De la guitarra grande al guitarrón amplificado : una historia de 25 cuerdas
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(2) 58. E S T U. D. I. O. S. Tocando el guitarrón A mí el can to m e extasea, como que te despegai de la tierra.. El c anto a lo divino se ha real izado tradic ionalmente en velorios de angelitos, novenas y encuentros campesinos. Cuando se hace una novena o vigilia e n honor a un santo, se pasa la noche e ntera cantando frente a la i magen celebrada, y debido a la manera en que se canta y se toca, a las horas sin dormir, a la concentración y a la fe, se viven momentos de mucha emoción interna y de conexión con lo divino. Una vigilia a la antigua, entendiendo por antigua l o que abarca l a memoria de l a gente, e s una rueda pequeña, entre tres y diez cantores del mismo l ugar o de los alrededore s , todos e l los conocen las mismas entonaciones 3 . El tocador comienza con una entonación y un fundado. Todos deben seguirlo. É l tocará para todos sin parar, cada uno cantará s u verso con despedida i n c l uida, todos con la misma entonac i ón y e l m i s mo tema. La h istoria de algún profeta, o l a h istoria del diluvio, o l a creación, o por astronomía. Todos c antando sobre la misma h istoria pero con versos d istintos, a veces muy parecidos,. a. veces con l a misma cuarteta, pero distintos. Tej i endo la misma h istoria una y otra vez,. narrando en un tej ido asombroso l a h istoria contada por pri mera vez hace miles de años y a miles de kilómetros. Escuchar con atenc ión los versos cantados en una rueda a l o divino e s una experiencia asombrosa, i l u m inadora. Los poetas s i túan e l naci m iento de Cri sto e n el campo c h i leno, l o van a ver peucos, águilas, lo vi sitan las bandurrias, e l pitío, los bueyes . U n a rueda d e canto a lo divino a la antigua tiene un di seño q u e enhebra todo c o n todo. Es u n a estructura diseñada para que l a mente y e l espíritu del c an tor puedan sali r de l a v i da cotidiana y entrar a los paraj e s m etafísicos, divinos. Juan Pérez lo explica clara y sentidamente : Con respecto a eso m i s mo, la otra vez te contaba a tí, el toque de guitarrón a uno lo, no sé si se entiende, pero me transmina, como que de mi i nterior sale luz hac i a afuera, y c o m o que esa l u z. t e eleva. Y muchas veces me h e pillado meciéndome y no s é p o r q u é . E s a l g o que me transporta.. Eso de las voces del guitarrón sólo lo s iente el que lo está tocando. Te transporta, porque si uno escucha, escucha, pero hacer sonar un guitarrón tiene otra dimensión. Anoche saqué uno de los guitarrones y me puse a tocar aquí, pero l a hora se pasa así, pasa y tú vas a ver la hora y ha pasado m u c h o rato. Eso c o m o q u e no t i e n e t i e mpo, no t i e n e medida, es como e ntrar en éxtasi s . Imagínate cantándole a Dios y l o que t e está entregando e l sonido del guitarrón . Eso t e sentís como que te eleva, te transporta, te llena. Por eso yo me saco el sombrero por las personas que tocan guitarrón y lo hacen con devoción. Y más por sus i ntenciones para Dios. Ahí yo pienso que hay una comunicac ión más allá de lo normal . Por eso se l l ama a lo divino, porque sales del mundo. Cuando uno está c antando uno sale al cosmos, o sea, sale de l a t ierra, sale al espac i o . Es tal la concentración que uno le pone que después que termina una vigilia, un canto a lo divino, yo pienso que a varios cantores les pasa que andan en el aire la semana entera. Y eso es impagable, y además. 3 . Esta manera de cantar en l a rueda aún ocurre en muchos pueblos de l a zona central de Chile. Se llama entonación a la melodía con que se canta el verso. Hay muchas entonaciones..
(3) E. S. T. U. D. I. O. S. 59. D e l a g u itarra g ra n d e . . .. imagínate , n o sé como describirlo, esa energía que uno acumula ahí e s algo que . . . n o sé, no tengo pal abras para describirlo, e l que lo hace lo siente solamente. E l canto comienza al atardecer y tennina al amanecer. Las horas van pasando y las melodías h ipnóticas se repiten una y otra vez, l levando a los cantores a los extremos del mundo. Juan sigue contando: ¡ Porque ya llega un momento en que como que está todo, se te j u nta e l son i do del g u itarrón , se te j unta l a voz, el desp l iegue de tu poca fe que tengai y te vai para arriba. Imagínate cantando a esa hora, acl arando, los páj aros cantando. Eso es algo indescriptible, no tiene parangón, porque es demasiado hermoso. Y además en ese momento no hay pena, es pura alegría, pura euforia, pero es una e uforia del alma, es u n gozo que solamente lo siente tu alma. Y ese gozo es con respeto, con cari ño, porque hay gozos que l a gente hace una cosa y salen gritando. No, este es un gozo del alma, u n gozo de tranquilidad que te compone. Ahí es e l espíritu santo e l que obra e n ti, e s é l que a ti te dice l o que tengai que decirle al Padre . Si le estás c antando a Jesús e l E spíritu S anto te ilumina para que cantes por Jesús o por una historia bíblica. Para e l cantor, estar e n l a rueda es algo muy hermoso y, según l a experticia, también muy tenso. El cantor quiere escuchar los versos de l o s otros pero también tiene que recordar e l propio. Primero recorrer el pie que sigue y después escuchar los versos de los otros. El ej ercicio de la memoria en una rueda es algo hermoso y difíc i l . N i n g ú n c a n to r s a b e p o r c u á l fu n d a d o e n c u artetará e l t o c a d o r p ara e l s i g u i e n t e v e r s o . Al cantar l a despedida d e l verso, el tocador canta en l a s últimas cuatro l íneas la cuarteta d e l sigu iente verso. Algunas cuartetas son evidentes y los cantores saben de inmediato cual será e l fundado que se can tará y pueden comenzar a rec orrer l a memoria e n busca de sus. versos. por. ese. tema. Pero otras. cuartetas son más ambiguas y dan para varios fundados. Entonces hay que esperar a que el otro verso comience para saber el fu ndado y recién ahí recorrer el verso o los versos que c ada uno tiene por ese tema. U n a vez que ya lo recorre puede dedicarse l ibremente a escuchar la hermosura de Jos versos de los otros. El canto a l o divino es gozado e n mucha mayor medida por quien conoce las reglas no escritas y l as h i storias que se cantan, sólo así se puede gozar de las sutiles variac i ones poéticas, de las cuartetas i nvol ucradas, de los significados, de las pequeñas diferencias en e l canto. Nada hay más hermoso que esas ruedas en que se canta u n verso y todos o varios cantan por l a mi sma cuarteta. U n a hermosura que para los que no saben y escuchan no tiene n ingún valor. O esas cuartetas picarescas cantadas en los versos por Padeci m iento o Nacimiento, tan extrañas y fuera de contexto para quien no sabe y tan hermosas para los entendidos. Como dice J uan Pérez:. Y como somos poetas , somos cantores, uno se va fij ando en lo que los otros están cantando, se va fij ando en e l palabraje, en la forma de decir las cosas y uno se da cuenta que ahí hay una riqueza increíble..
