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La importancia del Recurso Camelidae en la Puna de Atacama entre los 10.000 y 500 años A.P.

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hltulius Alacatnclios 1\'' 1-1- 1')')7

La i.rnportancia del Recurso

Comelidae

en la Puna ele Atacama

entre los l 0.000 y

~00

años

A

.

P.

RLSUI'vii:N

l.o~ camélido~.tanto la::; c~pe(ics silvc~trcs como 1:1~

domcstic;tdas. li;tn tenido en la Puna de Atacc11nauna l:trg:t historia Jc cxplotaci(Hl por parte de los grupos humanos. 1 ·:vidctlci;ts de caza de guan:tco y vicuf\a se 11:1 vcriric:tdo en los sitios ilrqueol<'>gicos desde lwcc pnr lo menos 10.000 élfios A .P. M:ís tarde. la

incor-por:~ción de la llanl:l ruc 111:1siva en las dikrcntes regiones. cspccul{llldosc incluso con posible::; cen-tros de domesticación en Cili le y Argentina indcpe n-clicnles del proceso en el /\rea /\ndina Central La coexistencia del homhre y los camélidos. las dikrcnles estr:Jtcgias de ex plot<lción y stt adaptación a todos los eco:unbientcs :111dinos. rducr;.a la cx plo-t:lción y su ad:ipl<lci(m :1 todos los ccoamhientes andinos, rducr;al;.tllipótcsi~ tic que se trat:tba de un recurso de singubr importancia

y

que tu1·o una incidencia ,·it;li en los procesos culturales :llldinos. l.a inrornlélción ;.ooarqueológica disponible. s umll-tla a otros registros contextuales, proveen elementos para la discusión de la signiricaci(m del recurso

Callle!idae en las economías regionales de la Pun:1 de

/\tacama y sugerir algunas hipótesis sobre la cvolu-ci<'Jn de su explotación como recurso poliproductivo. Se intent:l dcmostr:u· que nunct los camélidos cons-tituyeron un recurso de menor jerarquía, sino más bien que constituyeron el aporte rn:í~ importante de proteínas animale~ <1 l<1 dicta lium<tml. 1\simisnw. se aportan ell'mentos para discutir que la caza ~igui(J

constituyeudo un¡¡ estratcgi:~ importante aC111 d es-pués de la incorpor<~ci()¡¡ del p;¡storcodc la llama y la agricultura en las economí¡¡s prchisp{lnicas de mu -chas poblaciones del /\rea /\ndina Centro-S m.

( *) lnvcstig:tdor IN,\1'1.-CONH 'I:T y Pruksor Titul:1r Universidad de 1Jue1H" 1\ires: .1 de l'ebreru

t

:

no

-CP 142(,- fluetHh Aires. Argentina (1-:-mail:

dl'nl i vera (t~>ciud;ld.cum.ilr)

/\8STR/\CT

·1·11c e: une 1 ids. bot h wi Id ami domes! ic specics, ha ti in thc Pttn;¡ or .1\t;¡cctma a long cxploit:ll ion history by tilc llttm<tn groups. Tllcrc are evidenccs or guanaco allll 1·icuií<t llllnting practices in t.hc arcilacnlogical record since ;¡pprox im<~tcly 10.000 ycars 8 P. Next. lile introduction or ll:tllla hecéllnc genenil in the dillcrenl regions. included possihle local domes -l ictt ion processcs in C'hi le y /\rgent in¡¡ indcpendcts i'rom Andc<lll Ccntr:il Arc;1.

Thc cocxistence bctwecn man and cwnclids. the dillcrent explnitation stratl'gies allll their étdaptation to ¡¡JI ;llldean hilbitats strenghen lile hypothcsis that c:tmclid:-. wcrc a rcally important rcsourcc which had a vit;tl import:111cc in all ;1ndcan cultural processes. Thc :~rchaco;.oologic;tl inrormation <~nd otiH.:r contextu;tl record providc clemcllls to discus~ the

signil'ic:~nce or C(//llelidoe resourse in the Puna or /\tactnlét regional cconomics and to suggest severa! ilypotilcsis <1haut tilcir evolution as "poi iproductivc" res<Jurce.

We prctend to provc that nevcr the camelids was a minor hicrmchy rcsource.on the contrary lile y wcrc tilc most imporl<lnt contribution oranimal protein to tile llltlllan dict. Too. wc prnvidc elemcnts lo discuss thc imporlilnCe oi' huntcr strategics in many prchispanic human groups oi'Centcr-South /\ndean Arc<tevcn al'tcr thc introduction or pastoralism and agriL·ulture.

lnt•·ndtH.:dún

l.< >se; un él idos. tanto las especies si 1 vest res como las domesticadas, han tenido en la Puna de /\tacéllnauna lmg:t historia de explotación por parte de los grupos humanos. 1 ~videncias de

cal

.

<!

de guanaco y vicuña se !1;¡ vcril'ic1do en los sitios <trcpteológicos desde hace por lo llll'llos 10.000 aiíos /\.P. M{ls tarde. la incor-por;tción de la especie silvestre (llama) fue masiva

(2)

en las dikrentes regiones. especulúndose incluso con posibles centros de domesticación en Chik

y

Argentina indqx:ndientes del proceso en el Area

Andina CenLral.

La coexistencia del hombre y los carnélidoi', las

dil'erentes formas de explotación y su extensión

a

e<t -si ltxlos los ecoambientes andinos, refuerza la idea de que se Lrataba de un recurso de singular importancia

y que tuvo una incidencia vital en los procesos cultu-rales a lo largo de toda la secuencia de ocupación hu-mana en los Andei'.

1

.

a

información1.ooarqueológica disponible, s u-mada a otros elementos contextuales, permite apor-tar elementos para la discusión de lasigni L"icación del recurso

Cwneli

d

oe

en las economías regionales de l;t Puna de At;tcama y presentar algunas hipótesis sobre · laevolución de su explol<tción como recurso poli pr

o-ductivo.

Las evidencias an¡ueológicas muestran que la

ca1.a de las especies silvesLres (guanaco y vicui\a)

con el posterior agregado de l;1s estrategias pastoriles

(llama), tuvieron una incidencia rundamental en la dieta humana y condicionaron. en buena medida, el manejo logístico del esracin regionaltalllO rara los caz¡¡clores temrranos como para los pastor es-cilza-clcnes de épocas más tmdías (Olivera 19!JR).

