Reencuentro con lo ancestral en contexto de urbanidad: Conociendo el discurso de sujetos Mapuche al interior de la comuna de Santiago
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(2) Dedicado a todos aquellos que luchan día a día por encontrar un espacio para el fortalecimiento de nuestra identidad y cultura como Mapuche, haciendo frente a la adversidad para dar a conocer nuestra historia, la verdadera historia.. 2.
(3) AGRADECIMIENTOS. Gracias a mi familia, por su trabajo y esfuerzo, por darme una carrera y ayudarme con los recursos necesarios para estudiar y cumplir mis sueños. A mi madre, por confiar en mis decisiones, por educarme y proporcionarme todo y cada cosa que he necesitado. Tus enseñanzas las aplico día a día. A mis abuelos, Ana y José, ellos son el espejo en el cual me quiero reflejar, quienes han recorrido caminos que aún me faltan por recorrer, llenándome de historias que no callan y de muchas más que quedan por contar. Son la sabiduría de este mundo y mi gran tesoro. Espero continúen a mi lado por mucho tiempo más. Gracias a mis amigas y amigos, quienes me acompañaron con su alegría durante estos años, destinando su tiempo para brindarme aportes invaluables que se quedaran conmigo por siempre. Son los hermanos que elegí para vivir esta vida. Gracias a ustedes he podido concluir con éxito un proyecto que en un principio pareciera ser una tarea interminable, hoy ya es otra meta cumplida.. Chaltumay kom pu che.. 3.
(4) CONTENIDO. RESUMEN……………………………………………………………………………..…….6. I. INTRODUCCIÓN ................................................................................................... 7. II. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN.................................... 9 2.1 Justificación y Relevancia de Investigación ............................................................ 17. III. PANORAMA CONCEPTUAL ............................................................................. 21 3.1 Pueblo Mapuche, algo más que sólo una cultura .................................................... 21 3.2 Espacios significativos: relación con el entorno ...................................................... 25 3.3 Lo urbano: Prácticas discursivas bajo un nuevo escenario. .................................... 26. IV. OBJETIVOS ...................................................................................................... 28 4.1 Objetivo General ..................................................................................................... 28 4.2 Objetivos Específicos.............................................................................................. 28. V. HIPÓTESIS DE TRABAJO ................................................................................. 29. VI. ESTRATEGIA METODOLÓGICA...................................................................... 30 6.1 Diseño Metodológico .............................................................................................. 30 6.1.1 Alcance .................................................................................................. 31 6.1.2 Enfoque Metodológico .......................................................................... 31 6.2 Diseño Muestral ...................................................................................................... 33 6.3 Técnicas e instrumentos de producción de información .......................................... 34 6.4 Técnicas y Procedimiento de Análisis de la Información ......................................... 35 6.4.1 Operacionalización del Análisis ........................................................... 36. 4.
(5) VII. ANÁLISIS Y RESULTADOS ............................................................................ 37 7.1 Principales Hallazgos.............................................................................................. 41 7.1.1 Desarrollo Identitario ........................................................................... 41 7.1.2 Percepciones del contexto Social ........................................................ 46 7.1.3 Percepciones del contexto geográfico local ....................................... 49 7.1.4 Cultura de resistencia ........................................................................... 55 7.1.5 Expectativas y/o proyecciones de la cultura Mapuche en contexto de urbanidad........................................................................................................ 59. VIII. CONCLUSIONES ............................................................................................ 61. IX. BIBLIOGRAFÍA ................................................................................................. 65. X. ANEXOS............................................................................................................. 69 10.1 Anexo 1: Instrumento de recogida de información ........................................... 70 10.2 Anexo 2: Pauta Consentimiento Informado ...................................................... 72 10.3 Anexo 3: Transcripción de Entrevistas .............................................................. 73 10.3.1 Entrevista 1 .......................................................................................... 73 10.3.2 Entrevista 2 .......................................................................................... 83 10.3.3 Entrevista 3 .......................................................................................... 90 10.3.4 Entrevista 4 .......................................................................................... 96 10.4 Anexo 4: Tabla dimensional de análisis de información para Investigación............................................................................................................. 101. 5.
(6) RESUMEN. La presente tesis tiene como objetivo dar a conocer los discursos de sujetos Mapuche respecto al desarrollo de su identidad cultural indígena en contexto de urbanidad, pudiendo reflexionar la incidencia que posee el contexto social y geográfico local en la conservación de sus saberes, cosmovisión, expectativas y/o proyecciones al interior de la Comuna de Santiago, Chile. A través de entrevistas semi-estructuradas y de un Análisis Crítico del Discurso (ACD), se logran conocer y distinguir una presentación material de la historia y un análisis de su memoria discursiva, testimonios que remiten experiencias, memorias de luchas pasadas, presentes y futuras, siendo un aporte en el reconocimiento identitario y validación cultural indígena Mapuche en la ciudad, donde desde los datos analizados, se logra asumir la identidad como una condición de cambio y adaptación en el espacio local, atendiendo esta paradoja de encuentro y desencuentro entre una cultura occidental chilena y otra indígena Mapuche. La acogida a un nuevo entorno es un factor determinante a la hora de querer proyectarse en el espacio, afirmando que las tradiciones se rescatan y se reconstruyen, pero también se reinventan y se reinterpretan nuevas expresiones culturales bajo un mismo escenario de urbanidad donde buscan espacios para ser visibilizados y considerados dentro de lo social, demostrando que son sujetos activos que deben formar parte activa de las transformaciones sociales que se necesitan en el Chile de hoy.. Palabras clave: Desarrollo identitario, Contexto urbano, Validación cultural Indígena.. 6.
(7) I. INTRODUCCIÓN. Hoy en día es posible observar una emergencia en el mundo social respecto del cómo abordar temáticas relacionadas a los pueblos indígenas presentes en nuestro país. Este hecho se logra reflejar en los múltiples libros, documentos, artículos y opiniones públicas que emanan de intelectuales indígenas y no indígenas que logran evidenciar el aporte cultural, social, histórico y político de la presencia poblacional de los diversos pueblos, que contempla además, demandas históricas y elementos relevantes que deben ser considerados a la hora de proyectar el ideal de una sociedad más justa, diversa y democrática. A razón de ello, se torna necesario generar instancias que sean un real aporte en la construcción de conocimientos que permitan visualizar la importancia del reconocimiento identitario y validación cultural, ahondando especialmente en las necesidades de acción que se imponen y demandan a favor del camino del diálogo, el respeto mutuo y reparación del daño histórico cometido desde el Estado, especialmente en relación con la sociedad Mapuche, pueblo originario que, a diferencia del resto de los distintos pueblos que componen nuestra sociedad chilena actual; Aymara, Rapa Nui y Selk’nam, entre otros, ha sido y sigue siendo el grupo social más discriminado y perjudicado tras la política de colonización aplicada a fines del siglo pasado. Ante esto, el conflicto es evidente. Por tanto, es que se ha propuesto una investigación situada al interior de la Oficina de Pueblos Indígenas de la comuna de Santiago, que permita dar origen a una base conceptual y empírica que sirva a otros estudios del mismo tipo y dotar de nuevas experiencias a nuestra profesión. Desde aquí, y tras una problematización del fenómeno a abordar en el presente documento, es que se desea conocer y comprender de qué manera se desarrolla la identidad de sujetos indígenas Mapuche al interior de la Comuna de Santiago, contemplando el contexto de urbanidad presente, generando de esta manera, una visión más amplia y compleja en la relación que éstos cumplen en el contexto dinámico comunal. Esta investigación y sus respectivos resultados se encuentran orientados a generar mayor conocimiento sobre ciertas dimensiones del mundo 7.
