MISIONERAS PARROQUIALES DEL NIÑO JESÚS DE PRAGA
Viernes Santo “
Vamos tejiendo agradecimiento y
confianza en Jesús que entregó su vida por ti y por mí”
Este año, nuevamente, la Semana Santa deberá celebrarse
en lo íntimo, sin la participación física y multitudinaria,
debido a las restricciones sanitarias. Sin embargo,
estaremos unidos como hermanos en amor y oración para
celebrar los misterios de la pasión, muerte y resurrección
de Jesucristo en medio de nuestra iglesia doméstica, la
Preparando un lugar especial para
acompañar a Jesús
Vamos preparando en familia un lugar especial: una mesa en modo de altar, mantel, cirios o velas, un crucifijo o imagen de Jesús, la Biblia, celular o computador para reproducir la música.
Preparar el corazón
La familia se reúne en torno al altar preparadoFamiliar 1: No encontramos en el día de la pasión y crucifixión de nuestro Señor, él se sintió solo y abandonado en el Huerto de Getsemaní. Nos unimos y hacemos memoria de este momento de sufrimiento y dolor. Es recomendable que durante el día dejemos distracciones como redes sociales, series, películas, música y acompañemos a Jesús en este camino doloroso. Unamos nuestra oración a las plegarias de las familias que estos tiempos sufren por la pandemia.
Todos: En el nombre del padre… MEDITEMOS
Familiar 2: En un momento de silencio, imaginemos el sufrimiento de Jesús camino a ser crucificado, y escuchamos atentamente la siguiente canción: Diario de María
https://www.youtube.com/watch?v=b2yLvl1QL80
Acogiendo y acorazonando
la palabra de Dios
Familiar 3: Preparamos nuestro corazón para escuchar la palabra de Dios
Invocamos la presencia del Espíritu Santo cantando Espíritu de Dios llena mi vida.
https://www.youtube.com/watch?v=SB-PFvb59sw (link del canto)Familiar 4:
Ahora nos acercamos al testimonio
EVANGELIO
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (Jn. 19,16-38)
“Entonces Pilato les entregó a Jesús y para que fuera puesto en cruz. Así fue como se llevaron a Jesús. Cargando con su propia cruz, salió de la ciudad hacia el lugar llamado Calvario (o de la Calavera), que en hebreo se dice Gólgota. Allí lo crucificaron y con él a otros dos, uno a cada lado y en el medio a Jesús. Pilato mandó escribir un letrero y ponerlo sobre la cruz. Estaba escrito: «Jesús el Nazareno, Rey de los judíos.» Muchos judíos leyeron este letrero, pues el lugar donde Jesús fue crucificado estaba muy cerca de la ciudad. Además, estaba escrito en hebreo, latín y griego. Los jefes de los sacerdotes dijeron a Pilato: «No escribas: “Rey de los Judíos”, sino: “Este ha dicho: Yo soy el rey de los judíos”. “Pilato contestó: «Lo que he escrito, escrito está.» Después de clavar a Jesús en la cruz, los soldados tomaron sus vestidos y los dividieron en cuatro partes, una para cada uno de ellos. En cuanto a la túnica, tejida de una sola pieza de arriba abajo sin costura alguna, se dijeron. “No la rompamos, echémosles más bien a suertes, a ver a quién le toca.» Así se cumplió la Escritura que dice: Se repartieron mi ropa y echaron a suertes mi túnica. Esto es lo que hicieron los soldados. Cerca de la cruz de Jesús estaba su madre, con María, la hermana de su madre, esposa de Cleofás, y María Magdalena.
