntomas. Probablemente, ni Tardieu y ni Caffey llegaron a la conclusión correcta porque el maltrato infantil no fue reconocido como un hecho con consecuencias medico-legales hasta los años sesenta del siglo pasado, cuando el pediatra estadounidense Henry Kempe (1922-1984) describió los síntomas del niño maltratado. O tal vez no se reconocieron las auténticas causas de las lesiones porque el zarandeo de un lactante a veces no deja ninguna huella: no existen fracturas de cráneo, ni heridas locales, ni hematomas oculares. El hecho de que finalmente en 1971 Guthkelch describiera la relación decisiva entre el hematoma subdural y los síntomas se debe a dos casualidades. Por una parte, se enteró de que un colega había sufrido un hematoma subdural por un frenazo brusco mientras conducía por la autopista. Por otra, el zarandeo se consideraba una medida de castigo relativamente leve en la Gran Bretaña de los años setenta. Por ese motivo, los padres de algunos lactantes a los que Guthkelch investigaba no mostraron ningún recato a la hora de contarle que habían sacudido a su hijo. Guthkelch fue el primero en publicar un artículo científico sobre el movimiento en látigo que experimenta el cráneo cuando se zarandea al niño: un ciclo de movimientos rápidos seguidos en cada ocasión de una detención súbita. El cerebro se encuentra sumergido en un líquido que llena un espacio cerrado, por esa razón reacciona con lentitud a los movimientos. En otras palabras, el cerebro no sigue al cráneo ante un cambio brusco de dirección; literalmente, sufre un vaivén constante. De ese modo se produce una fuerza de cizallamiento que en ocasiones resulta tan potente que rompe los vasos sanguíneos que se alojan debajo de la duramadre, con lo que se origina un hematoma subdural. Cuando Guthkelch identificó el mecanismo que explica las súbitas hemorragias cerebrales en lactantes y. 18. N.O 86 - 2017.
(21) PEDIATRÍA / SÍNDROME DEL NIÑO Z AR ANDEAD O. Huesos craneales Duramadre. El médico forense Jan Sperhake considera que los casos basados solo en la tríada sintomática son una excepción. En el Instituto de Medicina Legal del Hospital Universitario de Hamburgo-Eppendorf, Sperhake investigó a algunos lactantes y niños pequeños que habían sufrido zarandeos. Encontró que muchos de los niños presentaban también otras lesiones. «Si se les explora detenidamente, es frecuente encontrar fracturas de costillas o de los huesos largos de los miembros, algunas antiguas deficientemente cicatrizadas como las que ya describió Caffey en 1946.» Este fue el caso de Tayler, un niño de 13 meses que en diciembre de 2015 falleció en Hamburgo presumiblemente por un trauma debido a zarandeo: seis meses antes había sufrido una fractura de clavícula. Según Sperhake: «Una fractura de este tipo en un niño de esa edad despierta sospechas, sobre todo cuando los padres no aportan una explicación convincente». De hecho, algunos autores incluyen como criterio diagnóstico adicional que las personas al cuidado del niño relatan una historia difícilmente compatible con la gravedad de las lesiones.. MAREN HÖTTEN. Lesión cerebral. Cuando se zarandea a un lactante, su delicado cerebro se mueve en un vaivén en el interior de un espacio craneal lleno de líquido. La fuerza de cizallamiento que se genera