QUINTO CURSO
SI YO FUERA INVISIBLE
Una mañana me levanté muy temprano para prepararme para el
colegio. Fui a por el pan, me bañé, me vestí. Cuando se levantó mi madre yo la llamé para que me hiciera el bocadillo, ella no me contestó. Yo la llamaba más veces:
- ¡Mamá , mama!
No entendía nada, fui al cuarto de baño y me miré en el espejo ¡oooh era invisible! ¿Qué me habría pasado?
Yendo para el colegio, estuve pensando en lo que me había pasado. Justamente delante de mí había una piedra, yo ni siquiera la vi, me tropecé y cruce el muro de Señor José:
-¿Quién anda ahí?.
Yo me quedé absorta porque estaba en frente de él ¡y tampoco me veía!
Cruce otra vez el muro y me fui para clase.
Cuando llegué estaban todos sacando el libro de mate y ¡alguien estaba sentado en mi sitio!
Yo como no entendía nada me fui del colegio. Estaba muy triste
porque ni mi madre, ni mis amigos ni mi profesor me veían. Estuve pensando en lo que puedo hacer siendo invisible.
Fui a la frutería, allí estaba la dependienta tan delgada y tan repelente como siempre. Ella insultaba a la gente pero como a mi no me gustaba, cogí muchas naranjas y se las metí en la camiseta ella engordaba y engordaba. La gente que pasaba por allí y yo nos reíamos a carcajadas.
Luego fui a la biblioteca, no había nadie porque los niños estaban en la escuela, al fondo estaba aquel viejo hombre al que insultaban los niños. Todo el mundo creía que era un mago porque siempre estaba en la parte de los libros de magia.
Al lado de aquellos libros estaban los que a mi me gustaban. Sin que yo me diera cuenta el dijo:
-Señor,¿Eso va dirigido a mi ? ¿Usted me puede ver ? ¿ Que es lo que me pasa?
-Si, va dirigido a ti, si te puedo ver y se lo que te pasa.
Aquel viejo hombre sabía lo que me pasaba, me estuvo contando que había comido algo muy raro.
El cogió un libro de magia y estuvo leyendo: si tuviera alas , si tuviera patas de perro, ...¡si fuera invisible! lo encontró.
Dijo que debería de comer otra vez lo que comí: -¿Que comiste el martes?
-Haber, haber... Me parece que comí pimientos.
El dijo que debía de ir al día siguiente para hacer otra vez la prueba para ver si eso era:
¿Donde debo ir?
-A la cabaña del bosque, mañana a primera hora.
Se hizo de noche y yo me acosté muy contenta ¡ya no iba a ser invisible!
Por la mañana fui a aquella cabaña. Por dentro estaba llena de experimentos y libros de magia .
Había hecho unos pimientos para que yo me los comiese.
-Niña tomate estos pimientos y dí ¡Che, che , che de nuevo visible seré!
Y ¡paff! ¡ya me veía ! ¿Que había pasado? Ya no estaba en la casa de aquel viejo hombre si no en mi casa. Ya lo entendía todo el viejo hombre seguro que dijo algunas palabras para que yo me olvidara de todo.
¡Uff! creía que nadie me volvería a ver más. ¿Qué pasará mañana?
Rocío Cabrera Oliva
5º curso 08-09 del Colegio san José Colección Libros de Ciclo
LA SEGUNDA PARTE DE BLANCANIEVES
¿Os acordáis del cuento de Blancanieves y los Siete Enanitos ? Pues yo os voy a contar como me gustaría que fuese la segunda parte. Como ya sabéis Blancanieves se casó con el príncipe y vivían en un castillo grande y muy bonito con unos paisajes verdes. Pues allí Blancanieves dio a luz a dos gemelos muy guapos, pero muy traviesos. Un día cuando ya tenían ocho años decidieron ir al bosque a conocer los enanitos de los que tanto les había hablado su madre. Una mañana, prepararon unos bocadillos y se escaparon del castillo sin que nadie diera cuenta. Cuando llegaron al bosque que estaba lejos, se sentaron a descansar. De pronto se acercó un precioso Bambi y les preguntó:
-Niños ¿Que hacéis por aquí solos? ¿No sabíais que aquí vive una bruja malvada?
Y los gemelos contestaron:
-Pues a nosotros no nos da miedo, somos muy valientes.
También se acercaron el lobo y los tres cerditos, Caperucita roja, la tortuga Manuelita. Bueno era increíble creían estar soñando, estaban todos los protagonistas de los cuentos clásicos pasando por nuestros ojos .
