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El presente trabajo de investigación aborda la temática indígena desde una perspectiva ancestral del Pueblo Mapuche.

A partir del análisis de información desarrollado, es posible concluir que se han encontrado espacios para dar respuesta a la pregunta de investigación y objetivos que guiaron el proceso, ¿Cuáles son los discursos de sujetos Mapuche respecto al desarrollo de identidad cultural indígena, en contexto de urbanidad, al interior de la Comuna de Santiago?, para su visibilización, como fenómeno social. Si bien, el análisis desarrollado solo traduce el discurso de una muestra de cuatro entrevistados, resulta interesante la calidad de la palabra recogida que logra dar cuenta de un contexto y espacio particular.

62 Sin duda, la diversidad social en que nos encontramos insertos, es necesaria para asumir la identidad como una condición de cambio y adaptación, atendiendo esta paradoja de desencuentro y encuentro, entre una cultura occidental y otra indígena, para comprender su coexistencia bajo un mismo escenario de urbanidad, avanzando en las transformaciones estructurales que Chile necesita en la actualidad, forjando cualquier acercamiento bajo la perspectiva del reconocimiento de la diferencia.

A partir de esto, se determina que la identidad Mapuche se estructura a partir de su memoria histórica para el rescate de su cultura y modos de relación social, distinta a la de los chilenos, donde “el carácter histórico e ideológico de los procesos identitarios invita a considerar las condiciones de dominación social, política, y/o cultural, que inciden en la supremacía de un discurso identitario sobre otro” (Ancán, 1994, p.11) es por ello que la identidad no se entiende como algo estático, nunca es definitivo y se construye constantemente.

Es así, que se construye la historia desde la propia palabra, el discurso de la experiencia y los saberes propios del pueblo, los cuales no pasan a ser un mero objeto de estudio, sino que se transforma para ser entendido como un fenómeno que revela la presencia que ha tenido, la lucha y resistencia ante aquellos discursos y perspectivas de saberes occidentales oficiales, situados desde lo inamovible.

Siendo así y a partir de lo expuesto desde los objetivos específicos de investigación, es que reproducir un modo de vida indígena bajo este nuevo escenario y, de superar el dilema de “ser diferente”, abarca mucho más que sólo un proceso de adaptación al medio. La diversidad a la que se enfrenta el pueblo Mapuche, se expresa también, en los diferentes espacios geográficos que ocupan dentro del territorio. A pesar de que generalmente se los ha asociado con el medio rural, la migración campo-ciudad y el crecimiento natural de su población en zonas urbanas han configurado otra realidad, debiendo formarse ante un contexto envuelto en la modernidad y globalización, donde las condiciones de vida se encuentran propensas a ser modificadas constantemente, afirmando que “la identidad étnica Mapuche se ha configurado en la lucha por sobrevivir como una cultura, propia y diferenciada (Aravena, 2001, p.145)

La acogida a un nuevo entorno es un factor determinante a la hora de querer proyectarse en el espacio. De esto dependerán las oportunidades en el ejercicio de la cultura y, por sobre todo, el valor de la persona al reconocerse y reconocerlo como tal.

Los procesos de socialización que se logran identificar desde las entrevistas, emanan desde la construcción de la diferencia, aludiendo a un tipo de identidad defensiva que surge a partir de relaciones poco reciprocas cargadas de desconocimiento, reforzando la idea de ser o no chileno, ser o no Mapuche.

63 Sin embargo, desde la información que entrega este texto, los Mapuche no cierran la posibilidad de establecer lazos con los chilenos, pero que sin embargo la posibilidad de cooperación permanente se ve muy difícil señalando que muchas veces los conflictos se han originado a partir del desconocimiento lo que se considera una importante limitación a la hora de establecer una interacción intercultural significativa.

Esta situación adquiere relevancia no sólo porque manifiesta una de las realidades que comparten la mayoría de los pueblos indígenas, sino también porque en las ciudades los Mapuche no se sienten atendidos en sus necesidades por su calidad de indígenas.

Se cree que la ciudad no ofrece un espacio para el desarrollo de su cultura, que el ámbito urbano es un medio donde la cultura no tiene ninguna posibilidad de reproducirse. Sin embargo, existen posibilidades amplias para su desarrollo en la ciudad, existiendo y apropiándose de elementos que no poseía la cultura tradicional y recrearla, fomentando la interculturalidad del espacio local, mediante una construcción dialógica de sus integrantes.

Resulta interesante destacar que los sujetos entrevistados perciben que en la ciudad la cultura se revitaliza, posiblemente por la continua defensa de su presente. En Santiago las tradiciones se rescatan y se reconstruyen, pero también se reinventan y se reinterpretan. Nos invita a tener una visión más abierta y tolerante a las nuevas expresiones culturales, donde los Mapuche residentes de esta localidad, pueden y tienen mucho que entregar, bajo la convicción de que ningún Mapuche ha perdido su condición de tal por haber migrado o por sólo tener un apellido o muy pocos elementos de su cultura; tampoco han dejado de serlo los que proyectan su vida en la ciudad.

