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PoblaciónyDesarrollo-Parte1

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Academic year: 2020

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El presente material fue elaborado en base a monografías preparadas por los docentes del Curso de Posgrado sobre Población y Desarrollo, organizado por la Asociación Paraguaya de Estudios de Población (ADEPO) y la certificación de la Dirección General de Postgraduación Académica del Rectorado de la Universidad Nacional de Asunción. El curso se realizó en la ciudad de Asunción, en el mes de marzo de 2003 y tuvo una duración de 180 horas académicas.

Las opiniones y afirmaciones vertidas en el mismo son responsabilidad de sus autores. Este manual está destinado a la utilización en instituciones académicas

de nivel universitario y de enseñanza en general y no tiene finalidades de lucro, por lo cual no puede ser comercializado en el país ni en el extranjero.

Cualquier reproducción parcial o total que se haga del mismo por medios gráficos, digitales o electrónicos, deberá estar destinada a finalidades educativas y hacer mención explícita de la fuente.

© UNFPA - ADEPO Torreani Viera 342 Asunción - Paraguay Telefax: (595 21) 600 054 E-mail: [email protected]

Serie Manuales - Población y Desarrollo Primera Edición

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En el presente volumen se recogen las monografías prepara-das por docentes que dictaron el Curso de Posgrado sobre Po-blación y Desarrollo, con nivel de actualización, organizado por la Asociación Paraguaya de Estudios de Población (ADEPO), en el marco del proyecto PAR/02/P07, “Formación de actores estra-tégicos en Población y Desarrollo”, que cuenta con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la certifi-cación de la Dirección General de Postgraduación Académica del Rectorado de la Universidad Nacional de Asunción.

La ADEPO ha decidido publicar este material en el entendi-miento de que el mismo sea de ayuda para futuros cursos de nivel universitario que sean dictados en el país sobre esta mate-ria. Asimismo, no cabe duda que por la diversidad y profundidad de los temas abordados, su contenido podrá ser útil para profe-sionales de diversas disciplinas sociales así como para estudian-tes e interesados en general en la temática.

Esta publicación ha sido ordenada de acuerdo con los tres grandes módulos que sirvieron de base al curso desarrollado. Cabe aclarar, sin embargo, que en el dictado de las clases se cui-dó de avanzar de una manera progresiva en la articulación de los temas del análisis demográfico con los temas del desarrollo eco-nómico y social, así como con los aspectos de las políticas de desarrollo y de población.

El material presenta en primera parte los contenidos referen-tes a la dinámica de la población y sus interrelaciones con el desarrollo económico y social, incluyendo una introducción ge-neral, un acercamiento a la discusión sobre los aspectos socia-les del enfoque demográfico y un repaso amplio a los conceptos y teorías sobre el desarrollo económico y social.

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En la segunda parte, se abordan los aspectos centrales de las técnicas y herramientas del análisis demográfico, con una profundización sobre conceptos y métodos fundamentales de la demografía, fuentes de información y medidas usuales en la materia.

Por último, en la parte concerniente a la población y las políti-cas de desarrollo, se presentan algunos aspectos centrales de las políticas públicas (como el empleo, la salud y la educación) vinculadas a la realidad demográfica, así como un original análi-sis sobre las relaciones entre población, territorio y medio am-biente, cerrando con una presentación general de la política de población en el estado en que se encuentra actualmente.

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índice

Primera parte

La dinámica de la población y su interrelación

con el desarrollo económico y social 7

capítulo 1

Dinámica de la población y desarrollo:

conceptos básicos. 9

Hugo R. Oddone

capítulo 2

Población y cambio social.

Zulma C. Sosa Portillo 33

capítulo 3

Población y desarrollo económico. 39 Yrene Ocampos B.

Segunda parte

Técnicas y herramientas del análisis demográfico 53

capítulo 4

La dinámica demográfica. 55

Myriam Dávalos

capítulo 5

Las características de la población. 71 Oscar Barrios

capítulo 6

Fuentes de información sociodemográficas

y medidas más utilizadas. 81

Norma Inés Medina Roa

Tercera parte

Población y política de desarrollo 99

capítulo 7

La población y el capital humano. 101 Oscar Barrios

capítulo 8

Población y salud. 113

María Magdalena Aguilar Morínigo

capítulo 9

Población y educación. 131

Gerda Palacios

capítulo 10

Población, territorio y medio ambiente

Dr. Ulrich Müller 155

capítulo 11

Módulo población, territorio y medio ambiente

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(7)

primera parte

La dinámica de la población

y su interrelación con el

desarrollo económico y social

capítulo 1

Dinámica de la población y desarrollo: conceptos básicos.

Hugo R. Oddone

capítulo 2

Población y cambio social. Zulma C. Sosa Portillo

capítulo 3

(8)
(9)

En esta primera parte, que es una introducción general al tema de este curso, se presentarán dos subtemas básicos que preten-den dar un marco inicial amplio para la comprensión los diferen-tes aspectos de la relación entre la población y el desarrollo. En primer lugar, la evolución de la población mundial a lo largo de las grandes etapas del cambio económico y social y, en segundo término, el origen del debate teórico sobre las relaciones entre población y desarrollo.

Para ello se propone el siguiente plan de exposición:

a) Conceptos generales previos: dinámica y factores del cam-bio demográfico.

b) La dinámica de la economía y la producción.

c) La evolución de la población en el contexto del cambio económico y social.

d) El debate teórico sobre población y desarrollo.

1. La dinámica de la población

1.1 Introducción

El presente curso se propone analizar las relaciones existen-tes entre población y desarrollo. No se trata del planteo habitual que tiende a presentar a “la población” como ente pasivo y ho-mogéneo hacia el cual se deben dirigir todo tipo de políticas y acciones tendientes a satisfacer necesidades. En ese enfoque, es común escuchar que se habla de las necesidades de “la po-blación” y se propone que a “la popo-blación” hay que asegurarle educación, salud, viviendas, empleo, etc., como si la población fuera un recipiente vacío y estático que debe ser llenado de pro-ductos que se generan en un ámbito externo, sin ninguna articu-lación con la propia pobarticu-lación.

El análisis que realizaremos propone considerar a la pobla-ción como un objeto de conocimiento con su propia dinámica, fenómenos y procesos internos, inscritos en el marco de una rea-lidad amplia y compleja en la cual ella se vincula y relaciona

acti-capítulo 1

Dinámica de la población y desarrollo:

conceptos básicos

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vamente con otros aspectos de la realidad, como el económico, el político y el social.

Nuestro enfoque parte de considerar que la población es un sistema dinámico, con sus propios mecanismos endógenos de acción, de igual forma que los procesos de producción de bienes y servicios y que el desarrollo económico, en su concepción más corriente, son procesos que articulan, movilizan y afectan a ele-mentos internos del propio sistema económico. Y que, ambos sistemas (el demográfico y el económico) interactúan entre sí sistémicamente de modo que sus elementos se articulan y deter-minan entre sí de manera más o menos explícita.

Dado que nuestras clases son las primeras del curso, que este es un curso de actualización para profesionales de diferentes dis-ciplinas y que, muy probablemente, la mayoría de los participan-tes no tiene familiaridad con los conceptos básicos previos de la ciencia que estudia la población, parece pues importante comen-zar presentando una batería de conceptos generales que permi-ta a todos tener claros los conceptos demográficos con los cua-les vamos a trabajar en estas clases pero, además, a lo largo de todo el curso.

1.2 Definiciones básicas y generales

Comenzaremos por dar una definición simple y clara de lo que es población en el marco de este curso. Dejaremos de lado otros conceptos del campo estadístico o biológico y nos limitare-mos a trabajar con la idea de que la:

Población: Es el conjunto de personas que habitan un territo-rio determinado en un momento histórico dado. Por otra parte, la

Demografía: Es la ciencia que estudia la población y la diná-mica de la población (o dinádiná-mica demográfica). Esta definición surge del hecho de que “demos” significa pueblo en su origen etimológico y “grafía” equivale a descripción o estudio. De esta manera los vocablos o conceptos de “población”, “poblacional” y “demográfico”, se usan de modo indistinto para referirse a todo aquello que tiene que ver con número de personas o procesos que afectan a personas en tanto habitantes que viven, o “pue-blan”, un territorio en un momento histórico concreto.

