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MINiSTER10 DE AGRICULTURA
SECCION DE PLIBLICACIONES, PRENSA Y PROPAGANDA
; HOJAS DIVULGADORAS
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^ AÑO XXXVII j^ ENERO, 1945 NUM. 4.
EL CULTIVO DEL MANZANO`'^
Por Josl; P1cnzA,
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Arqultecfo. Ex Vresidente de la Socledad Nacionat de tiorticultores oe Espaha.
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RECOLECCTDN DEL FRUTO
El manzan^o, como todos los frutales, es altamente agra- decido, pues las atenciones y cuidados qu^ recibe en au cu':- tlvo, los devuelve en forma de abundante fruto, b^llo y sano.
Llega, pox tan^o, el fr^u- N• ticultor al co'm^o de sus as- piraciones visn^do el árbol cuajado de fruto próximo
^ a su maduración, faltándo- le solamente el recogerlo para su venta en el merca- d o. o sabarearlo e n s u l^ogar.
S• La manzana s^ recoge ge- r^eralmente al final de la es- tacrión a excepción de las
^. ^
Fuj 14 ^-1 ^,ocas variedades que se E^^nla 1:90o cultivan de maduración temprana o media. Cuantos mayores cuidados se pongan en la recogida de
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(1) Véanae Ho,rns Divui.cnooens 21 y 27 de 1943 y 2, 9, 16, ; i
2`l y 27 de 1944. ç•:
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Eetas HoJSS se remiten gratie a quien lae pida a la Sección de Pnblicacionee. Prenea ^ Propagenda, del Minieterio de Agriculturs
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este fruto, mayores también serán las recompensas obtenidas en su buena con.çervación y aspe,ctto.
Mediados o fines de octubre, es la época más apropiada para la cosecha de la manzana, más o menos, según el medio en que viven lo^s árboles, su orientación e influencia del tiempo, y aunque es muy
difícil apreciar el momento preciso dQ separarla ^del árbol, en va- rie^ades poco conocidas, hay indfic^ios que lo denuncian ^como son : el cambio ^de color de la epidermis, abandonandó el color ver-^
doso y temando un ^t.inte amarillent4 y transparente; el olor agra- dable que d:espide el fruto, y e^l co^^lor ^de las pepitas qu^e ^comi^er_- zan a ascarecerse hacia L:n matiz de color castaño o caoba, ade- más, disminuye ligeramente su der^sitlad y la pulpa se ablan- da. E1 que empiecen a caerse dz por sí, también es ^una señal c'e que debemos comenzar a recogerlas. Y nada de .neter las yemas de los dedos en la pulpa, pues cada depresión significa un pr:nci- pio de putrefacción de ella.
Si se apresura o adelanta la recogida de la manzana, cogiér.do^
la iodavía verdosa, se arruga en la conservación, y si, por el con- irario, sc la deja demasia^do tiempo en el árbol se vuelve s^u car- x:e pastosa e insíp^da y se pudre pronto, no se conserva bien.
El fruticultor, que merezca llevar est.e nombre, debe conocer a sus árboles, sus virt.udes y defectos, para tratarlos según su modo de ser o modalidad, como conoce a sus f.amiliares, criados ^u obre- ros, y si no lo hace así, tendrá abundantes fracasos,
Cuando hayañ perdido la rociada matinal, es buena hora cle re- colectar ]a man•r,ana, cogiéndolas a mar.o llena y levantándolas para que sA desprendan, dejándolas, después, suavemente en un capacho o cesto, con ótras muchas en montón, si se trata d'e man- zana corrient.e de óscaso valor, pues si es fruto de primera cali- d'ad o primor, se deben colocar. en bar,jdejas sabx•e ledho blarndo, y en dos ^capas a lo sumo.
Debemos advertir que la manzana es xnás delicada que la pera en su cArteza, por lo que los golpes y magullamientes traen consi- go, luego, la putrefacción, haciéndose inútiles para una larga con- servación.
Desde luego con:lenamos el sistema de mover o apalear el árbol para que caigan al suelo los frutos; por lo menos, la manzana de mesa no admite ese fácil, pero primitivo y dañoso medio de reco- lección.
Para la recogida tlel fruto d^e los manzanos a t^^^o viewt^o, si- tuado en la part^ alta, hay que subi^rse al árbol, o encaramarse en
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escaleras portátiles. También se emplea para los altos frutos la coge,dc^r^c de fru^tos, consistente en un pequeño saco de lona fuer- be, sujeto a un aro rígido y dentado o engallona^do para meierlo en el x•abillo del fruto y obligarlo a caer en el saco. Va provista es^te aro de un engaste en el que se ajusta una pértiga de palo 0 caña de bambú, oon longitud suficiente para alcanzar las mayorea alturas de los árboles.
Recordamos aquí lo que dijimos de los manzanos constituídos
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Efc.,ta ^:25
en espalderas o formas bajas, con respecto a las ventajas que ofre- cían para cosechar la fruta sin necesidad del empleo de las acrobá- ticas escalas, y otras referentes a la facaidad que ofrecen para las operaciones de poda y defensa contra las plagas, dado que se en- cuentran dominados por el hombre desde el svelo.
Los encargados de recoger la manzana deben tener cox•tadas las uñas al rape, pues sin este, que parece nimio, detalle, muehos fru- tos quedan arañados y oon peq^ueñas heridas que dan motivo a una prematura putrefacción que imposibilita una buena conservación.
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OONSERVACION DE LA MANZANA
Las manzanas de invierno, para el uso llamado de xnes^cc, no se maduran en el árbol, y únicamente alcanzan su completo vo'.umen y encierran en ellas, al ser cosechadas, todos los elementos nece- sarios al acta de la maduración. Por esb conviene colocarlas en. lu- gar adecuado para que los fenómenos de orden químico puedan desarrollarse en la forma má,s favorable,
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Los locales apropiados para ]a conservac;ón de la fruta los lla- mamos frzcteros (1). Puede habilitarse, a este fin, ^una habitac^ón cualquiera de la casa, con tal de que sea sana, fácil de airearla ^•
sit.liada al Noxlte; pero si es posible, y la impor^tancia del cul.tivo lo pide o lo merece, es preferible construir un frutero a^cJ hac, que reúna las mej ores condiciones para una buena y larga conse ^ va- ción.
El f^utero convione que se halle aislado y la fox•ma rectangu- lar será la más apropiada, con el lado men,or mirand.o al Norte, y con una s^ola ventana a esa ox•ientación. Por el lado contrario de-
bgrá hallarse la puerta d^e erntrada, y tanto ésta ^como la van!'ana será^n dobles, para impedir la entrada del ambiente o temp^,ratu- ra exterior, o sea los cambios bnuscos de temperat.ura y que la he- lada no pueda penetrar en el interior del frutero. A este m^smo fin, las paredes s^erán dobles,, con un intermedio vacío o lleno k^e viruta o serrín de cor•c^o, el que puede ser tan amplio que consti- tuya un estrecho pasillo (fig. 1). También pue^en emplearse l^are- des combinadas t^^on láminas de corcho, como se usa er^^ los frig•,orí- fioos. E1 techo o cielo raso, también doble o que constit.uya s,-rane- ro, con lecho de heno u otra materia aislante, colocada er^cima del techo, debajo de la cubierta. No hay inconveniente en a,ue parte del fi-utero se halle entErrada, antes al contrario, puede ser con-
veni.ente para la conserva^ción d'e la temperat•ura constan'te, d.osi- d,erc^ázcm del frutero; pero siempre que esta parte enterrada no sea con exceso húmeda.
Los paramentos interiores de los muros estarán perfectamente lisos, revocados y encalad,os, y el s^uelo, mejor embaldosad'o que en- tablado. Hay que tener en cuenta que todas las paredes, techo y suelA, deben desinfectarse todos los años, así como la estantería y demás útiles que permanezcan en el frut.ero.
Contra las paredes pueáen disponerse 'as estanterías de ma- dera de pino A A' (fig. 1), para colocar las manzanas, y si el lccal lo permi,te, bueno sex•^a poner, Pn el centr^o, una mesa. ^(misma figura), para extel.^der la fruta, al ob,jeto de que sufra el ^res^u^^n que debe preceder a]a colocación definitiva de los frutos en ^^u lu- gar correspondiente. En esta mesa se hará también la selección del fruto que vamos a colocar en las tabletas para permanecer en el fx•utero, ,y las que deben desecharse, pero que pueden servir para un inmediato consumo y uso, bien en la confección de mermeladas o para ser asadas, o dadas como alimento a algunos animales ca-
(1) ^Y por qué no frv^teríccz, puea frutero es la persona que vende fruta.
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seros, por hallarse golpeadas o agusanadas y a,nie el temor de qu ^, en el fx•utero, entren. en putrefacción, que las inutilice por oomple- to, y perjudiq,uen a las que está.n cercanas.
