u
naraMasEcundaria de la familia noble de los Gurb,originaria de la Cataluña Central, en concreto de las proximidades de la ciudad de Vic, tomó el nombre de Queralt e instauró la baronía homónima, que se extendía por la zona de la alta cuenca del río Gaià y la sierra de Que-ralt. el primer miembro conocido del linaje de los Gurb es un tal ansulf, quien participó en las empresas de repoblación de los territorios de las marcas fronterizas con al-andalus durante el siglo x. Su hijo, llamado Sendred o tal vez Udalard
–hay divergencia de opiniones entre los historiadores–, fue quien compró al conde de Barcelona Borrell II el castillo de Queralt en 975. Uno de sus descendientes, Guillem Bernat, tomó el apellido de Queralt en los estertores del siglo x, y su
hijo Berenguer Guillem dio inicio a una nueva línea familiar completamente desvinculada de los Gurb de Vic.
Uno de los personajes más ilustres de esta estirpe es Pere I de Queralt, quien ayudó de manera muy activa a Ramon Be-renguer IV en la conquista definitiva del Camp de Tarragona y las montañas de Prades. en su testamento, del año 1167, deja como beneficiarios de su herencia a Gombau d’oluja, Guillem y Ramon Timor, y Pere de Banyoles. el primero de ellos fue el principal heredero, al que correspondieron los castillos de Santa Coloma y de Queralt –en alodio y feudo respectivamente–, y mantuvo una activa y directa relación con la orden del Temple, hasta el punto de convertirse en uno de sus benefactores más importantes. a pesar de ser uno de los principales señores de la Baixa Segarra, la asfixia por los problemas económicos y las deudas le obligaron a
empe-ñar el castillo y la villa de Santa Coloma, además de Queralt, Savallà, Llorac y Les oluges, a los templarios en 1196, si bien en 1191 ya había donado el castillo y la villa de Vallfogona a la orden para ingresar en ella como fratri coniugati.
el dominio templario de Santa Coloma perduraría hasta que en 1213 arnau de Timor, otro de los herederos de Pere I de Queralt, compró de nuevo los derechos de señorío de todo aquello que había sido empeñado en 1196, dando así origen al gobierno de los Queralt-Timor, con su palacio se-ñorial instalado en Santa Coloma. de los nuevos señores de Santa Coloma, hay uno al que se debe atribuir buena parte de las obras arquitectónicas y artísticas emprendidas en la villa en el siglo xiii: se trata de Pere II de Queralt, que fue señor de
Santa Coloma desde 1230 hasta 1275. durante su gobierno se acometió la profunda reforma del castillo y la construcción del santuario de Santa Maria de Bell-lloc, una de las obras románicas más excepcionales de la Conca de Barberà. al en-viudar de su esposa Berenguera de Cervelló en 1257, Pere II de Queralt ingresó en la orden del Temple, siendo nombrado comendador de Monzón, Miravet y Gardeny y lugarteniente del maestre del Temple en aragón y Cataluña.
La única parte del actual castillo de Santa Coloma de Queralt que podemos considerar plenamente románica es una gran torre de planta circular, la única de la Conca de Barberà que ha conservado la integridad de su alzado. Su factura parece indicar que se trata de un edificio tardío dentro del periodo románico, de pleno siglo xii, y que no se trataba
de una estructura exenta, sino que estaba relacionada con un Ubicada en un altiplano a unos 675 m de altitud sobre el nivel del mar, Santa Coloma de Queralt
se emplaza en el extremo septentrional de la comarca de la Conca de Barberà, de la que constituye el tercer municipio más poblado tras Montblanc y L’espluga de Francolí. Se halla casi equidistante de Igualada y Montblanc (a aproximadamente 25 km de cada una), con las que se comunica a tra-vés de la carretera C-241. a pesar de las circunscripciones administrativas actuales, Santa Coloma de Queralt es el centro de la comarca natural de la Baixa Segarra, vinculada históricamente a la veguería de Cervera.
La ocupación humana en la zona se retrotrae hasta la época neolítica, aunque la primera con-centración importante de población se produce en tiempo de los íberos. andando el tiempo, la zona quedó despoblada tras la invasión musulmana de la península Ibérica en el siglo viii y resurgió
en el siglo x con la repoblación cristiana que siguió al retroceso territorial musulmán. Hoy en día
pertenecen al municipio de Santa Coloma de Queralt varias pequeñas poblaciones de origen me-dieval, como aguiló, La Pobla de Carivenys, Les Roques d’aguiló y almenara, que formaron parte de las posesiones de la familia Queralt y se constituyeron a partir de castillos e iglesias parroquiales.
