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Universidad de Sevilla

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HABIS

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cenamiento de información y sistema de recuperación, sin permiso es -crito de la Editorial Universidad de Sevilla.

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Teléfonos: 954 48 74 46 - 74 51. Fax: 954 48 74 43 Correo electrónico: [email protected]

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Impreso en España-Printed in Spain ISSN 0210-7694

DOI: http://dx.doi.org/10.12795/Habis Depósito Legal: SE-669-1994

Maquetación: Referencias Cruzadas - [email protected] Impresión: Pinelo Talleres Gráficos, s.l.-Salteras. Sevilla

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JUAN GIL. Los primeros años de Habis ... 7 JOSÉ MARÍA LUZÓN NOGUÉ. Así nació la revista Habis ... 11 DIEGO RUIZ MATA. Años recordados por la revista Habis ... 15 JOSÉ ANTONIO CORREA RODRÍGUEZ. Javier de Hoz Bravo, helenista y

paleohispanista ... 29 RAÚL SÁNCHEZ CASADO. El servidor del ka y la pureza ritual: algunas

notas sobre la escena de circuncisión en la tumba de Ankhmahor ... 35 ANTONIO MANUEL SÁEZ ROMERO / MARÍA LUISA LAVADO

FLORIDO. Cremaciones fenicias y un nuevo saladero de pescado púnico de Gadir. Avance de los hallazgos registrados en el área de Los

Chinchorros (Calle San Bartolomé, Cádiz) ... 49 ALEJANDRO ABRITTA. Una nueva perspectiva sobre el problema de la

performance de los mimiambos de Herodas ... 83 ANTONIO RUIZ CASTELLANOS. Hasta Regia y la cultura religiosa fenicia 101 AGUSTÍN MORENO. Motivos griegos en el episodio de Tito Livio del ataque

de Porsena a Roma ... 129 GORETTI OYA GARCÍA. Genetrix Orbis. Madre de la dinastía

Julio-Claudia, madre del Imperio, madre del orbe. La imagen de Livia Drusila en el territorio de la Bética ... 147 FRANCISCO CIDONCHA REDONDO. Mujeres infames en la sociedad

romana del Alto Imperio ... 167 MIGUEL MARTÍNEZ SÁNCHEZ. Cónyuges, familiares y compañeros:

aproximación a la tipología de los dedicantes en la epigrafía gladiatoria romana ... 183 JOSÉ M. CANDAU MORÓN / FÁTIMA AGUAYO HIDALGO. Sangre judía

en odres griegos. Flavio Josefo y la historiografía griega ... 205 ALBERTO ROMERO CRIADO. Análisis semántico de los lexemas νῦν y

νυνί en el Nuevo Testamento ... 225 ANA C. VICENTE SÁNCHEZ. Intercambios epistolares entre Darío y

Alejandro. Perspectiva intertextual desde la plutarquea Vida de Alejandro .. 245 JOSÉ D’ENCARNAÇÃO. ¿Uma inscrição romana em S. Martinho do Porto? . 269

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JOSÉ ANTONIO CORREA RODRÍGUEZ. El hidrónimo Tader (Río Segura) . 297 ELEONORA GIUNCHI. Amor abrasador: carbones y brasas en los epigramas

eróticos de la Antología Palatina ... 305 MATTIA C. CHIRIATTI. Il De oratione dominica. Nisseno ed i commenti

esegetici anteriori: uno studio comparativo ... 327 PETER KRUSCHWITZ. How the Romans Read Funerary Inscriptions:

Neglected Evidence from the Querolus ... 341 STÉPHANIE GUÉDON. El cristianismo en el extremo Occidente africano

en la Antigüedad tardía: una presencia religiosa sometida a discusión ... 363 PEDRO CASTILLO MALDONADO. La Epistola ad Vincentium de Liciniano

de Cartagena y la tradición de la Epistola de die Sancto Dominico en la

Spania bizantina ... 379 FRANCISCO SALVADOR VENTURA. La Historia Wambae de Julián de

Toledo y sus caracteres de historiografía clásica ... 391 RESEÑAS... 409

A. Álvarez-Ossorio Rivas, E. Ferrer Albelda y Á. Delgado Pereira (coords.),

Guerra y Paz. Las religiones ante los conflictos bélicos en la Antigüedad, Spal

Monografías nº XXIII (Judit Mata Soler) 409 ● A. F. Caballos Rufino, His

-palis, de César a Augusto. La Colonia Romula y los orígenes institucionales

de la Sevilla romana entre la República y el Imperio (Víctor A. Torres

Gon-zález) 411 ● J. Gil, Chronica Hispana saeculi VIII et IX, Corpus

Christiano-rum Continuatio Mediaeualis LXV (Juan Martos) 414 ● H. Jiménez Vialás,

Carteia y Traducta. Ciudades y territorio en la orilla norte del Estrecho de

Gibraltar (siglos VII a. C.-III d. C.), Col·lecció Instrumenta 57 (Sergio

Espa-ña-Chamorro) 416 ● J. J. Justel, A. García-Ventura (eds.), Las mujeres en el Oriente cuneiforme (Daniel León Ardoy) 420 ● C. Martínez López y P. Ubric

Rabaneda (eds.), Cartografías de género en las ciudades antiguas (Colección

Feminae) (Julia Guantes García) 424 ● Á. Narro, Platón. El Banquete,

Colec-ción Rhemata Textos Griegos, volumen 1 (Carmen Sánchez-Mañas) 426 ● M.

Navarro Caballero, Perfectissima femina. Femmes de l’élite dans l’Hispanie

romaine. 2 vols (Francisco Cidoncha Redondo) 429 ● G. Ottone – A. L. Chá

-vez Reino, Teopompo di Chio. Filippiche (Fozio, Biblioteca, cod. 176), (Álvaro

Ibáñez Chacón) 431 ● S. Panzram y L. Callegarin (eds.), Entre civitas y ma-dina. El mundo de las ciudades en la Península Ibérica y en el Norte de África (siglos IV –IX). (Jerónimo Sánchez Velasco ) 434 ● P. Pavón (ed.), Margi-nación y mujer en el Imperio romano, (Salvador Ordóñez Agulla) 436 ● F.

Prados Martínez, H. Jiménez Vialás y J. J. Martínez García (Coords.),

Me-norca entre fenicis i púnics. MeMe-norca entre fenicios y púnicos, (Francisco

José García Fernández) 441 ● D. Quint, Virgil’s Double Cross. Design and Meaning in the Aeneid (María Emilia Cairo) 446 ● J. Rodríguez Mellado,

P. Garrido González y J. Vázquez Paz (eds.), La necrópolis tardoantigua de

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Martín, Tucídides Archaiologikós. Grecia antes de la Guerra del Peloponeso,

(Marc Mendoza Sanahuja) 456 ● N. A. Vitiglio, Il lessico miceneo riferiti ai cereali (José Miguel Jiménez Delgado) 457 ● J. Untermann, Monumenta Lin-guarum Hispanicarum. Band VI. Die vorrömische einheimische Toponymie des antiken Hispanien, (José Antonio Correa Rodríguez) 461 ● VVAA. Cos-truzione e decosCos-truzione della cartografia tolemaica. Número monográfico de

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Antonio Ruiz Castellanos

Universidad de Cádiz [email protected]

ORCID: 0000-0002-9290-3703

HASTA REGIA AND THE PHOENICIAN RELIGIOUS CULTURE

RESUMEN: Me propongo interpretar el texto de Estrabón 3, 2, 2, relativo a Hasta Regia: ἐπὶ δὲ ταῖς ἀναχύσεσιν ἡ Ἄστα, εἰς ἣν τουνγαδιτανοὶ συνίασι μάλιστα, en el que se confirma la hibridación de las poblaciones fenicio-turdetanas y se resuelve la aparente contradicción que se da en el texto de Es-trabón: por un lado la afirmación de que la ciuda-danía gaditana es una de las más numerosas y por otro el que la isla de Gades esté tan poco poblada. La hibridación fenicio-turdetana implica la conti-nuidad de la cultura fenicia y especialmente de su cultura religiosa. He observado este aspecto desde la antroponimia del entorno de Hasta.

PALABRAS CLAVE: Hasta Regia, Estrabón; hi-bridación; cultura fenicia; religión; antroponimia.

ABSTRACT: The purpose of this paper is to inter-pret Strabo’s line ἐπὶ δὲ ταῖς ἀναχύσεσιν ἡ Ἄστα, εἰς ἣν τουνγαδιτανοὶ συνίασι μάλιστα (Str. 3, 2, 2). According to our interpretation, this fragment on Hasta Regia implies the hybridization of Phoe-nician-Turdetanian populations. This would solve the contradiction that the Gaditan citizenry is one of the largest in the Roman Empire while the island of Gades is sparsely populated. One of the aspects involved in this hybridization is the continuity of the Phoenician culture, especially its religious side. As shall be seen, the anthroponymy docu-mented around Hasta supports this continuity. KEYWORDS: Hasta Regia; Strabo; hybridiza-tion; religion; Phoenician culture; anthroponymy.

