Facultad de Ciencias Veterinarias
-UNCPBA-
Vaquillonas de tercer servicio: Manejo y sus
consecuencias productivas
Cordí Ayástuy, Alejandro; Casaro, Gustavo; García Espil, Alberto
Diciembre, 2016
II
Vaquillonas de tercer servicio: Manejo y sus consecuencias
productivas
Tesina de la Orientación en Producción Animal, presentada como parte de los requisitos para optar al grado de Veterinario del estudiante: Cordí Ayástuy, Alejandro
Tutor: Veterinario Gustavo, Casaro
Director: Ing. Agrónomo García Espil, Alberto
III Evaluador: Ing. Agrónomo Rubio, Robe
"La cría vacuna es un proceso ineficiente en la utilización de la energía,
de largo ciclo biológico, pero con capacidad para transformar forrajes “toscos” en
producto animal. Su mejora en los indicadores productivos se liga al empleo de
tecnología de procesos que permita mejorar la utilización del campo natural y
IV
Resumen
La ganadería compite con la agricultura y se ve desplazada hacia zonas marginales, tal es el caso de este establecimiento, pero se intenta mantener la carga y productividad. En el rodeo de vacas estudiado, se observaban al momento de la sincronización algunos animales con baja condición corporal. Esas vaquillonas eran las de tercer servicio, las más jóvenes del rodeo, situación que podría sugerir que poseen mayores requerimientos que las vacas de mayor edad. A partir de la condición corporal y los resultados de la inseminación de un rodeo de vacas se analiza a la categoría "3º servicio". Se explica por qué en algunos casos podrían considerarse como una categoría sensible y con mayores requerimientos nutricionales, además se presentan algunas alternativas de manejo para mejorar su situación. Los resultados reproductivos en el rodeo del estudio fueron buenos, posiblemente debido al balance energético positivo, a pesar de las diferencias iniciales de estado entre las vaquillonas de tercer servicio y sus compañeras de rodeo de mayor edad. Por la falta de información específica del tercer servicio, y el reconocimiento del peor estado corporal en las vaquillonas de tercer servicio por parte de los productores, y de las posibles consecuencias reproductivas en el rodeo, se destaca la importancia del control del desarrollo de los animales en cada etapa, dependiendo del rodeo, sus características y su contexto.
V
Índice
Introducción……….………….1
Antecedentes……….……..3
Materiales y métodos………...11
Resultados……….13
Discusión………....21
Conclusión………...23
Referencias bibliográficas………...24
1
Introducción
La Cuenca del Salado ha sufrido un importante cambio en su sistema de
producción ganadero tradicional como consecuencia del proceso de
agriculturización que se ha observado en el país. Los cambios en la superficie
destinada a ganadería provocaron una mayor concentración de cabezas y su
desplazamiento hacia zonas menos productivas, lo que generó un brusco
aumento de la carga, alcanzando aproximadamente 1,1 equivalente vaca por
hectárea ganadera en la Cuenca del Salado. (Maresca, 2014)
La ganadería actual compite por la tierra con la agricultura y se ve
desplazada hacia zonas marginales. Dentro de un mismo establecimiento se
destina a los animales las partes menos productivas para así poder sembrar las
de aptitud agrícola. Pero se intenta mantener la carga y productividad ganadera.
Para que un sistema ganadero funcione eficientemente cada rodeo debe
manejarse de manera adecuada según las categorías animales que lo integren.
Los rodeos de vacas a partir del 4º servicio, de animales adultos que
completaron su crecimiento, suelen a lo largo del año aprovechar bajos o rastrojos
agrícolas, sin afectar estos recursos de menor calidad su desempeño.
Se debe prestar especial atención a las categorías sensibles en un sistema
ganadero: una vaquillona se entora "lo antes posible", y debe parir, amamantar y
preñarse nuevamente, mientras continúa su crecimiento y desarrollo. Se conocen
las dificultades de las "vaquillonas de 2º servicio", que deben manejarse como un
rodeo aparte y brindarles la cantidad y calidad de alimento que necesitan.
