CAPITULO V
PROPUESTA DE LA INVESTIGACIÓN
PREAMBULO
En los trabajos especiales de grado no es común la elaboración de un quinto capítulo, puesto que en la mayoría de los casos no es necesario, no obstante, en ésta tesis los investigadores realizaron la propuesta planteada desde el comienzo de la misma, la cual fue la elaboración de tres reportajes interpretativos, donde están plasmados de forma periodística, cada uno de los objetivos expuestos anteriormente en el trabajo de grado.
En el reportaje “Maracaibo abre sus puertas al exterior” se abordaron los cambios más resaltantes e importante que han marcado a la identidad cultural de los habitantes de Maracaibo, estos cambios fueron la Maracaibo agroexportadora y la Maracaibo petrolera, acontecimientos históricos que trajeron beneficios socioeconómicos a la capital del Zulia.
Seguidamente, está “Maracaibero hasta la muerte” donde se exponen, todos los rasgos que hacen al marabino un ser especial, además de exponer todas las costumbres y tradiciones de la metrópolis, el por qué es un orgullo nacer y vivir en una ciudad arraigada a sus raíces, un pueblo que no se doblega ante otras culturas, sino que las hace propias a su estilo.
Por último se presenta “El Marabino… un conjunto singular y auténtico” el cual presenta en forma explícita, que el nativo de Maracaibo es un ser único, que se hace sentir a donde quiera que vaya y los más importante es que lleva a su terruño implícito en su corazón por eso siempre lleva por todo lo alto que Maracaibo es la mejor ciudad del mundo.
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Maracaibo pasa de ciudad agroexportadora a ciudad petrolera
Maracaibo abre sus puertas al exterior
Por: Onay Enrique Medina Medina
La cultura maracaibera ha tenido transformaciones por diversos factores entre las cuales está las emigraciones y el contacto que ha tenido Maracaibo no solo con los que residen cerca de él sino también con otros países que llegaron y lograron dejar de una u otra forma una parte de sus costumbres y tradiciones que el marabino apropió conveniente a él.
Luego de 50 años de lucha por la independencia, Maracaibo fue una ciudad que experimentó los cambios más significativos en la sociedad, después de la capital de la República. Según destaca la revista Acervo:
“Para finales del siglo XIX, la región marabina está en su fase de mayor apogeo y maduración, con una vinculación mayoritaria y determinante con mercados externos”.
Para esa época Maracaibo abre sus puertas a las grandes empresas para el desarrollo económico del país, el intercambio comercial era con los países europeos, esto hizo que la aduanas, que recibía el puerto, figuraran en el segundo lugar de estadísticas mercantiles en el país, según en el libro de Identidad Cultural de Antonio Tinoco: “La aduana de Maracaibo pasó, en tres décadas, de un cuarto rango al segundo para el año de 1860, multiplicando por ocho el valor de los capitales movilizados”.
Maracaibo tiene una ubicación geográfica que la mantuvo aislada prácticamente por gran parte del país, como lo afirmó el director de la Unidad de Estudio Patrimoniales del Acervo Histórico del Zulia, Kurt Nagel von Jess:
“Para el siglo XIX y principios del XX, el puerto de Maracaibo fue fundado con una ubicación estratégica y esto hizo que se le abrieran las puertas al exterior”.
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A pesar que Maracaibo no era una ciudad agroexportadora, tenía un puerto donde se exportaba los productos, tales como el café y el cacao, que se daban en las tierras adyacentes a ella, además recibía los productos que se importaban, lo que lo llevó a ser uno de los puertos más importantes de Venezuela.
El café un producto que trajo progreso
Tinoco expresa que “Maracaibo creció demográficamente en la medida que se hacía dinámico el circuito agro exportador del cual era centro nodal; y a este circuito le daba vida el café, en permanente aumento a partir de 1830”, seis décadas después, en 1890, el café a nivel mundial alza los precios, esto hace que Maracaibo se consolide como circuito agroexportador.
El café hacía que los hombres de negocios y comerciantes de origen francés, inglés e italiano se radicaran en las ciudades puertos. Los avances científicos, la luz eléctrica son algunos elementos que Maracaibo tendría, incluso antes que otras ciudades: “La Maracaibo comercial acogerá gustosa los nuevos elementos”, como lo expresa la Revista Acervo.
A medida que el comercio del café prosperaba, la ciudad estrenó nuevos edificios, es decir, todo iba a favor de una modernización en todos los ámbitos, pero las ciudades cercanas a la metrópolis estaban en un estado de casi total abandono, como lo indicó Tinoco: “El resto de los puertos y poblados del territorio zuliano, testigos silenciosos del enriquecimiento y buena vida élite maracaibera como trampolín de la producción cafetalera andina y su abastecedor de frutos y artesanía, permanecía en un estado de casi total abandono”.
La transculturización, a través del intercambio comercial, precisamente por personas europeas que lograron radicarse en tierra maracaibera, demostró que el maracucho se adapta e integra esa cultura a su identidad, como por ejemplo, el voseo que es origen andaluz, pero el nativo de la región lo adaptó a su estilo de vida.