rompe los vasos sanguíneos situados por debajo de la duramadre. El choque del cerebro contra los huesos craneales puede provocar más hemorragias y edemas, en ocasiones mortales.. La complicada búsqueda de la verdad. niños pequeños, los hechos transcurrieron muy rápidamente. Caffey leyó el artículo de Guthkelch y lo relacionó con sus casos. En el curso de tres años completó dos nuevos síntomas típicos de los niños zarandeados: hemorragias en la retícula del ojo (hematoma retiniano) y una lesión del cerebro (encefalopatía). Con ello quedó establecida la tríada sintomática relacionada con el síndrome del niño zarandeo: hematoma subdural, hemorragia retiniana y encefalopatía. Pocos años después acontecieron los primeros procesos judiciales y juicios por sacudir a niños. Se declaró culpables a padres y cuidadores. En algún momento, ocurrió algo que los críticos del diagnóstico de Guthkelch hoy consideran un error fundamental: dado que la mayoría de los bebés afectados presentaban los tres síntomas, los médicos forenses concluyeron que habían sido zaran deados aunque no manifestaran ninguna señal externa que demostrase el uso de violencia. Peritos médicos utilizaron tal argumento: la acusación de los presuntos maltratadores se basaba solo en la tríada sintomática. Según Guthkelch y los especialistas que habían suscrito la carta abierta, de este modo se cae en un círculo vicioso que hasta ahora ha llevado a falsas implicaciones y a veredictos erróneos.. MENTE Y CEREBRO. Desde el punto de vista de Sperhake, la interpretación científica del trauma por zarandeo ha cambiado en los últimos 20 años. En un principio, imperaba el convencimiento de que uno de los síntomas cardinales, la hemorragia subdural, no solo era un signo típico del síndrome del niño zarandeado, sino que, además, era causa de una elevada mortalidad en los niños afectados, los cuales, según algunos cálculos, llegaba al 20 por ciento. Sperhake asegura: «Hoy sabemos que los hematomas subdurales debidos al zarandeo de los niños no se corresponden con las graves hemorragias que conocemos en los adultos». Y detalla: «En los lactantes, el hematoma es solo una fina capa de sangre que no ejerce ninguna presión sobre el cerebro y que, por sí mismo, probablemente no suponga ninguna amenaza vital». En la actualidad, los médicos forenses atribuyen la alta mortalidad del trauma de los niños zarandeados, en primer lugar, a un importante edema cerebral. Entre los especialistas existe también una fuerte discusión sobre su causa. Durante un tiempo se mantuvo la hipótesis de que agitar al bebé daba lugar de forma inmediata a una lesión de las inmaduras vías nerviosas en el cerebro infantil, que en casos graves podrían llegar a desgarrarse. En 2001, las investigaciones de la neuropatóloga británica Jennian Geddes lo ponían en duda. Geddes y otros científicos llevaron a cabo la autopsia de 37 lactantes de edades inferiores a nueve meses que habían muerto a consecuencia de lesiones cefálicas por violencia; algunos habían sufrido zarandeos. Los neuropatólogos solo encontraron en dos de ellos lesiones directas de vías nerviosas consideradas hasta entonces típicas del síndrome. Precisamente esos dos niños presentaban, además, lesiones cefálicas graves con diversas fracturas. 19. N.O 86 - 2017.