Una vaquillona que, como en el establecimiento estudiado, recibe su primer
servicio en otoño con 20 meses de edad, tiene el segundo servicio con 3 años de
edad en la primavera del año siguiente: Sin cría al pie, 7 meses posparto, antes
que el rodeo de vacas y en buena condición corporal, sin haber sufrido
nutricionalmente. Estos rodeos presentan buenos resultados reproductivos, e
2 Pero los problemas evitados durante el segundo servicio podrían
presentarse en el servicio siguiente, en el caso que estas vacas aún no hayan
completado su crecimiento y desarrollo. Además, sin las ventajas que se le
brindaron antes: Ahora consumen alimentos de menor calidad, junto a animales
de mayor edad (y más dominantes), y enfrentan su tercer servicio con cría al pie y
poco tiempo posparto. En el rodeo inseminado para este trabajo, se observaron
algunos animales de tercer servicio en peor estado que las demás vacas del
rodeo, con posibles consecuencias productivas y reproductivas.
Por lo tanto, estas "vaquillonas de 3º servicio" tampoco deberían manejarse
junto al rodeo de vacas sin tener en cuenta sus particularidades.
A partir de la condición corporal y los resultados de la inseminación de un
rodeo de vacas se analiza a la categoría "3º servicio". Se explica por qué, en
algunos casos, podrían considerarse como una categoría sensible y con mayores
requerimientos nutricionales. Además se presentan algunas alternativas de
3
Antecedentes
Es importante la comprensión global del sistema productivo de un rodeo de
cría para lograr mejoras efectivas en su eficiencia. (de Nava Silva, 2008)
El principal problema en el manejo del rodeo de cría, es la caída en el nivel
nutricional de las vacas en lactancia, que se produce desde el parto hasta el
servicio y que influye negativamente sobre la fertilidad. Las fallas reproductivas
suelen producirse en vacas lactando y dentro de estas, las de menor edad son las
más susceptibles (vacas de 3 y 4 años). (Sampedro, et al., 2003)
¿Qué se debe tener en cuenta para evitar problemas y lograr una vaca de
4-5 años apta en un rodeo?
Recría:
Es muy importante el manejo de las terneras de reposición. A diferencia de
las altas exigencias del servicio de 15 meses, una ternera destetada en marzo
con 170 kg de peso vivo y una ganancia de peso diario de 380 gramos, puede
llegar sin problemas a servicio de otoño con 330 kg de peso (70% del peso
adulto).
Debe considerarse la distribución de las ganancias de peso en la recría, ya
que es más importante el peso al final del invierno resultante de la tasa de
ganancia invernal y del peso al destete, que el peso al servicio a los 18 meses
para predecir el comportamiento reproductivo (Barreto, et al., 2008).
Terneras que no son sometidas a pérdidas de peso en el invierno y logran
ganancias de peso de 200-300 gramos por día, alcanzan la pubertad en el otoño
siguiente, entre los 15 y 16 meses de edad (Quintans, et al., 2008). No es
suficiente el crecimiento compensatorio con altas ganancias de peso en primavera
y verano para revertir los efectos reproductivos provocados por una restricción
alimentaria durante el invierno, aunque se logre el peso adecuado para entorar las
4 Primer servicio:
El servicio de otoño a las vaquillonas presenta ventajas y desventajas:
Se aprovecha la producción de pasto otoñal para el servicio y luego del
parto, coincidente con la mayor demanda por parte de los terneros. Cuando llega
el invierno, los terneros ya han superado una etapa crítica y en caso de escasez
forrajera se pueden destetar en forma anticipada, con cuatro a cinco meses de
edad, liberando a los vientres también anticipadamente (Peralta, 2013).
En caso de buena oferta forrajera, cantidad y calidad, los terneros pueden
continuar al pie de sus madres y ser destetados al comienzo de la primavera con
mejor peso, para venta o para inicio de ciclo de recría y engorde y en un momento
del año en el cual la oferta de terneros normalmente no es abundante y los
precios pueden ser mejores (Peralta, 2013).
De una manera u otra los vientres llegan a su segundo servicio sin cría al pie
con todas las ventajas que ello implica. Además las terneras nacidas del servicio
de otoño tendrán 18 meses para su primer servicio de primavera (Peralta, 2013).