SanTa CoLoMa de QUeRaLT
edificio residencial adyacente. La construcción de esta torre implicó la sustitución de una fortificación anterior, de finales del siglo x o principios del siglo xi, y una clara voluntad
por parte del linaje de los Queralt de manifestar
arquitec-tónicamente su posición en la jerarquía feudal a la vez que adecuaban sus necesidades a los nuevos usos de la época. Por otro lado, presenta características constructivas únicas que la alejan de las torres militares circulares de la Conca de Barberà
Núcleo urbano
Planta de la torre
50 m 0
de los siglos x y xi, dado que sus tres primeros pisos no tienen
comunicación interior entre sí y, por lo tanto, la única mane-ra de acceder a ellos es desde el exterior mediante entmane-radas independientes. Según J. Fuguet, esa voluntad de aislamiento indica, con casi total seguridad, que la torre del castillo de Santa Coloma no fue planteada como el elemento central de la fortificación, sino más bien como una estructura defensiva dependiente de otro edificio principal de carácter residencial. La torre, de forma cilíndrica, se cimienta directamente sobre el suelo de roca arcillosa y presenta una sólida base de sillares irregulares que alcanza los 10 m de diámetro y 1,5 m de altura. Su aparejo está constituido por un sillarejo de notables dimensiones, bien escuadrado y dispuesto en hiladas horizontales regulares a soga y tizón, con uso de mortero de cal como conglomerante. Los muros miden unos 3,15 m de anchura en la parte inferior y 2,5 m de anchura en la zona superior, ganando así en espacio en las estancias superiores. La altura total aproximada de la torre es de 26,5 m desde el terreno natural hasta los merlones. Según J. Fuguet, en origen la torre se habría desarrollado en cinco pisos, todos ellos cir-culares y cubiertos con cúpulas pétreas; sin embargo, la plan-ta superior se cubre con un envigado de madera que a su vez actúa como suelo de la terraza. actualmente solo conserva cuatro pisos y durante la década de 1980 se eliminó la cúpula de la primera planta para crear una única estancia junto con la planta baja, que es un espacio de 3 m de diámetro y 2,4 m de altura, sin aberturas al exterior y con un acceso vertical desde
la planta inmediatamente superior mediante una trampilla practicada en la bóveda.
a 6,5 m del suelo hay una puerta por la que se accede a la primera planta, un espacio de 2,8 m de diámetro y una altura de 4 m que, como se acaba de comentar, correspondía en origen a dos pisos diferentes. en su lado norte hay una ventana rectangular, de pequeñas dimensiones, que se abrió en época muy tardía. a 11 m de altura se abre una segunda puerta, correspondiente al acceso del segundo piso, hoy des-aparecido. en el lado nordeste, a unos 16 m del suelo, existe una nueva puerta, de arco de medio punto y factura clara-mente medieval, de unos 1,8 m de altura y 70 cm de luz, que probablemente servía para comunicar la torre con un puente de madera voladizo que conduciría hasta el edificio residen-cial principal. La puerta permite entrar en la habitación a través de un paso cubierto con bóveda de cañón. el espacio de ese tercer piso es más amplio que el resto y, en virtud de ello, algunos especialistas proponen que en origen este sería el piso principal. Con la banqueta perimetral incluida mide 4,8 m de diámetro y 4,65 m de altura hasta la cúpula. excep-tuando la puerta, no tiene ninguna otra abertura.
a la cuarta planta, la más interesante del conjunto, se accede mediante una trampilla practicada en la cúpula. exca-vada y rehabilitada recientemente, se sitúa a 22 m del suelo y presenta cuatro grandes vanos de medio punto, adintelados y de gran abocinamiento (de 1,9 m de altura y una luz de 83 cm en el paramento interno y 40 cm en el paramento
ex-Torre del castillo Alzado de la torre del castillo Sección de la torre del castillo
terno). en la intervención arqueológica fueron hallados dos plafones de madera verticales fijados a ambos lados de cada ventana, que convergían en el exterior formando una uve. También salieron a la luz los restos de un quinto vano, de características similares a los anteriores y situado entre dos de las ventanas, identificado como una letrina. desde esta cuarta planta se accedía mediante una escalera a la terraza superior, un espacio rematado perimetralmente con almenas que ha sufrido muchas transformaciones a lo largo de su existencia. de hecho, la reciente intervención en el lugar descubrió y re-cuperó las primitivas almenas, que habían sido desmontadas y reutilizadas en el siglo xviii o en el siglo xix.
La llamada “sala noble”, que se adosa al lado meridional de la torre, es fechada habitualmente en época de Pere II de Queralt. Se trata de una construcción de planta rectangular y dos pisos, dotada de arcos diafragmáticos transversales. es una construcción sencilla cuya mayor singularidad se encuentra en los vanos que jalonaban el muro meridional de su segundo piso, uno en cada uno de los tramos delimitados por los arcos, aunque en la actualidad solamente se conservan dos. Se trata de ventanas trigeminadas, con arquillos de me-dio punto sostenidos por columnitas dotadas de basa, fuste y capitel. Una de las dos conservadas presenta una ornamen-tación formada por cuatro círculos con distintos elementos incisos: escudos mutilados, una cruz potenzada, una rueda de ocho radios y una cruz patada. Indudablemente, podemos re-lacionar parte de esos símbolos con la orden del Temple, con la que tan relacionado estaba Pere II de Queralt. Sin embar-go, vale la pena recordar que el castillo de Santa Coloma no fue en ningún momento un castillo templario, de modo que los elementos mencionados deben de indicar simplemente el patronazgo ejercido por Pere II de Queralt en la construcción de la “sala noble”.
Por otro lado, en una reciente excavación de urgencia acometida en 2001-2002 en la plaza del Castell se detecta-ron las cimentaciones de edificios fechados entre los siglos
xii y xiii y derribados antes del siglo xiv, con motivo
proba-blemente de la construcción del palacio gótico. Se trata de construcciones de mampostería ligada con arcilla, sostenidas por arcos adovelados. También se documentó una colmata-ción de una zanja en los siglos xii-xiii, una barrancada natural
que parte del lado suroeste de la plaza y que fue usada como desagüe en el momento de construcción de la torre, quizás relacionada con el desagüe de la letrina situada en la cuarta planta. en ese mismo momento se intervino arqueológica-mente en la Plaça Major de Santa Coloma, constatando que desde la formación urbanística de la villa el lugar acogió la celebración del mercado. en la misma plaza se localizaba, por otro lado, la Carlania, un pequeño castillo donde residía el castellano de la villa, ya existente en el siglo xiii y del que
hoy en día solo quedan algunos restos cerca del portal ho-mónimo. La bien conservada judería es otra de las zonas de la villa de Santa Coloma con mayor antigüedad, pues algunos autores fechan su origen en el siglo xi, aunque en realidad
podría no haber existido hasta el siglo xiii.