RECIBIDO 11/09/18. ACEPTADO 29/04/19. Hasta Regia o Asta1 (yacimiento situado en Mesas de Asta, Jerez de la Frontera,

Cádiz), es una ciudad de origen tartesio-turdetano2, que fue colonia con Julio

1 Es nombrada como Ἄστα con espíritu suave en Estrabón 3.1.9; 2, 2; 2, 5 (sigo la edición de Lassèrre

1966); Ptolomeo 1883, Geog. 2. 4. 4; 4. 10; Marciano de Heraclea 2.9. Pero los autores latinos la de-nominan Hasta: Tito Livio 39.21; Plinio nat. 3.11; Mela 4.4; Bell. Hisp. 26 y 36; los Itinerarios (Asta: Raven.4.43 [306, 5]; Hasta: Itin. Anton. Aug. 409. 4; Vicarell. 1.2.3.4). Véase también Hastensium seruei

en el “Decreto de Paulo Emilio” o “Bronce de Lascuta” (CIL II, 5041).

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César y perteneció a la provincia de la Baetica dentro del Conuentus Gaditanus (Plin. nat. 3.11; Mela 3.4). Estaba situada en la desembocadura del río Baetis (hoy Guadalquivir), siendo puerto del Lacus Ligustinus a 16 millas del portus Gadi-tanus (Itin. Anton. Aug. 409.4). Además de puerto fue un nudo de vías, una de las paradas de la Via Augusta, además de inicio de vías hacia las serranías de la pro-vincia de Cádiz3.

1. Hasta RegiaylacUltUratartesio-tUrdetana

A partir de la afirmación de Estrabón (3.1.6) “A los turdetanos se les considera los más sabios de los iberos: pues no solo utilizan la escritura sino que poseen cró-nicas y poemas de antigua tradición, y leyes versificadas de seis mil años”4 se ha

derivado el gran prestigio de esta zona sudoccidental de la Península Ibérica en la Antigüedad, asociado con el desarrollo de Turdetania y su romanización tem-prana. Estrabón habla de 6000 años antes de su época (s. I d. C.) y entre sus reyes cita a los mitológicos: Gerión junto al mito de Hércules, Nórax, Gárgoris y Habis, y al único rey del que se tienen referencias más o menos históricas, Argantonio, que se supone vivió 120 años (630-550 a. C.)5.

La tradición ha cultivado esos mitos que nos cuentan los historiadores y via-jeros antiguos (Heródoto, Hecateo de Mileto, Éforo, Trogo Pompeyo-Justino, Avieno) sobre Tarteso6 como indicio de una Hispania esencial anterior incluso a

los fenicios y a la conquista romana (Álvarez Martí 2005). Hoy se acepta que el

3 Lagóstena 2016: 63-86. 4 Estrabón 2007.

5 Su nombre suena a plata (argentum), el negocio minero de la plata que tanto favoreció el comercio

con los focenses, y por su longevidad parece más una dinastía que una persona; cf. Alvarez Martí 2009: 97-98: “El Tartesos de Estrabón se construye mediante la agregación de informaciones diseminadas en autores y momentos previos para construir un pasado brillante, próspero y civilizado a sus turdetanos, que son también, en buena medida, una creación original del geógrafo de Amasia. Se trata, en suma, de un proceso de construcción de una identidad pasada —Tartesos— como referente de prestigio para una identidad también construida, ahora en el presente: la Turdetania”.

6 Ya en el Medioevo se cultiva el elogio a la nación española, desde Isidoro de Sevilla a través de su

Historia de los Godos, De Laude Hispaniae y Etimologías, que tuvo influencia en el Chronicon Mundi

de Lucas de Tuy —proemio “De excellentia Hispaniae”—, en el De Rebus Hispaniae del arzobispo Ro-drigo Jiménez de Rada, y en la Primera Crónica General de España de Alfonso X. Especialmente desde Nebrija, Florián de Ocampo, Ambrosio de Morales, Juan de Mariana y los ilustrados del s. XVIII se de-sarrolla una protohistoria hispánica basada en Tarteso. Incluso en pleno s. XX el hallazgo casual, la ex-cavación inicial y exposición del tesoro del Carambolo por Juan de Mata Carriazo (1957), quien concluyó que era “un tesoro digno de Argantonio”, consagra la historia legendaria de la cultura tartésica; por más que Álvaro Fernández Flores y Araceli Rodríguez Azogue, quienes excavaron con profundidad el yaci-miento del Carambolo entre 2002 y 2005, opinaran que El Carambolo no debió ser un asentayaci-miento in-dígena, sino un santuario fenicio dedicado a la diosa Astarté; estos arqueólogos sostienen que los tesoros bautizados como tartésicos son producto de la hibridación colonial con los fenicios de Cádiz. Más le-gendaria aún fue la búsqueda de Tarteso por George Bonsor y por Adolf Schulten, quien se veía como el Schliemann de Occidente.

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concepto de Tarteso es una construcción histórica (Cruz Andreotti 1993, Álva-rez Martí 2012), por más que no se pueda negar su existencia7, que comienza en

el Bronce Final en el valle del Guadalquivir y Huelva. Una cosa son los mitos y leyendas y otra es lo que la Arqueología nos demuestra palpablemente. El pro-blema de Tarteso se plantea entonces de otra forma: ¿qué relación existía entre las poblaciones autóctonas y los fenicios? Aunque hay que tener en cuenta que los griegos, nuestra fuente sobre Tarteso, nunca distinguieron entre ambas comuni-dades, sino que llamaron tartésicos a los habitantes de estas tierras sin más mati-ces (Celestino-Rodríguez 2017). Realmente Tarteso “no constituyó una realidad histórica preexistente a la presencia fenicia, sino (que fue) su consecuencia”, dice Ruiz Mata 1999b: 89 y 94: “Por ello el término de ‘colonización’ (sc. fenicia), que implica la dicotomía de colonizador / colonizado, dominador / dominado, no se adecúa a la realidad que ofrecen los datos arqueológicos8”.

El mismo problema se plantea para Turdetania: ¿hasta qué grado la cultura fenicia de Gadir/Gades fue determinante para la cultura turdetana? Tarradell 1960: 61 creó el concepto de “Círculo del Estrecho” resaltando la koiné econó-mica del litoral atlántico ibérico y africano, centralizada en la bahía de Cádiz y con ramificaciones en la costa atlántica africana e ibérica y, ya en época romana, en la iconografía monetal, cf. Ferrer Albelda 2006: 270-271. A eso respondería la afirmación de Estrabón (3, 2, 13) de que la mayoría de las ciudades de la Turde-tania estaban en su día habitadas por fenicios o gaditanos. La situación concreta que describe Estrabón es la que se daba en los siglos II-I a. C.

2. Hasta Regia¿corterealtUrdetana?

Muchos autores suponen que Hasta Regia fue la corte o capital de la monarquía turdetana, heredera de la cultura y monarquía de Tarteso. Así lo afirman Roa 16179, Caro 1634, Rallón 1660 y Gutiérrez 1886 entre los antiguos, y Chocomeli,

7 La cultura arqueológica tartésica se distingue por la cerámica y la arquitectura; a la cerámica a

mano le sucede la cerámica a torno y a las cabañas de planta oval las casas de muros rectos, que revela-rían la presencia de fenicios, cf. Álvarez Martí 2009: 85.

8 Ruiz Mata 1999b: 96-97: “Durante el siglo VII y comienzos del VI a. C. muchos asentamientos

in-dígenas que dependían y estaban inmersos en el sistema productivo de los grandes centros, no tuvieron necesidad de cambiar la morfología de sus hábitats según los modelos fenicios, pero aceptaron en su re-pertorio cerámico ciertas formas de la vajilla fenicia, sobre todo las cerámicas grises, y estaban inmer-sos en los sistemas de intercambios, a juzgar por las ánforas, que contenían seguramente vino y aceite u otros productos que revelarán futuras analíticas. La coexistencia de ciudades indígenas con modelos se-mitas, y los hábitos anclados en los más antiguos del Bronce final fue perfectamente compatible y lógico, mostrando la realidad del período orientalizante en la zona analizada, cuya finalidad no solo estriba en el nacimiento de la ciudad, sino en los cambios en la estructuración del territorio, socioeconómicos, in-tensificación y producción diversificada y en el control de los excedentes, que originó una red comercial dentro de un mundo peninsular y mediterráneo.”

9 Que traduce el pasaje de Estrabón (3.2.2) así: “Entre los esteros está Asta en la cual se convienen

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Martín de la Torre, Pemán 1941 entre los contemporáneos; el término Regia sería según ellos el indicio de su capitalidad del reino10.

Caro 1634: 3, 23 afirma: “por llamarle Plinio Asta Rexia… este sobrenom-bre le tubo por aver sido corte de Argantonio…; y como esta çiudad estaba en el coraçón de su reino, ayuda este pensamiento a lo que dise Estrabón, que en Asta hazían sus cortes los turdetanos…”. Rallón 1997: 22: “Las autoridades de Es-trabón y Plinio son dos testigos contestes, que aunque por diversos términos y modos, dicen una misma cosa; pues es lo mismo ser ciudad Regia, que ser ciu-dad de chancillería, donde se fenecían y acababan los pleitos; y de ordinario están estas audiencias en las cortes de los reyes”.