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En ese proceso de modernización, los habitantes de Maracaibo, con la actividad comercial como motor de toda estructura socio-comercial, forman las principales manifestaciones que lo identifican como integrante de una cultura y de un modo de ser específico y diferenciado dentro del conjunto venezolano.
Maracaibo y el histórico reventón
En 1914 estalla la primera guerra mundial y es en ese mismo año cuando el consorcio Royal Dutch Shell de capital británico-holandés perfora el pozo
“Zumaque 1” en Mene Grande, estado Zulia, con el cual se inicia la producción comercial de petróleo en Venezuela. El país no sufre de guerras civiles como estaba acostumbrada, pero había escasos recursos, aún la economía era agrícola, las rentas provenían del impuesto que había en la aduana, el café tenía 50% de valor de exportaciones, el resto lo constituía el cacao y el ganado vacuno, todavía, carecía de carreteras, por lo tanto, las comunicaciones no eran muy buenas, el petróleo va tomando nuevo rublo en la exportación.
En 1922, específicamente el 14 de diciembre, la The Venezuelan Oil Concesion perforó en el campo la Rosa de Cabimas el pozo Barroso 2, donde produjo el histórico “reventón” del cual fluyó petróleo sin control a razón de 100 mil barriles diarios, luego de 6 días, el diario Panorama publicó una noticia titulada “Las Riquezas del Zulia”, donde detalla que con este brote de petróleo se producirían cambios significativos en la región que dan paso al progreso, con construcciones de escuelas, mejora la vialidad se desarrolla la cultura, entre otras.
Puerto petrolero, comienza la modernización
Maracaibo no pierde su papel de nodo central. Las funciones de su puerto cambian drásticamente, pero sigue siendo la principal vía que nutre al país, los principales beneficios y servicios que surgen a raíz de la modernización
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se concentran en Maracaibo; la ciudad no es petrolera, el desarrollo de la actividad petrolera en sus alrededores no fue tan fuerte como para desarrollar dinámicas de cambio tan dramáticas como en los casos de Cabimas y Lagunillas.
Sin embargo, la capital, a pesar del cese del comercio portuario agro- exportador, no perdió su primacía urbana en la región, llegando incluso a fortalecerla en algunas ocasiones. “Evidentemente la fortaleza de Maracaibo es el sector terciario, es decir, el comercio, los servicios, los restaurantes, los hoteles, los centros comerciales, la actividad comercial como tal” señaló José Gregorio González.
Con la era petrolera, los ingenieros y los arquitectos se detenían en el estado con mayor riqueza y uno de gran importancia como lo es el Zulia, precisamente en la ciudad de Maracaibo, que fungía como puerto para la exportación del oro negro, vieron con importancia las condiciones climáticas y las aprovecharon para realizar grandes edificaciones, lo que logró que el maracaibero obtuviera mayor su calidad de vida, como lo expresa el escritor Ernesto García Mcgregor: “Cuando vinieron las petroleras en 1914, trajeron las pinturas muy brillantes, colores muy escandalosos y realizaron obras como el mercado municipal de Maracaibo –actual Centro de Arte Lía Bermúdez– y la Basílica Nuestra Señora de Chiquinquirá”.
La importancia económica de la exportación petrolera está totalmente fuera de duda, según Ernesto García: “La riqueza petrolera trajo al Zulia beneficios económicos y por ende la calidad de vida del maracaibero fue excelente”. Con la remesa del oro negro y teniendo Maracaibo el puerto más importante del país, la ciudad se convierte en el centro del mundo.
Las poblaciones habitaban en los campos y se dedicaban a la agricultura, pero al conocerse que en sus suelos existía petróleo, se convirtieron en las ciudades petróleo, las cuales crecieron y se revitalizaron gracias a la actividad industrial minera.
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La importancia de los trabajos de explotación petrolera por parte de las empresas es de gran trascendencia para los foráneos porque ven en ella una actividad para fijar sus inversiones, entonces, Maracaibo se convierte en una franquicia social de las compañías extranjeras en territorio venezolano y esto hace que gran parte de la población se multiplique y traiga como consecuencia problemas demográficos, económicos y sociales entre criollos y extranjeros.
Influencias y adaptaciones
Según el coordinador de la Unidad de Estudios Patrimoniales del Acervo Histórico del Zulia, José Gregorio González: “Con la llegada de la exportación petrolera el maracaibero empezó a verse muy influenciado por la cultura norteamericana y eso fue un elemento que si se quiere muy cercano a llamada globalización”.
El maracucho se inclinó por adaptar palabras pero con significados moldeados por él como, por ejemplo, el guachimán que es originario del inglés “watch man” que significa vigilante, otra de las palabras que se quedó presente en el maracaibero, pero adaptada a lo maracucho, fue los macundales que proviene de una formación de la palabra Mack & Dales, que era de una marca de herramientas norteamericanas en la época del inicio de la explotación petrolera. Las empresas petroleras impulsaban las actividades deportivas, tales como el béisbol y el atletismo como los más populares, para entonces eran elementos que se vinieron a quedar en la cultura maracaibera.
