VII. ANÁLISIS Y RESULTADOS
7.1 Principales Hallazgos
7.1.2 Percepciones del contexto Social
Tópico: Valor social de la presencia Mapuche en a la ciudad10
El pueblo Mapuche constituye sin duda alguna, el grupo indígena con mayor porcentaje en zona urbana. Sin embargo, el sólo hecho de que exista un alto número de éstos no garantiza una buena calidad y condición de vida y de desarrollo social entre sus habitantes.
Bajo ésta perspectiva, la identidad actúa como un elemento en formación, donde los Mapuche intentan poner en práctica su saber e identidad, aunque en situaciones complejas, debido a las dificultades de reproducir su cultura en el ambiente urbano y a la necesidad de superar el dilema de ser diferente en un contexto que estigmatiza las marcas explícitas de la pertenencia étnico-cultural.
Respecto de los elementos visibles propios de la cultura, por ejemplo, la vestimenta Mapuche no se utiliza sino en actividades culturales o en actos de colegio, donde los chilenos dicen que se “disfrazan” de Mapuche, con la connotación negativa que esto conlleva.
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Los valores sociales-culturales están constituidos por creencias, actividades, relaciones que permiten a los miembros de la sociedad expresarse y relacionarse. Los valores culturales existen si quien hace parte de la comunidad los adopta, sin esta aceptación no puede existir el valor.
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Incluso a veces hasta los mismos políticos se visten con nuestras ropas cuando hacen sus campañas y otras actividades políticas, para mí que ellos piensan que así nosotros creemos que nos tomarán en cuenta, pero bien equivocados están
(E4)
Muchas veces somos utilizados, políticamente por ejemplo (…). El político muchas veces dice que está al lado del mapuche como para decir que está valorando la cultura o está impulsándola, pero a veces solo lo quiere para su campaña (E1, P22, pp.1)
Nos sentimos mapuches aunque estemos rodeados de edificios o de cemento, o aunque no usemos trarilonko o trapelakucha (E4, P12, p1)
El mapudungün también, en algunos casos, sólo se usa en las actividades culturales o entre las distintas organizaciones. Sin embargo, el no saber hablar el idioma no es un impedimento para dejar de sentirse mapuche. El valor social de la lengua poco a poco se ha abierto a la comunidad urbana, pero que sin embargo el trabajo por su revitalización y valoración es poca.
Emm, yo sé que se puede valorar en el papel pero en la realidad no se valora tanto, en la práctica y en las relaciones sociales no se da. Me doy cuenta porque por ejemplo en el colegio donde trabajo como profesor, no se enseña lengua indígena y si hay niños que son mapuche, pero claro, de repente veo carteles con nombres, usando el idioma mapuche, pero nadie sabe lo que significa porque nadie lo ha enseñado, es totalmente algo descontextualizado, entonces no, creo que no se valora realmente, porque si se valorara se actúa desde la raíz (E3, P22, p1-2)
Nosotros no dejamos de ser mapuches porque hablemos el castellano…tenemos que hablarlo para sobrevivir en la ciudad, porque nos obligan…es esto mismo lo que ha provocado la pérdida de nuestra lengua (E4, P17, p1)
La incorporación –forzada- del pueblo Mapuche a la nación chilena y la consecuente influencia de la educación formal, religión y otros ámbitos, han generado grandes cambios en su cultura, entre los que se encuentra el debilitamiento de su lengua y de sus diferentes expresiones culturales, como también cambios en sus modos de enseñanza y de las formas de transmisión de su historia.
Conocer los procesos históricos que les da origen como sujetos indígenas, cómo se logra estructurar y recrear en el medio urbano, surge a partir de la comprensión de los códigos o pautas culturales del pueblo, la posibilidad de llevar a cabo una reelaboración cultural fuera del ámbito de la comunidad rural supone un rescate de modos de relación social y de producción social ante un nuevo entorno y nuevo escenario.
De acuerdo con Durán (1984), si tomamos en cuenta que Chile está formado por una sociedad mayoritaria en la que se encuentran otras
48 minorías culturalmente distintas, cabe suponer que este “contacto interétnico” haya sido estereotipado por ambos lados y que estas relaciones se hayan desarrollado de forma desigual: discriminados por sus apellidos, rasgos físicos indígenas, lengua, etc.
Esta situación adquiere relevancia no sólo porque manifiesta una de las realidades que comparten la mayoría de los pueblos indígenas, sino también porque en las ciudades los Mapuche no se sienten atendidos en sus necesidades por su calidad de indígenas.
Yo creo que la principal diferencia es que casi no existimos para ellos, como si todos los mapuches estuvieran en el sur y no asumen que la gran mayoría de los mapuches hoy está en las ciudades y que tenemos muchas necesidades distintas a las de las comunidades…por una parte ellos tienen el problema de las tierras y el Estado crea el Fondo de Tierras y Agua, lo que está muy bien, pero esto solo atiende a una parte de las necesidades del pueblo mapuche, en la ciudad tenemos problemas de empleo, de salud, por ejemplo (E4, P18, p1-2)
Tienen que escucharnos, saber qué es lo que queremos y recién ahí que nos ofrezcan soluciones (E3, P13, p2)
Frente a este marco de antecedentes textuales, debiera existir una modificación del tipo de desarrollo existente, centrado en privilegiar el individualismo y la competitividad situado en lógicas neoliberales propios de la modernidad, que muchas veces va en contra de la cultura indígena, pudiendo destruir la identidad cultural si no se trabaja en ello.
El contacto con la sociedad dominante es constante, el entorno social, político, económico e institucional puede influir en la calidad de la interacción social entre los Mapuche y los chilenos, repercutiendo en la puesta en valor de la presencia y convivencia entre ambos.
Los mapuches no sólo compartimos una identidad en la ciudad, que puede verse también en lo físico, eso se ve…también compartimos las mismas necesidades, tenemos los mismos problemas…que también son los problemas de los winkas pero que en nuestro caso es peor, porque siempre hemos sido marginados, tuvimos que irnos de nuestras comunidades donde antes vivíamos bien pero que ahora no alcanza…tenemos la esperanza de una vida mejor en la ciudad pero nos cuesta más que a los winkas…los Mapuches somos un pueblo que tiene que luchar día a día (E3, P13, p2-3)
Los Mapuche se autoidentifican como tales en la ciudad, aunque hayan debido integrar a sus vidas y a sus sistemas de pensamiento prácticas del mundo occidental. Sin embargo, resulta interesante señalar que los Mapuches entrevistados perciben que en la ciudad la cultura está “más viva” que en las comunidades, seguramente por la continua defensa a la que se sienten enfrentados, existiendo plena conciencia de su presente en la memoria histórica, manifestado a través del lenguaje, las prácticas y
49 sentimientos que actuarían como agentes movilizadores para el valor social, basado en el respeto mutuo de tolerancia y aceptación, que permita la autodeterminación para sentar las bases en dirección hacía una convivencia sin resentimientos, y que respete por sobre todo, la diversidad, dejando atrás visiones mesiánicas y folclóricas que suelen opacar la verdadera esencia de un pueblo.