(4) 60. E. S. T. U. D. I. O. S. Versos para recorrer la historia Te imaginai el. mismo diluvio. El mismo Noé decía, les dijo por 1 2 0 aiios,. ¡que va a ven ir el diluvio!, y. a q u í si. n unca ha. la gente le decía "cuando va ha haber un. llovido ". Y se. llegó. el día y poquito. a. po qu i to fue. dil uv i o. cargando.. Cómo serían los re lámp ago s y los tru en os y la oscu ridad de agua que ca ía. y. los animales entraban en parejas y así se salvaron los puros hijo s de. Noé no m ás y su familia. Y los. demás no podían entrar porque. estaban las puertas cerradas por los ángeles.. Esto es. como la. que sin ap re n de r/o sabe pa do n de el camino, sabe pa donde va la vida.. savia del sarmiento, va. Un día más en casa de don Chosto. ¿Cuántas veces hemos estado así durante e stos ocho años que llevo visitándolo? É l tocando, cantando, mostrándome, enseñándome, yo chuzo4 pal guitan-ón, aprendi endo tan lentamente, tan de a poco. Don Chosto toca una entonación y me pasa e l gui tarró n . Ya C l audia, ahora tócala tú. La enseñanza a l a antigua no e s fáci l para alguien malo para estas cosas como yo. Pero e n fin , poco a poco se va abriendo la mente y le voy ach u ntando5 mej or. Años tocando, con momentos dedicados y momentos sin tocar pero la e n señanza es continua. Y los versos, los versos. Tantos versos. El día en tero girando e n los versos, componiendo, memorizando, recorriendo u n a y otra vez, v i v iendo e l proceso que v i ven l o s poetas y can tores campesinos. El día entero rumiando versos. U n a v e z m á s m e pregunto ¿quién mueve l o s hilos? Es l a obsesión por los versos, e s la obsesión por querer saber versos por todos los fu ndados, saber al menos dos versos por cada fundado, porque bien puede suceder que e n una rueda alguien cante antes e l verso que uno va a cantar. Y cuando a uno le gaznachan6 e l verso, tiene que saber otro, o tiene que ser capaz de dar vuelta e l mi smo verso, cosa que e s bastante difíc i l , o se queda afuera de la rueda y no canta. Por eso los versos se cuidan tanto, por eso hay cantores que no les gusta que haya gente con grabadoras en las ruedas, por eso los poetas que componen sus propios versos están seguros que nadie les cantará su verso en l a rueda a no ser que hayan sido grabados a l a mala. Hay también casos de poetas que cuando sali eron las grabadoras dej aron de cantar sus versos más preci ados, o los cantan con los pies en desorden o los h acen overos, mezcl ando di stintos fundados, para que no se los copien. Yo, dice don Chosto, acordándome de l a primera palabra me viene el verso entero. Y así sucede. A veces uno puede tener el verso muy seguro en l a memoria pero de pronto no se acuerda del comienzo del tercer pie y por más que se e sfuerza el verso está escondido en las profundidades de la mente y la rueda avanza y los cantores cantan c ada uno su pie y el turno se acerca y el verso sigue sin venir. Pucha el verso mala gente , dice Santos cuando no le viene a la memoria. E l acordarse de tantos versos es una tarea muy grande y req ui ere de la total concentración del cantor.. 4. N. de Ja e . : duro.. S. N. de. Ja e.: acertando.. 6 . Gaznachar e l verso es cuando u n cantor en Ja rueda canta pri mero e l verso que uno ib a a can tar..
(5) E S T U. D. I. O. S. 61. De l a g u itarra g rande . . .. La rueda sigue acercándose y entonces hay que encontrar e l hilo de la memoria, encontrar alguna línea del pie, puede ser la sexta, l a séptima. Por la cuarteta uno puede saber l a rima de l a sexta palabra y si u n o l o g r a recordar la q u i n t a ya p u e d e r e c o r d a r la c u a rta y c o n eso s a b e r la p r i m e ra . Hay veces q u e aunque s e ha intentado todo para recordarlo, e l verso igual no viene y ya llega e l turno de cantar. Y de pronto l lega l a primera palabra y el verso sale de con-ido, todo de u n tirón 7 . Hay veces en q ue se está cantando y real mente uno no sabe l as palabras que vienen pero las palabras fluyen solas a medida que avanza e l verso. O uno va cantando y paral e l amente l a mente va diciendo el verso dos l íneas más adelante.. Y también ocurre que senci l l amente e l verso no l lega y e l cantor se queda en blanco mientras el tocador s i gue tocando y haciendo adornos y floreos esperándolo pero es inútil y con un gesto de res i g nación y vergüenza da l a pasada para que comience el cantor que sigue. Son tan tos los versos que sé, pero s o n. muchos m á s l o s que se me han olv idado, me dij o u n día el. finado Honorio Quila, afamado poeta y cantor de Loyca, San Pedro de M e l i pi lla, cuando tenía 90 años y l a memoria había comenzado a fal l ar. Recuerdo tardes con don Chosto en que lo i nsto a recordar algún verso que me ha dado pero que tiene u n error porque repite en dos pies el mismo final . Y don Chosto recordando, el rostro e ntre las manos, los oj os cerrados. A ver, dime de nuevo e l primer pie, ya, l o agarra y l o sigue y lo recita de memoria y. l lega al cuarto pie y se le confunde. ver, cómo es l a c u arteta,. y. y. repite el fi nal del otro pie. Media hora, una hora i ntentando, a. de pronto recuerda la c u arteta y por ah í recuerda e l fi n a l del p i e .. La memori a recordando m i l e s d e palabras e n u n orden determi nado. La estructura d e l a décima e s m u y rígida, l a rima es i mplacable, pero esta mi sma rigidez ayuda a recordar, porque u n o sabe q u e la pri mera palabra tiene que rimar con la cuarta o l a sexta con la séptima y así. Y eso hace posible forzar la mem ori a para l l egar a la pal abra o l v i dada.. Los versos se cuidan, se guardan con cuidado, se recorren una y otra vez para no olvidarlos. Los versos tamb ién se dan. Don Chosto tenía un poeta, don José Yañez, que l e hacía versos espec ialmente a é l . También tiene versos d e otros poetas principalinos ya finados. L o s versos q u e cantaban su padre y sus tíos. C o n aso mbro. sorpre s a. y. a l e g ría, hoy d o n Chosto m e los está dando, para que los c a n t e .. Es una tarde de invierno, una vez más l lueve y hace frío. El brasero l leno de l lamas, el fuego calentando la pieza, el h u mo envol viéndola, y don Chosto me pasa un cuaderno y me dice, toma, saca de ahí un v e r s o p o r N o é , o t r o p o r A s t r o n o m í a y o t r o p o r A d á n , l l é v a t e l o s y te l o s a p re n d í s . - ¿ Y por qué m e l o s d a a m í ahora? - Pa que los cantís, ¡ si yo ya estoy viej o ! - ¿Y. nadie más l o s canta ahora?. - ¿ S i no los saben cómo los van a cantar? Si yo los estoy escribiendo para dej ar ese cuaderno lleno de versos y me faltan hartos, vas a tener que venir otro día con más tiempo para que me vayas pasando más .. - Ya, ¿y usted se los sabe?. 7. Los cantores l l aman pal abra a l o q u e e n. la ci udad se l l a ma una l ínea de un. verso..
(6) 62. E S T U. D. I. O. S. - Sí. - Pucha la cuarteta bonita que agarró pal perdón : N o m e digan que n o llore cuando el corazón porfía déj enme tener la pena como tuve la alegría. - Ese lo saqué yo. No es por cachiporrearme, pero cuando era j oven no me la ganaba cualquiera. Todos saben u nos (versos) que me l l evaron, uno por José, uno por Sansón, también lo saben, pero de éstos no saben ninguno. Hay un verso también, que está ahí que e s por l a creación. - Ah, si lo vi, la cuarteta dice: En una vasta montaña haciendo trigo u n labrador el enemigo traidor al medio botó ci zaña - Es bonito. - ¿Y usted se sabía todos estos antes? - Todos los cantaba. El fu e g o se m u e v e , u n o de l o s p e rr o s se a c o m o d a . D o n C h o s t o me m i r a y s o n ríe . - A mí me gustan harto los versos por Diluvio y no me sé ninguno. - Aquí hay uno. - S i poh, ahí hay uno, no lo he aprendido ná, ya no me l o voy a aprender: El arca santa trabaj ó N o é c o n segura guía navegando noche y día. sobre l as aguas pasó Esa es l a cuarteta. - Es bonita. - Es difíci l aprenderse tantos versos. - Difíc i l . Y ese por A stronomía también está bonito y hay otro que dice la cuarteta: En un j ardín delicioso fue Adán e l hortelano y. allí salió e l pobre anciano. a otros campos penosos - Y e l primer pie: Cuando Dios al hombre hizo l o formó con más caricia aquel p l antel de delicia la c ual l l amó el Paraíso y formó de i mproviso distintos frutos preciosos.
(7) E S T U. D. I. O. S. De l a g u itarra grande . . .. 63. para que Adán con gozo de aquel l a tierra florida di sfrutara su alegría en u n j ardín delicioso. - ¿No ves que es bonito? - Bonito. - Ta muy bonito ese verso, ese fue m i orgullo, y ese p o r A stronomía, están m u y bonitos e s o s versos. - ¿Y. este quién l o habrá hecho?. - Mi tío Amador.. - Y el d i luvio también es del tío Amador? - No, del Mao, I smael Pizarro . Pero calculo yo que ese verso e s de Pancho Flores, a lo mejor hasta de E loy, porque ellos le daban versos al tío mio, al tío Lucho. Se los dej aban anotados. No los aprendió nunca, no leía, no sabía, aprendió algo, pero re poco. Cuando los cantís te vai a acordar de m i cuando esté muerto. Decís : estos versos me los dió don Chosto. Nad i e sabe esos versos. S i l encio, d i go que sí con l a m irada, con e l gesto. Las l l amas del brasero, e l humo en l a p ieza, las gotas en e l techo, los perros al l ado del fuego, don Chosto ahí al frente. La vida y la muerte s i em pre j u ntas. E l aprendiz y el m ae stro una vez más . Las horas pasan, los versos y la h istoria, contada y c antada una vez más. La historia que necesita ser contada una y otra vez para q uedar y volver a ser contada a otros para ser n uevamente contada a otros. -. ¿ Y cómo se aprendían los versos s i n poder leerlos una y otra vez?. - No, yo me los aprendía al tiro, le hacía dos pasás y me lo aprendía al tiro, me los leían y me los sabía d e s p u é s , me. los. l e ía la A n a .. Siempre las m uj eres l eyendo a l o s cantores, l o m i smo que a los alférez de chinos. La señora, l a h ija, l a nuera, l a nieta. Alguna mujer l e leía al cantor los versos , e l l as también l o s aprendían pero no los cantaban . - Ya, toquemos guitarrón . - Toquemos guitarrón, cantemos por e l diluvio.. Y los versos s i guen y siguen, cantamos por diluvio, luego por Adán, por Astronomía, por Moisés, por Apocalipsis, por S an Juan. Tema por tema vamos cantando las historias del Antiguo Testamento. Es asombroso, hi storias contadas hace más de dos mil años siguen siendo contadas, a miles de kilómetros de donde fueron creadas . Son los poetas y cantores campesinos de Chile central , la mayoría de e l l os i l etrados , l o s q u e c o n t i n ú a n e s a s h i stori a s . La p o e s í a t raspasando e l t i e mpo y e l e s p ac i o . A s í es l a vida del poeta, l a vida d e l cantor, obsesionado por l o s versos, por saber más y más versos. Es. noche, pasan los días, los meses, los años. E l fuego de la cocina de Juan nos calienta esta noche. en Santa R i ta. Conversamos sobre versos tomando u n tecito con alambre de púa8 . Los versos, s iempre los versos.. - ¡ Me parece i mpresionante esos viej o s 8. N . de la e . : T é c o n aguardiente.. q u e se. aprendían l o s versos si n saber l eer ! ¿Cómo se los.