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la población, hace que esta tenga a su vez una existencia y una dinámica propia que se dilata y extiende más allá de la vida de sus miembros individuales.

Por eso es posible hablar de una:

Dinámica de la población (o dinámica demográfica): entendida como los procesos de cambio que ocurren en la población por la acción de determinados factores o variables.

1.3 Factores o variables del cambio demográfico

Los factores del cambio o dinámica demográfica son:

La natalidad

La mortalidad y

Las migraciones

Veremos brevemente qué significa y cómo funcionan cada una de estas variables de manera autónoma o interrelacionada con las demás.

1.3.1 La Natalidad

Una población se constituye como resultado del proceso re-productivo que es propio de los seres vivos. La población huma-na resulta de la multiplicación de sus miembros a través de la reproducción de las personas. La reproducción humana está ba-sada en la relación sexual entre el varón y la mujer.

La natalidad es el conjunto de nacimientos que ocurren en una población en un periodo determinado como resultado del proceso mencionado más arriba.

Por otro lado, al hablar de natalidad y dentro del proceso de reproducción de miembros de una población, es importante dis-tinguir dos conceptos vinculados: la Fertilidad y la Fecundidad.

La capacidad biológica de varones y mujeres de reproducir

individuos semejantes a sí mismos se denomina fertilidad. La

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En cambio en las mujeres, si bien las mismas se vuelven acti-vamente fértiles aproximadamente a las mismas edades que el varón (pubertad), su fertilidad dura un determinado ciclo de su

vida: la llamada edad fértil que se extiende aproximadamente

hasta los 45 o 50 años de edad. Y aún en esa etapa de su vida, las mujeres son fértiles (y están aptas para la concepción y posterior reproducción) solamente durante algunos días de cada mes cuan-do se produce la ovulación.

Demográficamente, y a los efectos de la construcción de cier-tas medidas e indicadores estadísticos, se considera mujeres en edad fértil solamente a las que se encuentran comprendidas entre los 15 y 49 años de edad.

Así pues, solamente durante su vida o edad fértil la mujer puede concebir y tener un número determinado de hijos,

fenó-meno éste que se denomina fecundidad. Es importante distinguir

la fertilidad (capacidad fisiológica del hombre y la mujer de pro-ducir hijos vivos) de la fecundidad (entendida como el fenómeno real y concreto de la procreación de hijos o hijas por parte de una mujer, pareja, grupo o población).

Conviene tener en cuenta que en la literatura demográfica (so-bre todo la de origen inglés), el término “fertility” se usa de modo indistinto para referirse a fertilidad o fecundidad, aunque con-ceptualmente son dos hechos diferentes.

Por otro lado, la fecundidad no es un fenómeno exclusivamente biológico. El número de embarazos e hijos tenidos por una mujer depende, también, de factores sociales y culturales (costumbres, convicciones, creencias, matrimonio, familia, posición social de la mujer, actitudes del varón, educación, situación en el mercado laboral, etc.).

Y, finalmente, es oportuno recordar que siendo la natalidad un factor clave de la dinámica demográfica y teniendo como base el proceso reproductivo de la especie humana, es natural que la salud sexual y reproductiva ocupe una posición central de los temas de población y desarrollo, del mismo modo que lo ocupan los temas del género, de la mujer y de los derechos humanos relativos a la vida sexual y reproductiva.

1.3.2 La Mortalidad

El número de personas fallecidas en una población en un pe-riodo determinado constituye la mortalidad.

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Siendo el embarazo, el parto y el posparto, procesos durante los cuales la salud de la madre y del niño se encuentran expues-tos a diferentes riesgos vinculados con su salud y su sobreviven-cia, también en este campo la salud sexual y reproductiva ocupa una posición importante en los temas de población y desarrollo.

1.3.3 Las Migraciones

Las personas que forman una población se encuentran asen-tadas sobre una determinada superficie geográfica. Cuando las mismas cambian su lugar de residencia, desplazándose a otras áreas territoriales por decisión propia u obligadas por factores

externos, se produce el fenómeno conocido como migración.

A las personas que abandonan su lugar de residencia se las denomina emigrantes. A las personas que llegan a un nuevo des-tino se las denomina inmigrantes.

La diferencia entre el número de inmigrantes y el de

emigran-tes arroja un resultado denominado saldo neto migratorio, que

puede ser positivo (si los inmigrantes son más numerosos) o ne-gativo (si es mayor el número de emigrantes).

1.4 Características de la población y del cambio

demográfico

Una población se caracteriza por tener:

Un tamaño o volumen determinado.

Cierto ritmo de crecimiento.

Una estructura.

Una forma de distribución en el espacio geográfico

Todas estas características se modifican en el tiempo por ac-ción de los factores o variables demográficas. Analizaremos bre-vemente cada una de ellas.

1.4.1 Tamaño o volumen de la población

En un momento dado, una población asentada en una deter-minada superficie territorial tiene cierto tamaño o volumen con-sistente en el número total de personas que viven en ese lugar.

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población) y de la mortalidad y la emigración (que constituyen restas de habitantes).

1.4.2 Crecimiento de la población (Ecuación Compensadora)

Si a una población determinada en un momento dado, se suma el número de nacidos y se resta el número de fallecidos en cierto período, se obtiene el crecimiento natural o vegetativo de la pobla-ción. Si además se le agrega el saldo neto migratorio, se obtiene el crecimiento total de la población.

1.4.3 Estructura demográfica

Una población nunca es una entidad enteramente homogé-nea. Desde el punto de vista demográfico se compone de indivi-duos de diferentes edades y de sexo masculino o femenino. Los grupos de edades (0 a 4 años, 5 a 9, 10 a 14, etc.) y las diferencias de sexo permiten hablar de una estructura por sexo y edades de la población. La misma se puede representar gráficamente en un

gráfico de barras denominado histograma también conocido

como pirámide de población por la forma que asume en

determi-nadas condiciones del proceso demográfico. La siguiente es la pirámide de la población del Paraguay según el Censo de Pobla-ción del año 1992.

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La estructura por edades da una determinada configuración a la población pudiendo distinguirse a niños (0 a 14 años), adul-tos (15 a 64) y mayores (65 y más). Esadul-tos grandes grupos permi-ten hablar de edades activas e inactivas y construir el Índice de Dependencia, pudiendo distinguirse la dependencia total, canti-dad de personas de cero a 14 años y de más de 65 años de ecanti-dad, en relación con las personas de 15 a 64 años, y la dependencia por ancianidad (mayores de 65 años sobre los que tienen entre 15 y 64 años) y por puerilidad (menores de 15 años sobre los que tie-nen entre 15 y 64 años).

Estos índices dan una idea de los pesos relativos de los tres grandes grupos de edades que caracterizan a una población: la población infantil, la adulta y la adulta mayor. Se considera edad activa a la de los adultos plenos (15 a 64 años), asumiendo que son los que se encuentran en plenitud de sus capacidades físi-cas e intelectuales para afrontar las actividades productivas fren-te a los niños (que están en edad de socialización y educación) y a los adultos mayores que podrían estar ya retirados de la activi-dad productiva. No obstante, no deben confundirse estos con-ceptos ni estos grupos de edad con los de Población en Edad de Trabajar, Población Económicamente Activa o Población Econó-micamente no Activa (que son conceptos que serán desarrolla-dos más adelante).

