V Congreso de la Red de Investigadores Sociales sobre el Agua, San Luis Potosí, abril de 2018.
Mesa 15
Cambios y permanencias de los usos y prácticas del agua en la periferia sur de la ciudad de México. Una aproximación desde la percepción de sus
pobladores. (1940-2003)
María Concepción Martínez Omaña
Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Resumen :
La ponencia aborda las transformaciones de los usos y prácticas del agua de los habitantes de los barrios y pueblos de Tlalpan y Xochimilco, considerados periferia de la ciudad en las primeras décadas del siglo XX. A partir de las experiencias de los entrevistados es posible entender los territorios en los cuáles se empalman las formas de vida rural y urbana denominados ensambles territoriales.
Summary :
The presentation studies the transformations of the uses and practices of the water of the population of the neighborhoods and towns of Tlalpan and Xochimilco, considered periphery of the city in the first decades of the 20th century. Based on the experiences of the interviewees, it is possible to understand the territories in which the rural and urban forms of life called territorial assemblages are linked
La entrada
El proceso de transformación urbana de la ciudad de México a causa de la concentración de las industrias y servicios así como del crecimiento demográfico y la expansión paulatina y acelerada de su territorio, entre las primeras décadas del siglo XX y primeros años del siglo XXI, es el contexto en el que ubico el tema de este trabajo. Ello ha traído consigo cambios tanto en el paisaje y recursos naturales, como en los ámbitos económico, social y cultural; con dinámicas y ritmos diferentes, dichos cambios reflejan un proceso de urbanización con impactos y alcances distintos que se expande sobre territorios rurales, alterando, por tanto, los recursos naturales, las formas de vida social como las actividades tradicionales agrícolas, entre otros aspectos.
El caso de este estudio lo ubico al sur de la ciudad de México en el barrio de Caltongo y en los pueblos de San Gregorio Atlapulco y San Lorenzo Atemuaya en Xochimilco y en el pueblo de Santa Ursula Xitla y el barrio La Fama, en Tlalpan; lugares de origen de los 7 habitantes que entrevistamos.
A partir del enfoque metodológico de la historia oral, nos interesó recuperar las experiencias de los habitantes de estos lugares, a partir de las cuáles fueron configurando percepciones del cómo vivieron estos cambios, los recuerdos que desde el presente han compartido y comparten sobre la llegada de la ciudad a sus pueblos y barrios, proceso que sucedió en periodos de años distintos del siglo XX y no de manera simultánea.
El arribo de la ciudad a estos lugares trajo consigo la configuración de periferias urbanas cuyos territorios cambiaron, se vieron alterados las actividades económicas de sus pobladores, en particular las agrícolas; los paisajes y entornos físicos con sus recursos naturales, que trajo consigo el abatimiento de las fuentes de agua y los bosques; el crecimiento demográfico con el crecimiento natural y el ocasionado con los fraccionamientos y asentamientos irregulares que surgieron. Las formas de vida social tradicionales cambiaron en estos barrios y pueblos. Los temas que se abordaron en las entrevistas giraron en torno a los cambios y permanencias en los usos y prácticas del y con el agua, los efectos en las actividades agrícolas tradicionales, y otras relacionadas con el comercio y los servicios turísticos, la llegada de personas de otros sitios, entre otras temáticas.
En particular los cambios relacionados con los usos y prácticas del agua, se dieron de manera paulatina configurando territorios en los cuáles se empalmaron formas de vida tanto rural como urbana, lo que se ha denominado como ensambles territoriales, categoría que utilizamos para la comprensión de este fenómeno en la ponencia.
Aquí adoptamos la explicación que da Pérez al concebir a los ensambles territoriales “… como denominación descriptiva del conjunto de prácticas y objetos posibles de alinearse, acoplarse o ajustar intereses y acciones socio-temporales que constituyen nuevos espacios y sujetos dotados de inteligibilidad y delimitación. A fin de ser determinados como sistemas de organización, administración o gobernabilidad. En definitiva, son formas de agenciamiento de lugares que no corresponden a escalas previas, ni a mapas políticos existentes. (Pérez, Manuel, pág. 107)
Por otra parte, cabe mencionar que los ensambles territoriales rururbanos en estos lugares se han registrado en distintos momentos y periodos lo que refleja precisamente el ritmo que ha adquirido la urbanización hacia la parte de sur de la ciudad.
