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INSTRUCCIONES PRÁCTICAS
para. su
CULTIVO Y APROVECHAMmNTO
POR
1). F1n"tonio JRaBlín F11onso
INGENIERO AGRÓNOMO
CASTELLÓN
I)IP. y Llll. DE JOSÉ ARMENGOT, ENMEDIO, 77 1899
Es propiedad
f
EL ALGODONERO
INSTRUCCIONES PRÁCTICAS PARA SU CULTIVO Y APROVECHAMIENTO
El grave quebranto que en plazo no lejano', puede sufrir el cultivo del na- ranjo, principal riqueza de esta co- marca, y la necesidad de prevenir en la medida de 10 posible las consecuen- das de una crisis ruinosísima, nos in- duce á aconsejar á los labradores el ensayo y aclimatación de nuevas es- pecies vegetales, cuyos productos
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puedan compensar en una cierta pro- porción, las pérdidas q u e necesa- riamente· han de originarse, de una . parte por el excesivo incremento de las plantaciones, que motiva cons- tantemente una oferta considera6le- . mente superior ti la demanda de los mercadosy de otra por los progresos, cada día más graves, de la plaga del naranjo, verdaderamente asoladora, aunque otra cosa se crea por la in- mensa m'ayoría de los labradore·s.
Las plantas que en nuestro concepto deben ser objeto de preferente aten- ción para su ensayo, son el algodo- nero, la remolacha azucarera, el ta- baco y la a-dormidera para la obten- ción del opio. En sucesivos folletos nos iremos ocupando de todas ellas, dando en el presente las instrucciones más precisas para el cultivo y explo- tación del algodonero herbáceo.
CUma.- Vegeta esta planta en las zonas cálidas y templadas, producien-
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do una fibra más excelente á medida que se halla más cerca del mar, pues la proximidad de éste y su atmósfera húmeda y sana parece ejercer mar- cada influencia en la éalidad del al- godón.
La cantidad de calor que el algo- donero herbáceo necesita para su completo desarrollo oscila entre 3200 y3400grados, cantidad que con creces se alcanza en esta z01'!a, pues supo- niendo una temperatura media de 22.o centígrados durante los 160días que por término medio tráscurren desde la germinación hasta la com- pleta ,expansión de las flores y espe- cialmente de aquellas que -por su desarrollo y mejor conformación son económicamente· utilizables, resulta una acumulación de más de 3500 grados.
Desde luego esta planta exige una cierta humedad sin que llegue á ser excesiva, pues esto perjudicaría á las cápsulas que encierran la fibra.
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Terreno.--Las tierras de mucho fondo, de mediana consistencia, ni demasiado secas ni demasiado húme- das, y de una regular fertilidad, son las mejores para el algodonero.
Los suelos ar:cillo-calizos, calizo- sJliceos, calizo-arcillosos y algo pe- dregosos y que además descansan -sobre sub-suelo permeable, favorecen el desarrollo de esta- planta, alcan- zando una altura de un metro y hasta
metro y medio.
Las tierras. escesivamen.te arcillo- sas 6 escesivamente areniscas} (1) n~
le son favorables, las primeras por demasiado compactas en verano y demasiado ht¡medasy frías en otoño;
las segundas por demasiado secas en verano.
En las tierras excesivamente hú-
(1) Las primeras reciben en esta localidad el nombre de tierras fuertes, las segundas tierras delgadas Ó primes en el dialecto del país.
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medas brota la planta eon gran vigor y echa gran número de flores, la mayoría de las cuales caen an!es de granar.
Preparaci6n del suelo.-Las tierras dedicadas al cultivo del algodonero]
deben prepararse por medio de tres 6 cuatro labores.
La primerad~be practicarse áfines del otoño, en la última se deja el sue- lo dividido en pequeños caballones cuyas aristas 6 lomos deben estar á una distancia media de 1 metro 20 centímetrosá 1 metro 30centímetros.
Esta es la mejor disposición del suelo que la experiencia aconseja para el cultivo de esta planta en regadío.
Si se cultiva en secano (cuyo cul- tivo es susceptible s610 en tierras frescas y climas húmedos) la última labor deja el terreno completamente llano, sustituyendo los caballones por
regueras de poca profundidad.
