hltulius Alacatnclios 1\'' 1-1- 1')')7
La i.rnportancia del Recurso
Comelidae
en la Puna ele Atacama
entre los l 0.000 y
~00
años
A
.
P.
RLSUI'vii:N
l.o~ camélido~.tanto la::; c~pe(ics silvc~trcs como 1:1~
domcstic;tdas. li;tn tenido en la Puna de Atacc11nauna l:trg:t historia Jc cxplotaci(Hl por parte de los grupos humanos. 1 ·:vidctlci;ts de caza de guan:tco y vicuf\a se 11:1 vcriric:tdo en los sitios ilrqueol<'>gicos desde lwcc pnr lo menos 10.000 élfios A .P. M:ís tarde. la
incor-por:~ción de la llanl:l ruc 111:1siva en las dikrcntes regiones. cspccul{llldosc incluso con posible::; cen-tros de domesticación en Cili le y Argentina indcpe n-clicnles del proceso en el /\rea /\ndina Central La coexistencia del homhre y los camélidos. las dikrcnles estr:Jtcgias de ex plot<lción y stt adaptación a todos los eco:unbientcs :111dinos. rducr;.a la cx plo-t:lción y su ad:ipl<lci(m :1 todos los ccoamhientes andinos, rducr;al;.tllipótcsi~ tic que se trat:tba de un recurso de singubr importancia
y
que tu1·o una incidencia ,·it;li en los procesos culturales :llldinos. l.a inrornlélción ;.ooarqueológica disponible. s umll-tla a otros registros contextuales, proveen elementos para la discusión de la signiricaci(m del recursoCallle!idae en las economías regionales de la Pun:1 de
/\tacama y sugerir algunas hipótesis sobre la cvolu-ci<'Jn de su explotación como recurso poliproductivo. Se intent:l dcmostr:u· que nunct los camélidos cons-tituyeron un recurso de menor jerarquía, sino más bien que constituyeron el aporte rn:í~ importante de proteínas animale~ <1 l<1 dicta lium<tml. 1\simisnw. se aportan ell'mentos para discutir que la caza ~igui(J
constituyeudo un¡¡ estratcgi:~ importante aC111 d es-pués de la incorpor<~ci()¡¡ del p;¡storcodc la llama y la agricultura en las economí¡¡s prchisp{lnicas de mu -chas poblaciones del /\rea /\ndina Centro-S m.
( *) lnvcstig:tdor IN,\1'1.-CONH 'I:T y Pruksor Titul:1r Universidad de 1Jue1H" 1\ires: .1 de l'ebreru
t
:
no
-CP 142(,- fluetHh Aires. Argentina (1-:-mail:
dl'nl i vera (t~>ciud;ld.cum.ilr)
/\8STR/\CT
·1·11c e: une 1 ids. bot h wi Id ami domes! ic specics, ha ti in thc Pttn;¡ or .1\t;¡cctma a long cxploit:ll ion history by tilc llttm<tn groups. Tllcrc are evidenccs or guanaco allll 1·icuií<t llllnting practices in t.hc arcilacnlogical record since ;¡pprox im<~tcly 10.000 ycars 8 P. Next. lile introduction or ll:tllla hecéllnc genenil in the dillcrenl regions. included possihle local domes -l ictt ion processcs in C'hi le y /\rgent in¡¡ indcpendcts i'rom Andc<lll Ccntr:il Arc;1.
Thc cocxistence bctwecn man and cwnclids. the dillcrent explnitation stratl'gies allll their étdaptation to ¡¡JI ;llldean hilbitats strenghen lile hypothcsis that c:tmclid:-. wcrc a rcally important rcsourcc which had a vit;tl import:111cc in all ;1ndcan cultural processes. Thc :~rchaco;.oologic;tl inrormation <~nd otiH.:r contextu;tl record providc clemcllls to discus~ the
signil'ic:~nce or C(//llelidoe resourse in the Puna or /\tactnlét regional cconomics and to suggest severa! ilypotilcsis <1haut tilcir evolution as "poi iproductivc" res<Jurce.
We prctend to provc that nevcr the camelids was a minor hicrmchy rcsource.on the contrary lile y wcrc tilc most imporl<lnt contribution oranimal protein to tile llltlllan dict. Too. wc prnvidc elemcnts lo discuss thc imporlilnCe oi' huntcr strategics in many prchispanic human groups oi'Centcr-South /\ndean Arc<tevcn al'tcr thc introduction or pastoralism and agriL·ulture.
lnt•·ndtH.:dún
l.< >se; un él idos. tanto las especies si 1 vest res como las domesticadas, han tenido en la Puna de /\tacéllnauna lmg:t historia de explotación por parte de los grupos humanos. 1 ~videncias de
cal
.
<!
de guanaco y vicuña se !1;¡ vcril'ic1do en los sitios <trcpteológicos desde hace por lo llll'llos 10.000 aiíos /\.P. M{ls tarde. la incor-por;tción de la especie silvestre (llama) fue masivaen las dikrentes regiones. especulúndose incluso con posibles centros de domesticación en Chik
y
Argentina indqx:ndientes del proceso en el Area
Andina CenLral.
La coexistencia del hombre y los carnélidoi', las
dil'erentes formas de explotación y su extensión
a
e<t -si ltxlos los ecoambientes andinos, refuerza la idea de que se Lrataba de un recurso de singular importanciay que tuvo una incidencia vital en los procesos cultu-rales a lo largo de toda la secuencia de ocupación hu-mana en los Andei'.
1
.
a
información1.ooarqueológica disponible, s u-mada a otros elementos contextuales, permite apor-tar elementos para la discusión de lasigni L"icación del recursoCwneli
d
oe
en las economías regionales de l;t Puna de At;tcama y presentar algunas hipótesis sobre · laevolución de su explol<tción como recurso poli pro-ductivo.
Las evidencias an¡ueológicas muestran que la
ca1.a de las especies silvesLres (guanaco y vicui\a)
con el posterior agregado de l;1s estrategias pastoriles
(llama), tuvieron una incidencia rundamental en la dieta humana y condicionaron. en buena medida, el manejo logístico del esracin regionaltalllO rara los caz¡¡clores temrranos como para los pastor es-cilza-clcnes de épocas más tmdías (Olivera 19!JR).