Y a propósito de las manzanas amusanadas, que tanto abundan para sonrojo de los malos fruticultores, y que caen al suelo pre- maturamente a su maduración o que maduran antes, debemcs a,consejar el que se recojan antes de las veinticuatro horas, p.tes
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dejadas en el suelo, el c^us^,n+o sale del interior de la pulpa y se :n- trod^uce en el suelo para sufrir la transformación en crisálida y mariposa y, depositando los huevos en el cáliz de la flor o en las hojas, volver a formar otra seri,e de gusanos que invalidarán mu- c^xas manzanas para su mejor y verdadera utilización.
La estantería puede ser de madera de pino, como hem^os dicho, con tabletas horizontales de unas 50 centímetros de anchura (figu- ra 1), colocada contra las paredes, aunque separada de ellas alx^^e^- dedor de cinco centímetros, para que el aire circule p^rfectamen- te por todas partes. La primera tableia debe colocarse de 25 a 30 centímetros del suelo, y la separación entre ellas puede ser de 40 a 50 centímetros, para que puedan hacerse con holgura las ope^ a- ciones de colocación, escogido y vigilancia de las frutas.
Es^tas tabletas o anaqueles, A(fig• 1), en ,donde descansan las manzanas, cabe el hacerlas de m.adera delgada de 15 milímetros d.'e espesor, unidas a tope o a machihembra, aunque también s^^
pueden hacer de listones que dejen pequeños intervalos entre sí (figura. 2) . En uno u otro caso conviene colocar en los extremo:;, alnterior y contra la pared, unos listones a manera de topes qu ^ impidan el que las manzanas puedan rodar y caerse al suelo.
Los montantes o armazones que se colocan verticalmente para sostener o apoyar en ellos las tabletas, pueden ser también de pina, formados por largueros y travesaños de 25 a 30 milímetroq cie
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grueso, por 50 a 60 milímetros de ancho, colocados cada 1,25 m.e- tros, como aparece en el dibujo, o más distancia, ya que el pes^o
de las manzanas en cada anaquel supon^ poco.
La mesa, B, a que antes hacem^os referencia, puede ser de bas- tante alt,ura para que permita el que debajo de ella se establezcan otros anaqueles que servirán para poner más fruta en casos de .^:necesidad. Puede optarse también por colocar, en esta parte cen-
^ral, otra serie de estanterías como las arrima^d.as a la pared, en lugar de la mesa; pero más anchas, dobles, por ejenlplo, lo que hermitirá depositar en ellas más cantidad de fruta que e^n las la^
terales.
Antes de depositar los frutos en los anaqueles, deben co!ocarse pex•iódicos en doble, c^trdas de guata o viru^t.as d'e papel; en cam- bio, el heno de praderas, que es de uso corriente para el asiento de los frutos, no es bueno, pues les comuni_ca un alor y ^un gusto des- agradables. Con este asiento mullid^o y suave se evita ^el que la base de las manzanas c?e mayor peso puedan ser comprimidas y.
magulladas por la presión contra la madera desnuda. Las man^a- nas deben ser colocadas çon ^el ojo hacia arriba, o sea contra el pe-
dúnculo.
No conviene colocar más de una capa o lecho de frutas, pues si se duplican, no es fácil vigilar .la primera capa, aparte de que unas encima de otras más fácilmente se estropean.
Las manzanas deben ponerse una a.una, y algo separadas, pue^
si se tocan y se pudre alguna, comunica rápidamente a]as dem.ás este mal e inutilización cons^guientes, Desde luego que, para el de- bidq orden, deben agruparse por variedades y aún por tam<ños, dentra de las de igual clase.
La vigilancia del frutero debe ser continua, para ir escog^^endo las manzanas que lleguen a su completa madurez, pero no excesi- va, y destinarlas al consumo casero o venta, y también para ir re- tirando las que comi^enzan a padrirse o lo están ya campleiamen- te; desde luego q^ue, volvemos a repetir, no pueden admitirse en el frutero las manzanas golpeadas, heridas o que presenten algún síntoma de putrefacción.
Colocadas todas las manzanas en sus respectivos lugares, se c+e- jará abierto el fiutero durante unos ocho días, para que -re^^iUr^en y pierdan el agua de condensación que las moj ^?, a menos que se haya hecho esta operación an'tes de meter las manzanas en el fru- tero, en otro local. Después se cerrarán herméticamente las venta- nas y puerta, mejor durante la noche o madrugada, para impedir
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c^ue entren el calor y la luz, que son los agentes, con el oxígeno del aire, que aceleran la maduración.
Deb^e procurarse la oscuridad completa, lo que hoy con la ]uz.
eléctrica no es un inconveniente, pues se tiene siempre a mano el poder ent.rar y manipular sin necesidad de abrir las ventanas ni aun las contrav^entanas.
Como dato de capacidad creemos que en un f'rutero como el ^7ue
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exponemos, en planta, en la figura 1, podrán ponerse unas 6.000 manzanas.
Nada hemos dicho todavía, en concreto, sobre ]a temperatura que debe reinar dentro del frutero, y este es el dato más imp^?r- tante para ^una buena y larga conservación de la manzana. Hoy día con los frigoríficos se obtiene la temperatura más conveniente y d^eseable; pero nosotros no varnos a tratar de su construcción y uso, ya que se trata de medio industrial que no entra en nucstro objet.o, pues por su importancia y elevado coste de implantación y s^ostenimiento no permite ni conviene su uso a los aficionadoy y pequeños productores, quedando relegado para ]os ^randes produc- tores, más bien almacenisias o vendedores de frut.as y otros pro- d^uctos alimenticios de grandes poblaciones o centros de produc- ción.
Por ello, empezaremos por decir que con los medios ordinarios no se podrá sostener una temperatura constantemer.te igua] ; pero sí lograremos oponernos a los cambios brus^os de temperatura dentro del local destinado a frutero y una temperatura conveuien- te a una buena conservación,
Por las experiencias que se han realizado podemos decir que la temperatura inferior, dentro del fruter^o, no debe bajar de ^- 2°
centígrados, y jamás descender ba.jo cero, y en casos excepciona- les admitiremos -}- 0,50°, por poco tiempo, pues bajando de aquí
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hará falta calentar un poco la atmósfera del frutero. Para la tem- pera^ura superior se admite la de ^- 12°. 'Tengamos en cuenta que durante los grandes calores del verano no habrá ya frutas en el frutero, pues las manzanas más tardías, de máxima cor.servae ión, no pasarán del mes de junio.
Además de la iemperatura, que juega un papel tan importan- te en la conservación de las frutas, existen otros dos factores que san también interesantes : el agua y el ácido ^arbónic^, que se en- cuentran en el ambiente del frutero y^que son producidos por 1<^a mi,si.ma:s frutas.
Ya dijim,os, en otro lugar, q^ue las frutas en el árbol, al princi- pio, son como las hojas en cuanto a la absorción del ácido carbó- nico del aire, descomponiéndolo la acción de la luz solar, fijando el carbono y expeliend,o el oxígeno; pero en la fase de la madura- ción, cuando el fruto ha adquirido todo su tamaño, en la oscuridad del frutero, funcionan de manera inversa, pues absorben el oxíge-
I: o y desprenden ácido carbónico. De donde se deduce que la a^,- mósfera del frutero está cargada de ácido canbónico y de vapor de agua.; factores que no solamente no son perjudiciales a las frutas, sino q,ue este exceso de ácido retarda la maduración, lo que es una ventaja, oponi^éndose, de un cierto modo, a la actividad de las re-;
acciones químicas que se producen en la pulpa durant.e el período de su maduración. Por esto se recomienda tener cerrado, lo más posible, el frutero, a fin de evitar las pérdidas de ácido ^carbónico.
En cuanto al agua que, en forma de vapor, se encuent^°a en la atmósfera de los fruteros, experiencias recientes han ver:ido a de- mos^trar que es igualmente ventajosa e indispensable a la buena conservación de ]as manzanas,
Antes se admitía, y así se aconsejaba, que no est^uvieran laa fnutas, en el frutero, sometidas a un exceso de humedad, para lo c^ual se preconizaba el uso del ca,rbonato de cal, o cal viva en tro- zos, y otros productos ávidos de humedad, a fin de desecar el arn^- biente de los fruteros; pero los^ de las nuevas experiencias eviden- cian la conveniencia de que el vapor de agua, expresado en peso, pueda llegar a 70 gramos por meíro cúbico de aire, habier.do lle- gad^o el grado de sa't.uración a^cerca, de 80.