Las primeras labores deben ser pro.-
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fundas} pues esta planta á causa de tener sus raíces pivotantes ó vertí- ca1es, exige terreno mullido á con·
veniente profundidad. Ésta deberá ser por término medio de pala y me·
diaá dos palas.
Abonos.-Una práctica emin.ente- mente racional es la restitución al suelo de los elementos que extrae la planta por la devolución al mismo de todos ó de la mayor párte de sus órganos.
Una hanegada plantada de algodo- neros, siendo la distanda entre caba- llones de 1 metro 20 centimetros y de 1 metro la de las plantas en los caba- llones, contiene en números redondos 800 piés.
Admitiendo, según 10s análisis de Jacksón} que cada una contenga 62á 63 gramos de materias minerales, las 800 plantas contendrán por término medio 50 kilógramos de qichtts mate~
rias) en las cuales se encuentra: 26 por
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100 ósea 12 kilógramos 500 gramos de álcalis, potasa en su mayor parte y 10 por 100 ósea 5 kilógramos de ácido fosfórico.
Ahor:a bien, estas materias podrán sér extraídas del suelo en su totalidad ó en parte nada más.
Lo serán en su totalidad cuando no se utilice como abono parte alguna de la planta<.
Lo serán nada más en parte, cuando para dicho obj eto se utilicen los ta- llos' ya sea enterrándolos en verde} ó bien utilizándolos como combustible y devolviendo al suelo las cenizas, aáemás del orujo procedente del pren- sado de las semillas'para la obtención de aceite.
En el primer caso, el algodonero es una planta esquilmante y por tauto hay necesidad de 'abonar el terreno abundántemente.
Las materias fertilizantes que más le convienen son el estiercol de esta- blo, pero es preferible el de ovejas ó
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sirle por su mayor riqueza y con_
centración.
Encuan~oá los abonos comerciales, se emplea con preferencia á los demás el guano, en cuya composición debe entrar el nitrógeno bajo la forma de nitrato sódico! por tratarse de un cul- tivo de primavera y ser aquél un ex- celente alimento nitrogenado inme- diatamente asimilable por la planta, sin necesidad de modificación alguna, a parte de su poder absorbente para fijar la humedad atmosférica.
En cuantoálos restantes el.ementos, potasa y ácido fosfórico, los cálculos antes citados de ]acksón no~ dán la proporción en que deben entrar en la fórmula, siendo por otra parte conve- niente la adición de sulfato de cal y a:ln mejor de escombros ó restos de construcciones, cuya cal añadidaálos terrenos en que predomine algo el ele·
mento arcilloso) dará porresultadoha-4 cer más prontamente asimilable la po- tasa que las arcillas puedan retener.
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La fórmula que recomendamos es la siguiente:
Nitrato sódico.
Superfosfato de cal.
Sulfato de potasa ..
Sulfato de cal. . Sulfato de hierro, ,
33 kg.
30 "
20 "
10 "
5 "
100 "
La cantidad que se calcula necesa- fia para una hanegada es de 50 á 75·
kilógramos.
Si se trata de estiercol, la cantidad por hanegada no debe bajar de 1600 á 1700 kilógramos.
El" guano puede repartirse en dos·
veces, la primera inmediatamente an- tes de la siembra, la segunda al hacer la primera bina. (1)
Rotaci6n.-EIalgodonero puede ve- getar durante algunos años en un (1) Por bina debe entenderse lo que aquí llamamosbirba1',
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mismo terreno, en los paises en que las heladas son poco frecuentes. ó po-o
<::0intensas; pero la experiencia ha de-
mostrado que es más ventajoso re- plantar todos los años, pues se obtie- nen asi productos de superior cal"i- dad. Por lo demás, esta planta se aco- moda mejor á un exceso de frío que á un exceso de humedad.
Dadas las exigencias' del arbusto que nos ocupa, la configuración de sus raíces y.el período relativamente cor- to en que se desarrollan todas su& fa- ses vegetati vas, creemos con veníente aconsejar la práctica de una rotación de cultivos de la cual forme parte el -algodonero como planta príncipal.