U interés de este trabajo apunta a sostener que
nunca los camélidns constituyeron un recurso de
menor jerarquía. sino nu'ts bien que dominaron el
aporte de proteínas animales ¡¡la dieta en la mayoría
de los casos. Asimismo. se aportan elementos p<tra
discutir que la ca1.a siguió constituyendo una estra
-tegia importante aún después de la incorporación del pastoreo de la llama y la agricultura eni<L<; cconomí;¡s
prehisp{lnicas de muchas poblaciones del Arca 1\ndi-n¡¡ Centro-Sur.
Si bien resulta itHiudilhle que la recolección y. posteriormente, la agricultura fueron muy importan
-tes en las estrategias de subsistencia de los grupos
humanos, la explotación de los camélidos sudameri -canos constiLuyó una fuente crítica de recursos a lo
largo de 10.000 ai\os de proceso cultural (Üiivenl 1998: Yacobaccio. el aL 1094).
Cuando nos rcl'erimos a la economía ele las pobla
-ciones desde fines del Pleistoceno y durante el Holocenonos enrrcntamos con ciertas variables que
están directamente relacionadas con el problema. Algunas de l¡¡s más importante tienen que ver con lils comliciones paleoambientalcsde la Puna ele Atacama.
lils cuales repercutieron en la distribución. disponi
-bilidad y composición de los recursos en la región.
Asimismo, no tenemos un conocimiento acabado
30
sobre las especies de ungul<tdos que estaban disponi-bles para su explolilción económica por parte del hombre, pero algo podemos extraer del conocimien-to de etología de los camélidos actuales.
Por ello, antes de examinar el registro arqueoló-gico resumiremos brevemente algunos elementos sobre el paleoclima y las propiedildes del recurso
Cw
n
e
lida
e.
El recurso Camelidae
l:n recientes aportes intentamos resumir algunas de lils
e<tractcrísticas relacionadas con el recurso
Co
n
te
lirl
ae
(()livcm 1998 c.p.: Podestú y Olivera l99R). que creemos conveniente recnrd¡¡rahora con cierto detalle:
l. 1 ~n la Punil se encuentran tres especies de ung u-lados si 1 ,·csl res de porte mediano que son el guanaco (Luma guunicoe). la vicuíia ( Vicugnu vicugna)
y
la la ruca (1-fippowme/u.\· onrisel/sis). que es un cérv i-do. Sin emb<!rgo. las características ambientales dela i>un;¡ Meridional no son aptas, en la mayor parle de su territorio. como habita! p;u·a la Laruca, por lo cual los ca m él idos se convienen en las únicas especies de ungul<tdos medianos presentes.
2. 1 .él S pnhl:~ciones de estos ¡¡ni males, siguiendo a Pian ka ( 1 9X2). responden en concordancia con sus respectivos ambientes rísicos y presclllan estrategias
reproductivas dil'crentcs. Este hecho incide en el
aprovision;unicnto de recursos para el hombre, los cam61idos ofrecen una potencialidad económica mucho más altil que la taruea porque tienen una
mayor densidad clemogrMic¡¡ que el cérvido y. por
otro lado. ocupan todas las ecozonas de la Puna: lil
taruca. en cambio, se limita a espilcios de mayor hu
-medad o a 1x:quciíos bosquesillos de queiíoa
(Po
li
-lepsis rumel/lella): es decir. no está distribuida en
todas lasccnzonas. Estoconvicnea loscarnéliclosen
11n recurso de alto rcnclimielllo y disponibilidad.
3. 1 .<1 organi;.aci(m social de los camélidos es en grupos familiares compuestos por 7 a
9
individuos,con una alta estabilidad territorial, y también en trop;¡s numerosas durante algún tiempo en el ciclo
<lllual (tropas de machos y de hembras) (Franklin 19R3: Caj;d et aL 1 !JR5: l<aedecke 1979) Estas carac-terísticas hacen que se tntte de un recurso de buena predictibiliclacl en condiciones ambienl<lles y bioló-gicas normales.
raunísticn cn la Puna y snn escasas las especies con valor económico para la subsistencia lntman;t. Sabe -mos que entre IO.fXlO y 7..'\00 años aLr<ís. todos los conjuntos arqueoraunísticos que se han ubicado en la Puna poseen camélidos en su registro y, en muchos casos. presentan un" sohreabutH.lancia de éstos en
relación a la t"ruca y a cualquier otra especie aninwl con cierto v:dor económico (v.g .. roedores o aves). bta tendencia se va a manletH.:r e incrementar hasl'' momentos muy tardíos, incluso inkaicos.
5. El rendimiento en peso de carne ch.: estos ungulados respecto de las otras especies si lvcstrcs es sensiblemente superior. aunque el aprovcclwmiento porcentual de c"me en 1" visutcha (Laguidiwn sp.) pueda superarlo (Yacobaccio llJ0 1) no lo hace en términos absolutos por individuo. Se necesitan aproxi
-ntadamcntc ~O <1
25
visc"chas para igualar el peso "hsolulo que rinde en carne un guélnaco itdulto y ;ti rededor de 12 a 15 p;tra igualar una vicuñ;t. !\ pesmde ello. no se debe descartar la importancia de l<t \·iscacha y otros roedores como recursos sobn: todo ante situaciones de stress.
6. l ,os camélidos considerados como recurso
eco-nómico orn:cenuna gran variabilidad de aprovec
ha-miento. tanto para la subsistencia como pélra la el<t horaciún de tccnol";tcluras. De hecho, se podríél decir que es un recurso de aprovechamiento integral. lo cu"llo convierte en particulannentc atraCii vo para la economía puneña. J:::n d Cuadro 1 resumimos los
aportes ccollólnieos dl.: las di l"erentes especies m{ts represclltad<tscn Jos sitios arqueológicos. con exce p-ción de la alpaca (Lo11w pocos) dado qul.: nn se han enco11trado aün evidencias de su prcse11cia en l¡¡ re-gión en épocas prehispánicas.
r:11 resumen, los ca m él idos sudamericanos
cons-t icons-tuyenun recurso cuyas características pueden res
u-mirse en que presenta: IÍptima adaptabilidad
am-biental, estabilidad, disponibilidad,
pt·edictibi-lidad y alto nmdimiento económico. Si a esto le
agreg;unos que no existen en la región otras especies que reúnan estas características en su conjunto, sean
de l ipo o de grado, se explica porque los basurales arqueológicos y el arte rupestre da11 muestra ele una
elevada representaci(m de estos animales a lo largo
de todo el proceso cultural.
l~stahlecido lo anterior. pasaremos a examinar el regisrro arqueológico más importante asociado a la
presencia del camélido desde épocas cazadoras-re-colectoras hasta la ocup<tcióll inkaica.
