FACULTAD DE FILOSOFÍA Y CIENCIAS SOCIALES
ESCUELA DE FILOSOFÍA
“NOCIÓN DE DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA EN LA VERITATIS SPLENDOR”
T E S I S P R O F E S I O N A L
Q U E P R E S E N T A
MARISOL CORONA HERNÁNDEZ
P A R A O B T E N E R E L T Í T U L O D E :
L I C E N C I A D A E N F I L O S O F Í A
DIRECTORA DE LA TESIS:
MTRA. MARICRUZ VÁZQUEZ CANO
MÉXICO, D.F. 2014
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Agradezco a Dios por haberme regalado la dicha de nacer.
A mis padres David y María del Carmen por ser la inspiración de mi vida, porque siempre han estado a mi lado y por enseñarme todo lo que sé, sin su apoyo nunca habría llegado hasta aquí.
A Mateo y Alonso porque me enseñaron lo que es la felicidad y el amor más grande que puede existir.
A Juan Francisco por llegar a mi vida y darle sentido.
A mis abuelos Arnulfo, Amparo, Abdías y Consuelo por todas sus enseñanzas y cariño.
A mi padrino Felipe, mis tíos, primos y amigos.
A la Mtra. Maricruz Vázquez Cano por ser mi guía en este proyecto.
A la Universidad Panamericana y a todos mis Maestros, gracias.
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ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
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CAPÍTULO 1. APROXIMACIÓN A LOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS Y FILOSÓFICOS DE LA VERITATIS
SPLENDOR
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1.1 Noción del comunismo como antecedente a la Veritatis Splendor 9 1.2 Noción del capitalismo como antecedente a la Veritatis Splendor 13 1.3 Noción del nazismo como antecedente a la Veritatis Splendor 18 1.4 Noción del relativismo como antecedente a la Veritatis Splendor 20 1.5 Visión antropológico-filosófica del Catecismo de la Iglesia Católica 26 1.6 Noción de dignidad humana en el libro Fundamentación de la metafísica de las
costumbres de Immanuel Kant 32
1.7 Noción de dignidad humana en el libro Ética de Max Scheler 34
CAPÍTULO 2. NOCIÓN DE DIGNIDAD Y LA VISIÓN FILOSÓFICO- ANTROPOLÓGICA DE KAROL WOJTYLA EN SUS OBRAS DE 1959 A 1978 COMO ANTECEDENTE A LA VERITATIS SPLENDOR 37
2.1 Amor y responsabilidad 37
2.2 Persona y acción 40
2.3 Mi visión del hombre 43
2.4 Max Scheler y la ética cristiana 45
2.5 El hombre y su destino 49
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CAPÍTULO 3. NOCIÓN DE DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA EN
VERITATIS SPLENDOR 3.1 Contenido de la exposición de la Veritatis Splendor 52
3.1.1 Capítulo I: Cristo y la respuesta a la pregunta de la moral 54 3.1.2 Capitulo II: La Iglesia y el discernimiento de algunas tendencias de la teología
moral actual 56
3.1.3 Capítulo III: El bien moral para la vida de la Iglesia y del mundo 66
3.2 La dignidad de la persona 67
3.3 Dignidad y moralidad 73
CONCLUSIONES 75
BIBLIOGRAFÍA 80
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INTRODUCCIÓN
El propósito que llevó a la realización del presente trabajo, es precisamente que a la noción de dignidad de la persona humana en la Veritatis Splendor, no se le ha dado el valor y la importancia que merece.
Algunos investigadores hablan de ella como continuación de la línea trazada por la filosofía kantiana que dió una noción de dignidad cuando en el libro de Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres se habla del reino de los fines donde se expone la idea de que toda persona tiene una dignidad y que ésta no puede ser sustituida por nada, pues una comunidad moral inspirada en la idea del reino de los fines solo es posible si se logra hacer compatible el respeto por los demás, y la libre persecución de los fines particulares de cada persona Así, al considerar a los autores de nuestro siglo, estos hacen referencia a los pensadores que han intervenido de un modo u otro en el desarrollo esta idea.
En este trabajo se pretende destacar la importancia de la Encíclica Veritatis Splendor y su influencia en el pensamiento contemporáneo, ya que el pensamiento de Juan Pablo II no se puede dejar de lado tan fácilmente.
También se pretende mostrar cómo la noción de dignidad de la persona humana en Veritatis Splendor tiene un valor no sólo como documento religioso, teológico, católico, sino también filosófico y ético; ya que denota las ideas de Juan Pablo II como filósofo.
Un filósofo que se sitúa históricamente en una época llena de turbulencias, y a pesar de ello lleva a cabo una defensa de la filosofía verdadera, con las bases necesarias para fundamentarla y predicarla como tal, una filosofía que en su contenido haga justicia a la realidad, frente a los errores de un pensamiento relativista que le inquieta.
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Como se verá en el presente trabajo, Juan Pablo II además de pastor de la Iglesia, es un filósofo que conoce los diversos modos de pensar de su época, y presenta frente a ellos, los pilares de una sólida filosofía confiando en la capacidad racional del ser humano para descubrirla.
Por el valor que encierra como persona, filósofo, teólogo, Papa y además Santo, este trabajo pretende ahondar en la Veritatis Splendor, las circunstancias que la rodearon y principalmente la noción de dignidad de la persona humana, que ha sido poco estudiada.
Para lograr este propósito, en el primer capítulo de la presente investigación, se ofrece una visión panorámica de la situación histórica como antecedente a la publicación de la Veritatis Splendor, se hablará del comunismo, capitalismo, nazismo y relativismo, porque son las corrientes que se encontraban latentes en ese tiempo; para después tratar la visión antropológico-filosófica del Catecismo de la Iglesia Católica que fue publicado previo a la Veritatis Splendor y que como se verá tiene gran importancia para comprender la noción de dignidad dando fundamento a la moral.
Al finalizar el capítulo cerraremos con la noción de dignidad en la Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres de Kant y con la noción de dignidad en el libro de Ética de Max Scheler. Filósofos muy importantes dentro de la formación como filósofo de Juan Pablo II pues tratan temas éticos, como la dignidad siendo esta de suma importancia para él.
En el segundo capítulo se expone la noción de dignidad y la visión antropológico-filosófica de Karol Wojtyla en sus obras de 1959 a 1978 como antecedente a la Veritatis Splendor. Entre estas obras se encuentran Amor y responsabilidad, Persona y acción, Mi visión del hombre, Max Scheler y la ética cristiana, y El hombre y su destino. Dado que ésta es una investigación filosófica, se analizarán los textos que manifiestamente se relacionan con la noción de dignidad de la persona.
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En el tercer y último capítulo se hablará de la noción de la dignidad de la persona humana en Veritatis Splendor, dando lugar al contenido de su exposición: como primer punto “Cristo y la respuesta a la pregunta de la moral”, segundo “La Iglesia y el discernimiento de algunas tendencias de la teología moral actual”, tercero “El bien moral para la vida de la Iglesia y del mundo”. Este capítulo cierra con las nociones dignidad de la persona y dignidad y moralidad.
Esta labor de investigación, además de presentar la noción de dignidad de la persona humana en la Veritatis Splendor, pretende hacer ver la actitud filosófica, que sigue viva en un autor de este siglo. Por lo que se debe revalorar la filosofía de Juan Pablo II; la cual, no sólo será, como algunos creen, -basados en el desconocimiento de autores como él- tan sólo pensamiento religioso, teológico, católico. Sino una gran aportación filosófica que pretende dar el valor y sentido a la persona con todo lo que representa pero sobretodo, que jamás se escatime sobre este valor que la hace única e irremplazable en el mundo.
