La participación electoral y clientelismo político: estudio para Colombia 2010
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(2) LA PARTICIPACIÓN ELECTORAL Y CLIENTELISMO POLÍTICO ESTUDIO PARA COLOMBIA 2010.. LAURA STEPHANY SÁNCHEZ SÁNCHEZ. UNIVERSIDAD DEL VALLE FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y ECONÓMICAS DEPARTAMENTE DE ECONOMÍA SANTIAGO DE CALI 2017.
(3) LA PARTICIPACIÓN ELECTORAL Y CLIENTELISMO POLÍTICO ESTUDIO PARA COLOMBIA 2010.. LAURA STEPHANY SÁNCHEZ SÁNCHEZ. Trabajo de grado para optar por el título de Economista. Directora de Trabajo de Grado: María del Pilar castillo. UNIVERSIDAD DEL VALLE FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y ECONÓMICAS DEPARTAMENTE DE ECONOMÍA SANTIAGO DE CALI 2017.
(4) NOTA DE ACEPTACIÓN. Firma del Jurado. Firma del jurado. Santiago de Cali, Febrero de 2017.
(5) Tabla de contenido 1. INTRODUCCIÓN……………………………………………………………..………1 2. REVISIÓN DE LITERATURA……………..………………………………….…….5 2.1. El Comportamiento del Votante…...………………………………….………….5 2.1.1. Desde la Economía Política………...……………………………….……..5 2.1.2. Desde Enfoques mixtos y evidencia empírica…………………………......8 2.2. EL COMPORTAMIENTO ELECTORAL EN COLOMBIA.………………...11 2.2.1. Elecciones presidenciales 2010………………….…………...…….…….14 2.3. EL CLIENTELISMO POLÍTICO Y ELECTORAL………………….……….16 2.3.1. Clientelismo Político………………..….……………………………..….17 2.3.2. Clientelismo Electoral………………..….……………………..……..….18 3. HIPÓTESIS DE TRABAJO……………………………...…………….…………...20 4. METODOLOGÍA……………..…………………………………..…….…………..22 4.1. Sobre la encuesta y los datos………………..………...………………….…….22 4.2. Análisis descriptivo………………..………...…………………….…...…....….24 4.3. El Modelo…………………………………………………..………..……..…..32 4.4. Determinación del vector de variables……………..…..…..…………..…..…..35 5. ANÁLISIS EMPRÍRICO………………………………….……..……………..….39 5.1. Modelo Sociológico de Participación electoral……………....…………...…....39 5.2. Modelo Psicosocial de Participación electoral……………………………..…..42 5.3. Modelo Racional de la Participación electoral……………....……………..…..43 5.4. Modelo Comprehensivo de Participación electoral.…………..…………....…..44 6. CONCLUSIONES …...…………………………….……..……………...…….…....50 7. REFERENCIAS…………………………………………….……..…………….......53 8. ANEXOS………………………………….……..……………...……………….…. 62 8.1. Algunas definiciones………...……………………….……..…………….....….62 8.2. Gráficas y Tablas………………………………….……..………...…................63 8.3. Modelo del comportamiento de un votante, Riker y Odershook (1968)…...…..68 8.4. Definición de variables………………………………….……..….………….....72.
(6) LA PARTICIPACIÓN ELECTORAL Y CLIENTELISMO POLÍTICO: ESTUDIO PARA COLOMBIA 2010.. RESUMEN En este trabajo se analiza el comportamiento electoral en Colombia y la influencia del Clientelismo electoral sobre este, aplicado a elecciones de 2010. Se realiza un análisis empírico a través de diferentes modelos Probit, en donde se planteó que la decisión de un individuo de votar o no, dependerá de: (1) un vector de variables racionales, tal como lo afirma la teoría del Public Choice; (2) un vector de variables que recogen las actitudes de ideológicas y políticas de los individuos, representativas de la teoría Psicosocial; (3) un vector alineado bajo la teoría sociológica, donde las variables son las características sociodemográficas de los individuos; y (4) el planteamiento del modelo que recoge una explicación comprehensiva de la participación electoral. Además, sobre cada uno de estos modelos se analiza el efecto del clientelismo. Se concluye, en primer lugar, que ninguno de los modelos individuales de las visiones pudo predecir exactamente el comportamiento electoral; en segundo lugar, al reunir las tres visiones, se obtienen modelos con mayor capacidad explicativa y predictiva que de manera parcial, pero sigue quedándose corto en la explicación de la participación electoral, indicando una inhabilidad explicativa intrínseca en los modelos empíricos; en tercer lugar, el efecto del clientelismo sobre la participación electoral en Colombia, en el 2010, existe y es principalmente positivo, pero, la significancia del efecto se encuentra condicionada a variables como el género, la educación, la edad y la religión.. Palabras Clave: Participación electoral, Comportamiento del votante, Clientelismo político, Clientelismo electoral, Modelo comprehensivo de participación electoral..
(7) 1. INTRODUCCIÓN Muchos de los Estados modernos tienen como forma de gobierno la democracia, esta le permite establecer a cada Estado una relación con la sociedad a partir de la coerción y la representación. Un “buen” Estado moderno está llamado a establecer buenas relaciones con los ciudadanos promoviendo los procesos de representación y participación ciudadana, y una forma de legitimación del Estado y sus autoridades son los procesos electorales; así la sociedad civil puede ser representada en el Estado (Barón, 2015). En Colombia, el voto es un derecho y un deber de todos los ciudadanos y el Estado debe otorgar garantías para el libre ejercicio del derecho al voto1, entonces, cada uno de los ciudadanos Colombianos está en su derecho y debe elegir libremente a cualquier candidato o partido político, pero, ¿cuáles son los factores que influyen para que un ciudadano use o no su derecho a sufragar, es decir, que éste participe o no en el ejercicio democrático? La respuesta a esta pregunta depende desde la perspectiva teórica desde que se analice. Por un lado, la economía política nos indica a través de sus distintas teorías que la decisión de un individuo de votar o no, es explicada gracias al enfoque racional, en donde el comportamiento de aquellos es la solución a un problema de optimización (Berganza, 2000). Es decir, los electores podrían decidir basados en el cálculo de los beneficios que pueden obtener de un gobierno, un partido o un candidato, pero en la práctica, su decisión depende de la información sobre los programas y sus repercusiones, la competencia de los candidatos y la sinceridad de sus intenciones, y esto excede a lo que cualquier elector medio podría reunir y analizar. Por otro lado, existen dos paradigmas que también abordan el comportamiento electoral: para el primero, los factores que influyen en la participación electoral son las características sociales de los individuos, por ejemplo, la educación, la religión, el género, la edad, entre otros; y para el segundo, los factores se refieren a los componentes expresivos del voto y las actitudes políticas de los electores, por ejemplo, la identificación partidaria y la ideología. 1. Los artículos referentes al derecho al voto en la Constitución Política de Colombia son los ART. 40 y ART. 258.. 1.