En mediciones realizadas en rodeos comerciales ubicados en la Pampa
Húmeda, donde se compararon pesos al destete ajustados a una misma fecha
entre terneros destetados de vientres adultos y de entore precoz, ambos servicios
de primavera, y terneros de servicio de otoño, se observó que estos últimos y
particularmente frente al entore precoz, no significaron exactamente la pérdida de
un ternero en la vida útil de esos vientres sino de aproximadamente el 40 al 50%
de los kilos de ternero producido en el primer ciclo productivo. (Peralta, 2013).
Segundo servicio:
La vaquillona de segundo servicio se considera la categoría más difícil de
preñar, y debe manejarse separada del resto del rodeo. Ya que está en
crecimiento mientras cría su ternero, exige un nivel nutricional superior, tanto en
calidad como en cantidad. El servicio de otoño a las vaquillonas permite que
ingresen a servicio en primavera ya sin cría al pie, lo que elimina el efecto
5 Al solucionar las dificultades del segundo servicio, pasa el problema al año
siguiente (Sampedro, et al., 2003).
Tercer servicio:
Al momento de recibir su tercer servicio, las vaquillonas recién habrían
completado su dentición y estarían aún en crecimiento. La unión epifisiaria de las
extremidades y la erupción de los dientes permanentes se completaría hacia los
3-4 años de edad (Getty, 1982), dependiendo de la precocidad y desarrollo de los
animales. Así como cada categoría, deben recibir un manejo adecuado
contemplando sus necesidades.
Los animales más jóvenes presentan un peso relativo de tejidos de alta
intensidad metabólica más alto que animales adultos. La mayor proporción
relativa del peso de órganos viscerales en los animales jóvenes explicaría la
mayor demanda energética por unidad de peso. Por lo tanto una vaca en
crecimiento tendría un mayor costo energético para mantenimiento por kg de peso
vivo. Tener en cuenta que en la naturaleza la reproducción no es un proceso
esencial para la sobrevivencia del animal, de aquí que este proceso puede cesar
antes de que el animal experimente deficiencias de nutrientes. (Scarsi, et al.,
2013)
Es importante que las vacas alcancen el servicio con una condición corporal
superior a 2, para obtener una elevada fertilidad. Para lograr este objetivo, es
fundamental el manejo nutricional desde el preparto hasta el servicio. (Sampedro
et al., 2003)
La solución parece estar en la nutrición, entonces se deberían manejar hasta
el tercer servicio como rodeo aparte, ofreciéndoles calidad y cantidad de forraje.
¿Se cuenta con los recursos forrajeros suficientes? ¿No modificaría esto la carga
total del sistema?, principal variable de manejo que afecta el resultado físico y
económico del ecosistema ganadero pastoril (Soca, et al., 2008b).
Al igual que el servicio de otoño se presenta como una alternativa de manejo
muy beneficiosa para el segundo servicio, alternativas como destete temporario o
6 CC y protocolos de sincronización para IATF (inseminación artificial a tiempo fijo)
pueden serlo para el tercero.
Los factores fundamentales que condicionan el rendimiento de los vientres al
servicio son:
+Anestro posparto (APP)
+Condición corporal (CC) (ver anexos)
+Balance energético (BE)
Se denomina anestro posparto de la vaca al periodo sin estros que ocurre
entre el parto y el primer celo después de la parición. La gran importancia del
anestro posparto en los rodeos de cría ha sido enfatizada como factor limitante
para alcanzar mejores comportamientos reproductivos. (de Nava Silva, 2008)
La tasa de preñez y sobre todo su distribución tienen un impacto muy
importante sobre la ecuación económica de un establecimiento de cría. La
proporción de vacas que se logra preñar al inicio de la temporada de servicios
determina la distribución de partos del siguiente año; obtener un gran número de
partos en la "cabeza de parición" tiene importantes beneficios tanto sobre las
vacas de cría como sobre los kilos de ternero destetados. (de Nava, et al., 2012)
La vaquillona que se preña al principio del período de servicio es más
productiva por el resto de su vida (Rodriguez Blanquet, 2008). Esto tiene que ver
también con la precocidad de las vaquillonas, independientemente del servicio
elegido. Se observó que fueron necesarios más días de ocurrencia de
condiciones adversas para que las hembras con pubertades más tempranas
caigan en anestro (Costa, et al., 2008).