(8) Mapuche, para ser visibilizados y considerados dentro de lo social, demostrando que son sujetos activos, que poseen capacidades, y por ende, deben formar parte activa de las transformaciones sociales que se necesitan en el Chile de hoy. En primer lugar, se dará a conocer el problema de investigación que guiará el presente trabajo, abriendo camino al cuestionamiento respecto del desarrollo de identidad cultural indígena en contexto de urbanidad de sujetos Mapuche, develando la situación actual que viven desde el rescate de su discurso, sustentado en principios culturales, teóricos y sociales. Posterior a ello se desarrollará un panorama conceptual que permitirá una mejor comprensión de los elementos principales que guían la investigación, orientados a generar mayor conocimiento sobre ciertas dimensiones del mundo Mapuche, fundamentado en objetivos que logran articular el fenómeno y sus antecedentes. Las hipótesis presentadas permiten orientar el diseño metodológico con el que se trabajará, a modo de poder explorar cada ámbito señalado en el desarrollo del panorama conceptual. Se justificará esta investigación desde un enfoque metodológico cualitativo, orientado al rescate de los discursos de los sujetos indígenas Mapuche con los que se trabajara, en base a entrevistas que permitirán generar una interacción conversacional entre éstos y la investigadora, en dirección a la recopilación de los datos relevantes a analizar, dando lugar al discurso como relación principal entre el sujeto, la palabra y el objeto como fenómeno social, análisis basado desde el Análisis Crítico del Discurso, por medio de categorías previamente determinadas dando lugar al desarrollo de tópicos ensamblados bajo una misma temática desde las entrevistas realizadas.. 8.
(9) II. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN. Chile, es el resultado de profundos procesos de mestizaje y de construcción de nuevas identidades donde la temática indígena constituye, sin lugar a dudas, un tema de actualidad. En el último tiempo, los pueblos Indígenas en Chile tras su descubrimiento, y posterior colonización, han buscado y creado distintas instancias a fin de mantener vigente cada una de sus formas de comprensión del mundo- cosmovisión- hecho que se dificulta por los grandes alcances sufridos tras los procesos de globalización y modernización misma donde “las oportunidades de desarrollo que otorgan, tiene sus manifestaciones en el desarrollo de las culturas” (Diagnóstico del desarrollo cultural del pueblo mapuche. Región de la Araucanía, 2011, p.7). Se hace complejo entonces, hablar hoy en día de culturas “puras”, lo que ha llevado a distintos pueblos a entablar un dialogo en torno a su desarrollo cultural con tal de poder mantener vigente sus valores y costumbres, haciéndose responsables de su revitalización. La preocupación hoy, recae en la inclusión de las culturas minoritarias para favorecer el desarrollo y crecimiento del país, donde los distintos pueblos originarios hacen evidente la necesidad de mantener su identidad cultural para sentirse parte integrante de un grupo social (sociedad chilena), pues de algún modo observan que “la globalización, no sólo homogeneiza e integra a las culturas, también genera procesos de estratificación, segregación y exclusión” (García, 2011, p.8), situación que debe ser abordada bajo una mirada amplia de la diversidad, desnaturalizando los discursos hegemónicos instaurados, y muchas veces normalizados social, política y culturalmente, que no permiten trabajar más allá de lo que es considerado cómo importante en ese instante, dando prioridad muchas veces a otros proyectos, lo que va dificultando el modo en que es posible concebir la problemática y temática indígena. Desde aquí, el re-surgimiento de lo indígena, a nivel nacional, visualiza la necesidad por el reconocimiento identitario, territorial y la reconfiguración de los sistemas democráticos en los organismos públicos,. 9.
(10) donde se repiensen los espacios de interacción y de diversidad, superando las visiones reduccionistas de asimilación, extinción y desintegración cultural. En nuestro territorio conviven no sólo distintos pueblos, sino que distintas lenguas, costumbres, niveles históricos de varias épocas que se enfrentan o suelen ignorarse, ideologías y prácticas discursivas situados bajo un mismo contexto, una misma tierra, donde el discurso proveniente de estos sujetos y lo que tienen por decir al resto de la sociedad, se sitúa bajo una panorámica que suele invisibilizarlos, desvirtuando su significado a causa del contexto donde se enuncian, estrechamente ligado al factor cultural dominante que podría contribuir a las funciones de aceptación o rechazo de aquellos actos del discurso provenientes de una cultura histórica, pero minoritaria. Según los resultados del Censo Poblacional de 1992, confirmó que la población indígena está distribuida hoy en todas las regiones del país, lo que lo transforma en un tema nacional y no se limita a las regiones que históricamente habitaron los pueblos originarios. Por otro lado, según el Censo realizado en el año 2002, señala que “en Chile viven 692.192 hombres y mujeres indígenas, que representan al 4,6% de la población total” (INE, 2002, p. 8) y que, en la zona central del país, específicamente en la Región Metropolitana, se concentra el mayor número de población con un 40,1% respecto del total, siendo Santiago, la gran metrópolis y centro político, quien alberga un gran número de población indígena en su interior, incluso en los espacios más íntimos que configuran su estructura urbana. La distribución indígena en el país según áreas urbanas o rurales, muestra valores sorprendentes con los cuales se puede asegurar que, desde el punto de vista demográfico, la llamada “cuestión indígena en Chile” está más asociada a sectores urbanos que rurales (...) se puede advertir que del total de los indígenas chilenos, un 79,63% declaró vivir en ciudades y sólo el 20,37% restante habita en sectores rurales. (Valenzuela, 1995, p.16). Es posible detectar la complejidad y profundidad del significado de las condiciones y proyecciones de los indígenas residentes urbanos pues, si para los pueblos indígenas su historia ha sido negada, “para los indígenas urbanos, la situación es mucho peor, más compleja, trágica e injusta: desconocidos por la historia y no considerados por la legislación vigente” (Grupo de trabajo Indígenas Urbanos, 2003, p. 516). 10.
(11) Sin embargo actualmente, ya trascurrido los años, es posible evidenciar un aumento en el porcentaje de población indígena residente en esta localidad (Santiago), compuesto por sujetos migrantes provenientes desde las comunidades del territorio ancestral localizado al sur del país. La Encuesta de Caracterización Socio Económica (Casen) 2013, señala que la población indígena en Chile es de 1.565.915, lo que representa a un 9.1% del total nacional, y no un 4,6% desde el 2002 como se estimaba. Estas cifras, representan un contexto relevante el cual debe ser abordado por las instancias públicas y la sociedad civil de forma compleja, donde la interacción entre los pueblos se realice a través del respeto del derecho individual y colectivo, puesto que queda claro que la distribución de la población indígena chilena, según su pertenencia étnica, es muy heterogénea. Según la misma encuesta, sobresale la elevada proporción del pueblo Mapuche, que corresponde a un 84,4% del total de la población que contestó pertenecer a alguna etnia, concentrada principalmente en la Región de la Araucanía, seguida por la Región Metropolitana. Contextos y entornos muy diferentes, pero que sin embargo albergan altos porcentajes de población Mapuche. Considerando que el Censo es un instrumento oficial, las cifras arrojadas por el mismo deben tenerse presentes en la evaluación y planificación de las políticas públicas que, entre otros, ese es su objeto. A pesar de que el Censo en cuestión se realizó hace más de una década, estos antecedentes tienen plena vigencia y no serán reemplazados hasta que se sistematicen los resultados del próximo Censo del año 2017. A grandes rasgos y, como señala Bruno Ribotta (2012), consultor de la CEPAL, las mayores concentraciones porcentuales de población indígena, tienden a presentarse en las áreas rurales de las comunas (centros altamente urbanizados) al momento en que éstas han tenido que desplazarse a zonas próximas debido a la migración de la población desde sus núcleos ancestrales, ya sea por factores que corresponden a la falta de territorio, intereses empresariales, la pobreza y/o la búsqueda de mejores oportunidades económicas y educativas. “Aproximadamente el 40% de la población indígena reside en áreas urbanas, asumiendo la diversidad étnica en éste espacio” (Ribotta, 2012, p.20), donde a grandes rasgos, las pautas 11.