Dicha rotación podría constituir un asolamiento de tres hojas en el que al- ternáran con aquélla el trigo y el maíz ó las judías de rastrojo en la for- ma siguiente:
A fines de otoño ó sea en el momen- to de hacer la recolección del maíz ó de las judías, .(según que formen éstas
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<> aquél parte de la alternativa) se
gá:
una labor de alzar y durante el invier- no se dán las labores con venie.ntes y se hacen hormigueros si se trata de tierras arcillosas ó fuertes.
Preparada la tierra para la siembra del algodón,. se practica ésta durante . el mes de Abril; terminada su reco- -
lección que tiene lugar desde Agosto á Octubre, se dá un.a labor para ente-o rrar.1os tallos y se prepara el terreno para la siembra del trigo, que como- es sabido se recolecta en el 'mes de Junio. Levantada esta cosecha se siembra el maíz ó las judías de rastro- jo) después de cuya recolección, em- piezan las labores de preparación para el algodonero, de que hemos ha- blado al ~mpezarla descripción de la alternativa que proponemos ..
DI'; esta -forma) creemos que el es-- quilmo de la tierra no es tan intensi- vo y el aprovechamiento de la mate- ria fertilizante que se dá al suelo es más completo, por la diferente confi-
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guración de las raíces de las plantas.
-que constituyen la alternativa, pivo- tantes ó verticales en el algodonero,
·en cabellera y superficiales en el tri- .go, maizy judías.
Siembra.-La época de. hacer las -siembras en esta zona es el mes de Abril, en el que las temperaturas me-' -dias oscilan entre 15 y 16 grados, es
decir; cüando ya no existe el peligro -de las heladas.
En cuanto á la calidad de las semi- llas) no deben confiarse al suelo sino ..aquellas que procedan de piés escogi- . . dos Y ClJYo 'embrión sea blanco con
pequeños punto's negros en toda su masa; (1)las semillas de embrión ama- 1.-illento no germinan.
La facultad germinativa de estas
·semillas suele durar en Europa dos ó
tres años.
(1) Negros cuando se observan á simple -vista, pero de color rojo oscuro cu~ndo se mi- ,ran al mic,roscopio.
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Se preparan las semillas sumergién dolas en 'agua durante 24 horas, des- pués de las cuales se colocan en una terrina Ó barreño, recubiertas con
~renaó tierra vegetal durante otras 24 horas, inmediatamente desp~ésse ."
procede,ála siembra en la forma sF guient'e: En el lomo de los pequeños caballo,nes, cuya' distancia hemos di- dio debe ser de 1m 20 á 1m 30, se
~brenpor medio de azadilla ó escar- -dillo, pequeños hoyos de una'profun- ,didad de
o
á 6 centímetros, depositan- ,-do en cada golpe de 5á 6 semillas. La -distancia entre los hoyos ó golpes debe se"r de -90 centímetrosá un me-!ro. En las tierras fuertes ó compac- tas hay necesidad de cubrir la semi-
lla con areNa pura ó mantillo.
La cantidad de semilla que se calcu- la necesaria para una hanegada (1) :oscila entre 500 y 600 gramos.
(1) La hanegada equivale á 8 áreas y 31 .centiáreas.
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La operación de preparar las semi- llas sumergiéndolas en agua, se reco- mienda sólo para los terrenos cálidos ó en que el calor solar determina una gran evaporación; en los terrenos muy frescos no conviene humedecer- las durante tanto tiempo, basta con unas cuantas horas, pues el exce!;o de humedad, daría por resultado la pu- trefacción de las semillas.
La germinación tiene lugar á los ocho ó diez días de la siembra si la temperatura media es de 15 grados, acelerándose ó retardándose según que aumenteó disminuya la tempera- tura.
Cuidados durante la -vegetación.- A los diez ó doce aías de la germina- ción se dá la primera bina ó escarda.
Se repite este trabajo cuando los al- godoneros tienen de tres á cinco ho- jas ó antes si la superficie del suelo está endurecida.
Entre la segunda y tercera bina se
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procede á aclanrr las plantas procu- rando dejar el pié más vigoroso y
mejor conformado. .
Se dá una tercera bina ó escarda antes de la formación dQ los capullos.