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CAPÍTULO 1
APROXIMACIÓN A LOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS Y FILOSÓFICOS DE LA VERITATIS SPLENDOR
Previo a la publicación de la Encíclica Veritatis Splendor se publicó el Catecismo de la Iglesia Católica el cual arguye a que “la verdad es el alimento esencial del alma humana, sin la cual no podemos vivir”1. Este fue presentado a la prensa el 9 de diciembre de 19922.
La Encíclica Veritatis Splendor se terminó de escribir el 6 de agosto del año 1993 siendo este el décimo quinto año del pontificado de Juan Pablo II y fue promulgada el 5 de octubre del 1993.
Esta es la primera Encíclica en la historia de la Iglesia Católica dedicada a la teología moral y fue un gran hito intelectual y cultural de su pontificado: “La vida moral debía ser concebida otra vez como una vida de crecimiento en la alegría de la virtud para prepararnos a alcanzar nuestro destino”3.
La necesidad de difundir la doctrina moral enfrentada a un relativismo4 que se había vivido en los últimos años, necesitaba reafirmarse en un documento y tener las bases para ser sostenida por la teología, contando con la visión filosófico-antropológica.
Anterior también a la publicación de la Veritatis Splendor se estaba viviendo la recién disolución de la Unión Soviética, la caída de muro de Berlín, la independencia de muchos países, reunificación de Alemania y la consolidación del capitalismo como sistema económico.
1 Weigel George, Biografía de Juan Pablo II: Testigo de Esperanza, 1999, p. 881
2 “El cual fue al mismo tiempo que la Veritatis Splendor un reto para algunas de las corrientes intelectuales dominantes de finales de siglo” Cfr. Ídem, p.881.
3 Ídem, p. 91
4 El relativismo es una errónea postura ideológica, según la cual no puede darse la verdad absoluta, universal y objetiva. Para esta doctrina, la verdad está condicionada y cambia constantemente. En un momento o para algunos sería verdadero y para otros falso. Esta consideración de la verdad tiene graves repercusiones para la persona. Cfr. Gran Enciclopedia Rialp, Tomo XIX, 1991, p. 866
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Esto es de gran importancia ya que la doctrina que ejercía la Unión Soviética se fundamentaba en una visión materialista del ser humano: el comunismo, que describe una sociedad fundada en la abolición de la propiedad privada y en la colectivización de los medios de producción.
Sobre eso trataremos en este primer capítulo.
Y aunque el capitalismo es una doctrina cuyo régimen económico está fundado en el predominio del capital como elemento de producción, creador de riqueza, defensor de la libertad de consumo y del derecho de propiedad, tiene también una visión que reduce a la persona al ámbito de lo material.
Como el comunismo y capitalismo desconocen el valor de la dignidad de la persona, es por ello que los trataremos como antecedente a la Veritatis Splendor.
Esta lucha de ideologías tan prolongada dió pie a un relativismo moral, el cual desarrollaremos también ya que este buscó confundir a la sociedad. Con base en todo lo anterior existía la necesidad de una reflexión moral que volviera a encauzar el sentido de nuestras acciones y la finalidad de ellas.
1.1 El Comunismo
El comunismo se entiende como una forma de organización la cual suprime la propiedad privada con “la justificación teórica de pretender realizar la justicia social y la felicidad material de todos”5.
El comunismo nace como reacción en contra del capitalismo apareciendo en 1847 cuando surge un movimiento revolucionario de oposición llamado la Liga de los Justos, mismo que cambió después su nombre a Liga de los Comunistas y que encargó en ese año la redacción de un
5 Gran Enciclopedia Rialp, Comunismo, Tomo VI, 1991, p. 147
10
manifiesto exponiendo su programa. Los encargados de esta redacción fueron Karl Marx y Friedrich Engels.
“El resultado de esa labor fue el manifiesto comunista que se publicó en 1848 y que desde entonces, y a través de las múltiples interpretaciones que de él se han hecho, sigue siendo la proclama fundamental del comunismo en el mundo”6.
El manifiesto del partido comunista fue publicado a principios de 1848 y este hace un estudio de la aparición del capitalismo, denunciando sus vicios y pidiendo su destrucción.
“Científicamente, comunismo equivale hoy a marxismo o sea al sistema de Marx (1818-1883), que tiene como base filosófica el materialismo y pretende transformar el mundo más que interpretarlo”7.
Entonces se dice que el comunismo está considerado como un régimen en el que todos los bienes son poseídos por la colectividad.
“Socialmente, comunismo es la corriente que pretende construir la sociedad sobre bases colectivistas, o sea haciendo que todos los instrumentos de producción, con los que se podría explotar el trabajo ajeno, sean sustraídos a la propiedad privada y entregados a la comunidad”8.
A partir de la Revolución Rusa en 1917, el comunismo se instauró como forma de gobierno en este país. El inspirador y creador de esta corriente fue Vladímir Ilich Ulianov, mejor conocido como Lenin que en 1895 creó la unión de lucha por la emancipación obrera, misma que fue cambiando de nombre hasta que en 1918 se llamó Partido Comunista de Rusia añadiéndose de la URSS en 1936 y consagrándose en la Constitución promulgada ese mismo año como, partido único.
6 Montenegro Walter, Introducción a las doctrinas político-económicas, 1965, p. 123
7 Brucculeri Ángel, El Comunismo: su ideología, sus métodos, 1959, p. 7
8 Ídem p. 8
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La política de inspiración comunista impuesta por Lenin es autoritaria y no respeta ninguna libertad, esto atenta contra la dignidad de la persona humana, la cual es individual y libre.
Aunque con el paso de los años y la muerte de Lenin fue siendo una política menos severa aun con Stalin sus prácticas siguieron siendo despiadadas, volviéndose a atentar directamente contra la dignidad.
Atentaba contra la dignidad humana pues no había libertad en el actuar individual, ya que todo estaba regido bajo el yugo autoritario. Al estar todo sistematizado no se podía elegir un trabajo que te diera satisfacción propia, una religión que le diera sentido a tu vida; incluso atentaba contra la libertad de pensamiento ya que tenías que creer en lo que los dirigentes dictaran y de no ser así, estabas en contra del Estado y el castigo era la muerte.
“El principio lenista, centralizador y autoritario se ha impuesto totalmente. Una dictadura personal primero de Lenin y luego de Stalin y a partir de 1953 en que muere Stalin de dos o tres personas unidas en el poder. El bolchevismo ruso es radicalmente antidemocrático. Aceptada como oficial la doctrina marxista, actualizada por Lenin, el principio político de primacía de la acción política sobre la social se mantiene plenamente. La política de inspiración comunista es totalitaria, no respeta ninguna libertad”9.
Las prácticas que regían atentaban contra la dignidad de la persona humana porque se apoderaron de las carreteras, puentes, teléfonos. El comunismo acaba con la libertad de pensamiento, creencias y culto religioso. Quita los bienes a las personas y atenta contra su vida.
Debían pensar como comunistas ya que de lo contrario eran un enemigo del pueblo, no pueden expresar ideas contrarias al comunismo. No existe la voluntad para decidir y se vuelve un tipo de esclavismo.
