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Libro de Oraciones Reparadoras a Nuestro Señor Jesucristo

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Pablo Francisco Avalos Cañas

Academic year: 2022

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Libro de Oraciones Reparadoras a Nuestro SEÑOR JESUCRISTO

Entonces dijo Jesús a sus discípulos: El que quiera

venir en pos de mí, niegúese a sí mismo y tome su

cruz y sígame.

(2)

Tabla de Contenido

Pág.

El Santo Viacrucis Meditado 3

Coronilla a la Llaga mas Dolorosa de Jesús 11

Coronilla de Reparación a la Santa Faz 11

Oración a la Santa Llaga de Nuestro Señor Jesucristo 15

Acto de Desagravio compuesto por S. S. Pio IX 15

Rosario de la Divina Misericordia 16

Rosario de las Perlas de la Corona de Espinas de N. Señor Jesus 19

Rosario de las Santas Llagas 22

Rosario de las 12 Llagas de Nuestro Señor 26

Oración al Sacrificio del Derramamiento de la Sangre de Jesús 29

Rosario a Jesus Nazareno 30

Coronilla de las Siete Últimas Palabras de Cristo en la Cruz 32

Corona de Consolación a Nuestro Señor 35

Rosario a los 9 Derramamientos de la Preciosa Sangre 36

Coronilla a la Preciosa Sangre 39

Rosario Penitente 40

Rosario de la Victoria por la Sangre de Jesus 41

Ejercicio de los 33 Pasos de Jesus Crucificado 43

Ofrenda de las Santas Llagas 49

Oraciones de Reparación a la Divina Cabeza 52

El Viacrucis dictado por Jesus 56

El Viacrucis dictado por Maria Santísima 65

El Viacrucis por los Sacerdotes 70

El Viacrucis Eucarístico 76

Adoración a las Heridas y Sangre de Cristo 83

Un Acto de Amor Continuo 85

15 Sufrimientos y Dolores desconocidos de N. Señor Jesucristo 88

Coronilla de Reparación al Corazón Eucarístico 90

Actos de Reparación al Corazon Agonizante 92

Acto de Reparación a la Santa Faz por las Afrentas 93 Siete Ofrecimientos de la Preciosisima Sangre de Jesus 93

Acto de Desagravio al Cristo Desamparado 96

Coronilla de Reparación 97

Oración al Cristo del Calvario 98

Oración a la Llaga del Sagrado Costado y Corazon de Jesus 98 Oración de Consolación y Adoración a Jesus Adorable 99

Oraciones a Cristo Crucificado 100

Oraciones al Desolado Corazon de Jesus 101

Corona al Desolado Corazon de Jesus 102

Oración por las Negligencias Diarias 103

Oración de la 9na Hora 103

Rosario de las 7 Agonías de Jesus 104

Corona a la Sangre Preciosa de Jesus 105

Coronilla a la Sangre Preciosisima de Jesus 110

El Viacrucis en Latín 114

Devoción al Sagrado Corazon de Jesus 131

Indice

(3)

El Santo Viacrucis Meditado

† En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN

Oh Jesús, amable Salvador nuestro, henos aquí postrados humildemente a tus pies, a fin de implorar tu Divina Misericordia para nosotros y para las almas de los fieles difuntos.

Dígnate aplicarnos a todos los méritos infinitos de tu Santa Pasión que vamos a meditar.

Has que esta Vía del dolor y de lágrimas en que entramos, mueva los corazones de tal manera a la contrición, al arrepentimiento y a la sumisión a tu Santa Voluntad; que recibamos con alegría todas las contradicciones, sufrimientos y males de esta vida.

Y tu ¡Oh Virgen María!, que has sido la primera en enseñarnos a seguir el camino de la Cruz, alcánzanos de la Santísima Trinidad, que se digne aceptar en reparación de tantas injurias que le son hechas, los afectos de dolor y de amor con que el Espíritu Vivificador se dignará favorecernos durante este santo ejercicio.

PRIMERA ESTACION: Jesús condenado a muerte V.- ¡Adorámoste Cristo y te bendecimos!

R.- Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Consideremos la sumisión admirable de Jesús cuando recibe tan injusta sentencia, y persuadámonos bien de que no fue solamente Pilatos quien lo condenó, sino todos los que estamos aquí presentes ahora, y todos los pecadores del Universo. Digámosle pues, penetrados del más vivo dolor.

¡Oh adorable Jesús!, puesto que son nuestros crímenes los que te han condenado a la muerte, has que los detestemos con todo nuestro corazón a fin de que nuestro arrepentimiento y nuestra sentencia, nos obtengan perdón y Misericordia.

Señor pequé ¡ten Misericordia de mí!

Pecamos Señor y nos pesa ¡ten Misericordia de nosotros!

Bendita y alabada sea la Sagrada Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y angustias de su purísima Madre, concebida sin mancha de pecado original. Amén.

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

SEGUNDA ESTACION: Jesús es cargado con su Cruz V.- ¡Adorámoste Cristo y te bendecimos!

R.- Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Consideremos con cuánta resignación nuestro Divino Maestro, nuestro Modelo, recibe sobre sus hombros lacerados y sangrantes, el terrible instrumento de su suplicio.

El Santo Viacrucis Meditado

(4)

Es así como quiere enseñarnos a llevar nuestra cruz, aceptando con la más grande resignación los males que nos son enviados por el Cielo o que nos causa nuestro prójimo.

Oh dulce Jesús, no era a ti a quien tocaba llevar esa Cruz puesto que tú eras inocente, sino a nosotros, miserables pecadores, cargados de toda especie de iniquidades ¡danos pues, la fuerza de imitarte!, soportando sin murmurar los reveses y las desgracias de esta vida. Que con el orden admirable de tu Providencia Paternal, deben ser para nosotros, la ocasión de satisfacer tu Justicia y el medio de llegar a la Patria Celestial.

Señor pequé ¡ten Misericordia de mí!

Pecamos Señor y nos pesa ¡ten Misericordia de nosotros!

Bendita y alabada sea la Sagrada Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y angustias de su purísima Madre, concebida sin mancha de pecado original. Amén.

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

TERCERA ESTACION: Jesús cae bajo el peso de la Cruz V.- ¡Adorámoste Cristo y te bendecimos!

R.- Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Consideremos a nuestro Señor Jesucristo en el camino del Calvario. La Sangre que ha derramado en la flagelación y en la coronación de espinas de tal manera lo ha debilitado, que cae bajo su pesada carga, y no se levanta sino después de los insultos más sangrientos, insultos que soporta sin mostrar ningún sentimiento de indignación.

He aquí cómo ha querido expiar todas nuestras caídas, y enseñarnos a levantarnos por las austeridades de la penitencia, cuando hemos tenido la desgracia de caer en el abismo del pecado. Oh buen Jesús, tiéndenos tu manto compasivo en medio de tantos peligros a que estamos expuestos. Dígnate fortalecernos en nuestras necesidades, a fin de que después de haberte seguido valientemente en el camino del Calvario, podamos gustar los frutos deliciosos del árbol de Vida, y llegar a ser eternamente felices contigo.

Señor pequé ¡ten Misericordia de mí!

Pecamos Señor y nos pesa ¡ten Misericordia de nosotros!

Bendita y alabada sea la Sagrada Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y angustias de su purísima Madre, concebida sin mancha de pecado original. Amén.

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

CUARTA ESTACION: Jesús encuentra a su Santísima Madre V.- ¡Adorámoste Cristo y te bendecimos!

R.- Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Consideremos lo doloroso que fue para este divino hijo, ver en circunstancias tan crueles a esa Madre tan amada, y para María ver a su amadísimo hijo arrastrado inhumanamente por una turba de malvados; en medio de una muchedumbre que lo insulta, que lo llena de injurias, entregado a todas las angustias.

(5)

Ella hubiera querido liberar a nuestro Salvador y arrancarlo de las manos de sus verdugos, pero sabe que es preciso que nuestra salvación sea conseguida así.

Uniendo pues el sacrificio de su amor al de su hijo, comparte todos sus sufrimientos, y se une a El hasta el último suspiro. Oh María, Madre de dolor, alcánzanos para tu divino hijo este amor ardiente, con el cual tú lo acompañaste a la montaña santa, y esta firmeza de la que diste muestras al pie de la Cruz, a fin que permanezcamos ahí constantemente contigo, y que nada pueda separarnos de ella.