1.4.4 Distribución espacial

Tampoco la distribución de la población sobre la superficie geográfica es homogénea. Las personas y los grupos se distribu-yen en diferentes ámbitos geográficos, formando áreas más o menos densas y configurando diferentes escenarios según su estilo de vida y las actividades que desarrollan. En cada una de ellas la población establece estrechas relaciones y ejerce fuerte presión sobre el medio ambiente y los ecosistemas.

Es así como pueden encontrarse asentamientos humanos en áreas boscosas, desérticas, costeras, montañosas, etc. Actual-mente el análisis demográfico presta especial atención a las áreas rurales y urbanas y a las que resultan de la división político admi-nistrativa de los territorios nacionales (regiones, subregiones, departamentos, distritos, comunas, etc.).

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Diagrama 1

Dinámica demográfica

2. El sistema económico

2.1 La dinámica de la economía y la producción

La economía tiene como fin la producción de los bienes y ser-vicios indispensables para el mantenimiento de la vida de las personas, a través de procesos sociales permanentes y dinámi-cos.

De la misma manera que consideramos a la dinámica demo-gráfica como un sistema, y a los factores determinantes del cam-bio y las características de la población como sus partes inte-grantes, así también puede decirse que la economía constituye

un sistema entendido como una entidad cuya existencia y

funcio-nes se mantienen como un todo por la interacción de sus partes.

2.2 Los factores de la producción

La producción de los bienes y servicios en una economía se organiza sobre la base de la combinación de los factores produc-tivos. Ellos son básicamente los siguientes:

Recursos naturales: tierra, bosques, agua, yacimientos y di-versas formas de energía.

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Capital: herramientas, maquinarias y medios diversos de acre-centar la producción.

El Diagrama 2 muestra la estructura y relaciones del sistema y la dinámica económica, con la interacción de los factores pro-ductivos.

Diagrama 2

Dinámica económica

De manera más simple, se hablaba antes de: tierra, trabajo y capital como los factores clásicos de la producción. En la época actual, sin embargo, los procesos productivos se han vuelto más complejos y los conceptos se han modificado de modo que, no solamente se pueden agregar otros factores a los ya citados, sino que también –como iremos viendo más adelante– se pone hoy el acento de la dinámica de la producción, la economía y el desa-rrollo, en una combinación de factores donde la población ocupa una posición relevante y donde el propio desarrollo queda sujeto a una serie de condiciones para ser considerado realmente como un proceso dinámico que permita, en definitiva, elevar realmente la calidad de vida de las personas.

Por ahora, diremos que en los procesos productivos ocu-pan también un papel fundamental otros dos factores com-plementarios de extraordinaria importancia:

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en la historia económica desde la época primitiva de la huma-

nidad-La empresa: unidad de producción típica de la economía de mercado.

2.3 El desarrollo económico

De manera preliminar podemos afirmar que el desarrollo es un proceso dinámico de crecimiento, expansión y distribución de los bienes y servicios que son producidos socialmente en un sistema económico. Hay desarrollo económico cuando la combi-nación de los factores de producción permite el crecimiento del producto en el sistema económico. Visto de esta manera, el de-sarrollo parece un proceso que se genera exclusivamente en el campo de la producción económica.

Sin embargo, a partir del análisis de las relaciones entre el sistema económico y el sistema demográfico, que iniciamos en este momento, se podrá apreciar cómo el desarrollo es un proce-so más complejo que afecta y conjuga factores pertenecientes a ambos sistemas y cómo las nuevas tendencias conceptuales apuntan a destacar más que el capital físico y financiero, el valor del conocimiento, la capacidad y la iniciativa humana, la partici-pación social y la calidad de las personas, en la dinámica del desarrollo y como son las propias personas, su nivel y su calidad de vida (y no el crecimiento del producto económico simplemen-te) la verdadera meta del desarrollo.

2.4 Población y desarrollo

El empleo y combinación adecuada y eficiente de los facto-res productivos genera la dinámica de la producción cuyo facto- resul-tado es el producto bruto social (disponible en la forma de oferta de bienes y servicios para la población), llamado también gene-ralmente Producto Nacional Bruto o Producto Interno Bruto, se-gún cual sea la dimensión geográfica y la composición de las variables que se tomen en consideración. Pero lo concreto es que la economía genera una masa total de bienes y servicios que es resultado del proceso socialmente organizado y llevado a cabo por la combinación de los factores productivos que hemos anali-zado hasta ahora.

De modo similar, la dinámica de la producción genera una demanda de fuerza de trabajo necesaria para producir los bienes y servicios y que debe ser cubierta evidentemente desde el siste-ma demográfico por la población.

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satisfacer las necesidades de la población (necesidades que va-rían según el tamaño, la estructura por sexos y edades y la distri-bución geográfica de la población), al mismo tiempo que la com-binación de los factores productivos y el proceso de producción

crean, como se ha dicho, una determinada demanda de fuerza de

trabajo que es satisfecha por el sistema demográfico.

Visto desde esta perspectiva y frente al sistema económico y a la dinámica del desarrollo, la población representa a su vez, por un lado, la demanda social de bienes y servicios (de acuerdo con su tamaño, estructura y distribución geográfica); y por el otro, la

oferta social de trabajo que en el sistema económico se registra bajo la denominación tradicional de Recursos Humanos.

La oferta de trabajo desde el sistema demográfico y la deman-da de mano de obra desde el sistema económico, encuentran su factor de ajuste en el empleo. El empleo, por un lado, satisface las expectativas y necesidades de ocupación de la mano de obra ofre-cida por el sistema demográfico y por el otro permite a la pobla-ción empleada generar ingreso (en la forma de salario), ingreso que posibilita a su vez el consumo a través del cual se satisface la demanda de bienes y servicios. Además, la porción del ingreso no gastada en consumo, genera ahorro y el ahorro transformado en inversión constituye un recurso destinado a la formación (o acrecentamiento) del capital. Ahorro, inversión y financiación son las tres etapas de la formación del capital.

Podemos comprobar entonces que la interacción entre

deman-das sociales y oferta social, (originadas en el sistema demográfi-co), por una parte, y la oferta de bienes y servicios y la demanda de fuerza de trabajo (generadas en el sistema económico), por la otra, se articulan en un área de vinculaciones e interacciones

recípro-cas a través de lo que podríamos denominar factores de ajuste

(empleo, ingresos o salarios, consumo y/o ahorro). Todo esto es una visión apenas esquemática y resumida en la cual no hemos tomado en consideración otros sistemas (como el político, el ins-titucional, la organización del Estado, etc.) y otras variables eco-nómicas que actúan sin duda con gran importancia en los proce-sos que aquí se han presentado de una manera simple (como el comercio internacional, las inversiones extranjeras, etc.).

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Diagrama 3

Dinámica económica

2.5 Nuevos conceptos del desarrollo en el marco sociodemográfico

Cabe señalar, finalmente, que desde mediados del siglo XVIII, en forma coincidente con profundas transformaciones vividas por la dinámica demográfica del mundo, se vienen desarrollando, con mayor o menor intensidad según la época, debates y teorías so-bre las relaciones entre población y economía, entre factores de la producción y variables demográficas, entre Población y Desa-rrollo.

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pro-ductivos y, además, tiene por finalidad fundamental, más que el crecimiento de la producción total (y específicamente del capital físico y financiero), el acrecentamiento de la dignidad de las per-sonas.

En ese nuevo enfoque, que Naciones Unidas comenzó a de-nominar “desarrollo humano” desde comienzos de la década de los noventa, se ha puesto mucho el acento –como ya dijimos antes– en el conocimiento y las capacidades adquiridas por las personas, de modo que la tecnología (como suma de los procedi-mientos, capacidades y técnicas aplicadas a los procesos pro-ductivos) más que pertenecer al ámbito del capital físico y mone-tario, se acreditan como patrimonio del capital humano. El traba-jo humano no es simple fuerza física y mecánica (como puede ser el trabajo animal) sino que resulta de procesos complejos donde al vigor físico se suman el uso del pensamiento, la razón, el discernimiento y otras cualidades que resultan de una buena alimentación, salud, esperanza de vida, educación, capacitación y elevación general del estándar de la vida humana.