Como se clarifica y se ha expuesto, el entorno urbano no resulta un factor determinante para la realización y puesta en práctica de los saberes Mapuche, pues pertenecer originariamente al mundo rural o mundo urbano, o la incorporación tardía a uno de éstos, no debería marcar la diferencia en el

ser Mapuche. “Hoy en día éste pueblo se hace responsable de su propia

revitalización, conservando los saberes heredados de sus ancestros, debiendo dominar elementos externos que permitan el desenvolvimiento cultural entre la sociedad chilena” (Campos, 2002, p.8). Sin embargo, el que no sea un factor determinante no significa que no se trabaje para conseguir mayor espacio/territorio para reforzar el desarrollo de su cultura.

En este sentido, se aclara la importancia de las nuevas generaciones para el rescate y proyección de la cultura e identidad, donde la discriminación vivida muchas veces por sus padres o abuelos y así otras generaciones, se va enfrentando poco a poco desde posturas emergentes de autoafirmación, siendo clave el idioma, la lengua como la base del conocimiento, el conocer la cultura y sus tradiciones, a través de quien la transmite.

Pese a que para algunos la relación del Mapuche con la tierra ha perdido vigencia, sigue siendo parte esencial de la identidad, dónde la

64 práctica ritual y la enseñanza de ésta a los jóvenes, hijos y nietos, resulta clave para la reproducción social y cultural vivida en la ciudad.

En ese sentido, se consideró necesario realizar una investigación que tomara en cuenta la complejidad de variables que conforman esta realidad bajo las posibilidades de un desarrollo con identidad relacionado al fenómeno urbano, de manera de contribuir a la generación de planes, actividades y programas pertinentes, respetuosos con las diferencias.

Es así como es posible encontrar circunstancias históricas, económicas, políticas y sociales que han tenido mayor o menor énfasis a lo largo del tiempo y que han jugado un papel importante a la hora de permitir el desarrollo identitario Mapuche.

El reconocer la diferencia, implica también complejizar las líneas de acción de nuestra disciplina, la cual transita por escenarios desafiantes que lo obligan a renovar sus prácticas de intervención e investigación en post de un horizonte de transformación sustentable.

Así se cree que esta investigación permitirá aportar, en conocimiento y reflexión, a otros estudios, tanto a nivel teórico como metodológico, entendiendo que el fenómeno social abordado parte desde una construcción cultural, a través de las relaciones intersubjetivas que se dan de forma colectiva y simbólica, donde muchas veces éstas se legitiman en la sociedad por medio de distintas manifestaciones de desigualdad, discriminación y/o exclusión.

La construcción de sujetos sociales, lazos sociales y ciudadanía (…) requiere un proceso de descolonización cultural que implique la reconfiguración del mundo de la vida de los sujetos y el desarrollo de procesos identitarios basados en la revaloración de lo nativo, la recuperación de símbolos y significaciones culturales locales, de los saberes populares, de las lenguas autóctonas, de las experiencias de religiosidad popular, entre otros (Martínez & Agüero, 2014, p. 46).

El proceso desarrollado, ha visualizado la necesidad de incorporar nuevas miradas que contribuyan a que las intervenciones realizadas sean atingentes, eficientes, y sobre todo, situadas en el contexto particular en que se desarrollan. Precisamente a ello nos llama, el abordar de manera propositiva y creadora, la temática de los pueblos indígenas, donde el Trabajo Social, desde su compromiso social, “debe ser capaz de dar respuesta a las demandas y, a partir de su abordaje técnico – operativo, ser capaz de construir campos nuevos de acción e investigación” (Flores, 2006, p. 250).

En este sentido, es de gran relevancia situar la intervención desde los parámetros de un Trabajo Social que se enriquezca en el rescate de las voces, experiencias, historias y trayectorias desde el propio ejercicio de la disciplina, superando miradas de resignación, apostando por el fortalecimiento de la dignidad en la interacción con el otro, situado en un lenguaje simétrico y horizontal, pensando y reconstruyendo junto con el actor

65 social, estrategias de intervención creativas e innovadoras, que apunten a la promoción del empoderamiento de los mismos.

Esta visión es de gran relevancia, ya que para realizar una intervención social compleja y fundada, se debe tener en cuenta que el cruce fenómeno/sujeto permite una construcción permanente, flexible, contextualizada y teorizada, lo que disminuye el riesgo de contar con tipologías que tiendan a la naturalización, es decir, a través de la investigación se genera una construcción sobre el fenómeno para comprender el nuevo contexto de desarrollo identitario de las personas Mapuche de la comuna de Santiago, aportando a su vez, a la apertura de estos espacios de participación, construyendo nuevas líneas teóricas de intervención.

Ambos procesos, se han fundado bajo la perspectiva de un compromiso con la justicia social y reconocimiento, esto ya que se ha observado las habilidades y capacidades de los sujetos para incidir en la toma de decisiones de lo que les aqueja en su realidad social, desarrollando una relación necesaria para intervenir y reflexionar sobre el Trabajo Social, los sujetos, y el contexto donde se está situado.

Los Mapuche, que por las circunstancias de la historia residen en Santiago, son actores que no pueden ser omitidos y, que sin duda, pueden contribuir en la lucha general de su pueblo por su reconocimiento teniendo en cuenta a un gran desafío: atender las demandas de los actores indígenas evitando los conflictos entre estos y las sociedades “dominantes”.

Son escasos los estudios que han mirado el tema identitario más allá de una perspectiva cultural y religiosa, por tanto se hace necesario que el pueblo y sujetos indígenas Mapuche, sean puestos en el centro de las estrategias, como actores y partícipes de su desarrollo, contexto caracterizado por la complejidad de nuevos escenarios sociales.