(8) Todos estos acercamientos teóricos son necesarios analizarlos en conjunto para determinar si son capaces de explicar la realidad colombiana. Sin embargo, al observar la situación actual en materia política, se resalta una creciente insatisfacción social en respuesta a los ejercicios democráticos, además de una desconfianza en las instituciones gubernamentales y, aún más, en los partidos políticos que están establecidos en el país (Flisfisch, et al., 2014). A esto se debe sumar la ilegalidad presente en los procesos político-electorales que hacen que los ciudadanos Colombianos perciban que los ejercicios democráticos no se realizan bajo el marco de un “juego limpio”. Estas son características de la democracia colombiana que no se deben dejar a un lado, ya que, posiblemente influyen en la toma de decisión de un votante. Con respecto a la afirmación anterior, en este trabajo se propone un factor explicativo adicional a las teorías mencionadas, El Clientelismo electoral. En los últimos años se han vuelto más evidentes las distintas prácticas clientelistas que resultan en los diferentes procesos electorales en el país, haciendo que no se garantice la libertad del ejercicio democrático, por medio de diferentes acciones por parte de los partidos políticos (o directamente de los candidatos) que buscan la consecución de la mayor cantidad de votos posibles, que les permitan llegar y luego mantenerse en el poder; a través de incentivos económicos, sociales, o morales que acaban influyendo en la decisión de los ciudadanos. Éstas prácticas se presentan con frecuencia y parecen toleradas por la sociedad, pero no dejan de ser ilegales y sancionables en Colombia2. El análisis del comportamiento electoral requiere una diversidad de enfoques debido a la complejidad del tema, debido a que las teorías y los métodos sobre los cuales se basan los diferentes estudios relacionados al comportamiento de un votante son relativamente nuevos, es importante resaltar que en particular no existe un método explicativo cien por ciento exacto, aun así, casi todos los estudios usan la econometría como metodología, con resultados que dejan al descubierto la inutilidad de los modelos econométricos para la explicación del comportamiento de un votante (Chapman y Palda, 1983; Matsusaka y Palda, 1993). 2. Artículo 258 de la Constitución Política de Colombia, 1991. En el Código Penal Colombiano, Título XIV se encuentran todos los delitos contra los mecanismos de participación democrática y sus respectivas sanciones.. 2.
(9) Este trabajo tiene como objetivo utilizar modelos determinados por las teorías racional, psicopolítica, social y clientelista para explicar la decisión de votar o no de un ciudadano Colombiano y observar que tan útil y ajustados resultan estos modelos a la realidad colombiana. Esto se buscará mediante un estudio empírico, primero, debido a que para la realidad colombiana no se encuentran estudios que aborden este tema desde esta perspectiva, ya que las investigaciones realizadas son principalmente teóricas3; segundo, para el análisis de las variables que influyen en el comportamiento de un votante se ha usado primordialmente el método econométrico, con resultados para otros países que dejan en desconfianza los modelos y el método. Una última razón sería que al reconocer las variables sociales, económicas y políticas que pueden afectar el comportamiento de los votantes en Colombia y que encierran el contexto de la realidad actual colombiana, permitiría el diseño de políticas públicas destinadas a mejorar la participación política ciudadana y para la adopción de medidas adecuadas para aumentar la calidad de la democracia en Colombia. En concreto, se busca contrastar dos hipótesis: Primero, el comportamiento de los votantes colombianos es determinado según el conjunto de variables rescatadas de la literatura; segundo, el clientelismo electoral influye marginalmente en el comportamiento de los votantes Colombianos. Para el análisis descriptivo y empírico se usaron datos extraídos de la encuesta del Barómetro de las Américas realizado por el Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP, por sus siglas en inglés). Esta encuesta consiste en una serie de estudios de opinión realizados con la intención de brindar información sobre el comportamiento y percepción que los colombianos tienen frente a los aspectos políticos y electorales4. Como resultado principal, se demuestra empíricamente que el comportamiento de los votantes colombianos no se puede explicar en su totalidad por las variables determinadas 3. Autores como Eduardo Díaz, Francisco Leal y Andrés Dávila, Heidy Barbosa, Carlos Guzmán y Adriana Ramírez, ofrecen estudios profundos sobre la aproximación del clientelismo en Colombia desde el análisis Político. Ver Referencias. 4 Esta encuesta se realizó a 1.512 ciudadanos mayores de edad, en el 2012, que incluye la percepción de los colombianos sobre las elecciones realizadas en los últimos 4 años. Aplicada en distintas ciudades de las siguientes seis regiones geográficas: Atlántica, Bogotá, Central, Oriental, Pacífica y resto del país, incluyendo municipalidades urbanas tanto como rurales. 3.
(10) por las distintas teorías (sociológica, racional y psicopolítica). Este resultado esperado es similar al de Matsusaka y Palda (1999), quienes afirman que los modelos empíricos usados para explicar la decisión de un votante, aunque incluyeran todas las variables explicativas claves que se encuentran en la literatura, tienen una inhabilidad explicativa intrínseca. Esto puede residir en varios factores, puede ser que falten una o más variables explicativas importantes, el método econométrico es inútil ante la explicación del comportamiento, o el voto es un comportamiento aleatorio e impredecible. En cuanto al clientelismo electoral, se obtiene el resultado de que los datos no alcanzan a recoger el peso explicativo individual sobre la participación electoral en Colombia. El desarrollo de este estudio se encuentra estructurado de la siguiente manera: en la primera parte, se abordará la literatura concerniente a los temas de este trabajo, allí se presentan las diferentes tesis que definen el comportamiento del votante, en donde se puede encontrar la literatura respectiva al comportamiento de los votantes desde las visiones más tradicionales para su estudio, que son la elección racional, la teoría psicosocial y la teoría social del voto; además, se aparta una sección especial que aborda la elecciones presidenciales del 2010 y el comportamiento de los electores en Colombia y otra sección donde se plasma el concepto teórico del Clientelismo político y electoral. En segundo lugar, se realiza el planteamiento de la hipótesis de trabajo; más tarde, se hallará un análisis descriptivo de los datos para exponer la realidad colombiana y el desarrollo del modelo de participación electoral para Colombia; en cuarto lugar se presentan los resultados del análisis empírico; y por último, se presentarán las conclusiones.. 4.
(11) 2. REVISIÓN DE LITERATURA Esta sección se encuentra divida en dos partes. En la primera, se puede encontrar las aproximaciones al comportamiento de los votantes desde la Economía Política (sección 2.1.1), desde la teoría psicosocial y la teoría socialista del voto (sección 2.1.2), y una sección adicional del acercamiento al comportamiento de los votantes en Colombia. En una segunda parte, se encuentra consignada la literatura concerniente al Clientelismo político y electoral, con eso, se busca aclarar el concepto general y señalar sus posibles efectos sobre el comportamiento de un votante. 2.1. El Comportamiento del Votante 2.1.1. Desde la Economía Política La discusión sobre la relación entre economía y política no es nueva, por lo que la literatura sobre el tema es abundante. Uno de los pioneros es Anthony Downs (1957), promotor de la teoría del Public Choice5, estudia críticamente la acción benevolente de los actores políticos y aplica el análisis económico al mercado electoral, es decir, los agentes políticos actúan bajo su propio interés y no del interés común. Los votantes también actúan de manera racional, buscando maximizar sus utilidades, definido como el pago que reciben al votar. Esta visión se encuentra desarrollada bajo los principios del análisis económico del agente racional. Sin embargo, este modelo de elección racional no explica en la totalidad el comportamiento de los votantes. Ni siempre se tiene que los efectos del Public Choice se traduzcan en buenas políticas (Acemoglu & Robinson, 2013). Uno de los resultados más importantes de la teoría de la elección pública es que en una competencia de dos partidos en una sola dimensión, los partidos tenderían a converger a la locación del votante medio6. No obstante, este enfoque ha recibido muchas críticas 5. En el campo de la Nueva Economía Política, además de Anthony Downs, también se consideran como precursores de la Teoría de la Elección Pública a: Kenneth Arrow (1951) con su investigación “Social Choice and Individual Values”, Duncan Black (1958) con “The Theory of Committees and Elections”, James Buchanan y Gordon Tullock (1962) con “The Calculus of Consent: The Logical Foundations of Constitutional Democracy”, y Mancur Olson (1965) con “The Logic of Collective Action”. Para los efectos de este estudio se hablará de los resultados de esta teoría de manera general. 6 El teorema del votante medio fue Incialmente formalizado por Duncan Black en 1948 y posteriormente analizado extensivamente por Anthony Downs en el libro mencionado anteriormente.. 5.