(12) más importantes de distribución de la población indígena urbana, se explican por el pueblo más numeroso del país, el Mapuche, el cual en cuanto al factor residencia, concentra en el área urbana un 62,4% en relación al resto del país, según el Censo del año 2002. Pese a que estas cifras son altas, al interior de la Región Metropolitana el porcentaje de población indígena no constituye un factor contingente significativo, pero sí es importante a escala municipal donde las gestiones y alcances en materia de intervención en la temática van cada día en aumento a razón de las alzas en demandas y satisfacción de necesidades para vivir, de la mejor manera posible, en la ciudad. Siendo así y tomando en consideración el actual contexto que vive Santiago, se impulsa por primera vez la creación de la Oficina de Pueblos Indígenas, con el fin de “generar espacios que logren canalizar inquietudes, iniciativas y requerimientos de los residentes que pertenecen o descienden de alguno de los distintos pueblos indígenas que habitan nuestro país” (Oficina Pueblos Indígenas, 2013) Al interior de la comuna de Santiago (comprendiendo que ésta ha sido foco importante de procesos de migración), existe prevalencia sobre la existencia del pueblo Mapuche, personas que por medio de un trabajo colaborativo logran reivindicar, -a través del arte, la música, la danza, la revitalización de su lengua y cosmovisión-, su reconocimiento constitucional como pueblo y que, gracias a la habilitación y trabajo de la oficina, se espera contribuir, -desde el nivel comunal-, en su “visibilización y reconocimiento (…) dando respuestas a las problemáticas que presentan, evitando la discriminación a la cual se han visto expuestos a lo largo de sus vidas, rescatando y promoviendo al mismo tiempo, la riqueza de sus culturas”(Oficina de Pueblos Indígenas, 2013) potenciando avances sustanciales en su reconocimiento al interior de la ciudad. Las condiciones de vida de población indígena urbana son en general más favorables respecto a los que viven en áreas rurales. No obstante, se evidencia que las inequidades étnicas persisten en las áreas urbanas, incrementándose en algunos casos, y reflejando por ende la discriminación y exclusión social de las personas indígenas que viven en las ciudades (Del Popolo, Oyarce y Ribotta, 2009, p.16).. 12.
(13) Ante esta situación, han aumentado o se han hecho más visibles en el espacio público las demandas y reclamaciones, en especial del pueblo Mapuche, convirtiéndolos en nuevos actores políticos, atendiendo aspectos culturales, valóricos y normativos propios de la cultura, desde sus propias voces. Es importante destacar que la situación de los indígenas Mapuche en Santiago no es exclusiva de este pueblo, ni tan sólo contemporánea, ya que históricamente la discriminación de los indígenas comenzó con la llegada de los primeros colonizadores españoles sometiéndolos y dominándolos por la fuerza, el engaño, o una combinación de éstas; aspectos de la colonización generalizados y que tuvieron como resultado el despojo de los pueblos indígenas de su territorio y el comienzo de un proceso de discriminación perpetrado por sus Estados sucesores hasta la actualidad, donde “el pueblo Mapuche, originario de Chile, sigue siendo el grupo social más discriminado, pobre y marginalizado” (Thiers, 2014, p.16), tratando de obtener un espacio en la sociedad, oponiéndose a los intentos reiterados de asimilación que ha guiado permanentemente al Estado. En efecto, en la mayoría de los países latinoamericanos, las reivindicaciones de numerosos pueblos y comunidades indígenas han venido cuestionando la realidad de una historia marcada por el sello del colonialismo y la usurpación” (Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, 2011, p.86). Es así, como al finalizar el siglo, “se constituye (…) la cultura Mapuche moderna. Combinación de nostalgia, resentimientos y afirmación de su propio futuro e identidad” (Bengoa, 2003, p.14). En ese sentido, la historia de la cultura y pueblo Mapuche, se nutre para recrear ese pasado que es lo propio de su historia, y paralelamente, tratando de entender por qué esos hechos ocurrieron, y las profundas razones humanas de lo sucedido, donde el contexto histórico engloba al discurso a causa de la relación que conserva con aquellos momentos históricos que han determinado la condición de su presente, situándose en una perspectiva de disentimiento, de contra-poder, una ideología discursiva de resistencia y al mismo tiempo de solidaridad por quienes han sufrido la misma situación. A juicio de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina), el proceso de migración constituye uno de los fenómenos más importantes en la actualidad y, aunque sus orígenes se remontan a la historia colonial, el mayor volumen migratorio, así como sus impactos, se comienzan a verificar con claridad desde mediados del siglo XX. 13.
(14) El deterioro, pérdida y disminución de las tierras comunitarias, la carencia general de recursos productivos, el crecimiento de la población, la asalarización, la pobreza y factores subjetivos como la atracción por las “ventajas” de la vida en la ciudad, son algunas de las causas del tránsito a las urbes (Grupo de trabajo Indígenas Urbanos, 2003, p.522).. Esta migración crea nuevas dinámicas socioculturales y por sobre todo, nuevas territorialidades, “apelando a la transformación de los espacios urbanos como lugares de la multiculturalidad, exigiendo acciones específicas para mejorar las condiciones socioeconómicas, políticas y culturales de estos pueblos” (Bello, 2004). Ante esto, la migración indígena no debe entenderse como un dato más, sino como la demostración de profundos cambios que están ocurriendo en las sociedades. Este hecho, sin embargo, para el pueblo Mapuche presenta aspectos aún más particulares. El proceso migratorio hacía la Región Metropolitana y, especialmente Santiago, centro de la gran metrópolis, constituye de alguna manera un retorno a los territorios que muchos debieron abandonar como consecuencia de la invasión violenta de los españoles, así también, el hecho de que la llegada de los Mapuches a la ciudad resulta una experiencia nueva como proceso de vida así mismo, “porque la población Mapuche urbana está constituyendo un asentamiento más permanente con construcción de una identidad cada vez más propia, diferenciándose en algunos aspectos de la de su origen” (Grupo de trabajo Indígenas Urbanos, 2003, p. 522). Esta nueva realidad determina el uso de nuevos espacios territoriales para el desarrollo de la actividad espiritual. Por ejemplo, el festejo de nguillatunt1, we tripantü2, machitún3, etc., abriendo así, el camino a la 1. Nguillatun: es una ceremonia de agradecimiento al padre creador (Chaw Ngenechen). Se le agradecen todas las bendiciones recibidas y se le ruega por el bienestar de la familia, de la comunidad, de las tierras y las cosechas. Las autoridades de esta ceremonia son el lonko, la machi, y las personas que bailan alrededor del rehue, llamados choyke. Los visitantes de fuera de la comunidad o los turistas no pueden ubicarse en cualquier parte, deben esperar a que se les asigne un lugar desde donde se dispondrán a presenciar la ceremonia. Como es un ritual formal y de vital trascendencia para quienes participan de él, los afuerinos deben comportarse de manera empática, respetuosa y restringida al rol de espectadores. 2. We tripantu: es el año nuevo mapuche que comienza el 23 de junio por la noche. Se inicia con una rogativa encabezada por la machi, siguiendo la ceremonia con cantos (pillantu) y danzas (purrun). Luego se continúa la celebración con una comida (misagún). Durante la ceremonia los adultos cuentan hechos desconocidos de la familia y de los miembros que se han reunido, narran el origen y la descendencia. Se participa del conocimiento en general que los más antiguos tienen y se cuentan cuentos epew; se baila choyque purrun y se toca la trutruka y el trompe.. 14.
