P R I M E R A T E M P O R A D A 2018 PROGRAMA 7

Texto completo

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P R I M E R A T E M P O R A D A P R O G R A M A 7

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Sala Nezahualcóyotl Sábado 10 de marzo 20:00 horas Domingo 11 de marzo 12:00 horas Orquesta Filarmónica de la UNAM Alexandra Arrieche, directora huésped

Programa

Fanny Mendelssohn Obertura en do mayor

(1805-1847)

(Duración aproximada: 9 minutos)

Joaquín Gutiérrez Heras Divertimento para piano y orquesta

(1927-2012)

I Allegro

II Adagio

III Allegro marziale

(Duración aproximada: 18 minutos) Silvia Navarrete, piano

Intermedio

Nikolai Rimsky-Korsakov Scheherezade, op. 35

(1844-1908)

I El mar y la nave de Simbad

II El príncipe Kalendar

III El joven príncipe y la joven princesa IV Festival en Bagdad. El mar.

Naufragio. Final

(Duración aproximada: 42 minutos)

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Silvia Navarrete

Piano

Silvia Navarrete estudió piano en la Ciudad de México, Viena y París. Ganó el Concurso Internacional de las Sema- nas Musicales de Tours en Francia y la Orden de las Artes y las Letras que otorga el gobierno francés, además de varios apoyos del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Ha realizado una labor de investigación, rescate y difusión de música mexicana para piano y ha grabado nueve discos con obras desconocidas, entre los que se puede mencionar Ecos de México y Aires mexicanos, así como uno conmemorativo del Bicentenario de la Independencia que se incluyó en el número 97 de la revista Artes de México. La Unión Mexica- na de Cronistas de Teatro y Música le otorgó el reconocimiento a mejor disco del año por Música latinoamericana para piano volumen II en 1999 y por Aires mexi- canos en 2006. Ha ofrecido conciertos en escenarios de México, España, Re- pública Checa, Bélgica, y otros países de América, Europa y Asia. Durante 2010, realizó una gira por España, la República Checa y Turquía con un programa con- memorativo del Bicentenario de la Independencia, mismo que presentó en el Festival Internacional Cervantino. Estrenó y promovió la grabación y edición de la obra inédita de Jaime Nunó, autor de la música del Himno nacional mexicano.

Forma parte del Consejo de la Crónica de México. En 2009, recibió el Premio Coatlicue de Mujeres en el Arte.

Alexandra Arrieche

Directora huésped

La directora brasileña Alexandra Arrieche aprendió piano y canto antes de dedicarse a la dirección orquestal y la com- posición. Estudió con Cristóbal Halffter en el Laboratorio de Jóvenes Compositores en España. Estudió dirección con Harold Farberman en Bard College y con Gustav Meier en el Instituto Peabody de la Universidad Johns Hopkins. Ha to- mado clases magistrales con Kurt Masur, Johannes Schlaefli, Apo Hsu, Hugh Wolf, George Manahan, Robert Spano y Bernard Haitink. Ganó la Beca de Dirección Taki Concordia fundada por la directora Marin Alsop, de quien fue asistente en el Festival de Música Contemporánea Cabrillo y en el de Campos do Jordão en Brasil. Fue directora asistente de la Sinfónica de Baltimore. Creó ta- lleres de dirección en Brasil en 2009 y 2010, y en 2015, fundó su propio estudio de dirección. Es directora principal del espectáculo Night of the Proms y directo- ra musical de la Orquesta Sinfónica de Henderson. Ha sido directora huésped de la Sinfónica de Atlanta, la Sinfónica de Hartford, la Chicago Sinfonietta, la Filar- mónica del Norte de la República Checa en Teplice, la Filarmónica de Minas Gerais, la Orquesta de la Universidad Estatal de São Paulo, la Sinfónica de Porto Alegre, la Sinfónica Nacional de México y la Sinfónica de Baltimore. Ha partici- pado en el Festival de Música de Aspen.