(12) debido a los supuestos utilizados y ha sido rechazado por distintas investigaciones empíricas (Grofman, 2004). Por ejemplo Robertson (1987), quien generó un modelo “two-dimensional factor-analysis-generated” para los Estados Unidos en el periodo comprendido entre 1948 y 1980, llegó al resultado de que cada partido (el partido Demócrata y el Republicano) permaneció en diferentes áreas del espacio propuesto, rechazando la hipótesis central de la teoría. Downs, como ya se mencionó, modeló la decisión de votar en el contexto de la elección racional, por lo que un individuo antes de votar calcularía los costos y los beneficios, así como las probabilidades percibidas de que el voto de él sea decisivo. Por tanto, las personas votarán cuando los beneficios que obtengan del acto de votar superen sus costos. También, señaló que el acto de votar en sí es irracional, esta conclusión se desprende debido a que la probabilidad de que el voto de un individuo pueda determinar el resultado de una elección es prácticamente nula, lo que hace que probablemente los beneficios de la votación sean menores a los costos (Shughart II, 2008). Una de los predicciones del razonamiento de la teoría de la elección pública serían las bajas tasas de participación, no obstante, este resultado es totalmente contrario a los hechos. En cualquier sufragio, sin importar el tipo de elección, país, o tipo de votante, siempre hay una proporción importante de electores que votan, a lo que se le denomina la Paradoja del voto (Paradox of Voting, en inglés) (Grofman, 2004; Green & Shapiro, 1994). Otra predicción, refiere que los votantes en las elecciones democráticas son propensos a estar mal informados acerca de los candidatos, esto es definido por Downs como la ignorancia racional (en inglés, rational Ignorance), y explica que esa ignorancia es racional ya que el costo de obtener información acerca de la elección o el candidato, es elevado en relación a los beneficios de la votación. Gelman (2010), afirma que es demasiado ajeno a la realidad esperar que cualquier actor en el sistema político sea enteramente racional, y a pesar de mucho de lo que se ha dicho, votar no es tan irracional, comparándolo a otras actividades sociales y políticas. Riker y Ordeshook (1968) fueron los primeros en identificar la influencia de un votante en una elección, mostraron que un votante puede alterar el resultado de una elección en el caso que éste sea el que rompa o cause un empate, votar tiene un costo bajo y una 6.
(13) probabilidad pequeña de hacer la diferencia, pero en un evento de estos, la diferencia puede tener grandes repercusiones globales; por lo tanto, el rendimiento esperado de votar podría llegar a ser en el mismo orden de magnitud que su costo. Ellos complementaron el trabajo de Downs, añadiendo un componente expresivo del voto, en el que los electores reciben beneficios al cumplir su deber cívico de votar. Entonces, el planteamiento deja de ser observado desde la perspectiva de inversión (Downs) y pasa a ser visto desde la perspectiva del consumidor. Este mismo resultado es apoyado empíricamente por Carter (1984). Caplan (2007), señala que la evidencia muestra que los electores deciden por quién votar basados en consideraciones económicas. Sin embargo, aunque la economía pueda ser una explicación del voto, eso no significa que otras consideraciones no económicas no influyen en él (Jenkins, 2009; Hibbs, 2008). La teoría de la elección racional asume de antemano que los electores saben lo que quieren y tienen la capacidad de ordenar sus preferencias. Por su parte, Montecinos (2007) agrega que las preferencias provienen de la posición del individuo en su estructura social en lugar de la psicología individual del agente, por esto, la teoría de la elección racional podría predecir mejor el comportamiento de los partidos que de los votantes. De manera general, los diferentes trabajos referentes a la racionalidad del voto se concentran en la explicación de la decisión de votar o no, y por cuáles candidatos. De aquí se despliega el debate entre quienes apoyan firmemente los supuestos e implicaciones de la teoría de la elección racional y entre quienes abogan que ésta no es suficiente. Aun así, “el enfoque racional se presenta cada vez más dentro de la ciencia política como una alternativa teórica capaz de brindar un marco unificado de análisis para identificar regularidades empíricas en el comportamiento humano.” (Saiegh & Tommasi, 1998, pág. 27). Afirmación sustentada por Berganza (2000), quien concluye que los votantes, los partidos políticos, las instituciones políticas, gobiernos y grupos de presión son todos racionales, interactúan estratégicamente y su comportamiento es la solución a un problema de optimización bien definido. Las personas tienen más de un motivo para votar, y ésos varían de individuo a individuo, algunos pueden estar motivados por interés propio (Downs 1957), otros por las normas 7.
(14) sociales, donde el voto termina siendo el cumplimiento de un deber cívico, social y democrático (Tullock, 2000); mientras otros usan otros usan el voto con razón expresiva, es decir, como una forma de expresar sus puntos de vista, preferencias y opiniones políticas (Riker & Odershook, 1968). 2.1.2. Desde Enfoques mixtos y evidencia empírica A parte de la Economía Política, existen otros dos grandes paradigmas que se concentran en la explicación del comportamiento de los votantes. Uno de ellos se puede distinguir como el modelo Sociológico, que toma como variables explicativas del comportamiento a las características sociales de los individuos, tales como la religión, la clase social, nivel de educación, y demás. El otro paradigma es el Psicosocial, el cual se construye primordialmente sobre las actitudes políticas de los electores, tales como: la identificación partidaria, la actitud frente a los temas del debate electoral y la simpatía por el candidato (Montecinos, 2007). Cada línea de investigación ha sido sustentada y a la vez criticada. Por ejemplo, si nombramos a alguien que hable desde la visión Socialista, diría que el comportamiento de un votante está mayormente influenciado por sus características sociales, ya que estas pueden influir en las preferencias, determinar algunos intereses de los individuos, y afectar la exposición a la información política, así, cada elector pensará políticamente de acuerdo a como éste sea socialmente. Ante esta opinión, un defensor de cualquier otra visión –racionalismo o psicosocialismo – diría que “el socialista” está tomando a la política como un residuo de la vida social de cada individuo (o sin tanta importancia) y que las preferencias políticas no necesariamente están socialmente determinadas. Al mismo tiempo, estas personas que apoyan, uno a las consideraciones sociológicas y otro las psicosociales, criticarían el supuesto tradicional de la economía política, donde los votantes toman sus decisiones basados solamente en frías consideraciones de la información sin carga afectiva o emocional (Montecinos, 2007; Glaser & Salovey, 1998). Sáez (1998, pág. 140) afirma que “el análisis del comportamiento electoral se ha planteado desde muy diferentes perspectivas teóricas. Esta pluralidad de enfoques no es. 8.