(15) generación de una identidad cultural local construida en la ciudad, sin abandonar aquellas prácticas que forman parte de su identidad y de su cultura, como se refleja en el testimonio de uno de los integrantes del Grupo de trabajo Indígenas Urbanos: Así, se ha ido construyendo nuestra identidad indígena en la ciudad, en un proceso complejo, porque no disponemos de los espacios propios apropiados para el desarrollo de nuestra identidad, nuestra espiritualidad, debiendo adoptar como estrategia de sobrevivencia, la incorporación de valores de la cultura dominante. El indígena urbano está destinado a vivir como un citadino más, vistiendo la ropa de moda, comiendo los alimentos modernos (chatarra) asistiendo a la enseñanza (escuela) que no considera los conocimientos de nuestro pueblo (Grupo de trabajo Indígenas Urbanos, 2003, p. 519).. Se comprende entonces que una vez ya residentes y en parte resolver los problemas de supervivencia, el pueblo Mapuche, ahora en espacio urbano, intentan poner en práctica sus saberes, su cultura y así, forjar su identidad, sin embargo, resulta complejo puesto que los actos discursivos provenientes de ésta realidad, van adquiriendo significados “de acuerdo con los contextos en los que se enuncian y las intenciones con las que se enuncian” (Schiffrin, 1995, p. 9), donde el contexto citadino suele considerarse como impositivo puesto que dificulta la mantención de la identidad del pueblo Mapuche, trayendo como consecuencia, su progresiva occidentalización, ya que no cuentan con los medios y el entorno apropiado, como lo era en su territorio ancestral, elementos que constituyen y conforman éste fenómeno. Reproducir su modo de vida bajo este nuevo escenario y, de superar el dilema de ser diferente, abarca mucho más que sólo un proceso de adaptación al medio. La diversidad a la que se enfrenta el pueblo Mapuche, se expresa también, en los diferentes espacios geográficos que ocupan dentro del territorio. A pesar de que generalmente se los ha asociado con el medio rural, la migración campo-ciudad y el crecimiento natural de su población en zonas urbanas han configurado otra realidad. Notamos que el vivir en la capital nos plantea diversas interrogantes. Sin embargo, existe la convicción de que ningún Mapuche ha perdido su condición de tal por haber migrado; tampoco han dejado de serlo los que 3. Machitun: es otro rito de sanación que es oficiado por la machi, persona consagrada por los dioses para la lucha contra las fuerzas del mal (wekufe).. 15.
(16) proyectan su vida en la ciudad. Desde ésta mirada, los Mapuche residentes en Santiago pueden y tienen mucho que decir. Ante esto, resulta interesante investigar:. ¿Cuáles son los discursos de sujetos Mapuche respecto al desarrollo de identidad cultural indígena, en contexto de urbanidad, al interior de la Comuna de Santiago?. Así, se espera establecer una relación, entre aquellas prácticas discursivas construidas desde las voces de sujetos Mapuche en tensión con el nuevo escenario de desarrollo social y cultural para la formación, transformación y/o conservación de su identidad, activando y potenciando el lenguaje y oralidad como base para abrir espacios para conocer y transformar aquellas prácticas en un futuro. De esta manera, se intenciona un análisis cultural en el cual es posible distinguir una presentación material de la historia y un análisis de su presentación discursiva, es decir, lo que los textos y bibliografía nos entrega y representa sobre lo Mapuche y aquello que los propios sujetos tienen que decir y plasmar respecto de su nueva condición sociocultural en contexto de urbanidad, pudiendo de ésta manera, “mostrar relaciones entre textos, los procesos de producción y los procesos de comprensión, y entre estos y las amplias prácticas sociales que dichos procesos incluyen entre sí” (Fairclough, 1995, p. 29) El alcance del desarrollo de ésta interrogante entonces, abre camino al reconocimiento cultural proveniente del mundo Mapuche presente en la sociedad chilena. Esto implica transferir poder hacia los pueblos indígenas de manera que sean los propios sujetos quienes propongan las estrategias adecuadas a su propia visión de desarrollo.. 16.
(17) 2.1 Justificación y Relevancia de Investigación Como se ha desarrollado, las transformaciones políticas, sociales y culturales, producidas principalmente por el fenómeno de la globalización, ha modificado la estructura de la sociedad. Procesos como la industrialización o el crecimiento urbano, hacen reflexionar respecto del impacto (positivo o negativo) que tiene en las culturas minoritarias e indígenas, especialmente el pueblo Mapuche, abriendo el diálogo en torno al desarrollo cultural vigente y los valores culturales heredados, la cual en su mayoría, desde los discursos de los propios sujetos, no ha implicado respeto, valoración e integración cultural para con ellas siendo que, la diversidad cultural constituye sin duda, la regla general de los estados modernos. En ese contexto, el proceso de asimilación sufrido por los Mapuche con la cultura dominante, los winka4, “los ha obligado en muchos casos a dejar de lado su propia cultura e identidad” (Ancán, 1994, p. 7). Para apostar por el fortalecimiento en un trabajo de base Mapuche en la ciudad, es necesario generar iniciativas y propuestas que “contribuyan a entregar elementos y conocimientos propios a los hermanos/as mapuche que han quedado en el olvido y la exclusión, que sólo cargan con un apellido y un pasado más o menos difuso de su familia” (Meli Witran Mapü, 2005, p.3). Para contribuir a lo anteriormente mencionado, en primer lugar, es importante romper con la idea tradicional, al momento de hablar sobre los Mapuche, que es una cuestión netamente conectado al mundo rural y la vida en comunidad. Imaginarios que se hacen presente hoy en las tantas prácticas discursivas hegemónicas de la sociedad chilena. La literatura indígena, en este aspecto introduce interesantes aportes respecto a que los fenómenos identitarios que se trasladan y están presentes también en las ciudades, así también logra aportar el contenido discursivo que los propios sujetos tiene por decir respecto de su proceso y desarrollo. “La identidad étnica no desaparece en el proceso migratorio hacia los centros urbanos, sino que se trasforma y se redefine en un proceso de construcción,. 4. La palabra winka es usada por los Mapuche para referirse a los chilenos que no pertenecen a esta etnia. En su lengua, la palabra winka se refiere a “ladrón, asaltante, usurpador”. Al idioma español le dicen winkagundun, que es “el hablar de los ladrones.”. 17.
(18) de recomposición y de adaptación a los imperativos de la sociedad moderna” (Aravena, 2003, p.170) Así, se demuestra que las migraciones hacia las zonas urbanas muestran una adaptación continua, asociado, por ejemplo, a “la lengua de origen, la mantención del sistema familiar, los patrones de crianza y socialización comunes a las áreas de origen y la conservación de una buena parte de las tradiciones, sobre todo, de una cosmovisión o inconsciente colectivo común” (Urrea, 1994), proceso necesario de conocer y desarrollar desde la postura de los propios involucrados. En segundo lugar, y en estrecha relación a la idea anterior, para la cultura Mapuche al interior de la Región Metropolitana y especialmente en Santiago, toman importancia elementos como la conservación de la lengua (en un ambiente donde ésta no es funcional), la religiosidad y la memoria histórica, basada en la oralidad como tradición, donde aquellas están ligadas a la memoria, no se escribe, es una memoria discursiva que reproduce la historia oralmente, reproduciéndola de manera tal, que también la dramatiza y, así lo confirma Paul Walder en su artículo sobre el Movimiento Mapuche, se “cuenta la historia, se canta, baila, llora, transmite el sentimiento. Es una memoria oral, que hace que el pasado esté constantemente interpretándose de acuerdo a la realidad del presente” (Walder, 2008). No busca la realidad objetiva, la verdad del presente ilumina hacia el pasado, pudiendo transformarlo, “lo importante es que la memoria del presente determine la conducta” (Walder, 2008), por eso la memoria no se pierde, se revive y se construye, se rescata con tal de recuperar la identidad en la ciudad. Esa voluntad de conservar su historia está inmersa en todo, donde el lazo existente entre la comunidad Mapuche y la tierra, es un lazo identitario, que va del Mapuche a la tierra y de la tierra al Mapuche. Es un matrimonio indisoluble por donde se le mire. Eso hace que haya una permanencia, un compromiso, que el mapuche se juega por defender aunque no tenga motivos políticos claros. Hay un factor identitario muy profundo que tiene que ver con la relación con la tierra que determina su porfía (Meli Witran Mapu, 2005, p.6).. Los Mapuche, que por las circunstancias de la historia residen en Santiago, son actores que no pueden ser omitidos y, que sin duda, pueden contribuir en la lucha general de su pueblo por su reconocimiento. Podríamos decir entonces, que en el actual contexto se presenta un gran desafío: atender las demandas de los actores indígenas evitando los conflictos entre estos y las sociedades “dominantes”, pero sin perder la perspectiva de que somos un país lleno de diversidades, por lo tanto se debe considerar en todo momento aspectos culturales, valóricos y normativos que engloba el acto lingüístico reflejado en sus discursos. En ese sentido, muchas iniciativas y estrategias de desarrollo han fallado por no tomar en cuenta la especificidad propia de los pueblos indígenas en términos sociales, políticos, culturales o económicos, sino que 18.