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Fanny Mendelssohn

(Hamburgo, 1805 - Berlín, 1847) Obertura en do mayor

Cuando Ulises desciende al inframundo para hablar con el adivino tebano Tiresias en el canto XI de la Odisea, una procesión de mujeres ilustres se muestra a sus ojos para dar testimonio de su vida. Si pudiéramos realizar en la actualidad ese viaje a la región desconocida y corriéramos con la misma suerte que él, tal vez se ofre- cerían a nuestra mirada las sombras de grandes poetisas como Sor Juana, Safo o Gabriela Mistral; de insignes pintoras como Sofonisba Anguissola, Artemisia Gentileschi o Remedios Varo; de escultoras de la talla de Camille Claudel, Louise Bourgeois o Harriet Whitney Frishmuth; y del mundo musical, tal vez podríamos contemplar la imagen y escuchar la voz de compositoras tan conspicuas como Hildegard von Bingen, Clara Schumann, Cécile Cheminade o Emiliana de Zubeldía.

Y si acudiera Fanny Mendelssohn, sería fascinante poder preguntarle si fue real- mente ella, como muchos afirman, la creadora del género pianístico atribuido a su hermano Felix, la Canción sin palabras.

En una época en la que las escritoras apelaban a pseudónimos masculinos para poder publicar sus novelas, como George Sand y Daniel Stern, cuyos verda- deros nombres fueron Aurora Dupin y Marie D’Agoult, y en la que el panorama musical estaba acaparado por la actividad masculina de gigantes como Franz Liszt, Hector Berlioz, Fryderyk Chopin, Robert Schumann y su propio hermano Felix, entre otros, Fanny Mendelssohn corrió la injusta suerte de las mujeres de clase acomodada, al verse relegada al plano que Jean-Jaques Rousseau había estable- cido medio siglo antes para la mujer en el Libro V del Emilio o De la educación:

La educación de las mujeres debería darse en función de los hombres. Para agradar, para que nos sean útiles, para hacernos amarlas y estimarlas, educarnos cuando somos jóvenes y cuidarnos cuando nos hacemos mayores, para aconsejarnos, para consolarnos, para hacer más fáciles y agradables nuestras vidas… estos son los de- beres de las mujeres en cualquier época y en los que deberían ser educadas desde su infancia.

Su padre, Abraham Mendelssohn, banquero y filántropo judío, proporcionó a Felix y a Fanny no solamente una sólida cultura sino también una educación musical de primer nivel bajo la guía de Carl Friedrich Zelter, importante compositor, direc- tor de orquesta y pedagogo, y del pianista Ludwig Berger. No obstante, sólo Felix obtuvo la bendición paterna a la hora de iniciar una carrera musical mientras que Fanny recibió en dote estas palabras: «Para ti la música puede y debe ser sólo un ornamento… Debes prepararte más seriamente y con entusiasmo para tu verdadero llamado. El único llamado de una verdadera mujer, es decir, la con- dición de ama de casa.» Así, Fanny contrajo matrimonio a los 24 años con el pintor Wilhelm Hensel, mientras Felix ya consolidaba una brillante carrera como solista, compositor y director de orquesta.

Gracias al apoyo de su esposo, Fanny pudo desarrollar su actividad como compositora. Sin embargo, sus obras únicamente eran ejecutadas en los concier- tos dominicales organizados en la casa paterna al lado de su hermano. Su única ejecución pública conocida fue cuando tocó el Concierto no. 1 de Felix en 1838.

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En su corta vida —pues obedeciendo a una de esas simetrías crueles del destino murió a los 42 años, el mismo año y del mismo mal que su hermano Felix, un de- rrame cerebral—, compuso 466 obras que abarcan una gran cantidad de géneros:

música de cámara, piezas sueltas y sonatas para piano, canciones, fugas y música orquestal, entre la que destaca su Obertura en do mayor, entre otros.

En sus Memorias, Charles Gounod la recordaba con profunda admiración:

«Madame Hensel fue una música más allá de toda comparación, pianista exce- lente, y mujer de mente privilegiada; menuda y delgada en persona, pero dotada de una energía que se translucía en sus ojos profundos y su ardiente mirada. Fue obsequiada con la rara habilidad de los grandes compositores.»