(15) inmune al hecho de que estamos ante un programa de investigación complejo, que exige una visión comprehensiva a la hora de analizar la decisión final de los electores.”, lo que quiere decir, es que los distintos enfoques existentes para analizar el comportamiento de los votantes no deberían ser perspectivas parciales y segmentadas, más bien éstas deberían ser tratadas como planteamientos complementarios, reuniendo a todos los enfoques en una sola función del Voto. Al seguir la afirmación de Sáez, se encuentra en la literatura vastas y múltiples aproximaciones y combinaciones de los tres enfoques mencionados al inicio de esta sección, a continuación mencionaré algunos de ellos. El resultado de Lindbeck, et al. (1999) sobre la economía del comportamiento, afirma que tanto los incentivos económicos como las normas sociales influyen en el comportamiento de los individuos y la toma de sus decisiones. En ciertos casos las normas sociales juegan un papel más determinante sobre el comportamiento que los incentivos económicos, como en otros casos sucede al contrario; sin embargo, es preciso señalar que en casos específicos, como las decisiones que involucran procesos políticos, los dos elementos se vuelven importantes para lograr una visión que combine la realidad y sea una percepción más ajustada del comportamiento del votante. La visión del voto según la estructura social, enfatiza la importancia de los factores sociales como variables explicativas del comportamiento electoral. Sobre esto, Pippa Norris (2003) afirma que la relación entre los partidos políticos y los votantes está determinada por características sociales mucho más profundas, factores como el estatus socioeconómico, el ingreso, la ocupación, educación, religión, edad, género, factores lingüísticos y la ideología (derecha o izquierda). Cada una de estas variables representa la relación entre los actores de las elecciones (partidos/candidatos-votantes), la cual es completamente heterogénea y entre mayores son los niveles de heterogeneidad, mayores son los incentivos para llegar a un equilibrio de estrategias conjuntas. Desde una perspectiva del comportamiento del votante como consumidor, Chapman y Palda (1983), plantean un modelo de participación electoral, donde los votos son explicados por un vector de variables concernientes a la política y otro vector de. 9.
(16) variables que recoge las variables socioeconómicas7. La regresión del modelo mostró la significancia de la mayoría de los coeficientes de los vectores de las variables, lo que significa que existe una consistencia sobre los elementos definidos que afectan la participación política-electoral en las elecciones estudiadas. Dos de los resultados empíricos a resaltar conciernen a la influencia del ingreso y la educación sobre la participación electoral: primero, se obtuvo que a medida que aumenta el ingreso, ceteris paribus, los votantes tienden a participar menos debido a que valoran más su tiempo; y segundo, se obtuvo una significancia positiva de la variable educación. Resultados que son consistentes con la teoría de la elección racional, sin embargo el modelo se queda corto en cuanto al efecto directo de las características sociales sobre la participación de los votantes. Matsusaka y Palda (1993) realizan macro regresiones y micro regresiones para las elecciones nacionales Canadienses de 1979 y de 1980, de nuevo, utilizan un primer set de variables sociodemográficas de control, tales como la educación, la edad, ingreso, género, entre otras; y otro set de variables que capturan los efectos de las campañas. La evidencia empírica sustenta la hipótesis de que cuando un electorado es grande, y los ciudadanos tienen información incompleta sobre los costos de los demás actores políticos, no habrá votos instrumentales, entonces, sólo votarán las personas que obtengan del acto de votar un beneficio (desde el consumo) y concluyen que la probabilidad de que una persona vote no es sensible a la oportunidad que cada persona tiene de ser un voto decisivo. Aparte, ellos afirman que hay razones para pensar que puede haber un error al hacer inferencias sobre el comportamiento individual desde estudios empíricos de votos agregados, debido a la inestabilidad de las macro regresiones, por lo que es mejor hacerlo estimando las micro regresiones. En 1999, Matsusaka y Palda, buscaron responder a la cuestión de por qué algunas personas votan y otras se abstienen. Regresiones Logit del voto fueron estimadas 8 con variables sociodemográficas y encontraron que el modelo tiene una inhabilidad, a pesar 7. El modelo fue planteado para 10 provincias de Canadá, con datos de las elecciones de las provincias seleccionados del Censo Canadiense de 1970. 8 Basados en Encuestas y datos agregados de las elecciones nacionales Canadienses para 1979, 1980, 1984, y 1988.. 10.
(17) de incluir casi todas las variables explicativas claves que se encuentran en la literatura, de explicar la decisión de si votar o no. Esta dificultad puede residir en: (1) que faltan una o más variables explicativas importantes (la decisión del votante puede depender de factores como el estado de ánimo, o qué tan ocupado esté, si es olvidadizo, el tráfico y así); o (2) el voto es un comportamiento aleatorio e impredecible. Éste resultado proporciona soporte para la teoría del votante racional pero eleva su problemática para las aproximaciones psicosociales y sociológicas de la explicación del voto, quienes abogan que la decisión de un votante si es explicada por las variables relacionadas a actitudes individuales, normas sociales, y cultura. Sáez (1998), formula una función del voto que combina tres enfoques: la visión partidista, aquella que explica que los votantes adquieren afinidades con ciertos partidos políticos, y es ese nivel de simpatía que orientará el sentido del voto; la teoría del voto racional9 y la teoría de la estructura social del voto10. El análisis empírico de la función del voto fue aplicado para la democracia española con el planteamiento de un modelo logit multinomial, en el que el autor incluyó diferentes tipos de variables que explicaban las diferentes visiones, y llegando a la conclusión que los factores ideológicos, las variables racionalistas y las cuestiones socio-estructurales influyen de manera conjunta en la decisión final del elector Español. 2.2.El Comportamiento Electoral en Colombia El Coordinador del Observatorio de la Democracia de la MOE, Camilo Vargas Betancourt (2014) señala que la forma de votar de los colombianos varía en todas las regiones del país, y resalta unas expresiones que definen el voto colombiano, como los altos niveles de abstencionismo, la existencia de un “voto influido” a través de las maquinarias políticas y por las acciones de organizaciones armadas ilegales. Sin embargo, existe otra proporción de ciudadanos que no parece ser influenciada por ninguna de las acciones mencionadas, a esto se le denomina el “voto de opinión”.. 9. Explicada en el apartado 2.1 de éste trabajo. Sigue de manera similar a Norris (2003) el análisis del comportamiento de un votante a través de diferentes variables sociales. 10. 11.
(18) Estas afirmaciones no son nuevas, más bien hacen parte de la democracia en el país desde los últimos años, y reside, según lo afirman distintos politólogos, en la situación sociopolítica de los últimos 50 años, en la que la democracia colombiana ha estado caracterizada bajo un marco de violencia política y fuertemente partidista, la presencia de desigualdades económicas, políticas y sociales que siempre ha afrontado el país. Adicionalmente, se suma que los partidos políticos no han estado en la capacidad de dar respuesta efectiva a las demandas y expectativas de los electores y ciudadanos en general, esta debilidad institucional en los partidos colombianos origina una volatilidad en el voto (Ochoa, 2015). En resumen, estas características de la democracia, son los causantes de los altos niveles de abstencionismo y los niveles de descontento con la democracia. Bonilla (2011), observó desde el análisis de la psicología política que el proceso electoral en el 2010 que el comportamiento de los sujetos políticos está en constante adaptación y cambio, y que el comportamiento del conglomerado electoral depende en su gran mayoría del entorno político y de las situaciones actuales y circunstanciales que afectan la perspectiva de los ciudadanos, más que la ideología partidaria. Ochoa (2015), afirma al igual que Bonilla, la presencia de una crisis partidaria durante las elecciones presidenciales del 2010 y concluyó que esto ha venido generando un descontento continuo o endémico como consecuencia de la insatisfacción de las necesidades colectivas, lo que ha afectado la institucionalidad haciendo que el descontento se exprese en la alta abstención para votar. En su estudio encontró la incidencia de los factores sociales y demográficos en la decisión del voto de los colombianos. Señaló variables claves como el estrato, la educación, la edad, y la ocupación. Aunque existe abundante literatura sobre la teoría del comportamiento de los votantes, se encuentra una escasez relativa de trabajos y de análisis formal (modelizado y empírico) del efecto de la política sobre la economía y viceversa, en latinoamérica (Saiegh & Tommasi, 1998). Esto no es ajeno a la realidad Colombiana, sin embargo, se resaltarán algunos de los estudios encontrados.. 12.