U interés de este trabajo apunta a sostener que

nunca los camélidns constituyeron un recurso de

menor jerarquía. sino nu'ts bien que dominaron el

aporte de proteínas animales ¡¡la dieta en la mayoría

de los casos. Asimismo. se aportan elementos p<tra

discutir que la ca1.a siguió constituyendo una estra

-tegia importante aún después de la incorporación del pastoreo de la llama y la agricultura eni<L<; cconomí;¡s

prehisp{lnicas de muchas poblaciones del Arca 1\ndi-n¡¡ Centro-Sur.

Si bien resulta itHiudilhle que la recolección y. posteriormente, la agricultura fueron muy importan

-tes en las estrategias de subsistencia de los grupos

humanos, la explotación de los camélidos sudameri -canos constiLuyó una fuente crítica de recursos a lo

largo de 10.000 ai\os de proceso cultural (Üiivenl 1998: Yacobaccio. el aL 1094).

Cuando nos rcl'erimos a la economía ele las pobla

-ciones desde fines del Pleistoceno y durante el Holocenonos enrrcntamos con ciertas variables que

están directamente relacionadas con el problema. Algunas de l¡¡s más importante tienen que ver con lils comliciones paleoambientalcsde la Puna ele Atacama.

lils cuales repercutieron en la distribución. disponi

-bilidad y composición de los recursos en la región.

Asimismo, no tenemos un conocimiento acabado

30

sobre las especies de ungul<tdos que estaban disponi-bles para su explolilción económica por parte del hombre, pero algo podemos extraer del conocimien-to de etología de los camélidos actuales.

Por ello, antes de examinar el registro arqueoló-gico resumiremos brevemente algunos elementos sobre el paleoclima y las propiedildes del recurso

Cw

n

e

lida

e.

El recurso Camelidae

l:n recientes aportes intentamos resumir algunas de lils

e<tractcrísticas relacionadas con el recurso

Co

n

te

lirl

ae

(()livcm 1998 c.p.: Podestú y Olivera l99R). que creemos conveniente recnrd¡¡rahora con cierto detalle:

l. 1 ~n la Punil se encuentran tres especies de ung u-lados si 1 ,·csl res de porte mediano que son el guanaco (Luma guunicoe). la vicuíia ( Vicugnu vicugna)

y

la la ruca (1-fippowme/u.\· onrisel/sis). que es un cérv i-do. Sin emb<!rgo. las características ambientales de

la i>un;¡ Meridional no son aptas, en la mayor parle de su territorio. como habita! p;u·a la Laruca, por lo cual los ca m él idos se convienen en las únicas especies de ungul<tdos medianos presentes.

2. 1 .él S pnhl:~ciones de estos ¡¡ni males, siguiendo a Pian ka ( 1 9X2). responden en concordancia con sus respectivos ambientes rísicos y presclllan estrategias

reproductivas dil'crentcs. Este hecho incide en el

aprovision;unicnto de recursos para el hombre, los cam61idos ofrecen una potencialidad económica mucho más altil que la taruea porque tienen una

mayor densidad clemogrMic¡¡ que el cérvido y. por

otro lado. ocupan todas las ecozonas de la Puna: lil

taruca. en cambio, se limita a espilcios de mayor hu

-medad o a 1x:quciíos bosquesillos de queiíoa

(Po

li

-lepsis rumel/lella): es decir. no está distribuida en

todas lasccnzonas. Estoconvicnea loscarnéliclosen

11n recurso de alto rcnclimielllo y disponibilidad.

3. 1 .<1 organi;.aci(m social de los camélidos es en grupos familiares compuestos por 7 a

9

individuos,

con una alta estabilidad territorial, y también en trop;¡s numerosas durante algún tiempo en el ciclo

<lllual (tropas de machos y de hembras) (Franklin 19R3: Caj;d et aL 1 !JR5: l<aedecke 1979) Estas carac-terísticas hacen que se tntte de un recurso de buena predictibiliclacl en condiciones ambienl<lles y bioló-gicas normales.

(3)

raunísticn cn la Puna y snn escasas las especies con valor económico para la subsistencia lntman;t. Sabe -mos que entre IO.fXlO y 7..'\00 años aLr<ís. todos los conjuntos arqueoraunísticos que se han ubicado en la Puna poseen camélidos en su registro y, en muchos casos. presentan un" sohreabutH.lancia de éstos en

relación a la t"ruca y a cualquier otra especie aninwl con cierto v:dor económico (v.g .. roedores o aves). bta tendencia se va a manletH.:r e incrementar hasl'' momentos muy tardíos, incluso inkaicos.

5. El rendimiento en peso de carne ch.: estos ungulados respecto de las otras especies si lvcstrcs es sensiblemente superior. aunque el aprovcclwmiento porcentual de c"me en 1" visutcha (Laguidiwn sp.) pueda superarlo (Yacobaccio llJ0 1) no lo hace en términos absolutos por individuo. Se necesitan aproxi

-ntadamcntc ~O <1

25

visc"chas para igualar el peso "hsolulo que rinde en carne un guélnaco itdulto y ;ti rededor de 12 a 15 p;tra igualar una vicuñ;t. !\ pesm

de ello. no se debe descartar la importancia de l<t \·iscacha y otros roedores como recursos sobn: todo ante situaciones de stress.

6. l ,os camélidos considerados como recurso

eco-nómico orn:cenuna gran variabilidad de aprovec

ha-miento. tanto para la subsistencia como pélra la el<t horaciún de tccnol";tcluras. De hecho, se podríél decir que es un recurso de aprovechamiento integral. lo cu"llo convierte en particulannentc atraCii vo para la economía puneña. J:::n d Cuadro 1 resumimos los

aportes ccollólnieos dl.: las di l"erentes especies m{ts represclltad<tscn Jos sitios arqueológicos. con exce p-ción de la alpaca (Lo11w pocos) dado qul.: nn se han enco11trado aün evidencias de su prcse11cia en l¡¡ re-gión en épocas prehispánicas.

r:11 resumen, los ca m él idos sudamericanos

cons-t icons-tuyenun recurso cuyas características pueden res

u-mirse en que presenta: IÍptima adaptabilidad

am-biental, estabilidad, disponibilidad,

pt·edictibi-lidad y alto nmdimiento económico. Si a esto le

agreg;unos que no existen en la región otras especies que reúnan estas características en su conjunto, sean

de l ipo o de grado, se explica porque los basurales arqueológicos y el arte rupestre da11 muestra ele una

elevada representaci(m de estos animales a lo largo

de todo el proceso cultural.

l~stahlecido lo anterior. pasaremos a examinar el regisrro arqueológico más importante asociado a la

presencia del camélido desde épocas cazadoras-re-colectoras hasta la ocup<tcióll inkaica.

