y la
ELECCIÓN CUÁNTICA
Guía práctica de reprogramación
de las trece hélices al punto cero
Libro 2
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Todos los derechos reservados traducción: Anna Renau Bahima revisión general: Silvia Durán ilustraciones: Devin Young
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vesica piscis ediciones
El ADN y la
Elección Cuántica
Guía práctica de reprogramación
de las trece hélices al Punto Cero
Libro 2AGRADECIMIENTOS . . . .8
INTRODUCCIÓN . . . . 9
CAPÍTULO UNO LA FÍSICA CUÁNTICA
Un mundo en movimiento . . . Defi nición de la física cuántica . . .
La teoría de las cuerdas . . . Las dimensiones . . . El gato de Schröedinger y los mundos múltiples . . . . Diferenciación entre mundos múltiples y dimensiones . . . El tiempo . . .
El efecto túnel . . . . La información cuántica. . .
PROTOCOLO Nº 18: Le elección cuántica . . . La Esencia. . . .
PROTOCOLO Nº 18: Nueva decisión cuántica. . . . Ejemplo detallado del Protocolo nº 18. . . .
PROTOCOLO Nº 19: Una nueva decisión cuántica: la salud. . . .
PROTOCOLO Nº 19: Una nueva decisión cuántica: la salud . . . .
PROTOCOLO Nº 20: Realidad holográfi ca. . . .
PROTOCOLO Nº 20: Distorsión holográfi ca. . . .
CAPÍTULO DOS
EL PROCESO DEL PENSAMIENTO CUÁNTICO
La fuerza motriz de nuestras órdenes. . . . Un nuevo modo de pensar. . . . Acabar con las expectativas. . . . El poder de emitir órdenes . . . . El permiso para emitir órdenes . . . . La ley del arrastre . . . . Las preferencias en las órdenes . . . .
PROTOCOLO Nº 21: Maximizar el efecto de nuestras órdenes . . . .
PROTOCOLO Nº 21: Maximizar el efecto de nuestras órdenes . . . .
13 13 14 16 16 19 19 20 20 23 26 29 42 51 55 69 71 85 86 90 91 93 94 95 99 103
Defi nición de ascensión . . . . La ascensión consciente . . . . Mitocondrias y Transmutación . . . .
PROTOCOLO Nº 23: Transmutación al punto cero . . . .
CAPÍTULO TRES LA COEXISTENCIA
La coexistencia de los distintos niveles de expansión . . . . La abundancia magnética . . . .
PROTOCOLO Nº 24: La coexistencia al punto cero . . . .
PROTOCOLO Nº 24: Expansión al punto cero . . . .
CAPÍTULO CUATRO EL VACÍO INTERSTICIAL
El vacío del universo . . . .
PROTOCOLO Nº 25: Acceder al vacío intersticial . . . .
PROTOCOLO Nº 25: Acceder al vacío intersticial . . . .
PROTOCOLO Nº 26: Sintonizar el vacío intersticial a la frecuencia de nuestra Esencia . . . .
La frecuencia individual de nuestra Esencia . . . . Autonomía y coexistencia de las frecuencias individuales . . . .
PROTOCOLO Nº 26: Sintonizar el vacío intersticial a la frecuencia de nuestra Esencia . . . .
PROTOCOLO Nº 27: Revitalizar la energía vital . . . .
PROTOCOLO Nº 27: Acceder al poder que permite la revitalización de la energía vital o cualquier otro poder personal . . . .
CAPÍTULO CINCO
EL ALMA CENTRAL Y LA MULTIDIMENSIONALIDAD
Defi nición de «alma central» . . . .
PROTOCOLO Nº 28: El alma central y la coexistencia . . . .
PROTOCOLO Nº 28: El alma central y la coexistencia . . . .
PROTOCOLO Nº 29: Los mundos múltiples . . . .
PROTOCOLO Nº 29: Sintonizar con la frecuencia de la información perteneciente a un mundo paralelo que vibra a la frecuencia de la Esencia .
129 129 130 133 143 146 149 151 165 167 169 177 179 179 183 197 199 209 211 217 229 233
EL AMOR AL YO Y EL AUTOAPOYO
El autoapoyo . . . .
PROTOCOLO Nº 30: El Amor al yo en el punto cero. . . . El Amor al yo al punto cero . . . . Ascensión y Amor al yo . . . .
PROTOCOLO Nº 30: El Amor al yo en el punto cero . . . .
CAPÍTULO SIETE
PROCESO DE SANACIÓN Y APLICACIONES PRÁCTICAS
El proceso de sanación . . . . Aplicaciones prácticas . . . .
PROTOCOLO Nº 31: Aplicaciones prácticas. . . .
EJEMPLO Nº 1: Utilización de uno o más protocolos en un contexto terapéutico . . . .
EJEMPLO Nº 2: Visita cuántica del cerebro . . . .
EJEMPLO Nº 3: Sintonizar el vacío intersticial a la frecuencia de nuestra Esencia, y revitalizarse . . . .
CONCLUSIÓN . . . . Apéndice I • Léxico. . . . Apéndice II • Kinesiología. . . . Apéndice III • Listado de posibles bloqueos. . . . Apéndice IV • Listado de emociones. . . . Apéndice V • Emociones y afi rmaciones (intenciones)
para el aspecto mental . . . .
Apéndice VI • Bloqueos de la energía psíquica. . . . .
Apéndice VII • Listado de sistemas. . . . .
Apéndice VIII • Lecturas selectas. . . .
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Me gustaría expresar mi agradecimiento a cada una de las personas que han accedido a ayudarme en esta gigantesca empresa. Juntos, hemos aprendido muchas cosas acerca de la realidad cuántica, hemos mantenido largas discusiones y compartido muchas experiencias. Os doy las gracias por atreveros ¡¡¡¡¡a ELEGIR!!!!!
Siento una profunda gratitud hacia Bruno, mi marido, que siempre ha creído en mí; hacia mis hijos, Devin, Shawn y Marie-France, quienes han manifestado mucho interés y curiosidad por mi trabajo, y a Merlin, el cual ha mostrado una gran paciencia, a su manera especial. Los cinco son mis mejores amigos, mi apoyo y mi inspiración.
Por último, me gustaría dar las gracias a mi padre, que nos dejó para irse a un mundo paralelo mientras me hallaba desarrollando los protocolos de este libro. Yo he heredado su sentido de la ingeniería y su fi rme creencia en la existencia de un Absoluto.
INTRODUCCIÓN
E
l ADN y la elección cuántica es una continuación de El ADN sinmisterio y sus 17 protocolos de reprogramación. Por lo tanto,
veréis que los protocolos de este libro comienzan en el número 18. Si bien El ADN y la elección cuántica tiene valor por sí mismo y puede leerse con independencia de El ADN sin misterio, yo os recomiendo que primero trabajéis con los protocolos de reprogramación del libro 1 con el fi n de sacar pleno provecho de los que han sido desarrollados para El ADN y la elección
cuántica.
En El ADN sin misterio desarrollé un nuevo proceso de pensamiento que
nos permite reprogramar nuestras hélices a través de intenciones conscientes declaradas en el punto cero. Ante todo, era importante clarifi car el poder de la intención y el hecho de que este poder se sirve tanto de los polos positivos como de los negativos de nuestro proceso mental. Cuando declaramos una intención que contiene un polo positivo y uno negativo la carga de dicha intención queda equilibrada y la fuerza magnética de nuestra orden aumenta. Este enfoque tiene lugar al margen de cualquier dualidad e incluye tanto las emociones positivas como las negativas. De este modo garantizamos que nuestras intenciones logren la máxima efi cacia. Alcanzamos el punto cero abarcando tanto la oscuridad como la luz. Este debe ser nuestro punto de partida para modifi car la estructura de nuestro ADN utilizando el poder de la intención en el punto cero.
El estado de amor trasciende a las polaridades positivas y negativas. En este espacio, al que denominamos punto cero, lo santo y lo maléfi co, la luz y la oscuridad, el bien y el mal, así como todas las demás dualidades, coexisten en equilibrio. El punto cero no es ni neutral ni estático. Es multidimensional y se halla en constante movimiento. Es el centro de un espacio que está cambiando constantemente porque la fuerza positiva de la luz y la fuerza negativa de la oscuridad coexisten sin anularse mutuamente, a pesar de sus polaridades opuestas.