9 Gran Enciclopedia Rialp, Comunismo, Tomo VI, 1991, p. 149
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El comunismo para excitar en los pobres el odio hacia los ricos pretende acabar con la propiedad privada y sustituirla con la colectiva, repartiendo los bienes a todos por igual y permitiendo que el Estado los distribuya y administre:10
“Todo lo cual demuestra que el principio de los comunistas, toda propiedad debe ser común, debe absolutamente rechazarse, pues pugna con los derechos naturales de los individuos y perturba los deberes del Estado y la tranquilidad común. Quede pues sentado, que cuando se busca el modo de aliviar a los pueblos, lo que principalmente y como fundamento de todo se ha de sostener es esto: que se debe guardar intacta la propiedad privada”11.
Es claro entonces que el comunismo no se acerca ni un poco al sentido de bienestar social que se busca para la vida. Es un mal para la sociedad ya que suprime toda libertad y dignidad y trata al hombre como si no valiera más que para trabajar, como si no mereciera tener un pago de su trabajo.
El comunismo esclaviza al hombre porque no lo trata como un ser con vida propia, no respeta la libertad ni la voluntad de los hombres porque tienen que hacer lo que el gobierno quiere.
El comunismo intentó expandirse a otros países como Alemania, Francia, Italia, España sin lograr prevalecer por mucho tiempo. Algunos países de Hispanoamérica donde también se quiso adoptar el sistema comunista fueron Cuba, Chile, Brasil, Colombia, Perú, Guatemala, Argentina entre otros.
Actualmente existen países comunistas aunque no sigan al cien por ciento la ideología propuesta por Marx y Engels son: Cuba, China, Vietnam y Corea del Norte.
10 León XII: Rerum Novarum 15-V-1891, No. 37
11 Ídem No. 37
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1.2 El capitalismo
El mismo Juan Pablo II nos habla del capitalismo y las dificultades que encierra respecto a la dignidad de la persona en la Encíclica Centesimus Annus (1991):
A finales del siglo pasado la Iglesia se encontró ante un proceso histórico, presente ya desde hacía tiempo, pero que alcanzaba entonces su punto álgido. Factor determinante de tal proceso lo constituyó un conjunto de cambios radicales ocurridos en el campo político, económico y social, e incluso en el ámbito científico y técnico, aparte el múltiple influjo de las ideologías dominantes. Resultado de todos estos cambios había sido, en el campo político, una nueva concepción de la sociedad, del Estado y, como consecuencia de la autoridad. Una sociedad tradicional se iba extinguiendo, mientras comenzaba a formarse otra cargada con la esperanza de nuevas libertades, pero al mismo tiempo con los peligros de nuevas formas de injusticia y de esclavitud.
En el campo económico, donde confluían los descubrimientos científicos y sus aplicaciones, se había llegado progresivamente a nuevas estructuras en la producción de bienes de consumo.
Había aparecido una nueva forma de propiedad ,el capital, y una nueva forma de trabajo, el trabajo asalariado, caracterizado por gravosos ritmos de producción, sin la debida consideración para con el sexo, la edad o la situación familiar, y determinado únicamente por la eficiencia con vistas al incremento de los beneficios.
El trabajo se convertía de este modo en mercancía, que podía comprarse y venderse libremente en el mercado y cuyo precio era regulado por la ley de la oferta y la demanda, sin tener en cuenta el mínimo vital necesario para el sustento de la persona y de su familia. Además, el trabajador ni siquiera tenía la seguridad de llegar a vender la propia mercancía, al estar continuamente amenazado por el desempleo, el cual, a falta de previsión social, significaba el espectro de la muerte por hambre.
Consecuencia de esta transformación era la división de la sociedad en dos clases separadas por un abismo profundo. Tal situación se entrelazaba con el acentuado cambio político. Y así, la teoría política entonces dominante trataba de promover la total libertad económica con leyes adecuadas o, al contrario, con una deliberada ausencia de cualquier clase de intervención. Al
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mismo tiempo comenzaba a surgir de forma organizada, no pocas veces violenta, otra concepción de la propiedad y de la vida económica que implicaba una nueva organización política y social 12.
En el momento culminante de esta contraposición, cuando ya se veía claramente la gravísima injusticia de la realidad social, que se daba en muchas partes. Wojtyla afirma que la raíz de todos los males es una libertad que, en la esfera de la actividad económica y social, se separa de la verdad del hombre.
Y es que en esta Encíclica, precursora a la Veritatis Splendor, Juan Pablo II deja muy claro que la labor de la Iglesia no es sólo hablar de la fe, sino también de la vida social. Esto es la Doctrina Social de la Iglesia: esta doctrina expone sus consecuencias directas en la vida de la sociedad y encuadra incluso el trabajo cotidiano y las luchas por la justicia en el testimonio.
Asimismo viene a ser una fuente de unidad y de paz frente a los conflictos que surgen inevitablemente en el sector socioeconómico. De esta manera se pueden vivir las nuevas situaciones, sin degradar la dignidad trascendente de la persona humana ni en sí mismos ni en los adversarios, y orientarlas hacia una recta solución.
Es por ello que a continuación se hablará respecto al capitalismo.
Se entiende como capitalismo “el sistema económico que tiene como característica la motivación de la propiedad privada hacia la obtención de beneficios y la consideración de la fuerza de trabajo como mercancía”13.
El termino capitalismo fue utilizado por primera vez por Karl Marx en El Capital donde hace un análisis de la crítica del capitalismo. Este sistema económico remplazó al feudalismo de la Edad Media.
12Juan Pablo II: Centesimus Annus, 1991.
13 Gran Enciclopedia Rialp, Capitalismo, Tomo V, 1991. p. 27
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“Marx y Engels consideraron al capitalismo como la última etapa histórica del desarrollo social;
una etapa cuya capacidad productiva sobrepasaba con mucho a las anteriores. Sin embargo también creyeron que el capitalismo sería superado por una forma social más elevada en la que los trabajadores serían la clase dirigente, los medios de producción estarían poseídos colectivamente y la planificación económica guiaría la producción y distribución. Admiraron y criticaron al capitalismo elogiando a la burguesía por sus conquistas sobre la vieja aristocracia y la consiguiente liberación de nueva energía para la actividad económica, pero reconociendo al mismo tiempo el carácter de explotación, alienación y opresión de la nueva sociedad, que pensaron, sería superado cuando el proletariado, la clase trabajadora, se levantara con éxito contra el sistema”14.
El capitalismo toma como base las ganancias del individuo, esta forma económica se establece a partir del reconocimiento de la propiedad privada y los bienes materiales. Más que una manera de producir es una forma de vivir, un tipo de sociedad, donde el que tiene más bienes es mejor.
Sin embargo a pesar de permitir una libertad de expresión y de creencias, atenta contra la dignidad humana debido a la explotación laboral, ya que el ser humano vive para trabajar.
Se crean las clases sociales y con esto se crea también una desigualdad puesto que se requiere que haya escasez para que las personas necesiten trabajar para vivir.
“En el capitalismo las fuerzas independientes de la oferta y la demanda regulan la producción en el mercado para conseguir el beneficio”15.
Marx critica al capitalismo pues dice que con este, el hombre se convirtió en una mercancía desechable, ya que ofrecen incluso su fuerza de trabajo más barata, y el ser humano se convierte en un medio.
14 Gurley John, Desafíos al capitalismo, 1980, p. 25
15 Gran Enciclopedia Rialp, Capitalismo, Tomo V, 1991, p. 27
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En el capitalismo la actividad humana es parte integrante de las fuerzas productivas, el hombre vive de lo que puede trabajar y así es como gana dinero para poder subsistir. La lucha de clases nunca cesa y determina a la sociedad, sin embargo existe una libertad de decidir para quién y porqué trabajar.