Debe darse una cuarta bina antes de abrir las flores, pues si se .practi- case durante la floración se perjudica- ría la fecundación ó se ocasionaría la caida de muchas corolas. Estas pre·
sentan la forma de campanillas y son de color azul morado.
Estos trabajos como afirma mon- sieur Hardy, son indispensables al al- godonero} aunque sea relativamente pequeña la cantidad de malas hierbas que infeste el terreno, pues contribu- yen aquéllos poderosamente á con- servar y prolongar la humedad del suelo} y además le dividen, le mullen y le vuelven más poroso, teniendo por consiguiente más fácil acceso el aire y el sol de que tan ávida se muestra esta planta.
2
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Riegos.-Ejercen ' los riegos gran influencia en el desarrollo de este ar- busto. Debe darse el primero antes de la siembra, el segundo inmediata- mente después de la germinación y el tercerodespué~de la primera escarda.
A partir de este. riego, se dán los sucesivos cada doce ó quince días, hasta empezar la cogida del algodón, debiendo ser menos copiosos y menos' frecuentes desde que empieza la flo- ración.
Podá.-En algunos puntos se reba- jan los algodoneros á una altura de 40 centímetros} á fin de obtener plan- tas más achaparradasy con más rami- ficaciones, y consiguient.emente ma- yor número de 'floresy cápsulas más desarrolladas. Los algodoneros some- tidos á la poda anticipan su floración;
y sus semillas llegan á madurar 18 ó 20 días antes que aquellos que se de- jan crecer libremente. Esta operación sólo se practica en los algodoneros de
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la especie arbórea y en el algodonero herbáceo, cuando éste ocupa el terreo no durante algunos años. No obstan- te la mencionamos a·quí, por si los la- bradores de esta zona quteren probar . sus efectos en algunos piés y compa-
rar los resul~adosobtenidos.
Otra práctica que se recomienda por la esperiencia, es el arranque de las flores raquíticas é inútiles, dejando sólo las de mayor desarrollo y mejor conformación. Desde luego se como
·prende la conveniencia pe este pro·
cedimiellto, pues la ·supresión de las
/"
im;i.tiles concentrará hácia las restan:...
tes mayor aflujo de sávia} aumentan- do su desarrollo.
Accidentes y enjermedades.-Pue- den producirlas y las producen des- graciadarp.ente en proporciones con- side.rables varias c.ausas, tales como las malas· yerbas} los agentes atmos- 'féricos, las criptógramas y los in·
sectas.
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Entre las primeras se encuentran la gramay la bigorda ó corregüela. (1) Su perniciosa influencia en la vege- tación es perfectamente conocida de nuestros labradores, que se preocupan' con inteligencia y perseverancia en evitar que arraiguen y se desarrollen.
Los accidentes atmosféricos que comprometen la vegetación del algo- donero) son los vientos excesivamente cálidos y secos Ó sea los ponientes y los saturados de humedad y frios. Las primeras lluvias del otoño le perju- dican notablemente porque determi·
nan la putrefacción de la fibra.
Otro accidente que padece este ar- busto, y cuya causa no está bien de- terminada, aunque la opinión general la atribuye á cambios atmosféricos, es laroya. (2) Las hojas de las plantas atacadas, se vuel,ven amarillas con
(1) Gram y correchola en el dialecto del país.
(2) AqJlí recibe el nombre de enrochá.
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manchas rojas sobre la superficie, cuyo color va aumentando hasta to- mar un tinte acarminado, que se vuel- ve pardo en cuyo caso caen las hojas.
Cuando la enfermedad ataca las cáp- sulas toma áos aspectos distintos, coloreando á aquéllas de rojoó de negro.
Otra variedad de roya ataca al al- godonero con asombrosa rapidez, pues sin caractéresósíntomas que la anuncien, se presenta bruscamente, blanqueando las hojas y ocasionando su caída, las cápsulas se arrugan ó arrollan y se secan, pereciendo la planta poco á poco. Si se corta tras- versalmente el taHo Qla raiz de una planta atacada, se vé que la médula presenta el color negro como si estu- viese podrida.