El amhicnle natural durante el Holoccno
l"a Pum1 de 1\lélutnw. secror m{ts austr<ll clel altiplano <tndino. presenta condiciones generales de gran ari-de; .. d isl inguié11dose dos gra11des sectores con
carac-rerísriuts <tmllicntales algo diferentes (ver Santoro y Núñe;. 1 s>87): la Puna Seca y la Puna SaJada. Esta
Ctltima agudiza las condiciones generales de aridez.
J>m el momento. l¡¡s evidencias que nos permiten
inl"crir l<~s condiciones climáticas de la Puna ele
1\tacam¡¡ durante los C1ltimns 11.000 años son
esca-sas (Yacohaccio 1994: 1 097). aunque permite JI arries-gar algunéls consiJeracioncs tcntaliv<L~.
Se debc11 tomar en cuenta. antes de avanzar en el panor~tma paleoamhiental, dos elementos
fundamen-tales: ( 1) la Puna de 1\tacama siempre fue una región
de tipo semiúrido a árido: y. (2) los dat.os
fragmenta-rios que poseemos indican una variabilidad de mo
-saicos (Y¡¡cohaccio ls><J4) que. dentro de la midez
gener;d. orrecen condiciones más o menos benignas.
CUADRO 1
ESPECIE
Carne
Viruña ~ledio
Gua tuteo Alto
Llama ,\lto
Roedores Bajo
Rendimiento por espt~dt! y ptH' individuo de los recut·sos faunísticos má.~ explotados en la Puna Sur
Tli'O DE RECURSO (rendimit!nto pm· individuo)
Grasa Médula Cuero Pelo l.ana Transporte
Medio Medio Alto Medio Bajo
o
Alto Alto Alto i\lcclio
o
o
Alto Alto Alto Alto Alto Alfo
;\·luy IJajo Bajo Bajo
o
o
o
Tendones Hueso
Alto Alto
Alto
Alto Alto
De hecho, las diferencias altitudinales, eomunes al paisaje puneiio, inciden en estas dil"crencias ambien -tales.
Otra consideración importante es la alta impn.:di c-tibiliclad del clima puneiio en el corto y mediano plazo. Las lluvias de régimen estival, por ejemplo, pueden alternar períodos de algunos aiios de sequía extrema con otros donde son más abundantes, siendo casi irnpredcscibles las condiciones de aiio en aiio. Por supuesto, estas situaciones a nivel micro<.:lim{ttico son muy dil'íciles de detectaren el registro del pasado y tienen una inl'luencia decisiva en la economía de los grupos humanos. En ambientes de este tipo las condiciones de riesgo e incertidumbre deben ser tomadas en cuenta para analizar las estrategias eco-nómicas.
Teniendo presentes las observaciones anteriores podemos decir que. en general, los investigadores (Fcrnánclez, ct al.
1
99
1
;
Markgraf1
9R5.
1
987:
Y aco -baccio (<)f)7) coinciden en que entre ca.11.
000
a7
.
000
aiios !\ P el el ima era m;b hümedoy
frío que e 1actual.!\ partir de los 7 .OOOaiios atr(ts el clima parece haber cambiado a condiciones aún mús secas que las actuales. las precipitaciones disminuyeron y se pr o-dujo un probable aumento en las temperaturas (1-lipsitcrmal).
Finalmente, a pmtir de los
5
.
0
00
aiios /\P se est a-blecerían las condiciones similares a la actualidad. con mayor humedad que en el momento anterior. pero menores que las del período del 1J
.000
a7.000
aiios /\P. Sin embargo. recientes investigaciones que venimos realizando en el sector argentino y otra~ del sector de San Pedro de Atelcama en Chile (l .. N(Jiic; ..com. per.) apuntarían a un paulatino decrecimiento de las condiciones de humedad general desde los
6.000
aiios en adelante, aunque esta tenclcnci<t aún está pendiente ele mayores registros.Es interesante tomar en cuenta, además, que la variable temporal es relativa, ya que los cambios no se produjeron en todos los lugares de la Puna al mismo tiempo exactamente y además que, a nivel espacial, aún en momentos más secos ciertos lugares ofrecían microambientes m<ís benignos.
Las caractcríst.icas ambientales actuales de la Puna pueden resumirse en: intensa radiación solaJ debida a la altitud
(2500-
41
00 m
snm ): gnlll amplitud ténnica diuma/noct.urna: marcadacstm:ional idad con precipitaciones estivales pobres: baja presión atm os-férica: irregular distribución de nutrientes. que se concentran en scct.ores hídricos estable. (fonclos ele cuenca enclorrcicos y quebradas altas).Como ya dijéramos. esta generalización no im
-32
plica una baja diversidad en todo el espacio punciio ya que se pueden distinguir importantes variaciones en el clima. la topografía. la geología y la hiomasa a lo largo de la Puna, a veces involucrando sectores separados por c~casos kilómetros. Por ejemplo, las condiciones de lluvia y humedad ambiente disminu -yen con el aumento de la latitud y, en general. ele este a oeste.
Lo <tntcrior, se relaciona con la localización esp a-cial de los recursos. la cual es predecible pero no lo t:s su abundanciCl, ya que el ambiente es extrem ada-mente variable en el corto plazo (Yacobaccio. et al..
1
9lJ4).