Más que una monarquía habría que pensar que Hasta en esa época era un Estado aristocrático capaz de controlar un territorio más o menos extenso en su entorno. Sabemos que Lucio Emilio Paulo, el famoso vencedor de Pidna (168 a. C.), el padre de Escipión Emiliano, otorgó en el 189/190 a. C. a los habitantes de la Torre Lascutana la libertad respecto de Hasta; pues bien, creemos que lo que manumitió debió ser un territorio y a sus habitantes en conjunto11, no unos

es-clavos, como lo demuestra la expresión: quod ea tempestate possedissent, item possidere.

En el texto de Estrabón nada se dice de tal monarquía ni de capitalidad, ni de dietas ni chancillerías (o tribunales superiores) refiriéndose a Hasta; todas esas suposiciones obedecen al prejuicio y mito tartésico de la monarquía de Arganto-nio12 y a la figura retórica de la proyección histórica de aquel momento (ss.

XVI-XVII, monarquía de los Austrias españoles) hacia el pasado de forma anacrónica. Es Plinio quizás quien puede haber inducido a error cuando habla de Hasta Regia: colonia Hasta, quae Regia dicitur (nat. 3.11) “la colonia Hasta que es lla-mada Regia”, como si Regia fuera su nombre original, el nombre de la ciudad in-dígena, y no el cognomen de la colonia que le impuso el deductor de la misma, G. Julio César13. Las deductiones se llevaron a cabo en tres momentos “que

corres-pondieron respectivamente a G. Julio César, M. Antonio y Asinio Polión”, según

“esta Isla hacían los dos braços del Guadalquivir, en cuyo medio estaba, como dicen, la famosa ciudad de Turdeto, que dio nombre á toda la región”, apud Rallón 1997: 5.

10 Incluso hoy día, aunque puntualizándolo, lo sostiene Montero Vítores 2011.

11 Concuerdo con Vigil 1973: 250-52, quien afirma que se trata “de los habitantes de la ciudad en su

conjunto”. Sobre el estado de la cuestión, Hidalgo de la Vega 1989: 59-66, que también se decanta por la opinión de Vigil.

12 Argantonio vivió 120 años (670-550). Su leyenda se desarrolló en la literatura griega: Anacreonte

y Heródoto (1, 163 y 165) son las fuentes principales; Apiano (Ib. 63), Cicerón (Tusc. 3.69), Valerio Máximo (8.13.ext.4), Plinio el Viejo (nat.7.154 y 156), Silio Itálico (3.396-399), Luciano (Macr. 10), Liba-nio (Ep. 1406), los Paroemiographi Graeci (Bodl. pp. 28, 263) y Suidas (1, 4, p. 506, nº 136).

13 Hasta fue partidaria de Pompeyo y de sus hijos hasta la batalla de Munda, en que Julio César se

ganó a los caballeros hastenses, que se pasaron a su frente. Uno de ellos era Aulo Bebio, que aparece en el Bellum Hispaniense (26.2). Julio César conquista y funda en Hasta la colonia Hasta Regia. Vittinghoff 1951: 74 afirma que la fundación de la colonia (Plin. nat. 3.11; Mela 3.4) fue cesariana; le siguen en ello

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González Román 2017: 356-357. “Se observa, ante todo, la presencia de apela-tivos claramente vinculados con los antepasados míticos o reales de la familia Iulia; tal es el caso de Hasta Regia, Romula Hispal (el fundador de Roma), Gene-tiua Vrso (Venus Genetrix).

En el mismo sentido se pronuncia Amela Valverde 2016: 8914. Previamente lo

habían hecho observar Galsterer-Kröll 1972: 125 y 1975:120-128; García Moreno 1983: 211; Tovar 1974: 148 ss., y González 2011: 224.

En efecto, Suetonio, Iul. 6, habla del orgullo que César demostró en el elogio fúnebre de su tía paterna Julia, de quien dice tener entre sus ascendientes mater-nos a reyes (Anco Marcio, de quien procedía su madre, que era de la familia de los Marcii Reges: Nam ab Anco Marcio sunt Marcii Reges, quo nomine fuit mater), y entre los paternos a dioses: a Venere Iulii, cuius gentis familia est nostra15.

¿Ha inducido la frase de Estrabón (3.2.2) a la consideración de Hasta como capital del reino turdetano por celebrarse allí sus dietas? Me parece que no. Lo que dicen los manuscritos es simplemente: ἐπὶ δὲ ταῖς ἀναχύσεσιν ἡ Ἄστα, εἰς ἣν τουνγαδιτανοὶ συνίασι μάλιστα. Las ediciones antiguas ya cambiaban la lectura de los mss., toundagitanoì > Tourdetanoì, seguramente por prejuicios históricos, hasta que se restituyó la lectura original en las ediciones del s. XX si-guiendo a Kramer (Estrabón 1852) y a Müller (Estrabón 1858). Esa lectura la re-coge ya Jones (Estrabón 1917-1969), añadiendo la enmienda τὸ νῦν: ἐπὶ δὲ ταῖς ἀναχύσεσιν ἡ Ἄστα, εἰς ἣν οἱ τὸ νῦν Γαδιτανοὶ συνίασι μάλιστα, where the Gadi-tanians of today usually hold ther assemblies. Igual lectura en Lassère (Estrabón 1966), quien traduce Où les Gaditans tiennent le plus souvent leurs assemblées. Pero en el texto de Estrabón lo único que se dice es que en este momento (segura-mente el año 18 d. C., época de Tiberio) es “en Asta donde se concentra (o reúne) la mayor cantidad de gaditanos”. Así lo traducen Ruiz Castellanos et alii en IL-Jerez, enfrentándose a una tradición que se reitera incansablemente. Incluso la

González 2011 y Montero Vítores 1998: 43-52. Los habitantes de Hasta estaban inscritos en la tribu Ser-gia (Kubitscheck 1882: 140 y Wiegels 1985: 35).

14 Cf. Amela Valverde 2016: 89 “No ha de extrañar que se atribuya al gobernador de la Hispania

Ul-terior, C. Asinio Polión (cos. 40 a. C.), las fundaciones coloniales de Hasta, Hispalis, Vrso, Vcubi y Cor-duba. La onomástica con la que se bautizó a las anteriores poblaciones resulta, vista como un conjunto propio, significativo y programático, como puede observarse en los apelativos de estas comunidades:

Regia, Romula Iulia, Genetiua Iulia, Claritas Iulia y Patricia respectivamente. Regia por las aspira-ciones monárquicas de César, o más bien en honor a su madre, perteneciente a la familia de los Marcii Reges¸ Romula y Genetiua en referencia a los antepasados de la gens Iulia, saga que inició el mismísimo fundador de la ciudad de Roma; Claritas y Patricia por ser aquél (Rómulo) el creador de las institucio-nes del Senado y el Patriciado (Liv. 1.8.1-2). De igual modo, la distribución geográfica de estas poblacio-nes parece cuidadosamente estudiada, pues sobre el mapa se disponen de forma equilibrada, a intervalos regulares, a lo largo de las feraces campiñas situadas en la orilla izquierda del río Baetis, desde Cor-duba hasta el mar.”

15 Así, un primo hermano de Julio César es Q. Marcio Q. F. Rex, cónsul en el 68 a. C., junto con

Lucio Cecilio Metelo; cf. D. C. 30.4.14.15.17; 36.26.31,116; Cic. Pis. 4; Att. 1.16.10; Sall. hist. 5; Catil.

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traducción de Gómez Espelosín (Estrabón 2007) dice todavía: “Asta, donde los gaditanos se reúnen en asamblea”, manteniendo la idea de que allí se realizaban asambleas o incluso los conuentus. Hay traducciones menos comprometidas, así la de García-Bellido (Estrabón 1971): “donde los gaditanos se suelen reunir a me-nudo”; la de Meana-Pinero (Estrabón 1995): “Asta, a la que acuden generalmente los gaditanos”; la de Montero Vítores 2011: “Asta, donde los gaditanos suelen reu-nirse a menudo”; y la de Chic 1994: 392: “en los esteros de Asta, en la que ‘los que en este momento son gaditanos’ se reúnen la mayor parte de las veces, encontrán-dose situada por encima del puerto de la isla a no mucho más de cien estadios”.