La configuración de ensambles territoriales,
En los denominados ensambles territorial se entretejen las relaciones rururbanas como un campo de intersección en el q[…] que se entretejen de modo acumulativo, neutralizado, conflictivo, neutralizado o disyuntivo, el plano de la división entre lo local y lo regional o nacional. (Pérez,, pag. 107)
En este trabajo nuestro interés es valorar la importancia del uso de las entrevistas y análisis de los testimonios como fuentes de primera mano que permiten enriquecer la comprensión de procesos y relaciones rururbanos que en términos históricos se han dado a partir de las últimas décadas.
En las entrevistas con Don Aurelio, Don Delfino, Doña Margarita, Doña Paz y Doña Lilia recogemos sus testimonios de las experiencias materiales y simbólicas con el agua, que constituye el vínculo con la realidad cotidiana a través de los distintos usos del recurso, y de las prácticas sociales que ello les conllevaba. Lo más importante analizar los momentos coyunturales o parteaguas de sus vidas y de las historias locales de sus barrios y pueblos.
Don Aurelio nace en 1938 en San Gregorio Atlapulco, desde niño hasta los 25 años se dedicó al campo, como lo menciona en su relato cultivando verduras y flores, en los buenos años de producción llegó a contar 10 carros diarios de verdura, de acuerdo a su relato San Gregorio, Xochimilco, Tláhuac, Mixquic eran los pueblos que producían más verduras.
De acuerdo al testimonio de Don Aurelio, los canales conectaban los diferentes pueblos. Por ejemplo los canales de San Gregorio se conectaban con una laguna que se localizaba en Tlahuac. En este lugar se practicaban regatas en las que participaban algunos jóvenes, como Aurelio como lo refiere:
“…Antes desde aquí desde San Gregorio, desde Tláhuac, si usted conoce Tláhuac de aquí por la gasolinera, allí se ve la laguna fui dizque a concursar con la canoa remando, desde allí podía usted venirse a San Luis, a San Gregorio en canoa, llegaba usted a San Gregorio, a la salida de San Gregorio, por donde está la secundaria 31, como a unos 300 metros allí dice, creo que es un restaurant, Puente de Urrutia, Aureliano Urrutia que era el dueño de todo el ejido de San Gregorio, se expropio y ya se repartió en todos los vecinos, allí estaba una presa porque los manantiales había en San Gregorio, entonces había agua y le mandaba a Xochimilco y para controlarla hicieron una presa y está un puente angostito y se controlaba, pero actualmente hasta ahí es el Puente de Urrutia, parece que llega el turismo de Xochimilco, hasta allí y regresan a Xochimilco (Página 13)
(Entrevista al Sr. Aurelio Nieto realizada por Concepción Martínez Omaña, José Manuel Chávez, Ana Abigail Lozano, México D.F., San Jerónimo, Milpa Alta. 6 de agosto de 2003, PHO 19 / 2.
La experiencia de vida de Doña Margarita habitante de Santiago Atemuaya en Xochimilco aporta su propia percepción del lugar al que llego a vivir hacia 42 años.
“No estaba mi casa como está ahorita todo lo que tenemos, porque aquí cuando nos venimos no había carretera, no había luz, no había nada de agua, y ni transporte nada de eso, había nomás un carrito que nos traía, que nos, un cochecito que nos venía a traer para ir al mercado y para traernos para acá. Y ya de avenida de Tulyehualco nos dejaba aquí abajo, ya nos podíamos venir. Y entonces de ahí nos bajábamos y veníamos caminando pero no había nada de cómo ahorita no había carretera, era puro empedrado, puros hoyos, cuando veníamos aquí (ininteligible), los coches no subían, ni nada […] (Página 1) (Entrevista a Margarita realizada por Patricia Pensado, Antonio Padilla y Andrés Esteva en San Lorenzo Atemoaya, Xochimilco Ciudad de México, (el 27 de noviembre del 2007).
Delfino Barrera, originario del estado de México, llego a vivir al barrio de la Fama en Tlalpan de muy joven para trabajar en la fábrica textil La Fama Montañesa. El agua en las Fuentes Brotantes se utilizaba como motor para las turbinas que hacían funcionar los telares de esta fábrica.