Como destaca Yacobaccio (1
997:29)
es parti -cularmente importante la distribución ele la veget a-ción. menos abundante en la Puna Salada. ya que no sólo es el alimento de los Gtmélidos y cérvidos sino la indicadora de la presencia de agwt. vital para el ascntwnicntn httJn<lno.Los camélidos en cl•·egistro an¡ut!ológico
dt> los cazado•·cs
1\ntt:s de continuar. debemos dejar aclarado que las
socicd<~dcs cazadoras-recolectoras incorporaron en su dicta alimt:ntos vegetales en grado variable. El ohjetivn dt: este trabajo se dirije fundamcntalment.e al recurso
Ca
m
e
lid
ae,
pero hmemos ocasionales r e-ferencias a la incidencia probable de los recursos vegetales relacionados con la subsistencia, aunque muchos otros fueron aprovechados para otras activ i-dades.(>¡¡ra comenzar diremos que en la Puna de 1\t
a-C<IIll<l. t<llltll en el sectorchi len o como en el argenLino, ex ist.cn evidencias de ocupación claras desde hace por lo menos
1
0.000
aiios /\P. Sin embargo. el nú -mero <le sitios no es aCm muy abundante y la info r-mación que ofrecen muestra una gran variabilidad. Esta variabilidad está tanto relacionada con las di!' e-rencias de funcionamiento de los sitios en los di fe-rentes sistemas de asentamiento como con diricult a-dcs de conservación del registro y de análisis de las muestras disponibles.l~n el período comprendido entre los
1
0.000
y~.000 aiios mr{ls paree~: ofrecer llil'erencias de mod e-los de aprovechamiento del ambiente y los recursos entre la (>una Seca y la Puna S~dada en el Norte de Chile (San toro
1
989).
En la Puna Seca se ha definido, en tl'rminns generales. un patrún transhumúnticocon énfasis en la caza y menor incidencia de la recolec -ción v~:getal cuyo eje principal seríw1 los ricos bofe-Jales de pastura, especialmente pma el período entre los9.500 y
R.OOO aiios /\P(I :ase Patapatanc) (Santoro1989
:
54). Por
otra parte, para la Puna Salada se
propone un modelo
temprano de alta movilidad
in-terambiental
p
ero no con características de
estacio-nalidad
estricta (Fase Tuina)(Núñez
1983),
que no
tiene
ev
idenci
as
por
encima de
los
9.500 años AP.
En ambos
casos, se observa
un
posible patrón de
caza
dore
s
con mayor
diversidad de
aprovechamien-to
de
especies
pero
donde los camélidos tienen una
s
in
gu
l
ar
importancia.
Los sitios Las Cuevas y
Patapa-tane,
en
la Puna Seca
,
muestran alrededor de un 45%
de
animales mayores (principalmente camélidos y
algo de cérvidos) frente a un 18/23
%
de animales
menores
(roedores y aves) (Santoro 1989: 41 y 43)
.
Por su parte, en los sitios Tui na y San Lorenzo de
l
a región de San Pedro de Atacama
la
situación es
variada, ya que en el primero los camélidos dominan
en la muestra frente a los roedores (61
%
vs. 39%),
mientras en San Lorenzo estos últimos constituyen
más del 85% del conjunto (Yacobaccio 1991).
En el sector argentino el panorama es, asimismo
,
de gran variabilidad ya que ciertos sitios de la Puna
Norte presentan una mayor diversidad de especies
cazadas y
un
a
propor
c
ión
muy
a
lt
a
de
roedores frente
a
los
camé
lido
s (ver
Gráfico
l
),
tales
lo
s
casos
de
Inca Cueva
4 y
Pinto
scayoc.
Por
otro
lado
,
lo
s
sitios
Quebrada
Seca 3 (Puna Meridional) (Elkin
1996)
y
Huachic
h
oca
n
a (Capa
E3)
(P
un
a
norte) (Yacobaccio
1997) ofrecen
un panorama
con
alta
presencia de
camélidos y escasos
roedores.
Es evide
nte que la inform
ació
n di
s
ponible
es aún
escasa
,
pero
no por ello menos excitante en cuanto a
s
us posibilidades
de discusión.
Re
s
ult
a
evidente
que
los registros
indican que
camé
lido
s
y
roedore
s
fue-ron los taxones
de mayor importancia
e
n
el aporte
de
proteínas carneas a
l
a
dieta de
lo
s
cazadores
tempra-nos. Sin embargo,
parece haber
un
a g
ran
variabili-dad en el grado de representación
de
a
mbo
s seg
ún lo
s
sitios.
Para explicar esta
variabilidad
se
han
s
ugerido
diferentes posibilidades (Yacobacc
i
o
1994, 1997;
Santoro y Núñez
1987) que implican
e
n
ge
neral
s
i-tuaciones relacionadas con
la
cons
titución del
am-biente en mosaicos ecológicos y
la distribución y
disponibilidad de ambos tipos de rec
ur
sos.
La
regio-GRAFICO 1
100
90
80
70
60
%NISP
50
40
30
20
10
o
Tu SL Pyoc IC4
Sitios
CHIII(E) QS3 (91 00- QS3 (7200-7400 AP) 6100 AP)
D
Camelidos~ Cérvidos
Roedores
~
OtrosReferencias: Tu: Tuina; SL: SanLorenzo; Pyoc: Pintoscayoc; CHIII: Huachichocana Ill; QS3: Quebrada Seca 3
Proporciones por taxón en la arqueofauna en sitios de la Puna de Atacama
en el Holoceno Temprano y Medio, valores expresados en porcentajes de NISP.
nalización de los grupos en un espacio lan amplio como el considerado no debe ser considerada una variable de menor imponancia.
Debemos tener en eucnla, como bien apunta
Yaeohaccio ( 1 994), que la recolección vegelalluvo gran imporlancia aunque su visibilidad en el registro
pueda estar sesgada respecto de la arqucorauna. Además, J"acLOres como la runcionaliclnd dil"ercncial
de sitios y situaciones puntuales de
·
~a
r
ess
",
espacialy cronológicnmenle hablando, pueden tener inciden -cia en el regisu·o que anal izamos.
Si considenunos las evidencias de las lecnor
ac-luras podemos concluir que la explotación del cam é-lidos fue integral (fibra, cuero, tendones, carne, m
é-dula. cte.) lo que lo conviene en un recurso de enor
-me imporlancia, casi vital, para los e<t:t.adores-r eco-lecLnres del lloloccno Temprano.
Es casi nula la inl"ormaciúnque poseemos para el
lloloccnn Medio, donde solo podemos destacar la
información de Quebrada Seca 3 (( irállco 1 ). pero la
lendencill al do mi ni o del ounél ido parece conl"irmar -se (Eikin J 1)<)6: Yacohaccio 1 C)lJ7). 1 ~sla tendencia. como veremos, no solo se mantendr:) sino que se acenLumá en los momentos posteriores del proceso.