Señor pequé ¡ten Misericordia de mí!

Pecamos Señor y nos pesa ¡ten Misericordia de nosotros!

Bendita y alabada sea la Sagrada Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y angustias de su purísima Madre, concebida sin mancha de pecado original. Amén.

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

QUINTA ESTACION: Simón Cirineo ayuda a Jesús a llevar su Cruz V.- ¡Adorámoste Cristo y te bendecimos!

R.- Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Consideremos la grande bondad de Jesús hacia nosotros. Si él permite que se le ayude a levar su Cruz no es por falta de fuerzas, siendo El quien sostiene el Universo, pero quiere enseñarnos a que unamos nuestros sufrimientos a los suyos y a compartir con El su cáliz de amargura.

Oh Jesús, Maestro nuestro, tu has bebido lo más amargo y nos has dejado la parte más pequeña. No permitas que rechazándola vengamos a ser nuestros propios enemigos.

Has, por el contrario, que la aceptemos de buena gana a fin de hacernos dignos de participar, de los torrentes de delicias con los que embriagas a tus elegidos en el Cielo.

Señor pequé ¡ten Misericordia de mí!

Pecamos Señor y nos pesa ¡ten Misericordia de nosotros!

Bendita y alabada sea la Sagrada Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y angustias de su purísima Madre, concebida sin mancha de pecado original. Amén.

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

SEXTA ESTACION: La Verónica enjuga el Rostro de nuestro Señor Jesucristo V.- ¡Adorámoste Cristo y te bendecimos!

R.- Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Consideremos la acción heroica de esta Santa mujer, que se adelanta entre la multitud de los soldados para ver a su Divino Maestro. Ella lo apercibe cubierto de escupitajos, y de polvo, de sudor y de Sangre. Tal espectáculo enternece su alma hasta el llanto, y haciendo su amor que olvide todo temor, se aproxima a Jesús, enjuga su rostro desfigurado. Este augusto Rostro que extasía a los Santos, y delante del cual los Ángeles se cubren con sus alas no pudiendo resistir su brillo.

(6)

Oh Jesús, el más bello de los hijos de los hombres ¡a qué estado te ha reducido tu amor por nosotros! No, nunca jamás has sido tu tan digno de nuestras adoraciones y de nuestros homenajes. Nosotros, pues, te adoramos y postrados ante tu Divina Majestad, te suplicamos que olvides todas nuestras ofensas, y que devuelvas a nuestra alma su antigua belleza que ha perdido por el pecado.

Señor pequé ¡ten Misericordia de mí!

Pecamos Señor y nos pesa ¡ten Misericordia de nosotros!

Bendita y alabada sea la Sagrada Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y angustias de su purísima Madre, concebida sin mancha de pecado original. Amén.

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

SÉPTIMA ESTACION: Jesús cae en tierra por segunda vez V.- ¡Adorámoste Cristo y te bendecimos!

R.- Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Consideremos al hombre Dios sucumbiendo otra vez, contemplemos esta Santa Víctima caída en tierra bajo el peso horrible del madero de su Sacrificio, expuesto de nuevo a la crueldad de los soldados y de los asesinos. Es también para darnos pruebas de su amor infinito, que permite a nuestro Señor Jesucristo esta segunda caída; El quiere también mostrarnos por ella que aunque recaigamos frecuentemente en el pecado, no debemos jamás perder la confianza, sino esperar todo de su Misericordia, y que en medio de las más grandes aflicciones no debemos dejarnos llevar por el desaliento; que el camino del Cielo está sembrado de espinas y que para ser glorificados, es preciso pasar antes por el crisol de los sufrimientos. Oh Jesús, fuerza nuestra ¡presérvanos de toda caída!, y si caemos, ayúdanos a levantarnos, por frecuentes que sean nuestras caídas. No permitas que perdiendo la confianza en tu Misericordia, hagamos inútiles las fatigas y las penas que tú has soportado para librarnos de la muerte eterna.

Señor pequé ¡ten Misericordia de mí!

Pecamos Señor y nos pesa ¡ten Misericordia de nosotros!

Bendita y alabada sea la Sagrada Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y angustias de su purísima Madre, concebida sin mancha de pecado original. Amén.

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

OCTAVA ESTACION: El encuentro de Jesús con las hijas de Jerusalén V.- ¡Adorámoste Cristo y te bendecimos!

R.- Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Consideremos aquí la generosidad incomparable de Jesucristo. El se olvida de sus propios sufrimientos pensando en los que tendrá que sufrir su pueblo a causa de sus pecados. Es así que dice a las mujeres que lo siguen: “hijas de Jerusalén, no lloréis por mi, sino más bien por vosotras y por vuestros hijos, pues si con el árbol verde se hace esto ¿Qué será con el seco?”

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Consideremos cuál no será el tremendo castigo que tiene reservado Dios al pecado, que es más digno de llanto, que la Pasión d su Divino Hijo.

Oh amable Jesús, dígnate mirarnos con ojos de ternura y de Misericordia. Haznos la Gracia de acompañarte en el camino de la Cruz, como las hijas de Jerusalén te acompañaron, y haznos oír como a ellas, continuamente, tu tremenda advertencia para que ella nos aparte del pecado.

Señor pequé ¡ten Misericordia de mí!

Pecamos Señor y nos pesa ¡ten Misericordia de nosotros!

Bendita y alabada sea la Sagrada Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y angustias de su purísima Madre, concebida sin mancha de pecado original. Amén.

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

NOVENA ESTACION: Jesús cae por tercera vez V.- ¡Adorámoste Cristo y te bendecimos!

R.- Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Consideremos al adorable Jesús ya en la cima del Calvario; dirige su mirada sobre el lugar en que pronto va a ser Crucificado, pero aún le preocupan, en ese momento, nuestras caídas sin fin, y la inutilidad de su Sangre para muchos pecadores. Este pensamiento Cruel lo consterna y aflige su tierno corazón más que todos los suplicios que debe aún sufrir. El llena su alma de mortal tristeza. En tan cruel abatimiento le faltan las fuerzas, como en su agonía en el Huerto y cae por tercera vez hasta dar con su divino rostro en tierra.

¡Oh Jesús, víctima de amor! He aquí pues, que Tú vas a ser inmolado por la salvación de las almas. Dígnate aplicarnos los méritos de tu Sacrificio en el tiempo, a fin de que podamos ofrecerte nuestras alabanzas durante toda la eternidad.

Señor pequé ¡ten Misericordia de mí!

Pecamos Señor y nos pesa ¡ten Misericordia de nosotros!

Bendita y alabada sea la Sagrada Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y angustias de su purísima Madre, concebida sin mancha de pecado original. Amén.

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

DÉCIMA ESTACION: Jesús es despojado de sus vestiduras V.- ¡Adorámoste Cristo y te bendecimos!

R.- Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Consideramos cuán grande fue el dolor de Jesucristo cuando sus verdugos le arrancaron sus vestiduras. Todas las llagas que tenía y que habían adherido su túnica a su carne sangrante, se abrieron en este momento para hacerlo sufrir otra vez todos los tormentos de la flagelación. Pero lo que fue para El aún más sensible, fue verse expuesto desnudo a la vista de sus enemigos y de la inmensa multitud de espectadores.

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¡Oh Jesús, Cordero divino! Bien sé por qué permitiste tan brutal atropello. Para darme ejemplo de honestidad y satisfacer la Justicia airada de tu Padre celestial, por mis deshonestidades; y permitiste también que antes de morir te despojaron de lo único que tenías, para darme ejemplo de pobreza, para enseñarme el despego que suelo tener de las cosas mundanas. Dame tu divina Gracia para que siguiendo el ejemplo que Tú aquí me das, alcance las virtudes de la pobreza de espíritu y de la castidad.

Señor pequé ¡ten Misericordia de mí!

Pecamos Señor y nos pesa ¡ten Misericordia de nosotros!

Bendita y alabada sea la Sagrada Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y angustias de su purísima Madre, concebida sin mancha de pecado original. Amén.

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

UNDÉCIMA ESTACION: Jesús es clavado en la Cruz V.- ¡Adorámoste Cristo y te bendecimos!