(8) 64. E S T U. D. I. O. S. aprendían? ¿Cómo le daba un verso don Manuel a Don Chosto? - ¡ Don Chosto pon ía l a orej a y se l o aprendía ! - Me acuerdo de una señora de S an Fernando, el viej o mi taita me dijo, tenían m i s hermanos que leerle los versos y yo detrás de la puerta m e los aprendía al tiro, y cantaba l a viej ita. Pero aq uí ha exi stido gente con un sentido único. A mi me cuesta a veces, pero cuando uno se los aprende y canta, ya no se te ol vidan . Ahora me cuesta más retomar los antiguos que me aprendí, antes me aprendía una décima, dos días y me l a aprendía, iba repasándolas pa atrás . - Pero l lega un punto en que no te alcanza para repasarlas todas . - Es que depende de lo que hagai . Ponte tú, yo c uando iba al ceJTo, eran dos horas de camino, ¡ tenías que aprendértelas s i sólo andabai caminando ! si no rezabai , porque esos espacios los ocupo pa rezar, repasabai versos. Los gatos dormitan al l ado del fuego, el conoci miento se va traspasando de generación en generación, Ju an debe ser sólo o c inco o diez años mayor que yo, y aqu í me está enseñando, una vez más. ¿Qué destino hizo que me tocara rec ibir las enseñanzas de los chinos, de los alféreces, de los cantores, de l o s a t a c a m e ñ o s , de l o s a y m ar a s ? ¿ Q u é d e s t i n o h i zo que me toc ara a mí e s t a s u e r t e ? L a v i d a es i ncomprensible, profu ndamente incomprensible. Esta v i da es cosa fina todo con todo se enhebra y de las rocas más negras brota el agua cristal ina Esa cuarteta la saqué allá en e l parque del Conguillío, marav i l l ado ante l a belleza y fuerza de l a natura, v i endo delante de mí como brotaba el agua de las rocas negras . Las cu artetas encienan lo más profundo de los versos . De las cuartetas se desglosa el verso completo. Cuartetas hay cientos, seguramente miles. S antos conoce muchas y a veces se pone a decirme una tras otra, cuill mils hermosa y profunda. Pen sar e l mundo en versos, percibir el mundo y la v i da en versos. Cami nar los cerros recorri endo versos, manejar recorriendo versos, estar sentado m i rando e l v al l e de P i rque recorriendo versos . Juan se entusi asma y comienza a contarme de sus primeros años, cuando en su adolescenci a descubrió el canto y tomó a don Chosto como su maestro. - De pri mera mi compadre Chosto m e agarró buena altiro porque yo era buen peón, porque adonde me decía que h abía un velorio de ange l i to, ah í l o acompañaba yo. Y res u lta que un día me mandó a buscar porque se había muerto un niñ ito donde los Mon tecinos, al otro l ado del río. Y ahí fue donde conocí a don Manuel U l loa, el papá de Chosto, por pri mera vez. Un compadre mío me dijo, sabe que Chosto lo mandó a buscar porque se murió un angelito. ¡ Chuta, y no tenía en que ir así que me conseguí u n cabal l o y e l río venía como a seis brazos y crucé en una yegua y l l egué al otro l ado. Y me ac uerdo que l legué allá y sabís, me dijo, se murió u n sobrino de los Montecinos y queremos ir a cantarle , y va a i r m i papá. ¡ Chuta, yo iba más asustado que u n quique ! Y nos fui mos como a l as nueve de la noche, invierno, no se veían n i l as manos. ¡ Ya po, l l egamos al l á l , y don Manuel U l loa, i m agín ate , M an u e l U l l o a ! Y yo tenía como hambre d e cantar. L e d ij e a m i compadre , o y e , v o y a can tar y o y e s t á tu papá, "échale no más", me p i c oteaba l a s cost i l l a s . Ya p o , empieza c antando m i compadre , empieza a tocar mi compadre y don Manuel callaíto en u n s i l lón, y yo a l l ado d e é l . Cantó don M anuel, ¡ pero m e dej ó mirando p a l techo ! , y yo pen saba, ¿qué hago aquí? Y canté..
(9) E S T U. D. I. O. 65. De l a g u itarra g rande . . .. S. Y no hallaba l a hora que terminara l a rueda para preguntarle a é l c ó m o había cantado. Ya, terminó l a rueda, salimos pa afuera a tomar un t é , y él me quedó mirando. Le dij e y o , dígame a l t i ro no m á s , como canté. Me d ij o. " m i re , canta muy bien u sted, pero no al argue tanto el eco. Pero cantó muy bien".. Él tenía una forma tan exqui sita de cantar que todo lo hacía bien. Para n ú , i m agínate l a novedad, yo l o tenía en casete pero no l o conocía, y puta l a experiencia l i nda. Como a las cuatro de la mañana nos fui mos. ¡ Pero ese día anduve en el aire , de haber cantado con Manuel U l l oa. Yo tuve esa dicha, que hermoso ' por. Los rec u erdos sobre l o s años de apre n d i z aj e se s u c e d e n , el cariño. m ara v i l l a. d e estar descubriendo el. m u ndo. l o s versos .. de. A l lado de l. el. maestro, la sorpre sa. y. la. fueg o Juan conti núa s u rel ato: ,. - Yo creo que a m i compadre Chosto no lo voy a terminar n u nca de conocer.. Mi. compadre es. acampao pa arreglar cabal l o s , trabaj ó con m u l a s . Y el gallo que trabaj a con m u l as tiene que ser muy baqueano, era p i l l o pa sembrar, sabe coc i n ar.. Es. buen. amigo,. una de las cosas que más le. aprecio es que es bondadoso. Yo creo que donde vivían ellos antes era u n paraíso . La casa donde vivían era de quincha con barro y arriba con totora y coirón y. El cerro, e l río .. l a horn i l l a en el medio.. Nos terciábamos y yo l e dec ía "el sábado quiero ir a cantar" , "ya, ven no más " , me decía. Entonces nos íbamos a j ug a r u n rato a l a pelota y de ahí se acostaban todos y q ue d áb a mos los dos, hasta las cuatro, las c inco de la mañana los dos solitos, ¡ pero puro cantando ! Y. l a horn i l l a en e l medio hasta. q u e se a c a b a b a n l a s b r a s a s , h a s t a ahí l l e g á b a m o s . " Ya , v a m o s a c o s t a rn o s " , d e c í a . Son cosas q u e yo l a s recuerdo c o n tanto cari ño. Nunca a mí s e me va olvidar porque era como l o que. a. u n o le falta en l a vida, era como e l complemento q u e u n o andaba buscando. M á s c uando é l. tocaba e l g u i tarró n . Y n u n c a fue egoísta conmigo, nunca. Lo ú n i c o que me pedía q u e no fuera tonto, que no me fueran a atrope1Jar9 . Y de hecho un gal lo me atropel ló, y me mandó a buscar. Fui, "Chosto, te buscan ¿Quién? Juan Pérez. Que pase pa acá " . Y entré y estaba acostado e n l a cama, "oye, me d ij o , te mandé a bu scar por una día te a t ro p e l l aro n que. nunca más. delante de m i. c u e stión y te. la. voy a decir a l t i ro . A v o s , v i q u e e l otro. y eso no me gustó, así que por lo tanto, mi amigo, yo te voy a dar versos pa. nadie te atrope l l e . Nunca m á s v o y a. pre s e n c i a . A s í q u e te. voy a. dar. aguantar que nadie te atropel le , n i menos. unos versos ahora y el otro sábado voy a ir pa tu. casa " . Llegó el sábado como a l a s cuatro y yo. tenía grabadora a s í q u e estab a. esperando. ¡ Puta, m e dio. unos versos ! Que a lo mejor ahora a t i también te los dio. Uno p o r Astronomía y ot ro p o r S alomón con esa cuarteta: Tres hombres y una mujer andan por e l mundo errante pregunto al más estudiante qué personas podrán ser Total que me dio como c uatro versos, pero. lindos,. l i ndos. Y yo lo único que quería era cantar.. Cantar, cantar cantar. Oj alá vinieran velorios, vigilias. Y l a señora d e al lado, la señora Toñ a el. me l lamó. cuaderno de mi suegro para que a pren dai. u n c u aderno entero l l e n o. de. y. me dij o " o y e. Rucio, ven pa acá, te voy a prestar. lo que q uerai de é l . Copia l o que. versos.. El. cuaderno. de. don. querai " . ¡ Imagínate .. S a l v ador. C o rn ej o !. 9. Atropellar es cuando un cantor hace evidente que es mejor y sabe más que el otro. Se atropel l a cantando fundados poco conocidos . dej ando en vergüenza a los otros cantores..