En su relato describe el paisaje que apreciaba por el año de 1945 con las huertas, los canales o zanjas en los que escurría el agua del manantial que emergía de la Cueva unos comunicándose hacia la fábrica, unos y a la red de agua potable, otros.
DB- Yo creo que, como desde 1945 ya paso a manos del gobierno y entubó agua para el centro de Tlalpan, porque había de esa agua que corría por los caños, había muchas huertas, así se llamaba Chilapa, se llama Cruz Verde, y todo eso se regaban con pura agua de un caño que pasaba por su casa quizás, y luego esa agua pasaba para otra casa y así…. Mire lo que sí había aquí bajando ahí enfrente de Aurrera había un lago, un laguito, allí había un lago. Pero estaba bonito. Allí abajito de la Iglesia, de la que está del Calvario, era chiquito, estaba bonito…”
Así mismo refiere en sus relatos los bosques que había y que formaban parte de las estribaciones de la sierra del Ajusco, según las fuentes documentales consultadas (Bazan, 2015) formaban parte de las estribaciones de la sierra del Ajusco.
DB- Aquí en las Fuentes había mucha vegetación, muchos pinos y alcanfores, que esos árboles sí están pesados, y tienen nomás como cuatro raíces gruesas, pero no hombre, el peso. (Página 17-18)
Fuentes Brotantes constituía un lugar de paseo de los citadinos y de los habitantes de los pueblos cercanos como San Miguel, Santo Tomas y la Magdalena. Don Como lo refiere Don Delfino, de los primeros llegaban familias enteras, algunas se trasladaban de la ciudad de México al centro de Tlalpan en tranvías, y de ahí caminaban hacia las Fuentes. (Entrevista al Sr. Delfino Barrera, realizada por Concepción Martínez, y Ana Abigail Lozano. Ciudad de México, Tlapan, Barrio La Fama, 22 de agosto de 2003. PHO 19 / 6)
Doña Paz, originaria del pueblo de Santa Ursula Xitla en Tlalpan, también conserva en su memoria estos paisajes, se refiere a las huertas a lo largo de los caminos, así como los usos del agua en las Fuentes Brotantes, lugares de pastoreo y bebederos del ganado.
Villanueva, realizada por Ana Abigail Lozano y Concepción Martínez, México, D. F., Delegación de Tlalpan, Santa Ursula Xitla, 4 de septiembre de 2003, PHO 19 / 9)
Los habitantes en sus relatos, organizan cronológicamente el proceso de rururbanización, con las dinámicas familiares, las redes vecinales, los flujos de personas así como de mercancías, ámbitos en los cuáles el agua ocupaba un lugar importante como un elemento de arraigo vital conservados por la tradición y el reconocimiento social […] (Pérez, pág. 109)
Dicho proceso lo distinguimos en los relatos a través de los cambios que distinguen de los escenarios rurales. La llegada de la ciudad ocurrió modificando los lugares, la producción de flores, frutos en Tlalpan y de verduras y hortalizas en Xochimilco. La apertura de caminos y de avenidas que atravesó pueblos y barrios pero que sirvieron de comunicación de la ciudad con su zona sur. En relación con el agua, se introdujo las redes de agua potable, proceso que refieren como la entubación del agua.
En relación a las Fuentes Brotantes, se bardió la cueva en donde fluía el agua del manantial así como la bomba de agua (obra a cargo de la Delegación de Tlalpan):
Paz: “el delegado mandó a poner toda la reja en la presa y en donde está la bomba de agua, por cierto antes no había bomba, el agua corría pa’ todos lados, pero sin bomba. Entonces ahora ya pusieron la entubación para varias colonias, fue como bardiaron, porque ahí entre las piedras brotaba el agua como arenita… ya después metieron a los patos, antes era la pura presa con el agua, y el agua estaba más limpia, pues uno iba a lavar ahí en el caño de en medio, porque el que iba para la fábrica era agua para la fábrica. Nada más que después empezaron a entubar el agua, y ya tuvo la gente que lavar ahí en la tarjea, le decían ellos, el agua que iba para la fábrica…”
Entre las transformaciones se encuentran la introducción de peces en la presa, una vez que instalaron la bomba de agua, quizá para conservar la buena calidad del agua como lo refieren. Sin embargo esta acción fracasó porque como menciona Doña Paz: “…una vez se derramó la presa, porque dicen una peste, porque se salieron todos los pescados, y gente que fue a buscar, así a juntar pescado, pero como iban a llenarse, si tanto pescado que había…”
Don Delfino ubica en su recuerdos los cambios con la introducción de caminos y la avenida de los Insurgentes. En relación a esto relata que antes se comunicaban por medio de veredas “….Como le digo que abajo no había carretera para entrar por abajo eran puras veredas, pura vereda, así caminos, pero vereditas, pasando por los árboles casi, y luego abrieron la carretera y tumbaron…”
también, entonces decía “yo si voy por aquí y si me come el coyote”, y luego decía yo, “y si me voy por acá”, que es ahora Insurgentes, todo eso era terreno “y si me voy por acá y si me pierdo, no, mejor no”, pues he de haber tenido como cinco o seis años...