El saber y los progresos logrados por el hombre proceden del trabajo y de la integridad que guarden en este. El hombre trabaja con el objetivo de sobrevivir y gozar de los bienes.
“El hombre tiene que trabajar y producir para mantenerse; debe mantenerse por su propio esfuerzo, y guiado por su propia inteligencia. Si no puede disponer de los resultados de su esfuerzo, tampoco es dueño de proveer por su vida”16.
El capitalismo reconoce los derechos individuales tal como el derecho de propiedad, se protegen los derechos del hombre como el abuso de la fuerza física ya que el gobierno procura una legítima defensa del trabajador. Existen leyes y códigos que regulan las fallas que puedan existir. En el capitalismo las relaciones humanas son voluntarias, existe la libertad.
“La justificación moral del capitalismo se funda en que es el único sistema acorde con la naturaleza racional del hombre, en que resguarda la supervivencia del hombre como hombre, y en que su principio rector es: justicia.”17
Se concluye así que el capitalismo es el único sistema basado en una teoría objetiva de los valores.
En la Encíclica Rerum Novarum el papa León XIII, expresa así su concepción del capitalismo:
No se ha de considerar a los obreros como esclavos; respetar en ellos, como es justo, la dignidad de la persona, sobre todo ennoblecida por lo que se llama el carácter cristiano. Que los
16 Stepelevich Lawrence, Enfoques económicos del mundo actual, 1978, p.101
17 Ídem p.104
17
trabajos remunerados, si se atiende a la naturaleza y a la filosofía cristiana, no son vergonzosos para el hombre, sino de mucha honra, en cuanto dan honesta posibilidad de ganarse la vida. Que lo realmente vergonzoso e inhumano es abusar de los hombres como de cosas de lucro y no estimarlos en más que cuanto sus nervios y músculos pueden dar de sí. E igualmente se manda que se tengan en cuenta las exigencias de la religión y los bienes de las almas de los proletarios.
Por lo cual es obligación de los patronos disponer que el obrero tenga un espacio de tiempo idóneo para atender a la piedad, no exponer al hombre a los halagos de la corrupción y a las ocasiones de pecar y no apartarlo en modo alguno de sus atenciones domésticas y de la afición al ahorro. Tampoco debe imponérseles más trabajo del que puedan soportar sus fuerzas, ni de una clase que no esté conforme con su edad y su sexo. Pero entre los primordiales deberes de los patronos se destaca el de dar a cada uno lo que sea justo18.
Sobre el uso de las riquezas consiste en distinguir entre la recta posesión del dinero y el recto uso del mismo. Poseer bienes en privado, es derecho natural del hombre, y usar de este derecho, sobre todo en la sociedad de la vida, no sólo es lícito, sino incluso necesario en absoluto. “Es lícito que el hombre posea cosas propias. Y es necesario también para la vida humana”19.
“Y si se pregunta cuál es necesario que sea el uso de los bienes, el hombre no debe considerar las cosas externas como propias, sino como comunes; es decir, de modo que las comparta fácilmente con otros en sus necesidades20.
Todo lo cual se resume en que todo el que ha recibido abundancia de bienes, sean éstos del cuerpo y externos, sean del espíritu, los ha recibido para perfeccionamiento propio, y, al mismo tiempo, para que, los emplee en beneficio de los demás.
“La verdadera dignidad y excelencia del hombre radica en lo moral, es decir, en la virtud; que la virtud es patrimonio común de todos los mortales, asequible por igual a altos y bajos, a ricos
18 León XII: Rerum Novarum 15-V-1891, No. 15
19 Ídem No. 15
20 Ídem No. 17
18
y pobres; y que el premio de la felicidad eterna no puede ser consecuencia de otra cosa que de las virtudes y de los méritos, sean éstos de quienes fueren”21.
1.3 El nazismo
Se hablará ahora del Nazismo ya que este estuvo presente en los años de formación universitaria de Karol Wojtyla y porque fue un hecho que marcó su vida para siempre, pues la Segunda Guerra Mundial comienza cuando Alemania invadió Polonia, país donde Karol nació y donde vivía, precisamente en 1939 cuando iniciaba sus estudios universitarios.
“La experiencia de la guerra fue decisiva a la hora de formar al hombre que se convertiría en el papa Juan Pablo II. Los horrores de la guerra y un encuentro inesperado durante la ocupación con un místico laico empezaron a conformar la particular espiritualidad carmelita de Karol Wojtyla, que consideraba la Cruz centro de la vida cristiana e incluso de la historia humana.
Fue durante la ocupación y en parte a causa de ella, que su criterio vocacional empezaría a inclinarse inexorablemente hacia el sacerdocio”22.
Se considera nazismo a todo lo relacionado con la ideología que adoptó Alemania de 1933 a 1945.
“El Estado nazi representa la materialización perfecta del totalitarismo o control absoluto del Estado sobre todos los aspectos de la vida individual y colectiva”23.
El partido nazi triunfó en las elecciones parlamentarias de 1933 con el ex cabo Adolfo Hitler al mando. Así fue anulando todo sector democrático o comunista para implantar su forma de gobierno el nazismo. Con la muerte del presidente Hindenburg que gobernaba Alemania
21 Ídem No. 19
22 Weigel George, Biografia de Juan Pablo II: Testigo de Esperanza, 1999. p.76
23 Montenegro Walter, Introducción a las doctrinas político-económicas, 1965. p. 199.
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cuando el partido nazi triunfó en las elecciones de 1933, Hitler tuvo el camino libre para poder gobernar.
“Hindenburg falleció en 1934, dejando a Hitler en la doble función de Presidente y Canciller.
Desde entonces hasta 1945, la historia de Alemania es la historia del nazismo, escrita con el verbo candente del Fuehrer”24.
Alemania había sido derrotada en la Primera Guerra Mundial y Hitler ofreció a los Alemanes lo que buscaban, los liberó del Tratado de Versalles que se firmó al término de la Primera Guerra Mundial donde Alemania tenía que aceptar la responsabilidad moral y material de haber causado la guerra y debían desarmarse, los eximió a pagar la deuda de la guerra y garantizó unidad y bienestar al país, fue ayudado por la clase media y los recursos del capitalismo alemán incluso por otras potencias que veían en Hitler un arma contra el comunismo. Así que con Hitler como canciller y presidente y la creación de la Alemania Nazi como gobierno da inicio la Segunda Guerra mundial el 1 de Septiembre de 1939 cuando Alemania invade Polonia.
“La causa eficiente del nacimiento y desarrollo del nazismo fue la aparición de un hombre (Adolfo Hitler, el Fuehrer –el jefe, líder-) en un sombrío panorama de posguerra”25.
El tema central de la política nazi fue la discriminación racial anti-judía. Acusaba a los judíos de haber monopolizado los negocios, de ser los autores del marxismo y de la democracia. Así que se inició una persecución contra ellos, en medida que no ha habido en la historia un genocidio igual. Se utilizaron campos de concentración, cámaras de gas, se les negaba todo tipo de derecho, les quitaron sus pertenencias, todo.
Violaron toda su dignidad, su integridad, ni siquiera los consideraban personas, ni a los niños.
Y como es el Fuehrer quien dicta los decretos, es el líder del partido único, nadie podía contradecir sus decisiones u opiniones o de lo contrario era eliminado.
24 Ídem p.196
25 Ídem p. 193
20
El nazismo está ligado por completo al Estado, no existen otros partidos más que el partido nazi, este ejerce todas las funciones y cuenta con organizaciones propias las cuales se encargan de ejecutar sus órdenes. La acción totalitaria del Estado abarcó los campos de la educación y la cultura en todos sus aspectos. Los libros u obras de arte que no concordaban con los principios del nazismo fueron destruidos.