El amhicnle natural durante el Holoccno

l"a Pum1 de 1\lélutnw. secror m{ts austr<ll clel altiplano <tndino. presenta condiciones generales de gran ari-de; .. d isl inguié11dose dos gra11des sectores con

carac-rerísriuts <tmllicntales algo diferentes (ver Santoro y Núñe;. 1 s>87): la Puna Seca y la Puna SaJada. Esta

Ctltima agudiza las condiciones generales de aridez.

J>m el momento. l¡¡s evidencias que nos permiten

inl"crir l<~s condiciones climáticas de la Puna ele

1\tacam¡¡ durante los C1ltimns 11.000 años son

esca-sas (Yacohaccio 1994: 1 097). aunque permite JI arries-gar algunéls consiJeracioncs tcntaliv<L~.

Se debc11 tomar en cuenta. antes de avanzar en el panor~tma paleoamhiental, dos elementos

fundamen-tales: ( 1) la Puna de 1\tacama siempre fue una región

de tipo semiúrido a árido: y. (2) los dat.os

fragmenta-rios que poseemos indican una variabilidad de mo

-saicos (Y¡¡cohaccio ls><J4) que. dentro de la midez

gener;d. orrecen condiciones más o menos benignas.

CUADRO 1

ESPECIE

Carne

Viruña ~ledio

Gua tuteo Alto

Llama ,\lto

Roedores Bajo

Rendimiento por espt~dt! y ptH' individuo de los recut·sos faunísticos má.~ explotados en la Puna Sur

Tli'O DE RECURSO (rendimit!nto pm· individuo)

Grasa Médula Cuero Pelo l.ana Transporte

Medio Medio Alto Medio Bajo

o

Alto Alto Alto i\lcclio

o

o

Alto Alto Alto Alto Alto Alfo

;\·luy IJajo Bajo Bajo

o

o

o

Tendones Hueso

Alto Alto

Alto

Alto Alto

(4)

De hecho, las diferencias altitudinales, eomunes al paisaje puneiio, inciden en estas dil"crencias ambien -tales.

Otra consideración importante es la alta impn.:di c-tibiliclad del clima puneiio en el corto y mediano plazo. Las lluvias de régimen estival, por ejemplo, pueden alternar períodos de algunos aiios de sequía extrema con otros donde son más abundantes, siendo casi irnpredcscibles las condiciones de aiio en aiio. Por supuesto, estas situaciones a nivel micro<.:lim{ttico son muy dil'íciles de detectaren el registro del pasado y tienen una inl'luencia decisiva en la economía de los grupos humanos. En ambientes de este tipo las condiciones de riesgo e incertidumbre deben ser tomadas en cuenta para analizar las estrategias eco-nómicas.

Teniendo presentes las observaciones anteriores podemos decir que. en general, los investigadores (Fcrnánclez, ct al.

1

99

1

;

Markgraf

1

9R5.

1

987:

Y aco -baccio (<)f)7) coinciden en que entre ca.

11.

000

a

7

.

000

aiios !\ P el el ima era m;b hümedo

y

frío que e 1

actual.!\ partir de los 7 .OOOaiios atr(ts el clima parece haber cambiado a condiciones aún mús secas que las actuales. las precipitaciones disminuyeron y se pr o-dujo un probable aumento en las temperaturas (1-lipsitcrmal).

Finalmente, a pmtir de los

5

.

0

00

aiios /\P se est a-blecerían las condiciones similares a la actualidad. con mayor humedad que en el momento anterior. pero menores que las del período del 1

J

.000

a

7.000

aiios /\P. Sin embargo. recientes investigaciones que venimos realizando en el sector argentino y otra~ del sector de San Pedro de Atelcama en Chile (l .. N(Jiic; ..

com. per.) apuntarían a un paulatino decrecimiento de las condiciones de humedad general desde los

6.000

aiios en adelante, aunque esta tenclcnci<t aún está pendiente ele mayores registros.

Es interesante tomar en cuenta, además, que la variable temporal es relativa, ya que los cambios no se produjeron en todos los lugares de la Puna al mismo tiempo exactamente y además que, a nivel espacial, aún en momentos más secos ciertos lugares ofrecían microambientes m<ís benignos.

Las caractcríst.icas ambientales actuales de la Puna pueden resumirse en: intensa radiación solaJ debida a la altitud

(2500-

41

00 m

snm ): gnlll amplitud ténnica diuma/noct.urna: marcadacstm:ional idad con precipitaciones estivales pobres: baja presión atm os-férica: irregular distribución de nutrientes. que se concentran en scct.ores hídricos estable. (fonclos ele cuenca enclorrcicos y quebradas altas).

Como ya dijéramos. esta generalización no im

-32

plica una baja diversidad en todo el espacio punciio ya que se pueden distinguir importantes variaciones en el clima. la topografía. la geología y la hiomasa a lo largo de la Puna, a veces involucrando sectores separados por c~casos kilómetros. Por ejemplo, las condiciones de lluvia y humedad ambiente disminu -yen con el aumento de la latitud y, en general. ele este a oeste.

Lo <tntcrior, se relaciona con la localización esp a-cial de los recursos. la cual es predecible pero no lo t:s su abundanciCl, ya que el ambiente es extrem ada-mente variable en el corto plazo (Yacobaccio. et al..

1

9lJ4).

Como destaca Yacobaccio (

1

997:29)

es parti -cularmente importante la distribución ele la veget a-ción. menos abundante en la Puna Salada. ya que no sólo es el alimento de los Gtmélidos y cérvidos sino la indicadora de la presencia de agwt. vital para el ascntwnicntn httJn<lno.

Los camélidos en cl•·egistro an¡ut!ológico

dt> los cazado•·cs

1\ntt:s de continuar. debemos dejar aclarado que las

socicd<~dcs cazadoras-recolectoras incorporaron en su dicta alimt:ntos vegetales en grado variable. El ohjetivn dt: este trabajo se dirije fundamcntalment.e al recurso

Ca

m

e

lid

ae,

pero hmemos ocasionales r e-ferencias a la incidencia probable de los recursos vegetales relacionados con la subsistencia, aunque muchos otros fueron aprovechados para otras activ i-dades.

(>¡¡ra comenzar diremos que en la Puna de 1\t

a-C<IIll<l. t<llltll en el sectorchi len o como en el argenLino, ex ist.cn evidencias de ocupación claras desde hace por lo menos

1

0.000

aiios /\P. Sin embargo. el nú -mero <le sitios no es aCm muy abundante y la info r-mación que ofrecen muestra una gran variabilidad. Esta variabilidad está tanto relacionada con las di!' e-rencias de funcionamiento de los sitios en los di fe-rentes sistemas de asentamiento como con diricult a-dcs de conservación del registro y de análisis de las muestras disponibles.

l~n el período comprendido entre los

1

0.000

y

~.000 aiios mr{ls paree~: ofrecer llil'erencias de mod e-los de aprovechamiento del ambiente y los recursos entre la (>una Seca y la Puna S~dada en el Norte de Chile (San toro

1

989).