Se observa con frecuencia, que á pesar de trascurrir algún tiempo, sin que la planta, á causa de la en- fermedad, presente apariencias de vida, echa numerosos renuevos ó re-
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toños(1)de las raíces y nuevos vásta- gosen 1auniónde1asramascon eltallo.
Mr. G10ver ha observado que esta enfermedad se presenta con preferen- cia en las plantaciones, en que el al- godonero se sucede en el terreno du- rante varios años, sin ques~intercale ninguna otra cosecha.
La podredumbre de las cápsulas es producida por insectos ó por el des- arrollo de una cript0gama de la fami- lia de las mucedíneas ó por ambas causas á la vez, dependiente la se- gunda de la primera, como acontece en la enfermedad del naranjo, que los labradores denominan negreta. l!m- pieza la podredumbre por una especie de punto ó pústula de color oscuro, que se vá extendiendo por el exterior y penetra en los t~gidos interiores desorganizándolos. Algunas veces el interior queda intacto y la cápsula continua madurando.
(1) Rebrotisos.
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Entre los numerosos insectos que atacan al algodonero, dtaremos la langostaÓacrz'dz'u11'l mzgratoriu11'lque se alimenta de las hojas y tallos tier- nos. La chinche negra, el grillo talpa (1) que produce muchos estragos por atacar las raíces de la planta. La lar- va ógusano del Apata monachus que se introduce en el interior del tallo y se alimenta de la médula y una ma- riposa de alas negras cuya larva ata- ca los brotes tiernos.
Difíciles y poco eficaces por lo ge- peral son los procedimientos de que la ciencia· dispone para combatir tan diversos accidentes; no obstante indi- caremos los más recomendad9s.
Contra la roya, si ésta aparece an- tes de abrir las fiores, puede emplearse la pitteleina al 1 por 100 y el caldo bordelés en la forma aconsejada para la viña.
Contra el grillo-talpa (cadell), cuan- (1) CadelI.
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do éste se presenta en forma de pla- ga) las inyecciones en el terreno á pequeñas dósis de sulfuro de carbono, por medio de palos inyectores sistema Gastin; contra las mariposas noctur- nas, la formación de hogueras, á cuya luz acuden aquéllas y se queman;
contra los pulgones las irrigaciones con una emulsión de aceite de balle- . na; contra la oruga del algodón irri- gaciones con agua de cal; también se emplean con bastante éxito disolu- ci0nes sulfurosas de tabaco y disolu- ciones más ó meno·s concentracÍas de sulfato de sosa.
De mayor eficacia sin duda que los citados, son los procedimientos em- pleados por la NaLuraleza', por medio de los· animales, nat.urales enemigos d~aquéU\)s que viven á espensas de la planta. Entre éstos se encuentran el sapo, el lagarto, el abejaruco y otros pájaros, que deben ser respeta- dos por el labrador, el murciélago, las aves de corral que son muy ávidas de
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larvas y muchos insectos cuyo géne- ro de alimentación les constituye en los enemigos más implacables de los que hemos enunciado como perjudi- ciales.
Recolecci6n.-Alos 40 ó 60 días de haber aparecido las primeras flores, empieza la recolección que suele pro- longarse muchas semanas) siendo á veces su duración de dos y medio á tres meses, pues todas las cápsulas no maduran al mismo tiempo. Esta circunstancia, de verificarse la reco- lección en tan largo espacio de tiem- po, es realmente' favorable bajo el punto de vista económico, pues per- mite utilizar para este trabajo, muje- res, niños y obreros ancianos, cuyos jornales son más bajos.
El momento oportuno de empezar la recolección es cuando las cápsulas empiezan á abrirse; al empezar cada día el trabajo, conviene esperará que el calor del sol haya hecho desapare-
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cer la humedad ó rocío de que' está empapado el algodón.