Por consiguiente, hoy queda admi"tido el que en una atmásfe.^°a muy cargada de humedad, y una temperatura que necesariamsnte tiene q^ue ser variable, entre los límites que hemos indicado ante- riormente, podemos atribuir una perfecta conservación al fruto del manLano, por lo que debemos abstenernos de emplear inedio^
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d^e desecación del aire, a menos que se llegue a una sobresatura- ción, lo que no es probable, aunque posible, y que se manifest.ax•á por un depósito de fino rocío sobre la epidermis de las frutas, ^Tc^
hay que decir que el fruticultor escrup^^iloso deberá tener ^en el fru-
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tero los aparatos necesarios y aptos para controlar, en todo ma- mento, la temperatura y el grado higrométrico de Ia atmési^ra del mismo.
En las experiencias realizadas minuciosamente por los señores Pichard y Piviere, horticultores franceses, se ha vistq también lo que las manzana.s pierden de su peso por la perma^iencia en el i^ru- tero, llegándose a la conclusión de que la mar.zana• C^nlvilG^c bla-^ ca, en ciento setenta y siete días consecutivos, perdía un ^,33 por 100 de su primitivo peso, y otx^•ts experiencias realizadas por í4^Ir. At;bin comprobaban la pérdida de peso, pero más inferior, solamente un
1,25 por 100. Est.a pérdida to!tal corresponde, en parte, a la c-e:
l^eso ^del ácido carbónico, dtra a]a del agua de trarsp^ración y.
sobre tod^o, a la pérdi,da .de ,peso debida a la evaporación del agua de las manzanas.
Para concluir ]o concerniente a los fruteros creemos con^-e- niente decir que la vigilancia ^continua y el cumplimiento estricto cte las disposiciones que hemos expuest^o harán que la conse_•va- ción de las manzanas sea casi perfecka.
Esta vigilancia puede consistir en visitar el frutero un par de veces en la semana, y en cada una de ellas se retirarán para el ^cen- sumo todas las manzanas que hayan llegado a su maduración y las que se ha]]en en mal estado por su putrefacción o comienzo :de ^ll.^.
Como ^durante el verano no iei^Elremos manzanas en el frui.ero, aprovecharemos esta época para hacer ^un encalado de todos los paramentos de los muros y techo del local, una aireación continua
•y una desinfección con algún insecticida poderoso, o a base de ga^- ses desinfectantes, cerrándolo herméticamente.
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OTROS FROCEDIMIENTOS DE CONSERVACION
Silos.-Si la cosecha de manzanas ha sido abundante, como ha sucedid+o en el año de 1944 en algunas regiones de España, y el frutero se ha colmado con los mejores ejemplares, se puede hac^r una especie de silo, col^ocando las manzanas en montón tronco có- nico (fig. 3), o enterradas en parte en un hoyo, siempre que pl te- rreno sea seco, en la misma forma truncada; pero el círculo me- nor abaj o (fig. 4) .
Tam.bién pueden utilizarse las barricas grandes o fou^^s°es (fig. 5) de embalaje, farradas interiorm^nte con papel impermeab^lizado, y, en t^odos los casos, se empezará por establecer un lecho de paja o virutas de madera o papel, lo q^ue se tenga más a inano, para for- mar capas mullidas y poner sobre ellas camadas ds fruta, clase tardía, bien revestido todo ello con paja, y, por últ.imo, con una buena capa de tierra apisonada, y si es arcillosa la exterioror to- davía mej^or, pues así el agua de lluvia escurrirá sin penetrar al interior. Si se pueden establecer estos silos bajo tejado, en cobe^-
tizos abier^tos, aún estarán más resguardadas las manzanas,
Sieanpre convendrá colocar l^os si.loks en sitio prominente o e'e- vado para que las aguas de lluvia no acudan a ellos, y protegidos alrededor con zanjas o atarjeas con salida de aguas.
Si el frut•ero va vaciándose hacia el mes de marzo, podremos trasladar la, fruta de los silo^s a aquel recinto; por eso convioneq^ue estos s;los no sean muy grandes, s^:no más bien numerosos, para que se repartan en varios el excedente de f'ruta.
Insistimos más aún aquí en que se haga ttna buena ^elección de la fruta antes de ser colocada en el silo, exento de vigilancia.
Creo que todos los que peinamos canas t^ecordarem^os las mat;- zanas que nueatros padres o abuelas dejaban en los armarics y ti- radores a^onde se guardaba la ropa blanca, y que de este moda se conservaban hasta después de Navidades; com^unicando, al propi ^ t.iempo, a la ropa ese aroma tan agradable y fresco de la manza- na. Fijándose en es^t^o, alguien ha empleado un procedimiento pa•- recido, aunque perfeccionad,o, Coloca las manzanas en cajas ^lt^
caz-tón fuerte, por capas, separadas p^or un papel o cartulina has`a llenar la caja; ci,érrala con una tapa bien ajustada ,y nue cttbra cuanto más la altura de la caja, y une escrupulosamente la tapa y caja con papel fuerte engomado o encolado, cuidando ±ambién el q,ue la unión de los ángulos de la caja sea perfecta y no pue:ia
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entrar por ellos y por ninguna parte la luz ni el aire. Después co- loca estas cajas en una estancia fres^ca, ;tranquila y rep^osada.
Aconseja el que se escoja bien la fruta, ya que no admite vigilan- cia, no metiendo en las cajas manzanas agusanadas, golpeadas y heridas, y así, en la época correspondiente de su maduxacxón, ase- gura que se encontrarán las frutas, como cuando se pusieren, s^a.- nas y sin arrugas.
O^t.x-os medios de prolongar ^o retrasar la madura^ción se ltan empleado o, por mejor decir, se están ensayando. En Inglaterra se ha adoptado un procedimiento consistente en poner las fr,uta^
en una pieza cuy>a amósfera sea rica en ácido carbónico y pobt•a sn oxígeno.
En cambio, ^atros cueen, conveniemte un sistema casi can`rario, cual es el utilizar el ozono como agente contra la putrefacción, así como el envolver los frutos en virutas de papel aceitado o cngra- sado y el encerar las frutas con ceras racionalmente compuesi.as.
Estos procedimientos at.enúan las pérdidas de agua en las frutas e impiden la ^fox•mación de arrugas. Sin embargo, como estos sis^- temas de conservación rxo están todavía muy empleados, sino más bien en vías de ensayo, poco podemos de^tallar acerca de ellos. In- sisten todos ]os preconizadores de estAS sistemas en la necesidad cle un apartado minucioso áe las f-rutas a encerar, como nesotx•cs lo hemos aconsejado en todo método de consexvacióx^.
Los pax•tidarios del encerado de frutas dicén cpue debe hacex^se esta operación diez o quince días después de la recogida, y que, si bie^rx retarda la maduración y evita el arrugado de las manzanas, sobre todo de algunas de ellas, como la Bellu. ^^,c Boskaof y 1a Ree- ru^ta r^el Can^Gl'á, no lo hace en abGoluto, y puede auced;er que la fruta sobremadure y se vuelva farinosa y sin sabor; por otra rar- te, se ha observad^o que las frutas tratadas a la cera con^er•van su coloración verde sin tomar el tinte colorado correspoxrd:etae a su variedad, lo que les p,uede qtzitar una parte de su belleza ^- atrac-
^rión.
El encerado de frutas, además, no es f'acil de haeerse con igual,
^dad apetecida, por lo que para los particulares y peq^a^eñcs preduc- t.ores no tiene aplicación, pues exige unos medios industriales pat a hrocurar cubrir las frutas con una película muy fina y homogénea.
Un sistema para la larga conservación de las frutas es, indu- dablemente, la tx•ansformación de la manzana. ^en una especie de
^o^'ejó^^n, por desecación al sol o artificialmente de s,u pulpa, d.espt=és de cortada en rodajas o en cuartos u octavos. En Estados LJnidcs
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de América se está empleando este procedimientA en gran esca,la, como todo lo de allí, y exportan las manzanas desecadas a tod_^s partes del mundo, pues, aparte de la gran conservación que se ccn- sigue, facilita enormemente su embalaje y transporte; pero coma se trata de una industria derivada, nosotr^os no nos vamos a ocu- par de ella, máxime habiéndolo hecho, con tanto acierto, en estas mísmas HOJAS DIVULGADORAS, los eminentes Ingenieros Agróno- mos Sres, Janini y Morales Fraile.
Recog:da, conservada y madura la manzana, quédale por cum- y plir la misión principal para la que fué cultivada : su consumo, por- el h^ombre, como alimento complementario. Esta consumición p^ue- de tener lugar en el hogar familiar del c^:lt.ivador, o se la destina para la venta en el mercado y su exportación a distancias más o menos largas. Para estas últimos casos precisa embalar la fruta en embalajps o re^ci^pientes ^d.e diferentes formas y^tamaños, s+egún la calidad y distancias a recorrer, que facilite su manejo y prote- ja a la fruta de los golpes y deterioros que necesariamente ha de
^ufrir en los almacenajes y transbordos.