En la Puna Seca se ha definido, en tl'rminns generales. un patrún transhumúnticocon énfasis en la caza y menor incidencia de la recolec -ción v~:getal cuyo eje principal seríw1 los ricos bofe-Jales de pastura, especialmente pma el período entre los

9.500 y

R.OOO aiios /\P(I :ase Patapatanc) (Santoro

(5)

1989

:

54). Por

otra parte, para la Puna Salada se

propone un modelo

temprano de alta movilidad

in-terambiental

p

ero no con características de

estacio-nalidad

estricta (Fase Tuina)(Núñez

1983),

que no

tiene

ev

idenci

as

por

encima de

los

9.500 años AP.

En ambos

casos, se observa

un

posible patrón de

caza

dore

s

con mayor

diversidad de

aprovechamien-to

de

especies

pero

donde los camélidos tienen una

s

in

gu

l

ar

importancia.

Los sitios Las Cuevas y

Patapa-tane,

en

la Puna Seca

,

muestran alrededor de un 45%

de

animales mayores (principalmente camélidos y

algo de cérvidos) frente a un 18/23

%

de animales

menores

(roedores y aves) (Santoro 1989: 41 y 43)

.

Por su parte, en los sitios Tui na y San Lorenzo de

l

a región de San Pedro de Atacama

la

situación es

variada, ya que en el primero los camélidos dominan

en la muestra frente a los roedores (61

%

vs. 39%),

mientras en San Lorenzo estos últimos constituyen

más del 85% del conjunto (Yacobaccio 1991).

En el sector argentino el panorama es, asimismo

,

de gran variabilidad ya que ciertos sitios de la Puna

Norte presentan una mayor diversidad de especies

cazadas y

un

a

propor

c

ión

muy

a

lt

a

de

roedores frente

a

los

camé

lido

s (ver

Gráfico

l

),

tales

lo

s

casos

de

Inca Cueva

4 y

Pinto

scayoc.

Por

otro

lado

,

lo

s

sitios

Quebrada

Seca 3 (Puna Meridional) (Elkin

1996)

y

Huachic

h

oca

n

a (Capa

E3)

(P

un

a

norte) (Yacobaccio

1997) ofrecen

un panorama

con

alta

presencia de

camélidos y escasos

roedores.

Es evide

nte que la inform

ació

n di

s

ponible

es aún

escasa

,

pero

no por ello menos excitante en cuanto a

s

us posibilidades

de discusión.

Re

s

ult

a

evidente

que

los registros

indican que

camé

lido

s

y

roedore

s

fue-ron los taxones

de mayor importancia

e

n

el aporte

de

proteínas carneas a

l

a

dieta de

lo

s

cazadores

tempra-nos. Sin embargo,

parece haber

un

a g

ran

variabili-dad en el grado de representación

de

a

mbo

s seg

ún lo

s

sitios.

Para explicar esta

variabilidad

se

han

s

ugerido

diferentes posibilidades (Yacobacc

i

o

1994, 1997;

Santoro y Núñez

1987) que implican

e

n

ge

neral

s

i-tuaciones relacionadas con

la

cons

titución del

am-biente en mosaicos ecológicos y

la distribución y

disponibilidad de ambos tipos de rec

ur

sos.

La

regio-GRAFICO 1

100

90

80

70

60

%NISP

50

40

30

20

10

o

Tu SL Pyoc IC4

Sitios

CHIII(E) QS3 (91 00- QS3 (7200-7400 AP) 6100 AP)

D

Camelidos

~ Cérvidos

Roedores

~

Otros

Referencias: Tu: Tuina; SL: SanLorenzo; Pyoc: Pintoscayoc; CHIII: Huachichocana Ill; QS3: Quebrada Seca 3

Proporciones por taxón en la arqueofauna en sitios de la Puna de Atacama

en el Holoceno Temprano y Medio, valores expresados en porcentajes de NISP.

(6)

nalización de los grupos en un espacio lan amplio como el considerado no debe ser considerada una variable de menor imponancia.

Debemos tener en eucnla, como bien apunta

Yaeohaccio ( 1 994), que la recolección vegelalluvo gran imporlancia aunque su visibilidad en el registro

pueda estar sesgada respecto de la arqucorauna. Además, J"acLOres como la runcionaliclnd dil"ercncial

de sitios y situaciones puntuales de

·

~a

r

ess

",

espacial

y cronológicnmenle hablando, pueden tener inciden -cia en el regisu·o que anal izamos.

Si considenunos las evidencias de las lecnor

ac-luras podemos concluir que la explotación del cam é-lidos fue integral (fibra, cuero, tendones, carne, m

é-dula. cte.) lo que lo conviene en un recurso de enor

-me imporlancia, casi vital, para los e<t:t.adores-r eco-lecLnres del lloloccno Temprano.

Es casi nula la inl"ormaciúnque poseemos para el

lloloccnn Medio, donde solo podemos destacar la

información de Quebrada Seca 3 (( irállco 1 ). pero la

lendencill al do mi ni o del ounél ido parece conl"irmar -se (Eikin J 1)<)6: Yacohaccio 1 C)lJ7). 1 ~sla tendencia. como veremos, no solo se mantendr:) sino que se acenLumá en los momentos posteriores del proceso.

El

Holoceno Tardío y el proceso de domesticación

Las evidencias de domesticación animal en el úrea andina. incluyendo el Perll. se rcmunléut según los

datos conocidos a aproximadamente 6.000/ 6500 aiíos alr{ls. llas1~1 hace poco tiempo. los in,·esligéld

o-res ~oslenían que esos procesos estaban roca! izados básicamente en dos lugares de los Ancles Ccnu·afes: la Puna de .lunín y la cuenca del Titicaca (ver p.e., l3éüed y Whcclcr 1993: Browman 1 989). Se especu -laba que más lé1rdíamcn1e los camélidos ya dom es-ticados se habí;ut extendido a las otras regiones del áreél, incluyendo el noroeste argentino.

Sin embargo, más recienlemcnle, investigaci

o-nes realizadas por científicos mgentinos y chilenos, cm pie:t.an a duLlarde la aseveración dcquesolamente existieron ceniJos de domesticación en la zona ce n-tral. desde los cuaJes se hahría irradiado el animal

domesticado al resto de los Ancles. La Puna de

Al<icama. que incluye territorios del norte de Chile, el sur de IJoli vi a y el noroeste ele Argentina, aparece como 11110 de los más probables escenarios allcrnati -vos (NCiiíez y S;ulloro 1988; Olivera y l~lkin 1994: Yacohaccio ct al. 19lJ4).