Al ver a su Madre y junto a ella al discípulo que más quería, dijo a la Madre: «Mujer ahí tienes a tu hijo” Después dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» y desde aquel momento el discípulo se la llevó a su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que todo estaba cumplido, dijo:
«Tengo sed», y con esto también se cumplió la Escritura. Había allí un jarro lleno de vino agrio. Pusieron en una caña una esponja empapada en
aquella bebida y la acercaron a sus labios. Jesús probó el vino y dijo: «Todo está cumplido.» Después inclinó la cabeza y entregó el espíritu. Como era
el día de la Preparación de la Pascua, los judíos no querían que los cuerpos quedaran en la cruz durante el sábado, pues aquel sábado era un día muy solemne. Pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas a los crucificados y retiraran los cuerpos. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas de los dos que habían sido crucificados con Jesús. Pero al llegar Jesús vieron que ya estaba muerto, y no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le abrió el costado con la lanza, y al instante salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio. Su testimonio es verdadero, y Aquél sabe que dice la verdad. Y da este testimonio para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura que dice: No le quebrarán ni un solo hueso. Y en otro texto dice: Contemplarán al que traspasaron. Después de esto, José de Arimatea se presentó a Pilato. Era discípulo de Jesús, pero no lo decía por miedo a los judíos. Pidió a Pilato la autorización para retirar el cuerpo de Jesús y Pilato se la concedió. Fue y retiró el
cuerpo. También fue Nicodemo, el que había ido de noche a ver a Jesús, llevando unas cien libras de mirra perfumada y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con los aromas, según la costumbre de enterrar de los judíos. En el lugar donde había sido crucificado Jesús había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie todavía había sido enterrado. Como el sepulcro estaba muy cerca y debían respetar el Día de la Preparación de los judíos, enterraron allí a Jesús.”
Palabra del Señor.
MEDITEMOS
Familiar 4: Para profundizar el texto, meditemos, siguiendo las siguientes preguntas:
¿Qué me hace pensar la muerte de Jesús?, ¿Qué actos de caridad como familia hemos tenido en estos tiempos?, ¿Cuánto conozco de mi misión como bautizado?
La celebración del Viernes Santo
invita a la confianza en medio del
dolor.
Finalmente, por la tarde en familia reflexionaremos frente a la cruz de tu altar las 7 palabras de Jesús en la cruz, en concreto. Son palabras que recogen y concentran el dolor en momento de desolación y
aparentemente abandono, pero que en el fondo son una oración de confianza para con Dios en medio del sufrimiento.
Cada una de ellas está acompañada con una oración tomada del sitio Devocionario Católico para que puedas rezar con tu familia y reflexionar sobre este sacrificio de Cristo que nos trajo la salvación. Familiar 1:
Primera Palabra:
“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” Leer (Lc 23,34)
Oración: Jesús amado, que por amor mío agonizaste en la cruz, a fin de pagar con tus penas la deuda de mis pecados, y abriste Tu divina boca para obtenerme el perdón de la justicia eterna: tenen piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre derramada por nuestra salvación, concédenos un dolor tan vivo de nuestras culpas que nos haga morir en el seno de Tu infinita misericordia.
Familiar 1: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu santo.
Todos: Como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos amén.
Familiar 1:Ten piedad de nosotros. Todos: Señor, ten piedad de nosotros.
Todos: Dios mío, creo en Ti, espero en Ti, te amo y me arrepiento de haberte ofendido con mis pecados.
Familiar 2:
Segunda Palabra:
“Hoy estarás conmigo en el Paraíso” Leer (Lc 23, 43)
Oración: Jesús amado, que por amor mío agonizaste en la cruz y que con tanta prontitud y liberalidad correspondiste a la fe del buen ladrón que te reconoció por Hijo de Dios en medio de tus humillaciones, y le aseguraste el Paraíso: ten piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, haz que reviva en nuestro espíritu una fe tan firme y constante que no se incline a sugestión alguna del demonio, para que también nosotros alcancemos el premio del santo Paraíso.
Familiar 2: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu santo.
Todos: Como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos amén.
Familiar 2:Ten piedad de nosotros. Todos: Señor, ten piedad de nosotros.
Todos: Dios mío, creo en Ti, espero en Ti, te amo y me arrepiento de haberte ofendido con mis pecados.
Familiar 3:
Tercera Palabra:
Oración: Jesús amado, que por amor mío agonizaste en la cruz y olvidando tus sufrimientos nos dejaste en prenda de tu amor a tu misma Madre Santísima para que por su medio podamos recurrir confiadamente a Ti en nuestras mayores necesidades: ten piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por el interior martirio de una tan amada Madre, reaviva en nuestro corazón la firme esperanza en los infinitos méritos de tu preciosísima Sangre, a fin de que podamos evitar la eterna condenación que tenemos merecida por nuestros pecados.
