CONSIDERACIONES DE LA
CONFEDERACION SINDICAL DE
COMISIONES OBRERAS
MAYO DE 2006
confederación sindical de comisiones obreras
MESA DE DIALOGO
SOBRE LA
EVOLUCION DE LA
ENERGÍA NUCLEAR
Í n d i c e
1. Escenario de incertidumbres sobre el futuro sistema energético... 3
2. El papel de la Unión Europea en materia de política energética. ... 3
3. Pacto por un modelo energético en España. ... 4
4. La posición de CC.OO. ante la Mesa de Diálogo sobre la evolución de
la energía nuclear. ... 6
4.1. Empleo, condiciones de trabajo, seguridad y salud. ... 6
4.2. Residuos, transparencia y reforma del CSN. Prioridad en I+D+i.
... 8
ANEXO I
Situación laboral, de salud y seguridad de los trabajadores en el
ámbito de las centrales nucleares.
ANEXO II
Criterios Sindicales ante la posibilidad de cierre de las centrales
nucleares.
1. Escenario de incertidumbres sobre el futuro sistema energético.
Para CC.OO. los necesarios esfuerzos a realizar para superar la incertidumbre generada por la falta de garantía de suministro energético en un futuro a largo plazo deben tener como principales objetivos favorecer el desarrollo económico e industrial, así como combatir el cambio climático.
Desde CC.OO. se comparte la opinión de los efectos negativos del acelerado consumo energético, con consecuencias medioambientales directas -por el incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero- y las expectativas de agotamiento de los hidrocarburos de bajo coste. Además de contemplar con preocupación los condicionantes geopolíticos que rodean a la situación de las actuales fuentes fósiles energéticas, lo que genera una fuerte tensión en los mercados.
CC.OO. considera que un factor determinante para paliar el desequilibrio existente entre la demanda de consumo energético y el crecimiento económico es el relacionado con el impulso del ahorro y el uso eficiente de la energía, a través de cambios profundos en los patrones de producción y consumo: desplegando una mayor eficiencia en la transformación y el uso de la energía, así como en la utilización de sistemas energéticos más flexibles.
CC.OO. viene haciendo una apuesta real y rotunda por el desarrollo de las energías renovables, acompañando a la unánime percepción internacional para que este tipo de energías formen parte del futuro sistema energético de una forma más predominante y segura. Porque las claves de su afianzamiento se encuentran en que son inagotables, respetuosas con el medio ambiente y no generan residuos. Al mismo tiempo, su carácter autóctono facilita la reducción del grado de dependencia exterior del sector energético. Sin embargo, faltan décadas para que puedan solucionar los déficit energéticos globales, dado que, hasta la fecha, presentan problemas, hoy no solucionados, de costes y previsibilidad de su uso en alguna de las mismas, lo que implica una apuesta por su desarrollo tecnológico.
En la actual situación de demanda, hoy por hoy, es impensable prescindir de la energía nuclear en el medio-largo plazo, solo será posible si desde hoy mismo se ponen en marcha políticas energéticas planificadas con actuaciones efectivas de gestión de la demanda, ahorro energético y desarrollo de otras fuentes energéticas.
2. El papel de la Unión Europea en materia de política energética.
Para CC.OO., la Unión Europea debe valorar la necesidad de adquirir competencias sobre la composición de los mercados energéticos nacionales y dejar de comportarse como un mero regulador de la liberalización, ejerciendo su papel a la hora de apostar por una política de prevención ante las dificultades del modelo energético. El principal protagonista del mercado mundial de consumo energético, el mayor importador de petróleo y gas, y el artífice de los compromisos medioambientales contenidos en el Protocolo de Kioto, no puede estar al margen de
Es determinante que supere la ausencia de una política energética articulada en su ámbito, como principal artífice del funcionamiento inadecuado del mercado. La UE debe hacer algo más que liberalizar este mercado: es preciso que adquiera más poder en todo lo relacionado con la eficacia energética y la garantía de abastecimiento.
Para conseguirlo, es imprescindible la puesta en marcha del Mercado Interior de la Energía: superando los diferentes sistemas existentes en los distintos países, invirtiendo de forma acelerada en las necesarias infraestructuras energéticas para hacerlo efectivo y, sobre todo, evitando las importantes diferencias entre los precios de los Estados miembros de la Unión. En definitiva, es preciso mantener un equilibrio entre competitividad, suministro y sostenibilidad energética en el seno de la UE, constituyendo un factor esencial la existencia de las adecuadas interconexiones que garanticen la seguridad del abastecimiento y una regulación de los precios más efectiva.
Los contenidos del último Libro Verde de la Energía (marzo 2006) puede ser una referencia destacable, pero requiere incorporar un claro compromiso de gobernar los pilares básicos de la política energética europea. Para ello, podría ser un buen instrumento la creación de un consorcio europeo de I+D energético cofinanciado y con la misión, entre otras, de investigar sobre el tratamiento de residuos radiactivos. Como se requiere el que no se ignore la dimensión social de la política energética para no contradecir los objetivos fundamentales del Tratado y reconocer que la aceptabilidad de las diferentes medidas dependerá en gran medida de la inclusión del impacto social -tanto positivo como negativo- en términos de precios, acceso a la energía, empleo y salud, y seguridad ocupacional. Un sistema europeo de energía sólo puede ser sostenible si se identifica claramente la dimensión social y se respalda con las políticas adecuadas.
Junto con la posición de la Confederación Europea de Sindicatos, CC.OO. resalta las cuatro preocupaciones que deben orientar a la Unión Europea en materia de energía para producir avances significativos en una perspectiva de desarrollo sostenible: reforzar la gestión pública y democrática de la energía; reducir el consumo energético; garantizar el abastecimiento; y diversificar las fuentes de energía.
3. Pacto por un modelo energético en España.
Mientras tanto, y teniendo en cuenta que la mayoría de los analistas están prediciendo una importante crisis energética, es imprescindible que el Gobierno y la sociedad española acometamos en breve las decisiones necesarias sobre los ejes estratégicos del modelo energético, a través de la elaboración de un mapa en función de necesidades colectivas, conjugando intereses y necesidades territoriales y locales para la necesaria ordenación del desarrollo energético y sus efectos industriales en el país.
generación, lo que proporciona, además de una estabilidad de precios, una seguridad de suministro razonable, resultando una de las más equilibradas de la eurozona por su grado de dispersión de aprovisionamiento. Sin embargo, una dependencia cercana al 80%, una desorbitada demanda del consumo energético -con relación al crecimiento de la e-conomía- y el incumplimiento parcial de los objetivos medioambientales comprometidos puede generar una situación de inseguridad de abastecimiento energético en el futuro.
Sobre todo, porque las incertidumbres derivadas de las debilidades del sistema energético internacional se manifiestan en España de forma destacada, como consecuencia de las importantes carencias de suministro por la falta de interconexiones con los países de nuestro entorno.
Para responder a estas incertidumbres, los factores prioritarios a la hora de acometer los problemas de sostenibilidad debieran pasar por el incremento del ahorro y la eficiencia energética; el desarrollo de las energía renovables; y, al mismo tiempo, la potenciación de la investigación de mejoras tecnológicas para la captación de CO2, el desarrollo de la tecnología del hidrógeno, así como la fusión y la transmutación nuclear.
En España se han producido acontecimientos que han dejado en evidencia el estado de algunas redes de distribución del sistema eléctrico, consecuencia de la fuerte demanda, lo que ha requerido el tener que hacer uso de todas las fuentes de producción de energía existentes, donde el esfuerzo del régimen especial (energías renovables) ha sido destacable, aunque la nueva potencia que está entrando en el sistema no va mucho más allá de cubrir el incremento de la demanda, provocando problemas de falta de suministro. Por lo que el complemento de la aportación al sistema eléctrico por parte de las centrales nucleares ha sido también determinante en los últimos años.