La construcción de la Avenida Insurgentes trajo consigo la reforestación del lugar que trataron de amortiguar con la siembra de otro tipo de árboles. Cabe mencionar que las fábricas de papel como la de Loreto y Peña Pobre en Tlalpan y en San Angel se beneficiaron de las áreas boscosas (a finales del siglo XIX y XX los empresarios propietarios de estas fábricas implementaron la forestación del lugar)
Para el consumo de las viviendas las familias como la de Doña Paz y Don Delfino acarreaban agua de allá, y en tiempo de agua ponían tinacos, para que cayera el agua de los techos a los tinacos y de ahí podía “… uno de ahí agarrar pa’ lavar trastes, pa’ bañarse uno… Sí, así que, pues sería en ese tiempo, porque ya ahora ya han metido tuberías por todos lados, ya no…No hasta mucho después, yo ya como 25 años cuando empezaron a meter el agua pública, en las calles ponían llaves y uno formaba sus cubetas o botes para poder alcanzar la agua, cuando llegaba porque no estaba siempre así, la dejaban nada más un tiempo….”(Página 10)
Por otra parte la introducción de vías de comunicación favoreció el poblamiento de la zona, proceso que inicio con la dotación de tierra a los habitantes de los pueblos y de personas que provenían de los estados vecinos como Morelos y estado de México durante la década de los cuarentas y cincuentas, para continuar con la construcción de unidades habitacionales de interés social al inicio de los años ochentas y terminar con los fraccionamientos de clase media construidos a partir de la década de los noventas.
Doña Paz relata : …Después empezaron a dar lotes del ejido para arriba y mi mamá fue, y mi papá, y llevó a mis hermanos, como era todo pedregal, porque era puro pedregal, llegaba el pedregal hasta acá Tepechimilpa que le dicen, hasta ahí llegaban los árboles de encino, de madronio, y así, y habían nopaleras de cerro, muchas cosas bonitas de veras, y le dieron terreno a mis hermanos, y después fueron ejidatarios, y mi papá se ponía a limpiar los terrenos, porque eran puros montones de hierba, así que le dicen jarilla, y varias hierbas ¿no?, entonces él limpiaba y con la piedra que sacaba iba haciendo la cerca chaparrita, como ésta. (Página 4-5)
Posteriormente en los años ochentas construyeron la unidad del FOVISSSTE lo cuál implico el abastecimiento del agua potable para los habitantes de estos conjuntos. “…como nos quitaron el agua, ya corría poca, ya nada más era la de la fábrica, porque empezaron ya a entubarla, entonces íbamos a lavar en la tarjea… Ya tiene algo sí, no sé cuántos años tenga ya, pero si ya tiene algo, y ahora el agua nomás se la están dando a los condominios que están acá en la entrada...Y todo el pueblo no las están dando de un pozo que está por allá, por Tepechimilpa, al principio nos llegaba el agua toda rebotada, toda amarilla, toda fea, y estuvieron yendo a la Delegación a decir que nos cambiaran la agua, la agua nos tocaba a nosotros la principal de las Fuentes, y se la están dando a otra gente que vino de fuera...”