Originalmente los grupos privilegiados de Maracaibo se localizaban en el centro y Los Haticos, comenzando a extenderse luego hacia el norte, bordeando la avenida El Milagro hasta ocupar algunos sectores de Valle Frío y la Carretera Unión, flanqueada por villas de reminiscencia francesa. Con la presencia de los campamentos petroleros –sobre todo los intraurbanos- comienzan a trasladarse hacia lo que hoy se conoce como la avenida Baralt
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y los sectores Paraíso y áreas circunvecinas, así como el sector Bella Vista en los alrededores de la Colonia Creole.
“Los alrededores de los complejos urbanísticos de las empresas petroleras por el efecto demostrativo de un nuevo estilo de vida introducido así como por el aprovechamiento de los servicios básicos de equipamiento urbano construidos, son lo que demostraron que Maracaibo fue la primera ciudad en todo el territorio nacional en disfrutar de este desarrollo metropolitano mientras el resto de la ciudad carecía de ellos” aseveró el presidente de la Academia del estado Zulia, Julio Portillo.
Maracaibo mantuvo sus mejores condiciones urbanísticas primero que otras ciudades, lo que trajo con ella que las personas que residen en otros estados comiencen a movilizarse a la metrópoli donde veían que las condiciones de vida iban aumentando de las personas que allí residían, indudablemente todo surgía por la explotación del petróleo.
Los valores de las personas fueron cambiados e influenciado por los norteamericanos, tales como el consumismo, clasismo e individualismo. El escritor Ernesto García señala que “La inmoralidad que existía en Venezuela es institucionalizada al comenzar la explotación del petróleo; se elaboran leyes que protegen y afianzan los intereses de los grupos clasistas dominantes, se impulsa el egoísmo, individual y grupal, el afán de ganar. La cultura del petróleo nos hace vivir en una sociedad angustiada mantenida bajo un control económico que opera desde afuera hacia dentro”.
Las generaciones de los marabinos posteriores a 1940 se vieron sumergidas dentro de una vital contradicción: su cultura diferenciada su identidad, por un lado; por el otro, la avalancha de cambios y la inserción cada vez más evidente de la sociedad marabina en el país.
Tinoco expresa que “Si observamos la cultura zuliana de hoy con detenimiento nos daremos cuenta de que ésta se encuentra muy fragmentada. Reconocemos diversidad cultural en las distintas clases sociales de la región”.
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Las transformaciones que ha tenido Maracaibo demuestran que es una ciudad que se integra y adapta a otras culturas y las hace propias, además, uno de los aspectos que transformó aún más la metrópolis y la sociedad que en ella reside fue, sin duda alguna, la renta petrolera que es la que permitió impulsar la modernización del país y responde parcialmente de una creciente población urbana.
Para la identidad del marabino los cambios a nivel económico, históricos, sociales y culturales sin duda alguna han pasado, pero la transculturización no pasa por ellos, es decir, toman lo que creen que les beneficia y lo moldean a su identidad otorgándole la aute nticidad que solo el maracucho de la tierra del sol amada le brinda.
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Lago, China y Puente son escudo del marabino ante el mundo
Maracaibero hasta la muerte
Por: María Antonieta Scannella Fonseca
Para el maracucho pertenecer a la capital del Zulia, “es lo máximo” se sienten bendecidos por su Chinita, poseen el lago más grande de Latinoamérica y es cuna de grandes personalidades reconocidas a nivel nacional e internacional, íconos de orgullo y sentimiento regional.
Cada región tiene rasgos que son distintivos, son características propias que cada ciudad posee, lo cual es un emblema especial y lo que le proporciona un atributo definido ante otra sociedad. Estos rasgos son el habla , la música, la gastronomía, la arquitectura, las creencias religiosas, las costumbres y las tradiciones ¿Qué posee el maracaibero que lo identifica a donde quiera que vaya dentro y fuera de Venezuela?
Existen antecedentes históricos y geográficos que han influido de forma exclusiva en Maracaibo, cuando se habla de referencias históricas se remonta hacia la colonización, en el tiempo cuando los españoles emigraron a este terruño comenzaron un proceso de culturización a los nativos de la zona, trayendo sus costumbres y tradiciones. Igualmente, está el aspecto geográfico, la metrópoli está ubicada en la salida del lago, donde comienza la boca del Golfo de Venezuela, que para esa época era un factor que la mantenía separada de las demás regiones del país.
El coordinador de la Unidad de Estudios Patrimoniales del Acervo Histórico del Zulia, José Gregorio González, expresa que la ciudad de Maracaibo está ubicada en la costa occidental del lago; durante la colonia y gran parte de ella como república independiente, la ciudad se mantuvo aislada del resto del país , de allí proviene que hoy en día conserve su particular manera de hablar, conocida como el voseo, que es una herencia dejada por los españoles de Andalucía, según lo afirma el director del Acervo Histórico del Zulia Kurt Nagel von Jess: “La mayoría de los inmigrantes
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vinieron de esa región del país, donde tienen una manera muy peculiar de hablar”.