(19) han generalizado y asumido unas características homogéneas para toda una población. Más bien, como bien fundamenta Rey (2002) en su tesis sobre “Capital Social”, ha existido una importación de propuestas en materia de desarrollo indígena y una débil recreación autóctona de ellas, en el sentido de que no han sido estos pueblos quienes han propuesto las bases de su desarrollo. Es por ello que resulta interesante y fundamental indagar sobre los saberes originarios y lo que tienen que decir hoy, los cuales han quedado marcado por la “destrucción de conocimientos propios del pueblo Mapuche, causada por el colonialismo europeo a partir de las necesidades de dominación capitalista y colonial” (De Sousa, 2010, p. 8). A causa del contingente indígena santiaguino, incrementa el interés por introducirse en esta temática. En dicha tarea es necesario que la disciplina del Trabajo Social lleve adelante, coopere y sea un real aporte en el trabajo intelectual. En este contexto, se analizaran las secuencias argumentativas de los hablantes para dar cuenta de su opinión respecto del desarrollo identitario indígena Mapuche, pudiendo explorar las manifestaciones discursivas, positivas o negativas, que brinda el nuevo contexto de urbanidad ante este fenómeno cultural. En suma, podemos decir que son muy escasos los estudios que han mirado lo urbano como algo integral, “los temas de identidad étnica son vistos comúnmente desde la variable cultural-religiosa, o bien desde experiencias puntuales, tanto a nivel individual como organizacional” (Antileo 2006, p. 8) Por lo tanto, se hace necesario un cambio de paradigma, donde el pueblo y sujetos indígenas Mapuche, sean puestos en el centro de las estrategias, como actores y partícipes de su desarrollo, contexto caracterizado por la complejidad de nuevos escenarios sociales. Este proceso debe ir encaminado a generar espacios crecientes de apropiamiento y autogestión por parte de los actores locales indígenas, que permitan controlar e influir en los distintos fenómenos que se desarrollan en el espacio territorial comunal, siendo el lenguaje, como propiedad inherente a todo ser humano, quien juega un papel central como medio de comunicación debido al grado de influencia que ejerce en la construcción de significados en relación al contexto donde se utiliza, entiendo así, la palabra como acción social. Sin embargo, no sólo basta con conocer las demandas del pueblo Mapuche, sino que también, es relevante levantar nuevos conocimientos en torno a quienes se encuentran insertos en el territorio de forma individual, indígenas que poseen historia, conocimiento, intereses, ideas y demandas que deben ser consideradas de la misma manera, especialmente del pueblo Mapuche, debido a los altos índices que esta población presenta a nivel comunal y nacional, así como también, por un sentido de identidad con la 19.
(20) realidad social, cultural, histórica y política de la estudiante con su pueblo de origen. Es importante preservar, desarrollar y transmitir a futuras generaciones sus territorios ancestrales y su identidad étnica como base de su existencia continuada como pueblo, de acuerdo con sus propios patrones culturales, sus instituciones sociales y sus sistemas legales (Martinez, 1986, p.7).. Precisamente a ello nos llama, el abordar de manera propositiva y creadora, la temática indígena del pueblo Mapuche, donde se podrá ofrecer un acercamiento al contexto cultural actual en la localidad comunal de Santiago, permitiendo indagar en su historia y cultura, una conceptualización del mapuche kimün –conocimiento mapuche- de los espacios con significancia cultural, material e inmaterial, abriéndose paso a reflexionar el accionar desde la conciencia emancipatoria, superando miradas de resignación y comodidad, obligándonos a ampliar los campos de acción, profundizando y complejizando comprensiones de autonomía y fortalecimiento de la dignidad, interactuando con el otro, construyendo un lenguaje que permita comunicarnos en una relación simétrica y horizontal.. 20.
(21) III. PANORAMA CONCEPTUAL. Para comprender de mejor manera los elementos que centrarán la presente investigación, es que se desarrollarán y profundizarán los principales conceptos y particularidades que permite visualizar la problemática y fenómeno abordado.. 3.1 Pueblo Mapuche, algo más que sólo una cultura Desde los años 90’, se comienza a repensar los espacios de interacción y de diversidad a favor de la superación de visiones y discursos reduccionistas de comprensión cultural con los diversos pueblos originarios del país donde se califica, por ejemplo, al pueblo Mapuche como una etnia, carente de toda identidad, visiones que incluso hasta en la actualidad posee repercusiones, forjando procesos de civilización por medio del desarrollo de prácticas basados en un imaginario sustentado en la discriminación y violencia colonial heredado. En el proceso de la apropiación del espacio urbano intervienen fenómenos identitarios fuertes que se dan previos a este hecho concreto, por lo que la existencia de redes migratorias consolidadas en el tiempo son la base sobre la cual se extienden las prácticas culturales y, por consecuencia, se reflejan en la apropiación del espacio urbano por parte de los Mapuche en Santiago. Desde aquí, se entenderá la identidad no como estructura, sino como un proceso, “un fenómeno de carácter relacional y evolutivo, además de discursivo, que opera de acuerdo al principio de oposición: es distintiva o diferencial” (Grissi, 2000, p.2), donde la relación entre la lengua-discurso y las interacciones sociales logran conectarse directamente con el contexto pudiendo desenmascarar los mensajes ocultos promoviendo mecanismos de comprensión y solución para situaciones de discriminación o exclusión que limitan el desarrollo identitario progresivo de los sujetos Mapuche.. 21.
(22) La permanencia de población indígena, alejada en la mayoría de los casos de sus tierras originarias y que hoy conviven con otros sectores, se adaptan y redefinen identitariamente, comprendiendo la identidad como “el mecanismo mediante el cual los seres humanos y los pueblos se conciben a sí mismos, y se hacen solidarios con su devenir histórico común, basados en el arraigo que les da su cultura y su medio” (Kilakeo, 1992, p.9). No es sólo un conjunto de rasgos y tradiciones compartidos, es una pilar fundamental para la autoafirmación al distinguirse de otro: “El mundo de la nación Mapuche, siendo solidario con su historia, se siente distinta de la sociedad chilena y su Estado nacional, fundamentalmente por ser víctima de su opresión" (Kilakeo, 1992, p.10). Es por ello que interesa de sobremanera contribuir al rescate de sus tradiciones y prácticas discursivas más allá de todos los atropellos y despojos a los cuales el pueblo Mapuche se ha visto expuesto, donde, durante años, se ha identificado la identidad Mapuche netamente como una “cultura”, medio que define y releva su identidad. La identidad mapuche se estructura a partir de la memoria histórica del pueblo, lo cual supone un rescate de formas culturales, modos de relación social y de producción simbólicas, -a lo menos-, distinta del winka. El admitir la existencia de la categoría urbano (…) implica admitir el nacimiento de un nuevo tipo de memoria histórica formulada con arreglo a la nueva coyuntura de tipo urbano de carácter modernizador (Valdés, 2000, s/p).. No se plantea que la cultura Mapuche urbana existe como realidad independiente, sino que, porque existe una cultura Mapuche tradicional, teniendo una raíz fundamental en lo rural, con ella lo urbano mantiene ciertos vínculos debido a la interacción en los ámbitos de la cultura, la economía y la política desarrollada en la ciudad, han ido surgiendo ciertas particularidades que suelen diferenciarlos con los hermanos que viven en las comunidades originarias, sin embargo se mantiene y conserva la cosmovisión ancestral como fundamento esencial de vida. En este sentido, resulta fundamental la comprensión ante la existencia de variadas miradas y definiciones respecto del término cultura. Como definición más utilizada y aceptada universalmente, es posible comprenderla como Conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores y las creencias (…) Por ella es como discernimos los valores y realizamos nuestras opciones. Por ella es como el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevos significados y crea obras que lo trascienden” (UNESCO, 1982). Existen varias definiciones que complejizan el término, reconociendo el concepto como “una categoría tan polisémica y enredosa” (Kilakeo, 2006, 22.