(10) 66. E S T U. A ntes yo e n u n a noche m e apre n d ía u n verso, pero q u e tuve q u e c h antarme . Creo q u e. s i no. I. O. S. al otro día andaba h ablando puras l eseras así. hubi era aprendido a componer i magínate l a cantidad de. versos que me hubiera aprendido. Es una obsesión. Imagínate l a cantidad de versos me. D. por. pasión. que. sé.. ¡ Yo tenía una me mori a.. Escuchaba una décima y me l a aprendía al ti ro !. La mente. como. que te pide.. Todo e l día buscando entonaciones. Esa e s. l a v i da del. cantor,. una fel icidad. Los versos por P a s i ó n a mí me cautivan,. el. H ij o. Pród igo. es muy lindo. Todo l o que es bíblico es l indo. Lo mismo que los patriarcas: José, Noé, Moisés. Mi compadre tenía unos bonitos por José. Yo tengo u n c u aderno q u e m i s e ñ ora me copiaba los versos. a. m í . ¿ Querís q u e te l o m u e s tre ?. - C l aro.. Juan va a su pieza y vuelve con u n c u aderno de tapa dura l l e n o de versos. La sabiduría de l o s anti guos poetas santaritanos y de Juan está e n estas hoj a s . Felices vamos recorriendo los escritos. Los c uadernos de los c antores son un tesoro incalculable. En estas l etras se ha fij ado la memoria, la h istoria, la vida y l a m uerte . Como u n niño, J u an. se va. sorprendiendo y alegrando con l a hermosura de l o s versos que. aparecen en cada vuelta de hoj a .. - A q u í s í q u e hay versos l i ndos. H a y versos de d o n E l o y C u e v a s y de un t a l Pancho Flore s . H ay h artos versos por l iteratura, por nacimiento, por creac i ó n . A q u í hay u n o por S al o m ó n , otro por M o i s é s . M i ra esta c u arteta :. A l as ori llas de. un. río. a la sombra de. un. l aruel. v iendo l as aguas correr l o paso m u y d i vert i d o. M ira, este verso sí que e s antiguo: E l día. de l n ac i m i ento. del M e s ías verdadero s e alegró mucho la gente por toíto e l mundo entero. Puta, e ste verso s í que e s l i n do, e s te verso e s por e l rey Dav i d : S i e l i nterés te l l e v ó al tro no de otro querer anda y. quédate con él. que ya mi amor se acabó v i ej o s a n t e s es bueno, por las vanidades del mundo:. A q u í h a y de t o d o ¡ e s q u e l o s. Este. verso. Techador techa. tu choza. techa tu choza c hocero con. rosa, flor y. con. romero,. romero. flor y. rosa. l e ía n a l g o y. a l ti ro. i ban. componiendo '.
(11) E S T U. D. I. O. De l a g u itarra g ran d e . . .. S. 67. Las hojas dan vueltas y vueltas, las manos de Juan las tocan suavemente, recorriendo las le tras, esos si gnos que conservan cientos de h istorias. - Estos. versos son m aravi l losos. Aquí e stá éste, una vez me acuerdo que me acosté y m e acordé. de esta cuarteta. ¡ S abís que me tiré catre abaj o y escribí tres décimas de un tirón ! Es muy bonita la cuarteta: Pónel e llave a tu pecho y. aldaba a tu corazón. picaporte a tus sentidos y cerroj o a tu intención Cuartetas, los. cientos de cuartetas, no transcribo los versos completos porque los versos son de los poetas,. poetas dan los versos a quienes e l l o s q u ieran, y yo no soy quién para l anzarlos al mundo 1 0 . - U n a de las cosas que yo le agradezco a mis maestros, y a S antos es eso, que me enseñaron que t e n g a c o l u m n a v e r t e b r a l , q u e es la c u ar t e t a . M i ra e s t a por p a d e c i m i e n t o :. el v e r s o. Estaba la tenquita un día e n una mata de quillay pasó el tenquito. y le dij o. Ave María l i ray. ¡ Y éste sí que es bonito ! De m i s padres heredé pocos bienes materiales me dieron amor y fe no tengo con que pagarles Si tu vai. a. hacer un v erso por la Virgen tenís que hacerlo con fi nura, con d u l z u r a , con tu c o raz ó n. ,. que tu raíz brote, y no. andar buscando palabras rebuscadas, no. Que tu corazón, que tu al m a sola. hable. En eso yo. viejos antiguos l e s tengo u n re speto, una admiración, porque en ellos habló. a l os. e l Espír it u Santo. I m agínate la capac i d ad de mucha gente q u e no sabían le e r n i escribir, ¡ cómo podían hacer una cosa tan hermosa! ¡ Yo me sé u n a déc i m a q u e e s d e l año 1 600 creo ! , q u e e s de l a V i r g e n d e l C arm e n , d i c e : Purís i mo corazón de María del Carmelo sé de m i vida modelo y e n m i muerte salvación y e n toda tri bulación m i refugio y mi alegría me uno con vos madre mía de la cruz al sacrifi c i o y me con s agro al servicio de Jesús, José y M aría. Esa déci m a es del año 1 600, y está perfe cta. 1 O.. También por fa l t a de espacio..
(12) 68. E S T U. D. I. O. S. Los velorios de angelito Uno de las funciones más i mportantes de los c antores es y ha sido cantar en los velorios de angelito. Actualmente también se Je canta a los adu ltos. Sentado en una carreta y con el gui tarrón en l a mano, Alfo nso me explica: A mí me cuentan que antiguamente cuando se moría u n n i ñ o menor de s iete años se les llamaba angelitos porque supuestamente no tienen pecado en su alma. Y cuando fal lecía uno de ellos -hace unos 5 0 años atrás era común que muriera mucho niño chico- existían muchos cantore s . Antes se velaban dos días y dos noches a los niñitos, los angelitos. Y les gustaba tanto cantarle a los niños en los velorios, los cantores no estaban felices de que se haya muerto el niño, sino felices de poder tener una ocasión de cantar y al mismo tiempo demostrar su sabi duría. Los versos que más sabían ellos los mostraban . Y se cuentan muchas cosas, como por ej emplo que los cantores competían, sin decir compitamos, pero todo e l mundo sabía que estaban compitiendo quién era e l que cantaba más versos por un fundao, el que sabía más fundaos . sabían tantos versos q u e después d e c antar una noche, cantar l a segunda noche , pedían e l niño. Y. prestado pa cantar otra noche. Y muchas veces dej aron los fami l i ares . Por no deshacerse luego de su guagüita seguramente aceptaban que estuvieran otra noche, y le cantaban una tercera noche a los angelitos, los poetas, sin repetir n i ngún verso. Una vez más estamos en el patio de Juan Pérez, otra reunión de la Agrupación Herederos del Guitarrón Chileno. Es diciembre y se acerca la navidad. Esta vez, rara cosa, soy el pri mero en llegar. Juan me rec i be contento y con cara de sueño. - Anoche nos tocó un velorio de angelito en Puente A l to . Pucha, te l l amé varias veces pero no contestaste así que te lo perd i ste no más. Eran j ovenci tos los papás. El Alfonso dejó l a embatTá porque en la despedida dijo que el Niñ ito Jesús lo vino a b u scar. Ahí se l argó la mamá a l l orar. S e c a n t ó b o n i t o , todo orde n a d i t o . E s e E r i c ( a l u mn o de A l fo n s o ) t e n ía h a m bre de c a n t ar.. Pero puta que tri ste, y pensar que antes todos los días se morían cabros chicos. Este ange l i to parece que estaba enfermo del corazón así que a los dos meses muri ó . s i empre coi ncide que los papás me quedan frente en c a s i todos l o s velorios, así que yo canto. Y. agachado, porque e s tan conmovedor. Las cigarras cantan, la tarde se va poniendo, los cerros de S anta Rita al lado de nosotro s . El mu ndo girando, nunca dej a de girar. Llegan Alfo nso y Javier. Vienen l legando del cementerio. Cantaron toda l a noche y luego s i g u i eron cantando hoy, y acompañaron a la fam i l i a al ceme nterio. Los rostros can sados y la mirada perdida, más allá de este momento. Oye Alfonso, dice Juan, l e estaba contando al C laudia que estuvo muy bonito el canto, a pesar de la pena. El Eric cantó muy boni to, ese cabro va a cantar muy bien, y puta que es humilde. Puta que l indo que un cabro joven haga eso. - S í, tengo buenos alumnos, e stoy contento porque este año los cabros se han tirado pal canto a lo poeta. - Ahora ten ís que decirle que se aprenda versos de memori a. Ahí vienen llegando Santos y Eduardo, el tesorero de l a Agrupación ¡ quiubo 1 I chiqui llos, tanto tiempo que no los veía ! 1 1.. N.. de. Ja. e . : viene de "que hubo"; q ue. tal ..