El factor productivo antes conocido simplemente como “tra-bajo” o como “recurso humano”, en alusión a la mano de obra de las personas, “se integra así a un contexto semántico más am-plio donde el elemento fundamental es la suma de las capacida-des mentales y laborales de las personas, su creatividad, su in-ventiva, su capacidad multiplicadora y, sobre todo, su condición de sujetos de derecho” (FNUAP, 2002, volumen 2, p.61). El recur-so humano es ahora el capital humano y los demás recursos de-ben distribuirse adecuadamente entre tantas personas como sea posible y permitir la participación más amplia en el uso creativo de esos recursos, en lugar de favorecer solamente unos pocos intereses (de personas o de países) El desarrollo humano se re-fiere, además de a este aspecto participativo, a la libertad huma-na, al libre uso de energías creativas para generar oportunidades económicas y sociales para sí mismas y para sus sociedades.

Así, el Informe de Desarrollo Humano de 1991 expresaba que el “objetivo básico del desarrollo humano es ampliar las oportu-nidades de los individuos para hacer que el desarrollo sea más democrático y participativo” por medio de acceso al empleo, al ingreso, a la educación, a la salud y a un entorno físico limpio y seguro.(PNUD, 1991, pp.13-19).

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Kliksberg “Estos elementos son evidenciadores de la riqueza y fortaleza del tejido social interno de una sociedad” (2001).

El proceso de reformulación conceptual sobre los factores de la producción, ha hecho que hoy se hable de cuatro formas de capital. El Banco Mundial propone las siguientes categorías:

Capital natural: la dotación de recursos naturales de que dis-pone un país

Capital construido: los que ha creado el trabajo humano: in-fraestructura, bienes de capital físico, financiero, comercial, etc.

Capital humano: la población y su estado determinado por los grados de nutrición, salud, educación, etc.

Capital social: grado de confianza existente entre los actores de una sociedad, normas cívicas practicadas y nivel de aso-ciatividad.

Por su parte, el Informe de Desarrollo Humano 2002 propone los siguientes:

Capital natural: recursos naturales que pueden consumirse, degradarse, ser mantenidos o aumentados

Capital físico: conformado por los medios de producción crea-dos por el ser humano (maquinarias, equipos, construccio-nes, infraestructuras, etc.)

Capital humano: los conocimientos, habilidades, experiencias, energía e inventiva de las personas (o población)

Capital social: las instituciones, relaciones, actitudes y valo-res que gobiernan las interacciones entre las personas.

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Finalmente, de la Conferencia de El Cairo sobre la Población y el Desarrollo (setiembre 1994), surgirá también “un catálogo de nuevos paradigmas respecto a las políticas demográficas y tam-bién económicas y sociales. El concepto de desarrollo sustenta-ble (...) es presentado como ‘medio de garantizar el bienestar humano, compartido en forma equitativa por todos hoy y en el futuro”, para lo cual “es necesario que las relaciones entre pobla-ción, recursos, medio ambiente y desarrollo, se reconozcan ca-balmente, se gestionen de forma adecuada y se equilibren de manera armoniosa y dinámica (...) a fin de satisfacer las necesi-dades de las generaciones actuales, sin poner en peligro la capa-cidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. (FNUAP, citado).

“De esta manera, el desarrollo deja de ser una meta económi-ca de crecimiento del producto y se presenta como un proceso de búsqueda de mejoramiento de la calidad de vida de las perso-nas, en un marco de exigencias y requisitos esenciales que, si se omiten, restan validez al concepto mismo de desarrollo” (citado). Así pues, son requisitos fundamentales para lograr un auténtico desarrollo que ese proceso sea:

a) Sostenido: no sujeto a oscilaciones constantes que plan-tean incertidumbres sobre sus reales tendencias histó-ricas.

b) Sustentable: el desarrollo de una generación no debe comprometer el de las futuras generaciones (liquidan-do los recursos no renovables y destruyen(liquidan-do el medio ambiente).

c) Equitativo: debe sustentarse en principios de equidad e igualdad distributiva y esta equidad debe ser:

i) social: abarcando a todos los sectores sociales, ét-nicos, culturales, etc.

ii) de género: incluyendo a mujeres y varones en igual-dad de oportuniigual-dades, derechos y beneficios.

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3. Evolución de la población mundial

Pasaremos ahora una breve revista a los cambios experimen-tados por la población mundial en diferentes etapas históricas y a los aspectos fundamentales del debate y las posiciones teóri-cas sobre esas relaciones.

3.1 La transición demográfica

Una breve reseña de la evolución de la población mundial a partir del siglo XVIII permitirá situar en su contexto histórico y sociodemográfico algunos de los aspectos centrales del debate sobre las relaciones entre Población y Desarrollo. Para iniciar ese análisis nos ocuparemos previamente de la teoría de la transición demográfica que presenta la evolución de la población mundial dividida en grandes etapas del comportamiento de las dos varia-bles o factores naturales de la dinámica demográfica: la Natali-dad (N) y la MortaliNatali-dad (M).

3.1.1 Etapas de la transición demográfica

Etapa inicial (transición incipiente): altas tasas de N y M con crecimiento demográfico bajo.

Primera etapa (transición moderada): altas tasas de N pero

fuerte descenso de la M y el crecimiento demográfico comien-za a ser alto (por la baja de la M).

Segunda etapa (transición plena): la M sigue bajando rápida-mente y la N comienza también a bajar. Crecimiento muy alto.

Tercera etapa (transición avanzada): la M se estabiliza (o

aumenta ligeramente por el envejecimiento de la población) y la N baja pudiendo ser igual o menor que la mortalidad (crecimiento demográfico estacionario o negativo, respec-tivamente).

3.1.2 Transición demográfica en América Latina

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La incipiente: Altas N y M

La moderada: M desciende más rápido que N

La plena: N desciende mucho más rápido que M

La avanzada: Fecundidad de reemplazo y M estable o en leve ascenso.

Diagrama 5

Transición demográfica en América Latina y el Caribe

Etapa incipiente

Tasas relativamente altas de natalidad y mortalidad

Tasa crecimiento moderado 2,5%

Bolivia Haití

Etapa moderada

Mortalidad desciende más rápido que natalidad

Tasas crecimiento alta 3%

El Salvador Guatemala Honduras Nicaragua Paraguay Transición plena Natalidad desciende mucho más rápido

que mortalidad

Tasa crecimiento baja 2%

Brasil Colombia Costa Rica Ecuador Guayana México Panamá Perú Rep. Dominicana Surinam Venezuela Transición avanzada

Fecundidad a nivel de reemplazo y mortalidad estable o en ascenso leve

Tasa crecimiento 1% o menos

Argentina Bahamas Barbados Cuba Chile Guadalupe Jamaica Martinica Puerto Rico Trinidad y Tobago

Uruguay

3.2 Evolución de la población mundial

Puede decirse que, en general, la historia de la población mundial sigue con bastante fidelidad los patrones de la transi-ción demográfica. Tras un período largo de crecimiento bajo, de-bido a las altas tasas de M que neutralizaban las también altas tasas de N, se inicia en el siglo XVIII un rápido crecimiento moti-vado por el descenso de la tasa de M debido a mejoras en la pro-ducción agrícola y al avances en las condiciones de la salud.

Ese crecimiento de la población mundial puede ser seguido a través de las tres grandes etapas de la historia humana desde sus orígenes hasta nuestros días: era paleolítica (de economía extractiva), era neolítica (economía productiva inicial) y era in-dustrial (economía de transformación a gran escala). El Diagra-ma 6 muestra esquemáticamente estas tres grandes etapas con sus características respectivas y el Diagrama 7 muestra la evolu-ción cuantitativa de la poblaevolu-ción desde comienzos del siglo XIX.