Hoy en día se habla de vos en la vida diaria del maracucho, conservando la estructura gramátical del castellano. El presidente de la Academia de Historia del Zulia, Julio Portillo, asegura que: “Somos los únicos que hablamos del vos sabéis que es castellano antiguo, no es el vos sabés de los centroamericanos y argentinos, sino que este es un vos castizo, vos sabéis, cómo estáis vos, un manera elegantísima de expresarlo”
El voseo maracaibero es señal de confianza, vecindad, sentimientos, familiaridad e informalidad, además contiene una forma única de expresión que sólo nace del maracucho , puesto que éste emite las palabras con una musicalidad propia que lo identifica del resto. Sin embargo, la globalización, la influencia de los medios de comunicación y del Internet, han causado que el voseo, de una manera u otra vaya desapareciendo de la juventud marabina, según el historiador José Gregorio González.
A pesar de la globalización, para el escritor Ernesto García Mcgregor: “Se sigue hablando el voseo en forma familiar y se utiliza en una forma más suave. En los niveles universitarios se habla de vos, ‘mirá, vení pa’ acá’, entre otras expresiones utilizadas”. De igual manera está el hecho que cuando dos o más maracaiberos se encuentran en otro, país, ciudad o estado, inmediatamente surge ese voseo que está intrínseco en ellos y se entabla esa conexión coterránea que solo el maracucho la experimenta.
Teresa Fonseca, oriunda de Maracaibo, cuenta que cuando viajó hacia la ciudad de Panamá estaba hablando de tu: “Hola, ¿cómo esta? Vamos para allá”, esas inflexiones adoptadas por los estados del centro de Venezuela, pero al encontrarse con un grupo de paisanos ese tu desapareció, dándole paso al voseo maracucho: “Ese voseo que sólo nosotros lo sabemos hablar, el que es cantadito, sabroso, con el toque de jocosidad propio y único de Maracaibo”.
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Gastronomía distinguida e incomparable
La cocina del maracaibero es rica en plátano y coco, frutos que se producen en la región zuliana, entre sus platos más reconocidos están el mojito en coco, chivo en coco, arroz de coco, igualmente el plátano en todas sus variedades, como lo son las fritas, tajadas, asados, sancochados y en patacones, que provienen de Colombia, pero en especial horneado o en fritas es el acompañante predilecto de maracaibero; se dice que un maracucho no almuerza si no tiene su plátano , además están los bollitos pelones, el lomo negro y los buñuelos de yuca. En materia de postres el dulce de limonzón, icaco, huevos chimbos y majarete.
Asimismo, están los famosos pastelitos, tequeños, los yoyos y tequeyoyos que son de plátano, las papitas, empanadas y la única de las frituras, “Made in Maracaibo”, “La Mandoca”, lo asegura “Doña Chepa”, Josefina Jiménez, dueña de una venta de frituras ambulante, ubicada en el casco central, quien dice: “Vos vais para otra parte del país, te paráis en una venta de pastelitos y preguntáis si tienen mandocas y te preguntan qué es eso”.
Por otra parte, existen influencias de otras culturas como la africana, caribeña, italiana, española, colombiana, alemana, americana, entre otras, dentro de la gastronomía maracaibera, que va desde la colonización hasta nuestros días, estas han cultivado la mesa del maracucho, dentro de las cuales que se encuentran, la macarronada, arroz de pollo, patacones, pizzas, papas fritas, la torta negra, hamburguesas y perros calientes, entre otras, que contienen el toque exclusivo que solo el maracaibero le da, así lo refiere, José Gregorio González.
La excelentísima Virgen del Rosario de Chiquinquirá
Cada pueblo tiene una veneración especial y aquí en Maracaibo es la virgen de Chiquinquirá, cuya historia comienza con una viejita que fue a lavar a las orillas del lago, donde apareció la tablita con la imagen de la amadísima madre de Dios, que desde entonces reside en el templo de San Sebastián,
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conocido por todos los maracaiberos como la Basílica, ubicado en el casco central de la capital zuliana, expresa el presidente de la Academia de Historia del Zulia.
Como símbolo del catolicismo, la devoción hacía La China, cariñosamente llamada por los zulianos, supera el fervor a Nuestra Señora de Coromoto , patrona de Venezuela, asimismo ha desplazado a San Sebastián quien es el patrono de Maracaibo. La Chinita es un ícono que representa al maracaibero dentro y fuera del país, cada 18 de noviembre se celebra un aniversario de su llegada a orillas del lago, puesto que la Virgen del Rosario de Chiquinquirá vino desde Colombia a Maracaibo a través de las aguas cristalinas del lago y llegó a quedarse para siempre.