(22) En los años ochenta, el médico forense Werner Weber dejó caer desde la altura de un cambiador de pañales a cadáveres de lactantes para averiguar si estas caídas pueden originar fracturas craneales craneales, es decir, no habían fallecido porque se les había sacudido. La lesión cerebral que se encontró con mayor frecuencia fue inesperada: una lesión tisular difusa debida a la falta de oxígeno y al déficit de riego sanguíneo. Ello coincide con el hecho de que, según las historias clínicas, antes de su fallecimiento, tres cuartas partes de los bebés habían padecido una insuficiencia respiratoria y 11 de los 37 niños presentaban lesiones en los nervios craneales y en el tronco encefálico, región de tránsito entre el cráneo y la columna cervical donde se alojan los centros reguladores de la respiración y la circulación sanguínea.. Maniquíes zarandeados. Ante estos hallazgos, Geddes concluyó que, a diferencia de lo que se había creído hasta entonces, la grave hinchazón del cerebro que se observaba en los niños zarandeados no se debía a una lesión directa de las vías nerviosas, sino a una falta de oxígeno. La causa de esta hipoxia podría ser una lesión en centros de importancia vital alojados en el tronco cerebral. Sin embargo, también cabía la posibilidad de que otros fenómenos causaran las lesiones cerebrales, entre ellos, la apnea que acontece en la muerte súbita del lactante. A lo largo de los años se ha comprobado que cada uno de los síntomas cardinales puede deberse a mecanismos diferentes al trauma por sacudida. Las hemorragias retinianas pueden originarse por trastornos congénitos de la coagulación de la sangre. Según algunos expertos, los hematomas subdurales pueden aparecer cuando una lesión obstétrica previa en el cráneo del niño empieza a sangrar de nuevo como consecuencia de una caída desde la cuna o del cambiador de pañales. En 1987, la neurocirujana infantil estadounidense Ann-Christine Duhaime zarandeó a muñecos con aspecto de bebé para medir las fuerzas que se producen en el cráneo como consecuencia de los movimientos bruscos. MENTE Y CEREBRO. de aceleración y frenado. Los resultados fueron sorprendentes: según sus cálculos, las fuerzas por la sacudida no son suficientes para originar las típicas lesiones del síndrome del niño zarandeado. De hecho, los investigadores registraron la mayor fuerza cuando arrojaron a los maniquíes al suelo. Duhaime opina que, a pesar de que las sacudidas pueden formar parte del proceso, es más probable que los niños afectados hayan sufrido un golpe seco en la cabeza. «La situación más frecuente podría ser la del niño que ha sido zarandeado y luego arrojado a la cuna o contra otra superficie con la que se ha golpeado la parte posterior de la cabeza y que, de esta forma, experimenta un contundente y breve movimiento de frenado.» Aunque los resultados de Duhaime siguen discutiéndose, han logrado que el síndrome de niño zarandeado pase a denominarse síndrome por impacto del zarandeo (shaken impact syndrome). El aspecto más importante de este cambio de terminología radica en que las lesiones originadas por un impacto en la cabeza no pueden diferenciarse claramente de las que pueden acontecer por una caída casual. En el año 2012, la familia de Kristian Aspelin, de San Francisco, vivió una situación semejante. En un momento de descuido, el hijo de dos años empezó a vaciar la nevera. El padre intentó poner orden en el caos mientras sostenía en sus brazos a su otro hijo Johan, de tres meses. De repente, el pequeño le resbaló de los brazos, y a pesar de que llamó de inmediato a una ambulancia, Johan murió al cabo de cinco días en la clínica. En la autopsia, el médico forense encontró supuestos indicios de que el pequeño había sido zarandeado. Se acusó al padre y se le prohibió que volviera a ver a su familia. Gracias a que disponía de suficiente dinero para reunir a todo un equipo de especialistas le fue posible evitar la condena. Seis expertos en medicina y un biomecánico corroboraron que el niño podía haber sufrido las lesiones mortales al caer sobre el suelo de la cocina. El tribunal decidió sobreseer la acusación. En Alemania, donde se estima que al año suceden de 100 a 200 casos del síndrome del niño zarandeado en bebés de entre cuatro y cinco meses, el debate no se plantea de forma tan acérrima como en Estados Unidos. Probablemente porque el cuadro clínico no existe como diagnóstico, sino que se incluye en el término genérico de «abuso corporal». Sin embargo, los expertos alemanes se muestran en desacuerdo en algunos puntos, como quedó patente en el proceso de Dortmund en relación con el caso del bebé Nils, quien falleció en 2010. La fiscalía acusó a la madre de haber sacudido al niño, por entonces de siete meses de edad, que habría caído después y se habría golpeado la cabeza contra un objeto duro. La madre admitió que su hijo había caído de la cuna, de 45 centímetros de altura, sobre el suelo de laminado: había sido un accidente. En la autopsia, los médicos forenses encontraron hemorragias en la retina del bebé, lesiones difusas en el tejido cerebral y un hematoma subdural leve.. 20. N.O 86 - 2017.
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