Joaquín Gutiérrez Heras

(Puebla, 1927 - Ciudad de México, 2012) Divertimento para piano y orquesta

«Si yo tuviera una hora para resolver un problema y mi vida dependiera de la solución, invertiría los primeros 55 minutos en determinar la pregunta apropiada, porque una vez que supiera la pregunta correcta podría resolverla en los cinco minutos restantes», afirmó Albert Einstein. Sin embargo, no se necesita ser un genio para saber que una persona inteligente no es, necesariamente, aquélla que tiene las respuestas correctas, sino la que se hace las preguntas correctas. En ese sentido, Julio Cortázar afirmó en varias ocasiones que un buen escritor es antes que nada un lector inteligente, y si la inteligencia se entiende como la capa- cidad para resolver problemas, luego entonces un escritor que lee inteligente- mente a los otros se pregunta cómo resuelven éstos los problemas propios de la escritura, tales como la construcción del tiempo, del espacio, de los personajes, así como qué tipo de narrador es el más adecuado para lo que se quiere decir, cuál es la estructura apropiada, de qué tipo de soportes simbólicos puede echar mano, y muchos otros y nada fáciles de resolver etcéteras. Es decir, las verdade- ras maestras son las grandes obras cuando se leen no tanto tratando de entender el «qué» sino el «cómo». En el terreno de la creación musical, Béla Bartók afirma- ba que la composición no se enseñaba, y recomendaba estudiar a los grandes maestros para aprender de ellos y desarrollar la autocrítica. Ése fue el camino que siguió Joaquín Gutiérrez Heras para la creación de su Divertimento para piano y orquesta.

En una entrevista concedida a Leonora Saavedra, Gutiérrez Heras afirmó que uno de los impulsos que lo llevó a involucrarse en la música clásica fue la pelícu- la Fantasía de Walt Disney:

…a partir de ese momento comencé a escuchar las sinfonías de Beethoven. Me puse a estudiar solfeo yo solo, tratando de apuntar las melodías que recordaba y luego corrigiéndolas en el piano para ver dónde me había equivocado. Me compré dos partituras que fueron la Sexta de Beethoven, la Pastoral, y la Cuarta de Brahms, que en aquel entonces me gustaba mucho, y todas las preguntas que salían de estudiar la partitura fueron realmente un adiestramiento.

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Fue entonces que a los 21 años y como estudiante de arquitectura, pero con una importante formación musical autodidacta basada en una curiosidad y una capacidad de asombro mucho más grande que la de no pocos compositores profesionales, Gutiérrez Heras decidió escribir su Divertimento para piano y or- questa y meterlo al concurso de composición convocado por el Instituto Nacional de Bellas Artes para celebrar el Año Chopin en 1949, en el que, para su gran sorpresa, obtuvo el segundo lugar al lado de José Pablo Moncayo, quien había participado con su poema sinfónico Tierra de temporal, y bajo cuya batuta fue estrenado el Divertimento al año siguiente.

La palabra divertimento, de la cual echa mano el compositor para designar su obra, ha tenido muchas acepciones desde que fuera utilizada por primera vez en el período barroco para denominar cierto tipo de representaciones operísticas de reducidas dimensiones. En el siglo XX fue utilizada por varios compositores, como Vincent D’Indy y Albert Roussel, para referirse a obras creadas con una cierta libertad formal. Tal es el caso del Divertimento de Gutiérrez Heras, pues aunque es una obra en tres pequeños movimientos que podría evocar la estruc- tura de un concierto, la manera en la que el compositor trabaja y organiza sus materiales en cada uno de ellos se aparta de la forma tradicional en la que, por lo general, se construye un concierto para solista y orquesta.

A pesar de ser su primer trabajo, el Divertimento para piano y orquesta es una obra de una sólida arquitectura, enorme fuerza rítmica y un intenso colorido or- questal, en la que resuenan dos de los grandes amores musicales de Gutiérrez Heras: la polifonía renacentista y las antiguas escalas modales, como aquéllas utilizadas por los compositores impresionistas para construir sus obras. «Cuando yo era joven la armonía romántica me parecía muy fea, muy desagradable, no me atraía», comentó en la entrevista arriba citada Gutiérrez Heras, y añadió: «Todo lo que era modal, por el contrario, me atrajo desde un principio. Tengo la sensación de que si no hubiera habido música modal, yo la habría inventado.»