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Diagrama 6

Diagrama 7

¿12? 2050

1 1830

6 1999

5 1987

4 1975

3 1960

2 1930

12 años 12 años

15 años

30 años

100 años Año Miles de millones de personas

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Una explicación histórica sobre la forma como habría evolu-cionado la población en estos períodos, se encontrará en la bi-bliografía adjunta (distribuida en clases), correspondiente a las obras de Buquet y Cipolla (cuya lectura es indispensable). Sobre todo este último autor presenta una síntesis bien fundamentada sobre las condiciones de la mortalidad y la fecundidad durante las etapas de la vida paleolítica (de economía meramente extrac-tiva, con actividades de recolección, pesca y caza), los adelantos que implicó la revolución agrícola con la sedentarización de la población, el cultivo de la tierra y la domesticación del ganado, la producción y el acrecentamiento de bienes de consumo y el pos-terior desarrollo de la vida urbana con el comercio y la expansión territorial.

Entre una y otra etapa, evidentemente la población conoció de un descenso de la mortalidad que no fue acompañado por una baja de la natalidad a igual ritmo. Posteriormente, la revolu-ción industrial, con sus adelantos en la producrevolu-ción, el uso de nuevas fuentes de energía, los descubrimientos en el campo de la medicina, el cambio del modelo productivo, etc., habría de co-incidir con un importante descenso de la mortalidad y un todavía moderado descenso de la natalidad, produciéndose lo que Bu-quet denomina “la primera revolución demográfica” ocurrida en Europa y que lleva a un considerable aumento de la población en esta parte del mundo.

La expansión todavía más rápida de los adelantos en el cam-po de la salud y la alimentación (motivada cam-por la producción in-dustrial) hacia los países no europeos y los países colonizados por esta en Asia, América y África, motivaron en estos ámbitos geográficos del planeta un descenso todavía más rápido de la mortalidad que no fue acompañado desde el inicio con un des-censo de igual ritmo de la natalidad, produciendo lo que Buquet denomina la “segunda revolución demográfica” con el inicio de un sostenido crecimiento de la población a nivel mundial.

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produc-to social entre los diferentes secproduc-tores sociales internos y países del mundo (áreas desarrolladas y áreas subdesarrolladas).

4. El debate teórico

Pasaremos una revista muy rápida y resumida a algunas de las principales teorías surgidas en el campo de la economía y, que más tarde tendrían su efecto y consecuencias en el campo de la demografía, sobre las relaciones entre la población y la eco-nomía, entre la dinámica demográfica y la dinámica del desarro-llo. Remitiremos a la bibliografía que se entrega en clase para una lectura más amplia sobre estos temas (especialmente el pri-mero de los dos volúmenes de ADEPO/UNFPA).

Como se ha dicho antes, el debate sobre las relaciones entre la población y la economía se inicia poco antes o durante la Re-volución Industrial, cuando apenas comenzaban a sentirse sus efectos. Los creadores de la ciencia económica plantean las pri-meras cuestiones teóricas fundamentales sobre los factores de la producción y sus relaciones internas (al interior del sistema económico) así como las relaciones entre esos factores y el com-portamiento de la población, su tamaño, crecimiento y factores determinantes: natalidad, mortalidad, migración.

Analizaremos dos teorías previas y luego centraremos el análisis en la teoría de Adam Smith, el creador del pensamiento económico liberal, y el de Robert T. Malthus que, si bien es economista, es creador de una teoría que luego tendría fuerte impacto en el desarrollo de las teorías y de la propia ciencia demográficas.

4.1 Teorías previas

Mercantilismo: la fuente de la riqueza son los metales precio-sos (originados en yacimientos, especialmente en las colo-nias) y el dinero, ambos multiplicados a través del comercio. Especial importancia se da a las exportaciones e importacio-nes pues si las primeras son mayores que las segundas pro-ducen una diferencia favorable a los ingresos del Estado.

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4.2 Las dos teorías claves del debate

Adam Smith: (1776 La riqueza de las naciones): la población es el motor del desarrollo, el impulso primordial del hombres es el egoísmo y el afán de lucro que, por el orden natural del universo, guían al hombre a componer el bien social. Toda intervención en la industria y el comercio retarda el progreso por lo cual hay que “dejar hacer” (laissez faire o libre

merca-do). La división del trabajo en la manufactura es causa de

mayor eficiencia en el trabajo (productividad). El salario debe ser el suficiente para asegurar la subsistencia del trabajador y su familia.

| La demanda y oferta de fuerza de trabajo determinan el valor del salario.

| Los salarios altos estimulan los matrimonios y la fecundi-dad.

| Si mejoran las condiciones de vida la mortalidad (M) dis-minuye; aumentan los matrimonios; aumenta la fecundi-dad y natalifecundi-dad (N).

| El aumento de la N y descenso de la M aceleran el creci-miento del mercado y conduce a aumentar la productivi-dad.

| El aumento de población es señal de prosperidad.

La teoría de Malthus: (1798 Ensayo sobre los principios de la población). El crecimiento de la población (P) está en función de la producción de alimentos (A) (agricultura). Mientras P crece en progresión geométrica A crece en progresión arit-mética (Teoría de los rendimientos decrecientes). Cuando P supera el nivel de A solamente se logra restablecer el equili-brio con medidas o frenos preventivos y positivos en P.

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Buquet, León: Orientaciones actuales de la economía, Troquel, Buenos Aires, 1961

Cipolla, Carlo M.: Historia Económica de la población mundial, CRITICA, Grupo Editorial Grijalbo, Barcelona, 1979

Flecha, Oscar Agustín: Técnica de planificación económica, Ediciones Macchi, Buenos Aires, 1966

FNUAP/ADEPO: La demografía y la población: conceptos, teorías, debates y políticas, Serie Población y Desarrollo, Volumen 1, Asunción, 2002.

Idem: Paraguay: Desafíos demográficos en el Siglo XXI, Serie Población y Desa-rrollo, Volumen 2, Asunción, 2002.

Naciones Unidas, Factores determinantes y consecuencias de las tendencias demográficas, Volumen I, Nueva York, 1978

PNUD: Desarrollo Humano, Informe 1991, Tercer Mundo Editores, Colombia, 1991

PNUD/ID/DGEEC: Informe Nacional sobre Desarrollo Humano, Paraguay 2003, Asunción, 2003

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capítulo 2

Población y cambio social

Zulma C. Sosa Portillo

En este capítulo se presentarán algunas propuestas teóricas y conceptuales sobre los aspectos sociales de la dinámica de-mográfica y la población. Con ese fin, se propone el siguiente plan de análisis:

El enfoque social en los estudios de población

La relación entre dinámica demográfica y sociedad

Las dimensiones del análisis de la realidad social

1. El enfoque social en los estudios de población

La demografía, ciencia principal del estudio y análisis de la población, su dinámica, tendencias y proyecciones, requiere de la incorporación del enfoque social para ofrecer una visión que no sea puramente cuantitativa y que, por el contrario, pueda abar-car las relaciones interpersonales que se tejen y forman parte del hecho demográfico.

Las personas se caracterizan no solamente por su condición de seres vivos, sino también por su calidad de seres sociales, ya que se desarrollan en sociedad con sus congéneres y solamente viviendo en sociedad pueden lograr a plenitud la satisfacción de sus necesidades básicas, aquellas que les permitirán desarrollar una existencia relativamente segura. Si bien, los hechos demo-gráficos (tener hijos, morir y migrar) son protagonizados por per-sonas individuales, aquello que protagonizan o les ocurre es di-ferencial según la posición que ocupan dentro de la estructura de la sociedad.

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se accede a esas posiciones y las reglas para cambiarlas dentro de pautas que se fija la propia sociedad; así como las consecuen-cias que tiene para los individuos ocupar una u otra posición den-tro de la estructura de la sociedad (Arguello, 1995).