El problema radica en que gran parte de la potencia eléctrica no está disponible a lo largo del año, por lo que, con garantía de suministro -sean cuales fuesen las condiciones hidrológicas y meteorológicas- sólo se puede contar con la generación procedente de los combustibles fósiles y, en parte, de la energía nuclear, aunque ésta también puede sufrir paradas no programadas como las sucedidas en 2005. De ahí la importancia de contar con el carbón nacional como reserva estratégica.
Las actuales instalaciones nucleares se construyeron para un período determinado de vida útil, teniendo en cuenta las condiciones de seguridad y la garantía de amortización de las inversiones. En algún caso, como el de la Central Nuclear José Cabrera en Zorita, la vida útil ha llegado a su fin. En los demás tal período se prolongará todavía unos años, incluso varios lustros. Pero no existe aún un consenso sobre cual es el período exacto a considerar como seguro para la vida útil de los reactores en activo.
Esta situación estaba contemplada en el programa electoral del PSOE, al igual que en el debate de investidura del Presidente del Gobierno, quedando abierto el calendario. En el último debate sobre el estado de la nación el Presidente del Gobierno comprometió la apertura de una amplia negociación con los sectores
En este contexto se ha convocado la Mesa de Diálogo sobre la evolución de la Energía Nuclear en España.
4. La posición de CC.OO. ante la Mesa de Diálogo sobre la
evolución de la energía nuclear.
Para CC.OO., siguiendo el esquema contemplado en las distintas sesiones de la
Mesa de diálogo sobre la evolución de la energía nuclear en España -que inició sus
debates en el mes de noviembre de 2005 y los culminó en mayo del presente año- es preciso que se alcance un acuerdo consensuado sobre la evolución de las centrales nucleares en España, resolviendo cómo y cuando considerar la vida útil para cada una de las centrales. Y se debe hacer teniendo en cuenta distintos factores: el período razonable de seguridad, la evolución de la población y de la demanda, la aportación de las centrales a la producción de energía eléctrica, el cumplimiento de los compromisos medioambientales adquiridos por nuestro país para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, el desarrollo económico, industrial y tecnológico. Así mismo debe considerarse el posible uso de los beneficios económicos de las centrales en activo tras su período de amortización para favorecer la transición energética.
CCOO ha presentado en la Mesa de Dialogo los documentos “Situación laboral, de
salud y seguridad de los trabajadores en el ámbito de las centrales nucleares” y “Criterios sindicales ante el posible cierre de las centrales nucleares” que son
aportaciones para la búsqueda del consenso necesario, por el que apuesta1.
4.1. Empleo, condiciones de trabajo, seguridad y salud.
Desde CC OO se propuso la necesidad de que el debate incorporara aspectos relacionados con el empleo, las condiciones de trabajo y de salud de los trabajadores y de las trabajadoras de las centrales nucleares, de manera que se estudien en profundidad todos los potenciales riesgos para la salud de los trabajadores y de la población en las diferentes fases del ciclo. Iniciativa que fue asumida por la Mesa.
Propuesta que tiene como principal referencia el permanente trabajo que viene realizando CC.OO. para que el desarrollo del funcionamiento de las centrales incorpore los máximos criterios de seguridad y control, rechazando que en función de los beneficios empresariales se ponga en riesgo la seguridad de los trabajadores y del resto de la población. Sobre todo, cuando en la actual situación se constata que la liberalización del mercado eléctrico ha llevado a ejercer políticas de reducción de costes que las empresas propietarias de las centrales españolas han venido realizando durante los últimos años y que, en nuestra opinión, han tenido como consecuencia primar el beneficio sobre la seguridad.
Políticas que han incidido de una forma significativa en:
• Un recorte de los recursos económicos para el mantenimiento y supervisión de las instalaciones, que ha llevado a que no sea realizada en el tiempo debido; que se hayan reducido los recursos humanos y materiales para realizarlas; y que las medidas que las contratas han recomendado no se lleven a efecto.
• En un sector tan ligado a condicionantes de seguridad, es imprescindible el establecimiento de medidas que limiten los niveles de subcontratación en función de las actividades a realizar y contemplen la participación de los sindicatos en los organismos de control y vigilancia sobre las instalaciones nucleares en el ámbito del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), incorporando la creación de un foro de información y debate sobre aspectos relacionados con la seguridad y las condiciones de trabajo.
• Falta de formación en las plantillas subcontratadas con la consiguiente perdida de profesionalidad, lo que, añadido a la excesiva rotación, acarrea la posibilidad de afrontar importantes riesgos. Aspecto que desde CC.OO. se ha venido denunciando ante el CSN desde el año 2002 y, a día de hoy, continua vigente la situación de falta de formación del personal de plantilla y, sobre todo, la formación especializada dirigida al personal de contrata.
• Una excesiva polivalencia de los trabajadores, impuesta por la reducción de las plantillas, que es incompatible con el nivel de seguridad imprescindible en una central nuclear.
• Si no se programa y controla la sustitución de las plantillas existe la posibilidad de que en los próximos cinco años se produzca un déficit de plantillas, o con nuevos trabajadores sin la necesaria experiencia y conocimiento para operar con total seguridad en las distintas plantas. Porque para el funcionamiento de las centrales nucleares es fundamental no solo la cualificación del personal sino el conocimiento de la instalación, su formación y experiencia.
Para CC.OO. existe la necesidad de buscar soluciones a futuro de las centrales nucleares en aspectos fundamentales, tanto relacionados con el mantenimiento de las instalaciones mediante inversiones como para la seguridad en el ámbito social y profesional, a través de legislar las medidas necesarias para que se realicen los controles de mantenimiento y seguridad con plantillas suficientes y estables.
En definitiva, se requiere la creación de acuerdos marcos de sector que regulen las condiciones de trabajo mínimas para cualquier contrata que trabaje en una instalación nuclear, teniendo en cuenta factores formativos, estructura de plantillas, tipo de contratación, porcentajes de temporalidad, calificación del personal, riesgos…. Es fundamental, también, el establecimiento de Comisiones de Seguimiento y Control para la supervisión de las plantillas propias y subcontratadas que cumplan unas condiciones mínimas: control de las inversiones, formación, organización de las actividades, planes y equipos de emergencia, y bomberos.
Al mismo tiempo, un eventual escenario de cierre de las centrales nucleares españolas debería acompañarse de un calendario que anticipe soluciones a los efectos industriales, laborales y sociales que se puedan derivar de los mismos.
conveniente que se adoptaran, en tiempo útil, medidas tanto en relación con las plantilla de las centrales como con respecto al tejido industrial de las comarcas donde se encuentran instaladas. Para ello, debiera articularse un pacto institucional que permita elaborar, aprobar y desarrollar un Plan de desarrollo económico y social alternativo a cada central nuclear, basado en la potenciación de actividades que permitan la instalación de empresas y la generación de empleo local.
Las Administraciones Autonómicas deberían promover la articulación de ese Plan, en el que participarían las empresas propietarias de las centrales, los sindicatos, la Asociación de Municipios Afectados por Centrales Nucleares (AMAC), la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA) y el Ministerio de Industria. Que contemplara un Plan de desarrollo alternativo para la zona en cuestión, con un diagnóstico de la situación de la misma, propuestas para facilitar su desarrollo en torno a ejes económicos alternativos y la definición de vías de financiación para hacer efectivas las propuestas.