Nikolai Rimsky-Korsakov

(Tikhvin, 1844 - Luga, 1908) Scheherezade, op. 35

En el siglo XIX, las culturas de Medio y Lejano Oriente ejercieron en la imaginación de muchos de los países europeos una intensa fascinación, que no sólo se vio reflejada en los temas de un número considerable de obras de arte (como el cuadro La gran odalisca de Ingres, la novela Salambó de Gustave Flaubert o la obra de teatro Salomé de Oscar Wilde, por sólo citar algunos ejemplos tomados de distintas expresiones artísticas), sino en la manera en la que su influencia transformó los lenguajes artísticos (basta recordar el efecto que las estampas japonesas produjeron en las concepciones pictóricas de Manet y los impresio- nistas, o la música de las orquestas gamelán provenientes de las islas de Java y Bali en la música de Claude Debussy). La Rusia Imperial no permaneció aje- na a este encanto y muchos de sus artistas encontraron en el exotismo oriental una gran fuente de inspiración. Así, entre las cosas provenientes de Oriente que mayor asombro despertaron en una Europa cansada de sí misma y ávida

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de maravillas de otras tierras se encontraba uno de los libros más fascinantes de la historia de la literatura, Las mil y una noches.

«¡Sigue adornando nuestras orejas con las perlas de tus cuentos!» Le dice el sultán Shariar a su esposa Scheherezada en una de esas noches a lo largo de las cuales el hontanar de la imaginación de su mujer mantuvo cautivada su aten- ción con sus historias, prolongando así de uno a otro amanecer la ejecución a la que estaba condenada hasta lograr obtener el perdón de su marido. Castillos de oro, palacios de esmeralda, jardines de perlas, ciudades de cobre, cuevas prodigio- sas, lámparas maravillosas, genios malvados, casadas infieles, ladrones arrepenti- dos, gallos sabios, terneras encantadas, papagayos indiscretos, e infinidad de lugares, objetos, animales y personajes pueblan la multitud de narraciones pica- rescas, místicas, amorosas, didácticas, satíricas, guerreras, etcétera, con las que Scheherezada logró que el sultán depusiera la cólera que en él había despertado la infidelidad de su primera mujer. Fue precisamente a partir de la lectura de Las mil y una noches que Nicolai Rimsky-Korsakov concibió la idea de componer su suite sinfónica Scheherezade.

Después de haberse dejado arrastrar por el furor nacionalista que lo llevó a formar parte del Grupo de los Cinco y cultivar una forma de componer alejada de la disciplina académica, Rimsky-Korsakov decidió crear en 1888 —ya con pleno dominio de un lenguaje armónico, contrapuntístico y formal y poseedor de una des- lumbrante técnica de orquestación—, una serie de cuadros sinfónicos tomando como punto de partida algunas de las narraciones contenidas en Las mil y una noches, entre las que podemos reconocer claramente «Los viajes de Simbad el marino» y «La historia del zaluk el tercero», que pertenece a la «Historia del alhamel y las mocitas». En la primera se inspiran los movimientos primero y ter- cero de la obra, y la segunda da origen al segundo movimiento, mientras que el tercer movimiento refleja muchas de las historias de amor entre príncipes y prin- cesas presentes en la obra como la «Historia del matrimonio del rey Badr Basim, hijo del rey Sahramán, con la hija del rey Samandal».

Aunque originalmente Rimsky-Korsakov le asignó títulos a cada uno de los cuatro movimientos que componen la obra —1. El mar y el barco de Simbad, 2.

La historia del príncipe Kalendar, 3. El joven príncipe y la joven princesa y 4. Fes- tival en Bagdad. El mar. El barco se estrella contra un acantilado coronado por un jinete de bronce—, al final los retiró persuadido de que lo mejor era que la músi- ca por sí misma evocara las atmósferas propias de los cuentos maravillosos en los cuales estaban inspirados, y evitar así condicionar la audición a un programa narrativo demasiado definido: «Todo lo que yo deseaba era que el escucha, si gustaba de mi obra como música sinfónica, tuviera la impresión de que no hay duda que se trata de una narrativa oriental basada en cuentos maravillosos y no sólo cuatro piezas tocadas una tras otra y compuestas sobre una base de temas comunes a todos los movimientos.»

Notas: Roberto Ruiz Guadalajara

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La Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM), el conjunto sinfónico más antiguo en el panorama cultural de la Ciudad de México, constituye uno de los factores preponderantes del proyecto cultural de mayor trascendencia del país: el de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Durante más de ochenta años de actividades, la OFUNAM se ha convertido en una de las mejores orquestas de México. Su popularidad se debe a la calidad del conjunto, de sus directores titulares, a la participación de directores huéspedes y solistas de prestigio nacional e internacional, a una programación interesante y variada, al entusiasmo de sus integrantes y a la belleza, la comodidad y la magní- fica acústica de su sede, la Sala Nezahualcóyotl. Además, cada temporada la orquesta realiza giras por diferentes escuelas y facultades de la UNAM. En 2014 realizó una gira por Italia y en 2015 otra por el Reino Unido. Su repertorio abarca todos los estilos, desde el barroco hasta los contemporáneos, incluyendo desde luego la producción nacional.