El segundo servicio, al igual que el de vaquillonas en primavera, se podría
realizar 2-3 semanas antes que el rodeo de vacas, para alargar el intervalo
parto-entore para el tercer servicio (Holgado, 2011), y favorecer así el reinicio de la
actividad reproductiva.
La nutrición preparto, reflejada en la condición corporal (CC) al parto, y la
7 del amamantamiento para de esa forma determinar las probabilidades de preñez
de una vaca (Quintans, et al., 2008).
Las vacas deben alcanzar determinada CC en momentos definidos del ciclo
biológico, de forma tal de lograr un comportamiento reproductivo aceptable
(Quintans, 2008). No cabe la menor duda de la existencia de una asociación
entre la CC y la probabilidad de preñez y/o la capacidad de responder a los
tratamientos (Soca, et al., 2008a).
La CC de los vientres al momento de iniciar un tratamiento de sincronización
de celos no debería ser menos de 2,5 (escala de 1-5) para obtener resultados
aceptables (52,3%) (de Nava, et al., 2012). Pero el estado corporal es una
condición cambiante y en ese sentido, más que un valor en sí en un momento
determinado, se debe considerar la evolución de la misma (de Nava, et al., 2012).
Un inadecuado consumo de nutrientes antes o después del parto ocasiona
un detrimento en el comportamiento reproductivo a través de un aumento en la
duración del anestro posparto (Scarsi y Quintans, 2013).
Experimentos muestran una mayor movilización de reservas con pérdida de
estado corporal a los 40 días antes del parto, con mayor énfasis en vacas en bajo
estado corporal (Quintans, et al., 2008). Una mejora nutricional previo al parto
provocaría una menor movilización de reservas, una mejora reproductiva tanto de
vacas multíparas como primíparas, así como un mejor estado de los terneros en
los primeros 56 días de edad, sin aumentar el peso al nacer (Briano, et al., 2013).
Frente a una suplementación preparto, la respuesta reproductiva se
produciría en un período aproximado de 3 meses, lo que podría estar explicado
por un efecto a mediano plazo o “memoria metabólica” (Scarsi, et al., 2013). A
nivel “interno” las vacas detectan mucho antes el cambio de balance energético
que la manifestación de cambios en condición corporal (Soca, et al., 2008a).
Según experiencias una mejora nutricional los primeros 2 meses posparto,
mejoró la eficiencia reproductiva posiblemente explicada por un incremento en la
CC, PV y concentración de insulina en sangre (indicaría estado metabólico)
(Quintans, et al., 2013). Se sugiere que por encima de una determinada
condición corporal al parto, la ingesta energética posparto parecería ser menos
8 Una buena CC al parto indicaría suficiente nutrición preparto y mejor balance
energético, con reservas corporales disponibles.
El comienzo de la lactación y el restablecimiento de los ciclos estrales
posparto son procesos competitivos desde el punto de vista energético, teniendo
la lactación prioridad con relación a los nutrientes provenientes de la dieta así
como frente a las reservas corporales (Quintans, 2008).
A partir del día 30 posparto el efecto del amamantamiento pasa a ser el
principal factor que evita la ovulación en las vacas de cría (Rodriguez Blanquet,
2008).
Es importante el desarrollo de diferentes técnicas de amamantamiento
aplicables en los sistemas criadores garantizando una reducción en el intervalo
posparto (Quintans, et al., 2008), como complemento en manejos hormonales
para la inducción y sincronización de la ovulación (Quintans, 2008).
El destete temporario en vacas multíparas de condición corporal moderada
ha tenido resultados consistentes a lo largo del tiempo, disminuyendo el período
de anestro e incrementando la tasa de preñez. Es muy probable que sólo 14 días
de disminución de los requerimientos en producción de leche, redireccione los
nutrientes hacia otras actividades o funciones (como por ejemplo reproductivas),
pero no sea suficiente para mostrar grandes incrementos en condición corporal.
(Quintans, et al., 2013)
Es evidente que en este tipo de técnicas es importante el manejo del ternero
que debe ser suplementado con balanceados especialmente formulados para
este fin, con niveles altos de proteína e incorporación de concentrados de forma
de no perjudicar su posterior desarrollo (Quintans, 2008). 14 días de separación
no comprometerían el vínculo madre-cría (Quintans, et al., 2008).