El nazismo sin duda ha sido el peor genocidio de la historia, no había ningún tipo de dignidad ni de valor por la persona incluso los mismos seguidores de Hitler no tenían valor ni dignidad ya que debían acatar todas sus órdenes o de lo contrario eran enemigos del nazismo.
“El final de la guerra en 1945 fue el del nazismo. Hitler se suicidó entre las ruinas de Berlín, al ser bombardeada y capturada esa cuidad por los rusos, entonces aliados victoriosos de las potencias occidentales”26.
El nazismo perdió por completo el sentido de la proporción y llegó a los excesos que jamás se había alguien imaginado, la persecución racista no tuvo límites y todo por el deseo del poder, este deseo llevo al nazismo a cometer las peores atrocidades a olvidar por completo la existencia de la dignidad de las personas, la igualdad que tenemos como seres humanos.
Finalmente al suicidarse Hitler el nazismo terminó para siempre, dando fin a la Segunda Guerra Mundial que desgraciadamente duró 12 largos años en los que millones de personas murieron por nada.
1.4 El relativismo
Anterior a la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica y de la Veritatis Esplendor, el 7 de diciembre de 1990 sale a la luz la Encíclica Redemptoris Missio. En ella, Juan Pablo II
26 Ídem p. 201
21
expone por una parte, el papel de la Iglesia en su labor de dar a conocer la verdad y por otra, las dificultades a las que debe hacer frente.
De estas dificultades que menciona son el indiferentismo cuya raíz es el relativismo, donde una postura vale igual que otra. Y aun cuando éstas intentan comprender al ser humano; entre ellas se contradicen. Tienen en común que omiten la dignidad de la persona, la alienan y la oprimen, como se ha visto en los apartados anteriores.
“Los medios de comunicación social han alcanzado tal importancia que para muchos son el principal instrumento informativo y formativo, de orientación e inspiración para los comportamientos individuales, familiares y sociales. Las nuevas generaciones, sobre todo, crecen en un mundo condicionado por estos medios. (...) Es un problema complejo, ya que esta cultura nace, aun antes que de los contenidos. Dar contenidos, sentido, es por ello la importancia de una comprensión fundada en la persona, que tome en cuenta su sentido de trascendentalidad. Ya que en cualquier situación donde intervenga la realidad de la persona, ha de estar presente siempre la manifestación de su específica dignidad. Ella es sujeto, fundamento y fin de todas las instituciones, para su conservación, desarrollo y perfeccionamiento”27.
Karol Wojtyla primero como filósofo moral y luego en su Magisterio Pontificio, ha postulado a la dignidad de la persona como el principio fundamental para la ética. Esto se puede ver en Persona y Acción (BAC, Madrid 1982), y Amor y Responsabilidad (Ed. Razón y Fe, Madrid 1969) y en las Encíclicas Redemptor hominis, Laborens Excersens, Sollicitudo rei socialis, Centessimus Annus, Evangelium Vitae, la Exortación Apostólica Familiaris consortio y la Veritatis Splendor que es el objeto de estudio de esta investigación.
Sin la comprensión de este principio fundamental que es la dignidad de la persona, no es posible construir, conservar o desarrollarla a ella ni a la sociedad. El relativismo, niega la existencia de este o cualquier principio objetivo, como se verá a continuación.
27Juan Pablo II: Redemptoris Missio, 1990.
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Cuando Juan Pablo II escribe la Veritatis Splendor ve la necesidad de que antes sea publicado el Catecismo de la Iglesia Católica, ya que le preocupaba que la sociedad se encontrara confundida, sin poder dar sentido a muchos aspectos de la vida, buscando una verdad absoluta para todas las cosas que no puede explicarse.
El relativismo es una “errónea doctrina gnoseológica según la cual no puede darse ninguna verdad absoluta, universal y necesaria, sino que la verdad hay que concebirla en virtud de un conjunto de elementos condicionantes que la harían particular y mutable”28.
La verdad entendida así, asume un carácter relativo y es que al presentarse la realidad como algo en constante cambio y al estar el ser humano dentro de esta realidad, siente que nada es universal ni necesario.
La verdad es la conformidad o correspondencia de una cosa con su esencia. Esta forma de considerar la verdad se le llama ontológica, porque se refiere al ser. El ser es lo que es, la realidad misma.
Cuando es la conformidad del entendimiento con la cosa (adaequatio rei intellectus) se le llama lógica, porque se refiere a la razón: es la correspondencia de la mente con la realidad.29
No son distintas, pero presentan diferentes aspectos según se le vea en el orden del ser o del conocer. Para nuestro trabajo de investigación, nos interesa el ser de la persona y su dignidad;
por tanto, la verdad es una, y su fundamento, la realidad misma.
Sin meternos en cuestiones epistemológicas,30 hay que decir que lo que fundamenta que la opinión de una persona o de un grupo sea verdadero, no es que sea pensado o querido por la mayoría; sino que corresponda con la realidad.
28 Gran Enciclopedia Rialp, Relativismo, Tomo XIX, 1991, p.866
29Rorty Richard, Objetividad, relativismo y verdad, 1996, p. 218.
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Retomándose la definición de verdad ontológica: "Lo verdadero es lo que es en cuanto es lo que es"31 Nos referimos al ser. Ser es la noción más universal que puede concebir la mente humana. A esta universalidad se le llama trascendencia. Y las propiedades del mismo se conocen como trascendentales: unidad, verdad, bondad y belleza.
Cuando el hombre se relaciona con el ser, con la inteligencia, conoce la verdad y con la voluntad, quiere el bien. Verdad y bien son correspondientes, el primero es el objeto de la inteligencia y el segundo es el objeto de la voluntad32.
El relativismo es un problema muy grande para la Veritatis Splendor pues el hombre ha perdido el sentido y se encuentra viviendo una ética sin sentido, borrosa.
Con los alcances del relativismo nada tendría, ni el mismo conocimiento y peor aún el derecho natural y la dignidad. Si todo es relativo ¿qué papel juega la persona en este mundo? ¿Dónde se encuentra la importancia o validez de todo lo que existe en nuestra sociedad?
Es necesario un conocimiento ya que el saber permite obrar bien, mientras que la ignorancia es el origen y causa del obrar mal.
“Hemos identificado la vida digna con la ausencia de dolor y la consecución de una mínima calidad, de modo que hemos convertido la dignidad humana en un concepto borroso puesto que nos resulta casi imposible establecer a qué nos estamos refiriendo. No disponer de un concepto de dignidad tiene repercusiones importantes”33.
30 La Epistemología es una ciencia filosófica cuyo objeto de estudio es determinar cómo y hasta qué punto la mente humana es capaz de conocer la verdad. También se le llama Crítica, Gnoseología o Teoría del Conocimiento. Cfr. Márquez Muro Antonio, Elementos de introducción a la filosofía y ética, 1960, p. 187-190
31 Ídem, p. 208
32 También lo es la belleza, pero no lo trataremos para este trabajo de investigación.
33 Goñi Carlos, Ética borrosa, 2010. p. 180
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Como se ha señalado la verdad es una, porque la realidad, el ser, es uno. Es por ello, que la recta razón nos lleva a sostener que sólo hay una ética34: la que se apoya en la realidad, en el ser de las cosas, en la verdad de lo que el hombre es: su naturaleza. Esta ética suele denominarse ética realista, se fundamenta en la realidad. También se le ha llamado ética aristotélico-tomista, en recuerdo de sus principales sistematizadores35.