En 1929, a raíz de la recién lograda autonomía universitaria, estudiantes y maestros de música constituyeron una orquesta de la entonces Facultad de Mú- sica de la UNAM. Posteriormente, con un proyecto aprobado por el gobierno de Lázaro Cárdenas, se transformó en un conjunto profesional en 1936. Original- mente denominada Orquesta Sinfónica de la Universidad, su dirección fue com- partida por José Rocabruna y José Francisco Vásquez, y su sede se fijó en el Anfiteatro Simón Bolívar, de la Escuela Nacional Preparatoria.

De 1962 a 1966, Icilio Bredo tuvo a su cargo la dirección artística de la or- questa, cuya sede se cambió al Auditorio Justo Sierra, de la Facultad de Filosofía y Letras. En 1966, la designación de Eduardo Mata como director artístico marcó el inicio de una nueva y brillante etapa de desarrollo del conjunto que duró nue- ve años. Fue durante este período que la Orquesta Sinfónica de la Universidad se convirtió en Orquesta Filarmónica de la UNAM, y comenzó la construcción de un nuevo y moderno recinto para albergar al conjunto universitario, la Sala Nezahualcóyotl. Héctor Quintanar fue nombrado director artístico en 1975. Al año siguiente, la orquesta se mudó a su actual sede. Desde entonces, la orquesta universitaria ha trabajado bajo la guía de Enrique Diemecke y Eduardo Diazmuñoz (1981 a  1984, directores asociados), Jorge Velazco (1985 a 1989), Jesús Medina (1989 a 1993), Ronald Zollman (1994 a 2002), Zuohuang Chen (2002 a 2006), Alun Francis (2007 a 2010) y Jan Latham-Koenig (2012 a 2015). Desde enero de 2017, Massimo Quarta es el director artístico de la OFUNAM.

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Concertinos Sebastian Kwapisz Manuel Ramos Reynoso Violines primeros Benjamín Carone Trejo Ewa Turzanska Erik E. Sánchez González Alma D. Osorio Miguel Edgardo Carone Sheptak Pavel Koulikov Beglarian Juan Luis Sosa Alva José Juan Melo Salvador Carlos Ricardo Arias de la Vega Jesús Manuel Jiménez Hernández Teodoro Gálvez Mariscal Raúl Jonathan Cano Magdaleno Ekaterine Martínez Bourguet Toribio Amaro Aniceto Martín Medrano Ocádiz Violines segundos Osvaldo Urbieta Méndez*

Carlos Roberto Gándara García*

Nadejda Khovliaguina Khodakova Elena Alexeeva Belina

Cecilia González García Mora Mariano Batista Viveros Mariana Valencia González Myles Patricio McKeown Meza Miguel Ángel Urbieta Martínez María Cristina Mendoza Moreno Oswaldo Ernesto Soto Calderón Evguine Alexeev Belin Juan Carlos Castillo Rentería Benjamín Carone Sheptak

Roberto Antonio Bustamante Benítez

Violas

Francisco Cedillo Blanco*

Gerardo Sánchez Vizcaíno*

Patricia Hernández Zavala Jorge Ramos Amador Luis Magaña Pastrana Érika Ramírez Sánchez Juan Cantor Lira

Miguel Alonso Alcántara Ortigoza Anna Arnal Ferrer

Roberto Campos Salcedo Aleksandr Nazaryan Violonchelos

Valentín Lubomirov Mirkov*

Beverly Brown Elo*

Jorge Andrés Ortiz Moreno José Luis Rodríguez Ayala Meredith Harper Black Marta M. Fontes Sala Carlos Castañeda Tapia Jorge Amador Bedolla Rebeca Mata Sandoval Lioudmila Beglarian Terentieva Rodolfo Jiménez Jiménez**

Contrabajos Víctor Flores Herrera*

Alexei Diorditsa Levitsky*

Fernando Gómez López José Enrique Bertado Hernández Héctor Candanedo Tapia Claudio Enríquez Fernández