1 ~n el Non e de Chile, la región de S:m Pedro de Al:1e<1nta orrecc dos sitios de singular importancia: Tul:111 52 y Puripica l.

TulúJt 52 (NCJiícz 1 989) tiene un fechado de ni rededor de 4400 aiíos. alreLlcdor de 1600 anos por encima de las rechas propuestas para Perü. Por

medio de la oslcomeLría se han determinado

J

os

grupos de caméliclos: uno muy pequeiío, que está

dentro de los estándares de lamaíio asociados a la vicufía actual, y uno más grande que se divide en dos: 11110 que se asocia a los estúndares ele guanaco y otro

que se asocia a los de llama actual (Yacobaccio 1991: Yacohaccio. el al., l <)1)4).

CUADl{O 1

SITIO CAPA CRO~OLO(;!A CA M ELIDO CRITERIOS DE

Cl4 DOMESTICADO lDENTifilCACION

Quebrada Seca

1

(QS 3) 2b3 4770±80 An{ilisis de fibra('!)

2b2 4lJ3Cr..t 1 1

o

X"! Oslcomelría ("l)

lluachichocana (Cillll) 1:2 3400±130 X Alomctría y Dentición

Inca Cueva 7 (IC 7) Capa ll 4080±80 X"' Guano, cautiverio?

Tulan 52 (Tu .'\2) E l-lll 4340±lJ.'\ X Ostcometría

4270±80

Puripic<t 1

(PlJ

R

1) L 1-IV 405()±1).'\ X Oslcometría

481 5±70

(7)

En Puripica 1,

con

un

fechado

antiguo que

oscila

entre 5000-4800 años,

también hay tres

grupos

de

taxa prácticamente idénticos

a

Jos que presenta la

osteometría

de Tulán 52.

Aquí, sin

embargo, parecen

dominar los

grupos silvestres: es

decir

el guanaco

y

sobre

todo la vicuña;

esto sería coherente con

un

proceso de domesticación,

es

decir todavía la

inci-dencia

es

más importante de las especies

silvestres

sobre

las domesticadas.

En el

noroeste

argentino

hay también dos

sitios

relevantes: Quebrada

Seca 3 en

Antofagasta de la

Sierra

(Aschero, et al.

1991; Olivera

y Elkin

1994)

e

[nca Cueva 7 en la Quebrada de Inca Cueva, Jujuy

(Aschero y

Yacobaccio

e.p.), aunque este

último

se

trata

de

un

sitio

particular

donde

la mayorla de los

restos

óseos

provienen

de artefactos.

A través

de

análisis de fibra (Reigadas

1994;

1995)

se

ha

sugerido

la

existencia

de un proceso de

selección

intencional relacionado con una paulatina

domesticación a partir de los 5

.

000 años

AP.

Tam-bién,

existen

datos

osteométricos

que

apuntan en esa

dirección pero

son

pocos los huesos

factibles

de

ser

medidos.

A estos elementos se agrega

que en IC7

se

ubicó

una capa

de

guano que

puede estar indicando

la

cautividad

de

estos animales (Yacobaccio

1997)

Aún

cuando es

preciso

aumentar

las

evidencias,

podemos hipotizar que

ya a

principios del Holoceno

podrían

existir

una diversidad de

opciones

de

selec-ción sobre

«

pooles

»

genéticos

de

camélidos.

Esta

diversidad podía

constituir

la base de líneas

evoluti-vas

que llevarían

a

una llama intermedia

,

posterior-mente muy habitual

en

los

sitios

de

3000 a

2500

años

atrás

.

Los

registros de QS3

(ver

Gráfico

1

y

2)

son

por

demás demostrativos de la importancia que tuvo el

camélido

para las

economías

cazadoras-recolectoras

en

la Puna Meridional

Argentina. Esto además se

verifica en

todos los

otros sitios

detectados

en esa

región

,

más allá

de que las muestras no

son

cuantitati-vamente

tan

relevantes como

las de QS3

.

Sin

embargo

,

como señalan

Aschero

y Elkin

(Aschero

1987;

Elkin

1996),

es

probable que entre

los

9

.

000 y 3.000 años

A

.

P., lapso

caracterizado

por

el dominio

de las

estrategias cazadoras

,

se

hayan

GRAFIC02

100

90

80

70

60

%NISP

50

40

30

20

10

o

053 IC7 TU 52 PUR 1

Sitios

CHIII (E2)

Unq

D

Camelidos

~

Cérvidos

D

Roedores

tlJ

Otros

Referencias: QS3: Quebrada Seca 3; IC7: Inca Cueva 7; Tu52: Tulán 52; PURl: Puripica 1; CHIII:

Huachichocana 111; Unq: Unquillar

Representación de

especies

en conjuntos arqueofaunísticos de sitios de la Puna de Atacama

(5000

a 4000 años AP, aproximadamente), valores expresados en porcentajes de NISP.

(8)

producido :t lo largo del 1 iempo e<tmbios importantes en los sistcméls de movilid<td y en el manejo de los

recursos.

1 ,os dato~ disponihies parecen étpuntar ;¡que las sociedaLlcs de la Puna de /\!acama. a partir del 5.000 /\P. intensiric"n la dependencia del recurso

Came

lid

oe,

!<m! o silvestre como domesticado. 1 ,a presencia de o! ras especies siempre tienen una repr e-sentación muy pcqueiía o se relacionan a tecnofacluras

muy especiales, como es el caso de Inca Cueva 7.

Las causas que impulsaron el proceso ele domes! i

-caci(Jn y la paul:tlina tCtH.iencia hacia una econtllllÍa

pastoril no cst{tn éll~llt bien determimtdas, pero parecen

coincidir los investigadores que faetorcsamhientitles y poblacionitles propios de l:t Puna de Atacama luego de 1

11 i psiternwl ( ó.OOO aiios !\ 1)) deben haber i nlluido en 1<1 decisión de los grupos domestictdorcs (Nt'tiiCI. llJt\9: Olivera ll)lJt\: Olivera y U kin Jl)l)4:

Y :tcoh:tccio, el al .. 1094: Y ;¡coh:tccio 1

CJCJ7)

.

llcmos sugerido antcrinrmeiHC que enfrentar

élmbientcs de ;tito riesgo e incertidumbre, donde la

distribución de los recursos es heterogénea y mucha~

veces oscilante e impredescihlc puede haber llevado a los grupos a aumL:ntar su espectro de recursos con la incorpnmciún de otros (rcbaiíos y cultivos) sobre los que luvicréln nwyor nHHrol (()Ji vera Jl)l)g)_

Y "cobaccio ( 1 C)lJ7) sugiere que las condiciones

de rcducci(m de la movilidad de los grupos. con Lllta

mayor definición de teiTitorios. y la conservaciún de

:tnim:~lcs vivos para consumir cuamlo fuera necesa

-rio hacían de la domcstie<tción una excelente altcma -tiva, sobre todo si tenemos en cuenta que L:stos

recursos cautivos servían ademiís como fuente de

lana

y

elemento de transporte.