Texto: LBS - Fotos: SLL/LBS - Planos: SLL
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Santuario de Santa Maria de Bell-lloc
s
ituadoa las aFuEras de Santa Coloma de Queralt, alsur del pueblo, el santuario de Santa Maria de Bell-lloc fue concebido como panteón del linaje de los Queralt-Timor, que anteriormente había escogido como privilegiado lugar de inhumación el monasterio cisterciense de Santes Creus. La primera noticia sobre el templo se fecha en 1221, cuando el primer testamento de arnau Timor –señor del castillo y de la villa de Santa Coloma de Queralt– establece la confirmación de una donación de mil sueldos de Barcelona realizada algún tiempo atrás y destinada a la construcción del edificio. Por lo tanto, puede afirmarse que 1221 constituye el terminus ante quem para la existencia de Santa Maria de
Bell-lloc. Tiempo después, en 1254 y en 1286, los testamentos de otros miembros de la misma familia, Ramon de Timor y Pere III de Queralt respectivamente, disponían sendas nue-vas donaciones a Bell-lloc. dos noticias de los años 1260 y 1270, procedentes del archivo parroquial de Santa Coloma de Queralt, hacen referencia a la presencia en Santa Maria de Bell-lloc de una comunidad de donados que, según J. Fuguet, debía de guardar alguna relación con la orden del Temple. Sea como fuere, en 1307 fue sustituida por una nueva comunidad de la orden de la Merced; tras abandonar el lugar en 1313 por ciertas desavenencias con los señores de Santa Coloma, los mercedarios retornaron en 1335 para no
abandonar Santa Maria de Bell-lloc hasta la desamortización de Mendizábal en 1835. al volver al lugar, los mercedarios hicieron levantar unas nuevas dependencias conventuales or-ganizadas alrededor de un claustro gótico, que sustituyeron a las dependencias comunitarias de los donados y de las que en la actualidad nada se ha conservado, pues no sobrevivieron al proceso desamortizador del siglo xix.
a pesar de que la donación testamentaria ad opus de
arnau Timor señala que se trata de la confirmación de un legado efectuado algún tiempo antes, lo cierto es que proba-blemente sería muy poco lo que podría haberse construido de Santa Maria de Bell-lloc antes de la muerte de este; quizás los trabajos se hubieran limitado por aquel entonces a la ci-mentación del templo y poca cosa más. Parece más plausible, por lo tanto, atribuir el grueso de la construcción del templo al gobierno de su hijo y sucesor, Pere II de Queralt (1230-1275), quien haría así cumplir las últimas voluntades de su progenitor. Las características constructivas del templo ava-lan esta hipótesis, permitiendo hilar más fino y establecer la construcción del edificio en el segundo cuarto del siglo xiii.
originalmente se trataba de un edificio de una sola nave y un ábside semicircular. Los vestigios de este último fueron saca-dos a la luz durante las campañas de excavación y restaura-ción que tuvieron lugar en la década de 1940, tras haber sido
Planta
Alzado norte
Sección longitudinal
Sección transversal
0 1 2 3 4 5 m
0 1 2 3 4 5 m
sustituido a mediados del siglo xiv por la actual cabecera de
testero recto. el promotor de ese nuevo testero fue Pere V de Queralt, quien estableció en su testamento, del año 1348, una pingüe financiación de 10.000 sueldos para la construcción del nuevo presbiterio, que debía ser destinado a funcionar como panteón familiar de los Queralt. Fue dalmau Queralt, heredero y sucesor de su padre Pere V de Queralt, quien con-trató el magnífico sepulcro de este último, realizado por los escultores esteve de Burgos y Pere d’aguilar e instalado final-mente no en el presbiterio, como había establecido Pere V de Queralt, sino en el interior de la flamante capilla poligonal de Sant Honorat, levantada con un lenguaje constructivo plena-mente gótico bajo la promoción –probableplena-mente– del mismo dalmau de Queralt y adosada al muro norte del templo.
La nave del templo sí ha conservado su fábrica original, levantada en el segundo cuarto del siglo xiii, aunque sufrió las
posteriores adiciones de varias capillas laterales. Se cubre con una bóveda de crucería cuatripartita dividida en dos tramos, cuyos nervios moldurados apoyan en pilares adosados a los muros laterales, que cuentan con semicolumnas coronadas por capiteles lisos. el aparejo correspondiente a los lienzos murales originales está formado por una sillería de cuidada estereotomía, perfectamente escuadrada y dispuesta en hi-ladas horizontales de un modo muy regular. el elemento sin duda más interesante de la iglesia de Santa Maria de Bell-lloc es la gran portada románica que se despliega en la fachada occidental del edificio, que se presenta hoy en día desmocha-da pues en algún momento del segundo cuarto del siglo xx
(posiblemente durante la restauración de la década de 1940) fue eliminada la espadaña de doble arco de medio punto que la coronaba. También fue suprimido un óculo moldurado que se disponía sobre la portada. Por el contrario, han subsistido
0 1 2 3 4 5 m
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Alzado este
otros dos óculos de las mimas características en la zona de los pies de la iglesia, uno en cada muro lateral (tres óculos más se disponen, finalmente, en la nueva cabecera de mediados del siglo xiv).