R.- Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Consideremos a Jesucristo ofreciéndose a sus verdugos para ser Crucificado, y extendiéndose El mismo sobre el árbol de la Cruz. ¡Qué tormento no debía sufrir mientras los martillazos hundían los clavos en sus pies y en sus manos! Su carne se desgarra, sus huesos se dislocan, sus nervios se rompen, sus venas se revientan, la Sangre brota a borbotones y agota sus fuerzas y añade a tan horribles suplicios, el de la sed más ardiente. ¡Oh pecado! ¡Pecado maldito! Eres tú quien fue la causa de este mar de dolores en el que contemplamos la Víctima de nuestra Salvación.

¡Ah cristiano! ¡Qué exceso de amor! ¡Qué inmensa caridad! ¡Qué a esta vista nuestros corazones se desgarren y se abrasen! ¡Que renuncien a todo afecto desordenado a los placeres de la tierra! ¡Cómo no estamos sin cesar crucificados con Jesús! ¡Cómo nuestros ojos no vierten noche y diez torrentes de lágrimas!

Señor pequé ¡ten Misericordia de mí!

Pecamos Señor y nos pesa ¡ten Misericordia de nosotros!

Bendita y alabada sea la Sagrada Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y angustias de su purísima Madre, concebida sin mancha de pecado original. Amén.

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

DÉCIMO SEGUNDA ESTACION: Jesús muere en la Cruz V.- ¡Adorámoste Cristo y te bendecimos!

R.- Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Consideremos ahora a Jesús, el Dios de toda Santidad, expirando entre dos malhechores y admiremos la dulzura y la fuerza de su amor. Pide a su Padre perdón por los verdugos; promete su Gloria al Buen Ladrón; recomienda su Madre al discípulo amado; pone su alma en las manos de su Padre; anuncia que todo está consumado y expira por nosotros.

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En el mismo instante todas las criaturas se unen para publicar su divinidad. La naturaleza entera se entristece y parece querer anonadarse al ver expirar a su Creador.

¡Oh pecadores! ¡Sólo nosotros permanecemos insensibles a este espectáculo tan conmovedor! Dirijamos una sola mirada a nuestro Salvador. Veamos el estado tan espantoso al que nuestros crímenes lo han reducido. Él nos perdona sin embargo, si nuestro arrepentimiento es sincero, Él tiene sus pies clavados para esperarnos; sus brazos extendidos para recibirnos; Su costado abierto y su Corazón herido para esparcir sobre nosotros todas sus Gracias; su cabeza inclinada para darnos el beso de paz y de reconciliación. Corramos pues, todos corramos a su Cruz y si es preciso, muramos por Él, puesto que él murió por nosotros.

Señor pequé ¡ten Misericordia de mí!

Pecamos Señor y nos pesa ¡ten Misericordia de nosotros!

Bendita y alabada sea la Sagrada Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y angustias de su purísima Madre, concebida sin mancha de pecado original. Amén.

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

DÉCIMO TERCERA ESTACION: Jesús es descendido de la Cruz y entregado a su Madre

V.- ¡Adorámoste Cristo y te bendecimos!

R.- Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Consideremos el dolor extremo de esta tierna Madre, después de la muerte de Jesús, su divino Hijo. Ella recibe en sus brazos este depósito Sagrado, contempla su rostro pálido, sangrante y desfigurado; ve sus ojos apagados, su boca cerrada, su costado abierto, sus manos y sus pies perforados. Esta vista es para ella un martirio inefable del que únicamente Dios puede conocer el precio. ¡Oh María! Somos nosotros la causa de tu aflicción y son nuestros pecados los que han traspasado tu alma clavando a Jesús en la Cruz. A cambio de este mal tan grande que te hemos hecho, dígnate ¡Oh madre de misericordia! obtener nuestro perdón y permítenos adorar en tus brazos a tu Amor Crucificado; e imprime en nuestras almas los dolores que sufriste al pie de la Cruz, de tal modo que nunca perdamos el recuerdo de ellos.

Señor pequé ¡ten Misericordia de mí!

Pecamos Señor y nos pesa ¡ten Misericordia de nosotros!

Bendita y alabada sea la Sagrada Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y angustias de su purísima Madre, concebida sin mancha de pecado original. Amén.

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

DÉCIMO CUARTA ESTACION: Jesús es puesto en el sepulcro V.- ¡Adorámoste Cristo y te bendecimos!

R.- Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

He aquí, Jesús, ¡nuestro amado Redentor! donde descansa tu Cuerpo adorable, prenda preciosa de nuestra salvación.

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Has que al menos siempre tengamos presentes los suplicios y la muerte ignominiosa que Tú has soportado para salvarnos, y que nunca olvidemos que Tú has querido ser colocado en un sepulcro nuevo para hacernos conocer que es con un nuevo corazón como debemos aproximarnos a tu Sacramento de Amor. Dígnate purificarnos de todas nuestras manchas para hacernos menos indignos de acercarnos a tu Sagrado Banquete.

Entierra como en una tumba todas nuestras iniquidades y todas nuestras concupiscencias a fin de que muriendo a nuestras pasiones y a todas las cosas de aquí abajo, para llevar contigo una vida oculta en Dios, merezcamos tener un fin feliz y contemplarte cara a cara, en los esplendores de tu Gloria.

Señor pequé ¡ten Misericordia de mí!

Pecamos Señor y nos pesa ¡ten Misericordia de nosotros!

Bendita y alabada sea la Sagrada Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y los dolores y angustias de su purísima Madre, concebida sin mancha de pecado original. Amén.

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

V.- Ruega por nosotros Virgen de los Dolores.

R.-Y haznos dignos de las promesas de Jesucristo.

V.- Roguemos por nuestro Soberano Pontífice.

R.- El Señor lo conserve, le dé vida, le haga feliz en la tierra y no le entregue en manos de sus enemigos.

V.- Roguemos por los fieles difuntos. Dales Señor el Descanso Eterno.

R.-Y luzca para ellos La luz perpetua.

ORACIÓN

Dígnate Señor, arrojar una mirada sobre esta familia por la cual nuestro Señor Jesucristo no ha dudado entregarse en manos de los malvados y sufrir el suplicio de la Cruz. Señor Jesús, Hijo de Dios Vivo, que a la hora sexta has sido clavado en la Cruz para la Redención del mundo y has derramado tu Sangre preciosa por la remisión de nuestros pecados, te suplicamos que escuches tras humildes Oraciones y que después de nuestra muerte, seamos admitidos en la Gloria Eterna. Pedimos tu divina clemencia, Señor Jesús, ahora y en la hora de nuestra muerte, por la intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen María, Madre tuya y Madre nuestra, cuyo corazón fue traspasado por una espada de dolor en el momento de tu Pasión.

¡Oh Dios! Que no queréis la muerte del pecador sino que se convierta y se salve.

Pedimos a tu Misericordia por la intercesión de la siempre Bienaventurada Virgen María y de todos los Santos, que concedas el eterno descanso a nuestros padres, hermanos, amigos y bienhechores difuntos. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

Perdona, Señor, perdona a tu pueblo, no estés airado contra nosotros (3 veces).

Jesús lleno de Misericordia. Da a las almas de los fieles difuntos, el descanso eterno.

Que nuestro Señor Jesucristo, que ha sido flagelado, que ha llevado su Cruz y que ha sido Crucificado por nosotros, nos bendiga. Así sea.

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V.- ¡Bendita sea la Hora en que nuestro Señor Jesucristo instituyó la Sagrada Eucaristía!

R - ¡Bendita sea!

Sea eternamente bendito y alabado el Santísimo Sacramento del Altar y la Inmaculada Concepción de nuestra Señora la Virgen María, concebida sin mancha de pecado original, desde el primer instante de su ser, para ser Madre de Dios, Señora y abogada nuestra. Amén.

Coronilla a la Llaga mas Dolorosa de Jesús

Rezar con las cuentas del Santo Rosario pero remplazar las palabras por estas:

En las cuentas del Padre Nuestro:

“Padre Celestial, te ofrezco la Llaga de tu Divino Hijo Jesucristo, en expiación de nuestros pecados Y los del mundo entero”

En las cuentas chicas:

“En honor a la Llaga de tu Hombro y Por sus méritos, Jesús y María os amo salvad las almas”

En las tres últimas cuentas rezar un Padrenuestro y tres Avemarías,

En honor -dice Jesús- al dolor de mi Madre causado por verme sufrir tanto, y en honor a su corazón Inmaculado dolorido por tanto pecado, también rezad por mis pobres descarriados, recen con mucha fe y confianza.

