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Gedeón y cómo Dios obró en él
La Biblia y especialmente el Antiguo Testamento esta llena de registros que demuestran la manera en que Dios obró con varios hombres. Uno de esos registros, el de Gedeón, es el que vamos a examinar en este tema.
1. Los antecedentes
De acuerdo a la época de nuestra historia, estamos en el período donde Israel estaba gobernado por jueces. La última juez (antes de Gedeón) fue Débora, una mujer de Dios que a través de ella “... la tierra reposó cuarenta años...” (Jueces 5:31). Sin embargo, ese descanso no duró siempre. Jueces 6:1-6 dice:
Jueces 6:1-6
“Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años. Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y cavernas, y lugares fortificados. Pues sucedía que cuando Israel había sembrado, subían los madianitas y amalecitas y los hijos del oriente contra ellos; subían y los atacaban. Y
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acampando contra ellos destruían los frutos de la tierra, hasta llegar a Gaza;
y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos. Porque subían ellos y sus ganados, y venían con sus tiendas en grande multitud como langostas; ellos y sus camellos eran innumerables; así venían a la tierra para devastarla. De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová.”
Después de cuarenta años de descanso, debido a los madianitas, Israel estaba bajo gran opresión. Como el texto dice, destruyeron su propiedad a tal grado que “no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos” (Jueces 6:4). Sin embargo, todas estas calamidades no pasaron accidentalmente. Jueces 6:1 nos da el motivo:
Jueces 6:1
“Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años.”
“Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová”. Esa fue la razón de su opresión1, la cual no obstante tuvo también un resultado positivo. Jueces 6:6 dice:
1 Desafortunadamente, este no es el único lugar donde la frase “los hijos de Israel hicieron lo mano ante Dios” aparece en la Biblia. Hay muchas más (ver por ejemplo:
Jueces 2:11-15 4:1-2, 10:6, 13:1, 1 de Reyes 11:6, Nehemías 9:28) que adicionalmente demuestran que lo malo que los israelitas hicieron fue adorar ídolos y por consiguiente abandonaron a Dios.. también como en esos registros se puede ver muy claro, eso malo siempre era seguido de destrucción, calamidades y opresión.
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Jueces 6:6
"De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová."
Debido a la opresión, los israelitas clamaron al Señor. De nuevo, esa no era la primera vez que actuaban de ese modo. Aunque muchas veces hicieron lo malo ante los ojos de Dios, adorando a dioses falsos, cuando les venían las calamidades, volvían a buscar de nuevo al verdadero Dios2. Los versos 7-10 nos dicen cómo Dios respondió a su llamado:
Jueces 6:6-10
“De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová. Y cuando los hijos de Israel clamaron a Jehová, a causa de los madianitas, Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre. Os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los que os afligieron, a los cuales eché de delante de vosotros, y os di su tierra; y os dije: Yo soy Jehová vuestro Dios;
no temáis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis; pero no habéis obedecido a mi voz.”
Como respuesta al clamor de los israelitas, Dios envió un profeta para darles Su palabra, reprendiéndoles por lo que habían hecho. Obviamente,
2 Ver por ejemplo Jueces: 3:7-9, 3:12-15, 4:3, 10:10, Nehemías 9:28
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Dios no permaneció en silencio ni siguió enojado con ellos. Sino que a pesar del hecho de que muchas veces lo habían traicionado, adorando maderos y piedras, cuando volvieron a Él, ahí los estaba esperando, listo para librarlos de nuevo. En nuestro caso, Su primer paso fue enviarles un profeta para reprenderlos, dándoles Su Palabra. Sin embargo, ese era solo el principio.
En la sección siguiente, veremos que mas hizo para liberarlos.
2. Dios y Gedeón: el principio
Después de que Dios enviara un profeta para reprender a Israel, Su segundo paso fue acercarse a un hombre llamado Gedeón. Jueces 6:11-12 dice:
Jueces 6:11-12
“Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.”