La portada, profusamente decorada, tiene como ele-mento central un tímpano que apoya directamente sobre los extremos de las jambas, sin mediación de dintel. Las mencio-nadas jambas se componen, a cada lado de la portada, de tres columnas de fustes esculpidos y tres codillos moldurados. Las columnas son coronadas por capiteles troncocónicos inverti-dos que, junto con el remate superior de los codillos y inverti-dos grandes impostas situados en los extremos de la portada (más un cimacio que corona todos estos elementos), forman parte de dos frisos escultóricos corridos. Por encima del tímpano se despliega, en profundo abocinamiento, un conjunto de seis arquivoltas de medio punto: las tres que apoyan sobre los capiteles de las columnas de las jambas presentan un grueso bocel esculpido; las dos que descansan sobre los codillos se limitan a presentar boceles mucho más delgados entre
Portada
mediascañas; y la restante, la más externa de todas ellas, es conformada por un dovelaje esculpido en bajorrelieve. Final-mente, todo el conjunto es rematado por un guardapolvos nacelado.
entre los recursos ornamentales desplegados en la por-tada, cabe mencionar que los fustes de las columnas externas están decorados con una retícula tallada en altorrelieve, mientras que el fuste de la columna intermedia del lado izquierdo presenta un entrelazo esculpido en bajorrelieve. Por el contrario, su pendant del lado derecho muestra en su
fuste una especie de ajedrezado. Las dos columnas más in-teresantes son, sin embargo, las internas, cuyos fustes se ven jalonados por seis cubos cuyas dos caras visibles muestran diferentes motivos geométricos, vegetales y figurativos (un hombre luchando contra un león, un ciervo, un águila ca-zando, un pájaro, un león rampante, un Agnus Dei). el mismo
tipo de decoración de los fustes de las columnas de las jambas se repite en los boceles de las arquivoltas que constituyen su prolongación. Hay que señalar asimismo la presencia de otro entrelazo en el guardapolvos y de otra retícula que recorre los cimacios del friso escultórico corrido formado por capiteles y codillos.
en cuanto a los capiteles, también abundan en ellos los motivos geométricos y vegetales, de carácter ornamental. así, dos de los tres capiteles que coronan las columnas del lado derecho de las jambas presentan tres filas superpuestas de burdas hojas, en una talla de ínfima calidad, mientras el tercero muestra una retícula cuyas celdillas acogen pequeñas flores de lis. en cuanto a los capiteles del lado izquierdo, uno repite el esquema de retícula con hojas de lis y otro lleva una decoración vegetal dispuesta en tres niveles de hojas de mejor calidad que la existente en el lado opuesto. el tercer
capitel, por su parte, es figurativo, y muestra en la arista lo que parece ser un personaje humano luchando contra un monstruo dotado de una cola de seis cabezas de serpiente, que ha sido interpretado como una alusión a la bestia apoca-líptica de siete cabezas y a los siete pecados capitales. entre estos capiteles que coronan las columnas se disponen los capiteles que rematan los codillos de las jambas. en el inter-no del lado derecho vemos un guerrero luchando contra un león y dos hombres peleándose, posible alusión al pecado de la ira; los otros dos presentan simplemente una retícula y un motivo vegetal. en cuanto a los codillos del lado izquierdo, el interno presenta un grifo devorando a un humano (escena interpretada como el pecado de la lujuria) y un oso que, sen-tado sobre una silla, se está alimentando de los frutos de un árbol, en lo que bien podría ser una referencia a la gula. el codillo intermedio muestra la toma de hábitos de un novicio, mientras que el externo presenta decoración geométrica y vegetal. Mayor carácter figurativo revisten las dos erosio-nadas impostas que rematan el friso escultórico, esculpidas por manos no demasiado duchas y completamente ajenas al detallismo y al preciosismo. La del lado izquierdo presenta a los tres Reyes de oriente siendo recibidos por un Hero-des coronado y sentado sobre lo que probablemente sea un trono, mientras un ángel contempla la escena en el extremo opuesto para advertirles acerca del camino que deben tomar para el regreso. La del lado derecho, por su parte, muestra la Huida a egipto: un ángel guía la comitiva, formada por san José, que toma las riendas del burro sobre el que viajan la Virgen y Jesús, acompañados también por un perro.
estas dos escenas de los Reyes Magos ante Herodes y de la Huida a egipto se relacionan iconográficamente de forma inequívoca con el monolítico tímpano de la portada, donde
aparecen representadas dos escenas distintas: la epifanía y la anunciación. Las tres cuartas partes de la superficie pétrea del tímpano son dedicadas a la epifanía. de izquierda a derecha, aparecen los tres équidos usados por los tres Reyes, que se disponen a continuación ofreciendo sus presentes (el más cercano a la Virgen iniciando una genuflexión); inmediatos
a ellos se encuentran, sentados sobre un trono, la Virgen, coronada, y el niño, apoyado sobre su regazo; finalmente, la escena la cierra san José. La Virgen con el niño es el elemen-to principal del tímpano, como demuestra su posición cen-trada y la acusada desproporción que muestran con respecto al resto de las figuras, puesto que su tamaño es mucho mayor
Capiteles del lado izquierdo de la portada
que el de los demás personajes. de hecho, hasta cierto punto se puede atribuir a la Virgen con el niño un doble papel: por un lado forma parte de la epifanía pero, por otro lado, mues-tra una cierta independencia respecto a la escena narrativa,
determinada por su marcada frontalidad, que provoca que los dos personajes no parezcan entablar contacto alguno ni con los Reyes Magos ni con san José. ello hace que, además de sujeto de la epifanía, la Virgen y Jesucristo constituyan por sí
Relieve del lado izquierdo de la portada
Relieve del lado derecho de la portada
Relieve con la Huida a Egipto
solos una representación de la Maiestas Mariae. Finalmente, la
segunda escena del conjunto, la anunciación del arcángel san Gabriel a la Virgen de su futura maternidad, queda relegada a un pequeño espacio del extremo derecho del tímpano. allí aparece el arcángel de pie y de perfil dando la nueva a la Vir-gen, que es representada sentada -probablemente como im-posición del marco arquitectónico- y que tiene a su derecha, en el extremo del tímpano, una figura de difícil interpretación debido al mal estado de conservación de la piedra. Basándose en un supuesto paralelismo existente entre el tímpano de Santa Maria de Bell-lloc y el tímpano de la portada izquierda de la fachada occidental de la catedral de Tarragona, algunos autores han propuesto que el elemento situado a la derecha de la Virgen en la escena de la anunciación sea una referencia a la anunciación a los pastores, por lo que podría tratarse quizás de un cordero.