3. elconventvs Hastensis

Precisamente Chic 1994: 141 interpreta estas reuniones como posibles evocaciones de los generales a conuentus en época republicana16. Dice que “hay coincidencia

entre prácticamente todos los autores en identificar el verbo griego συνιέναι em-pleado aquí por nuestro geógrafo, con el latino conuenire”, como si conuenire no tuviera otro significado que el relacionado con la institución del conuentus, de la misma forma que συν-εῖμι significa, igual que conuenire, según el Liddell-Scott s. u., to go or come together; to come in, así como acepciones derivadas relacionadas con “la confrontación de los ejércitos” y “consultar o deliberar”. Galsterer 1971: 22, que contempló la problemática que presentaba la aludida frase estraboniana, dejó planteada la cuestión en estos términos: Ob diese Worte einen staatsrechtli-chen Inhalt haben, wie es der griechische Text nahelegen könnte, oder was Strabo sonst damit gemein haben könnte, bleibt unklar. Pero en p. 55 dice el mismo Gals-terer que si se trata de una institución como la del conuentus, ¿cómo es que enton-ces se utiliza el adverbio μάλιστα? A este respecto, Chic aduce el texto de Cicerón, Verr. 5, 28: Scitote oppidum esse in Sicilia nullum ex iis oppidis, in quibus consis-tere praetores et conuentum agere soleant, quo in oppido non isti ex aliqua familia non ignobili delecta ad libidinem mulier esset17, de donde deduce que

“conuen-tum agere soleant y συνίασι μάλιστα tienen prácticamente el mismo significado”. Pero la doble negación nullum... non se refiere a los abusos sexuales que eran cons-tantes en aquellas localidades, no a que hubiera alguna excepcionalidad para rea-lizar el conuentus en los lugares predeterminados18. En el caso de Hasta no cabe

un μάλιστα cuando la ubicación habitual del conuentus republicano era Gades: en

16 A pesar de aceptar el τὸ νῦν de la edición de Loeb, se remite Chic a una institución romana

repu-blicana, al estilo de Livio 31.29: Sic Siculorum ciuitatibus Syracusas aut Messanam aut Lilybaeum indi-citur concilium: Praetor romanus conuentus agit; eo imperio euocati conueniunt.

17 “Habéis de saber que no hay una sola ciudad de aquellas en las que los pretores acostumbran a

ce-lebrar sus conuentus, en la que estos tipos no se apropiaran de mujeres incluso de buenas familias para sus liviandades”.

18 El subjuntivo de soleant es debido a hiper-subordinación, sin que denote eventualidad, sino al

contrario, una costumbre institucionalizada, mientras que μάλιστα, como adverbio superlativo significa: “preferentemente”, lo que contradiría la habitual celebración en la ciudad de Gades.

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la época de Julio César (Suet. Iul.7.1) Questori Vlterior Hispania obuenit; ubi cum mandatu pr(aetoris) iure dicundo conuentus circumiret Gadisque uenisset... Y si nos referimos a la institución del conuentus de época de Augusto, la suposición de un conuentus Hastensis habitual (μάλιστα) casa todavía peor19; menos aún casa

con la expresión τὸ νῦν. Una vez establecido el Conuentus Iuridicus Gaditanus, el gobernador habría de girar su visita a la capital del conuentus, Gades, donde se juzgarían los asuntos; conuentus significa tanto la administración de un territorio como la realización de los actos judiciales20. Chic piensa que “se trataría más bien

de la pervivencia de un conuentus de base religiosa y posiblemente con proyección económica”21. En todo caso hay que tener en cuenta que el conuentus es una

ins-titución romana, no gaditana ni turdetana, cuya función principal es que el gober-nador, única fuente del derecho como representante de Roma, emita sus edicta, cf. Liv 31, 29 praetor Romanus conuentus agit; eo imperio euocati conueniunt.

4. niasambleas, nicorteRegia. sUperpoblaciónfeniciadegaditanosenHasta

La concentración de gaditanos en Hasta pierde así su carácter de dieta periódica real, que se entendería en todo caso mejor si fuera de turdetanos y no de gadita-nos. En cambio, sí denota la abundancia e importancia de la población fenicia de gaditanos que se concentraba en Hasta, que superaría la existente en el resto de Turdetania, aun siendo también en esta muy abundante: οὗτοι γὰρ Φοίνιξιν οὕτως ἐγένοντο σφόδρα ὑποχείριοι ὥστε τὰς πλείους τῶν ἐν τῇ Τουρδητανίᾳ πόλεων καὶ τῶν πλησίον τόπων ὑπ᾽ ἐκείνων (τῶν Φοινίκων) νῦν οἰκεῖσθαι. (Str. 3.2.13). De ahí la expresión: οἱ τὸ νῦν Γαδιτανοὶ συνίασι μάλιστα, donde se usa μάλιστα como superlativo: “en la mayor cantidad”, de donde la traducción antes referida (ILJerez, ad.loc.): “Hasta, donde se concentra la mayor población de gaditanos”.

La importancia numérica de los fenicios en la composición étnica de Turde-tania para los siglos II-I a. C., aunque se debió remontar a la colonización fenicia, ha sido estudiada por Ferrer Albelda 2006: 269 y puesta en relación con el “Cír-culo del Estrecho”22.

19 Para Hispania, Plinio, nat.3.7; 10 a 15; 18; 23 a 26; 28, señala la capital y las ciudades que

perte-necen a cada conuentus.

20 Ozcáriz 2009: 333. La función principal del conuentus es la judicial, aunque también la

censita-ria, la religiosa y finalmente la fiscal.

21 La polémica es recogida por Ferreiro 1982:158. Es cierto que Dopico 1986, comentando una

ta-bula hospitalis en el Noroeste hispánico en que se habla de un Conuentus Arae August(a)e desconocido hasta el momento y no nombrado por Plinio, se replantea el tema de la localización de los conuentus iu-ridici. Pero no es el caso de un conuentus tan cierto como el Gaditanus. Plinio el Viejo utilizó los regis-tros de Agripa en que figuraban estas unidades administrativas intermedias denominadas en adelante

conuentus iuridici o διοικήσεις, con la especificación de los grupos étnicos o ciudades atribuidos a cada una y la respectiva metrópoli, cf. Caballos 1978: 37 y Habicht 1975: 63-71.

22 La continuidad del “Círculo del Estrecho” en la época romana ha sido poco estudiada. Son de

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Desde el s. II a. C. hasta el s. I d. C., después de desligarse de la tutela carta-ginesa, el Círculo del Estrecho experimenta una nueva expansión. A la cerámica tipo Kuass, así como al registro anfórico, se le han de añadir como elementos dis-tintivos de la zona otros aspectos económicos como las salazones (Str. 3.2.6), y otros culturales (Escacena 1992) como la lengua, la moneda como símbolo iden-titario, más las creencias religiosas y funerarias. Chic 2003: 7 habla de una “ga-ditanización” de Hispania23 y Arruda y Sousa 2010 de una “gaditanización del

Algarve” ya a partir del siglo IV a. C. El Estrecho se convierte en el Fretum Ga-ditanum. Esta identidad se afianzó mediante la creación romana del conuentus Gaditanus. López Castro-Belmonte Marín 2012: 144 dicen:

“La administración provincial romana pareció reconocer su realidad étnica y lingüística mediante la configuración del Conuentus Gaditanus dentro de la Bética. Es significativo en este sentido el juicio de M. Vipsa-nio Agripa, a finales del siglo I a. C., sobre el origen “púnico” de los ha-bitantes de la costa de la Bética (Plin. nat. 3.7-8)24”.

La interpretación que le hemos dado al fragmento de Estrabón como mani-festación de la abundante población gaditana que se da en Turdetania y especial-mente en Hasta, nos impulsa a dar un paso más y cuestionarnos: ¿Superaría la población de gaditanos en Hasta a la que habitaba en la isla de Gades en la época de Estrabón? Desde luego no está en contradicción con la afirmación de que son pocos los que viven en la ciudad de Gades, a pesar de su numerosa ciudadanía. Dice Estrabón 3, 5, 3-5:

“podría pasar por la ciudad más poblada del orbe, pues he oído decir que en un censo hecho en nuestro tiempo fueron contados hasta quinientos caballeros gaditanos, más que cualquier otra ciudad de los itálicos, ex-cepto la de los de Padua. A pesar de este número, su isla no mide más de cien estadios de longitud, siendo su anchura a veces de un solo esta-dio. En un principio vivían en una ciudad muy pequeña; mas Balbo el Gaditano, que alcanzó los honores del triunfo, les levantó otra ciudad que llaman ‘La Nueva’; y de ambas surgió Dídime, cuyo perímetro, aun-que no pasa de veinte estadios, es lo suficientemente grande para no sen-tirse agobiada de espacio; efectivamente, en ella residen pocos, ya que la mayoría pasan en la mar gran parte del tiempo, y otros viven en la tierra firme de enfrente, y por su fertilidad sobre todo en la que rodea la vecina

23 Chic 2003: 46: “Antes de que se produjese la romanización de Hispania, llevaba mucho tiempo

haciéndose notar la gaditanización de la misma”; 62 “La presencia de Cádiz en el sur de la Península Ibérica, sin ser tan estruendosa como la cartaginesa o la romana, influyó en gran medida en las transfor-maciones experimentadas en dicho solar”.

24 Oram eam in uniuersum originis Poenorum existimauit M. Agrippa: “Toda esta costa en su

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islita; a esta (islita) por agradarles el lugar la han convertido en la antí-polis de Dídime; pero en proporción son pocos los que habitan en ella y en el arsenal que les ha construido Balbo en la tierra firme de enfrente”. La distinción entre la numerosa ciudadanía gaditana (πλήθει ἀπολείπεσθαι τῶν ἔξω Ῥώμης πόλεων)25 y la exigua población de la ciudad de Gades (Πόλιν δὲ

κατ’ ἀρχὰς μὲν ᾤκουν παντάπασι μικράν), la está haciendo el propio Estrabón.