Los gemelos preguntaron: ¿Qué queréis de nosotros? Le contestó Caperucita:
- Tened cuidado con la malvada bruja que un día quiso hacer daño a vuestra madre y ahora como sepa que estáis aquí vendrá a por ustedes por venganza .
Entonces los gemelos se miraron y le dijeron:
- ¿No os importaría acompañarnos hasta la casita de los Siete Enanitos querríamos conocerlos?
Y todos contestaron alegres: -¡Sí!
Por fin se pusieron en marcha, cuando de pronto en la mitad del camino empezó a llover y el cielo se abrió con una gran tormenta y todos corriendo se fueron a la casita de los Enanitos que estaba muy cerca. Llamaron a la puerta de los enanitos. Los Enanitos los acogieron porque estaban muy mojados. Los gemelos le dijeron que eran los hijos de Blancanieves y los calentaron al fuego e hicieron unas sopitas y a descansar.
Cuando al anochecer llaman a la puerta y todos con los ojos como platos asustados, pregunto uno de los gemelos:
- ¿Quién es?
Y su mamá contestó:
- Soy yo mamá, os vengo a buscar.
Dijo con voz muy dulce, pero la tortuga Manuelita asomó la cabecita por la rejita de la puerta para ver sí era ella o no; y Manuelita dijo
encogiendo la cabecita:
-¡Pero si es ella y el príncipe!
Y todos corriendo abrieron la puerta para abrazar a la princesa. La princesa cogió a sus pequeños y les dijo:
-¿Por qué no me dijisteis que querían conocer a los Enanitos?
Nosotros os hubiéramos traído a conocerlos, no lo hagáis más solos , que es muy peligroso.
Gracias a todos los amigos del bosque nos guiaron hasta ustedes . Queridos niños míos. Vamos hacer una fiesta en el castillo y estáis todos invitados.
Y todos dijeron : -¡Bien!
Con todos muy contentos acaba esta segunda parte sin que la bruja se enterará antes que Blancanieves de que los gemelos habían estado en el bosque.
María Ruiz Mesa
5º curso 08-09 del Colegio San José Colección Libros de Ciclo
EL HADA Y EL OSO
Había una vez un hada llamada Lucinda . Una mañana resplandeciente Lucinda se levantó y fue al bosque a coger flores para ponerlas en su
habitación . Más tarde cuando paseaba por encima de un puente escuchó un ruido y dijo:
-¿Hay alguien ahí? - pero nadie respondió.
Después de unos segundos vio a un oso pequeñito era negro como el carbón y blanco como la nieve.
Y Lucinda le dijo:
-¿Cómo estás osito? ¡Vaya! qué lastima que no puedas hablar.¡Pero claro con mi magia puedo hacer que hables! -Así que cogió su barita mágica y dijo:
-¡Osito bonito habla como un humano! Y así fue ,el oso habló y dijo:
-Hola Lucinda, me llamo Cascabel y no encuentro a mis padres, porque me he perdido.
Y dijo Lucinda:
-Está bien yo te ayudaré a encontrar a tus padres.
Así que se fueron muy contentos a buscarlos. Más tarde cuando llegaron a su casa no había nadie pero no se rindieron y siguieron andando. Después de tanto andar se sentaron debajo de un árbol inmenso y
estuvieron cantando y bailando un buen rato hasta que se cansaron.
Luego siguieron nadando hasta que llegaron a una cueva grandísima y dentro se escuchaban ruidos.
Así que entraron y vieron que allí estaban los padres de Cascabel. Pero el oso no se pudo resistir y fue corriendo a abrazar a sus padres y dijo:
-Papá, mamá ¿donde estabais? Os he estado buscando por todos lados. Así que el hada vio que no podían comunicarse bien y también le hizo el hechizo y la madre le dijo:
-¡Estábamos muy preocupados por ti. Nunca más te vayas a ir sin permiso ¿Vale?
Entonces Cascabel dijo:
-Vale mamá, pero Lucinda, esta hada que tenéis aquí, es la que me ha ayudado a lo siguiente: al llegar hasta casa, a enseñarme canciones y bailes también. Me ha enseñado a hablar y a llegar a esta cueva.
Entonces los padres se lo agradecieron mucho y le dijeron: -Cuando quieras puedes venir a casa a visitarnos.
Y el hada dijo:
-Muchas gracias pero ya tengo que irme para mi casa. Así que cuando llegó a su casa se lo contó todo a su padres.
María Vega Oñate
5º curso 08-09 del Colegio San José Colección de Libros de Ciclo