“Virgen de Chiquinquirá, patrona de los zulianos, vos hermosa soberana nuestras vidas amparáis” cantada por el monumental Ricardo Aguirre, es una de las tantas gaitas que reconocidos gaiteros le han cantado como serenata a la Virgen guajira, cada 18 de noviembre, desde la plazoleta de la Basílica.
Pero el fervor hacia la China va más allá de celebrar su llegada a este terruño, la excelentísima Madre de Dios se ha ganado el amor de los citadinos por los favores concedidos a éstos, en momentos de dificultad, así lo expresa María Paz, ferviente devota.
Alberto Hernández, quien labora en unos de los numerosos negocios que operan en el casco central, dice que viene temprano todo los días a la Basílica antes de irse al trabajo, le pide a la China por él y su familia, para que los cuide y proteja. Como él, se encuentra Magalis Valb uena, quien expresa que “No ve ngo todos los días al templo, porque vivo lejos, pero cuando llego temprano, doy mi pasadita por aquí, le rezo a la tablita y me voy al trabajo”
Es importante destacar que la devoción a La Chinita en los maracuchos, ha pasado de generación en generación, de los abuelos a los padres y de estos a los hijos. En primer lugar como símbolo de la fe católica heredada de los colonizadores y en segundo lugar, como estandarte de la identidad del
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maracaibero, de igual manera, aún hoy a pesar de los distintos movimientos religiosos que se han creado a través de los años, la Virgen de Chiquinquirá forma parte del patrimonio cultural de la región y por ende se ha ganado el respeto de los no católicos.
La música que representa al maracaibero
“A mí me llaman negrito fullero porque me gusta la guachafita, cuando consigo una parrandita con todo gusto ya estoy colao, porque yo soy zuliano rajao y tengo herencia de parrandero..” interpretada por Cardenales del Éxito, donde se manifiesta la notable personalidad del maracucho.
La gaita es la popular expresión puramente zuliana, el frenesí que ésta trasmite es único, de allí sale la alegría del maracucho , al oír el retumbe del tambor cuatro, furro, charrascas y maracas, acentuándola como uno de los rasgos principales de su identidad, distinguiéndolos de las demás regiones del país. En sus letras se reflejan las distintas temáticas que viven los residentes día a día, pueden ser de protesta, religiosas, amor, políticas, en ellas se narra parte de la vida del maracaibero y de la ciudad. Dentro del género de la gaita hay subdivisiones por el contenido de sus letras, también hay autores de gaitas que son unos poetas, opina Julio Portillo.
Una particularidad de la gaita es que no suena durante el año como todos los ritmos o géneros musicales; la gaita es específica para la época de la Feria de la Chinita y navidad, desde los últimos días del mes de octubre hasta principios de enero, se escucha gaita en los hogares maracaiberos, donde en cada una de sus letras está implícita la viveza, jovialidad, jocosidad, perspicacia y la chispa del maracucho.
“Desde niño la gaita para mí es la que de una manera u otra, resalta las vivencias de los maracuchos, por medio de ellas nuestros gaiteros expresan el sentir del zuliano” señala Richa rd Díaz, asiduo escucha de este ritmo.
No obstante, para el director del Acervo Histórico Cultural del Zulia, Kurt Nagel von Jess, opina que en la actualidad la gaita se ha desvirtuado, porque
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tenía toda una secuencia de procesos folclóricos tradicionales, pero a través de los medios de comunicación ha perdido completamente su sentido, es ruidosa y no se entiende lo que dice.
Sin embargo, para el presidente de la Academia de Historia del Zulia, la gaita tamborera de Perijá, se ha preservado, ahora la están mezclando con vallenato y otros ritmos, asimismo le han introducido otros instrumentos, pero en esencia es la gaita como se le conoce, conserva en el folklore zuliano aún sus propias características.
Cabe destacar que gracias a la globalización y los procesos de transculturización, algunos rasgos identitarios van evolucionando, pero al mismo tiempo van conservando la raíz o columna vertebral original, es por ello que la gaita no escapa de estos factores, igualmente, conserva la particularidad única y exclusiva, como lo es el estilo de seis por ocho que se marca nítidamente con la percusión, que la ha hecho parte de la identidad maracaibera.
Arquitectura que resalta el esplendor del sol amado
La arquitectura de una ciudad es la destreza de cimentar edificaciones particulares, publicas, monumentos, iglesias, plazas, entre otras. Además de construir el desarrollo de una urbe, a su vez ésta simboliza parte de la cultura e historia de un estado, porque es pieza primordial en el progreso urbano como talante que identifica a un pueblo.
En Maracaibo, su arquitectura se ha fundamentado en las condiciones climáticas y geográficas, desde nuestros indígenas que vivían en los palafitos, que eran viviendas hechas de madera y palma, apoyada en columnas, construidas sobre las orillas del lago, hasta las casas construidas en el casco central.