5. métodosegUido

Hemos tratado de hacer compatibles los distintos textos de Estrabón en aquello que aparentemente los hace contradictorios. Se trata de una crítica interna: la que busca la coherencia entre los enunciados de la propia obra; la que no desprecia la literalidad del texto e incluso la crítica textual. También importa lo contextual: la fecha de composición, el marco ideológico en que se inscribe la obra Geogra-fía, su intención, el género literario geográfico-histórico. Hemos dado también al texto una cierta capacidad de resolución ante las diversas aporías.

Sería capaz nuestra interpretación de dar una explicación a los interrogantes que se hace, por ejemplo, Ruiz Mata 1999: 283 a tenor de los resultados arqueo-lógicos: “Primero, el espacio pequeño de la ciudad anterior a la remodelación de Balbo, con una demografía que no sobrepasaría los 500/2000 habitantes, lo que contrasta con el número mencionado de caballeros. Resulta también extraña la residencia de tantos ciudadanos en la mar, pese a que en determinadas estacio-nes del año la navegación no sería posible o más escasa. Otra cuestión, que atrajo la atención de Estrabón y la nuestra, es que aunque muchos viven en la costa de enfrente, no parecen poseer propiedades agrícolas, sino ser simples residentes, lo que conduce a preguntar en qué consistía la condición de caballero y en la de-pendencia para la subsistencia de la mayoría de los productos de la campiña”. La traducción del final del fragmento cambia según se coloque la puntuación; no-sotros la colocamos entre διὰ τὴν εὐφυίαν y ἣν ὥσπερ ἀντίπολιν: no es la islita la que atrae la mayor parte de la población, sino el territorio que la rodea por su fertilidad.

Por eso y siguiendo a Ruiz Mata, pienso que lo que convierte en impor-tante a Gades (municipium et conuentus) es su lugar estratégico, su comercio y su carácter sagrado, no el número de habitantes que poblara la isla, sino las

25 Cicerón reconoce la ciudadanía gaditana en su Pro Balbo 6.14: Gaditana ciuitas; 10.25,

equipara-ble a efectos administrativos a la de Roma; 11.27 Vt, si Gaditani sciuerint nominatim de aliquo ciue Ro-mano, ut sit is ciuis Gaditanus, magna potestas sit nostro ciui mutandae ciuitatis nec foedere impediatur, quo minus ex ciue Romano ciuis Gaditanus possit esse. Cf. 14.32; 17.39. Y en 15.34 Nec uero oratio mea ad infirmandum foedus Gaditanorum, iudices, pertinet; neque enim est meum contra ius optime meritae ciuitatis, contra opinionem uetustatis, contra auctoritatem senatus dicere.

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actividades comerciales de los gaditanos que vivían dentro y fuera de la isla. La doble realidad de la numerosa ciudadanía es compatible con la exigua po-blación de la isla de Gades que comprueba la arqueología. La capacidad de explicación de estos hechos contradictorios abona la probabilidad de nuestra interpretación del texto.

6. lacontinUidadcUltUralyreligiosafenicia

Más importante todavía es ver el texto en consonancia con lo que se sabe por otros textos históricos y por la arqueología. En primer lugar, la desaparición de la cultura turdetana, en lo que tiene de mestiza, debió de ser paulatina; la romaniza-ción no habría sido tan rápida como lo quiere Estrabón: “Los turdetanos, y sobre todo los que viven en la cuenca del Betis, se han adaptado a la postre al modo de vida romano, no acordándose ya casi ni de su lengua propia. Se han hecho de de-recho latino la mayor parte y han recibido colonos romanos, de suerte que poco falta para ser todos romanos” (3.2.15)26. Son muchas las precisiones y

pondera-ciones: “y sobre todo”, “a la postre” (τελέως), “ya casi: οὐδὲ... ἔτι”, “la mayor parte”, “poco falta para ser todos romanos” (μικρὸν ἀπέχουσι τοῦ πάντες εἶναι Ῥωμαῖοι). De suerte que su afirmación parece más un desideratum que una afir-mación rotunda.

La continuidad de la cultura fenicia en época romana republicana se ve en primer lugar en la pervivencia de la lengua que siguieron hablando fenicios y car-tagineses en el Occidente mediterráneo27, así como por las inscripciones

mone-tarias en lengua fenicia que abundan en el Sur de Iberia. Correa 2008: 273-295 dice que perduran tipos fenicios en las monedas gaditanas con epígrafes en es-critura neo-púnica: “acuñaciones con eses-critura fenicia se documentan en Cádiz (s. IV/III a. C. hasta Tiberio), y en escritura púnica en Málaga, Adra (hasta Tibe-rio), Tijola, Ituci (Tejada), Olontigi (¿Aznalcázar?), Sexi (Almuñécar, también en escritura neopúnica) y, probablemente, Lebrija y Abla”28. Este número de

acuña-ciones, en palabras de Ferrer Albelda 2006: 270, “testimonia tanto la existencia de comunidades con una composición étnica mixta, cuanto más la participa-ción de ambas en circuitos económicos muy dinámicos –con cierta movilidad de

26 οἱ μέντοι Τουρδητανοὶ καὶ μάλιστα οἱ περὶ τὸν Βαῖτιν τελέως εἰς τὸν Ῥωμαίων μεταβέβληνται

τρόπον οὐδὲ τῆς διαλέκτου τῆς σφετέρας ἔτι μεμνημένοι. Λατῖνοί τε οἱ πλεῖστοι γεγόνασι καὶ ἐποίκους εἰλήφασι Ῥωμαίους, ὥστε μικρὸν ἀπέχουσι τοῦ πάντες εἶναι Ῥωμαῖοι.

27 Cf. López Castro-Belmonte Martín 2012: 141-142: “Los pasajes de Apuleyo (apol. 68) y sobre todo

de Agustín de Hipona (quaest. hept. 7.16; epist. 209.3; serm. 111.6; In Rom. 13; epist. 66.2: epist. 108.4) o de Procopio (Vand. 2.10), así como otros textos menos conocidos de Jerónimo (epist. 130.5) o Severo de Menorca (2.5), en los que se menciona el uso de la lengua púnica en una época tan tardía como los si-glos IV a VI d. C., han sido posiblemente los textos que más comentarios y debates han suscitado entre los estudiosos”.

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gentes– controlados por las ciudades púnicas”29. La cerámica mantiene

inscrip-ciones púnicas en la ciudad de Cádiz, según Muñoz Vicente 1991: 238 y García Vargas 1996. De Hasta se ha publicado una inscripción (ILJerez nº 1) no conside-rada como falsa por Almagro Gorbea 2003: 250-251, F-13ª, y que Zamora López comunica verbalmente que “se parece a signos de las monedas libio-fenicias... aunque no arroje sentido”.

En Hasta, la deductio o instalación de veteranos romanos para su coloniza-ción no debió comportar la desaparicoloniza-ción inmediata de los rasgos de su cultura. Seguramente no fue igual para todos: la aristocracia latinizada tendría unos inte-reses definidos en asumir la identidad romana, más que los grupos pobres30;

tam-poco sería homogénea en todas las circunstancias y lugares: no es lo mismo el elogio del foro que la necrópolis; “el ámbito funerario pudo ser particularmente propenso a la conservación o el subrayado de las propias tradiciones”, según Ben-dala 2002: 148. No se obligaba a los nativos, ni siquiera a los ciudadanos roma-nos, a renunciar a su derecho consuetudinario, tal como reza en la norte-africana Tabula Banasitana31. De los vv. 12-13: … ciuitatem Romanam saluo iure

gen-tis dare, dice Lepelley 1998: 108 que (il) signifie que ces nouveaux citoyens gar-daient leur droit coutumier et tous leurs usages, et n’étaient nullement contraints de se romaniser. Los vv. 19-23 de esta Tabula Banasitana dicen32: “observa lo

que hemos otorgado a cada pueblo en nuestros comentarios, las diferencias exis-tentes por épocas y escríbeme los detalles y juicios a juzgar por los textos en que se otorgó la ciudadanía romana en la época de Augusto y Tiberio”. En ella se re-coge un ius gentis, el derecho étnico norteafricano, que seguía vigente incluso después de otorgada la ciudadanía romana. Comenta Gascou ad loc. que se trata de la garantie de vivre dans leur cadre tribal, sans qu’il soit porté atteinte à leur droit coutumier dans les rapports avec leur populares; c’est le droit local et non le droit romain qui continuera à révaloir. El poder imperial est à la fois impe-rieux et tolérant (...) L’Empire conserve une souplesse et une faculté d’accueil re-marcables, según Gascou 1972: 53.

Ferrer Albelda (2014) ha tratado sobre la ruptura y continuidad en las mani-festaciones religiosas púnicas (las contempla desde un punto de vista arqueoló-gico, fijándose sobre todo en los templos y el culto) durante los siglos III-I a. C., tras la ocupación cartaginesa y la conquista romana. Encuentra una continuidad

29 Cf. Mora 2013:154. Muchos argumentos confirman la continuidad cultural fenicia; cf. Machuca

2014: 85 “Con seguridad sabemos, según se desprende de varios grafitos encontrados en Malaca y Sexi, que durante las primeras centurias del Imperio se siguió hablando y escribiendo púnico en estas ciudades”.