También puede realizarse un destete precoz, con impacto positivo en vacas
de baja-moderada CC, y que los terneros presenten ganancias de peso similares
y/o superiores a las que obtendrían al pie de sus madres. La respuesta de los
terneros a la aplicación de esta tecnología es altamente dependiente de las
9 destetado precozmente debe cambiar la alimentación rápidamente, además de
sufrir un estrés por la ruptura del vínculo maternal sumándole que posee altas
demandas en proteína y energía para satisfacer las necesidades de
mantenimiento y crecimiento. En experiencias con terneros alimentados con una
ración con las siguientes características: MS 90% DMO 75% PC 16% FDA 15%
FDN 22%, éstos en ningún momento perdieron peso, y se considera una buena
alternativa de colocación de los animales en sistemas de invernada. El beneficio
económico depende de los precios de terneros y suplemento. (Quintans,
Echeverría, Scarsi & Rovira, 2013) Además, a partir de los 2 meses de edad, los
requerimientos de los terneros no pueden ser cubiertos por la leche materna, y la
disponibilidad de forraje también es limitante para que los terneros expresen su
potencial genético de crecimiento (Viñoles, et al., 2013).
Tanto para la madre como para el ternero, el destete constituye uno de los
eventos más estresantes generados como consecuencia de los manejos
productivos, que si bien es necesario para incrementar los resultados
reproductivos, genera también consecuencias productivas y de bienestar
indeseables. Los manejos ideales son aquellos que reducen pérdidas en la
ganancia de peso de los terneros y las vacas, que disminuyen el tiempo que estos
animales pasan costeando alambrados (con efectos negativos en el suelo y
pasto) y que son de sencilla aplicación a nivel de campo (Ungerfeld, et al., 2013).
El destete precoz favorece de manera significativa los resultados obtenidos
con la IATF en vacas en anestro y en baja condición corporal. En algunos casos
las vacas se encuentran en un balance metabólico negativo que se debería
resolver antes de intentar inducir la ovulación para preñar estas hembras. Esta
situación estaría presente en aquellas vacas en anestro profundo (ovarios con
folículos menores a 8 mm) que además tienen una condición corporal menor a 2
puntos. En estas vacas en general la tasa de preñez a la IATF es baja.
(Menchaca, et al., 2013)
La reactivación natural de la función reproductiva posparto en vacas,
10 concentraciones de progesterona durante el posparto (tanto endógenas como
exógenas), es muy importante para la expresión del celo así como también para
una posterior fase luteal normal. Los dispositivos liberadores de progestinas
podrían funcionar como un cuerpo lúteo de vida corta y por lo tanto al extraerlas,
las vacas ovularían (con o sin celo) y presentarían seguidamente, en su gran
mayoría, una fase luteal normal. El número de días posparto y el estado corporal
al momento de aplicar la progestina tiene una relación positiva con la ovulación y
porcentaje de preñez al primer servicio. (Rodriguez Blanquet, 2008)
La dinámica folicular y ovulación en las vacas de cría suelen alterarse
cuando el consumo alimenticio es restringido. Vacas en una misma condición
(anestro o falta de celo y ovulación posparto), pueden tener en sus ovarios grados
tan diferentes de alteración de su actividad folicular que las prácticas y
herramientas reproductivas pueden ser efectivas o fracasar, de acuerdo al estado
ovárico en el momento de su aplicación. Por esta razón, se entiende que estos
tratamientos no deben utilizarse pretendiendo corregir severas deficiencias de
manejo nutricional y reproductivo, sino que deben verse como una alternativa más
disponible para introducirla en el contexto de las buenas prácticas de manejo. (de
11
Materiales y métodos
En un campo cercano a Miramar se inseminó a tiempo fijo (IATF) a un rodeo
de vacas Hereford en buena condición corporal, pero con algunas de ellas en
evidente peor estado. En este campo se realiza la cría de toros de la cabaña; la
recría de hace en otro establecimiento.
El rodeo contaba con 132 vacas, de las cuales 75 (57%) correspondían a las
de 4 años de edad (3º servicio) y 57 (43%) a las mayores, entre 5 y 13 años de
edad. El primer servicio en el establecimiento se realiza a los 20 meses de edad.