El historiador José Gregorio González menciona que los famosos barrios como el Saladillo y el Empedrao, donde se encuentran las llamadas casas del sol, que son de colores brillantes con grandes ventanales adaptados al
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clima maracaibero, identifican al zuliano en cualquier parte del mundo. El casco central de Santa Lucia es la parte más antigua y posee una declaratoria de patrimonio cultural, porque es un elemento arquitectónico único que solamente está presente en Maracaibo y que de una manera única identifica desde un punto de vista arquitectónico al maracaibero, tomando en cuenta que estas construcciones tuvieron influencia españolas, específicamente de Andalucía, pero con el toque especial maracaibero.
Con la llegada de la industria petrolera estuvo presente la arquitectura petrolera en la que se adaptaron de una manera armónica y eficiente a las condiciones climáticas difíciles del gran calor de Maracaibo. Hoy en día, a pesar de las nuevas tendencias en la arquitectura, el maracaibero busca siempre habitar en hogares frescos y desahogados del calor; asimismo, al momento de pintar sus casas, los colores favoritos son los fuertes, ya que éstos sirven de reflejo al resplandeciente sol maracaibero.
Regionalismo o vanidad
“Cuando voy a Maracaibo y empiezo a pasar el puente siento una emoción tan grande, que se me nubla la mente . Siento un nudo en la garganta y el corazón se me salta, y sin darme cuenta tiemblo y sin querer estoy llorando”
‘Sentir Zuliano’ interpretada por Norberto Pírela, estrofa que cada vez que un maracaibero pasa por el puente General Rafael Urdaneta, tararea al verse llegar a su adorado terruño.
Julio Portillo, define al regionalismo como la exaltación de los valores propios en defensa del terruño. Para José Gregorio González, es un sentido de orgullo sentirse regionalista porque existen elementos de tipo natural como el Lago, tipo religioso como La Chinita, tipo arquitectónico como la Basílica, el puente General Rafael Urdaneta por el cual se siente jactancia.
Al mismo tiempo, expone que existe un sentido de identidad, puesto que hay figuras que evidentemente son maracaiberos que fueron destacados como Luis Aparicio, el único en el salón de la fama del beisbol de las grandes
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ligas, Felipe Pirela, el más importante bolerista que ha tenido América, en el mundo científico y de la medicina, el doctor Humberto Fernández Morán, creador del bisturí de diamante , además hizo grandes aportes a la medicina a nivel mundial, entre otras personalidades distinguidas.
Para el maracaibero hacer alarde de los recursos naturales, minerales, artísticos, deportivos y religiosos, va más allá de la política, representa la independencia y autonomía, puesto que el regionalismo maracucho es y será siempre de sentimientos y amor por lo propio, de sentirse libre y único ante el mundo, este rasgo es el único que se ha preservado intacto desde mucho antes de la colonización, según el escritor Ernesto García McGregor, por lo que todavía ha perdurado, pese a la evolución de la capital del Zulia.
Ser o no ser maracaibero
Para llamarse maracaibero, marabino o maracucho es necesario poseer estas características resaltantes que identifican al nativo dentro y fuera de Venezuela, que lo hace único e incomparable ante los demás, su particular forma de hablar que lleva implícita su jocosidad, jovialidad, alegría, camaradería con los que son y no son coterráneos; su ferviente devoción a La Chinita, que representa a la madre de todos los maracuchos, además de llevarla consigo a donde quiera que va ya; asimismo su pasión por la gaita que cuenta el día a día del pueblo.
Para ser maracucho, no es importante haber nacido en Maracaibo, sino amar a Maracaibo, es profesar con orgullo que vives en un estado rico en petróleo, plátano y carbón, con un recurso natural como el lago y el relámpago de Catatumbo, de grandes peloteros, artistas, poetas y cantores, de sentir el calor emanado por el radiante sol, por último, sentirse hijo de la tierra del sol amada, para entonces llegar a ser un maracaibero de alma y corazón hasta la muerte.
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No hay barreras ni latitudes que cambien la esencia del marabino
El Marabino… un conjunto singular y auténtico
Por: Jean Carlos Zambrano Peña
El maracaibero es un ser único y especial, ya que solo o acompañado se hace sentir respecto a otras personas del resto de la geografía nacional, por su carisma, jovialidad, cortesía y sentido de regionalismo lo hacen un ser notorio ante la sociedad.
Un marabino es catalogado como un personaje particular, debido a que sus tradiciones, creencias, habilidades, destrezas y jocosidades las mantiene intactas en el tiempo, puesto que aún se hace sentir a donde llega. Es lo que llaman “identidad cultural”, la cual se considera la carta de presentación con la que el hombre se relaciona con los demás y el entorno que lo rodea, y sirve, además, de bandera para ser reconocido ante el mundo.
Cuando se habla de identidad cultural se toma en consideración que las culturas en las sociedades son dinámicas, el marabino por naturaleza, ha conservado su voseo. Para el oriundo de Maracaibo y del Zulia, en general, es un orgullo mantener vivo el castellano antiguo, y a pesar del tiempo o las circunstancias que lo hacen emigrar a otras partes, siempre lleva consigo el hablar cantadito que lo identifica.