“ Ahora en tiempo de calores se nota cuando es el agua de las Fuentes, porque yo creo que no les cabe toda el agua, entonces conectan a la de acá, y entonces nos llega, pero se siente luego, porque el agua está pero bien fría y tiene otro sabor, un sabor sabroso, y el agua del pozo no...” (Página 31-32) (Doña Paz)
En el caso de Doña Margarita, los cambios los distingue en los lavaderos que dejaron de funcionar por el abatimiento de los manantiales, al respecto esto narra:
M.- Aquí abajo hasta donde el bosque había lavaderos, que estaban, que había un ojo de agua de que ahora ya es puro cemento que ya le hicieron, y esta el hoyo, ahí está donde íbamos a lavar, pero había aparte los lavaderos, y allí íbamos a lavar. Y Doña Margarita ya no funciona el ojo de agua, ya se secó…. ya se secó, ya no funciona, ya no más está el ahora sí que el puro hoyo….Los lavaderos ya también los quitaron también, los de allá los quitaron ya. (Página 4 y 5)(Margarita)
Con relación a la calidad del agua, Doña Margarita menciona que el agua también estaba limpia, antes se veían los pescados, como lo menciona cuando se casó. “…Si mi suegro, antes los traía ya no más los pelaban, les echaban sal y los colgaban, ahora si que se comían como charales, y yo comí bastante de eso, yo comí mucho pescado, mucho ajolote…” sabroso!.
Con relación a la producción de hortalizas y verduras. Margarita responde a la preguna que si siembra su familia, Doña Margarita menciona que:
También yo digo que haya donde, vino la góndola, que había allá, pasaba aquí por Xaltocan, la góndola que se iba para allá, traía toda la verdura, todo eso. Todavía me acuerdo estaba yo chica, chiquita pero todavía me acuerdo de eso, que pasaba una góndola y llevaba de todo, iba harto verdura que llevaba de San Gregorio, todo eso me acuerdo, yo ya ví todas esas cosas. Todo eso ya se perdió, pasaba por Xaltocan, ahí estaba la vía.
M.- Cuándo yo llegue, no pus no había mucho, ora si que los de aquí, meros, meros, ora así que dueños este de terrenos que tenemos. Porque mucha gente ya vino a vivir, mucha gente que no es de acá.
En el caso de Doña Lilia originaria del Barrio de Caltongo, de 45 años, nos narra los escenarios rurales, los cambios que vivieron sus abuelos, tíos y padres, familia de agricultores que poseían sus extensiones de tierra en chinampas.
Al igual que Margarita nos relata la llegada de población de otros estados e incluso del centro de la ciudad que arriban a asentarse al barrio. Habita una casa familiar a la orilla del embarcadero del mismo nombre. Ella vive los efectos de la actividad turística de los visitantes, de los comercios que se han abierto así como de los desordenes ocasionados por la inseguridad, los robos y los accidentes de tránsito.
Al igual que los otros vecinos, en esta experiencia de vida permanece la percepción de una vida mejor, los recuerdos del comercio local de flores, la limpieza del agua, de su uso para la limpieza de las casas asi como de las actividades domésticas así como las actividades de esparcimientos que realizaban.
Al respecto menciona: “mi mamá si iba muchas veces a las chinampas, mi mamá es la que está se dedicaba a ayudarles a mis abuelos maternos en las chinampas, porque ellos si fueron campesinos, ellos si iban a las chinampas, sembraban verduras y flores y la llevaban sobre el Canal de Miramontes, ahora es una avenida, muy congestionada, en ese momento también, no recuerdo cómo se llama bueno en donde trasportaban las flores y las verduras. “(Página 3)
Lo negativo y lo positivo se distingue en la experiencia de vida de Lilia, quien lo detalla como sigue: “…yo distingo dos aspectos, dos vertientes, cuando era niña y veía el canal pues era algo bellísimo ¿no? ver las luciérnagas, los gusanitos de luz … no muchos pero a lo mejor encontré dos o tres en toda mi niñez, pero fue algo maravilloso había flores había plantas, la tranquilidad, el silencio, eso son las postura agradable; aquí lo asocio con todo lo negativo vienen muchos turistas y aquí, aquí en la ventana me dejan pañales desechables, junto a eso escupen, se orinan en el coche, todos los días tenemos que salir a pelearnos con la señora que ya se subió a la banqueta con el autobús, que se estaciona a diez centímetros de la casa y todo el… mientras está calentando el motor y nosotros estamos comiendo y nos entra este…conocemos al muchacho, es un chino, no le hablamos..Estamos pensando irnos de aquí, porque no es posible. Acaba de llegar el señor que vende birria aquí junto y todos los domingos a las nueve de la mañana y nosotros estamos en medio, en algún momento (inaudible) porque se mueren, porque se caen y se ahogan o lo que sea, pasan las patrullas y (inaudible). Ha venido la policía en la noche, andan por atrás ahí alumbrándonos por atrás…”.