La manera de hacer el trabajo es como sigue: cada obrero, hombre, mu- jer ó niño, provisto de tij~ras, lleva colgado al cuello, un saco en forma de zurrón de caza, dividido en varios compartimientos; examina una por una las flores que estánen disposición
<le ser cortadas; cort~con las tijeras la fior por cerca de la base del cálizy separa con los dedos los sépalos 'ó
grandes uñas que forman aquél, á fin de poder sacar la fibra con más faci- lidad, hecho esto)' toma la fior con la mano. izqui-erda y con los tres dedos, pulgar, índicey medio de la man!? de- recha, ,arranca la brocha de fibras adherida al receptáculo que forma el expresado cáliz, arrastrando también 'las :;emillas que'se hallan diseminadas entre dichas fibras; un exámen atento de éstas, le indica en qué comparti- miento del saco debe guardarlas, pues es preciso evitar el mezclar las diver-
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sas calidades que presentan. Ordina- riamente se clasifican en .tres grupos:
·la primera comprende los filamentos·
más largos ,y finos, la segunda los·
filamentos más gruesos y cortos y la tercera los que presentan alteraciones·
ó defectos.
Cuando.el capullo no está suficien- temente abierto se le comprime por la base con los dedos y entonces se entreabre y aparece la brocha, cuyo aspecto es muy semejante al de una borla para polvos de las que se em- plean para tocador.
Desecact'ón de la fibra.-El algodón después de separado de la fibra, debe tenderse al sol.sobre zarzos ó cañizos durante
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ó 6 horas, no amontonán- dole sino cuando las semillas e.stén . completamente secas, de lo contrario se alteraría, tomando un tinte ama- rillo ó rosáceo.Desgranado ó despepito.-Una vez
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-seco el algodón, en cuyo caso aunque -se amontone en grandes masas no hay peligro de que fermente, se pro- -cede á la separación de las semillas, ,que se hace de dos maneras: á mano ,ó por medio de máquinas.
El desgranado á map.o es induda- blemt:nte el más perfecto, pero es muy largo y además caro. Según .datos experimentales una mujer des- grana ó despepita á mano, de 300á .500 gramos de algodón por día, obte·
niendo de 100 á 160 gramos de fibra limpia.
El desgranado mecánico se efectúa por medio de una máquina que se compone de dos cilindros horizontales de madera ó de hierro, lisos ó acána- lados. Se emplean con preferencia los dlindros de hierro cuando' el algodón está muy adherido á las semillas. Los rulos ócilindros están muy próximos y giran en sentido contrario. Un obre- ro mueve el aparato por medio de una manivela, y un segundo obrero
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distribuye el algodón entr~ los cilin-- dros; éstos no dejan pasar las semillas, que quedan así separadas de la fibra.
En los Estados Unidos, país clásico- del cultivo del algodón, poseen má- quinas fundadas en el mismo princi- pio de los cilindr0s de rotación in- versa, pero de mayor potencia, mo- vidas por caballerías ó por la fuerza' del vapor ó cualquier otro motor, como un salto de agua ó la energia eléctrica. La más completa es la cons- truida por Whitney, de fuerza de UIl>
caballo de vapor y que puede prepa- rar en un día 120 á 150 kilógramos de- algodón.
Al llegar á este punto, nos· creemos- en el deber de llamar la atención de los cultivadores, hácia una cuestión- que entraña real importancia, y emi·
tir una opinión que aquéllos en sU' juicio práctico apreciarán en su ver-- dad ero valor. Es el algodonero una planta industrial, y como tal, su cul- tivo trae aparejado el eterno proble-·
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ma de encontrar la fórmula armónica -entre los intereses siempre opuestos, -del cultivador que ofrece al mercado la primera materia, y el acaparador ó fabricante que la adquiere para su .definitiva trasformación en producto .comercial.
En nuestro concepto} pueden seguir 10s labradores que se dediquen á este'
·cultivo uno de dos caminos: ó vender el algodón en bruto al fabricante ó -dedicarse á la industria del desgra- nado y limpia del algodón para ob- tener un producto qué poder ofrecer
·directamenteá la industria fabril.
En el primer caso, se ~ot:"reel ri~s
:go por parte de los labradores, de sufrir las. continuas fluctuaciones en 105 precios á que los acaparadores -quieran pagar la primera. materia, .quedando por consiguiente á merced de éstos, la cuantía del beneficio que .aquéllos puedan reportar de la ~xplo
t~ción. Que esto es un mal grave no :se oculta al juicio de nuestros 1abra-
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dores, de cuya memoria no se han borrado seguramente los fracasos de índole econÓmica, que en tiempo no lejano ocasionó otro cultivo de ca- rácter industrial también.