El
Holoceno Tardío y el proceso de domesticaciónLas evidencias de domesticación animal en el úrea andina. incluyendo el Perll. se rcmunléut según los
datos conocidos a aproximadamente 6.000/ 6500 aiíos alr{ls. llas1~1 hace poco tiempo. los in,·esligéld
o-res ~oslenían que esos procesos estaban roca! izados básicamente en dos lugares de los Ancles Ccnu·afes: la Puna de .lunín y la cuenca del Titicaca (ver p.e., l3éüed y Whcclcr 1993: Browman 1 989). Se especu -laba que más lé1rdíamcn1e los camélidos ya dom es-ticados se habí;ut extendido a las otras regiones del áreél, incluyendo el noroeste argentino.
Sin embargo, más recienlemcnle, investigaci
o-nes realizadas por científicos mgentinos y chilenos, cm pie:t.an a duLlarde la aseveración dcquesolamente existieron ceniJos de domesticación en la zona ce n-tral. desde los cuaJes se hahría irradiado el animal
domesticado al resto de los Ancles. La Puna de
Al<icama. que incluye territorios del norte de Chile, el sur de IJoli vi a y el noroeste ele Argentina, aparece como 11110 de los más probables escenarios allcrnati -vos (NCiiíez y S;ulloro 1988; Olivera y l~lkin 1994: Yacohaccio ct al. 19lJ4).
1 ~n el Non e de Chile, la región de S:m Pedro de Al:1e<1nta orrecc dos sitios de singular importancia: Tul:111 52 y Puripica l.
TulúJt 52 (NCJiícz 1 989) tiene un fechado de ni rededor de 4400 aiíos. alreLlcdor de 1600 anos por encima de las rechas propuestas para Perü. Por
medio de la oslcomeLría se han determinado
J
os
grupos de caméliclos: uno muy pequeiío, que estádentro de los estándares de lamaíio asociados a la vicufía actual, y uno más grande que se divide en dos: 11110 que se asocia a los estúndares ele guanaco y otro
que se asocia a los de llama actual (Yacobaccio 1991: Yacohaccio. el al., l <)1)4).
CUADl{O 1
SITIO CAPA CRO~OLO(;!A CA M ELIDO CRITERIOS DE
Cl4 DOMESTICADO lDENTifilCACION
Quebrada Seca
1
(QS 3) 2b3 4770±80 An{ilisis de fibra('!)2b2 4lJ3Cr..t 1 1
o
X"! Oslcomelría ("l)lluachichocana (Cillll) 1:2 3400±130 X Alomctría y Dentición
Inca Cueva 7 (IC 7) Capa ll 4080±80 X"' Guano, cautiverio?
Tulan 52 (Tu .'\2) E l-lll 4340±lJ.'\ X Ostcometría
4270±80
Puripic<t 1
(PlJ
R
1) L 1-IV 405()±1).'\ X Oslcometría481 5±70
En Puripica 1,
con
un
fechado
antiguo que
oscila
entre 5000-4800 años,
también hay tres
grupos
de
taxa prácticamente idénticos
a
Jos que presenta la
osteometría
de Tulán 52.
Aquí, sin
embargo, parecen
dominar los
grupos silvestres: es
decir
el guanaco
y
sobre
todo la vicuña;
esto sería coherente con
un
proceso de domesticación,
es
decir todavía la
inci-dencia
es
más importante de las especies
silvestres
sobre
las domesticadas.
En el
noroeste
argentino
hay también dos
sitios
relevantes: Quebrada
Seca 3 en
Antofagasta de la
Sierra
(Aschero, et al.
1991; Olivera
y Elkin
1994)
e
[nca Cueva 7 en la Quebrada de Inca Cueva, Jujuy
(Aschero y
Yacobaccio
e.p.), aunque este
último
se
trata
de
un
sitio
particular
donde
la mayorla de los
restos
óseos
provienen
de artefactos.
A través
de
análisis de fibra (Reigadas
1994;
1995)
se
ha
sugerido
la
existencia
de un proceso de
selección
intencional relacionado con una paulatina
domesticación a partir de los 5
.
000 años
AP.
Tam-bién,
existen
datos
osteométricos
que
apuntan en esa
dirección pero
son
pocos los huesos
factibles
de
ser
medidos.
A estos elementos se agrega
que en IC7
se
ubicó
una capa
de
guano que
puede estar indicando
la
cautividad
de
estos animales (Yacobaccio
1997)
Aún
cuando es
preciso
aumentar
las
evidencias,
podemos hipotizar que
ya a
principios del Holoceno
podrían
existir
una diversidad de
opciones
de
selec-ción sobre
«
pooles
»
genéticos
de
camélidos.
Esta
diversidad podía
constituir
la base de líneas
evoluti-vas
que llevarían
a
una llama intermedia
,
posterior-mente muy habitual
en
los
sitios
de
3000 a
2500
años
atrás
.
Los
registros de QS3
(ver
Gráfico
1y
2)
son
por
demás demostrativos de la importancia que tuvo el
camélido
para las
economías
cazadoras-recolectoras
en
la Puna Meridional
Argentina. Esto además se
verifica en
todos los
otros sitios
detectados
en esa
región
,
más allá
de que las muestras no
son
cuantitati-vamente
tan
relevantes como
las de QS3
.
Sin
embargo
,
como señalan
Aschero
y Elkin
(Aschero
1987;
Elkin
1996),
es
probable que entre
los
9
.
000 y 3.000 años
A
.
P., lapso
caracterizado
por
el dominio
de las
estrategias cazadoras
,
se
hayan
GRAFIC02
100
90
80
70
60
%NISP
50
40
30
20
10
o
053 IC7 TU 52 PUR 1
Sitios
CHIII (E2)
Unq
D
Camelidos
~
Cérvidos
D
Roedores
tlJ
Otros
Referencias: QS3: Quebrada Seca 3; IC7: Inca Cueva 7; Tu52: Tulán 52; PURl: Puripica 1; CHIII:
Huachichocana 111; Unq: Unquillar
Representación de
especies
en conjuntos arqueofaunísticos de sitios de la Puna de Atacama
(5000
a 4000 años AP, aproximadamente), valores expresados en porcentajes de NISP.
producido :t lo largo del 1 iempo e<tmbios importantes en los sistcméls de movilid<td y en el manejo de los
recursos.