El mejor modo de imaginar el punto cero es pensar en un globo lleno de agua y fl otando en medio de un océano, zarandeado por las olas, el viento y la lluvia. El punto cero se halla en el centro de esta esfera: es un punto en equilibrio constante a pesar de las turbulencias externas.
El punto cero puede verse también como un punto fi cticio situado en medio de una línea recta, con una polaridad positiva y una negativa a cada lado. Personalmente, yo prefi ero mucho más la imagen esférica. En el punto cero la fuerza positiva se encuentra al máximo porque su potencial es estimulado por la correspondiente fuerza negativa; por consiguiente, ambas se mantienen en perfecto equilibrio. Como sucede con los polos de un imán, podemos imaginarnos dos fuerzas contrarias que coexisten en el mismo espacio, sin que dichas fuerzas tengan que fusionarse ni neutralizarse la una a la otra.
El nuevo paradigma que deseo esbozar en este libro se basa en el concepto del punto cero y en la integración de la carga magnética negativa de nuestras emociones en nuestro ADN. Integrar cargas negativas es un proceso poderoso. Imaginaos la intensidad de una carga basada en la rabia que ha ido acumulándose durante años contra un padre violento. Si pudiésemos medir la amplitud energética de esta rabia obtendríamos una carga magnética impresionante. Una vez que esta carga ha sido integrada en nuestro ADN se convierte en un fuerte polo negativo al que podemos hacer corresponder un polo positivo sin tener que sentir la rabia inicial. A partir de aquí, estos polos constituirán nuestro poder para manifestar nuestros deseos.
Ahora que podemos transformar la carga magnética de la que en su momento fue una emoción confl ictiva y paralizadora en una fuerza creativa que nos permite declarar intenciones en el punto cero, dejaremos de ver esta emoción como algo contra lo que luchar. De ahora en adelante, declararemos nuestras intenciones basándonos en el siguiente modelo: Elijo... aun cuando.... En el siguiente ejemplo: Elijo la abundancia aun cuando no sienta que la merezca, utilizo mi sentimiento de no ser merecedora por lo que respecta a la abundancia para crear un polo negativo y amplifi car la fuerza magnética de mi orden. Cuando empleamos este método para declarar nuestras intenciones abrimos un espacio para que un nuevo tipo de energía se mueva libremente y vibre literalmente dentro de nosotros. Nos proporciona una mayor confi anza y nos permite resolver nuestros confl ictos con mayor rapidez.
Cuando aplicamos el concepto de punto cero utilizamos la carga magnética de una emoción negativa como si fuese uno de los polos de un imán. Puesto que coexiste con una carga positiva, genera un campo magnético. Para que nuestros deseos se manifi esten en la Tierra, debemos asociar nuestras órdenes con un campo magnético. Por ejemplo, si tememos ser víctimas de un
ataque terrorista mientras vamos de viaje podemos ordenar que nuestro viaje tenga lugar en la más completa seguridad. Emitir una orden positiva que se halle equilibrada por una carga negativa da como resultado una orden que tiene un impacto mayor.
En este segundo libro, al adentrarnos en la teoría del punto cero, echaremos un vistazo a la coexistencia de realidades múltiples. Nuestro proceso mental debe transformarse, primero, de ser un proceso basado en el modelo binario de las «dos hélices» a ser un proceso que se base en un modelo circular, con «trece hélices» al punto cero. Con este modelo estamos preparados para entrar en un universo cuántico multidimensional y multitemporal donde sea posible la transmutación.
Según la física cuántica, el modo en que se comporta la materia depende del observador. Por ejemplo, si examinamos la conducta de los quarks vemos que coexisten varias posibilidades —y a veces, contradictorias—, hasta que una de estas posibilidades se hace real a través del poder de elección del observador. Estas múltiples posibilidades son aquello de lo que está hecho el universo. Basándonos en este modelo, reprogramaremos nuestro código genético para que incluya la información inherente a todas nuestras experiencias vitales.
Desde que se publicó por primera vez El ADN sin misterio, en marzo de 2002, he continuado creando nuevos protocolos de reprogramación genética. En primer lugar, quería ayudar a algunos de mis alumnos que deseaban convertirse en «pranarianos», es decir, que querían transmutar la energía de modo que el prana del aire pudiese llegar a ser el único sustento para su cuerpo. Por tanto, desarrollé un protocolo para reprogramar la mitocondria. Después trabajé en un protocolo para reprogramar, en nuestro ADN, los códigos de inteligencia máxima que existen de forma latente en nuestro cerebro. Al refl exionar sobre los protocolos de El ADN sin misterio, comprendí que era esencial que nuestras órdenes fuesen efi caces. Así que desarrollé un programa que nos devolviese nuestro poder original para mandar.
Después de una conferencia sobre física cuántica y sanación, creé dos programas que nos dan acceso a las múltiples opciones que coexisten, dependiendo de la realidad cuántica. Uno de los programas se centra en cuestiones que tratan de la enfermedad y el otro, en asuntos de la vida cotidiana. La física cuántica me condujo entonces a la multidimensionalidad, a través del vacío intersticial y la teoría de las supercuerdas. A continuación, indagué en
formas de sintonizar el vacío intersticial a la frecuencia de nuestra Esencia o individualidad.
Los protocolos relativos al Alma Central y la multidimensionalidad se basan en la idea de que hay múltiples realidades que coexisten dentro de la realidad cuántica. Basándome en los modelos de la física cuántica, he extrapolado protocolos que emplean imágenes similares.
Si queremos ver paz en la Tierra, debemos utilizar métodos de base cuántica para crecer, y utilizar nuestro libre albedrío para transformar el modo en que pensamos. Los acontecimientos sociales y políticos que tienen lugar en todo el mundo me han confi rmado la necesidad inmediata de un cambio de paradigma en nuestra programación genética.
Así pues, os invito a entrar en el mundo de lo infi nitesimal y a reapropiaros de sus modelos con el fi n de desarrollar vuestro código genético y adoptar una forma de pensar que incluya la coexistencia de múltiples posibilidades.
Os invito a entrar en el mundo cuántico y a emitir órdenes con seguridad en el punto cero, ¡haciendo que vuestros miedos coexistan con vuestras órdenes!
Os invito a emplear el modelo cuántico para ordenar: nuevas elecciones...
nuevas posibilidades... un horizonte más amplio... nuevas frecuencias... menos distorsiones...
CAPÍTULO UNO
LA FÍSICA CUÁNTICA
UN MUNDO EN MOVIMIENTO
E
l campo de la física cuántica se halla en constante evolución. Cada uno de los descubrimientos genera una nueva hipótesis y saca a la luz nuevas asociaciones, algunas de las cuales forman la base del trabajo sobre la reprogramación del ADN. Aunque son bastante complejos, estos conceptos se presentan aquí de forma simplifi cada para proporcionaros una comprensión de la materia que resulte más fl uida e iniciaros en los principios fundamentales que rigen este nuevo modelo del universo. Si estas teorías os resultan demasiado abstrusas al leer este capítulo, simplemente, recordaos a vosotros mismos lo siguiente: «La realidad no es estática: cambia de comportamiento, dependiendo del observador, y existen mundos paralelos con frecuencias vibratorias que difi eren de las de nuestro mundo».DEFINICIÓN DE LA FÍSICA CUÁNTICA
Desde el siglo XVI hasta el nacimiento de la teoría cuántica en la década de los años 20, la física clásica estudiaba el comportamiento de aquello que podía ser observado e interpretado en los universos microscópico y macroscópico, y trataba de explicar su modo operativo basándose en principios materialistas. Estudiaba el movimiento de los cuerpos terrestres y celestes, los átomos, el magnetismo, la gravedad y la luz. Con la llegada de la física cuántica
y el descubrimiento por parte de Einstein de la teoría de la relatividad los físicos se dieron cuenta de que la física clásica no podía explicar los fenómenos subatómicos y cósmicos. Los principios de la física moderna han evolucionado y los físicos han adoptado una interpretación más fl uida de los funcionamientos del universo. Ya no podemos defi nir la materia con certeza. Únicamente podemos dar su naturaleza por sentado y aceptar como hecho que nuestra relación con la materia infl uye en nuestra interpretación de la misma.