En otras palabras, la vida social necesariamente rige el hecho de nacer, casarse, tener hijos, cambiarse de lugar de residencia o permanecer en el mismo lugar y, finalmente, morir. Esos eventos son el producto de las maneras colectivas de vivir, por ende, si sabemos cuáles son los factores que generan estas acciones, conoceremos también los factores determinantes del comporta-miento demográfico (Singer, 1978).

El gráfico siguiente sintetiza lo expresado en el párrafo anterior.

2. Relación entre dinámica demográfica

y sociedad

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cla-ses sociales y cuál es el rango de variabilidad dentro de una mis-ma clase social (Torrado, 1978).

Ello implica desagregar el fenómeno poblacional y describir los comportamientos diferenciales para un mejor conocimiento de cómo ocurre o cómo se manifiesta dicho fenómeno, y

final-mente explicar los comportamientos demográficos, para

enten-der porqué esos comportamientos diferenciados tienen lugar, y

más importante aún, para poder actuar sobre ellos a través de políticas. No se puede actuar eficientemente y con seguridad sobre un fenómeno social, si no conocemos las causas que lo producen y sobre las cuales podemos o queremos influir (Argue-llo 1995).

La desagregación y descripción del fenómeno poblacional com-peten fundamentalmente al campo de la producción de conoci-mientos y la consideración de los ejes que rigen la planificación del desarrollo económico y social. Por su parte, la explicación de los comportamientos demográficos atañe sobre todo al diseño de programas y acciones, cuyo objetivo principal es influir sobre la dinámica demográfica.

Planificación del desarrollo económico

y social

Insumos demográficos

Diseño de programas, acciones - influir sobre la

dinámica demográfica Producción de conocimientos Dinámica Determinantes Consecuencias

3. Dimensiones del análisis de la realidad social

1

Las dimensiones más comúnmente abordadas para analizar la realidad social se refieren a aspectos económicos, sociales y culturales. La primera de ellas, la dimensión económica, es la que más frecuentemente y con una reiterada simplificación ha aso-ciado los comportamientos demográficos con el proceso de de-sarrollo.

La simplificación que se hace al suponer que el cambio de-mográfico nace por la determinación económica, ha llevado, por una parte, a no comprender las evidencias empíricas que mos-traban descensos en la fecundidad y en la mortalidad sin logros en lo económico, como a no visualizar, por otra parte, las enor-mes posibilidades que ofrecen las políticas sociales y culturales para superar ese presunto círculo vicioso de estancamiento eco-nómico, mayor crecimiento poblacional, y mayores exigencias al sistema productivo que redundaban en mayores problemas para

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el desarrollo económico. No se trata tampoco de negar toda rela-ción entre la dinámica demográfica y el desarrollo económico, sino lo interesante aquí es destacar la existencia de casos en los que la dinámica demográfica muestra un comportamiento inde-pendiente del desarrollo económico, lo que permitiría hipotetizar que este último juega un papel importante, pero no suficiente, para producir siempre efectos sobre los cambios demográficos.

En cuanto a si es posible influir sobre las conductas individuales con políticas sociales y culturales sin que vayan acompañadas de un correlato significativo en lo económico, parece confirmado por las evidencias de numerosas investigaciones empíricas cuyos resulta-dos muestran que, por ejemplo, controlado el nivel de ingresos, se observan diferencias en el número de hijos según el nivel educacio-nal de la pareja, en particular, según el nivel educacioeducacio-nal de la mujer.

Si un subconjunto de parejas, con igual nivel económico que otro subconjunto, tiene en promedio un número significativamen-te distinto de hijos que el otro, queda claro que el tamaño de la familia no está determinado por el nivel económico, esto es, que existen otros factores que influyen sobre ese tamaño con una autonomía al menos relativa respecto de lo económico. Esta res-puesta se hará mucho más contundente aun cuando esas evi-dencias empíricas se perfeccionan sustituyendo el nivel educa-cional por otros indicadores más refinados para medir el nivel de aspiraciones, proyectos de movilidad ascendente y pautas cultu-rales de conducta de las parejas y, en particular, de las mujeres.

La decisión de sustituir a la escolaridad por otros indicadores que miden mejor los aspectos socioculturales mencionados, tie-ne una doble consecuencia de importancia que supera el campo meramente metodológico para alcanzar efectos en la forma de analizar esa relación y en la forma de organizar nuevos instru-mentos al servicio de políticas. La primera de esas consecuen-cias se refiere a una adecuada identificación del fenómeno so-cial que verdaderamente está por detrás de la hipótesis causal que diferencia niveles de fecundidad. No es la mera escolaridad la que se postula como influencia sobre la decisión acerca del número de hijos a tener, sino que se hace referencia al conjunto de valores, niveles de aspiraciones y pautas de conducta que se cristalizan en una estructura de personalidad que busca el cam-bio y la modalidad ascendente.

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De hecho, dentro de cada sociedad nacional, las áreas urba-nas que concentran el mayor desarrollo relativo de las fuerzas productivas, la mayor diversificación económica y el mayor uso de capital y tecnología son los que presentan pautas modernas de conductas y valores culturales más próximos a los vigentes en las sociedades más desarrolladas. Muy diferente será la situa-ción en las áreas rurales acorde con el menor desarrollo econó-mico de las mismas.

Sin embargo, no puede desconocerse esta autonomía relati-va de la dimensión cultural respecto de lo económico, la que se facilita por el menor costo relativo de la modernización en las costumbres y las pautas de comportamientos, comparado con las inversiones de capital necesarias para una modificación de la estructura productiva. Debe tenerse en cuenta que, respecto del comportamiento de la dimensión cultural en relación con lo eco-nómico, si bien lo más frecuente es un adelanto de aquella res-pecto de este, no debe descartarse el caso de áreas de relativa-mente rápida expansión económica y diversificación, cuyo pro-ceso es más rápido que el cambio en las costumbres y valores de la población que participa de aquella. Esto podría observarse en las áreas urbanas relativamente más avanzadas en lo económi-co, dentro de sus áreas donde se concentran fuertes contingen-tes de emigrancontingen-tes que han sido socializados en otras pautas y costumbres más tradicionales; o mismo puede ocurrir en áreas rurales cuando las exigencias productivas obligan a introducir ciertos usos tecnológicos sin que esto alcance a modificar las costumbres cotidianas tradicionales de los campesinos.

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Bibliografía

Arguello, Omar, (1995) Presentación y fundamentación del contenido de la materia Población, desarrollo y cambio social del Postgrado en Población y Desarrollo, CELADE, Santiago de Chile

Arguello, Omar, (1991) Desarrollo Económico, políticas sociales y población

Arguello, Omar (1989), Estilos de desarrollo y dinámica demográfica Singer, Paul (1978), Factores determinantes del comportamiento demográ-fico en el mundo contemporáneo.

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1. Introducción

El objetivo de esta monografía es contribuir al debate y re-flexión sobre el desarrollo haciendo un repaso de las teorías de las diferentes escuelas económicas y tomando en consideración el momento histórico en que las mismas fueron elaboradas.

Las diversas concepciones sobre el desarrollo surgen como una progresión natural hacia un mismo final y tienen su raíz en el concepto cristiano de providencia, es decir, en el continuo movimiento superador de la perfección universal que es el don ofertado por Dios al mundo. En el siglo XVIII los filósofos de la ilustración europea secularizaron la idea de providencia transfor-mándola en “progreso”. Cien años más tarde el progreso se trans-formaría en “modernidad” presentada como una formula de pro-greso de valor universal. El marco intelectual en que se apoyaría la idea y práctica del desarrollo estaba listo a comienzos del siglo XX.1

Han ocurrido cambios en las teorías del desarrollo, en la bús-queda de nuevas explicaciones, replanteamientos, revisiones y evaluaciones, tomando en consideración los acontecimientos históricos que han marcado las experiencias vividas por diferen-tes países. Esto mismo ha generado diversas explicaciones y con-traposiciones a las teorías surgidas y por otra parte ha demostra-do la limitación de las mismas.