1 ,os dato~ disponihies parecen étpuntar ;¡que las sociedaLlcs de la Puna de /\!acama. a partir del 5.000 /\P. intensiric"n la dependencia del recurso
Came
lid
oe,
!<m! o silvestre como domesticado. 1 ,a presencia de o! ras especies siempre tienen una repr e-sentación muy pcqueiía o se relacionan a tecnofaclurasmuy especiales, como es el caso de Inca Cueva 7.
Las causas que impulsaron el proceso ele domes! i
-caci(Jn y la paul:tlina tCtH.iencia hacia una econtllllÍa
pastoril no cst{tn éll~llt bien determimtdas, pero parecen
coincidir los investigadores que faetorcsamhientitles y poblacionitles propios de l:t Puna de Atacama luego de 1
11 i psiternwl ( ó.OOO aiios !\ 1)) deben haber i nlluido en 1<1 decisión de los grupos domestictdorcs (Nt'tiiCI. llJt\9: Olivera ll)lJt\: Olivera y U kin Jl)l)4:
Y :tcoh:tccio, el al .. 1094: Y ;¡coh:tccio 1
CJCJ7)
.
llcmos sugerido antcrinrmeiHC que enfrentarélmbientcs de ;tito riesgo e incertidumbre, donde la
distribución de los recursos es heterogénea y mucha~
veces oscilante e impredescihlc puede haber llevado a los grupos a aumL:ntar su espectro de recursos con la incorpnmciún de otros (rcbaiíos y cultivos) sobre los que luvicréln nwyor nHHrol (()Ji vera Jl)l)g)_
Y "cobaccio ( 1 C)lJ7) sugiere que las condiciones
de rcducci(m de la movilidad de los grupos. con Lllta
mayor definición de teiTitorios. y la conservaciún de
:tnim:~lcs vivos para consumir cuamlo fuera necesa
-rio hacían de la domcstie<tción una excelente altcma -tiva, sobre todo si tenemos en cuenta que L:stos
recursos cautivos servían ademiís como fuente de
lana
y
elemento de transporte.Rcspeun de este ültimo puntn, se dehc destacar que el Clcceso a recursos de rc~ioncs lej;uws se
verifica desde el Holoceno Temprano y que las
relaciones de contacto e intercambio son cantcterí
s-!icas Lle las sociedades andinas. Nüiiez
y
l)illellay( Jl)l)5). en su modelo de movilidad giratoria. dest
¡¡-can que eltrárico de intercambio comenzaría a inten
-siricarse <1 partir de los 4.500 aiíos /\P con '" in
cor-poración de la l1;11na como animal de transporte. La sustentación de estos modelos de contacto tienen bases económicas. pero también sociales y hioi(Jgi -cas rcproductiv<ls
p
:m
1
los grupos humanos (Nt'n1ezy
Dillehay llJ05: Olivcril llJ9X: Yacobaccio 1007).
Los cmuélidos y la.~ sociedades agro-paslorilcs
entre los .'\éll)l) y 51111 aíios A. P.
f -<J cierto es que. ll<~cia los .\.OOOn.500 anos
/\
.P
..
sehan registnHlo en la Pnna y su borde evidencias
claras de sociedades pastt1ri les y con mnvi lidad más
restringida (ver, p.c., /\ldunatc. el al., Jl)R(í: 13cnavcnte
ItJg2: ( ~igliano. el al., JlJ7(í: Ca reía 1 ()l)CJ: 1 ,!agostera, el al.. llJX4: Núiíei'. 19t\0: Muiím. ll)t\9; Olivera JlJlJ2: JlJlJ8: Olivera y Palma l i)()7; Palma y Olivera
1 iJlJ2/03: R:~tlino 1077: 'l';trragú 191-\0: entre muchos otros).l ~stas sociedades, que han sido genéricamente
denominadas Form:~ti vas, poseen una economía agro -pastoril con cuotas importantes de caza y de recol ec-ciún.
1 .m; nuné.lidos constituían un recurso abundante y rd ttivamente predecible con un alto rendimiento
por individuo, en especial si se incluía la opción
domcsticadora, por lo cual no ex tralla que la estrat
e-gia )(l¡1Íslie<t de ascnt;unicnlo de estos grupos agr
o-p:tstorilcs tempranos se organintra principalmente alrededor del recurso p<tstoril.
Si bien el número de sitios rcgistr:tdns para el
lapso t¡tie nos ocupa es enorme y en Lodos ellos se ha registrado la prcscnci:t de camélidos cnlns b;tsurales como las principales especies animales explotadas. scílo en pocos casos se h;I realizado un análisis
pormcnori:t.ado de la fauna. Así que realizaremos sólo ;tlgun;¡s observaciones generales. h<ts;índonos especialmente en nuestra experiencia en el sector
argentino.
l':tra la !)una Meridional Argentina pl:·ulle<tmos !OiivL:ra Jl)l)2: JlJlJX) un modelo denominado
Scdt~ntal'ismo Dinámico, que se define como aqu
e-lla situ<tcit'ln en que el grupo humano rosee asent
a-mientos base en los cuales, por lo menos, parLe de sus
intcgmntcs pcnnanccc un aiío completo y otros asent;un icntos a los cwtlcs una parte del grupo, a veces unas pocas personas. se traslada con pcriodici
-d:td vari<thlc para explotar ciertos recursos impres
-cindibles pma la subsistencia. IJ lapso y periodici
-dad de ese traslado. así como la permanencia y/o
rccurrcncia de ocupación en los asentamientos
te In pontrios estará en d irccta re !ación con la clase de recursos que se desean obtener y con el tipo de acceso. directo o indirecto. a los mismos.
1 ·:I sistema de subsistencia estaría implementando cstrntcgias mixtas pastoriles y <tgrícolas. compl
e-mcn!:tdas con una cuota variable de caza y recolé
c-ci(m. Sin embargo. el sistem<tlogístico estaría or ga-tli:t.ado. principalmente. alrededor del pastoreo e, incluso. buena parte de la <tgricul!ura pudo haber
GRAFIC03
100
90
80
70
60
50
40
30
20
D
Ca m el idos63
Cérvidos 10o
D
Roedores[l!