Familiar 3: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu santo.
Todos: Como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos amén.
Familiar 3:Ten piedad de nosotros. Todos: Señor, ten piedad de nosotros.
Todos: Dios mío, creo en Ti, espero en Ti, te amo y me arrepiento de haberte ofendido con mis pecados.
Familiar 4 Cuarta Palabra:
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Leer (Mt 27, 46)
Oración: Jesús amado, que por amor mío agonizaste en la cruz y que, añadiendo sufrimiento a sufrimiento, además de tantos dolores en el cuerpo, sufriste con infinita paciencia la más penosa aflicción de espíritu a causa del abandono de tu eterno Padre: ten piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de tu preciosísima Sangre, concédenos la gracia de sufrir con verdadera paciencia todos los dolores y congojas de nuestra agonía, a fin de que, unidas nuestras penas a las tuyas, podamos después
participar de tu gloria en el Paraíso.
Familiar 4: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu santo.
Todos: Como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos amén.
Familiar 4: Ten piedad de nosotros. Todos: Señor, ten piedad de nosotros.
Todos: Dios mío, creo en Ti, espero en Ti, te amo y me arrepiento de haberte ofendido con mis pecados.
Familiar 1
Quinta Palabra:
“Tengo sed” Leer (Jn 19, 28)
Oración: Jesús amado, que por amor mío agonizaste en la cruz y que, no saciado aún con tantos vituperios y sufrimientos, quisiste sufrirlos todavía mayores para la salvación de todos los hombres, demostrando así que todo el torrente de Tu Pasión no es bastante para apagar la sed de tu amoroso Corazón: ten piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de Tu preciosísima Sangre, enciende tan vivo fuego de caridad en nuestro corazón que lo haga desfallecer con el deseo de unirse a Ti por toda la eternidad.
Familiar 1: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu santo.
Todos: Como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos amén.
Familiar 1: Ten piedad de nosotros. Todos: Señor, ten piedad de nosotros.
Todos: Dios mío, creo en Ti, espero en Ti, te amo y me arrepiento de haberte ofendido con mis pecados.
Familiar 2:
Sexta Palabra:
“Todo está consumado” Leer (Jn 19,30)
Oración: Jesús amado, que por amor mío agonizaste en la cruz y desde esta cátedra de verdad anunciaste el cumplimiento de la obra de nuestra Redención, por la que, de hijos de ira y perdición, fuimos hechos hijos de Dios y herederos del cielo; ten piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de Tu preciosísima Sangre, ayúdanos a desprendernos por completo así del mundo como de nosotros mismos; y en el momento de nuestra agonía, danos gracia para ofrecerte de corazón el sacrificio de la vida en expiación de nuestros pecados.
Familiar 2: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu santo.
Todos: Como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos amén.
Todos: Señor, ten piedad de nosotros.
Todos: Dios mío, creo en Ti, espero en Ti, te amo y me arrepiento de haberte ofendido con mis pecados.
Familiar 3
Séptima Palabra:
“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23, 46)
Oración: Jesús amado, que por amor mí agonizaste en la cruz, y que en
cumplimiento de tan grande sacrificio aceptaste la Voluntad del Eterno Padre al encomendar en sus manos Tu espíritu para enseguida inclinar la cabeza y morir: ten piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de Tu preciosísima Sangre, bríndanos en nuestra agonía una perfecta conformidad a con Tu divina voluntad, a fin de que estemos dispuestos a vivir o a morir según sea a Ti más agradable; y que no sepamos nada más que por el perfecto cumplimiento en nosotros de Tu adorable voluntad.
Familiar 3: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu santo.
Todos: Como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos amén.
Familiar 3:Ten piedad de nosotros. Todos: Señor, ten piedad de nosotros.
Todos: Dios mío, creo en Ti, espero en Ti, te amo y me arrepiento de haberte ofendido con mis pecados.
Familiar 4:
Con la confianza puesta en el amor de Dios. Oremos. Padre Nuestro…
Terminamos este espacio de reflexión cantando: Amarte hasta el extremo.
https://www.youtube.com/watch?v=jbmCtfTZO_k