Las manzanas de primera calidad, o de primox•, se colocan en embalajes más bien pequeños, formados con cajas de madera uni- da o enlistAnada, forrad,as con papel y asentada la fruta en mulli-
das camas de guáta, virurta fir.a, o envueitas en papel de seda for- mando una sola capa de fruta. Est.os embalajes se presen'an con
^zn cierto lujo y atracción, lo que no es superfluo, pues ya sabemos que ^^res^rztcc^^ es vanlc^e^r.
La manzana corrient.e se embala en cestos de mimbre o caña partida, altos y de forma tronco-cónica, y la fruta se coloca por capas separac'as y protegida con paja, virutas o hierba seca.
Para viajes largos ^dísponen los vagones de ferrocarril y las bo- degas de los buques, de cámaras frigoríficas que evitan a las fru- tas las altas temperaturas y cambios bruscos que exp^rimentarán, forzosamen+te, en estós transportes dilatados; pero estos asuntos siendo más bien mercantiles, deben ser tratados y estudiados por los comerciantes y transport_stas, por lo que no vamos a detener- nos en su +detalle.
Con lo que damos por terminado c^ste artículo, y vamos prepa- rando el escollo de este cultivo, que para nosotros es, y creemos•
q,ue para todos, ]a Pomología de la manzana.
GRAFICAS UGUINA - MELENDEZ VALDES, ^- MADRID
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i10JAS DIVULGADORAS
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EL CULTiVO DEL MANZANO
Por Josr nr ^ia.n.zn.
SEGUNDA PARTE 1
l'O\10LOCiía
Vanius ..i i^r^.itiar al^iora ^3t^ la cie^^i^cia tJu^e s^^ o^cul» del
^^turlit^ dc los f'ruLo^; ei^ estc ca5o ^del po;no de p^^:>i^a del inanzanu, 4^ ^ol^re cuyu cul^ivo no:; hemos ocu}^^tdo er^ la.
^irin^era ^^arle.
\u se^ lialla es^^nlo e^te e^st-udio de bas^eintea tlii'iculta- des, ^^u^es, en ^iriiucr luá<zc, la esp^ecie frut^,l del n>^^n.zano se conipori^^ tlc nntitero5as n-ariecla^d^es; por oLra j^r^rlr, los uun^lires cou i.lu^^^ las d^si^namos ^en h^sparla son, en ^^ei>e- ral, c^+pric^toso,, cariando sus dosigiia^cione^^ dc un^t ^^rz- ñiút^ a otra, denLro de la misma varicda^d, y, j^or i'tl^ilno, no t^enemos un funcian^ento sólido en cl cu^al al^o^-arnos j^t>,ra est^u^diar cl rtsunto, ^-a que no e:^isl^e ^en nu^estra na- ci^ín utt Uai^ílo^t^ I'omoló^;ico Nacional u ofici^ll, y sí so- ]<tiuenl^e traba,jos de ^e^s^a. r^atural^ez^, muy merilo^rio^s; pe^ro entriarcados ca ^uua re^giún d^e l+'.s^^^i^ai, tale^s c^omo los re^a- lizados por l;i J^efa^ura A^rouómica d^e Ovie^do, y algo Irtrt^l^ién por la Di^_iutlción ^d^e Guiplízcoa.
L+:n los ^Gttt,ílu^o< de ]as Ca^s tle HorticulLiir^i de Es- pt^ita, n-eudecloe^s de ^+rholes frul-ales, sueede al;^c seme- janl^e, pue^s s^e ^treo^cu^^^an d^e ^^re^se.ntar• al púlilico uila ^se-
i
ri^^, cif^trtnsiado numerosa a vec^e^s, de varieda- des r^e;iortal^es, con ^descripcione^s po^cu eat^ens^asi d^e.^ lo^ 1'ruto:^, o iusufici^eukes par^t qne ^e ^d^
Estae Hoa^s ee remiten ^atie a qaiea lae pida a la Sección e•
Pnl^licacionee, Prensa 7 Propapnde4 del MiniwtPrio d« ARrirnlt.^+.
-z-
cue^^ tr^. t+l ^lrrestintu corup^rador, afic^ionado o p^rodu^etor, de^ 1^ va- rie^dades que ^n<ís pueda interesarle o cu ^^^^enirle. 'I'^enemo^s. sin ^em- irargo, la sa(i:<f^^cción ^de consignar qu^c Iro^ día esisten en Iapaf^a var^os ^^stal^l^^ciini^^ntos ^d^e horlicultura, riignos de la ma^^or ala- l^anza, c^^n ^^i^^er^^s ^de círboles frulales extensos }^ l^ien cuid«dos ^^
cat.;lo^os exce'^^^a ^ le^, con e^presi^-o d^etalle de ]riti vari^e^dad^s, aun
^{uc sic^rrpre ^cou lendencia riiús cu^narcal ^lne naciona(, lo ^^u^r nu dcjan^u; ^^le coniJ^ re,nd^er ^yue ^^s r^^ u^' natural r.sa te ^^den^ci>l:
p^ero ^q^irc ^^lc^^searí^^uios ^-^e^r un !Ur^t:ílugo ^lc l'r ^ila.s ti<lupi,a^das r^r^ N^^- l^ui^a, a: i^ ^^ l^^an^lu las nrejore^s ^ csl ^.^ di^ínriulas d^^sdc su r^ rigf^n, no^r^^b^t^c ^-c^rd^rderu, nacional o ^ uun^dial, ^^ con ^est^^ d^ei'allc ^las ^i^c.-
^ri^í:^ caraclerístiaas ,d^el iírbol ^ el frufa. SaLernos y compr'^e,nd^e-^
rnos la ^dii'icullad de e_ ta labor y los ai^ os y el constanle estudio y cui^,ladu ^^lu^c pide la redacción d^e un ^Gaf^ ^ lo^o Nacional de^scril^- tivo t1^c frutos ^^u I^aj^^aña. Er^ h^rancia, pr^r ^ej^eanplo, lle^-t ^ l.a Su-
^ci^adacl Pon^oló^;ica cle Francia mrís de och^ent<^ año^s (1'unda^da +^u 18:>(i) 1^ aciendo este esttrdio ^• puhlicando su ^Gatálogo cada
^^einte taños; ^e^ r 1^^G correspon^d^e 1^a. j>ublicr^ción ^d^el ^nu^e^o. L^i Gomisiún rnc^arnada ^de esta labor ^s^e re^íne frecnentemerite, eaa- mina Ir^s n^^ ec^as ^-arie^lades, por si merec,^n figurar en el siguien- te Cat^ílogi^; cclchra ^^s^esiones de ^d^egust^^^ción; rrv^erigu^ su v^erda-
<lcr^i nou,l>>^+^, ru^^ i^^ersaa o^^ mundial y los ^sinónirnos, su origen u proccdencia ^• las demás caracle^rística, d^el t'ruto ti- iambién ^d^el :írbol, s^u ;c^^ ]tivo ^- ma}^or o mer^ or resist^cr^ cia a las p^laga^s, h^c^la^- da^ ^- la flora^cibn iemp^rana o tardí.a. Gon ^estas datos, la va.ri^e^lad
^^{ucda clasificad^^, ^- si tiet^e rnerecimicntos, ^pas^a a formar parte
^tt^el nu^e^vo ^Ca,tál^^^o Nacional. ^Ln ese rYii:<rr^ o Gatálogo aparecen, en segundo té^r^nino, otra ^serie ^d^e ^-ariedades llama^das locales o regionales, en menor número; pero tamUiér^ est^udiadas minucio- samente en cuanlo a^sus caracLerísticas d^eterminantes.
>^n la ^especic frutal manzano, d^escril:,e el Cat ^ílogo franc^s al- rE^dedor ^de fi0 ^^ariedades uacionales ^- t^erca ^de ^0 regional^es; pero ia tendencia ^uás mod^ern.a se inc^lina a la redrrcción 13e1 número de vari^eda^d^cs, acuns^eján.dose el cultivo ^de rne^^os clases, pero m^ís s^^leccionadas, con cu^-o u^odo de pensar ^e^lamo^s plenam^ent.e con^^
f'ormes.
R.l tiu^f^^l^^ t;^a^lo sabern^o^s qu^e e^s ^extraor^dir^ arianiente rico paTa f•1 culti^^o ile la ma^^or parte de las frutas, ,y a él s^c han dedicado r^on Ferdadero afli ❑ lo^s h^rti^cultores franr,eses. E1 territ,orio e.spa-
-3-
ñol no es nreno:^ propicio para las e^species frut.ale^s,. y Inás apto alln p^Ira al^;unas; ^p^aro nQ nos he^^mo^s ^esmerado ^en ^el estildio ^y^
prácLi^ca ^dc 1^I ai^Uoricullura fruLal, fuera de los a^rios. ^
II
(:LASII^'fG^1GIO^T Y DI!:TERMINAQION DF; LAS MANZAIVA^
La clasil'ica^ción ^de las manzanas se ha hecho ^de ^dife^rsntf^s^
rnan^eras: por su destiuo, cualida^des, uso y épocas ^d^^ n^ad^IirHCión ^ a^í tene.mo^:
M^.IIZaIIas ^de c^^iicllillu o d^Z mew^a. ^ ^ I^lem para ^^^a^das o confituras.