El protocolo de IATF utilizado fue: Colocación del dispositivo intravaginal
impregnado con progesterona (DIV) y aplicación de benzoato de estradiol (BE) al
día 0. El día 7 del protocolo de sincronización se retiró el dispositivo intravaginal
(DIV), junto a la aplicación de prostaglandina (PG) y cipionato de estradiol (CE), y
se pintó la base de la cola de los animales con pintura para detección de celo. El
rodeo fue inseminado 52 horas después.
Para la inseminación se usó semen congelado de un único toro, ya utilizado
en la empresa. En el rodeo se hace repaso con toros.
Al momento de la IATF se registró la edad, condición corporal (CC) y
manifestación de celo (según grado de despintado de la base de la cola).
Se tactaron los animales 90 días luego de la inseminación, diferenciando
preñadas por IA, preñadas por toro (SN) y vacía.
Para este trabajo, los animales se categorizaron según
+ edad: 3° servicio (4 años edad) y mayores (5-13 años edad)
+ condición corporal: CC≤2,5 y CC>2,5
+ manifestación de celo: “celo” y “no celo” (según grado de despintado de la
base de la cola)
12 A partir de estos aspectos se busca comparar a las “vaquillonas de 3°
servicio” con las demás vacas del rodeo (5-13 años de edad); para así intentar
determinar si los resultados reproductivos del 3° servicio eran peores que los de
sus compañeras mayores, para intentar responder a la pregunta inicial: ¿Tendrían
estas vaquillonas, que presentaban menor CC, requerimientos insatisfechos
frente a sus compañeras mayores? ¿Podría esto condicionar el rendimiento
13
Resultados
Los datos se ordenaron en una tabla que relaciona los aspectos
mencionados (en cantidades y porcentajes) que permita evidenciar relaciones
entre los valores obtenidos para cada categoría.
Tabla 1: Animales del rodeo inseminado: Clasificados según edad, cantidad, CC y expresión de celo.
Edad
(años) Cantidad
CC≤2,5 (menor CC2)
Despintado negativo3 (no celo)
41 75 33 13
5 6 2 0
6 5 0 1
7 9 2 0
8 5 2 0
9 9 5 0
10 3 2 0
11 13 9 1
12 1 1 0
13 6 0 0
1
Los animales de 4 años corresponden a las vaquillonas de tercer servicio.
2
Según condición corporal se clasificó como >2.5 (mayor) y ≤ 2.5 (menor).
3
14
Tabla 2: Animales del rodeo inseminado: Clasificados según grupos de edad, cantidad, CC y expresión de
celo.
Edad
(años) Cantidad
CC≤2,5 (menor CC)
Despintado negativo (no celo)
4 75 33 (44%) 13 (17%)
5-13 57 23 (40%) 2 (3,5%)
Las tablas 1 y 2 muestran los datos del rodeo obtenidos hasta el momento
de la inseminación. Se observa que en las vaquillonas de cuatro años de edad,
las de tercer servicio, un 44% presentan una CC≤2,5 y un 17% no expresaron
celo. Mientras que en el resto del rodeo, de 5-13 años de edad, el 40% presentan
una CC≤2,5 y solo 2 animales, el 3,5%, no expresaron celo. Vale destacar que
dentro de este último grupo, hay mas animales de mayor edad (10-13 años de
edad; Gráfico 1) que presentan peor CC; así que, en el grupo de 5-9 años de
edad sólo un 32% presentaban una CC≤2,5.
El límite de CC (CC≤2,5 y CC>2,5) se usó solo a los fines de clasificar el
rodeo, no implica esto que se considere bueno o malo que los animales
pertenezcan a un grupo u otro. De hecho, una CC de entre 2 y 3 es
perfectamente aceptable y deseable; debe tenerse en cuenta junto a otros
15
16 Tabla 3: Resultados generales del rodeo
Vacas 5-13 años Vaquillonas 3°serv
Cantidad 57 75
Baja CC (CC≤2,5) 23 (40%) 33 (44%)
% preñez 53 (93%) 69 (92%)
% IA 36 (63%) 40 (53%)
No muestra celo (despintado -) 2 (3,5%) 13 (17,3%)
Tabla 4: Resultados destacados según celo, IA y CC
Vacas 5-13 años Vaquillonas 3°serv
No muestra celo + IA 1 1 5
No muestra celo >CC 2 1 8
No muestra celo <CC 3 1 5
IA + No muestra celo + <CC 4 1 2
Vacía + >CC 5 4 1
Vacía + <CC 6 0 5
1 Preñada por IA que no expresó celo 2
Animal que no expresó celo con CC > 2.5
3 Animal que no expresó celo con CC ≤ 2.5
4 Preñada por IA que no expresó celo con CC ≤ 2.5
5 Animal que no se preñó con CC > 2.5 6
17 La tabla 3 muestra nuevamente el número de animales de cada grupo etario,
y según CC y expresión de celo. Además se mencionan los resultados de preñez
totales de vacas y vaquillonas, 93% y 92% respectivamente, y de preñez por IA:
En el grupo de vaquillonas de tercer servicio fue del 53%, frente al 63% del resto
del rodeo.