De aquí la conveniencia de que los labradores,_ una vez ensayacio este cultivo (que indudablemente puede ofrecer productos remuneradores, so- bre todo en los terrenos de consisten- cia media yen que predomine más la arena que la arcilla) acometan la em- presa de desgranar ó despepitar y limpiar el algodón en bruto, constitu- yéndose en asociación, que podría de- nominarse Sindicato de Algodoneros, el'cual organizado en debida forma y aprontando los capitales realmente insignificantes que exije la adquisi- ción del material necesario y el motor que podría ser la electriddad, conse- guiría emancipar al labrador de la enojosa tutela, á que constantemente le condena, .el cultivo de las plantas industriales, por la imperiosa y fátal
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condición de que los productos prima- rios sean transformados en otros de aprovechamiento útil é .inmediato á:
las necesidades sociales.
Limpia del algodón.-Desgranado
ó despepitado el algodón, se le apalea con unas varillas flexibles sobre una tela} quitándole así las suciedades y los restos de cápsulas y semillas que hayan podido quedar al pasarlo por la máquina. Este batido ó apaleo le presta brillo y le pone en condiciones de ser dediGado á la filatura. Algunas·
veces se reemplaza el apaleo por un peinado ó mejor dicho un cardado
·hecho con .cardas de acero.
Conservación)' empleo de las semi-- llas.-Es conveniente conservar las semillas de algodonero en un local' al abrigo de los ratones, que son muy ávidos de la sustancia oleaginosa y azucarada que constituye el embrión-.
Tres'son los principales aprovecha-
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mientos que se hace de las semillas.
Para la siembra, para la alimentación del ganado y para la extracción del aceite.
Si la semilla se dedica á la siembra,
"hay que hacer un trabajo de selección entre las diferentes cápsulas de cada planta, escogiendo ~as de mejor con- formación, pero este trabajo} resulta minucioso y caro.
El procedimiento más ventajoso consiste en escojer entre el algodón cosechado las borlas ó brochas de al- godón más sedoso y más largo. Este trabajo debe confiarseá mujeres cuyo tacto es más fino y delicado que el de los" hombres y el -jornal má~ barato.
Toman una brocha de algodón y á poco hábito que se tenga, pronto se percibe al tacto si la fibra es gruesa) dura y rugosa, en cuyo caso se des- echa ó si por el contrario es sedosa, en cuyo caso se tira suavemente de la fibra para juzgar de su longitudy se va apartando hasta tener la cantidad
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suficiente d e semilla, teniendo en' cuenta que cada kilógramo de algo- dón dá por término medio 3 kilógra- mos de"semillas.. El algodón escogido de esta forma se desgrana aparte, á fin de q~eno se confunda la semilla.
Destinada
á.
la alimen'tación de los animales, es conveniente descortezar la semilla) pues sin esta precaución resulta perjudicial á la larg-a, produ- ciendo inflamación en las vías digesti- vas. Desembarazada de la envoltura cortical, resulta un buen alimento pa- ra el engorde del ganado vacuno y lanar y sobre todo para 105 cerdos, de gran valor nutritivo, pues la pro- porción en que entran el aceite, las materias nitrogenadas ó albuminói- deas y el azúcar, gomay otros hidra- tos de carbono no baja de 78 por 100.Otro aprovechamiento que se hace de la semilla del algodonero, es la ob- tención de aceite que entra en la pro- porción de 30 á 31 por 100, del que sólo se extrae generalmente por la
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presión del 12 al 15 por 100, conte- niendo otro tanto los panes ó tortas de orujo procedentes del prensado.
El aceite obtenido de las semillas sin descortezar previamente es muy espeso, de color oscuro) con un aspec- to muy parecido al del alquitrán lí- quido y produ<;e al quemarse' mucho humo. De aquí la práctica que se si- gue en los Estados Unidos de descor- tezar. las semillas antes de someterlas·
á la presión, procedimiento que resul- ta innecesario desde los trabajos de M. Briqueler de Marsella, para depu- rar y rectificar los aceites de algodón, procedentes de semillas no descorte- zadas.