(19) Hoskin en su análisis para las elecciones en Colombia de 1998, expresó que “se puede especular que las teorías de escogencia racional (rational choice) tuvieron más poder explicativo en las pasadas elecciones que las de tradición sociológica o psicosocial, en el sentido de que ni la identificación partidista ni los issues fueron tan determinantes en 1998. Desde mi perspectiva, la combinación del pocket voting, los niveles altísimos de pesimismo por parte de los colombianos (Sociotropic voting) y el voto retrospectivo (restrospective voting) llevan en sí las explicaciones principales, no solamente de los resultados de la segunda vuelta, sino también de la primera.” (1998, pág. 394)11. Hoskin, Masías y García (2005) investigaron el proceso electoral de 2002, con el mismo marco teórico que el estudio anterior, determinando que “ni los atributos personales ni los factores demográficos de los votantes parecen explicar bien cómo votan los colombianos (…) a diferencia de los estudios sobre el comportamiento electoral en otras partes del mundo, las percepciones de los colombianos sobre el comportamiento de la economía nacional y personal, así como la perspectiva de la situación futura en cuanto a la economía, no parecen impactar su decisión de voto” (Hoskin, et. al, pág. 73). Guzmán y Ramírez (2014) realizan una aproximación al perfil del votante colombiano analizando de manera descriptiva su comportamiento en las elecciones presidenciales entre 2002-2010. Definieron cuatro dimensiones de análisis: sofisticación política, características sociodemográficas, orientación político partidista y evaluación de contexto actual del país; y cada una de esas dimensiones con indicadores que reflejan las tres teorías del estudio del comportamiento electoral mencionadas en la sección anterior. En algunas elecciones el nivel educativo fue muy importante en la decisión del votante colombiano, pero en otras elecciones como las de Álvaro Uribe, los factores como el nivel de sofisticación y la identificación partidaria fueron determinantes en el comportamiento. En Conclusión, las variables que influyen en la estabilidad del comportamiento electoral son la ideología, la clase social y la religión, debido a que se distinguen por su capacidad de amarrar el voto.. 11. Citado en Barrero y Meléndez (2011). Pocket voting, Sociotropic voting y retrospective voting son sinónimos de referencia para las teorías racional, psicosocial y socialista, respectivamente.. 13.
(20) Barrero y Meléndez (2011), analizan el comportamiento electoral para las elecciones presidenciales del 2010 basándose en las consideraciones sociológicas y psicopolíticas que la literatura hace referencia a la explicación del voto, adicionan un elemento que consideran que puede ser un gran elemento explicativo a la participación electoral, la gobernabilidad, la cual hace referencia a las percepciones que tienen los electores sobre las capacidades que tendría los políticos para garantizar la gobernabilidad del país. Al usar modelos Logit Multinomiales, se demuestra que las consideraciones de gobernabilidad tienen poder predictivo en la selección de candidatos presidenciales del 2010, esto ocurre conjuntamente con la ubicación ideológica de cada elector, por otro lado, las consideraciones sociológicas o demográficas no influyeron en los resultados obtenidos. 2.2.1. Elecciones Presidenciales 2010 Para analizar y observar el comportamiento electoral es necesario establecer el contexto político de las elecciones del 2010, y se hace necesario considerar el mandato del expresidente Álvaro Uribe en los años cercanos a las elecciones del 2010, ya que, en estas elecciones se dio final a ocho años de mandato y se preveían como un punto de inflexión en la política, lo que podía traer como consecuencias cambios de políticas públicas y posibles cambios en la situación económica del país. Álvaro Uribe Vélez fue elegido Presidente por primera vez en el 2002 y en una segunda oportunidad en el 2006. Ambos mandatos terminaron de distinta manera, al finalizar su primer mandato en el 2006, el Presidente y su gobierno tenían índices de popularidad superiores al 70%, y el apoyo de innumerables partidos políticos entre ellos al Partido de La U, el Partido Conservador, y Cambio Radical. La instauración de su política de “Seguridad Democrática”, obtuvo muy buenos resultados, como la reducción de los índices de violencia, el debilitamiento de las FARC y el ELN, la desmovilización de paramilitares; lo que le había valido en materia económica la recuperación de la confianza de los inversionistas en el país, y la opinión positiva frente a los ciudadanos y el gobierno. Sin embargo, no ocurrió lo mismo en su segundo mandato, el escándalo de la. parapolítica,. escándalos. de. Clientelismo. Burocrático. conocido. como. la. “Yidispolítica”, las investigaciones por seguimientos ilegales realizados por su gobierno 14.
(21) a distintos magistrados y miembros de la oposición, conocido en el común como “Las Chuzadas”, fueron algunos de los famosos escándalos que salieron a los medios de comunicación y que hicieron decaer la imagen del Expresidente. Aunque los simpatizantes de Uribe lucharon por una segunda reelección, fue constitucionalmente imposible. En medio de estas situaciones, comenzaron los lanzamientos de campañas de quienes serían los próximos candidatos a la Presidencia de la República para el periodo 20102014, a saber: Juan Manuel Santos (Partido Social de Unidad Nacional), Antanas Mockus (Partido Verde), Germán Vargas Lleras (Cambio Radical), Gustavo Petro (Polo Democrático), Noemí Sanín (Partido Conservador), Rafael Pardo (Partido Liberal Colombiano), Jaime Araújo Rentería (Alianza Social Afrocolombiana), Jairo Calderón (Partido Político Apertura Liberal), Robinson Alexander Devia (Movimiento La Voz de la Consciencia). El 30 de Mayo del 2010 se llevó a cabo la elección presidencial, los resultados del escrutinio revelaron que ninguno de los candidatos alcanzó la mayoría de votos, por lo que fue necesario una segunda vuelta, para el 20 de Junio, con los dos candidatos que tuvieron la mayor cantidad de votos en la primera vuelta: Juan Manuel Santos, con aproximadamente el 47% del escrutinio total, y Antanas Mockus con aproximadamente el 22%12. En la segunda vuelta los resultados reflejaron una victoria contundente del Candidato Juan Manuel Santos con un porcentaje total de votos de 69,13 versus Mockus con un 27,47%. Entre las distintas explicaciones del triunfo del presidente Santos, se recogen tres importantes y comunes ofrecidas por académicos. Primero, ocurrió un cambio en el escenario político sobre las relaciones y apoyos a un candidato común, es decir, que varios de los actores políticos pasaron a formar parte de la campaña de Santos, incluso cuando algunos en un principio de su campaña estaban en desacuerdo con sus propuestas políticas. El apoyo del Partido Conservador y de la excandidata Noemí Sanín, el apoyo del Partido Liberal y del Cambio Radical, en conjunto con el Partido de la U buscaron ofrecer una visión política de conciliación entre partidos políticos al conglomerado 12. Fuente: Registraduria Nacional del Estado Civil.. 15.
