FACTORES QUE AFECTAN LA OCUPACIÓN DE CAJAS NIDO EN EL CANAL CÓRDOBA
AUTOR: MANUEL ORLANDO FAJARDO SANDOVAL
DIRECTORA: María Ángela Echeverry-Galvis CODIRECTOR: Juan Carlos Linero
TRABAJO DE GRADO
Presentado como requisito parcial para optar al título de Ecólogo
FACULTAD DE ESTUDIOS AMBIENTALES Y RURALES CARRERA DE ECOLOGÍA
Noviembre 2022 Bogotá D.C.
RESUMEN
Desde mediados del siglo XX se han hecho estudios en cajas nido, la mayoría de ellos en las zonas templadas del mundo y en ambientes naturales como una herramienta de conservación para aumentar el hábitat disponible para las aves, especialmente aquellas anidantes obligados de cavidades. Hay varios factores que pueden incidir en la decisión de una especie de establecerse, o no, en las cajas nido. En consecuencia, este estudio surge para conocer cómo son usadas las cajas nido en los ambientes urbanos del Neotrópico, específicamente en el Canal Córdoba ubicado en Bogotá D.C. Para ello, se monitorearon 31 de las 32 cajas nido dispuestas por el consorcio Canal Córdoba M.I. y el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) en un proyecto de mejoramiento de infraestructura, durante los meses de julio – septiembre del presente año. Allí, se analizaron una serie de variables de calidad de hábitat (tipo de vegetación, ubicación de las cajas, ruido
ambiental, nivel de disturbio y posibles fuentes de alimento) y de características del microhábitat (orientación de la cavidad, especie de árbol, apertura de entrada y altura de la caja) para
comprender qué tanto inciden en el estado de ocupación de las cajas. Los resultados, sugieren que el 22% de las cajas fueron ocupadas. Se pudo identificar al ocupante (Troglodytes aedon) en 2 de las 7 cajas ocupadas, adicionalmente, las únicas variables que podrían ser relevantes para explicar el estado de ocupación de las cajas fueron el porcentaje de arbustos tomado a un radio de 11 metros de la caja y el ruido ambiental, siendo las variables más determinantes para explicar la ocupación en este contexto. Se propone evaluar procesos como la competencia interespecífica y la existencia de nidos naturales en cercanía a las cajas nido (que no fueron evaluados durante esta investigación) en estudios futuros. Es indispensable tener cautela con los resultados aquí
expuestos, debido a la duración del muestreo, el uso limitado de estadísticos no paramétricos y el alcance de la investigación, el cual es limitado y se reduce a presentar los primeros reportes del uso de cajas de anidación en Bogotá.
ABSTRACT
Since the middle of the 20th century, there have been studies in nest boxes, most of them in the temperate zones of the world and in natural environments as a conservation tool to increase the available habitat for birds, especially those obligate cavity nesters. There are several factors that can influence the decision of a species to settle, or not, in nest boxes. Consequently, this study arises to find out how nest boxes are used in urban environments in the Neotropics, specifically in the Córdoba Canal located in Bogotá D.C., therefore, I monitored 31 of the 32 nest boxes arranged by the Canal Córdoba M.I. and the Urban Development Institute (IDU, by its acronym in Spanish) in an infrastructure improvement project, during the months of July - September of this year. Then, a series of habitat quality variables (vegetation type, nest location, environmental noise, disturbance level and possible food sources) and microhabitat characteristics (cavity orientation, tree species, entrance opening and nest height) were analyzed to understand how they affect the occupancy status of the boxes. The results suggest that 22% of the boxes were
occupied, where the occupant (Troglodytes aedon) could only be identified in 2 of the 7 occupied boxes, additionally, the only variables that could be relevant to explain the state of occupancy of the boxes were the percentage of shrubs taken within a radius of 11 meters from the box and environmental noise, being the most determining variables to explain occupation in this context.
It is proposed to evaluate processes such as interspecific competition and the existence of natural nests in proximity to nest boxes (which were not evaluated during this investigation) in future studies. It is essential to be cautious with the results presented here, due to the duration of the sampling, the limited use of non-parametric statistics and the scope of the research, which is limited and is reduced to presenting the first reports of the use of nest boxes in Bogotá.
INTRODUCCIÓN
A partir de mediados del siglo XX, a lo largo del mundo se ha incrementado un proceso de urbanización promovido por la migración de personas desde las zonas rurales hacia las grandes urbes (Lattes, 1995). Esto ha generado una presión sobre las áreas naturales presentes en las zonas urbanas puesto que el aumento de la población trae consigo un consecuente aumento en el desarrollo de proyectos de infraestructura pública y privada que, en algunos casos, va en
detrimento de los relictos de vegetación urbana (Gil & Brumm, 2013), así como sobre la fauna que allí habita generando un efecto diferencial entre las especies (Arenas-Mosquera, 2011). Por lo cual se hace un llamado general para poder contar con opciones o formas de mitigar estos posibles efectos negativos sobre la fauna.
Desde mediados del siglo XX se han desarrollado estudios en cajas nido (Cronan, 1957), la mayoría de ellos en las zonas templadas y en ambientes naturales (van der Hoek et al., 2017) como una herramienta de conservación para aumentar el hábitat disponible; así como
herramientas de monitoreo para la fauna, lo que ha llevado a que mediante el seguimiento a las cajas se conozcan aspectos fenológicos y reproductivos de múltiples especies de aves (Arenas- Mosquera, 2011; Garzón Santomaro et al., 2020). Las cajas nido se vislumbran como una alternativa ante la pérdida de cavidades disponibles en ambientes urbanos, dado que algunas especies de aves necesitan cavidades para reproducirse (Monterrubio-Rico & Escalante-Pliego, 2006), tal es el caso de Remacha y Delgado (2009) quienes se enfocaron en las aves que anidan en cavidades e instalaron cajas en una zona reforestada en Madrid, España. Sin embargo, algunos estudios sugieren que no siempre las especies objetivo son las que terminan ocupando las cajas, por ejemplo, un estudio de 12 años (1998 - 2010) enfocado en aves rapaces de la pampa
Argentina, encontró que la mayoría de cajas nido fueron ocupadas por paseriformes en todos los años (Liébana et al., 2013). Al otro lado del mundo, en Camberra Australia el huésped más común de las cajas fue la zarigüeya australiana, seguida por la abeja europea (Le Roux et al., 2016). La ocupación de cajas nido ha tenido varios enfoques, desde mejorar el éxito reproductivo de determinadas especies como lo hizo Arenas-Mosquera (2011), monitoreando al lorito
aliamarillo (Pyrrhura calliptera) en La Calera, Colombia. O Plummer et al., (2021) estudiando al azulejo del este (Sialia sialis (Linneo, 1758)) en la Universidad de Florida en Gainesville. A evaluar características biofísicas como los tipos de vegetación (Jackson et al., 2013; Williams
et al., 2021) o el hábitat donde se ubican las cajas (Dulle et al., 2020; Milligan & Dickinson, 2016), y el ruido urbano en zonas circundantes a las cajas (Injaian et al., 2018), resaltando la importancia de comprender el efecto de estas variables en la ocupación de las cajas (Jackson et al., 2013; Plummer et al., 2021; Zhang et al., 2021). La ocupación de una caja de anidación puede culminar en éxito reproductivo cuando las aves anidan, incuban y crían a los polluelos hasta que puedan dejar la caja de anidación (Arenas-Mosquera, 2011; Leroux et al., 2018; Monti et al., 2019). Que haya caja no quiere decir que haya nido, cuando un ave coloniza una caja no siempre lo hace para reproducirse, algunas veces lo hacen en búsqueda de refugio, de un lugar óptimo para pasar la noche y luego seguir su camino (Arenas-Mosquera, 2011). Sin embargo, el solo hecho de instalar cajas nido no asegura que éstas vayan a ser ocupadas (Drilling, 2001), la ocupación de las cajas puede variar tanto por el área, como por las condiciones del hábitat y los recursos disponibles en la zona. Tanto así que en un sitio con 25 cajas disponibles en Indonesia ninguna fue ocupada (Drilling, 2001) y en 20 sitios de un estudio hecho en USA el 100% de las cajas nido fueron ocupadas (Cronan, 1957), mostrando la gran variación en ocupación.