La descripción de la portada debe culminar con el análi-sis de la arquivolta externa, cuyas grandes dovelas presentan hasta veintiún medallones formados por tallos vegetales entrelazados que enmarcan en su interior, de izquierda a de-recha: dos felinos rampantes afrontados, un hombre atacado por dos seres monstruosos, un león coronado y rampante, una hoja, un hombre que sostiene una gran llave, elementos vegetales, adán y eva rodeando el árbol del fruto prohibido, un animal dando caza a una presa, una gran hoja vegetal, un arquero en pleno disparo, otra hoja, dos aves posadas en una rama, elementos vegetales, una nueva hoja, la lucha entre un hombre y un felino, dos felinos enfrentados, una ave sobre una rama, un ciervo, tres personajes antropomorfos imposi-bles de identificar, dos pavos reales alrededor de un árbol y, finalmente, un único pavo real. Cabe señalar que la presencia de adán y eva podría guardar relación con las escenas del tímpano y los extremos de los frisos, relacionadas con el naci-miento de Jesucristo y su papel redentor del pecado original. Por otro lado, el personaje arquero podría ser la representa-ción del signo zodiacal de Sagitario. en cuanto al hombre que lucha contra un felino, seguramente sea la imagen de Sansón desquijarando al león.
La portada de Santa Maria de Bell-lloc ha sido en oca-siones relacionada con las portadas de la llamada escuela de
Lleida, cuyos ejemplos más notables se encuentran en la seo leridana y en Santa Maria d’agramunt y cuyas derivaciones incluyen ejemplos de notable calidad, como Vilagrassa, Ver-dú y Gandesa, que van jalonando la casi totalidad del siglo
xiii en tierras catalanas (con algunos ejemplos puntuales en
Valencia y aragón). el principal argumento para plantear esa relación es la existencia en Bell-lloc de numerosas arqui-voltas de gran abocinamiento, de frisos escultóricos que se extienden por toda la superficie de las jambas (incluyendo los codillos entre columnas) y, sobre todo, de una gran pro-fusión ornamental basada en el uso de abundantes elementos geométricos. Sin embargo, lo cierto es que la portada de Bell-lloc se diferencia de los ejemplos de la escuela de Lleida en varios puntos fundamentales, dado que no se aloja en un cuerpo retranqueado independiente de la fachada y coronado por una cornisa apoyada sobre canecillos y, sobre todo, debi-do a que presenta un tímpano. a mayores, la calidad técnica de la labra de Bell-lloc no consigue siquiera acercarse a la de los grandes modelos de la escuela de Lleida y sus relieves resultan, a pesar del uso del trépano, extremadamente planos, alejados de los conseguidos volúmenes que proporcionan los calados a los ejemplos señalados más arriba. en cuanto a su datación, la portada de Santa Maria de Bell-lloc se adecua perfectamente al marco cronológico ofrecido por las noticias documentales y el análisis de la arquitectura del templo, que debió de ser construido -como ya se ha comentado- en el segundo cuarto del siglo xiii. Siendo así, puede afirmarse que
la portada fue labrada hacia el ecuador de la decimotercera centuria.
Texto y fotos: LBS - Planos: SLL
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Castillo de Aguiló
l
aPoBlacióndE aguiló es actualmente una pedaníade-pendiente del municipio de Santa Coloma de Queralt. desde la cabeza del municipio, de la que dista aproxi-madamente 3 km, se llega hasta aguiló a través de la carretera C-241. el castillo se alza sobre una pequeña loma que domina el caserío de la localidad.
La primera mención sobre el lugar de aguiló se encuen-tra en un documento de compraventa signado el año 975
entre el conde barcelonés Borrell II y Udalard, miembro de la familia Gurb. en cuanto al castillo de la localidad, se docu-menta por vez primera el año 1018, cuando se halla en manos de la familia de los Cervelló, quienes lo retuvieron proba-blemente hasta el siglo xiv, no sin enfeudarlo en diversos
momentos a diferentes linajes, entre los que figuran los Timor y los aguiló, quienes seguramente ejercieron la castellanía. La fortaleza se ha conservado solamente de manera parcial:
queda en pie la mayor parte del muro oriental y la totalidad del meridional; el resto del perímetro del edificio, por el contrario, ha desaparecido. Mientras la longitud de la pared este es de unos 23 m, la meridional se extiende a lo largo de aproximadamente 13 m.