Rcspeun de este ültimo puntn, se dehc destacar que el Clcceso a recursos de rc~ioncs lej;uws se

verifica desde el Holoceno Temprano y que las

relaciones de contacto e intercambio son cantcterí

s-!icas Lle las sociedades andinas. Nüiiez

y

l)illellay

( Jl)l)5). en su modelo de movilidad giratoria. dest

¡¡-can que eltrárico de intercambio comenzaría a inten

-siricarse <1 partir de los 4.500 aiíos /\P con '" in

cor-poración de la l1;11na como animal de transporte. La sustentación de estos modelos de contacto tienen bases económicas. pero también sociales y hioi(Jgi -cas rcproductiv<ls

p

:m

1

los grupos humanos (Nt'n1ez

y

Dillehay llJ05: Olivcril llJ9X: Yacobaccio 1007).

Los cmuélidos y la.~ sociedades agro-paslorilcs

entre los .'\éll)l) y 51111 aíios A. P.

f -<J cierto es que. ll<~cia los .\.OOOn.500 anos

/\

.P

..

se

han registnHlo en la Pnna y su borde evidencias

claras de sociedades pastt1ri les y con mnvi lidad más

restringida (ver, p.c., /\ldunatc. el al., Jl)R(í: 13cnavcnte

ItJg2: ( ~igliano. el al., JlJ7(í: Ca reía 1 ()l)CJ: 1 ,!agostera, el al.. llJX4: Núiíei'. 19t\0: Muiím. ll)t\9; Olivera JlJlJ2: JlJlJ8: Olivera y Palma l i)()7; Palma y Olivera

1 iJlJ2/03: R:~tlino 1077: 'l';trragú 191-\0: entre muchos otros).l ~stas sociedades, que han sido genéricamente

denominadas Form:~ti vas, poseen una economía agro -pastoril con cuotas importantes de caza y de recol ec-ciún.

1 .m; nuné.lidos constituían un recurso abundante y rd ttivamente predecible con un alto rendimiento

por individuo, en especial si se incluía la opción

domcsticadora, por lo cual no ex tralla que la estrat

e-gia )(l¡1Íslie<t de ascnt;unicnlo de estos grupos agr

o-p:tstorilcs tempranos se organintra principalmente alrededor del recurso p<tstoril.

Si bien el número de sitios rcgistr:tdns para el

lapso t¡tie nos ocupa es enorme y en Lodos ellos se ha registrado la prcscnci:t de camélidos cnlns b;tsurales como las principales especies animales explotadas. scílo en pocos casos se h;I realizado un análisis

pormcnori:t.ado de la fauna. Así que realizaremos sólo ;tlgun;¡s observaciones generales. h<ts;índonos especialmente en nuestra experiencia en el sector

argentino.

l':tra la !)una Meridional Argentina pl:·ulle<tmos !OiivL:ra Jl)l)2: JlJlJX) un modelo denominado

Scdt~ntal'ismo Dinámico, que se define como aqu

e-lla situ<tcit'ln en que el grupo humano rosee asent

a-mientos base en los cuales, por lo menos, parLe de sus

intcgmntcs pcnnanccc un aiío completo y otros asent;un icntos a los cwtlcs una parte del grupo, a veces unas pocas personas. se traslada con pcriodici

-d:td vari<thlc para explotar ciertos recursos impres

-cindibles pma la subsistencia. IJ lapso y periodici

-dad de ese traslado. así como la permanencia y/o

rccurrcncia de ocupación en los asentamientos

te In pontrios estará en d irccta re !ación con la clase de recursos que se desean obtener y con el tipo de acceso. directo o indirecto. a los mismos.

1 ·:I sistema de subsistencia estaría implementando cstrntcgias mixtas pastoriles y <tgrícolas. compl

e-mcn!:tdas con una cuota variable de caza y recolé

c-ci(m. Sin embargo. el sistem<tlogístico estaría or ga-tli:t.ado. principalmente. alrededor del pastoreo e, incluso. buena parte de la <tgricul!ura pudo haber

(9)

GRAFIC03

100

90

80

70

60

50

40

30

20

D

Ca m el idos

63

Cérvidos 10

o

D

Roedores

[l!

Otros Las Cuevas CoDique .EI Grande Pro. Colorado Campo Est. Grande Chavez Casa Grande 1 Real Chiu Chiu 200

Montículos

Representación de especies

en

conjuntos arqueofaunísticos de

sitios

de la Puna

y su

borde

(

3000

a

1000

años AP,

aproximadamente),

expresados en

porcentajes de NISP.

En

las base

r

es

id

encia

l

es

,

como

Ca

sa

Chavez

Montículos

,

se

d

esarro

ll

a

ron múltiple

s

actividades

(

h

abitac

i

ó

n p

e

rmanent

e,

m

a

nuf

ac

tura de in

s

trumen-t

os

líti

cos

y cerámica,

etc.)

y

hay

evidencias de

toda

l

a cade

n

a

de procesamiento

d

e ca

mélido

s (

de

s

de la

m

atanza a

l

co

n

s

um

o).

Los perfiles

d

e

partes

esquele-tarias de

ca

m

él

id

os

mu

estran

un

cierto eq

uilibri

o

entre

todo los

sec

t

ores

del

esq

u

e

let

o,

tanto

ax

i

al

como apend

icul

ar.

Los

s

iti

o

s

ubi

cados en

las quebradas

a

lt

as, co

mo

R

ea

l

Grande

1

y

6

,

correspo

nd

e

n

a a

l

eros y c

u

evas

co

n

oc

up

ac

i

o

n

es

,

si

bien recurrentes

,

m

ás

discretas

y

c

u

yo con

t

exto

material

difi

ere

de

la b

ase

re

s

id

e

ncial.