Las leyes de la física cuántica parecen extrañas. La materia, cuando no es observada, existe en diversas formas a la vez. Los físicos modernos exploran estas leyes cuánticas y sus aplicaciones. Afi rman que un ordenador cuántico, con sólo doce átomos, sería capaz de resolver en pocos segundos ecuaciones matemáticas que los más potentes ordenadores actuales necesitarían miles de millones de años para resolver. Los fenómenos cuánticos son el resultado de múltiples posibilidades que pueden percibirse de forma distinta dependiendo del observador y cada uno de los átomos tiene acceso a miles de posibilidades que dependen del contexto experiencial.
LA TEORÍA DE LAS CUERDAS
La física cuántica mira lo infi nitesimal. El átomo, con sus protones, neutrones y electrones, ya no constituye el elemento básico de la materia. Ha sido superado por las partículas subatómicas, i.e., quarks, leptones, muones, etc. Parece ser que el universo estaría hecho de cuerdas de energía enrolladas sobre sí mismas y que vibran a ritmos concretos. Actualmente, los físicos ven la materia como un conjunto de frecuencias vibratorias que determinan la naturaleza de dichas cuerdas y de la materia.
La teoría de las cuerdas tiende un puente entre la teoría de la relatividad de Einstein y la física cuántica. Estos dos desarrollos científi cos se complemen-tan a la vez que se contradicen el uno al otro. Einstein basó su teoría en las leyes existentes de la naturaleza y su teoría describe la estructura del espacio y el tiem-po basándose en la propiedad invariable de la velocidad de la luz. La relatividad explica sobre todo el movimiento de los astros, es decir, lo infi nito, mientras que la física cuántica estudia el comportamiento de las partículas subatómicas, esto es, lo infi nitesimal. Las opiniones son divergentes con respecto a estas dos interpretaciones de la realidad. La física cuántica describe cómo observamos la materia y las restricciones impuestas a las leyes físicas por nuestras
observacio-nes. Por otro lado, la teoría de la relatividad interpreta nuestro universo y su sujeción al tiempo y al espacio.
Según la teoría de las cuerdas, todo es una frecuencia vibratoria, ya sea a nivel subatómico o macroscópico. La confi guración y el contenido del uni-verso se defi nen por frecuencias vibratorias. La teoría de las cuerdas vincula la física cuántica y la relatividad defi niendo las partículas como cuerdas de energía que están enrolladas sobre sí mismas, que vibran a ritmos concretos y que, así, componen la materia. Cada una de las frecuencias por sí misma, con su propia masa y energía, confi ere a la materia su individualidad. La materia se compone de pequeñas cuerdas. Las frecuencias vibratorias de estas cuerdas indican la naturaleza de los elementos cuánticos. Cada quark posee su propia frecuencia individual. Los ritmos vibratorios y las frecuencias individuales de cada tipo de quark son lo que determina la naturaleza de la materia.
Para que esta teoría sea matemáticamente viable, los físicos presuponen la existencia de veintiséis dimensiones. Éstas son tan pequeñas que únicamente pueden describirse empleando complejas fórmulas matemáticas. En la Tierra, nosotros vivimos en cuatro dimensiones: altura, amplitud, profundidad y tiem-po. Para poder comprender el modelo del universo en términos de un mundo que vibra a diversas frecuencias —de forma semejante a las cuerdas de una guitarra— era importante encontrar conceptos que fuesen más allá de la altura, amplitud, profundidad y tiempo. El universo no funciona necesariamente en todas partes según el modelo tridimensional con el que nosotros estamos fami-liarizados.
Resumiendo, los elementos más pequeños del universo no son las partí-culas subatómicas (protones, neutrones, electrones) ni las misteriosas partípartí-culas nucleares (quarks, leptones, muones, neutrinos). Según la teoría de las super-cuerdas, las partículas fundamentales del universo ni siquiera son partículas: más bien se asemejan a cuerdas que vibran a frecuencias precisas de forma similar a las de una guitarra. Estas frecuencias vibratorias determinan la naturaleza de la cuerda y, por consiguiente, el tipo de partículas cuánticas que forman parte de ella. Todo depende de la frecuencia vibratoria. Así, según la teoría de las super-cuerdas, la forma y el contenido de todo el universo vienen determinados por las frecuencias vibratorias de cada uno de sus átomos. Este concepto confi rma la noción de que, en realidad, no existe ninguna diferencia entre materia y energía. Cada frecuencia tiene una masa y energía distintas. La frecuencia es lo que pro-porciona a la materia su individualidad. En conclusión, recordemos que a nivel cuántico la materia está compuesta de cuerdas y que su naturaleza se defi ne por
las diversas frecuencias a las que vibran dichas cuerdas. Lo importante ya no es la naturaleza química de un elemento, sino más bien la frecuencia vibratoria de sus cuerdas.
LAS DIMENSIONES
¿A qué nos referimos exactamente cuando empleamos la palabra «dimen-sión»? En matemáticas la dimensión se defi ne en términos de parámetros que describen la posición de un objeto dentro de un modelo conceptual de espacio: altura, amplitud y profundidad. Al defi nir la naturaleza de las cuerdas de energía enrolladas sobre sí mismas como frecuencias vibratorias de la materia, el modelo cuántico utiliza fórmulas matemáticas más precisas y parámetros más concretos que los empleados en un modelo tridimensional. De hecho, actualmente los científi cos presuponen veintiséis dimensiones que no tienen nada que ver con la altura, la amplitud o la profundidad. Consisten en fórmulas matemáticas que son imposibles de representar.
Si pudiésemos observar un árbol desde otra dimensión en la que el tiem-po fuese no lineal lo veríamos no sólo con su forma actual, sino también con el aspecto que tenía cuando era un árbol joven. En este contexto, las dimensiones nos ofrecen alternativas desde las que comprender nuestra realidad.
A nivel espiritual las dimensiones se corresponden con estados de con-ciencia. La cuarta dimensión, por ejemplo, describe la conciencia del estado crístico. Las dimensiones espirituales no están relacionadas con las dimensiones matemáticas, sino que más bien defi nen realidades que pueden vibrar a distintas frecuencias.
EL GATO DE SCHRÖEDINGER Y LOS MUNDOS MÚLTIPLES La teoría cuántica nos permite comprender que la materia se halla deter-minada por frecuencias vibratorias. Examinemos cómo puede existir simultá-neamente en múltiples lugares.
La teoría de los universos múltiples propone que tenemos una visión de la realidad como algo simultáneo y que está en consonancia. Para ilustrar cómo coexisten múltiples posibilidades, los escritores de ciencia utilizan con frecuen-cia el ejemplo del gato de Schröedinger (que toma el nombre de su creador). Imaginemos que se pone un gato dentro de una caja sellada. Esta caja contiene también un átomo radioactivo en descomposición. Cuando el nivel de radia-ción alcance un determinado punto activará un mecanismo que matará al gato.
Mientras la caja esté cerrada, cualquier hipótesis relativa al nivel de descomposi-ción del átomo se basa en predicciones que, a su vez, se basan en probabilidades anteriores. Sin embargo, es imposible averiguar exactamente en qué momento habrá emitido el átomo sufi ciente radiación para matar al gato. Por lo tanto, el átomo está a la vez desintegrado y entero. Como su vida depende del estado del átomo, el gato está, pues, muerto y vivo a la vez. Ambas posibilidades coexis-ten.
Abrir la caja es el único modo de averiguar si el gato está muerto o vivo. Mientras la caja permanezca cerrada estos dos estados coexisten. Los observa-dores externos —en otras palabras, tú y yo— concretan la realidad abriendo la caja.
¿Cómo está regida la realidad? Algunos teóricos describen la existencia de mundos múltiples para explicar la coexistencia de posibilidades múltiples. Volvamos al gato. Una vez que se abre la caja existen dos universos paralelos: un universo en el que observamos que el gato está muerto y un universo en el que observamos que está vivo. El universo se divide para cada una de las posi-bilidades cuánticas que pueden volverse reales.