Los elementos más destacados de lo que queda en pie del castillo de aguiló se localizan en su muro meridional, donde encuentran acomodo dos torres circulares que flan-quean y protegen el antiguo arco de entrada al recinto, de considerable tamaño y que ha perdido completamente su dovelaje. Una de las dos torres, de planta casi completamente circular, se dispone en el esquinazo sureste de la construc-ción; la otra se levanta inmediatamente hacia el oeste de la puerta, y muestran una planta semicircular. ambas presentan unos 4 m de diámetro exterior y muros de aproximadamente 1,5 m de espesor, y se han conservado hasta una altura de unos 6 m. el muro sur del castillo no se prolonga mucho más allá de la torre semicircular, concluyendo en su extremo occidental en una estructura redondeada que seguramente constituya una tercera torre, de muy pequeñas dimensiones ya que apenas alcanza los 2 m de diámetro. de ese antiguo esquinazo suroccidental surge un nuevo muro, más estrecho que los precedentes, en dirección noroeste. a pesar de que tradicionalmente se ha aventurado que la planta original del castillo de aguiló fuera rectangular, la existencia del arranque de ese muro debe hacer que se plantee la posibilidad de que, en realidad, presentara una planta trapezoidal. Por otro lado, en el patio interior de la fortaleza podría haberse alzado, quizás, una hipotética torre del homenaje.
Todo el edificio está levantado con un aparejo de gran uniformidad, constituido por un sillarejo de buena labra y bien escuadrado, formado por piezas pétreas de forma
alargada y pequeñas dimensiones dispuestas en hiladas muy regulares. Precisamente esa homogeneidad del material cons-tructivo hace pensar en una construcción rápida, levantada en una única fase. establecer una cronología para el castillo de aguiló no es tarea sencilla, entre otras cosas porque cons-tituye una excepción respecto al modelo castrense imperante en la Conca de Barberà, fundamentado en la presencia de una torre circular exenta inserta en un perímetro amurallado sin presencia de torres secundarias. en el caso que nos ocupa, ese arquetipo es sustituido por una estructura defensiva tra-pezoidal o rectangular cuyos muros están dotados de torres circulares integradas en los lienzos perimetrales, modelo que no tiene ningún paralelo en la zona. en todo caso, parece que estas características, particularmente la presencia de torres circulares integradas en la muralla, desaconsejan aceptar la reculada fecha de realización que ha sido propuesta para el castillo de aguiló, ubicado habitualmente a finales del siglo
xi. Por el contrario, parece seguir un modelo que no se
im-planta hasta el siglo xii y no se impone con cierta claridad
hasta el siglo xiii. ese momento avanzado del periodo
romá-nico, probablemente dentro ya de la decimotercera centuria, parece más adecuado para encuadrar las obras de la fortaleza de aguiló.
Texto y fotos: LBS
Bibliografía
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Iglesia de Sant Vicenç d’Aguiló
l
a iglEsiadE sant vicEnç se asienta sobre un pequeñoaltozano situado en las afueras de la población de aguiló, pedanía perteneciente al municipio de Santa Coloma de Queralt. La primera mención sobre la localidad de aguiló data de 975 y la más antigua alusión a su castillo de 1018. Sin embargo, las referencias sobre la iglesia de Sant Vicenç d’aguiló no comienzan sino a finales del siglo xiii, por
lo que es poco lo que conocemos de la historia primitiva del templo, más allá de que era sufragáneo de la iglesia parroquial de Santa Maria d’aguiló y que, por lo tanto, debió de estar vinculado como esta a la diócesis de Vic hasta 1957, cuando pasó a formar parte de la archidiócesis de Tarragona, que ya había expresado reclamaciones sobre Santa Maria d’aguiló desde 1154.
Sant Vicenç d’aguiló es un edificio de una sola nave y testero recto, sin elemento arquitectónico alguno que mar-que una escisión entre la zona del presbiterio y el resto del templo. el uniforme espacio así conformado se cubre con una bóveda de cañón corrido que surge de una imposta que re-corre todos los muros de la iglesia, levantados con una pobre mampostería que hace abundante uso del mortero de cal. a mitad del desarrollo del muro sur se abre la puerta original del templo, formada por un arco de medio punto de gran dovelaje bien tallado, que parte de unas impostas molduradas y es cobijado por un guardapolvos nacelado. esta portada se muestra en la actualidad cegada como consecuencia de la apertura de una nueva puerta de época moderna en el muro norte del edificio. Próxima a la puerta original, en el extremo oriental del muro sur, encuentra cabida la única ventana del templo, de factura románica, arco de medio punto y doble
Fachada sur
Interior
Planta
derrame. Finalmente, una espadaña de único vano de medio punto remata el hastial occidental de la iglesia. Las caracte-rísticas de Sant Vicenç d’aguiló denotan una construcción de fórmulas románicas tardías, probablemente no anterior a principios del siglo xiii.
Texto: LBS - Fotos y plano: oFM
Bibliografía
castElls catalans, Els, 1967-1979, iv, pp. 300-313; catalunya
roMànica, 1984-1998, XXI, p. 533; EsPañol BErtrán, F., 1991, pp.
61-68; FuguEti sans, J. y Plaza arqué, c., 2008, p. 53; liaño MartínEz,
E., 1983, I, pp. 15-17.
Iglesia de Sant Miquel de la Portella
s
ituada En El térMino MuniciPal de Santa Coloma deQueralt, no lejos de la población de aguiló, a la iglesia de Sant Miquel de la Portella se llega a través de un camino que parte a mano derecha de la carretera T-221, que comunica Santa Coloma de Queralt y la carretera C-241 con La Pana-della, localidad situada en los márgenes de la carretera n-II.
el lugar de La Portella se documenta desde fechas tem-pranas; la primera mención data concretamente de 976, cuan-do es mencionacuan-do como afrontación territoral en una venta efectuada por los condes barceloneses Borrell II y Letgarda. Por el contrario, la iglesia está ausente de la documentación hasta fechas muy tardías, ya que no es citada por vez primera hasta una compilación testamentaria de Santa Coloma de Queralt fechada entre 1293 y 1302. Poco después, en 1325, Pere de Miró le otorgó una donación ad opera.