Pues todo el aspecto positivo, nos lo narra detallando lo que su mamá le platicaba sobre los itinerarios cotidianos con sus tías y abuelas
“…. Ella acompañaba a mi abuelo, ella dice que nunca aprendió a nadar, mi mamá, el que iba en una canoa chiquitas, bueno ahorita me acuerdo del nombre. Iba con su papá y mi abuelita les preparaba el almuerzo y ella dice que ya no iba a la escuela, mi mamá nada más estudió hasta el cuarto año de primaria y le decía yo nunca iba a la escuela, pero entonces (inaudible) que ibas a barrer y vas a ir a las chinampas. No pues feliz, yo quería ir a las chinampas… Entonces se iban a las chinampas, ella iba remando en la chalupa y almorzaban en las chinampas y era una quietud, o bien así cortando jitomate este y desayunar allá; traer ranas, comían ranas; hacían gorditas…”
Es interesante su relato sobre las transformaciones de los canales que pasaron a convertirse en calles y avenidas. Su experiencia la comparte:
“L. D.: Agua, lodo y aquí atrás de la casa hay un canal pequeño ¿no?, entonces como todos son canales, ahí donde esta esa casona anaranjada era un canal, esta calle se llama Nuevo León, la calle paralela se llama Pino, entonces las que atraviesa las dos, o la que debía a atravesar, esa casa era un canal, yo ya no me acuerdo, me dice mi mamá, pero nosotros vivíamos atrás de esta casa, y atrás de esta casa yo sí recuerdo el canal ahora es una calle, y puede transitar un coche normalmente o transita todos los dias…¨”
Al respecto Lilia comenta: “… pues son muchos factores, ha venido mucha gente que no es de aquí, ese es un factor, los turistas han venido de, mi abuela vendía gorditas, y cosas en el canal, y cuando unos de mis tíos que era ingeniero era adolescente o jovencito, pues él remaba para llevar a mi abuela a vender, desde entonces había turistas y, los turistas tiran todo, todo lo que puedan imaginar, ¿no?, hasta pañales desechables, entonces desde que yo me acuerdo el agua ya estaba así sucia, ese es una cosa, ah y otras personas que han venido a vivir aquí, que son hijos de gente que nació aquí, pero que ya se fueron extendiendo hacia allá o hacia allá, hacia las zonas que eran chinamperas, entonces como no hay drenaje en las zonas que le comento de lado izquierdo, y de lado derecho, pues lógicamente los desagües van al canal, […] (Pág. 8)
“….Después del terremoto, vino mucha gente de Tepito, de La Candelaria de los patos a establecerse en un lugar que se llama El Paraíso, entonces recorren así en las madrugadas, y vienen asaltando todo lo que se alcance a atravesar, ya asaltaron la tienda de enfrente, este se llevaron unas computadoras hace meses, después de que se metió el tipo con el bat, este, se robaron unas computadoras […]
Como lo narra Lilia, algunas zonas de chinampas se pavimentaron para la construcción de casas, muchas familias llevaron a cabo esto por la tradición de agrandar la casa familiar e ir adaptando cuartos para los hijos y nietos.
A la pregunta si su familia aún siembra en chinampas, ella responde:
“…No, no la cultivamos, porque desde que murió mi tío, el falleció desde hace diez años, se inundaba, precisamente porque son chinampa, estaban flotando y entonces ya no eran productivas las chinampas y entonces en algunos años se anegaba, se hundía y se perdía la cosecha y, entonces, nos costaba para ir a alquilar el tractor, que la desyerbada, que la barbechada. Le invertían doscientos pesos y le ganaban veinte pesos…
Lo único que sé es que hay muchos problemas políticos por los ejidos, entonces tenemos dos chinampas, y las dos las ubicamos, mi hermana y yo de repente cada dos años o tres años vamos a darle una vuelta para ver si todavía están, pero la mayoría que están ahí son tierras improductivas. Pero por esas cuestiones políticas yo no se si van a vender o se van a quedar como parque ecológico de Xochimilco, expropiando a muchos ejidatarios incluyendo a mi tío”.