El aceite de algodón se utiliza es- pecialmente para el-alumbrado; su gusto, acre y la cua1.idad de ser ligera- mente laxante, le hace impropio para la alimentación. No obstante) por su- cesivas recti5.cadones, se obtiene un protlucto que como es sabido se mez- cla al aceite de oliva. Se utiliza tamo
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bién para el engrase de las máq uinas y por su acción secante reemplaza al aceite de linaza.
Las tortas ó panes de orujo tienen un gran valor como combustible y sobre todo para abono, pues contiene de 6,50 á 4 por 100 de nitrógeno, se- gún que provengan de semillas des- cortezadas ó no.
Rendimiento en algodón ó fibra por hanegada.-La relación entre la se- milla y la fibra es diferente según las variedades. En general se observa que la semilla es tres veces más pesa- da que el algodón; por consiguien- te 100 kilógramos de algodón bruto deben suministrar de 33 á 35 kiló- gramos de algodón desgranado y limpio.
Si los algodones son de fibra grue- say corta, entonces la relación es co·
mo 5 es á l} ó sea que 100 kilógramos del primero dán 20 kilógramos del se- gundo.
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En cuanto á la producción por su- perficie de culti vo, según los datos adquiridos por Hardy de varias ex- plotaciones agrícQlas y las experíen- cias practicadas en varios puntos de la Península, resulta que consideran- do utilizables en cada planta, como térm¡'no medio 60 cápsulas, y siendo el peso medio de la fibra limpia que cada cápsula produce un gramo y 10 centí- gramos. ósea 66 gramos de fibra por planta, la producción por las 800 plan- tas que como mínimum puede conte- ner la hanegada, oscilará entre 52 y 53 kilógramos.
Si deducimos un 15 á un 20 por 100 de algodón de mala calidad, por efec- _ to de la lluvia que es la causa princi- pal de que la fibra resulte manchada, la producción de fibra por hanegada, puede considerarse qae será de 45 ki-
lógramos. --
La cantidad de semilla por cápsl;lla se calcula en3 gramos60 centígramos como término medio, la producción
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por haneg-ada, será algo más de'190 kilógramos.
De esta cantidad puede seleccionar·
se para siembra unos 10 kilóg:ramos, q\ledando 180 para su transformación en aceite.
En el supuesto de que la semilla destinadaá este objeto. se som'eta á pro'cedimientos perfeccionados, la cantidad de aceite obtenido de 180 kilóg.ramos de semillas, .puede oscilar entre los 40 y 45 ki1ógramos, cuyo preció varía entre 0'70 y 0'80 pesetas el kilógramo, el precio pues, á que por término medio podría pagarse la se- milla para aceite, sería de 8 á 10 cénti- mos de peseta por kilo. .
Resulta pues, que los rendimientos probables por hanegada podrán ser los siguientes: .
45 kilos de fibraá1'25 ptas. el kilo. ptas. 56'25 10 id. de semilla para siembraá . 3 plas... . . . . . 30 >
JSO kilos id. para aceite á
0'09 ptas.. 16'20
SU,llA. . • , 102'45
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Repetimos. que estos datos se con- signan solamente á título de proba- bles, á fin de que nuestn.lS labradores, teniendo en cuenta los gastos que el cultivo les ocasione, puedan hacer un cálculo anticipado. de los rendimien- tos ,que aproximadamente po d r á n obtener con la explotación de esta
planta. .
No datemos fin á este modesto tra- bajo sin recomendará los propietarios y muy especialmente á la Cámara Agrícola, recientemente creada con aplauso de todos, y á todas las aso- ciaciones de la misma índole, que practiquen ensayos en toda clase de terrenos, á fin de que con la experi- mentación, obtengamos provechosas enseñanzas para el porvenir.
Castellón Abril.cle 1899.
OBRAS CONSULTADAS
PARA LA REDACCiÓN DE ESTE FOLLETO
Les plantes industriel1es par Gustave Heuzé .
. Encyclopedie pratique de l' a- griculteur par Moll et Gayot.
Culture du cotón llar Adolphe Kaindler.
Diccionario enciclopédico dé Agricultura, Ganadería é Indus- trias rurales, publicado por los sei'l.o- res Hijos de Cuesta.