desgraciadamente, la pequeña iglesia, que se halla aban-donada, sin culto y en un avanzado estado de ruina, recibió recientemente un golpe mortal. Levantada sobre un pequeño promontorio y rodeada de un cerrado bosque, su aislamiento y su abandono la hizo víctima, en algún momento entre 2007 y 2009, del robo de su elemento más destacado: la portada
que se abría en su muro septentrional. el edificio fue conce-bido con una sola nave de planta rectangular y muy reducidas dimensiones, carente de ábside. Tan exiguo espacio conservó hasta hace muy poco la bóveda de cañón apuntado con que se cubría, pero esta cedió y se vino abajo hace pocos años. el abandono del edificio, plasmado en las grietas que hieren los muros que aún se mantienen en pie, hace temer nuevos derrumbes. el aparejo de la construcción es un sillarejo irre-gular, de tamaño modesto y trabado con mortero. La precaria estabilidad que debía de presentar el edificio motivó el aña-dido, en fecha indeterminada, de unos contrafuertes en talud adosados a sus muros.
La portada robada recientemente se abría en el muro septentrional del templo. Sobre unas jambas lisas corona-das por impostas molduracorona-das apoyaba un arco de medio punto, cobijado bajo un guardapolvos y formado por tres arquivoltas: las dos internas presentaban un perfil abocelado y se separaban entre sí mediante una gruesa mediacaña; la externa, por su parte, mostraba un dovelaje liso. esta última arquivolta alojaba el elemento más destacado de la portada, que constituía su única representación figurativa. el arcángel
san Miguel, esculpido en acusado relieve bajo el guardapol-vos, en el mismo bloque pétreo que este, sostenía con la zurda la balanza utilizada para pesar las ánimas de los finados, mientras con la diestra lanceaba a un demonio que intentaba desequilibrar la balanza a su favor. La balanza y el demonio estaban tallados en la dovela inmediata a san Miguel, en un bajorrelieve de pésima calidad. Junto a ellos, en la dovela contigua, existía un cuadrúpedo igual de tosco.
La escena ha sido interpretada como una conjunción de las dos tradiciones iconográficas asociadas al arcángel san Miguel: por un lado su papel de psicopompo en la escena de la psicostasis; por el otro, su rol de caudillo de los ejércitos celestiales en lucha contra el demonio. Los rasgos faciales del arcángel, cuya talla presenta mayor calidad que las de las
dovelas, apuntan a una cronología tardía dentro del periodo románico, que parece corresponderse bastante bien con las características de la arquitectura del templo. de eso modo, el entorno del ecuador del siglo xiii se nos presenta como el
momento más probable de ejecución de la malograda iglesia de Sant Miquel de la Portella.
Texto y fotos: LBS - Planos: SLL
Bibliografía
castElls catalans, Els, 1967-1979, iv, pp. 300-313; catalunya
roMànica, 1984-1998, XXI, pp. 535-536; EsPañol BErtrán, F., 1991,
pp. 219-224; FuguEti sans, J. y Plaza arqué, c., 2008, pp. 61-62.
Planta
Alzado norte Alzado oeste
0 1 2 3 4 5 m
Iglesia de Sant Pere de les Roques
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aiglEsiadE sant PErEdElEs roquEs se sitúa en lapeque-ña localidad de Les Roques, que formó parte del antiguo municipio de aguiló y en la actualidad se integra en el término municipal de Santa Coloma de Queralt. Se accede hasta ella por una pista que parte de la población de La Pobla de Carivenys, emplazada muy próxima a la carretera C-241, a unos 6 km de distancia de Santa Coloma de Queralt.
La primera noticia sobre el templo de Sant Pere de les Roques data de 986, cuando un precepto del monarca Lotario de Francia, rey de los francos, menciona la donación reali-zada antes de esa fecha por Sal·la de Conflent (fundador de Sant Benet de Bages) al cenobio de Sant Cugat del Vallès de la celda de Sant Pere de Vim. La identificación entre el do-cumentado centro religioso de Sant Pere de Vim y la actual iglesia de Sant Pere de les Roques queda clara a la luz apor-tada por un documento de 1012, que describe con precisión el lugar ocupado por Sant Pere de Vim, análogo al de Sant Pere de les Roques. de hecho, antes de adoptar su nombre actual, el templo sería también conocido como Sant Pere de aguiló. así consta en el listado de parroquias pertenecientes
a la diócesis de Vic elaborado en 1146-1154, que constituye la primera referencia a la condición parroquial de Sant Pere de les Roques. el templo mantenía todavía funciones parro-quiales en 1331, cuando recibe la visita pastoral del obispo vicense Galceran Sacosta.
el templo de Sant Pere de les Roques, en la actualidad parcialmente derruido, contaba originalmente con una única nave rematada en un ábside semicircular que cobijaba el altar mayor de la iglesia, dedicado a san Pedro y documentado en 1179 gracias un testamento jurado sobre él. en la actualidad se conservan íntegros dicho ábside, cubierto con una bóveda de cuarto de esfera, y el tramo cupulado que lo precede, mientras que del resto de la nave no quedan sino pequeños lienzos de muros. el derrumbe de la nave motivó el cierre del ábside y el tramo precedente con un nuevo muro que, desde su edifica-ción en el siglo xix, ejerce de nueva fachada occidental.