30 Como ejemplo de sentido de identidad, un gaditano llamado Asdrúbal, aun habiendo obtenido la

ciudadanía, mantiene en Cicerón (Balb. 51) su nombre fenicio.

31 Editada por Gascou 1982. Tabula Banasitana, nº 94.

32 Tabula Banasitana: ciuitatem Romanam saluo iure gentis dedimus, quod in comentarios nostros

referri possit explora quae cuiusque aetatis sit et scribe nobis descriptum et recognitum ex comentario ciuitate Romana donatorum diui Aug., et Ti. Caesaris Aug., etc.

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en los santuarios urbanos en aquellos territorios donde hay continuidad demo-gráfica fenicia (de Gadir a Baria), hasta el punto de afirmar que “Ni la presencia cartaginesa ni la romana en los primeros ciento cincuenta años de ocupación pa-recen modificar los lugares ni las costumbres y expresiones religiosas tradiciona-les, si acaso aportaron nuevos iconos que redundaban en aspectos ya destacados del culto, o contribuían con nuevos atributos a la redefinición de la divinidad ver-nácula, o al sincretismo...” (Ferrer Albelda 2014: 219).

Incluso habría que decir: les fidèles des anciens cultes puniques pouvaient-ils adhérer à l’ordre romain sans devoir en rien renoncer à leurs dieux (Gascou 1972: 54) y a la vez tendrían una cierta predisposición al échange et tendance à l’assimilation.

7. antroponimiadeHasta

Nosotros vamos a fijarnos en la pervivencia cultural, especialmente la religiosa, que se percibe en la antroponimia hastense. Las gentes33 pueden mantener sus

costumbres, lengua, religión y en parte también su antroponimia. De manera que los nombres nos pueden ofrecer la pervivencia cultural y religiosa que se opera en los distintos personajes, de distintas clases sociales y distinto género, incluso cuando han conseguido la ciudadanía. Un fenómeno parecido al que ocurre en Cádiz (Gades) y Cartagena (Cartago Noua) donde la diversidad y complejidad cultural se refleja en los antropónimos y donde conviven nombres de posible ori-gen púnico con otros romanos y griegos.

7.1. Nombres fenicio-púnicos transcritos al latín

Dada la condición de colonia de Hasta, con los desplazamientos a ella de pobla-ción itálica y romana que comportaba la deductio, es interesante conocer los no-mina autóctonos, por más que en las inscripciones de Hasta Regia no se vean nombres fenicios34. La razón de esto la da Mommsen 1889: 233: le citoyen

ro-main a le devoir de porter un nom roro-main. A partir de César, Tabla de Heraclea, ILS 6085, II, 142 y ss., y luego bajo Domiciano en la Lex Irnitana 86, se obliga a los municipios y colonias a que el magistrado tome declaración, previo jura-mento, a los ciudadanos sobre sus nomina, praenomina, patres aut patronos, tri-bus, cognomina35.

33 La siguiente dedicatoria a Augusto y al pueblo romano no olvida a las gentes que integran el orbe:

IMP. CAESARI AVGVST. EIVS SENATI POPVLI[QVE ROMANI] ET GENTIBVS, CIL VI suppl., 30975.

34 La inscripción nº 1 del catálogo ILJerez puede considerarse auténtica, aunque no se ha descifrado. 35 Nemo habet nisi liber praenomen, nomen, cognomen (Quint. inst. 7.8.27).

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Los Baebii, una de las grandes familias patricias de la campiña jerezana y gaditana en general36, y vinculada al proceso colonizador del s. I a. C., pueden

muy bien servirnos de ejemplo. Un Aulo Bebio peleó ya junto con otros dos ca-balleros de Hasta en el Bellum Hispaniense (26.2) pasándose con los otros dos al bando de César. López Castro-Belmonte Marín 2013: 152 señalan la presencia del nomen Baebius en otros lugares púnicos como Epora y Carthago Nova. Para estos autores se trata de un nombre de origen fenicio-púnico37 documentado con

abundancia en el Norte de África bajo las formas Baebius, Bebius y sus femeni-nos Baebia, Bebia (Pflaum 1961: 177). En la zona de Hasta femeni-nos encontramos va-rias inscripciones funerava-rias de varios Bebios: Bebio (nº 6)38; Bebio Hílaro y su

hija Bebia Cosmecia (nº 65); Bebio Hermes (nº 14, CIL II 1733); el quizás epo-rense Bebio Rufo (nº 15, CIL II, 1736) y otra más, la de Décimo Bebio (nº 34). También en Gades encontramos otras siete Bebias (con los cognomina Callista, Crestilla, Fortunata, Gamice, Nicostratis, Symbolis y Veneria) y otros cuatro Be-bios (con los cognomina Cansaus, Apollodorus?, Optatus, Optatinus y Venerio-sus). Lagóstena 2001:102 conjetura a partir de los cognomina de muchos de estos Baebii un origen servil, caso de L. Baebius Hermes, IIIIIIuir augustalis, CIL II, 1733. Pero no hay por qué inferir de los cognomina, por muy exóticos que suenen, que se trata de antiguos esclavos; el mismo sistema onomástico de los libertos lo siguen los peregrini, que aunque extranjeros pueden ser personas libres. Precisa-mente estos cognomina, muchos de ellos muy frecuentes en el norte de África39,

sirven de indicio para confirmar el posible origen púnico de los Bebios. Hay otra representación numerosa de Bebios (quizás emparentados con los gaditanos, La-góstena 2001: 102), que es la de Carthago Nova (Abascal-Ramallo 1997: 158s.)40.

La abundante documentación honorífica de los Bebios en Sagunto parece cons-tituir una excepción, pero realmente corresponde a una sola familia, familia que curiosamente recibió importantes cargos en la Bética41.

36 Abascal 1994: 93-96. Sobre los Baebii de Sagunto, Alföldy 1977. Se documentan con abundancia

especial (18) en Gades (Díaz Ariño 2008: 199, n.º 42).

37 Según López Castro - Belmonte Marín 2012: 152-153 y Jongeling 1984: 153 podría derivar de

Bby, “chico, niño”. Este nombre personal está documentado en inscripciones de Cartago (Benz, 1972: 74; Halff, 1963-1964: 93). De acuerdo con el diccionario de Krahmalkov, del término es BB’, siendo BBY

una variante, no se puede determinar su significado.

38 Los números corresponden a la edición de ILJerez. Aquellos que van en cursiva y detrás llevan

el nº de ILJerez son los que suponemos que confirman nuestra hipótesis de la pervivencia de la onomás-tica fenicia y norteafricana.

39 Están recogidos todos en Lassère 1977: 451-454 como cognomina púnicos traducidos al latín, bien

como teóforos o bien comportando la idea de éxito y felicidad: Hermes, Apollodorus, Veneriosus, Vene-ria, Rufus, Fortunata, Optatus, Optatinus.

40 González-Belmonte dicen también que resulta interesante la posible conexión entre esta gens y el

nombre de la famosa mina Baebelo (Plin. nat. 33.96- 97).

41 IRPCádiz 1983recoge una serie de nombres norteafricanos y/o fenicios meramente trascritos al

latín: Brocchius (187) ¿<Borocius? < Boroc. Otro es Bannoi (359), hápax en Hispania según M. L. Al-bertos, aunque señala otros en Bélgica, Campos Decumates y Britannia, con un genitivo añadido a la -o

temática, como para ser latino o latinizado. Gascou 1976: 38-39, alude a un sufete, Banno, hijo de Himi-lis de la civitas Themetra ex Africa. Chelido (185, 310). Gamice (415). Haccnus (348, Albertos 1966: 121,

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Annius Sidonius (nº 102) es otro caso. En Hispania es donde más numerosos son los Annii; especialmente en la zona gaditana, donde se documentan epigrá-ficamente numerosos casos: Ann[ia (HEp 6, [1996] 441), Anni[a] (CIL II, 5482), An[nia] (HEp 6 [1996] 384), Annia Firmina42 (IRPCadiz 355), Annia C. f Lucana

(CIL II, 1757), Annia C. f Patruina ( CIL II, 1758), Annia Prisca (HEp 11, 2001, 175), Annia Saturia (CIL II, 1759), [A]nnius (?) (IRPCádiz 395), L. An[nius] (HEp 6 [1996] 351), C. Annius Felix (CIL II, 1760), L. Annius Inge[nuus] (HEp 6 [1996] 479= AE 1995, 823), L.Annius La[--- augus]talis (HEp 6 [1996] 479 = AE 1995, 823), Sex. Annius Sex. f. Gal. Lucanus (CIL II, 1761), C. Annius [Maxi]m[i]nus (CIL II, 1762), L. Annius Moderatus (CIL 11, 1851) y justamente en Hasta An-nioc Sidon(ius) (nº 102). Esta concurrencia por sí sola no demostraría gran cosa, si no se acompañara de cognomina con colorido fenicio, evidente en este último caso: Annioc Sidonius. En la epigrafía romana norteafricana se presenta bajo las formas Annius, Annio, Anno, Annonius, etc. (Jongeling 1984: 226 y 234). Según González-Belmonte 2014, Annius “podría muy posiblemente ser la adaptación al latín de un antropónimo hipocorístico fenicio-púnico de la raíz fenicia Ḥ-N-N (citan a Harris 1936: 103; Halff 1963-1964: 63-146 y 111 ss.; Jongeling 1984: 38 y Jongeling 1994: 9), que tiene el significado de “manifestar favor, piedad, gracia” o simplemente “favor, gracia, piedad” (Benz 1972: 313-315).”