(13) E. S. T. U. D. I. O. De l a g u i t a r r a g r a n d e . . .. S. 69. - ¡ Qu i ubo pos Santos Rubio, aquí estamos hablando de anoche ! - Ah pucha, que tri ste . Nosotros con el Juan por razones de trabaj o tuvimos que abandonar temprano. Sentados bajo e l nogal vamos conversando, entre sanguches y cervezas l a noche va l legando. La l una saliendo tras los cerros, las cigarras que cantan y cantan. Entonces Santos dice ¿hagamos una ruedecita o hacemos l a reunión? Y comienza la rueda, S antos comjenza a tocar la común y a cantar por Nac i miento, que es el fundado. que corresponde a esta fe cha 1 2 . Que noche tan re bonita l a recordaremos siempre 24 de diciembre. la noche buena bendita donde tuvo su guaguita con un gran tormento fiero a la Virgen me refiero fue tanto el padeci m iento anunciando el nac i mi ento el gallo en su gallinero La rueda sigue hacia la derecha. y. es el turno de Juan:. Los pastores de Belén resgu ardaban su rebaño un re splandor muy ex traño. los dej ó sin poder. ver. vino e l ángel San G abriel, e l celestial mensaj ero un astro como lucero los guió con su luz pura adonde estaba la cuna del Mesías verdadero El sonido suave, delicado, h i pnótico del gui tarrón de S antos nos va l l e vando a otro espacio, a otro tiempo. Alfonso y Javier duermen sentados mientras les toca el turno de cantar. La noche se hace más hermosa baj o e l nogal. y. rueda:. la luna. Las cuerdas del gui tarrón son muchas más que 25. Es mj turno en la. Unos pastores que había lo fueron a visitar pues querían adorar al h ijo de doña María. 1 2.. en. Lamentablemente los versos que transcribo no c o rre s p o n d e n todos al m i smo pie. pues alg un o s de e l l o s q uedaron cortados la grabac i ó n . Co rresponden todos a l a m i s m a rueda pero no al pri mer pie de cada verso..
(14) 70. E S T U. se. cumplió. D. I. O. S. la profecía. del Antiguo Testamento y. con este nac i m iento. se anunciaba la esperanza y sin ninguna tardanza se iluminó el firmamento Miro a Juan, sonríe y asiente con la cabeza. La hi storia del nacimi ento del Niño Dios cantada al alero de los cerros S antaritanos luego de dos mil años. No dejo de asombrarme ante esta marav i l la. Dos mil años es tanto tiempo, y estas historias lo han recorrido yendo de boca en boca, de boca a oído y de boca a oído nuevamente, manteniéndose para poder ser cantada ahora, e n e l año 200 7 . Alfonso, con la voz ronca y cansada entona su décima. La hermosa melodía va recorriendo las ramas del nogal, la noche, las estre l l as pircanas . Ay, que suerte tan penosa para su madre ese día en esa noche tan fría en esa noche espantosa no descansa n i reposa camina con tanto empeño Jesús postrado de sueño e n los brazos de M aría y su madre le decía despie11a querido dueño Es. e l turno de Javier pero está durmiendo, Eduardo le pega un codazo suave y lo despierta. De e ntre. medio del sueño saca su canto: Nació Cristo en e l portal de la noche a la mañana de l a Virgen soberan a de su vientre virginal v i no u n fuerte temporal que le atormenta la v i da y a San Juan lleva alegría que le brilla la fortun a e l N i ñ o D i o s en l a cuna una m ujer lo tenía Ahora es el turno de Eduardo. Hace años que es nuestro tesorero pero nunca ha cantado y es la primera vez que se lanza. Leyendo un verso va buscando la melodía mientras Santos lo guía. Al saber que fue e n Belén aquel santo nacimiento los pastores dicen presto.
(15) E S T U. D. I. O. S. 71. D e l a g u itarra g ran d e .. para allá vamos también lo adoraron como rey en aquella hora dichosa entregándole sus j oyas le rezan al sumo bien ahora l e dej an también con romero, flor y rosa Y así completamos la primera rueda. Es e l tumo de Santos nuevamente y seguimos tej iendo l a hi storia del nacimiento del Niño. Esta rueda está especialmente hermosa, sentida. Los cantores están aún bajo el i n fluj o del vel orio y se nota e n el c anto. Cantar en u n velorio e s algo muy fuerte, que remece los senti mientos más profundos de Jos cantores. La rueda termina y no hay mucho ánimo para l a reunión. E l espíri tu del ange lito está aún presente. Javier y Alfonso comienzan a contarme del velori o . Dice Javier l 3 : - Esta es como la tercera, cuarta vez ya que canto en un ange l ito. Ahora estuvimos como 1 6 horas, toda la noche entera y el día entero, hasta las c i nco de la tarde . J avier es de pocas pal abras, Alfonso toma el h i l o y continúa: - De las diez de la noche hasta las c i nco de l a tarde estuvimos. Uno c anta tres versos y después descansa un ratito, cuenta anécdotas que le han ido dej ando los antiguos, porque donde hay tanto dolor uno tiene que hacer el papel de rel aj amiento de las personas . Contar algunas anécdotas que l e han contado a uno los viejos antiguos. Y estuvi mos con mi socio como hasta las c inco de l a tarde y andamos con ganas de ir a l a durma, y l as señoras no están muy contentas. Lo interesante es que l o que uno cree, que esto está olvidado en e l c ampo, no es así. Anoche e l 60% de l a gente era joven y era como s i ellos conocieran d e toda la vida el canto y no teníamos que decirle ninguna cosa. Uno canta y ellos saben que ellos tienen que escuchar, es como algo que estuviera preparado de toda J a vida. Nadie dice ahora vienen los c antores, esto va a ser así y esto asá, no, todo e l mundo sabe lo que tiene que hacer. Le ceden una s i lla, cantamos, terminamos de can tar y paramos y la gente sabe que ti ene que atendernos con ese cariño y ese respeto que esta dando l a situación. Se sirve un combinadito, u n c afé, quiere una sopita. Es una ley natural, que se da sin que haya una persona que diga como hacer. Se l lega al fi nal de l a mañana, lo que pregunta siempre la gente es ¿a qué hora van a cantar el verso por despedi mento? Eso le gusta a la gente, lo que uno va a deci r, con qué va a salir. Esa ocasión e s muy fuerte para la fam i l i a . Por ej emplo yo en esta ocasión dando e l despedi mento decía que estaba todo adornado con los regalos pa la guagüita pa navidad y no pudo tenerlos. Entonces l l egó el viej ito pascuero pero tú ya te habías ido. Y l a gente lo siente altiro, dicen: lo que está cantando es l o que e stamos pasando, y el fam i l i ar más cercano s e q u ebranta. y. e m p i e z a el l lanto .. Ese es el trabaj o de uno, yo pienso, que la fam i l i a se desahogue. No sé, en estos momentos, no tengo pal abras, pero el ritual es que los familiares más cercanos se desahoguen y uno ayuda a través del c anto a que así sea. Y m i e ntras se va acercando la hora de la despedida del an gelito uno va l 3 . Javier es e l más nuevo de los guitarroneros pircanos, alumno de A lfonso y Santos..