Una determinada forma de proceder es correcta o no para el ser humano, cuando lo elegido o decidido del actuar lleva al perfeccionamiento de la naturaleza humana en orden a su fin último.
Para saber si se está actuando bien o no, es necesario comprender con profundidad la verdad plena o integral de la naturaleza humana, de su dignidad y su fin último36. Este criterio de moralidad se puede conocer por medio de la recta razón37.
La inteligencia advierte lo adecuado o inadecuado de una acción en orden al verdadero bien que equivale a actuar conforme a la naturaleza humana, su dignidad de persona y el fin último del hombre.
34 En general, la ciencia de la conducta. Existen dos concepciones fundamentales de esta ciencia, a saber: la que la considera como ciencia del fin al que debe dirigirse la conducta de los hombres y de los medios para lograr tal fin y deducir, tanto el fin como los medios, de la naturaleza del hombre, y la que la considera como la ciencia del impulso de la conducta humana e intenta determinarlo con vistas a dirigir o disciplinar la conducta misma. Cfr.
Abbagnano Nicola, Diccionario de Filosofía, 2010, p.425.
35 Aristóteles (384-322 a. C.) expone sus principios éticos en el libro que dedica a su hijo Nicómaco. Ahí explica que la felicidad para el hombre viene determinada por el mismo fin para el que fue hecho: el fin de la existencia humana es el bien propio de la criatura racional. La felicidad humana radica, entonces, en el cabal ejercicio de aquellas facultades que especifican su naturaleza: su inteligencia y su voluntad libre. La meta o felicidad de la existencia humana será, según el realismo, el vivir conforme a la recta razón o, lo que es lo mismo, vivir conforme a la norma de la virtud. También se le ha denominado Eudemonismo racional, ya que la felicidad resulta de la perfección de la actividad más noble de la naturaleza humana: la razón, la cual dirige las tendencias inferiores y esto es la virtud, en el pensamiento de Aristóteles. Cfr. Aristóteles, Ética a Nicómaco, 1970.
36 De aquí la necesidad de fundamentar la Ética en la Antropología Filosófica.
37 Cuando hablamos de recta razón, nos referimos a la actitud honesta de buscar la verdad, y que una vez al ser encontrada, la persona sea capaz de ser congruente con ella. Esto es para todo ser humano, pues la tendencia a buscar la verdad está dada porque ella es el objeto propio de la inteligencia.
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Cuando por los vicios individuales o el deterioro de la sociedad oscurece la inteligencia, pueden darse planteamientos contrarios al bien verdadero del hombre38.
Naturaleza es lo mismo que esencia, es decir, "aquello que hace que una cosa sea lo que es", y no otra (verdad ontológica).
La distinción entre esencia y naturaleza estriba en que ésta se refiere a la esencia en cuanto principio de operaciones, es decir, la naturaleza de un ente viene definida no tanto por el modo de ser sino por el modo de obrar de aquel ente.
La naturaleza es el principio de operaciones que determina un modo de obrar propio y característico. Si se observa el modo como actúa el hombre, deducimos fácilmente su naturaleza; podemos distinguir en él facultades vegetativas (nutrición, crecimiento y reproducción) sensitivas (conocimiento sensible, querer sensible) y espirituales (inteligencia y voluntad). Por ello Aristóteles define la naturaleza del hombre como "animal-racional".
El vocablo griego que designa el concepto de naturaleza physis significa proceso. Physis es una palabra relacionada con phyé, que significa crecimiento. Cada ser tiene su propia naturaleza y, por tanto, su peculiar desarrollo específico.
El ser racional y libre le presenta al ser humano, desde el inicio de su existencia, un ilimitado horizonte de perfeccionamiento y crecimiento. La naturaleza del hombre debe actualizarse mediante el obrar.
Octavio Paz escribe que:
"El hombre no es una cosa y menos aún una cosa estática, inmóvil (...) Flecha tendida, rasgando siempre el aire, siempre adelante de sí, precipitándose más allá de sí mismo,
38 Donde el culto a la opinión y el relativismo inciden, de modo que la verdad en cuanto tal pierde relevancia. Sin embargo, el hombre no está determinado por el ambiente; es capaz de ir más allá de su entorno y buscar la verdad. Si estuviese impedido de modo absoluto, se diría que su ignorancia sería invencible y por lo tanto no sería responsable de su error.
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disparado, exhalando, el hombre sin cesar avanza y cae, y a cada paso es otro y él mismo. La
"otredad" está en el hombre mismo"39.
El actuar humano debe encaminarse a la perfección de la naturaleza humana. Cuando el hombre actúa debe lograr actualizar todas sus capacidades. Todo hombre es bueno por el hecho de ser (bien ontológico), pero sus actos puede o no dirigirlos conforme a su naturaleza, por lo que con las acciones que realiza puede perfeccionarse o degradarse.
1.5 Visión antropológico-filosófica del Catecismo de la Iglesia Católica
Es importante mencionar el Catecismo de la Iglesia Católica debido a que Juan Pablo II esperó a que éste fuera publicado para darle el fundamento moral a la carta encíclica Veritatis Splendor que vendría poco después.
Cuando se habla de una visión antropológica filosófica estamos haciendo referencia al ser humano. Al estudio del ser humano en cuanto a que es ser humano.
“A la antropología filosófica le compete el estudio del fenómeno humano y la búsqueda de soluciones a los problemas allí planteados”40.
El ser humano experimenta la intimidad religiosa cuando existe una captación de la identidad personal, es decir cuando hay un reconocimiento interno.
“La persona, por unos momentos corta los estímulos que llegan del exterior, enfoca su atención a una zona de su mundo interno, en donde tiene lugar el encuentro con Dios”41.
39 Paz Octavio, El arco y la lira, 1986, p.157
40 Gutiérrez Sáenz Raúl, Introducción a la Antropología Filosófica, 1997, p. 12
41 Ídem p. 55
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Es en ese momento cuando el ser humano se da cuenta de que existe un ser superior, Dios que lo creó y que al haberlo creado le dio una dignidad por ser único y diferente a todos los demás seres humanos que habitan en el mundo. Esta experiencia crea en el hombre una fortaleza y un crecimiento interno como persona.
La palabra religión, proviene de re-ligare, que significa volver a unir, la unión se refiere a dos lazos entre Dios y el hombre.
“El primero de ellos es la creatividad de Dios; es una corriente que surge de Dios y produce la existencia de cada persona. El hombre recibe su existencia segundo a segundo, nunca es capaz de mantenerse en el ser por sí mismo. El segundo lazo procede del hombre hacia Dios y consiste en tomar conciencia del primer lazo y es propiamente la experiencia religiosa, por medio de ella el hombre tiene vivencia de estar abierto hacia lo infinito, siente su contingencia y la necesidad de un ser que le da su propio ser”42.
Lo importante de esta experiencia religiosa que el hombre vive es que es aquí donde entra en contacto con su identidad personal y surge la relación con Dios cuando el hombre se pone en contacto con él y se revela su propio yo.
“En cuanto somos individuos, cada uno de nosotros es un fragmento de una especie, una parte de este universo, un puntito de la inmensa red de fuerzas y de influencias cósmicas, étnicas, históricas, por cuyas leyes está regido; puntito sometido al determinismo del mundo físico. Mas cada uno de nosotros es al mismo tiempo una persona; y en cuanto somos una persona, dejamos de estar sometidos a los astros; cada uno de nosotros subsiste todo entero por la subsistencia misma del alma espiritual y esta es en cada uno un principio de unidad creadora, de independencia y de libertad”43.