En la tabla 4 se resumen algunos datos que podrían considerarse
significativos, ya que muestran diferencias entre vacas y vaquillonas y,
posiblemente debido al bajo número de animales del rodeo, datos inesperados:
+ De las 13 vaquillonas que no expresaron celo, 5 (38%) se preñaron por IA.
+ De las 13 vaquillonas que no expresaron celo, 8 (61%) tenían una CC>2,5;
mientras que 5 (39%) tenían una CC≤2.5.
+ Solo 2 vaquillonas que no expresaron celo y tenían una CC ≤ 2.5, se
preñaron por IA.
+ Las 4 vacas vacías presentaban una CC>2,5.
18
Tabla 5: Cantidad de vacas en las diferentes situaciones consideradas
CC≤2,5 CC>2,5
Vaca 3°serv
CC≤2,5 CC>2,5 Vaca 3°serv Vaca 3°serv
Preñadas
No celo IA 0 2 1 3 1 5 2 4
Toro 1 2 0 4 1 6 3 4
Celo IA 16 16 19 19 35 35 32 38
Toro 6 8 10 15 16 23 14 25
Vacías No Celo 0 1 0 1 0 2 1 1
Celo 0 4 4 0 4 4 4 4
Preñadas 23 28 30 41 53 69 51 71
Vacía 0 5 4 1 4 6 5 5
Preñadas No Celo 1 4 1 7 2 11 5 8
Celo 22 24 29 34 51 58 46 63
Preñadas IA 16 18 20 22 36 40 34 42
Toro 7 10 10 19 17 29 17 29
19
Tabla 6: Proporción de vacas (en porcentaje) correspondientes a las categorías consideradas
CC≤2,5 CC>2,5
Vc 3°
CC≤2,5 CC>2,5
Vc 3° Vc 3°
Preñadas
No celo IA 0% 6% 3% 7% 2% 7% 4% 5%
Toro 4% 6% 0% 10% 2% 8% 5% 5%
Celo IA 70% 48% 56% 45% 61% 47% 57% 50%
Toro 26% 24% 29% 36% 28% 31% 25% 33%
Vacías No Celo 0% 3% 0% 2% 0% 3% 2% 1%
Celo 0% 12% 12% 0% 7% 5% 7% 5%
Preñadas 100% 85% 88% 98% 93% 92% 91% 93%
Vacía 0% 15% 12% 2% 7% 8% 9% 7%
Preñadas No Celo 4% 12% 3% 17% 4% 15% 9% 11%
Celo 96% 73% 85% 81% 89% 77% 82% 83%
Preñadas IA 70% 55% 59% 52% 63% 53% 61% 55%
Toro 30% 30% 29% 45% 30% 39% 30% 38%
20 Las tablas 5 y 6 muestran todos los resultados relacionados, en números y
porcentajes respectivamente. Esto posibilitaría observar ciertas diferencias que
vale destacar:
+ No hay diferencias de preñez entre vacas y vaquillonas, ni entre los
animales de CC mayor o menor a 2,5.
+ Todas las vacas vacías presentaban una CC>2,5; mientras que de las 6
vaquillonas vacías, 5 presentaban una CC≤2,5.
+ La expresión de celo no parece tener relación con la CC; pero si con la
edad: 11/13 eran vaquillonas.
+ La preñez por IA fue mejor en animales con CC≤2,5.
+ Las 4 vacas vacías, que expresaron el celo, tenían una CC>2,5.