(23) p.13) que no podría ser aplicada como definición a la visión definitoria de cómo se debiese reconocer al pueblo Mapuche. Sin embargo, algunos autores van más allá de ésta definición, tomando en cuenta que la sociedad Mapuche, contempla y vive el mundo social, político, económico y religioso en su máxima relación, donde “su identidad, su ser (inseparable de las condiciones de vida: de la mapu), los animales, la naturaleza, se liga hasta confundirse con lo sagrado (las divinidades, los antepasados)” (Foerster, 1995, p.11). En el mismo sentido, Huenchumilla R., Marileo J., Millahuanque A. y Painemal C. (2005) plantean que la cultura consiste en sistemas de significados y comprensión, aprendidos y compartidos a través del lenguaje natural, referido no sólo a representaciones sobre lo que hay en el mundo sino también a como se reconstruyen la naturaleza de la realidad. Esta conceptualización relaciona el modo en que la sociedad Mapuche comprende y vive el mundo. “Estos sistemas de significados y comprensión, aprehendidos y compartidos, permiten a las personas identificarse con otros similares y diferenciarse del “otro” (Huenchumilla, et al, 2005, p.7), donde tanto la lengua (como medio de comunicación) como la sociedad (como receptor de información) se encuentran en constante transformación para dicha comprensión, modificándose mutuamente, perpetuando ideologías conforme a los intereses reinantes en el grupo, jugando un papel importante en el contexto histórico, necesarias para un entendimiento en su relación con el desarrollo de la identidad y espacio cultural. Así se comprende entonces de mejor manera y desde la posición de ser Mapuche, el concepto de cultura, término que será utilizado para una mejor comprensión en el desarrollo de la presente investigación. A razón de esto, es posible mencionar que el pueblo Mapuche es poseedor de un profundo conocimiento sobre la naturaleza, de ahí su denominación como mapuche, denominación que se dan a sí mismos como, y tal cual es su significado, “gente de la tierra”. Deriva del mapudungun o mapuzungun (idioma mapuche) donde mapu – tierra y che – persona. Ser Mapuche es pertenecer a la tierra, es a partir de ello donde se desarrolla el pensamiento filosófico del pueblo, bajo una relación armónica con la naturaleza que revela todo vínculo que se extiende mucho más allá de los lazos familiares, es resultado de una conexión con el bosque, las montañas, el agua; elementos con los que se convive, son newen (fuerza) y, el Mapuche es una fuerza más dentro de esto, “ser mapuche es aquel que vive la tierra desde la pertenencia a ella” (Kilakeo, 1992, p.6). Desarrolla su cultura en armonía y sintiéndose parte de ella, es decir, se fundamenta en que todo su funcionamiento está relacionado a dicha concepción. Este término, como se le puede catalogar, era utilizado mucho antes de la llegada de los españoles, haciendo alusión a la población que habitaba desde lo que hoy se conoce como zona Centro hasta la zona Sur de Chile. 23.
(24) “Este mismo pueblo posteriormente fue bautizado por los colonizadores hispanos bajo el nombre de Araucanos o Indígenas” (Thiers, 2014, p.3), denominaciones que hoy persisten y suelen encontrarse en la literatura, libros y diversos artículos, que da cuenta de cómo hoy se trata y aborda la temática después de años de historia. Es así, como ésta cultura “se ha proyectado en las nuevas generaciones a través de la formación de persona, en las cuales se cultivan el küme kimün -buen conocimiento- y el küme rakizuam -buen pensamiento-“ (Alchao, et. al., 2005), donde la formación de la persona se caracteriza por ser integral, donde cada una se orienta a cultivar aspectos que contribuyan a la proyección cultural, la cual se organiza en función de la relación entre hombre-naturaleza, hombre-sociedad y hombre-fuerzas espirituales. En otras palabras, se sustenta en el Az Mapu, quien regula la armonía en la tierra, basada en normas y deberes en cuanto a lo que se debe y no hacer, “determina la continuidad de cómo comprender el mundo, y por lo tanto establece conceptos de organización cultural como visión totalizadora, pero que implica desde luego lo denominado social, político, territorial, jurídico, religioso, cultural (CONADI, 2014, p. 29). Todo lo antes mencionado, pone en evidencia lo integral del Mapuche kimün, del Mapuche mogen –vida mapuche-, “plasmado en las diferentes manifestaciones sociales y culturales en las cuales convergen la relación de la persona con su entorno social, cultural y espiritual” (Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, 2011, p.13), donde el comportamiento humano logra contextualizarse bajo una conexión inmediata con dicho momento histórico, contenedor de características propias que juega a promocionar un entendimiento particular de aquellas causas y consecuencias que originan y se derivan del acto discursivo de aquellos que tienen cosas que decir y expresar. Esta forma de concebir el mundo, sin embargo, es una manifestación que hoy en día cuesta visualizar, sobre todo en la ciudad. El imaginario que suele tenerse de este pueblo para la sociedad chilena, y para sus representantes políticos y religiosos, y también para el Estado chileno, el Mapuche es “aquel que vive en el campo o en las comunidades del sur (…) ello constituye la máxima expresión de negación, racismo y xenofobia. Es la resistencia a creer que en las ciudades de los blancos, vivan indios” (Grupo de trabajo indígenas urbanos, 2003, p.526), Así también, muchas veces se le representa como un “pasado monumental histórico” como si ésta se hubiese perdido, asimilado o que simplemente se extinguieron. Considerando que la cultura es dinámica, que se va nutriendo y transformando por la acción humana, es indudable que hoy también se estén generando nuevas expresiones culturales, conservando sus elementos ancestrales tales como: cosmovisión, idioma, espiritualidad e incorporando los elementos que la rodean. Sin embargo, esto no implica que la cosmovisión, la filosofía, la identidad y su cultura se estén perdiendo; muy 24.
(25) por el contrario, ellas se mantienen fuertes en su entorno, aún más, actuando como fuente de inspiración y fortaleza espiritual bajo el nuevo contexto en la ciudad.. 3.2 Espacios significativos: relación con el entorno La ocupación ancestral en Chile queda marcada por el proceso migratorio que sufre la población Mapuche una vez colonizados sus terrenos desde el centro a la zona sur del país. En Santiago, los Mapuches migrantes se enfrentaron a una ciudad racista, con escasez de viviendas, una oferta de trabajos mal remunerados y prácticas de exclusión que derivan de discursos de poder dominante que inciden directamente en la construcción y desarrollo de ésos, tanto en su nivel individual como social, influyendo en la forma en que los sujetos son capaces de relacionarse. Este contexto -desfavorable para quien viene llegando- fue promoviendo una serie de tomas de terreno en las comunas periféricas de la ciudad, que fueron gestando un sentido de pertenencia y promoviendo una asociatividad con el entorno. Aunque la conciencia “étnica” no estaba tan presente durante los primero años de asentamiento producto de la discriminación hacía lo indígena, “primaba una enorme sensación de soledad y desamparo que fue promoviendo la búsqueda en la ciudad de una comunidad perdida” (Campos, 2002, p.23) Si bien la migración y discriminación padecida en la ciudad contribuyeron a que muchos Mapuche se desvincularan de las tradiciones de carácter ancestral, no fue absoluta. El regreso constante a las comunidades de origen, sobre todo en momentos de realización de ceremonias como el we tripantü o el nguillatun, permitió el lazo de que muchos Mapuches habitantes de Santiago se mantuvieran cercanos a sus tradiciones que pronto extrañarían y buscarían recrear en la ciudad. Así se impulsa progresivamente la reactivación de ceremonias bajo el reencuentro con otros Mapuche en condiciones similares, fomentando la pertenencia y agrado en este nuevo territorio. “Estas ceremonias fueron poco a poco visibilizando el imaginario Mapuche en el contexto urbano, explicitando al resto de los habitantes de la región la permanencia de su. 25.
(26) cultura” (Bengoa, 1999, p.7), instalando a la vez una demanda de lugares pertinentes para realizarse. En la comuna de Santiago principalmente, destacan tres lugares que tienen gran fuerza simbólica: Cerro Welen (marca un territorio histórico que fue llamado, posterior a la conquista española, Cerro Santa Lucía, fundado así en el año1541), Quinta Normal (Lugar tradicional de encuentro Mapuche, también conocido como quinta de recreo) y Parque O’Higgins (lugar de encuentro Mapuche), sólo por mencionar algunos. Pese a las nuevas condiciones del entorno, su identidad “no desaparece en el proceso migratorio hacia los centro urbanos, sino que se transforma y se redefine en un proceso de construcción, de recomposición y adaptación a los imperativos de la sociedad moderna” (Aravena, 1999, p. 170), donde el elemento de lo urbano, se reconfigura como elemento a tomar en consideración en los análisis relacionados al pueblo Mapuche, análisis que deben realizarse, sin perder de vista su historicidad. Este proceso de interdependencia entre ser Mapuche y su nuevo entorno, favorece al fortalecimiento de la identidad cultural de los indígenas urbanos, tanto así que para el caso Mapuche en Santiago, lo que equivale a auto reconocerse como gente de la ciudad y por lo tanto “homónimo de pewenche, lafkenche, williche, wenteche o nagche, todos partes del pueblo Mapuche” (Grupo de Trabajo Indígenas Urbanos, 2000, p. 527). La instalación de grandes contingentes indígenas en zonas urbanas no significa necesariamente que los migrantes pierdan sus vínculos con la comunidad o pueblos de origen, como en general se ha creído hasta ahora. En numerosos casos tanto migrantes como residentes rurales mantienen vivos sus lazos de parentesco, sus vínculos sociales y emocionales con sus lugares de origen (CEPAL, 2012, p.28). En Santiago, sus tradiciones se rescatan, se reconstruyen, se reinventan y se reinterpretan.. 3.3 Lo urbano: Prácticas discursivas bajo un nuevo escenario. La realidad existente se atribuye al cómo la sociedad permite una construcción basada en una socialización reproductora de sujetos que poseen una determinada ideología, características u otras categorías que hacen una distinción entre ser parte de esto, sociedad chilena, o ser encasillado como otro, pueblo Mapuche, marcando la diferencia de aquellas prácticas sociales que emergen de dichos discursos en su relación individual y colectiva con otros sujetos, discursos que reconocen un carácter histórico y social, muchas veces naturalizado e incuestionable por una cultura dominante. Ante esto, reaparece un nuevo grupo social, poco reconocido y construido por medio de modelos que no se logran ajustar a la verdadera 26.
(27) realidad que experimentan, basado en una mirada hegemónica de poder occidental y reduccionista en cuanto al factor cultural heredado. Tras este escenario, se comprende que la construcción y desarrollo de la persona histórica, entendida aquí como sujetos Mapuche, no responde a una mera definición textual de lo que es, sino que se construye continuamente a través de las relaciones que surgen en el espacio donde se determinan una nueva posición, práctica y un nuevo discurso para su autodeterminación y participación en aquellos ámbitos que le interesen, “apuntando a desarrollar una autonomía racional, mediante la reflexión e interpretación de sus realidades” (Silva, 2005). De esta se desprende la necesidad de conocer el contexto donde se sitúan los protagonistas. Ante esto, surge un primer término a ser entendido. La urbanidad como concepto es complejo, pero para efectos de éste trabajo nos abocaremos a ella como algo histórico. Para el caso Mapuche se delimitará la caracterización de lo urbano para aquellas ciudades o zonas donde la sociedad vive y se desarrolla en base a ideologías moderno-industrial, caracterizados fuertemente por procesos de migración histórico, que obligó al Mapuche, desde ya varias décadas, a vivir en la ciudad. Los Mapuche se debieron reconstituir en un territorio no tradicional, es decir, en una ciudad altamente urbanizada, que los acogió con la condición de que los que llegaban debían acomodarse a las lógicas imperantes de la ciudad, donde es Santiago, la gran capital “quien concentra la mayor población indígena; le siguen ciudades como Valparaíso, Concepción y Temuco. En estos centros urbanos existe, por parte de grupos organizados, un gran trabajo de recuperación de la identidad originaria, desarrollando todo tipo de actividades” (Collipal, 2014, p.139). La ciudad en este escenario, representa ciertas dificultades para el buen desarrollo de su cultura, comprendiendo la importancia que tiene para la población Mapuche el uso de los espacios/territorios (cerros, montañas, ríos, vegetación). El concepto territorio es más amplio que la mera tierra que se encuentra en él, puesto que es un espacio cargado de significados y vivencias, entre otras cargas culturales: Es necesario para esto, conocer profundamente la historia y las construcciones discursivas e ideológicas que se han hecho de ella (Diagnóstico del desarrollo cultural del pueblo mapuche, 2011, p.17). Es el elemento esencial que contiene al grupo, que posibilita su existencia y que asegura su porvenir. “El territorio no es la tierra (entendida como factor económico) sino que es un espacio político donde el grupo étnico ejerce dominio que se esfuerza por mantener – y muchas veces recuperar- ante adversarios reales o potenciales” (Marimán, 1997, p.221).La relación inherente entre la población indígena y el territorio es una cuestión de conocimiento generalizado, y que está asociada “directamente al mantenimiento cultural de estos pueblos debido fundamentalmente al. 27.
(28) carácter sagrado que tiene y a que en él también se refleja en muchas ocasiones su estructura social” (Thiers, 2014, p.2). Ser Mapuche en la ciudad, en la comunidad o en otro espacio territorial no son formas excluyentes del ser Mapuche, sino manifestaciones diversas de una sola colectividad humana con historia y prácticas culturales comunes, donde, pese a las nuevas condiciones del entorno, su identidad “no desaparece en el proceso migratorio hacia los centro urbanos, sino que se transforma y se redefine en un proceso de construcción, de recomposición y adaptación a los imperativos de la sociedad moderna” (Aravena, 1999, p. 170), donde el elemento de lo urbano, se reconfigura como elemento a tomar en consideración en los análisis relacionados al pueblo Mapuche, análisis que deben realizarse, sin perder de vista su historicidad y su discursividad.. IV. OBJETIVOS. 4.1 Objetivo General Conocer los discursos de sujetos Mapuche respecto al desarrollo de identidad cultural indígena, en contexto de urbanidad, al interior de la Comuna de Santiago.. 4.2 Objetivos Específicos 1. Reflexionar desde el discurso de sujetos Mapuche, la incidencia que posee el contexto social y geográfico (local) para el desarrollo de una identidad cultural indígena en contexto de urbanidad, al interior de la Comuna de Santiago. 2. Identificar y comprender en el discurso de sujetos Mapuche, cómo logran mantener vigente saberes propios de la cultura, en contexto de urbanidad, al interior de la Comuna de Santiago. 3. Identificar en el discurso de sujetos Mapuche las expectativas y/o proyecciones para la mantención y/o recuperación de tradiciones ancestrales propias de la cultura para el proceso de construcción de identidad cultural indígena en contexto de urbanidad, al interior de la Comuna de Santiago. 28.
(29) V. HIPÓTESIS DE TRABAJO. Para la construcción de la presente investigación, se parte del supuesto que el proceso de migración vivido por el Pueblo Mapuche ha repercutido en su forma de vivir su cultura, sometiéndose a un nuevo contexto que ofrece un estilo de vida distinto al original, donde han tenido que buscar nuevas formas para conservar costumbres y tradiciones ante este nuevo espacio de identidad urbana. A partir de ello, se levantan las siguientes hipótesis:. 1. El poder identificar la influencia del contexto social, tras comprendido el proceso migración y adaptación en la ciudad, permitirá comprender la relación existente entre la sociedad chilena y el pueblo Mapuche, ante el escenario de diversidad que hoy enfrenta la Comuna de Santiago. 2. Conocer la influencia del espacio geográfico local-comunal abre caminos a generar instancias que jueguen a favor de la conservación de tradiciones de los sujetos indígenas Mapuche al interior de la Comuna de Santiago. 3. El comprender el desarrollo multicultural de sujetos indígenas Mapuche, permitirá el reconocimiento de éstos dentro de la comuna, contribuyendo en aportar a la deconstrucción de visiones y lógicas estigmatizantes de desigualdad, discriminación e injusticias imperantes en la sociedad. 29.
(30) 4. Aporte de nuevas generaciones para la mantención de la cultura y cosmovisión Mapuche y, en el establecimiento de puentes de entendimiento entre la cultura occidental chilena y la cultura ancestral Mapuche. 5. Rescatar y trabajar desde los discursos de los sujetos indígenas Mapuche, promoverá que las intervenciones que emanen de ésta, incentivarán su participación, reduciendo las intervenciones paternalistas y netamente consultivas presentes hoy en día en el accionar de la Oficina de Pueblos Indígenas.. VI. ESTRATEGIA METODOLÓGICA. 6.1 Diseño Metodológico Esta investigación se trabajará desde un diseño de tipo cualitativo, cuyo objetivo persigue aproximarse a una realidad que irrumpe el desarrollo sociocultural de los sujetos involucrados, facilitando el descubrimiento de una estructura de significados desde el uso del discurso inserto en un contexto histórico particular para comprender, interpretar y reflexionar desde lo que los sujetos quieren decir, respetando la oralidad como fuente de tradición ancestral en concordancia con estudios modernos basados en procesos de rescate de información que responde a lógicas occidentales, pero que sin embargo visualiza semejanzas con la forma en que los Mapuche logran reivindicar su accionar. Taylor (1986), sintetiza los criterios definitorios de los estudios cualitativos como aquellos que comprenden y desarrollan conceptos partiendo de pautas de los datos, y no recogiendo datos para evaluar hipótesis o teorías preconcebidas, entendiendo el contexto y a las personas bajo una perspectiva holística. De ésta manera, y para efectos de ésta investigación, “los estudios cualitativos representan estrategias de elevado rendimiento en el intento de comprender e interpretar las imágenes sociales, las significaciones y los aspectos emocionales que orientan desde lo profundo los comportamientos de los actores sociales” (Servia, 2007, p.129), donde a partir de los discursos de los diversos actores que confluyen con el fenómeno desarrollado, se podrá comprender e interpretar su contenido social y cultural, construyendo 30.
(31) así, un conocimiento dinámico y enriquecedor para ambas partes, es decir, desde las diversas visiones, las cuales a su vez, son influidas por el contexto donde se sitúan y los elementos característicos que lo conforman.. 6.1.1 Alcance El alcance de ésta investigación será de carácter exploratorio. Si bien el tema indígena se encuentra presente (independiente si está correctamente abordado), existen particularidades que muchas veces se dejan a un lado para ahondar en lo más general. Son éstas particularidades que motivan la investigación, el descubrir elementos que están presentes pero que no han sido tomados con la importancia que merecen. Es por ello que levantar datos poco estudiados permitirá una familiarización con el fenómeno presentado, pudiendo actuar también, como base para estudios posteriores, descubriendo nuevas ideas y conocimientos. Esta fase exploratoria tiene como objetivo “documentar la realidad que se va a analizar y planificar el encuadre más adecuado para realizar la Investigación cualitativa” (Quintana, 2006, p.56), es decir, el investigador debe adentrarse y familiarizarse con la realidad que pretende analizar a fin de que adquiera una preparación sociocultural, que le permita al investigador realizar, desde los enunciados, una aproximación acertada, eficaz y convincente a su interacción con la realidad que pretende abordar, así será posible mejorar las probabilidades de establecer una relación empática que haga viable la investigación y la relación con los sujetos en cuestión. Es central la interpretación del investigador acerca de lo que se ve, oye y comprende. Esta interpretación no es ajena a su contexto, historia y concepciones propias. También los participantes han interpretado los fenómenos en los que estaban involucrados y los propios lectores del informe de la investigación tendrán sus interpretaciones. Así se ve la emergencia de las múltiples miradas que pueden surgir sobre el problema de investigación (Batthyány & Cabrera, 2011, p. 79).. 6.1.2 Enfoque Metodológico El enfoque que guiará y permitirá analizar la información de esta investigación será desde una perspectiva decolonial, la cual permitirá analizar el lugar que ocupa una minoría, en las estructuras sociopolíticas y económicas -pueblo Mapuche versus el control occidental- problematizando los modos y lógicas de poder en relación al uso del espacio, manifestación de tradiciones y de la práctica discursiva. 31.
(32) El énfasis está centrado en la actividad intelectual Mapuche, no entendida como el pensamiento de una élite particular de la sociedad Mapuche, sino bajo el concepto de rakiduamün, vale decir, como un quehacer que se teje en la cotidianeidad de la sociedad y activismo Mapuche. Resulta evidente que nos encontramos sumergidos bajo procesos acelerados de modernidad que sitúa al hombre ante un escenario adverso. El contexto muchas veces determina nuestro lugar en la sociedad, contemplando desde el mundo social hasta planos de política y cultura, posicionándonos desde grupos dominantes o dominados, ceñidos ante un largo proceso histórico. El reconocimiento de la herida colonial y la denuncia del eurocentrismo y el canon neoliberal que rigen nuestras vidas constituyen el punto de partida de la propuesta decolonial, que invita a cuestionar los saberes hegemónicos para hacer emerger un pensamiento de un otro. Bajo esto se da de manifiesto. El reclamo de nuevas relaciones entre diferentes tipos de conocimiento, a partir de las prácticas de las clases y grupos sociales que han sufrido, de manera sistemática, destrucción, opresión y discriminación causadas por el capitalismo, el colonialismo y todas las naturalizaciones de la desigualdad en las que se han desdoblado; el valor de cambio, la propiedad individual de la tierra, el sacrificio de la madre tierra, el racismo, el individualismo, lo material por encima de lo espiritual y todos los demás monocultivos de la mente y de la sociedad – económicos, políticos y culturales– que intentan bloquear la imaginación emancipadora y sacrificar las alternativas (De Sousa, 2010, p. 10). Ésta perspectiva nos invita a reflexionar creativamente sobre esta realidad para ofrecer un diagnóstico crítico del presente que, obviamente, “tiene como su elemento constitutivo la posibilidad de reconstruir, formular y legitimar alternativas para una sociedad más justa y libre” (De Sousa, 2010: 8), situarse desde los sujetos históricos y políticos, significa ser agentes y actores, personas que hacen historia con sus prácticas cotidianas y tradiciones en cuanto seres humanos. Es aquí donde los procesos de investigación provenientes del mundo social implican una serie de acciones y mecanismos que logran construir la representación del otro, constituido por creencias y hábitos propios del entorno cultural en el que está sumergido. Desde aquí nace una primera premisa: la comprensión de mundo es mucho más amplia que la comprensión occidental del mundo, incluyendo distintos modos de ser, pensar, sentir y decir. La propuesta entonces desde ésta mirada, recae en el rescate de fragmentos lingüísticos y culturales olvidados, discriminados o descalificados, 32.
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