Cada ser humano es un sujeto dentro del mundo, un ser espiritual libre y responsable.
Llamarnos personas expresa nuestra dignidad de ser no solamente seres humanos que viven
42 Ídem p. 56
43 Maritain Jacques, La persona y el bien común, 1968, p. 41
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dentro de esta sociedad sino que tenemos mucho más importancia y el catecismo nos va a decir cuál es esta.
Para la tradición cristiana el fundamento de la dignidad humana es que el ser humano fue creado por Dios y dice así:
“Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de ser persona: no es solamente algo sino alguien. Es capaz de conocerse, poseerse, darse libremente, entrar en comunión con otras personas y es llamado por la gracia, a una alianza con su creador, a ofrecer una respuesta de fe y de amor que ningún otro ser puede dar en su lugar”44.
El catecismo no solo hace referencia a que el hombre está hecho a la imagen y semejanza de Dios sino que nos da una visión moral de la persona.
El ser humano es único, no hay nadie que sea igual a otro, existe la dignidad y existe en el ser humano que es un ser libre y esa libertad le permite llevar a cabo la relación con otras personas.
“De todas las criaturas visibles sólo el hombre es capaz de conocer y amar a su creador, es la única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma, solo él está llamado a participar por el conocimiento y el amor, en la vida de Dios. Para este fin ha sido creado y ésta es la razón fundamental de su dignidad”45.
El ser persona, hace referencia al hecho de que es única e irrepetible, lo cual le confiere tremendo valor. Esto significa que además de ser superior al resto de los seres del universo, por su inteligencia y voluntad, cada hombre es excepcional, tiene una específica dignidad.
El hecho de ser persona confiere al hombre una especial situación en el Universo. Esa dignidad inherente a su naturaleza -que le resulta del hecho de "ser como es"- se llama dignidad óntica o metafísica de la cual hablaremos en el tercer capítulo.
44 Catecismo de la Iglesia Católica, 2013, No. 357
45 Ídem No. 356
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El carácter espiritual de la persona confiere al hombre una interioridad, un yo profundo, un núcleo secreto que le es propio, y que se concentra alrededor de lo que es verdadero y de lo que es bueno. Verdad y bien a los que debe tender y que le generan su proyecto único, irrepetible, de vida.
Por eso se dice que el hombre es alter incommunicabilis, es incomunicable, inalienable. No sólo porque sea un ser único. El hecho de que la persona sea incomunicable está en relación con su interioridad o intimidad.
No hay nadie que pueda querer en lugar mío; no hay nadie que sea capaz de conocer la verdad por mí. Si muero, nadie va a hacer por mí lo que yo hacía, como yo lo hacía, ni puede sustituirme.
Si falto yo, mis padres no dicen ·"al cabo que tenemos otros hijos". Y aunque se reunieran varios amigos míos, con la intención de llenar el vacío que dejé, visitando a mis padres, no lograrían conseguirlo.
La persona es, pues, "interiormente incomunicable". Sucede a veces que alguien desea fervientemente que otro quiera algo: entonces aparece una frontera infranqueable, pues cada uno es independiente en sus actos.
La persona humana no es un concepto rígido; por el contrario, se trata de una realidad viviente y concreta, que tiene que construirse y, en cierto modo, conquistarse. Se ha de llegar a lo que uno es, y eso se logra sólo por el esfuerzo y la lucha. Y sólo por el esfuerzo y la lucha sigue uno siendo aquello a lo que ha llegado46.
46El ser humano no puede ser comparado con un animal. Porque mientras que el hombre, llamado por la naturaleza a ejercer su racionalidad y con ella a trascender, si se devalúa o menosprecia a sí mismo actúa contra natura, y está por debajo del animal, pues el animal hace lo que debe hacer y el hombre no. En síntesis: el hombre debe llegar a ser lo que es: cada vez más humano.
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Encierra, pues, la vida de la persona humana un cierto aspecto dramático: no es simple conservación, sino que es, o crecimiento, o abdicación. Implica, por ello, un constante sacrificio, a fin de mantener, echando fuera lo accesorio y lo inútil, su unidad y su integridad.
Si no se trabaja por conservar y elevar esa dignidad, la persona humana se disocia y se pierde en medio del universo biológico, abdica de su independencia y se niega a sí misma en una especie de desintegración.
Todo esto se puede definir como una "tragedia", la tragedia de "ser en el mundo" (In derweltsein), como expresa Heidegger. Por el hecho de estar inmersa en lo temporal, por el hecho de su individualidad material, la persona está constantemente solicitada para hacerse pasivamente un elemento más de ese mundo ("mundanizarse"), haciéndose “para él”; siendo por el contrario un todo, una especie de absoluto, un macrocosmos y no una parte del todo.
En los días en los que Juan Pablo II redactó la Veritatis Splendor, y a lo largo de la historia humana hemos podido ver cómo se ha atentado y se atenta contra la dignidad de la persona humana (Segunda Guerra Mundial, Apartheid, Revolución Francesa, comunismo en Europa Oriental, Guerra contra Irak, capitalismo, etc.) Muchos de estos acontecimientos están fundados en ciertas posturas las cuales adolecen en el fondo de un síntoma común: la falta de comprensión de esa dignidad.
Cuando una sociedad pierde el sentido de la trascendencia del hombre que conlleva el ser personal, ese sistema socio-cultural se debilita, pues ignora la necesaria relación con la verdad de la persona, logrando al fin alienarla y oprimirla.
Recordemos que el hombre es libre; y para que se dé esta libertad debe haber advertencia (conocimiento) y consentimiento (querer hacerlo). Si no tiene el suficiente conocimiento, (ignorancia) pudiera elegir equivocadamente. Habría que ver si pudiendo informarse no lo hace, y entonces sería responsable de su error. Si no pudiera informarse, su responsabilidad disminuye. (Por ello, los que están informados deben enseñar a los demás).
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El reduccionismo materialista del capitalismo y el comunismo generan un contexto individualista, en donde cada sujeto se toma así mismo como referencia, e identifica placer con felicidad;47 buscando la inmediatez del momento, vivir el presente sin considerar consecuencias o pensar hacia el futuro.
Bajo esta perspectiva individualista, considerar la dignidad de su persona o de la de los demás, no tiene cabida.
En el capitalismo y el comunismo la felicidad se ha confundido con el bienestar físico o psicológico. Se hace a un lado la realidad trascendente de la persona humana, la cual se refiere a su dimensión racional (inteligencia, voluntad, libertad).
Por ello, en cualquier situación donde intervenga la realidad de una persona (sea la propia o la ajena), ha de estar presente siempre la manifestación de su específica dignidad. Ella es el fundamento y fin de todas las instituciones, para la conservación, desarrollo y perfeccionamiento de la persona humana e impide su "utilización".
De la justa valoración del "ser-persona" es decir, su dignidad, se da la afirmación de que ésta es poseedora de un bien y un fin propios, inalienables e intransferibles. Ese bien y ese fin que cada persona humana posee en exclusiva reclaman su incondicionado respeto, de suerte que resulta ilícita la "utilización" del hombre como mero instrumento en vistas a la consecución de unos fines distintos a los suyos propios. Esto es lo que la Veritatis Splendor pretende retomar.
Con las definiciones de estas tres corrientes que nos dan el contexto de la encíclica Veritatis Splendor y la visión antropológica filosófica que tiene el Catecismo de la Iglesia Católica ahora veremos a dos autores que le dieron a la dignidad humana un sentido extraordinario, es por eso que Karol Wojtyla en sus años de mayor relevancia filosófica los estudió.