Un instrumento para su articulación podría ser la constitución de una Agencia destinada a promover la localización de nuevas actividades económicas en su entorno, canalizando de manera global y conjunta los fondos destinados al efecto. Dicha Agencia, en la que debería haber participación de las tres administraciones implicadas (Ayuntamientos, Comunidad Autónoma y Gobierno Central) podría constituirse con un capital social, parte del cual podría provenir de los fondos que ENRESA destina a los Ayuntamientos afectados por centrales nucleares así como de las Cajas de Ahorro, que deberían jugar también un papel fundamental en este proyecto, como lo están ejerciendo en el conjunto del sistema energético en general, y eléctrico en particular, de nuestro país.
4.2. Residuos, transparencia y reforma del CSN. Prioridad en I+D+i.
El sindicato ha venido manifestando su posición respecto a los distintos aspectos del debate que se ha propiciado en el seno de la Mesa de Diálogo sobre la evolución de la energía nuclear, considerando:
• Que es imprescindible la búsqueda de consenso para encontrar las soluciones más efectivas posibles en materia de gestión de los residuos radiactivos. Y el Almacén Temporal Centralizado (ATC) puede ser una apuesta transitoria importante, sobre todo porque incorpora un potencial de desarrollo tecnológico que es preciso aprovechar de cara a resolver los problemas de seguridad generados por los deshechos nucleares.
• La energía es un bien de consumo único y desempeña un papel fundamental en el desarrollo económico, humano y del medio ambiente. Por esa razón, las decisiones energéticas deben ser transparentes, sobre todo aquellas que, como la nuclear, requieren la puesta en marcha de medidas de seguridad, permitiendo una participación activa de los ciudadanos y un control democrático.
En este sentido, existe una insatisfacción generalizada sobre la transparencia de las actividades nucleares. Porque no se han transversalizado con las “nuevas
culturas” de participación que emanan de convenios como el de Aarhus y de
criterios en materia de gestión de residuos, así como el endurecimiento del régimen sancionador, pero con carácter preventivo.
Un marco razonable para reflexionar sobre este tema es la propuesta de reforma del CSN en tramitación en el Parlamento y en la que es imprescindible tener en cuenta a los sindicatos, en reconocimiento de su alta representatividad. Al mismo tiempo, la proposición de Ley para la reforma del Consejo de Seguridad Nuclear debe incorporar elementos que refuercen la independencia efectiva y la transparencia, protegiendo su funcionamiento tanto de influencias externas (industria) como internas (grupos de presión e incapacidad de dirección). La existencia de Comités Asesores independientes debería tener un carácter social más que técnico para estimular el diálogo social (municipios, sindicatos, organizaciones sociales).
• Las inversiones en I+D+i deben jugar un papel determinante a la hora de resolver el problema energético, dirigiendo sus objetivos hacia todas las fuentes de energía, sin descartar ninguna. El objetivo es abordar los cambios necesarios del mix tecnológico que se traduzcan en modificaciones del actual sistema energético español.
En definitiva, la generación de energía eléctrica a través de centrales nucleares siempre ha sido un motivo de alta controversia. La industria nuclear debe mantener un compás de espera activa ante el desarrollo de nuevas propuestas tecnológicas que pudieran superar los niveles de seguridad actuales, así como el problema de los residuos, sin ampliar el parque nuclear. Si no se producen desarrollos en este sentido, que eliminen los inconvenientes actuales de generación eléctrica mediante centrales nucleares, debería sustituirse este tipo de energía por otras con menos riesgos.
Ponencia para la Mesa de Diálogo sobre la evolución de la
energía nuclear en España
Palmira García Sebastián Secretaría del Sector Eléctrico Federación Minerometalúrgica (FM)
Fernando Rodrigo Cencillo
Director del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS)
Madrid, 15 de marzo 2006
confederación sindical de comisiones obreras
I N D I C E
1. SITUACIÓN LABORAL EN LAS CENTRALES NUCLEARES ... 3
1.1. Política de subcontratación. ... 4
1.2. Política de formación y clasificación profesional... 6
1.3. Polivalencia en la organización. ... 7
1.4. Conclusiones ... 8
2. LA SALUD LABORAL EN LAS CENTRALES NUCLEARES ... 10
2.1. Gestión preventiva de las centrales nucleares ... 11
2.2. Los riesgos laborales y su evaluación ... 17
2.3. Riesgos derivados de las radiaciones ionizantes ... 20
2.4. Los daños a la salud en relación con las condiciones de trabajo ... 24
2.5. Participación ... 25
2.6. Los trabajadores de empresas contratistas... 26
2.7. La administración pública y el control... 27
2.8. Conclusiones ... 29
ANEXO I CONCEPTOS BÁSICOS ... 33
ANEXO II NORMATIVA ... 36
ANEXO III GRÁFICOS DE DOSIS COLECTIVA PARA CADA CENTRAL NUCLEAR ... 37
1.
SITUACIÓN LABORAL EN LAS CENTRALES
NUCLEARES
La generación de energía eléctrica a través de centrales nucleares (CCNN) siempre ha sido un motivo de alta controversia. En la actual situación de demanda, hoy por hoy, es impensable prescindir de este tipo de energía en el corto plazo; a medio plazo solo será posible si desde hoy mismo se ponen en marcha políticas energéticas planificadas con actuaciones efectivas de gestión de la demanda, ahorro energético y desarrollo de otras fuentes energéticas. La posición de CCOO es la de no ampliar el parque nuclear y, en tanto en cuanto no exista una actualización tecnológica que elimine los inconvenientes actuales de generación nuclear, sustituir este tipo de energía por otra con menos riesgos.
Hay una premisa fundamental en el ámbito de lo social, para que una central nuclear pueda seguir su funcionamiento, esta premisa fundamental es la seguridad en su funcionamiento.
Seguridad en su funcionamiento significa tanto realizar el cumplimiento de las medidas de seguridad establecidas con riguroso control, como llevar a cabo las inversiones necesarias para que los materiales, los medios humanos y profesionales estén en correcto estado para su funcionamiento en el día a día.
La liberalización del mercado eléctrico ha llevado a ejercer políticas de reducción de costes que las empresas propietarias de estas centrales han venido realizando durante los últimos años, que han tenido como objetivo primar el beneficio sobre la seguridad. Esto está llevando a una situación que puede poner en duda la fiabilidad de garantizar esa seguridad al 100%.
Comisiones Obreras siempre ha trabajado para que el desarrollo del funcionamiento de las centrales se realizase con los máximos criterios de seguridad y control, rechazando que en función de los beneficios empresariales se ponga en riesgo la seguridad de los trabajadores y de las personas.
La situación de precariedad y falta de rigor esta siendo un problema recurrente en los últimos años en el mantenimiento y la seguridad de las centrales, lo que ha sido denunciado de forma permanente ante el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). La política de reducción de costes ha incidido de una forma significativa en:
- Un recorte de los recursos económicos en el mantenimiento y supervisión de las instalaciones, que ha llevado a que la supervisión no sea realizada en el tiempo debido; que se hayan reducido los recursos humanos y materiales para realizarlas, y que las medidas que las contratas han recomendado no sean llevadas a efecto.
- Falta de formación en las plantillas subcontratadas, con la consiguiente perdida de profesionalidad, lo que, añadido a la excesiva rotación, lleva al desconocimiento de los riesgos.
- Polivalencia de los trabajadores, incompatible con un sistema de seguridad imprescindible en una central nuclear.
A continuación realizaremos un pequeño análisis de la situación actual, haciendo especial hincapié en aquellos elementos que inciden de forma mas precisa en la situación de inestabilidad y sobre las cuales hay que incidir.
1.1. Política de subcontratación.
La política de reducción de costes, llevadas por las empresas propietarias de las actuales centrales nucleares, ha llevado a una sustitución cada vez mayor de personal propio por subcontratado, bajo la premisa de menores costes y trasladar costes fijos a variables.