Coronilla de Reparación a la Santa Faz

† Por la Señal de la Santa Cruz...

Amado Señor, por medio del Doloroso e Inmaculado Corazón de María: Te ofrezco estas oraciones en reparación por los pecados que más ofenden a Dios en estos tiempos modernos pecados de blasfemia, sacrilegio e irreverencia Santísimo Cuerpo y Sangre de Nuestra Señor Jesucristo; profanación de Templos y del Domingo y días santos de precepto:

Un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Se reza en un Rosario de 6 cuentas grandes y 33 cuentas pequeñas. Son tres decenas de cuentas pequeñas separadas, cada cinco, por una cuenta grande. Más las tres cuentas finales.

Rezar en el Crucifijo:

Padre Eterno, Te ofrezco la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo y todos los instrumentos de Su Santa Pasión, para que Tú pongas división en el campo de Tus enemigos; porque como dijo Tu Hijo amado: “Un reino dividido contra sí mismo caerá.”

Coronilla a la Llaga mas Dolorosa de Jesus

Coronilla de Reparacion a la Santa Faz

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Rezar en las cinco cuentas siguientes:

• ¡Que Dios se levante y que Sus enemigos se dispersen, y que aquellos que Lo odian huyan ante Su Rostro!

• ¡Que El Tres Veces Santo Nombre de Dios eche abajo todos sus planes!

• ¡Que el Santo Nombre de Dios Vivo, los divida a través de desacuerdos!

• ¡Que el Poderoso Nombre de Dios de la Eternidad erradique toda su impiedad!

• Señor, yo no deseo la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.”

En la Medalla: La Oración de la “Flecha Dorada”:

Que el más Santo, más Sagrado, más Adorable, más Incomprensible e Inefable Nombre de Dios sea por siempre alabado, bendecido, amado, adorado y glorificado, en el Cielo, en la Tierra y bajo la tierra, por todas las criaturas de Dios y por el Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar. Amén.

Rezar en las 30 cuentas pequeñas:

Levántate, ¡oh, Señor!, y que Tus enemigos se dispersen, y que aquellos que Te odian huyan ante Tu Rostro.

Rezar en cada una de las 5 cuentas grandes:

Jesús mío: Misericordia. ¡Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo! Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Al final, rezar en la Medalla:

¡Oh, María, sin pecado concebida, Patrona del mundo entero! Ruega por nosotros que recurrimos a Ti.

Rezar en las 3 últimas cuentas:

Levántate, ¡oh, Señor!, y que Tus enemigos se dispersen, y que aquellos que Te odian huyan ante Tu Rostro.

Oración

PADRE ETERNO, Te ofrezco el Divino Rostro de Jesús cubierto de Sangre, sudor, polvo, saliva y vergüenza, en reparación de los crímenes del comunismo y las blasfemias de los que profanan el Santo Nombre de Dios y el Sagrado Día del Domingo. Amén.

ORACIÓN PARA OFRECER EL DIVINO ROSTRO DE JESÚS A DIOS PADRE, PARA APLACAR SU JUSTICIA Y ATRAER SU MISERICORDIA

Padre Todopoderoso y Eterno, puesto que Nuestro Divino Salvador se ha complacido en revelar a la humanidad en tiempos modernos el poder que reside en Su Divino Rostro, acudimos a este Tesoro en nuestra gran necesidad. Puesto que Nuestro Salvador mismo prometió que al ofrecerte Su Divino Rostro, desfigurado en la Pasión, Él nos procurará lo necesario para nuestros hogares y que nada nos será negado, ahora nos presentamos delante de Tu Trono: Padre Eterno, aparta Tu mirada de ira de nuestro pueblo culpable, cuyo rostro se ha vuelto repugnante ante Tus Ojos. En vez de ello, mira el Rostro de Tu Hijo amado, porque es el Rostro de Aquél en quien Tú Te complaces. Ahora Te ofrecemos Su Divino Rostro cubierto de Sangre, sudor, polvo, saliva y vergüenza en reparación de los peores pecados de nuestro tiempo que son el

(13)

ateísmo, la blasfemia y la profanación de Tus días santos. De este modo esperamos apaciguar Tu Justa Ira provocada contra nosotros.

El Abogado Todo-Misericordioso abre Sus labios para implorar por nuestra causa. ¡Oh, Dios!, escucha Sus lamentos, mira Sus Lágrimas, y por los Méritos de Su Divino Rostro, escúchalo cuando intercede por nosotros, miserables pecadores.

LETANÍA DEL DIVINO ROSTRO

¡Yo Te saludo, Te adoro y Te amo, oh Rostro adorable de Jesús, mi Amado, noble Sello de la Divinidad! Ultrajado de nuevo por los blasfemos, Te ofrezco, por medio del Corazón de Tu Santísima Madre, la adoración de todos los Ángeles y Santos, con la humilde súplica de que repares y renueves en mí y en todos los hombres Tu Imagen desfigurada por el pecado.

¡Oh, Rostro Adorable!, que fuiste adorado con profundo respeto por María y José cuando Te vieron por primera vez,

—Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro Adorable!, que en el establo de Belén llenaste de alegría, a los Ángeles, los pastores y los magos,

—Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro Adorable!, que en el Templo traspasaste con un dardo de amor, al santo anciano Simeón y a la profetisa Ana,

—Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro adorable!, que llenaste de admiración a los Doctores de la Ley cuando apareciste en el Templo a la edad de doce años,

—Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro adorable!, que posees la belleza siempre antigua y siempre nueva, —Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro adorable!, que eres la obra maestra del Espíritu Santo, en el que el Padre Eterno se complace,

—Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro adorable!, que eres el espejo inefable de las perfecciones divinas, —Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro adorable!, brillante como el sol y radiante de gloria en el Monte Tabor, —Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro adorable!, que lloraste y Te afligiste ante la tumba de Lázaro, —Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro adorable!, que Te entristeciste al ver Jerusalén y derramaste lágrimas sobre esa ciudad ingrata,

—Ten misericordia de nosotros.

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¡Oh, Rostro adorable!, que Te inclinaste hasta el suelo en el Huerto de los Olivos y Te cubriste de confusión por nuestros pecados,

—Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro adorable!, cubierto del sudor de sangre, —Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro adorable!, que con Tu divina mirada heriste el corazón de San Pedro con un dardo de dolor y de amor,

—Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro adorable!, que fuiste golpeado por un siervo vil, cubierto con un velo de vergüenza y profanado por las manos sacrílegas de Tus enemigos,

—Ten misericordia de nosotros.

¡Rostro Adorable de Jesús, que el día de Tu Pasión Te inclinaste lleno de misericordia en la Cruz por la salvación del mundo! Una vez más, por piedad, inclínate hacia nosotros, pobres pecadores. Míranos con compasión y danos Tu Paz.

—Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro adorable!, lavado y ungido por María y las santas mujeres y cubierto con una sábana,

—Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro adorable!, resplandeciente de gloria y belleza el día de la Resurrección,

—Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro adorable!, que Te ocultas en la Eucaristía, —Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro adorable!, que aparecerás al final de los tiempos en las nubes con gran poder y majestad,

—Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro adorable!, que harás temblar a los pecadores, —Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro adorable!, que regocijarás a los justos por toda la eternidad, —Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Rostro adorable!, que mereces toda nuestra reverencia, nuestro homenaje y adoración,

—Ten misericordia de nosotros.

¡Oh, Señor, muéstranos Tu Rostro y seremos salvos! (3 Veces)

Oración: Sé misericordioso con nosotros, ¡oh mi Dios! No desprecies nuestras oraciones cuando, en medio de nuestras aflicciones, clamamos Tu Santo Nombre y buscamos con amor y confianza Tu Rostro adorable.

(15)

Preguntando San Bernardo al Divino Redentor, cual fue el dolor que mas sufrió y mas desconocido por los hombres, Jesús le respondió:

Yo tenia una llaga profundísima en el hombro sobre el cual cargue mi pesada cruz; esa llaga era la mas dolorosa de todas. Los hombres no la conocen. Honrad pues esta llaga y haré todo lo que por ella pidas...