Idc^rn }^^ara li^^ccr sidra.
Id^e^n Jktlr^^. secar cn ^^rejones,
[detn para ^^tlrios fines. ^
Olra ^clasificacihn su^ele ^er: ' ^
1^Ianzanas ^de^ }^rinlera calida^d o d^e prinror.
[de^nl d^e^ apar^aio, os6enta^ción o^ escapa^rate,
Idem ^de^ n^e^rcado. ^
1'ambién ^^^e le^s ^d^esi^na p^o^r la épo^ca ^de ma^dura^ción:
^lanza,n^^, ienll^r^^nll o de }^rincipio de ^^erano.
I^d^eln de m^c^dia e=ta^cibn. ^ Idem ^de otolio.
Icleln ^de inviern^^.
Id^enl d^^ prin.iarcra ^^ larna ^c^ons^ervación.
Al^ún hurlicullor. hFi eiisa^-ado el sist^ema ^de^ aplicar a cadas ca^racteríslica del frllto, y aun del drbol, un ntíll^^e^ro, para qu^e, Sllmados to^dus, no^^ I^u^e^da dar ^una i^dea,' casi ex.a^cta, de la cali- d^d d^e ^ana nianz^In^I con relación a otra5. Así a,plicaba, por ejem- p}o, a]a for^^^acc lre^c pu^rrlos, ^ al guslo ,diez unidades, y por el e,s- tilo, suce^i^^cimente, a cada ^caract^eríati^ca y a^cada fruta e, núme- ro de }^unto.^ que a^su seniir d^ebiera correspon^derles; suma^dos los
^,uales, }^udic^ra allhe^ciars^e la bon^da^d del fruto p^o^r ^^el toGal ^de pun- tos qu^e ^en Ir^ sunla le corre^s}?^ondían. Este si:,telna,, que aerviría para ^s^elecciou^ir las manzanas, u s^e^a ^e1 saber cutíle^s eran las m^.- jo^I^es, ado^cele dcl clei'ecto de la indeterminación ^en ^la v^eraci^d^a,^l de' número de }^nntos aplica^do^s a los cHract^ere^^, qu^e^ puc+d^^e va-
riar s^egún la opinión de ^ada. uno, aparte de que la apliaa,cidn de los gunto:, con cierta justeza implica un conocimiento muy proFundo de tantas vari^e^dad^es y tan diversas ^en sus cacactemís- tiGas, que, por otra parte, varían con la climatología, orientación.
esm^ero del ^cultivo, etc.
Para nosotro^s, más impartante que la clasijicució7a es la deter- rr^^inación, o^sea ^e1-conjunto ^d^e caracteres qu^e puoda tener una manzana para distinguirla y averiguar su clase y nombre. De ^e+sta
^nanera, si un particular o productor tiene una variedad cuyo nombre ignora, y desea sal^er^lo, debe enviar a una o varias Ca- sas d^e Horticultura, de fama reconocida, la ^serie de característi- eas que ^s^epa eoracurren ^en e.lla, de ^las que damos ^a contir.uación un conjunta d^e relaciones que creemos pudieran servir al e^ecto.
Será mejor aun acompa.ñar a 1a relación de característicaG algu- nos ejemplfar^es de la manzana que convenga saber su nombre.
p^a.ra pedir, i.al vez, más árbol^es que la produzcan.
CLA^"F DE D^;TFR^fINAGIOi;
(segií^z L. Chnsset}.
Nbrma: ti,e^tlunda. Aplastada, más ancha que alta-. Cilínd^ri^ca.
rnás alta qu^e anch^a. ^Cónica, más alta qu^e ancha. Tronco-cónica, más alta que aircba. Aovada, más alta que ancha. Lisa. Con bul- tos en e1 ojo. A;holla^da. Cavidad más o rnenos ]^rofunda en ^el ojo
y pedúnculo. ^
'1'amaño : Pequeña: Regular.^ Urande. ^Iuy grande. ^
Pi^el o epide,rmis: Verde amarillenia, transparente. Verde os- uura. Amarilla lavada de rojo o violáceo. Amarilla con ro,jo o.
carmín y raya^da ^del mismo color. Rojo claro. Rojo o carmín os- curo. Saugre de toro. Leonada. Gris o broncea^da, color patata.
Suave y cerosa. Asp^era y s^eca. ^Puntillada.
Carne: Blanda. Tie,sa. Granulos^a. Azucarada. Sosa. Pastosa. Aci- ciulada. Agridulce^ de r^eineta. Ani^sa.^da. Virlasa. Aromá.tica. ,Blanca.
^marilla. Ve:rdosa. Rosada.
Madurez: V^er^ano, principio (jun.io-julio). Me^dia est:ación (sep- tiembre). Otoño (octubre). Invierno (navidade^). Prirnavera fmayo,.
Producción: Precoz. Tardía para empezar a dar. Poco F«roduc- tiva. Fértil. :Muy fértil. Da to^dos los años. Da ^sólo cada das años.
t^ecera. -
--5-
EI árbol y su cultivo : ll^ poco vigor. Vigor regular. Muy vi- goroso. Itarnas ere^ctas. Idem horizontales. Idem hacia abajo. Pra- p.io para to•do vient.o. Idem pana formas bajas. Ínj^ertado en fran.- co. Idem en Doucin. Idem en Paraíso. I^dem al pie. Idem en cabeza.
R^asist;ente a las enfermedades. Sensibl^e a las enfermeda^des. Todaa las orientaciónes. I'loración temprana, o tardía.
Otro sisbema de determinación y clasificación rápid^a ^de las vari^e^lad^es del fruto d^el manzano es ^ed preconiza,^do por Mr. tier- cier, célebr^e hortir,ultor i'rancés, ^autor de ]as ^espaldet,a.^s forma Vercier, consistente ,en la aplicación ^de siete eifras correlat.ivas, formando un númcro, cada una d^e las cuales r^epresenta una cua- lidad o cara^cte^rística.
Los siet^; grupos q•ue contieneat dichas caracteristicas son:
i° iLa época tle madure^z, d^e^sarrolla^da en ^siete épocas: -Ve- rano, medúx estación., 0101^0, pri7icipio invierno, invierno y pri- rnavera, o ^sca si^ete cifra^.
2^ Re^lar,ión de l^a altura del fruto con la anchura, ^en tres ntí- meros :
^1, n^i,ís ^aJto que anT^h.o; 2, altura. ,y anchura iguales; 3, rnás an• ^
^ho que ^alfo. ^
3° La sinretría: Si^^rzétrico r•egular, simétrico irregular, simé- tr•ico con. bultos. L^igera^rr^e^^te a^si,métrico regular, ligeramente asi;
métr^ico ^irre^ular, ligcrame^rzte asimétr^ico con bultos. ^lsim.étrico regular, usi^métrico irre^cclar, asim.étrico con • bultos, bollos o su, tcxras. Que hacen nueve ^cifras.
4° Tipo y forma: Si^a c.avidad y forma esireehada; sin cavi- da^d, estra^n,q^ulada; sin cuvidad, ovoide; con una cavidad, estre••
chado; con una cavidad, estrangulado; con una cavida,d, redon- deado; c.o^c rtos cavidades, .estrechado; con dos cavidiades, Estran- ,qulado; co7r dos cavidades, ovoide, n redondeado. `Pambi^én nuevF
unidad^es.
5° ^Color: A^>larillo r,lnro, a^»r,arillo claro con rofo, amariih^
.qucio con rojn o r,urmírz, verde am.arillento limpio, arraarillo te.•
^aido de rojo, de gris o leonado alrededor del pedúnculo, amarillo rriás o meno,s te7aido de ro7ca, bronceado o rojizo en su contorno.
^^hnarillo con rojo en, su cara al sol, amarillo de jondo con rojv en barreado por un ludo, conzpleta,m,ente rojo, má•s o menos c^scuro Otros nueve números.
^.° Iiahilln o lx^e^dtínci^lo : hrcxe.^o y largo iynplantn.da d,erechn,
-b^
grueso ^ largo oblicuo, grueso ^ corto derecho, ^rueso ^ corto c^bli- cu.o, mediarzo o delgua'o cferecho, nt^dtiano o cz'elc^ci^o oblicuo, cc^r- r^^^do^ recto, ccrrnu,do oblicu.o, arqueaclo. 0 sea otros nueve nú-
➢11eP05. ^
7° ^Carne : Cla^zctz tiErrrl^, gustosrr, a^ucara^du; blr^^^cri tiernn, poc,o c^zur.n^^a^^^z^; blr^^zca fir^ne; ,bla^zca, ^^oco ,^u^os^^r; verdosa;
anz,arillentu; scahr^o^^.ad^z; almi,vcki^di^; ligera^n^ente ^íspc7^a. Otra^
aiucve cifras^.
Para determinar !a varieda^d a.peteci^da, bast<^,rá- ir aplicando, lo más ^e^x!a.clalrrente ^^o^silile, lo^s nlílnero^ corresponclientes a cada uno ^de los sieL^e^ casos, i^ así el conjunio de las ^siel^ cií'ras condu- nirú al nombre bu^^ca^do, ^l^^ues^^ existirú a.l^guna variedad que reiína ese. ^conjunto ^de cara^cterísticas. _ . ^
D^e manera ^que si un fruto ti^ene ^el númcro Ve^^rcier^: 527/^3`^1, qui^ere de^cir que e.^ ^de inviern.o; .d^e altur^i t^ rNnchura. iguales; a,si- métrico regulur o li.so; co^a u^aa, cavidad ^ estrechado; arnarillo sucio con rojv; ra^bil/o grueso, la^rqo ^i/ oblicuo, 1^ de car^ae bla^nca.
dierna^, gustosa^ ^ azuc^ra^a. "
Si la d^eterminac,ión de las va^riedad^es ^de la manzana no ^es ta- rea fcícil, tainpoco lo es ^e] recoger lo^s datos neces^rios ^para ^5u descripción y forrnar con elio^s un Catálogo.
^ Vamas a indica:r ^e1 cuestionario^ ^empleado por la ^ociedad Na- cional de Tlort,icultura tle .Francia, a í'in de obtener los datos que i^e habían de servir para publica,r su o:bra: "Las m^e,jores frutas a principios del ^siglo xx".
Los tip^as ^del cu^estionario fueron:
t:° ^Para los frutos de p^epita, tales q^u^e ^peral y manzanu.
2° ^ 3!O No nn: ini^ere^san al olb,jeto ^de^este cliltivo.
N'RUTOS DE YF.PITAB
Noinbre del fri.^to.
Sinónimos. "
1Vombre y señas del que la obtuvo.
Origen, fecha ^de la obtención o^de l,a introducción.
P'^echa ^de su ^^uesta comercial.
^,Por qué Casa?
-^-
GORTE ll1+;L L'RUTO
Se debe rnandar el ^corte de la lnanzana a d^eterminar, bacién- dolo se^rín un ^eje ^^er(ical m^e.ridional y aplicando la parte cor^
ta^da sobrc el lrapel, ^^ con un l^ípiz dibujar el contorno, tiin olví- darse. de ^libujar ^el ^ria^billo o pcdúnculo, que es muy intcresa.nt^.
UG;S^:LiIPCIOV llG:L ARL'Ol
1'orte d^el rírbol (recto o diverncnLe).
Patrón prel'erible para c! in,jcrt,o.
Vi^or.
Fertilidad.
N'orma pa•efcriibl^e. s^e^^hrín 1o^s medina.
C,e^ión.
HAMAS
1Jonbitud.
Grueso.
Color.
Lentícula^.
Horquillas.
Ojos.
Hojas: limbo, peclolo.
Flares.
^:po^ca d^e la floracibn.
E^RL1T0
Grueso.
Fo^rma.
Picl (naturaleza y colo^rido).
Ojo o flor.
P^edúncu,lo.
Calida^d.
Epocra de la madul•^ez.
Usos (nl^esa, asar, m^e^rc^ado, secar).
Carne: ^Color. ^Clas^e: fina, ^semifina, g^ranulosa, tiosa., s^emitiesa f^lndanete. Azúcar. P^erfurrne o aroma. A^ua.
nbserva^cion.es.-Grado d^e ^r^esist^encia a los parásitos y las in- temperies.
Encontramos dificil e.l enumerar las variedades de manzanar que en España s^e cultivan pero más aun el de.stacar d^e ^entre ^ellas las que, como mejores, pudie,ran aconsejarse para un cultivo in- t^eresanbe e intensivo, tanto para productor^es como para aficiona- da^ o p^a^rticulares.
Cuando se nos ha preguntado, desnuda y escu^etamente, ^cuál es la m^ejor manzana que se cultiva ^en España?; conf^esamos que no^ hemos podido contestar sin hacer, a su vez, las siguientes ^pre guntas al inGerlocutor: ^
--^, Desea usted manzana grand^e o de t.amaño r^egular?
-^Pr^efiere la manzana de aspecto ^atrayente, con hermoso co- lor y bello as^pecto, o sólo le interesa su sabo^r?
-^,Qui^ere usted, tal vez, una manzana que pueda conservars^
rnucho tiempo y poderla comer hasta el mes d^e mayo?
-Ilay manzanas ^dulces, ácidas, agridulces, sosas, de carn^e blar.da, dura., etc., ^,cuál de ell.as le gusta más?
'-^Usted quie^re ten^e^r un manzano qu^e dé muchas frutas, y tcr dos los alios, o no le importa una gran produccióll?
Si se nos ha respondi^do categóricamente a alguna. d^e est^
pneguntas, hemos. podido indicar una o más variedades que c^i- mos r^eunían las cualidades preferibles o pedidas; pero cuando;: en algunos ^casbs, no^s han dicho que querían manzanas que acapa- raran to^das ^es^^s características, hemos respondido que no sabíar mos si la manzana ofreci^da por Eva a A^dán ,reuniría ^ es+as ^condi- ciorres; pero que actualmente no ^existe una sola capaz d^e cumplir el conjunto dP esas cualidade^s.
vAHlEl)ADEB MAS QULTIVADAS EN ESPAfiIA
A f'in de obten^,r e,l mayor núm^ero de datos a e^t,e objeto, nor hemos ^dirigido a alguno^s Gentros oficiales, a horticultores y hae- ta a particulares d^e las di^tinias regiones dé España, para que nos manifestaran las variedades, en corto número, qu^e creían son ía.s más apmeciadas y más cultivadas en cada .una de ellas, y hc-
-9-
mo5 tenido, en general, contestacion^es bastante ajustadas ® lo pe- dido, aunqu^e han faltado algunas, qu^e no quisiéramos ^perrsar fuera d^ebido a esa indolencia y hermetismo que, en otros tiem- pos, nos han dominado a los español^es, con grave per,juicio pare í.odac, sino a dificultades o ausencias disculpahl^es.
ASTURIAS
L+'sta rogiórr ^e, la que más ha cuidada y estudiado el cultivo deJ cnanzano, pues sus frutos, aplicádos al consumo de mesa o c2^
r,hillo, y para ba elabo^ración d^e la espumosa sidra, le da unos ren- dimientos económicos mu,y apnecia,bles. segtín dijimos a.l prin.ci- pio ^de este cultivo
La J^efatura Agronómica de Oviedo se ha ocup!ado de este es- tudio sobrc más de cien varie^dades ^d^e manzanas cultivadas en ^ese Principado, con una amplitud ,y método v^erdade.ramente enco- miásticos; pero a nosotros sólo nos inte^resaban ^las principal^es variedades de cuchillo, galardonada^ ^en la Exposición Pomold- gica d^e 4940, que tuvo lugar en Oviedo, con un éxito definitivo para la econonría de aquella región y de cnlt,ura para tcda Es- paña.
La^s va^ri^e^dades, con extensa d^e^scripción, remíti^das por la 3c- fat.ura Agronómica de Oviedo, a nu^estra instancia, y en número resf.rin;ido, fucrou las siguient.es:
Toreno. Pero 1\Zingan (Del Paraí^o). Falso IViingan. Mingan par•-
^ia. Ranet.a encarnad^a de1 Canadá (Francesa dal Canadá). Raneta parda real. I^imón. Repinaldo. ^
De otras referencias ^de ^la misma provincia;
Gran Al^ejanrlro. R^^ina d^e las ranetas. Raneta del (;anadá. Min- ,an o P^,rc- ^bTin^an.
(3ALICI 9
I'e^nr^. fi,epinalricos. Tabardillas. Reirt^eta;^.
AIi ACiON
Verde dorlc^ella. l^rtells. fteineta ael Cana.d{r, Migue.la Morro-
!iehre. NaTmandín.
- IO -
ANUALUGIA ^JAEN^
De c^era. ^San Jacinto. Pero colorado de Jaén. Reíneta del Ua- na^dá. Camuesa fina. ^García. Pero de Ararón. Morro de liebre. lbli-
^ucla. Verd^e doncell^a.
QUIPUZGOs
Chalaca. Urtre^bia, Erregue-sagarra o Errecil. Régil-sagarra. Re^i- neta de Caux.