El primer paso en esa reducción de costes fue la sustitución de personal propio por personal de subcontrata, hasta limites mas allá de lo razonable (ver comparativa de plantillas propias y personal subcontratado en las centrales nucleares Españolas, año 2005), situación que refleja una importante diferencia respecto a la composición del empleo de las centrales nucleares en Francia o Alemania.
Personal del sector nuclear en España (2005)
Plantilla de contratas fijas
47,2% Plantilla propia52,8% 2.180 empleos 1.944 empleos
Fuente: Elaboración propia.
Posteriormente, se ha ido pasando a una política de optimizar el coste de las subcontratas, es decir reducir su coste. Para ello solo existe una medida: contratar menos personal a menor precio que, lógicamente, realiza una menor actividad. El menor precio se obtiene mediante el recurso a una contratación que incorpora mayor temporalidad y menor calificación profesional.
Así, actividades que eran realizadas por tres o cuatro personas han pasado a desarrollarse por dos. En las actividades de mantenimiento o supervisión, que venían realizándose con determinada periodicidad, se ha ampliado el tiempo entre revisión o revisión; un claro ejemplo de ello lo tenemos en la subcontrata que realizaba el
mantenimiento de las tuberías de Vandellós, donde tuvo lugar el accidente del pasado mes de octubre. En el ultimo año, la subcontrata que realizaba dicho mantenimiento fue reemplazada por otra de menor coste, pasando a realizar la revisión de semestral a una periodicidad anual, con menor personal y de inferior calificación.
También, aunque no de forma habitual, han aparecido en más de una ocasión subcontratas sin que se tenga un conocimiento pleno de quien esta realizando un trabajo determinado. Esta situación va en contra del artículo 34 de la Ley de Prevención y Riesgos Laborales, situación que ha sido denunciada ante la CSN. Mención aparte merece la situación de las subcontratas en la época de recarga. No se controla la calificación profesional del personal que trabaja; la modalidad normal es la contratación de personas de las respectivas zonas en el entorno de las CCNN en las que, precisamente, la alta especialización no es lo frecuente; trabajadores jóvenes, sin experiencia ni especialización que pueden aceptar los bajos salarios en un periodo temporal.
Personal del sector nuclear en período de recarga(2005)
Plantilla de contratas fijas en recarga 80,1% Plantilla propia 19,9% 2.180 empleos 8.750 empleos
Fuente: Elaboración propia.
A ello se une la presión para cumplir los plazos de tiempo. Los tiempos de recarga se han reducido en los últimos años a una tercera parte de lo que era habitual, por un solo motivo: primar la productividad y el beneficio. Esta situación lleva a trabajar contrarreloj, se hace trabajar al personal en muchos casos por encima de los tiempos máximos, poniendo en peligro la instalación y sus trabajadores; perdiéndose en alguna ocasión el control de que tipo de empresa se esta contratando y dándose la casuística de mantener a una empresa en quiebra que no pagaba a sus trabajadores por la ultima recarga realizada; esa misma empresa fue contratada por otra central para que esos trabajadores u otros temporeros continuasen trabajando en una nueva recarga. Esta situación se produce a pesar de un CSN que debe velar por la seguridad y el cumplimiento de las Instrucciones IS-02.
¿Donde esta entonces el problema? Tal vez en la inexistencia de los medios humanos y materiales adecuados para realizar las inspecciones mínimas necesarias; para comprobar que la información que se entrega por parte de las empresas es la real.
Sólo una política de común entre las empresas para una gestión global de las recargas podría ser una solución al problema. Así como, mediante la creación de una mesa que negocie un marco regulador sectorial, que garantice los requisitos mínimos exigibles a las contratas de las plantas nucleares, se podría solucionar tanto los temas de las calificaciones profesionales, como de los tiempos de trabajo y la seguridad laboral.
1.2. Política de formación y clasificación profesional.
La política de formación constituye un tema que, recurrentemente, este sindicato ha ido denunciando ante el CSN, desde el año 2002, en cada uno de los años y, a día de hoy, continua vigente la situación de falta de formación de refresco del personal de plantilla y, sobre todo, la formación especializada al personal de contrata. En este sentido se dan circunstancias extremas en todas las CCNN Españolas, en relación con una falta de preparación del personal contratado, que puede incluso afectar a la seguridad del sistema.
Esta situación ha sido puesta de manifiesto por los propios inspectores del CSN, cuando “constatan que las dificultades en la formación han obligado a repetir
trabajos porque estaban mal hechos”.
Si bien es cierto que existe una normativa, que regula que tipo de formación que se ha realizar y que tipo de cualificación ha de tener el personal. Lo cierto es que la supervisión que existe en cuanto a la formación es la entrega de los boletines firmados por los trabajadores, conforme han recibido el curso correspondiente. Trabajadores que en la mayoría de los casos tienen contratos temporales, mientras que la supervisión o control de la cualificación profesional es inexistente.
Entendemos que se necesita una inspección o supervisión real y efectiva de que la formación se realiza adecuadamente, y que los trabajadores que realizan determinadas actividades tienen la cualificación adecuada así como el contrato de trabajo para dicha calificación.
Pero también somos conscientes que este control se ha de realizar con medios humanos que no tengan relación económica con las empresas propietarias y que las contratas que tengan a estos trabajadores no puedan a su vez contratar a terceros, diluyéndose la responsabilidad de sus acciones.
Otro de los temas que preocupa es la formación del personal de nuevo ingreso. Es de todos conocido que un trabajador de una central nuclear tiene que adquirir la formación en un tiempo determinado, debido a ello es imprescindible que exista un programa de formación que se ajuste a los programas organizativos de sustitución del personal que tiene que ir prejubilándose o jubilándose, estableciéndose los
programas de solape, teniendo en cuenta la formación del trabajador, elemento que a día de hoy es inexistente.
Por parte de la CSN se lleva elaborando durante los últimos dos años un borrador para la regulación de todos los temas formativos, tanto para el personal de contrata como para el personal propio, ante la constatación de una serie de deficiencias en este tema. Pero dicho borrador esta paralizado, entendemos que urge su desarrollo final y puesta en funcionamiento.
1.3. Polivalencia en la organización.
La reducción de las plantillas ha impuesto la polivalencia mediante el establecimiento de formas organizativas donde un mismo trabajador pueda realizar en un mismo día, aparte de su jornada de trabajo, diferentes actividades en función de las necesidades operativas.
Se establecen para trabajadores en determinados servicios y después de su jornada laboral para cubrir labores de reten de mantenimiento y operación o de reten de averías. Eso significa que esta disponible y localizable para atender las averías o los mantenimientos programados fuera de jornada y, al mismo tiempo, se simultanea su reten de mantenimiento o avería con él reten de emergencia con el objetivo de ahorrar costes.
¿Que ocurre si realmente existe una situación de emergencia? Pues que si el trabajador esta atendiendo una avería difícilmente puede ir a la situación de emergencia y atender la avería al mismo tiempo. Es decir, existe un solape claro de funciones. Situación que no debiera producirse, puesto que va en contra de la definición de una emergencia. Pero lo que se consigue es que con el pago de un solo reten se pueda atender varias funciones, deficientemente atendidas si ocurren disturbios que afecten a ambas funciones.
La situación de polivalencia tiene que tener limites y si una persona esta de reten de emergencia no puede al mismo tiempo realizar cualquier otro tipo de reten.
La situación se complica si además ese mismo trabajador, como a veces se da, forma parte de las brigadas contra incendios. La edad, la composición, la preparación física, la formación y la multitud de diversificación de actividades de este personal son elementos, entre otros, que no garantizan una posible actuación con éxito.
Las brigadas contra incendios deben ser profesionalizadas, por ello es necesario establecer lo que se ha realizado actualmente en determinadas centrales: una plantilla propia de bomberos con esa actividad, como actividad principal.