En condiciones urbanas, las aves pueden tener respuestas diferenciales a las actividades humanas (Sandström et al., 2006). Puede ser por ejemplo respuestas al ruido que genera el desarrollo de nueva infraestructura (edificios, vías y estaciones de transporte público) lo que puede generar el desplazamiento de aquellas especies de aves que sean más sensibles al ruido (Gil & Brumm, 2013). Puesto que, se ha encontrado que el ruido de fondo eclipsa los mensajes de alerta de algunas especies de aves cuando este supera los 50 decibeles (dB) (Grade & Sieving, 2016) y algunas otras evitan las cajas nido ubicadas en zonas donde el ruido ambiental es mayor a 70 dB (Plummer et al., 2021). También las estructuras artificiales como parques infantiles, o sitios destinados a la recreación y el deporte, pueden modificar la ocupación de cajas nido (Remacha &
Delgado, 2009). Algunos estudios han mostrado un efecto negativo en la ocupación dada la frecuencia de personas en cercanías a estos lugares (Chen y Koprowski, 2015), pero otros identifican lo opuesto donde aquellas cajas nido cercanas a las estructuras artificiales son las que presentaron mayor porcentaje de ocupación para ciertas especies (Remacha y Delgado, 2009).
Los vacíos de conocimiento y bajo potencial de generalizaciones en este tema, pueden estar relacionados a la falta de estudios en la zona intertropical, con un sesgo en los estudios realizados en las zonas templadas y áreas naturales (van der Hoek et al., 2017). Adicionalmente pocos estudios se enfocan en analizar la ocupación de cajas nido en las zonas urbanas en (Dale et al.,
2021; Plummer et al., 2021) y de los que lo hacen, no se identificó ninguno en un proyecto de mejoramiento urbano.
El presente estudio se ubica en Bogotá Colombia, más específicamente en el Canal del Río Córdoba, donde el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y el Consorcio Canal Córdoba M.I mediante el CONTRATO IDU 1650 DE 2019 están desarrollando un proyecto de mejoramiento urbano (Veeduría ciudadana para el Canal Córdoba, 2020). Para esto se van a intervenir 713 árboles con alturas mayores a 1.5 m, de los 3337 árboles contabilizados en todo el corredor (Veeduría ciudadana para el Canal Córdoba, 2020) y en este caso, entre el Consorcio Canal Córdoba M.I y el IDU se decidió instalar cajas nido en algunos árboles presentes en el canal, como medida de compensación adicional a la reforestación que realizarán en respuesta a las afectaciones que la tala pudo generar (Veeduría ciudadana para el Canal Córdoba, 2020). En este contexto se busca analizar si las cajas nido son una herramienta de manejo para compensar la pérdida de hábitat de aves anidantes de cavidades en el Canal Córdoba, para aportar en la identificación de si las cajas nido ubicadas son utilizadas, bajo que ambientes urbanos y las características o condiciones específicas de hábitat que influyen en que las aves seleccionen una caja por sobre las demás (Dale et al., 2021; Jackson et al., 2013; Monti et al., 2019; Remacha &
Delgado, 2009).
Se propone conocer qué factores inciden en la ocupación de las cajas nido por parte de la fauna presente en el proyecto de enriquecimiento urbano del Canal Córdoba, analizando qué aves podrían llegar a ocupar las cajas nido. Identificar cómo la diferencia entre las variables de calidad de hábitat (estructura de la vegetación circundante con relación a los tipos de vegetación
presentes, grado de perturbación antrópica, ruido ambiental y fuentes de alimentos cercanos) y los tipos de vegetación de las zonas buffer pueden determinar o no la ocupación de cajas nido de un mismo sitio. Por último, identificar si las características del microhábitat (Orientación de la cavidad, especie del árbol, altura y apertura de entrada a la caja de anidación) podrían incidir en la ocupación de las cajas nido en este contexto. Todo esto con el fin aportar conocimiento en la aplicación de cajas nido como posibles herramientas de enriquecimiento urbano en los proyectos de infraestructura, o si por el contrario no es más que un gasto de tiempo, recursos y energía. La pregunta orientadora fue: ¿Qué factores podrían ser determinantes para que las cajas nido sean
una herramienta de conservación útil para las aves anidantes en el proyecto de mejoramiento urbano del Canal Córdoba?
OBJETIVOS General
Conocer qué factores podrían determinar que las cajas de anidación sean usadas por las aves anidantes de cavidades presentes en el proyecto de mejoramiento urbano del Canal Córdoba.
Específicos
1. Conocer qué aves usarán las cajas de anidación.
2. Analizar si algunas variables de calidad de hábitat definidas como fuentes de alimento, ruido ambiental, nivel de disturbio, ubicación de las cajas (norte o sur) y tipo de vegetación, pueden determinar la ocupación de las cajas nido.
3. Comprender si el estado de ocupación de las cajas nido depende de las características del microhábitat tales como tipo de apertura de entrada a las cajas nido, orientación de la cavidad, altura de la caja y especie del árbol.
MARCO REFERENCIAL
Hay varios autores han abordado la conservación desde lo urbano para manejar la biodiversidad local que se encuentra en riesgo por las transformaciones antrópicas (García-lau & Vives, 2019;
Jackson et al., 2013). En este caso, las cajas nido se vislumbran como una herramienta de manejo para generar hábitat disponible para las diferentes poblaciones de aves anidantes de cavidades en ambientes urbanos (Jackson et al., 2013; Sandström et al., 2006). Dado que hay dos tipos de especies de aves que anidan en cavidades, aquellas anidantes no obligadas y las obligadas, para las cuales las cavidades disponibles en el sistema son un recurso indispensable para reproducirse (Monterrubio-Rico & Escalante-Pliego, 2006). Donde además es pertinente mencionar que las cavidades naturales que se forman en los árboles pueden tardar hasta décadas en formarse y la
disponibilidad de cavidades naturales en ambientes urbanos es per se limitada (Cockle et al., 2011), puesto que son los árboles viejos y en su periodo final de vida los más propensos a tener mayor cantidad de cavidades naturales (Cockle et al., 2011), los mismos a los cuales se priorizan los esfuerzos de tala en ambientes urbanos por el riesgo de colapso que implican estos árboles (Tovar Corzo, 2006). Se han estudiado algunas variables que pueden incidir en la presencia de aves, como lo es el grado de urbanización (Courtois et al., 2021; Dale et al., 2021; Le Roux et al., 2016). Esto se ha abordado a partir de dos enfoques principales, el primero consiste en instalar cajas nido en diferentes hábitats y comparar si hay diferencias significativas en la ocupación dentro de cada hábitat (Dale et al., 2021; Le Roux et al., 2016). El segundo consiste en analizar los porcentajes de los tipos de vegetación en zonas buffers distintos tamaños, y a partir de esos porcentajes comparar la incidencia de cada tipo de vegetación en la ocupación (Courtois et al., 2021).
Con relación a la comparación entre hábitats, Le Roux et al. (2016) instalaron 144 cajas nido en 48 árboles en un paisaje fragmentado de áreas urbanas y naturales, donde se comparó la
ocupación en los distintos hábitats (reserva natural, zona de pastoreo, parques y edificaciones urbanas) en Canberra al sureste de Australia. El muestreo se realizó de agosto a diciembre, por un periodo de dos años (2017 – 2018), y hallaron que el 69 % de las cajas fueron ocupadas (3
especies de mamíferos, 3 de aves y un invertebrado). La especie más registrada fue la zarigüeya australiana (Trichosurus vulpecula) con una ocupación del 29.16%, seguida por la abeja europea (Apis mellifera) con 12.50% y el miná común (Acridotheres tristis) con 7.85%; pero no
encontraron diferencias significativas en la ocupación de los diferentes hábitats.
Por otro lado, Dale et al. (2021) monitorearon 325 – 349 cajas instaladas en tres hábitats distintos (granjas, viñedos y áreas suburbanas) y hallaron que la ocupación en paseriformes que habitan en cavidades disminuyó (44.92% - 38.99%) con el pasar de los años (2011-2012) en el valle
Okanagan, Columbia Británica, Canadá. Allí el azulejo occidental (Sialia mexicana) fue la especie que más ocupó las cajas, seguida por la golondrina arborícola (Tachycineta bicolor), el cucarachero (Troglodytes aedon), el azulejo de montaña (Sialia currucoides) y el gorrión doméstico (Passer domesticus), respectivamente (Dale et al., 2021). En dicho estudio sí hubo diferencias significativas en la ocupación entre los hábitats, donde las aves prefirieron las cajas ubicadas en viñedos.