Al establecer la importancia de lo no-económico en las cade-nas de decisiones que llevan a la transformación de los conjun-tos económicos complejos, la teoría del desarrollo se encarga de poner al descubierto sus propias limitaciones como instrumento de previsión. En la medida en que lo no-económico revela la ca-pacidad del hombre para crear historia e innovar en el sentido más fundamental, la previsión económica tiene que limitarse a establecer un campo de posibilidades, cuyas fronteras pierden

rápidamente nitidez con la ampliación del horizonte temporal.2

Existe un profundo debate entre las diferentes escuelas eco-nómicas que reflexionan sobre el desarrollo, según sea su

op-capítulo 3

Población y desarrollo económico

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ción ideológica y en función del momento histórico de su elabo-ración.

En una primera parte de esta monografía se analizan breve-mente los antecedentes de las teorías contemporáneas de desa-rrollo considerando las teorías clásicas, neoclásicas, el pensa-miento keynesiano, Schumpeter, entre otros. En una segunda parte se presentan las diversas concepciones del desarrollo has-ta nuestros días y por último se pasa revishas-ta a las teorías de desa-rrollo de principios del siglo XXI desde la mirada del economista Amartya Sen.

2. Antecedentes de las teorías contemporáneas

del desarrollo

La teoría del desarrollo, para los clásicos, busca explicar, des-de un punto des-de vista macro-económico, las causas y el mecanis-mo del continuado aumento de la productividad del factor traba-jo y las repercusiones de tal hecho en la organización de la pro-ducción y por ende en el modo como se distribuye y se utiliza el producto social3. Lo anterior puede ser visualizado en dos aspec-tos: i) el análisis del proceso de crecimiento para lo cual es nece-saria la construcción de modelos de sistemas económicos; y ii) el análisis histórico que compara una realidad determinada con los criterios definidos en los modelos.

No basta construir un modelo abstracto y elaborar la explica-ción de su funcionamiento, resulta de igual importancia verificar la eficacia explicativa de este modelo frente a una realidad histó-rica; solamente esta verificación podrá indicar las limitaciones derivadas del nivel de abstracción. El problema metodológico asume especial importancia en la teoría del desarrollo por dos factores: a) es imposible eliminar el factor tiempo o ignorar la irreversibilidad de los procesos económicos históricos; b) no pue-de pue-desconocerse las diferencias pue-de estructuras entre economías de distintos grados de desarrollo.

El desarrollo económico constituye un fenómeno de nítida dimensión histórica. Toda economía en evolución debe enfrentar una serie de problemas que le son específicos, aunque muchos de ellos sean comunes a otras economías contemporáneas. El conjunto de los recursos naturales, las corrientes migratorias, el orden institucional o el grado relativo de evolución de las econo-mías contemporáneas singularizan cada fenómeno histórico de desarrollo.

Los clásicos de la primera mitad del siglo XIX clasificaban los elementos de la producción en tres factores: tierra, capital y

tra-1 Joan Prats, La construcción histórica de la idea de desarrollo, paper 34 Instituto Internacional de Gobernabilidad. 2 Furtado Celso. Teoría y política del

desarrollo económico. México. 3 Furtado Celso (1999): Teoría y política del

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bajo. No obstante atribuían al trabajo el origen de todo valor. Asi-mismo, los economistas de la primera mitad del siglo XIX, parti-cularmente en Inglaterra, estudiaron el proceso de la acumula-ción del capital, no para explicar el desarrollo sino para justificar el patrón de distribución del ingreso. Su razonamiento partía de

dos postulados: El principio de la población formulado por

Mal-thus y la ley de los rendimientos decrecientes que se suponía pre-valecía en la agricultura. Mientras existían tierras libres, la hu-manidad podía crecer sin ningún límite. El exceso de población, cuando se producía tenía una vía de escape en la emigración y en la posesión de nueva tierras. Todos los individuos podían ob-tener con su trabajo el producto suficiente para su subsistencia y para el mantenimiento de la familia. Cuando las tierras fértiles fueron ocupadas, el proceso de crecimiento empezó a mostrar sus limitaciones, la tierra se convirtió en un factor limitativo, la

ley de rendimientos decrecientes empezó a actuar y la productivi-dad del trabajo a disminuir.

Esta disminución en la productividad del trabajo conduce a un punto de equilibrio en el que los individuos solo pueden obte-ner lo necesario para su subsistencia. Si se intenta superar ese punto, si continúan reproduciéndose los seres humanos, el exce-so de población resultante será eliminado por el hambre, las en-fermedades y las guerras. Este estado estacionario es la situa-ción a la que tienden todas las sociedades, el punto final

ineludi-ble de todo proceso de crecimiento económico4.

El crecimiento industrial que se produjo a partir de la segun-da mitad del siglo XVIII requería una explicación diferente. El

modelo elaborado por David Ricardo y Marx incluyó el capital

como el principal factor del crecimiento económico.

La contribución de David Ricardo, a ese respecto, consistió en haber sintetizado las teorías de la población y de la renta en una doctrina general del valor y la distribución. J.S. Mill refutando

los argumentos de David Ricardo formula la teoría general del

progreso económico, que argumenta que la distribución de la ri-queza no es algo que pueda determinarse automáticamente. Afir-ma que “las leyes de la distribución, a diferencia de las de pro-ducción, son en parte obra de las instituciones humanas ya que la manera según la cual se distribuye la riqueza en una sociedad determinada depende de las leyes o de las costumbres de la épo-ca”5. ¿Qué papel desempeña el progreso técnico dentro del pro-greso económico? Para J. S. Mill ese propro-greso retarda el adveni-miento del estado estacionario, pero no se puede evitarlo, ya que la presión hacia el descenso de las ganancias será cada vez ma-yor. Los economistas clásicos generalmente veían en el progreso técnico un medio para sustituir la mano de obra por el capital.

4 Martínez Coll, Juan Carlos (2002): “Crecimiento y desarrollo” en la economía de mercado, Virtudes e inconvenientes. 5 Mill J.S.( 1848) Principios de la economía

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El primero y más notable crítico de la economía clásica fue Karl Marx, sostenía que la producción de los medios de subsis-tencia del hombre constituye un hecho social, del que derivan relaciones de producción determinadas y necesarias y que esas relaciones corresponden al grado de desarrollo de las fuerzas productivas. Todos los esfuerzos de Marx, en el plano de la teoría económica se orientaron hacia: i) identificar las relaciones de producción fundamentales del régimen capitalista; ii) determi-nar los factores que actúan en el sentido del desarrollo y de las fuerzas productivas, es decir, los factores que conducen hacia la superación de ese régimen. Marx observaba el capitalismo no solamente desde el punto de vista de los factores que entorpe-cen su evolución, sino principalmente bajo los aspectos de sus dimensiones históricas, de su comienzo y su fin.

El pensamiento de los clásicos puede considerarse revolucio-nario, ellos adoptaron una actitud de agudas criticas respecto a los vestigios de la sociedad feudal que entorpecían el pleno de-sarrollo del modo de producción capitalista. La actitud revolucio-naria de los clásicos es evidente en su lucha contra la supervi-vencia de las instituciones feudales. En Adam Smith esa actitud se manifiesta en la lucha contra los privilegios y por la libertad del comercio externo e interno. Tomaba partido por la industriali-zación que en ese momento estaba surgiendo en Inglaterra. Por su parte David Ricardo atacó las huellas del feudalismo, tanto con su teoría de distribución como con su teoría de los costos com-parativos, que demostraban que era ventajosa para Inglaterra la política de libre importación de productos agrícolas. Las dos teo-rías básicas de Ricardo apuntaban hacia el mismo blanco: debi-litar la posición de la agricultura inglesa, en la que se fundaba el conjunto de privilegios heredados del feudalismo, y que consti-tuían otras trabas para las fuerzas que impulsaban la industriali-zación del país.