(16) 72. E S T U. D. I. O. S. buscan do palabras así: mamita querida ya me voy para s i empre, no se olvide de mí, me voy al cuerpo de los cielos. Uno va poniendo palabras y los famil i ares van sintiendo lo que están vi viendo y lo que uno está rel atando más encima. Un escalofrío me reco1Te l a espalda. Es inevitable pensar en mis niños, en la muerte que puede ocurrir en cualquier momento a cualquiera de nosotros. Como cantan los alféreces de chino: " porque somos en esta vida, somos una sombra pará " . Nadie sabe cuando le tocará la hora. La noche va avanzando, l as cigarras cantan cada vez más fue11e, l a luna recmTe e l espac io ilumi nando los sembrados de choclos. Alfonso, con los oj os casi cerrados, la voz cada vez más ronca, c o n t i núa l e n tamente su rel ato . - Yo creo que ahí uno cumple con el deber de cantor, de que la fam i l i a l l ore y se desahogue en el momento que se está viviendo, porque s i la famjlia no l l ora en e l momento, después se va toda la gente arruga y se quedan solos, y entonces es más triste y más peligroso esa soledad. Llorar cuando n a d i e l o v e es m á s p e l i gr o s o , c o m o q u e el m u n d o l o e s t á l e s i o n a n d o m á s a u n o . Yo en real idad trato d e contarte l o que siento pero d e repente estas cosas son explicadas s i n pal abras, se dan no más. Es difíc i l que una persona te rel ate lo que e s . En estos momentos trato de hacerlo lo mej or posi ble pero más allá no puedo expl i carlo. Las cosas se hacen no más, n o se explican . S i lencio, su mirada e n la m ía y mucho más a l l á , más atrás, flotando en el profundo espacio de los vivos y los muertos.. De la guitarra grande al guitarrón del siglo XXI Y los viejo s eran tan bonitos lo s cantores a lo divino. Imagínate a 20 Ch ostos cantando, 20 poetas con esa sabiduría. Los pircanos han tomado conciencia de la i mportancia del g u i t arró n como u n i n stru mento patrimo n i a l , único en Chile y el mundo. S aben que tienen un tesoro en las manos, han descubierto que no sólo es un tesoro dentro dentro de su comunidad, en e l contexto tradicional, pequeño, rural , s i no también en l a c i udad. S aben que estudiosos, uni versitari os, fol k l oristas, músicos y una masa cada vez más grande de personas están interesadas en conocer y aprender e l guitmTón. Desde e l año 2000 en adelante se h a producido un resurgi m iento fuerte del i nstru mento. Está volviendo al contexto urbano, donde fu e i m p o r t a n t e en e l e s t r a t o p o p u l a r a f i n e s d e l s i g l o 1 8 y c o m i e n z o s d e l 1 9 . Intentando seguir l a p i sta de los guitarrones antiguos y encontrar el guitarrón en que aprendió a tocar Santos, fui mos un día a la casa de N i c anor Parra, a l l á en la R e i n a Alta, a ver uno de los gui taITones que l a Violeta se llevó de Pirque. Un día temprano pasé a buscar a S antos a La Punti lla. - Qui ubo C l audito - Cómo andamos , Santos. - Aquí andamos pue [ s ic ] . Vamos no más . En nombre sea del Señor y la Virgen . Y parti mos, pasamos a buscar a Gerardo a l a plaza de Puente Alto y de ahí a Santiago, a buscar a l B arraco Parra, h ij o de N i c an o r, q u i e n n o s l l e v ará a l e n c u e ntro d e l g u i tarrón p u e s N i c an o r e s t á e n Las Cru c e s . Y a h í arri ba entre l o s cerros y l o s árboles, está e l guitarrón d e l a Violeta. Hermoso, l leno d e monedas y adorn o s . Está roto en a l g u n o s l ados pero se conserva b i e n , habría que re staurarl o y tocarl o . Santos lo recorre c o n s u s manos l entamente por todos l ados 1 4 . 1 4.. Santos es c iego casi de nac i m iento..
(17) E S T U. D. I. O. S. D e l a g u itarra g ra n d e . . .. 73. - Está bonito e l guitarrón , ¿de cuándo no se afinará? Ah, l e faltan clav ij as, oiga, está como p a tocarlo. Puta que tiene que haber sonado bonito este guitarrón . Yo lo mandaría a reparar este guitarrón pero así tal como está, sin ni un cambio, que lo unan todo, que lo parchen por adentro, habría que destaparlo, pero sin cambiarle ná. - ¿Habrá sido de don J uan de Dios, S antos? - No sé, no lo encuentro así tan .. , no, parece que no. - ¿ Y de quién podrá h aber sido? - Es que antes habían gui tarrones, C l audia, si el guitarrón se fue extinguiendo de por ahí del 5 0 pa adelante, de ahí se fueron terminando los guitarroneros y con ellos los guitarrones . H abrían señores que de poco pensar los echarían hasta al fuego. - ¿Pero qué tantos guitarroneros habrán habido? - Hartos. - Si e mpre dicen que habían como c inco no más en Pirque. - Cinco quedaron pero había más, habían más. Yo conocí a Valericio C uevas, al maestro Eloy Cuevas, que eran dos hermanos. Conocí a don Juan de Dios Reyes, conocí a don M anuel Ulloa, a don Manuel Pizarra y a don I smael Pizarra, que era h ijo de don Manue l . Y conocí a otro caballero de Puente Alto que no lo escuché nunca tocar pero me d ijeron que tocaba muy bien, don I s mael Gálvez. Y de ahí de esos sectores de Puente A lto estaba don Gabrie l S oto, don Isaías Angulo, que ya se había venido de Pirque, y don Manuel Farías, que lo había enseñado don J uan de Dios también. Estaba Juanito Sánchez,. que fue el c abal lero que más me i mpresionó tocando el guitarrón porq ue é l l e fue pon iendo música, é l tocaba muy bien l a g u i tarra. Allá e n S anta Rita había otro c ab a l l e ro , don S a l vador Cornej o Pero este guitarrón tiene q u e tener unos 1 20 años por l o menos. Qui zás, a l o mejor puede haber sido de este amigo Peralta, don Juan B auti sta. M i re, yo le e stoy hablando de los que yo conocí, pero los que me nombraba mi abuelo que iban a tocar a Santiago, Juan B autista Peralta, otro de apellido Pozo, don Roque Sal gado, don L ibori o Sal gado, abuelo y papá de Láz aro . En Pirque, en S a n Juan había un t a l P a n c h o N ú ñ e z , y el Zurdo Orteg a que a n d u v o e n tregando m e n s aj e s en el g u i tarró n . Se j untaban. todos l o s domingo en Santiago y venía gente a verlos, e n l a Calle Viej a, ¿cual e s la Calle. Vieja? no sé. Pero venían de todas partes, si era como venir a los encuentros que se hacen ahora, como cuando vienen Los Jaivas, los Inti llliman i . Ellos sabían que estaban todos los domingos allí, los que venían a cantar y a tocar. Puro gui tarrón pero a quién sabía más, quién sabía más versos y más bonitas. melodías.. Pero después se fueron extinguiendo los guitarroneros. E l mundo gira y e l tiempo pasa, s i n detenerse j amás. Los guitanones fueron pasando al olvido como reliquias y se dejaron de tocar. En algunos lugares era difícil aprender. Don Chosto aprendió a escondidas porque al papá no le gu staba que le tomaran el g u i tarró n . A s í apre n d i ó , solo y a escondidas . Dice don Chosto : - Fue una sorpresa en un velorio que hubo. Hubo un velorio y el papá no sabía (que yo tocaba e l guitarrón) porque yo e r a i ntruso y e l guitarrón me fasc i n aba, me gu staba tanto cuando l o tocaba. Lo miraba, lo encontraba bonito y veía cómo aprender, y al papá no le gustaba que nadie le tocara el guitarrón. Entonces c uando el papá se iba a trabaj ar, la mamá me dej aba tocarlo. Y ahí aprendí solo, me fij aba como tocaba y ahí aprendí solo. En aquellos tiempos se hacían ruedas de cantores, cualquier fiesta se ponían a cantar, eran varios los que se reunían. Se reunían, te los voy a nombrar, don Ananías Pi zaITo, el finao Eugenio, e l tío Amador, el tío Lucho el papá, el Salvo Guzmán, Mercedes PizaiTo, varios. Entonces yo tenía una memoria muy re buena, pedazo que cantaban, me gu staba, l e ponía orej a y me l o aprendía. Y e l papá no sabía n i una cosa que yo sabía eso, todo.