47 El placer es la consecuencia de una actividad o de una relación, no puede ser buscado como fin en sí mismo, por su misma naturaleza, ya que siempre es resultado, no existe en sí mismo. Es natural a la persona humana, pero si es buscado como fin en sí mismo, se produce un desorden en la persona y por tanto, no le ayuda a su realización.
Cfr. Lucas Lucas Ramón, El hombre espíritu encarnado, 1995, p. 198
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El primero del que hablaremos es Immanuel Kant que en el libro Fundamentación de la metafísica de las costumbres nos da una noción de la importancia que tiene la dignidad para el ser humano y que nunca debemos atentar contra ella.
1.6 Noción de dignidad en el libro Fundamentación de la metafísica de las costumbres de Immanuel Kant.
El hombre como ser racional pertenece al reino de los fines. Este es un concepto que refiere a un todo de todos los fines donde el hombre es miembro cuando actúa como legislador universal, pero quedando también sujeto a esas leyes.
Todos los seres racionales están sujetos a la ley de que cada uno de ellos debe tratarse a sí mismo y tratar a todos los demás, “nunca como simple medio, sino siempre al mismo tiempo como fin en sí mismo”48.
Este ideal del reino de los fines se piensa como un todo, ya sea tanto de los seres racionales como fines en sí, como también de los propios fines que cada cual puede proponerse.
El hombre pertenece a este reino de los fines también como jefe cuando como legislador no está sometido a ninguna voluntad de otro. Lo más importante es que la libertad de la voluntad es la que permite al hombre estar en este reino.
“La moralidad consiste en la relación de toda acción con la legislación por la cual es posible un reino de los fines”49.
48 Kant Immanuel, Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres, 1980, p. 47
49 Ídem p. 48
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Esta legislación se encuentra en todo ser racional y se origina de su voluntad; la voluntad de este principio es la máxima porque es universalmente legisladora, sin la voluntad no podríamos aspirar a un reino de los fines y el deber tiene suma importancia dentro de este, pues refiere a todo miembro y en igual medida.
“La razón refiere toda máxima de la voluntad como universalmente legisladora a cualquier otra voluntad y también a cualquier acción para consigo misma, y esto no por virtud de ningún otro motivo practico o en vista de algún provecho futuro, sino por la idea de la dignidad de un ser racional que no obedece a ninguna otra ley que aquella que él se da a sí mismo”50.
Entonces se entiende que en el reino de los fines todo tiene o un precio o una dignidad, lo que tiene precio puede ser sustituido por algo equivalente y lo que se encuentra por encima de todo precio y no admite nada equivalente es porque tiene dignidad.
Este fin en sí mismo que no encuentra valor relativo o precio es porque tiene un valor interno que no puede ser sustituido por nada y esto es la dignidad. Por lo tanto la moralidad es la condición bajo la cual un ser racional puede ser fin en sí mismo.
El valor de la dignidad está alejado de todo precio o comparación, no puede ser remplazado con nada. Es un valor incondicionado e incomparable y va acompañado de la palabra respeto que el ser racional debe atribuirle.
“La autonomía es el fundamento de la dignidad de la naturaleza humana y de toda naturaleza racional”51.
Porque la dignidad del ser humano es ser libre, es nuestra libertad intrínseca y la autonomía nos da la libertad. El reino de los fines es donde respetamos la dignidad de los seres humanos no
50 Ídem p. 48
51 Ídem p. 49
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utilizándolos como medios. Y es por esta razón que se instaura el reino de los fines porque se respeta la dignidad de otro ser humano.
Se debe ver a los demás como fines en sí mismos nunca como medios. Siempre procurando las máximas que serán cuando nuestra acción individual pueda ser universal.
Todo este comportamiento va a garantizar nuestra libertad, porque es necesario procurar la libertad de los demás para conservar la mía y así lograr que nuestra dignidad permanezca intacta.
Para Kant el hombre es un fin en sí mismo y no un medio para uso de otros, por ende el hombre merece un trato especial y digno que posibilite su desarrollo como persona. La persona merece un respeto absoluto porque tiene un valor absoluto y no debemos permitir que se cometan acciones moralmente incorrectas que atenten contra la dignidad de ser personas.
1.7 Noción de dignidad en el libro Ética de Max Scheler
La persona para Scheler es “el sujeto lógico de una producción racional de actos.”52 Esta se distingue de las demás criaturas de la tierra por su racionalidad, su capacidad de pensar y conocer, pero sobretodo de la libertad de actuar.
Para Scheler el hablar de la esencia individual de valor de una persona es algo importante ya que la designa como la salvación personal.
“Ese peculiar contenido individual de valor sobre el que se estructura primeramente la conciencia del deber individual es, por consiguiente, la visión del valor esencial de mi persona.”53
52 Scheler Max, Ética, 1942. p. 161
53 Ídem p. 295
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Entonces debido al valor moral que tiene la persona, lo ideal para Scheler es que la persona esté consciente del valor esencial que guarda, y sea mediante un acto de entera comprensión, el momento en que la persona tiene la visión del valor esencial de su ser.
“El acto, pues, por el que la persona logra la plena comprensión de sí misma y, merced a ello, la intuición y el sentimiento de su salvación, es el supremo amor a sí mismo”54.
Es aquí al hablar del valor de la persona donde Scheler nos remite a la dignidad humana, porque una vez que la persona se da cuenta de su contenido individual de valor nos muestra que darse cuenta de este valor lo lleva a su salvación personal. ¿Y cómo se da cuenta de este valor?
Por el amor a sí mismo, porque se sabe que existe y que tiene una importancia.
Darse cuenta entonces del valor individual que poseemos todos los individuos va a procurar siempre que permanezca intacta la dignidad. Incluso Scheler nos dice que otra persona nos puede mostrar el camino de nuestra salvación si esta nos indica una idea de salvación más clara de la que nosotros mismos podemos procurar.
Entonces se debe siempre estar rodeados por personas que busquen lo mismo que nosotros y que procuren nuestro respeto, porque así, si en algún momento no nos damos cuenta que estamos atentando contra nuestra dignidad, pueden acercarnos de nuevo al camino de nuestra salvación personal.
“La persona cobra un valor moral positivo, según aquella, únicamente porque realiza valores de validez general o porque obedece a una ley moral generalmente valida”55.
Es decir que esta ley moral generalmente valida es parecida a la que vimos en Kant, “obra de modo que la máxima de tu obrar pueda ser un principio general”, Scheler retoma esta idea de la máxima.
54 Ídem p. 297
55 Ídem p. 298
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Es importante mencionar que si la persona no reconoce estos valores no podrá alcanzar su salvación. Ya que para Scheler el bien supremo es la salvación de toda persona, y los valores son referidos a este bien.
Tanto para Scheler como para Kant la dignidad es un tema de gran importancia, el respeto a la persona ajena y a su misma dignidad personal se funda en una autonomía subjetiva y en el respeto propio, de ahí parte todo, de saber el valor que tenemos y distinguir cuando algo atenta contra nuestra persona.
“Scheler busca los caminos que conducen al valor más alto de la persona. Reconoce que el camino más adecuado es el seguimiento de un modelo persona, es decir, de una persona altamente dotada de valores.”56
El hombre debe comportarse siempre bajo este modelo de búsqueda de los valores para así llevar a la práctica la perfección moral de la propia persona.
56 Wojtyla Karol, Max Scheler y la ética cristiana, 1982. p.58