El CSN y la Administración no puedan dar por adecuada la inspección de las brigadas contra incendios porque estén bien documentadas, es decir porque exista una relación de nombres de personas y documentos, sino que ha de garantizar que estas brigadas están en condiciones de realizar una buena actuación en
Otro de los problemas detectados es la estructuración de las plantillas en el corto y medio plazo. Las plantillas actuales de las centrales nucleares tienen una edad media elevada, entre 47 y 49 años. Todos somos conocedores de que la sustitución de estas plantillas por nuevos trabajadores ha de tener una programación de sustitución y solape. Este tema que ha sido permanentemente denunciado ante el CSN, no se contempla.
Pirámide de edades plantilla del sector nuclear en 2006
0 50 100 150 200 56 54 52 50 48 46 44 42 40 38 36 34 32 30 28 26
trabadores por edades
Fuente: Elaboración propia
En el funcionamiento de las centrales nucleares es fundamental no solo la cualificación del personal, sino el conocimiento de la instalación, su formación y experiencia. Si no se programa y controla la sustitución de las plantillas, podemos encontrarnos en los próximos cinco años con un déficit de plantillas o con nuevos trabajadores sin la necesaria experiencia y conocimiento para operar con total seguridad en las distintas plantas.
Llevar a cabo un plan de sustitución de plantilla con el solape necesario es una necesidad para poder asegurar un funcionamiento adecuado de las plantas en los próximos años.
1.4. Conclusiones
La forma que CC.OO. entendemos mas adecuada para incidir en los puntos mencionados tienen que ir en el camino de potenciar una mejora y control de las condiciones de trabajo, contratación, formación y participación. Al mismo tiempo, con el objetivo de buscar soluciones a futuro que recojan puntos fundamentales para la seguridad en el ámbito social y profesional, como:
1. Legislar las medidas necesarias para que se realicen los controles de mantenimiento y seguridad, con plantillas suficientes y estables. Dotando de los medios económicos y humanos necesarios para que dichos controles se realicen con total independencia. Medidas que limiten niveles de subcontratación en función de las actividades a realizar.
2. Establecer las mínimas inversiones económicas necesarias para el mantenimiento de las instalaciones (desde las propias cuentas de resultados de las empresas matrices), tanto en inversiones materiales como humanas. La
seguridad no solo es una cuestión de normas sino fundamentalmente económica. Si no se tienen los recursos necesarios difícilmente se puede garantizar esa seguridad, elemento fundamental en este tipo de tecnología.
3. Creación de acuerdos marcos de sector donde se regule las condiciones de trabajo mínimas para cualquier contrata que trabaje en una instalación nuclear, teniendo en cuenta factores formativos, estructura de plantillas, tipo de contratación, porcentajes de temporalidad, calificación del personal, nivel de accidentabilidad y salarios mínimos en función de calificación profesional.
4. Fundamental el establecimiento de unas Comisiones de Seguimiento y Control para la supervisión de las plantillas propias y subcontratadas que cumplan unas condiciones mínimas, establecidas en el punto anterior: control de las inversiones, formación, organización de las actividades, planes de emergencia y equipos de emergencia y bomberos. En Dichas Comisiones de Seguimiento y control tienen que estar presentes todos los actores implicados (empresa, administración, trabajadores y sociedad civil). Dejar la detección de incidencias solo en manos de la voluntad individual de los trabajadores, es un control totalmente insuficiente de la necesidad de seguridad de los que trabajan en la propia central.
Solo desde la implicación de todas las partes -quien tiene la obligación de realizarlo, quien debe hacer que se cumpla, quien lo realiza y quien sufre las consecuencias- y con los recursos económicos necesarios garantizados, puede asegurarse un control real de la situación.
2.
LA SALUD LABORAL EN LAS CENTRALES
NUCLEARES
El sector de la energía nuclear por sus características especiales y los elementos que en ella intervienen, constituyen una actividad de alto riesgo, derivada de las consecuencias que los accidentes pueden tener en los trabajadores y la población. Todos los riesgos y daños a la salud de los trabajadores de todas las fases del ciclo deben ser estudiadas en profundidad. Todas ellas tienen sus riesgos específicos, desde el inicio del proceso (recordemos los daños que afectan a los trabajadores del Uranio de Andujar) y también las fases de desmantelamiento y de gestión de residuos, en un panorama posible de desmantelamiento progresivo (en algún caso ya en aplicación) según el compromiso del Presidente del Gobierno en su investidura.
La convivencia cotidiana con el riesgo radiactivo requiere una atención especial por parte de las administraciones públicas y un control ciudadano y social permanente sobre los sistemas de gestión preventiva existentes que debe garantizar un nivel de excelencia fuera de cualquier duda.
El presente informe se refiere a la fase de operación por ser la más accesible y por nuestro interés en valorar, de forma muy especial, la protección de los trabajadores en estos centros donde confluye un importante colectivo laboral.
El objetivo de este informe es iniciar un diagnóstico preliminar sobre las condiciones de trabajo y las características de la gestión preventiva que se lleva a cabo en las centrales nucleares en España, así como la elaboración de un documento de conclusiones para mejorar la salud y la seguridad de los trabajadores específicamente elaborado por encargo de esta Comisión.
El informe ha sido elaborado a partir de la información recogida en entrevistas realizadas a los responsables de Prevención de Riesgos Laborales y Servicios Médicos de las distintas Centrales, mediante un cuestionario ad hoc en visitas programadas. De la revisión y análisis de diversa documentación sobre la actividad preventiva que llevan a cabo las distintas Centrales, de las respuestas obtenidas de dos cuestionarios remitidos a los Delegados de Prevención de las Centrales, del análisis de un grupo focal de discusión con Delegados de Prevención de Comisiones Obreras pertenecientes a 5 de las Centrales y de la revisión de diversa documentación referente a la seguridad que nos ha sido remitida, así como de una revisión de fuentes bibliográficas.
La limitación más importante del presente estudio ha residido en el escaso tiempo del que hemos dispuesto para abordar un trabajo tan complejo, que se plantea como el preludio de un necesario estudio en profundidad con recursos y métodos complementarios.
Queremos reconocer la disposición tan positiva para participar en este informe que han tenido todas las personas a las que hemos requerido su participación, en especial de los delegados de prevención y de los Responsables de Prevención de Riesgos Laborales de las centrales nucleares visitadas, así como las facilidades de
los Directores de las mismas.
2.1. Gestión preventiva de las centrales nucleares
Número de trabajadores* Pertenecientes a la Empresa Contrata Fijos Contrata en Parada
Trillo 290 130 900 Almaraz 377 380 1.000 Garoña 269 190 1.500 Ascó Vandellós II 718 700 1.000** Zorita 126 124 400 Cofrentes 345 152 1.205
* Son cifras aproximadas, especialmente respecto al número de trabajadores en parada, que se refiere a una estimación de la última realizada, Y se consideran todos los trabajadores que forman parte de estos trabajos de manera no simultánea. ** Se refiere a cada una de las centrales
2.1.1. La política de prevención de riesgos laborales
Todas las Centrales Nucleares asumen documentalmente la literatura habitual de compromiso de la dirección con la prevención e integración de todos los aspectos relacionados con la seguridad en las actividades de producción. Los objetivos más citados consisten en la propia “prevención de riesgos laborales”, “disminuir los riesgos y fomentar el espíritu de seguridad y la salud laboral de todos...”, “cumplir con la normativa”, etc. asumiendo las obligaciones establecidas por la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL).
En algunas declaraciones se incorporan diversos criterios de integración y de participación de los trabajadores.
La política de prevención se encuentra asumida y firmada al más alto nivel por el director general, o en su defecto por el gerente.
Los Delegados de Prevención opinan que los trabajadores conocen los objetivos preventivos de la empresa y que la propia dirección está directamente implicada en las cuestiones relativas a Prevención de Riesgos Laborales.