(18) 74. E S T U. D. I. O. S. escondío. Y en un velorio estaban allí, como que eran e l los nomás, estaba e l fi nado Eugenio Ríos, e staba don Jecho, el tío Amador, el papá, no me acuerdo cual era el otro . Cuando yo me pongo en l a rueda de los cantores se sorprendiero n . M e toca a rrú, ¡ oh que se sorprendieron, e l papá m e m i raba así ! Y canté y c anté toda l a noche con e l l o s y después ¿ Q u i é n te ha enseñado? Yo escuché lo que cantaban u stedes y por eso aprendí. Entonces no e s tan raro que los guitarroneros fueran desapareciendo. Como Santos me contó un día, cuando él era j oven una amiga l e decía. ¿y. pa qué estai tocando e l g u itarrón, s i ese es u n i n s trumento. de los v i ejos? Es que me gusta l e respondía é l . Otro día en casa d e D o n Chosto, hemos i d o c o n Santos d e v i sita y entre canto y canto vamos conversando sobre la h i storia pircana, los tocadores antiguos, la en señanza. ¿ Y a su papá quién l e enseñó?, le preg unto a don Chosto - Ahí no tengo idea quién le enseñó, yo tengo más por seguro que han tenido que ser esos Reyes, ese Espi noza, o E l Zurdo, uno de esos tiene que ser. - Yo supe por el m i smo M anuel (el padre de don Chosto) que le enseñó El Zurdo. Ese Zurdo tiene que haberla recorrido todas, Ortega es el apel lido. Y el señor Manuel parece que enseñó a otro más, a un tal Pancho Núñez. Dicen que tocaba muy re bien ese Zurdo, era zurdo pero encordaba el g u itarrón como todos no más, tocaba cualquier guitarra. - ¿Y el Zurdo era pircano? - No, l legó creo por aquí, andaba de un l ado a otro. - ¿Y. eso qué año habrá sido entonces?. - Don Manuel habrá tenido 20 años, ¿cómo a qué edad habrá aprendido? - Yo creo que más joven ! - Don Juan de D i o s d ice que también apre n d i ó b i e n cabro . Cuando ap rendió a tocar el guitarrón dicen que tocaba gui tarra. Y aprendió a tocar el guitarrón, no tocó nunca más g u itarra. Una vez me dij o e l. Chosto, tócale a d o n Manuel l a gu itarra como l a tocai t ú . A s í m i smo la tocaba yo, me dijo, e s a misma afinación, pero (después de aprender el gui tarrón) no l a toqué nunca más . -. ¿ Y a don J uan de Dios quién le enseñó?. - El m i smo Zurdo. - ¿ Entonces antes que pasara el Zurdo por aquí, en Pi rque no h abía guitarrón? - Q u izás cómo sería, pero habrían otro s . E s que resulta q u e e n Santiago se reu n ían g u itarroneros también. Hay una parte que se l l amaba La Calle Viej a, ahí creo que llegaban muchos a cantar, había u n personaj e Peralta su ape l lido. De ahí creo que se hizo famoso el abuelo de Lázaro Salgado. Ese fue otro de los guitarroneros que vivió en Pirque. - ¿Antes del Zurdo? - Parece que antes. - ¿Entonces el Zurdo tiene que haber andado por aquí más o menos qué años? - 1 900. ¡ S i m i abuela estaba j oven ! i Y tal vez ante s !. No hay certezas, l a h i storia se va armando de fragmento s . El mundo siguió g i rando y apare c i ó don Juan Uribe Echeverría, investigador e namorado del canto a lo d i v i no y del canto de los alférece s de bail e c h i n o . Don Juan recorría los campos de C h i le cen tral buscando y encontrando cantores y con ellos, sus versos . Comenzó a organi zar los famosos y recordados (por los cantores) concursos de canto a lo humano y a lo divino, donde invitaba a cantores de toda la zona central. Hubo concursos e n San.
(19) E. S. T. U. D. I. O. S. 75. De l a g u itarra grande . . .. Fernando, e n Putaendo, e n S a n Fe l i p e , e n Alhué, e n Puente Alto. A l l í se j u n taba l a flor y nata d e l canto. Honorio Q u i l a , M i g u e l Gallegu i l l os, Atal i c i o Agu i l ar, Domingo Pon tigo, Manuel Gallardo, S a n t o s R u b i o , m u c h o s c a n t o r e s r e n o m b r a d o s se e n c o n t r a b a n e n e s a s o p o r t u n i d a d e s . E l concurso de Puente Alto fue en el año 1 969 y ahí, en l a presentación, don Juan dij o algo que quedó grabado para s iempre e ntre los guitarroneros pircanos: "La Universidad de Chile, representada hoy por su departamento de Extensión Uni versitaria y Acción Soc i a l , tiene esta tarde e l alto honor de presentar ante e l pueblo de Puente Alto u n variado conj u nto de cantores, payadores, guitarroneros y poetas populares veni dos desde diferentes puntos de la república. Esta vez le corresponde un concurso a Puente Alto por una razón fundamental : Puente Alto es e l único l ugar de Chile donde se mantiene v i vo el cultivo del antiguo y tradicion al guitarrón de 25 c uerdas.. Fino y extraordi nario i n strumento musical, posible variante del l audón de l a Edad Media e n el que cantaban los trovadores y los j uglares e spañole s . En guitarrón cantaron los mej ores poetas populares del siglo pasado, época de oro de la glosa de cuartetas en décimas . . .. ". Desde entonces los pircanos son el referente del guitarró n . Los v i ejos fueron murieron y quedó l a nueva generación: Chosto, S antos, J uan, Alfonso. Los cambios comenzaron a producirse rápidamente. La manera de tocar y cantar en l a rueda se transformó. En vez de un tocador para todos con una sola entonación, el que quiere toca su i nstrumento, con una entonación d i stinta. Es dec i r, e n una m i sma rueda hay v arias entonac i ones. Lo mismo ocurrió con los fundaos, ahora se canta por verso l ibre, no se canta necesariamente por e l mismo tema. Y además, se permite que los cantores l ean los versos mientras los cantan. Han sido S antos y Juan quienes han dej ado que estos cambios ocurran . Don Chosto no se mete en las organizac i ones de los cantos. Ya y toca pero no le parece bien que c anten leyendo ni por diferentes fundados . Don Chosto es a l a antigua, sabe. y. qu iere e star con. gente que sabe . Hay muchas reg l a s ,. gruesas y suti l e s que organizan y estructuran el c anto a lo divino. Hay que saber los códigos. Hasta hace unos años siempre se siguieron, ahora han cambiado. Alfonso tampoco está de acuerdo con estos cambios, sobre todo con leer e n la rueda, pero e l mundo ha dado sus vueltas y e s difíc i l detenerlo. Dice Juan: - Las reglas que había antes era un puro tocador y ese tocador mandaba toda la rueda. Él encuartetaba por el fundado que se le antoj aba y si h abía uno que no sabía, ese no c antaba no más. Y todos tenían que cantar l a misma entonación, tenían que seguir l a entonación.. Y. nosotros andu vimos un. poco rompiendo las reglas. Yo quise siempre tocar el guitarrón y la guitarra y los cabros que andaban conmigo también. ¡ Es que las ganas de aprender. Si esto fue como una abej a al panal ! Lo ú n i co que queríamos era cantar, c antar, cantar, aprender, aprender. - Y qué dices tú, Alfonso, ¿por qué hicieron todos e stos cambios? - Porque nos adaptamos al mundo moderno, porque si no nos adaptábamos no i ban a seguir otros. En cambio antiguamente no, era un orgullo de ser poeta, cantor. Hoy en día ese orgullo no exi ste, entonces l a primera persona que tenga ganas de cantar, e n vez de echarlo hay que l l amarlo, no te vai de aquí. Son di stintas las formas. Antes sobraban, si usted no cumple los req u i s itos se va no más. Y no se lo decía nadie, él solito no más sabía. Los c ambios continúan, e l mundo es movimiento. S antos tiene un oído muy fino y está pendiente de l a afi nac ión, siempre e stá afi nando las gui tarras y g u itarrones de todos. Es su tema, tiene u n oído tan.