Luis Villoro, en su revista Pluralidad de Culturas, explica que la identidad cultural posee dos funciones: señalar todos los rasgos que los distinguen ante otros y determinar los hechos que permiten confirmar que es la misma población en diferentes momentos históricos, es decir, que se reconocen históricamente en su propio espacio geográfico y social.
Las funciones de dicha identidad cultural, en el caso del marabino, se conceptualizan como instrumento utilizado para cubrir y satisfacer todas y cada una de las necesidades culturales. A un maracucho le gusta ser el centro de atracción en un sitio determinado, utiliza sus herramientas necesarias al no ser tomado en cuenta, ya que siempre quiere ser
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identificado o catalogado como lo mejor de lo mejor, es decir, que su cultura sea demostrada como diferente por parte de los integrantes de una misma sociedad, así lo expresa José Gregorio González, Coordinador de la Unidad de Estudio Patrimoniales del Acervo Histórico del Zulia.
La identidad colectiva como símbolo de identificación
Para Kurl Nagel von Jess, director del Acervo Historico del Zulia, la identidad colectiva expresa el sentimiento de pertenencia del nacido en Maracaibo, aunque las personas sean distintas, todas ellas tienen que contar con un referente común, es por ello que a pesar de los rasgos distintos que posee cada oriundo de esta región siempre llevará consigo el sentimiento que le hace ser maracucho.
La ventaja que tiene un marabino de mantener intacta su identidad colectiva es ser hospitalario, una persona abierta, dice lo que piensa, tiene la visión amplia del mundo y es mucho más mundano, es decir poseen atributos que lo identifican como pueblo. El maracaibero es completamente diferente, al gocho, al llanero, quienes, tiene n identidad, pero el maracucho se caracteriza por la variedad en todas las cosas que tiene como el lenguaje, la gaita, la comida, entre otras cosas, que lo hacen diferente, señala Ernesto García McGregor, escritor de historia zuliana.
La identidad colectiva ha existido siempre en cualquier sociedad y tiene que ver con la percepción según la cual las personas precisan de la ayuda y la colaboración entre unas y otras. Para José Gregorio González, el mismo voseo, la gaita zuliana , son algunos de los elementos de identidad colectiva , que están presentes en la mayoría de los zulianos.
Las festividades de la Virgen de la Chinita, junto con los tradicionales amaneceres gaiteros, forman parte de un conjunto de costumbres culturales que forjan la identidad colectiva del marabino, lo cual es un patrón que conserva y se trasmite de generación en generación. Aunado a esto, se encuentra su pasión por enaltecer al terruño, que para los que no son
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zulianos y extranjeros significa regionalismo, para el maracucho simplemente es amor por su tierra, por lo propio, manifiesta Julio Portillo.
Testimonios de residentes marabinos como Ana Jiménez, manifiesta que aún estando en otros municipios, o fuera del estado Zulia, suele adaptarse al idioma o costumbres del lugar, pero el solo hecho de cruzarse o toparse con alguna persona que proviene del mismo sitio, sus raíces se reencuentran e inconscientemente recuperan su voseo, su jocosidad y su picardía.
Otro símbolo de representación como pueblo, es la máxima representación musical del zuliano, la gaita, sufriendo ésta algunos cambios en su tradición y contexto, pero tratando de mantener viva su esencia de sentimiento autóctono de una región, sin embargo para muchos, propios y extraños se ha ido mermando a consecuencia de preferir géneros musicales ajenos a su crianza y costumbres. No obstante, Julio Portillo, afirma que la gaita tradicional, se ha preservado, le han introducido otros instrumentos, pero en esencia la gaita como se le conoce, conserva en el folklore zuliano, aún sus propias raíces.
¿Qué hace a un marabino un ser singular?
Para Luis Villoro, la vía de la singularidad puede seguirse por varios caminos diferentes, que presentan atajos intermedios, el más superficial:
singularizar un pueblo por conjunto de signos exteriores. En efecto, una manera general de reconocer un objetivo es encontrar en él ciertos signos distintivos, pueden ser cutáneos o accidentales, como la manera de hablar, las preferencias musicales o los gustos culinarios, que permitan adjudicar una nacionalidad a quien da muestra de ellos. Puede tratarse también de símbolos nacionales; la bandera, los iconos locales (patrióticos o religiosos), los héroes colectivos”.
A un marabino le halaga ser considerado un ser singular, único en su especie, que como él no hay dos, y al recalcarle que en tiempos remotos el estado Zulia como tal fue considerado otra provincia dentro del país, eso los
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llena más de orgullo al manifestar que Venezuela sin el Zulia no sería un país productivo, manteniendo sus raíces regionalistas.
Testimonios del historiador José Gregorio González, indican que el maracaibero siempre se ha distinguido del resto del zuliano, y también del resto de los venezolanos, porque tiene un orgullo de su pasado histórico, de su pasado comercial, de su pasado económico, se siente orgulloso porque es el principal Estado petrolero del país, porque es el principal productor de plátano, de queso, de carne, y esto hace que se distinga del resto de los venezolanos.