Cuando leemos que un ángel se le apareció a Gedeón no nos imaginemos a un ser rubio vestido de blanco, flotando en el aire con dos alas grandes. Esa imagen de ángel no es mas que mitos e imaginaciones. En ninguna parte de la Biblia dice que los ángeles tienen alas o ropa blanca o que sean rubios. Lo que la Biblia dice es que son “ espíritus ministradores,
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enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación”
(Hebreos 1:14) por lo cual deben ser considerados de ese modo.
Regresando a nuestro tema, observa cómo Dios saludó a Gedeón. Lo llamó “varón esforzado y valiente”. Aunque era un hombre pobre que sacudía trigo para esconderlo de los madianitas. Sin embargo, para Dios, Gedeón era un hombre esforzado y valiente, un hombre que, como veremos, creyó y siguió a Dios, llevando a cabo obedientemente todo lo que Él le ordenaba hacer. Los versículos siguientes nos dicen lo que Gedeón le respondió al ángel:
Jueces 6:13-14
“Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?”
Gedeón cuestionó dónde estaba Dios cuando sucedieron todas esas calamidades. No obstante, no era que Dios no estaba con ellos, SINO QUE ELLOS no estaban con Dios. Como respuesta a la pregunta de Gedeón, Dios le dijo que avanzara, asegurándole que el sería el que libraría a Israel. “¿No te envío yo?” le dijo, fue Dios quien lo envió. Esa no fue una misión que Gedeón había tomado por sí mismo, estaba ahí en el trigo escondiéndolo de
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los madianitas. Lo más probable, es que nunca haya pensado que él iba a ser el que libertara a Israel de los Madianitas. Sin embargo, podemos decir con seguridad que de lo que le dijo el ángel le daba muchas razones para pensar seriamente en esa propuesta. En los versos 15-16 dicen la respuesta de Gedeón:
Jueces 6:15-16
“Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre.
Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.”
La gente sigue fácilmente a alguien que conocen bien como líder, por ejemplo un rey, un general etc. ¿Pero Gedeón? ¿Quien lo seguiría? Era un completo desconocido. No obstante, una vez más Dios le aseguró que Él estaría con él. “ Ciertamente yo estaré contigo” y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre”, le dijo. Por eso Gedeón no tenía motivos para tener miedo. Sin embargo, a veces Dios promete algo que como es extremadamente bueno nos tardamos en creerlo. Nos preguntamos “¿en verdad pasará eso tan maravilloso”? “¿de verdad Dios me lo concederá?” Eso tipo de pensamientos también tenía Gedeón. Los versos 17-24 dicen:
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Jueces 6:17-24
“Y él respondió: Yo te ruego que si he hallado gracia delante de ti, me des señal de que tú has hablado conmigo. Te ruego que no te vayas de aquí hasta que vuelva a ti, y saque mi ofrenda y la ponga delante de ti. Y él respondió: Yo esperaré hasta que vuelvas. Y entrando Gedeón, preparó un cabrito, y panes sin levadura de un efa de harina; y puso la carne en un canastillo, y el caldo en una olla, y sacándolo se lo presentó debajo de aquella encina. Entonces el ángel de Dios le dijo: Toma la carne y los panes sin levadura, y ponlos sobre esta peña, y vierte el caldo. Y él lo hizo así. Y extendiendo el ángel de Jehová el báculo que tenía en su mano, tocó con la punta la carne y los panes sin levadura; y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura. Y el ángel de Jehová desapareció de su vista. Viendo entonces Gedeón que era el ángel de Jehová, dijo: Ah, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara. Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás. Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová-salom;[a] el cual permanece hasta hoy en Ofra de los abiezeritas.”
Esta es la primera vez que leemos que Gedeón pidió y obtuvo una señal de Dios. Sin embargo, no es la única. Más delante veremos mas señales. Entre ellas está la bien conocida señal del vellón de lana. Nos vamos a reservar los comentarios sobre las señales que Gedeón pidió y la práctica de pedir señales en general para mas adelante. Por el momento, es suficiente que antes de pedir una señal, Gedeón sabía la voluntad de Dios
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en esa situación. No pidió la señal para determinar Su voluntad a través de ella, sino que la pidió para confirmar lo que Dios ya le había dicho y que era Su voluntad. Dios respondió positivamente a esta petición de Gedeón, dándole lo que quería.