L. D.: Fue más bien una labor de convencimiento, “para que quieres esta tierra si es improductiva” “si es cierto para que la quiero”, pero esto en Xochimilco dividió a muchas familias, muchos hermanos se dejaron de hablar; hubo muchas discusiones, peleas a muerte, enfrentamientos verbales y físicos…de parte de mi mamá porque también vendieron de parte de mi papá. (Página 14)
no tuvieron hijos, o que a los hijos nunca les interesó, que se fueron de aquí, entonces hay una irregularidad tremenda. Aquí mismo en Xochimilco en todo el centro de Xochimilco los terrenos son irregulares, yo misma no tengo escrituras, porque eran chinampas.
Como en otros lugares, en Xochimilco se instrumentó un proceso de expropiación a cargo del gobierno federal . Aquí encontramos situaciones del ensamble territorial que provocó un conflicto y malestar entre los pobladores como es el caso de lo que narra Lilia:
…. Pero por esas cuestiones políticas yo no sé si van a vender o se van a quedar como parque ecológico de Xochimilco, expropiando a muchos ejidatarios incluyendo a mi tío….Fue más bien una labor de convencimiento, “para que quieres esta tierra si es improductiva” “si es cierto para que la quiero”, pero esto en Xochimilco dividió a muchas familias, muchos hermanos se dejaron de hablar; hubo muchas discusiones, peleas a muerte, enfrentamientos verbales y físicos…de parte de mi mamá porque también vendieron de parte de mi papá. (Página 14): No, no, hay personas como siempre que tienes el poder económico y van comprando, hay otros que son pobres y lo van vendiendo, o que lo regalaron, o que no tuvieron hijos, o que a los hijos nunca les interesó, que se fueron de aquí, entonces hay una irregularidad tremenda. Aquí mismo en Xochimilco en todo el centro de Xochimilco los terrenos son irregulares, yo misma no tengo escrituras, porque eran chinampas.
L. D.: Claro, ahorita es una zona ecológica aquí, se llama San Cristóbal aquí, nosotros siempre le hemos dicho Caltongo, pero ahorita como ya nos quitaron en los mapas me dicen que es San Cristóbal. …Y ahorita lo que está haciendo regularización territorial es dar las escrituras pero solamente en la zona del centro. San Cristóbal empieza aquí, aquí donde está las esquina, donde empieza el estacionamiento, ahí empieza San Cristóbal, entonces solamente dan las escrituras a los que estamos ya aquí y que ya hay una construcción bien hecha, completa, con todos los servicios, pero aquí atrás que no hay nada entonces no, pero todo es reserva ecológica, entonces ya no se va permitir construir y allá mucho menos, allá no. Y si hay vigilancia pero también hay algunas construcciones en obra negra, con láminas, con madera, pero si hay. (Página 17)
Algunas notas finales :
piensa y se narra “y se escribe sobre el texto y la geografía, espacio de los signos y de los códigos de ordenación (Pérez, pag.109)
En la imaginación o imaginario social de estos pueblos y barrios periféricos en distintos momentos de la urbanización de la ciudad de México se profundiza en la búsqueda de nuevas posibilidades y niveles de consolidación, “pactos que no obstruyen la lógica de la tradición, pero revelan las interacciones por la diferencia de grupos subalternos que proporciona una nueva base de políticas y luchas colectivas.
Es importante reconocer diferentes lógicas de acción que pueden identificarse como procesos de apropiación del ensamble territorial rururbano, con oportunidades económicas o no independientemente del territorio en el que se encuentren.
Retomando a Perez, “[…] asumir el fenómeno de la urbanización del campo, como de la ruralización urbana, desde sus preexistentes conveniencias económicas y políticas, las cuales pueden ser investigadas a partir de las condiciones que han permitido el proceso de fragmentación o contención de territorios..”.
Bibliografía
Pérez Martínez, Manuel Enrique, “Las territorialidades urbano rurales contemporáneas: Un Debate Epistémico y Metodológico para su Abordaje”, en Revista Bitácora Urbano Territorial, Colombia, Universidad de Colombia, p. 103-112.