Se echa de menos, y los Delegados lo reseñan, la existencia de objetivos medibles con previsión de indicadores de eficacia en los planes de prevención.
2.1.2. Estructura Preventiva
El objetivo de integración de la prevención en el conjunto de la empresa no se plasma claramente en las estructuras de prevención; por ejemplo, la existencia de los departamentos /servicios de Protección Radiológica (PR) parece dificultar la organización del conjunto de la estructura preventiva de riesgos laborales; se
o menos integrados entre Protección Radiológica y “Salud Laboral”. Lo más frecuente es la presencia de dos servicios paralelos que aunque coordinados virtualmente pueden tener incluso dependencia jerárquica diferente. Así por ejemplo, en unas Centrales el servicio de Protección Radiológica depende de la Dirección mientras que Salud Laboral depende de Recursos Humanos; en otras, la estructura combina un área de Prevención Técnica y un área de Salud Laboral (servicios médicos) para cada central que conforman el Servicio de Prevención y Salud Laboral que tiene una dependencia jerárquica de Recursos Humanos.
Los responsables de la prevención manifiestan, en todo caso, una estrecha coordinación entre ambos servicios y un flujo de información adecuado y ágil.
Sólo en una central de las visitadas la estructura y los recursos preventivos dependen directa y jerárquicamente de la dirección de la empresa; en este caso la jefatura de Protección Radiológica ejerce así mismo la dirección del Servicio de Prevención e incorpora diversos recursos humanos y especialidades de prevención de riesgos laborales.
Los Delegados detallan determinadas prácticas de coordinación entre Protección Radiológica y Prevención de Riesgos Laborales; por ejemplo, los técnicos de cada servicio llevan a cabo de manera conjunta determinadas actuaciones en zonas controladas.
2.1.3. Formación en Prevención de Riesgos Laborales
Los responsables de gestión preventiva informan de que se desarrollan actividades formativas a todos los trabajadores, incluidos los de contratas, en cuestiones relativas a Prevención de Riesgos Laborales. Toda la plantilla fija (incluidos los trabajadores de contratas estables) reciben formación planificada (en alguna central, de características equiparables al nivel básico del Reglamento de los Servicios de Prevención).
Aunque en algunos centros el departamento de Formación es independiente y a veces perteneciente a estructuras de dirección distintas del servicio de Prevención, se informa de una fluida coordinación entre ellos: el Servicio de Prevención detectaría necesidades en base a los resultados de las evaluaciones de riesgo u otros métodos y plantearía las actividades necesarias. En determinados casos los miembros del SP participan activamente en el desarrollo de los mismos.
Los Delegados de Prevención estiman suficiente y adecuado el conjunto de actividades formativas en prevención de riesgos laborales a los trabajadores, incluso con la aceptación de propuestas de la parte social sobre el tema. Sin embargo, salvo en una central no se informa de prácticas de evaluación sobre la eficacia de las actividades formativas y tampoco parece universal la planificación de tales actividades tras un riguroso análisis de necesidades.
En cuanto a la formación de los representantes de los trabajadores, las circunstancias son variadas; en tres de ellas se informa de formación específica
mientras que en una central únicamente reciben formación básica. Sólo los Delegados de una de ellas señalas la actualización regular de las actividades formativas.
Respecto a la formación de los trabajadores de contratas no estables, el Servicio de Prevención controla el cumplimiento de la formación preceptiva a través de la revisión de la documentación aportada por las empresas y además se establecen determinadas actividades específicas previas a su entrada en el centro.
2.1.4. Recursos del Servicio de Prevención
Salvo una de las visitadas, todas las centrales cuentan con recursos propios en todas las especialidades preventivas y tienen constituido un Servicio de Prevención Propio. Además las Mutuas de Accidentes de Trabajo colaboran con algunas de manera directa en diversas labores, o bien se recurre a Servicios de Prevención Ajeno para determinadas cuestiones específicas.
La división/ departamento /servicio de medicina del trabajo es quizá la que cuenta con mayor número de recursos materiales y humanos propios, al incorporar un número variable de Asistentes Técnico Sanitario o Diplomado Universitario de Enfermería en el servicio, algunos de los cuales tienen titulación específica de alguna especialidad preventiva. El volumen de trabajo asistencial parece bastante elevado, aunque no se ha podido determinar las actividades que realmente son de prevención de riesgos laborales y su interacción multidisciplinar con el resto de técnicos de prevención del Servicio.
Por otra parte, en las épocas de recarga, los recursos preventivos en algunas Centrales se amplían con personal de coordinación entre empresas, en número establecido por el Servicio de Prevención según el número de empresas y trabajadores coincidentes en el centro; estos recursos son solicitados a las empresas contratistas. En otras Centrales los recursos no se incrementan pues las tareas de coordinación son asumidas por el personal propio.
2.1.5. Vigilancia de la Salud
La VS se realiza en función de la normativa vigente en todos sus requisitos de periodicidad. Se desarrolla de manera protocolizada en función de los trabajadores expuestos a los siguientes riesgos /situaciones:
Generalizado
1 Radiaciones Ionizantes 2 Ruido
3 Pantallas Visualización de Datos En alguna Central
5 Estrés Personal
En general, la actividad central de los Servicios Médicos se destina a la declaración de aptitud de los trabajadores a su función, según señalan los representantes de los trabajadores, y dedican la mayor parte de sus recursos al desarrollo de actividades inespecíficas y asistenciales y no realmente de salud laboral.
Los Delegados preguntados informan de que aparentemente los resultados de la vigilancia de la salud no se utilizan como indicador de eficacia preventiva ni para retroalimentar la evaluación de los riesgos.
2.1.6. Vigilancia de la exposición frente a las radiaciones
Una de las medidas preventivas más importantes, además de todas las medidas de seguridad aplicables y que no son objeto de este informe, es la vigilancia de la exposición frente a las radiaciones, tanto a la potencial exposición de los trabajadores de las instalaciones como al impacto sobre el medio ambiente y la población general.
¾ Vigilancia de la exposición de los trabajadores
La vigilancia de la radiación interior es responsabilidad de los servicios de Protección Radiológica que se ocupan de controlar y reducir los riesgos a que están sometidos los trabajadores por medio de los siguientes procedimientos: 1 Establecimiento de zonas de trabajo debidamente señalizadas según sea la
exposición externa o la contaminación presente.
2 Control y registro de las dosis recibidas por cada trabajador mediante dosímetros individuales.
3 Control de la posible incorporación de material radiactivo mediante detección externa y análisis de muestras biológicas.
4 Realización de exámenes periódicos de salud de los trabajadores y mantenimiento de los historiales y los registros dosimétricos individuales que, finalmente, pasan a un Banco Nacional de datos dosimétricos.
Estos procedimientos se deducen de la aplicación del principio ALARA que exige que las medidas de protección radiológica se basen en:
5 La evaluación previa a su puesta en práctica del riesgo radiológico de las actividades que empleen radiaciones ionizantes.
6 La clasificación radiológica de los trabajadores en función del riesgo inherente a su trabajo.
7 La clasificación radiológica de los lugares de trabajo.
8 La aplicación de normas y medidas de control en función de la clasificación de los trabajadores y de los lugares de trabajo.
En general, todo trabajador debe someterse a un reconocimiento médico y obtener un certificado de “apto para realizar trabajos con radiaciones ionizantes”
renovable anualmente.
¾ La vigilancia de la exposición ambiental y del público
La radiactividad ambiental se vigila en España a través de planes, que han de ser aprobados por el CSN y cuyos datos deben ser comunicados al mismo.
Básicamente son:
• El Plan de Vigilancia Radiológica Ambiental (PVRA), responsabilidad de los titulares de las instalaciones nucleares, se aplica en las zonas en que se encuentran las mismas, dentro de un radio de 30 km.