E

l

co

njunt

o ar

qu

eofa

uní

s

ti

co

mu

es

tr

a

un

a

preminen-c

i

a

del de

s

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rt

e

por

sobre e

l

co

n

s

um

o

,

domjnando

l

as

partes

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s

queletarias menos ricas

e

n

apo

rte d

e

carne

(

Olivera

1

998

,

1

998 e.

p.). Estos

ase

nt

amie

nt

os f

u

e-ron

identificados

como

Pu

es

t

os

d

e

Caza/Pastoreo

d

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A

l

-t

ur

a y correspondería

n

a oc

up

ac

ion

es

periódicas

,

n

o

permanentes

y

,

posiblemente,

de poc

os

días

d

e

du

-

r

ación.

E

n

to

d

os

l

os sit

io

s

l

a ev

id

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ncia

más

ab

undant

e

r

e

l

acio

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ada

con

la

s

ub

s

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ste

n

c

i

a a

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go

de

toda

la

sec

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encia es e

l m

ater

i

a

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a

rqu

eofa

uní

s

tico

,

especial-mente

óseo

pero

t

a

mbi

é

n d

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u

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r

o y

fibra

.

La

domi

-n

a

n

cia de

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camé

lid

o es oste

n

s

ibl

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m

o

l

a

escasa

diversidad de

espec

i

es

de

valor eco

n

óm

i

co para

l

a

d

i

et

a (

Gráfico

3).

Se

h

a

identificado

l

a

pr

ese

n

cia

de

es

p

ecies si

l

ves

tre

s

(Lama Vicugna)

y

d

o

m

est

i

ca

d

as

(Lama glama)

utili

za

ndo

cr

iterio

s os

t

eo

m

é

tri

cos

,

dentición

y

fibra.

P

e

ro mientras l

a

osteometría

de lo

s

s

iti

os

d

e a

ltur

a

como

RG 1

muestra casi

un

lOO

%

de

m

e

did

as

d

e

ntro

del rango

d

e

vicuña,

e

n l

a

ba

se

re

side

n

c

i

a

l

ex

i

s

t

e

n

dos

g

rupo

s

de

m

e

did

as

un

as

pe-queña

s

y otras

mayor

es asocia

da

s a

vicuña

y

ll

a

m

a

respectivamente.

E

s

to

of

r

ece

,

nu

evame

nt

e,

do

s aspectos

desta-cable

s

:

(!)

l

a caza

de animales

s

il

vestres

parece

h

aber constit

uid

o

un

a estra

tegi

a

mu

y

imp

or

t

a

nte

y

n

o

un

mero

co

mplemento

en

e

l

aporte

prot

e

i

co a

l

a

di

eta

de

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os g

rupo

s,

inclu

so

ha

s

ta mom

e

nto

s

tardíos

(recorde

m

os

que

RG 1 pre

se

nta

fechados cercanos

a

l

600

AP)

,

y (2)

dado que

e

n la

representación

d

e

parte

s

predominan

l

as

men

os

ri

cas

en

aporte

d

e

carne

,

podemos

hip

otizar

qu

e

d

esde estos s

iti

os se

trasladaron

p

artes

del

a

nim

a

l p

ara s

u

co

n

s

um

o

dife-rido

,

posiblemente

en

l

a

base residencial

sede

ntaria

.

Dur

ante

l

os

p

eríodos

pr

ece

r

á

mico

s

l

a activ

id

a

d

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e caza

fue

a

b

so

lut

a

mente dominant

e,

por

l

o

m

e

no

s

h

as

t

a

l

os

comienzos

del proce

so

de dome

s

ti

cac

i

ó

n

,

mi

e

ntr

as

qu

e

lo

s

pa

s

tores

tempranos

se

vieron

o

bli-gados a

in

s

trum

e

nt

a

r

diversas estrategias

d

e co

ntrol

,

e

ntr

e e

ll

as

l

as

relacionadas con

lo

s

mecanismos

d

e

reproducción

y

m

a

ntenimient

o

del equilibrio interno

de

l

o

s

r

ebaños.

(10)

-pastoriles tempranos el perfil etario

de las

muestras

ofrece

una

sobreabundancia

de partes

óseas

no

fusio-nadas

(individuos neo natos y juveniles) por sobre

las

fusionadas (adultos). Esto contrasta con

los

que

la

evidencia va

mostrando

para

los momentos

cazado-res-recolectores anteriores (Yacobaccio

1991;

Elkin

1996)

y

para las

ocupaciones

posteriores

a

los

1000

años AP (Madero

1993;

Mengoni

Goñalons,

com

.

per.)

(Gráfico 4). Si bien no poseemos

una

explica-ción concreta para este

hecho, hemos

sugerido

que

tiene que

ver con

las

estrategias implementadas en

cada época

.

Las

densidades

demográficas pequeñas

que

su-gieren los sitios y

la

no disponibilidad de pasturas

extensivas cultivadas, sugieren que

los

rebaños de

los pastores

tempranos no deben

haber

tenido

un

alto

número

de animales y

la

matanza selectiva surge

como

una

hipótesis

interesante

(Olivera

1998).

La-mentablemente las

técnicas zooarqueológicas

habi-tuales

inhiben de identificar sexo en

los

fragmenta-dos

restos de

los

basurales

,

pero

los

análisis de ADN

surgieron recientemente como

una promisoria

vía

de

solución

que merece

ser explorada

.

Adicionalmente debemos considerar que el

morfotipo de llama dominante

en

los

sitios

pastoriles

tempranos correspondería a

la llama intermedia,

proveedora

generalizada

de

carne y

lana pero

menos

especializada para el trasporte,

por lo

cual

supone-mos

que su

uso

como animal carguero fue algo más

restringido

incrementándose notablemente

a partir

de

los

1

.

500/1.000 años AP y sobre

todo

con

los

circuitos caravaneros de épocas

tardías

e

incaicas

(ver Núñez y

Dillehay 1995).

Coincidentemente

,

el

número

de animales adultos y gran

porte

aumenta

notablemente

en

los

basurales

de

esas épocas más

tardías (Madero

1993).

Por supuesto que estas

con-sideraciones son sólo tentativas y

no deberían

gene-ralizarse

a

toda la

Puna de Atacama.

Después

del 1.000

A.P.,

más probablemente 700

A.P., se

notan

cambios profundos en

las

sociedades

de la

Puna Meridional relacionadas con el

proceso

en

los

valles

mesotermales

más

bajos

.

Son notables en

Antofagasta de

la

Sierra las evidencias de

la

denomi-nada

Cultura

Belén

,

cuyo foco central de expansión

parecen

haber

sido

los

Valles

de Hualfín

y Abaucán.