Mal(cus) (nºs 20, 71 y 105). Para la abreviatura Mal cabe tanto un gentilicio latino: Mallius43 como un Malcus o Malchus; pero Malco se corresponde muy

bien con Sambaro, que le sigue en el epígrafe nº 20, y que puede ser un nombre púnico: Šmr y Šmrbl (Benz 1972: 181). En Cartagena (Abascal-Ramallo 1997: nº

63) hay una Antonia Sambarulla, diminutivo de Sambarus. También hay un Mil-cinus (IRPCadiz nº 238) en Cádiz: Milcini / hetairi/cineres/ hic, que Mommsen transformó en M. Licini, siendo esa la lectura que finalmente ha prevalecido en el CIL. Otras ocurrencias de Malcus, Malchio, Malcio son: CIL VIII, 978 Cn Do-mitio Malchione; CIL VIII, 23272 y VIII, 8795. También está documentado en un lingote de plomo44 de Carthago Nova: M. Diri. Malchionis

(Ramallo-Berro-cal 1994: 125; Ramallo-Martínez Andreu 2010: 142, fig. 2). M. Diri. Malchionis

276 y 294): ¿quizás “sacerdotal” o “sagrado”? Husbatta (98 y Albertos 1966: 257, 268). Innamus (375).

Milcini (238), que procede de MLK, según Jongeling 1994 ad. loc. Reburrus (272). Rocianus (13; 145).

Silo (97). Simmodim (233, Albertos 1966: 208, 263). Summoi (146), a pesar de las apariencias latinas de su raíz, no ha fundido, como ocurre con Bannoi, su vocal temática con la desinencia; lo que da que pen-sar. Teru (López de la Orden 2001: 4) puede proceder (Lassère 1977: 229-230), como Turutia > Tere(n) tia), del cognomen Turut.

42 Firmina, Felix en Lassère 1977: 453.

43 Como lectura de ILJerez 2016: nº 20. Albertos 1966: 145 refiere ciertos nombres de los que podía

ser abreviatura: Malduo de León, Malgeinus de Braga, Maluga de Peñaranda. La lectura de IRPCadiz

1983: 37 es Mal(geno).

44 Datos de González-Belmonte: Malchio. En un primer momento, este cognomen fue interpretado

como “aparentemente de origen céltico” (Abascal 1994: 410), si bien en el último catálogo de la epigrafía latina de Carthago Noua (Abascal-Ramallo 1997: 275 n. 763) ya se califica al citado cognomen de origen semita, apoyándose en opiniones de diversos estudiosos (Solin 1977: 218 y Koch 1993: 223).

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y L(ucius) Labicius Malc(h)io (Abascal-Ramallo Asensio 1997: nº 89). Jongeling considera que estos nombres: Malchius, Malcio, Malcus, Malchus, están en rela-ción con la raíz semítica M-L-K ‘ser rey, reinar’ (Jongeling 1994: 79s.; Halff 1963-1964: 121; Benz 1972: 344-346; Jongeling 1984: 40 y 133).

Mamullia (nº 23). Es raro en Hispania y en el mundo romano; quizás sea de-bido a labializacion de Mamillia, cf. Carnoy 1906: 66 ss. Jongeling aduce Mamo CIL VIII, 17001; cf. Mamon, Mamonis, Mamonius/a, Mamonicus/a, Mamonicus, Mamonimus, Mamus.

Sicinia (nº 21). (Albertos 1966: 207). Este nombre se da también en Carta-gena, EE 1896: 8. Pero también en Iluro: P(ublio) Sicinio P(ubli) l(iberto) Ger-m[ano(?)] / pis[tori] / Caeciliae M(arci) l(ibertae) C[3] / Sicinia P(ubli) f(ilia) Germ[ana(?)] / matri et [patri]. La procedencia es norteafricana según Jonge-ling 1994 s. u.

7.2. Los cognomina: Nombres fenicio-púnicos traducidos al latín

Al ser Hasta una colonia romana, se le impondrían al menos los cultos de la Triada Capitolina. Se seguiría el mismo calendario de fiestas, se daría culto a los dioses penates, traídos por Eneas y que tenían su sacrarium en Lavinia (Vale-rio Máximo 1.8.7), porque son la metonimia de la romanidad45. Ese culto, más el

culto a la Dea Roma, así como el voto por la salud del príncipe y culto a su genio, eran comunes a todo el imperio. Indudablemente hubo una exportación religiosa desde Roma; la religión romana fue un instrumentum regni. Lepelley 1998: 100 afirma: La religion romaine apparut tout d’abord réservée aux communautés ve-nues d’Italie; los oligarcas hastenses se sentirían más obligados al cumplimiento religioso para con la religión romana, pero habría grupos en la colonia que se mantendrían fieles a los ritos patrios (ritus gentiles) honrando a sus dioses loca-les (deos municipes). Según Beard et alii 2006: 211, Dans ce vaste territoire mul-ticulturel, que voulait dire être Romain, se sentir Romain ? La réponse variait selon le statut, l’origine ethnique et le sexe de l’individu. Los romanos pusie-ron en contacto religiones diferentes: la griega con la romana; la siria, la carta-ginesa, la egipcia primero con la griega y luego con la romana; después, la celta, la germana, etc. En cada parte del orbe puede sincretizarse la religión local con la romana, aunque se haga en cada caso de manera diferente. El sincretismo se entiende hoy día como una traducción, una interpretatio. Es una manera tenta-tiva, una tendencia hacia la producción de una teocracia, sin llegar a conseguirla. Consistió posiblemente en la subordinación, al menos en el nombre, al dios ro-mano (ya se sabe que la religión judía nunca permitió la traducción de Jahveh

45 A la inversa, se da la práctica de la euocatio, en que Roma atrae a la divinidad de la ciudad

con-quistada invitándola a Roma para recibir su adoración allí. (Livio narra la euocatio de Juno de Veyes en el s. IV uisne Romam ire, Iuno? (5.21.1-5; 22.3-7) y Macrobio (Sat. 3, 9) cuenta la euocatio de Cartago.

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por Júpiter). Pero a pesar de todo, se mantenía la equivalencia, el paralelismo, de suerte que cuando un fenicio oía Venus pensaba en Astarté. El discurso polí-tico que hay detrás es un aspecto fundamental. Los sincretismos no se dan mera y únicamente en la religión, ni las religiones son sistemas autónomos, son, todo lo más, subsistemas dentro de una cultura global.

En el proceso de traducción o interpretatio antiguas se pueden diferenciar, si-guiendo a Etienne 1977, varias etapas:

1) Primero se da una mera trascripción de la divinidad indígena.

2) Después, se hace una auténtica interpretatio, buscando la divinidad del panteón greco-romano que se corresponda con los atributos del dios local. Las epiclesis, uirtutes, advocaciones o segundo nombre de las divinidades son las que conectan los distintos panteones46.

3) Posteriormente se sincretizan las prácticas y los ritos; las funciones sacer-dotales y los otros cargos que se detentan en los templos; la asociación a la que se pertenece como sodalis, hetairus. La participación en los ritos de iniciación de los misterios supone un mayor sincretismo47 que los cultos

es-pecíficos, por la espiritualidad (Laetus, Victor) que comportan y la dedica-ción y sentido de la vida que dan y exigen.

Se observa que la onomástica de la zona gaditana sigue este proceso de inter-pretación de las divinidades fenicio-púnicas por las romanas en los cognomina que abundantemente se usan. Para Lassère 1977: 451 los ‘cognomina’ ou bien sont de véritables noms africains sous leur forme originelle, ou bien des noms puniques traduits en latin. Ce sont le plus souvent des noms théophores. Muchos hastenses, igual que muchos gaditanos, preservarían su identidad religiosa y se refugiarían en el sincretismo, una vez establecidos los correlatos y traducciones respecto al panteón greco-romano, mediante el uso de sus cognomina, general-mente teónimos.

Pero hay una gran dificultad: los cognomina romanos son hereditarios; son propios de una rama familiar del clan o stirps, mientras que en la cultura feni-cia romanizada los cognomina son individuales. En una misma familia que com-parte nomen gentilicium se utilizan distintos cognomina para cada miembro. Una familia de nomen gentile Antonia, cuyos padres son Rogatus y Rufilla, tiene dos hijos: Firmilla y Antullus, sobrinos de otro Antullus y primos de un Modestus.

46 Le ‘vrai nom’... il convient de le tenir en réserve… De là l’habitude de substituer au ‘vrai nom’

des appellations de caractère général ou des titres qui expriment un aspect de la divinité”, dice Leglay 1961-66: 119.