El comentario ofrecido por Kurt Nagel von Jess, director del Acervo Histórico del Zulia, expresa que el verdadero maracaibero es aferrado a sus tradiciones, asimismo esto se puede preservar a través de los padres que les infundan en casa los valores, además en la escuela les enseñen los principios propios y fundamentales sobre las costumbres regionales, es un asunto de formación y educación que se transmite de padres a hijos.
Ciertamente con la influencia de la globalización y la llegada de inmigrantes han hecho que las nuevas generaciones vayan perdiendo amor por las costumbres que sus antepasados han tratado y aún hoy tratan de mantener, es decir, una especie de modernismo de lo que viene de afuera y esto trae como consecuencia que la singularidad que caracteriza al marabino de hoy disminuya con el pasar del tiempo.
No obstante, para el marabino regionalista el simple hecho de emigrar a otras ciudades o latitudes es importante llevar consigo siempre su distintivo que lo identifica como un maracucho de pura cepa, único e inigualable, que donde llegue será tratado y tomado en cuenta. Kurl Nagel von Jess, explica que el marabino es totalmente distinto al resto del país tiene características propias, atribuye una parte al aspecto geográfico, puesto que el Zulia quedó aislado, de allí proviene su singularidad.
Para muchos autores existe el equilibrio en la vía de la singularidad, puesto que su definición está fundamentada en lo oportuno y característico
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de la identidad individualista, con el fin de llevarlo a la identidad colectiva, en otras palabras, llevar su singularidad y tratar de contagiarla al resto de los cercanos a él, con el simple propósito de hacerlo sentir indispensable en un lugar determinado.
¿Un marabino nace auténtico o se hace?
Se suele considerar a una persona o pueblo determinado con una identidad cultural auténtica cuando mantiene sus expresiones corporales, verbales, mantiene sus creencias, valores y anhelos que comparten los miembros de dicha cultura, sin importar el transcurrir del tiempo o el espacio donde se encuentre. Para un marabino es tratar de mantener su idiosincrasia con el transcurrir del tiempo, que sus valores no desaparezcan, al contrario, que se fortalezcan.
En la mayoría de los casos se abandona su territorio o lugar de nacimiento, bien sea por explorar y conocer nuevos horizontes manteniendo siempre su identidad, o por razones ajenas a su voluntad, donde su cultura es totalmente ajena a la inculcada por sus progenitores, coterráneos o personas de convivencia de la infancia.
Un ser maracucho es símbolo de regionalismo, de ser un ser único, por lo tanto debe y tiene la difícil tarea de tratar de mantener esa idiosincrasia, que con el trascurrir del tiempo su condición de persona jocosa en comparación con el resto de la sociedad se mantenga, que cada generación que llegue mantenga sus mismos patrones, sus mismos conocimientos inculcados por su estirpe y que en la actualidad, con los cruces de genes con personas de otras regiones, traten en lo posible de mantener viva la llama del sentimiento zuliano, de la tierra de la virgen de la Chinita, de la gaita zuliana.
Para José Gregorio González, pueden ser muchas las astucias que hacen a un marabino un ser auténtico, una de las estrategias sería que los padres y los maestros desde muy pequeños a los niños maracaiberos se les hable de su historia local, de lo rico que ha sido Maracaibo para el resto del Zulia y de
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lo importante que ha sido para Venezuela. Que se hablen de sus tradiciones, de sus comidas, de su música, de su rico pasado y de las personas de las cuales se siente n orgullosos como son sus antepasados, es una estrategia principal que él como docente, investigador, historiador sugeriría y aconsejaría a los padres y representantes de las nuevas generaciones.
¿Qué hacen las personas que son verdaderamente auténticas?.
María Fonseca, nacida en Maracaibo, expresa que “los maracuchos somos lo mejor de lo mejor, tenemos deseo de superación, nos gusta cuidar de la imagen, tener buenos gustos, vemos la vida de forma diferente, por ejemplo en una cola te ponéis hablar, te reís, te alebrestáis, a la final sois libre totalmente, cosa que no veis en un caraqueño o un merideño, para mí en el Zulia manda Maracaibo y en Venezuela manda el Zulia, porque somos un Estado rico que no tenemos que envidiarle nada a nadie.”
Toda nación a nivel mundial posee su cultura intrínsecamente ligada a sus crianzas y costumbres, en el caso de los habitantes marabinos son considerados personas radicales, arraigados a sus creencias y hábitos, teniendo una autenticidad propia, lo que demuestra que es una raza indomable puesto que no se doblega ante otras culturas sino que las adapta a su idiosincrasia, un ejemplo notorio está en su forma de hablar, en su devoción por la Chiquinquirá, en su orgullo por ser un estado rico en petróleo y carbón, simplemente todo se puede resumir en su amor al terruño.
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