En cuanto al análisis del porcentaje de los tipos de vegetación, Courtois et al. (2021) generaron zonas buffer alrededor de la caja (50, 100, 200, 300, 400, 500, 1000, 5000, 10,000, y 20,000 m) con el fin de comprobar si los porcentajes de cada hábitat (bosques, zonas de pastoreo, cultivos intensivos, agua y zonas urbanas) podrían influir en la ocupación. Concluyeron que los hábitats que más inciden en la ocupación son los bosques y zonas de pastoreo, con mayor ocupación en las áreas poco boscosas (< 30% bosques) a una escala de 100 metros. A una escala de 5 km, cuando el porcentaje de bosque fue del 0%, la ocupación de las zonas de pastoreo fue
aumentando hasta llegar al 50% de este tipo de vegetación, donde se estabilizó la ocupación.
Mientras que, cuando el área boscosa fue del 50%, la probabilidad de ocupación en zonas de pastoreo fue constante (Courtois et al., 2021).
Por otro lado, Jackson et al. (2013) analizaron la ocupación de 190 cajas nido en los años 2008 - 2009, las cuales fueron instaladas en siete sitios de una matriz suburbana (campos de golf, parques naturales, parques urbanos, campus universitario, áreas urbanas) en 2003, cerca de Williamsburg, Virginia, USA. Con el fin de analizar si el hábitat cercano a las cajas nido puede influir en la ocupación del azulejo del este (Sialia sialis), analizaron los porcentajes de los tipos de vegetación (pastos, bosques, arbustos, aguas abiertas, superficie urbana, tierra estéril y humedales), en buffers de un radio de 30 y 100 metros alrededor de las cajas, donde también tomaron los tipos de vegetación visualmente a un radio de 30 m en campo. Hallaron que el tipo de vegetación preferida por el azulejo del este en el área de estudio fue la de bosques, puesto que dicho tipo de vegetación tuvo una mayor ocupación de cajas nido. También enfocado a S. sialis, en un estudio realizado en la Universidad de Florida Gainesville, USA, Plummer et al. (2021) analizaron la influencia de algunas variables en la ocupación, entre ellas los tipos de vegetación en una zona buffer de 150 m de radio alrededor de las cajas, y encontraron que las más relevante fue el porcentaje de áreas con pastizales. (Plummer et al., 2021).
Varios autores han estudiado la ecología de aves y reproducción en cajas nido (Arenas-Mosquera, 2011; Cockle et al., 2015; Jackson et al., 2013), y es relevante en este contexto porque permite comprender las variables que influyen en la decisión de una especie de establecerse, o no, en las cajas nido puesto que cada una requiere unas condiciones específicas de hábitat (Wilcox et al., 2018). Se han analizado variables como especie de árbol, la orientación de la cavidad, la apertura
de entrada, y altura de la caja para comprender su influencia en la ocupación (Le Roux et al., 2016; Leroux et al., 2018; Wilkin et al., 2007; Zhang et al., 2021)
Respecto a la especie de árbol, dos estudios en robledales dan prueba de esto, en el primero compararon datos de 32 años (1965-1996) en 7856 cajas nido ocupadas por el carbonero común (Parus major) en los bosques Wytham, cerca de Oxford, UK (Wilkin et al., 2007). Allí realizaron un modelo lineal para comprobar si algunas variables ambientales y de calidad de hábitat inciden en la ocupación de las cajas nido a diferentes escalas (25 m y 75 m). Hallaron que aquellas cajas ubicadas en zonas donde el roble era abundante fueron ocupadas primero que las ubicadas en áreas pobres en robles. Milligan y Dickinson (2016) también realizaron su estudio en robledales, pero en este caso de la costa central de california USA, donde encontraron ocupación en 40% de los 4261 datos analizados. Myiarchus cinerascens. prefirió lugares con menos pastizales,
mientras que Troglodytes aedon y Baeolophus inornatus estuvieron asociados a zonas con vegetación riparia, a su vez se registró a B. inornatus junto con Tachycineta thalassina en el chaparral, pero T. thalassina anidó más lejos de áreas ribereñas (Milligan y Dickinson, 2016).
La orientación de la cavidad como determinante para ocupación, ha sido estudiada en la reserva natural de Liaoning Xianredong, China. Donde encontraron que las aves prefieren habitar las cajas nido posicionadas al este, ubicados a gran altura en bosques de coníferas (Zhang et al., 2021). Mientras que en el estudio de Wilkin et al. (2007), encontraron que las aves prefirieron las cajas nido cuya entrada estuviese orientada al norte. En relación con el tipo de apertura de entrada a la caja, Leroux et al. (2018), monitorearon cajas nido mantenidas por el Club Naturalista
Kamloops en Knutsford, Columbia Británica, Canadá por un periodo de tres años (2011 - 2014).
Allí compararon la ocupación en cajas nido de entrada circular y rectangular. Concluyeron que el éxito reproductivo (asociado al número de huevos y volantones que dejaron la caja) del Azulejo de montaña (Sialia curricoides) fue mayor en cajas nido de entrada circular. Más en detalle, en Canberra, Australia, Le Roux et al. (2016) analizaron si el diámetro de la apertura de entrada a la caja de anidación (pequeña (25 y 35 mm), mediana (55 y 75 mm) y grande (95 y 115 mm)) incide en la ocupación. Hallaron que la apertura tuvo incidencia en la ocupación, en tanto las cajas nido de entrada mediana y grande fueron las que tuvieron, en promedio, mayor porcentaje de
ocupación (77 – 96%) en comparación a las cajas de entrada pequeña (25 – 46%). Por último, Will et al. (2017) llevaron a cabo un estudio dirigido al cucarachero (Troglodytes aedon) en el
año 2015 en Mackinaw, condado McLean, Illinois USA. Instalaron un total de 115, 57 cajas de entrada pequeña (3.2 cm de diámetro) y 58 de entrada grande (5 cm de diámetro). El porcentaje de ocupación en todas las cajas nido fue de 62.6%., siendo mayor en cajas con entrada pequeña 80.7% en comparación a las de entrada grande 44.8%, sin embargo, aquellos de con entrada grande fueron ocupadas primero.
La ecología urbana es relevante para el presente estudio porque permite comprender esas complejas interacciones entre humanos y animales en ambientes novedosos (Gil y Brumm, 2013). Con el fin de comprender la influencia antrópica en la presencia de aves, el presente estudio analiza variables asociadas a la actividad humana como lo son el ruido ambiental y el nivel de disturbio.
Algunos estudios han evidenciado el efecto del ruido antropogénico en la ocupación de cajas nido. En parques cercanos a la interestatal 75 en Florida, USA, se encontró que el ruido de las carreteras asociado al tráfico eclipsa los cantos de las aves, e interfiere en la transmisión de mensajes cuando dicho ruido es mayor a 50 dB (Grade y Sieving, 2016)
Por otro lado, en Arizona el ruido ambiental varió (26 – 72 dB) con relación a su cercanía a la carretera. Además, la ocupación de las cajas fue decreciendo respecto a la cercanía a las carreteras y el consecuente aumento del ruido (Chen & Koprowski, 2015).
En el caso de Halfwerk et al. (2011) se realizaron 76 mediciones del ruido ambiental (47.6 - 67.8 dB) en transectos de 100 m a lo largo del área de estudio, en abril y mayo de 2008. Usaron datos recolectados por el Instituto de Ecología de Países Bajos (NIOO-KNAW) sobre el éxito
reproductivo del carbonero común (Parus major) en cajas nido (1995 – 2009) para analizar si el ruido pudiese estar afectándolo. La evidencia demostró que así fue, puesto que la ocupación fue menor en áreas más ruidosas, donde además tuvieron nidadas más pequeñas y menos polluelos emplumados (Halfwerk et al., 2011). Por último, si bien el ruido ambiental no fue la variable que más explicó la variación en la investigación de Plummer et al. (2021), se evidenció menor
ocupación en zonas con alto ruido (Ruido ambiental > 70dB) (Plummer et al., 2021).