El proceso tardío muestra

una paulatina

comple-jización socio-política evidenciada en el patrón

de

asentamiento,

donde

se observan sitios

urbanos

con

alta complejidad interna (La Alumbrera) y sectores

de producción agrícola con regadío que cubren

va-rios cientos de

hectáreas

(Bajo

del

Coypar). El

au-mento

demográfico parece

haber

sido

notable

,

tanto

por

el tamaño

de los

asentamientos como

por la

numerosa

cantidad de enterratorios

distribuidos

tan-GRAFIC04

100

80

60

40

20

o

PROPORCION DE CAMELIDOS NEONATOS/JUVENILES VS. ADULTOS

% EN SITIOS DEL AREA CENTRO SUR ANDINA

IC4 CHIIIE3 EG CCHM RG1

ce

Tul Sh Rinc CHIII(C-D) LH(UA) LH(UB)

SITIOS

D

No Fusionados • Fusionados

Referencias: IC4: Inca Cueva 4; CHIII: Huachichocana; EG: Estancia Grande; CCHM: Casa Chavez Montículos; RG1: Real Grande 1; CC: Campo Colorado; Tu1: Tutor 1; Sh: Sarahuaico; Rinc: La Rinconada; LH: La Huerta.

(11)

10 dentro de los sitios corno en verdaderos cemente-rios.

Los conju111os mqucoraunísticos rescalados en excavaciones de Gajo del Coy par. si bien son muestras

aünlimiwdas y e11 proceso de anMisis. permiten sugerir

que la prescnci;1 de los camélidos es abrumadora frente

a otras especies (roedores y ;¡ves).

bao

conl"irma las tendencias observadas en períodos antc1iorcs y resalla la imponancia del grupo

Cwnelidae

para la economía. Sin embargo, se deben deslélcar dos hechos no ta-bles:

1) Parece producirse un imporlwllc aumento de los

animales adultos en el pcrfi 1 etario de la mut:stra. 2)

Es

clara la prescnci<~ de ejemplares de vicuiia.

junto a la especie domesticada de llama.

U

hecho de que el pastoreo sigue p<~lroncs simi -lares en elm;u1cjo logístico de los microambicntcs

dikrcnciales es evidente léllllo por la disiJibuci<'m de

los sitios con evidencias de este período. distribui

-dos por las dist in las ecm.onas, como por el hecho de

que los estratos superiores de los aleros como RG l.

fechados en 680 aíios AY. muestran la mism<1 predominancia de <1nimales silvt:strcs que los t:slr<~­ los m{ls profundos. l~n RG6. cuyos Iechados en proceso parcct:n llegar a épocas hist(Jricas. se

obser-va la misma tendencia.

l~n resumen. el pastoreo y la caza de camélidos siguieron constituyendo cstrawgias vitales para las

economías tardíw.;, m{¡s allá del incremento de las

estrategias agrícolas extensivas a partir de los 1.000

aiios AY. 1 :s m:ís. no podemos dcscanar que la

agricultura IU\'icra en gran medida intenciones

rorrajeras (Olivera. el al.. C.p.)

La conquista lnka de la región pnxlucida en el

siglo X V. no parece JlllXIi ficar suhst<UJcialmente este

pwloréli!W económico. Sí es cierto que se aumentan

las superricics de cull i vo medi;nlle una tecnología de

regadío más compleja (Olivera, el al., c.p. ). Así. el

sistema agrícola de Bajo del Coypar pl!rccc haber

cumplido un papel relevante. sea corno productor de alimcntososost¿n forrajero para las tropas de llamas

(Olivera. el al., c.p.). I:stas ültiml!s. como sabemos.

constituían un elemento de primordial relevancia

política y económica en el mundo inkaico.

Consiclentciones Finales

I:s destacable que los restos de camélidos son en

general muy abundantes, cuando no absnluléllllCIIIe domin;mtes, ;¡lo largo ele la secuencia de las

ccono-mías cazadoms-rt:colcctoras en el Holoceno Infe

-rior, Medio y Superior. Es posible que ocasional -mente. ;¡ntc situaciones de crisis puntuales, se haya

<llllncnt;¡do el consumo dt: otras especies (v.g.,

roe-dores) pero esto parece haber sido una práctica

complementaria en circunstancias especiales (v.g.,

situacio11cs de stress ambiental) o limitada a cienos

h;íhitats cspecíricos.

Por supuesto que la aün escasa información

dis-ponible impone prudencia, ya que no podemos

afir-mar que existió una continuad;¡

y

.

mucho menos.

recurrente ocupación de los paisajes puneiios a lo largo de todo el proceso cullural de 10.000 aiíos. Sin

cmll;1rgo. me éllrcvo a hipotizar que, durante varios miles de ;¡fios los camélidos part:ccn haber constitui-do u11 recurso búsico dentro de las csiJategias

cconó-miclls dt: los grupos y su sohreahunda11cia relativa

respecto de otros recursos de caza podda indicar que no

estuvo expuesto a situaciones de "stress" importantes.

1 :sto nos lleva a concluir que la coexistencia

evolu-tiva de los cllnélidns y el hombre en la Puna de

Atacun;¡ f11c cxtrcmadíllllcnte íntima desde principios

de la ocupación humana y. por lo twllo. el

conocimien-to del comportamiento. lisiología y requerimientos

wnhicntales de esos animales debía ser muy profundo

cmrc los grupos Glzadores de 6.000 anos atr{is.

1m pulsados por intereses relacionados con s

itua-ciolles propias del ambiente y de la evolución

demo-grúfica y social de los grupos humanos, estos habrían

iniciado un proceso de domesticación de los

camélidos a ni vcl region<1l que dcri varía en socied

a-des pleii(IIIICnlc pastoriles hace unos

3.500

aiíos Al'.

/\ú11 así. !;1 caza continuó siendo una estrategia

import:nllc y la utilización del camélido como

ani-mal cmgucro ruc paulatinamente incrcment{mdose

desde cs¡¡s épocas, para alcanzar su apogeo durante

los nlonlclllos tardíos ele! proceso.

1 "asulrélclcríslicas propias de la ramilia

Cal/le

/ida

e

como recurso poliproducl ivo hizo que su incidencia

ruera vital en d proceso cultural. reflejándose m{is

all{l de la dicta para alcanzar los planos económico,

soci;ll, biológico y religioso de los antiguos pueblos

de la Puna de Atacama.

Agradcdmícntos

!\ los !)res. L. N úiie7 Atcncio y M. Tmragó,

organi1.adores del Taller Di nacional por invitarme a

participar de esta enriquecedora experiencia. A mis

col<:¿lCIS interesados en d tema ele los crunélidos

sudwneriu1nos por todo lo que inciden pcnnancn

(12)

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