GUION PARA COMUNIDAD
II quincena de marzo, tiempo de Cuaresma, 2019
La Transfiguración del Señor: una luz en la Cuaresma.
I. Oración inicial. Rezar y meditar el IV Misterio de luz: LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR (Ofrecerlo por las vocaciones sacerdotales y el sacramento del matrimonio)
II. Lectura de Reglas y ¿Qué es Compartir?
III. Saludo y Bienvenida
IV. Canción: https://www.youtube.com/watch?v=JWxdOs3ZVL8
V. Objetivo: Reconocer que la Transfiguración del Señor nos mueve a ser luz en lo alto para transmitirla a nuestros semejantes.
VI. Lectura Bíblica. Evangelio según San Lucas 9, 28-36
(Nos disponemos todos de pie para leer y escuchar la Palabra del Señor)
(Palabra del Señor/ Gloria a Ti Señor Jesús)
VII. Reflexión a la lectura bíblica.
El Evangelio de este Domingo II de Cuaresma nos presenta el acontecimiento de la Transfiguración de Jesús, a la que fueron invitados los apóstoles: Pedro, Santiago y Juan. “Jesús se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún lavandero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo”. Ante esa visión, los apóstoles escucharon una voz del cielo que, refiriéndose a Jesús, declara: "Este es mi Hijo amado”. El Evangelio dice que esa voz salió de la nube que se formó, informándonos así sobre la identidad del que habla. Para los judíos, la nube era un signo claro de la presencia de Dios. El que habla es entonces el Dios de Israel, el Dios único que se reveló en la historia de Israel como el Creador de todo y el Salvador del hombre. Él declara que Jesús es su Hijo amado.
VIII. Presentación del tema (El matrimonio lee alternándose).
Puede parecer sorprendente que en esta época de Cuaresma la Iglesia nos marque para el segundo domingo de este tiempo litúrgico de reflexión, la lectura del pasaje de la Transfiguración; y es que la Transfiguración nos parece un momento de gloria, y la cuaresma es un tiempo de desierto y de penitencia. Pero si ponemos atención, la Transfiguración es otra forma de enseñarnos lo que debe ser la corrección cristiana.
Podríamos afirmar que la Transfiguración nos presenta la conversión de nuestros ideales, un camino hacia la pascua. La figura de Cristo en esta escena aparece de forma diferente de la que Él muestra en toda su vida terrena; siempre había sido tan normal, tan natural, sin querer sobresalir, incluso aquejado de las pequeñas miserias humanas, como el hambre, la sed, el sueño, el cansancio.
La Transfiguración fue un paréntesis muy breve, aunque muy intenso, en la vida de Jesús. Detrás quedaban casi tres años de apostolado muy activo, en los que había predicado y hecho muchos milagros. Ahora había que enfrentarse con Getsemaní, la prisión, los tribunales, los azotes y el Gólgota. Pero la experiencia del Tabor le anima a seguir adelante sin decaer un momento.
Cuando a nosotros todo nos va bien en la vida, solemos decir como Pedro -del que dice el Evangelio que no sabía lo que se decía: ¡Qué bien se está aquí!...Pero es cuestión de dejar el Tabor para después. Hay que subir a Jerusalén con Jesús. Es decir, hay que cargar con la cruz de cada día, porque en el Calvario nos hemos de encontrar con el Señor, para encontrarnos seguidamente con Él en el sepulcro vacío...
La Transfiguración a nosotros nos muestra cuál es la meta de los esfuerzos en nuestra vida matrimonial y familiar; llegar a ser luminosos. Nosotros matrimonios y sacerdotes encontrados, discípulos de Jesús, estamos llamados a ser personas que escuchamos su voz y tomamos en serio sus palabras.