Aunque es obvio que ese día fue muy activo espiritualmente para Gedeón, esa actividad no paró ahí sino que continuó hasta la noche. Los versos 25-27 dicen:
Jueces 6:25-27
“Aconteció que la misma noche le dijo Jehová: Toma un toro del hato de tu padre, el segundo toro de siete años, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también la imagen de Asera que está junto a él; y edifica altar a Jehová tu Dios en la cumbre de este peñasco en lugar conveniente; y tomando el segundo toro, sacrifícalo en holocausto con la madera de la imagen de Asera que habrás cortado. Entonces Gedeón tomó diez hombres de sus siervos, e hizo como Jehová le dijo. Mas temiendo hacerlo de día, por la familia de su padre y por los hombres de la ciudad, lo hizo de noche.”
Dios le dijo a Gedeón que derribara el altar de Baal que su padre tenía y también que cortara la imagen de Asera. La existencia del altar y de la imagen y la reacción de la gente, que como se puede ver leyendo mas delante, fue de enojo cuando los vieron destruidos (ver Jueces 6:28-30), confirman que el mal que había hecho Israel ante los ojos de Dios era la adoración a ídolos. También demuestra que solo una parte de Israel se
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volvió a Dios y no todos ellos. Aun así, por esa parte, Dios salvaría a TODA la nación.
3. Dios y Gedeón: la batalla con los madianitas
Habiendo visto cómo Dios se le apareció a Gedeón, después de que los israelitas clamaron a Él, y cómo le hizo saber que él sería el que liberaría a Israel, continuemos para ver lo que sucedió después, empezando en el versículo 33:
Jueces 6:33-35
“Pero todos los madianitas y amalecitas y los del oriente se juntaron a una, y pasando acamparon en el valle de Jezreel. Entonces el Espíritu de Jehová vino sobre Gedeón, y cuando éste tocó el cuerno, los abiezeritas se reunieron con él. Y envió mensajeros por todo Manasés, y ellos también se juntaron con él; asimismo envió mensajeros a Aser, a Zabulón y a Neftalí, los cuales salieron a encontrarles.”
Parece que se había llegado el tiempo en que Gedeón debía llevar a cabo su misión. Los enemigos de Israel “los madianitas y amalecitas y los del oriente” se juntaron en un solo lugar. Para ese momento, Dios había apresurado a Gedeón para que enviara mensajeros para que convocara a los israelitas a reunirse con él. Observa que fue Dios quien movió a Gedeón
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para que llegara a la decisión de empezar la lucha en ese tiempo, apurándole a llamar a la gente. Esto demuestra que fue Dios el que planeó la batalla mientras que Gedeón era el que llevaba a cabo el plan. Si Dios no se lo hubiera dicho, para Gedeón hubiera sido imposible saber lo que Dios quería. Si Gedeón no hubiera creído lo que Dios le dijo, o sea actuar al respecto, la voluntad de Dios hubiera seguido sin ejecutarse. Por lo cual, el éxito de toda la operación dependía de la cooperación entre Dios, el comandante, y Gedeón, el ejecutor.. No fue Gedeón el que decidió y llevó a cabo, sino Dios quien decidió y Gedeón quien llevó a cabo. El principio es el mismo, siempre que queramos seguir la voluntad de Dios: Dios es el que tiene que darnos a conocer su voluntad – lo cual hace, a través de Su Palabra escrita o mediante revelación – y nosotros somos los que debemos de caminar bajo esa voluntad. Ese es el único medio que garantiza el éxito en cualquier cosa que hagamos.
Regresando a Gedeón, Dios no solo le dijo qué hacer, sino que también lo ayudó a creer y a hacerlo. Así como vimos anteriormente cuando Gedeón le pidió a Dios una señal, Dios se la dio. Sin embargo, no se detuvo ahí. Sino que fue más allá cuando Gedeón más lo necesitaba.
Entonces después de que Israel estaba reunido tras Gedeón, le pidió de nuevo a Dios una señal. Los versos 36-38 dicen:
Jueces 6:36-38
“Y Gedeón dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho, he aquí que yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío