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(Re) Pensar la ciudadanía en América Latina. Educación y los retos para la inclusión en la vida pública después de las transiciones a la democracia.

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I ENCUENTRO INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN Espacios de Investigación y divulgación.

29, 30 y 31 de octubre de 2014

NEES-Facultad de Ciencias Humanas-UNCPBA Tandil – Argentina

III.2. Educación y cuestión social.

(Re) Pensar la ciudadanía en América Latina. Educación y los retos para la inclusión en la vida pública después de las transiciones a la democracia.

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2 Introducción:

La socióloga brasileña Evelina Dagnino, destaca como desde los años 80 la noción de ciudadanía ha sido “apropiada con rapidez y voracidad sorprendente”1 por un amplio espectro de actores sociales y políticos. Comparto esta idea pues los aprendizajes que dejaron las luchas contra las dictaduras y los regímenes autoritarios a nivel de movilización política, implicaron posteriormente el conocimiento de las leyes, el interés en el funcionamiento de lo público. La capacidad de construir redes y sinergias con otras organizaciones dentro y fuera de los países para incidir políticamente2 fueron de gran utilidad para ir acomodando la idea de la ciudadanía en los actores que participaron de todo ello. Para comprender mejor este fenómeno hay que revisar el papel que jugaron los procesos históricos que se han denominado genéricamente “de transición” y su impacto ya que contribuyeron a dinamizar y visibilizar la disputa- que ya existía- sobre libertades civiles y derechos humanos y a incorporar estos asuntos o demandas al concepto de marras en la región; La ciudadanía es lo que hoy se redimensiona y se redefine en América Latina para incluir a las mayorías a participar de los asuntos públicos y en la exigencia y el ejercicio sus derechos y es un proceso que ha involucrado a la pedagogía (sea de modo formal o informal)

La construcción de ciudadanía ha sido un proceso social que ha acompañado los complejos procesos de democratización de diversas naciones latinoamericanas ha generando una disputa por los alcances de la participación e implica una lucha por la inclusión en la vida pública frente a una visión de democracia limitada al cumplimiento del Consenso de

1“If the notion of citizenship spread throughout the continent, the specific timing and the differentfeatures it assumed have been determined by the various national political contexts in different countries.

The emergence of the notion of citizenship as relevant to the political and academic debate can beobserved first in Brazil, in the early 1980s, in Colombia and Peru by the end of the 1980s, by the mid-1990s in Ecuador, when these countries saw the ascension of democratic movements (Menéndez Carrión2002–2003). In Chile, it emerged by the second half of the 1990s, already informed by the neoliberalagenda which was by then well established in the country. Later on, in Mexico, its emergence coincidedwith the decline of the dominant regime of the Mexican Revolution Party (PRI), and more recently inArgentina, it gained strength during social mobilization against the ‘political class’.Dagnino, Evelina. “Meanings of citizenship in Latin America”. In IDS working papers. Brighton. University of Sussex. 2002.

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3 Washington. Esta construcción de ciudadanía es un proceso educativo que ha estado presente en el espacio escolar, en la educación popular, en las organizaciones civiles y en los movimientos sociales. Durante los tiempos de las llamadas transiciones a la democracia en América Latina se inició en muchos países de la región, una discusión teórica sobre la importancia de la ciudadanía para el mantenimiento y consolidación de este modo de vida social. También se impulsaron diversos espacios y proyectos educativos orientados a educar para la ciudadanía. Coincidieron en tiempo y espacios tanto proyectos locales de raigambre popular y como proyectos impulsados desde los estados y financiados por organismos internacionales, esto sobre todo durante la década de los noventa del siglo pasado. A varios años de distancia y en medio de la profundización de la desigualdad económica, la pérdida de derechos, el descrédito de la política institucionalizada y los partidos políticos vale preguntarse:

¿Cómo se educa para la ciudadanía? ¿Qué tipo de ciudadano se busca formar? ¿Continúa siendo la escuela el lugar natural para esta tarea?

Sobre las formas de educación para la ciudadanía; sus logros, alcances y límites es de lo que trata este trabajo.

1.- Algunos apuntes sobre las transiciones a la democracia.

A partir de los años 70 del siglo pasado, la teoría social de los Estados Unidos empezó a dar cuenta de los déficits democráticos en el mundo, en particular señalaba a Latinoamérica como región deficitario ya que, por esos años tenía gobiernos poco ejemplares; dictaduras en el Cono Sur, regímenes autoritarios disfrazados de democráticos como el mexicano y regiones de violencia permanente como Centroamérica.

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4 legislaciones, tenían como influencias teóricas determinantes al mainstream académico norteamericano. La ciencia política como disciplina ordenadora llevó la voz cantante para explicar desde la teoría qué estaba pasando con las nuevas democracias latinoamericanas que se instalaron junto con la reorganización económica neoliberal-globalizadora.

El profesor Jorge Cadena Roa resume de esta manera el fenómeno de las transiciones desde el punto de vista de las ciencias sociales: “Un pacto entre las élites, un conjunto de normas, instituciones y regulaciones sociales y políticas que median entre el estado y el mercado y cuya función es evitar las distorsiones y fallas que provocan tanto las economías de libre mercado como las economías planificadas”. Estos pactos entre élites políticas, económicas de los estados nación construyeron un discurso dominante sobre las democracias regionales y su finalidad; el imperio de la ley, la participación ciudadana a través de las elecciones para facilitar un orden económico basado en el libre mercado. Como explica Manuel Antonio Garretón (2000), estas democracias “tendrán características y calidades diferentes así como destinos: consolidaciones, eventual reversión o inestabilidad ingobernabilidad”. Para el autor, este proceso no asegura la consolidación de la democracia, implica tanto incertidumbre como posibilidad. A 30 años de analizar sobre el asunto, se puede concluir que el impulso a la democratización de gobiernos en Latinoamérica, a través del discurso teórico de la transición, permitió construir legitimidad para la economía de mercado y no un piso mínimo de igualdad, protección de derechos y desarrollo de la participación.

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5 convierte en una idea política que pugna por una democracia radical, precisa del ciudadano como sujeto central. La ciudadanía es parte fundamental del proyecto de inclusión y por ello hay que reinventarla, fortalecerla y darle nuevo sentido a través de la educación a aquel concepto acuñado tras las independencias en el siglo XIX.

2.- La construcción de ciudadanía. Un reto, diversos propósitos

Ciudadano es un estatus que le genera a la persona derechos ante el Estado. Es un concepto que se ha complejizado de la misma manera como se complejizaron las demandas sociales en el mundo actual de tal forma que plantear la ciudadanización ya no sólo es una referencia a la condición o status, sino como le denomina Evelina Dagnino, es un proyecto político (2006) que sirve para: “designar los conjuntos, creencias, intereses, concepciones del mundo y representaciones de los que debe ser la vida en sociedad y que orientan la acción política de los diferentes sucesos”. El ejercicio de la ciudadanía por parte de los sujetos es capaz de transformar relaciones sociales desiguales dejando muy atrás la definición del diccionario ya que se utiliza como concepto ampliado que integra resistencia, identidades y derechos y todo esto abre la posibilidad a la construcción democrática y a la transformación social.

Los procesos de democratización latinoamericanos fueron un momento de convergencia en de dos proyectos distintos; uno neoliberal y otros participativo. Mientras las instituciones de los Estados latinoamericanos y los organismos de cooperación internacional fomentaban la participación limitada ya mencionada, también se tejía otro proceso democratizador, de mucha más profundidad. Muchos movimientos sociales3, la llamada sociedad civil y partidos políticos de izquierda coincidieron en construir institucionalidad democrática. Es de llamar la atención como confluyeron en esta transformación política dos visiones de lo social y lo político totalmente opuesta; la visión neoliberal y la visión democrática - participativa Estas dos visiones actuando en el mismo momento es lo que esta autora ha llamado la confluencia perversa (Dagnino 2006) ya que en el interés del fortalecimiento de los gobiernos demócratas convergen dos proyectos completamente distintos entre sí: a)La democratización de América Latina es parte de un proyecto neoliberal que busca

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6 expandir el libre mercado y fortaleciendo una ciudadanía con valores orientados al consumo, la individualidad, el fortalecimiento de la vida privada y proclive al adelgazamiento del Estado y b) paralelamente, es un proyecto que le apuesta justo a lo contrario; el control de la impunidad de las poderosas elites regionales y sus grupos políticos, rendición de cuentas de los gobernantes de del usos y destino de los recursos públicos, un equilibrio para el mercado, la posibilidad de desarrollo y crecimiento de las clases medias y la inclusión social, igualdad y desarrollo para los grupos marginados. Por lo tanto hacer educación cívica sin un sustento teórico y un proyecto político específico, es transitar en la frontera de la ambigüedad que apoyaría el proyecto opuesto.

3.- Ciudadanías como proceso educativo

A pesar el desgaste de estas democracias limitadas, se mantiene la intención de construir ciudadanía como proceso educativo que permita crear un cambio cultural y nuevos hábitos de vida política.

En los últimos 15 años se desarrollaron estrategias para que los sujetos conozcan, aprecien y participen de la vida pública en un régimen democrático, la educación para la ciudadanía se construyó a través de programas o asignaturas para llevarse a cabo en los curriculums de la educación básica de toda Latinoamérica. Esta vertiente educadora ha sido llevada a cabo por los países como parte de los convenios impulsados por los organismos de cooperación internacional como UNESCO, OEA. Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo, que en la década de los 90 recomendaron con mucha insistencia el impulso de esta política a los ministerios de educación.

El argumento con el que se impulsan estos proyectos es que los países que desmantelaron regímenes autoritarios a favor de la democracia, es que se necesita una intervención educativa (proyectos de educación ciudadana) para apresurar el desarrollo de valores democráticos. Un tipo de educación política orientada a que la ciudadanía además de conocer las reglas formales del juego político y electoral, mejore sus prácticas para fortalecer el régimen democrático en la vida cotidiana de las comunidades

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7 políticas. Este hipotético modelo ciudadano precisa de conocimientos y habilidades ad hoc para el ejercicio de la ciudadanía como parte de un proyecto político alternativo y anti neoliberal. ¿Puede la educación escolar dotar de estos avituallamientos?

Ahora bien, lo que es de la mayor importancia señalar es que los procesos educativos para la construcción de una democracia no iniciaron con la globalización mencionada, en la región ya existía un expertise previo. La educación cívica desarrollada e impartida por los organismos civiles y los movimientos sociales es prueba de ello. Existen memorias, materiales y programas de formación de cuadros que se remontan a los años 60 y 70, utilizando en gran medida la metodología de “educación popular” de Paulo Freire. Tanto líderes de movimientos sociales como ONG’S con tendencias democráticas y de izquierda, desarrollaron programas educativos para el desarrollo rural, los derechos humanos, desarrollo de cooperativas populares, derechos reproductivos y de género. Trabajaron en diversas regiones del país con grupos rurales y urbanos los temas de “formación política”, “análisis de la realidad” y derechos humanos. Esta formación para adultos de sectores populares que tenían una evidente influencia marxista utilizó también elementos pedagógicos de alfabetización y capacitación para el trabajo desarrollada por la UNESCO. Contribuyeron a la formación de los cuadros de partidos políticos de oposición, activistas de movimientos sociales, organizaciones civiles, organizaciones campesinas, vecinales y cooperativas. Ejemplo de ello son el Centro de Estudios y Publicaciones Alforja, Serpaj (Servicio Paz y Justica) y la red CEAAL (Consejo de Educación de Adultos de América Latina).

Durante los últimos años, la educación cívica fue transformándose en programas para el fortalecimiento de la democracia y la ciudadanía así como también se modificaba el perfil de algunas ONG’S4. Actualmente los programas y el diseño de materiales está muchas de estas organizaciones se ha diversificado en múltiples asuntos: observación electoral, contraloría ciudadana, la difusión y defensa de los derechos económicos, sociales y

9 Me refiero específicamente a organizaciones como Equipo Pueblo, Convergencia de Organismos Civiles

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8 culturales (DESCA), transparencia y rendición de cuentas, defensa del medio ambiente, de la diversidad sexual y cultural, de la pluralidad étnica, así como la difusión de la cultura de la tolerancia, la inclusión de grupos vulnerables y cultura de la paz.

Periodo Propuestas educativas

1970 Educación popular, alfabetización, feminismo.

1980 Capacitación para el trabajo y el desarrollo de proyectos productivos, derechos humanos, género.

1990-200 Derechos Humanos, género, derechos políticos (observación electoral), derechos de los pueblos indígenas, género.

2000-2009 Observación electoral, Contraloría ciudadana, equidad de género, cultura de la paz, desarrollo sustentable, intercuturaliad, transparencia y rendición de cuentas.

Elaboración propia tomando como fuente artículos consultados en la revista del Consejo de Educación de Adultos en América Latina (CEAAL) La Piragua.

En la actualidad, muchas propuestas de formación para la participación ciudadana contribuyen tanto en la teoría como en la praxis para una distribución más equitativa del poder y una mayor visibilidad de los problemas sociales y han permitido mayor participación para lograr la efectividad y la eficacia de las políticas públicas así como también promueven la visibilidad de los diferentes grupos sociales y sus demandas específicas.

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9 De manera indirecta han sido “escuelas de ciudadanización” que ayudan a la construcción de un horizonte democrático más incluyente.

4.- Hacia la construcción de un curriculum de educación ciudadana y su relación o no con la nueva cuestión social

Los programas de educación para la ciudadanía en un contexto de democracia se desarrollan sobre todo a partir de los años 90 del siglo XX. Anteriormente, durante las décadas anteriores, los trabajos sobre el tema privilegiaban el contenido teórico, filosófico y de corte normativo. (Vladivieso: 2003).

¿Por qué empieza a cobrar importancia la elaboración de programas de educación ciudadana en la región? Tal como se expuso en la primera parte de este trabajo, en la agenda de la mayor parte de los Estados latinoamericanos es prioritario el asunto de la gobernabilidad democrática entendida como estabilidad política. El interés en impulsar el desarrollo de la ciudadanía a partir de los proyectos educativos responde al temor al posible regreso de los autoritarismos y los llamados populismos para evitar las crisis de las democracias participativas. Este interés viene sobre todo de los organismos internacionales. También podemos inferir que los Estados Unidos jugaron un importante rol como financiador y promotor de la educación ciudadana en la región a través de agencias como la Agencia de los Estados Unidos de América para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Fundación Nacional para la Democracia y National Endowment for Democracy (NED) que han financiado desde finales de los años 80 a organismos civiles que impulsan la democratización en la región. También han jugado un papel muy importante las fundaciones privadas como la Fundación Ford y la Fundación MacArtur que han impulsado importantes proyectos de educación ciudadana5, particularmente la fundación Ford.

Este tipo de apoyo se ha leído como “la cara amable del consenso de Washington” ya que el impulso a la formación ciudadana buscó fortalecer aspectos mencionados en dicho

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10 acuerdo: el aprecio por la democracia, el apego a la legalidad como forma de dirimir conflictos y la participación electoral.6 Aparece la idea de ciudadanía “neutra” que comparte los mismos valores democráticos ya que las mismas reglas democráticas que existen en Chile, existen en Croacia y en Sudáfrica. El nuevo orden mundial requería un sistema político global tal como la economía capitalista en su etapa neoliberal.

Según el Abraham Magendzo, el fenómeno de la globalización económica neoliberal alentó la formación de nuevos paradigmas en la educación. Uno de ellos fue la fortalecer la identidad ciudadana disminuyendo la idea de identidad nacional; también se incorporan aspectos novedosos como las Tecnologías de la Información y la Comunicación (las llamadas TICs), sociedad del conocimiento, la globalización de la formación universitaria. Estos procesos globalizados y globalizantes de la educación pretenden generar la certeza de que se comparte un destino común en medio de realidades polarizadas y de. La globalización económica y la democracia liberal son fenómenos homogéneos y homogeneizantes. Por ello existe el interés en crear una alfabetidad ciudadana que se comparta mundialmente. La nueva desigualdad no sólo es económica sino se expande al desequilibrio entre saberes letrados y capacidades ciudadanas. Se ha complejizado la forma de vivir y estar en la vida pública. Nunca se han invertido tantos recursos para impulsar la formación de niñas y los niños con aprecio a la democracia y aprendieran desde temprana edad a mirarse como ciudadanos responsables del mantenimiento de ese régimen y para saber vivir en un mundo global lleno de incertidumbre según lo que Pierre Rosanvallon a denominado El fin del Estado Benefactor y por lo tal de la sociedad aseguradora. (Rosanvallon. 1995)7 se diseñó el Informe DELORS-UNESCO que plantea el perfil de cómo se abordará la educación en el siglo XXI con los 4 pilares.

Desde otra trinchera, que está en mundo de la educación no formal, se usa una metodología muy distinta que usan los grupos populares de izquierda para su formación ciudadana, Esta metodología popular, de la cual conocemos poco y no se ha sistematizado formó a los

6 Al respecto hay toda una discusión de tipo ideológico sobre el carácter intervencionista de estas agencias, particularmente de USAID y NED. En internet circulan informes que relacionan misiones de desestabilización comandadas por la CIA, particularmente contra los gobiernos de Venezuela, Cuba y Bolivia. En México el activista Primitivo Oceguera ha publicado activamente este tipo de informes.

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11 militantes de partidos políticos de izquierda, grupos de la sociedad civil, miembros de movimientos sociales, comunidades eclesiales de base y a proyectos educativos alternativos como los bachilleratos populares en Chile, normales rurales en México y en las escuelas del Movimiento de los Sin Tierra en Brasil. Esta propuesta de contenido netamente político ha servido para construir un modelo de ciudadanía participativa no conforme con la democracia representativa que lucha contra la desigualdad.

Por ello es importante cuestionar la hegemonía de la educación o formación para la ciudadanía que concibe la participación ciudadana como un concepto “neutro”. Desde esta óptica contrahegemónica, la educación ciudadana estaría en permanente tensión con el Estado por la pérdida, recuperación y acumulación de derechos y empoderamiento ya que como dice Haydée Vélez (2004), “Aprender a ser ciudadano no pasa por la conciencia de tener derechos y obligaciones, sino por la experiencia de lo que significa ser ciudadano”

Conclusiones:

La escuela es el espacio en el naturalmente recae la educación ciudadana. Sin embargo, ante la profunda desigualdad que existe tanto en la escuela como en la sociedad, no está cumpliendo su función y la actual curricula se limita a documentar las bondades de la democracia, a señalar los deberes y derechos ciudadanos a partir de algunas reflexiones grupales que no significan nada en los contextos de violencia y pobreza que vive la mayoría de las sociedades en América Latina.

Es en el espacio de la organización cívica donde se ha perfilado con más claridad el tipo de ciudadanía y democracia que se quiere para las sociedades latinoamericanas. Sin embargo, esta educación popular, poco sistematizada y que conocemos tan poco, tampoco puede ser vista como la única solución educadora.

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12 …se pierde de vista que la propia educación- sin calificativos- es una herramienta clave de construcción de ciudadanía, y que una sólida educación básica es la puerta de entrada a la posibilidad de una ciudadanía plena. Necesitamos una población informada, consciente de sus derechos y obligaciones, socialmente solidaria y sensible, políticamente activa, con conciencia a la vez local y global, que participa en la vida comunitaria, se siente corresponsable de los destinos de su país y vota de manera informada y consciente; que cuida su propia salud. La de su familia y la del medio que le rodea; que aprecia y usa de manera significativa la lectura y la escritura para informarse, conocer, comunicarse y actuar; personas seguras de sí mismas que confían en sus propias capacidades y talentos, que saben identificar sus fortalezas y debilidades, que recurren al diálogo y son capaces de argumentar con propiedad; que piensan por sí mismas y de manera crítica; que saben enfrentar los problemas como desafíos, que están listas para seguir aprendiendo para y en el trabajo, para

y en la vida. 8

La construcción de ciudadanía es una herramienta indispensable para superar la desigualdad.

Pedro Pontual (1996), enfatiza el proceso pedagógico como un acto que posibilite la transformación de las relaciones de poder y supere la exclusión. Reconoce y señala el elitismo y el autoritarismo como elementos culturales enraizados en las sociedades latinoamericanas por lo que hay que reinventar nuevas relaciones de poder democráticas que eliminen estos aspectos y permitan sociedades justas (incluyendo la redistribución de la riqueza), igualitaria, democrática, plural en todos los aspectos de la vida social. Por ello, “el sujeto, más que portador de derechos es creador de derechos al participar e intervenir en las acciones del Estado” (1996. 89), lo cual implica un cambio en la relación de lo público y privado.

La teoría de la ciudadanía debe elaborada a partir de la realidad local de nuestros pueblos, acorde a los proyectos políticos que se quieren construir y que obligue a generar nuevas prácticas de vida pública. Son los Estados los que se han quedado rezagados de esta tarea, que ha crecido notablemente en el espacio de la sociedad organizada y su heterogeneidad.

8 Torres, Rosa María. Justicia educativa y justicia económica 12 tesis para el cambio educativo. Informe de Fe y Alegría. Movimiento de educación Popular integral y Promoción social. 2005. P 96

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Referencias

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