Oh amado Jesús, manso Cordero de Dios, a pesar de ser yo una criatura miserable y pecadora, te adoro y venero la llaga causada por el peso de vuestra cruz que abriendo vuestras carnes desnudo los huesos de vuestro hombro sagrado y de la cual vuestra Madre Dolorosa tanto se compadeció. También yo, oh carísimo Jesús, me compadezco de Vos y desde el fondo de mi corazón te glorifico y te agradezco por esta llaga dolorosa de vuestro hombro en la que quisiste cargar vuestra cruz por mi salvación.

Ah! por los sufrimientos que padeciste y que aumentaron el enorme peso de vuestra cruz, ruegote con mucha humildad, ten piedad de mi pobre criatura pecadora, perdonad mis pecados y conducidme al cielo por el camino de la cruz.

Se rezan siete Ave Maria y se agrega:

Madre santísima imprime en mi corazón las llagas de Jesús Cristo crucificado...

Oh dulcísimo Jesús, no seas mi juez, si mi salvador…

¡Oh dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! Vednos postrados ante vuestro altar, para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren vuestro amantísimo Corazón.

Mas recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos, ante todo, obtener para nuestras almas vuestra divina misericordia, dispuestos a reparar, con voluntaria expiación, no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como a Pastor y Guía, o, conculcando las promesas del Bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de vuestra ley.

Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia y la deshonestidad de la vida y de los vestidos, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las execrables injurias proferidas contra vos y contra vuestros Santos, los insultos dirigidos a vuestro Vicario y al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los derechos y al magisterio de la Iglesia por vos fundada.

Oracion a la Llaga Dolorosa de Jesus

Acto de Desagravio por S. S. Pio IX

(16)

¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia sangre! Mas, entretanto, como reparación del honor divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen vuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que vos mismo ofrecisteis un día sobre la cruz al Eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y mediante el auxilio de vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia vuestro amor, oponiendo la firmeza en la fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que seáis injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en vuestro seguimiento.

¡Oh benignísimo Jesús! Por intercesión de la Santísima Virgen María Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario acto de reparación; concedednos que seamos fieles a vuestros mandatos y a vuestro servicio hasta la muerte y otorgadnos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

Rosario de la Misericordia

† Por la señal de la Santa Cruz, † de nuestros enemigos, † líbranos Señor Dios nuestro.

† En el Nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. Amén.

“A las tres de la tarde suplica Mi Misericordia... ÉSTA ES LA HORA DE LA GRAN MISERICORDIA PARA EL MUNDO ENTERO. En esta Hora no negaré nada al alma que Me pida cualquier cosa por los Méritos de Mi Pasión.

Oración Inicial

Santa Mª Faustina Kowalska, Polonia (1905-1938)

Falleciste, Jesús, pero el Manantial de la Vida brotó para las almas y se abrió el Océano de Tu Misericordia para el mundo entero. ¡Oh, Fuente de Vida, Insondable Misericordia de Dios!: Envuelve al mundo entero y derrámate sobre nosotros. Amén.

Padre Nuestro y Ave María.

Creo en Dios, Padre Todopoderoso...

En las cuentas grandes del Padre Nuestro:

V: Padre Eterno, yo Te ofrezco el Cuerpo y Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu muy Amado Hijo y Señor nuestro Jesucristo, en expiación de nuestros pecados, y los pecados del mundo entero.

En las cuentas pequeñas se repite DIEZ VECES:

V: Por Su Dolorosa Pasión.

R: Ten Misericordia de nosotros y del mundo entero.

Rosario de la Divina Misericordia

(17)

En las tres últimas cuentas del Rosario se reza:

V: ¡Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal!

R: Ten Misericordia de nosotros, entero. (TRES VECES).

(No hay Gloria) Jaculatoria Final

¡Oh!, Sangre y Agua que brotaste del Sagrado Corazón de Jesús, como una Fuente inagotable de Misericordia infinita para nosotros.

¡JESÚS, EN TI CONFÍO! (TRES VECES) Oración:

¡Oh, Dios Eterno! Cuya Misericordia es Infinita y cuyos Tesoros de Compasión no tienen límite, míranos con Tu Favor y aumenta Tu Misericordia dentro de nosotros, para que en nuestras grandes ansiedades no desesperemos, sino que siempre, con gran confianza, nos conformemos en todo con Tu Santísima Voluntad, la cual es idéntica con Tu Misericordia. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, Rey de Misericordia, Quien Contigo y con el Espíritu Santo manifiestan Misericordia hacia nosotros por siempre. Amén.

¡JESÚS MISERICORDIOSO, EN TI CONFÍO!

Postrado (a) ante Tus Pies humildemente, vengo a pedirte, Dulce Jesús mío, poderte repetir constantemente: ¡Sagrado Corazón, en Ti confío!

Si la confianza es prueba de ternura, esta prueba de amor, darte yo ansío, aun cuando esté sumido (a) en amargura: ¡Jesús Misericordioso, en Ti confío!

En las horas más tristes de mi vida, cuando todos me dejen, ¡oh, Dios mío!, y el alma esté por pruebas combatida: ¡Jesús Misericordioso, en Ti confío!

Aunque sienta venir la desconfianza, y aunque todos me miren con desvío, no será confundida mii esperanza: ¡Jesús Misericordioso, en Ti confío!

Si contraje Contigo Santa Alianza y Te di todo mi amor y mi albedrío, ¿cómo ha de ser frustrada mi esperanza? ¡Jesús Misericordioso, en Ti confío!

Y siento una confianza de tal suerte, que sin temor a nada, Jesús mío, espero repetir hasta la muerte: ¡Jesús Misericordioso, en Ti confío!

LETANÍAS DE LA DIVINA MISERICORDIA Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Jesucristo, óyenos.

Jesucristo, escúchanos.

(18)

Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad que eres un solo Dios verdadero, ten piedad de nosotros.

Después de cada invocación se dice:

"En ti confío"

1. "Misericordia Divina, que brota del seno del Padre.

2. Misericordia Divina, supremo atributo de Dios.

3. Misericordia Divina, misterio incomprensible.

4. Misericordia Divina, fuente que brota del misterio de la Santísima Trinidad.

5. Misericordia Divina, insondable para todo entendimiento humano o angélico.

6. Misericordia Divina, de donde brotan toda vida y felicidad.

7. Misericordia Divina, más sublime que los cielos.

8. Misericordia Divina, fuente de milagros y maravillas.

9. Misericordia Divina, que abarca todo el universo.

10. Misericordia Divina, que baja al mundo en la Persona del Verbo Encarnado.

11. Misericordia Divina, que manó de la herida abierta del Corazón de Jesús.

12. Misericordia Divina, encerrada en el Corazón de Jesús para nosotros y especialmente para los pecadores.

13. Misericordia Divina, impenetrable en la institución de la Sagrada Hostia.

14. Misericordia Divina, en la institución de la Santa Iglesia.

15. Misericordia Divina, en el sacramento del Santo Bautismo.

16. Misericordia Divina, en nuestra justificación por Jesucristo.

17. Misericordia Divina, que nos acompaña durante toda la vida.

18. Misericordia Divina, que nos abraza especialmente a la hora de la muerte.

19. Misericordia Divina, que nos otorga la vida inmortal.

20. Misericordia Divina, que nos acompaña en cada momento de nuestra vida.

21. Misericordia Divina, que nos protege del fuego infernal.

22. Misericordia Divina, en la conversión de los pecadores empedernidos.

23. Misericordia Divina, asombro para los ángeles, incomprensible para los Santos.

24. Misericordia Divina, insondable en todos los misterios de Dios.

25. Misericordia Divina, que nos rescata de toda miseria.

26. Misericordia Divina, fuente de nuestra felicidad y deleite.

27. Misericordia Divina, que de la nada nos llamó a la existencia.

28. Misericordia Divina, que abarca todas las obras de sus manos.

29. Misericordia Divina, corona de todas las obras de Dios.

30. Misericordia Divina, en la que estamos todos sumergidos.

31. Misericordia Divina, dulce consuelo para los corazones angustiados.

32. Misericordia Divina, única esperanza de las almas desesperadas.

33. Misericordia Divina, remanso de corazones, paz ante el temor.

34. Misericordia Divina, gozo y éxtasis de las almas santas.

35. Misericordia Divina, que infunde esperanza, perdida ya toda esperanza".

(19)

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.

Perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.

Escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.

Ten piedad de nosotros.

V. Las Misericordias de Dios son más grandes que todas sus obras.

R. Por eso cantaré las Misericordias de Dios para siempre.

ORACIÓN

Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia Mismos. Amén.

CONSAGRACIÓN DEL MUNDO A LA DIVINA MISERICORDIA Papa Juan Pablo II, Polonia (1920-2005)

Consagración Solemne del Mundo a La Divina Misericordia, realizada por el Papa Juan Pablo II, en el Santuario de la Divina Misericordia,

Cracovia, Polonia, el 17 de Agosto de 2002.

Dios, Padre Misericordioso, que has revelado Tu Amor en Tu Hijo Jesucristo, y lo has derramado sobre nosotros en el Espíritu Santo, Consolador, Te encomendamos hoy el destino del mundo y de todo hombre. Inclínate hacia nosotros, pecadores; sana nuestra debilidad; derrota todo mal; haz que todos los habitantes de la Tierra experimenten Tu Misericordia, para que en Ti, Dios Uno y Trino, encuentren siempre la Fuente de la Esperanza. Padre Eterno, por la Dolorosa Pasión y Resurrección de Tu Hijo, ten Misericordia de nosotros, y del mundo entero. Amén.

Rosario de las Perlas de la Corona de Espinas de N.

A pesar de que no se conoce con precisión el número exacto de las espinas que se clavaron en la cabeza de nuestro adorable Señor, una piadosa tradición señala que fueron 72.

Suárez afirma que esa es la opinión de varios escritores religiosos. De la información que tenemos de autores católicos, la corona de espinas pudo haber contenido más espinas, pero en ningún caso menos. San Bernardo y San Anselmo afirman que miles de estas espinas perforaron la cabeza adorable de nuestro Salvador.

Rosario de las Perlas de la Corona de Espinas

(20)

El rosario se recita de la siguiente forma:

Se comienza:

V. Venid adoremos a Jesucristo, nuestro Rey.

R. Coronado de espinas nuestro, herido por el aguijón.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, es ahora, y siempre será. Amén.

Primer Misterio

Pilato quiso dar satisfacción al pueblo: dejó, pues, en libertad a Barrabás y sentenció a muerte a Jesús. Lo hizo azotar, y después lo entregó para que fuera crucificado. [Mc. 15: 15]

Un Padre nuestro, Un Avemaría y Diez Glorias.

V. Venero, oh Señor, tu corona de espinas.

R. Meditamos, oh Jesús, por tu gloriosa Pasión.

Segundo Misterio

Los soldados lo llevaron al pretorio, que es el patio interior, y llamaron a todos sus compañeros.

[Mc. 15: 16]

Un Padre nuestro, Un Avemaría y Diez Glorias.

V. Venero, oh Señor, tu corona de espinas.

R. Meditamos, oh Jesús, por tu gloriosa Pasión.

Tercer Misterio

Le quitaron sus vestidos y le pusieron una capa de soldado de color rojo. Mt. 27: 28]

Un Padre nuestro, Un Avemaría y Diez Glorias.

V. Venero, oh Señor, tu corona de espinas.

R. Meditamos, oh Jesús, por tu gloriosa Pasión.

Cuarto Misterio

Después le colocaron en la cabeza una corona que habían trenzado con espinos y en la mano derecha le pusieron una caña. [Mt. 27: 29]

Un Padre nuestro, Un Avemaría y Diez Glorias.

(21)

V. Venero, oh Señor, tu corona de espinas.

R. Meditamos, oh Jesús, por tu gloriosa Pasión.

Quinto Misterio

Le escupían en la cara y con la caña le golpeaban en la cabeza. [Mt. 27: 30]

Un Padre nuestro, Un Avemaría y Diez Glorias.

V. Venero, oh Señor, tu corona de espinas.

R. Meditamos, oh Jesús, por tu gloriosa Pasión.

Sexto Misterio

Y arrodillándose delante de El, Le hacían burla, diciendo: "¡Salve, Rey de los Judíos!"

[Mt. 27: 29]

Un Padre nuestro, Un Avemaría y Diez Glorias.

V. Venero, oh Señor, tu corona de espinas.

R. Meditamos, oh Jesús, por tu gloriosa Pasión.

Séptimo Misterio

Jesús salió, llevando la corona de espinas y el manto rojo. Pilato les dijo: «¡Aquí tienen al hombre!». [Jn. 19: 5]

Un Padre nuestro, Un Avemaría y Diez Glorias.

V. Venero, oh Señor, tu corona de espinas.

R. Meditamos, oh Jesús, por tu gloriosa Pasión.

Oración

Oh Señor, mis pecados han afilado las puntas de las espinas que traspasaron tu Sagrada Cabeza. Ten piedad de mi, convierte mi alma, quita mis culpa, y clava en mi corazón tus dolorosas espinas. Ay de mí, cuanto me pesan todos mis pecados. Que todos los hombres te conozcan y te reverencien a Ti Rey de Reyes. Amén.

Un Padre nuestro, un Avemaría y un Gloria por las intenciones del Sumo Pontífice.

V. Y tejiendo una corona de espinas, R. Se la pusieron sobre Su Cabeza.

Roguemos al Señor.

Te suplicamos Dios todo poderoso que en recuerdo de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, veneremos aquí en la Tierra su Corona de Espinas, para que merezcamos ser coronados con honor y gloria en el Cielo por Jesucristo Nuestro Señor que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios por los siglos de los siglos. Amén.

(22)

Al recitar los misterios se pueden tener las siguientes intenciones:

Primer Misterio, para promover esta devoción.

Segundo Misterio, por nuestros padres, hijos o parientes.

Tercer Misterio, por los agonizantes en pecado mortal.

Cuarto Misterio, para la conversión de los pecadores e infieles.

Quinto Misterio por nuestro pastor o confesor.

Sexta Misterio, por nuestro obispo.

Séptimo Misterio, por el Santo Padre.

Rosario de las Santas Llagas

Sor María Marta Chambón recibió estas promesas insuperables, desbordantes. Su vida en pleno siglo XX, es un preludio de las apariciones de la Virgen María en Fátima (Portugal) y por tanto, es una tabla de salvación que el Redentor nos ofrece, junto con la devoción a la Divina Misericordia.

PROMESAS DE NUESTRO SEÑOR

1. Con cada palabra que se pronuncie en el Rosario de las Santas Llagas, dejaré que una gota de Mi Sangre caiga sobre el alma de un pecador.

2. Cada vez que se ofrezcan a Mi Padre los méritos de Mis Divinas Llagas, ganaréis una inmensa fortuna.

3. Las almas que hayan contemplado y honrado Mi Corona de espinas en la tierra, serán mi Corona de Gloria en el Cielo.

4. Concederé todo lo que se Me pida por medio de la invocación de Mis Santas Llagas.

Todo lo obtendréis porque es a través de los méritos de mi Preciosísima Sangre, que es infinito. Con Mis Llagas y Mi Divino Corazón lo podéis obtener todo.

5. De mis Llagas proceden frutos de santidad. Como el oro purificado en el crisol se vuelve más hermoso, así pondréis vuestras almas y las de vuestros seres queridos en Mis Llagas Sagradas. Allí se perfeccionarán como el oro en el crisol. Siempre os podréis purificar en Mis Llagas.

6. Mis Llagas repararán las vuestras. Mis Llagas cubrirán todas vuestras faltas.

Aquellos que las honren tendrán un verdadero conocimiento de Jesucristo. Meditando sobre ellas siempre encontraréis un Amor nuevo. Mis Llagas taparán todos vuestros pecados.

Rosario de las Santas Llagas

(23)

7. Meted vuestras acciones en Mis Llagas y serán de gran valor. Todas vuestras acciones, incluso la más pequeña, empapada en Mi Sangre, adquirirá sólo con ella un mérito infinito y complacerá a Mi Corazón.

8. Ofreciendo mis Llagas por la conversión de los pecadores, aunque los pecadores no se conviertan, tendréis los mismos méritos ante Dios que si lo hiciesen.