En lo que respecta a los disturbios asociados a actividades humanas, en 18 ciudades entre el condado de York y Virginia (11.87 ± 6.95 km) Kight y Swaddle (2007) obtuvieron información de 373 y 367 cajas en los años 2004 y 2005 respectivamente. Allí compararon datos
comportamentales y de ocupación en relación con la actividad humana. Los disturbios antrópicos se interpretaron como un compendio de variables que describen la intensidad y duración del disturbio (número de personas, carros y posibles depredadores en cercanías a las cajas de anidación, el tiempo que tardaron, entre otros). Concluyeron que el disturbio no afectó la ocupación de las cajas nido, de hecho, aquellas con un nivel de disturbio intermedio fueron las más ocupados (Kight & Swaddle, 2007). En Gainesville, Florida, USA, Plummer et al. (2021) también evaluaron la influencia nivel de disturbio entendida como el número de personas y vehículos que pasaron en cercanías las cajas (25 m), donde no encontraron evidencia que indicara que los disturbios influencian la ocupación de cajas nido (Plummer et al., 2021).
En Bogotá, Novoa-Salamanca (2022) evaluó el nivel de disturbio en transectos ubicados a lo largo de un gradiente de urbanización en algunos parques de la ciudad, indagando por la ocurrencia de las aves, mas no por la ocupación de cajas de anidación, donde además de la frecuencia de personas y automóviles, también consideró la afluencia de posibles depredadores (perros o gatos) avistados en cada transecto y encontró que el tráfico vehicular tuvo una
incidencia significativa sobre la composición de especies (Novoa Salamanca, 2022).
ZONA DE ESTUDIO
Se desarrolló el trabajo en las inmediaciones del canal del río Córdoba, en la localidad de Suba que está ubicada en el extremo noroccidental de la ciudad de Bogotá. Suba tiene una extensión total de 9.202 hectáreas, de las cuales 5.417 ha. se clasifican como suelo urbano y 3.785 ha.
corresponden al suelo rural; dentro de estos dos suelos se localizan 1.469 ha. de suelo protegido (Fig. 1). (Universidad Nacional de Colombia, 2007).
Figura 1. Mapa zona de estudio, elaborado por: Manuel Fajardo y Juan Pablo Pinzón.
La disposición de las cajas nido fue entre Calle 129-Calle 164 sobre la carrera 54, entre los barrios: Prado Veraniego, San José del prado, Prado Pinzón, victoria norte, Mazuren, Cantagallo y Granada norte (Moreno Barón, 2021).
Según el Plan de Ordenamiento Territorial – POT, la localidad de Suba está dividida en 12 Zonas de Planeación Zonal (UPZ) y una Unidad de Planeación Rural (UPR), esta última conformada por la zona de reserva ambiental y agrícola, que comparte toda la riqueza ecológica y ambiental de la localidad, como los cerros de la Conejera, el bosque maleza de Suba, el río Bogotá, los humedales Juan Amarillo, Córdoba, la Conejera, Salitre, Guaymaral y Torca (Moreno Barón, 2021). El Canal Córdoba, se cuenta con el inventario forestal ya realizado en su totalidad, en el cual se contabilizaron 3337 árboles en todo el corredor (Veeduría ciudadana para el Canal Córdoba, 2020). El canal está en la Zona de Manejo y Preservación Ambiental (ZMPA) y ronda hidráulica que están contemplada en el POT como área de corredores ecológicos de ronda (CER).
En Suba hay presencia de todas las clases socioeconómicas: el 35,5% de los predios son de estrato 3; el 28% pertenece a predios de estrato 2; pero hay una fuerte presencia de los estratos 4
y 5, 15% y 16% respectivamente (Montañez Rodríguez, 2019). A lo largo de la carrera 54 por donde pasa el canal, los barrios que circundan este canal tienen una estratificación entre el estrado 2 y 5, a la vez que se cuenta que son en la mayoría barrios residenciales los cuales tienen población estática y una movilidad con un flujo alto de tráfico en las calles principales (Calle 134, Calle 138, Calle 152). El canal córdoba corresponde a un corredor de vocación netamente residencial del 63% (Veeduría ciudadana para el Canal Córdoba, 2020).
MÉTODOS
El muestreo fue realizado en 4.2 km de longitud del Canal del Córdoba. En este trayecto se monitorearon 31 cajas nido de las 32 dispuestas por del Consorcio Canal Córdoba M.I (la caja 19 ubicada en el árbol 990 del lado oriental fue excluida de la investigación dado que se encuentra situada dentro del área de influencia de la obra y tampoco fue posible observarla a distancia, puesto que el árbol en que se sitúa es muy frondoso), instaladas en abril y mayo del año 2022. La primera caja se encuentra en el lado oriental cerca de 129, y la última cerca al CAI de Mazuren en la calle 164.
El tipo de cajas nido utilizadas corresponde a las usadas en la iniciativa “1900 nidos” (Fig. 2a), y son de dos tipos de cajas de las mismas dimensiones en donde difieren en la apertura de entrada:
15 con entrada circular (2.54 cm de diámetro) (Fig. 2c) y 16 con entrada rectangular (7cm x 14 cm) (Fig. 2b).
Figura 2. (a) Plano esquemático de cajas nido proporcionados por la iniciativa “1900 nidos” con el aval de Cornell University. Tipo de entrada (b) rectangular y (c) circular. Fotografías: Juan Pablo Pinzón.
El muestreo inició en julio 11 del año 2022, finalizó el 6 de septiembre del mismo año y tuvo una duración de 8 semanas. Dado el número de cajas nido, la distancia variable entre ellas de
alrededor de 3.3 m – 1169 m dependiendo de la caja, y el hecho de estar agrupadas en uno u otro lado del caño (Fig. 1), se realizaron dos formas de recorridos. Uno en la zona occidental del caño y otro en la oriental, en donde se observaron 15 y 16 cajas respectivamente, en dos horarios, uno en la mañana (8:00 – 11:00) y otro la tarde (14:00 – 17:00). Cada caja de anidación fue visitada cada 4 – 6 días siguiendo los parámetros de observación de cajas nido establecido por Ralph et al., (1996).
Para determinar el estado de ocupación de cada caja de anidación, se observó durante un periodo de 10 minutos a una distancia de 5 – 20 m dependiendo de la caja, en donde se registró las posibles interacciones con el nido, bien sea a partir de actividad directa o de evidencia dejada al interior por algún tipo de organismo. Se analizó también el estado de la caja, si estaba en buen estado o presentaba algún tipo de daño. Adicionalmente se realizaron dos visitas a las cajas nido en compañía de Juan Carlos Lineros (biólogo del Consorcio Canal Córdoba M.I) el 12 y 29 de julio, y un recorrido en solitario el 26 de agosto. Donde se observó el interior de las cajas con ayuda de un espejo adherido a una vara extensiva, para identificar posibles evidencias de uso, mediante rastros de material dentro de la caja (plumas, ramas, hojas secas), número de huevos,
a b c
crías y juveniles vivos o muertos. Nuevos cerramientos inherentes al avance de la obra ocasionaron que la caja 17 ubicada en el lado oriental dejase de ser observado al final del
muestreo, por lo que esa caja tuvo en total ocho registros, mientras que en las demás se realizaron doce observaciones. En total se realizaron 368 observaciones a las cajas nido durante el
monitoreo.
En relación con la calidad de hábitat se recopilo información de los tipos de vegetación, ruido ambiental y otros disturbios antrópicos. En términos espaciales, se realizaron análisis de los tipos de vegetación circundantes a la caja de anidación en dos escalas, una local y visual a un radio de 11 m alrededor de la caja registrando el porcentaje de tipos de vegetación (pastos, árboles y arbustos) y estructuras artificiales (edificios, aceras, juegos infantiles, vías y el caño) en cada una de las cajas estudiadas (31). A mayor escala se descargaron imágenes satelitales del año 2015 en el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) del satélite Landsat 8 OLI, correspondientes a las bandas 1 – 11, a una resolución de 30m, a las cuales se les realizó un proceso de
mejoramiento para aumentar la resolución del píxel a 15m mediante el software QGIS Versión 3.22.10 (QGIS.org, 2022). Se generó una imagen a partir de las bandas 4,6 y 3 en donde se resaltan tanto las áreas naturales como las zonas urbanas. A partir de esta imagen se clasificaron dos tipos de vegetación, así como áreas urbanas mediante la herramienta Semi-Automatic Clasiffication Plugin (SCP) (Congedo, 2021), en donde se seleccionaron 10 – 15 muestras de cada una (área urbana, área natural densa y área natural poco densa,) para así obtener un archivo raster con los tipos de vegetación de la zona de estudio, terminando con una clasificación entre
“áreas urbanas” y dos tipos de vegetación, “área natural densa” (compuesta principalmente de árboles grandes y frondosos) y “área natural poco densa” (correspondiente a pastos, arbustos y cualquier zona natural cuya vegetación fuese corta y poco frondosa).
Posteriormente, se generaron 30 puntos vectoriales individuales con las coordenadas de cada caja (el total de cajas menos una, dado que las cajas 14r y 14c se encuentran en el mismo árbol), para generar zonas buffer de un radio de 100 m con el centro en cada caja. El archivo ráster del área de estudio se limitó con el tamaño de las zonas buffer de cada caja para calcular los tipos de
vegetación en cada zona buffer (de entre las categorías área urbana, área natural densa, y área natural poco densa). Adicionalmente se crearon otros dos buffers con un radio de 1000 m, uno en la región norte y otro en el sur del área de estudio, a una distancia media entre las cajas nido más
distantes ubicadas en esos dos puntos cardinales. Esos dos nuevos círculos también se
rasterizaron mediante un corte del tamaño de cada zona buffer, donde el buffer sur abarca un total de 19 cajas mientras que el del norte solo cuenta con 11, esto se debe a que hay dos cajas cerca de la 163 que están más alejadas de las demás (a una distancia de 1.1 km del nido más cercano) (Fig.
1), lo cual produce que las cajas se agrupen en la zona sur. Luego de realizar todo este
procedimiento, obtuve para cada buffer (33, 31 cajas y dos adicionales de las regiones norte y sur) una tabla con el número total de píxeles, el porcentaje y los metros cuadradospara cada tipo de vegetación.
Se identificaron posibles fuentes de oferta de alimento en cercanías a las cajas, una sola vez en el primer día de muestreo, a las cuales se les asignó un valor para los posteriores análisis
estadísticos, (1) árboles frutales, (2) huertos urbanos y (3) pastizales para el forrajeo,
considerando aquellas aves que se alimentan de estas plantas, así como los polinizadores que atraen, de los cuales se alimentan otras especies de aves. Para medir el ruido ambiental y el nivel de disturbio se realizaron muestreos de tres minutos en cada una de las 368 visitas a las cajas nido, luego se promediaron para obtener un solo valor por cada caja y así realizar los posteriores análisis estadísticos. Mediante la aplicación Sonómetro (Tools Dev, 2022) se obtuvieron
grabaciones que registraron los decibeles (dB) promedio, a una distancia de 5 – 20 m, dependiendo de la caja (Plummer et al., 2021). El nivel de disturbio se determinó mediante conteos del tráfico promedio de vehículos, personas y posibles depredadores (perros y gatos) que pasaron a una distancia no mayor a 11 m de la caja (Novoa Salamanca, 2022).
Para medir las características del microhábitat, se identificó la especie del árbol, la orientación de la cavidad basado en puntos cardinales, la altura de la caja medida visualmente, el tipo de
apertura de entrada a la mismo (rectangular o circular) y las coordenadas, las cuales se obtuvieron una sola vez el primer día de muestreo en cada caja de anidación.
Para responder al primer objetivo se creó un mapa del área de estudio donde se muestren las cajas nido ocupadas, diferenciando aquellas en los que se conoce la especie del ocupante, de las que solo hay evidencia a partir del material que yace al interior de la caja, así como las que no fueron ocupadas.
Con el fin de responder el segundo objetivo, se realizó la prueba U de Mann-Whitney a un nivel de significancia de α < 0.05, para comprobar si hay diferencias significativas entre las variables de calidad de hábitat definidas como, metros cuadrados de los tipos de vegetación tomados a 100 m, el porcentaje de los tipos de vegetación tomados visualmente a un radio de 11 m, la ubicación (norte o sur) de las cajas en el canal, las fuentes de alimento; ruido ambiental, afluencia de personas, vehículos y mascotas promedio (variables dependientes), y los dos grupos (ocupado o no ocupado) que componen el estado de ocupación (variable independiente).
Con el fin de responder al tercer objetivo también realizó una prueba U de Mann-Whitney, para comprobar si las características del microhábitat tales como, la orientación de la cavidad, especie del árbol, altura de la caja de anidación y apertura de entrada a la mismo (variables dependientes) son significativamente (α < 0.05) distintos con relación al estado de ocupación de las cajas nido (variable independiente). Todas las pruebas estadísticas se realizaron en el software IBM SPSS Statistics Versión 29.0.0.0 (IBM Corp, 2022).
RESULTADOS
La ocupación en todas las cajas nido durante el monitoreo fue de 22.58 %. En 368 visitas a las cajas se identificó individuos entrando o saliendo en 4 ocasiones, para 2 de las 31 cajas
registradas, en donde el huésped fue el cucarachero (Troglodytes aedon) en ambos casos (Fig. 3).
Se evidenció actividad en la caja 13 el 20 de julio a las 16:05, en donde se observó un
cucarachero saliendo de la caja de anidación. Esa misma fecha, pero a las 16:47 se identificó una pareja de cucaracheros colectando material para la caja 6. Fueron avistados entrando y saliendo de la caja con material en el pico en lapsos de 9 – 20 s, para un total de 01:30 min en el interior de los 10 min que duró la observación. La siguiente ocasión que se evidenció actividad fue el 26 de julio a las 8:09 en la caja 13, donde se registró un cucarachero aparentemente alimentando a la cría, puesto que se observó entrando y saliendo de la caja en repetidas ocasiones (en total 4:09 min al interior de la caja), y cuando se posaba en la entrada se podía escuchar a los polluelos. El último día en registrar actividad fue el 30 de julio a las 16:41 en donde se avistó un cucarachero saliendo de la caja 6 a los 8:15 min de iniciar el muestreo. Es importante resaltar que se instaló una caja por árbol, salvo por el árbol 2162, al cual se le instalaron dos cajas nido con diferente
tipo de apertura de entrada, 14r (rectangular) y 14c (circular), donde 14r fue ocupada y 14c no presento evidencia de ocupación durante todo el monitoreo (Fig. 4).
Figura 3. Mapa de ocupación y apertura de entrada a las cajas nido. La ocupación de las cajas nido es identificada con diferentes símbolos: estrella (ocupado por Troglodytes aedon), cruz (evidencia de ocupación) y círculo (no ocupado). El color indica la apertura de entrada a la caja de anidación: rojo (entrada rectangular) y azul (entrada circular). Elaborado por: Manuel Fajardo.
Se evidenció rastros de material al interior de 5 de las 31 cajas (Fig. 3). El 11 de julio se
observaron ramas al interior de las cajas 5 y 12, así como también al interior de las cajas 14r y 17, el 16 de julio. El último día de muestreo, 6 de septiembre. se observó una rama saliendo de la entrada circular de la caja 1.
Se realizaron en total, 39 muestreos con el espejo extensible para ver el interior de las cajas nido.
El 12 de julio se inspeccionaron 17 cajas (12, 13, 14r, 14c, 15, 16, 20, 21, 23, 18, 17, 22, 23, 24,
25, 27 y 28 respectivamente) y solo se halló plumas y restos de material vegetal (hojas y ramas secas) al interior de la caja 14r. El 29 de julio se observaron 14 cajas (12, 13, 14r, 14 c, 15, 16, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 27, 28 respectivamente), únicamente se observó material vegetal (hojas y ramas secas) al interior de la caja 14r (Fig. 4). Ese día hubo confirmación visual y auditiva de ocupación de la caja 13 (Fig. 4). No se utilizó la vara porque al acercarnos a la caja se pudo observar un cucarachero entrando y saliendo de la caja, además, se escuchó el sonido emitido por las crías cuando el parental se posó a la entrada de la caja. El 26 de agosto no se evidenció
material al interior de ninguna de las 13 cajas muestreadas. (1, 2, 3, 9, 8, 10, 11, 22, 23, 24, 25, 27 y 28). Desafortunadamente las cajas nido 4, 5, 6, 7, 29 y 30 nunca fueron muestreados con la vara y el espejo, bien sea porque estaban situados dentro del área de influencia de la obra o que fueron ubicados tan alto que superaron el alcance de la vara.
Figura 4. Fotografías de la ocupación de Troglodytes aedon en la caja 13. Árbol 2162 con las cajas 14r y 14c. Rastros de material al interior de la caja 14r registrada con el espejo extensible.
No se encontró diferencias significativas entre los rangos promedios de la mayoría de las
variables de calidad de hábitat y el estado de ocupación de las cajas nido (Tabla 1). Sin embargo, se hallaron diferencias significativas para las variables de arbustos a 11m (p-valor = 0.008) y ruido ambiental (p-valor = 0.019) (Tabla 1). Si bien para la ubicación, norte o sur, de cada caja en el Canal Córdoba no se encontraron diferencias significativas con relación a la ocupación, es Tomada por: Juan Carlos Lineros Tomadas por: Juan Pablo Pinzón
importante mencionar que esta variable fue estadísticamente marginal (p-valor = 0.068) (Tabla 1) puesto que todas las cajas ocupadas se agruparon en la parte sur del área de estudio (Fig. 5).
Tabla 1. Resultado de la Prueba U de Mann-Whitney para las variables de calidad de hábitat con relación a su estado de ocupación
Figura 5. Mapa de ocupación y zonas buffer. Buffers sur y norte representados por el círculo grande, los buffers de cada caja por los círculos más pequeños. El color representa la ocupación de los buffers en cada caja, las ocupadas en color rojo y en transparente las no ocupadas.
U de Mann- Whitney
W de Wilcoxon Z Sig. asin.
(bilateral)
Significación exacta [2*(sig. unilateral)]
ubicación 45,500 73,500 -2,194 0,028 ,068b
área urbana a 100m 73,000 101,000 -0,520 0,603 ,627b
área natural densa a 100m 76,500 376,500 -0,355 0,723 ,729b
área natural no densa a 100m 74,000 102,000 -0,473 0,636 ,661b
pastos a 11m 72,500 372,500 -0,550 0,583 ,595b
arbustos a 11m 29,000 329,000 -2,801 0,005 ,008b
arboles a 11m 61,500 89,500 -1,081 0,280 ,295b
vías y caño a 11m 70,500 98,500 -0,648 0,517 ,532b
edificaciones a 11 m 71,000 99,000 -0,673 0,501 ,563b
estructuras recreativas a 11m 80,500 108,500 -0,540 0,589 ,872b
sonido promedio 35,000 63,000 -2,315 0,021 ,019b
carros promedio 69,000 97,000 -0,777 0,437 ,502b
personas promedio 77,000 105,000 -0,340 0,734 ,764b
mascotas promedio 83,500 111,500 -0,030 0,976 ,982b
oferta de alimento 69,000 97,000 -0,797 0,425 ,502b
a. Variable de agrupación: estado de ocupación b. No corregido para empates.
Estadísticos de pruebaa
El porcentaje de arbustos a 11 m tuvo un rango promedio mayor en las cajas ocupadas de 23.86, mientras que en las no ocupadas fue de 13.71 (Anexo 1).
En lo que respecta al ruido ambiental, las cajas ocupadas tuvieron un menor rango promedio (9.00dB) en comparación a las no ocupadas (18.04dB) (Anexo 1), donde la mayoría de las cajas ocupadas ocurrieron en áreas con ruido ambiental menor a 55 dB, solo hubo una caja que superó este rango con 63 dB, mientras que las cajas nido no ocupadas abarcaron un rango mayor de ruido ambiental, donde la mayoría de los registros superaron los 55 dB (Fig. 6).
Figura 6. Gráfico de caja y bigotes para las variables de calidad de hábitat que presentaron diferencias significativas con relación al estado de ocupación en la prueba U de Mann-Whitney.
Por otro lado, las variables correspondientes a las características del microhábitat, definidas como: orientación de la cavidad, especie del árbol, apertura de entrada y altura de la caja de anidación, no presentaron diferencias significativas con relación al estado de ocupación de la caja (Tabla 2.).
Tabla 2. Resultado de la prueba U de Mann-Whitney para las características del microhábitat con relación al estado de ocupación.
DISCUSIÓN
Durante las ocho semanas de muestreo en el Canal Córdoba se halló ocupación en 7 de las 31 cajas nido observadas, dos por Troglodytes aedon, en las cinco restantes se encontró material dentro de la caja sin poder identificar al posible ocupante. Con relación a las variables de calidad de hábitat y características del microhábitat, sólo se halló diferencias en el porcentaje de arbustos medido visualmente a un radio de 11 m del nido y en el ruido ambiental tomado a una distancia de 5 – 25 m, con relación al estado de ocupación de las cajas nido.
Mediante triangulación de información se obtuvo el número de especies que potencialmente podrían haber usado las cajas de anidación (Anexo 4.). Ochoa (2019), habla de las especies de aves, tanto migratorias como residentes, que habitan en parques urbanos, pastizales, los cerros orientales, páramos, humedales y fuentes hídricas de la ciudad de Bogotá; en este caso se tuvo en cuenta únicamente aquellas aves residentes en parques o humedales que debido a su tamaño pudieran habitar las cajas (Ochoa, 2019). Van der Hoek et al. (2017) hablan de aquellas familias las cuales registraron al menos una especie como anidantes de cavidades, por otro lado,
Monterrubio-Rico & Escalante-Pliego (2006) proveen información acerca de los tipos de anidantes (obligados y no obligados) de algunas familias de aves. Por consiguiente, se puede afirmar que en los parques urbanos y humedales de la ciudad de Bogotá se han registrado por lo menos 71 especies de aves no migratorias en distribuidas en 29 familias (Ochoa, 2019). En 17 de estas familias se han registrado al menos una especie como anidantes de cavidades (van der Hoek et al., 2017), debido al tamaño de los individuos, solo 6 familias de las 29 presentes podrían
ocupar las cajas de anidación (Anexo 3)(Ochoa, 2019; van der Hoek et al., 2017). Se encontró que dos familias han registrado al menos una especie como anidante obligado de cavidades, una familia como anidante no obligado y las tres restantes no se no se conoce información (Anexo 4) (Monterrubio-Rico & Escalante-Pliego, 2006; Ochoa, 2019; van der Hoek et al., 2017). Sólo 25 de las 71 especies de aves no migratorias que habitan en parques y humedales de Bogotá podrían llegar a ocupar las cajas nido, debido al tamaño de los individuos y las dimensiones de las cajas nido específicas (Anexo 4) (Monterrubio-Rico & Escalante-Pliego, 2006; Ochoa, 2019; van der Hoek et al., 2017). En dos estudios realizados en ambientes urbanos con múltiples especies, encontraron cinco especies de aves usando las cajas nido, el primero en Camberra Australia, totalizando un 17% de las cajas ocupadas (Le Roux et al., 2016), el segundo en Columbia británica, Canadá, donde la ocupación fue de 42%, y una de las especies encontradas fue T.
aedon (Dale et al., 2021). En Madrid, España, ese porcentaje varió de 48.7% - 72.73%, donde se registraron principalmente tres especies de aves (Remacha & Delgado, 2009). T. aedon también fue observada en estudios en ambientes naturales, Milligan & Dickinson (2016) la registró como la tercera especie más frecuente en robledales de la costa oeste de California, USA, asociada a áreas ribereñas. Por otro lado, Will et al. (2017) se enfocaron en T. aedon y hallaron dicha especie ocupando 62% de las cajas en un bosque en Illinois, USA. Por último, y según
comunicación personal con el biólogo del área, la caja 14r fue habitada el 6 mayo del presente año por T. aedon, sin embargo uno de los polluelos quedo expuesto entre los paneles de la caja el día 21 del mismo mes, debido a la parasitación de la caja por Molothrus bonariensis (J.C. Lineros com.pers.).
Los resultados del presente estudio, con solo el 7% de ocupación, no concuerdan con lo
encontrado en otras investigaciones realizadas en ambientes urbanos en donde se registró a más de una especie (Dale et al., 2021; Le Roux et al., 2016). Esto podría deberse a aspectos
metodológicos, como lo es la captura de información, debido a que la mayoría de los muestreos (368) se realizaron mediante observación directa a una distancia de 5 – 25 m dependiendo de la caja, y solo se realizaron tres observaciones al interior de las cajas con un espejo extensible. En otros estudios, las revisiones del contenido de las cajas nido se realizan en cada visita, bien sea examinando su interior en aquellos ubicados a una altura de 0.4 – 1.5 m (Dale et al., 2021;
Goldingay et al., 2020; Milligan & Dickinson, 2016), o mediante la ayuda de una cámara extensible cuando estas se encontraban a alturas mayores a 3 m (Le Roux et al., 2016).
Algunos autores sugieren que variables como, la ubicación de las cajas de anidación, los tipos de vegetación, el nivel de disturbio y el ruido ambiental pueden incidir en la ocupación de las cajas nido. En ambientes urbanos, Dale et al. (2021) identificó que la ubicación de las cajas era relevante, mientras que Le Roux et al. (2016) no encontró diferencias entre la ocupación y la ubicación de las cajas, así como en este estudio. Estas diferencias podrían estar relacionadas con el número de cajas nido instaladas, que no fue equivalente en todos los sitios, el lugar donde se halló diferencia tuvo casi el doble de cajas instaladas (n=91) comparado con las demás
ubicaciones (n=39 y n=57) (Dale et al., 2021). En contraste con Le Roux et al. (2016), los cuales instalaron la misma cantidad de cajas (n=34) en cada uno de los cuatro sitios analizados por ellos.
En lo que respecta al porcentaje de los tipos de vegetación aledaña y su posible efecto sobre la ocupación, sucedió algo similar a lo presentado con la ubicación. Algunos estudios sugieren que la vegetación de bosque es la más significativa para explicar la ocupación (Jackson et al., 2013), mientras que otros autores proponen que los pastizales son más relevantes (Plummer et al., 2021).
Remacha y Delgado (2009), quienes analizaron los tipos de vegetación visualmente a un radio de 11 metros de la caja, no hallaron diferencias significativas entre los tipos de vegetación y la ocupación. En el Canal del Córdoba la única vegetación que podría aportar a explicar la ocupación fue la de arbustos tomados visualmente a un radio 11 m de la caja, puesto que se hallaron más cajas ocupadas en lugares con mayor porcentaje de arbustos. Esto difiere con lo encontrado por otros autores que propusieron que los pastizales serían el tipo de vegetación más relevante (Plummer et al., 2021) y va más acorde con lo encontrado por Jackson et al. (2013), quienes establecen que la vegetación de bosques es más importante. Si bien en el área de estudio no hay como tal un área boscosa, más de la mitad de las cajas ocupadas se agruparon en una zona rica en arbustos y árboles. La falta de significancia estadística en los tipos de vegetación a un radio de 100 m podría deberse a la cercanía entre algunas cajas que podría señalar un
solapamiento de algunos buffers en esa escala (Fig. 5), cosa que no sucedió en los estudios analizados donde los buffers de las cajas eran independientes entre sí (Courtois et al., 2021;
Jackson et al., 2013). Esto podría deberse a que las aves suelen andar en grupos para favorecer su supervivencia y la vegetación de arbustos pudo ser atractiva para establecerse en las cajas porque permite ocultarse, donde Jackson et al. (2013) no solo hallaron que T. aedon prefirió la
vegetación de bosques, sino que también observaron que las cajas con menor distancia al árbol más cercano tuvieron mayores tasas de supervivencia. Esto puede indicar que, en las cajas
ubicadas en áreas abiertas, tanto las aves, como las crías, podrían ser más vulnerables ante el acecho de posibles depredadores y por eso las cajas ocupadas se agruparon en las áreas más tupidas.
Halfwerk et al. ( 2011), identificaron que el ruido ambiental tuvo una relación inversamente proporcional a la ocupación de las cajas nido, aunque Plummer et al. (2021) no hallaron
diferencias significativa entre el ruido y la ocupación, pero si observaron que ninguna caja con un ruido ambiental mayor a 70 dB fue ocupada. En la presente investigación se encontraron
diferencias significativas entre el ruido ambiental y la ocupación de las cajas nido, donde aquellas con un ruido ambiental mayor a 55 dB no fueron ocupadas. En este caso la significancia de esta variable pudo deberse a que el ruido puede eclipsar la transmisión de mensajes por parte de las aves cuando dicho ruido es mayor a 50 decibeles (dB) (Grade & Sieving, 2016), y en cajas con alto ruido, la nidada suele ser más pequeña y el tamaño promedio de los polluelos suele ser menor (Halfwerk et al., 2011); esto podría indicar que las cajas ubicadas en áreas ruidosas requieren un mayor gasto energético (Halfwerk et al., 2011). Se esperaba que el nivel de
disturbio, medido como personas, vehículos, y posibles depredadores (perros y gatos) no tuviera incidencia en la ocupación, puesto que los autores que abordaron estas variables no hallaron diferencias significativas (Kight & Swaddle, 2007; Plummer et al., 2021), e incluso, Kight &
Swaddle (2007) encontraron que la ocupación se distribuyó en niveles intermedios de disturbio.
En el Canal Córdoba tampoco se encontraron diferencias significativas entre el nivel de disturbio y el estado de ocupación, tal vez porque la mayoría de las cajas tuvieron un nivel de disturbio bajo e incluso nulo en casi todos los casos. Sólo cuatro cajas, ninguno ocupada, presentaron altos niveles de disturbios al estar ubicadas frente a vías transitadas, lo que pudo haber jalado los análisis al verse como anómalos (“outliners”).
Algunos estudios han sugerido que hay características del microhábitat que pueden incidir en la ocupación, como la orientación de la cavidad, especie del árbol, altura y tipo de apertura de entrada. Según lo reportado, se esperaba que la orientación de la cavidad podría tener incidencia en la ocupación (Wilkin et al., 2007; Zhang et al., 2021), uno de los cuales encontró que las cajas orientadas al este fueron las más ocupadas (Zhang et al., 2021), mientras que, otro estudio señalo aquellas orientadas al norte como las de mayores porcentajes de ocupación (Wilkin et al., 2007), considerando que ambos estudios se desarrollaron en zonas templadas. En el Canal Córdoba las
cajas ocupadas ocurrieron en todos los puntos cardinales (uno en el oeste y dos en cada una de las orientaciones restantes (norte, sur y este)). En términos de la altura de ubicación la caja, dos autores lo abordan como relevante a la ocupación, hallando tanto que incide en la ocupación (Zhang et al., 2021), como que no la hace (Le Roux et al., 2016), como en este estudio,
desarrollado en ambientes rurales, que podría sugerir que esta es una característica de ocupación es más relevante en dichos sistemas y no en condiciones urbanas.
Por su parte, la apertura de entrada la caja podría definir preferencia dado que Leroux et al., (2018) encontraron que cajas con entrada circular tenían un mayor éxito de ocupación que las de entrada rectangular. Otro estudio reseña ocupación mayor en cajas de entrada circular cuando el diámetro es intermedio y grande (Le Roux et al., 2016), mientras que, otro estudio enfocado únicamente en T. aedon halló que esta especie prefiere las cajas con diámetro pequeño (Jackson et al., 2013). En el Canal Córdoba no hubo diferencias, donde el número de cajas por apertura de entrada fue casi el mismo (16 circulares y 15 rectangulares), y así mismo fue la cantidad de cajas ocupadas por tipo de entrada (4 circulares, 3 rectangulares). Se considera que las cajas de entrada circular tienden a conservar mejor el calor al interior de la caja (Leroux et al., 2018), y al no ser este un factor tan limitante en el Neotrópico, puede ser que no determine selección de ocupación de las cajas, así como puede ser que dada la baja ocupación general, no se detectara diferencias.
A pesar de esto, su relevancia en este contexto yace en que las cajas de entrada rectangular favorecen la depredación por el chamón (Molothrus bonariensis), y aunque no fue un factor estudiado durante la investigación, podría llegar a entorpecer los esfuerzos de conservación si se opta por utilizar cajas nido con entrada rectangular, afectando el éxito reproductivo de los posibles ocupantes de las cajas.
Se esperaba que la especie del árbol tuviese influencia en la ocupación. Dos autores abordaron esta variable, en bosques de robledales en UK (Wilkin et al., 2007) y otro en USA (Milligan &
Dickinson, 2016). El primero halló una mayor ocupación asociada a los robledales para el carbonero (Parus major) (Wilkin et al., 2007), mientras que el segundo las preferencias variaron con la especie de ave (Milligan & Dickinson, 2016). En el Canal Córdoba no hubo diferencias entre la especie del árbol y el estado de ocupación las cajas nido, sin embargo, es necesario considerar que las 31 cajas instalados se ubicaron en 17 especies de árboles distintos, razón por la
cual más que buscar una especie dominante, se buscaba la que fuese más representativa en el área de estudio para relacionar con la ocupación.
En aras de determinar si las cajas nido son una herramienta útil de conservación en el Canal Córdoba, hay que analizar la identidad de quienes llegaron. De hecho, varios estudios se
cuestionan su utilidad dado que los ocupantes de las cajas suelen ser especies comunes (Courtois et al., 2021; Mänd et al., 2005). La cuestión no es instalar cajas nido y concluir que es una herramienta útil solo porque algunas fueron ocupadas por una u otra especie, hay que ir un poco más allá y analizar el estado de conservación de los ocupantes para determinar si efectivamente las cajas nido son o no son una herramienta útil de conservación. En este caso el único ocupante fue T. aedon una especie que se distribuye en toda América (Dale et al., 2021, Cockle et al., 2015), la cual no requiere condiciones específicas de hábitat, y puede encontrarse tanto en
parques y ambientes urbanos como en bosques y áreas naturales (Jackson et al., 2013; Milligan &
Dickinson, 2016), por lo que desde la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la considere como una especie de “preocupación menor” (BirdLife International, 2017).
Habría que realizar más estudios, analizar que sucede en la época de arribo de especies
migratorias, que, si bien no se reproducen en el neotrópico, se ha registrado que algunas especies reutilizan las cajas nido con material en su interior en los viajes al sur o al norte del continente (Sonerud, 2021). También vale la pena destacar que si bien el cucarachero (Troglodytes aedon) no es anidante obligado, la instalación de cajas nido podría estar favoreciendo a esta especie en la colonización de nuevas zonas de la ciudad, que podrían no estar ocupando en ausencia de este recurso.
Es indispensable tener cautela con los resultados aquí expuestos, el alcance de esta investigación es limitado y se reduce a realizar los primeros reportes del uso de cajas nido en Bogotá. Un factor que puede generar algunas dudas es la intensidad del muestreo, que en este caso fue de dos meses, sin poder hacer análisis de estacionalidad. Adicionalmente, el estudio se realizó en unas zonas preestablecidas de un canal en Bogotá, por lo tanto, las conclusiones que de ahí emergen no podrán ser extrapoladas a toda Bogotá, ni siquiera a la localidad de Suba, o a los proyectos de infraestructura. Igualmente, este trabajo se limita en cuestiones metodológicas, ya que no se contaron con extremos de variables, por ejemplo, cajas nido en sitios de muchísimo ruido vs nada de ruido, muchas más cajas de un tipo de entrada, o con más cajas en orientadas en un solo punto
cardinal. Igualmente, hubiera sido preferible tener observación directa de las cajas nido tiempo completo, como se había planteado originalmente con cámaras trampa, sin embargo, esto no fue factible por condiciones del ejecutor de obra.
Recomendaría poder hacer una selección total de los lugares más idóneos, y contrastantes, para instalar cajas nido, teniendo precaución en no instalarlos cerca a nidos naturales de mirlas
(Turdus fuscater), o zonas donde por una u otra razón se parchen, puesto que el género Turdus es sumamente territorial (Khokhlova & Yakovleva, 2010) y podrían afectar negativamente la ocupación de las cajas nido. Procuraría revisar el interior de las cajas en cada visita con cámara extensible para no ser tan invasivo con las cajas nido y así aumentar la probabilidad de registrar más especies. Sería además interesante poder tener más cajas instaladas para realizar
evaluaciones estadísticas más robustas con modelos predictivos (p.e. modelos lineales
generalizados o análisis de componentes principales), que permitan reducir la dimensionalidad de las variables y tener conclusiones más robustas en los análisis estadísticos. Por último, sería muy llamativo tener nidos naturales en cercanías a las cajas nido, para comprender si la existencia de los nidos naturales tiene efecto en la ocupación de las cajas de anidación.
CONCLUSIONES
En el Canal Córdoba, si bien la única especie registrada fue T. aedon, es probable que alguna de las cajas en las que se halló material al interior fuese ocupada por otra especie distinta, por lo cual es relevante continuar monitoreando las cajas nido en este contexto. Es importante seguir
desarrollando investigaciones con cajas nido en ambientes urbanos en el neotrópico para
comprender cómo interactúan las diferentes especies de aves con las cajas nido en estos entornos.
Según los resultados obtenidos, las especies de aves que ocuparon las cajas nido prefieren aquellas que están ubicados en zonas con arbustos y poco ruidosas. Si bien la relación entre la ubicación de las cajas nido en el canal y el estado de ocupación de estos no tuvo tanta relevancia en este contexto, es interesante que todas las cajas ocupadas se hallaran al sur del área de estudio.
Por otro lado, aunque variante, el grado de disturbio presentó valores bajos e incluso nulos en la
mayoría de las cajas analizadas, razón por la cual no fue relevante con respecto a la ocupación en el Canal Córdoba.
En el Canal Córdoba, se halló que estado de ocupación no depende de la altura de la caja, especie del árbol en que se ubica, tipo de apertura de entrada u orientación de la cavidad, por ello se señalan diferencies con relación a las zonas templadas del mundo, en donde algunas de estas variables si fueron relevantes para explicar la ocupación de las cajas.
Como se mencionó anteriormente, de todas las variables analizadas durante el estudio, las únicas que fueron determinantes para explicar la ocupación, en el proyecto de mejoramiento urbano del Canal Córdoba, son el porcentaje arbustos a 11 metros y el ruido ambiental. Procesos como la competencia interespecífica y la existencia de nidos naturales en cercanía a las cajas nido no fueron evaluados durante el estudio y también pudieron incidir en la ocurrencia de cajas
ocupadas, razón por la cual es pertinente evaluar el efecto de dichas variables en estudios futuros.
AGRADECIMIENTOS
Quisiera agradecer en primer lugar a mi directora de trabajo de grado, María Ángela Echeverry- Galvis, quien ha estado apoyándome durante más de un año en todo el proceso de construcción de este documento, siempre dispuesta a retroalimentarme y resolver dudas que surgieran en el camino con mucha empatía, sin su guía no lo hubiera logrado. Además, ella fue la encargada de vincularme con los biólogos Juan Carlos Lineros y Adriana Patiño en representación del
Consorcio M.I. e IDU, a quienes también extiendo mis agradecimientos por permitirme realizar esta investigación en su proyecto. Una mención especial a quien también fue mi codirector, Juan Carlos Lineros, por su amabilidad y disposición a resolver cualquier duda, compartir información relacionada al proyecto conmigo, y acompañarme en más de una ocasión a revisar las cajas nido.
Así como también agradezco a Andrea, encargada de cuidar el almacén de obra. Quisiera agradecer a la interventora, Gina Alexandra Romero Galindo, bióloga encargada de Consorcio San Rafael, quien también permitió mi estancia en el proyecto. A Juan Pablo Pinzón Quiroga, estudiante de ecología, quien me acompañó en cada una de las visitas a las cajas de anidación. A
todos los profesores de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales que han hecho parte de mi proceso formativo, tanto los que conectaron conmigo, como los que me costaba seguirles el ritmo, puesto que todos ellos ayudaron a forjar mi carácter. Por último, agradecer a familiares y amigos que han estado ahí para apoyarme emocional, psicológica y económicamente durante esta etapa de mi vida.
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