Ahora supongamos que estamos buscando un electrón en una casa a oscuras. Hay tres posibilidades: que el electrón esté en la cocina, en el cuarto de baño o en la sala de estar. Hasta que encendamos la luz, el electrón existe en los tres sitios. Cuando encendemos la luz su ubicación se vuelve real. En ese momento, se crean y coexisten tres universos; en cada uno de estos universos el electrón se encuentra en un sitio distinto: cocina, baño o sala de estar. Nosotros estamos presentes también en cada uno de estos universos simultáneamente. Cada encarnación es inconsciente de los demás universos. Debemos imagi-narnos que el «yo» que está mirando el electrón en el cuarto de baño no tiene conocimiento del que está mirando el mismo electrón situado en la sala de estar ¡y que está actuando de un modo completamente distinto!
La conclusión lógica de todo esto es que todas las posibilidades se vuel-ven reales y coexisten en universos paralelos, con independencia unas de otras. Podemos concebir que el lugar en el que nos hallamos en este preciso momento existe simultáneamente en un número ilimitado de universos y que en cada uno de ellos están manifestándose realidades distintas. No sólo todas las posibilida-des son plausibles, sino que también se hallan todas disponibles, dependiendo de la elección realizada por el observador. Esto es lo que hace que sea posible creer que podemos interactuar con estas posibilidades realizando nuevas eleccio-nes.
Cada uno de estos mundos vibra a una frecuencia distinta y se corres-ponde con una realidad concreta; esta realidad existe en otra dimensión al mis-mo tiempo que la realidad que pertenece a la tercera dimensión. Imaginad una rejilla cósmica en la que cada punto representa un momento y un espacio en un determinado universo y vibra a su propia frecuencia, que es única. Después imaginad que nosotros nos encontramos situados en un punto de una línea que está en la tercera dimensión. Para acceder a un punto de otro universo y otra dimensión sólo necesitaríamos cambiar nuestra frecuencia vibratoria. Los mundos no están situados de un modo lineal: coexisten en espacios diferentes y simultáneos. La única manera de distinguirlos es a través de sus ritmos vibrato-rios. Existe un número infi nito de universos que se hallan en contacto unos con otros a través de cuerdas.
DIFERENCIACIÓN ENTRE MUNDOS MÚLTIPLES Y DIMENSIONES
La diferencia entre mundos múltiples y dimensiones es la siguiente: los mundos múltiples albergan realidades simultáneas que vibran a frecuencias distintas, mientras que las dimensiones nos permiten tener una comprensión más amplia de la realidad. Por desgracia, hay autores que confunden estos dos conceptos, lo cual es comprensible porque nosotros únicamente percibimos la materia en cuatro dimensiones (altura, amplitud, profundidad y tiempo) aun cuando haya otras. Tomemos por ejemplo un lápiz que se desliza por una hoja de papel. Alguien que viviese en un universo bidimensional (amplitud y profundidad) sobre la superfi cie del papel vería el lápiz como un círculo. No percibiría el lápiz fuera de la hoja. No existiría la altura. Únicamente percibi-ría fenómenos extraños que le permitipercibi-rían vislumbrar fugaces destellos de otra dimensión. Lo mismo sucede con los seres humanos que tan sólo perciben el mundo en cuatro dimensiones. Los fenómenos que pertenecen a dimensiones más elevadas parecen inexplicables. Sin embargo, estas dimensiones superiores existen aun cuando no las percibamos, lo cual resulta confuso: existen universos paralelos fuera de nuestra percepción. Si el concepto de «dimensiones» trata de la naturaleza de la materia, el de «universos paralelos» revela que esta misma materia es multidimensional y coexiste en más de un universo a la vez.
EL TIEMPO
La física moderna ha transformado por completo la naturaleza del tiem-po. De hecho, los físicos afi rman que éste es mutable y que su paso depende de la perspectiva del observador. Si bien el tiempo parece fl uir de forma lineal en nuestra vida cotidiana, la realidad es otra.
Según la teoría de la relatividad, a medida que nos desplazamos más deprisa el tiempo se enlentece y, al contrario, cuanto más despacio nos despla-zamos más se acelera el tiempo. De este modo, si un astronauta pudiese viajar a la velocidad de la luz, un viaje de cien años parecería durar solamente unas horas. Además, las interacciones de las partículas luminosas (fotones) se produ-cen fuera del tiempo. A nivel de lo infi nitesimal, la causalidad espaciotemporal, es decir, el vínculo causal, se transforma. Recientemente, en la Universidad de Ginebra, unos físicos demostraron que en determinadas interacciones
instantá-neas entre fotones el pasado, presente y futuro coexisten felizmente. No es sólo que las interacciones entre dos fotones se produzcan de forma simultánea, sino que, además, la distancia entre ellos no tiene consecuencia alguna.
«(...) nuestro experimento muestra la no temporalidad de este fenómeno. Existe una dependencia entre los acontecimientos, pero esta dependencia no se corresponde con ningún orden temporal. El mundo cuántico no puede defi nirse en
términos de “antes” y “después”. Las cosas ocurren, pero el tiempo no pasa». 1
EL EFECTO TÚNEL
Las partículas atómicas tienen una doble naturaleza: partícula y onda. Por ejemplo, un electrón tiene comportamiento de partícula (el equivalente de una bola de billar en miniatura), pero también de onda (como una ola del mar). Imaginemos una partícula atrapada dentro de una caja. No puede salir porque su comportamiento es el de una bola de billar en miniatura y la detienen las paredes. Sin embargo, esta partícula se comporta también como una onda de probabilidad, es decir, una probabilidad de existencia que se mueve como una ola del mar. Esta onda de probabilidad existe fuera de la caja aun cuando la partícula se halle atrapada en el interior. Así, hay una diminuta probabilidad de que la partícula salga de la caja y se encuentre fuera sin ni siquiera atravesar
las paredes. En un momento determinado está dentro de la caja y al instante
siguiente ya no está allí. Esto es lo que los físicos denominan el «efecto túnel». Los físicos utilizan esta diminuta posibilidad —de que la partícula pudiese salir de la caja— de varias maneras. A diferencia del enfoque cartesiano, no necesitan una alta probabilidad para echar mano de esta posibilidad: la uti-lizan, por ejemplo, con potentes microscopios de efecto túnel.
LA INFORMACIÓN CUÁNTICA
Los físicos cuánticos aún no saben cómo defi nir la naturaleza de los fenómenos que llevan observando desde 1920. Estos fenómenos ¿son virtuales o reales?
Algunos investigadores, como el vienés Anton Zeilinger, quien logró teletransportar un fotón, afi rman que la información cuántica incluye todas las interpretaciones de la física cuántica. Afi rman que, para poder comprender los fenómenos descritos por la teoría cuántica, es necesario comenzar por la infor-mación. De hecho, la teletransportación de partículas no es más que una trans-misión de información como la que puede realizarse con un fax. Para crear una nueva partícula, el sistema debe ser desarmado hasta llegar a su estado cuántico, y entonces debe transmitirse esta información.
«(...) la teletransportación signifi ca transportar automáticamente la
información sin transportar las propias partículas. Este tipo de
infor-mación viaja a mayor velocidad que la luz (...) En un sistema cuántico puede haber objetos muy pequeños y muy ligeros que se hallen en múltiples estados a la vez, contrariamente a lo que sucede en nuestro mundo macroscópico, donde uno no puede estar en dos habitaciones al mismo tiempo (...) Investigadores austriacos habían anunciado [en febrero de 1998] que habían logrado tele-transportar la propiedad física de una partícula de luz al interior de otra, sin
que hubiese ningún vínculo físico entre ellas».2
La información esbozada en este capítulo fundamento mi interpretación de la física cuántica y mi comprensión en relación a la posibilidad de varias reali-dades coexistentes. En lugar de preguntarme si todo esto era real o virtual, como nos preguntamos si nuestra intuición es correcta o si un remedio homeopático funciona realmente, yo entendí que podíamos tener acceso a la información perteneciente a estas realidades. Por lo tanto, he utilizado este concepto en algunos de los protocolos, como el que trata sobre los mundos múltiples, por ejemplo, en el que pido:
TESTAD si puede instalarse un programa en el ADN de modo que la persona pueda sintonizar con la frecuencia de la información pertene-ciente a mundos múltiples, la cual vibra simultáneamente a una frecuen-cia paralela.
2 Traducido de «Des chercheurs réalisent une téléportation quantique», La Presse, Montréal, 25
La perspectiva cuántica, la teoría de las cuerdas, la teoría de los univer-sos múltiples, el efecto túnel y el tiempo no lineal nos llevan a univer-sospechar que el microcosmos es tan inestable como el macrocosmos. Al fi n y al cabo, podría ser muy bien que las dimensiones espirituales y los escenarios terrestres pudiesen ser tan fácilmente infl uenciables como los quarks. Es posible que haya otras rea-lidades que, simplemente, vibren a otra frecuencia. Estas posibirea-lidades infi nitas son lo que exploraremos y reprogramaremos en nuestro código genético.
P R O T O C O L O N ° 1 8
LA ELECCIÓN CUÁNTICA
Hace años, cuando me encontraba estudiando espiritualidad, el verbo
rendirse se empleaba en todas las situaciones. Había que rendirse a la gracia de
Dios, al karma, al propio destino. El universo era grande y estaba regido por el Todopoderoso, que, desde arriba o desde algún lejano rincón del cosmos, dirigía nuestras vidas. En este estado de sumisión, se destruía el libre albedrío. Desde entonces he comprendido que esta actitud sumisa se halla en contradicción con el modelo cuántico porque niega el concepto de coexistencia. El universo no nos pide que nos rindamos, ¡sino que elijamos! Rindiéndonos continuamente sin seguir ninguna dirección concreta, nos hemos convertido en víctimas de las decisiones tomadas por un Dios lejano. Sin embargo, ahora comprendemos que el poder del libre albedrío nos permite realizar nuestras propias elecciones responsables porque la materia se halla disponible y no juzga.
Como ha demostrado la física cuántica, la naturaleza incluye varias posibilidades y la elección realizada por el observador infl uye en la realidad. A nivel cuántico, la materia no viaja en direcciones concretas o totalmente predecibles, excepto en la proporcionada por el libre albedrío del observador. En física, el modelo estándar no se reproduce sistemáticamente en todos los experimentos cuánticos y lo mismo sucede con el destino y la rendición. Según el modelo cuántico, cualquier hecho observado fue primero una posibilidad elegida entre otras. Cuando integras el pensamiento cuántico comprendes que no existe aspecto ni posibilidad ninguna fuera de la Creación. Todo existe con simultaneidad: bueno y malo, oscuridad y luz, rendición y determinación, sí y no.
En ocasiones decimos «sí» a posibilidades que no nos convienen, o que ya no nos convienen. He aquí un ejemplo. Una de mis estudiantes, Evelyn M. (nombre fi cticio), sentía tal devoción por sus hermanas que no podía distanciarse de ellas. Si una de sus hermanas le hacía una visita encontrándose mal Evelyn adoptaba su enfermedad en un desmesurado esfuerzo por salvarla. Su hermana volvía a casa sintiéndose casi de maravilla mientras la salud de Evelyn comenzaba a empeorar. Si, por casualidad, los dolores y males de su hermana estaban en consonancia con los suyos, Evelyn desarrollaba una enfermedad real.
Como siempre había estado disponible para sus hermanas, Evelyn tenía el convencimiento de que jamás sería capaz de imponer sus límites. Llega un momento en la vida en el que debemos hacer una pausa para refl exionar sobre nuestras elecciones. Evelyn y yo nos pusimos a trabajar juntas para desarrollar nuevas intenciones basándonos en sus preferencias actuales, que son distintas de las que tenía de niña. Aun cuando tengamos la tendencia a cargar sobre nuestros hombros con el sufrimiento de los demás, podemos realizar otra elección sin anular la anterior. Es cuestión de volver al momento en el que, efectivamente, elegimos adoptar aquella vieja actitud, que ya no resulta adecuada, con el fi n de elegir una nueva haciendo coexistir conjuntamente la información inherente a ambas actitudes. Incluso me atrevería a decir que podríamos hacer que coexistiesen más de dos aspectos. Entonces podríamos incluso elegir sellarnos con respecto a nuestros hermanos y hermanas haciendo coexistir nuestros viejos programas —que nos empujan hacia un exceso de generosidad— con nuestras dudas y nuestro deseo de ser libres. En cierto modo, es como si estuviésemos creando un perfume llamado «Esencia del Momento». Cualquier buen perfume está hecho a partir de una esencia primaria, pero debe estar apoyado por esencias que sean menos volátiles y que impidan la rápida evaporación. Para obtener una fragancia rica y original, podemos elegir una realidad cuántica en la que coexistan numerosas fragancias.
Cuando declaramos una intención decimos al universo que hemos elegido vivir de una determinada manera y que elegiremos una posibilidad concreta de entre las diversas opciones cuánticas ofrecidas. La materia es neutral y receptiva a nuestras elecciones. La próxima vez que su hermana venga a visitarla, Evelyn puede elegir entre tres actitudes. En primer lugar, puede continuar reaccionando como de costumbre cargándose a los hombros el sufrimiento de su hermana, aunque después sufra por ello. O, en segundo lugar, puede declarar su intención de estar protegida por barreras de salud aun
cuando esté preocupada por la situación de su hermana. Puede elegir sentir el
sufrimiento de su hermana sin llevárselo ella. O, en tercer lugar, puede elegir expresar claramente su problema. Mientras no haya realizado una elección estas tres opciones coexisten. Desde el momento en que elige una de ellas esa opción se hace realidad. Todos los hechos y situaciones existen en un estado latente en forma de posibilidades; no se vuelven reales hasta que son elegidas. Si suponemos que Evelyn ha elegido comunicarse con claridad las otras dos posibilidades continuarán, entonces, existiendo en universos paralelos.
Al meditar sobre esto, pensé que podríamos testar (en el sentido de verifi car empleando la kinesiología o cualquier otro medio intuitivo) con el fi n de determinar en qué momento realizamos determinadas elecciones. Tomemos por ejemplo a Jaime F. (nombre fi cticio), que en 2003 se encontraba al borde de la bancarrota. Podríamos testar para averiguar en qué momento decidió Jaime que se hundiría en un abismo fi nanciero en 2003. Mi experiencia clínica indica que el momento de la decisión inicial es a menudo crucial en la vida de una persona. En kinesiología, podemos ir hasta los orígenes de momentos transitorios dolorosos, ya sea la muerte del padre o la madre, la marcha de un ser querido, la pérdida de un empleo, etc. En estos momentos transitorios nos encontramos en una encrucijada y, por desgracia, las elecciones que realizamos utilizando el gran poder de nuestro libre albedrío se basan a menudo en programas de la infancia que se activan automáticamente o en otros programas inconscientes. Así es como los seres humanos toman las mismas decisiones improductivas de forma repetida, de generación en generación.
Volviendo a nuestra encrucijada, supongamos que hemos descubierto que Jaime tomó inconscientemente la decisión de ir a la bancarrota cuando tenía 25 años, el año en que su padre lo repudió. Su futuro desastre económico de 2003 representaba una de las posibilidades que existían en aquel momento. Cuando Jaime realizó su elección inconsciente había otras posibilidades latentes. Necesitamos volver al pasado sin descartar la primera elección (la bancarrota) —insisto en la necesidad de mantener esta primera elección— mientras ahora permitimos que Jaime acceda a la información vinculada a una posibilidad latente. Por ejemplo, cuando su padre lo rechazó Jaime podría haber elegido una abundancia duradera. Por supuesto, resulta difícil realizar elecciones positivas en momentos de gran estrés. Para poder tener clarividencia en vuestra vida y realizar elecciones conscientes, os invito a que leáis —si no lo habéis hecho ya— las páginas 119 a la 123 de El ADN sin misterio para comprender verdaderamente el signifi cado del punto cero. El punto cero es la actitud que nos permite mantener nuestra elección negativa inicial y hacerla coexistir con una elección nueva más positiva. Una elección cuántica hace posible regresar al pasado para acceder a la información inherente a una posibilidad latente que sea distinta de la que elegimos inicialmente. Sin embargo, el punto cero nos permite también mantener presentes dos cosas distintas a la vez.