a los pies del edificio se construyó, en un momento posterior a la edificación del grueso de la construcción (se-guramente ya en el siglo xiii), una cripta semisubterránea
rectangular, cubierta por una bóveda de cañón, con acceso
Vista desde el lado sur
Planta
Vista desde el lado suroeste
directo desde el exterior a través de la fachada occidental y comunicada probablemente con la nave mediante una peque-ña escalera. objeto de una excavación arqueológica en 1984, en su interior fueron hallados los restos de dos sepulcros pétreos de cronología medieval, exentos de toda decoración. a pesar de la desaparición de la cubierta de la nave, los restos conservados en los escasos lienzos que se mantienen en pie parecen sugerir el arranque de una bóveda de medio cañón que debía de reposar directamente sobre el muro, sin arcos fajones ni elementos sustentantes.
el elemento más destacado del templo es, sin duda, la cúpula que cubre el tramo adyacente al ábside. apoyada en cuatro arcos torales de medio punto, su perfil no es comple-tamente semiesférico, sino ligeramente irregular, dado que el tramo que cubre presenta una planta sutilmente rectangular, no cuadrada; la transición se consigue mediante el apoyo en cuatro trompas angulares. Por otro lado, la puerta que se abre en el muro meridional de ese tramo cupulado no es original, sino que responde a una adición. Probablemente la perdida puerta original se abriría también en el paramento sur de la iglesia. el único vano de iluminación del templo, conservado
en la cuenca absidal, en posición axial, es un arco de medio punto adovelado con abocinamiento de doble derrame que en la actualidad se halla obliterado. en cuanto al aparejo de la construcción, está constituido por un sillarejo de dimen-siones modestas, por lo general de forma alargada, unido con mortero y colocado en hiladas regulares.
Sant Pere de les Roques ha venido siendo datada en la segunda mitad del siglo xi. Sin embargo, el uso de un
elemen-to estructural como la cúpula, empleado de forma usual en la arquitectura de la Cataluña Vieja del siglo xi pero apenas
utilizado en el territorio de la Conca de Barberà, podría qui-zás inducir a retrasar levemente esa fecha hasta el entorno del año 1100 o, incluso, hasta las primeras décadas del siglo xii.
Texto: LBS - Fotos y planos: oFM
Bibliografía
castElls catalans, Els, 1967-1979, iv, pp. 300-313; catalunya
roMànica, 1984-1998, XXI, pp. 533-535; EsPañol BErtrán, F., 1991,
pp. 255-262; FuguEti sans, J. y Plaza arqué, c., 2008, pp. 64-66.
Sección longitudinal
Interior del ábside Cúpula sobre trompas
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as ruinas dE la iglEsia de Sant Jaume d’almenara selocalizan en el extremo oriental del término municipal de Santa Coloma de Queralt. Se llega hasta ellas por un camino que parte de la pequeña población de aguiló, situada al borde de la carretera C-241, a escasos 2 km.
La primera mención documental del lugar de almenara se encuentra en un documento de compraventa firmado por los condes de Barcelona Borell II y Letgarda el año 976, que referencia también por primera vez el cercano lugar de La Portella. en él se hace mención de unas torres de Alchaceran
que constituían una linde del término del castillo de Queralt, lo que permite suponer la existencia en almenara de una antigua fortaleza, de la que nada se conserva en la actualidad. el lugar de almenera debió de ser regido primeramente por la familia Tous y más tarde por la familia Queralt, para acabar bajo el control del poderoso linaje de los Cervelló.
La iglesia de Sant Jaume, por su parte, no se documenta hasta finales del siglo xiii, cuando comienza a ser objeto de
diversas donaciones. es probable que el prolongado silencio documental se deba a la escasa entidad de almenara, que nunca debió de pasar de ser un núcleo muy escasamente po-blado; de resultas, el templo de Sant Jaume no ostento jamás funciones parroquiales (por lo que no aparece en ningún listado de parroquias), sino que se trató simplemente de una iglesia sufragánea de la parroquia de Santa Coloma de Que-ralt, que perteneció a la diócesis de Vic hasta 1957, cuando pasó a formar de la archidiócesis de Tarragona (que ya había planteado reclamaciones sobre ella desde el siglo xii).
Se trata de un templo de muy pequeñas dimensiones, de nave única sin ábside destacado y rematada, por lo tanto, en un testero recto. en la actualidad no se celebra culto en ella
y se halla en estado de abandono y progresivo deterioro. de hecho, algunos de sus lienzos murales ya han desaparecido y la bóveda de cañón que debía de cubrir el templo se hundió, no restando de ella sino el arranque situado por encima de una imposta. La puerta, de arco de medio punto adovelado y desornamentado, se abre en el muro meridional del edificio. Solamente se ha conservado una ventana, sita en el extremo oriental del muro sur, que presenta un arco de medio punto adovelado y doble derrame.
del análisis paramental del edificio se colige el uso de tres tipos distintos de aparejo: en la mitad oriental del tem-plo se emplea un sillarejo irregular de tamaño medio; en la mitad occidental se usa un sillarejo de mayor tamaño y mejor escuadrado; finalmente, el arranque de la bóveda muestra el sillarejo de mejor estereotomía y mayores dimensiones del edificio. a partir de esta lectura de paramentos se ha pro-puesto que la iglesia de Sant Jaume d’almenara sea fruto de tres fases edilicias distintas: la primera, fechada en el siglo xi,
sería la responsable de la construcción de su mitad oriental; la segunda, del siglo xii, habría reformado su mitad occidental;
finalmente, una tercera fase habría consistido en la cubrición de la iglesia con una bóveda pétrea a inicios ya del siglo xiii.
Texto y fotos: LBS
Bibliografía
castElls catalans, Els, 1967-1979, iv, pp. 300-313; catalunya
roMànica, 1984-1998, XXI, pp. 536-537; EsPañol BErtrán, F., 1991,
pp. 79-86; FuguEti sans, J. y Plaza arqué, c., 2008, pp. 54-55.