9. Cuando tengáis algún problema, algún sufrimiento, ponedlo rápidamente en Mis Llagas y el dolor será aliviado.

10. Esta aspiración deberá repetirse a menudo cerca de los enfermos; “Jesús mío, perdón y misericordia por los méritos de tus Santas Llagas”. Esta oración calmará el alma y el cuerpo.

11. Un pecador que diga la siguiente oración obtendrá la conversión: “Padre Eterno, os ofrezco las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo para sanar las de nuestras almas”.

12. No habrá muerte para el alma que expire en Mis Llagas; ellas dan la verdadera vida.

13. Este Misterio es un cortafuegos de Mi Justicia; retiene Mi venganza.

14. Aquellos que recen con humildad y mediten sobre Mi Pasión, participarán un día en la Gloria de Mis Divinas Llagas.

15. Cuanto más contempléis Mis Dolorosas Llagas en esta Tierra, más alta será vuestra contemplación en el Cielo

16. El alma que en vida haya honrado las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo y las haya ofrecido al Padre Eterno por las almas del Purgatorio, estará acompañada en el momento de su muerte por la Santísima Virgen y los Ángeles; y Nuestro Señor en la Cruz, en Su esplendente Gloria, la recibirá y coronará.

17. Las invocaciones a las Santas Llagas obtendrán una incesante victoria para la Iglesia.

FORMA DE REZAR ESTE ROSARIO

† Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición:

1.- Oh Jesús, Redentor Divino, sed misericordioso con nosotros y con el mundo entero.

Amén

2.- Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, tened misericordia de nosotros y del mundo entero. Amén

3.- ¡Perdón! ¡Misericordia, Jesús mío!; durante los presentes peligros cubridnos con vuestra preciosa sangre. Amén

4.- Padre Eterno, tened piedad y misericordia por la Sangre de Jesucristo vuestro Hijo único; tened piedad y misericordia de nosotros, os lo suplicamos. Amén, Amén, Amén.

(24)

En las cuentas grandes del Rosario:

En lugar del Padrenuestro, se reza la jaculatoria:

Padre Eterno, yo os ofrezco las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo para curar las llagas de nuestras almas.

En las cuentas pequeñas del Rosario:

En lugar de las 10 Avemarías, se repite 10 veces la jaculatoria:

Jesús mío, perdón y misericordia por los méritos de Vuestras Santas Llagas.

Al terminar el Rosario se repite tres veces:

Padre Eterno, yo os ofrezco las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo para sanar las de nuestras almas.

Oración a la Virgen Dolorosa

Oh Madre afligida, Oh corazón virginal desgarrado, por las llagas de tu hijo, dígnate admitir este pequeño recuerdo de sus sufrimientos en unión con lo que tu misma has padecido. Ofrezco este homenaje a tu hijo Jesús y por tu santa y poderosísima intercesión espero que mis oraciones y suplicas sean escuchadas por Él. Amén.

Se recomienda finalizar rezando tres Aves Marías

MEDITACIÓN DE CADA UNA DE LAS SANTAS Y GLORIOSAS LLAGAS Se recomiendan en cada uno de los misterios del Rosario.

Al estar de rodillas ante Vuestra sagrada imagen, oh Salvador mío, mi conciencia me dice que yo he sido él que os ha clavado en la cruz, con estas mis manos, todas las veces que he cometido un pecado mortal.

Dios mío, mi amor y mi todo, digno de toda alabanza y amor, viendo como tantas veces me has colmado de bendiciones, me pongo de rodillas, convencido de que aún puedo reparar mis injurias con que te he ofendido.

Al menos te puedo compadecer, puedo darte gracias por todo lo que has hecho por mí.

Perdóname, Señor mío. Por eso con el corazón y con los labios digo:

A LA LLAGA DEL PIE IZQUIERDO

Santísima llaga del pie izquierdo de mi Jesús, os adoro. Me duele, buen Jesús, veros sufrir aquella pena dolorosa. Os doy gracias, oh Jesús de mi alma, porque habéis sufrido tan atroces dolores para detenerme en mi carrera al precipicio, desangrándote a causa de las punzantes espinas de mis pecados. Ofrezco al Eterno Padre, la pena y el amor de vuestra santísima Humanidad para resarcir mis pecados, que detesto con sincera contrición. La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de pereza, omisión, faltas de caridad especialmente con los más pobres.

(25)

A LA LLAGA DEL PIE DERECHO

Santísima llaga del pie derecho de mi Jesús, os adoro. Me duele, buen Jesús, veros sufrir tan dolorosa pena. Os doy gracias, oh Jesús de mi vida, por aquel amor que sufrió tan atroces dolores, derramando sangre para castigar mis deseos pecaminosos y andadas en pos del placer. Ofrezco al Eterno Padre, la pena y el amor de vuestra santísima Humanidad, y le pido la gracia de llorar mis transgresiones y de perseverar en el camino del bien, cumpliendo fidelísimamente los mandamientos de Dios.

La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de la envidia, celos, rivalidades y rencores.

A LA LLAGA DEL SACRATÍSIMO COSTADO

Santísima llaga del Sacratísimo costado de mi Jesús, os adoro. Me duele, Jesús de mi vida, ver como sufristeis tan gran injuria. Os doy gracias, oh buen Jesús, por el amor que me tenéis, al permitir que os abrieran el costado, con una lanzada y así derramar la última gota de sangre, para redimirme. Ofrezco al Eterno Padre esta afrenta y el amor de vuestra santísima Humanidad, para que mi alma pueda encontrar en vuestro Corazón traspasado un seguro refugio.

La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de ira, avaricia y lujuria.

A LA LLAGA DE LA MANO IZQUIERDA

Santísima llaga de la mano izquierda de mi Jesús, os adoro. Me duele, buen Jesús, veros sufrir tan dolorosa pena.

Os doy gracias, oh Jesús de mi vida, porque por vuestro amor me habéis librado a mí de sufrir la flagelación y la eterna condenación, que he merecido a causa de mis pecados.

Ofrezco al Eterno Padre, la pena y el amor de vuestra santísima Humanidad y le suplico me ayude a hacer buen uso de mis fuerzas y de mi vida, para producir frutos dignos de la gloria y vida eterna y así desarmar la justa ira de Dios.

La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de la gula, para que nos liberes de la glotonería, ansiedad y desenfreno al comer y beber, y nos libres sobre todo del alcoholismo.

A LA LLAGA DE LA MANO DERECHA

Santísima llaga de la mano derecha de mi Jesús, os adoro. Me duele, buen Jesús, veros sufrir tan dolorosa pena.

Os doy gracias, oh Jesús de mi vida, por haberme abrumado de beneficios y gracias, y eso a pesar de mi obstinación en el pecado. Ofrezco al Eterno Padre la pena y el amor de vuestra santísima Humanidad y le suplico me ayude para hacer todo para mayor honra y gloria de Dios.

La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de mentira, engaño y falsedad, por la ceguera espiritual que nos lleva a la hipocresía y al fraude.

(26)

A LA LLAGA DEL HOMBRO

Oh amabilísimo Jesús, manso cordero de Dios, a pesar de ser yo una criatura miserable y pecadora, te adoro y venero la llaga causada por el peso de tu cruz, que abriendo vuestras carnes desnudó los huesos de vuestro hombro sagrado, de la cual vuestra madre dolorosa tanto se compadeció.

La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de murmuración, crítica, calumnia, chisme, difamación y juicios temerarios.

A LA LLAGA DE LA CABEZA

Señor mío crucificado adoro la llaga de tu santa cabeza por el dolor que en ellas sufriste, y la sangre que derramaste te ruego que me concedas constancia en servirte a ti y los demás. Así sea.

La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de soberbia, desconfianza y temores, los cuales siguen penetrando hoy la cabeza de Cristo.

Rosario de las 12 Llagas de Nuestro Señor

"Triste está mi alma hasta la muerte, atended y ved si hay dolor semejante a mi dolor. Yo en favor tuyo azoté a Egipto y tú me entregaste para ser azotado, tened piedad de Mí, al menos vosotros mis amigos. Velad y orad".

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

Madre llena de aflicción; las Llagas de Jesucristo grábalas en mi corazón.

PRIMERA LLAGA: LA DE LA MANO IZQUIERDA

Jesús mío crucificado, adoro devotamente la Llaga dolorosa de tu Divina mano izquierda. Por el dolor tan inmenso que sentisteis y la sangre que por mí culpa derramasteis.