En la relación conyugal se viven momentos de transfiguración que los cónyuges quisieran retener y eternizar. Son esas experiencias fuertes de relación íntima y plena, en las cuales se descubre el te amo tanto que necesito que estés conmigo para siempre, pero habrán de aceptarse además mutuamente en todos los conflictos, deficiencias y culpabilidades que se van presentando en el camino. Surge entonces la necesidad de apartarnos en un espacio de silencio, de subir a la montaña para orar y dialogar; para reencontrarnos con nosotros mismos, con nuestro cónyuge y percibir mejor la voz del Señor. Después de disfrutar juntos del rostro de Cristo, tan resplandeciente, como Pedro quisiéramos parar ese momento. Pero enseguida resuena de lo alto la voz del Padre que proclama a Jesús su Hijo predilecto, diciendo: “Escúchenlo”. En nuestro interior de esposos, resurgen las palabras de María Santísima en Caná: “Hagan lo que Él les diga”. Es lo que hace que el matrimonio resplandezca: La gracia de Dios en la carne, nos lleva al Tabor de la comunión conyugal. ¡Pero no podemos quedarnos ahí! Debemos bajar nuevamente de la montaña a la llanura, para encontrarnos con matrimonios que tienen necesidad de vivir un FDS, personas talvez cansadas por la rutina, por fatigas, injusticias, pobreza material y espiritual. A ellas estamos llamados a brindarles los frutos de la experiencia que hemos vivido con Dios, compartiendo con ellos los tesoros de la gracia recibida. Pero, si no hemos escuchado a nuestro cónyuge y a Dios, si nuestro corazón no ha sido consolado? ¿cómo podremos consolar a otros?
Jesús se manifiesta en el Tabor, más que en ninguna otra ocasión, como el esplendor de la gloria del Padre. Nadie ha visto la gloria interna de Dios. Pero al mirar a Jesús envuelto
en una luz que opaca y anula la luz del sol, es como llegamos a imaginar lo que es ese Dios que un día veremos cara a cara y que nos envolverá con sus esplendores. Esplendores que son ya ahora una realidad que llevamos dentro, aunque no los vemos. La Gracia del Bautismo nos ha transformado en esa luz que nos hace gratos, ¡y muy gratos!, a los ojos Divinos...
Podríamos también tomar esta figura de Cristo transfigurado como la síntesis de todo el Evangelio. El viene para ser la luz y nos enseña lo que también nosotros debemos ser. Esto ocurre en lo alto del monte porque no se esconde una luz, sino se pone en lo alto. Todo el mensaje del Evangelio es la luz que, de palabra, nos fue comunicando Jesucristo: todo el sermón del monte, el sermón de las bienaventuranzas es su Luz. Ahora en el Tabor (otro monte) Jesús mismo, convertido en luz, es el mensaje.
El papa Francisco asegura que la Transfiguración ayudó a los discípulos y también nos ayuda hoy a nosotros, “a comprender que la pasión de Cristo es un misterio de sufrimiento”, pero sobre todo, “un don de amor infinito por parte de Jesús” que dona su vida en sacrificio, atravesando el camino de la persecución, el sufrimiento y la muerte. Igualmente, la resurrección y el misterio pascual de Jesús “no se hubieran comprendido fácilmente en toda su profundidad”. Para comprenderlas, –afirma el Papa – “es necesario saber de antemano que Aquel que sufre y que es glorificado no es sólo un hombre, sino el Hijo de Dios” que nos ha salvado con su amor fiel hasta la muerte.
En las recomendaciones de nuestra vida diaria que Jesús nos da a los cristianos indica que de tal manera brille nuestra luz delante de los hombres, que ellos den gloria al Padre.
IX. Reflexión personal
Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y por los siglos” (Hebr 13,8). Por eso el mandato de Dios
tiene validez en todo tiempo y también hoy: “Escúchenlo”. ¿Cómo podemos escuchar a Jesús hoy? ¿CMSCMR?
(Dar unos minutos)
Eso es lo que nos revela la transfiguración: nos manifiesta el ser interior de Jesús, su luz hermosa. Y a nosotros nos dice que seamos luz, que nuestra alma y nuestra conducta sean luminosas. Pasar del pecado al cumplimiento de los mandamientos, es un primer paso; pero no basta: hay que pasar de los mandamientos, a ser luz. Y esto se logra cuando damos belleza a todo lo que somos: convertir la bondad en esplendor, convertir la verdad en luz. Convertirse en luz, es una forma de expresar nuestra meta.