Jesús Cuauhtémoc Hernández Chaidez Alejandro Durán Arroyo

Flautas

Héctor Jaramillo Mendoza*

Alethia Lozano Birrueta*

Jesús Gerardo Martínez Enríquez Piccolo

Nadia Guenet

Orquesta Filarmónica de la UNAM

Massimo Quarta, director artístico

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Oboes

Rafael Monge Zúñiga*

Daniel Rodríguez*

Araceli Real Fierros Corno inglés

Patrick Dufrane McDonald Clarinetes

Manuel Hernández Aguilar*

Édgar Lany Flores Martínez**

Austreberto Méndez Iturbide Clarinete bajo

Alberto Álvarez Ledezma Fagotes

Gerardo Ledezma Sandoval*

Manuel Hernández Fierro*

Rodolfo Mota Bautista Contrafagot David Ball Condit Cornos Elizabeth Segura*

Silvestre Hernández Andrade*

Gerardo Díaz Arango Mateo Ruiz Zárate Mario Miranda Velazco

Trompetas James Ready*

Rafael Ernesto Ancheta Guardado*

Humberto Alanís Chichino Arnoldo Armenta Durán Trombones

Alejandro Díaz Avendaño*

Alejandro Santillán Reyes Trombón bajo Emilio Franco Reyes Tuba

Héctor Alexandro López Timbales

Alfonso García Enciso Percusiones Javier Pérez Casasola Valentín García Enciso Francisco Sánchez Cortés Abel Benítez Torres Arpa

Janet Paulus Piano y celesta E. Duane Cochran Bradley

* Principal

** Período meritorio

PRÓXIMO PROGRAMA

Massimo Quarta, director artístico Daniel Binelli, bandoneón Buxtehude-Chávez

• Chacona Piazzolla

• Concierto Aconcagua Binelli

• Tres movimientos concertantes Chávez

• Sinfonía India Ginastera

• Danzas de Estancia

Sábado 17 de marzo 20:00 horas Domingo 18 de marzo 12:00 horas

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Recintos Culturales

Coordinador

José Luis Montaño Maldonado Coordinador Técnico Gabriel Ramírez del Real Sala Nezahualcóyotl Coordinador Felipe Céspedes López Administradora Melissa Rico Maldonado

Técnicos de Foro José Revilla Manterola Jorge Alberto Galindo Galindo Agustín Martínez Bonilla Rubén Monroy Macedo Técnicos de Audio Rogelio Reyes González Julio César Colunga Soria Técnico de Iluminación Pedro Inguanzo González

Dirección General de Música

Director General

Fernando Saint Martin de Maria y Campos Coordinadora Ejecutiva

Blanca Ontiveros Nevares Subdirectora de Programación Dinorah Romero Garibay

Subdirectora de Difusión y Relaciones Públicas Edith Silva Ortiz

Jefe de la Unidad Administrativa Rodolfo Mena Herrera

Medios Electrónicos Abigail Dader Reyes Prensa

Paola Flores Rodríguez Logística

Gildardo González Vértiz Vinculación

María Fernanda Portilla Fernández Cuidado Editorial

Rafael Torres Mercado

Orquesta Filarmónica de la UNAM

Subdirectora Ejecutiva Edith Citlali Morales Hernández Enlace Artístico

Clementina del Águila Cortés Operación y Producción Mauricio Villalba Luna Coordinación Artística Israel Alberto Sandoval Muñoz

Asistente de Bibliotecario Guillermo Sánchez Pérez Personal Técnico Eduardo Martín Tovar Hipólito Ortiz Pérez

Roberto Saúl Hernández Pérez Asistente de la

Subdirección Ejecutiva Julia Gallegos Salazar

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Programa sujeto a cambios

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

Dr. Enrique Luis Graue Wiechers

Rector

Dr. Leonardo Lomelí Vanegas

Secretario General

Ing. Leopoldo Silva Gutiérrez

Secretario Administrativo

Dr. Alberto Ken Oyama Nakagawa

Secretario de Desarrollo Institucional

Mtro. Javier de la Fuente Hernández

Secretario de Atención a la Comunidad Universitaria

Dra. Mónica González Contró

Abogada General

Coordinación de Difusión Cultural Dr. Jorge Volpi Escalante

Coordinador de Difusión Cultural

Mtro. Fernando Saint Martin de Maria y Campos

Director General de Música

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