LA ESENCIA
En el protocolo sobre las elecciones cuánticas decidí integrar el concepto de «esencia» en la nueva decisión. Encarta Online defi ne «esencia» como ‘la naturaleza ideal de algo, con independencia de y anterioridad a su existencia’. Tomemos el ejemplo de Jane L. (nombre fi cticio), una de mis estudiantes, que había elegido hacerse profesora. Juntas volvimos al momento de su vida en el que había realizado la elección de su carrera, alrededor de los 17 o 18 años de edad. ¡Quién puede olvidar ese momento especial de nuestra vida en el que tuvimos que elegir nuestra carrera! En aquel momento teníamos múltiples vías abiertas para nosotros. De hecho, debió de ser una de las primeras elecciones conscientes de nuestra vida adulta. Jane se había sometido a unas pruebas vocacionales para determinar las opciones que había abiertas para ella con relación a sus aptitudes. En aquel momento, había elegido un campo de acuerdo con los deseos de su familia más que con su propia individualidad. Cuando nos enfrentamos a un abanico de futuros posibles, a menudo realizamos elecciones inconscientes que vienen dictadas por nuestros círculos sociales o familiares o que obedecen a infl uencias transgeneracionales. Ahora que ya es mayor, a Jane le gustaría reorientar su carrera hacia algo más acorde con quien ella es. Es en momentos como éstos cuando este protocolo resulta más efi caz; le proporcionará la determinación y energía necesarias para seguir su nueva vocación.
En el protocolo sobre elecciones cuánticas, podemos volver al momento de la decisión inicial porque sabemos que el tiempo no es lineal. Entonces instalamos en nuestro código genético un programa que nos dé acceso a la información relacionada con las posibilidades latentes que no fueron elegidas en una determinada situación. Nuestra nueva decisión no estará basada en un programa de la infancia, sino en nuestra auténtica Esencia. Instalaremos un código que nos permitirá acceder a la información relacionada con una nueva elección que se halle de acuerdo con nuestra Esencia. Volvemos para encontrar la información relativa a una posibilidad que en su momento no se eligió. Puesto que podemos elegir de entre varias opciones, cuando alineamos nuestra elección con nuestra Esencia nos aseguramos de que la posibilidad que elegimos sea compatible con nuestra verdadera identidad. Al fi nal de este protocolo se ha incluido un listado de atributos. Este listado nos ayudará a encontrar el atributo relacionado con nuestra Esencia que necesitamos para poder realizar una segunda elección consciente.
En el caso de Jane lo que hicimos fue regresar al momento en el que tomó su decisión inicial. Entonces destacamos una de las opciones profesionales que eran más compatibles con su Esencia, opciones que habían existido en su momento y que habían seguido existiendo en universos paralelos. A partir de ahí, hicimos que la información relativa a esta otra elección coexistiese con la antigua elección.
Tras aplicar este protocolo en situaciones muy concretas, he observado que mi visión de la realidad ha cambiado. No estancándome ya en situaciones «sin salida», vuelvo atrás y aprovecho la información relativa a vías más armoniosas que las que había tomado inicialmente. Me he liberado de mis formas de pensar cartesianas y me he abierto a las múltiples posibilidades del modelo cuántico. Huelga decir que he sacado provecho de incontables experiencias nuevas. He aquí otro ejemplo.
Tomas G. quiere cambiar de carrera. Si comienza esta nueva fase sin aceptar primero que no le gusta su actual trabajo y que piensa que cometió un error cuando eligió la enseñanza, etc. sus probabilidades de crear una situación más dinámica en su vida se reducen. Supongamos que ha introducido en su ADN la información relativa a una opción de carrera que se halla en mayor armonía con su Esencia, mientras mantiene su antigua elección. Iniciará su nueva carrera con una nueva perspectiva: la satisfacción que le produce tener una profesión que es más acorde con su Esencia coexistirá con sus sentimientos hacia la enseñanza. Por consiguiente, comenzará esta nueva fase de su vida de un modo distinto, en el punto cero, haciendo coexistir su antigua elección con la información inherente a una de las demás posibilidades que tenía a su disposición en el momento de la decisión inicial; cada uno de sus pasos, cada una de sus órdenes alcanzará su objetivo con la velocidad y precisión de una fl echa. Sus proyectos se harán realidad en lugar de verse entorpecidos por el peso de modelos recurrentes.
Os invito a que retrocedáis al momento en que realizasteis una elección crucial de la que podáis estar arrepintiéndoos en este momento. Volved a esta encrucijada y coged la información relativa a otra posibilidad latente que sintonice más con vuestra verdadera Esencia. ¡Recordad! En el universo cuántico todo coexiste, no existe el tiempo y, según el modelo cuántico, podemos programar la información inherente a otras posibilidades en nuestro código genético, si lo deseamos.
1a fase: PREPARACIÓN
Antes de comenzar, declarad vuestra intención diciendo:
«Ordeno estar en el punto cero aun cuando no sepa cómo».
Emplead la kinesiología (o cualquier otra herramienta de testaje) para hallar las respuestas. Los datos así obtenidos serán automáticamente procesados por la inteligencia innata de vuestro cuerpo y la conciencia de vuestro código genético, de acuerdo con vuestra intención.
1. Con la persona, IDENTIFICAD EL PROBLEMA. Examinad la decisión inicial y sus consecuencias en el presente PORQUE ESTAS CONSECUENCIAS INDICAN UNA ELECCIÓN ANTERIOR.
Ejemplo: una estudiante que a los 38 años había desarrollado una próspera trayectoria fue rebajada de categoría tras una reestructuración de plantilla. Frustrada, dejó aquel trabajo. Veinte años después, sigue en la enseñanza, pero está pasándolo mal para adaptarse a las reformas educativas. Su falta de fl exibilidad es el resultado de una elección realizada en el pasado. Al tratar de identifi car el momento en que eligió la rigidez, regresamos al incidente que tuvo lugar cuando tenía 38 años.
2. TESTAD para determinar a qué momento (año y mes) debe regresar la persona para realizar una nueva elección. NO INTERPRETÉIS la respuesta. Puede que sea un tiempo antes del momento en cuestión.
1a fase del protocolo
La fi nalidad de la primera fase del protocolo es identifi car el objeto del mismo así como los datos a incluir en el proceso de reprogramación.
A menudo se trata de un momento en el que la persona sufrió un trauma o una terrible experiencia. Podría ser incluso el periodo fetal.
NUEVA DECISIÓN CUÁNTICA
PROGRAMA PARA TOMAR UNA NUEVA DECISIÓN CUÁNTICA
3. Para ayudar a la persona a realizar una nueva elección, IDENTIFICAD una cualidad o una emoción positiva en relación con la verdadera Esencia de la persona. (La Esencia se defi ne como la naturaleza de un ser, independiente de su existencia.)
4. IDENTIFICAD la nueva elección, asegurándoos de incluir en el punto cero la cualidad encontrada en el paso nº 3. La información relativa a esta nueva elección coexiste con la obtenida de la elección inicial.
Con esta nueva decisión, las circunstancias actuales de la persona coexistirán con la información de una nueva realidad que resulte más adecuada, más efi caz y más satisfactoria... AUN CUANDO la persona haya elegido en el pasado... (la consecuencia identifi cada en el paso nº 1).
5. TESTAD si resulta adecuado instalar un programa para que la persona pueda acceder a la información de otra posibilidad latente. Se trata de una posibilidad que no había sido elegida anteriormente. Ahora esta información coexistirá con la decisión anterior.
6. TESTAD si es adecuado para la evolución de la persona tratada seguir adelante con la reprogramación en este momento.
Si la respuesta es NO:
A. No sigáis adelante con la reprogra- mación.
B. TESTAD cuánto tiempo se necesita (días, semanas, meses) antes de volver a testar. Si la respuesta es SÍ:
TESTAD si se requiere una dirección específi ca.