Otros Las Cuevas CoDique .EI Grande Pro. Colorado Campo Est. Grande Chavez Casa Grande 1 Real Chiu Chiu 200Montículos
Representación de especies
en
conjuntos arqueofaunísticos de
sitios
de la Puna
y su
borde
(
3000
a
1000
años AP,
aproximadamente),
expresados en
porcentajes de NISP.
En
las base
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l
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Ca
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Montículos
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diversas estrategias
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as
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relacionadas con
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mecanismos
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m
a
ntenimient
o
del equilibrio interno
de
l
o
s
r
ebaños.
-pastoriles tempranos el perfil etario
de las
muestras
ofrece
una
sobreabundancia
de partes
óseas
no
fusio-nadas
(individuos neo natos y juveniles) por sobre
las
fusionadas (adultos). Esto contrasta con
los
que
la
evidencia va
mostrando
para
los momentos
cazado-res-recolectores anteriores (Yacobaccio
1991;
Elkin
1996)
y
para las
ocupaciones
posteriores
a
los
1000
años AP (Madero
1993;
Mengoni
Goñalons,
com
.
per.)
(Gráfico 4). Si bien no poseemos
una
explica-ción concreta para este
hecho, hemos
sugerido
que
tiene que
ver con
las
estrategias implementadas en
cada época
.
Las
densidades
demográficas pequeñas
que
su-gieren los sitios y
la
no disponibilidad de pasturas
extensivas cultivadas, sugieren que
los
rebaños de
los pastores
tempranos no deben
haber
tenido
un
alto
número
de animales y
la
matanza selectiva surge
como
una
hipótesis
interesante
(Olivera
1998).
La-mentablemente las
técnicas zooarqueológicas
habi-tuales
inhiben de identificar sexo en
los
fragmenta-dos
restos de
los
basurales
,
pero
los
análisis de ADN
surgieron recientemente como
una promisoria
vía
de
solución
que merece
ser explorada
.
Adicionalmente debemos considerar que el
morfotipo de llama dominante
en
los
sitios
pastoriles
tempranos correspondería a
la llama intermedia,
proveedora
generalizada
de
carne y
lana pero
menos
especializada para el trasporte,
por lo
cual
supone-mos
que su
uso
como animal carguero fue algo más
restringido
incrementándose notablemente
a partir
de
los
1
.
500/1.000 años AP y sobre
todo
con
los
circuitos caravaneros de épocas
tardías
e
incaicas
(ver Núñez y
Dillehay 1995).
Coincidentemente
,
el
número
de animales adultos y gran
porte
aumenta
notablemente
en
los
basurales
de
esas épocas más
tardías (Madero
1993).
Por supuesto que estas
con-sideraciones son sólo tentativas y
no deberían
gene-ralizarse
a
toda la
Puna de Atacama.
Después
del 1.000
A.P.,
más probablemente 700
A.P., se
notan
cambios profundos en
las
sociedades
de la
Puna Meridional relacionadas con el
proceso
en
los
valles
mesotermales
más
bajos
.
Son notables en
Antofagasta de
la
Sierra las evidencias de
la
denomi-nada
Cultura
Belén
,
cuyo foco central de expansión
parecen
haber
sido
los
Valles
de Hualfín
y Abaucán.
El proceso tardío muestra
una paulatina
comple-jización socio-política evidenciada en el patrón
de
asentamiento,
donde
se observan sitios
urbanos
con
alta complejidad interna (La Alumbrera) y sectores
de producción agrícola con regadío que cubren
va-rios cientos de
hectáreas
(Bajo
del
Coypar). El
au-mento
demográfico parece
haber
sido
notable
,
tanto
por
el tamaño
de los
asentamientos como
por la
numerosa
cantidad de enterratorios
distribuidos
tan-GRAFIC04
100
80
60
40
20
o
PROPORCION DE CAMELIDOS NEONATOS/JUVENILES VS. ADULTOS
% EN SITIOS DEL AREA CENTRO SUR ANDINA
IC4 CHIIIE3 EG CCHM RG1
ce
Tul Sh Rinc CHIII(C-D) LH(UA) LH(UB)SITIOS
D
No Fusionados • FusionadosReferencias: IC4: Inca Cueva 4; CHIII: Huachichocana; EG: Estancia Grande; CCHM: Casa Chavez Montículos; RG1: Real Grande 1; CC: Campo Colorado; Tu1: Tutor 1; Sh: Sarahuaico; Rinc: La Rinconada; LH: La Huerta.
10 dentro de los sitios corno en verdaderos cemente-rios.
Los conju111os mqucoraunísticos rescalados en excavaciones de Gajo del Coy par. si bien son muestras
aünlimiwdas y e11 proceso de anMisis. permiten sugerir
que la prescnci;1 de los camélidos es abrumadora frente
a otras especies (roedores y ;¡ves).
bao
conl"irma las tendencias observadas en períodos antc1iorcs y resalla la imponancia del grupoCwnelidae
para la economía. Sin embargo, se deben deslélcar dos hechos no ta-bles:1) Parece producirse un imporlwllc aumento de los
animales adultos en el pcrfi 1 etario de la mut:stra. 2)
Es
clara la prescnci<~ de ejemplares de vicuiia.junto a la especie domesticada de llama.
U
hecho de que el pastoreo sigue p<~lroncs simi -lares en elm;u1cjo logístico de los microambicntcsdikrcnciales es evidente léllllo por la disiJibuci<'m de
los sitios con evidencias de este período. distribui
-dos por las dist in las ecm.onas, como por el hecho de
que los estratos superiores de los aleros como RG l.
fechados en 680 aíios AY. muestran la mism<1 predominancia de <1nimales silvt:strcs que los t:slr<~ los m{ls profundos. l~n RG6. cuyos Iechados en proceso parcct:n llegar a épocas hist(Jricas. se
obser-va la misma tendencia.
l~n resumen. el pastoreo y la caza de camélidos siguieron constituyendo cstrawgias vitales para las
economías tardíw.;, m{¡s allá del incremento de las
estrategias agrícolas extensivas a partir de los 1.000
aiios AY. 1 :s m:ís. no podemos dcscanar que la
agricultura IU\'icra en gran medida intenciones
rorrajeras (Olivera. el al.. C.p.)