NAVARRA
itein^et.a d^el (.anad^á. Z^ransparent.e amarilba. Camu^esa t'in,a^Pa pan,doja.
ZONA C.^TALANA (I3AJ0 LLOBRE(3AT^
1^fadal^ena. (lamuesa fin^a-^camos^a. blanyaga-Mañaga.
LFVANTF.
^ DaJs^e^ta o^S^erena. P^arda. L^sp^e^riega roja. Agri^dulce. Cmista^lina Vcrano hebada. Verano ^d^ulce. ^Gom^a^d,re^. Miguc+la.
En e^l Rincón de Ademua, que aunqu^e no ^debe conside^rarse comu región 'leti^arvtina, pue^s se ^encu^enl^ra en ]a parte alta, c^e^rea d^e T^e- ruel, pertenece a Valencia, se cultivan, pri.ncipalmente, tre^s va ri^tdad^es Inuy i.rrtaresant^e^^, a, sab^e^r:
Migucla. ^Goru<^d^re, F^sp^e^riega roja.
LOGROÑO
Reirreta. ^Caluuesa c^,atellana_ (:^amu^esa reai. Mncetxt.
viZGAYA
U^rt^ebeGa. Urdin-:sagarra. Qalvilla ^Gran Uuyue. Bost-cantaya. R^ei- na dc m^einetas. Calvilla d^el Rey. T^rans^arente blanca, Landecho Gran Ale,jandro. IGorri-sagarra o gorri-ona.
VAE{I1;D:IDT,S 1^:X`TRAN.IE:^k3.AS
H:t;rtol•N^^^
^l^^Pallwh(LI'E'lltif.. 1)^iiflCil. ^^^^^I'ill^illl ^rO^.a. ^l^^I'allS})^a.I`('CCt^C (ll' ^il'fllCt'^a.
i'an d^e. aiúca.r. I3o^ruvistcl<i. li^ella ^dr; I3^aslcao(,. 13e^lla ^de l'oi^foi^w;.
Et^einc^ta. ^dc^ caux. (^ox'-s O^ra^u^^e }^ipl,iii. liell,^ flo^r timarilla. ^C^^alvi- lla ^an S^lvador. Reiir^ta ^,t^+ b1alls. 1^'enotullet r;ris. lVlenn^érc. iR^i- neta Baurnan^ i. I'^eas,^,o,rd :^orlt^^su ^h. Galvitla l,lauca. ^al^-illa ^Gran Duque r'^e^d^E^rico de Iia^d^cil. Jaqu^e^s Leb^el. Reineta Anana^s. I3i^un^arck.
El,ein^eta I3lenlre^im. R^eilte^ta ^gri,s vaud^oi4. I^iinr`,u rl^e ilivieriio. Flt^^i- ucta ^Champ^ne. Rcin^ela dora^da.
4'
^Jif:Ii[GANAS
Winter^Banana. Ontario. Joliathan. Uelicio^us x•^^:d. Deliciouw
^o4d^e^n. Stayman Win^osap. Winesa^p. Yell^ow Ne^wt.an. I'^ork impe- ria;. Rom^c Beautv. Red Rulne, i3^en llavi,s.
II^emas ^t,erminttdv est^a. rclar,ióli ^de ^arie^l^a^l^cs dc^ nt^zln^anas. es- r,oa,das entre ^l^as .de tn^ís fi^ ma, t^tnt<, extranj^e^ras cotrlo esllañola^, aunqu^e ^debe^mo,^ a^d^^^e:rt.ir qtt^c^ ost.as Iíltiinas no qu^erelnos d^c^cir que sean de origen e^spailol, sino ^^crla^Yrent^e ^clue ^se aultivan E^n l^.s^},afra, pu^©s hay cnLrc. ^cllas al;unas ^d.e lrroced•enci.a exiranjcra, sin clu^drl, y- su ma}^o^r l^a^rt^^ c^on d^esconoci^ilo ori^en, 1^ues narlic ^}Ia crcu- pa,Io, qu^e s^ep^amo^s, ^en iiuostro p^aí5 cl^e ^averi^ua.,rln. l^.ntre 1os qvf:
Ilaniamas eu^rop^e,as ^^ am^ea•icanas, ^damos `las noutlt^^^s, unos tra- duci^d^os y obrc>s cual vi^^nen de ^su país, tadas cllas las que más ^c r,onooen y r.ultij-an. I^:n(rf+ la^s am^ricanas, ^l„unt^5 .sc t;ttlt.IVan ^a en nuestrc^ sucto }- figura ^ I ^ctl l^o^s Cal^i,lo^os d^e^ lo, Iíoiwtictrltcvre^s.
l^.'n el sf.^ui^en6e rtrtí^c^ult, t^^rminaremo^s e?t.tr se^,unda hart,e ^^o- moló^ica, atr^evién^donos a indi^ca^r las varieda^d^^s qu^e, tI nucstr•o ,juicio. d^ebi^ran c+ui^tiva^ijse en el su^lo ^s}>aliol, de entre la4g que
- fa -
llevalllos cil,a^da^s, 1>'er•o eñ número restringido y^scogido, pue:^
cm^e^im^as qu^e se.^deb^en plantar m^e^n^o^s varie^dadesr ^aunque ^de me^jor ealidad. Procuraremos de^s^cribirlas lo m^s minu^ciosam^nt.e posi- bl^e. salvo las que. no paseamos tantas dato^s pa^ra Qllo.
Bilb^ao, ab^ril d^e 19/^.5. ^ ^
ULTIMA$ OBRAS DE LA SECCION DE PUBLICACIONES, PRENS/^
Y PROPAGANDA
ANUARIO DE LE^GISLACION AGRIC07.A 1942
Acaba de aparecer, editado por la Sección de Publícaciones, Prensa y Pro- paganda del Minieterio de Agrícultura, e] Anuario de Le,qiglación Agrícola co- rrespondiente al año 1942, conteniendo cuantas disposiciones afecta.n al agrn eepatio2.
FACTOR.ES EXZIER.NOS Y VTTAMINAS EN LA PRESENTACION DI^
INF'ECCIONES ^
POR CAYETANO LOPEZ. Inspector Gemeral Yeter4nar{o.
6e ha publicado recientemente este interesante trabajo, donde ae estudia coz, claras apurtaciunes técnicas loa faotores externos y vitamínas en la presentacíbn d,e infeaclonea en el ganado.
CUNICUL`I'UR.A. GENERALIDADES Y PR.INCIPIOS POR EMILIO AYALA MARTIN
Ha aparecido eata utilfsima obra que constituye un útil manual orientados para la cria y exportación del conejo, como industrla lucrativa y f8.cí1 de implan-
tar, en las casas de labor. .
PLANTAS CON ESENCIAS, RESINAS Y SUS DERIVAD08 POft JOAQUIN MAS-GUINDAL Y ASUNCION MAS-GUINDAL En esrt.e interesante folleto, reelentemente publicado, se ofrece al lector un,do- cumentado eatudío de las plantaa productores de esenciae, resinae y aus derfvor dos, sobre todo aquellos productos de apllca.cibn medicínal.
EL AC2JARI0 Y SUS POBLADORES POR LUIS PARDO
Con gran competer^^fa ae estudia en este trabajo, que acaba de daree a ia ee, tampa, la constitución de los acuarios, con aus grupos botá,nicos y zoológícos, 1N aue prea^ta a ia obra excepcíonal intoréa.
MAQUINAS A1^TIlVIA7.Fg. (DINAMICA ZOOTECIVICA) POR ZACARIAS SALAZAR
Constituye estP folleto una obra de euma utllidad para los ganaderos, puna con sus orientacíunes puede fprmarae el complemento de un trata,do de Zootee- . nis Agronómíw Moderna.
RHA.FTCAS UGUiNA - 1[ELEIQDEZ VALDES, 7- 1fAD):ID
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3c SBCCION DB PUBLICACION68, PRBNSA Y PROPAGANDA =.
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: HOJAS DIVULCAD_ORAS_
'•' AÑO XXXV11 SEPTIPMBRE, 1 945 II N U M 5].
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I^.'1 dacto^r Amilca^r de ^Souza proclanla a la 1^ lanzan^t la rei^na c^e las jrutas. nice qu^e contie-
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EL CULTIVO DEL MANZANO
Por_Jos^ DE PICAZA.