(20) 76. E S T U. D. I. O. S. delicado que cualquier desafi n ación es para él una tortura, y las cuerdas metálicas siempre desafinan, son inestables, y ese problema c l aramente se sol uciona con las cuerdas de nylon. Hace c i nco años S antos d ij o " ¿ y cómo será e l sonido del guitarrón con cuerdas de nylon ? " . Entonces probó y se dio cuenta que fu ncionaban bien y cambió l a encordadura del g u itarró n . Ahora e s un sonido del icado, s u a v e , d u l c e . Las voces del guitarrón que s e oyen son otras, hermosas s i n duda, pero otras . Y lo siguió Juan Pérez. Es una hj stori a contada muy a menudo: murió un conocido pircano e invi taron a Santos y J uan a tocar en el funeral . Santos e staba con sus cuerdas nylon recién e strenadas y Juan con su g u itarrón con cuerdas metál icas, y no podía afin ar. Lo tiraba y l o soltaba y las cuerdas no querían e ncontrar su punto exacto. L l egó l a hora de ponerse a cantar y comenzó S antos y cuando le tocó e l turno a J u a n le d ij o a S an t o s que s i g u i e ra t o c a n d o n o más y c a n t ó de a p u n t e 1 5 . Ahí mjsmo tomó J uan l a decisión de cambiarse a nylon y al día siguiente cambió e l encordado. Luego l o s s i g u i ó don C h o s to y e n cordó c o n n y l o n . A l fo n s o q u e d ó c o n el e n c ordado m e t á l i c o . Este cambio e n el encordado, i nventado por Santos hace sólo cinco años es importante estéticamente hablando. Sobre todo porque S antos e s uno de los profesores más activos e intenta que todos sus alumnos toquen e l guitarrón con cuerdas de nylon. De esa manera se ha creado una nueva escuela de guitarrón, un nuevo guita1Tón . Hace d o s a ñ o s que S antos intenta convencerme q u e cambie las c uerdas d e m i guitarró n , que son metálicas, por nylon. Lo hemos discutido cientos de veces, riéndonos y bromeándonos continuamente. - ¿Qué saca con tener esas cuerdas s i e l gui tarrón suena mal , suena descalibrado, está desafi n ado? ¡ Póngale nylon, iñor, yo le regalo las c uerdas, l e sale grati s ! Pero y o sal í porfi ado, m e gusta e l sonido metál ico y aunque l a traspuesta siempre suena desafin ada, lo prefi ero . Ya lo tuve encordado alguna vez con cuerdas nylon y luego lo cambié a metálico. ¡ Pero c u ando l o tenía con cuerdas n y l o n no lo s a bía tocar po iñor ! , me dice Santos, póngale cuerdas nylon,. gancho. La conversa se repite una y otra vez. También ahora que vamos a comprar l as cuerdas para el nuevo gui tarrón de don Chosto . El guitarrón de don Chosto l o hizo el maestro Salvo hace hartos años y no suena bien . Siempre se ve e n los encuentros de gui tarroneros que don Chosto toca muy bien, su toquío es i nconfundible, pero no lo acompaña el gui tarrón. Entre conversa y conversa sale alguna vez que habría que mandarle a hacer un guitarrón donde el maestro Segundo Tapia, el maestro que hace l os guitarrones a los pircanos. Y fi nalmen te l a idea se tran sforma e n realidad y el maestro dice que él cobra más barato y yo pago el resto porque Chosto es mj maestro y l e tengo un cariño muy re grande y merece un buen guitarrón y mucho más. Y llega el día en que finalmente el maestro Segu ndo me en tregará el guitarrón y l e pregunto a d o n C hosto por l a s cuerdas y m e d i c e anda c o n e l Santos no m á s y compra las mismas cuerdas que usa é l , e l mismo en cordado. Y se vienen para acá, te traís al Mudo pa que fi l me y e n c o r d a m o s e l g u i t a rró n , a s í l o h a c e m o s m ej o r 1 6 . Yo n o q u i e r o i r p a S a n t i a g o .. Y e l maestro Segundo m e entrega el guitarrón y está muy bonito y l lega el viernes, siempre los viernes, y vamos con Santos a comprar las cuerdas del guitarrón. Y en el camino comienza una de las conversas 1 5 . Cantar de apunlc s i gnifica cantar mientras otro toca el i nstrumento. 16. E l Mudo es Gerardo S i l va. mi compañero de aventuras en los trabajos audiovisuales. apodado E l Mudo por los chinos y cantores pues se dedica a fi l mar y no participa en las conversaciones..
(21) E. S. T. U. D. I. O. S. 77. De l a g u itarra g ran d e . . .. d e siempre . - M i re Gerardo, antenoche no m ás estuvo el C l audio tocando mi guitarrón , está nuevecito. y. recién. encordado, ¡ y viera como l e gustó e l sonido ! , ¡ si ya casi lo tengo convencido que le cambie las c uerdas a su guitarrón ! - N o S an t i t o , s u g u i t arrón s u e n a m u y b o n i to pero m i s c uerdas n o l as c a m b i o - ¡ Pucha. que e s porfi ao, iñor'. Llegamos al centro pero la calle S an Franci sco está cerrada. Dej amos La Roj a en los estacionamientos modernos, baj o tierra en S anta Rosa. Y nos largamos a cami nar en busca de Mesko 1 7 . Es di vertido caminar con el S antos agarrado del brazo y siendo mucho más ancho de lo que normalmente soy. Las veredas son angostas y no siempre cabemos cómodamente, hay ca1teles, postes, hoyos, construcciones, l a call e en reparación. Hartos años ya que andamos en aventuras con el S antos, yendo y v i niendo por ahí y por allá. En Mesko está Grineldo, uno de los que atienden que conoce a S antos de mucho años. A Mesko van sie mpre los pircanos a comprar cuerdas, así como hacen sus gui tarrones y guitarras con e l maestro Segundo Tapia. Grin e l do sabe de cuerdas y encordados y S antos tamb ién,. y. comienza una hermosa. conversación sobre cuerdas. - En el pri mer orden va unísono, no lleva cuerda octavada . - ¿Cómo que no, Grineldo? - No po. - ¿Cómo que no? - ¿Cuál ? - El entorchado. - Ah, S an tos R u b i o , e s e te m a ya l o hemos conversado . - Pero si te acabo de dictar, me dij i ste ¿que ocupai para el primer orde n ? Te digo una cu arta y dos segundas . - ¡ Pero es un invento tuyo ! - No importa, pero quiero eso. - Eso e stá muy bien S antos, cuando m e pregu ntan a m í respecto de la encordatura del guitarrón con cuerdas nylon, yo l e s he dicho mira, ese e s u n invento del S antos Rubio y el Santos Rubio se hace responsable de lo que hace . S abe haito de guita1TÓn como para saber lo que hace. Esa es mi respuesta. - Yo a los que me piden no más se lo doy. - Y yo te digo que es u n aporte , s i eso no se puede discutir. Ahora de ahí a que los t i pos vengan a ponti ficar " e s que tiene que ser con cuerdas nyl o n " , ese es un cuento. La cuestión es una opción. S e puede l l amar l a escuela de S antos Rubio. Yo siempre he dicho que es un aporte, que está muy bien hecho, que el guitarrón tiene que modernizarse, tiene que tomar e l sonido de la época, que el gui tarrón está prendiendo de nuevo y que es bueno que i n noven. - Yo sin carrilearme 1 8 te di ría que estamos volviendo al tiempo antiguo, Grineldo, porque el guitarrón del tiempo antiguo, antiguo . . . - C uerdas de tripa. 1 7.. N.. de l a e.: casa comercial de instrumentos musicales.. 1 8 . N . de l a e.: sin menti r..
(22) 78. E S T U. D. I. O. S. - Sí, acuérdate que los Garde l i anos, todas esa guita1Tas eran de cuerdas de tripa, y las arpas eran de tri pa. - Es muy bueno l o que estás haciendo, he v i sto a h artas personas que están l legando al guitarrón, personas de alto nivel i n telectual están dándole otro giro, están buscando y yo les recomiendo que aprendan las raíces y después hagan modificaciones, porque no sacan n ada con tocar guitarrón si no saben cómo se toca. - F íj a t e q u e yo sé o t r o e s t i l o , sé e n c o r d a r g u i t a r r ó n pa q u e c a n t e n l a s m uj e r e s . - Ah, ¿ l o baj aste? - No, lo subí, y queda tocando e n Re pa que puedan cantar las damas . - Está bien, pero yo no sé por qué tu todavía no has hecho una cosa que es trabaj ar, superponer l a poesía popular a l rap, al canto contemporáneo de los cabros, el hip hop. Cambiar la temática, enfocar la temática porque es Ja misma estructura. Yo creo que a tí te correspondería hacer eso, autoridad tenís pa hacer eso. La rueda está g i ra n d o , las p o s ib i l i da d e s para el g u i tarrón e s tá n a b i e r t a s , son i n fi n i t a s . Volvemos, en Puente Alto, almorzamos en la panadería Imperi o. Consomé, mechada con puré y un j arro de cerveza. Hace frío y afuera está que llueve. Vamos al Principal , tenemos que atravesar el valle d e P i rq u e y l l e g a r a l a ú l t i m a c a s a d e l c a m i n o , a h í e s t a r á , oj a l á , d o n C h o s t o . E l viej ito está y nos recibe e n cucli llas encendiendo e l brasero . - S iéntate ahí Santos . Corre la montura Claudio. y. te sentai ahí. ¿Cómo e stá caballero? Acomódese por. ahí. - ¿ Lo encordai tú o lo encordamos nosotros? Pregunta Santos. Don Chosto no ha v isto e l guitarrón porque v iene en su funda, no sabe de qué le está hablando Santos. - Da Jo m i smo, encuérdenlo ustedes no más . Abro la funda. y. saco el gui tarrón. y. don Chosto lo ve. y. me. m i ra y. sonríe fe l i z . Finalmente le regalo. el guitarrón que tanta veces hemos hablado. "Ta bonito, sí, ta bonito " . Don Chosto está aún arreglando el fuego y comienza a referir una cuarteta En un guitarrón de fuego S antos toma la cuarteta y la continúa: el diab l o e staba tocando y l a diabla le decía puta que me está gustando Don Chosto se ríe delante del fuego, S antos sigue con el primer pie del verso : Un demoni o condenado e l día de su cumpleaños tocaba con ru idos extraños e n un violín destemplado está muy desafinado le decía su amadeo y le contestaba l uego en las cuerdas que sonaban tocaban y tocaban e n u n guitarrón de fuego.
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