Para encontrar la Esencia de la persona consultad la tabla de la página 40. Queremos elegir, de entre varias posibilidades, una que concuerde con la verdadera Esencia de la persona.
Podemos obtener un NO por varias razones. No es necesario saber más. Simplemente, respetad esta información.
Si da SÍ:
A. TESTAD para determinar en qué
cromosoma (del 1 al 46...) y en qué gen (del 1 al 5.000+) debe instalarse el programa. B. TESTAD para determinar el número de codones (del 1 al 30.000+) que hay en el programa.
Si da NO, ID al siguiente paso.
7. TESTAD si este programa ha existido ya en el plan divino original del ADN.
Si la respuesta es SÍ:
A. TESTAD si puede ser reproducido aquí. B. TESTAD si debe instalarse un puente.
8. TESTAD si hay algún programa defectuoso o tema desfavorable que esté en resonancia (eco) y/o dualidad (polaridad) y que pudiese afectar al nuevo programa.
testar cada palabra de la frase
9. TESTAD si existen recuerdos asociados a algún programa(s) anterior(es) y que pudiesen afectar a la integración de este nuevo programa en el ADN.
Si la respuesta es SÍ, TESTAD para determinar el número de recuerdos.
El programa puede instalarse en el ADN no codifi cante sin una dirección específi ca.
El plan divino original del ADN es el patrón subyacente que precede a toda mutación genética. Si esta información existe aún de forma latente será automáticamente incluida en el proceso de reprogramación. Podría ser que un tema u otro programa neutralizasen el programa nuevo que se está instalando.
Los recuerdos de programas anteriores pueden afectar al nuevo programa.
10. TESTAD si la persona tiene acceso a la información de las múltiples posibilidades latentes que no se eligieron cuando se realizó la elección inicial identifi cada en el paso nº1. 11. TESTAD si hay alguna resistencia a la
nueva decisión(%) que pudiese impedir la coexistencia de ambas decisiones en el punto cero.
12. TESTAD si la persona sabe que la realidad es una sucesión de posibles decisiones.
Si la respuesta es NO, ¿existe alguna razón que impida a la persona tomar una nueva decisión? ¿Se necesita identifi carla?
13. TESTAD si el alma puede adaptarse a la realidad cuántica y volver al pasado para recibir la información vinculada a otra decisión.
14. TESTAD si la persona sabe que el tiempo no es lineal.
15. TESTAD si la nueva decisión está siendo bloqueada por miasmas, implantes o realidades kármicas.
La respuesta se incluirá automáticamente en el proceso de reprogramación.
TESTAD para determinar el porcentaje de
resistencia.
Si obtenéis un NO y debéis identifi car el motivo consultad el Apéndice III.
El alma puede adaptarse a esta realidad porque es multidimensional y multitemporal.
Para entender mejor el concepto de tiempo no lineal leed la explicación del capítulo 1
Leed la defi nición de «miasmas» en el Apéndice I.
La respuesta se incluirá automáticamente en el proceso de reprogramación. La respuesta se incluirá automáticamente en el proceso de reprogramación. La respuesta se incluirá automáticamente en el proceso de reprogramación.
Testad cada una de las palabras para averiguar cuál de las dos (disolverse o ponerse en el punto cero) debe incluirse en el proceso de reprogramación.
16. TESTAD si hay interferencias
transgeneracionales que estén bloqueando la nueva decisión.
Si la respuesta es SÍ, TESTAD para determinar el número de generaciones y si son de origen materno o paterno.
17. TESTAD si hay algún antígeno bloqueando la nueva decisión.
18. TESTAD si la nueva decisión se halla en el punto cero y puede coexistir con la carga magnética de la antigua decisión.
19. TESTAD si la carga magnética de la vieja decisión debe incluirse en el código genético. Si la respuesta es SÍ, INSTALAD la 1ª fase del
Protocolo 11.
20. TESTAD si la persona puede decir «SÍ» a la información de la nueva decisión.
21. TESTAD si la nostalgia por un paraíso perdido —donde no había necesidad alguna de
tomar decisiones y ser responsables— debe disolverse o ponerse en el punto cero.
La respuesta se incluirá automáticamente en el proceso de reprogramación.
Como estamos accediendo a otra realidad tendremos también una nueva memoria celular.
Consultad el Apéndice VII para ver el listado de sistemas.
22. TESTAD si los cuerpos etéricos, (emocional, mental, espiritual, otros) el proceso mental, las partes receptivas de las células, los elementos cuánticos, los sistemas u otros elementos pueden eliminar el estrés generado por la antigua decisión.
23. TESTAD si la persona puede afi rmar que es normal tomar una nueva decisión con relación a un «hecho» regido por una elección pasada. 24. TESTAD si el ARN puede distribuir a las células
la energía transmitida por la coexistencia de ambas decisiones con el fi n de crear una memoria celular nueva.
25. TESTAD si todos los sistemas pueden utilizar esta nueva energía.
26. TESTAD si todos los sistemas pueden regenerarse con la nueva memoria celular transmitida por el ARN.
27. TESTAD si todos los sistemas pueden eliminar los residuos de frecuencia de la decisión antigua.
28. TESTAD si el nuevo programa se halla bien cimentado en los cuerpos físico y etéricos. (emocional, mental, espiritual, otros)
29. TESTAD si, con relación a la nueva decisión cuántica, la persona se halla bloqueada por un patrón mental en el que parezca imposible realizar más de una elección entre múltiples posibilidades.
30. TESTAD si la persona puede tolerar la frecuencia de la nueva elección.
31. TESTAD si la persona está realizando elecciones basándose en su Esencia o si la realidad cuántica de la persona se basa en una: A. realidad mundial; B. realidad social; C. realidad familial; D. realidad religiosa; E. realidad profesional; F. realidad histórica; G. realidad cultural; H. otras (Apéndice III).
32. TESTAD si, al realizar esta nueva elección y hacerla coexistir con el conocimiento adquirido de la antigua decisión, es posible devolver a las células las siguientes cargas magnéticas positivas: A. esperanza; B. confi anza; C. certidumbre; D. convicción; E. fe en sí mismo;
F. empoderamiento pacífi co; G. otras (Apéndice III).
Consultad el Apéndice V para ver el listado de patrones mentales.
La respuesta se incluirá automáticamente en el proceso de reprogramación. Por un efecto de arrastre, las elecciones realizadas por las personas de nuestro entorno pueden infl uir en las nuestras.
El ADN puede sintonizar con frecuencias como, por ejemplo, la fe en uno mismo, la seguridad, etc.
33. TESTAD si la nueva decisión ha quedado sellada.
34. TESTAD si la persona puede tomar una nueva decisión y utilizar la información de esta nueva elección para llevar a cabo esa decisión en la realidad actual.
35. TESTAD si la persona se halla bajo la infl uencia de la decisión de otro.
Si la respuesta es SÍ, ¿qué edad tenía la persona cuando sucedió esto?
36. TESTAD si hay que introducir otros datos en este programa antes de proceder a su instalación.
Si la respuesta es SÍ:
A. TESTAD cuántos datos deben integrarse B. ID al Apéndice III y seguid las instrucciones para testar qué datos hay que incluir en el
proceso de reprogramación.
C. REGRESAD al protocolo y pasad a la siguiente fase.
Para detener el efecto de arrastre debe sellarse la decisión.
Me da SÍ. Estos datos se incluirán automáticamente en el proceso de
reprogramación.
Testad para determinar la edad que tenía la persona y quién era el otro implicado. Por ejemplo: si una mujer tenía una madre depresiva puede que ella se haya dado a sí misma una afección de tiroides que le cause depresión, al igual que a su madre.
Antes de instalar el programa, tal vez sea necesario introducir otros datos. Si tenéis que introducir datos de otros protocolos testad para determinar qué protocolo(s) y concretamente qué número(s) del mismo (o de los mismos) deben incluirse en el proceso de reprogramación.
2a fase del protocolo:
El proceso de instalación toma en cuenta todos los datos identifi cados en la 1ª fase.