¿Qué nos enseña este acontecimiento de la Transfiguración?
Nos enseña que si se construye el amor conyugal día a día con sus subidas y bajadas, los matrimonios construyen su eternidad.
Nos enseña a seguir adelante aquí en la tierra aunque tengamos que sufrir, con la esperanza de que Él nos espera con su gloria en el Cielo y que vale la pena cualquier sufrimiento por alcanzarlo.
A entender que el sufrimiento, cuando se ofrece a Dios, se convierte en sacrificio y así, éste tiene el poder de salvar a las almas. Jesús sufrió y así se desprendió de su vida para salvarnos a todos los hombres.
A valorar la oración, ya que Jesús constantemente oraba con el Padre.
A entender que el Cielo es algo que hay que ganar con los detalles de la vida de todos los días.
A vivir el mandamiento que Él nos dejó: “Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”.
Habrá un juicio final que se basará en el amor, es decir, en cuánto hayamos amado o dejado de amar a los demás.
Dios da su gracia a través de la oración y los sacramentos. Su gracia puede suplir todas nuestras debilidades.
Nos enseña que Jesús nos llama a los esponsales a subir con Él al monte, para mostrarnos Sus secretos de amor: La verdad de nuestro matrimonio y la verdad de mi cónyuge…
Estamos destinados a ser estrellas que irradien su luz y su belleza, no nos contentemos con menos. Y ese es el destino del ser humano.
Hay que tener fe en Dios, cuando nos brinda la misma gloria que a Jesucristo.
X. Compartir de los esposos
1. “Este es mi Hijo muy amado, escúchenlo”. Escuchamos a Dios si escuchamos a nuestro cónyuge.
Escuchar es una actitud fundamental para la buena convivencia conyugal y familiar. Dejamos de amar cuando no escuchamos con el corazón. Compartan detalladamente una ocasión en que no han escuchado a su cónyuge y porqué ha sido difícil la escucha? Compartan sentimientos detalladamente.
2. Tu fe en Jesús, ¿te ha proporcionado algunos momentos de transfiguración y de intensa alegría? Comparte esos momentos y tus sentimientos detalladamente.
3. Describe cómo esos momentos de alegría te han dado fuerza en la hora de las dificultades. ¿CSMS?
XI. 10-10
El orgullo me lleva a tomar la iniciativa según mis criterios. La humildad posibilita mi escucha y me hace dependiente de Dios ¿CMS al saber que gracias al diálogo y la escucha atenta transfiguro mi actitud egoísta bajando mi orgullo para dar paso a la humildad y ser luz? Comparta detalladamente.
XII. Compartir abierto:
¿Qué me comprometo a transfigurar hoy, tanto en la vida personal, conyugal y familiar, como en nuestra comunidad? ¿Comparta sentimientos?
XIII. Avisos.
XIV. Oración final
CANCION
LA TRANSFIGURACION
Oraba en el monte cuando se transfiguró,
su ropa fulguró con blanca luz,
Elías y Moisés aparecieron para hablar
de su partida de este mundo en Jerusalén
y pedro quiso hacer, tres chozas para descansa
cuando una nube los cubrió y en ella ios hablo.
Este es mi hijo mi amado, escúchenlo
Este es mi hijo mi amado, escúchenlo
hagan suyo su camino, el camino de su amor
siganlo en obediencia por su cruz hasta su luz
Jesús muestra su gloria a pedro, Santiago y Juan releva su misterio de
hombre dios
no todo acabara en el fracaso de la cruz
por medio de la muerte se abrir un reino de luz.
no es tiempo de acampar, al mundo hay que transfigurarnos
$amos transformando en imagen de Jesús
Este es mi hijo mi amado, escúchenlo
Este es mi hijo mi amado, escúchenlo
hagan suyo su camino, el camino de su amor
síganlo en obediencia por su cruz hasta su luz.
Hagan suyo su camino el camino de su amor
síganlo en obediencia por su cruz hasta su luz.
ORACION FINAL