(22) electoral. Segundo, la participación y el apoyo del expresidente Uribe en la Campaña de Juan Manuel Santos, que representaría la “continuidad” de los ocho años del gobierno Uribista. Por último, la jordana electoral fue marcada por el abstencionismo promovido como campaña por el excandidato Gustavo Petro, no fue una campaña exitosa, no obstante, provocó una diferencia del 4.9% entre las votaciones de primera y segunda vuelta, en términos de votos contados la cifra fue de 1’416.704 menos votos en la segunda vuelta que en la primera (Bonilla, 2011; Ochoa, 2015). En materia del comportamiento de la participación electoral, al comparar las elecciones presidenciales de los años 2006 y 2010, se puede resaltar que la participación y la abstención en ambos años se mantienen con porcentajes similares: Participación electoral en el 2006 fue de 45% y la abstención del 55%; en las elecciones del 2010, la participación en la primera vuelta fue de un 49.3% y la abstención 50.7%, en segunda vuelta, se obtuvo una participación electoral de 44.4% y una abstención del 55.6%13. Los niveles de abstencionismo constantes en el país demuestra la existencia de una profunda desconfianza en los procesos electorales del país, y un mal que afecta a la mayoría del potenciado electoral, la “apatía electoral” (Bonilla, 2011).. 2.3.EL CLIENTELISMO POLÍTICO Y ELECTORAL El clientelismo electoral hace parte del clientelismo político, es por esto que se abordará un poco la literatura sobre el segundo para lograr comprender éste fenómeno, y llegar a una elección de concepto general del clientelismo electoral para la necesidad de este trabajo14. Como se podrá ver más adelante, el fenómeno del clientelismo político es vasto y profundo, y, lamentablemente la metodología y datos disponibles son incapaces de captar todo el fenómeno y su influencia sobre la participación electoral, es por esto que sólo se tomará en cuenta específicamente la acción clientelista electoral que encierra la compra y venta de votos.. 13. Fuente: Registraduria Nacional del Estado Civil. Las menciones a Clientelismo refieren al significado del Clientelismo Político, al final de esta sección se podrá reconocer de manera más específica cada significado. 14. 16.
(23) 2.3.1. Clientelismo Político La visión más tradicional, considera que el clientelismo desalienta el desarrollo de la participación y el apoyo ciudadano a las prácticas democráticas, es más, convierte a los ciudadanos en dependientes de los favores políticos, desalentando el criterio personal y permitiendo una participación fragmentada, personalizada y perpetuadora de la situación actual (de los individuos e incluso del país en general). Muchos autores plantean que las personas deciden participar en una relación de tipo clientelar motivados por el interés propio de satisfacer sus necesidades, por lo tanto la relación estaría fundamentada en una lógica económica donde se transan bienes o servicios por apoyo político o votos. Por lo que esta visión señala que el clientelismo, de manera global, está asociado a actitudes antidemocráticas (Arriagada, 2003; Audelo, 2004). El Clientelismo es una figura muy cercana a la corrupción, pero no es lo mismo. En el Clientelismo se da una relación negociada de doy para que me des. (Alcántara & Ibeas, 2001). La relación clientelar entonces está fundamentada en el intercambio simultáneo de dos tipos de recursos, a saber, los instrumentales (los políticos o económicos) y los expresivos (promesas de lealtad y solidaridad) (Auyero, 1997). Entenderemos al Clientelismo político como: “Un sistema informal de intercambio de favores entre interesados por el acceso a ciertos beneficios que se utilizan para el interés privado. Ese intercambio, por lo general, se basa en bienes tangibles e intangibles, y responde a los intereses particulares de cada uno de los actores en la relación. Por lo general, una de las partes involucradas – patrón – es un político, funcionario público, candidato a algún puesto de toma de decisiones públicas; y su contraparte es un ciudadano – cliente – que, por lo genereal, puede tener una posición influyente en la comunidad (…) El patrón está decidido a ofrecer un “favor” a cambio del apoyo político; es decir, el voto o la movilización política de electores. El cliente responde ante el ofrecimiento y se inicia una especie de relación entre el patrón y el cliente.” (Acuña, 2009, pág. 27). 17.
(24) Robinson y Verdier (2013) afirman que existe una fuerte relación entre la existencia del clientelismo en un país como sistema y estrategia política y la pobreza. Entonces, la pobreza causa el clientelismo y el clientelismo causa pobreza. Esto es así, porque cuando los ciudadanos carecen de recursos, son aislados de la sociedad en general y no se permite crear oportunidades para que estas personas salgan de su situación precaria; sumándole la desconfianza en los procesos políticos formales (elecciones, planes de ayuda, acciones concretas de combate en distintos temas), habrán varios dispuestos a sacrificar su autonomía política, su libertad de elección, con tal de crearse ellos mismos las oportunidades que el Estado no ha podido garantizarles (Acuña, 2009). También se puede observar una relación entre el clientelismo y la desafección política, que es entendida como “el sentimiento subjetivo de ineficacia, cinismo, la falta de confianza en el sistema político, los políticos e instituciones democráticas” (Torcal, 2000, citado en Torres, 2007). La desafección resta incentivos a la participación ciudadana en los procesos políticos la cual contribuye a la creación de una democracia clientelar (Torres, 2007), donde los actores en las relaciones clientelares son: los patrones (funcionarios políticos, partidos, candidatos), los intermediadores (aquellos ciudadanos cercanos a los patrones), y los clientes (ciudadanos)15. Barón (2015) señala que las acciones tales como la cooptación, que es la negociación de favores entre elector y elegido, las lealtades, la exclusión y, las amenazas a los votantes encierran el grupo de prácticas clientelistas más usadas por los partidos y/o sus representantes. Estas acciones, son los medios utilizados para llegar al fin común, el poder. 2.3.2. Clientelismo Electoral Corzo (2002) valora el intercambio como el elemento que incide en la decisión racional de formar parte de las relaciones clientelares y que éste define el tipo de clientelismo. Establece tres tipos de clientelismo basado en los tipos de intercambio proporcionados: el primero, y la definición importante para este trabajo, es Clientelismo Electoral, donde el intercambio se realiza con bienes o servicios expresamente por votos; el segundo, 15. Ver Anexos sección 8.1, para la ampliación de estas definiciones.. 18.
(25) clientelismo de partido, apoyos por apoyos; y por último, Clientelismo Burocrático, recursos públicos por apoyo político. Robinson (2012) afirma que los problemas políticos, de corrupción, ilegalidad y de violencia que ha tenido Colombia en su historia se derivan a partir de la mala administración del país desde que éste se convirtió en una República independiente en 1819. De acuerdo con Leal y Dávila (1990), las relaciones clientelares en Colombia han sido un elemento importante en la política. Pero históricamente, es a partir del Frente Nacional que logran establecerse en la forma principal de articulación del sistema político. Uno de los efectos del frente nacional fue la pérdida del vínculo familiar (identidad ideológica) de pertenencia a los partidos políticos, lo que gradualmente fue reemplazado en los individuos, por la búsqueda de algún favor de tipo económico o burocrático como la condición de fidelidad partidista (Leal, 1984). Losada (1984), determinó la incidencia del clientelismo sobre el voto de un individuo: de manera directa, el patrón puede influenciar y modificar las preferencias electorales de sus clientes; también, el patrón puede reafirmar la preferencia política de su cliente otorgando un premio, contraprestación o incentivo; otra incidencia directa se conoce como activación, la cual está relacionada con un cliente sin preferencias electorales determinadas, y que puede ser inducido por un patrón que le ofrece beneficios. De manera indirecta, quienes trabajan a favor de un candidato, pueden influenciar a otro individuo, específicamente en las campañas políticas, logrando ampliar los electores potenciales al favor de su candidato, en busca de beneficios personales de un patrón o en respuesta a ellas. Al revisar los resultados de los análisis descriptivos de Losada (1984), se puede observar que el clientelismo es muy poco apto para explicar el comportamiento electoral en la Colombia de 1983. De manera comparativa, las visiones psicosociales y racionales poseen una capacidad explicativa sustancial; no obstante, ninguna de estas pudieron explicar completamente, por lo que concluyó que debería analizarse el comportamiento de un votante en modelos que incluyan variables de los diferentes visiones y modelos.. 19.