47 Dice Leppeley 1998: 101 que un fidèle de Baal-Saturne ne voyait que des avantages à rendre

aussi hommage à Jupiter Capitolin, voire également à une divinité orientale au culte de laquelle il pou-rrait être initié.

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Pero a pesar de la capacidad distintiva de los cognomina dentro de un nomen, se repiten reiteradamente en familias distintas (como si constituyeran un catálogo autónomo), aludiendo a las mismas uirtutes o epikleseis religiosas, a los ritos, funciones sacerdotales, etc.

Los libertos generalizaron el uso del cognomen en el s. II a. C. Al obtener la libertad, adoptaban el praenomen y nomen de su antiguo dueño, ahora patrono, pero mantenían sus antiguos nomina individuales de esclavos. Este modus ope-randi se aplicó también a los peregrini, cuando adquirían la ciudadanía romana48.

El hábito identificativo (hasta entonces idio-nominativo) y la dificultad de tradu-cirlo a otro plurinominal, más el sentido de la identidad, producirían dudas y re-zagos que harían que se conservasen los nombres tradicionales, aunque fuera de esta forma tan escamoteada, es decir, traducidos a la religión greco-romana y al latín, en los cognomina.

¿Cuáles eran esos cognomina? Seguiré la lista de los cognomina numídi-co-púnicos que ofrece Jean Marie Lassère 1977: 451-455; este autor se remite a su vez a G. Halff 1963-64. También utilizaré el catálogo de Jongeling 1994. Para el estudio concreto de los nombres relacionados con Astarté, Afrodita, Venus, se-guiré a Pirenne-Delforgue 1994. Los cognomina han sido estudiados por García Bellido 1959: 141 y ss., por Blázquez 1969: 42-75 y por Kajanto 1964: 310-312, haciendo ver su ascendencia africana y cartaginesa por migración. Para nosotros son debidos a lo que Manuel Bendala 2002:137-158 llama “perduraciones” de la cultura semítica en la romanización. Con detalle son estudiados por López Cas-tro-Belmonte 2012, 141 y ss. Koch 1976:191-199 también ha estudiado las traduc-ciones de nombres semitas.

7.3. Los cognomina hastenses

Ya hemos aludido a los numerosos cognomina que acompañan a los distintos gentilicios de Hasta: los Baebius, los Antonii, los Annii, los Aelii, los Valerii, los Iulii, los Aemilii, Albanii, Argentilii, Cornelii (la familia de los Balbos); así como a los Clodios, Fabios, Licinios o Junios. Hay diversos tipos: derivados de teóni-mos, de avocaciones de las divinidades y étnicos.

Los cognomina en cuestión son los siguientes: — Derivados de teónimos

Venus: La inscripción bilingüe turdetano/latina (nº 1) y la de Vener(?) (nº 42), que puede estar dedicada a la divinidad o ser parte de un cognomen

48 Cf. Salway 1994: 130 I think this reflects the fact that not only were they also borne by Latin

citi-zens (such as slaves enfranchised under the Lex Iunia) but might frequently be imitated by Latinized pe-regrini, perhaps with an eye to usurping citizen privileges.

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relacionado con los cultos de Venus y Astarté: Veneriosus, Venerius, neris o Veneria, y topónimos de la zona (Plinio, nat. 3, 11). Y además Ve-neriosus (nº 85).

Hermais (nº 22).

Martialis (nº 58) derivado de Marte.

Theogenes (nº 56) relacionado con ’L, dios creador en la cosmogonía fenicia.

— Derivados de advocaciones de las divinidades

Adaes (nº 72) puede provenir de Adaer, Ader. López Castro et alii 2013:150 lo recogen como antropónimo abreviado a partir de ’DR-B‘L, que signi-fica “Baal es grande” y es corriente en la epigrafía fenicia y cartaginesa, así como en la latina norteafricana: Adarb, Adarbal, Aderbal (Salustio, Iug. 10; Jongeling 1984: 22-23).

Alba(nius?) (nº 62). López-Belmonte 2012: 154 relacionan los nomina Albus/Albanius/Albinus/..., siguiendo a Lassère 1977: 451 con el púnico LBN, fem. LBNT ‘blanca/o’.

Aerionis (nº 46). Aunque se dé en otras provincias, abunda en el norte de África. Jongeling 1994 lo relaciona con el antropónimo púnico Aris deri-vado de la raíz ’-R-Š ‘pedir’.

Cultronia (nº16), cf. Solin 1988: 64. ¿Se trata de un derivado de cultrix ‘devota’? Es de señalar en el centro del frontón circular de la lápida la existencia de un disco con seis pétalos y botón, quizás como los propios de Astarté.

Communis (nº 17) plantea la cuestión siguiente: ¿Es una sierva de la mu-nicipalidad o del koinon o incluso una sierva compartida por varios due-ños? Cf. Sen. benef. 3, 28, 4; Pompon. Dig. 24, 1, 31, 3; Lex Malacitana (CIL II 1963) 60, 31 y 64, 33. La mitad de los Communis son esclavos, dice Kajanto 1965 s. u. Pero el caso es que aquí se trata de una mujer libre y ciudadana. Sencillamente Communis es un cognomen de los de mental quality como los califica Kajanto 1965: 69 y 256, en el sentido de comis, “simpática”, según la definición que hace del término Serv. Aen. 8, 275, haciéndolo sinónimo de concordis, hilara, simplex. Cabe entonces que Communis se asocie a la gracia y simpatía de Venus (¿o Astarté?).Fortunalis (nº 23) está relacionado con Fortuna, Fortunatus, del que

Lassère 1977: 453 dice ser una uirtus de Eshmún.

Fausta/us (nº 23). Lassère 1977: 452 dice que es traducción de HNʼ (Hanno).

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Hilarus (nº 65) sinónimo de laetus, cf. Lassère 1977: 453. Tanto Baebius/a como Hilarus/a son abundantes y propios de la zona gaditana (Hilarus, IRPCadiz 183, 505 doble, 425).

Optatus (nº 33). Lassère 1977: 453 lo relaciona con Saturno genitor.Palace (nº 69). El significado de Pallace es “la querida”, la pareja no legal,

igual que Phile. ¿Pallace estará relacionada quizás con el culto a Afro-dita Pandemos?

Pusiones (nºs 56; 58). Frecuente en África, Pflaum 1961: 120 y Kajanto 1965: 299.

Rufus (nº 15). Lassère 1977: 454 dice que traduce el nombre líbico TSDT. Según Sanmartín 1994, es muy probable que bajo el cognomen Rufus, se esconda el feno-púnico rp’ (neo-púnico: r’ps, rwps, rup).

Stabilio (nº 33), parecido a Firmus: “Baal consolidará”. Es la inscripción de CIL II, 1753 y 1252. Abascal 1994: 515-516.

Sambaro (nº 20). Albertos 1966: 197 cita Sambarulla (CIL II, 5944 en Cartagena), que considera diminutivo de Sambarra (CIL III, 5565 en el Nórico). A nosotros nos parece derivar de Sambarus. Igualmente para González-Belmonte, 201449. Mal(chio) Sambaro (González IRPCadiz nº

37, que en cambio lee Mal(geno); igual que González 2011: 246 fig. 15. Jongeling 1994: 126 aduce Sambarili (CIL VIII, 21153). Sambarus < Šmr-bᵓl:“Custodio de Baal” (Benz, 1972: 421 ss.).

Senecio (nº 54). Salomies 1987: 130, a partir de Senecius Memmius Gal. Afer (Inscr. Ita IV, 1, 111), afirma: wegen seines Cognomens... Und für einem Afrikaner oder einen Spanier wäre doch das Pränomen Senecio sehr auffällig.

Victor (nº 24). Es un cognomen de buen augurio latino, Lassère 1977: 454; Solin-Salomies 1988: 422. Hay una gran presencia en la onomástica his-pana con más de 54 ejemplos, sobresaliendo los testimonios de Tarragona y del Levante hispano.

Voluptas (nº 64), Hija de Amor y Psyche. También puede asociarse con la epiclesis de Afrodita Pandemos como Communis ¿quizás Astarté?50

49 Los relacionan con los siguientes ejemplos púnicos: Šmr y Šmrbcl (Benz 1972: 181). Sambarus/ Sambarulla lo explican como un hipocorístico Šmr’ (/šamar’o/) de Šmrbcl (/šamar-Ba῾al/) “Custodio de

Baal” (Benz 1972: 421 s.; Hoftijzer -Jongeling 1995: 1166 ss.).

50 En la zona de Gades hay numerosos cognomina relacionados con la Afrodita Pandemos:

Volup-tas. Eros. Erotice. Cosmetia. Graficus. Hedone. Hedia. Glucera. Phile. Callista. Prepusa. Suauis. Era-tus AplasEra-tus. Clito. Voluptas. Chelido. Pallace. Phile. Gades es verdaderamente desinhibida, iucundae Gades: Iucundus. Iucundillus. Gelasinus. Hilarus. Festus. Festivus. Laetinus. Laetus.

Referencias

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