+ Las 4 vaquillonas vacías que expresaron celo, tenían una CC≤2,5.
+ La preñez por IA de las vaquillonas que no presentaron celo fue menor
21
Discusión
Al momento de la sincronización se observaban en el rodeo de vacas
algunos animales con baja condición corporal. Esas vaquillonas eran las de
tercer servicio, las más jóvenes del rodeo. Allí surge el interrogante: ¿Era posible
que estas vaquillonas en particular tuvieran requerimientos diferentes, tal vez
mayores, que las vacas de mayor edad? ¿Podría esto condicionar el rendimiento
productivo y reproductivo de las vaquillonas en cuestión?
Vale destacar que esta observación se hace en rodeos en buen estado, no
es solo un rodeo “de cría” de condición general, sino que son las madres de los
reproductores que venderá la cabaña del establecimiento. Entonces, en rodeos
de cría generales, de menor calidad, en campos de menor calidad y con menores
recursos, esta situación debe tenerse especialmente en cuenta.
Se supone que una vaca de 4 años que recibió su primer servicio a los 20
meses ya completó su desarrollo y está en condiciones de enfrentar el tercer
servicio. Sobre todo si fue bien manejada hasta ese momento (recría, primer
servicio, segundo servicio); pero debido a características propias de cada animal
(precocidad, velocidad de crecimiento), manejo (alimentación, asignación de
pasturas, armado de rodeos), climáticas y/o económicas (sequía/inundación, uso
de bajos y rastrojos, ganadería en zonas marginales, agricultura) algunos de los
animales podrían no llegar totalmente aptos a su tercer servicio junto con el rodeo
de vacas. Esto podría evidenciarse por la peor condición corporal de algunas de
las vaquillonas de tercer servicio del rodeo de vacas.
En esta experiencia, a pesar de la observación inicial del estado de los
animales, la preñez total del rodeo (92%) es buena y corresponde por igual a
vacas y vaquillonas. Además, se observan buenos resultados a la IATF, mayores
al 50% en vaquillonas, y al 60% en vacas.
La peor condición corporal en un momento determinado, no es tan
importante como su evolución. Pre-servicio, comenzando la primavera, aún los
animales con baja condición corporal presentarían un balance energético positivo
22 No manifestaron celo ("despintado") 15 animales, 13 de los cuales eran
vaquillonas de 3º servicio. Debe marcarse que la preñez por IA de estas
vaquillonas que no presentaron celo fue menor que en el rodeo total de
vaquillonas. El resultado de preñez final del rodeo fue bueno (IA + repaso con
toro), al igual que en las vaquillonas que no presentaron celo, ya que de las 13, 11
se preñaron.
El 54% de las vaquillonas presentaban una CC deseable entre 2,5 y 3. No
se observa relación entre la baja condición corporal y el despintado. Sin
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Conclusión
A la salida del invierno – comienzo de la primavera, en el rodeo de vacas
estudiado (132 animales con primer servicio de otoño) algunas de las vaquillonas
de tercer servicio estaban en peor CC que las demás vacas. A partir del estudio
se observó:
*En los animales de tercer servicio el 44% presentaban menor
CC, mientras que en los animales mayores solo el 40% (32% de
las vacas de 5-9 años de edad y 52% de las de 10-13 años de
edad).
*En el rodeo se alcanzaron buenos resultados de preñez total y
de IATF. Posiblemente debido al balance energético positivo
(BE+) del rodeo ya en primavera.
*El resultado de IA en el rodeo de vaquillonas (53%) fue menor
que en las demás vacas (63%).
*No presentaron celo el 17% de las vaquillonas de tercer servicio
y el 3,5% de las vacas.
*De las 13 vaquillonas de tercer servicio que no presentaron celo,
11 se preñaron.
*De las 6 vaquillonas vacías al tacto, 5 tenían baja condición
corporal.
*En el total del rodeo, no se observa relación entre la baja CC y el
despintado.
Este trabajo no es suficiente para cuantificar el problema. Por la falta de
información específica del tercer servicio, y el reconocimiento del problema por
parte de los productores, se destaca la importancia del control del desarrollo de
los animales en cada etapa, dependiendo del rodeo, la sensibilidad del mismo y
su contexto. Sería interesante continuar la investigación sobre las
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