(26) Cante (2011) resalta que “en un país como Colombia, donde existe un mercado electoral imperfecto y asimétrico, y una enorme desigualdad socioeconómica, no se cumple el ideal democrático de que todos los votos cuentan por igual. La compra y venta de votos existe justamente, porque las personas tienen diferentes intensidades en sus preferencias electorales”. Una conclusión del autor es que la supresión de opciones electorales de oposición, la persistencia de los fenómenos de clientelismo y mercado político, y la influencia mediática sobre las preferencias electorales son señales de falta de solidez en la democracia colombiana. Una evidencia de esto se ve reflejada en la democracia electoral en donde la libertad de los votantes se encuentra realmente cuestionada. Para finalizar, no se encontró literatura para Colombia que contenga análisis empíricos referentes al clientelismo electoral, por lo que se resaltará el estudio realizado por Marenghi y García (2010), quienes hacen referencia a las prácticas ligadas al fraude electoral en México para las elecciones del 2006. Ellos definen un perfil del votante clientelar con características socioeconómicas y sociopolíticas, con el objetivo de determinar si todos los ciudadanos mexicanos son igualmente susceptibles a aceptar un pago por parte de los partidos políticos. Como algunas conclusiones importantes: las variables socio-demográficas, como nivel de ingresos y residencia no son las más relevantes para explicar la dimensión del intercambio de votos por favores, pero variables como el nivel de bajos estudios y la edad si tienen grandes implicaciones. Las variables más usadas en la literatura sobre el comportamiento de los votantes y el clientelismo no influyeron como se esperaba, en cambio, variables elegidas respecto al contexto social y político de México, como asociaciones sindicales, actitud favorable a la corrupción, apoyan los factores culturales como explicaciones potenciales del clientelismo en México.. 3. HIPÓTESIS DE TRABAJO Queda claro que existe una diversidad de enfoques y resultados en cuanto al estudio del comportamiento electoral que ha llevado a un debate teórico sobre la explicación del comportamiento de un individuo al elegir. Como se pudo observar en la sección anterior,. 20.
(27) se ha demostrado empíricamente que tanto los factores ideológicos y políticos, las variables racionalistas y las cuestiones sociodemográficas afectan la toma de decisión de un votante. Por eso, este trabajo toma aquellos enfoques y busca aplicarlos a la realidad colombiana para observar si alguno de ellos puede explicar la decisión de un elector en el país. Como hipótesis principal y siguiendo las ideas de Matsusaka y Palda (1999), se busca contrastar si el conjunto de las variables estipuladas por las teorías (racional, psicopolítica, social), determinan la decisión de votar o no de un ciudadano colombiano. Es decir, si los distintos enfoques teóricos son capaces de explicar, por sí solos o en conjunto, la participación de un colombiano en las elecciones presidenciales del 2010, o si por el contrario, el comportamiento electoral para Colombia en el 2010, tendrá problemas de explicación como omisión de variables explicativas importantes o que el voto sea un comportamiento aleatorio e impredecible. Para analizar el comportamiento de un votante es necesario ubicarnos en el contexto político de la democracia colombiana, en donde a simple vista se pueden resaltar imperfecciones en el sistema, por ejemplo, en muchas regiones el derecho de votación y de ejercer expresión y opinión pública no se encuentra garantizado. Además, los mecanismos usados por los políticos tales como la compra de votos y la negociación de los servicios del Estado16, son prácticas implementadas por las maquinarias políticas17 que ha dado lugar en la comunidad a un nuevo tipo de diferenciación política (Díaz, 1986). Siguiendo la afirmación de Vargas (2010) de que “no existe la suficiente libertad en los electores para decidir su voto, ya que operan condicionantes tales como amarres clientelistas, que alteran la decisión del votante”. En principio, se analizará si la compra y venta de votos puede influir en la decisión de votar o no de los electores. Si Colombia se ubica bajo el marco de una democracia clientelar entonces los agentes en el sistema político buscarán el mejor resultado posible para sí18, lo cual no necesariamente implica 16. Para profundizar sobre la negociación de los bienes públicos, ver “El Clientelismo en Colombia” por Eduardo Díaz Uribe (1986). 17 Ver Anexos sección 8.1 para la definición de maquinaria Política. 18 Asumiendo que los agentes se comportan de manera racional.. 21.
(28) que los intereses personales sean iguales a los de la sociedad en conjunto. Los partidos y sus respectivos candidatos anhelan “el poder” y para que esto ocurra deben ampliar su electorado y obtener la mayor cantidad de votos posibles. Mientras tanto, la elección del ciudadano ya no estará sólo en función de sus preferencias políticas sino de qué tan independiente y qué capacidad real tenga de solucionar o no sus problemas básicos, como (salud, educación, vivienda, empleo, entre otros) sin acudir a las agencias de gobierno, lo cual no implica que los colombianos vendan su conciencia, simplemente implica que les toca negociar con lo poco tienen para poder obtener un beneficio material.. 4. METODOLOGÍA Se parte de un análisis descriptivo de los datos de la encuesta de opinión LAPOP 2012 para exponer la realidad colombiana sobre las elecciones presidenciales llevadas a cabo en el 2010 y observar distintos aspectos que se asumen pueden incidir sobre la participación de los votantes. No sólo las variables económicas se tendrán en cuenta, como lo establece la teoría del Public Choice; sino que también las variables sociodemográficas y psicopolíticas serán importantes (Lindbeck, et al., 1999). Como una adición, se observará el Clientelismo electoral en Colombia y sus posibles relaciones, ex ante a modelación, con algunas de las variables económicas, políticas y sociodemográficas. Seguido, se establece un modelo a partir de la base teórica de los modelos de participación electoral, incluyendo y determinando la relación del clientelismo electoral. El modelo de comportamiento del votante en el que se basará el análisis cuantitativo será un modelo comprehensivo o mixto que incluya los diferentes variables que posiblemente influyen sobre la participación electoral. 4.1.Sobre la Encuesta y los datos La encuesta que se usará para el análisis empírico es la Encuesta del barómetro de las Américas realizada por la Universidad Vanderbilt para Colombia en el 2012, a través del Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP, por sus siglas en inglés). LAPOP consiste en una serie de estudios de opinión, con la intención de brindar 22.