Al pronunciar las órdenes en voz alta, cada uno de los elementos queda integrado en el proceso de reprogramación. Emplead el tono de voz que emplearíais para la plegaria o la hipnosis.
Si al testar en este último punto (E.) obtenéis un SÍ, id al nº 16 del Apéndice III y encontrad cuál es ese otro sitio.
El plan original del ADN es el patrón subyacente que precede a toda mutación genética.
2ª FASE: INSTALACIÓN
1. DECID: «Ordeno que este nuevo programa quede instalado en el núcleo de la célula maestra de la glándula pineal en todas las vidas y en todas las dimensiones».
2. DECID: «Ordeno que, desde la glándula pineal, este programa llegue a:
A. las glándulas endocrinas»;
B. el cerebro, el corazón, el bazo, el sistema nervioso y los péptidos»; C. las células, los fl uidos intra y
extracelulares, el vacío intersticial, los átomos y los elementos
cuánticos (quarks, muones, hilos, etc.)»;
D. todas las helices, todos los
chakras, todos los cuerpos etéricos (emocional, mental, espiritual, otros) y al alma»;
E. otro sitio» (Apéndice III).
3. DECID: «Ordeno al ARN que se reconecte y sostenga este nuevo programa».
4. DECID: «Ordeno a los codones que regresen al orden del programa original perfecto aun cuando se hayan invertido los códigos».
5. DECID: «Ordeno a la velocidad de los fotones y a la estructura de la espiral del ADN que se ajusten».
6. DECID: «Ordeno que las conexiones del interior del cuerpo calloso del cerebro sean restablecidas según el plan divino original».
7. DECID: «Ordeno la perfecta integridad del telómero y la telomerasa».
8. DECID: «Ordeno que cualquier residuo de viejos programas sea eliminado o puesto en el punto cero a través de los sistemas apropiados».
9. DECID: «Ordeno que este programa quede perfectamente sellado».
10. DECID: «Ordeno que el Merkabah quede perfectamente sellado».
11. DECID: «Ordeno que ninguna radiación afecte al ADN ni al ARN».
12. DECID: «Ordeno que este nuevo programa quede completamente instalado, y hasta nuevo aviso, en el tallo cerebral, aquí y Véase la defi nición de
«telómero» y «telomerasa» en el Apéndice I.
Véase el listado de sistemas del Apéndice VII.
Para la defi nicion del Merkabah, vease el Apendice I
Este es un PUNTO ESENCIAL del proceso de reprogramación.
3a fase del protocolo:
Para asegurarnos de que el programa queda debidamente codifi cado, puede que sea necesario instalar datos adicionales.
Esto cierra el protocolo.
Esto sella el proceso de reprogramación.
13. DECID: «Ordeno que este proceso de reprogramación sea perfectamente tolerado, perfectamente integrado y se halle en el punto cero».
14. DECID: «Ordeno que el poder, la armonía y la justeza de este nuevo programa se instalen en el ADN y que el programa sea completamente activado».
3ª FASE: CONCLUSIÓN
15. TESTAD si es necesario incluir otros datos en este programa para que sea efectivo, tolerado o integrado.
Si la respuesta es SÍ, id al Apéndice III y seguid las instrucciones para testar qué datos deben incluirse en el nuevo programa. Después volved al protocolo y pasad al punto 16.
16. DECID: «Ordeno que este nuevo programa sea tolerado e integrado, según el plan divino original, en la frecuencia de amor, aun cuando las hélices hayan estado desactivadas en el pasado».
17. DECID: «Ordeno que la regeneración sea completa y sellada, hasta nuevo aviso de ... (la persona a la que se esté tratando)». a que quede 100% sellado.
1. Aceptación 2. Adaptabilidad 3. Agudeza 4. Alegría 5. Alegría de vivir 6. Altruismo 7. Amabilidad 8. Amor 9. Amplitud de cri-terio 10. Armonía 11. Asiduidad 12. Asombro 13. Ausencia de pre-juicios 14. Autenticidad 15. Autonomía Bondad 16. Buen juicio 17. Calidez 18. Calma 19. Caridad 20. Claridad 21. Compasión 22. Competencia 23. Comprensión 24. Confi anza 25. Constancia 26. Coraje 27. Creatividad 28. Curiosidad 29. Dedicación 30. Dejarse ir 31. Delicadeza 32. Determinación 33. Devoción 34. Dignidad 35. Disponibilidad 36. Dulzura de carácter 37. Efi ciencia 38. Elegancia 39. Empatía 40. Entusiasmo 41. Espiritualidad 42. Espontaneidad 43. Estabilidad 44. Ética 45. Fe 46. Fervor 47. Fidelidad 48. Filosofía 49. Firmeza 50. Flexibilidad 51. Formalidad 52. Franqueza 53. Fuerza 54. Generosidad 55. Gratitud 56. Honestidad 57. Honradez 58. Humanidad 59. Humildad 60. Humor 61. Impecabilidad 62. Inocencia 63. Inspiración 64. Integridad 65. Inteligencia 66. Intensidad 67. Justicia 68. Lealtad 69. Libertad 70. Liderazgo 71. Medida 72. Misticismo 73. Moderación 74. Modestia 75. Nobleza 76. Objetividad 77. Optimismo 78. Organización 79. Orgullo 80. Paciencia 81. Pasión 82. Paz interior 83. Perfección 84. Perseverancia 85. Perspicacia 86. Precisión 87. Preocupación 88. Profundidad 89. Pureza 90. Resistencia 91. Respeto 92. Respeto por la vida 93. Responsabilidad 94. Sabiduría 95. Seguridad 96. Sensatez 97. Sensibilidad 98. Sentido de lo sagrado 99. Serenidad 100. Seriedad 101. Simplicidad 102. Sinceridad 103. Sociabilidad 104. Solidez 105. Tenacidad 106. Tolerancia 107. Toma de deci-siones 108. Tranquilidad 109. Vanguardismo 110. Verdad 111. Visión 112. Vitalidad 113. Otro
Lista de los atributos
PROTOCOLO DE REPROGRAMACIÓN Nº 18
Los protocolos tienen una estructura universal que nos permite identifi car datos que son únicos para cada persona. Para asegurarme de que fuesen protocolos fáciles de utilizar y que os permitan explorar todas las posibilidades, los he construido de modo que podáis acceder a una amplia variedad de datos que habría resultado imposible incluir en cada uno de ellos. Por consiguiente, en cada protocolo hay dos pasos —al fi nal de la 1ª fase (Preparación) y durante la 3ª fase, justo antes de cerrar el protocolo (Conclusión)— en los que debéis testar si se necesita o no introducir otros datos del Apéndice III y aseguraros de que se ha completado el protocolo. Estos «otros datos» pueden ser de cualquier naturaleza porque son únicos para la historia y la biología de cada individuo.
Por supuesto, es imposible incluir en este libro todos los datos concebibles. Sin embargo, sí es posible establecer un marco fl exible para poder identifi car con éxito una impresionante cantidad de datos que son tanto precisos como aplicables. Teniendo esto presente, creé los Apéndices III al VII, en los cuales se incluyen datos concretos junto con categorías de datos que abrirán la puerta a un infi nito número de posibilidades. Cuando se requieran datos adicionales, en los protocolos se remitirá generalmente al Apéndice III, que contiene la clave para utilizar los demás apéndices.
Al leer el ejemplo detallado del Protocolo 18 tened presente que al probarlo en vosotros mismos testaréis cada uno de los datos proporcionados en las respuestas (empleando la kinesiología u otra herramienta) y vuestra inteligencia innata procesará los datos, o efectuará los ajustes pertinentes según vuestro propósito. De este modo, cada dato actuará como una intención y pondrá en marcha la reorganización de vuestra programación genética en el interior de vuestro ADN no codifi cante, el cual registrará esa orden a nivel vibratorio. Científi cos rusos han descubierto que el ADN responde bien al lenguaje, especialmente al tono de voz empleado al rezar o al inducir a hipnosis. Esto explica por qué verbalizamos las órdenes que queremos incluir en el protocolo de reprogramación. Introducimos todos los elementos requeridos en el protocolo y después vamos al Apéndice III para ver qué podría estar bloqueando algunas instrucciones.