La teoría clásica jamás llegó a definir con claridad qué es lo que entendía por trabajo llevándolo a identificar el trabajo con el “trabajo asalariado”. Sin embargo habían percibido claramente que en cualquier tipo de organización social el fruto del trabajo de una colectividad sobrepasa lo que las personas necesitan para sobrevivir. Por esta razón, en cualquier tipo de sociedad tiende a presentarse un excedente del producto social. Viviendo en una época que se caracterizaba por una rápida sustitución de la mano de obra por el capital, percibieron que la clase asalariada no te-nía prácticamente ninguna posibilidad de apropiarse de una par-te del excedenpar-te, del cual se beneficiaban en su totalidad los empresarios y propietarios de la tierra.

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escollos creados por los socialistas y el deseo implícito de justifi-car el orden social existente. El punto de partida del pensamiento neoclásico fue el abandono de las teorías del salario prevalecien-tes hasta entonces. La base del modelo neoclásico es una fun-ción de producfun-ción que admite cualquier combinafun-ción de facto-res, considerando viable, desde un punto de vista técnico, cual-quier combinación de capital y del trabajo.

La conclusión más general del modelo es que cualquiera sea el monto de la oferta de mano de obra, todas las personas que deseen trabajar encontraran empleo si aceptan el salario que se les ofrece en el mercado. Esa construcción abstracta y tan aleja-da de la realialeja-dad de un mundo de desocupados como era el siglo XIX surgió como la verdad científica irrefutable de los economis-tas neoclásicos.

Schumpeter representa un enorme progreso dentro de la

eco-nomía neoclásica al formular una teoría del empresario como

agente transformador del sistema económico, donde el empre-sario tiende a transformar el proceso productivo. La acción crea-dora del empresario sería el motor del progreso económico que se manifiesta por la introducción de “innovaciones” al proceso productivo. Por otra parte, la acción del empresario se facilita por la existencia del sistema de crédito lo que permite retirar del cir-cuito económico los recursos necesarios para financiar las inno-vaciones. Schumpeter se colocó en posición privilegiada para percibir la importancia del proceso tecnológico como factor di-námico de la economía capitalista enfoque, por lo tanto, básica-mente distinto del de los demás economistas neoclásicos. La teo-ría de Schumpeter es ante todo una teoría de la ganancia, no con-sidera “desarrollo económico el simple crecimiento de la econo-mía que se manifiesta por el aumento de la población y riqueza”6. “Producir es combinar las cosas y las fuerzas presentes bajo nues-tro dominio. Producir otra cosa o de otra forma es combinar de otra manera esas fuerzas y esas cosas. En la medida que se pue-da realizar esa nueva combinación se produce una modificación y, eventualmente, un crecimiento, pero no existe ningún fenóme-no nuevo, ni existe desarrollo en el sentido que hemos dado a esa palabra”7.

Una teoría del desarrollo debe tener por base una explicación del proceso de acumulación de capital. Los obstáculos al desa-rrollo económico, tema central de la preocupación de los clási-cos en su lucha contra los vestigios del feudalismo, solamente en nuestros días vuelven a ganar atención.

Como subproducto de las teorías del ciclo económico cobró nueva importancia entre los economistas la problemática del desarrollo. Varios ciclos consecutivos mostraban la existencia de tendencias seculares, por otra parte se encontraba dificultad de

6 Schumpeter J. A.( 1951), The theory of economic development, Harvard University Press.

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estudiar el comportamiento de una economía en el largo plazo si no se disponía de una explicación de las fluctuaciones que sur-gen en períodos cortos o medianos. En la medida que se conocía más el mecanismo de los ciclos, la política anticíclica evolucionó hacia decisiones económicas de carácter estratégico.

La obra de Keynes constituye un importante marco en la ela-boración de una teoría explicativa del funcionamiento de los con-juntos económicos complejos; él atribuyó un papel paramétrico a una serie de variables tales como población, nivel técnico, há-bitos de consumo, estructura de mercado, el capital acumulado, etc. El núcleo central de la teoría keynesiana de la fijación del nivel del ingreso global está basado en el mecanismo multiplica-dor, según el cual cualquier decisión que genere un flujo adicio-nal de ingreso provoca una reacción en cadena.

El análisis económico a partir de fines del siglo XIX se orientó casi exclusivamente a la construcción de modelos estáticos: de ahí su carácter ahistórico. A partir de la década de los treinta el esfuerzo en el sentido de dinamización de los modelos fue cre-ciendo aún cuando los resultados fueron magros.

3. Concepciones del desarrollo

Es vieja la idea de clasificar los sistemas económicos históri-cos y definir, a partir de esa clasificación, tipos ideales de siste-mas económicos con base en un pequeño numero de fenóme-nos que pueden expresarse cuantitativamente. Constituye un modo singular de interpretación de la historia, fundado en la idea del progreso imaginar que los tipos ideales a que se hizo referen-cia son fases obligatorias de la evolución de todas las socieda-des históricas.

Adam Smith había señalado, como una evidencia, que la eco-nomía humana experimentó una secuencia de fases: la caza, la domesticación, la agricultura, el comercio y la industria. La sico-logía del hombre sería la causa de semejante evolución, esta con-cepción integra nociones de geografía humana e historia com-parada, todo ello conducente a una interpretación del proceso de cambio social.

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pro-greso. Describía la evolución de las naciones como el tránsito desde la esclavitud a la actividad pastoril, de allí hacia la agricul-tura y la manufacagricul-tura, agregando el comercio a la etapa final.

El esfuerzo más exitoso en formular una teoría de la evolución histórica, basada en una secuencia de fases de la organización de la actividad económica lo hizo Marx en el siglo XIX. En su concepción, es la forma de apropiación de los factores de la pro-ducción la que comanda la organización del sistema económico. En la primera forma histórica no había apropiación privada de los factores: fue el comunismo primitivo. En una segunda, la ca-racterística marcada es la apropiación privada del factor hombre o la esclavitud. En el feudalismo, que corresponde a la tercera forma, es la apropiación privada de la tierra el factor decisivo de la organización económica. En la cuarta, el control del factor ca-pital o sea el caca-pitalismo. El orden no es arbitrario, sino que re-sulta determinado por la evolución de las fuerzas productivas, a cada nivel de desarrollo de las fuerzas productivas le correspon-de una forma correspon-de organización correspon-de la producción.

La propagación del proceso de industrialización a los princi-pales países de Europa, en la segunda mitad del siglo XIX, hizo que el desarrollo pasara a ser considerado como un componente del orden natural.

En el siglo XX, marcado con la ebullición de los problemas relacionados con lo que se ha dado en llamar países subdesarro-llados resucitó el interés por los estudios de base histórica rela-cionados con las causas de la riqueza y la pobreza de las nacio-nes.

Antes de la segunda guerra mundial, Colin Clark8 estudio las diferentes estructuras de los sistemas de producción, a partir del análisis de la utilización del factor trabajo. Sus investigaciones estadísticas demostraban una elevada correlación entre la com-posición de la población activa y el nivel de ingreso real por habi-tante y abrieron perspectivas insospechadas al ascender los pro-blemas de desarrollo a un plano político.

El análisis estadístico puso en evidencia que no puede haber desarrollo sin industrialización, que el desarrollo se hace mediante hondas modificaciones en las estructuras económicas y socia-les y que la elevación persistente de los nivesocia-les de bienestar no benefició más que a una pequeña parte de la humanidad. Se asis-tió entonces al desarrollo de la especulación teórica acerca de las condiciones que debe poseer un país para que su economía se desarrolle con rapidez y estabilidad. Volvió a la escena la idea de que el desarrollo se hace mediante el recorrido y superación de una secuencia de fases.

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