(29) información sobre el comportamiento y percepción que el público tiene frente a aspectos políticos y electorales en más de 28 países, especializándose en América y con altos estándares usando muestras probabilísticas representativas a nivel nacional19. Para este trabajo, se usará la encuesta LAPOP COLOMBIA 2012, que incluye la percepción de los colombianos sobre las elecciones presidenciales realizadas en el 2010. El tamaño de la muestra es de 1.512 ciudadanos, divida en seis regiones geográficas: Atlántica, Bogotá, Central, Oriental, Pacífica y resto del país, incluyendo municipios del sector rural. Fue aplicada solamente a los ciudadanos colombianos mayores de 18 años (para definir la muestra de los votantes potenciales)20. Debido a que únicamente se están obteniendo los datos partiendo de la encuesta mencionada, es importante aclarar que la mayoría de datos se modificaron por motivos de simplificación del análisis, específicamente en los anexos sección 8.4, se puede observar la pregunta de la encuesta del cual se extrajeron los datos y la modificación realizada a cada variable usada. Como se ha aclarado la encuesta fue aplicada a 1.512 ciudadanos colombianos, no obstante, algunos de ellos se pudieron abstener de responder las preguntas al escoger la opción no sabe/no responde, la cual afectó el número de observaciones en algunas variables, produciendo como consecuencia una pérdida de datos al realizar las regresiones. Otro problema a enfrentar con la encuesta, fue el hecho de que muchas de las preguntas se encontraban anidadas, por lo que algunas preguntas que podrían influir y aportar en el análisis fueron descartadas por esta causa. La determinación de cada una de las variables usadas se puede observar en la sección 4.4 de este trabajo. Recordando que el objetivo general del trabajo es comprender los factores que determinan el comportamiento electoral en las elecciones presidenciales del 2010, la variable dependiente en cuestión recogerá la participación electoral de los encuestados en la primera vuelta de las elecciones, esto es porque la pregunta del cuestionario únicamente hace referencia a este proceso electoral y no al de la segunda vuelta. En la encuesta la pregunta está nombrada como VB2 y es: ¿Votó Usted en la primera vuelta de 19 20. Información disponible en: http://www.vanderbilt.edu/lapop/LAPOPBrochure_Spanish_121814.pdf Encuesta disponible en www.AmericasBarometer.org.. 23.
(30) las últimas elecciones presidenciales de 2010?. La referencia de todas las variables explicativas usadas en el modelo se encuentran especificadas en el Anexo 8.4. 4.2.Análisis descriptivo . Factores Sociodemográficos. Los electores potenciales para el 2010 eran 29’568.161 de ciudadanos colombianos, este potencial electoral se encuentra distribuido principalmente en Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla, Santa Marta, Cartagena21. De este potencial electoral, 14’404.508 (aprox. 49%) son hombres y 15’578.711 (aprox. 52%) son mujeres. En la figura 1, se puede observar la distribución según género para niveles demográficos nacionales, el potencial electoral (definido el porcentaje de ciudadanos colombianos mayores a 18 años) y la encuesta LAPOP, se puede observar que las mujeres son mayoría tanto en el Censo demográfico como en el censo electoral. G RÁ FI CO 1 . DI ST RI BUCI Ó N SEG ÚN G É NE RO Potencial electoral. 50,13%. 48,72%. 48,20%. 49,87% HOMBRES. 51,69%. Nacional. 51,80%. LAPOP. MUJERES. Figura 1. Distribución según Género. Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuesta Barómetro de las Américas – LAPOP (2012), DANE Censo 2005, y Registraduría Nacional del Estado Civil, elecciones 2010.. El rango principal de edad de los votantes es de los 18 a 52 años22, podría intuirse que a medida que una persona alcanza la senectud los problemas de salud podrían convertirse en un factor de influencia para que no ejerzan su derecho, sin embargo, la participación. 21. Ver Figura 8.2.1. en Anexos, correspondiente a la distribución del potencial electoral colombiano para 2010. 22 Ver Figura 8.2.2 en la sección de Anexos, referente a la distribución según edades.. 24.
(31) de los mayores según la muestra es mayor que las de las personas más jóvenes, apoyando la hipótesis de que existe la tendencia a que los jóvenes son menos propensos a votar (Liendo, et. al, 2013).. Decisión del voto según género Hombre. Mujer. 32,73%. 30,93%. 19,04%. Si votó. 17,30%. No votó. Figura 2. Decisión del voto según Género. Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuesta Barómetro de las Américas - LAPOP 2012.. Decisión del Voto según Ingreso No votó. Mayor a 2 SM. Entre 1 y 2 SM. Si votó. 16,5% 83,5% 32,1% 67,9% 40,3%. Menor o Igual a 1 SM. 59,7%. Figura 3. Decisión del voto según Ingreso. Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuesta Barómetro de las Américas - LAPOP 2012.. En cuanto a los niveles de educación, las personas observadas en la muestra, tiene entre 0 y 17 años de educación, con una importante frecuencia a los 12 años de escolaridad, que corresponde al nivel de bachiller. El 58,32% de los encuestados devengan un salario mínimo o menos, y en la figura 3, se puede observar que a mayores salarios declaran los encuestados, más usan su derecho al voto, abriendo la posibilidad a una correlación positiva entre el Ingreso y la decisión de votar. Un comportamiento similar a la. 25.
(32) influencia positiva sobre la votación es el estrato socioeconómico, se espera que, a mayor estrato mayor sea la participación electoral. Por otro lado, la Ocupación parece ser una característica demográfica que implicaría una correlación positiva, el 61,06% de los encuestados se encontraban empleados o con trabajo y más de la mitad de ellos ejercieron su derecho al voto (66,2%), mientras que al observar el porcentaje de la encuesta de aquellos que se encontraban desempleados o Inactivos23, el 59,7% alegó no haber votado en las elecciones presidenciales del 2010. Se realizó un test de correlación con la variable de participación y la ocupación y reveló una correlación positiva. Los que declararon ser casados (56,35%)24 el 65,6% ejerció su derecho al voto, en cuanto a los que se declararon solteros (43.65%), el 61.1% votaron, el estado civil parece no tener un incidencia significativa sobre la participación electoral. Norris (2003) indica la religión resulta ser la mayoría de las veces significativas para los países que tienen una cultura religiosa demarcada. Según los datos el 92.14% de los encuestados declararon que pertenecen a una religión, y el 93.53% de los votantes corresponden a las personas que tienen una identificación religiosa, se espera entonces que esta variable tenga un efecto positivo significativo sobre la participación electoral. Por último, observaremos en comportamiento de las votaciones por regiones según la encuesta. Como se puede visualizar en la tabla 1, los porcentajes participativos no difieren mucho entre regiones por lo que por esta muestra sería difícil observar realmente la posible influencia de la posición geográfica del individuo. Al realizar una prueba de independencia conjunta por las variables regionales (Splint) no resultan significativas, y la correlación reflejada entre la probabilidad de votar y cada variable regional es cercana a cero. Hasta ahora se ha encontrado este mismo problema en la muestra con respecto al género, por lo tanto, la muestra no suficiente para hacer alguna conjetura que incluyera a algunas de esas variables. Esta debilidad en la 23. Se reunieron las siguientes categorías en Desempleados o Inactivos: Las personas que respondieron que están desempleados, que son estudiantes, amas de casa, jubilados, pensionados o incapacitados, y aquellos que no trabajan ni están buscando trabajo. 24 Para la variable analizada en el caso de “Casado” se modificó la variable que recoge el estado civil de los encuestados, simplificándola de 6 categorías a 2, “casado” y “soltero”. La modificación de esta y otras variables se encuentran especificadas en el anexo sección 8.4.. 26.
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