• La Red de Vigilancia Radiológica Ambiental (REVIRA) cubre todo el territorio nacional mediante estaciones automáticas de detección y medida continua de la radiactividad ambiental, y laboratorios distribuidos por las Comunidades Autónomas, que toman muestras y analizan la radiación ambiental.
Además, la Dirección General de Protección Civil dispone de una Red de Alerta a la Radiactividad (RAR), con 900 estaciones de medida en todo el país, con una cobertura más densa en torno a las instalaciones nucleares. ¾ Resultados de la vigilancia dosimétrica en el año 2003 en el entorno de las
centrales nucleares.
Centrales nucleares
El CSN controló a un total de 7.302 trabajadores con una dosis colectiva de 7,3 Sv. persona y una dosis individual media de 1,94 mSv/año.
La dosis colectiva por reactor del tipo de agua a presión, correspondiente al 2003 se mantiene en un nivel muy similar a la correspondiente a 2002, lo cual confirma la tendencia decreciente de los últimos años. Hay que indicar que en el año 2003 se efectuaron paradas de recarga en las centrales nucleares de Ascó unidad I, Almaraz unidades I y II, Trillo, José Cabrera y Vandellós II.
En los reactores de agua en ebullición, durante el año 2003 se efectuaron paradas de recarga en las dos centrales de esta tecnología lo que ha motivado que las dosis colectivas se hayan incrementado con respecto a años anteriores. Concretamente las dosis, durante la recarga de la central nuclear de Cofrentes, han sufrido un aumento con respecto a ciclos anteriores como consecuencia de un significativo incremento de los niveles de radiación en el pozo seco, lo que ha afectado negativamente a todos los trabajos realizados en torno a dicha zona. El CSN ha requerido a la central la realización de un análisis de causa-raíz, de cuyos resultados se puedan derivar medidas preventivas y correctoras para los próximos ciclos.
Por último, considerando las dosis medias colectivas trianuales por reactor y año, se mantiene la tendencia decreciente progresiva que se venía observando a lo largo de los últimos años, hasta equipararse con los resultados registrados para este tipo de centrales en el ámbito internacional.
Instalaciones en fase de desmantelamiento y clausura
media de 1,11 mSv/año.
Instalaciones del ciclo del combustible, almacenamiento de residuos y centros de investigación
El CSN controló a 1.130 trabajadores (1,27% del total de trabajadores controlados) con una dosis colectiva de 0,070 Sv.persona y una dosis individual media de 0,48 mSv/año.
Transportes
El CSN controló a un total de 68 trabajadores (0,076% del total de trabajadores controlados) con una dosis colectiva de 0,18 Sv.persona y una dosis individual media de 4,0 mSv/año. La dosis individual es superior a la del resto de los sectores indicados.
En este sector las dosis se concentran en el transporte de material radiofarmacéutico (con destino a centros médicos). Debido a que estos materiales se transportan en bultos pequeños que se cargan y descargan manualmente y a que son muy pocas las empresas que realizan estos transportes, la dosis individual media del sector será normalmente superior, si bien la dosis colectiva es muy pequeña respecto a la de otros.
¾ Vigilancia radiológica ambiental
El CSN controló los vertidos de las centrales nucleares para comprobar que la actividad de los efluentes radiactivos líquidos y gaseosos de todas las centrales nucleares españolas se mantienen en valores muy inferiores a los valores máximos que se derivan de los límites establecidos en las especificaciones técnicas de funcionamiento de estas instalaciones, representando las dosis asociadas a ellos una pequeña fracción de los límites autorizados.
La actividad emitida tanto en forma de efluentes líquidos como gaseosos fue similar a la de otras instalaciones europeas o norteamericanas y confirmó la tendencia decreciente que se ha constatado en los últimos veinte años. Por otra parte, las dosis efectivas que se han calculado para el individuo más expuesto, considerando hipótesis muy conservadoras, no han superado en ningún caso un 4% del límite de 100 micro Sievert autorizado para los efluentes radiactivos.
2.1.7. Comunicación e Instrucciones
¾ Comunicación de incidencias
Como sistema de información sobre problemas relacionados con la Prevención de Riesgos Laborales existe en todas las Centrales un sistema que permite y estimula que todos los trabajadores puedan comunicar incidencias. Aunque de accesibilidad variable (en algunos casos se hace mediante ordenador y no todos los trabajadores disponen de este recurso) se reconoce por los Delegados de Prevención su interés y los responsables de Prevención de Riesgos determinan las acciones a desarrollar generando las actividades de corrección correspondientes. Los Delegados opinan que este tipo de comunicaciones se deben promover más intensamente, haciéndolo más accesible a todos los trabajadores, incluyendo a los de contratas, tanto en condiciones habituales como
de parada y generando información tanto para el Servicio de Prevención como para los propios Delegados. En este sentido proponen la homogeneización de los sistemas de comunicación de incidentes en todas las Centrales.
¾ Órdenes, procedimientos
Como medida de integración y coordinación de la actividad preventiva se establecen procedimientos para realizar actividades de trabajo que puedan incidir en la seguridad como posible origen de riesgos. Así todas las centrales poseen procedimientos para múltiples y variadas cuestiones, tales como montaje de andamios, reparaciones...etc.
Estas órdenes generan una cantidad de actividad en diferentes servicios y necesidad de visados de aprobación que según los Delegados tiene buenos resultados; sin embargo, en cada Central estas órdenes poseen un código o nomenclatura diferente, cuestión que dificulta el control /seguimiento externo (por ejemplo del propio Consejo de Seguridad Nuclear o la Inspección de Trabajo) y también la adecuada identificación por parte de los trabajadores de contratas que trabajan en diferentes Centrales. La homogeneización de la nomenclatura y los códigos, redundaría en una mayor fluidez de la información y en una mayor eficacia del sistema de comunicación.
2.2. Los riesgos laborales y su evaluación
Los riesgos laborales “tradicionales” se consideran bien controlados; un ejemplo de lo cual son las cifras de accidentes de trabajo que se citan para ello. Los entrevistados comentan que los problemas son “los normales” en este tipo de empresas y se acepta también por ellos que la gestión preventiva está por encima de la media de las empresas.
Los entrevistados/as describen actividades de Evaluación de Riesgo Inicial tras la cual se van realizando valoraciones puntuales de riesgos específicos. Son más frecuentes en este caso las valoraciones de los puestos de trabajo en relación con factores de seguridad, con pantallas de visualización de datos (PVD) y de ruido. Se identifican también en la documentación disponible actividades de evaluación del estrés térmico, así como alguno sobre manipulación manual de cargas.
La metodología de evaluación general se basa fundamentalmente en métodos de la propia mutua de accidentes de trabajo (sobre todo Unión Museba Ibesvico), de alguna asociación como el método AMYS (Asociación de Medicina y Seguridad en el
Trabajo para la Industria Eléctrica de UNESA, específico del sector de empresas
eléctricas) o de SPA (como el caso de ERGOS DOS)
Alguna central planteó la evaluación inicial en base al estudio de los datos de accidente.
En algunos casos se utilizan “matrices de exposición” con la que se identifican un número bien delimitado de riesgos, que es sobre los que se trabaja posteriormente.
La Evaluación de Riesgos se realiza habitualmente en base al estudio de “actividades tipo”; es decir, se identifica una actividad tipo y de esta se seleccionan algunos puestos. Algún Delegado presente en las entrevistas mostró su discrepancia al respecto, valorando la necesidad de evaluar todos los puestos, en función de la posible variabilidad existente entre los mismos.