Arquitecto. I,x Pretideute de ia Socledad Necional dé tiorticultores de España
SEGUN^DA PARTE jrj
^
PUbiOLOGIA
Frrr^ie^la^^if^s ^niás recomen^ables para s^u, ctiltiv<
en Espczña.
i ^c^,uimos con la pomologí^a de la, n^tanzana,; pu^es bien
= lo me^re^ce ^-a que es un fruto ^exceleltte y que lo ^da un ár-
;]^ol poca esibente y rústico, que sóla teme los d.errenos se-
` cos, se,gún lo dijin^os ^en su cultivo. Ilelnos pensado Inu- : ctias v^eces ^uc ái e,n nue^stro ^suelo se plantaran mayor nú-
€ mero d^e Inanzanos, como delb^iera 1^Iacers^e; se cuidara más : rle su culi^ivo, y^se ^co^nocic^ran bi^en l^as mej^ores variedade's, : tendríamos manzalias p^ara casa y para su erportación,
= cumo lo hacelt otros paí^s^es. ^
:^pa.rte de nue la manza.na puede consumirs^e en la ma- ': ^^or parte de los m^eses d^el año, es una fruta sana, agrada-
: ^ble ^- refres^cante.
El doctor ant^ericano, ^carles, dice qu^c 1^a m^anzana
€ es uIl excetente de^s^inf^ecíante de 1a boca y buen preser-
^_^ ^ ^^ativo ^le las enfe.rm^e^dades ^de la ^ar^anta.
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.^tas HWws se remiten gratis a quíen las pida a la Sección de Publicaciones, Prenea y Propaganda, del Ministerio de Agricultura.
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^i^e abundante potasa, ^sosa, magne^sia y fósforo, por lo que le con- sidera alimento inestimable para los n^ervios y cerebro.
E1 doctor H. Carrigton afirma, ^en su libro "La comida na,turr^i del hombre", ^que ^es posible vivir sano, muchos años, alimentán- dose casi exclusivamente ^de manzanas.
Por último, en Estados Unidos ^existen Sociedades d^e consumi- dores d^e manzauas (Apple co^^.ru7n^rs), cuyos individuos, al in-
Tr++ypartriFa blinta ^o.^^<<sKy.
gr•^e^sar en ella, se colnprometen a comer diariamenle dos ruaiiza- nas, por lo menos.
Mucho más pudiéramo.. decir sobre este regalo que Dios ❑ os ha hecho; pero tenemos^ mucha tclu cortadu, y hay que seguir.
Las variedades que ,a nuestro juicio reúnen las mejores condi- ciones para su cultivo ^en >^ sparia, son las que a continuación se expresan; bien entendido que en todas partes no darán la misma satisfacción., pues el suelo español, muy ^extenso y vario, con cli- matología también tan diferente d^e unas regiones a otras, y some- tido el cultivo a distinto:; sistemas y cuidados y con mayor o me- nor aptitud cultural, tiene que dar resultados algo disp.ares entre las mismas variedades; pero lo que sí crezmos es que el cultivador que haya formado una extensa pomarad,cc eon todas estas varieda- des, podrá ^decir, con toda verdad, que tiene ]as mejores manzanas del mundo.
Hubiérarnos querido presentar un menor níimero de varieda- des; ^pero las condiciones ^de todas ellas, por sus diversas cualida- des peculiare-s, nos han atraído tanto, que no hemos querido de^je,r
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ainguna 1'uera, y, aun así, quedan algunas todavírr al margen con bastantes méritos.
Transparente blanca.
Astrals^in ro j a.
Borovit:-Jiv.
Transparente de cronce^la.
C7ran Adejandro.
Gravenslein.
Calvilla Gran lluque.
Peasaood nonesuch.
Reina de reinetas.
Caulucsa fina.
García.
Bella de Boslcoop.
^'^erde doneella.
^ln^rall.
Min^;an parda. ^
Raneta parda real.
Reineta Baumann.
Toreno.
Reincta d^el ^Canadá.
Iieineta de Caux.
Reineta de ;V1ans.
Urtebete.
Gorri-saáarra.
Calvilla Llanca.
Migue'a.
Esp^erie;a roja.
Winter banana.
Red delicious. -
Golden delicious.
Wlnesap.
VII
GO\SIDERACIO:^F.S SOBRE LAS ^SA:^7.A^AS .11SN:rITCANAB
Cuando, no hace muchos años, invadieron los mercados de Europa ]as manzanas americanas, las naeione^ importadoras de frutos las recibirían con cierto agrado; pero nn así las que, como
- :^ -
1+'rancia, sr i;on^id^t^raban exportadoras y con frutos, a su sentir, los mejores p más apreciados del mundo, como que su hoslilidad.
con mczcla de. de:^^precio ^^ chauv^inisnzo, les Ilevú a creer que sus manzanas eran supe'riores ^^a I^a^s americanas; pero la ^r^eali^dad les decía otca cosa, ^-a que los conlpradores iban 1_,refiriendo estos nue- vc^s frutos, y se e^tcndía la venta de ]os misinos entre los franc^^ses.
Lo ^ productorc^ ^^ horticultores más obstinados, después de un
^e.xa,^^nen cle concie^^zcíu, y ante los resultados que s^e estahan toean- do, acal^arou por convencerse de que esa preferencia eslribaba en al^o muy ld;;^ico, pucs^ ]t+s manzanas americanas, ^en prirner lnr;^a.r,
^ ,^^^L^T Gran Dvq^c
tenían un aspecto y colorido atrayente para Ios ^cornpradores, eran.
perfectamenle ^anas, de tardía conservaci^n, y su gusto no era, tal vez en esto, como las del país, pero sí de buena calidad.
Las Sociedades pomoló^icas, t^^n numerosas en I'ran^ia, c•^tu- diaron el asunto y se propusieron mejorar si.is 1'rutos l^resent%ín- dolos mejor ^^ más sanos, para 1o cual propusieron ^el eleeir de entre las ntucha^^ variedades que poseían o cultivaban. aqu^lla.s c{ue, en el sentir ^eneral de los horticultores, fueran las me,jorti.s para poder competir con las americanas, camprometiéndose al :pro- pio tiempo a presentarlas bi^en v en irreprocliab!e estado dr. sani- dr,d, y estableciendo fam^bién las medidas coercitivas neces^trias contra los vendedores que present.2ran frutos :pequeños, a;u^ana- dos o maltratados.
Así, en ^el Congreso Porrrológic•o celel^r^arlr, e^rr :^ngers en •1t)3r, ae aprolió la siguiente lista de varie^dades nacioraates de manza- nas, por medio de un plebiscito entre los íruticultores de todos los
departamentos de I+rancia: ^
R,eina dc ^reinetas.
Reineta ^ris {ic Sain(ouge.
)^eineta del Canadá.
I^eineta Baumann.
Bella de Bo ^koop.
Reinefa de ^Tans o de Jaune.
^Reineta d^e Caut.
Rambour de invierno.
^ de variedad^s no adoptadas, pero si recoaaendadas:
Pella de Pontoise.
fiox's Oranae pippin.
Traxf^qr^nt^ d^ Croncri.
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`^--^- -^-'^,=:^
Gravcrt^tettL
A éstas, como vemos, las tituiaron ,zacionales; pero se ^xtendió el estudio a otra serie. mayor de variedctdes denominadas regio- nn.les.
^ldemás se propuso la standar!^izar,i^5n obligatoria para la venta y eaporlación d^ la.s n^anzanas, desi^nándose. las cate.garías si- gtrientes :
^l.a Clas•e extra.-Grueso mínimo, 2`ti cenLímctros de circun- ferencia. Frutos no agusanados, ni ma.nchados, a.grietadoa ni pi- oados; exentos de golpes.
2.a Primer.a cla..^^e.--^Grueso de 19 centímE^tros de cir^unf,e^ren-
:^ i^
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cia, no admitiéndose tampoco los agusanados, con picaduras o maltralados.
3.a Clase seaunda o pequeños frutos.-Con árueso mínimo de iG centímetros de circunferencia y también sin gusano, csitóga- ma^ y rnaltratados.
/.a Cla,se casera.--Frutos que no entran en las cateaorías an- teriores, pero con la prohibición de venta de frutos podridos.
F.n todas estas clases se adurite como tolerancia o error un 40 por i00 eu el ian^año y un ^ por 100 de frutos aousanados. Y para
(^ya,^ I^Iz^ar^c1+•o c
todas tas clases se estabteció la prohibición de la venta de fruto:^
propios para hacer ^idra, como frutos de mesa o cuchillo.
['ara la v^enta se conce^den mcrrcas especiales, que se podrán oa- tentar y anuuciar siempre que ]os u^uarios se compromelan a su- jetarse a éstas y otras prescripciones, y a que les sean recoaidas las concesionés, con conocimiento público de ]a r^elirada de la dY2Q7'CLt.
^^1 propio tiempo se tomaron medidas para que el cultivo del n^anzano se redu,jera a las variedades adoptadas, bien por plan- taciunc, de árboles jóvenes o por la rein,jertación de los existen- tes de ^otras variedades que no fueran-sus árboles-rnuy viejo^
a estuvieran enl'ermos o averiados. Lsto yue Ilamaron ]a reorga- nización de^l ver7el, francés, dió lugar a un trabajo inicial de en-