Cinco glorias, un Avemaría.

Jaculatoria: Madre llena de aflicción las Llagas de Jesucristo grábalas en mi corazón.

SEGUNDA LLAGA: LA DE LA MANO DERECHA

Jesús mío crucificado, adoro devotamente la Llaga dolorosa de tu Divina mano derecha.

Por el dolor tan inmenso que sentisteis y la sangre que por mi culpa derramasteis.

Cinco glorias, un Avemaría.

Jaculatoria: Madre llena de aflicción las Llagas de Jesucristo grábalas en mi corazón.

Rosario de las 12 Llagas de Nuestro Señor

(27)

TERCERA LLAGA: DEL PIE IZQUIERDO

Jesús mío crucificado, adoro devotamente la Llaga dolorosa de tu Divino pie izquierdo.

Por el dolor tan inmenso que sentisteis y la sangre que por mi culpa derramasteis.

Cinco glorias, un Avemaría.

Jaculatoria: Madre llena de aflicción las Llagas de Jesucristo grábalas en mi corazón.

CUARTA LLAGA: DEL PIE DERECHO

Jesús mío crucificado, adoro devotamente la Llaga dolorosa de tu Divino pie derecho.

Por el dolor tan inmenso que sentisteis y la sangre que por mi culpa derramasteis.

Cinco glorias, un Avemaría.

Jaculatoria: Madre llena de aflicción las Llagas de Jesucristo grábalas en mi corazón.

QUINTA LLAGA: DE LAS MUÑECAS

Jesús mío crucificado, adoro devotamente las Llagas dolorosas de tus divinas muñecas.

Por el dolor tan inmenso que sentisteis y la sangre que por mi culpa derramasteis.

Cinco glorias, un Avemaría.

Jaculatoria: Madre llena de aflicción las Llagas de Jesucristo grábalas en mi corazón.

SEXTA LLAGA: DE LOS CODOS

Jesús mío crucificado, adoro devotamente las Llagas dolorosas de tus divinos codos. Por el dolor tan inmenso que sentisteis y la sangre que por mi culpa derramasteis.

Cinco glorias, un Avemaría.

Jaculatoria: Madre llena de aflicción las Llagas de Jesucristo grábalas en mi corazón.

SÉPTIMA LLAGA: DEL HOMBRO IZQUIERDO

Jesús mío crucificado, adoro devotamente la Llaga dolorosa de tu Divino hombro izquierdo. Por el dolor tan inmenso que sentisteis y la sangre que por mi culpa derramasteis.

Cinco glorias, un Avemaría.

Jaculatoria: Madre llena de aflicción las Llagas de Jesucristo grábalas en mi corazón.

OCTAVA LLAGA: DE LAS ESPALDAS

Jesús mío crucificado, adoro devotamente las Llagas dolorosas de tu Divinas Espaldas.

Por el dolor tan inmenso que sentisteis y la sangre que por mi culpa derramasteis.

(28)

Cinco glorias, un Avemaría.

Jaculatoria: Madre llena de aflicción las Llagas de Jesucristo grábalas en mi corazón.

NOVENA LLAGA: DE LA CABEZA

Jesús mío crucificado, adoro devotamente las Llagas dolorosas de tu Divina cabeza. Por el dolor tan inmenso que sentisteis y la sangre que por mi culpa derramasteis.

Cinco glorias, un Avemaría.

Jaculatoria: Madre llena de aflicción las Llagas de Jesucristo grábalas en mi corazón.

DÉCIMA LLAGA: DE LAS RODILLAS

Jesús mío crucificado, adoro devotamente las Llagas dolorosas de tus Divinas rodillas.

Por el dolor tan inmenso que sentisteis y la sangre que por mi culpa derramasteis.

Cinco glorias, un Avemaría.

Jaculatoria: Madre llena de aflicción las Llagas de Jesucristo grábalas en mi corazón.

ONCEAVA LLAGA: DE LOS TOBILLOS

Jesús mío crucificado, adoro devotamente las Llagas dolorosas de tus Divinos tobillos.

Por el dolor tan inmenso que sentisteis y la sangre que por mi culpa derramasteis.

Cinco glorias, un Avemaría.

Jaculatoria: Madre llena de aflicción las Llagas de Jesucristo grábalas en mi corazón.

DOCEAVA LLAGA: DEL DIVINO COSTADO

Jesús mío crucificado, adoro devotamente la Llaga de tu Divino Costado. Por la sangre y el agua que por mi salvación derramasteis.

Cinco glorias, un Avemaría.

Jaculatoria: Madre llena de aflicción las Llagas de Jesucristo grábalas en mi corazón.

ORACIÓN A LA MADRE DOLOROSA

¡Oh Madre afligida, oh corazón virginal desgarrado por las Llagas de tu Divino Hijo!

Dígnate admitir este pequeño recuerdo de sus sufrimientos, en unión con los que tú misma has padecido. Ofrece este homenaje a Jesús y, por tu santa intercesión, haz que reciba mis oraciones. Amén.

1ª María Madre mía, líbrame del pecado mortal, por el Poder que os concedió el Padre Eterno.

Recitar 1 Avemaría.

(29)

2ª María Madre mía, líbrame del pecado mortal, por la Sabiduría que os concedió el Hijo.

Recitar 1 Avemaría.

3ª María Madre mía, líbrame del pecado mortal, por el Amor que os concedió el Espíritu Santo.

Recitar 1 Avemaría.

Oración al Sacrificio del Derramamiento de

"La devoción es corta pero poderosa; son cinco "Ave María"

Estas son las meditaciones:

1. El Sacrificio del Derramamiento de Mi Sangre; bajo los azotes y las espinas perpetrado por Mis perseguidores;

Recitar 1 Avemaría.

2. El Sacrificio del Derramamiento de Mi Sangre; al Ser Clavado en la Cruz;

Recitar 1 Avemaría.

3. El Sacrificio del Derramamiento de Mi Sangre; al Ser Atravesado Mi Corazón por la lanza;

Recitar 1 Avemaría.

4. El Sacrificio del Derramamiento de Mi Sangre; en cada Misa;

Recitar 1 Avemaría.

5. El Sacrificio del Derramamiento de Mi Sangre; al Permanecer Yo, Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, en los sagrarios del mundo.

Recitar 1 Avemaría.

Promesas de Jesús Condiciones

Venerar el Derramamiento de Su Preciosísima Sangre, dejar que el corazón se haga parte de la oración.

Recitar las cinco "Ave María"

Oración al Sacrificio de Derramamiento

de la Sangre de Nuestro Señor

(30)

Contra Satanás

Protección pronta y cierta de los ataques de Satanás. Pondrá al descubierto los ataques de Satanás donde esté escondido. Soltará el asimiento de Satanás del corazón de la humanidad.

Santifica e ilumina

Lleva al alma más hondo en los Aposentos de Nuestros Corazones Unidos. Las almas serán iluminadas para ver dentro de sus propios corazones. ... solamente puede ser a través de vuestro propio orgullo, que negareis el valor de esta devoción.

Rezad esto diariamente

Dulce Preciosa Sangre de Jesús, derrámate sobre la Misión y la Confraternidad.

Libéranos de cualquier cosa que pueda distraer nuestro camino al interior de los Corazones Unidos. Sumérgenos en el Amor Divino, la Misericordia Divina. Amén."

Rosario a Jesus Nazareno

Devoción de los viernes:

† Se hace la señal de la Cruz en los labios y se dice: Abre Señor mis labios para poder ofrecerte, con todo mi corazón, esta oración a Ti y a la Santísima Virgen.

Se reza: Señor mío Jesucristo, etc. (Acto de contrición) Se rezan los Misterios Dolorosos que son:

1.- La oración del huerto.

2.- Los azotes que sufrió Jesucristo.

3.- La coronación de espinas.

4.- Jesús con la cruz a cuestas.

5.- La crucifixión y muerte del redentor.

Se reza en lugar del Padre Nuestro:

Redentor Divino que a la tinieblas das luz.

R: Consuela mi alma triste por las tres caídas que diste con el Santo Madero de la Cruz.

Se reza en lugar del Ave María:

Jesús Nazareno, Rey poderoso a pedirte vengo como generoso.

R: Que las penas mías conviertas en gozo.

Rosario a Jesús Nazareno

Referencias

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