La Evaluación de Riesgos Ergonómicos se realiza en algunos casos mediante cuestionarios específicos en el caso de los usuarios de PVD; en otros casos se realiza mediante cuestionarios más generales. Se identifican algunos planes futuros de evaluación específica para algunos colectivos como los mecánicos. Hay algún caso en el que se realiza evaluación de la manipulación de cargas mediante métodos más específicos
Las evaluaciones de exposición al ruido parecen de las más realizadas, especialmente en algunas zonas de las empresas. Aunque se carece de los datos de prevalencia de exposición.
No se encuentran indicios de evaluación específica de los riesgos derivados de la Organización del Trabajo (Riesgos Psicosociales), aunque se establecen algunas valoraciones en el marco de Evaluaciones más genéricas con los métodos globales antes comentados (especialmente “ERGODOS”), en los que se incluyen algunos ítems relacionados con carga mental (difícil de definir y criticada por incorrecta en los ámbitos científicos) o intensidad del trabajo.
La existencia de amianto en la mayoría de los Centros no se expresa como un riesgo a destacar, ya que la mayoría establece mecanismos de tratamiento de estas instalaciones. Aunque en alguna central se incluye en la memoria la realización de informes frente a la retirada de amianto por una empresa externa.
En todo caso, se insiste en la información a los Delegados de Prevención y aunque, salvo en una central, no se habla de participación directa sobre los métodos a utilizar en las evaluación de riesgos, éstos se muestran conformes en cuanto a sus posibilidades de participación en estos procesos, ya que son invitados a acompañar a los técnicos y tienen garantizado el acceso a la información correspondiente. Los Delegados de Prevención manifiestan que los riesgos más importantes a los que están expuestos los trabajadores son los siguientes:
1 Altas temperaturas, especialmente en condensadores y generadores, aunque no en todas las centrales es un problema de la misma intensidad. Se agrava en los meses de verano y especialmente cuando coincide la recarga, pues en zona controlada se deben llevar determinados equipos de protección individual que incrementan la carga térmica
2 Exposición a ruido: especialmente en determinadas zonas (turbinas, condensadores...)
3 Organización del trabajo. Es uno de los temas que consumió más tiempo del Grupo Focal. Se valora tanto la escasa atención a estos temas por parte de las empresas, (hay algunos delegados que solicitan un estudio específico desde hace tiempo) como a la importancia de determinados aspectos tales como las
escasas posibilidades de promoción, la escasa satisfacción, la ausencia de reconocimiento o las desigualdades en términos de categoría /responsabilidad. Algún Delegado de Prevención informa de la existencia de problemas de salud (ansiedad) relacionado con estos factores de riesgo.
Otro bloque de riesgos que deberían de ser controlados y evaluados tiene que ver con la presión de tiempos en determinados momentos del trabajo, como son las recargas que realizan los trabajadores de empresas contratadas. Esta presión de tiempos incide claramente, según los Delegados de Prevención, en la calidad del trabajo y por tanto en la seguridad, así como en el cumplimiento real de las medidas preventivas establecidas frente a los riesgos, especialmente los radiológicos y los de seguridad y lo consideran como un factor con influencia considerable en la generación de accidentes y de los consiguientes efectos sobre la salud de los trabajadores.
La idea general que subyace y transmitida por algunos de los entrevistados, es que la cuenta de resultados prima demasiado sobre la gestión preventiva y las condiciones de trabajo, muy especialmente en períodos de recarga. La reducción de costes económicos conlleva sus propios riesgos.
Los Delegados de Prevención han comentado que en ciertas Centrales se ha realizado un estudio sobre clima preventivo, del que no han recibido información escrita y en el que no tuvieron participación previa (aunque alguno lo ha podido revisar) en el que se valoran cuestiones referentes a la organización de los recursos humanos y su relación con la generación de incidentes ocurridos.
Asimismo la evidencia existente sobre los efectos perjudiciales que el trabajo a turnos mantenido durante muchos años genera sobre la salud de los trabajadores, determinan la conveniencia de limitar estos regímenes horarios a determinados tramos de edades, según señalan los delegados de prevención. En el Informe del Consejo de Seguridad Nuclear de 2004 al Congreso de los Diputados y el Senado (CSN 2004)2 se hace referencia precisamente a la cuestión de la gestión de los recursos humanos en términos de la importancia de mantener dotaciones, competencias y motivación de los mismos, sean propios o contratados para garantizar el mantenimiento y la mejora de la seguridad.
1 Derivados de las condiciones de seguridad. Son riesgos que se presentan de forma habitual y que se consideran suficientemente controlados por las personas entrevistadas y la documentación revisada: riesgos de trabajo en altura, con máquinas, eléctricos...
Sin embargo, en los periodos de recarga los riesgos de seguridad se incrementan debido a la importante presión de tiempos y de la confluencia de muchos más trabajadores y empresas. También por la falta de preparación y especialización y de la dificultad de coordinar bien la gestión preventiva en dichas condiciones.
2
Consejo de Seguridad Nuclear. Informe del Consejo de Seguridad Nuclear al Congreso de los Diputados y al Senado. 2004.
Por otra parte, se cita por algunos Delegados de Prevención que en todas las Centrales excepto en dos, determinados trabajadores son además Bomberos con actividades y responsabilidades a desarrollar en momentos de emergencia, ante los que lógicamente deben responder portando mascarillas, aparatos y equipos de extinción, subiendo escaleras, etc., para lo que consideran que muchos de ellos no están en condiciones físicas adecuadas debido fundamentalmente a la edad. Además esta situación se complica por el hecho de que en situaciones de emergencia los trabajadores que deben ejercer de bomberos deberían dejar de ejecutar las tareas y responsabilidades que ejercen habitualmente, reduciendo así los recursos necesarios en sus respectivas secciones precisamente en las situaciones que más lo requieren. En otras Centrales estos problemas se han evitado por medio de la presencia de Bomberos profesionales en número suficiente.
2 Derivados del contacto con sustancias químicas, aunque no se ha reseñado como un riesgo en ninguna de las entrevistas realizadas, en el Grupo Focal se planteó como origen de accidentes de trabajo (quemaduras) y en algunas actas de los Comités de Salud y Seguridad se pregunta sobre estos riesgos, aunque es muy poco reseñado en comparación con otros problemas percibidos. En una de las memorias del Servicio de Prevención se encuentra información relativa a la realización de evaluación de contaminantes químicos que incluye hidracina, amoniaco, cloro y otros no especificados, aunque no se reseñan los resultados3. 3 Derivados de las posturas de trabajo y la carga física. Citado (por los
delegados de prevención) sobre todo en relación con los trabajos de mantenimiento y de usuarios de Pantallas de Visualización de Datos (por los técnicos).
2.3. Riesgos derivados de las radiaciones ionizantes
Resulta evidente que uno de los riesgos más importantes a los que están expuestos los trabajadores de las instalaciones nucleares y, en especial los de centrales nucleares, es el radiactivo.
El riesgo radiactivo no es despreciable en condiciones de funcionamiento normal, puede ser importante en determinadas operaciones como la carga y descarga del reactor y es potencialmente muy importante en el caso de accidentes con fuga de materiales radiactivos.
Un estudio muy reciente4 estima que el 1-2% de las muertes por cáncer (incluida leucemia) entre los trabajadores de una cohorte de 407.391 trabajadores de
3
La industria nuclear utiliza sustancias químicas que pueden ser peligrosas para la salud de los trabajadores e incluso cancerígenas (como la hidracina y sus compuestos) que no se han reseñado ni por los DP ni por los responsables de PRL de las empresas como un factor de riesgo. El insuficiente conocimiento de este problema por parte de todos los agentes y responsables de la prevención, puede generar situaciones de riesgo.
4
Cardis E, et al. Risck of cancer after low exposure doses of radiation: retrospective cohort study in 15 countries. BMJ, doi:10.1136/bmj.38499.599861.EO.2005.