La conquista lnka de la región pnxlucida en el
siglo X V. no parece JlllXIi ficar suhst<UJcialmente este
pwloréli!W económico. Sí es cierto que se aumentan
las superricics de cull i vo medi;nlle una tecnología de
regadío más compleja (Olivera, el al., c.p. ). Así. el
sistema agrícola de Bajo del Coypar pl!rccc haber
cumplido un papel relevante. sea corno productor de alimcntososost¿n forrajero para las tropas de llamas
(Olivera. el al., c.p.). I:stas ültiml!s. como sabemos.
constituían un elemento de primordial relevancia
política y económica en el mundo inkaico.
Consiclentciones Finales
I:s destacable que los restos de camélidos son en
general muy abundantes, cuando no absnluléllllCIIIe domin;mtes, ;¡lo largo ele la secuencia de las
ccono-mías cazadoms-rt:colcctoras en el Holoceno Infe
-rior, Medio y Superior. Es posible que ocasional -mente. ;¡ntc situaciones de crisis puntuales, se haya
<llllncnt;¡do el consumo dt: otras especies (v.g.,
roe-dores) pero esto parece haber sido una práctica
complementaria en circunstancias especiales (v.g.,
situacio11cs de stress ambiental) o limitada a cienos
h;íhitats cspecíricos.
Por supuesto que la aün escasa información
dis-ponible impone prudencia, ya que no podemos
afir-mar que existió una continuad;¡
y
.
mucho menos.recurrente ocupación de los paisajes puneiios a lo largo de todo el proceso cullural de 10.000 aiíos. Sin
cmll;1rgo. me éllrcvo a hipotizar que, durante varios miles de ;¡fios los camélidos part:ccn haber constitui-do u11 recurso búsico dentro de las csiJategias
cconó-miclls dt: los grupos y su sohreahunda11cia relativa
respecto de otros recursos de caza podda indicar que no
estuvo expuesto a situaciones de "stress" importantes.
1 :sto nos lleva a concluir que la coexistencia
evolu-tiva de los cllnélidns y el hombre en la Puna de
Atacun;¡ f11c cxtrcmadíllllcnte íntima desde principios
de la ocupación humana y. por lo twllo. el
conocimien-to del comportamiento. lisiología y requerimientos
wnhicntales de esos animales debía ser muy profundo
cmrc los grupos Glzadores de 6.000 anos atr{is.
1m pulsados por intereses relacionados con s
itua-ciolles propias del ambiente y de la evolución
demo-grúfica y social de los grupos humanos, estos habrían
iniciado un proceso de domesticación de los
camélidos a ni vcl region<1l que dcri varía en socied
a-des pleii(IIIICnlc pastoriles hace unos
3.500
aiíos Al'./\ú11 así. !;1 caza continuó siendo una estrategia
import:nllc y la utilización del camélido como
ani-mal cmgucro ruc paulatinamente incrcment{mdose
desde cs¡¡s épocas, para alcanzar su apogeo durante
los nlonlclllos tardíos ele! proceso.
1 "asulrélclcríslicas propias de la ramilia
Cal/le
/ida
e
como recurso poliproducl ivo hizo que su incidencia
ruera vital en d proceso cultural. reflejándose m{is
all{l de la dicta para alcanzar los planos económico,
soci;ll, biológico y religioso de los antiguos pueblos
de la Puna de Atacama.
Agradcdmícntos
!\ los !)res. L. N úiie7 Atcncio y M. Tmragó,
organi1.adores del Taller Di nacional por invitarme a
participar de esta enriquecedora experiencia. A mis
col<:¿lCIS interesados en d tema ele los crunélidos
sudwneriu1nos por todo lo que inciden pcnnancn
BIBLJ()(;
RAFIA
i\I.Dll N t\Tr~ C. . .1. 13LRENC1l'I·:R. V. CASTRO. 1.. < ·of{Nl'.IO.
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i\SCIIbRO ( ·. IIIS
d al. Crnnnlogía y A.-.a·ntamit•nto t'll la
Rq.!,ic'on dl'i Loa Supniul'. l'l'oyrdo
Sis-ll'mas dt.· Ast•nlamit.·ntu t'll la Rt·gi/tn dd l .. ua SUJ>l'I"Íor: Palrolll'S An,uc.·olltgic.:os y EluugnÍtil·os. Sanliago d~ Chillo! AniiH'nlugía dd :Ín.•a ch.· Anluf:q!,HShl ck 1 ~:)7 laSit'ITa.Ast•nl~lmit·ltfoscazadun·!-i·l't.'<.'
o-i(•don·s. illf'onll.: d.: 1\v:tltc.: CO!'\IC[T. i\SCI 11 :RO. C./\ .. IJ. f:LKIN Y 1".1 .. 1'1:-.IT/\R i\prov.·dtallliLllln
(')') 1 "" r.:cursos raun Ísl icos y producción 1 Íl ica
en..:.! prccl.!rtÍIIIit:o lardío. lln caso de c:-;lu
-dio: ()u"brada S~ca :1 (Puna lll~ridionalt\r g.cnlina). A<·ta."i dd XI CurlgJ·c·sn ~acio
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1:~11111. 1 .a11d. \Vak'r a11d Culllll'c illlhc /\n
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-hul'il)n y Biología. ('nrporacil)ll ~:Jci\H!al
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Ohra Ct·nlt·llal·io dd i\-lust·nrle La l'lala. JI: ~5:1-~'J'). 1111iwrsidad r-;,ll·ional d.: l.a
l'lala. l.a l'lala.
1 .as f1hra.-.; CUJI\tl indiculur k111prano 1k c<>llfl"t>l cul1ural de c:uuélidos c'\1 el '\0/\.
J·:srudius ;\tactnu·rius 11:53-72.
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Si\NTOIW. C.
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CaraciL:ri'l.aciún de Tipos de Cn111élidns
Di.lllll:sticos /\clllalcs para ~..·1 l·:studin di.! 1 :ihras ¡\rqucolúgicas l!ll Ti~lllflOS dr.! Tr;u¡·
,-.;icil,)ll y < \liL"ol id~1ción de: la IJnJllLSI i
ca-ciún t\nillJal. ZHoan1ucologÍa d(· Cau¡{o.
!idus. 1: 125-l.'i-l. l~d. Grupt> Zooar-lJIIl'lllugía dc CaJJJdid~...} ...
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